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  • Wicked: Parte 2 - El verdadero destino de Elphaba y el desierto mortal, explicados

    Wicked: Parte 2 - El verdadero destino de Elphaba y el desierto mortal, explicados

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Wicked: Parte 2 (2025) es el esperado cierre de la adaptación cinematográfica del fenómeno de Broadway que lleva triunfando durante más de dos décadas. Dirigida por Jon M. Chu, esta segunda parte continúa la historia de Elphaba Thropp y Glinda Upland tras los eventos de Wicked, adentrándose en el capítulo más oscuro del musical de Stephen Schwartz. 

    Explicamos cómo concluye la historia de la “Bruja Mala” del Oeste, qué significa realmente ese desierto mortal que aparece en el epílogo y cómo difieren los destinos del personaje entre la película, el musical teatral y las novelas originales de L. Frank Baum que inspiraron el universo de Oz.

    Spoilers de la trama de ahora en adelante

    El desenlace de Elphaba en 'Wicked: Parte 2'

    La adaptación cinematográfica sigue fielmente la estructura del segundo acto del musical, donde Elphaba se ha convertido en enemiga pública número uno de Oz tras los acontecimientos en el Palacio del Mago. La narración profundiza en su relación con Fiyero, quien encontrará su destino transformándose en el Espantapájaros, y su enfrentamiento final con el sistema corrupto que gobierna la Ciudad Esmeralda. El clímax llega cuando Dorothy, la niña de Kansas, y sus compañeros llegan al castillo de Elphaba en el Oeste, repitiendo la escena icónica de El mago de Oz (1939) pero desde una perspectiva radicalmente diferente.

    En el musical de Broadway, Elphaba simula su propia muerte cuando aparentemente se derrite tras ser rociada con agua, permitiéndole escapar con Fiyero a través de una trampilla secreta. La película mantiene esa premisa fundamental, pero Jon M. Chu añade algunas capas que expanden lo que sucede en ese momento crucial. Sabemos que la idea de que el agua la mata sólo es una mentira de Oz, por lo que sobrevive haciendo creer a todos que se derrite por el cubo que le arroja Dorothy, cuando en realidad sólo se oculta en una trampilla en Kiamo Ko, el castillo desierto que Fiyero le ofrece como refugio.

    Permanece oculta ahí hasta que es seguro salir y, a través de flashbacks de la infancia de Elphaba, su conexión con Nessarose y los momentos que la llevaron a convertirse en "malvada" a ojos del público, se construye una intrahistoria deliberada para dar la réplica a El mago de Oz, el reverso de la historia que creíamos conocer. Pero el verdadero giro emocional llega en los minutos finales, cuando Glinda acepta la primera parte del plan de Elphaba. Su reacción es devastadora porque comprende que debe dejar “morir” a su mejor amiga para protegerla, aceptando el papel de "Bruja Buena" que Oz necesita, quedándose con el libro de hechizos.

    La película añade un epílogo extendido que no existe en el musical, mostrando brevemente a Elphaba y Fiyero cruzando hacia territorio desconocido, que habíamos visto cuando los animales comentan que van a un “lugar más allá de Oz”. Ahí Elphaba tenía una visión de dos figuras andando por un desierto. Estas dos personas son ella y Fiyero, sugiriendo su escape permanente del mundo que los persigue, probablemente a ese sitio que está al otro lado.

    El misterio del desierto mortal

    El desierto mortal es uno de los elementos más mencionados pero menos explorados del universo Wicked, una barrera geográfica y metafórica que rodea el reino de Oz. En el musical se hace referencia a él principalmente cuando Elphaba menciona su deseo de cruzarlo para escapar definitivamente, pero nunca vemos qué hay más allá o qué lo hace tan peligroso. La película de Jon M. Chu lo visualiza por primera vez, mostrando extensiones de arena aparentemente infinitas con propiedades mágicas supuestamente hostiles, aunque en la película se visualizan como polvo o arena brillante, que no parece tan amenazador.

    En las novelas de Gregory Maguire—particularmente ‘Wicked: Memorias de una bruja mala’ (1995)—el desierto mortal se describe con mayor detalle. Es una zona donde la magia funciona de forma errática y criaturas peligrosas acechan. No es natural, sino creado mágicamente por antiguos hechiceros para aislar Oz del resto del mundo, lo que plantea preguntas sobre qué existe más allá y por qué alguien querría mantener a los habitantes atrapados. La película muestra tormentas de arena con ecos sobrenaturales y estructuras antiguas parcialmente enterradas que insinúan civilizaciones previas.

    Esta versión también conecta el desierto mortal con el Grimorio, el libro de hechizos que obsesiona al Mago y que Elphaba puede leer naturalmente. El libro podría contener conocimientos sobre cómo atravesar el desierto de forma segura, lo que explicaría por qué el Mago está tan desesperado por controlar tanto el Grimorio como a Elphaba. En el contexto de Oz, un mundo fantástico (1985), la secuela del clásico de 1939, vemos que Dorothy puede regresar a Oz a través del desierto, cruzando a través de las piedras, ya que en las novelas de L. Frank Baum es un lugar que transforma en arena a quien lo pisa. En los mapas, sólo el cuadrante oriental se denomina “Desierto Mortal”, mientras que los otros tres se denominan “Arenas Movedizas”, “Desierto Infranqueable” y “Gran Desierto Arenoso”.

    Las diferencias entre película, musical y las novelas

    En esos textos se presenta una versión completamente diferente de la Bruja Mala del Oeste, sin nombre propio ni historia de fondo. Es simplemente malvada por naturaleza, y muere definitivamente cuando Dorothy la rocía con agua. Baum nunca desarrolló el personaje más allá de ser un obstáculo para los protagonistas, y en las trece novelas subsiguientes de la serie Oz jamás regresa ni se menciona su posible supervivencia. Sin embargo, incluso la novela de Maguire difiere significativamente del musical de Broadway.

    En el libro, Elphaba realmente muere al final. No hay supervivencia secreta ni escape romántico con Fiyero. Su muerte es trágica, el precio final de una vida dedicada a luchar contra la injusticia en un mundo que nunca la comprendió, lo que se corresponde con el tono más oscuro y adulto de la novela frente al musical de Stephen Schwartz, con un final más esperanzador que se mantiene en la adaptación de Jon M. Chu, que sí que muestra el costo de esa supervivencia: Elphaba debe renunciar a su identidad pública, a su familia y a cualquier posibilidad de cambiar Oz. Otras adaptaciones musicales del material de Oz, como The Wiz (1978), tampoco se metieron en la historia de la bruja.

    Eso sí, M. Chu establece conexiones visuales directas a El mago de Oz, desde la recreación de escenas icónicas hasta el diseño de vestuario. Sin embargo, también hay guiños a adaptaciones a reivindicar como Oz: Un mundo de fantasía (2013) de Sam Raimi, particularmente en cómo se visualiza la magia y el diseño de la Ciudad Esmeralda. Mostrar el destino final de Elphaba más allá de Oz abre posibilidades narrativas que conectan con las secuelas de las novelas de Maguire, donde se explora qué sucede en el mundo después de su supuesta muerte.

    Aunque la película no adapta directamente Son of a Witch o A Lion Among Men, los siguientes libros de la serie, deja puertas abiertas para futuros proyectos que podrían explorar las consecuencias de los eventos de Wicked. Como otros musicales cinematográficos recientes como En un barrio de Nueva York (2021) o Tick, Tick... Boom! (2021), Wicked: Parte 2 mantiene una fidelidad notable a su material fuente, pero dado su éxito en taquilla no sería de extrañar que hubiera más aventuras en Oz, con nuevas composiciones y la pareja de actrices que está conquistando al público de todas las edades.

  • Cynthia Erivo: Top 10 de películas y series, ordenadas de peor a mejor (incluyendo ‘Wicked’)

    Cynthia Erivo: Top 10 de películas y series, ordenadas de peor a mejor (incluyendo ‘Wicked’)

    Lalo Ortega

    Editor de JustWatch

    Con su rol como Elphaba en Wicked—por el que fue nominada al Oscar por tercera ocasión—y Wicked: Parte II, la actriz y cantante inglesa Cynthia Erivo ha alcanzado el estrellato mundial. Su larga trayectoria, que la ha llevado del West End a Broadway y hasta Hollywood, tiene otros roles todavía mejores tanto en cine como en televisión y que merecen mayor reconocimiento.

    Para conocerla más allá del musical inspirado en El Mago de Oz, descubre el top 10 de películas y series de Cynthia Erivo, ordenadas de peor a mejor, para ver online en streaming.

    Pinocho (2022)

    Seamos claros, los remakes de Disney en acción real tienden a ir, con contadas excepciones, de lo innecesario a lo mediocre, y el de la clásica Pinocho hace muy poco para cambiar dicha percepción. Esta versión de 2022 redunda en los peores vicios de estas producciones, pero si tiene un elemento que vale la pena, es Cynthia Erivo. Ella interpreta aquí al Hada Azul, un papel pequeño pero importante, en el que la actriz logra dejar una gran impresión: su interpretación de “When You Wish Upon a Star”—nada más el tema musical más emblemático en la historia de Disney—sólo hace desear que la película fuese sobre ella. Ya auguraba las maravillas que nos dejaría ver en Wicked.

    Dado su poco tiempo en pantalla, esta película no es el mejor despliegue de sus talentos. Por sí misma, es una producción más apta para quienes hayan disfrutado de otros remakes de Disney como La sirenita o Peter Pan y Wendy.

    Aguja en una pila de tiempo (2021)

    Cynthia Erivo también protagoniza este thriller que mezcla romance y ciencia ficción en una ambiciosa premisa: en un futuro donde los viajes en el tiempo son posibles para que personas con recursos alteren el pasado, la felicidad de un hombre (Leslie Odom Jr.) y una mujer (Erivo) comienza a desmoronarse. Él sospecha que el ex de ella (Orlando Bloom) está interviniendo el pasado para separarlos y volver con ella.

    Aguja en el tiempo es una propuesta irregular que se sostiene gracias a sus dos actuaciones protagónicas. Piensa en ella como algo a medio camino entre ¡Olvídate de mí! (Eternal Sunshine of the Spotless Mind) y la densa La bestia de Bertrand Bonello. 

    Wicked (2024)

    El papel que convirtió a Cynthia Erivo en súper estrella es Wicked, la adaptación del popular musical homónimo basado en la novela de Gregory Maguire (a su vez inspirada en El mago de Oz). Si bien las películas dividen opiniones, es indiscutible que Erivo y su coestrella, Ariana Grande, son espectaculares en cada tema musical, respectivamente como Elphaba y Glinda. Sin embargo, al tener que elegir, nos quedamos con la primera mitad de la adaptación, que cierra con “Defying Gravity”, el tema más emblemático de todo el musical y donde Erivo realmente luce su enorme talento musical.

    Se trata de una película que toma bastante más que inspiración pasajera del clásico El mago de Oz, pero es, ante todo, una producción para amantes de los musicales modernos, similar a En un barrio de Nueva York (del mismo director, Jon M. Chu) o La ciudad de las estrellas (La La Land).

    Luther: Cae la noche (2023)

    Continuación fílmica de la serie de Netflix de cinco temporadas, Luther: Cae la noche sigue a Idris Elba como un inspector londinense que, caído en desgracia y obsesionado con un caso sin resolver, se fuga de la cárcel para atrapar a un asesino en serie. Cynthia Erivo es introducida como la nueva jefa detective a la caza tanto de Luther como del asesino, en el nada fácil rol de tipa dura e inteligente con simpatía por el fugitivo.

    Con Luther como prófugo en un mundo de hipervigilancia, es una película que te recordará por momentos a la saga de Jason Bourne, pero cuya acción a veces roza los calibres brutales y estilizados de John Wick.

    Genius (2017-2024)

    Genius es una serie antológica que delata su enfoque con su título: genios que transformaron campos como la ciencia, el arte o la política. La tercera temporada es la única hasta ahora enfocada en una mujer: Cynthia Erivo como la legendaria reina del soul, Aretha Franklin, en una interpretación que trae su toque al singular carácter y canciones de la cantante original, y que no le pide nada a la de Jennifer Hudson en 2021 con Respect.

    El guión no es tan potente como la estrella, sin embargo. Se trata de un drama biográfico en la línea convencional de tantos tan comunes el día de hoy en el cine, como Bohemian Rhapsody (sobre Freddie Mercury) o I Wanna Dance with Somebody (sobre Whitney Houston). O sea: funciona como introducción a la artista, pero si quieres ver a Aretha en cine y en la cumbre de sus poderes, aunque sea brevemente, revisa Granujas a todo ritmo (The Blues Brothers).

    Drift (2023)

    Aunque Wicked es un musical que, por su naturaleza, requiere grandilocuencia, Cynthia Erivo logra traer cierta sutileza y contención emocional a su adaptación cinematográfica. Estas son características que ya había desplegado con maestría en el drama Drift (basado en la novela Para medir la marea de Alexander Maksik), sobre una refugiada de Liberia en una isla griega, donde conoce a una guía turística estadounidense mientras lidia con las heridas de su pasado. La actriz tomó inspiración de las experiencias de su madre, una refugiada durante la Guerra Civil Nigeriana.

    Es un drama que recae sobre la sutileza interpretativa de Erivo y sus eventuales explosiones de emoción, combinadas con la poesía visual para narrar la experiencia de la protagonista. Es similar a otras películas que abordan con tacto las heridas psicológicas de los migrantes, como Las nadadoras o la animación Flee: Huyendo de casa.

    Malos tiempos en El Royale (2018)

    Dado que fue uno de sus primeros roles en cine, y que fue como parte de un ensamble que incluye a nombres como Jeff Bridges, Jon Hamm, Dakota Johnson, Chris Hemsworth y la también incipiente Cailee Spaeny; es fácil olvidar que Cynthia Erivo también formó parte de Malos tiempos en El Royale (Bad Times at the El Royale), un thriller neo-noir de Drew Goddard. La trama sigue a varios extraños—cada uno con sus propios secretos—que convergen en un destartalado hotel entre Nevada y California en 1969. Erivo, adecuadamente, interpreta a una cantante de Soul.

    Aunque no tan ingeniosa como la metacomedia de terror La cabaña en el bosque, se trata de un thriller apasionante y con maravillosas actuaciones, situada en el clima de paranoia por la Guerra de Vietnam y la Familia Manson, al estilo de Érase una vez en… Hollywood.

    El visitante (2020)

    Entre tantas adaptaciones audiovisuales de Stephen King, El visitante (The Outsider) es una de las mejores y más subestimadas en años recientes, quizá por provenir de uno de sus libros menos famosos. La trama sigue a un detective (Ben Mendelsohn) quien, aún afectado por la muerte de su propio hijo, debe investigar el misterioso asesinato de un niño, cuyo cadáver fue encontrado mutilado en un bosque de Georgia. Erivo interpreta a Holly Gibney, una investigadora privada con habilidades en apariencia sobrenaturales, quien es llamada a consultar en el caso cuando algo más siniestro parece estar en juego.

    El personaje de Gibney fue introducido en una historia previa de King, Mr. Mercedes, que fue adaptada con otro elenco. Ambas series son ideales para ver si disfrutaste de otros títulos que mezclan lo criminal con lo sobrenatural, como Castle Rock (también inspirada en textos de King) o la cuarta temporada de True Detective.

    Harriet, en busca de la libertad (2019)

    La película que le valió a Cynthia Erivo sus primeras dos nominaciones al Oscar en simultáneo, como actriz principal y la canción original “Stand Up”. Harriet, en busca de la libertad es un drama biográfico sobre Harriet Tubman, quien se convirtió en una notable abolicionista y libertadora de esclavos tras escapar ella misma de la esclavitud en 1849.

    Se trata de una producción que, a pesar de sus tintes melodramáticos, aborda el tema de la esclavitud con sensibilidad y matices, más cercana al mundo de El ferrocarril subterráneo o La mujer rey que el miserabilismo de 12 años de esclavitud.

    Viudas (2018)

    El debut cinematográfico de Cynthia Erivo fue de lo más contundente: Viudas (Widows), inspirada por la serie criminal británica de 1983. Bajo la dirección de Steve McQueen y compartiendo escena con Viola Davis, Elizabeth Debicki y Michelle Rodriguez, Erivo logró destacar en el rol de una aguerrida niñera que colabora con las tres viudas del título, que deben cometer un robo para saldar las deudas dejadas por las actividades criminales de sus esposos, y así salvar sus vidas.

    Es diferente en temática a otras películas de McQueen como Hunger y Shame: Deseos culpables, más centradas en un solo personaje y sus complejidades psicológicas bajo situaciones mentalmente complejas. En algunos sentidos, es más parecida al icónico thriller criminal, Fuego contra fuego, pero analizando las vicisitudes del mundo criminal para el género femenino.

  • 'Yakarta' y otras 10 grandes series de deporte, ordenadas

    'Yakarta' y otras 10 grandes series de deporte, ordenadas

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay muchas formas de hablar de deporte en televisión: desde la épica más luminosa hasta la intimidad que nace cuando los focos se apagan. Pero solo unas cuantas series entienden que lo deportivo es, en realidad, una excusa para hablar de lo humano: la presión, la gloria, el fracaso, el compañerismo, la identidad y todo lo que ocurre fuera de la competición.

    En JustWatch hemos reunido una lista definitiva con las mejores ficciones deportivas, ordenadas por fecha de estreno, para que encuentres desde clásicos de animación hasta comedias brillantes, dramas monumentales y joyas recientes que miran al deporte con una sensibilidad renovada. Si buscas historias que inspiren, emocionen y, sobre todo, que digan algo real sobre la vida… empieza por esta lista.

    Oliver & Benji (1983)

    Oliver & Benji es el origen de todo. La serie que convirtió un partido de fútbol infantil en una epopeya capaz de durar lo mismo que un campeonato completo. Más allá de sus campos infinitos y sus saltos imposibles, su verdadero legado está en cómo transformó la idea del esfuerzo y la amistad en motores narrativos. La ilusión como disciplina. El “yo puedo” como filosofía. Para millones de fans, esta serie fue el primer contacto con el drama deportivo.

    Comparada con Inazuma Eleven, Oliver & Benji es más elemental pero también mucho más emocionante; frente a Slam Dunk, comparte energía juvenil, pero con un tono más ingenuo y aspiracional. Su mayor mérito es seguir viva como mito, no como producto.

    En este top 10 la coloco en el puesto 6, porque aunque no es la más sofisticada, sí es una piedra angular cultural sin la que estas listas no existirían y está a la par de las mejores series de anime de todos los tiempos.

    Sports Night (1998)

    Sports Night, creada por Aaron Sorkin, es una comedia dramática que se mueve a toda velocidad dentro de un programa deportivo en directo. Más que hablar sobre deporte, lo hace sobre el caos creativo, las tensiones laborales y el arte de hacer televisión cuando todo va al límite. Su ritmo verbal (rápido, afilado y casi musical) la convierte en una pieza de relojería narrativa.

    Comparada con The Newsroom, también de Sorkin, Sports Night es menos solemne y mucho más cálida; frente a The Office (y todas sus versiones), comparte sensibilidad laboral, pero con un toque más inteligente que incómodo. Para mí, es de esas series que envejecen bien porque fueron adelantadas a su tiempo.

    Dentro de esta selección de series, la ubico en el puesto 9. Es brillante, sí, pero también es menos deportiva a nivel emocional que otras del listado.

    Friday Night Lights (2006)

    Friday Night Lights no es solo una serie sobre fútbol americano: es un retrato emocionante de una comunidad entera volcada en un sueño colectivo. El deporte funciona como columna vertebral de historias sobre clase social, identidad, familia, expectativas y la fragilidad del éxito. Todo está contado con una sensibilidad naturalista, casi documental, que convierte cada partido en algo más que un encuentro: es un examen emocional.

    En comparación a Euphoria, es más realista y menos estilizada; frente a El ala oeste de la Casa Blanca, comparte ese espíritu moralista, pero desde la intimidad doméstica. Para mí, es uno de los grandes dramas estadounidenses del siglo XXI, deportivo o no.

    Sin duda es la mejor de la lista. Ninguna otra serie ha captado tan bien el alma del deporte como ella.

    Ballers (2015)

    Ballers es glamour, caos y dinero. Una mirada a la cara B del deporte profesional estadounidense: egos, contratos millonarios, amistades frágiles y carreras que pueden desaparecer en un segundo. Dwayne Johnson demuestra aquí su mejor versión: carisma, vulnerabilidad y ambición equilibradas a la perfección (un papel a la altura de sus mejores papeles).

    Comparada con Entourage, Ballers es igual de excesiva, pero más emocional; frente a Sucesión, comparte la tensión del poder, pero desde un tono más ligero y hedonista. Es una serie que se devora con velocidad: brillante, sexy y llena de contradicciones.

    Dentro de esta lista, la situaría en el puesto 7. Muy disfrutable, pero menos profunda que otras opciones.

    Home Ground (2018)

    Home Ground es una joya noruega que sigue a una entrenadora recién llegada a un equipo masculino de primera división. La serie destaca por su tono sobrio, casi escandinavo, que evita la épica para centrarse en las tensiones humanas, los prejuicios y el precio de intentar cambiar estructuras muy rígidas. Todo está contado con una naturalidad que desarma.

    Comparada con Un juego de caballeros, Home Ground es más contemporánea y más íntima; por eso abandona la reconstrucción histórica para abrazar un minimalismo emocional muy elegante. Es de esas ficciones que no presumen, pero te dejan conmovido.

    En esta lista, la sitúo en el puesto 4. Una obra delicada y potente, de las que se quedan.

    Cobra Kai (2018)

    Cobra Kai podía haber sido solo un ejercicio de nostalgia… pero es mucho más. La serie reinventa Karate Kid convirtiendo a los antiguos rivales en dos adultos averiados que intentan salvarse a través del karate, del orgullo y del pasado que nunca resolvieron. Lo que podría haber sido un mero fanservice termina siendo una reflexión madura sobre identidad, resentimiento y redención.

    Si la comparamos con The Mandalorian, que también rescata un mito ochentero, Cobra Kai es mucho más audaz a nivel emocional; frente a Riverdale, demuestra cómo usar códigos juveniles sin caer en lo absurdo. Es divertida, emocionante y, en el fondo, muy humana.

    En la lista la ubico justo a media tabla, en el puesto 5. No es perfecta, pero tiene más corazón del que muchos esperaban.

    Ted Lasso (2020)

    Ted Lasso es luz pura. Una serie que empieza como un chiste (un entrenador de fútbol americano contratado para dirigir a un equipo de la Premier League) y termina como una carta de amor a la empatía, la vulnerabilidad y la importancia de liderar con humanidad. Su optimismo radical funciona porque está sustentado en una escritura inteligente, sensible y muy honesta.

    Comparada con Parks and Recreation, comparte espíritu comunitario; frente a The Office, es una versión más luminosa y generosa del entorno laboral a nivel emocional. Es una ficción que hace bien al alma sin caer en lo cursi.

    Dentro de la lista la pongo en el puesto 3, en el podio. Es difícil no quererla: es pura vitamina emocional.

    Swagger (2021)

    Swagger, inspirada en la juventud del jugador de baloncesto Kevin Durant, es un drama deportivo que mira al deporte juvenil desde una perspectiva social y emocional muy poderosa. La serie explora el talento, la presión, los intereses económicos y las desigualdades que atraviesan el deporte desde la base. Su mirada es honesta, elegante y muy humana.

    En comparación con All American, Swagger es más adulta y más política; frente a The Chi, comparte sensibilidad social, pero con una presencia deportiva más marcada. Es una serie que crece episodio a episodio y que demuestra que el deporte también es un campo de batalla cultural.

    Para mí dentro de esta lista está en el puesto 8. Excelente, pero menos icónica que otras del top10.

    Ellas dan el golpe (2022)

    Ellas dan el golpe reinventa el clásico cinematográfico sobre la liga femenina de béisbol y lo convierte en una serie fresca, reivindicativa y emocional. Lo mejor está en su mezcla de comedia, ternura y mirada histórica: diversidad, identidad, deseo y la lucha por ocupar un espacio que siempre les fue negado (perfecta para ver en el Día Internacional de la Mujer).

    Comparada con Glow, comparte tono, pero Ellas dan el golpe apuesta por una sensibilidad más luminosa; frente a la película original, amplía universos y da espacio a historias que nunca se contaron. Es accesible, divertida y muy necesaria a nivel cultural.

    Dentro del top10 sería la que cierra la lista. Buenísima, pero menos afilada que otras.

    Yakarta (2025)

    Yakarta es una de las obras más emocionantes recientes del audiovisual español. Diego San José construye un relato íntimo en torno a José Ramón Garrido, ex jugador olímpico de bádminton y ahora profesor que encuentra en una alumna la chispa que creía extinguida. Es una anti-road movie llena de carreteras secundarias, cafés horribles y silencios incómodos donde la humanidad pesa más que el deporte.

    Comparada con Gambito de dama, Yakarta es lo antiheroico; frente a Ted Lasso, comparte calidez, pero desde un realismo torpón y luminoso. La química entre Javier Cámara y Carla Quílez sostiene la serie sobre una cuerda floja emocional durante sus 6 capítulos.

    Dentro de la lista la posiciono en el puesto 2. Es pequeña en apariencia, enorme en impacto emocional. Y encima es una de esas series que puedes ver en un solo día.

  • Las mejores series y películas de Los Javis, en caso de que no vuelvan a trabajar juntos

    Las mejores series y películas de Los Javis, en caso de que no vuelvan a trabajar juntos

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Los Javis han confirmado que se separan como pareja tras 13 años de relación sentimental. En este tiempo, han rodado algunas de las series más celebradas de la ficción española. El anuncio ha coincidido con el final del rodaje de La bola negra, película que recupera un texto de Lorca y que tiene a nada menos que Penélope Cruz y Glenn Close en su reparto. Tras eso, es muy probable que rueden un proyecto en la industria estadounidense.

    Si temes que no vuelvan a trabajar juntos tras esta separación (o que no vuelvan a ser jurado en Masked Singer o Drag Race) repaso para ti sus mejores series y películas para que no te quedes huérfano de Los Javis.

    Veneno (2020)

    La gran revelación de Los Javis fue esta serie en la que lo tenían todo en contra, pero todo salió bien. Hacer una biografía de un personaje del universo televisivo más kitsch parecía una idea bizarra. El resultado tiene mucho más capas de lo que parecía en un principio, al estilo de las miniseries de Ryan Murphy. Digo esto porque, al tiempo que Veneno aborda con total solvencia un asunto social relacionado con los derechos de la comunidad LGTBI+, se atreve al mismo tiempo a abrazar todo tipo de guiños a la cultura pop, como ocurre en The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story. 

    Esta serie que traspasó fronteras es un retrato del duro camino recorrido por la comunidad trans en España y a la vez un delirio que, como Superstar, recuerda con mucha gracia lo surrealista que era la televisión en directo de los años noventa y principios de los 2000. La más completa y compleja de todas las series de Los Javis.

    La Mesías (2023)

    Cuando asistí al rodaje de La Mesías, Los Javis resumieron este proyecto como una historia que habla “del paso del tiempo y de cómo la infancia nos marca para siempre”. Esta miniserie se vertebra en torno a los miembros de una familia numerosa que viven en una masía catalana en las décadas de los ochenta y noventa y a los que el espectador ve evolucionar a lo largo de los años. Sus vidas están atravesadas por el fanatismo religioso. 

    En este relato, Los Javis cuidan al milímetro cada textura, cada plano, cada diálogo… Y ofrecen algo muy difícil de encerrar en uno o dos géneros. Más bien, crea el suyo propio y genera sentimientos en el espectador de incomodidad y fascinación poco comunes en televisión. Quizá se asemejen a los que logró Jean-Marc Vallée en Heridas abiertas. Aunque la película de Los Javis La llamada también trata el tema de la religión, son proyectos completamente diferentes. Además, La Mesías resulta menos accesible que Veneno.

    Paquita Salas (2016)

    El proyecto de Los Javis favorito de los espectadores es sin duda Paquita Salas, que es también el que más se ha extendido en el tiempo. Esta comedia algo surrealista y muy española en torno a la industria del espectáculo, universo que tan bien conocen sus creadores, es original y ácida desde el minuto 1. 

    Elegir al actor Brays Efe para que interprete a Paquita Salas, sin necesidad de dar ninguna explicación por este cambio de género, es uno de los grandes aciertos de la serie. Tiene tantos puntos cómicos que merece todos y cada uno de los cientos de memes que ha generado en redes sociales. Y, cuando quieren, Los Javis usan la serie para contar con empatía los sinsabores de un negocio que se nota que ellos también han sufrido antes de disfrutar de su éxito. En todas esas referencias a la cultura popular nacida a través de una pantalla, Paquita Salas se asemeja a Veneno.

    La llamada (2017)

    Los Javis realmente triunfaron por vez primera en teatro, cuando montaron un espectáculo de bajo presupuesto titulado La llamada que de repente llevaba a los más jóvenes a hacer cola el sábado por la noche en un teatro en vez de en una discoteca. El montaje escénico es maravilloso, con dos amigas que pasan el verano en un campamento cristiano y que terminan viendo a Dios… cantando canciones de Whitney Houston. El fenómeno fue tal que era lógico que su debut en el cine fuera adaptando la misma historia. 

    Pero, aunque es una película divertida y que guarda la esencia de la historia original, en especial en sus diálogos, no cuenta con el carisma de la obra de teatro. Su mezcla de géneros, que avanza lo que iba a ser el resto de filmografía de Los Javis, es muy acertada. También lo son todas sus actrices, que dominan la comedia como pocas. Y también es muy pertinente el mensaje más profundo que esconde este disparate irónico.

    Pedro x Javis (2025) 

    Las temáticas y el estilo de Los Javis han hecho que a menudo se les compare con Pedro Almodóvar. Ellos no ocultan la profunda influencia que el cineasta ha ejercido sobre ellos. En la miniserie documental Pedro x Javis demuestra lo versados que están en el universo del director de Volver y Mujeres al borde de un ataque de nervios. Son tres episodios que pueden verse de forma independiente y en los que el dúo se atreve a ordenar el rico y extenso imaginario visual de un genio como Pedro Almodóvar. Es además una forma de demostrar que la imaginación y creatividad de Los Javis es inagotable, porque reinventan de nuevo una forma de narrar en un género, el del documental semi biográfico, que no suele salir de los mismos clichés narrativos.

  • Todas las series de Taylor Sheridan, ordenadas

    Todas las series de Taylor Sheridan, ordenadas

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Taylor Sheridan no es solo uno de los guionistas más influyentes del audiovisual estadounidense de las últimas dos décadas, sino más bien un arquitecto de mundos extraordinarios. Su estilo (paisajes áridos, personajes en guerra consigo mismos y una violencia que nunca es gratuita) ha conquistado el mundo del streaming.

    Sheridan ha encontrado en las series su territorio natural: un espacio donde explorar el poder, la ley, la familia y el trauma con una mayor profundidad.

    Si disfrutas del estilo, en esta guía de JustWatch repasamos todos sus trabajos hasta la fecha, tanto creadas como co-creadas por él, ordenadas por fecha de estreno, analizando su impacto, su relación con su universo narrativo y su comparación con otras producciones del género.

    Veronica Mars (2004)

    Aunque muchos no lo recuerden, Veronica Mars fue uno de los primeros trabajos televisivos de Taylor Sheridan… como actor. Interpretó al ayudante del sheriff Leo D’Amato durante varias temporadas, y aunque no estuvo involucrado en el proceso creativo, su paso por la serie es clave para entender su evolución. 

    Revisitar Veronica Mars hoy (fue una de las series que se cancelaron muy pronto), con su mezcla de noir adolescente y misterio episódico, revela una sensibilidad que Sheridan retomaría después desde otro ángulo: la investigación como excusa para ahondar en heridas personales, algo que años más tarde explotaría en Mayor of Kingstown. 

    Comparada con otros teen-noirs como Riverdale o Pequeñas mentirosas, Veronica Mars sigue destacando por su honestidad y su tono ácido. Y Sheridan, aunque aún no era Sheridan, ya intuía que la televisión necesitaba historias con filo.

    Hijos de la Anarquía (2008)

    En Hijos de la anarquía, Taylor Sheridan no escribe ni dirige, pero su papel como el subcomisario Hale fue decisivo para su salto detrás de las cámaras. Lo que Sons of Anarchy mostró desde la violencia motera, Sheridan lo trasladó luego al western contemporáneo.

    En lo temático, es inevitable comparar la serie con Yellowstone: ambas exploran la lealtad, la familia como trinchera y la idea de que la ley es maleable según quién la empuñe. Pero mientras Kurt Sutter opta por el exceso y el caos, Sheridan siempre prefiere la contención. Hijos de la anarquía (una de las series más parecidas a Breaking Bad) es más salvaje, más operística, más cercana a The Shield. 

    Su paso por ella fue su mejor escuela: aprendió qué tipo de historias quería contar… y cuáles no.

    Yellowstone (2018)

    Yellowstone es el corazón del “Sheridan-verse”: la saga que consolidó su prestigio como narrador del nuevo western televisivo. La historia sigue a la familia Dutton, liderada por un imponente Kevin Costner, en una guerra sin fin para proteger su rancho y su legado. Sheridan firma la serie como creador, showrunner y, en gran parte, como guionista principal, impregnándola de sus obsesiones: la frontera moral, la justicia personal y la lucha entre tradición y modernidad.

    Comparada con Succession, Yellowstone comparte tema (la familia como campo de batalla) pero desde una rugosidad más primitiva. Frente a la sofisticación neoyorquina de los Roy, los Dutton habitan un mundo brutal, más cercano a Hijos de la anarquía y al espíritu de Deadwood.

    Como autor, Sheridan demuestra aquí su maestría en el ritmo: episodios que respiran, silencios que hablan y explosiones de violencia siempre justificadas a nivel narrativo. Yellowstone es la coronación de un estilo que combina clasicismo y crudeza como pocas series actuales.

    1883 (2021)

    1883 es el origen emocional del universo Dutton. Sheridan escribe una épica de supervivencia que combina el western clásico con un realismo casi documental. Protagonizada por Tim McGraw, Faith Hill y un sorprendente Sam Elliott, la serie retrata el viaje desesperado de una familia hacia Montana, enfrentándose a un continente aún indómito.

    Si Yellowstone es un western moderno, 1883 es puro John Ford filtrado por el pesimismo contemporáneo de Sheridan. Comparada con Godless o Deadwood, destaca por su sensibilidad y por un tono más íntimo, casi elegíaco.

    Como creador, Sheridan se involucra en cada detalle: desde la construcción de diálogos hasta la precisión histórica. Su intención era clara: contar la fundación del mito desde la tragedia, sin glorificar nada. 

    Es una serie más dura, más dolorosa y también más bella que sus “hermanas”. Un viaje épico donde cada muerte pesa.

    Mayor of Kingstown (2021)

    En Mayor of Kingstown, Sheridan abandona el western para adentrarse en un thriller carcelario y político oscuro y sofocante. Junto a Hugh Dillon, construye una ciudad ficticia dominada por el sistema penitenciario, donde Mike McLusky (Jeremy Renner) actúa como mediador entre criminales, policías, bandas y presos.

    Aquí Sheridan despliega su vertiente más pesimista: un universo sin héroes donde la violencia es un engranaje inevitable. Comparada con The Wire, comparte la visión estructural, pero Mayor of Kingstown es más nihilista, más cercana al tono de Sicario.

    Su trabajo como creador es impecable: construye personajes quebrados, diálogos secos y tramas que avanzan como una bomba de relojería. Renner entrega una de las mejores interpretaciones de su carrera. Y aunque no es tan popular como Yellowstone, puede que sea su serie más afilada y sociopolítica.

    Tulsa King (2022)

    Tulsa King es la sorpresa más ligera del “Sheridan-verse”. Con un Sylvester Stallone brillante como capo mafioso exiliado a Oklahoma, Sheridan mezcla humor, crimen y choque cultural. Aunque la premisa parece cercana a Barry o Lilyhammer, aquí todo funciona desde el carisma del protagonista.

    Como creador, Sheridan establece el tono del piloto y define los pilares de la serie, mientras el showrunner Terence Winter desarrolla el día a día. Aun así, su mano se nota: personajes carismáticos, diálogos cargados de subtexto y un universo que mezcla lo absurdo con lo brutal.

    Comparada con el resto de sus obras, Tulsa King es su serie más accesible y desenfadada. Pero bajo esa ligereza late la misma obsesión por los hombres desplazados que tratan de construir nuevamente su identidad. Y, además, está a la altura de los mejores papeles de Sylvester Stallone.

    1923 (2022)

    1923 amplía la saga Dutton con un tono épico y político que la convierte en una de las series más ambiciosas de Sheridan. Con Harrison Ford y Helen Mirren en estado de gracia, la serie explora una época marcada por la Gran Depresión, la expansión industrial y los choques con las comunidades nativas.

    Si 1883 era intimista, 1923 es monumental. Comparada con Peaky Blinders, comparte esa mezcla de historia, violencia y familia, aunque Sheridan siempre opta por el dramatismo rural frente al estilismo urbano.

    Como creador, su trabajo aquí es más emocional. No solo expande la genealogía Dutton: profundiza en sus heridas, en la violencia institucional y en la lucha por un país que cambia a una velocidad inasumible. Es una obra madura y contundente que confirma que el “Sheridan-verse” no es solo una franquicia, sino una epopeya en construcción.

    Operaciones especiales: Lioness (2023)

    Con Operaciones especiales: Lioness, Sheridan se adentra en el thriller de espionaje militar desde una perspectiva femenina. Zoe Saldaña, Laysla De Oliveira y Nicole Kidman lideran una serie que explora la infiltración, el trauma y la moral ambigua de la guerra contra el terrorismo.

    Aquí Sheridan combina lo que aprendió en Sicario con la emoción intensa del drama personal. Comparada con Homeland, es menos conspirativa y más física, más centrada en el impacto psicológico de trabajar en la sombra.

    Como creador, marca el tono crudo y emocional del piloto y define la estructura del programa. Su habilidad para construir tensión sin caer en clichés bélicos hace que Lioness sea uno de sus trabajos más sólidos fuera del western. Es oscura, dura y, a ratos, devastadora.

    Landman: Un negocio crudo (2024)

    Landman: Un negocio crudo es el último proyecto de Sheridan, y también el más contemporáneo. Ambientada en el sector petrolero de Texas, combina drama corporativo, conflicto ambiental y tensiones sociales. Protagonizada por Billy Bob Thornton, la serie expone la crudeza del negocio energético desde un punto de vista casi documental.

    Comparada con Industry o Billions, comparte el análisis del poder económico, pero Sheridan le da un tono más terroso y humano. Aquí no hay glamour: hay sudor, negociaciones a vida o muerte y paisajes capaces de devorarte.

    Como creador, Sheridan vuelve a su obsesión por el poder en la frontera: no la geográfica, sino la económica. Su escritura apunta a un realismo feroz, con personajes atrapados en un sistema que los supera. Si Yellowstone hablaba de la tierra, Landman habla del subsuelo: lo que se extrae, lo que se pierde y lo que cuesta.

  • 5 series de animación para amantes del humor endiablado de ‘Hazbin Hotel’

    5 series de animación para amantes del humor endiablado de ‘Hazbin Hotel’

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    La animación para adultos ha sido terreno perfecto para experimentar con ideas realmente locas, como da fe Hazbin Hotel: El hotel de las viejas glorias (2024), una serie de premisa volada y que, sin ningún pelo en la lengua, ha sabido levantar –a la vez– el humor y el vértigo existencial de un público espiritualmente hundido.

    Vivienne Medrano cuenta un chiste y nos echa pimentón en la cara: que riamos o lloremos dependerá de cada cual. Como una gloria de la factoría Henry Selick+Tim Burton+Danny Elfman, artífices de Pesadilla antes de Navidad (1993), la comedia de Medrano no deja títere (o pecador) con cabeza, ni sin corazón.

    Cuando esperamos el estreno de la tercera temporada de Hazbin Hotel, muy pronto en Prime Video, queremos proponeros algunas series que también tiran del chascarrillo en clave musical para dar una (graciosa) vuelta a todo lo que creíamos saber sobre nuestras acciones y el Más Allá.

    Helluva Boss (2019)

    La mejor forma de que la pausa antes de la siguiente temporada de Hazbin Hotel se acorte pasa por una buena maratón de Helluva Boss (2019), disponible en YouTube. De entrada, porque fue la anterior serie de Medrano y porque también sucede en el Infierno, ahora siguiendo a Blitzø (Brandon Rogers) junto a su empresa de sicarios, quienes pueden acceder al mundo de los vivos para vengar a los pecadores; en fin, como en Hazbin Hotel, para tener la última palabra sobre la última palabra de sus clientes.

    Helluva Boss gira alrededor de las aventuras cotidianas de los Imps, pero mantiene el mismo humor sarcástico y la gran química entre personajes. La diferencia principal es que Helluva Boss, más autoconclusiva, se crece sobre las dinámicas cómicas entre los personajes del Infierno, mientras que Hazbin Hotel gira en torno a la redención. Dos temporadas, 18 episodios, y ya se está trabajando en una tercera; tienes material de sobras mientras esperas el regreso de Hazbin Hotel.

    Invasor Zim (2001)

    Medrano ha mencionado muy a menudo la influencia de Invasor Zim (2001) en Hazbin Hotel. Era una de las series animadas que veía de niña, y con la educación audiovisual que ha recibido no nos extraña que tenga una perla como Hazbin Hotel entre manos… Bruce Timm, creador de Invasor Zim estaba detrás también de la mítica Batman: La Serie Animada (1992) y, de hecho, tiene en Netflix la continuación de la saga de Zim, Invasor Zim y el poder del Florpus (2019).

    Es fácil ver cómo los fondos en rojo y magenta, junto con ese humor descarado sobre chistes que no se avergüenzan de serlo, han acabado influyendo en Hazbin Hotel. Además, el actor que da voz a Zim, Richard Steven Horvitz (veteranísimo, fue el robot Alpha 5 en los Power Rangers originales), fue quien acabó por interpretar a Moxxie en Helluva Boss, la otra serie de Medrano. Todo se conecta.

    The Tatami Time Machine Blues (2022)

    Esta es mi recomendación más arriesgada, pero también más personal. Pondría las manos en el fuego al afirmar que quien haya amado Hazbin Hotel también disfrutará de una de las mejores franquicias del estudio japonés Science Saru. Yo recomendaría empezar por Yojouhan Shinwa Taikei (2010), popularmente conocida como Tatami Galaxy, y luego ir con el spin-off de The Tatami Time Machine Blues (2022).

    Ambas las protagoniza un estudiante universitario que viaja a través de líneas temporales paralelas tratando de enamorar a una chica que no está muy por la labor. Pero, al contrario del común de las ficciones sobre romances inverosímiles, aquí la realidad se doblega en un Kioto nocturno, surrealista y completamente divertido. Como Hazbin Hotel o como El tren infinito, pero en versión anime: un mundillo repleto de rincones y en el que vale la pena perderse.

    El tren infinito (2019)

    El tren infinito (2019) podría describirse como una mezcla entre Hazbin Hotel y Rompenieves (2013), al estar ambientada en el misterioso universo (o mundos encadenados) de un tren en constante movimiento, donde los pasajeros se ven atrapados y obligados a enfrentarse todo aquello que en su vida han preferido pasar por alto. Cada vagón es un plano de realidad distinto, con criaturas y dinámicas sorprendentes, y cada temporada se centra en una persona diferente que debe encontrar la forma de salir del tren.

    Quizás no obedezca exactamente al mismo tipo de humor –disparatado, musical– de Hazbin Hotel, pero Infinity Train resultará fascinante a quien ame el world-building y la construcción de fantasías de Medrano. Y si habéis llegado hasta aquí, es porque el mundo de Medrano os tira.

    Casa Búho (2020)

    Si visteis Hazbin Hotel y buscáis una alternativa similar pero compartible a toda la familia, Casa Búho (2020) es la serie. Aunque rebaje el tono de chistes y referencias, Casa Búho también ofrece un mundo fantástico y personajes sarcásticos a mansalva. Luz Noceda es una aprendiz de bruja que, al igual que Charlie y Vaggie, se valora a sí misma según lo que puede hacer por los demás. Eda y King, los dos “esbirros” malvados que la acompañan, no dejan de completar un trío protagonista adorablísimo y bastante divertido; por eso figura en nuestra guía.

    En conjunto, Casa Búho comparte con Hazbin Hotel el acercamiento a la fantasía por la puerta de atrás y el interés por la familia encontrada, aunque con un tono más cercano al estilo Disney. Yo diría que es genial para quienes disfrutaron de grandes éxitos de Cartoon Network, como Gravity Falls (2012).

  • El personaje más trágico de ‘Wicked’ no es la Bruja malvada del Oeste

    El personaje más trágico de ‘Wicked’ no es la Bruja malvada del Oeste

    Lalo Ortega

    Editor de JustWatch

    Muchos recordarán al musical Wicked—y no sin razón—como la trágica historia de Elphaba Thropp (Cynthia Erivo en la película), sus orígenes de discriminación, su inesperada amistad con Glinda (Ariana Grande) y su eventual marginación de Oz al ser nombrada la “Bruja malvada del Oeste”.

    Aunque las cosas son peores para la protagonista en la novela original, si vemos más allá, podemos ver que la historia está llena de tragedias: desde lo que sucede con Fiyero (Jonathan Bailey) al destino del Munchkin llamado Boq (Ethan Slater), por ejemplo. Sin embargo, podemos argumentar que nadie la pasa peor que la hermana de Elphaba, Nessarose o “Nessa” (interpretada por Marissa Bode).

    Estas son las razones por las que Nessarose, y no Elphaba, es el personaje más trágico de Wicked. Ten en cuenta que hay spoilers de la primera y segunda parte a continuación:

    Ella no tiene ninguno de los poderes de Elphaba

    A lo largo de la trama, Elphaba es discriminada por su piel de brillante color verde, pero también es de los pocos personajes con poderes mágicos reales en toda la Universidad de Shiz.

    Aunque Nessarose no es despreciada como Elphaba, ella no posee ninguno de los poderes de su hermana. Estos serían útiles dada su condición: es parapléjica, una de las razones por las que es obviada por sus compañeros de clase. Aunque podría ser peor o, por lo menos, diferente: en la novela original de Gregory Maguire, nace sin brazos, aunque es considerada muy hermosa.

    Su amor no es correspondido

    Un tema recurrente en Wicked son los triángulos amorosos—aunque, en este caso, podría ser más un pentágono—, y Nessa forma parte de uno de los más trágicos. En el musical, Boq vive enamorado de Glinda. Sin embargo, ella se enamora perdidamente de Fiyero tan pronto como éste llega a Shiz. Para quitarse a Boq de encima, lo convence de llevar a Nessarose al baile en su lugar, y es allí donde ella se enamora del Munchkin (poco después, Fiyero desarrolla sentimientos por Elphaba, completando el otro triángulo).

    Sin embargo, Boq nunca supera realmente su amor por Glinda. Años después, cuando descubre que Glinda se casará con Fiyero, decide abandonar a Nessarose para declararse ante su verdadero amor. Lo cual tiene otro giro de tuerca todavía más trágico…

    Nessarose se colude con el régimen de Oz

    Pero primero, un paréntesis. Aún como estudiante de Shiz, Elphaba capta la atención del Mago de Oz (Jeff Goldblum) por su poder mágico, que le permite usar el misterioso libro de encantamientos, el Grimmerie. Sin embargo, al descubrir las intenciones del Mago para utilizarla y perpetuar su régimen totalitario contra los animales, Elphaba se revela. El gobierno de Oz emite propaganda declarándola como la “Bruja malvada del Oeste”, la principal enemiga del reino… lo cual es problemático dado que su padre es el gobernador de Munchkinland.

    Cuando éste muere, Nessarose queda varada en el cargo. Sin saber la verdad, ella cree que Elphaba ha traicionado a todos, y debe colaborar con el régimen de Oz.

    Nessa contribuye por accidente a la creación del Hombre de Hojalata

    Cuando Boq la abandona, Nessa, en un acto de despecho, revoca los pocos derechos que les quedan a los Munchkins, impidiéndoles el libre tránsito. Varado en Munchkinland, regresa con Nessarose. Elphaba, mientras tanto, aparece en la oficina de Nessa, quien le recrimina nunca haber utilizado su poder para curar su paraplejia. Elphaba utiliza el Grimmerie para encantar las zapatillas de plata de su hermana y así ayudarla a caminar. Boq presencia esto y, al interpretarlo como una señal de que Nessa no lo necesita más intenta irse de nuevo.

    Desesperada por evitar su partida, Nessa intenta usar el Grimmerie para hacer un hechizo de amor, pero las cosas le salen mal y el corazón de Boq comienza a encogerse. Elphaba no puede revertir el hechizo, así que para salvar su vida, tiene que convertirlo en un ser que no requiera un corazón: un Hombre de Hojalata. Devastado por lo que le ha sucedido, Boq decide huir, y Nessarosa culpa a su hermana para intentar detenerlo.

    Nessarose tiene la muerte más humillante de todos los personajes

    La mayoría de los personajes de Wicked viven para ver otro día, incluso la propia Elphaba quien, a diferencia del libro, finge su propia muerte. Nessarose no sólo es una penosa excepción a la regla, sino que sufre una humillante muerte perfectamente fiel a la novela original de L. Frank Baum, donde simplemente es conocida como la Bruja malvada del Este.

    Nessa busca desesperadamente a Boq, ahora el Hombre de Hojalata, para traerlo a casa durante una feroz tormenta. Ésta se convierte en el tornado que trae a Dorothy Gale desde Kansas hasta Oz, lo que significa que Nessarose enfrenta su trágico final aplastada por una casa. De nuevo, pudo ser peor: en la clásica adaptación de 1939, sus pies son lo único que se asoma debajo de las ruinas, dejando sus preciadas zapatillas a la vista para que Glinda llegue, las tome y se las entregue a Dorothy.

  • Cómo 'Wicked' convierte 'El mago de Oz' en un espectáculo de horror

    Cómo 'Wicked' convierte 'El mago de Oz' en un espectáculo de horror

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    El estreno de Wicked (2024) y su esperada secuela, Wicked: Parte 2 (2025), han marcado un punto de inflexión en cómo se percibe uno de los clásicos más queridos del cine de fantasía. La adaptación del musical de Broadway tendrá un impacto va mucho más allá de la taquilla, pues el trasfondo perturbado, que siempre ha acechado tras las cortinas del El mago de Oz (1939), ha transformado la historia en inquietante alegoría sobre el fascismo, la propaganda y la deshumanización.

    Exploramos cómo Wicked expone la cara oculta del clásico de MGM, convirtiendo una fábula infantil en un reflejo deformado que resuena con nuestra realidad contemporánea.

    La oscuridad que siempre estuvo ahí: monos voladores, brujas y pesadillas infantiles

    Lo extraño siempre ha estado presente en el mundo de Oz, desde los libroas a la película de Victor Fleming, que ya contenía elementos perturbadores que atrajeron a generaciones de niños: los monos alados que secuestran a Dorothy, la Bruja Malvada del Oeste amenazando con quemar al Espantapájaros vivo o deshaciéndose, la casa que apisona a su hermana o las leyendas urbanas de la muerte de un enano por suicidio en el rodaje. La industria del entretenimiento ha minimizado estos elementos durante décadas, prefiriendo recordar las canciones alegres y los zapatos de rubí.

    Sin embargo, hubo intentos de recuperar esa turbiedad inherente. Oz, un mundo fantástico (1985) mostró a Dorothy internada en un psiquiátrico donde le planean administrar electroshock, presentando una Ciudad Esmeralda destruida y una Princesa Mombi que colecciona cabezas humanas intercambiables expuestas. Casi nada. La película de Disney fue un fracaso comercial precisamente porque mostraba un terror infantil palpable, con monstruos como los wheelers y el gigante final, que hacen que muchos espectadores recuerden haber visto la película de niños y no poder olvidarla, con imágenes que les causaron pesadillas durante años.

    Las diferentes versiones siempre han tenido algún que otro escarceo con el género, por algo la Corazón Salvaje (1990) de David Lynch se considera una versión surreal con su habitual tono neo-noir. Más recientemente, Emerald City (2017) intentó crear una versión adulta y reimaginada de Oz al estilo de Juego de Tronos (2011-2019), mostrando un mundo oprimido lleno de batallas y magia prohibida. Aunque la serie solo duró una temporada, mostró que había un público dispuesto a explorar aspectos más adultos de Oz..

    Body horror y metamorfosis: los orígenes del Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León

    El director Jon M. Chu aseguró que el Hombre de Hojalata y el Espantapájaros de la segunda parte de Wicked no están hechos digitalmente, inspirándose en los monstruos clásicos de la Universal para dar forma a las transformaciones físicas y emocionales de los personajes, y la segunda entrega se toma esa máxima muy en serio. Los orígenes de estos personajes icónicos de El mago de Oz, no están bañados de la ternura nostálgica que cabría esperar, sino con horror corporal inesperado, que podría encajar en películas de género.

    El más traumático es el cambio de Boq en el Hombre de Hojalata, que tiene lugar cuando Nessa, cegada por los celos al descubrir que él siente algo por Glinda, lanza un hechizo que encoge su corazón y le condena a una grotesca transformación. No es explícita o sangrienta, pero la idea de un ser humano es convertido en metal viviente, una criatura atrapada en un cuerpo que ya no reconoce como propio es bastante fuerte para una película para toda la familia, a lo que sigue un momento de rabia con Boq gritando "¿Qué me has hecho, bruja?" levantando el hacha de forma amenazante, un momento que recuerda más a Frankenstein que a un cuento de hadas.

    Otro momento que se pasa de frenada es cuando el capitán Fiyero se convierte en el Espantapájaros con uno de los hechizos de Elphaba, aunque lo vemos de forma confusa, es al final cuando se revela el resultado, un hombre de trapo tan terrorífico como cualquier ser de paja del cine. El cachorro de león rescatado en la primera película madura hasta convertirse en el león temeroso, algo menos grave, pero que le acaba convirtiendo en un ser lleno de odio. Lo que impacta es que en la película de 1939 representaban defectos simpáticos y superables que ahora en realidad se revelan como víctimas de mutilación física y psicológica, el código para la pérdida de la humanidad, en pasar a ser otra cosa sin consentimiento.

    El Mago como dictador y Dorothy como niña soldado: la maquinaria fascista de Oz

    La reinterpretación más radical de Wicked es su tratamiento del Mago de Oz como una especie de dictador fascista que gobierna mediante propaganda exagerada, creando miedo y enemigos ficticios, lo que le ayuda a mantener un régimen prácticamente fascista donde toda su población actúa como gente con el cerebro lavado. Tanto Glinda como Dorothy llegan a ejercer de "tontas útiles", siendo "Bruja Mala" una estratagema del aparato de publicidad. Lo que en 1939 se presentaba como un adorable charlatán resulta ser un déspota que consolida su poder fabricando amenazas.

    Los animales condenados al exilio, los monos usados como un ejército de presión… esta segunda entrega se atreve con un tema bastante relevante dado el contexto político global actual: la desinformación como arma de los más poderosos, la distorsión de los hechos para proteger sus intereses. Puede que uno de los elementos más desoladores es ver cómo el camino de baldosas amarillas, un símbolo de esperanza que se hacía clave en la aventura, se revela como una construcción del régimen, un monumento diseñado para canalizar a las masas hacia el poder central.

    Pero la subversión más perturbadora es la propia visión de Dorothy, la niña inocente de Kansas que se convierte, básicamente, en una niña soldado enviada por el Mago para cazar a Elphaba con su grupo de viaje, los tres engendros de los hechizos que van buscando venganza—especialmente un desquiciado hombre de hojalata—, básicamente la alegre cuadrilla se convierte en el brazo ejecutor de un estado totalitario. Dorothy deja de ser la heroína que derrota al mal, sino una pieza más del tablero del Mago, otra herramienta de propaganda cuya "victoria" servirá para consolidar la imagen del mago.

    Las brujas tienen una visión variable. Glinda es una figura que mantiene su imagen de "bondad" mientras sirve a la maquinaria absolutista. Elphaba es demonizada por su aspecto y Nessarose encarna el deseo de poder disfrazado de caridad, que no duda en tomar decisiones terribles que justifican la violencia estatal. No hay magia inocente, sino un sistema de poder que se disfraza de cuento de hadas para seguir funcionando. Una realidad más efectiva en meter el miedo en el cuerpo que cualquier película de monstruos, los mecanismos del fascismo escondidos tras la fantasía multicolor y llena de perfección que amamos.

  • James Cameron, Billy Eilish y las 7 colaboraciones más locas del cine y las series

    James Cameron, Billy Eilish y las 7 colaboraciones más locas del cine y las series

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Hace unos días, la cabeza nos reventó con una noticia bomba: Billie Eilish anunciaba que Hit Me Hard and Soft: The Tour (Live in 3D) llegará a salas el 20 de marzo de 2026, y que será un proyecto codirigido junto a… James Cameron, el responsable de Titanic (1997) o de Avatar (2009). Pensarlo con frialdad le da todo el sentido: en definitiva, él es el gran artífice del 3D en el panorama internacional, y sabe cómo generar espectáculo.

    Ahora, la suma entre la estrella pop y el icono cinéfilo puede dejarnos sorprendidos o directamente espatarrados. No hay que preocuparse, no ha sido ni la primera ni la última vez que, en el cine y en las series, dos artistas diferentes hasta la médula se han aliado para realizar un proyecto juntos.

    Edgar Wright y Stephen King en ‘Perseguido’

    La coincidencia entre Edgar Wright y Stephen King surgió casi como una broma: el director había mencionado en una entrevista que quería filmar “una persecución que durara toda una película”, y King, fan confeso de Baby, el aprendiz del crimen (2017), le envió una nota diciéndole: “Tengo justo la historia que necesitas”. Así nació este thriller que juega con el humor negro más digno del director de la trilogía Cornetto, mezclado ahora con obsesiones muy “kingianas”, un film que acabamos de ver en carteleras como Perseguido (2025).

    Si te gustan los proyectos que se sienten como engranajes perfectos, esta película es una apuesta segura: un avance feroz, diálogos afilados y la carcajada incómoda tan característica de Wright. Oh, y un sentido del ritmo musical digno de la Annette de los Sparks y Leos Carax.

    Chloe Zhao y Dolly Parton en ‘Buffy Cazavampiros’

    Lo primero: no sé si estabas al caso de que Dolly Parton –sí, la cantante Dolly Parton, la mujer despampanante detrás de ‘Jolene’– fue productora de la histórica serie de Buffy, Vampirehunter (1997). Si no lo sabías, tómate un segundo para respirar. Por si no fuera suficiente la mano de molonería que la compositora imprimió sobre la cazavampiros (que arrancó con ella diciendo que quería hacer “algo relacionado con heroínas que sepan cantar y patear traseros”), Parton ha vuelto a sorprendernos.

    También ahora detrás de las cámaras, ha sido una de las cabezas responsables de tirar adelante el reboot de la serie con (agárrate) Chloé Zhao de realizadora. Oscarizada por Nomadland (2020), Zhao venía de buscar un proyecto que la apasionara tras vender el alma al Diablo de Marvel, con Los Eternos (2021). Una reunión casual en un festival benéfico derivó en que se preguntaran mutuamente: “¿Y si revivimos Buffy?”. Y así será… Con la ceja tan levantada como la teníamos ante Lazarus, esperamos el reinicio de la serie a principios del año 2026.

    Emma Stone y Yorgos Lanthimos en ‘La favorita’

    Ahora ya casi nos parecen primos o hermanos, pero Emma Stone y Yorgos Lanthimos no podían partir de mundos más opuestos. Ella una cara instituida en el comercial estadounidense desde el indie y el mumblecore de Supersalidos (2007), él detrás de las películas de festival más frías y cerebrales del panorama griego, que en la época estrenaba Canino (2009).

    Esta dupla nació del entusiasmo de Lanthimos al ver a Stone en Birdman; él buscaba a alguien capaz de virar de lo absurdo a lo trágico en un segundo, y ella quería explorar territorios incómodos y grotescos, como logró brevemente en la Anna de Will Butler. El encuentro fue inmediato y La favorita (2018) terminó siendo la primera de muchas liberaciones de Stone como actriz. La conocéis al dedillo: un juego de poder de época de carisma venenoso que deja a Bridgerton como juego de niños rosita.

    Ana de Armas y Todd Philips en ‘Juego de armas’

    Ídolo adolescente gracias a Física o química (2008), Ana de Armas venía de picar piedra en Hispania, la leyenda (2010), puro culebrón en España, por lo que cuando se marchó a Estados Unidos apenas tenía 300 euros en el banco y un inglés pésimo. Que Eli Roth la fichara como villana con otra joven italiana en Toc, toc (2015) tenía sentido dentro de una industria de terror barato y asustado de los acentos.

    Lo que nadie se esperaba, especialmente después de las malas críticas iniciales a sus pequeños papeles secundarios, fue que el consagrado Todd Phillips la fichara en Juego de armas (2016). Phillips buscaba en De Armas alguien que pudiera “bajar a tierra” la deriva moral de sus protagonistas y ella no quiso faltar a la oportunidad de hacerse ver. La película también gasta un humor ácido y una lectura muy cínica de la ambición, en la línea de La favorita pero con Miles Teller y Jonah Hill sacando punta a su masculinidad aguda.

    Shinichiro Watanabe y Bonobo en ‘Lazarus’

    Antes de Lazarus (2025), Shinichiro Watanabe ya era reconocido como melómano empedernido en series como Cowboy Bebop (1998) o Samurai Champloo (2004), donde ya mezcla géneros cinematográficos y musicales sin ninguna jerarquía o vergüenza. El DJ Bonobo, por su parte, había venido construyendo una carrera en la electrónica ambiental, los paisajes sonoros entre lo pop y lo sofisticado (si no le conoces, sus bases resultan adictivas). Básicamente, uno es anime y el otro lo escuchan las modernas.

    El encuentro entre ambos se dio en un festival de música y anime en Tokio: Watanabe vio que el británico hablaba de su música como de narraciones y le apeteció probar. Lo demás es historia. En Lazarus, una ahijada espiritual de Cowboy Bebop, seguimos una conspiración sci-fi entre punzadas y beats que no dejan de recordarnos la crema de nuestras madrugadas al vilo. ¡Canela!

    Lucy Lawless y Sam Raimi en ‘El hombre araña’

    Esta colaboración no es tan sorprendente, pero sí se me antoja bastante adorable. Lucy Lawless estaba empezando a perder popularidad tras haber sido consagrada como la protagonista indeleble de Xena, la princesa guerrera (1995), que produjo Sam Raimi después de reventar todas las taquillas en el mundo del terror.

    Raimi y Lawless se reencontraron cuando el cineasta la invitó a protagonizar un cameo en El hombre araña (2002), donde aparece brevemente subida a un autobús descapotable, con una chuchería entre los labios, gafas de sol y una mirada socarrona cien por cien reconocible. La tradición de Raimi de incluir actores de confianza como cameos no termina con ella –los de Bruce Campbell son icónicos–, pero este me parece especialmente mono.

    Los Sparks y Leos Carax en ‘Annette’

    En realidad, el tándem tiene todo el sentido: los tres son unos perros verdes de lo suyo. Los hermanos Sparks llevan décadas de trayectoria en el pop experimental, y Leos Carax ya había dirigido una secuencia musical surrealista en Holy Motors. Vidas extrañas (2012). Como King y Wright, colaborar era cuestión de tiempo… (Y de hecho, con Edgar Wright los Sparks ya acababan de trabajar en Los hermanos Sparks).

    La suerte vino, eso sí, después de que un conocido les presentara cuando el cineasta se encontraba preparando Annette (2021), su melodrama musical sobre la corrupción en el arte. “¿Empezamos?”, cantan en pantalla en la canción con la que Adam Driver y Marion Cotillard, una pareja fatal, nos dan la bienvenida. Carax abrazó la extravagancia de los Sparks, y viceversa. Annette es rara, intensa y grandilocuente como Megalópolis (2024).

  • Elphaba no es verde, y otros cambios sorprendentes entre los libros del mago de Oz y las películas

    Elphaba no es verde, y otros cambios sorprendentes entre los libros del mago de Oz y las películas

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    El estreno de Wicked (2024) y su secuela, Wicked: Parte 2 (2025), han despertado un renovado interés por el universo de Oz, pero también han revelado que hemos dado por sentadas muchas cosas que no corresponden con la fuente original de la historia. La adaptación musical de Jon M. Chu se atreve a cambiar nuestra visión de El mago de Oz (1939), pero esta ya había transformado radicalmente las novelas originales de L. Frank Baum, como el icónico color verde de la Bruja Malvada del Oeste. 

    Muchos elementos que asociamos con la iconografía Oz son invenciones, y vamos a repasar las principales diferencias entre lo que propuso Baum y lo qué nació en Hollywood.

    La bruja nunca fue verde: el invento del Technicolor que cambió la historia

    Wicked mantiene a Elphaba con piel verde, una característica canónica en la cultura popular. Sin embargo, en las novelas originales de L. Frank Baum, la Bruja Malvada del Oeste nunca se menciona color alguno. De hecho, Baum ni siquiera le dio nombre a este personaje, limitándose a llamarla "la Bruja Malvada del Oeste", y el verde llegó en 1939 con la interpretación de Margaret Hamilton para la película de MGM, una decisión puramente estética motivada por la entonces revolucionaria tecnología Technicolor. Los productores querían aprovechar al máximo las posibilidades del color y optaron por un maquillaje verde brillante que destaca en pantalla. Esta elección visual resultó tan impactante que se convirtió en la definición del personaje para generaciones futuras.

    De hecho, originalmente no tiene planes diabólicos, sólo se interesa remotamente en Dorothy cuando pone un pie en su territorio por primera vez y no dura mucho más de dos o tres capítulos en el libro, aunque es mucho más grotesca: solo tiene un gigantesco ojo en el centro de la frente, lo que la hace parecer mucho más malévola. Gregory Maguire decidió mantener el color verde como elemento central de la discriminación que sufre Elphaba desde su nacimiento en su novela, donde el bebé también tiene dientes afilados de tiburón con los que arranca un dedo a la comadrona, mucho más oscuro que el musical y las películas de Jon M. Chu. Oz, un mundo fantástico (1985) tiene brujas hasta elegantes, mientras que Oz, un mundo de fantasía (2013)  muestra a la bruja del oeste transformándose en verde tras una traición, no de nacimiento.

    De plata a rubí: los zapatos que cambiaron de color por la cámara

    Otro elemento icónico en la mitología de Oz son los zapatos mágicos de Dorothy, de rubí reluciente y cubiertas de lentejuelas rojas, célebres gracias a la inolvidable imagen de Judy Garland golpeando los tacones tres veces mientras repite "no hay lugar como el hogar". Pero en la novela original eran de plata, no de rubí, y el cambio de color fue otra decisión técnica de MGM para dar lustre al Technicolor, ya que el plateado original quedaba opaco en pantalla. El par se convirtió en uno de los objetos de memorabilia cinematográfica más valiosos de la historia, llegando a subastarse pares por más de 32 millones de dólares.

    Hay estudiosos que interpretan que los zapatos de plata en el libro de Baum eran una metáfora sobre el debate monetario del bimetalismo en Estados Unidos de principios del siglo XX, aunque en Wicked se recuperan los zapatos plateados originales de Baum por cuestiones de derechos de autor, ya que los zapatos de rubí son propiedad exclusiva de MGM. No hay mal que por bien no venga, pues conecta con la fuente original, pero en otras versiones como El mago (1978), con Diana Ross y Michael Jackson, también se reinterpretaron con el plateado, pero con su propia estética urbana de tacón alto discotequero.

    La falsa Ciudad Esmeralda

    En la película de 1939 y en Wicked, la ciudad Esmeralda es verde de verdad, construida con esmeraldas y materiales de ese color, pero en la novela original de Baum "no es más verde que cualquier otra ciudad". El color es una ilusión creada por el Mago de Oz, quien obliga a todos los visitantes y ciudadanos a llevar gafas tintadas que hacen que todo parezca verde. Algo acorde con la verdadera identidad de ilusionista y charlatán y un gobierno lleno de engaño y manipulación de la percepción. Las gafas son otro "embuste" para mantener su poder, para proteger los ojos de los visitantes de la "brillantez y gloria" de la ciudad.

    El musical de Broadway de Wicked sí mantiene las gafas verdes en la canción "One Short Day", donde Glinda las usa según la tradición de la ciudad, un guiño a los lectores de Baum perpetuado en la novela de Maguire, convirtiéndolo en una metáfora sobre cómo el color verde de Elphaba la hace sentirse aceptada en la ciudad, ya que nadie percibe su diferencia cuando todo el mundo ve verde. Por otra parte, en 1939 se decidió convertir la aventura de Dorothy en un sueño —en lugar de la excursión real del cuento de hadas de Baum— con nuevos personajes creados en Kansas que aparecerían en Oz como manifestaciones psicológicas lógicas de vecinos y familia.

    El final de ‘Los Serrano’ y otros cambios

    Un “final a lo Los Serrano” que irritaría a muchos lectores que veían un toque cobarde en la decisión. De hecho, toda la introducción en blanco y negro es mucho más corta en el libro, que no pierde tiempo y va directo al grano, con el tornado apareciendo prácticamente en la primera página. Dorothy, además, pasa semanas, tal vez incluso meses, en Oz, en vez de solo unos días. Parece ser una preadolescente en la película, pero es una niña más pequeña, como mostraba Oz, un mundo fantástico. En el libro, Glinda es en realidad la Bruja Buena del Sur y no aparece hasta el final de la novela, incluso la Bruja Buena del Norte tiene un nombre diferente, a veces se la conoce como Locasta o Tattypoo, pero no Glinda.

    Probablemente, los dos personajes se combinaron en uno solo por limitaciones de tiempo. Además, no es la Bruja Buena quien salvaba a los amigos en el campo de amapolas, sino la Reina de los Ratones de Campo, quien convoca a miles de ratones para que se los lleven lejos de allí. Estos y otros cambios, como un epílogo mucho más largo en la novela, nos recuerdan que el Oz que conocemos es tanto creación de Hollywood como de Baum, una mezcla de literatura, tecnología cinematográfica y decisiones creativas que han construido un universo múltiple, con una nueva capa interpretativa añadida en cada adaptación, manteniendo vivo un cuento de hadas americano que lleva más de un siglo reinventándose.

  • Las 10 mejores películas de perros que no te romperán el corazón

    Las 10 mejores películas de perros que no te romperán el corazón

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Si hay algo que me pasa con las películas de perros es que siempre temo lo peor. Todos conocemos esa sensación: una historia que empieza con ternura (te miro a ti, Una pareja de tres) y termina dejándonos llorando desconsolados en el sofá. Y aunque el cine sigue explorando versiones cada vez más raras del vínculo humano-animal como el inquietante thriller noruego Good Boy, por suerte a veces el cine también nos da un respiro. 

    Existen películas donde los perros no mueren, ni desaparecen y no nos rompen el corazón, sino que se convierten en máquinas de aventuras, babas y felicidad instantánea. Así que, para evitar búsquedas desesperadas del tipo “¿muere el perro al final?”, reuní las mejores películas perrunas que puedes ver sin miedo ni pañuelos, ordenadas de menos a más adorables.

    La llamada de lo salvaje (2020)

    Comenzamos la lista con una adaptación de la novela de Jack London, interpretada por Harrison Ford y un perro digitalizado sorprendentemente expresivo. Es importante destacar que en esta historia entre el hombre y su compañero canino, se roza la tragedia pero Buck finalmente sobrevive y encuentra su lugar en la naturaleza. La dejo en último lugar porque aunque me pareció entretenida y combina bien la aventura clásica con una sensibilidad moderna, el excesivo uso de efectos digitales y el tono más nostálgico en mi opinión le resta puntos. La llamada de lo salvaje si es apropiada para quienes buscan un relato de supervivencia sin sufrimiento, con un toque de nostalgia de los grandes relatos de aventuras familiares.

    Dog (2022)

    Esta road movie, dirigida y protagonizada por Channing Tatum, sigue a un ex soldado que debe llevar a Lulu, la perra de un camarada caído, hasta el funeral de su dueño. La premisa suena a drama pesado, pero Dog sorprende por su tono cálido y su humor seco: una historia sobre la empatía, la culpa y la posibilidad de sanar sin caer en sentimentalismos fáciles. Es una película sencilla, honesta y, sobre todo, sorprendentemente humana, donde a la perra no le pasa nada grave y el vínculo entre ambos crece con naturalidad, a base de silencios, carretera y segundas oportunidades al estilo Green Book pero con orejitas peludas.

    La vida secreta de las mascotas (2016)

    Es muy difícil no incluir en esta lista películas animadas, porque aunque en ellas  hay momentos de peligro, nadie muere, ni siquiera los villanos. El concepto de La vida secreta de las mascotas siempre me ha parecido fascinante: ¿qué hacen los animales cuando sus dueños no están? En esta historia Max y Duke son los perros protagonistas y juntos emprenden una aventura que combina la locura de Toy Story con el caos de Zootrópolis, pero con perros de todos los tamaños y colores. Ideal para familias y amantes de los perros parlanchines que solo quieren pasar un buen rato sin sufrir por su bienestar.

    Hotel para perros (2009)

    Esta es una de esas películas que, para mi, han pasado más desapercibidas de lo que merecían. En Hotel para perros, dos hermanos huérfanos convierten un edificio abandonado en refugio para perros callejeros, creando así una comedia que celebra la imaginación infantil. El encanto no solo está en sus momentos de risa, sino que aquí nadie sufre y todos encuentran un hogar, incluso los adultos. Tiene algo de Matilda y de Los Goonies, aunque menos potencial de clásico y más ladridos. ¡Muy tierna y divertida!

    Bolt (2008)

    Otra de mis animadas favoritas, una película que combina acción, ternura y cero tragedias.

    Si aún no la has visto (tranquilo, aquí no juzgamos), te cuento: Bolt es un perro que cree ser un superhéroe por culpa del rodaje de una serie de televisión, hasta que la realidad le demuestra que no hacen falta poderes para ser valiente. Podría decirse que es la versión infantil de The Truman Show, no solo por la premisa, sino por esa sensación final de liberación y alegría por aceptar lo que uno es. Un clásico moderno de Disney apto para todas las edades, que nunca falla en levantarte el ánimo.

    Arthur (2024)

    No voy a mentir, no sabía nada de esta película y me mantuvo al borde del asiento hasta el final. Arthur está basada en una historia real y sigue a un corredor de aventuras extremas que encuentra a un perro callejero en medio de una carrera por la selva. Todo comienza como una simple coincidencia se convierte en una historia de lealtad y esperanza en estado puro. Me gusta porque es inspiradora, y un fiel recordatorio de que el vínculo entre humanos y animales puede surgir incluso en los entornos más inhóspitos. Si tengo que compararla, es una versión realista y menos melodramática de Max. Si necesitas  una dosis de fe en la bondad, Arthur es perfecta para ti. 

    Socios y sabuesos (1989)

    ¿Qué mejor que un joven Tom Hanks junto a un mastín babeante resolviendo crímenes? Socios y sabuesos es una  comedia policial que, contra todo pronóstico, no sacrifica al perro por el golpe emocional fácil. Imposible no amar esta película, es la versión más popular, desaliñada y adorable de Superagente K-9. Aquí Turner y Hooch forman una de las duplas más recordadas del cine de los 80, y con razón.  Hay acción, humor y un toque de ternura que equilibra perfectamente el caos. Para ver una y otra vez, especialmente los domingos de lluvia. 

    De amor y monstruos (2020)

    Esta película me sorprendió gratamente y se convirtió a mis ojos en una  joya moderna del cine de aventuras. De amor y monstruos tiene el espíritu de Wall-E y la frescura de Bienvenidos a Zombieland. Es una aventura postapocalíptica con bichos gigantes y un perro más leal que muchos humanos. Me gusta porque mezcla acción, humor y una dosis justa de emoción, con un mensaje claro: la supervivencia también puede ser dulce si tienes compañía. Y cómo olvidarse del verdadero héroe: Boy, ese perro inteligente, valiente y muy cuqui.

    101 Dálmatas: más vivos que nunca (1996)

    Otro clásico de Disney, pero esta vez con Glenn Close devorando la pantalla como una Cruella de Vil tan exagerada como irresistible, y con 101 cachorros que, efectivamente, sobreviven todos. La magia de esta versión de 101 Dálmatas: más vivos que nunca está en que logra mantener el encanto del original animado, pero sin la crueldad emocional del cuento.

    Es una comedia familiar llena de ritmo, colores y perros de verdad correteando por toda la mansión. Para mi es de las mejores películas reconfortantes, ideal para ver con niños o para revivir la infancia. Sigue siendo una de mis favoritas de esta lista, y una de esas cintas que puedes ver una y otra vez sin cansarte.

    Beethoven: uno más de la familia (1992)

    Si hablamos de películas clásicas atemporales con un perro como protagonista ,es imposible no pensar en Beethoven: uno más de la familia. En esta historia no hay lágrimas, solo risas y nostalgia. La película mezcla comedia física, con caos doméstico y un San Bernardo con más carisma que muchos protagonistas humanos. Beethoven no solo sobrevive: triunfa, desordena, babea y une a una familia entera. Infaltable en cualquier maratón perruna, y si al terminar te quedas con ganas de más, siempre puedes seguir con el spin-off navideño Beethoven: Aventura de navidad.

  • Las 10 parejas de TV que nos volvieron locos en 2025

    Las 10 parejas de TV que nos volvieron locos en 2025

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    No sabemos en qué momento pasó, pero 2025 está casi terminando y, si hay algo que nos tuvo pegados a nuestras pantallas durante el año fueron nuestros ships favoritos. Hubo separaciones, reconciliaciones, primeros pasos…¡y otras parejas que ni siquiera lo son aún! Pero no importa porque nos hicieron suspirar, gritar y nos rompieron un poquito el corazón, en el mejor sentido de la palabra. 

    Si te gusta el romance, y quieres repasar los mejores ships de 2025, es el momento perfecto para adentrarse en nuestra guía de las 10 parejas de TV que nos volvieron locos en 2025.

    Conrad & Belly — El verano que me enamoré (2022-2025)

    El verano que me enamoré (2022-2025) es la historia de Conrad y Belly. Siempre lo fue. Desde ese primer verano en que ninguno de los dos se atrevía a confesarse sus verdaderos sentimientos hasta el verano en el que se reencontraron en París. Los dos son un desastre. Conrad pensó que estaba demasiado dañado para hacerla feliz y Belly creyó que él jamás sintió lo mismo por ella que ella por él, así que se aferró a su mejor amigo Jeremiah. El que parecía la opción más segura. Y se perdió a ella misma en medio de todo eso. Cuando Conrad volvió a la vida de Belly, la obligó a plantearse si la vida que estaba viviendo era realmente la que ella quería o sólo se estaba aferrando a una mentira. 

    Así, Belly comenzó un viaje para descubrirse a sí misma, lejos de todo. En París. Pero siempre fueron Conrad y Belly. Así que cuando él finalmente se atreve a volver a buscarla, ella por fin deja de luchar contra lo que siente y se perdona por los errores que cometió, aceptando que para ella nunca existió otro que no fuera Conrad. Porque cada versión de ella lo elegiría a él. Y eso es lo que más me gusta, la forma en que ambos crecen por el camino. Si te encantan este tipo de historias muy al estilo de Oliver y Josh en Brilliant Minds (2024-), Colin y Penélope de Los Bridgerton (2020-) te van a atrapar. 

    Ruby & James — Maxton Hall: un mundo entre nosotros (2024-)

    Maxton Hall: un mundo entre nosotros (2024-) es mi nueva obsesión. Estoy literalmente devorando los episodios porque Ruby y James me atraparon como hacía tiempo un ship no lo hacía. Me encanta cómo se salvan el uno al otro. James salva a Ruby de sí misma al mostrarle que no tiene por qué esconderse. Ella nació para ser vista y es hora de dejar de fingir que no. Ruby, por su parte, es la única que realmente ve a James y se preocupa de lo que quiere de verdad, mostrándole que hay otro camino más allá del marcado por su padre. 

    Pero, ¿sabes qué es lo mejor? Que se dan tiempo y espacio para crecer a su propio ritmo y marcan sus límites, aunque eso signifique alejarse un poco. Se eligen a cada paso. Y el anhelo entre ellos….madre mía, ¡eso es lo que nos mantiene pegados a la pantalla! Eso sí, en el primer episodio odiarás a James pero a partir del segundo, lo amarás. Y ya no habrá vuelta atrás. Si te encantan este tipo de historias al estilo de El verano que me enamoré (2022-2025), también te gustarán mucho Chuck y Blair de Gossip Girl (2007-2012).

    Tim & Lucy — The Rookie (2018-)

    ¡Chenford me encanta! En The Rookie (2018-), él es ese tipo duro que finge que nada le importa pero que tiene un corazón enorme. Ella es dulce, amable y no puede evitar involucrarse y decir todo lo que siente. Al principio, él es sólo el capullo de su instructor pero cuando descubre que detrás de Tim hay algo más que la fachada que muestra a los demás, algo cambia entre ellos, muy al estilo de Maxton Hall: un mundo entre nosotros (2024-). Y Tim no puede evitar sentirse atraído hacia ella, hacia su bondad, su valentía y su fuerza. Así que, en medio de bromas, piques y flirteos, se convierten en amigos y después, en algo más. Si te van este tipo de historias, Booth y Brennan de Bones (2005-2017) te encantarán. 

    Stella & Severide — Chicago Fire (2012-)

    Stella y Severide de Chicago Fire (2012-) son de esas parejas que te desarman. No son perfectos y por eso es real. Entre ellos hay orgullo, miedo y un amor que no desaparece ni cuando todo parece derrumbarse. Algo parecido a lo que sucede con Buck y Eddie en 9-1-1 (2018-). Lo que tienen es un fuego que no se apaga, que quema. Lo mejor es que no maquillan los problemas. Se equivocan, se hieren y aun así se buscan. Se eligen. Siempre. Verlos juntos tiene algo especial, como si recordaras que el amor verdadero no siempre es fácil, pero sí constante. Si te gustan Meredith y Derek de Anatomía de Grey (2005-), ellos te encantarán.

    Buck & Eddie — 9-1-1 (2018-)

    Lo de Buck y Eddie en 9-1-1 (2018-) no se puede explicar con palabras. No son solo compañeros ni solo amigos, y decir que hay química se queda corto. Lo que hay entre ellos es una conexión que se construye con miradas, con confianza, con la seguridad de saber que siempre podrán contar el uno con el otro. Una conexión que habla más por lo que callan. Recuerdan un poco a Stella y Severide de Chicago Fire (2012-), con esa tensión entre la lealtad y algo más que nadie se atreve a nombrar. Su relación no sigue las reglas y aún están luchando por aceptar lo que son para el otro y precisamente por eso estamos atrapados con ellos. Son la definición de una historia que se escribe entre líneas. Hasta ahora. Si te van Stiles y Derek de Teen Wolf (2011-2017), te encantarán.

    Morgan & Karadec — High Potential (2024-)

    Bueno, Morgadec aún no son técnicamente pareja en High Potential (2024-) pero está claro que se dirigen justo ahí. Ella es un caos y un desastre y está algo loca en el mejor sentido de la palabra. Y Karadec es justo todo lo contrario. Él vive en un mundo de orden, donde cada cosa tiene su lugar y su momento. Un mundo en el que no hay nada que no controle…y tiene una mente algo cuadriculada. Así que chocan desde el primer segundo, como sucede con Chenford en The Rookie (2018-), pero son justo lo que necesitan el uno para el otro. Karadec necesita el caos de Morgan para aprender a dejarse llevar y Morgan necesita el orden de Karadec para evitar dejarse llevar demasiado. Si te encantan los romances estilo Castle (2009-2016), te fascinará esta pareja.

    Oliver & Josh — Brilliant Minds (2024-)

    Oliver y Josh son de lo mejor de Brilliant Minds (2024-). Cuando llegó al hospital, Oliver no era capaz de abrirse emocionalmente con nadie. Pero tras conocer a Josh, algo comenzó a surgir entre ellos, parecido a lo que sucede con Geralt y Yennefer en The Witcher (2019-). Y poco a poco aprendió a dejarlo entrar…hasta que aceptó lo que sentía por él. Lo mejor de esta pareja es que Josh no presiona a Oliver, si no que le da su espacio para que él pueda marcar el ritmo. Josh entiende a Oliver mejor que nadie y, aún cuando Oliver vuelve atrás y le rompe el corazón, Josh entiende por qué lo hace y el entendimiento es el primer paso para el perdón. Just saying…. Si te gustan historias como la de Shaun y Lea en The Good Doctor (2017-2024), esta te atrapará. 

    Jamie & Claire — Outlander (2014-2026)

    Un amor que ni el tiempo pudo destruir. Jamie y Claire en Outlander (2014-2026) marca el estándar de las parejas. Jamie es el Rey de los Hombres por una buena razón y tiene a quién parecerse, porque es digno hijo de su padre, tal y como vemos en Outlander: Sangre de mi sangre (2025-). Este hombre maravilloso del siglo XVIII se enamoró de Claire desde la primera vez que la vio. Y siempre supo que era diferente. Una mujer valiente y con ideas propias. Y esa es sólo una de las razones por las que la ama. Él decidió protegerla desde el mismo momento en que la vio, con su cuerpo, con su sangre…y con su amor. 

    Para Claire, el amor por Jamie llegó sin darse cuenta, mientras lo conocía. Mientras más descubría sobre ese hombre increíble que se convirtió en su esposo sólo para protegerla, más se enamoraba de él. Su conexión física pronto se convertiría en un amor tan grande que nada lo podría romper. Ni el tiempo, ni la distancia, ni una guerra. Jamie y Claire luchan con todo para estar juntos y para proteger a la familia que han construido. Si te gusta esta pareja, te encantarán Ross y Demelza de Poldark (2015-2019).

    Brian & Ellen — Outlander: Sangre de mi sangre (2025-)

    Y, desde Outlander (2014-2026), retrocedemos unos cuantos años para hablar de la historia de amor de los padres de Jamie, Brian y Ellen en Outlander: Sangre de mi sangre (2025-). Como Jamie y Claire, ellos no se suponía que debían acabar juntos. Sus familias son enemigas mortales y la familia de Ellen la promete con otro. Pero cuando ella y Brian se conocen...simplemente no existe nadie más para ellos. Ni existirá, nunca. Lo tienen todo en contra pero ambos eligen luchar el uno por el otro. ¿Lo mejor? Que cuando uno no se siente capaz de luchar y está a punto de rendirse, el otro lucha por los dos. Si te encantan este tipo de historias, no te puedes perder a Marianne y Connell de Normal People (2020).

    Geralt & Yennefer — The Witcher (2019-) 

    Geralt y Yennefer de The Witcher (2019-) son la clase de pareja que te deja sin aire. Su amor no es fácil ni de color de rosa. Es una tormenta de deseo, orgullo, poder y vulnerabilidad. Se parecen un poco a Oliver y Josh en Brilliant Minds (2024-) porque dos personas destinadas a chocar, una y otra vez, aunque el mundo se caiga a pedazos. Su historia tiene magia. 

    Lo más bonito —y triste— es que se reconocen en sus heridas. No necesitan decir “te quiero” para que lo sepas, se nota en cómo se miran, en cómo se alejan sabiendo que no es un final, en realidad no. Porque saben que se encontrarán en el medio del camino. Y que siempre lucharán para ser la familia que están destinados a ser. Si te gustaron Damon y Elena en Crónicas vampíricas (2009-2017), esta es para ti.

  • Las 10 películas más tristes de la última década, ¿te atreves a verlas?

    Las 10 películas más tristes de la última década, ¿te atreves a verlas?

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay películas que te hacen reír, otras que te ponen nervioso… y luego están las que te rompen por dentro. Esas que te dejan en silencio, con la mirada perdida, preguntándote por qué las has visto de forma voluntaria.

    Para deleitar a todos los fans de las lágrimas y los dramones, en esta guía reunimos las 10 películas más tristes de la última década, ordenadas por año de estreno, para ayudarte a elegir tu próximo viaje emocional intenso. La idea es simple: si buscas cine que te deje tocado, aquí tienes una lista infalible.

    Manchester frente al mar (2016)

    Si hay una película que define la tristeza cotidiana, esa es Manchester frente al mar. Kenneth Lonergan construye un drama minimalista sobre el duelo, la culpa y la imposibilidad de volver a ser quien fuiste. Casey Affleck firma aquí una interpretación demoledora, la clase de actuación que duele mirar porque parece demasiado real.

    Comparada con Historia de un matrimonio, esta es más contenida y menos explosiva: donde Noah Baumbach apuesta por la catarsis, Lonergan se queda en el silencio. También contrasta con Moonlight, que busca más poesía; mientras Manchester frente al mar apuesta por la crudeza.

    Dentro de esta lista, es quizá la película más difícil de “recomendar” por eso: no ofrece consuelo. Se trata de una obra maestra del dolor íntimo, una tragedia sin red donde la vida no te devuelve nada a cambio, salvo la posibilidad de seguir adelante.

    La La Land (2016)

    Aunque muchos la recuerdan como un musical luminoso, La La Land es, en el fondo, el retrato más elegante sobre el desamor que ha dado el cine reciente. Chazelle convierte el sueño romántico en un espejismo precioso: dos personas que se aman, pero cuyo destino no está escrito para coincidir.

    Comparada con Historia de un matrimonio, aquí el dolor es más dulce; en vez de discusiones devastadoras, hay melancolía y caminos divergentes. Frente a Dolor y gloria, que entiende el pasado como una herida que cicatriza, La La Land lo contempla como una oportunidad perdida que duele toda la vida.

    Dentro de esta lista, es el título que más engaña: empieza como un musical clásico y acaba como una puñalada tranquila. Para mí, es una de las mejores historias modernas sobre lo que significa renunciar al amor en favor del futuro (y una de las mejores películas de Ryan Gosling).

    Moonlight (2016)

    Moonlight es una película triste, sí, pero ante todo es muy humana. Barry Jenkins narra el crecimiento de Chiron en tres etapas, atravesado por la pobreza, la violencia y la búsqueda de identidad. Lo devastador no es la tragedia explícita, sino la sensación de que a veces nadie te enseña a ser tú mismo.

    Comparada con Lion, que opta por un viaje emocional más directo, Moonlight trabaja desde la contención poética. Frente a Manchester frente al mar, comparte ese silencio tenso, pero encuentra más belleza en él.

    Dentro de esta lista, es quizá la película más delicada: una tristeza que se desliza despacio y te atrapa sin avisar. En mi opinión, es un ejemplo perfecto de cómo el cine puede hablar del dolor con una sensibilidad casi musical.

    Lion (2016)

    Lion es la historia real de Saroo, un niño perdido que, ya adulto, decide encontrar a su familia biológica gracias a Google Earth. Suena optimista, pero es una película que te rompe en dos: primero por la tragedia, luego por la distancia emocional entre dos mundos.

    Comparada con Moonlight, ambas rastrean identidades rotas, pero Lion apuesta más por el melodrama clásico. Frente a Coco, también habla de raíces, pero sin el bálsamo de la fantasía.

    Dentro de esta lista, es la película que más se acerca al llanto catártico de manual. Para mí, funciona porque es una tristeza limpia y hermosa.

    Un monstruo viene a verme (2016)

    J.A. Bayona crea en Un monstruo viene a verme uno de los retratos más dolorosos del duelo infantil. La mezcla de fantasía oscura y trauma real convierte cada secuencia en una mini-catarsis.

    Comparada con Coco, esta es menos amable y mucho más cruda. Frente a Lion, comparte la búsqueda emocional, pero Bayona es más directo en el golpe.

    Respecto al resto de la lista, puede que sea la película más dura para ver si has atravesado una pérdida reciente. En mi opinión, es devastadora porque no engaña: el monstruo no viene a salvar, sino a revelar.

    Coco (2017)

    A simple vista, Coco es una aventura para toda la familia. Pero quien la haya visto sabe que es una de las películas de Pixar más demoledoras a nivel emocional. Su mensaje sobre la memoria, la muerte y el olvido es capaz de hacer llorar tanto a niños como a adultos.

    Comparada con Un monstruo viene a verme, las dos comparten esa mezcla de fantasía y duelo, aunque Coco es más luminosa y reparadora. Frente a Dolor y gloria, ambas dialogan con la idea del pasado, pero Coco lo hace desde el mito familiar y no desde la reflexión autoral.

    Es el título más amable en apariencia, pero también uno de los más punzantes. Como espectador diría que pocas películas han tratado la memoria emocional de forma tan cálida… y tan desgarradora.

    Dolor y gloria (2019)

    Pedro Almodóvar firma en Dolor y gloria su película más íntima, una confesión emocional sobre la nostalgia, el cuerpo que falla y la memoria que salva. Antonio Banderas ofrece aquí su mejor trabajo, un retrato matizado de la depresión, el dolor físico y el bloqueo creativo.

    Comparada con Moonlight, ambas abordan la identidad desde el trauma, pero Almodóvar lo hace desde la madurez y la reconciliación. Frente a Manchester frente al mar, esta sí permite un cierto consuelo.

    Dentro de la lista, es la tristeza elegante, reflexiva, que te abraza. Para mí, es una película que no hunde: sostiene. Que duele, pero sana. Una de las mejores películas de Almodóvar, sin lugar a dudas.

    Historia de un matrimonio (2019)

    En Historia de un matrimonio Noah Baumbach disecciona la separación con precisión quirúrgica. No hay villanos, solo dos personas que dejan de entenderse y que, en ese proceso, se hacen daño sin querer hacerlo. Las interpretaciones de Adam Driver y Scarlett Johansson (una de sus mejores películas) elevan el dolor a otro nivel.

    Comparada con La La Land, aquí no hay idealización: esto es el amor cuando se rompe de verdad. Frente a Manchester frente al mar, comparte dureza emocional, pero es más explosiva, menos silenciosa.

    Entre los 10 films de la lista, es la película más cercana, quizá la que más gente ha vivido en carne propia. Diría que es dolor puro… pero también un recordatorio de que incluso lo que se rompe deja algo valioso atrás.

    Drive My Car (2021)

    Ryûsuke Hamaguchi firma con Drive My Car un drama contemplativo sobre el duelo, la culpa y la imposibilidad de comunicarnos del todo. Tres horas de cine que se sienten como una terapia lenta, llena de silencios, miradas y confesiones a destiempo.

    Comparada con Moonlight, comparten sensibilidad poética, pero esta es más literaria, más madura. Frente a Manchester frente al mar, coincide en el peso de la culpa, aunque Drive My Car ofrece un cierre más reparador.

    Es el título más meditativo: tristeza como niebla, no como tormenta. Para mí, una obra grande, de esas que no solo duelen: acompañan.

    Cinco lobitos (2022)

    La ópera prima de Alauda Ruiz de Azúa es una de las películas españolas más emotivas de los últimos años. Cinco lobitos retrata la maternidad desde la vulnerabilidad absoluta: la culpa, la extenuación, la dependencia emocional entre madres e hijas. Es tan honesta que resulta incómoda.

    Comparada con Historia de un matrimonio, ambas diseccionan vínculos familiares, aunque Cinco lobitos es menos ruidosa y más íntima. Frente a Dolor y gloria, comparte el tema del legado emocional familiar, pero desde una sensibilidad más joven.

    En relación al resto de la lista, Cinco lobitos es la tristeza cotidiana, la que reconoces en gestos pequeños. Diría que es una de esas películas que no lloras solo durante: lloras días después.

  • Antes que Wicked 2: estas 6 películas musicales acertaron con sus secuelas

    Antes que Wicked 2: estas 6 películas musicales acertaron con sus secuelas

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Wicked 2, también conocida como Wicked: For Good, arrasa de nuevo en taquilla y tiene el apoyo de la crítica. En su caso, se sumó a la moda de rodar dos películas a la vez, con estrenos separados en el tiempo, como las recientes entregas de Avatar o las dos finales de Misión Imposible y Harry Potter, para hacer que la producción fuera más práctico. 

    Por eso quizá no puede considerarse una secuela al uso. El mérito técnico es el mismo que en Wicked, los guiones se escribieron a la vez y los actores trabajaron en el mismo momento. En el caso de Wicked 2, el propio libreto original del musical de Broadway obliga a que esta secuela sea más trágica aunque la selección de canciones no resulta tan épica como en la entrega inicial. Pero el desenlace de la historia es apoteósico y el resultado es el de un solvente y mastodóntico producto de entretenimiento lleno de alegorías, con guiños evidentes a La guerra de las galaxias y el propio Mago de Oz. Los tres protagonistas Cynthia Erivo, Ariana Grande y Jonathan Bailey están aún más brillantes en esta segunda parte.

    En el teatro, no es muy común que se estrenen secuelas de sus grandes éxitos. Menos todavía cuando se trata de musicales. Pero el cine ha dado algunos de ellos, como Grease 2 y High School Musical. Ojalá uno de Hairspray. Si amas ojos musicales tanto en cine como en teatro, en esta lista te recomiendo títulos del género que acertaron a la hora de rodar una secuela.

    Mamma Mia! Here We Go Again (2018)

    Casi todos los musicales del cine son adaptaciones de exitosos musicales teatrales, así que ya cuentan con una historia que gusta al público como base sólida para construir su guion. En cambio, en las secuelas de este tipo de musicales, sus creadores tienen que empezar prácticamente desde cero. Y Mamma Mia! Here We Go Again es sin duda el que mejor parado sale de este trance. La película original logró construir personajes con los que el público se encariñó rápidamente. Y la secuela sabe aprovechar ese capital emocional, logrando que te apetezca saber qué ha sido de sus protagonistas. 

    Mamma Mia! Here We Go Again también acierta al ser una precuela-secuela, con parte de la trama explicando el origen de la historia. Y, lo que es más sorprendente, alguno de los números musicales a partir de las canciones de ABBA igualan o incluso superan a los de la primera parte. Quizá sea porque se crearon directamente para el cine en vez de haber sido pensados primero para teatro. Otro minipunto a favor de esta segunda película es que, a diferencia de la primera, tiene a Cher en el reparto. 

    Frozen II (2019)

    La lista de secuelas de musicales de animación que ha estrenado Disney es inmensa, pero el que realmente justifica su existencia algo más que por seguir facturando millones de dólares es Frozen II. Incorpora algunas mejoras técnicas con respecto a la anterior (los entornos naturales están todavía más definidos y el trazo es menos infantil, teniendo en cuenta que el público que se enganchó años antes a la historia también ha crecido) y logra una selección de canciones igualmente pegadizas. 

    Además, como Mamma Mia! Here We Go Again, es continuista aunque no en exceso. Frozen II sabe ofrecer algo nuevo en cuanto a tramas y al mix de géneros de esta historia, que combina todavía más la animación y el musical con aventuras y humor. Para algunos espectadores, ese paso adelante es precisamente su punto débil porque les gustaba Frozen tal y como era. 

    Otro punto a favor: entre las voces protagonistas en la versión original se encuentra Idina Menzel, la Elphaba original en el Wicked de Broadway y la actriz que ayudó a que la saga se convirtiera en icónica.

    Funny Lady (1975)

    Quizá mucha gente no recuerde que Funny Girl tuvo una secuela. La historia tiene el mismo recorrido que el de Wicked. Un libro inspirado en otra historia (en este caso la biografía de la comediante Funny Brice), se adapta como musical al teatro y de ahí nace una película que a su vez tiene una secuela. 

    Funny Lady no es, ni mucho menos, tan icónica ni tan memorable como su predecesora, como le pasa a Frozen II. Pero resulta una película digna, gracias en parte al empuje de Barbra Streisand, que tiene muy bien integrado el personaje y que en este momento estaba en pleno florecer de su carrera cinematográfica. Su química con James Caan hace que la historia sea adictiva. Y el reflejo del Nueva York de la Gran Depresión resulta muy estimulante.

    Dando la nota: Aún más alto (2015)

    A Dando la nota: Aún más alto le pasa lo contrario que a Frozen II, no da un paso más allá y usa básicamente la misma fórmula que la primera parte. Esta saga a lo Glee va de un grupo femenino universitario de música a cappella, The Barden Bellas, que necesita superar a un grupo rival para alzarse con la victoria en la competición nacional.

    Su humor recuerda al de American Pie, en especial por el personaje brutotes pero entrañables que interpretan Adam Devine y Rebel Wilson, aunque resulta algo más actualizado. Su punto fuerte, sin duda, es el reparto femenino, lleno de talentosas jóvenes actrices del momento. Anna Kendrick, Hailee Stansfield y Brittany Snow.

    El amor nunca muere (2012)

    Uno de esos musicales clásicos que sí tuvo una secuela en teatro fue El fantasma de la Ópera. Su historia real es un poco como la de Funny Lady. Se estrenó, fue un fracaso, hizo un parón para implementar mejoras y la cosa mejoró. No fue un gran éxito, salvo en Australia, pero dio pie a que se rodara una película sobre él. El amor nunca muere es una producción precisamente australiana y cuenta la historia del fantasma y su enamorada 10 años después.

    No voy a negar que en cierto modo resulta anticlimática, al cambiar la ambientación de la ópera de París a la feria y ambiente circense de la neoyorquina Connie Island. Pero estoy seguro que a los amantes del musical de Andrew Lloyd Webber, que intervinó en la creación de esta secuela, les puede resultar un entretenimiento más que digno, porque guarda su esencia original.

    Shock Treatment (1981)

    Otra sorprendente secuela que no mucha gente recuerda es la de Rocky Horror Picture Show. El principal problema de Shock Treatment es precisamente que avance en la historia. El original era precisamente eso, urgencia juvenil y pura efervescencia. ¿Quién quiere ver a sus protagonistas casados y habiendo madurado? Por fortuna, como pasa en Bitelchús Bitelchús, el pasado vuelve para dar aire fresco a los personajes. 

    En Shock Treatment no aparece Tim Curry, lo que hace que todo el objetivo de la secuela pierda bastante sentido, por eso ocupa el último lugar de esta lista. A pesar de todo, incluyo el título entre la selección de secuelas musicales que debes ver porque es una curiosidad cinematográfica que merece que le eches un vistazo, algo que no ocurre, por ejemplo, con Grease 2.

  • Todas las películas de Edgar Wright, ordenadas de peor a mejor

    Todas las películas de Edgar Wright, ordenadas de peor a mejor

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Junto con Guillermo Del Toro, Edgar Wright es hoy día el gran cineasta amante del cine. Todas sus películas son homenajes a los aciertos de los realizadores y géneros favoritos del director. Por ello, ver una obra de Wright supone entrar en un museo de las curiosidades, que te infunde ganas de descubrir más y más películas, al tiempo que una auténtica lección de lo que el lenguaje cinematográfico puede conseguir en materia de acción y de comedia. 

    Nunca nadie ha compuesto música con imágenes con tanta gracia como el responsable de la trilogía Cornetto. Pero si tu primer contacto con el británico ha llegado por el estreno de Perseguido (2025), seguramente andes un poco perdido. Así que sigue este ranking con todo lo que ha dirigido hasta el momento, ordenado de peor a mejor según mi preferencia personal. Son unas pocas películas, pero valen todas la pena.

    Última noche en el Soho (2021)

    Empezamos con el patinazo más sonoro de nuestro querido director, aunque reconozco que mi categorización puede estar algo lastrada por entender siempre a Wright como realizador y guionista. Así es que Última noche en el Soho (2021), con una trama de giros bastante previsibles, acabó decepcionando al cuerpo de fans que llegábamos a esta Alarido (1977) con tintes de El fotógrafo del pánico (1960) esperando otra obra del calado dramático de Bienvenidos al Fin del Mundo. Ahora, ni la deslumbrante cantante a la que da vida Anya Taylor-Joy ni la fotografía a lo L'enfer d'Henri-Georges Clouzot (2009) tienen nada que envidiar al resto de películas de esta lista, y el Soho de Wright puede ser una puerta de entrada igualmente válida para quienes aún no conozcan la nata de sus guiones.

    A Fistful of Fingers (1995)

    Si no habías oído nunca a hablar de A Fistful of Fingers (“un puñado de dedos”, de 1995), no te preocupes: sólo saben de su existencia un puñado de personas –ese chiste mío, qué elegancia…–. Pero no, efectivamente, Zombies Party (2004) no fue el debut de Wright. Antes vino esta parodia del western, donde seguimos a un cazarrecompensas de nombre Walter Marshall (en inglés, como “Alguacil Legal”) en su búsqueda de El Estrábico, responsable de la muerte de su caballo Easy. Y la cosa va como suele en un western híper dopado, pero con bastante más gracia.

    Algo rudimentaria y con escenas demasiado largas o cortas, por parodia funciona bastante más que como película en general. Sin embargo, ya se ven ahí los dejes que perfeccionaría en su filmografía posterior, especialmente en Arma fatal. Encontrar una copia es difícil, pero el cariño que despierta vale la pena.

    Perseguido (2025)

    En Perseguido (2025), Wright resucitaba la mezcla entre sátira y thriller sci-fi que en 1987 protagonizó Arnold Schwarzenegger, también bajo el título Perseguido (1987). Pero la colaboración es más loca: Wright bebe directamente de la novela original, escrita por Stephen King en 1982, una pesadilla futurista ambientada en el lejano 2025. Un tiempo más inquietante en la teoría que en la práctica, porque el film es simpático y entretenido, y poco más… Y tiene un final claramente anticlimático.

    Ahora bien, el ímpetu con que Wright pisa el acelerador y se lanza a todo correr en varias secuencias de persecución; la vibra punk a la que aspira y los subidones musicales que de ella resultan… En el mismo carril que Baby Driver, representan todo aquello que nos gusta del cineasta. Para amantes de La larga marcha (2025), también basada en un libro de King y con una idea parecida, solo que aquí se corre, espitados de azúcar.

    Los hermanos Sparks (2021)

    Si Los hermanos Sparks (2021) está tan arriba en mi lista, es porque quiero hacerla representativa del canon de Edgar Wright; algo parecido pasa con Asif Kapadia y Amy (La chica detrás del nombre), excepcional. Mientras, este documental sobre la carrera de Ron y Russell Mael, el dúo creativo detrás de los Sparks, muestra una faceta más adulta y contenida del cineasta, sin sus habituales juegos visuales o recurso cómico alguno.

    Resulta interesante, claro, porque la película repasa de forma exhaustiva los éxitos, experimentos y excentricidades de la banda, muy olvidada pero muy influyente… Una puerta casi tan sorpresiva como Última noche en el Soho, también estrenada en este 2021 prolífico. Pero si llegas buscando algo del Edgar Wright de ficción, mejor pasa a nuestra siguiente entrada.

    Baby, el aprendiz del crimen (2017)

    El universo cinematográfico de Edgar Wright se sitúa en una intersección delicada entre fondo y forma, pero Baby, el aprendiz del crimen (2017) supone el desvío más evidente del realizador hacia el estilo como forma de expresión pura. Este thriller de atracos es casi tan clásico como La estafa maestra (2003), tiene un reparto de la profundidad psicológica de un papelillo al viento y cae en un espiral narrativo bastante estándar, ¡pero! avanza con la vidilla de quien conduce de noche, al son de su canción favorita.

    Y es que Baby Driver allana la precisión dramatúrgica de Edgar Wright para volverla digna de un crowd-pleaser, un derroche de gracia en las ideas visuales y de montaje digno de los mejores fuegos artificiales. Poco importa que recordemos apenas más que su dispositivo. Para películas con tanto flow y más chicha, ya tenemos Bienvenidos al fin del mundo.

    Zombies Party (2004)

    Zombies Party (2004) es la película que mostró las señas de identidad características del Wright como director: los barridos rápidos, los zooms y la comedia slapstick convertida en un espectáculo visual, las transiciones locas y el uso narrativo de la música, todo está ahí. Además, la debacle del inútil Shaun y Ed (Simon Pegg, siempre acompañado de Nick Frost) representa el ejemplo perfecto de cómo explotar a fondo todo lo que la comedia y el terror pueden aportar, como géneros, a una historia… Y sigue siendo más divertida que Bienvenidos a Zombieland (2009).

    La primera de tres entregas de la Trilogía Cornetto, antes de Arma fatal, es también la mejor traducción de un título de Wright al castellano (el propio cineasta reconoce tener un póster de la versión española en casa) .Aunque quizás porque la película resulta indudablemente British y no se avergüenza de ello, es muy difícil no sonreír viendo a la pareja de colegas confraternizar con un zombi al que confunden con un borracho.

    Arma fatal (2007)

    Lo mejor que el folk horror ha parido desde los años setenta en Inglaterra (con la honrosa excepción del cine de Robert Eggers) ha sido su propia parodia: Arma fatal (2007). También, y por qué no decirlo, es la mejor continuación de las buddy cop movies desde Arma letal (1987), a la que se referencia una y otra vez. Aquí el superagente de policía Nicholas Angel (Pegg) debe resolver –con la ayuda relativa del inepto Danny (Frost) una serie de asesinatos rituales en una campiña idílica y poblada de personajes con intenciones dudosas, todos memorables.

    Pero si la segunda entrega de la trilogía Cornetto logra ser tan graciosa como Zombis Party es porque, ante todo, es una comedia audiovisual completa: una película que entiende que en una panorámica a tiempo se puede parodiar todo un género, o que cuatro detalles valen más que mil palabras. Y si cuando acabes te encuentras queriendo a sus protagonistas, es normal… Más allá de la parodia, esta es una película redonda.

    Bienvenidos al fin del mundo (2013)

    La última y más ignorada de toda la trilogía Cornetto supone asimismo la entrega más madura y –creo yo– conseguida. Bienvenidos al fin del mundo (2013) trabaja ahora sobre el género de la invasión alienígena para, en el fondo, escribir sobre un niño crecido o un adulto acabado. Pegg, cambiando su típico rol de “listo” con Frost, el “tonto” habitual, es en esta “dramedia” (porque la gracia y la tristeza coexisten) un alcohólico que utiliza a sus amigos y que cree no tener nada mejor que beber hasta destruirse…

    Quizás su arco de redención –hasta aprender que la amistad es válida por sí misma– os parezca pequeño para los altos vuelos que consigue el film, pero el desastre humano al que nos enfrentamos, con este grupo de amigos que nada tienen ya que decirse, es tal que no podemos hacer más que sonreír. La acción, la música y el músculo dramatúrgico siguen ahí, pero esta es quizás la mejor película de Wright como storyteller humanista.

    Scott Pilgrim contra el mundo (2010)

    Una advertencia: aunque acabe cayéndote bien, Scott Pilgrim encarna a una bandera roja con piernas. Destruye todo lo que toca sin darse demasiada cuenta, y acumula hasta siete “ex malvadas”, todas con más razones que malicia; tú seguramente te pongas de parte de ellas. Sin embargo, sus intentonas por recomponerse en Scott Pilgrim contra el mundo (2010), tan genuinas y encantadoras como las del mismo Michael Cera en Supersalidos (2007), son motivo bastante para que lo adoptes sin juzgarlo demasiado.

    Ahora, si en sus trabajos anteriores Wright mostraba su amor por el cine, aquí nos deja ver también su pasión por los videojuegos y los cómics. La cosa resulta en una virguería repleta de luces y colores, de pantallas de carga improvisadas y combates épicos… Un homenaje en la línea de la parodia acartonada de Deadpool (2016) pero con mucha más labia. Aunque al film no le faltan elogios ya, porque hoy se ha convertido en un clásico de culto, en su momento supuso un fracaso indudable de taquilla. Eso sí, esta historia de amor tan extravagante como épica sigue siendo lo más fresco, perfecta para ver con colegas, y el anime Scott Pilgrim da el salto (2023) da buena fe de ello.

  • Que los críticos que odian ‘Wicked: Parte II’ no te agüen la fiesta: 4 razones para no perdérsela

    Que los críticos que odian ‘Wicked: Parte II’ no te agüen la fiesta: 4 razones para no perdérsela

    Philipp Engel

    Philipp Engel

    Editor de JustWatch

    En la semana del estreno en cines de Wicked: Parte II, las críticas fueron por lo general bastante buenas, aunque con una significativa caída de entusiasmo respecto a la primera entrega, y un despunte de haterismo en las redes. 

    ¿Es peor la secuela que Wicked: Parte I? ¿Están en lo cierto los críticos más cascarrabias? O, por lo contrario, no hay de qué preocuparse, y todo sigue igual o, si cabe, incluso mejor. Nosotros estamos muy a favor, y te damos cuatro buenas razones para ello. 

    Algunas críticas negativas

    Como decíamos, aunque la acogida en general ha sido positiva, la segunda entrega de Wicked ha generado algo menos de entusiasmo generalizado –en Metacritic, de entrada, bajó de 73 a 61 de nota media, respecto a la primera entrega, y en Rotten Tomatoes, de 88 a 74–, e incluso ha provocado alguna crítica especialmente sangrante, como la de William Bibbiani en The Wrap, para el que la secuela es “bastante mala”, arremetiendo especialmente contra su simultaneidad con la trama de El Mago de Oz. Para Robbie Collin, de The Telegraph, esta segunda parte “está inflada y es aburrida”, mientras que Donald Clarke, de Irish Times, afirma, vehemente, “si te convenció la estética visual estridente de la primera película —resultado de un niño pequeño gigante vomitando algodón de azúcar por todo Walt Disney World—, te alegrará saber que no es menos desagradable”. 

    1. La estética ya no es una sorpresa

    La descripción que hace Donald Clarke, a quien tampoco volvió loco la primera entrega, de la estética Wicked puede parecer salvajemente atinada para los haters. Pero la ventaja, incluso para ellos, es que ya no representa un factor sorpresa. Este nuevo Oz ya lo conocemos, y si, por un casual, nos impactó su estética kitsch hace cosa de un año, ahora ya deberíamos estar más que curados de espanto. En el caso de admirar este paraíso artificial, esta nueva entrega no tiene nada que envidiar a la anterior. Oz se sigue viendo muy atractivo con esa mezcla de efectos digitales y decorados reales que integran perfectamente el imaginario en Technicolor de la película de Victor Fleming, y lo traen a la actualidad.  

    2. La simultaneidad con ‘El Mago de Oz’

    Todo lo que tenía la primera Wicked de precuela de El Mago de Oz, lo tiene esta de... ¿entrecuela? Porque aquí ya somos testigos de la llegada de Dorothy –con zapatos nuevos, no los rojos de siempre– y del aterrizaje de su casa en pleno Oz a consecuencia de un tornado provocado. Al contrario de lo que se dice en The Wrap, nos parece que esa simultaneidad está muy lograda, especialmente en los momentos en los que aparece Dorothy recreando escenas de la película original, pero desde otro punto de vista, desde el que no se le puede ver el rostro, como cuando acaba, supuestamente, con la Bruja “Mala” del Oeste. El diálogo constante con la película de 1939 puede parecer desigual, pero es mucho más interesante que la academia de magos de la primera parte: ¿O no tuvimos ya bastante con ocho películas de Harry Potter? 

    3. Lecturas políticas para niños 

    Habrá quien hable en redes de adoctrinamiento liberal, como ya pasó con la primera entrega. Pues dos tazas, porque la segunda parte es todavía más política y oscura que la primera: arranca con la construcción, mediante maltrato animal, del camino de baldosas amarillas, y hace mayor hincapié en la transformación de Oz en régimen completamente fascista. Los guardias parecen salidos del Tercer Reich para oprimir a los animales parlantes, apuntando además la pertinente correlación entre la propaganda nazi de ayer y las fake news de hoy en día. Nunca está de más mostrar a los niños que los políticos no suelen ser lo que venden.

    Las dos brujas representan además dos maneras contrapuestas de relacionarse con el poder opresor. Ariana Grande se ve como la encarnación del colaboracionismo, la privilegiada que mira hacia otro lado, mientras que Cynthia Erivo es el símbolo del activismo, de la protesta y de la resistencia, que trata de abrir los ojos a los habitantes de Oz y reunir a los animales en su lucha contra la dictadura del mago. La complejidad de las relaciones entre las dos brujas se aleja además de una lectura simplista y maniquea como la eterna, y siempre cómoda, lucha del Bien contra el Mal (aunque este está muy bien representado por Madame Morrible), y demuestra que, en el nuevo Oz, nada es del todo negro (o verde), ni nada es del todo blanco, como la vida misma. 

    4. Ya no desafía la gravedad, pero…

    Está claro que Defying Gravity es un himno para los seguidores de Wicked, y que difícilmente la secuela iba a estar a la altura a nivel musical, sobre todo para la legión de admiradores que conocen de sobra la obra que lleva representándose en el Gershwin Theater de Nueva York desde 2003. Si el título original de la segunda parte incorpora For Good es porque sus creadores y los fans saben de sobra que el climático dueto es lo mejor del segundo acto. Pero también están la Cynthia Erivo de No Place Like Home y la Ariana Grande de The Girl in the Bubble, dos canciones que las definen y nos ayudan a comprenderlas mejor, sobre todo a la segunda, a la que vemos literal y metafóricamente en esa burbuja que no tiene nada de mágica, porque ya se sabe que las apariencias engañan y que la que parece mala puede ser buena y al revés. En resumidas cuentas, Wicked: Parte II, pese a su desinflante título en castellano, es una fiesta a la que estás especialmente invitado si quieres educar a tus hijos en el respeto y la diversidad. De lo contrario, mejor ni te acerques. 

  • De 'El juego del calamar' a 'The Running Man': los juegos mortales más brutales de todos los tiempos, de mejor a peor

    De 'El juego del calamar' a 'The Running Man': los juegos mortales más brutales de todos los tiempos, de mejor a peor

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Desde que El juego del calamar se convirtiera en el mayor fenómeno global de Netflix en 2021, el subgénero de la ciencia ficción de los juegos mortales ha tenido un renacer notable, aunque la fascinación por ver a personas compitiendo en pruebas letales viene de mucho antes, desde las distopías literarias del siglo XX hasta propuestas japonesas más extremas. Espejos oscuros de la sociedad, donde la supervivencia se convierte en entretenimiento y la desesperación económica empuja a la gente a lo impensable.

    Con la segunda temporada de la serie coreana batiendo récords, la llegada de El último samurái en pie también a Netflix y la recientes adaptaciones cinematográficas de La larga marcha y The Running Man, esta guía de JustWatch te ayudará a descubrir las mejores y más brutales propuestas del género en las plataformas de streaming, desde clásicos imprescindibles hasta las producciones más recientes que han redefinido lo que significa jugar para sobrevivir.

    8. Perseguido/The Running Man (1987-2025)

    Paul Michael Glaser llevó la novela de Richard Bachman (Stephen King) a la gran pantalla con Arnold Schwarzenegger en plena era dorada del action hero ochentero, transformando la premisa original en un espectáculo más cercano al cine de acción tradicional, mientras que Edgar Wright ha sido más fiel al libro. En ambas hay un futuro totalitario donde la televisión domina todo, los prisioneros y maleantes participan en un programa donde deben escapar de asesinos especializados y el público apuesta por su supervivencia, en medio de una revolución contra el sistema mediático opresivo.

    Perseguido tenía villanos ridículos pero memorables como Dynamo o Fireball y la de Wright un grupo de cazadores terribles. Ambas comparten con Los juegos del hambre la crítica al entretenimiento voyeurista, la manipulación mediática y presentadores que la obra juvenil imitó. Por otro lado, ambas parecen hermanas de Desafío total, una para nostálgicos del actioner directo y sin complejos de los 80, similar a Comando, la otra con ese toque de ciencia ficción noventera de Freejack. Mientras una anticipaba con décadas de ventaja nuestra obsesión por los reality shows violentos, la nueva muestra qué pasará en la época de la posverdad y la manipulación de imágenes por IA.

    7. La larga marcha (2025)

    No es ninguna casualidad que sea Francis Lawrence, el director detrás de las últimas entregas de Los juegos del hambre, quien adaptara finalmente la primera novela que Stephen King escribió a los 19 años, publicada bajo su pseudónimo Richard Bachman. Cincuenta adolescentes participan en un concurso anual televisado donde deben caminar sin parar o son ejecutados.

    La marcha hacia la muerte tiene lugar mientras la sociedad observa, y La larga marcha la retrata de manera brutal gracias a un minimalismo que apuesta por el horror psicológico, con Cooper Hoffman y David Jonsson brillando en una relación de amistad inolvidable. Una pesadilla distópica muy influyente, ambientada en una América alternativa de los 70, que es la base principal de Battle Royale, aunque más que explotar la violencia, se centra en el colapso mental progresivo de los jóvenes obligados a destruirse. No es la más letal del conjunto, pero probablemente sí la mejor película, ideal para quienes busquen una fábula que profundice en lo existencial como El hoyo.

    6. Los juegos del hambre (2012)

    Gary Ross adaptó la primera novela de Suzanne Collins creando un fenómeno cinematográfico que dominaría la taquilla adolescente durante cuatro años, estableciendo a Jennifer Lawrence como superestrella con su interpretación de Katniss Everdeen. El futuro distópico de Panem, tiene distritos que deben entregar anualmente a dos "tributos" adolescentes para competir en un circo televisado donde solo uno puede sobrevivir, el mayor espectáculo del año. Los juegos del hambre suaviza mucho la violencia del libro, pero su mensaje político mordaz sobre desigualdad de clases y manipulación mediática es raro en un blockbuster.

    A diferencia Battle Royale y su catarsis violenta, Ross construye tensión mediante la estrategia y alianzas, priorizando el romance entre Katniss y Peeta como resistencia contra un sistema que quiere verlos como gladiadores deshumanizados, aunque sus secuelas sí que se parecen a la secuela de la japonesa. Las cuatro películas son un puente entre el nihilismo de Stephen King y propuestas más recientes, creando una fiebre por las distopías juveniles como Divergente, aunque ninguna alcanzó el impacto cultural, ni el equilibrio entre entretenimiento y reflexión social, como esta.

    5. El último samurái en pie (2025)

    Michihito Fujii dirige esta apuesta japonesa de Netflix que fusiona dramatismo histórico lucha de samuráis a vida o muerte, adaptando el manga Ikusagami de Shogo Imamura. Ambientada en 1878 durante la era Meiji, 292 guerreros caídos en desgracia son atraídos a Kioto con la promesa de 100.000 millones de yenes para el último superviviente en un viaje mortal hasta Tokyo. El último samurái en pie es como un encuentro entre Shogun y El juego del calamar, sustituyendo los juegos infantiles por rituales de supervivencia samurái.

    A diferencia del Calamar y su futuro distópico, esta explora un momento histórico real donde los samuráis perdían sus privilegios y el país se modernizaba. Junichi Okada, también productor y coordinador de acción, lidera un elenco que combina coreografías de combate impresionantes, con secuencias como el gigantesco enfrentamiento en el templo que empapa fuera de la pantalla. Los fans de la épica sangrienta de Kingdom, la estilización extrema del anime llevada a acción real, y películas como 13 asesinos no os la queréis perder.

    4. Alice in Borderland (2020-2025)

    Shinsuke Sato dirigió la adaptación del manga de Haro Aso sobre un grupo de amigos que despiertan en un Tokyo desierto obligados a participar en juegos inspirados en los que perder significa la muerte instantánea por láseres celestiales en un purgatorio urbano cuyas reglas y origen son un misterio al menos durante dos temporadas. Alice in Borderland destaca frente a El juego del calamar por el diseño de sus juegos, auténticos puzzles mortales que superan en creatividad a casi cualquier otra de la lista, desde escape rooms imposibles hasta dilemas de teoría de juegos aplicada.

    Cada prueba es única y sorprendente, haciendo partícipes a los espectadores para que resuelvan los acertijos junto a los personajes. Si te quedaste con ganas de más trampas como Cube y su claustrofobia conceptual y la crueldad inventiva de Saw pero sin su vena torture porn, esta serie tiene el balance perfecto entre ingenio, emoción y consecuencias despiadadas.

    3. El juego del calamar (2021-actualidad)

    Hwang Dong-hyuk creó el fenómeno cultural definitivo del streaming con esta serie surcoreana que se convirtió en la producción más vista en la historia de Netflix, rompiendo barreras idiomáticas para instalar su imaginería de guardias enmascarados y pasatiempos tradicionales coreanos mortales. 455 desesperados económicamente aceptan participar en competiciones donde la eliminación significa ejecución en una isla secreta donde élites aburridas han convertido el sufrimiento ajeno en espectáculo.

    Bajo la violencia extrema y el diseño de producción reconocible, El juego del calamar hace una crítica devastadora al capitalismo salvaje y la desigualdad galopante que sonará a los que hayan visto películas de Bong Joon-ho como Rompenieves o Parásitos, aunque es bueno recordar que sigue teniendo el mismo planteamiento y acervo antisistema que The Running Man, con programas que se nutren de pobres para el entretenimiento brutal de un sector de población corrupto y decadente.

    2. Gantz (2010-2011)

    Aunque ya hubo una serie anime muy famosa bajo el título Gantz, el díptico cinematográfico japonés dirigido por Shinsuke Sato adaptó la esencia del extenso manga de Hiroya Oku sobre un grupo de personas muertas y resucitadas para cazar alienígenas en Tokyo nocturno y ultraviolento bajo las órdenes de una misteriosa esfera negra. Esta versión da entidad física a loa dibujos y condensan una historia muy compleja dando prioridad a la acción y los efectos especiales sobre la filosofía, pero es una gran introducción visceral a este universo.

    Gantz Génesis y Perfect Answer abrazan la ciencia ficción más hardcore y el body horror, con criaturas grotescas y muertes inventivas repulsivas que hacen un gran programa doble con el también genial díptico de Parasyte, pero los amantes del cyberpunk violento de Alita: Ángel de combate también pueden encontrar una buena dosis de acción japonesa. Aunque el anime de 2004 es una experiencia más completa y en profundidad de la mitología, y el mismo Sato demostraría que es un experto en juegos mortales creando Alice in Borderland, que podría ser su mirada en largo al universo de la esfera oscura.

    1. Battle Royale (2000)

    La película bisagra entre dos eras de juegos mortales fue dirigida por el maestro Kinji Fukasaku, quien estableció el código genético del que beberían otras posteriores. Cuarenta y dos estudiantes japoneses son secuestrados por el gobierno y llevados a una isla donde deben matarse entre ellos durante tres días hasta que solo quede uno, tras una ley creada tras el colapso social para aterrorizar a la juventud rebelde en un Japón distópico. Battle Royale es brutal, directa y llena de rabia rebelde, convirtiendo lo que podría ser pura explotación gratuita en una tragedia generacional.

    Una masacre orquestada que, a diferencia de Los juegos del hambre, que suaviza la violencia para alcanzar audiencias más amplias y nunca la reconocer oficialmente su influencia, no tiene piedad mostrando la masacre adolescente, influyendo directamente en películas occidentales tan brutas como The Belko Experiment, uno de los guiones más crudos de James Gunn. Si aún no has visto este clásico imprescindible del subgénero estás de suerte, pero la secuela, eso sí, te la puedes ahorrar.

  • Los 12 mejores adaptaciones de Drácula de la historia del cine

    Los 12 mejores adaptaciones de Drácula de la historia del cine

    Philipp Engel

    Philipp Engel

    Editor de JustWatch

    ¿Está el nuevo Drácula de Luc Besson entre los mejores de la historia del cine? A raíz del estreno, de esta esperada superproducción, hacemos recuento de cuáles son las doce mejores versiones cinematográficas de la novela de fantasía gótica que Bram Stoker publicó en 1897, las ponemos por orden, te decimos en qué plataformas puedes encontrarlas, y qué posición ocupa la de Luc Besson en este Top 12. 

    Si alguna no está disponible en estos momentos, apúntate y te avisamos cuando aparezca por alguna plataforma. 

    1. ‘Nosferatu’ (1922) 

    Sigue habiendo quórum en que el insuperable clásico silente de F. W.  Murnau es la mejor versión cinematográfica de la novela de Bram Stoker, por mucho que el alemán se dedicara a plagiarla sin remilgos y ponerle el título de Nosferatu para que pareciera otra historia distinta. Pero basta echarle un vistazo al Drácula que protagonizó Bela Lugosi para detectar lo evidente. La diferencia está en el vampiro en sí mismo: el conde Orlok encarnado por Max Schreck es realmente terrorífico, calvo, con profundas ojeras, orejas de murciélago y uñas de Rosalía. Esta joya sólo puede ser la primera de esta lista porque, con vampiro o sin él, sencillamente es una de las películas más influyentes de la historia del cine, comparable a El Gabinete del Dr. Caligari (Robert Wiene, 1919), que sigue siendo la más icónica del expresionismo alemán. 

    2. ‘Drácula’ (1931)

    El Drácula de la Universal protagonizado por un Bela Lugosi que, de tanto interpretar al vampiro –sólo dos veces en el cine, pero en más de mil funciones sobre las tablas–, acabó creyéndose su reencarnación, fue durante décadas el más canónico. Muy en la línea de otros clásicos del estudio protagonizados por Boris Karloff como Frankenstein o La momia, sigue capitalizada por la extraña fascinación que produce Lugosi, un actor completamente atípico en el Hollywood de la época, y no sólo porque durmiera en un ataúd. Elegantísimo con su frac, su capa y su fino pelo peinado engominado hacia atrás, Lugosi inquietaba por la autenticidad que desprendía origen húngaro, algo que se notaba en su mirada, fisonomía y acento. El más clásico de los Dráculas sigue siendo una película atractiva que produce un extraño pavor. Y la que más alimenta la leyenda. 

    3. ‘Drácula de Bram Stoker’ (1992) 

    La versión de Francis Ford Coppola es mucho más próxima a la novela, hasta el punto de poner al autor en el título, y desde el punto de vista estético es el modelo más evidente para el Drácula de Luc Besson protagonizado por Caleb Landry Jones, que recuerda muchísimo al vampiro interpretado en su día por un camaleónico Gary Oldman, que tan pronto aparecía joven con sombrero de copa y gafas redonditas o de viejo malvado con túnica y pelo blanco peinado con forma de ensaimadas. Como en la versión Besson, Coppola convirtió al Drácula de Bram Stoker en un antihéroe romántico empeñado en convertir a Winona Rider en “la concubina del Diablo” por citar a Anthony Hopkins haciendo de Van Helsing. Operística y visualmente apabullante, sigue siendo una de las más espectaculares producciones de terror de todos los tiempos, dos años después de cerrar la trilogía de El Padrino. Un último acto de grandeza.

    4. ‘Nosferatu: Vampiro de la noche’ (1979)

    Werner Herzog sorprendió con su particular remake Nosferatu: Vampiro de la noche en el que brilla su “enemigo íntimo” Klaus Kinski caracterizado como el Max Schreck del Nosferatu original, con cuatro horas de maquillaje encima. A la par fascinante y repugnante, Kinski se lleva la palma del vampiro más excéntrico en una liga en la que podría entrar a jugar el Udo Kier de Sangre para Drácula, si la película de Paul Morrissey hubiera entrado en este ajustado top. Una rareza absoluta en la filmografía del director de clásicos como Aguirre, la cólera de Dios o Cobra verde, que ya se beneficiaban del desmesurado histrionismo desbocado de Kinski, aquí enmarcada en un delirio gótico que realmente no tiene parangón, aunque podría llegar a formar una buena doble sesión con El ansia por su rollo ochentero. Imprescindible además para los fans del rostro de porcelana de Isabelle Adjani, que llegaría a la cima del terror con La posesión.

    5. ‘Drácula’ (1958)

    Si Bela Lugosi definió los atributos del Rey de los Vampiros en los años 30, Christopher Lee lo redefinió completamente a lo largo de una serie de producciones de la Hammer que arrancaron con este Drácula dirigido por Terence Fisher. Lee vestía con la misma elegancia que Lugosi, y tenía el mismo porte distinguido, pero prácticamente babeaba sangre, y su libido estaba mucho más disparada, amén de estar siempre bien rodeado de rollizas mujeres prestas a ser convertidas al vampirismo. Fisher volvería a la carga con ese ángulo de ataque erótico festivo en la también recomendable Las novias de Drácula, en la que Lee brillaba por su ausencia, aunque Peter Cushing seguía siendo el imprescindible Van Helsing. En un top de Van Helsings, no cabe duda de que ganaría él por estacas clavadas en corazones de vampiros. Un año después, volverían a brillar los dos juntos, esta vez en el mismo bando, en la primera adaptación de una novela de Sherlock Holmes en color, El perro de Baskerville (1959), con Fisher y para la Hammer. 

    6. ‘Dracula: Pages from a Virgin's Diary’ (2002)

    La versión en ballet llevada a cabo por Guy Maddin fue la Mejor Película del Festival de Sitges de aquel año, donde encontró a un público de devotos bebedores de sangre capaces de admirar una obra singular. Silente y en blanco y negro, como el primer Nosferatu, y también con muchos toques expresionistas que recuerdan al filme de Murnau, Dracula: Pages from a Virgin’s Diary tiene como gran protagonista al bailarín Zhang Wei Qiang, un Drácula tan elegante como amable, eterno protagonista de una tragedia gótica en la que emergen temas como los celos, la liberación sexual y hasta la política anti-migratoria. Sin duda la aproximación más original del lote, aunque limitada a los espectadores interesados en películas ballet como Las zapatillas rojas, así como a los connoisseurs de filmes de culto como My Winnipeg o The Saddest Music in the World, ambas entre las mejores del canadiense. 

    7. ‘Nosferatu’ (2024)

    Mucho más arriba que el Drácula de Luc Besson, llegó el reciente Nosferatu de Robert Eggers, que reinventó completamente el monstruo gracias a un nuevo tipo de maquillaje y a la entregada interpretación de Bill Skarsgård, que incorpora al canon un vampiro particularmente repugnante, pero no menos lascivo, tal y como atestiguan las húmedas sacudidas orgásmicas de Lily Rose-Depp, entregadísima a la representación del deseo más extremo. Por lo demás, el argumento vuelve a ser similar al de sus distintos precedentes, y es sin duda la película más recargada y barroca del director de La bruja o El faro, mucho más logradas, austeras y minimalistas. Pero sigue siendo una gran aportación, con infinidad de detalles que reclaman un segundo visionado. 

    8. ‘Drácula’ (1979)

    La Universal logró reinventar el mito con la ayuda de un impecable Frank Langella y un Van Helsing de lujo: Laurence Olivier, ambos bajo la dirección impecable de John Badham y al son de la música de John Williams. A lo grande, con la versión más play-boy al estilo 70’s del príncipe de las tinieblas y recién llegado a Londres desde su Transilvania natal. Este nuevo Drácula empieza y también acaba en un barco, contiene hallazgos como el caballo blanco, que ya estaba en la novela y nunca se había utilizado, y es de lo más elegante, salvo en algún encuentro sexual. Su lado más romántico la acerca de la versión Coppola, pero sigue siendo una película con sello propio, y puede que la mejor del director junto a Fiebre del Sábado noche. 

    9. ‘Drácula, príncipe de las tinieblas’ (1966)

    Secuela directa del clásico de 1958 con Terence Fisher detrás de la cámara, patrocinio de Hammer Films y Christopher Lee regresando a la vida gracias a la ayuda de su devoto criado que atrae al castillo a cuatro incautos turistas británicos que tuvieron la mala idea de pasar las vacaciones en los Cárpatos. Como en su precedente, Drácula, príncipe de las tinieblas aporta litros de sangre escarlata, y una Barbara Shelley dispuesta a todo después de haber sido convenientemente mordida en el cuello por el no muerto. A ver, la trama, necesariamente innovadora, respecto a las seis películas que acabamos de enumerar y que repiten más o menos el mismo esquema, no es el derroche de imaginación que podría haber sido y el bueno de Van Helsing ha sido sustituido por un monje (Andrew Keir) lo cual siempre es un bajón. Pero sigue siendo una de las películas más populares y televisadas de Hammer Films. 

    10. ‘Drácula vuelve de la tumba’ (1968)

    Un accidentado Terence Fisher fue sustituido por Freddie Francis, director de fotografía de clásicos como Suspense (Jack Clayton, 1961), que pudo imprimir su elegancia visual, a través del trabajo del a su vez director de fotografía Arthur Grant, a este nuevo retorno de la tumba de un Christopher Lee con los ojos inyectados de sangre. La carga erótica de los anteriores Drácula de la Hammer se dispara en Drácula vuelve de la tumba, de nuevo con el Lee más seductor, que despierta el deseo de dos jóvenes que rivalizan entre sí por sus colmillos. Si en Drácula, príncipe de las tinieblas era un monje quien lo acababa derribando de un escopetazo, aquí es otro clérigo el que lo devuelve a la vida. Una de las últimas grandes películas de vampiros de la Hammer, cuyo reinado iría decayendo con el tiempo, rebajándose a la facturación de subproductos. 

    11. ‘Drácula’ (2025)

    El Drácula de Luc Besson podría acabar encontrando aquí su puesto en este top, lo cual no está nada mal, teniendo en cuenta las infinitas versiones más o menos infieles que nos ha dado la gran pantalla de la novela de Bram Stoker. Visualmente apabullante, esta superproducción intenta medirse con la de Coppola, reinventando la historia de un modo en el que el despliegue de medios no se traduce en un guion coherente, un rasgo al fin y al cabo bastante bessoniano. El protagonista de la más felizmente excéntrica Dogman se convierte aquí en vampiro para vengarse de Dios por la muerte de su amada en el siglo XV, y vuelve a encontrarse con ella (Zoë Bleu Sidel) unos cuantos siglos después en una versión alternativa y muy sentimentalizada del clásico. Besson siempre tendrá algo de peluquería de barrio en todo lo que hace, es su marca autoral.  

    12.  ‘Las novias de Drácula’ (1960) 

    Ya lo habíamos anunciado. Fisher y Peter Cushing como Van Helsing regresaron en esta nueva producción de la Hammer para cazar a un vampiro que, en realidad, no es Vlad el Empalador, ni Drácula, sino el medianamente apuesto barón Meinster que su madre mantiene encerrado desde que fue vampirizado. Por miedo a quedar encasillado, Lee rehusó fichar en esta segunda entrega en la que sigue muerto, aunque “sus discípulos viven para propagar su culto y la corrupción sobre el mundo”. Las novias de Drácula tiene el sello del mejor director de la Hammer, pero no está entre sus mejores películas, aunque puede que tenga sus incondicionales, en parte por esas novias del título, que al final tampoco son tantas, aunque pueden engrosar sus filas gracias a Yvonne Monleur, la víctima perfecta. 

  • 7 comedias de ciencia ficción como ‘Bugonia’ que demuestran que no solo Yorgos Lanthimos es raro

    7 comedias de ciencia ficción como ‘Bugonia’ que demuestran que no solo Yorgos Lanthimos es raro

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Bugonia, como no podía ser de otra forma tratándose de una película de Yorgos Lanthimos, es bizarra. Y también divertida. Esta vez, el cineasta se atreve con un remake. Pero no ha tenido que esforzarse mucho en enrarecer la historia, porque la original es una película de ciencia ficción surcoreana. 

    Diría que la apuesta de Yorgos Lanthimos es todavía más extrema que la asiática, titulada Salvar el Planeta Tierra. Y también me resulta más incómoda. La trama es literalmente una marcianada. Dos jóvenes conspiranoicos secuestran a la poderosa presidenta de una gran corporación, convencidos de que se trata en realidad de una extraterrestre. 

    Si eres fan de que Yorgos Lanthimos cuele humor en muchas de sus películas, como lo hace en Bugonia, te recomiendo que veas estas comedias de ciencia ficción.

    Mickey 17 (2025)

    Pues la primera comedia de ciencia ficción marciana de esta lista está dirigida precisamente por un surcoreano, Bong Joon-ho. El director de Parásitos rueda en Estados Unidos y pone a Robert Pattinson a interpretar a un trabajador clonado en cadena que se niega a que su próximo clon le sustituya.

    Mickey 17 es ácida, con un discurso no muy complejo, que critica la precariedad laboral. Su principal pega es que es bastante enrevesada en su trama y subtramas. Tiene mérito que Robert Pattinson haga uno de los mejores papeles de su carrera, porque desde que terminó la saga Crepúsculo ha trabajado con los mejores directores de cine independiente.

    Under the Skin (2013)

    En Under the Skin se nota especialmente que Jonathan Glazer es un consumado director de vídeos musicales de artistas tan disruptivos como Massive Attack, Radiohead y Nick Cave. En esta película, Scarlett Johanson es una misteriosa mujer que deambula por las calles seduciendo a hombres a los que arrastra a un sombrío destino. 

    Al tener tan poco diálogo y ser algo críptica, permite al espectador sacar sus propias reflexiones en una historia que admite más de un visionado. Muchas películas de Jonathan Glazer hablan de una sociedad individualista, alienante y solitaria, como Birth y La zona de interés, pero Under the Skin es la más evidente al respecto.

    La sustancia (2024)

    Que La sustancia es una completa sátira queda claro en la hora final de la película, cuando la trama empieza a girar sobre sí misma buscando ser todavía más extrema. El body horror se convierte en delirio y parece que has acudido a una sesión doble. Porque el planteamiento de la historia, sobre una mujer madura que busca la fuente de la eterna juventud hasta las últimas consecuencias, tiene un tono completamente distinto en su primera mitad, uno muy medido, sobrio, inquietante, también grotesco como su segunda mitad, pero mucho más estándar, que se acerca al discurso de Bugonia. Otros títulos a los que recuerda son Titane, con la que comparte discurso feminista, La mosca de David Cronenberg y Plan diabólico, referente al que tanto se mira.

    Soy un Cyborg (2006)

    De nuevo cine surcoreano en esta lista. Han pasado casi 20 años y todavía sigo maravillado con Soy un Cyborg, que en su día viajó por los festivales de cine de todo el mundo. No es en sí una película de ciencia ficción, pero recurre a su lenguaje visual para apoyar la historia de una joven que ingresa en un centro psiquiátrico porque cree ser un ciborg (como Bugonia, pero al revés). 

    Sí que tiene mucho de comedia romántica y en definitiva resulta encantadora. No es tan profunda como otras películas de su director, Park Chan-wook, Old Boy o La doncella, pero ya digo que se te queda en la memoria por mucho tiempo.

    La ciencia del sueño (2006)

    Otro gran director de vídeos musicales es Michel Gondry y, junto a Wes Anderson, uno de los que ha construido una iconografía visual más reconocible en el cine del siglo XXI. La ciencia del sueño es un ejemplo perfecto de ello. La trama le da pie a construir todos los surrealismos oníricos de aire retro que desee. El carisma de Gael García Bernal ayuda mucho al tono naif, casi pueril, que busca esta historia de un joven que no es capaz de distinguir sus sueños de la realidad en un París bastante grisáceo. Es como Mickey 17, pero no hay clones. O quizá sí.

    Mars Attacks! (1996)

    En Mars Attacks!, Tim Burton parodia el cine de ciencia ficción, así que hace check en todas las casillas necesarias para estar en esta lista. Además, es una película que no desentona con la que era la época dorada del director. Usa su tono delirante, como lo hace la primera parte de La sustancia, en favor de su ironía y su discurso crítico. Es visualmente explosiva, llena de color y que desea resultar una vieja película de bajo presupuesto de las que se burla con mucho respeto, como hace Scream con el género del slasher.

    No mires arriba (2021)

    En No mires arriba hay un desfile de estrellas casi tan portentoso como el de Mars Attacks. Tiene más mérito en el caso de Tim Burton porque no estaba Netflix de por medio con la chequera. En ambas también hay una amenaza procedente del espacio exterior y ambas, especialmente No mires arriba, aprovechan ese pretexto para ensañarse con la clase política estadounidense (y del resto del mundo) con una rabia que solo se había visto en clásicos como Teléfono Rojo, volamos hacia Moscú de Stanley Kubrick, un claro referente de estos dos títulos. Aunque no es tan redonda como la de Kubrick o la de Burton. Es prácticamente una consecución de sketches del Saturday Night Live con invitados de lujo.

  • Zootrópolis y otras 6 películas de animación con orígenes bastante oscuros

    Zootrópolis y otras 6 películas de animación con orígenes bastante oscuros

    Lalo Ortega

    Editor de JustWatch

    Convencionalmente—y en muchos casos, equivocadamente—, el cine de animación es considerado un asunto de niños. Pero lo cierto es que, y como demuestra Zootrópolis (Zootopia), incluso lo que termina siendo una historia infantil o familiar puede partir de un concepto original bastante más denso y complicado, que incluso puede no ser apto para niños en su forma original.

    No es un caso aislado—y de hecho, Disney con sus adaptaciones edulcoradas es una mina de oro para historias como esta—. Acá seleccionamos para ti otras películas de animación que podrán estar dirigidas a niños, pero cuyos orígenes son bastante más oscuros de lo que resultaron ser en su forma final.

    Zootrópolis (2016)

    En la superficie, Zootrópolis es presentada como una fábula de tono positivo sobre una ciudad de mamíferos en la que animales depredadores y presas conviven pacífica y civilizada. Esto hasta que un complot comienza a resultar en depredadores que se vuelven salvajes, y una agente de policía, la conejita Judy Hopps, busca resolver el misterio con ayuda de un carismático y estafador zorro, Nick Wilde.

    Originalmente, sin embargo, la película iba a ser encuadrada como una distopía, con Nick como protagonista, en la que los depredadores son obligados a llevar “collares de domesticación” que los electrocutan cada vez que comienzan a salirse de control. El tema de discriminación era más burdo y crudo, en una línea más cercana a Blade Runner o Distrito 9, pero afortunadamente nos quedamos con algo más parecido a ¡Canta! y a Elementos.

    La Cenicienta (1950)

    Como uno de los clásicos animados más tempranos de Disney, La Cenicienta contribuyó a establecer el molde más amigable, por no decir edulcorado, que la “Casa del Ratón” seguiría para sus adaptaciones de cuentos de hadas, en especial las de sus princesas. Y lo cierto es que el cuento en que esta producción se basa es bastante más oscuro en varias de sus iteraciones, siendo la más común la de los Hermanos Grimm.

    Sólo digamos que la ácida comedia de horror corporal La hermanastra fea está bastante más cerca de mostrar el destino original del personaje titular (y sí, nos referimos a las mutilaciones). No obstante, la versión de Disney es más cercana a la tradición establecida por Blancanieves y los siete enanitos, y continuada por La bella durmiente.

    Pinocho (1940)

    Basada en la novela de Carlo Collodi, Pinocho fue el segundo largometraje de Disney Animation después de Blancanieves y los siete enanitos, pero a diferencia de ésta—basada en un cuento relativamente escueto—, debían partir de una novela ya establecida. Se sabe que los primeros tratamientos eran bastante fieles a la novela, en la que el personaje es, por decir lo menos, bastante cruel. Todo el asunto fue más blanqueado para las sensibilidades modernas.

    Hay infinidad de adaptaciones del cuento, y si buscas otras más fieles, puedes buscar la animación de 1971 dirigida por Giuliano Cenci, o la versión de Matteo Garrone de 2019. El clásico de Disney es más parecido a tantas otras producciones del estudio, pero si buscas otra versión con espíritu similar, prueba la de Guillermo del Toro.

    El jorobado de Notre-Dame (1996)

    Basada en la novela gótica homónima de Victor Hugo, El jorobado de Notre-Dame es considerada por muchos como una de las animaciones más oscuras de Disney—al menos, del período conocido como su “Renacimiento”—. Esto lo dicen, claro, quienes no están familiarizados con la trama y tono de desesperanza generalizada en el texto original, repleto de giros trágicos que incluyen, entre otras cosas, destinos bastante desoladores para Quasimodo y Esmeralda. El villano, Frollo, fue cambiado de un archidiácono a un juez. Las implicaciones religiosas harían todavía más oscuro algo que ya lo es.

    Existen infinidad de adaptaciones más oscuras, como la de 1923 (silente) y la de 1939. Para estándares de Disney, El jorobado de Notre-Dame es tan oscura como Taron y el caldero mágico, que es más de la norma, pero tampoco te quitará el sueño.

    NIMH, el mundo secreto de la Sra. Brisby (1982)

    Durante uno de los periodos más turbulentos en la historia de Disney, encontraron uno de sus más acérrimos rivales en Don Bluth y su estudio, Don Bluth Productions, fundado por él y por otros animadores que abandonaron la Casa del Ratón. ¿Su largometraje debut? NIMH, el mundo secreto de la Sra. Brisby (The Secret of NIMH), basado en la novela infantil La señora Frisby y las ratas de NIMH, de Robert C. O’Brien. La película, en sí, ya es bastante oscura, pues lidia con una ratona de campo que busca ayuda para huir de su casa con su hijo enfermo, ante el inminente arado de la granja donde vive. Su viaje la lleva con un grupo de ratas que fueron sujeto de experimentación en el Instituto Nacional de Salud Mental (cuya sigla en inglés es NIMH).

    A diferencia de la película, el libro presta más atención a las ratas, que dado el trasfondo da para una historia todavía más oscura. Dada su temática, podría recordarte a su contemporánea El bosque de colores, y a otras fenomenales animaciones de Don Bluth como Anastasia.

    Isla de perros (2018)

    Debajo de la gruesa capa de imágenes estilizadas y humor inexpresivo características del cine de Wes Anderson, Isla de perros es una película oscura en concepto. Después de todo, se sitúa en un Japón distópico paralelo en el que los canes son víctimas de discriminación y desterrados a una isla de basura.

    La cosa se pone mejor cuando descubres que, si bien Anderson no llega tan lejos, una de sus inspiraciones fundamentales para la película fue la animación Los perros de la plaga, animación de 1982 dirigida por Martin Rosen, sobre dos perros que escapan de un laboratorio donde son sometidos a pruebas crueles. Por fortuna, el asunto nunca se pone así de oscuro, e incluso podemos decir que Fantástico Sr. Zorro tiene momentos más fuertes.

    La ruta hacia El Dorado (2000)

    Hoy considerada un clásico de culto de la animación musical, La ruta hacia El Dorado pasó por múltiples iteraciones de concepto y guión—en su mayoría siempre cómicas, aunque algunas más adultas que otras—antes de llegar al producto final. En otras iteraciones, uno de los personajes moría y volvía a la vida, las escenas románticas eran un poco más adultas, e incluso se lidiaba directamente con la conquista del Imperio Azteca por Hernán Cortés.

    Nunca se llegó a niveles de oscuridad propios de, digamos, Aguirre, pero DreamWorks prefirió llevar la película hacia un terreno más ligero luego de la seriedad de su primer largometraje de animación, El príncipe de Egipto. Ambas tienen en común una fenomenal animación en 2D, de las últimas grandes producciones en dicho estilo.

  • ‘Sharknado’: todas las películas, ordenadas de la peor a la mejor

    ‘Sharknado’: todas las películas, ordenadas de la peor a la mejor

    Lalo Ortega

    Editor de JustWatch

    Dicen que toda broma, eventualmente, deja de hacer gracia. Y si aplica también para cualquier tipo de franquicia cinematográfica, la de Sharknado no será la excepción. Concebida como una comedia de terror y desastres para el canal de televisión estadounidense SyFy, los tornados cargados de tiburones han protagonizado un total de seis películas, rindiendo cada vez menos dividendos.

    Con una precuela próxima a tocar tierra, Sharknado: Origins (sí, en serio), es buen momento para revisar todas las entregas anteriores. Por ello, aquí ordenamos todas las películas de Sharknado de peor a mejor, y te decimos dónde ver cada una.

    Sharknado: Que la 4ª te acompañe (2016)

    Para cuando la saga iba en la cuarta entrega, las cosas comenzaban a ponerse aburridas. ¿La solución? Definitivamente no fue llevar la trama a Las Vegas y saturarla de referencias pop de todo, desde la (entonces) nueva Star Wars hasta Magic Mike, pero no podemos culpar a Sharknado: Que la 4ª te acompañe (Sharknado: The 4th Awakens) por intentarlo por esta vía.

    La cuarta película de la saga es, quizá, la más autoconsciente y autorreferencial de todas, para su detrimento. Sigue un camino que la acerca más al territorio de Scary Movie o Epic Movie, dejando en evidencia que el pozo comenzaba a secarse.

    El último Sharknado: Ya era hora (2018)

    Tan solo dos entregas y dos años después, la saga se despedía con El último Sharknado: Ya era hora (The Last Sharknado: It’s About Time), con toda la leña paródica al asador. La trama sigue al héroe, Fin (Ian Ziering) en una misión a través del tiempo para crear una paradoja temporal que evite el surgimiento de los sharknados en el futuro. En el camino, combate desde dinosaurios hasta nazis.

    Es el tipo de locura otrora reservada para clásicos como Las alucinantes aventuras de Bill y Ted o la maravillosa parodia Kung Fury. Aquí no resulta tan graciosa, vamos, pero se le perdona por tirar la casa por la ventana para lo que fue pensado como final de la saga.

    Sharknado 5: Aletamiento global (2017)

    En Sharknado 5: Aletamiento global (Sharknado 5: Global Swarming), Fin y April (Tara Reid) desencadenan una serie de tormentas con tiburones cuya devastación alcanza una escala nunca vista antes: la global. Entonces deben emprender una aventura por diversas ciudades del globo para detener este fenómeno, en una trama que ahora incluye vórtices espacio-temporales y organizaciones secretas.

    La quinta entrega sigue una fórmula de películas de aventuras por todo el globo en busca de un artefacto antiguo, más en la línea de lo que se esperaría de la saga de Indiana Jones o La momia de 1999, por ejemplo, aunque con un nivel de absurdo más propio del Godzilla del MonsterVerse (aunque esta última, a decir verdad, se toma demasiado en serio a sí misma).

    Sharknado 3 (2015)

    En Sharknado 3 (Sharknado 3: Oh Hell No!), la saga estaba en el ápice de su popularidad, pero comenzaba a dar señales de cansancio en su forma original. La trama sigue a Fin quien, luego de sus despliegues de heroísmo en las películas anteriores, recibirá un reconocimiento del presidente de Estados Unidos en Washington, DC.

    Esto sienta el pretexto perfecto para llevar la película hacia los territorios de otras películas de desastres y parodiar el heroísmo americano tan idealizado como absurdo de, digamos, Asalto al poder (White House Down), Día de la independencia y, claro, Armageddon.

    Sharknado 2: El regreso (2014)

    Luego del éxito de su predecesora, Sharknado 2: El regreso (Sharknado 2: The Second One) hace lo que toda secuela americana hace cuando quiere subir la magnitud de las apuestas: ir a Nueva York. Fin y April son una suerte de celebridades después de la primera tormenta de tiburones y, cuando viajan a la “Gran Manzana” a promover su libro sobre el tema (por supuesto), se enfrentan al mismo fenómeno allá.

    Son tantas las películas de acción y desastres situadas en Nueva York, que la segunda entrega de esta saga sólo se siente como una más del montón, con escenas más ridículas que la anterior, pero en un nivel de absurdo pocas veces igualado. Es un salto sólo comparable al que dio Aterriza como puedas cuando llevó las cosas al espacio con la segunda parte.

    Sharknado (2013)

    Un rayo no cae dos veces en el mismo sitio, dicen por ahí. O en este caso, la genialidad no puede replicarse. La loca idea de hacer llover tiburones en Los Ángeles jamás iba a tener el mismo impacto en las secuelas, y es por eso que la original Sharknado se mantiene como la mejor de todas.

    Un destello de genio que parodiaba las películas de tiburones asesinos (herederas de la de Spielberg) al llevarlas a su extremo más gloriosamente estúpido, sin miedo a abrazar su condición de cine B de bajo presupuesto. Aunque nunca ha sido igualada, hay buenos intentos como Un deseo mortal (Santa Jaws) o, si quieres algo con mayor producción, también está Megalodón (The Meg).

  • El mejor actor de 2025 ni siquiera es humano

    El mejor actor de 2025 ni siquiera es humano

    Lalo Ortega

    Editor de JustWatch

    A veces, hablar de las mejores actuaciones del año suele reducirse a las más impresionantes, o las que requirieron un trabajo más demandante frente a la cámara. Pero, ¿qué hay más impresionante que extraer emoción de un perro en escena? Y ¿qué hay más demandante que casi tres años de rodaje para lograrlo? Nos referimos al trabajo de Indy, el protagonista canino de la película de terror Good Boy, de Ben Leonberg.

    Dado que el resultado es una película de terror simple (aunque efectiva), podría parecer sorprendente que el rodaje haya sido tan prolongado. Sin embargo, fue necesario para conseguir la autenticidad que demanda el impacto emocional del filme.

    Habrá algunos pequeños spoilers a continuación.

    ¿Quién necesita CGI cuando tienes a Indy, el perro actor?

    El terror se trata de obtener reacciones emocionales tan intensas como naturales, creíbles. Eso es posible con un buen actor humano en escena, capaz de entrar en el espacio mental necesario, a consciencia de que está rodando una película.

    Pero con un can, una producción se enfrenta a desafíos distintos. Un can animado digitalmente no luciría auténtico (además de que hubiera sido muy costoso), lo que ya sería un problema puesto que es el protagonista y, por lo tanto, el vínculo emocional de la película con el público. Hay perros actores entrenados, por supuesto, pero esto ya limita la naturalidad de sus reacciones.

    Es por eso que el resultado de Good Boy ha sido tan especial, pues el can protagonista consigue transmitir inocencia y vulnerabilidad ante los horrores a los que se enfrenta. Esto se debe a que Indy no es un perro actor entrenado, sino que sencillamente es la mascota del director, Ben Leonberg.

    Leonberg concibió la historia como una variación del comienzo de la clásica Poltergeist (Fenómenos extraños), que comienza con un golden retriever claramente consciente de que algo anda mal en el hogar familiar (vía EW). Entonces decidió filmar la película con su perro, lo que tomó más de 400 días a lo largo de tres años.

    ¿Por qué tardó tanto el rodaje de Good Boy?

    El asunto con un perro no entrenado es que su lapso de atención es bastante corto, que es el completo opuesto de lo que requiere un set de filmación convencional: actores concentrados y mentalizados para trabajar ocho horas o más, repitiendo una toma tras otra.

    Con Indy, esto simplemente no era posible. Para mantener las distracciones al mínimo, la fotografía principal fue realizada únicamente por Leonberg junto con su esposa y productora, Kari Fischer, como las únicas personas en el set con el can.

    Esta forma de filmar demandó preparación extensiva para cada día de rodaje y, a veces, sólo era posible realizar una o dos tomas de unos pocos segundos de metraje, antes de que Indy perdiera la concentración o se distrajera. Es por esto que el rodaje de Good Boy demoró tanto: más de 400 días efectivos de rodaje esparcidos en tres años.

    Por ejemplo, hay una escena en la que Indy percibe una aparición de Bandit, el perro del dueño anterior de la casa donde se desarrolla la historia. Era crucial que la mirada de Indy estuviera dirigida hacia un objeto exacto y que pudiera sostenerse por un momento. Fue un plano de apenas ocho segundos de duración, que requirió todo un día de preparación para conseguirlo.

    ¿De qué se trata Good Boy?

    Good Boy es una película de terror contada desde la perspectiva de un perro, un retriever de Nueva Escocia llamado Indy. quien ha sido criado desde cachorro por su humano, Todd (Shane Jensen). Él padece de una enfermedad pulmonar crónica que requiere constante vigilancia y cuidados, pero en un acto impulsivo, un día decide irse con el perro a la casa de campo que le heredó su abuelo. Su hermana, Vera (Arielle Friedman), intenta detenerlo, pues asegura que el lugar está embrujado y que eso contribuyó a la muerte del viejo.

    Todd ignora las advertencias, pero su salud comienza a decaer en medio de sucesos extraños en la casa. Indy puede percibir una presencia oscura en el lugar, acechando a su humano, y hará todo lo que pueda para protegerlo.

    ¿El perro muere en Good Boy?

    No, Indy no muere al final de Good Boy, así que puedes estar tranquilo si el destino del perro es determinante sobre si ver o no la película.

    Sin embargo, hay que mencionar que la experiencia del can dentro de la narrativa no es muy agradable, por si esto puede ser un disparador emocional para ti. Tampoco lo es el destino de su humano, quien acaba sucumbiendo al ente maligno en la casa, algo de lo que Indy es testigo.

    Dicho todo esto, es importante aclarar que ni Indy ni ningún otro animal fue maltratado durante el rodaje. Pero siendo esto una película de terror, es evidente que no todos tienen un final feliz dentro de la ficción.

  • 'The Long Walk', 'The Running Man' y el auge de Richard Bachman: el lado oscuro de Stephen King en el cine

    'The Long Walk', 'The Running Man' y el auge de Richard Bachman: el lado oscuro de Stephen King en el cine

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    El estreno de La larga marcha  y The Running Man (2025) en apenas dos semanas marca un momento histórico para el cine de terror y ciencia ficción. Ambas son adaptaciones de novelas escritas bajo el pseudónimo de Richard Bachman, el alter ego tenebroso de Stephen King. 

    Mientras el mundo conoce a King por el payaso Pennywise de It o las emociones de Cadena perpetua, Bachman representa su faceta más brutal, distópica y nihilista, y es una epifanía que de pronto tengamos dos grandes versiones de sus trabajos. Exploramos la fascinante historia de este alias literario que ahora conquista las salas de cine, demostrando que el lado sombrío de King tiene tanto o más poder que sus obras más celebradas.

    El nacimiento de Richard Bachman: por qué King necesitaba dejar de ser King

    Stephen King creó a Richard Bachman en 1977 por razones menos glamurosas de las que el mito ha ido construyendo. Fueron más bien factores prácticos ya que en aquella época, las editoriales consideraban que publicar más de un libro al año saturaba el mercado y podía perjudicar las ventas. Y ya sabemos cómo es King, un tipo al que le salen las páginas de las mangas al levantarse, por lo que tenía manuscritos acumulándose en cajones que no veían la luz. Por tanto, Bachman nació como solución editorial, aunque hay que ceder un poco a la explicación de que también le serviría como experimento para responder a una pregunta que le atormentaba ¿su éxito se debía a su talento o simplemente a una mezcla de suerte y marketing?

    Y sí, ahí hay un punto creativo, ya que las novelas firmadas por Bachman eran deliberadamente más oscuras, violentas y desoladoras que las de King. El horror sobrenatural se iba aparcando, para sumergirse en distopías brutales donde la humanidad mostraba su peor cara. De ahí nacen La larga marcha (1979), Carretera maldita (1981), El Fugitivo (1982) y Maleficio (1984), obras donde los protagonistas raramente encontraban salvación. El pseudónimo le funcionó durante años hasta que un librero descubrió la verdad en 1985, comparando estilos de escritura y registros de derechos de autor, por lo que King "mató" oficialmente a Bachman, alegando que había fallecido de “cáncer del pseudónimo”, un giro meta que encajaba perfectamente con su sentido del humor negro.

    Las adaptaciones cinematográficas

    La primera adaptación de Bachman llegó con Perseguido (1987), protagonizada por un Arnold Schwarzenegger en pleno apogeo comercial. La distopía original se convertía en un espectáculo de acción ochentero, con tono menos desesperado pero que encandiló a toda una generación asombrada por su visión de un futuro donde la televisión convierte el asesinato en entretenimiento masivo. Una pieza profética que anticipaba el auge de los reality shows, la obsesión por la violencia y una crítica social mordaz en la era Reagan que chocaba con el cine reaccionario que aupó al actor austriaco.

    La siguiente en aparecer en pantalla fue Maleficio - Thinner (1996), dirigida por Tom Holland y producida por el propio King. La historia de un abogado maldito por una gitana que pierde peso de forma imparable hasta consumirse completamente. Puro body horror psicológico. Aunque modesta, la película estableció una plantilla narrativa de que influiría en obras posteriores. Su concepto de castigo corporal inevitable se refleja en la serie Nuevo sabor a cereza (2021) y Desaparecer por completo (2022), aunque es en Arrastrame al infierno (2009) donde Sam Raimi le daba una vuelta divertida a la persecución inagotable de un mal de ojo, con intentos de cambiar las tornas salidos de las páginas de Bachman.

    La larga marcha fue publicada originalmente en 1979, pero es la primera novela escrita de King, cuando tenía apenas 18 años, y permanecía sin adaptar hasta 2025. La premisa es simple: cien adolescentes caminan sin parar hasta que solo queda uno vivo. Quien se detenga, reduzca la velocidad por debajo del mínimo permitido o intente abandonar, bala en la cabeza. Seguramente es el texto más nihilista de su carrera, rompiendo moldes sobre la competencia despiadada y el espectáculo de la crueldad, y su versión en acción real llega en un momento donde las distopías juveniles han saturado el mercado, aunque ninguna haya capturado la brutalidad simple y efectiva de esta.

    La nueva versión de The Running Man es mucho más fiel. Un combativo remake en forma de superproducción lúcidas y cargada de ideas atrevidas en un momento en el que la censura gobierna los Estados Unidos del miedo, el ICE y el medicare. Tras el monopolio de los superhéroes y los espectáculos-evento de franquicias adultas rebajadas para todos los públicos su héroe es un tipo explotado como nosotros, y su objetivo no es "vencer al malo" o la mera, supervivencia, sino la gesta de romper el juego de sombras de la caverna de Platón. Un golpe al sistema a como pocos casos de cine de evasión masivo han osado atreverse, siendo además vibrante y entretenida como cine de acción.

    La dualidad como tema recurrente: de 'El resplandor' a 'La ventana secreta'

    La creación de Richard Bachman fue la expresión de un lado de la psique de Stephen King fascinado con la dualidad y el lado oscuro que habita en cada uno. Un tema que atraviesa gran parte de su obra, desde El resplandor (1980), donde Jack Torrance sucumbe a sus demonios internos amplificados por fuerzas sobrenaturales, a obras posteriores que exploran cómo el acto creativo puede invocar aspectos oscuros de la personalidad. Una de ellas fue La mitad oscura (1993), dirigida por George A. Romero, que abordó la temática de forma casi autobiográfica.

    Si King “mató” a Bachman, la película cuenta la historia de un escritor que publica novelas de terror bajo el pseudónimo George Stark, pero cuando decide acabar con su alter ego mediático, Stark cobra vida literalmente y comienza a asesinar a gente. King habla de cómo las identidades creativas pueden desarrollar voluntad propia, es decir, cómo el lado oscuro no es algo que se pueda controlar. Quizá por ello volvería al tema décadas después con La ventana secreta (2004), donde la dualidad no era tan física, pero no dejaba de ser una bipolaridad coherente con otras obras como Lisey's Story (2021) donde la ficción es un campo de batalla entre impulsos contradictorios.

    El visionario distópico: Bachman como profeta de la ciencia ficción

    Lo sorprendente de las obras de Richard Bachman es su capacidad profética. The Running Man y La larga marcha anticipan tendencias culturales que tardarían décadas en materializarse plenamente. La obsesión por los reality shows, la “gamificación” de la supervivencia, el sufrimiento humano como entretenimiento masivo y la deshumanización de las clases bajas han marcado varias obras del siglo XXI. La influencia es innegable en películas como Battle Royale (2000), en la que los estudiantes de Japón son forzados a matarse entre sí, tiene deudas evidentes con los dos libros canónicos a The Long Walk y The Running Man. Koushun Takami, autor de la novela original, ha reconocido la influencia de King repetidas veces.

    Los que nunca han reconocido nada son los creadores de Los juegos del hambre (2012), la responsable de llevar estos conceptos al mainstream con una franquicia multimillonaria que hizo la distopía juvenil una moda. Suzanne Collins ha negado haber leído a Bachman o ver Battle Royale antes de escribir su trilogía, pero las similitudes hablan por sí solas.  El ADN de Bachman también se detecta en El juego del calamar (2021), más por su crítica al capitalismo salvaje, el mismo que en El Hoyo (2019) con su alegoría vertical, e incluso en elementos de Black Mirror, donde a menudo el futuro y la desesperación económica se cruzan con el hambre de entretenimiento.

    El doble estreno de La larga marcha y The Running Man en 2025 no es coincidencia temporal, el momento cultural es preciso, con la desigualdad económica creciente, los reality shows normalizando la humillación pública por dinero, y las redes sociales permitiendo que se pague por perder la dignidad. Las distopías de Bachman son espejos precisos de nuestra realidad, pero, además, el éxito reciente de adaptaciones de King como Doctor Sueño (2019) demuestra el apetito insaciable por su obra, aunque estas apenas prometen consuelo, solo una visión brutal sobre hacia dónde nos dirigimos.

  • Las mejores series policiacas británicas, como ‘Blue Lights’

    Las mejores series policiacas británicas, como ‘Blue Lights’

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    A veces, Blue Lights, parece un documental en vez de una serie de ficción. Ese es el nivel de realismo de esta serie de policías ambientada en Belfast. Su tono es áspero y nada complaciente, y unas tramas que se inclinan en lo social. Los personajes son muy humanos y eso ha despertado el interés y las alabanzas de espectadores de varios países.

    Si disfrutas de los dramas policiales británicos, te he preparado una lista con títulos similares a Blue Lights, ahora que la serie estrena su tercera temporada.

    Luther (2010)

    Es de lejos mi serie favorita de esta lista. Luther es una ficción verdaderamente oscura, pero sin provocar rechazo en los espectadores más sensibles. En ese aspecto, se parece a Happy Valley, que también está en esta lista, y a una obra maestra del nordic noir: Bron/Broen. La relación de Luther con su némesis Alice Morgan tiene tantas capas y está tan bien construida que te sumerge en esa sensación de claustrofobia emocional de las relaciones tóxicas. Hay ya tantas películas protagonizadas por antihéroes que al final se han convertido en un arquetipo igual de obvio. Pero Luther sabe construir el suyo generando un verdadero conflicto moral. Idris Elba hace el papel tan suyo que es imposible imaginar a otro actor interpretándolo. Y el personaje resulta tan imprevisible que favorece el factor sorpresa. Ni siquiera a un espectador experto le va a resultar fácil intuir lo que va a ocurrir al final de cada historia.

    Broadchurch (2013)

    Aunque en algunos momentos pueda resultar tan sórdida como Luther, la magnífica Broadchurch sabe combinar luz y oscuridad, ambientada en una encantadora localidad británica marcada por su idílica playa y sus impresionantes acantilados de Dorset. La aparición del cadáver de un niño de 11 años da pie a los guionistas a hablar sobre el luto y sobre una pequeña comunidad rota por el dolor y la sospecha. Una de las razones para verla es descubrir el proyecto que consolidó a la actriz Olivia Colman en un personaje de dulce policía local muy alejado de los que ha hecho después en cine y televisión. Su dupla con el de David Tennant, amargo policía de ciudad castigado con el destierro, es memorable. El guión te inyecta en vena casi de inmediato a todos los personajes del pequeño pueblo de Dorset. Son solo seis capítulos por temporada, pero te sientes involucrado desde el primero. Su éxito dio lugar a un remake estadounidense, Gracepoint, que no está a su altura, así que céntrate en la versión original británica.

    Happy Valley (2014)

    Si no conoces a la actriz Sarah Lancashire, prepárate para arrodillarte ante una reina. En Happy Valley interpreta un papel poco glamuroso, pero que se queda grabado en la memoria. Catherine es una sargento de la policía en la Gran Bretaña rural que no tolera ni media tontería y cuya vida no es precisamente tranquila. Vive con su hermana y juntas sacan adelante a su nieto, que su fallecida hija tuvo siendo casi adolescente. Muchas de las heridas que acarrea la protagonista se personifican en un personaje electrizante de Tommy Lee magníficamente interpretado por James Norton. Es un sociópata de libro que da auténtico miedo, a la altura del de Jamie Dornan en otra serie de esta lista, The Fall. Y es el criminal al que más ganas tiene de capturar Catherine. Una serie que capta la esencia de la realidad femenina, con un personaje áspero que recuerda al de Kate Winslet en Mare of Easttown.

    Line of Duty (2012)

    Line of Duty tiene siete temporadas, pero no quieres que acabe nunca. Esta serie sabe darle una vuelta de tuerca al género centrándose en la brigada que investiga a la propia policía, buscando capturar a agentes corruptos. El saber que ni uno solo de los personajes, protagonistas incluidos, se salva de la posibilidad de ser el villano, le da una intriga especial a la historia. Cada temporada, la trama de un sinfín de vueltas para que no averigues el final. Aun así, no resulta forzado. El tono es realista como el de la propia Blue Lights y se atreve a contar con protagonistas llenos de defectos, como lo hace Luther. Engancha muchísimo. Y es tan popular que consigue fichar a lo largo de sus temporadas a los mejores actores posibles.

    Prime Suspect (1991)

    Un clásico de la televisión británica con otra reina al frente. En este caso, es Helen Mirren. Como otros títulos de esta lista, véase Luther o Line of Duty, Prime Suspect explota muy bien la desolación que muchas personas, incluso los héroes de la historia, viven en la epidemia de soledad que domina las grandes ciudades. Al ser más antigua, en ella ves cosas que el resto de series de esta lista han heredado, como el tono seco de su narración que consigue sugestionar al espectador y en ocasiones roza el género de terror más que el del thriller.

    La caza (2013)

    La caza es una serie rotundamente seductora. Y también terriblemente inquietante. Muy lograda está la tensión sexual entre la policía protagonista y el asesino al que intenta dar caza. Y más teniendo en cuenta que estos dos personajes los encarnan Gillian Anderson y Jamie Dornan. Aun así, su relación de codependencia no resulta tan intensa como la de los protagonistas de Luther. La serie, muy buena perfilando la psicología de sus personajes, acierta a la hora de mostrar el contraste entre la desestructurada vida personal de la investigadora y la aparentemente idílica vida familiar del asesino. Si hubiera tenido más de tres temporadas, seguiría viéndolas sin ninguna duda.

    Grantchester (2014)

    Otra serie que no me canso de ver es Grantchester. Y eso que su tono es muy diferente al de los títulos anteriores. Más que nordic noir, es nordic blanc, luminoso y entrañable a pesar de que, efectivamente, cuenta con al menos un asesinato por capítulo. Un policía y el vicario del pueblo investigan juntos en un pueblo pintoresco de los años 50. Es como si mezclaras una serie que es un lugar feliz, como Todas las criaturas grandes y pequeñas, con la melancolía de Happy Valley. Te vas a enamorar de sus personajes secundarios.

    The Responder (2022)

    The Responder se ha estrenado varios años después que la mayoría de series de esta lista y esto se nota. Es igualmente sombría, pero ha sofisticado los mismos resortes que sus predecesoras. Y cuenta con un gran reclamo: Martin Freeman como protagonista. Un policía que patrulla en las noches de Liverpool y su novata compañera se enfrentan a todo tipo de situaciones, como ocurre en el Belfast de Blue Lights aunque en contextos distintos. A pesar de su enorme carga mental, el protagonista es todo menos cínico, a diferencia de lo que ocurre en Line of Duty o Luther. Y eso se hace notar en su mermada salud mental y que las tramas sean más profundas. Como Nurse Jackie pero ambientado en el departamento de policía.

    The Tunnel (2013)

    Una de las grandes series europeas (de crímenes y de cualquier otro género) es la sueco-danesa Bron/Broen. Su premisa es tan buena (un cadáver partido en dos aparece en la frontera entre dos países y obliga a trabajar unidos a dos policías de cada uno de ellos) que ha dado pie a varias adaptaciones en todo el mundo. Una de ellas es la británica The Tunnel. Intenta ser muy parecida a la original. Y eso tiene sus cosas buenas. Logra ese tono sórdido y desolador tan propio del norte de Europa, al que tan bien acompaña el clima frío y la falta de luz natural. También se nota esa imitación fiel en su discurso, inclinado de forma natural a asuntos como el medioambiente. Eso hace que sea una serie de crímenes bastante original. La francesa Clémence Poesy y el británico Stephen Dillane combinan bastante bien, como lo hacen los protagonistas de Broadchurch, aunque sin alcanzar la legendaria química de Sofia Helin y Kim Bodnia en Bron/Broen.

    Trigger Point (2022)

    También entre las series más recientes se encuentra Trigger Point. Es demasiado exagerada para ser una producción británica, pero termina enganchando. Si ves todos los títulos anteriores que te he recomendado en esta lista, muchos de los actores de esta ficción te van a sonar. Va sobre ex militares que trabajan como artificieros para la Policía de Londres intentando desactivar bombas que los terroristas dejan en la ciudad. Que el reparto sea bastante carismático ayuda a no desconectarse de esta serie que abraza el thriller extremo, más cercano a producciones estadounidenses como 24. Quizá sea un guilty pleasure, para nada es tan profunda como Happy Valley, pero es muy entretenida.

  • Los idiomas ficticios esenciales para políglotas del cine y las series

    Los idiomas ficticios esenciales para políglotas del cine y las series

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    A pocas semanas del estreno de Avatar: Fuego y ceniza (2025), el cuerpo de fans de la saga de James Cameron hace tiempo que anda ocupado detrás de libros de texto. Hay que refrescar la lengua na’vi a tiempo para comprender hasta el último detalle de la nueva aventura en el universo de Pandora. 

    De sobras divulgada, aunque sólo la dominen unas pocas personas, el na’vi es el idioma que hablan los pueblos indígenas de Pandora, y se caracteriza por sus sonidos melodiosos y fluidos, así como por una gramática y una sintaxis que reflejan la armonía natural del pueblo na’vi y su conexión con el entorno.

    De hecho, como podéis ver en el episodio de Cómo recordar tus sueños de la fantástica How to with John Wilson (2020), el na’vi tiene incluso un club de práctica recurrente. Motivo más que suficiente para dedicar un momento a pensar qué culturas se forman alrededor de las lenguas inventadas específicamente para el cine y las series, tanto dentro como fuera de la pantalla. Y no, no incluiremos el minion, nacido en Gru: Mi villano favorito (2010), que es sólo una mezcla aleatoria y desestructurada de palabrejas de idiomas diferentes. La etimología o el uso de Banana! (“banana”) o Bello! (“hola”) no me interesan especialmente. Por lo demás, aquí van cinco idiomas ficticios que sí merece la pena ver y entender.

    Pársel (Harry Potter)

    Harry descubre su capacidad para hablar pársel cuando, sin darse cuenta, se dirige a una serpiente durante una visita al zoo, y más tarde utiliza esa habilidad para abrir la Cámara de los Secretos. Magia dentro del universo mágico: la lengua pársel es un idioma raro incluso dentro del universo de Harry Potter.

    Todo el mundo en algún punto ha tratado de emular sus sonidos siseantes, que se inspiran en las interjecciones habituales en las serpientes. De hecho, solo los pársel-hablantes (personas con la habilidad innata de comunicarse con los reptiles) pueden entenderla y hablarla, lo cual ya resulta tan misterioso y perturbador como la naturaleza serpentina de las criaturas con las que se utiliza, ya sean serpientes o Lord Voldemort. Igual que en el dothraki, esta lengua equivale a un signo de poder.

    Atlante (Atlantis)

    En el clásico moderno de Disney Atlantis: El imperio perdido (2001), los habitantes de la ciudad perdida de Atlantis hablaban atlante, llamado en origen Dig Adlantisag. El idioma fue creado por el Dr. Marc Okrand, mientras que su sistema de escritura se desarrolló con la ayuda de John Emerson, con una clara inspiración en el antiguo alfabeto semítico.

    La escritura atlante se realiza en estilo bustrófedon: la primera línea se escribe de izquierda a derecha, la segunda de derecha a izquierda, la tercera nuevamente de izquierda a derecha, y así sucesivamente, alternando línea tras línea. En definitiva, nada que envidiar a la complejidad de los idiomas élficos en El señor de los anillos.

    La mayor parte del vocabulario del atlante proviene del protoindoeuropeo, aunque también incorpora rasgos característicos de otras lenguas, como el hebreo bíblico, el latín, el chino antiguo, el griego y otros idiomas antiguos conocidos o reconstruidos. Por ello, nunca la confundiremos –por ejemplo– con el dothraki.

    Klingon (Star Trek)

    El abuelo de la guía y también uno de los idiomas más establecidos en el mundo de los humanos, junto con el élfico de El señor de los anillos. El klingon fue creado por el lingüista estadounidense Marc Okrand, mientras que su pronuncia fue desarrollada ex profeso por el actor James Doohan y el productor Jon Povill para Star Trek: La serie original (1966).

    La primera obra que se habló íntegramente en klingon, en teatro, se titulaba A Klingon Christmas Carol y estaba basada en El cuento de Navidad de Charles Dickens. Eso ocurrió en el año 2007, como un evento benéfico organizado por la compañía Commedia Beauregard, pero con el tiempo, el concepto ha ido evolucionando hasta establecerse como un idioma que es posible estudiar y que, de hecho, tiene grupos de práctica en Estados Unidos.

    Dothraki (Juego de tronos)

    Al dothraki, lo hemos oído muchísimo esta última década gracias a Juego de tronos (2011). La creación de este idioma como sistema lingüístico completo funcional, con gramática y vocabulario completos, se basó en varias frases de la Canción de hielo y fuego de George R.R. Martin, así como en otros idiomas hablados, como el turco, el suajili, el ruso, el inuktitut y el estonio.

    Si en Harry Potter el pársel parece una herramienta para situaciones puntuales, el idioma dothraki sí juega un rol crucial en Juego de Tronos, especialmente en la historia que involucra a Daenerys Targaryen y su pueblo, elevado a la categoría de cultura realista gracias a disponer de un idioma propio.

    Élfico (El señor de los anillos)

    Habrás oído a Galadriel, Legolas o Arwen “hablar raro” en El señor de los anillos: La comunidad del anillo (2001). Pero como todo en el universo del anillo, hay que ir con ojo a la complejidad detrás de este lenguaje. Lo primero que hay que saber es que el élfico, también llamado quendérin, proviene del quendiano primitivo, la lengua antigua de los elfos. El élfico es una familia formada por numerosos idiomas y dialectos élficos relacionados, específicamente empleada por los elfos de la Tierra Media.

    Como todo en el mundo de J.R.R. Tolkien, la familia de idiomas élficos dispone de sus propios sistemas de escritura, desarrollados por el mismo autor. Además, Tolkien diseñó el vocabulario y la gramática de al menos 15 de estas lenguas y dialectos, abarcando los períodos Temprano, Medio y Tardío. El bello! o el banana! del idioma minion queda muy, muy en otra liga.

  • ‘Yakarta’ y otras 11 series que puedes ver en un día

    ‘Yakarta’ y otras 11 series que puedes ver en un día

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay algo casi mágico en esas series breves que te atrapan sin pedirte 30 horas de tu vida. Ficciones que condensan emociones, ideas y personajes inolvidables en apenas una tarde. En JustWatch hemos preparado esta guía para quienes buscan un maratón intenso, completo y accesible: 12 series que puedes ver en un solo día, incluida Yakarta, el fenómeno que confirma que el formato corto está viviendo su mejor momento en el streaming.

    Todas tienen algo en común: episodios breves, temporadas cerradas y una capacidad poco habitual para dejar huella sin necesidad de alargarse. Si quieres descubrir historias potentes, humanas y afiladas que se ven del tirón, esta guía es para ti.

    Muñeca rusa (2019) – 1ª temporada, 8 episodios, 25 min. de duración media

    Ver Muñeca rusa en un día es como caer en un bucle temporal del que no quieres salir. Natasha Lyonne construye aquí un personaje magnético, caótico y muy humano, atrapado en una noche que se repite de forma infinita. La serie juega con el humor negro y el existencialismo con la misma soltura con la que Black Mirror mezcla tecnología y angustia, pero desde un punto de vista más lúdico, casi punk.

    Son apenas tres horas y media de visionado, perfectas para un maratón que te deja pensando mucho más tiempo del que dura. Para mí, es una de las mejores propuestas de comedia metafísica de los últimos años: afilada, ingeniosa y emocional sin caer en el  sentimentalismo. 

    Comparada con The Good Place, Muñeca rusa es más cruda, más adulta y mucho menos complaciente. Ideal para una tarde que termina siendo filosófica.

    Fleabag (2016) – 1ª temporada, 6 episodios, 26 min. de duración media

    Sí, Fleabag son dos temporadas. Y sí, después de ver la primera, vas a querer ver la segunda seguida. Phoebe Waller-Bridge creó aquí una de las voces más brillantes y desarmantes de la comedia moderna. Su manejo del rompimiento de la cuarta pared y su tono entre lo devastador y lo hilarante la convierten en una experiencia adictiva.

    Verla completa, si contamos las dos temporadas, lleva algo más de cinco horas, y aun así parece que dura diez minutos. Comparada con Girls, Fleabag es más inteligente, más feroz y más elegante en su escritura. Como espectador, diría que es la mejor serie de esta lista porque logra el equilibrio perfecto entre sofisticación formal y emoción pura. 

    Una maratón obligatoria al menos una vez en la vida.

    The End of the F**ing World (2017) – 1ª temporada, 8 episodios, 20 min. de duración media

    Esta irreverente road movie adolescente es uno de los mejores ejemplos de cómo narrar mucho con muy poco. En apenas cinco horas y media puedes las dos temporadas completas de The End of the F**ing World: dos adolescentes rotos escapando del mundo y encontrándose a sí mismos en el proceso.

    Comparada con Skins, esta serie es más estilizada y mucho más contenida; en relación con Utopía, comparte un cierto gusto por el riesgo visual y el humor negro, pero es más emocional. 

    Para mí, es una serie pequeña solo en metraje: su impacto es tan grande que, cuando termina, sientes que has viajado con sus protagonistas durante un mes entero.

    State of the Union (2019) – 1ª temporada, 10 episodios, 10 min. de duración media

    State of the Union demuestra que el formato micro episodio puede ser pura dinamita. En capítulos de diez minutos, seguimos a una pareja que se reúne antes de su sesión de terapia en un bar. Todo ocurre entre diálogos brillantes, incómodos, lúcidos y muy humanos.

    Es poco más de hora y media en total, lo que la convierte en una serie extraordinaria para un día de sofá y manta. Comparada con Modern Love, State of the Union es más teatral, más filosófica y más incisiva. Desde mi punto de vista, es una de las obras más inteligentes escritas para televisión en los últimos diez años: un ejercicio de precisión quirúrgica.

    Ah, y tiene segunda temporada protagonizada por Patricia Clarkson y Brendan Gleeson.

    After Life (2019) – 1ª temporada, 6 episodios, 26 min. de duración media

    Ricky Gervais firma aquí su serie más conmovedora: una comedia negra sobre el duelo, la depresión y la búsqueda de razones para seguir adelante. After Life es amarga, pero también luminosa.

    Ver la primera temporada sin descanso (tiene tres) requiere algo más de dos horas, pero es una experiencia que fluye con una facilidad sorprendente. Comparada con Derek, también de Gervais, esta es más adulta y más brutal en lo emocional; frente a Atypical, comparte sensibilidad humanista pero con una mirada más oscura. 

    Pocas series han sabido equilibrar humor y vulnerabilidad con tanta honestidad, así que prepárate para llorar, reír y, al final, sentirte un poco más humano. 

    Celeste (2020) – 6 episodios, 35 min. de duración media

    Celeste es uno de esos títulos que demuestran que las series españolas viven un momento de madurez narrativa extraordinaria. Protagonizada por una soberbia Carmen Machi, la serie sigue a una mujer que, tras una vida dedicada a la Agencia Tributaria, decide prejubilarse, para luego verse ve obligada a volver a su trabajo como inspectora por un encargo muy importante: demostrar que una estrella de música latina reside en España y, por ello, debe pagar impuestos en el país.

    Son algo más de tres horas y media en total, perfectas para una maratón de una tarde. A diferencia de lo que ocurre en otras ficciones españolas de Movistar Plus+ protagonizadas por mujeres (como Hierro con Candela Peña) aquí no hay misterio, sino mucho thriller. 

    Celeste logra hacerte empatizar con esa figura tan vilipendiada como es el inspector de Hacienda.

    Normal People (2020) – 12 episodios, 29 min. de duración media

    Basada en la novela de Sally Rooney, Normal People es un estudio impresionista del amor joven, sus inseguridades, sus impulsos y sus heridas. Sus doce episodios suman algo menos de seis horas que se pasan volando.

    Comparada con Conversaciones entre amigos, su hermana temática, esta es mucho más potente; frente a Call Me by Your Name, comparte ese tono cálido y doloroso a la vez. 

    No muchas series han capturado la intimidad con tanta elegancia. Si la ves un día, te encontrarás a ti mismo atrapado en la historia hasta mucho después del último plano.

    A muerte (2021) – 7 episodios, 35 min. de duración media

    A muerte es una historia de amor contada desde la cercanía, la fragilidad y la intensidad emocional que caracteriza a muchas de las mejores series románticas contemporáneas. Protagonizada por una luminosa Verónica Echegui, la ficción cruza a Marta, una publicista de alma libre con Raúl, un antiguo conocido de la infancia al que le acaban de diagnosticar cáncer de corazón. 

    Su visionado completo dura alrededor de dos horas y media, lo que la convierte en una experiencia ideal para ver del tirón. Si en Normal People todo es caricia y herida lenta, A muerte opta por una vulnerabilidad menos clara, envuelta en comedia y en situaciones poco ortodoxas.

    Para mí, lo más sólido de la serie es cómo Echegui sostiene su personaje: es magnética, graciosa, rabiosa cuando toca y dulce de forma esporádica. Una serie perfecta para ver en un día y descubrir que muchas grandes historias de amor se salen, por suerte, de la norma.

    El tiempo que te doy (2021) – 10 episodios, 13 min. de duración media

    Una de las mejores series breves españolas de los últimos años: El tiempo que te doy explora una ruptura amorosa desde una estructura brillante: cada episodio dedica un minuto menos al pasado y uno más al presente, hasta que el duelo se equilibra.

    Son poco más de dos horas, lo que la convierte en una experiencia compacta en lo emocional y escrita de forma preciosa. Comparada con Normal People, es más experimental; frente a Master of None, comparte sensibilidad romántica pero desde una mirada más íntima. 

    Para mí, esta serie demuestra que la innovación narrativa no necesita grandes presupuestos, solo buenas ideas.

    Nada (2023) – 5 episodios, 30 min. de duración media

    Nada es una delicia de Buenos Aires: humor, gastronomía, amistad y una melancolía suave que atraviesa toda la serie. Con Luis Brandoni y la participación especial de Robert De Niro, es una propuesta cálida, elegante y muy humana.

    En total, dura unas dos horas y media, ideal para una tarde en la que busques algo bonito, ligero y con sabor. Comparada Solo asesinatos en el edificio, comparte el mismo tono humorístico pero con un pie más firme en lo emocional.

    Es, en mi opinión, una de esas series que no pretende cambiar el mundo… pero cambia un poco tu día.

    Poquita fe (2023) – 1ª temporada, 12 episodios, 15 min. de duración media

    Poquita fe es una miniatura brillante del costumbrismo español, una serie que no necesita grandes giros para retratar algo mucho más difícil de capturar en pantalla: la vida tal cual es, con su mezcla de tedio, afecto y pequeñas catástrofes diarias. Raúl Cimas y Esperanza Pedreño forman una de las parejas más reconocibles de la televisión reciente: dos adultos que sobreviven como pueden a un año entero de rutinas, silencios incómodos, compromisos familiares y planes que nunca salen como deberían.

    Son menos de tres horas en total, perfectas para verla de una sentada. Frente a la solemnidad emocional de Secretos de un matrimonio, Poquita fe apuesta por una mirada mucho más terrenal y cómica; y donde Foodie Love busca la poesía cotidiana, aquí lo poético aparece casi por accidente, entre un comentario absurdo y una escena que parece improvisada.

    Lo que más destaca de Poquita fe es su capacidad para convertir lo diminuto en significativo. Nada es épico, nada es extraordinario… y sin embargo todo resuena. 

    Yakarta (2025) – 6 episodios, 31 min. de duración media

    Yakarta es de esas series que empiezan con un perdedor adorable y terminan hablando, sin levantar la voz, de todos nosotros. Creada por Diego San José, sigue a José Ramón Garrido, interpretado por un Javier Cámara que vuelve a demostrar que nadie maneja mejor que él ese equilibrio entre tristeza, ternura y patetismo luminoso (algo que ya hemos disfrutado en sus mejores papeles). Ex jugador olímpico de bádminton y ahora profesor de educación física en un instituto público de Vallecas, Joserra vive instalado en una especie de limbo emocional hasta que aparece Mar, una adolescente con un talento que él reconoce al instante.

    La premisa parece simple: un viaje improbable hacia Yakarta, la ciudad donde los ex jugadores como él aún son algo parecido a héroes. Pero lo que empieza como un sueño deportivo se convierte en una road movie íntima y nada glamurosa, llena de carreteras secundarias, polideportivos tristes y pensiones donde el café sabe a resignación. Aquí no hay épica: hay humanidad. Y ese es el gran acierto de la serie. Yakarta se detiene en lo que ocurre entre dos desconocidos que aprenden a aguantarse, a leerse y a frustrarse juntos.

    En total son unas tres horas y media, ideales para verla en un día. Frente a ficciones de mentor-discípula como Gambito de dama, esta opta por lo antiheroico: no hay glamour, no hay triunfo impecable, y el deporte es apenas el hilo conductor; una excusa para hablar de la paternidad emocional, de las segundas oportunidades y de cómo la vida, a veces, te empuja cuando ya no creías tener fuerzas para levantarte. 

    Su mayor virtud es la química entre Cámara y Carla Quílez. Él compone a un hombre roto que intenta recomponerse de manera torpe; ella, un torbellino contenido que no sabe si aceptar la mano que se le ofrece o seguir su camino. 

  • ¿Cuál son los mejores proyectos de los actores de ‘Stranger Things’?

    ¿Cuál son los mejores proyectos de los actores de ‘Stranger Things’?

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Ya sé que en Twitter se dice de todo, pero hace poco me indignó un post que decía que los actores que forman el reparto joven de Strangers Things no habían hecho nada más allá de la serie y que su carrera estaría acabada cuando finalice la quinta y última temporada de uno de los grandes éxitos en la historia de Netflix.

    Nada más lejos de la realidad. Varios de ellos han aprovechado el tirón de Stranger Things y no han parado de encadenar proyectos de lo más interesantes. Si vas a echar de menos al reparto de la serie, te cuento en esta lista en qué otros títulos puedes encontrarlos.

    Millie Bobby Brown

    Nuestra querida Eleven es una estrella de Netflix. Millie Bobby Brown, nacida en Málaga, ya tiene su propia saga de películas en la plataforma roja. Interpreta a Enola Holmes, la hermana pequeña de Sherlock y Mycroft Holmes. Tanto por el misterio como por la acción, Enola Holmes 2 me parece más entretenida que la primera parte. Lo más importante es que la actriz logra de que te olvides de que es el personaje de Stranger Things y así puedes entrar en la historia de la familia de detectives. Otro de sus trabajos ha sido el blockbuster Godzilla vs. Kong, que es una película lo suficientemente sólida en cuanto a construcción de tramas y personajes como para ser apta para todos los públicos, no en el sentido de su edad sino de si aman o no el género de ciencia ficción, como ocurre con las nuevas entregas de El planeta de los simios.

    Finn Wolfhard

    La carrera de Finn Wolfhard al margen de Stranger Things es envidiable. Y ni siquiera ha necesitado salir del género de la serie de Netflix. Primero fue IT, la revisión del libro de Stephen King en la que interpreta a uno de los niños que se enfrentan al terrorífico Pennywise. La historia ha resurgido claramente a la sombra del éxito de Stranger Things, pero a mí me resulta actual y terrorífica, así que no voy a quejarme. La secuela, It: Capítulo 2, recurre al manido salto entre dos líneas del tiempo con los mismos personajes y ya no me parece tan sorprendente. Cazafantasmas: Más allá le permitió a Finn Wolfhard formar parte de otra franquicia legendaria. Es una película que sabe reconstruir el sabor retro de las primera entregas ochenteras. Bastante menos interesante resulta la siguiente entrega, Cazafantasmas: Imperio helado. Intenta ser cómica pero solo lo consigue a ratos y no es tan memorable como la saga original.

    Gaten Matarazzo

    El entrañable Dustin se ha prodigado más a menudo como actor de voz que en producciones de acción real. Suena por ejemplo en Angry Birds 2: la película y en la miniserie de Lego Star Wars: reconstruye la galaxia. Y lo hará también en 2026 en una serie de animación sobre Cazafantasmas.

    Caleb McLaughlin

    Caleb McLaughlin forma parte de uno de los proyectos más stranger de las últimas temporadas: Ultra City Smiths. Dos detectives investigan la desaparición de un multimillonario. La cosa que hace que sea una marcianada es que todos los personajes son muñecos animados por stop-motion. Combinar la gravedad del cine negro y el aspecto de las muñecas barriguitas da un resultado bastante lisérgico, pero si le das tiempo a la historia, terminas entrando en ella. Otro de sus proyectos destacados es la película American Dream: The 21 Savage Story, biografía del rapero británico radicado en Estados Unidos al que Caleb McLaughlin interpreta en su juventud. Comparte personaje con Donald Glover. Es un proyecto muy centrado en el público estadounidense, que lo disfrutará si lo hizo con 8 Millas.

    Noah Schnapp

    Justo antes de Stranger Things, Noah Schnapp apareció en El puente de los espías, un sólido drama histórico de Steven Spielberg ambientado en la Guerra Fría y que es uno de los mejores títulos de esta lista. Luego ha formado parte del reparto de El Halloween de Hubie, una de las comedias de Adam Sandler para Netflix que parece una reunión de amigos más que una comedia familiar, porque en ella también están Kevin James y Rob Schneider, como ocurría en Os declaro marido y marido.

    Sadie Sink

    Sadie Sink, la pelirroja Max en Stranger Things, triunfa en el cine independiente. Es parte del reparto de The Whale, la película que dio el Oscar a Brendan Fraser y el relato más accesible del siempre raruno cineasta Darren Aronofsky, en la órbita de Mother. Pero lo grande para Sadie Sink está a punto de llegar, cuando esté junto a Zendaya y Tom Holland en Spider-Man: Un nuevo día.

    Natalia Dyer

    A Natalia Duyer, las verdaderas oportunidades profesionales le han llegado después de Stranger Things. Por ejemplo, fichó durante un par de capítulos por la serie Basado en una historia real, junto a Kaley Cuoco y Chris Messina. Como American Crime Story, esta sátira juega muy buen un doble juego: ironiza sobre la obsesión de los medios de comunicación por los crímenes y a su vez explota esa historia para enganchar a la audiencia. También aparece en uno de esos estrenos cinematográficos de Netflix que pasan desapercibidos: La apariencia de las cosas, un olvidable thriller sobrenatural con Amanda Seyfried.

    Charlie Heaton

    Dos títulos destacan en la filmografía de Charlie Heaton. Uno de ellos es El secreto de Marrowbone, rodada en inglés por dirigida por un español, Sergio G. Sánchez. Si eres fan como yo de la novela Otra vuelta de tuerca, de Henry James, te convencerá. Además, recuerda a otro hito de Netflix, la serie de terror La maldición de Hill House. Y forma parte de The Souvenir: Part II, una sólida secuela en la que destaca su reparto lleno de estrellas británicas, con Tilda Swinton, Harris Dickinson y Joe Alwyn a la cabeza. De algún modo, resulta más cercana que la primera parte, ambas una biografía parcial de su directora Joanna Hogg, que se muestra mucho más explícita en esta segunda película.

    Joe Keery

    Además de Stranger Things, Joe Keery brilla en la temporada cinco de Fargo, en la que interpreta al despreciable hijo del despreciable villano al que da vida John Hamm. Sórdida, cruel y magnética tanto por su trama como por sus personajes, es una de las temporadas más logradas de la serie. Y eso es mucho decir. También es secundario en una comedia, Free Guy,  que hereda la trama de El show de Truman y que dirige Shawn Levy, el responsable de Deadpool y Lobezno. Aunque Free Guy, sobre un hombre que descubre que habita en un videojuego, resulta menos existencial que la película en la que se mira.

    Maya Hawke

    Puede que Maya Hawke sea una nepobaby, pero eso a veces tiene sus cosas buenas. Convenció a su padre Ethan Hawke para que dirigiera un biopic sobre su escritora favorita, Flannery O’Connor. La película se llama Wildcat y es un gran ejemplo de cine independiente estadounidense actual, al estilo sobrio de Nomadland. Además de destacar por la interpretación de Maya Hawke de su ídolo personal, es un filme arriesgado en su temática, que no busca simplemente entretener, sino ahondar en un personaje y su contexto y que resulta bastante imaginativo. La actriz también aparece en Asteorid City, una de las películas de la etapa más reciente (e irregular) de Wes Anderson. Tan estético y absurdo como La trama fenicia.

    Winona Ryder

    Si, por cuestión de edad o porque vivías en una cueva, no conocías a Winona Ryder antes de Stranger Things, te recomiendo que veas Drácula de Bram Stoker que dirigió Francis Ford Coppola. Es todo un logro en cuanto a su ambientación gótica, un filme bastante poético a pesar de ser comercial y con un terrorífico Gary Oldman. Y, por supuesto, deberías ver Bocados de realidad, porque es una película que define en sí misma en qué pensaba, cómo se expresaba y qué le preocupaba a la generación X.

    David Harbour

    David Harbour había tenido un papel secundario bastante interesante en la serie de Aaron Sorkin The Newsroom. En sus dos temporadas le da tiempo a ir mucho más allá de hablar de periodismo. Avanza con muy buen ojo y sus habituales grandes diçalogos problemáticas sociales en las que ahora estamos metidos hasta el cuello, como el infoentretenimiento y su forma de abrazar los discursos de extrema derecha. Como The Morning Show, pero más intenso. Tras Stranger Things se ha inclinado por el cine de superhéroes (como Hellboy y Thunderbolts*), pero justo antes participó en un interesante drama criminal, Black Mass, que analiza la mafia con un estilo similar al de The Irishman, pero no tan grandilocuente.

  • “Ahora me ves” y otras 6 películas sobre magia que no te puedes perder

    “Ahora me ves” y otras 6 películas sobre magia que no te puedes perder

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Las películas sobre magia e ilusionismo tienen algo que siempre nos atrapa: esa mezcla entre truco, desafío y espectáculo que juega con la mirada del espectador igual que un mago lo hace con su público. El reciente estreno de Ahora me ves 3 me dio la excusa perfecta para mirar atrás y repasar cómo el cine ha explorado el ilusionismo desde distintos ángulos: desde lo inquietante y psicológico hasta lo romántico, lo trágico y lo directamente cómico.

    Lo más llamativo es que cada década ha reinterpretado la magia a su manera, reflejando las obsesiones de su tiempo. Por eso reuní aquí siete películas sobre magia e ilusionismo, ordenadas de peor a mejor, que muestran diferentes formas de engañar y de fascinar a la audiencia.

    Magic (1978)

    La primera de esta lista es la típica película que, más que hablar de magia, habla del lado oscuro que puede esconderse detrás del ilusionismo. Magic sigue a un ventrílocuo cuya conexión con su muñeco empieza a salirse de control de forma inquietante, creando una tensión que va más por lo psicológico que por el truco en sí. Dentro de este ranking es, sin duda, la más turbia y la menos espectacular, pero parte de eso es su encanto ya que abre el recorrido desde el lugar más incómodo. Si te gustaron películas como Black Swan o Joker, es un punto de partida perfecto. Además cuenta con la brillante actuación de un jóven Anthony Hopkins, ya demostrando su potencial para el séptimo arte.

    El último gran mago (2007)

    Como era de esperar, en esta lista no podía faltar una película sobre el gran Houdini. Con El último gran mago entramos en un terreno donde la magia se mezcla con el romance y la mitología personal. La película narra un episodio ficticio en la vida de Harry Houdini, centrado en una médium que promete contactar con su madre fallecida. Más que un relato sobre trucos, es una historia sobre el deseo de creer. Si te interesa verla es importante que sepas que no tiene el tono adrenalínico de Ahora me ves, en cambio tiene más similitud con The Prestige por ese interés en los mecanismos del engaño. Apuesta por una sensibilidad más íntima y por eso se convierte en la más suave y emocional de esta lista.

    El charlatan (1992)

    Siempre es un placer ver a Steve Martin en pantalla, y en El charlatán se aleja de sus papeles más cómicos para encarnar a un mago venido a menos que intenta recuperar algo de dignidad en un mundo que ya no se deja engañar tan fácilmente. Esta película no tiene el brillo coreografiado de Ahora me ves ni el romanticismo elegante de El ilusionista, pero ofrece algo igual de valioso: el retrato de un artista que se aferra a su oficio cuando la ilusión ya apenas deslumbra. Me recuerda a Ed Wood con un humor triste que roza la ternura, la recomiendo a quienes disfrutan de historias con de perdedores adorables y pequeños trucos que todavía conservan un poco de magia.

    El ilusionista (2006)

    Dentro de esta lista llegamos a  la más elegante y melancólica. El ilusionista es de esas películas que envuelven al espectador desde el primer plano, combinando romance, misterio y un uso de la magia que se siente más como hipnosis emocional que como truco escénico. Ambientada en una Viena cargada de sombras y tensiones, la historia sigue a un ilusionista decidido a desafiar al poder establecido para recuperar a la mujer que ama. Aquí la magia es más sugerida que explícita, como una versión adulta y enigmática de La princesa prometida. La recomiendo a quienes buscan ilusión combinada con un relato romántico y toques de suspenso

    El increíble Burt Wonderstone (2013)

    ¿Alguien pidió magia y risas? El increíble Burt Wonderstone es ilusionismo en modo comedia pura. La película sigue a un mago de Las Vegas que, después de años viviendo del mismo número, ve cómo su carrera se derrumba frente a la llegada de un nuevo tipo de magia extrema. Me encanta no solo por su reparto que incluye a Steve Carell, Jim Carrey y Steve Buscemi, sino también porque muestra lo absurdo, competitivo y cambiante que puede ser el universo de los magos modernos. Su humor es del estilo de Zoolander mezclado con el absurdo de El reportero, perfecta para quienes buscan una comedia desenfadada sobre el mundo del showbiz.

    El truco final (El prestigio) (2006)

    Llegamos a la más intensa y retorcida de la lista (además de mi favorita). El truco final convierte la magia en una obsesión casi enfermiza con dos ilusionistas enfrentados, dispuestos a sacrificarlo todo por lograr el truco perfecto. Su historia es original, adictiva y está sostenida por un reparto impecable: Hugh Jackman, Christian Bale, Michael Caine y Scarlett Johansson en papeles que encajan a la perfección.

    Pero lo que realmente la destaca es la dirección de Christopher Nolan, que convierte cada engaño en un rompecabezas emocional donde la rivalidad importa tanto como la ilusión misma. Por momentos roza el thriller psicológico, así que si buscas una película donde la magia no deslumbra sino que inquieta, esta es la elección ideal.

    Ahora me ves (2013)

    Cerramos esta lista con la más moderna y explosiva del grupo. Ahora me ves tiene muchos puntos flojos pero no se puede negar que lleva muy bien la magia al terreno del espectáculo contemporáneo mostrando shows gigantes, trucos imposibles y un variado grupo de ilusionistas convertidos en celebridades. Es la película más adrenalínica de todas, pensada para sorprenderte minuto a minuto. En comparación con títulos más sobrios como El ilusionista o más oscuros como El truco final, aquí todo es pirotecnia visual. Ideal para quienes buscan un thriller ligero y muy entretenido, y perfecta para hacer doble función con Ahora me ves 2 antes de lanzarse de cabeza a Ahora me ves 3.

  • Las 5 mejores películas y series sobre desastres nucleares de los últimos 10 años (que sí, nos caen cerca)

    Las 5 mejores películas y series sobre desastres nucleares de los últimos 10 años (que sí, nos caen cerca)

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Hay algo profundamente dramático en el percatarse, de repente, de que todo lo que podía ir mal efectivamente ha salido por la auténtica culata. Y hay algo de farsa tristemente realista en la pésima gestión que suelen llevar las autoridades en los desastres del cine y las series.

    La gravedad, el vértigo, han alimentado grandes dispositivos de acción audiovisual, como el biombo que Kathryn Bigelow ha montado en la reciente Una casa llena de dinamita (2025), donde un misil nuclear avanza directo hacia la Casa Blanca ante la mirada atónita –primero incrédula y luego perdida– de todo el cuerpo de Seguridad, incluidos los muy capaces Idris Elba y Rebecca Ferguson, que ante un final inevitable deben jugar la carta del “sacrificio necesario” y del “daño colateral”.

    Pero la de Bigelow, que está sacudiendo todos los debates tras su estreno en Netflix, ha sido solo una de tantas películas y series que estos últimos diez años han prendido el desastre nuclear como mecha narrativa. Antes, hubo muchas más: desde grandes éxitos como la comedia negra ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964) hasta perlas desconocidas, tales que la espeluznante Cuando el viento sopla (1986), una de las películas de animación que no deberías ver con criaturas. Aquí destacamos las cinco mejores de los últimos diez años, porque sólo mirando a la última década ya comprobamos qué tan cerca de casa caen las bombas de la ficción.

    Shin Godzilla (2016)

    Del japonés que mejor ha imaginado los mecha como puerta al absurdo humano, Hideaki Anno (Neon Genesis Evangelion, 1995) en colaboración con Shinji Higuchi, llega la mejor película sobre el desastre nuclear de los últimos diez años, y una de las más destacables dentro de toda la historia de Godzilla. Eso es porque antes que celebrar sin más la iconografía del enorme lagarto mutante, Shin Godzilla (2016) acierta en reducir la receta de la ficción kaiju en una receta minimalista.

    Primero, ahonda en lo primitivo e imberbe que resulta el desastre, que Godzilla encarna entre costras de lava seca, supurando sangre caliente sobre las calles de la ciudad. Y luego, construye el peso de la narrativa sobre una sátira sin treguas alrededor de la burocracia y la incapacidad de reacción de un gobierno que no se decide, y no actúa a tiempo. Aunque el kaiju lleve implícito el signo nuclear, estos dos ingredientes son los que más lo acercan a la realidad que conocemos.

    Los días (2023)

    De otro grande del cine japonés, Hideo Nakata (El círculo, 1998) a cuatro manos con Masaki Nishiura, la miniserie Los días (2023) podría funcionar como episodio complementario al desastre de Shin Godzilla, pero ahora centrándonos en el componente humano de la ecuación. Protagonizada por los abanderados del cine nipón en el panorama internacional, Koji Yakusho y Ken Watanabe (y Fumiyo Kohinata, recurrente de Takeshi Kitano), los capítulos hacen una crónica tan detallada como dolorosa de los siete días críticos que siguieron al tsunami que golpeó la central nuclear de Fukushima en 2011.

    En este tiempo, ingenieros, operarios y políticos debieron tomar decisiones imposibles frente a la incertidumbre total, unas arenas movedizas a todos los niveles que la serie reconstruye de forma muy japonesa –muy a lo Yoji Yamada, en Verano de una familia de Tokio (2017)–, es decir, siempre con el esfuerzo colectivo por bandera. Para convencernos de que incluso en las situaciones más precarias hay que buscar la mano ajena.

    Hora de aventuras (2010)

    Hora de aventuras (2010) parece, a primera vista, un subproducto infantil repleto de chistes absurdos y de colores brillantes. Pero de naíf, el fondo de la serie creada por Pendleton Ward, no tiene nada. Ambientada en la Tierra de Ooo, un mundo nacido tras la enigmática “Guerra de los Champiñones”, el día a día de Finn el humano y Jake el perro va desvelando ruinas ancestrales y criaturas mutantes que son restos de nuestra civilización extinta, que era el hogar de un Finn con lagunas en la identidad y la memoria.

    Ahora, en muy raras ocasiones se deja aplacar la comedia por la melancolía: de forma radicalmente opuesta a las narraciones en presente de la catástrofe nuclear (Chernobyl) y sin caer en la referencia vacua de Fallout a nuestro tiempo, Hora de aventuras toma de la mano el espíritu juguetón del surrealismo y arranca a encadenar rimas sobre la ambivalencia de un mundo muy vivo, y muy raro. Quizás la más luminosa, aun desconcertante, de las ficciones nucleares.

    Chernobyl (2019)

    Ha sido ya tan aplaudida que poco queda decir para recomendarla. La miniserie creada por Craig Mazin (Los últimos de nosotros, 2023) y dirigida por Johan Renck (detrás de Breaking Bad) apuntaba sin dejarse un punto en las íes sobre la catastrófica cadena de errores humanos, negligencias burocráticas y sacrificios heroicos que marcaron la tragedia histórica de la central nuclear ucraniana. La crítica ha insistido mucho en cómo la precisión asfixiante nunca juega en detrimento del pulso narrativo de las tramas, y realmente este es un portento de atmósfera radioactiva. Chernobyl (2019) es un recordatorio de cómo la negación y el miedo pueden ser tan letales como el accidente mismo, y un retrato sombrío y profundamente humano. 

    Ahora, y sé que esta es una opinión impopular, pero me distancia de la serie ver las caras de Jared Harris, Stellan Skarsgård y Emily Watson, en papeles del este de Europa. Es como cuando Penélope Cruz forjó un acento cubano irrisorio en La red Avispa (2020): no cuela.

    Fallout (2024)

    Aligerando el tono y lloviendo sobre mojado, te digo: si has jugado al Fallout 3 o 4, o al New Vegas, quieres ver cómo encara Fallout (2024), la televisión ha imaginado la Vault-Tec, la Hermandad del Acero, los necrófagos y los rifirrafes por la supervivencia en el páramo. Es el desastre nuclear vuelto Funkopop.

    Una historia de aventuras detectivesca, en el juego la trama atómica que persigue Ella Purnell no era más que la excusa para salir a explorar, pero la adaptación de Geneva Robertson-Dworet y Graham Wagner nastante fiel en espíritu, tiene amputaciones, música country, chistes verdes y a Kyle Maclachlan. ¿Qué más quieres? Y lo demás es world-builiding sobre el fantástico mundo (de mierda) que el hongo nuclear nos dejó.

  • ‘Die My Love’ y 5 otras películas de las que huir si vas a ser madre

    ‘Die My Love’ y 5 otras películas de las que huir si vas a ser madre

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Dos datos completamente aleatorios que maridan bien juntos: uno, el cerebro no distingue entre lo que imagina y lo que sucede en realidad, lo cual explica en parte que nos asustemos al ver cine de terror. Dos, cuanto más en contacto estamos con la idea de una posible tragedia, más se adapta el cerebro para que ocurra; es decir, los fans de las películas apocalípticas seguramente vivan mejor preparados para el posible fin del mundo.

    En fin: todo indica que si vas a ser madre, ver películas con bebés sufriendo accidentes domésticos tremendos puede no irte tan mal para evitar desgracias. Vamos, ponte La Mesita del Comedor (2024) después de la clase de preparto, o Babadook (2014) tras una pataleta especialmente gore… Ahora bien, ¿acaso no tiene una madre (y un padre, pero dejamos debates a parte) suficientes razones para preocuparse? En un sistema que responsabiliza a las personas de las criaturas que gestan, a veces es mejor huir de los constantes recordatorios sobre el dolor y las cargas del embarazo y la primera maternidad. O escapar de las brujas, como es el caso de La semilla del diablo (1968). Porque ni Gaspar Noé resistió a la tentación de poner torturas infantiles en la discotequera Climax (2018): sin spoilers, pero es mítica la frase de “¡Tito está frito!”.

    De hecho, resulta interesante comprobar cómo han sido las madres las más proclives a hacer películas sobre los monstruos de la maternidad, los reales y los que sólo viven en la pantalla. La más reciente es Die My Love (2025), que en Why To Watch califiqué de “monstruosa voladura de cabeza” en la línea de la ansiedad que nos sobrecoge un domingo por la tarde. En la nueva película de Lynne Ramsay (En realidad, nunca estuviste aquí), Jennifer Lawrence –que acababa de ser madre– sufre una depresión posparto que, ante la inutilidad de su esposo (Robert Pattinson, más bobo que nunca), la lleva a entregarse a sus impulsos más animales. Algunos dan miedo, otros los deseamos, pero todos los relacionamos con las maternidades monstruosas.

    Así que hoy en JustWatch ponemos a tu disposición, madre, una guía de películas recientes que pueden acompañarte en estos momentos difíciles de por sí, aunque seguramente quieras evitarlas. La decisión es tuya. Sólo te advierto: la mayoría de ellas son de puro género de terror o bordean el humor y el horror. La maternidad asusta.

    Salve Maria (2024)

    La mejor y más infraconocida por el público español del año pasado. En Salve Maria (2024), Mar Coll se propone indagar en cómo resuena el fuero interior de una madre reciente que, ante los lloros incesantes de su bebé, empieza a obsesionarse con la idea de acabar –de una vez por todas– con el berrinche. Un auténtico estudio de las dinámicas mentales tras el matricidio, protagonizado por una Laura Weissmahr que perfecciona el patetismo sufrido de las voces de Ottessa Moshfegh o de la fantástica madre desquiciada de Prevenge.

    Si vas sensible y buscas algo un poco más ligero, no querrás acercarte a ella: en este caso, te recomiendo Cinco lobitos (2022), donde partimos del estrés y la ansiedad maternas pero nos dirigimos a un final de posible reconciliación con la familia, la que viene y de la que venimos.

    Prevenge (2017)

    La versión informada y ya un poco cansadita del bebé demoníaco en ¡Estoy vivo! de Larry Cohen (1974). Prevenge (2017) también plantea una madre-monstruo, pero aquí actúa empujada por los dictámenes de la criatura no-nacida que vive dentro de su panza. Y es que sí, Alice Lowe decidió ponerse delante y detrás de la cámara, gestando de verdad, para imaginar cómo sería una embarazada asesina dominada por la voluntad de su feto malo.

    El resultado, un chiste de bajona entre hombres insalvables y fluidos de todo tipo (sangre y otras viscosidades), nada tiene que ver con la gravedad body horror de Huesera, pero la tenia que Lowe lleva en su vientre da tanta risa como pavor.

    Buenas noches, mamá (2015)

    Ahora cambiemos de perspectiva, porque no hay nada más angustiante –supongo– que augurar qué traumas puedes estar infligiendo sobre tu prole. Y en cultivar nuestras paranoias brilla la película que nos descubrió al tándem creativo tras El baño del Diablo (2024), Veronika Franz y Severin Fiala. Básicamente: Buenas noches, mamá, la original de 2025 que no el remake de 2022, también llamado Buenas noches, mamá, trata sobre dos niños cuya madre vuelve a casa tras una operación estética que la deja irreconocible y que la convierte en un ser cruel y negligente.

    Aquí el dilema: sabemos que podría ser culpa de una depresión, pero la película juguetea con una idea cada día más factible en la cabeza de los chicos… Quizás la mujer que tienen en casa no es su madre. De la espesura y crueldad de Salve Maria, con un final que no se olvida.

    Huesera (2023)

    ¡Fiesta! Michelle Garza organiza un divertido matadero de tripas y borbotones de sangre para explicar que llevar a una criatura en tu interior es definitivamente un horror de dimensiones cósmico-corporales. Huesera (2023) es la Frágiles (2005) “versión embarazo monstruoso”. Un fenómeno absoluto en el Festival de Sitges, mezcla la columna vertebral partida y las patadas revienta-tejidos de Titane para confirmarte, en el fondo, que lo peor no va a ser el Alien que va a nacer, sino el hombre (incapaz) que debería acompañarte.

    Idea para poner a prueba de forma definitiva tu maternidad en ciernes y la fortaleza de tu matrimonio: un programa doble entre Huesera y Sleep (2023), sobre las demoníacas consecuencias del insomnio sobre una pareja.

    Titane (2021)

    La más evidente para el final. Titane (2021) ganó la Palma de Oro en Cannes con una relectura en clave posmoderna de la Nueva Carne de David Cronenberg. Eso significa: mismo horror corporal, pero ahora invirtiendo los viejos cánones del género, de la belleza y de las relaciones de poder. Eso significa que este gran tour de Agathe Rousselle (como Isabelle Adjani y Sam Neill en La posesión de Zulawski) no descubrirá nada nuevo a los amantes del género, pero sí actualiza las bases del juego y, sobre todo, va a fondo con todo. Lo cual, en una época convulsa emocional y físicamente, es rendir buen tributo a la experiencia (horrorosa) de ser madre. Ánimos, amiga.

  • De ‘El caballero de los siete reinos’ a la nueva ’Buffy cazavampiros’: las 10 nuevas series más esperadas de 2026

    De ‘El caballero de los siete reinos’ a la nueva ’Buffy cazavampiros’: las 10 nuevas series más esperadas de 2026

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Comenzamos un nuevo año que trae varias de las series de estreno que los fans están esperando con mayor interés. Hay spin-offs, precuelas, secuelas, adaptaciones y reboots de grandes sagas como Juego de tronos, Blade Runner, Spider-Man, además de nuevos proyectos de reyes midas como Ryan Murphy y Taylor Sheridan.

    En esta lista selecciono 10 de esos títulos y te explico por qué son proyectos tan atractivos para la audiencia  este año. Si estás interesado en enterarte de lo que viene durante 2026 en cuestión de series, lee hasta el final.

    El caballero de los siete reinos

    Durante 2024 estuve en el rodaje de El caballero de los siete reinos en Belfast y puedo decir que a los verdaderos amantes de Juego de tronos, su serie matriz, les va a gustar. Es cierto que no hay dragones y que por tanto las escenas de acción serán muy distintas, pero cuenta con la misma ambientación de las tramas más cotidianas de la saga. Un siglo antes de los eventos protagonizados por Jon Nieve, dos héroes improbables vagaban por Poniente: un ingenuo pero valiente caballero, Ser Duncan el Alto, y su pequeño escudero, Egg. Los personajes principales son carismáticos y el material original, aunque más mundano que la épica de la serie original y que La casa del dragón, cuenta con el mismo potencial dramático que George R. R. Martin sabe dar a sus escritos y sus escenarios nos van a resultar muy familiares. Que sea una novela de caballerías más minimalista es una ventaja, porque no es más de lo mismo. Título imprescindible que llega el 19 de enero de 2026 a HBO Max.

    Buffy cazavampiros: New Sunnydale 

    Sarah Michelle Gellar, la intérprete de la mítica Buffy televisiva, ha dicho hace poco que no hace falta haber visto la Buffy cazavampiros original para entender este reboot. Pero, ¿quién no quiere ver Buffy cazavampiros? Es una de las series más audaces de la historia reciente de la televisión, dedicada a un público juvenil aunque sin miedo a resultar oscura, trágica y existencialista sin abandonar el humor. La joven Ryan Kiera Armstrong de tan solo 15 añitos es la nueva protagonista en Buffy cazavampiros: New Sunnydale, pero Sarah Michelle Gellar va a aparecer como personaje recurrente a lo largo de toda la temporada, algo que ha aliviado a los seguidores de la serie original. Que la ganadora del Oscar por Nomadland, Chloé Zhao, se encargue de lanzar el proyecto convenció a la actriz para darle una oportunidad al proyecto y de seguro que también a muchos espectadores. Por eso, es un título que tiene que aparecer entre los más esperados de 2026.

    Al este del Edén

    La próxima adaptación en forma de miniserie de la novela clásica del premio Nobel estadounidense John Steinbeck, con cuya adaptación al cine debutó James Dean, está llamando la atención de los espectadores adultos. El nuevo Al este del Edén cuenta con una de las actrices de moda: Florence Pugh. Os recomiendo que la veáis en la película The Wonder, porque está fantástica. Solo por su presencia, interpretando a la pérfida Cathy, centro de todos los conflictos de esta epopeya a lo Caín y Abel, ya merece la pena echarle un vistazo. Pero es que además se encarga de la miniserie la actriz, directora y guionista Zoe Kazan, nieta del mítico (y polémico) Elia Kazan que se encargó de hacer de esta historia un hito del cine mundial. La película de los años 50 solo adaptaba una fracción del libro, así que la serie cuenta con otro aliciente extra que está atrayendo a los seguidores del libro.

    Blade Runner 2099

    Una saga que puede tomar todo mi dinero y lanzar todos los reboots, secuelas, precuelas y spin-offs que quiera es la de Blade Runner. Yo soy de los que disfruté viendo a Harrison Ford regresar al papel de Rick Deckard en Blade Runner 2049 y que considera que Denis Villeneuve hizo un gran trabajo recreando el muy particular universo visual que lanzó Ridley Scott décadas antes. Así que la serie Blade Runner 2099, que evidentemente transcurre 50 años después de la última película, pero poco más se sabe, salvo que Michelle Yeoh es su protagonista como Olwen, una replicante en el final de su vida.

    Spider-Noir

    La saga de Spider-Man lleva muchos años en un momento álgido. Y este proyecto televisivo promete mantener el listón. Nicolas Cage es garantía de éxito en este tipo de proyectos, porque él es el primer fan de las historietas de superhéroes. Interpreta al mismo personaje al que dió voz en la película animada Spider-man: Into The Spiderverse. Que la historia esté ambientada en el Nueva York de los años 30 y la Gran Depresión hace que la adaptación en acción real de este cómic tenga un gran potencial. Que Oren Uziel y Steve Lightfoot, los showrunners de The Punisher, lo sean de Spider-Noir ha convencido a los seguidores del superhéroe arácnido. Hasta yo, que no soy fan de la saga, me muero por verla.

    The Madison

    Y otro universo que se expande es el de Taylor Sheridan. The Madison es un nuevo spin-off de Yellowstone. La serie neo-western seguirá a la familia McIntosh, que se muda de la ciudad de Nueva York al valle del río Madison en Montana después de vivir una tragedia. Una de las cosas que más está llamando la atención de los fans es que el showrunner haya conseguido fichar a Michelle Pfeiffer como una de las protagonistas. Matthew Fox y Kurt Russel también aparecen en ella. Parece que Paramount está contenta con el resultado, porque ya ha renovado la serie para una segunda temporada cuando todavía no se ha emitido ni uno solo de los 10 capítulos de la primera.

    Carrie

    Ahora que el acoso escolar es un tema habitual de conversación, es más que oportuna una nueva versión de Carrie. El clásico de Stephen King llega está vez con ocho episodios que forman una miniserie. El metraje más extenso tiene muy esperanzados a los fans del libro. Aunque adoran la película de Brian De Palma de 1976, quieren ver en pantalla una versión más fiel al texto, sin tantos recortes. Pinta bien para sus seguidores que el showrunner sea Mike Flanagan, todo un experto en adaptar a King, recientemente con The Life of Chuck en el cine, y que se marcó dos tantos en Netflix, primero con la terrorífica The Haunting of Hill House y luego con The Haunting of Bly Manor.

    Crystal Lake

    Y los fans del género de terror estamos de suerte porque hay otra precuela en marcha para este 2026. Esta vez, se trata de un slasher, género que no funciona igual en película como en series, como pudimos comprobar con las series de Scream y Sé lo que hicisteis el último verano. Crystal Lake funciona como relato previo a lo que ocurrió en Viernes 13, la película de 1980. Al estilo de Bates Motel, conoceremos a Pamela Voorhees, madre del asesino en serie, y a un joven Jason Voorhees. Los admiradores de la saga están emocionados porque detrás del proyecto esté A24, la productora de moda.

    American Love Story

    ¿Necesitamos otra serie antológica de Ryan Murphy? Sí. Es justo y necesario. Esta vez, la miniserie basada en hechos reales se centra en el amor, de ahí el título de la nueva saga. American Love Story se centra en el trágico romance entre John John Kennedy, el hijo de JFK, y Carolyn Bessette, uno de los más seguidos de los años 90. Habrá uno de esos guiños pop que tanto le gustan a Murphy y a sus seguidores, con Alessandro Nivola interpretando al diseñador de moda Calvin Klein. Y Naomi Watts, que empieza a ser una habitual de los proyectos de Ryan Murphy, será nada menos que Jackie O. Al menos en Estados Unidos, la serie se lanzará en la semana de San Valentín, en febrero de 2026.

    Half Man 

    Por fin Richard Gadd regresa al mundo de las series después de la revolución que supuso la dura y autobiográfica Mi reno de peluche. Además de creador, él vuelve a ser el protagonista de Half Man, junto a un actor muy sólido como Jamie Bell. Ambos interpretan a dos hermanos que se reúnen tras una etapa distanciados y, de nuevo, Richard Gadd promete analizar las nuevas (y viejas) masculinidades. Durante seis episodios, la serie recorre casi 40 años de la historia común de los dos hermanos.

  • Las mejores adaptaciones divertidas de Shakespeare para ver antes de que ‘Hamnet’ te rompa el corazón

    Las mejores adaptaciones divertidas de Shakespeare para ver antes de que ‘Hamnet’ te rompa el corazón

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    ¿Has preparado los pañuelos? Porque tenemos la historia de Romeo y de Julieta ya muy resabida, pero la tragedia de Hamnet seguramente nos pille con la guardia demasiado baja. Con la película basada en la novela de Maggie O'Farrell, Chloé Zhao busca contar la historia de cómo nació Hamlet y, de paso, derramar algunas lágrimas genuinas. 

    Y así viene consiguiéndolo desde su estreno en el Festival de Toronto. Hoy la incluimos muy alta en la guía de candidatas a los Oscars y tanto Jessie Buckley como Paul Mescal suenan fuerte para llevarse algún galardón en la noche de la Academia.

    Así que, como en JustWatch creemos en el necesario equilibrio universal (llámalo Ying y Yang cinéfilo), hemos decidido escribir toda una lista de películas basadas en argumentos de Shakespeare, pero que fueran genuinamente divertidas. Algunas, te aseguro, no las esperas.

    10 razones para odiarte (1999)

    10 razones para odiarte (1999) es una adaptación moderna y libre de La fierecilla domada de William Shakespeare, sólo que el pique entre Catalina y Petruchio aquí sucede en un instituto californiano del cambio de siglo en la línea de Chicas malas (2004). Verás cómo el británico entendió perfectamente que la imagen y las reglas implícitas son absolutamente universales, y ya trascienden el orden del tiempo bien subidas a las ráfagas verbales ingeniosas de gente de buen ver.

    Además, la figura de Kat dialoga con la complejidad de la heroína shakesperiana, pero desde una clave moderna, feminista. Tiene tanto desparpajo y fe en la comedia del error como Todas contra él, y representa todo lo opuesto que la gravísima Hamnet. La humanidad en sus extremos.

    Planeta prohibido (1956)

    ¿A que no relacionabas la joya de la serie B Planeta prohibido (1956) con una obra de Shakespeare? Aquí hemos venido a sorprenderte, porque te encuentras delante de una versión muy libre de La tempestad. Claro que en lugar de una isla mágica, la historia tiene lugar en un planeta lejano y Dr. Morbius encarna una versión futurista de Próspero. Los elementos sobrenaturales de la obra original también se transforman aquí en avances científico-tecnológicos, pero por lo demás la estructura (y más importante: el carácter) se mantienen intocados.

    En realidad, igual que con El rey león, puede que la auténtica gracia de localizar sus antecedentes isabelinos sea imaginar nuevas lecturas para una obra que creíamos archiconocida. Si no la has visto, la recomiendo mucho a fans de las locuras low-cost de Plan 9 del espacio exterior (1959).

    Todas contra él (2006)

    En la línea screwball rom-com de 10 razones para odiarte, o de Así es el amor, corre Todas contra él (2006). Aunque no supone una adaptación directa del Mucho ruido y pocas nueces original, retoma su espíritu de conspiración cómica, en el que un grupo de personajes se alía para exponer a un seductor manipulador. La cosa acaba en mascaradas escondidamente emotivas y en planes tan perfectos que sólo pueden salir extremadamente mal.

    En el potaje, pues, humor adolescente, mucho enredo y un espíritu de los años 2000 que hoy día resulta tan nostálgico y congelado en el tiempo como las lechuguitas que Shakespeare y los suyos llevaban en el cuello. Ideal para refrescarnos antes del arrebato sentimental de Hamnet.

    El rey león (1994)

    Se ha escrito tanto sobre cómo El rey león (1994) es una copia de Kimba, el león blanco (1965) –y sí, lo es– que podemos haber pasado por alto la procedencia anterior del argumento original, el Hamlet de William Shakespeare. Probablemente pensarás que esta versión suaviza los elementos de aquella venganza matricida y trágica a matar, pero considera lo siguiente: mientras que Hamlet es un vengador vago, al que el espíritu de su padre tiene que perseguir para que imparta justicia, Simba alarga tanto la vida de Hakuna Matata porque se siente culpable. Y ahí las canciones y la luz y color toman otro cariz.

    Quizás ahora la fórmula te parezca menos dicharachera que antes. No obstante, no puedes negarme que tanto la de Disney como la de Baz Luhrmann (a continuación) dan nuevo aire y textura musical a sus materiales de base. Absolutamente icónicas.

    Mucho ruido y pocas nueces (2013)

    Deberíamos situarla a las antípodas de Romeo + Julieta de William Shakespeare, pero no es tanto lo que la separa Mucho ruido y pocas nueces (2013). De hecho, la versión indie de Mucho ruido y pocas nueces, escrita y dirigida por Joss Whedon e interpretada por todo el tropel de actores que conocimos en sus series para Warner (Buffy, Angel), conserva mejor que ninguna lo que hizo de las mascaradas shakespearianas obras inacabables.

    Beatrice y Benedick se atacan con una chispa inteligente, propia de gente guapa y talentosa, y toda la película, como la mejor de las rom-coms, se fundamenta en la expresividad del texto para existir. Encantará a quienes disfrutaran de 10 razones para odiarte y quieran más (y mejor). Además, una boda. ¿No es la receta perfecta?

    Romeo + Julieta de William Shakespeare (1996)

    De todas las relecturas de Romeo y Julieta, incluyendo las adaptaciones de West Side Story (la original, la mejor aún a día de hoy), la más despampanante sigue siendo la Romeo + Julieta de William Shakespeare de 1996. No sólo porque Leonardo DiCaprio y Claire Danes estaban jóvenes y guapos hasta el insulto. 

    Como su hermana menor Moulin Rouge (2001), Luhrmann nos zambulle en un aquí y ahora urbano dominado por la violencia callejera, los paparazzis y el pop. Para fans de la declamación shakespeariana: aquí encontraréis poesía a vuestros oídos, sin renunciar a una pizca de intensidad juvenil. Algo nuevo, algo viejo, algo prestado, y algo divertido. Sobra decir que la gracia de este clásico universal pasa por ser eternamente revisitable.

    Así es el amor (2001)

    Así es el amor (2001) es la versión mumblecore de Otello, y con Ella es el chico (2006), con la que comparte el espíritu desvergonzado de la época, nos reafirman en que Shakespeare escribía adolescentes patéticos como el que más. La High School Musical para interesados en la literatura, trasladamos el corazón trágico de la obra (los celos, la manipulación y la vulnerabilidad del macho protagonista) a un instituto, con su correspondiente y testosterónico equipo de básquet.

    Ya vale la pena sólo por el reparto (Kirsten Dunst, Mila Kunis, Zoe Saldana, digo), digno de viaje en el tiempo. Además, un detalle anecdótico y divertido –que no como Hamnet–: matamos dos pájaros de un tiro, pues en el instituto se está preparando una versión musical de El sueño de la noche de verano, dirigida por… Martin Short.

  • “El show de Truman” y otras 5 películas noventeras que anticiparon el mundo actual

    “El show de Truman” y otras 5 películas noventeras que anticiparon el mundo actual

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    La idea salió casi de pasada: Zoey Deutch comentó en una entrevista que le gustaría protagonizar un remake en versión femenina de The Truman Show, y de pronto la película volvió a estar en boca de todos. Al verla de nuevo tantos años después, pensé: ¿cómo pudo una cinta de 1998 capturar con tanta claridad esa exposición pública que hoy vivimos como nuestra nueva normalidad?

    Mirando atrás, el cine de los 90 tuvo un extraño talento para anticipar nuestro presente. Por eso reuní aquí seis películas que, cada una a su manera, hicieron predicciones inquietantemente certeras. No solo fueron visionarias: también siguen siendo historias estupendas, capaces de entretener y sorprender a partes iguales. ¡No te pierdas ninguna de ellas!

    El show de Truman (1998)

    Truman Burbank vive sin saberlo dentro de un programa de televisión, y cada pequeño fallo en su rutina le acerca a una verdad que nadie quiere que descubra. El Show de Truman es la película que da pie a todo este artículo porque, más que ninguna otra de los 90, entendió antes que nadie el mundo de exposición constante en el que vivimos. Hoy, con realities que siguen la vida de influencers al segundo y formatos donde la intimidad se convierte en contenido, su premisa deja de sonar exagerada y se siente peligrosamente cotidiana.

    Lo que siempre me atrapa es su tono cálido, casi de cuento, que la vuelve aún más inquietante: la pesadilla no nace de la tecnología futurista como en Gattaca o Matrix, sino de la vida diaria convertida en espectáculo. También es la cinta más premiada de esta lista y un infaltable en cualquier maratón de Jim Carrey, sobre todo si te interesa ver cómo la comedia puede rozar lo profético.

    El demoledor (1993)

    A veces las películas más ruidosas son las que hacen las observaciones más finas. El demoledor parecía, en su estreno, una comedia de acción disparatada: Stallone y Wesley Snipes congelados en el tiempo y despertando en una sociedad futurista obsesionada con la corrección absoluta. Pero vista hoy, sorprende lo mucho que anticipó debates como la vigilancia permanente y la tiranía del buen comportamiento. También adelantó detalles tecnológicos hoy cotidianos: videollamadas personales, hogares inteligentes, coches casi autónomos y un control sobre la vida diaria que ya no sorprende a nadie.

    Dentro de la lista es probablemente la más gamberra junto a Desafío total. Tiene una mirada casi del estilo satira de RoboCop o del humor negro de Brazil. Y aunque el tono es bastante exagerado, sigue ofreciendo esa mezcla tan rara entre entretenimiento y una lectura del futuro que, con los años, ha terminado sonando menos descabellada de lo que parecía.

    Enemigo público (1998)

    La historia arranca con un abogado común y corriente atrapado en una conspiración gigantesca: una agencia gubernamental lo convierte en objetivo después de que, por accidente, obtenga pruebas comprometedoras. Este thriller paranoico retrató muy bien el nivel de vigilancia digital y se adelantó de forma sorprendente a la era del GPS, los smartphones y el rastreo permanente.

    Dentro de esta lista es quizá la más frontal en su mirada sobre el control estatal, y conecta bien con la desconfianza tecnológica de films como La conversación. Con el estilo hiperactivo de Tony Scott y un reparto lleno de carisma, sigue siendo una opción ideal para quienes quieran un thriller que diga más de nuestro presente de lo que aparenta a simple vista.

    Tienes un e-mail (1998)

    Seguro no esperabas encontrarte con una comedia romántica en una lista sobre películas visionarias, pero Tienes un e-mail se gana su lugar por méritos propios. Lo que parece un romance dulce entre dos desconocidos que se enamoran por correo electrónico es, visto hoy, un retrato temprano de cómo empezamos a relacionarnos a través de pantallas, a crear versiones editadas de nosotros mismos y a construir intimidad sin presencia física.

    Dentro de esta selección es la más tierna y nostálgica, un respiro frente a los tonos más tensos o distópicos de otros títulos que aquí comparto. Y si te gustan las rom-coms con encanto atemporal, al estilo de Un lugar llamado Notting Hill o Algo para recordar, esta sigue siendo perfecta: cálida, ingeniosa y sorprendentemente adelantada en su mirada sobre el amor digital.

    Desafio total (1990)

    Puede que hoy recordemos Desafío total por su tono excesivo, sus mutantes y su imaginación desbordada, pero aún así sigue siendo mi favorita. Siempre me impactó cómo, entre persecuciones y humor negro, anticipó cosas muy reales como ese escáner de seguridad futurista que hoy se parece demasiado a los controles de aeropuertos, a los sistemas biométricos y a la vigilancia corporal que ya asumimos como parte del día a día. 

    Dentro de esta lista es la más delirante, casi lo completamente opuesto de la calidez inquietante de The Truman Show. Pero si disfrutas de la ciencia ficción sin frenos, sigue siendo una opción divertida y provocadora en partes iguales.

    Regreso al futuro: Parte II (1989)

    Si, es cierto: se cuela por un pelito en los 90, pero tenía que estar en esta lista. Regreso al futuro: Parte II no sólo amplía el universo de Marty y Doc, también imagina un futuro lleno de detalles que hoy resulta sorprendentemente familiar: videollamadas, drones, pantallas planas por todas partes y esa obsesión por la personalización que ahora damos por sentada. Pero lo más llamativo de todo es su predicción deportiva: la película apostaba a que los Chicago Cubs ganarían la Serie Mundial en 2015 tras 108 años de sequía. No lo acertó del todo, pero estuvo a un año de lograrlo. 

    Dentro de esta lista es la más entretenida y un clásico totalmente atemporal, ideal para quienes disfrutan viendo cómo una película que fantaseaba con el futuro terminó, sin querer, adelantándose a él.

  • Los 10 mejores episodios piloto que no puedes dejar de ver

    Los 10 mejores episodios piloto que no puedes dejar de ver

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Hay series que te cambian la vida. Pones el piloto solo para ver de qué va y terminas viendo toda la temporada. Porque te atrapa. Con la nueva forma de ver TV, darle al play al primer episodio de un show y sentir que necesitas seguir viéndolo se convirtió en un lujo. 

    Si quieres volver a sentir esa sensación o descubrirla por primera vez, es el momento perfecto de adentrarte en nuestra guía de los 10 mejores episodios piloto que no puedes dejar de ver.

    Expediente X (1993-2018)

    Desde que conocimos a Mulder y Scully en Expediente X (1993-2018), supimos que eran distintos. Mulder vive convencido de lo imposible y ella no se fía de nada sin pruebas. Ese choque entre ellos es lo que engancha, como pasa en Twin Peaks (1990-1991). Me sigue pareciendo mágico cómo te mete en el caso sin avisar. Y te encantará. Si te gustó Fringe (2008-2013), seguro que sientes lo mismo con esta.

    Twin Peaks (1990-1991)

    El primer capítulo de Twin Peaks (1990-1991) es tranquilo. Pero algo está...mal. Todos sonríen demasiado. El café, el bosque, el pueblo entero, te dan escalofríos sin saber por qué. Te sientes observado. Y no puedes mirar a otro lado. Te atrapa con el ambiente más que con la historia, al igual que Stranger Things (2016-2025). Si te gusta este estilo, Heridas abiertas (2018) te encantará.

    Breaking Bad (2008-2013)

    Un profesor, una noticia que lo cambia todo y, de repente, la vida se va a la basura. El primer episodio de Breaking Bad (2008-2013) es brutal. Lo mejor es que entiendes —aunque no deberías— cada paso que da. Empatizas y te da rabia hacerlo. Hay una tensión que te deja con el corazón en la garganta. La forma en que las piezas van cayendo poco a poco... es una locura. Es imposible parar después del piloto. Como con The Wire (2002-2008): acabas viendo la serie sin darte cuenta. Y si esta te gusta, Ozark (2017-2022) te encantará.

    Los Soprano (1999-2007)

    Tony Soprano parece el jefe perfecto, pero desde el primer minuto sabes que no lo es. Ese hombre está roto, cansado, y aun así dirige la familia con mano dura. El piloto de Los Soprano (1999-2007) no intenta justificarlo, solo te deja verlo tal cual: un hombre que se desmorona y sigue adelante como puede, como sucede en Breaking Bad (2008-2013). Y sabes desde el principio que eso no puede acabar bien. Y sin embargo, no puedes dejar de mirar. Es muy cruda. Si te gustó Boardwalk Empire (2010-2014), aquí tienes algo muy parecido.

    Perdidos (2004-2010) 

    Ese primer plano del ojo, el ruido, el caos… y de pronto estás en la playa. No entiendes nada, pero no puedes parar de mirar. El piloto de Perdidos (2004-2010) no se trata solo de sobrevivir, sino de saber quién demonios son esas personas. Cada escena suelta una pista y te obliga a seguir. Hay más preguntas que respuestas y eso lo hace adictivo, como pasa en Juego de tronos (2011-2019). Si te van los misterios que crecen episodio a episodio, Dark (2017-2020) es tu próxima parada. 

    Juego de tronos (2011-2019) 

    Juego de tronos (2011-2019) te adentra un mundo nuevo sin explicarte nada, y eso es lo mejor. Pronto te das cuenta de que nadie está a salvo. Hay algo fascinante en cómo la serie presenta todo sin darte tiempo a respirar. El piloto te prepara sin que lo sepas para lo que viene: traiciones, guerras, y la idea de que el bien y el mal no existen del todo. Igual que Perdidos (2004-2010) Es imposible no querer seguir. A mí me voló la cabeza la primera vez. Si te va está serie, Vikingos (2013-2020) te va a gustar un montón. 

    The Wire (2002-2008)

    The Wire (2002-2008) empieza despacio. Pero eso es parte del encanto. Te muestra la ciudad, sus calles, su gente, sin juzgar a nadie. Policías, camellos, jueces… todos atrapados en el mismo juego. Nada es blanco o negro. El piloto te mete tan dentro que cuando termina ya sientes que conoces Baltimore. Y no por lo que te cuentan, sino por lo que te hacen ver. Si te gustó Los Soprano (1999-2007) o Gomorra (2014-2021), esta te va a atrapar. 

    Stranger Things (2016-2025)

    Niños, bicis, luces que parpadean y algo que no encaja. Stranger Things (2016-2025) no te da respiro. No sabes qué está pasando, pero no te importa. Te quedas por los personajes, por su amistad, por esa sensación de que lo imposible podría pasar, como en Expediente X (1993-2018). Te ríes, te asustas, te emocionas. Es como volver a los 80 pero con un toque más oscuro. Si te gusta Super 8  (2011), aquí vas a sentir lo mismo.

    Mad Men (2007-2015)

    Don Draper parece tenerlo todo: un buen traje, una gran sonrisa y éxito. Pero algo no encaja. Mad Men (2007-2015) lo deja claro. Todo es elegante y precioso, pero frío. Lo que más me gusta es que sabes que algo se va a romper, pero no cuándo. La serie habla de apariencias y desde el primer episodio lo deja clarísimo. algo parecido a lo que sucede en The Office (2005-2013). Si te gustan los dramas sobre máscaras, The Americans (2013-2018) es parecida. Aquí empieza todo con estilo.

    The Office (2005-2013)

    Al principio de The Office (2005-2013) piensas que es otra serie de oficina. Pero a los cinco minutos ya te estás riendo con Michael Scott. El piloto tiene esa mezcla de humor y vergüenza ajena que funciona tan bien, parecido a Mad Men (2007-2015). Lo curioso es que todos te resultan familiares. Has trabajado con alguien así, seguro. Te ríes, te da pena, y te hace pensar en lo absurdo del trabajo diario. Si te va ese tipo de humor, Parks and Recreation (2009-2015) te va a encantar también. 

  • ‘Sanda’ y el mejor anime navideño para ver estas vacaciones de invierno

    ‘Sanda’ y el mejor anime navideño para ver estas vacaciones de invierno

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Llegan las vacaciones de invierno y el mundo otaku tiene tres opciones. O bien aprovecha el descanso para ver del tirón aquellos clásicos que, por largos o fuera de actualidad, nos quedan eternamente pendientes (revisa nuestra guía de las mejores series de anime de todos los tiempos y donde verlas online).

    O consume series y películas de actualidad del tipo feel good para ponerse en sintonía con el mítico “espíritu navideño”. En este terreno, mientras que SPY x FAMILY (2022) resulta de sobras conocida por celebrar los valores de la familia tradicional, Sōsō no Frieren (2023) es una perla aún por descubrir que nos reconcilia en clave de fantasía medieval tranquila con una vida a otro ritmo, una lentitud más acorde al ir cayendo de los copos de nieve.

    La tercera opción, y de eso trata nuestra lista, pasa por ver animes específicamente ambientados en Navidad; es decir, películas y series que suceden sobre un fondo navideño. Son todos animes que invitan a reírse, a estar bien, que al fin y al cabo es lo que el cuerpo necesita en tiempos de reunión familiar obligatoria.

    No los he ordenado de mejor a peor, aunque veréis que trato de celebrar los clásicos infalibles (los episodios navideños de Shin-Chan, Tokyo Godfathers) al tiempo que descubro títulos no tan evidentes, como Kids On The Slope o Yuru Camp. Y un último detalle: no hay aquí episodios especiales de Navidad, porque en su gran mayoría para apreciar el calado emocional de las situaciones que plantean deberemos haber visto antes la serie. Deberes extra, no gracias. En fin, como dicen: “¿Ho-ho-hos animáis a leer?”.

    Sanda (2025)

    Si sumas las bizarradas del estudio Science Saru, responsables de Dan Da Dan (2024), con el universo particularísimo de Paru Itagaki, el creador de Beastars (2019), y le metes la Navidad de por medio, tienes una de las mejores series de los últimos años. Porque Sanda (2025) no se limita a coquetear con lo extraño: intenta superar en rareza a Pesadilla antes de Navidad estrellándonos contra un montón de nieve con una mezcla caótica de espíritu navideño, terror slasher y comedia absurda.

    Sanda ofrece todo esto a un ritmo vertiginoso, como si se abrieran de golpe todas las puertas de un calendario de adviento, revelando una sorpresa desquiciada, totalmente nueva, para cada escena de su episodio piloto. ¿Y de qué va? Sanda es un chaval de instituto que puede transformarse en un fornido Papá Noel cada vez que se “pone rojo”, sonrojándose, sangrando o… Sólo con Shin Chan te reirás tanto.

    Tokyo Godfathers (2003)

    Es el título más conocido de la lista, pero cualquier guía de animes navideños estaría incompleta sin la preciosidad invernal de Tokyo Godfathers (2003). Satoshi Kon podía ser muy cruel (Perfect Blue), si bien en esta película capturó el espíritu de las fiestas como nadie nunca ha logrado en Japón. Ni la navidad a pie de calle de La desaparición de Haruhi Suzumiya se atreve a indagar tanto en los ecos humanos reales el “espíritu navideño”.

    Redención, re-encuentro y calidez humana se suman, además, mirando a las personas que en Navidad no tienen una casa donde volver, pero sí personas a las que llamar hogar. Es como un ¡Qué bello es vivir! (1946) animado, aunque con más mala pulga, que reconoce que las familias nunca son perfectas… Pero por lo menos, algunas podemos escogerlas.

    Shin Chan (1992)

    No iba a incluir ningún especial navideño para no ahuyentar a quienes no han visto las series que recomendara, pero Shin Chan (1992) es un clásico sin fecha de caducidad, totalmente autoconclusivo y que no necesita de contextualización argumental alguna. Además, es el espejo perfecto para lo más patético y entrañable de nuestros ridículos intentos por llevar una Navidad normal, normativa. La saga de Shinosuke tiene tres capítulos con las fiestas de telón de fondo: ‘Es Navidad’ de 1992, ‘Una vez al año hay que hacer limpieza’ de 1994 y ‘Celebramos la Navidad en la escuela’ de 1996.

    Cada cual es más divertido que el anterior, sobre todo porque –como Sanda se aseguró de reafirmar con su premisa de sci-fi– los rituales de la Navidad son consensuados desde Japón como si se trataran de diplomacia extraterrestre: la cultura de la medida contra el desfase de luz y color.

    La desaparición de Haruhi Suzumiya (2010)

    Por supuesto, también existe un anime navideño para los amantes del misterio: La desaparición de Haruhi Suzumiya (2010). La historia arranca con la “Brigada SOS”, un club de estudiantes excéntricos liderado por la titular Haruhi Suzumiya, preparando su intervención anual en la fiesta escolar de Navidad. Pero el mismo día del evento, Haruhi desaparece, dejando a sus amigos con la perpleja certeza de que el mundo ya no es el mismo que conocían.

    Como si destriparan el papel de regalo de una vida perfecta, tres integrantes de la Brigada van adentrándose en la oscura realidad tras la happy season. Esta película de Kyoto Animation funciona como Twin Peaks: más que por resolver el misterio, por contemplar muy de cerca cuáles eran los ritmos y las lógicas de un grupo humano en condiciones extraordinarias.

    Kaguya-sama wa Kokurasetai: First Kiss wa Owaranai (2022)

    En un festival como el de La desaparición de Haruhi Suzumiya acontece la película de Kaguya-sama wa Kokurasetai: First Kiss wa Owaranai (2022), que da más espacio a los eventos sucedidos tras el final de la segunda temporada pero que puede verse perfectamente como pieza independiente de la romántica slice of life del estudio. Resulta difícil no destripar el argumento de esta deliciosa fábula sobre el torpe amor adolescente. Lo podremos resumir en comprar regalos, decorar o esconder notas, en la nieve que cae, las luces y los puestos de comida que echaremos de menos el resto del año.

    Mientras la segurísima Kaguya intenta confesar sus sentimientos, el no menos confundido Miyuki trata de adelantarse, entre la tensión y la vergüenza. Y con ello tenemos una magnífica rom-com para domingo frío por la tarde.

    Kids on the Slope (2012)

    Suma El recuerdo de Marnie (2014) + K-ON! (2009) para alcanzar algo parecido a Kids on the Slope (2012), uno de los animes románticos musicales más infravalorados de Studio MAPPA y Tezuka Productions. Esta miniserie es un entrañable relato de crecimiento ambientado en el Japón de los años sesenta. Dirigida por Shinichiro Watanabe (Cowboy Bebop, Samurai Champloo) sumerge la Navidad entre magníficas piezas de jazz.

    Cuenta cómo Kaoru, un fan del jazz más que de las personas, va a parar a un pueblecito del Japón rural donde finalmente forma una simpatiquísima banda con dos otros friquis melómanos. Siguen ensoñaciones musicales y románticas, en un invierno que desearíamos que no acabara nunca. Que obre el encanto de la Navidad.

    Yuru Camp (2018)

    Una hermana pequeña de Kids on the Slope, en tanto que turroncito que degustar en temporada, Yuru Camp (2018). Aunque la tercera temporada de la más conocida como Laid-Back Camp se estrenó apenas meses atrás, la serie sigue pasando desapercibida para muchos fans del anime. Y es una lástima, porque la de C-Station y Ajia-do Animation se recomienda sin duda entre los mejores slice-of-life de los últimos tiempos.

    Este tipo de series suele centrarse mucho en la amistad y el crecimiento personal, pero incluso dentro del género, Laid-Back Camp destaca por su ternura y calidez. Aquí seguimos a una estudiante mientras realiza distintas escapadas de camping con sus amigas, donde conectará con la naturaleza y con las amigas. Y ya está. Fieren lo demostró: donde hay buena onda, no necesitas nada más.

  • Las 10 mejores películas de acción gratis en streaming ahora

    Las 10 mejores películas de acción gratis en streaming ahora

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    El mes del amor está lleno de flores, corazones y películas románticas… pero no todo el mundo quiere besos bajo la lluvia. Algunos prefieren persecuciones a toda velocidad, tiroteos bien coreografiados y protagonistas que resuelven todo con una patada que desafía la gravedad. Si este mes no te apetece ver a dos desconocidos enamorarse en un pueblo idílico, no pasa nada: hay acción para rato, y además totalmente gratis en streaming.

    Esta lista reúne diez películas de acción que puedes ver gratis en streaming desde España y que no requieren romanticismo para acelerar el pulso. Todas ordenadas de menos a más imperdible, ideal para un plan sencillo: sofá, manta y una buena dosis de acción. 

    Next (2007)

    Si algo hace bien esta película es transportarnos directo a los 2000, cuando bastaba una idea llamativa para armar un thriller entero sin complicarse demasiado. En Next Nicolas Cage es un ilusionista que puede ver dos minutos en el futuro. Sí, sólo dos. Y aun así termina metido en una amenaza nuclear como si fuera lo más normal del mundo. La mezcla de acción y ciencia ficción es bastante suave, del tipo ideal como entretenimiento de tarde de domingo, algo así como una versión menos solemne de Minority Report. Yo la veo ideal para esos días en los que no quieres pensar demasiado y solo te apetece una premisa curiosa, un poco de persecución y dejar que Cage haga… cosas muy de Cage.

    Miss Agente Especial 2: Armada y fabulosa (2005)

    Ya para este punto, la mayoría conoce a Miss Agente Especial, pero su secuela (mucho menos popular) ahora está disponible gratis en streaming. En Miss Agente Especial 2: Armada y fabulosa, la agente del FBI Gracie Hart ya no es una infiltrada anónima sino una celebridad mediática, y cuando su mejor amiga es secuestrada en Las Vegas, tiene que volver al centro de la acción y demostrar que todavía sabe actuar bajo presión. Sandra Bullock retoma el personaje con la misma simpatía que en Miss Congeniality, aunque aquí el tono se inclina más hacia la comedia informal, más parecida a Cuerpos Especiales. No es una película de acción frenética ni pretende serlo, pero es perfecta si quieres algo dinámico y simpático, sin oscuridad ni dramatismo excesivo.

    Misión Hostil (2024)

    Este thriller bélico contemporáneo es ideal para los que disfrutaron títulos como 13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi o incluso El único superviviente, donde el territorio es hostil y hay tensión constante en el aire. La diferencia con este film está en el peso de la tecnología y los drones, que le dan un aire más actual. No es una película que traiga innovación al género, pero sí sabe generar angustia sostenida. Pero, ¿de qué va? La historia sigue a un equipo de operaciones especiales atrapado en territorio enemigo tras una misión que (para variar) sale mal, mientras desde el aire un operador de drones intenta guiarlos y mantenerlos con vida. Es para aquellos que quieren acción pesada, sin humor ni distracciones, de esas que te mantienen en alerta hasta el último minuto. 

    Juego de ladrones: El atraco perfecto (2018)

    Si te gustan las películas de atracos donde todo es tensión y pólvora, esta es una apuesta segura. Con Gerard Butler liderando el cast, la historia se mete de lleno en ese duelo clásico entre policías y ladrones al estilo Fuego contra fuego. Es de esas historias donde se toman su tiempo para repasar los detalles del golpe, planes que se arman en silencio y  juegan con la probabilidad de que todo salga mal. Si te gustó The Town, especialmente en cómo construye la tensión antes del gran asalto, esta es muy similar. Juego de ladrones: El atraco perfecto es larga, sí, y no tiene miedo de ser excesiva, pero cuando llega el enfrentamiento final uno entiende que el recorrido valía la pena. Ideal para una noche de acción intensa.

    Jumper (2008)

    ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con desaparecer de su habitación y aparecer en una playa paradisíaca? En Jumper seguimos a un chico que descubre que puede teletransportarse a cualquier lugar del mundo, pero ese “superpoder” se convierte muy rápidamente en una persecución global. Hayden Christensen es el protagonista de esta película que tiene ese aire de saga juvenil que se quedó a mitad de camino, algo parecido a lo que pasó con Héroes o Soy el número 4. No alcanza la mitología de los X Men, pero sí ofrece buenas actuaciones y escenarios espectaculares. La incluyo porque no podía faltar un título con algo más de fantasía en esta lista. Ideal para cuando querés algo volado, sin demasiadas complicaciones y con espíritu adolescente.

    Twin Dragons (1992)

    ¿Cómo podría existir una lista de películas de acción sin Jackie Chan? Por suerte, en febrero tenemos disponible gratis una de sus mejores películas. Twin Dragons tiene sus años, pero 

    es uno de esos títulos que demuestran por qué el carisma y la agilidad de Chan funciona una y otra vez. Aquí interpreta a dos gemelos separados al nacer, uno es concertista de piano y el otro mecánico, pero juntos terminan enredados con la mafia, dando lugar a divertidas confusiones y, por supuesto, peleas coreografiadas al detalle. Si te ha gustado Armas Invencibles o Kung Fu Yoga, no te la pierdas. 

    Bad Boys: hasta la muerte (2024)

    Llegamos a la última entrega de una cuestionable saga, pero no te preocupes que si no has visto las anteriores, podés entrar igual sin problema, porque la trama es bastante autónoma y lo importante es la dinámica entre sus protagonistas Mike y Marcus. En Bad Boys: hasta la muerte vuelven a meterse en problemas cuando una conspiración pone en duda el legado de su antiguo capitán y los obliga a huir mientras intentan limpiar su nombre. Así de simple y así de efectivo. Ver otra vez juntos a Will Smith y Martin Lawrence es muy divertido, sobre todo si te gustan sagas como Arma Letal, pero con más explosiones y humor más safado. No es la mejor de la lista pero si es espectáculo puro y nostalgia bien entendida. Ideal para verla con amigos y dejarse llevar por el ruido y la adrenalina.

    Patriots Day (2016)

    Aquí cambiamos sustancialmente el tono. Día de patriotas reconstruye los atentados de la maratón de Boston y la posterior cacería para encontrar a los responsables. Seguimos a varios personajes, entre ellos un policía interpretado por Mark Wahlberg, quien como siempre destaca en pantalla. La dirige Peter Berg, que ya había trabajado esta mezcla de acción y hechos reales en otros títulos similares. ¿Para quién es este film? Para fans de historias como Zero Dark Thirty o películas agitadas basadas en hechos reales como Trece Vidas  por esa sensación de procedimiento minucioso, sin grandes fuegos artificiales. No es la típica peli para desconectar del todo, aquí no hay chistes ni frases ingeniosas, pero sí una intensidad que te mantiene pegado al sofá. 

    Godzilla y Kong: El nuevo imperio (2024)

    Aquí no venimos a pedir realismo, venimos a ver criaturas gigantes golpeándose como si el planeta fuera de plastilina. La historia expande el universo de estos titanes y los enfrenta a una nueva amenaza que los obliga, otra vez, a unir fuerzas. Si viste entregas anteriores del MonsterVerse, hay guiños y continuidad, pero se puede disfrutar igual si no es tu caso. Godzilla y Kong: El nuevo imperio es puro espectáculo, al estilo Gigantes del Pacifico. Yo la veo como ese plan perfecto para cuando solo quieres apagar el cerebro y comer palomitas. Aporta al ranking esa sensación de cine grande, ruidoso y orgullosamente exagerado. A veces solo necesitamos eso.

    Kingdom of Heaven (2005)

    Cierro con épica en mayúsculas. La película Kingdom of Heaven sigue a un joven herrero que viaja a Jerusalén en tiempos de las Cruzadas y termina convertido en defensor de la ciudad en medio de un conflicto religioso y político enorme. Dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Orlando Bloom, tiene el ADN de Gladiador, tanto en ambición como en puesta en escena. Si puedes elegir, la versión extendida es la que realmente brilla. No hace falta ser fan del cine histórico para disfrutarla, porque más allá de la política y la fe, lo que queda son batallas imponentes y personajes con problemáticas muy humanas. La pongo en el primer puesto porque combina acción, reflexión y esa sensación de cine de gran pantalla. Ideal para domingos de frío y lluvia. 

  • 10 películas famosas que no sabías que fueron nominadas a Peor película del año

    10 películas famosas que no sabías que fueron nominadas a Peor película del año

    Lalo Ortega

    Editor de JustWatch

    Lo que define a una mala película puede ser tan subjetivo como arbitrario. Y no sólo eso, dicho criterio es susceptible de cambiar con el tiempo. Tal es el caso de varios de los títulos que encontrarás a continuación: hoy considerados clásicos pero que, en su momento, fueron nominados (a veces injustamente) a los infames Golden Raspberries, “premios” también conocidos como los “Razzies”.

    Al paso de los años, estas producciones han sido revalorizadas o, en el peor de los casos, “perdonadas” por sus tropiezos gracias a sus aspectos más memorables e incluso su impacto en sus respectivos géneros. Si quieres saber cuáles películas nominadas a los Razzies valen la pena, aquí 10 películas famosas que quizá no sabías, o no recordabas, que fueron nominadas a Peor película del año.

    Viernes 13 (1980)

    De acuerdo, el slasher no es un subgénero precisamente conocido por generar elevadas obras de arte, pero también es cierto que, pasado su auge en la década de 1970, comenzó a caer en la repetición, si no es que en la mera derivación por el deseo de generar dinero rápido. Podemos entender que Viernes 13 fuera nominada al Razzie como Peor película del año, pero dado el lugar que ocupa el nombre Voorhees en el canon del terror, no culparíamos a nadie por olvidarlo ni por disfrutar de estas rachas asesinas cinematográficas.

    También hay que decirlo, la saga de Viernes 13 sólo sueña con alcanzar las alturas alcanzadas por La matanza de Texas y La noche de Halloween, ni es tan ingeniosa como ha llegado a serlo la de Pesadilla en la calle Elm. Sin embargo, es una alternativa de slasher perfectamente aceptable para quienes busquen una historia simple y directa de su tipo, antes de los tiempos autorreflexivos de Scream.

    A la caza (1980)

    A la luz de sus monumentales filmografías, los nombres de Al Pacino y William Friedkin son lo último que se viene a la mente al pensar en los Razzies, pero contrario a lo que podría pensarse, sí que sus nombres estuvieron adheridos a un título nominado a Peor película del año. Y con algo de razón: A la caza (Cruising) es hoy más famosa por los talentos implicados y por la respuesta divisiva a su estreno, un thriller criminal sobre un asesino que acecha a hombres homosexuales, que fue criticado por estigmatizar a la comunidad gay.

    Es una película que, ante sensibilidades actuales, no habrá envejecido del todo bien, aunque puede resultar interesante para quienes gustan de ver a Pacino en la cumbre de sus poderes, en la misma década entre El Padrino: Parte II y El precio del poder. Aunque recomendamos La daga en el corazón para un slasher más adecuado (y estilizado) para visiones contemporáneas.

    Rocky 4 (1985)

    La saga de Rocky es tal hito cultural que, en realidad, no importa si algunas de sus entregas han sido nominadas a los Razzies, y Rocky 4 no sería la última vez que esto sucedería (de hecho, el propio Stallone tuvo no una, sino dos candidatas a Peor película del año con Rambo: Acorralado Parte II). Hoy, la cuarta entrega es considerada una de las más memorables de todas, a punta de su trágica trama e iconografía derivada de la Guerra Fría.

    Esto es Rocky en su versión más llena de clichés, lejos de los días más aterrizados de la original de Avildsen, pero no deja de ser un espectacular clásico del boxeo. Además, es esencial en la saga pues tiene ramificaciones para la segunda parte del spin-off, Creed II.

    El guardaespaldas (1992)

    Es fácil olvidar que El guardaespaldas es una de esas películas famosas nominadas a los Razzies como Peor película, porque el propio filme ha sido opacado por—o reducido a—algunos de sus elementos individuales: la poderosa voz de Whitney Houston en el tema principal y la icónica imagen de Kevin Costner cargándola en un callejón oscuro bajo la lluvia. Es uno de esos casos notables en los que una película recibe nominaciones tanto para los Razzies como para los Oscar, donde fue doble candidata a Mejor canción original. Hoy, es un clásico de culto.

    Es una película que hoy podrán disfrutar los aficionados a tórridos romances en el mundo musical (como Ha nacido una estrella) o Corazón rebelde.

    Striptease (1996)

    Striptease es otra de esas películas que se volvieron famosas más por el morbo provocado por su premisa y campaña de marketing que por sus méritos, con una de las grandes estrellas de la época, Demi Moore, al frente y al centro. Fue nominada a un total de seis Razzies, incluyendo Peor actriz.

    Esta película se ha mantenido como un clásico de culto décadas después, similar a su contemporánea Showgirls. Su reputación resulta un tanto irónica a la luz del éxito de Moore con La sustancia, décadas después.

    Armageddon (1998)

    El lugar de Armageddon entre las peores películas de su año está más que justificado: la grandilocuencia melodramática y artificiosa de Michael Bay suele provocar risas entre el público e incomodidad entre los críticos más pesados. Sin embargo, también es imposible negar el lugar de esta producción como todo un suceso pop al son de la power ballad de Aerosmith. Ya sabes cuál.

    Una elección ideal para quien gusta de las películas de desastres estilo Impacto profundo, pero con más: más acción, más efectos, más melodrama, más camp, más todo. Encuentra una sucesora digna, pero más terrenal, en Greenland: el último refugio, y más absurda en Moonfall: Impacto lunar.

    El proyecto de la bruja de Blair (1999)

    Hoy considerada un clásico del cine de terror dentro del subgénero del metraje encontrado (o found footage), es difícil de creer que El proyecto de la bruja de Blair haya sido nominada a Peor película del año. Pero así lo fue: la respuesta de la crítica fue, en general, positiva, pero la película polarizó al público.

    Sin embargo, es lo dicho: un clásico que abrió las puertas de par en par para un nuevo estilo de hacer cine de terror, al que deben regresar todos los aficionados a propuestas como [REC], Monstruoso (Cloverfield) y Actividad paranormal.

    Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma (1999)

    La reputación de las precuelas de Star Wars ha mejorado con el tiempo, pero quienes tenemos cierta edad recordamos que no fue muy buena al principio. La primera, La amenaza fantasma, estaba rodeada de una expectativa imposible de satisfacer, y todos los puntos positivos (los duelos de sables láser, la música y el salto exponencial de los efectos especiales, fueron opacados por las críticas razonables (la exagerada carrera de pods), las necesarias (Jar Jar Binks) y las injustas (el pobre Jake Lloyd).

    Si merecía estar o no entre las Peores películas del año es para debatir, aunque los fans son más benévolos con ella en la actualidad. Sin embargo, hay un quiebre muy notorio en estilos de historias y coreografías entre las precuelas, la trilogía clásica y las secuelas. Si te gustaron los duelos de La amenaza fantasma, seguro disfrutarás más de El ataque de los clones y de La venganza de los Sith de que las otras películas de Star Wars.

    Pearl Harbor (2001)

    Hablando de la exageración melodramática de Michael Bay, también tenemos que hablar de Pearl Harbor, drama bélico que narra, en clave patriótica, un triángulo amoroso que se desarrolla en plena Segunda Guerra Mundial, durante el ataque homónimo y durante la respuesta estadounidense, la Incursión de Doolittle. Otro de los curiosos casos donde una película nominada a múltiples Razzies, también fue candidata al Oscar (incluso ganó por edición de sonido).

    Aunque sutil como un martillo, es una de las películas más espectaculares que hay sobre la Segunda Guerra Mundial, con el sello de Bay. Midway y Tora! Tora! Tora! son otras películas de temática similar que podrían gustarte.

    El incidente (2008)

    Dada su sensibilidad única para el artificio narrativo, M. Night Shyamalan no es un extraño (aunque a veces lo es injustamente) en los listados de las peores películas de sus respectivos años. El incidente (The Happening) no fue la excepción, pero con el paso de los años, este thriller de ciencia ficción ha ganado el favor del público, tanto entre quienes le han tomado cariño como una película de serie B, como quienes la han adoptado como fuente de memes.

    Al final, es una película de M. Night Shyamalan, cargada de los mismos misterios y juegos mentales de títulos suyos como Señales o El bosque, en una línea apocalíptica que el director retomaría en otras producciones suyas como Llaman a la puerta.

  • Tessa Thompson: ranking de sus 10 mejores películas y series

    Tessa Thompson: ranking de sus 10 mejores películas y series

    Lalo Ortega

    Editor de JustWatch

    Nacida en Los Ángeles, California el 3 de octubre de 1983, Tessa Thompson es una de las actrices más aclamadas y prominentes de la última década, tanto en el cine independiente como en grandes franquicias taquilleras. Ha protagonizado títulos de corte autoral—y de temáticas que exploran el racismo y la libertad sexual en Estados Unidos—hasta películas de Marvel Studios.

    A raíz de su reciente protagónico en Hedda, presentamos un ranking de sus 10 mejores películas y series. Además, te decimos dónde están disponibles para ver online y conocer más sobre su fascinante trayectoria.

    Selma (2014)

    Fue en 2014 que la carrera de Tessa Thompson comenzó a despegar, y uno de los roles que la pusieron en la mira fue en el drama histórico Selma, sobre las marchas pacíficas desde la ciudad homónima a Montgomery durante 1965, en pleno auge del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Thompson interpreta a Diane Nash, una de las activistas que trabajó de la mano con Martin Luther King Jr. (David Oyelowo). La actriz se destaca en un ensamble que también incluye, ni más ni menos, que a Cuba Gooding Jr., Tim Roth y Oprah Winfrey.

    Dirigida por Ava DuVernay, la película arroja luz sobre uno de los momentos clave en un periodo álgido en la historia de los Estados Unidos, diseccionando las tensiones raciales de la era—y el hecho de que la visión de King sigue siendo materia pendiente—. Si te interesa el tema y lo has explorado con películas como Malcolm X o el documental No soy un negrata, será para ti.

    Creed. La leyenda de Rocky (2015)

    Poco después de un par de roles que la pusieron bajo los reflectores en 2014, Tessa Thompson probó las aguas de las franquicias cinematográficas pero por una vía interesante. Creed. La leyenda de Rocky es, como ya revela su desafortunado título para España, un spin-off de la clásica saga de Rocky, pero no enfocada en éste, sino en Adonis Creed (Michael B. Jordan), el hijo de su mayor rival, Apollo Creed. Bajo la dirección de Ryan Coogler, entonces un cineasta en ascenso más conocido por Fruitvale Station, Thompson interpreta a Bianca Taylor, una compositora que padece pérdida de audición, y que se vuelve una impulsora crucial para Adonis. Sobra decir, es un interés romántico mucho mejor que todo lo que hizo la saga de Stallone hasta entonces.

    Se trata de una película que reinventa la esencia de Rocky para adaptarla al nuevo protagonista, explorando el peso del contexto social—muchas veces inseparable del racial—en las circunstancias de la vida afroamericana. Perfecta para ver con el resto del trabajo de Coogler (como su más reciente Los pecadores) y con sus secuelas (siendo la última dirigida por el propio Jordan).

    El amor de Sylvie (2020)

    En El amor de Sylvie, Tessa Thompson interpreta a la protagonista, la historia de una joven mujer que, entre las décadas de los 50 y 60 en Nueva York, se enamora y encuentra una oportunidad de independencia, ante un trasfondo social cambiante. Es una película que reflexiona sobre los límites del amor y su poder para enfrentarse a las necesidades de tiempos sociales convulsos.

    Es un drama romántico directo, sincero y trágico, que por los ires y venires de sus protagonistas, en busca de sus respectivos sueños, te hará pensar inmediatamente en La ciudad de las estrellas (La la Land). Sin embargo, visual y tonalmente es mucho más cercana a los dramas clásicos de Douglas Sirk, como Imitación de la vida o Sólo el cielo lo sabe.

    Perdona que te moleste (2018)

    En el largometraje debut del músico Boots Riley, la distopía Perdona que te moleste (Sorry to Bother You), la estrella no es Tessa Thompson sino LaKeith Stanfield, un hombre que acepta un trabajo en telemarketing para pagar las cuentas. Comienza a tener éxito y subir en la cadena cuando asume el personaje de un afluente hombre blanco para cerrar las ventas, pero vendiendo su alma en el camino. Thompson interpreta a su novia, una contestataria artista de performance que lo confronta con lo que está sacrificando en busca del “éxito”.

    La película de Riley recurre al humor y al surrealismo en un escenario distópico para reflexionar sobre la perpetuación de las dinámicas raciales y del aspiracionismo blanco, con una profundidad e ingenio mayores que los de, por ejemplo, Déjame salir. Es más cercana, en realidad, a los alucinantes terrenos de Brazil de Terry Gilliam.

    Claroscuro (2021)

    La fascinante Claroscuro (Passing) es el debut de la actriz Rebecca Hall como directora, a partir de la novela homónima de Nella Larsen publicada en 1929. Situada en aquella década, la película parte de la práctica conocida en inglés como passing, en la que personas afroamericanas con piel más clara conseguían hacerse pasar por personas blancas para evitar el prejuicio y la segregación. Thompson es Irene, una mujer de Harlem que vuelve a conectar con una amiga de la infancia, Clare (Ruth Negga), quien se hace pasar por una mujer blanca e incluso está casada con un adinerado hombre racista (Alexander Skarsgård).

    Otra gran película que brinda una aterrizada reflexión sobre la arbitrariedad de las barreras raciales—algo a lo que alude directamente con su fotografía en blanco y negro—, además de las complejidades y contradicciones de las aspiraciones del pueblo afroamericano en estas condiciones. Buena opción para ver si te gustaron dramas como Loving (también con Ruth Negga) o Infiltrado en el KKKlan de Spike Lee.

    Hedda (2025)

    Tessa Thompson brilla en Hedda, adaptación de la clásica obra de Henrik Ibsen. Con algunos cambios al texto original, un diseño de producción bellísimo a los ojos pero un guión que no se arriesga a más, Thompson brinda una interpretación magnética en el rol titular de una mujer atrapada en una vida que no eligió y sus métodos manipulativos para no aburrirse.

    La adaptación es dirigida por Nia DaCosta, con quien Thompson ha colaborado en su largometraje debut, Cruzando la línea (Little Woods), con una mano sensible para los dramas íntimos. También te gustará si has disfrutado de otras adaptaciones de Hedda Gabler y buscas una que traiga algunos giros distintos.

    Querida gente blanca (2014)

    Junto con su rol en Selma, Querida gente blanca (Dear White People) es la película que disparó a Tessa Thompson al estrellato, y la única razón por la que no cae más arriba en el ranking, es porque se trata de un ensamble igual de brillante. En esta sátira, ella interpreta a una estudiante universitaria que enciende las tensiones raciales al criticar las transgresiones raciales en el campus, predominantemente blanco.

    Dirigida por Justin Simien, la producción tiene un tono ácido, punzante y contestatario que fue mantenido para su eventual adaptación a serie de Netflix. Es espíritu bebe de la fuente de Spike Lee y su clásico Haz lo que debas, también visto en comedias como Perdona que te moleste.

    Westworld (2016-2022)

    Inspirada en la película homónima de 1973 (conocida en español como Almas de metal), la serie de ciencia ficción distópica de HBO, Westworld, exploraba conceptos de ética robótica y de inteligencia artificial por medio de su historia sobre un parque de diversiones con temática del viejo Oeste, en el que clientes ricos podían dar rienda suelta a sus fantasías más salvajes con androides “anfitriones”, sin miedo de retaliación. Aunque no encabeza el elenco, Tessa Thompson tiene un fascinante rol dual: por un lado, el de Charlotte Hale, una fría ejecutiva de la empresa que opera el parque. Por el otro, una androide réplica de la protagonista, Dolores Abernathy (originalmente interpretada por Evan Rachel Wood).

    Aunque la serie nunca alcanzó las alturas de su primera temporada en entregas posteriores, es una excelente producción para los seguidores de la ciencia ficción enfocada en robótica e inteligencia artificial, como Blade Runner o Ex-Máquina, con un toque de las identidades dobles de Separación (Severance).

    Aniquilación (2018)

    Una de las mejores películas del director Alex Garland (conocido por Ex-Máquina y Guerra civil) es Aniquilación, una mezcla de ciencia ficción con horror cósmico y alegorías sobre la impermanencia de las cosas—sobre todo, en las relaciones interpersonales—. La trama sigue a un grupo de científicas que se adentran en “el brillo”, una zona misteriosa afectada por posible presencia extraterrestre después de la caída de un meteorito. Tessa Thompson es Josie, la introspectiva astrofísica del grupo, quien deduce lo que sucede al interior de la zona.

    Con visuales tan alucinantes como terroríficos, la película explora, en forma de una metáfora extrema, la constante transformación de las cosas, aquí expresada como mutaciones espontáneas que transforman y mezclan el ADN de todas las formas de vida dentro del “brillo”. Es como Stalker de Tarkovski por vía del horror cósmico lovecraftiano de El color surgido del espacio.

    Thor: Ragnarok (2017)

    El papel más famoso de Tessa Thompson a nivel mundial, por virtud del enorme alcance de los tentáculos marvelitas, sin duda es su debut como Valkiria en Thor: Ragnarok, tercera entrega en la saga del Dios del trueno. La guerrera asgardiana caída es el contrapunto racional, sarcástico y aterrizado para las payasadas de Thor (Chris Hemsworth), Bruce Banner/ Hulk (Mark Ruffalo) y Loki (Tom Hiddleston), quienes operan más en el registro de una comedia de amigos.

    Aunque hay elementos en común con sus predecesoras, esta película es más cercana a la sensibilidad de Guardianes de la galaxia que a la de las primeras películas de Thor. Si te gusta lo que Thompson ofrece aquí, tienes que verla también en Thor: Amor y trueno y en Hombres de negro: MIB Internacional, donde hace dupla de nuevo con Hemsworth.

  • 8 franquicias del cine que fueron al espacio (ordenadas por grado de ridiculez)

    8 franquicias del cine que fueron al espacio (ordenadas por grado de ridiculez)

    Lalo Ortega

    Editor de JustWatch

    Al espacio exterior se le conoce como “la última frontera” por la inmensidad de sitios inexplorados y misterios que aloja. Pero cuando hablamos de cine, también puede ser la última frontera que separa la credibilidad del absurdo. El paso que algunas franquicias de la ficción han dado en busca de frescura, innovación, mera emoción o algunos billetes rápidos, sólo para verse arrastradas por los poderosos campos gravitacionales de la ridiculez.

    Desde el auto/cohete de Fast & Furious a Jason Voorhees en el espacio, ordenamos 8 franquicias del cine que fueron al espacio por orden de menor a mayor ridiculez, y te decimos dónde verlas en streaming.

    Los Teleñecos en el espacio (1999)

    ¿Qué es, exactamente, Gonzo de los Teleñecos? El grupo contiene a personajes basados en animales discernibles, desde ranas hasta cerdos y osos. La ambigüedad sobre Gonzo ha sido una broma recurrente en la franquicia, pero en Los Teleñecos en el espacio (Muppets from Space) es el detonador de la trama, que lo ve buscando sus orígenes en las estrellas.

    Y estos son, a final de cuentas, los Teleñecos, marionetas que protagonizan comedias musicales de fantasía con temáticas que van desde piratas hasta terror. No es ridículo en absoluto que la franquicia haya ido al espacio, pero sí hay que decir que se trata de una de las películas más débiles de los personajes. No es Los Teleñecos en Cuento de Navidad ni Los Teleñecos en la Isla del tesoro, pero si has disfrutado de estos títulos, igual te gustará.

    Aterriza como puedas 2 (1982)

    La original Aterriza como puedas (Airplane) ya era una parodia que recurría a la comedia visual para exagerar, en grado extremo, la película de desastres Aeropuerto. Así que, en cierto sentido, llevar las cosas al espacio exterior no es tanto algo ridículo, sino una necesidad creativa para justificar la existencia de Aterriza como puedas 2 (Airplane 2: The Sequel).

    Cabe mencionar que la trama sobre naves y estaciones espaciales permite un genial cameo de William Shatner, quien parodia su rol como el Capitán Kirk en Star Trek. Esta secuela, hay que decirlo, no alcanza la genialidad de la original, pero si disfrutas la comedia física de parodias como Atrápalo como puedas (The Naked Gun), te seguirás divirtiendo mucho aquí.

    Moonraker (1979)

    La saga de James Bond, el agente 007, siempre ha tenido algunos elementos de ciencia ficción que estiran los límites de la credibilidad, pero la era con Roger Moore en el protagónico fue especialmente conocida por sus indulgencias camp. Y Moonraker fue donde finalmente Bond fue al espacio en una misión para frenar un complot para aniquilar la vida en el planeta Tierra desde una estación espacial.

    Este singular episodio en la saga del 007 fue concebido, en buena parte, como respuesta al sensacional éxito de Star Wars, cuyos efectos especiales tuvieron un impacto sin precedentes. Es Bond en su forma más camp, más allá de cualquier posible parodia de El Súper Agente 96 y más cercana a los terrenos de 2001: Una odisea del espacio, pero con menos realismo 

    Ice Age: El gran cataclismo (2016)

    Como franquicia centrada en animales prehistóricos a lo largo de seis entregas (con otra en camino), Ice Age ha tenido que ingeniárselas para enfrentar a sus protagonistas con amenazas distintas y cada vez más estrafalarias. En Ice Age: El gran cataclismo, la ardilla prehistórica Scrat, perpetradora y víctima de las mejores secuencias de comedia física de la saga, termina en una nave alienígena atrapada en el hielo durante su perpetua persecución de una bellota. Una cosa lleva a la otra, y un asteroide acaba en curso de colisión con la Tierra.

    No es que esto haya salido por completo de la nada—la mencionada nave aparece en la primera entrega—, pero incluso para una película de animación, esto es un perfecto ejemplo de “saltar el tiburón”. Sigue siendo Ice Age, con un poco de Moonfall de Roland Emmerich en la mezcla.

    Critters 4 (1992)

    Critters fue otra de esas franquicias de terror que, al irse secando creativamente, optó por la vía fácil para generar un poco de sensación: mandar a sus criaturas carnívoras al espacio. Critters 4 comienza con los últimos dos huevos de Krites congelados y enviados a las estrellas, donde son encontrados por una nave espacial, cuyos tripulantes terminan condenados a enfrentarse a estos seres.

    Teniendo en cuenta que la saga de Critters fue lanzada para aprovechar el éxito de Gremlins, comedia de terror temática y tonalmente similar, no es tan descabellado que esta franquicia haya ido al espacio. Sigue en el mismo espíritu absurdo, pero filtrado por Alien: el octavo pasajero.

    Leprechaun 4: En el espacio (1996)

    Ya adelanta bastante sobre el asunto el puro hecho de que lo más novedoso y absurdo de una premisa se encuentre en el subtítulo. Leprechaun 4: En el espacio lleva al ser sobrenatural irlandés del título a las estrellas luego de tres películas de asesinatos en la Tierra. Ahora, sus desafortunadas víctimas son marines espaciales en una misión para establecer relaciones diplomáticas con una princesa espacial.

    Es, en resumidas cuentas, el equivalente para la saga Leprechaun de lo que Jason X es para Viernes 13, con el mismo grado de exageraciones visuales de su contemporánea Alien: Resurrección, pero por vía de La loca historia de las galaxias. Sus dos salvaciones son Warwick Davis en el rol principal, realizando ejecuciones tan imaginativas que es mejor no adelantar aquí.

    Fast & Furious 9 (2021)

    En los 20 años entre el estreno de la entrega original y la novena, la saga de Fast & Furious (también conocida como A todo gas) atravesó transformaciones radicales. Del mundo de los atracos y las carreras clandestinas, Dom Toretto (Vin Diesel) y compañía pasaron de ser viles bandidos a, virtualmente, mercenarios cuasi-superhéroes. ¿Cómo superar las acrobacias en las Etihad Towers de Abu Dhabi de la séptima, o la persecución en el hielo contra un submarino en la octava?

    Fast & Furious 9 responde con una incursión al espacio, aunque es breve. Para hackear un satélite, Tej (Ludacris) y Roman (Tyrese Gibson) son enviados a órbita a bordo de un auto con un muy peculiar tuning: un cohete. Es sólo por una secuencia, pero incluso en el mundo de alocadas acrobacias de la saga, resultó ser demasiado para algunos, incluso al interior de la producción.

    Jason X (2001)

    No podemos hablar de franquicias del cine que fueron al espacio con resultados ridículos sin mencionar a Jason X, tan infame en su momento como querida en retrospectiva. La trama se sitúa en un futuro lejano en el que la Tierra es inhóspita, pero la leyenda de Jason Voorhees sobrevive. Ocasionales expediciones al planeta recogen vestigios de la vieja civilización y es así como Jason es descubierto en suspensión criogénica. Su ida al espacio convierte a esta bestia implacable en un cyborg virtualmente imparable.

    Como décima entrega de su franquicia, es el resultado del impulso creativo que, al quedarse sin ideas en la Tierra, miró hacia el espacio. Al final sigue siendo Viernes 13 en el sentido de que ahí sigue Jason matando adolescentes, pero atrapado entre el humor autorreflexivo de Scream y la acción exagerada de las primeras adaptaciones de Resident Evil.

  •  Los 10 mejores cameos de Navy: Investigación Criminal

    Los 10 mejores cameos de Navy: Investigación Criminal

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Hay veces que un cameo lo cambia todo en una serie. Alguien inesperado aparece y se queda en tu cabeza. No lo puedes sacar de ahí. Y lo mejor es cuando los cameos ayudan a los personajes a crecer de una manera que sería imposible de otra forma. 

    Tras el reciente crossover entre NAVY: Investigación Criminal (2003-) y NCIS: Origins (2024-) y con el regreso de Gibbs de nuevo a la serie en que nos conquistó, es el momento perfecto para adentrarse en nuestra lista de los 10 cameos más grandes e impactantes de NAVY: Investigación criminal (2003-).

    Michelle Obama (Temporada 13, Episodio 22)

    El cameo por excelencia de NAVY: Investigación Criminal (2003-). ¡La mismísima Michelle Obama! Y sí, vimos este episodio una cantidad insana de veces. Insana. Cuando Michelle Obama aparece, todo cambia. Ella se interpreta a sí misma en una mesa redonda de la iniciativa Joining Forces que ella misma fundó junto al doctor Jill Biden en 2011. Y sólo necesito una serie con ella como protagonista. Vería horas de ella sólo haciendo cosas normales. Y lo que más me gusta de su aparición en la serie es que logra que todo parezca más cercano, más real, como lo hizo Drew Carey. Si te gusta eso, El ala oeste de la Casa Blanca (1999-2006) es para ti.

    Jamie Lee Curtis (Temporada 9, Episodios 16-23)

    Lo mejor del paso de Jamie Lee Curtis como la Dr. Samantha Ryan—una psicóloga y fugaz interés amoroso de Gibbs— por NAVY: Investigación criminal (2003-) es que descoloca a Gibbs y lo saca de su zona de confort. Su personaje entra y de repente todo se vuelve más real, más incómodo. Las escenas entre ambos parecen un duelo porque ella lo desafía. Y eso es justo lo que hace que funcione tan bien. Lee Curtis desarmó al equipo por completo, como hizo Lily Tomlin en su momento. Si te gustó lo que trajo consigo este cameo, prueba a ver True Detective: Noche polar (2014-).

    Lily Tomlin (Temporada 9, Episodio 3)

    Lily Tomlin no necesita presentación como Penélope Langston, la abuela de McGee, que con un pasado hippie. Su presencia cambia la dinámica del equipo, especialmente de su nieto, que muestra un lado más cálido, desconocido hasta entonces. Lo bonito de su cameo es que tiene esa forma de mirar tan de las abuelas, que es imposible no recordar a la tuya. Por eso este episodio se siente especial, como un regalo. Y sí, igual que Jamie Lee Curtis, Lily consigue que los demás bajen la guardia. Si te gusta eso, échale un ojo a Grace and Frankie (2015-2022).

    Millie Bobby Brown (Temporada 12, Episodio 6)

    Millie Bobby Brown apareció en NAVY: Investigación Criminal (2003-) como la sociópata Rachel Barnes antes de ser la estrella que todos conocemos, pero ya se notaba que iba a llegar lejos. Su cameo me gusta porque pone en jaque a todos los adultos. Los descoloca. Los engaña. Pero lo que más destaco de su aparición es cómo logra que veas el trabajo de Gibbs y el resto del equipo desde otro ángulo, otro punto de vista. Si quieres ver más de ella y de su increíble talento, Stranger Things (2016-2025) lo demuestra. Como pasa con el cameo de Colin Hanks, su aparición es breve, pero no la puedes olvidar.

    Colin Hanks (Temporada 10, Episodio 23)

    Colin Hanks aparece en la serie como el inspector del Departamento de Defensa Richard Parsons y todo cambia. Su personaje pone a prueba al equipo entero y los obliga a elegir un bando. Me encanta porque es un antagonista sin ser realmente un villano. Sólo es alguien que ve las cosas desde otro punto de vista. Lo mejor es ver cómo hace que conozcamos nuevos lados, nuevas aristas, de Gibbs y Vance. Si te atraen estos personajes, Fargo (2014-2024) es tu serie. Y, como pasó con Millie Bobby Brown, Hanks no pasa mucho tiempo en pantalla, pero deja una marca.

    Glen Powell (Temporada 10, Episodio 7)

    Glen Powell llena cualquier escena. Cuando aparece como el sargento de la Infantería de Marina Evan Westcott rompe la rutina del equipo y los obliga a mirar a un soldado que no encaja del todo en el molde, que se enfrenta a ellos. Hay algo en esa especie de tristeza que carga que lo cambia todo, como Colin Hanks. Me gusta cómo consigue hacer que el caso se sienta distinto solo por estar ahí. Sólo siendo diferente. Si te quedaste con ganas de verlo más, Top Gun: Maverick (2022) es perfecta para ello.

    Abigail Breslin (Temporada 4, Episodio 19)

    Abigail Breslin llega en un episodio que nos duele cada vez que volvemos a verlo. Lo más bonito de su cameo como Sandy Watson es cómo logra que los personajes bajen la guardia por un instante—y nosotros también, la verdad—, como el personaje de Glen Powell. ¿Y ese giro final de la trama? ¡Aún seguimos pensando en ello!. Y eso ya lo dice todo. Si te apetece volver a verla en un papel padecido, Pequeña Miss Sunshine (2006) sigue siendo una joya.

    Robert Wagner (Temporada 7, Episodio 12)

    Lo que siempre me ha fascinado del cameo de Robert Wagner como Anthony DiNozzo Sr. es la forma en que entra en la vida de Tony como si llevara años esperando ese momento. Su relación es complicada y eso hace que veamos un lado distinto de Tony. Durante este episodio, él vuelve a ser ese niño que siempre esperaba que su padre no le fallara…para que siempre lo hiciera. Esas escenas entre padre e hijo hacen que entiendas mejor por qué Tony es como es. Y lo mejor es que si este episodio te deja con ganas, ¡hay mucha más familia DiNozzo por venir! Wagner aparece en un total de 13 capítulos a lo largo de la serie. Desde luego, si tuviéramos que quedarnos con los dos mejores cameos, elegiríamos este y el de Michelle Obama. Y si quieres conocer más a Wagner, échale un vistazo a Hart y Hart (1979-1984).

    Drew Carey (Temporada 15, Episodio 16)

    Drew Carey es precisamente el tipo de persona que encaja a la perfección en la serie, ya que sirvió durante 6 años como un reserva de la Marina. En la serie interpreta al Sargento retirado John Ross y encaja a la perfección con Jack Sloane. Y ¡nos encanta!. La conexión que hay entre ambos, parecido a lo que sucede con el cameo de Robert Wagner, es lo mejor del episodio. Y no nos esperábamos algo así, la verdad. Me gusta mucho ver cómo Sloane puede desahogarse con alguien que la entiende, que la comprende a un nivel que nadie hace. Si quieres ver a Carey en un papel completamente distinto, The Drew Carey Show (1995-2004) muestra su faceta más cómica.

    Leon Russom (Temporada 1, Episodio 18)

    El cameo de Leon Russom es un pequeño regalo para los fans de toda la vida de NAVY: Investigación Criminal (2003-), ya que apareció en varios episodios de JAG: Alerta roja (1995-2005)—el origen de toda esta franquicia— como el Teniente General Anthony Manzarek. Además, también formó parte de los primeros años de Expediente X (1993-2018) y verlo aquí es…¡un sueño! Es casi como si Gibbs y Mulder existieran en el mismo mundo, por cierto, ¿os imagináis a esos dos juntos? Esa es otra serie que veríamos seguro, como la de Michelle Obama. Si te gustan estos crossovers, échale un vistazo a Ley y orden (1990-).

  • El final explicado de 'Predator: Badlands' (y lo que significa para la franquicia Alien)

    El final explicado de 'Predator: Badlands' (y lo que significa para la franquicia Alien)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Predator: Badlands (2025) marca el regreso de la saga Predator a los cines, con una propuesta tan arriesgada en la que, por primera vez en la historia de la franquicia, el cazador alienígena deja de ser el villano para convertirse en protagonista. 

    Dirigida por Dan Trachtenberg, responsable del renacimiento de la saga con Predator: La presa (2022) y Predator: Asesino de Asesinos (2025), esta séptima entrega llega cargada de giros y conexiones con el universo de Alien (1979) y un final abierto que sienta las bases para una nueva expansión del universo Yautja. Exploramos qué sucede en los minutos finales, cómo cambian todo el panorama y qué podemos esperar de futuros crossovers.

    Weyland-Yutani y el verdadero enemigo

    Predator: Badlands se desarrolla en el futuro más lejano mostrado en ambas franquicias, incluso más allá de Alien: Resurrección (1997), situándose deliberadamente fuera de cualquier conflicto con otras entregas. La historia sigue a Dek, un joven Yautja considerado el eslabón débil de su clan desterrado con intención de cazar al Kalisk, una criatura aparentemente inmortal que representa el depredador supremo. El planeta Genna se convierte en un escenario hostil donde encuentra a Thia, una sintética de Weyland-Yutani que ha desarrollado conciencia propia tras resultar dañada, interpretada por Elle Fanning en un doble papel que también incluye a su hermana Tessa.

    Los compases finales de Predator: Badlands dan la vuelta a la premisa inicial. La batalla no es contra el Kalisk como se había planteado durante toda la película, sino contra un ejército de sintéticos de Weyland-Yutani comandados por la inteligencia artificial Mu/th/ur (madre), que ya conocemos de la saga Alien. La corporación ha capturado al Kalisk y también a Thia, revelando que su verdadero objetivo no era la “exploración científica” sino tener el control de las especies más letales del universo, como plantea Alien: Planeta tierra. La empresa es el elemento más significativo para el futuro de ambas franquicias, abriendo la puerta a encuentros entre Yautjas y xenomorfos en un nuevo contexto.

    Dek logra liberar a Thia y al Kalisk derrotando a los sintéticos hasta acabar con Tessa, quien explota al Kalisk desde dentro tras ser devorada, matando al depredador “invencible”, pero sabemos que Bud es una cría de Kalisk, adoptada por Dek como su nueva familia. Ahora, la sintética es la nueva “asesina suprema”, por lo que es ella a quien el Yautja reclama su cabeza como trofeo para demostrar su valía ante su clan. Cuando regresa a su planeta con este, su padre Njhorr sigue sin estar conforme, su orgullo de patriarca le impide aceptar que su hijo "débil" haya logrado lo imposible.

    El giro final y lo que sugiere

    Hay una brutal pelea final en la que Dek somete a su progenitor, pero es Bud quien le da el golpe de gracia, arrancándole la cabeza y cerrando un nuevo clan, una familia basada en la lealtad y no en la jerarquía y el miedo, pero en ese momento llega una nave con su madre. Han formado una unidad alternativa que desafía las expectativas de sus lugares de origen, un concepto que resuena a películas recientes como Guardianes de la Galaxia (2014), pero Trachtenberg ha comentado en entrevistas que este cliffhanger sugiere que las cosas podrían empeorar considerablemente con la aparición de la madre.

    Los Predator hembra hasta ahora solo habían aparecido en cómics y novelas del universo expandido, donde se describen como más fuertes, agresivas y estratégicas que los machos, lo que sugiere una relación de poder mucho más peligrosa. Trachtenberg ha declarado que aunque no hay anuncio oficial de una continuación, ya tiene preparado el concepto para una tercera película en acción real tras La presa y Badlands del que aún no ha revelado detalles. Su entusiasmo es palpable: "Lo genial es que ahora tenemos todos estos personajes interesantes, y quién sabe cuál será el siguiente. No sabía que el siguiente iba a ser Asesino de Asesinos o la historia de Dek, y al final terminamos haciendo ambas al mismo tiempo".

    Conexiones con 'Alien' y el crossover definitivo

    Las conexiones de Predator: Badlands con el universo Alien  están ligadas con Weyland-Yutani. Thia recuerda inevitablemente a personajes como Bishop de Aliens (1986) o David de Prometheus (2012), la inteligencia artificial Mu/th/ur que controla las operaciones de la corporación es la misma de Alien (1979), que conocimos como la computadora de la nave Nostromo, estableciendo una continuidad directa, aunque el "tercer proyecto" de Trachtenberg no sea la lucha entre monstruos que muchos esperan, ya que los planes podrían ser aún más ambiciosos. Por lo pronto, la colonia de la corporación en el planeta se parece mucho en diseño a la presentada al principio de Alien: Romulus (2024), lo que no parece casual.

    Los anteriores intentos sufrieron el haber intentado juntar ambas franquicias sin desarrollar adecuadamente las piezas, por lo que Alien vs. Predator (2004) y Aliens vs. Predator 2: Requiem (2007) no son muy apreciadas por los fans. Trachtenberg parece haber aprendido esas lecciones, y por ello plantea el regreso de Amber Midthunder como Naru en el final de Asesino de Asesinos, que también rescata deliberadamente Depredador (1987) y Depredador 2 (1990) al mostrar a Mike Harrigan y Dutch Schaefer en una escena a mitad de créditos, con dibujos animados de Danny Glover y Arnold Schwarzenegger en sus papeles icónicos.

    Esta decisión demuestra que Trachtenberg está dispuesto a unir diferentes períodos temporales de la saga, pero Badlands se sitúa siglos en el futuro, así que cualquiera de estos personajes estaría muerto, a menos que se introduzcan elementos de viaje temporal, lo que sí que tendría sentido para construir un universo cinematográfico donde cada película funciona como una obra independiente, pero también como pieza de un rompecabezas mayor, similar a lo que Marvel logró antes de Los Vengadores (2012).

    Trachtenberg busca eliminar la idea de que los depredadores son villanos de slasher como Michael Myers en Halloween para presentarnos criaturas con una cultura compleja, como se sugería en Predators (2010) y The Predator (2018), códigos de honor y jerarquías sociales que permiten crear un mundo más extenso, así que ahora tiene múltiples caminos para el futuro de la saga. El regreso de Dek, Thia y Bud parece inevitable dado el final abierto y el cliffhanger con la madre de Dek. Los xenomorfos aún no han hecho aparición, pero los cimientos están colocados con Weyland-Yutani operando en el mismo espacio temporal, laa pregunta no es si habrá un crossover sino cuándo y cómo.

    El encuentro entre Yautjas y xenomorfos bajo su dirección podría implicar el choque entre la caza ritualizada y el instinto, con sintéticos o humanos en medio de ese conflicto. De momento, lo más probable es que la misteriosa tercera película de Trachtenberg introduzca un concepto completamente nuevo dentro del universo Predator, según ha insinuado se trata de "algo que nadie ha hecho en ciencia ficción, nadie ha hecho en Predator, nadie ha hecho con la criatura". Sea lo que sea, será el proyecto que establezca las reglas para un futuro que pasa por la macedonia de todo lo que hemos venido viendo.

  • Las 5 adaptaciones a cine y series que superan de lejos a su original

    Las 5 adaptaciones a cine y series que superan de lejos a su original

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    A día de hoy, por fin hemos superado la discusión sobre si las adaptaciones son mejores o peores que el libro, juego o bote de champú del que parten: la página y la pantalla, simplemente, comunican de maneras distintas. A la vez, comparar materiales originales y sus respectivas adaptaciones resulta más que fructífero para entender cómo trabaja cada medio y por qué algunos originales ya están pensados de manera tan visual que piden ser –sí o sí– adaptados.

    Por ejemplo, Los últimos de nosotros (2023) construye su relato desde una perspectiva psicológica compleja, una línea narrativa inamovible y un puñado de escenas cinemáticas que, aun cuando HBO no había anunciado su adaptación “a tele”, ya pedían reinterpretarse en clave cinematográfica o serial.

    Las adaptaciones también pueden actualizar el contenido de las obras de las que parten. Joker (2019) reconfigura el imaginario alrededor del Guasón de Gotham con la salud mental en el centro, y en una doble vuelta de tuerca Watchmen (2019) se inspira tanto en el cómic de Vertigo como en la película de Zack Snyder, sacando el polvo al relato de Alan Moore y cuestionando el fandom que reunió.

    En fin, las adaptaciones toman caminos sorprendentes y muy productivos, así que en JustWatch les hemos prestado homenaje destacando cinco trabajos que propusieron alternativas interesantes (es decir, “mejoraron”) sus materiales de base. Pasen y lean.

    El castillo ambulante (2004)

    La adaptación animada de El castillo ambulante (2004), dirigida por Hayao Miyazaki, transforma la novela de Diana Wynne Jones en un espectáculo visual sin parangón, uno con que no pueden compararse ni la imagen real ni la letra impresa; claramente al nivel de El viaje de Chihiro (2001). Mientras que el libro profundiza en los aspectos mágicos y lógicos del mundo de Howl, la película de Ghibli se centra en la plasticidad de los cuerpos y la belleza rotunda del paisaje europeo.

    Como El arco de Reze (2025), es hija tanto de la novela como de la mezcla perfecta entre una puesta en escena poderosa y la fuerza de la animación contemporánea. Además, Miyazaki introduce además una dimensión antibélica apenas presente en la novela, que la vuelve imprescindible como obra de arte, pero también como pieza de activismo.

    Clueless (Fuera de onda) (1995)

    En la línea de las actualizaciones, quizás te sorprendas al descubrir que Clueless (Fuera de onda) (1995) adapta libremente la Emma de Jane Austen. Amy Heckerling dio brillo nuevo al argumento trasladando la historia a un instituto de Beverly Hills en los años noventa. Sustituye la sociedad inglesa y los complejos juegos sociales de la aristocracia por el mundillo del instituto: al final, todo es fiestas, moda y cotilleo.

    La gran diferencia entre ambas recae –de hecho– en cómo el retrato social en estricto presente convierte la realidad en pura sátira, anticipando la acidez que tanto apreciamos en el género mumblecore y hasta en la posterior Fleabag (2016). Por lo demás, ¿cómo nos quedaríamos con Austen, cuando tenemos a Cher por protagonista?

    Chainsaw Man - La película: El arco de Reze (2025)

    Sé que puedo ser la única persona en opinar así, pero ahí va: el manga de Tatsuki Fujimoto del que parte el anime de Chainsaw Man (2022) es y será para siempre mucho más interesante que la serie. Ya sólo porque el estilo de dibujo resulta infinitamente más bruto y desproporcionado, lo cual conjuga más con el reparto de deshechos morales que lo encabeza, o por lo menos mejor que la pulcritud inmaculada de la animación de MAPPA.

    Dicho esto, Chainsaw Man - La película: El arco de Reze (2025) toma el arte y el presupuesto de la serie original y los desmejora, destripando y experimentando con mil estilos de acción pero sin restar un épice brío a unos combates pirotécnicos, que se ven igual que se escucha una canción de trash metal del bueno o se disfruta del anime glam de Inu-Oh (2022). Quédate con la estética y la música del anime original, hazla punk, y tienes una obra sublime.

    The Leftovers (2014)

    Como Clueless (Fuera de onda) sobre Emma, The Leftovers (2014) poco o nada tiene que ver con la novela de Tom Perrotta. Si aquella apenas atisbaba una premisa potente, la historia sólo se desarrolla de veras en la serie de Damon Lindelof sobre los efectos catastróficos de la desaparición repentina del 2% de la población mundial. Al contrario del libro, centrado en Kevin Garvey y su familia, la serie multiplica perspectivas y desarrolla personajes secundarios, como la comunidad de Mapleton y los cultos, que se expanden hasta convertirse en claves sobre el dolor y la incertidumbre.

    Claro que la novela de base merece una lectura, pero doblan la apuesta a toda la potencia emocional que la imagen permite Lindelof, y el ejército de gente talentosa que escribió para él, como Craig Zobel (de hecho, si le restamos el componente fantástico queda algo bastante parecido a Yegua de Easttown). Otra recomendación del estilo: Chernobyl (2019) de Craig Mazin.

    Psicosis (1960)

    Alfred Hitchcock era un tremendo fan de las obras pulp. Igual que Steven Spielberg con Tiburón (1975), o Miyazaki con El castillo ambulante, tantas de sus películas adaptan novelas baratas –y mayoritariamente malas– hoy resignificadas como clásicos atemporales. Psicosis (1960) fue una de ellas y, de hecho, en el ADN de la película aún se intuyen marcas deliciosas de la baratija original. O sea: ¿cómo no va a ser pulp una historia sobre un incel que mata disfrazándose de su madre muerta?

    El gran cambio, sin embargo, viene de la voz narrativa. Hitchcock elimina ese acceso directo a la psique de Norman Bates, mientras procura observarla a través de gestos nerviosos y tics. Por ello la escena de la ducha nos sigue espantando, no esperamos nunca la muerte que parte la película en dos y seguimos preguntándonos por los ojos de Anthony Perkins del final más inquietante que recuerdo. Imagínate una voz en off comentándolo todo…

  • Atractivos y terroríficos: los 10 mejores monstruos de Guillermo del Toro

    Atractivos y terroríficos: los 10 mejores monstruos de Guillermo del Toro

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Los monstruos de Guillermo del Toro no solo dan miedo, sino que también seducen. Están llenos de belleza rara, heridas visibles y metáforas que nos devuelven nuestra propias sombras. En esta guía repasamos, en orden de estreno, las diez criaturas físicas que para mí condensan lo mejor de su imaginario: por qué fascinan, por qué inquietan y cómo dialogan con otras bestias del cine fantástico. 

    Tras maravillarnos con Frankenstein, la idea es ayudarte a descubrir otras criaturas de su filmografía y explicarte qué las hace memorables.

    Demonio invocado — Geometría (1987)

    El demonio que convoca el adolescente de Geometría es pequeño en metraje, pero enorme en intención: un ser corpóreo que lleva al extremo el deseo de controlar la muerte. 

    Me atrae su tono de cómic ochentero y la insolencia con la que irrumpe en la vida doméstica; es menos solemne que otros diablos del cine y más juguetón, casi travieso. Lo terrorífico está en la moraleja: pedir milagros tiene un coste y el caos siempre pasa factura. 

    Comparado con los pactos mefistofélicos de El corazón del ángel, aquí la sátira manda; frente a criaturas posteriores de Del Toro, es el “borrador” punk del Fauno: otra figura ambigua que te guía… o te pierde.

    Como película, Geometría tiene la ingenuidad de un experimento, pero también la semilla de todo lo que vendrá más tarde: humor, fatalismo y cariño por lo sobrenatural. Este demonio no es solo un susto: es una advertencia envuelta en broma. 

    Funciona como catalizador del deseo humano de burlar la muerte, recordándonos que el horror no siempre viene del más allá, sino de nuestra propia soberbia.

    Insectos mecánicos — Cronos (1993)

    El artefacto de Cronos (un escarabajo mecánico con vida propia) parasita a Jesús Gris y lo empuja hacia un vampirismo refinado. Su atractivo es táctil: engranajes dorados, zumbido hipnótico y una sensualidad alquímica que anticipa la obsesión por el “objeto-monstruo” de Del Toro. 

    Su terror no es el bicho en sí, sino el efecto que provoca: dependencia, degeneración y sed. Frente a vampiros clásicos como los de Drácula de Bram Stoker, Cronos apuesta por biología y relojería. 

    Y si lo comparo con la Raza judas de Mimic, comparten la raíz “científica”, aunque el escarabajo es íntimo y elegante; mientras los Judas, industriales y depredadores. Dentro de esta lista, dialoga con la Criatura de Frankenstein: ambos nacen de una tecnología que “se pasa de lista”.

    La película me sigue pareciendo una joya. Tiene algo de El gabinete del doctor Caligari y algo de Nosferatu (de la que escribimos una guía para verla en orden), pero filtrado por un México húmedo y melancólico. El escarabajo es bello, casi joyería viva, y al mismo tiempo repulsivo. 

    Es el equilibrio perfecto entre la fascinación y el asco. En Cronos, el monstruo no es enemigo sino un espejo: el símbolo de la obsesión humana por prolongar lo inevitable.

    La Raza judas — Mimic (1997)

    Los insectos mutantes de Mimic fascinan por su camuflaje: imitan siluetas humanas con una perversión de lo cotidiano (el hombre de gabardina que no lo es). Su atractivo es biológico: evolución acelerada, diseño que huele a laboratorio y alcantarilla.

    Su siniestralidad nace de lo “casi humano” (el valle inquietante aplicado a una cucaracha gigante). Frente a xenomorfos como los de Alien, los Judas no son perfectos depredadores; son errores urbanos de nuestra soberbia científica. 

    Comparados con los Reapers de Blade 2, comparten mutación y hambre, pero los Judas aterran por proximidad: están debajo de nuestros pies. Dentro de la propia lista, son el reverso sucio del Hombre Anfibio: ambos son “otros” biológicos, pero uno invita al amor y el otro al insecticida.

    Aunque su trama no está a la altura de sus ideas, Mimic es el Del Toro más subestimado. Bajo su envoltorio de thriller noventero hay una tesis muy moderna: el monstruo como resultado de la manipulación humana. La Raza judas es tanto amenaza como advertencia: la ciencia que juega a ser Dios termina devorada por su propia creación (el paralelismo con Frankenstein es evidente)..

    Vampiros (Reapers) — Blade II (2002)

    Los Reapers son la actualización carnívora del vampiro: mandíbula hendida, biología imparable, virus que devora a su propia especie. Me seduce su lectura de “evolución descontrolada” y el fetichismo biomecánico del diseño. Dan miedo porque no negocian: son necesidad pura. 

    Si los enfrento a películas de vampiros como los de Entrevista con el vampiro, Del Toro corre hacia la carne, la saliva y el pliegue. Y comparados con Cronos, aquí el vampirismo pierde elegancia pero gana en físico y acción. 

    Dentro de la lista, son primos salvajes del Hombre Pálido: ambos comen, pero uno encarna la glotonería mística y los Reapers, la pandemia sin ética.

    En Blade II, el monstruo no es enemigo exterior, sino evolución interna: la plaga que corrompe a los propios vampiros. Del Toro convierte el cine de acción en laboratorio de biología infernal. Lo atractivo es su energía; lo terrorífico, su falta de alma. Si Cronos era la tentación individual, Blade II es la enfermedad colectiva.

    Hellboy — Hellboy (2004)

    Hellboy es, quizá, el monstruo más carismático de Del Toro: demonio de puño pétreo y corazón blando. Su atractivo está en el contraste: bestia roja con humor seco, outsider que decide pertenecer. 

    Su amenaza no es él, sino su destino: llave de un apocalipsis que lucha por no abrir. Frente a otras películas de antihéroes demoníacos como Spawn, Hellboy gana por humanidad y puesta en escena artesanal. 

    Comparado con el Fauno, comparten ambigüedad moral y un físico inolvidable; con el Hombre Anfibio, el tema de “ser amado pese a”. Y si lo mido con enemigos internos de El callejón de las almas perdidas, Hellboy recuerda que lo monstruoso puede elegir el bien.

    Como película, Hellboy es una mezcla perfecta entre lo pulp y la melancolía. Del Toro logra algo rarísimo: un blockbuster con alma. Hellboy no es un villano, sino un héroe cansado que carga con su propio origen infernal. En su mundo, el monstruo no amenaza al hombre: lo protege.

    El Fauno — El laberinto del fauno (2006)

    El Fauno me fascina por su ambigüedad: ¿guía, embaucador o guardián? Su atractivo es telúrico (madera, cuernos, polvo de mito) y su peligro, la manipulación del deseo infantil. 

    Frente a otros faunos del cine (el amable de Narnia), este es adulto, retorcido y lleno de zonas grises. En la propia lista, dialoga con el Ángel de la Muerte (ambos “funcionarios” de lo sagrado) y con Hellboy (bestias con código moral). También se contrapone al Hombre pálido: el Fauno promete acceso; el Pálido, prohibición. Es uno de los mejores porque condensa la tesis del director: lo fantástico como prueba ética.

    El laberinto del fauno es la síntesis perfecta del estilo Del Toro: poesía, política y monstruos que enseñan a mirar. El Fauno es un guardián que somete a Ofelia a pruebas, pero también una figura de duda. No sabemos si miente, y eso lo vuelve humano. Su papel es el de mediador entre mundos, entre obediencia y libertad.

    El Hombre pálido — El laberinto del fauno (2006)

    El hombre pálido es la imagen-aguijón del cine de Del Toro: ojos en las manos, piel colgante y un banquete prohibido. Su atractivo (sí, atractivo) es icónico: una composición pura y una estampa que no olvidas. 

    Su terror, por el contrario, es bíblico: castigo a la desobediencia, devorador de niños, ritual de la mirada. Si lo comparo con el bogeymen del siglo XXI (Slender Man, It), el Pálido gana en simbolismo: no es solo un susto, es un mandamiento. 

    Frente a los Reapers, come menos y trasciende más. Y dentro de la lista, es el reverso del Hombre Anfibio: ambos son bellos a su modo, pero uno promete ternura y el otro, pasar factura.

    En la película, su escena funciona como una parábola: la inocencia tentada, la curiosidad castigada. Lo que me sigue asombrando es su quietud, su diseño casi pictórico. No necesita moverse para aterrar. Representa la voracidad del poder, y en esa pasividad monstruosa se esconde su fuerza.

    El Ángel de la Muerte — Hellboy II: El ejército dorado (2008)

    Con ojos en las alas y solemnidad de retablo, el Ángel de la Muerte en Hellboy II, impone. Su atractivo es litúrgico: parece una pintura gótica que ha cobrado vida. Su terror no está en matar, sino en el trato: salvar con condiciones apocalípticas. 

    Comparado con los ángeles oscuros de Constantine, este tiene más artesanía y destino. Dentro de la lista, se parece al Fauno: ambos son intermediarios; uno del bosque, otro del más allá. Y frente a Hellboy, funciona como su espejo fatal: recuerda que ser monstruo también es cargar con profecías. Es de lo mejor del Toro por capacidad de mitificación en un plano.

    En Hellboy II, el Ángel no es solo decorativo: encarna el peso del destino. Me fascina su ambigüedad (es juez y salvador a la vez) y cómo su aparición redefine el tono de la película. No es terror, es teología visual. Su papel es advertir que la compasión puede traer el fin del mundo, un dilema muy deltoriano.

    El Hombre Anfibio — La forma del agua (2017)

    El anfibio es erótico y sagrado; un “monstruo” que no pide perdón por su belleza. Atrae por su físico clásico (eco de La mujer y el monstruo), por su piel-ornamento y por la ternura sin palabras. 

    Aterroriza cuando lo vemos a través del humano cruel: la ciencia que tortura. Comparado con criaturas amables como E.T., este es adulto, sensual y político. Frente a la Raza judas o los Reapers, desmonta la ecuación “no humano = amenaza”. Dentro de la lista, es el contrapunto del Pálido: demuestra que el verdadero monstruo puede llevar corbata. Es de los mejores porque convierte el miedo en deseo y gana un Oscar haciéndolo.

    Como película, La forma del agua me parece el triunfo definitivo de Del Toro: convertir lo monstruoso en romántico sin diluir su rareza. El Hombre Anfibio es el corazón moral del film: enseña empatía a quienes ya la habían perdido. Su papel es claro: redimir la diferencia y reconciliar belleza.

    La Criatura — Frankenstein (2025)

    La Criatura de Frankenstein hereda toda la tradición del monstruo trágico: cuerpo remendado, alma nueva y mucha hambre de amor. Su atractivo es la empatía: la belleza de quien aprende a sentir. Su terror, el físico grotesco y la violencia del rechazo. 

    En comparación con películas de Frankenstein, Del Toro suele sumar más ternura táctil y carga simbólica. Dentro de la lista, es prima de Cronos (la ciencia que desborda), hija del Fauno (la prueba moral) y espejo del Hombre Anfibio (el amor como salvación). Es uno de los mejores porque cierra el círculo: el “monstruo” más humano… es el humano fabricado.

    Del Toro, que siempre filmó criaturas en busca de afecto, ahora graba al creador que no sabe darlo. La Criatura no es ni villano ni víctima, sino el espejo de su propio autor. Y su papel, el de cerrar una genealogía: la del monstruo que ya no necesita redención, porque su existencia basta para conmovernos. 

    Ah, y mención especial para Jacob Elordi, quien realiza el mejor papel de su carrera.

  • Las 10 mejores películas de Álex de la Iglesia, ordenadas

    Las 10 mejores películas de Álex de la Iglesia, ordenadas

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Álex de la Iglesia no dirige películas: suelta bombas de relojería donde se mezclan la comedia más cruel, el terror, la España cañí y un sentido del exceso que muy pocos directores se atreven a mantener durante hora y media. Su cine es un circo grotesco y brillante a la vez.

    Si te gusta el director, en esta guía de JustWatch repasamos sus 10 mejores películas de Álex de la Iglesia, ordenadas por año de estreno, para ver cómo ha evolucionado su estilo desde la ciencia ficción macarra de los 90 hasta sus comedias negras más recientes. La idea es sencilla: ayudarte a elegir por dónde empezar a ver su filmografía según lo que te apetezca ver hoy, ya sea un apocalipsis satánico en Madrid, un western melancólico en Almería o una cena de amigos donde el verdadero monstruo es el grupo de WhatsApp.

    Acción mutante (1993)

    Antes de que los Goya, los grandes repartos corales y las taquillas millonarias llegasen a la carrera de Álex, su camino empezó con Acción mutante. Esta ópera prima producida por El Deseo (la compañía responsable de las mejores películas de Pedro Almodóvar) es un cóctel de ciencia ficción cutre a propósito, terror, comedia negrísima y sátira social: un grupo de discapacitados y marginados que secuestran a la hija de un empresario del pan integral para vengarse de una sociedad obsesionada con la belleza y la perfección física. Es como si Brazil se hubiera rodado con poco dinero en Bilbao y la hubieran reescrito unos punkis.

    Comparada con Balada triste de trompeta, aquí la violencia es menos trágica y más gamberra, pero ya se intuye la misma mala leche contra los poderosos y contra la estupidez colectiva. Y frente a la sobriedad de otros debuts del fantástico español, como Tesis en el caso de Alejandro Amenábar, Acción mutante abraza el feísmo, el exceso y el humor cafre sin disculparse. 

    Es una de sus mejores películas porque funda todo su universo: los perdedores deformes, el odio a la corrección política y esa sensación de que el futuro no será luminoso, sino un vertedero donde solo sobreviven los más desquiciados.

    El día de la bestia (1995)

    Con El día de la bestia, Álex de la Iglesia pasa de ser una promesa extravagante a convertirse en un director de culto. La premisa es ya historia del cine español: un cura que ha descifrado el Apocalipsis, un heavy satánico de Carabanchel y un presentador de televisión esotérica intentan impedir el nacimiento del Anticristo en la Madrid navideña de 1995. Es una comedia negra de acción y terror, pero también un retrato deformado de la España de las rebajas, los neones de la Gran Vía y la telebasura en pleno apogeo.

    Si se compara con otros títulos sobre el fin del mundo, desde La profecía hasta El exorcista, El día de la bestia funciona casi como su reverso castizo: aquí el demonio no está en una mansión victoriana, sino en un centro comercial, y el sacrificio heroico se mezcla con chistes de humor negro y antenas parabólicas. 

    Dentro de esta lista, dialoga de manera directa con La comunidad y El bar: las tres convierten Madrid en un escenario apocalíptico, pero esta es la que mejor equilibra el terror, el slapstick y la crítica social. 

    Es uno de sus mejores trabajos porque condensa todo lo que le hace único: ritmo endiablado, personajes memorables y la certeza de que el Apocalipsis, si llega, pillará a España viendo la tele. Ah, y aunque no lo parezca, también es una de las mejores películas de Navidad para ver en 2025 (se cumple su 30º aniversario).

    Muertos de risa (1999)

    Muertos de risa es con mucha probabilidad su película más amarga envuelta en tono de comedia. Aquí seguimos a Nino y Bruno, un dúo cómico que se convierte en fenómeno mediático en la España de los 70, 80 y 90, mientras se odian a muerte en privado. Santiago Segura y El Gran Wyoming se entregan a unos personajes que pasan de ser teleñecos del prime time a símbolos de la podredumbre del espectáculo, entre drogas, celos y una violencia cada vez más desatada.

    Comparada con Perfectos desconocidos, donde la hipocresía se cocina en una cena entre amigos, Muertos de risa expone la cara más salvaje de la cultura televisiva: todo vale si sube la audiencia. 

    Y frente a comedias sobre el mundo del espectáculo como El rey de la comedia o Lenny, aquí el tono es mucho más monstruoso, casi cercano al terror emocional que luego veríamos en Balada triste de trompeta. 

    Dentro de esta lista, es un punto intermedio entre la sátira social de Crimen Ferpecto y la tragedia grotesca de 800 balas. Es una de las grandes de Álex de la Iglesia porque demuestra que el verdadero horror no siempre lleva máscara: a veces viste lentejuelas y presenta un especial de Nochevieja.

    La comunidad (2000)

    Si El día de la bestia es el Apocalipsis en la Gran Vía, La comunidad es el Apocalipsis en la escalera de tu casa. Carmen Maura interpreta a Julia, una agente inmobiliaria que descubre una fortuna escondida en el piso de un muerto y desata la codicia homicida de toda una comunidad de vecinos. Lo que empieza como una anécdota casi costumbrista se convierte en un descenso a los infiernos de la España de portero, vecina cotilla y junta de propietarios con hambre atrasada.

    Comparada con Crimen Ferpecto, que disecciona la obsesión por el consumo en unos grandes almacenes, La comunidad se centra en el microcosmos del edificio como miniatura del país: todos contra todos por un puñado de millones, con Carmen Maura como antiheroína perfecta. 

    Frente a otras comedias de “vecinos infernales” como Aquí no hay quien viva, aquí la mezcla de suspense, terror y humor funciona como un reloj. Dentro de esta lista, es la hermana mayor de El bar: ambas juegan con el espacio cerrado, pero La comunidad es más redonda, más icónica y más cruel. Es una de las mejores películas de Álex de la Iglesia porque captura como pocas su capacidad para convertir lo cotidiano en pesadilla esperpéntica.

    800 balas (2002)

    Con 800 balas, Álex de la Iglesia se aleja de los pasillos y las escaleras para rodar uno de sus trabajos más melancólicos. La película nos lleva a un poblado del Oeste en Almería donde un grupo de antiguos especialistas de spaghetti western malvive haciendo shows para turistas, hasta que la llegada del nieto de uno de ellos y los intereses urbanísticos amenazan con borrar su último refugio. Es un canto de amor a un cine que ya no existe, lleno de tipos duros venidos a menos, mucha pólvora y polvo.

    Si se compara con Érase una vez en… Hollywood, la conexión es evidente: ambos films hablan de profesionales del cine en decadencia, del final de una época y de la manera en la que los mitos del celuloide chocan con la realidad inmobiliaria. 

    Dentro de la propia filmografía de Álex de la Iglesia, 800 balas es el reverso derrotado de Acción mutante: siguen siendo perdedores los protagonistas, pero aquí el tono es más elegíaco y menos punk. En el contexto de esta lista, es el título que más se separa del terror y la comedia pura, pero por eso revela otra cara esencial del director: la del romántico que sabe que los héroes de mentira también acaban olvidados en un descampado. Y eso la convierte en una parada obligatoria.

    Crimen Ferpecto (2004)

    En Crimen Ferpecto, Álex de la Iglesia convierte una planta de grandes almacenes en un campo de batalla moral. Rafael, un vendedor estrella obsesionado con su propia imagen, comete un asesinato accidental y queda atrapado en la telaraña de chantaje de Lourdes, la compañera “invisible” a la que nunca había tomado en serio. A partir de ahí, la película despliega un festival de humor negro sobre el culto al éxito, el machismo y la superficialidad de la clase media consumista.

    Frente a comedias laborales como El diablo viste de Prada o El apartamento, Crimen Ferpecto lleva el conflicto a un territorio mucho más grotesco, donde el deseo de ascenso social pasa por esconder cadáveres en probadores y soportar cenas familiares infernales. 

    Dentro de esta lista, es casi la prima hermana de La comunidad: en ambas, un entorno cotidiano (un edificio, unos grandes almacenes) se convierte en una ratonera donde el protagonista descubre de qué es capaz. 

    También dialoga con Perfectos desconocidos en la forma de desnudar, de forma lenta, la hipocresía de personajes que parecen “gente normal”. Es una de sus mejores películas porque condensa como pocas su habilidad para retratar la mezquindad humana con carcajadas y escalofríos a la vez.

    Balada triste de trompeta (2010)

    Balada triste de trompeta es la sublimación del exceso en la filmografía de Álex de la Iglesia. La historia arranca en plena Guerra Civil, con un payaso obligado a masacrar a machetazos al bando contrario, y salta después a los años del franquismo tardío, donde dos payasos deformados –uno triste, otro terrorífico– se disputan el amor de una trapecista en un circo que parece un campo de batalla emocional. Es una película que mezcla melodrama, cine bélico, terror, comedia y esperpento histórico sin pedir perdón por nada.

    Comparada con El laberinto del fauno, que también revisita el trauma español a través del fantástico, Balada triste de trompeta es mucho menos contenida y más salvaje: la metáfora aquí no es sutil, es un martillazo. Y frente a Joker (una de las mejores películas sobre el archienemigo de Batman), donde un payaso se convierte en símbolo de rabia social, esta se atreve a ir todavía más lejos en lo físico y lo moral. 

    Dentro de la lista, es como una versión hipertrofiada de El día de la bestia y Muertos de risa: la violencia, el humor y la tragedia están al máximo volumen. Es una de las mejores obras del director español porque condensa todas sus obsesiones (culpa, religión, fascismo, espectáculo) en un carnaval sangriento que solo podía salir de su cabeza.

    Las brujas de Zugarramurdi (2013)

    En Las brujas de Zugarramurdi, el director regresa al terror fantástico sin renunciar a su marca de comedia coral descontrolada. Dos atracadores desesperados (uno de ellos Mario Casas, firmando uno de sus mejores papeles) huyen de Madrid con un botín robado en una tienda de empeños y acaban en Zugarramurdi, un pueblo navarro donde un aquelarre de brujas lleva siglos afilando los cuchillos contra el patriarcado. A partir de ahí, la película se convierte en una montaña rusa de persecuciones, rituales y chistes sobre hombres inútiles y madres dominantes.

    Comparada con otros títulos de “pueblo maldito” como La matanza de Texas o El hombre de mimbre, Las brujas de Zugarramurdi cambia el miedo puro por una mezcla de terror y sátira feminista salvaje, muy en la línea del humor extremo que también asoma en Perdita Durango. 

    Dentro de esta lista, está a medio camino entre la claustrofobia urbana de La comunidad y el delirio visual de Balada triste de trompeta: tiene monstruos, pero también una radiografía afilada de ciertas dinámicas de género muy españolas. Es una de las mejores películas de Álex de la Iglesia porque demuestra que puede hacer un blockbuster de género que funcione como espectáculo y, a la vez, como ajuste de cuentas contra muchos de sus propios arquetipos masculinos.

    Sin duda, una de las mejores películas feministas.

    El bar (2017)

    El bar toma una idea muy sencilla (un grupo de desconocidos encerrados en un bar de barrio después de que alguien sea abatido en plena calle) y la convierte en un experimento social paranoico. A medida que avanza la historia, los clientes van desconfiando los unos de los otros, surgen teorías conspiranoicas sobre posibles virus y tramas gubernamentales, y el local se transforma en un microcosmos de miedos contemporáneos: al contagio, al diferente, a las instituciones, al vecino.

    Comparada con El ángel exterminador, donde un grupo de burgueses no puede abandonar una habitación sin motivo aparente, El bar comparte esa sensación de encierro inexplicable, pero la actualiza al lenguaje del thriller conspiranoico moderno. También guarda parentesco con La cosa, en la idea de que “el enemigo” puede ser cualquiera y la desconfianza destruye al grupo más rápido que la amenaza externa. 

    Dentro de esta lista, es la heredera directa de La comunidad: mismo gusto por el espacio cerrado, pero más sucia, más física y más marcada por la España de la crisis, el 15M y la desconfianza institucional. Es una de sus mejores películas porque demuestra que el terror del director ha sabido adaptarse al siglo XXI sin perder su toque canalla.

    Perfectos desconocidos (2017)

    Perfectos desconocidos podría parecer, sobre el papel, la película menos “de Álex de la Iglesia”, ya que es un remake de la italiana Perfetti sconosciuti, transcurre casi de forma íntegra durante una cena entre amigos y carece de monstruos, brujas o persecuciones. Sin embargo, basta rascar un poco para reconocer su sello: un espacio cerrado, un grupo de personajes que se descompone a medida que se revelan secretos y una mirada muy ácida a la hipocresía de la clase media.

    Comparada con la versión original, la adaptación española mantiene la estructura pero refuerza ciertos matices de humor negro y de mala uva que la acercan a Crimen Ferpecto o La comunidad: una vez más, lo que empieza como reunión social acaba en carnicería emocional. 

    Frente a dramas de salón como Un dios salvaje, Perfectos desconocidos juega más con el suspense tecnológico (los móviles como caja negra de nuestras vidas) y con el vértigo de vivir expuestos de manera permanente. Dentro de esta lista, es la puerta de entrada ideal para quienes aún no se atreven con la violencia explícita de Balada triste de trompeta o el tono apocalíptico de El día de la bestia. 

    Es una de las mejores películas de Álex de la Iglesia porque demuestra su versatilidad: incluso atado a una mesa de comedor, sigue sabiendo dónde clavar el cuchillo.

  • ¿Qué es ‘Pluribus’ en Apple TV+? La explicación detrás del nombre y la serie de televisión

    ¿Qué es ‘Pluribus’ en Apple TV+? La explicación detrás del nombre y la serie de televisión

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    El estreno de Pluribus en Apple TV+ marca el regreso de Vince Gilligan a la televisión tras su trabajo en algunas de las series más aclamadas de las últimas décadas. Conocido por Breaking Bad y Better Call Saul, Gilligan ha construido una reputación como uno de los creadores más meticulosos del medio y, ahora se adentra en la ciencia ficción con un trabajo que rompe con cualquier expectativa preconcebida a partir de su trayectoria. 

    A través de JustWatch, exploramos qué significa este enigmático título, de dónde proviene su inspiración y por qué esta serie llega en un momento clave, es un mundo post pandemia que busca reflexiones sobre la identidad colectiva y el miedo a lo desconocido.

    El legado de Vince Gilligan y por qué importa su regreso

    Hay pocos nombres de creadores a los que la industria preste atención a cada nuevo proyecto, y uno de ellos es Vince Gilligan. Breaking Bad (2008-2013) fue un golpe a los supuestos de la narrativa televisiva, transformando a un profesor de química en un antihéroe memorable. Better Call Saul (2015-2022) es la rara precuela que no solo repitió su éxito, sino que muchos consideran superior al original. Pluribus es su nueva incursión en la ciencia ficción televisiva, un género que Gilligan había explorado en algunos episodios de Expediente X, donde trabajó como guionista y productor durante nueve temporadas.

    Aquella experiencia le permitió probar con la ficción especulativa, pero siempre dentro de los confines de una serie de “caso de la semana”. Ahora, con total libertad creativa y el respaldo de Apple TV+, Pluribus ofrece un universo desde cero, en un momento en el que donde muchas series se adhieren a las franquicias, pero su creador sigue apostando por el contenido original, y decisiones que suponen un riesgo en una era de inmediatez, como la construcción lenta, el misterio gradual y recompensas solo para el espectador paciente. Pero, ¿Qué es este nuevo artefacto y qué significa su título?

    El significado de 'Pluribus' y la premisa de la serie

    El título Pluribus proviene directamente del lema estadounidense "E pluribus unum" (de muchos, uno), que aparece en el Gran Sello de los Estados Unidos. Esta frase en latín, adoptada en 1782, representa la unión de los trece estados originales en una sola nación. La serie trata de subvertir este concepto patriótico planteando qué sucede cuando esa unidad no es voluntaria, sino impuesta, mostrando un futuro cercano donde una anomalía, quizá una tecnología, comienza a eliminar las diferencias entre las personas de forma inquietante.

    La premisa tiene otros matices en la sociedad post pandemia, donde un evento mundial lo cambió todo, enfocándose en lo que podríamos perder si la identidad individual dejara de existir. Miedos contemporáneos con la ciencia ficción como espejo deformante de la conformidad y el control social que recuerda mucho a The Leftovers (2014-2017), la obra maestra de Damon Lindelof que exploraba el trauma colectivo tras la desaparición inexplicable del dos por ciento de la población mundial. Ambas utilizan premisas fantásticas para especular cómo se reorganiza la civilización cuando las certezas desaparecen.

    La elección de Apple TV+ como plataforma confirma su compromiso con la ciencia ficción ambiciosa y de altos valores de producción. Desde Fundación (2021-presente), Silo (2023-presente) o Para toda la humanidad (2019-presente) a Monarch: El legado de los monstruos (2023) plantea una filosofía que prima la premisa conceptual fuerte y la estrategia deliberada de diferenciación. Para Gilligan es una oportunidad para tener libertad creativa con grandes recursos, fotografía cinematográfica e inspiración en uno de los pilares del género, lo que completa el cromo que le faltaba a Apple.

    'Pluribus' se inspiró en secreto en este clásico de la ciencia ficción

    Detrás de la extraña premisa de Pluribus se esconde una inspiración que Gilligan ha reconocido abiertamente: La invasión de los ladrones de cuerpos, la novela de Jack Finney publicada en 1955. Una obra fundacional del terror paranoico que ha obsesionado a distintas generaciones de cineastas y escritores por su concepto central —seres que reemplazan gradualmente a los humanos con copias idénticas pero sin alma—, una metáfora infinitamente adaptable que en los años 50 representaba cosas muy diferentes que en los 90 o los 2000.

    Adaptada al cine en múltiples ocasiones, cada una ha ido reflejando su momento histórico. La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) es la más fiel al espíritu de la novela, con Kevin McCarthy como el doctor Miles Bennell descubriendo la invasión en su pequeño pueblo californiano. La invasión de los ultracuerpos (1978) de Philip Kaufman intensificaba la paranoia urbana dirigida y añadió elementos de body horror que la novela solo insinuaba. Body Snatchers (1993) de Abel Ferrara situó la historia en una base militar, explorando temas de conformidad institucional, mientras que Invasión (2007) con Nicole Kidman modernizó el concepto sin mucho éxito.

    Gilligan ha explicado que lo que le da miedo del material de Finney “no es que te reemplacen, sino que nadie más lo note. La gente sigue viviendo sus vidas, pero algo esencial ha desaparecido. Esa pérdida silenciosa de humanidad, ese cambio que sucede tan gradualmente que cuando te das cuenta ya es demasiado tarde, eso es verdadero terror".  El giro argumental de la serie, sin revelar spoilers específicos, juega con las expectativas establecidas por las múltiples adaptaciones, modernizando el concepto para la era de las redes sociales, la vigilancia digital y los debates sobre inteligencia artificial. La pérdida de individualidad ya no requiere invasores del espacio exterior, puede emerger de la propia tecnología humana, del nuestro deseo de conexión llevado a extremos.

    Aunque también hay muchísimas variaciones del concepto que, como Pluribus, han ideado su propia mitología partiendo de una base de “mente colmena”, y una de ellas es sorprendentemente parecida a la que sugiere Gilligan. No es otro que el episodio “Asimilación erótica automática” de la serie Rick y Morty, que presentaba a una colmena colectiva llamada Unidad con múltiples parecidos con la idea principal de la serie de Apple.

  • Cómo ver ‘Love Island’ en orden

    Cómo ver ‘Love Island’ en orden

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Si pensamos en un formato televisivo que combine romance, drama y competición en el paraíso, la primera opción que se nos viene a la cabeza a la mayoría es el fenómeno Love Island. En él, un grupo de solteros convive, encuentra pareja y afronta retos mientras el público decide quién continúa en el concurso y quién no. 

    Desde su estreno en Reino Unido en 2015, el formato se ha consolidado como una de las opciones favoritas de millones de espectadores. Además, también se ha adaptado en varios países, algunos de ellos con varias temporadas.

    Con esta guía, además de descubrir cada una de estas ediciones, podrás aprender cómo verlas en orden cronológico en relación a su año de lanzamiento original. 

    ‘Love Island’ Reino Unido (2016)

    En Reino Unido es donde Love Islandcomenzó a andar, y su primera edición se emitió doblada y con subtítulos en España desde 2016. 

    El concurso se desarrolló en villas de lujo, donde se estableció por primera vez la dinámica de las parejas, las “re-couplings” y el poder del voto del público. Cuenta con 12 temporadas emitidas hasta el momento, y con un spin-off llamado Love Island: All Stars, que comenzó en el año 2024. 

    ‘Love Island’ Alemania (2017)

    Cuando hablamos Love Island Alemania lo hacemos de una de las versiones más exitosas y longevas del formato: desde su estreno en 2017 ha emitido una temporada por año y ha servido para dar lugar a nuevos spin-off. 

    Al igual que sus homólogas británicas y estadounidenses, la versión alemana destaca por su energía vibrante y su producción cargada de glamour. Entre las localizaciones que han seleccionado para sus villas destacan la isla de Mallorca y la isla de Corfú.

    ‘Love Island’ Suecia (2018)

    En los países nórdicos también triunfan estos formatos, un buen ejemplo de ello es Love Island Suecia, que se estrenó en 2018 y que ya tiene 4 temporadas estrenadas (con una quinta en marcha para 2026).

    La versión sueca se aleja un poco del tono más dramático y exagerado de Reino Unido o USA, algo que era previsible por la personalidad más sosegada de los suecos. Aunque ha tenido varios presentadores, la responsable actual de conducir el programa es Johanna Nordström.

    ‘Love Island’ Noruega (2018)

    Otro de los representantes nórdicos con una buena cantidad de ediciones es Love Island Noruega, que comenzó su emisión en 2018 y que hoy día cuenta con 5 temporadas a sus espaldas, la última de ellas de 2025.

    La propuesta de la versión noruega propone un ritmo calmado pero emocional, con vínculos más genuinos y profundos que en otras versiones. Por sus pantallas han pasado varios presentadores, aunque es Alexandra Joner la que actualmente conduce el reality.

    ‘Love Island’ Finlandia (2018)

    En 2018 echó a andar Love Island Finlandia (cuyo título original es Love Island Suomi) que ha sobrevivido en la parrilla televisiva holandesa hasta 2025 (¿y más allá?).

    Al igual que Suecia y Noruega, la versión de Finlandia aporta su toque nordico: combina emociones reales con una edición clara y pausada. Como localización eligieron una villa de Marbella. Niko Saarinen es el encargado de conducir el programa en la actualidad.

    ‘Love Island’ Australia (2018)

    Continuamos con los países angloparlantes y llegamos a la versión de Love Island Australia, que arrancó con su edición en 2018. 

    En esta edición australiana destacan las villas soleadas de la costa de Queensland, que a día de hoy ya cuentan con 6 temporadas (la séptima se estrena en 2025). Su presentadora es la inglesa Sophie Monk, quien también ha participado en algún que otro film (No es otra tonta película de amor).

    ‘Love Island’ Polonia (2019)

    En el caso de Love Island Polonia el programa debutó en Polonia en 2019, y hasta 2024 acumuló 9 temporadas bajo la batura de la presentadora Karolina Gilon (queda por ver si se desarrollarán más o no).

    Lo que hace especial a esta adaptación es cómo incorpora la cultura pop polaca al registro usual del programa. Sin duda se trata de uno de los Love Island más auténticos entre todas las versiones.

    ‘Love Island’ USA (2019)

    Se puede decir que la otra versión que goza de mejor salud, además de la de Reino Unido, es la de Love Island USA, que desde que se estrenase en 2019, ya acumula 7 temporadas y un spin-off, Love Island Games, que a su vez tiene dos entregas (la segunda verá la luz en 2025).

    Esta adaptación americana ofrece una producción más pulida con villas increíbles en Las Vegas y Hawái. Varios han sido sus presentadores a lo largo de todos estos años, la última Ariana Madix (Dirty Dealing).

    ‘Love Island’ Países Bajos (2019)

    En Países Bajos, el formato debutó el 23 de septiembre de 2019 en Videoland. La primera edición de Love Island Países Bajos duró 43 días y se desarrolló en la isla de Gran Canaria (más tarde se mudaría a Marbella).

    A pesar de que logró extenderse hasta 2023 con nuevas temporadas, el programa no ha tenido nuevas entregas hasta ahora. Holly Mae Brood fue la encargada de presentar el reality. 

    ‘Love Island’ Canadá (2020)

    Lamentablemente Love Island Canadá llegó hasta su tercera temporada y puso el broche final a la franquicia en terreno canadiense, ya que el programa no terminó de asentarse como sus homólogos en otros países. 

    En el caso de las villa canadienses se puede disfrutar de paisajes naturales que contrastan con el glamour habitual del formato. El reality fue presentado por Olivier Dion (en su tercera y última temporada) y Naadei Lyonnais (en las dos primeras entregas).

    ‘Love Island’ España (2021)

    Aquí también hemos tenido la suerte de contar con nuestra propia del reality con Love Island España, que se estrenó en 2021 y que, hasta nuevo aviso, contó 2 temporadas.

    Lo mejor de la edición patria es que los momentos de humor son cercanos y reconocibles, algo que en las ediciones de los países en inglés dejaban un poco huérfanos a los espectadores españoles. Ambas ediciones fueron presentadas por Cristina Pedroche (Pekín Express).

    ‘Love Island’ Chequia y Eslovaquia (2021)

    Es una de las pocas versiones entre dos países (Países Bajos tuvo alguna edición junto a Bélgica) y, sin duda, la más exitosa, ya que Love Island Chequia y Eslovaquiase estrenó en 2021 y, desde entonces, ha sacado una nueva edición por año (2025 incluido).

    En cada nueva entrega, la producción ha agregado nuevos elementos como la entrada de nuevos concursantes durante el concurso o las votaciones dramáticas, por citar dos ejemplos. 

    ‘Love Island’ Malta (2023)

    Uno de los últimos países donde arrancó la fiebre por Love Island es Malta, donde el formato aterrizó con Love Island Malta, cuya primera temporada contó con 31 episodios y 19 participantes.

    Lo que distingue a esta edición es su entorno mediterráneo, con mezcla de lenguas, culturas y una producción que ha logrado generar momentos virales en redes sociales. La presentadora actual es Giselle Spiteri. ¿Habrá nueva entrega en 2026?

    ¿Dónde ver online las ediciones de ‘Love Island’?

    Por medio de esta lista de JustWatch puedes encontrar las plataformas online con todas las versiones y temporadas de Love Island. Tienes la opción de filtrar tu búsqueda por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Crea tu lista de favoritos y recibe notificaciones útiles sobre qué ver a continuación según tus gustos.

  • 'Sirat' y otras 5 películas sobre las que parece obligatorio opinar

    'Sirat' y otras 5 películas sobre las que parece obligatorio opinar

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Sí, tú también eres un poco culpable. Las horas de debate que ha dado Sirāt (2025) la han convertido en un tema ineludible en casi cualquier reunión de amigos o familiares cinéfilos. Tanto, que si no la has visto seguramente andes un poco harto de tanto cuchicheo y de la repetidísima sentencia: “Tienes que verla”. De hecho, metería la mano en el fuego de que esta película de autor desconocido con reparto de actores naturales no estaría hoy tan arriba en nuestros rankings semanales si no fuera por el fenómeno social en el que se ha convertido. Seguramente la nominen al Oscar a Mejor Película Internacional sólo por lo explosivo de las conversaciones que se generan a su alrededor.

    Pero Sirāt no ha sido la única que ha removido el caldero del discurso popular estos años. ¿Cómo son y qué comparten las películas de las que nos ha parecido “obligatorio” opinar en estas últimas décadas? En JustWatch os proponemos un recorrido por algunas de las más saltonas, desde principios del siglo con Irreversible de Gaspar Noé hasta la muy reciente La sustancia, que motivó un tipo totalmente opuesto de discusión cinéfila.

    Sirāt (2025)

    Sirāt (2025) vive en una polarización extrema, ya sea por el exceso de declaraciones místicas de Óliver Laxe o la absurdidad de los giros de la película. La cuestión es que el trance en el desierto que España ha seleccionado para competir en los Oscars lleva desde el Festival de Cannes, donde ganó el Premio del Jurado, siendo objeto de las discusiones más apasionadas.

    En forma, el cineasta gallego no propone nada que en Mimosas (2016) no descubriera ya: un viaje al fondo del desierto en el que vamos desnudándonos hasta purgarnos, literalmente. Sin embargo, la guillotina de Juego de Tronos sigue teniendo un gran atractivo comercial y, como veremos en fenómenos como el de Irreversible, nos deleitamos en el sufrimiento de los demás. De lo único que no se está debatiendo alrededor de esta clara candidata a los Oscars 2026 es de la calidad de la música de Kanding Ray.

    Barbie (2023)

    La versión de Greta Gerwig no enfrentó a dos bandos tan claros en la palestra pública, porque no resultaba tan habitual encontrar a alguien que no la defendiera en medio del revuelo que Barbie (2023) y Oppenheimer (2023) levantaron aquel verano. Tanto éxito tuvo la que recaudara más de mil millones en la taquilla internacional que Gerwig ya está trabajando en adaptar las nuevas películas de la saga Narnia (2026). Si la añado a la guía, en realidad, es porque no haber visto Barbie aquel verano significaba caer en el ostracismo absoluto. Por primera vez en mucho tiempo, era vergonzante no haber ido a una sala de cine (sin mencionar toda la parafernalia de vestirse de rosa).

    Barbie, como La sustancia, fue el producto de un cine concebido como evento que consumir con dresscode y palomitas. Y las críticas que se han levantado desde entonces contra la película –empezando porque es el producto de una gran corporación que “tuitea” alegre en nombre del feminismo– atinan al contemplar que lo de menos, en el julio de Barbie, fue el cine.

    La vida de Adèle (2013)

    La vida de Adèle (2013) arrancó su recorrido en Cannes con la pata coja, porque gran parte de la crítica alabó las tres horas largas de melodrama sobre las primeras veces en el amor, el dolor y el deseo (y ganó la Palma de Oro), pero otra parte de la opinión pública (y ha crecido con el tiempo) hizo notar la mirada notoriamente masculina que organiza película, especialmente en las escenas de sexo lésbico. Entre aquellas voces, figuraba incluso la de Jul Maroh, autora de la novela gráfica original.

    Poco después, algunos miembros del equipo denunciaron un ambiente de trabajo cercano al “acoso moral”, y las propias protagonistas, Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos, afirmaron que trabajar con el director Abdellatif Kechiche fue una experiencia horrible, casi abusiva. La experiencia es similar a la de revisitar la violación de Irreversible o de El último tango en París (1972); y no, no hay manera de no tener una opinión al respecto.

    Irreversible (2002)

    Hay películas que nacieron para epatar. Y autores, como Gaspar Noé, con el don de ofender a cada título que estrenan: desde la eyaculación en 3D de Love (2015) hasta el infanticidio de Climax (2018). Eso sí, Irreversible (2002) es probablemente la más polémica de todas. Narrada del revés, sigue los pasos de una noche traumática en París.

    Decir que la película dividió sería quedarse corto: alrededor de 200 personas abandonaron la proyección en el Festival de Cannes, y desde entonces muchos la han criticado por su representación gratuita de la violencia, con una larga violación en un final físicamente insoportable. Otros, en cambio, abrazan el cinismo como objeto artístico válido en sí mismo, casi necesario. La comparan con A Serbian Film (2010), hoy censurada en un puñado de países y que llegó en varias ocasiones a los juzgados… Aunque a mí parecer, no resulta tan chocante como la pintan las opiniones exaltadísimas que se formaron a su alrededor.

    Star Wars: Los últimos Jedi (2017)

    No todo el ruido mediático está justificado, y en mi opinión (ya que debemos opinar) hay muchas instancias en las que el grueso de fans simplemente se giran de espaldas a cualquier salida de lo inmediatamente conocido. Si en 2017 habías visto Star Wars: Los últimos Jedi y sólo te había parecido pasable o bien, no se te ocurriera publicar nada en redes sociales, donde la octava entrega de la saga era el único tema de conversación posible.

    Pero aquí la opinión no venía de la crítica cultural o de las circunstancias problemáticas del rodaje: eran los memes los que triunfaban. Había quien se reía de los pectorales de Adam Driver, quien se mofaba de la gratuidad del fin de la trama de Palpatine y un ejército de fans reposteando montajes románticos, fuera de tono, de Poe Dameron y Kylo Ren. Antes del “evento Barbie” y antes de cerrar de forma templada con Star Wars: El ascenso de Skywalker (2019), así se hablaba el fandom en estado puro.

    La sustancia (2024)

    Derivan de la cultura meme que describimos sobre Star Wars: Los últimos Jedi, y se nutren del ruido mediático generado por lo memorable de las imágenes de Irreversible. Son películas pensadas para resultar inmediatamente icónicas, recortables y compartibles; virales. La sustancia (2024) es una de ellas: con los litros de sangre vertida y una estética fría pero saturada, muy “A24”, pide a gritos ser comentada. Y así fue.

    Pasó algo parecido con Saltburn (2023), con escenas de una gratuidad irónica explicable sólo en un contexto social en que la publicidad la hacemos quienes opinamos de manera pública, usuarios rasos, influenciadores y críticos a la par. Opina mucho y trabajarás para otros.

  • Las 10 mejores películas de fantasía para ver gratis en plataformas

    Las 10 mejores películas de fantasía para ver gratis en plataformas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    En un mes donde coinciden en carteleras el muy anticipado estreno de la segunda parte del fenómeno Glinda-Elphaba, Wicked: For Good, y la película de JUJUTSU KAISEN: Execution, parece que las aventuras de fantasía están más al orden del día que nunca, ya sean de anime o venidas del imaginario Broadway. Y como te prometieron que podías tener todo el cine disponible en tus manos sin arruinarte con tus mil suscripciones a plataformas, y resultó ser más una encantadora fantasía que una realidad, la guía que hoy te propongo es más necesaria que nunca.

    Porque hay muchísima fantasía disponible legalmente en plataformas y tanta otra por la que no es necesario pagar ni un centavo. Si disfrutas el género, hoy te recomiendo diez muy buenas películas en clave de universos maravillosos (con unicornios o con ingredientes de realismo mágico), de todas las épocas y orígenes, pero que puedes ver gratis ya mismo. ¿Vamos?

    El arca rusa (2002)

    El arca rusa (2002) es lo que llaman “una experiencia cinematográfica”. La película de Aleksandr Sokúrov supone un viaje hipnótico por la historia y la memoria rusa, filmado en un solo plano secuencia dentro del Museo del Hermitage. Un espectáculo al nivel de 1917, pero con las formas líricas del cine de Tarkovski. El narrador invisible recorre siglos de cultura, desde los zares hasta el siglo XX, acompañado por un misterioso diplomático francés.

    La fantasía aquí nace del propio tiempo que se pliega sobre sí mismo, más que de criaturas o hechizos: los personajes históricos conviven como si el pasado nunca hubiera terminado. Su carácter onírico la emparenta con Orlando de Sally Potter, donde el paso de los siglos también se cuenta en un abrir y cerrar de ojos, y donde la historia se convierte en un sueño continuo. Una proeza a todos los niveles, y gratis.

    El malvado zorro feroz (2017)

    Yo siempre reivindicaré la animación francesa y las películas para toda la familia. Y por eso, a Sokurov le sigue El malvado zorro feroz (2017). Esta encantadora colección de cuentos rurales mezcla ternura y parábolas como las de las mejores fábulas de antaño, con un zorro torpe que intenta ser feroz sin mucho éxito, y que termina criando tres polluelos.

    Pero el gran atractivo de la película dirigida por Benjamin Renner y Patrick Imbert recae en su estética. Pocas películas se ven tan parecidas a los libros ilustrados que tanto cariño nos guardan; quizás a excepción de Ernest y Célestine (2012), del mismo estudio. Y claro, de una calidez digna de ¡Qué bello es vivir!, representa una fantasía de película (de fantasía) para ver en Navidad, con todo el clan alrededor.

    Orlando (1992)

    Nos cuesta creer que el tremendo clásico de Virginia Woolf haya sido adaptado solo tres veces en el cine, hasta que lo leemos. Entonces descubrimos cuánto desafía los límites del cuerpo y la historia el Orlando (1992) de Sally Potter al adaptar, simplemente, una novela de tiempo e identidades fluidas. Su protagonista, interpretade por Tilda Swinton, vive durante cuatro siglos sin envejecer, atravesando transformaciones sociales y sexuales con una liviandad que hará arquear las cejas de todo el mundo (¡fue escrita en el diecinueve!).

    Nada nuevo para quienes disfrutasen de El arca rusa, también fascinada por el tiempo como materia maleable, aunque la adaptación de Potter va pasando los siglos medio distraída en romances y desengaños. Es la tía lesbiana y algo polvorienta (pero bien) de El curioso caso de Benjamin Button (2008).

    Piel de asno (1970)

    ¡Quién dijo que no se podían escribir cuentos medievales en el siglo XX! Jacques Demy, amante incomparado del color y la música, no duda en vestirse de bardo para trasladar la fantasía de Los paraguas de Cherburgo (1964) al mundo del cuento de Perrault. En Piel de asno (1970), Catherine Deneuve encarna a una princesa que huye disfrazada con la piel de un asno mágico para escapar de un matrimonio incestuoso. Decíamos, la película combina una estética de cuento clásico con la psicodelia y el artificio cromático de los años setenta, convirtiendo la inocencia infantil en una ensoñación surrealista, que ahora han recuperado cineastas como Anna Biller en The Love Witch (2016).

    A mí me recuerda a la simplicidad fabulística subversiva de Cuentos de la luna pálida, que tampoco se esconde de ser un cuento y nada más (y nada menos) que un cuento. Piel de asno es un festín visual y una fábula feminista encubierta. Vela, si te atreves.

    Accidental Luxuriance of the Translucent Watery Rebus (2020)

    Accidental Luxuriance of the Translucent Watery Rebus (2020) es mi gran apuesta en la lista. De entrada, no conozco a nadie que la haya visto (yo la descubrí en un festival de cine experimental y fli-pé). Este experimento de Dalibor Barić es una película collage que mezcla animación, imágenes de archivo y narración fragmentada en una especie de noir filosófico, bastante lisérgico.

    Más loca que El congreso (2013), anticipándose a la imagen producida con IA, su trama –si puede llamarse así– sigue a un hombre fugitivo y a una mujer misteriosa entre sueños y recuerdos modificados por una suerte de estado soviético. Entre el flujo onírico, el fuerte arraigo a un imaginario noir y lo trepidante que resulta todo, aunque no entiendas nada, la convierten en absolutamente única, un fenómeno a parte en la animación.

    Cuentos de la luna pálida (1953)

    El séptimo sello y Cuentos de la luna pálida (1953) son dos clásicos que, por serlo, aún no han sido tan vistos como merecerían. Dales una oportunidad, que están gratis. La película de Kenji Mizoguchi es de aquellas que crecen con el tiempo. El japonés adapta cuentos del siglo XVIII para tejer una historia sobre ambición, amor y fantasmas, en la que dos campesinos son arrastrados por la guerra y la ambición.

    Como en Amanecer (1927) de Murnau, o en una versión realista de La Odisea de Homero, uno se enamora de un espíritu, otro pierde su hogar. Confesión compungida sobre la fugacidad y la redención, donde la belleza del mundo convive con la condena de la ambición, Cuentos de la luna pálida tiene algunas de las escenas íntimamente más dolorosas de la historia del cine.

    El séptimo sello (1957)

    Si repasamos cuantísima gente no ha visto (aún) El séptimo sello (1957), podríamos arrebatar un buen puñado de carnés cinéfilos. En una Suecia medieval, asolada por la peste, un caballero regresa de las Cruzadas y, en una playa desierta, se topa con la Muerte, que lo reta a una partida de ajedrez: si gana, conservará un poco más de tiempo. Si no, por lo menos habrá jugado uno de los momentos más icónicos de la historia del cine.

    Como en Cuentos de la luna pálida, o como en la posterior Persona (1966), Ingmar Bergman plantea un auténtico conversatorio filosófico, alegórico pero no pretencioso, sobre la fe, la culpa y el deseo de comprender. Porque, ¡qué tocada de narices volver a casa para encontrar que “casa” no es más que una idea!

    Tigre y dragón (2000)

    Nos faltaba fantasía asiática… Tigre y dragón (2000) monta un wuxia de espadas donde las batallas buscan perfeccionar la gran tradición de artes marciales venida del continente. Como Piel de asno, o como el ejercicio revisionista de Wong Kar-wai en The Grandmaster (2013), aquí la tradición se celebra subiendo las apuestas. Ambientada en la China de la dinastía Qing, la película sigue al maestro Li Mu Bai (el gran Chow Yun-Fat), un guerrero legendario que planea retirarse, y a Yu Shu Lien (Michelle Yeoh, otra desconocida), la mujer que ama en secreto.

    El robo de una espada sagrada es la excusa que empieza los combates y el romance entre ellos, pero no hace falta mucho argumentario para concluir que, efectivamente, los que se pelean se desean. Si este clásico de Ang Lee ya lo tienes controlado, prueba con la versión hardcore de Hou Hsiao-hsien, The Assassin (La asesina) (2015).

    ¡Qué bello es vivir! (1946)

    Este clásico navideño no necesita carta alguna de presentación, pero si has vivido bajo una piedra hasta el día de hoy, quieres leer con calma. ¡Qué bello es vivir! (1946) plantea algo con lo que tanta gente ha fantaseado alguna vez: ¿Cómo sería el mundo si yo no existiera? Cuando un ángel le muestra esto a un desesperado padre de familia (el magnífico James Stewart), este redescubre el valor de su vida y debe luchar para merecerla otra vez.

    Frank Capra crea una fábula humanista sobre la solidaridad y la gratitud, que en plena posguerra ofrecía esperanza a una sociedad cansada de tanta oscuridad. Una parábola optimista y para toda la familia, como la de El malvado zorro feroz, donde la bondad también triunfa sobre el cinismo.

    Palm Springs (2020)

    Esta es la típica que no esperas encontrar en una lista de películas de fantasía. Para empezar, porque Palm Springs (2020) es antes que nada una dramedia millennial sobre los conflictos cotidianos de dos jóvenes sin mucha fe en el futuro. Bajo la batuta de Max Barbakow, este Atrapado en el tiempo (1993) cuelga a su pareja protagonista en un bucle temporal durante una boda en el desierto. 

    Lo que al principio parece una pesadilla se convierte en una oportunidad para redescubrir el sentido del tiempo y del amor, ya se sabe. Pero si esperas la ñoñería de ¡Qué bello es vivir!, encontrarás aquí una comedia romántica brillante, que habla con ironía sobre la paradoja de la libertad en medio de la rutina infinita.

  • Las 10 mejores series y películas de Javier Cámara antes de deslumbrar con ‘Yakarta’

    Las 10 mejores series y películas de Javier Cámara antes de deslumbrar con ‘Yakarta’

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Javier Cámara lleva trabajando sin parar en cine y televisión desde hace casi 30 años. Es uno de los actores más prestigiosos de España y, a pesar de su extensísima carrera en cine y televisión, sigue sorprendiendo a la audiencia y a la industria con proyectos como Yakarta, convertida a pocos días de su estreno en una de las series del año.

    Si eres fan de la cercanía y versatilidad de Javier Cámara, en esta lista selecciono 10 títulos de la pequeña y la gran pantalla en los que participa antes de volver a triunfar con Yakarta.

    Hable con ella (2002)

    Cuando Javier Cámara se convirtió en chico Almodóvar con Hable con ella, ya había triunfado en televisión y en cine, pero el polémico personaje de Benigno fue su revelación final. Es sin duda el mejor título de toda esta lista. Almodóvar amplía y mejora el camino iniciado en Todo sobre mi madre y logra la perfección estética en todos los planos de la película y también contar una historia compleja sobre la soledad compartida. El ritmo narrativo es tan perfecto que no te queda más remedio que dejarte llevar por el cineasta en este relato que hubiese sido imposible de llevar a buen puerto sin la naturalista y a la vez sorprendente interpretación de Javier Cámara. Tan emotiva como otra de las películas del actor, Truman.

    Lucía y el sexo (2001)

    El comienzo del milenio cambió para siempre la carrera de Javier Cámara. Julio Medem contó con él para la que es una de las películas más sugerentes y perfectas del cineasta. Lucía y el sexo es una historia que no busca ajustarse a convencionalismos, que prefiere ser misteriosa, girando en torno a una joven que abandona Madrid para trasladarse a la isla de Formentera cuando su novio escritor desaparece sin explicación alguna. Rodado con cámara digital, Medem construye a sus personajes con la misma firmeza que sus planos, que a menudo parecen cuadros. Tan existencial como La vida secreta de las palabras y tan meticulosa y acertada como otra de las películas de Medem: Vacas.

    Narcos (2015)

    Ya consolidado en España, la necesidad de una producción como Narcos de actores hispanohablantes permitió a Javier Cámara dar el salto internacional. Se incorporó en su tercera temporada, que transiciona desde la historia de Pablo Escobar a la del Cartel de Cali. El talento del actor español ayudó a que los espectadores y la crítica aceptaran el nuevo relato y los nuevos personajes, a pesar del impacto que había causado la historia anterior. Los creadores de la serie lograron algo muy complicado: construir a partir de esta tercera temporada un universo conceptual con el mismo alto nivel técnico e interpretativo que en tandas anteriores. A pesar de lo diferente de sus ambientaciones, Narcos no se aleja mucho de The Young Pope. 

    The Young  Pope / The New Pope (2016)

    Javier Cámara se mantuvo trabajando a nivel internacional gracias a la ambiciosa producción The Young Pope y su continuación The New Pope. En esta producción interpreta al cardenal Gutiérrez, el anfitrión de El Vaticano que va ganando peso a medida que avanza la serie. Su responsable, Paolo Sorrentino, le da un sentido cinematográfico a la primera parte de la historia protagonizada por Jude Law. Se atreve a hacer preguntas incómodas en torno al poder y la fe, lo cual es doblemente audaz tratándose de un cineasta italiano. La segunda parte supone una mera continuación, pero con un nivel de producción igualmente brillante. El Narcos de la Iglesia católica. Si te gustó Cónclave, disfrutarás de este díptico.

    Rapa (2022)

    Javier Cámara también ha brillado en la televisión española reciente, con las tres temporadas de Rapa, un sólido nordic noir ibérico ambientado en Galicia con enormes acantilados que recuerda en lo visual a un clásico del género como es la serie Broadchurch. La amistad improbable entre Tomás, un profesor frustrado y agrio con una enfermedad que no le ofrece un futuro esperanzador, y Maite, una sargento que le ayuda a resolver crímenes, está construida sin edulcorantes pero con una sensibilidad y belleza muy particulares. La productora Portocabo, responsable de Hierro, sabe muy bien cómo trasladar las normas del nordic noir a las particularidades españolas. El personaje de Javier Cámara es casi tan incómodo como el de Hable con ella, lo que suma méritos a su interpretación.

    Vota Juan (2019)

    Diego San José, el creador detrás de Yakarta, es responsable de esta sátira política a medio camino entre Veep y The Office. Como ocurre con proyectos como Narcos y The Young Pope, la historia de un político tan mediocre como corrupto se construye en tres partes diferenciadas: Vota Juan, Vamos Juan y Venga Juan. Es un tríptico bastante continuista, que mantiene su alto nivel de comedia y crítica en todo momento. Tan solo cambian las circunstancias del protagonista. No solo no pierde fuelle, sino que su tercera temporada ofrece un final muy ambicioso que va ganando en amargura y esperpento propio de la literatura de Valle Inclán. Es una de las mejores comedias españolas, en cine y televisión, de la última década.

    El olvido que seremos (2020)

    La carrera de Javier Cámara se tornó todavía más universal cuando se enroló en este proyecto colombiano de Fernando Trueba basado en las memorias de Héctor Abad Faciolince. En la película, interpreta al padre del autor en la convulsa Medellín de los años 70. El olvido que seremos está muy bien ambientada, es fiel trasladando el tono luminoso y trágico de la novela y es, junto a La vida secreta de las palabras, el relato interpretado por Javier Cámara más bello y al mismo tiempo triste de toda esta lista. Trata temas similares a También la lluvia, de Icíar Bolláin, ambientada en la jungla en Bolivia.

    7 vidas (1999)

    A finales de los años 90, la televisión española decidió tener su propio Friends y apostar por la sitcom pura y dura, una fórmula poco vista en el país hasta ese momento. En las primeras temporadas de 7 vidas, la serie contó con intérpretes de primer nivel en el que fue el proyecto que impulsó sus carreras. Es un lujo ver compartir escenas cómicas a Javier Camara con una leyenda como Amparó Baró y con en las desconocidas en ese momento Carmen Machi y Blanca Portillo, que ahora son las dos grande actrices de la industria española. La serie supo evolucionar de su planteamiento inicial y llevar una fórmula tan estadounidense al ADN español. De hecho, le vino muy bien que sus dos protagonistas desaparecieran tras la primera temporada para dejar el peso de la comedia en estos cuatro grandes secundarios. Menos ácida que Vota Juan, pero igual de divertida.

    La vida secreta de las palabras (2005)

    La vida secreta de las palabras es la película más redonda y más bella en la carrera de una cineasta independiente con vocación internacional como es Isabel Coixet. Una mujer solitaria que intenta huir de su pasado (Sarah Polley) va hasta una aislada plataforma petrolífera para cuidar de un hombre (Tim Robbins) que se ha quedado temporalmente ciego tras un accidente. Simon, el cocinero que interpreta Javier Cámara, también esconde un pasado doloroso y es el complemento perfecto para esta historia que transcurre a un ritmo lento y contemplativo y en la que dos personas encuentran una intimidad inusitada en unas circunstancias poco comunes. El modo en que Coixet, siempre muy cuidadosa con las melodías de sus películas, integra el Hope There’s Someone de Anthony and the Johnsons en una de las escenas más emotivas de la historia hace que sea uno de los momentos más recordados del cine español reciente. Como Mar adentro o Hable con ella, pero más sombría.

    Truman (2015)

    Dos amigos de toda la vida se encuentran durante varios días para despedirse para siempre. Ricardo Darín y Javier Cámara no defraudan en este relato del siempre solvente Cesc Gay. El reto de Truman es el de crear sonrisas ante una situación realmente trágica. La naturalidad y cotidianidad habituales en las películas del director brillan mucho más en esta ocasión gracias a estos dos actores y a la química que desprenden en pantalla. Es la más comercial de las películas de Cesc Gay, pero no cae en tópicos ni obviedades dramáticas. En la órbita de la película chilena La memoria del agua, Truman navega entre la luz y la oscuridad con tanta soltura como El olvido que seremos.

  • Las 10 mejores películas de terror gratis en plataformas

    Las 10 mejores películas de terror gratis en plataformas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Hay tantas buenas películas de terror disponibles de manera totalmente gratuita y legal en plataformas, que el pánico seguramente nos sobrevenga al escoger una. De entrada, están todos los clásicos que son de visionado “obligatorio” para cualquier fan del terror: ya sean las arcadas que provoca El ciempiés humano (2009), una de esas “pruebas de fuego” para la cinefilia adolescente, o abuelos del terror actual como Nosferatu (1922), que ya no nos da tanto pavor pero deberías conocer para tener medida sobre todo lo que se construyó encima.

    O en la liga de terrores modernos, también puedes ver de forma gratuita la Insidious (2011) de James Wan. En fin, que hay mucho donde escoger y, ante el advenimiento de Halloween, toca ser expeditivos. Así que esta guía quiere descubrir 10 joyas del cine de terror que no te harán pagar por el susto, ordenadas según el miedo que creo que dan y las posibilidades de que las conozcas.

    Hush (Silencio) (2016)

    Hush (Silencio) (2016) es simplemente una grandísima perla oculta al gran público y te hará olvidar la existencia de tu móvil a base de dosis de tensión mucho más elevadas que tu típico slasher. La película de Mike Flanagan explota el jumpscare efectivo porque tiene por protagonista a una escritora sorda en una cabaña en el bosque, que debe sobrevivir a los asaltos de un maníaco en medio de la noche. Por lo tanto, si ella no oye al asesino, nosotres tampoco… Hasta que lo vemos. Y cuando lo vemos, temblamos casi tanto como viendo los zombis de The Sadness.

    De un blanco y negro casi tan lustroso como el de Una chica vuelve a casa sola de noche (2014), la gracia definitiva de esta joya se debe a que Kate Siegel, la protagonista escritora, es de veras muy inteligente y da guerra a la altura del atacante. Esto no es un espectáculo de “ver cuándo matan a la rubia tonta”, más bien al contrario. Aplaudimos cada estrategia de esta ahijada de Laurie Strode en La noche de Halloween (1978) como una genuina partida de ajedrez.

    The Sadness (2021)

    No dormí nada la noche que vi The Sadness (2021), tanto asusta. Digamos que tomas el cinismo extremo, la crudeza visual y el contexto urbano de Seoul Station (2016) de Yeon Sang-ho, del director de Train to Busan (2016), le añades dos cucharadas de la acción física que tanto saben ejecutar en el cine tailandés, diez cubos de sangre e inyectas la mezcla con terror puro, en vena. Porque aquí, a diferencia de los zombis tradicionales, los infectados conservan su inteligencia, pero están dominados por impulsos de crueldad extrema… Y sonríen. Auténtico horror.

    De forma parecida a La matanza de Texas o Al interior, dos perlas extremistas repletas de cuerpos mutilados: no veas esta película cerca de personas sensibles.

    Al interior (2007)

    Decía: subiendo todas las apuestas de su hermanada Mártires (2008), esta hija prodigio del Nuevo Extremismo Francés demostró que en el país del pan y del queso también hay espacio para las entrañas desparramadas por entre la mugre y las baldosas. En esta home invasion, bien al contrario que en Hush (Silencio), la protagonista embarazada nunca tiene una posibilidad ante una intrusa con la peor de las intenciones.

    Al interior (2007) lleva el horror visceral y psicológico hasta límites insoportables: nunca asistiremos (por suerte) a otra escena como la de la cesárea que la intrusa ejecuta sobre el cuerpo de su atacada, retratada con los borbotones de sangre desparramándose alegres. Reímos de los nervios.

    Verónica (2017)

    A la risa nerviosa también ataca Verónica (2017), una de las perlas recientes del cine de terror español que, junto con Cerdita de Carlota Pereda, demuestra que se puede ser profundamente castizo y no tener nada que envidiar a los homólogos estadounidenses. De hecho, la película de Paco Plaza podría ser Expediente Warren: The Conjuring (2013) del Vallecas de los ochenta.

    Ambientada en un destartalado edificio dormitorio donde (sobre)vive una joven que huye con sus hermanos (Sandra Escacena, entregadísima), un eclipse va a invocar la presencia de todas las criaturas sobrenaturales que Verónica sí puede ver, así como tres simpáticas vecinas que por las noches leen, seguro, los cuentos de Lovecraft. Apariciones demoníacas, muchos jumpscares, una final girl que no duda en coserse las heridas con grapadora y la absoluta falta de vergüenza del maestro Paco Plaza aseguran un visionado divertidísimo.

    Cure (1997)

    Me he dado el lujo de incluir dos perlas japonesas en la guía, ambas del mismo período pero con dos estilos muy diferentes: Cure (1997) da fe del mal rollo absoluto que puede inducirnos una cámara, una habitación vacía y un rincón a oscuras. Yo, por lo menos, no he sido capaz de superar nunca el nivel de terror en voz baja del gran Kiyoshi Kurosawa en Cure, aunque Pulse (Kairo) (2001) se le acerque mucho en materia de espantos  “domésticos”.

    En breve, un policía investiga una serie de asesinatos cuyas víctimas aparecen con una herida de arma blanca en forma de equis y cuyos culpables son personas totalmente normales, sin ningún motivo. Algo está influenciando a la gente para matar, y ese algo está más cerca que nunca.

    El círculo (1998)

    Muy sencillo: ves un vídeo, te llaman, descuelgas y mueres en siete días. Nos sabemos el argumento de El círculo (1998) gracias a las innumerables versiones y parodias que de ella se han estrenado, desde el notable remake estadounidense de The Ring (La señal) (2002) hasta Scary Movie: no hay dos sin 3 (2003). Sin embargo, igual que con Cure, hay algo de la seriedad absoluta con la que la niña del vídeo emerge lentamente del pozo, arrastrándose a ti, que vuelve esta película una fuente de pavor sin fecha de caducidad.

    El terror japonés contemporáneo está redescubriendo todo el poder de los monstruos que habitan dentro de nuestras cañerías y aparatos de televisor, y que hoy se manifiestan en animes como Jujutsu Kaisen (2020) o Chainsaw Man (2022). El origen de toda esta negrísima fauna se encuentra en El círculo o en la posterior La maldición (The Grudge) (2002).

    Mad God (2022)

    El primer pase de Mad God (2022) en el Festival de Sitges fue una auténtica fiesta: espero que el visionado, colosal, no desmejore mucho en casa. No por nada el maestro de los efectos visuales Phil Tippett dedicó tres décadas a imaginar y recrear esta pesadilla en stop motion, que sigue el descenso de un explorador enmascarado por un infierno mecánico poblado de monstruos y ruinas dignas de los inframundos de Lovecraft o de los recovecos steampunk de Mad Max: Furia en la carretera (2015).

    En plan viaje lisérgico al fondo de la noche, más de ambiente y de imaginería demoníaca que de sobresaltos, en esta guía sólo resulta comparable al mal rollo que despierta en El círculo, cuyas grietas a la realidad podrían conectar perfectamente con el infierno heavy metal de Phil Tippett.

    La matanza de Texas (1974)

    Leatherface cosechó su estatus de clásico a base de garfios, motosierras y cuchillos carniceros, y por el camino quedó una de las películas más desagradables de la historia. La matanza de Texas (1974) no es sólo la madre de todos los slashers actuales (Cerdita, Al interior, incluso el terror en la puerta de La noche de Halloween), sino que representa también una culminación que ha contado con pocas competidoras al mismo nivel de violencia.

    Desde que el autoestopista loco se sube a la furgoneta del grupo de estudiantes, sabemos que la única forma de que no acaben todos muertos pasa por dar la vuelta atrás y tratarse con años de terapia y, sin embargo, Tobe Hopper nos obliga a presenciar su evisceración como si de la chimenea navideña del Netflix del infierno se tratara. Simplemente tremenda.

    Cerdita (2022)

    Junto con Verónica, Cerdita (2022) demuestra que el fantástico español está más vivo (y sobretodo coleando) que nunca. Si no conoces este slasher asado bajo el calor veraniego de las llanuras extremeñas, pegajoso y oloriento como las ronchas entre las piernas, ya puedes correr a comprobar cómo Carlota Pereda no se corta un pelo en la sangre ni en la crueldad. Nuestra protagonista, a quien los abusones del pueblo llaman “cerdita” por su sobrepeso, lo pasa tan mal en la película que la directora decidió dar el papel (adolescente) a una actriz de treinta años, la fantástica Laura Galán.

    Cuando esta finalmente toma venganza (aunque no de la forma en que lo esperaríamos), aplaudimos con cuchillos por manos. Y nos zampamos una loncha de mortadela de las que la madre, Carmen Machi, corta a diario en su carnicería. Que aproveche, supongo…

    Halloween III: El día de la bruja (1982)

    Si alguien trata de convencerte de que las terceras partes nunca fueron buenas, enséñale Halloween III: El día de la bruja (1982). Auténtica película de culto, el cierre de la trilogía original de La noche de Halloween no tiene nada que ver con Michael Myers pero sí mira de frente al clima que luego daría lugar a clásicos del terror corporativo como Están vivos (1988), en la que unas gafas nos permiten ver los hilos de titiritero de un complot (alien) a nivel planetario.

    Por el estilo va Halloween III: una empresa planea un sacrificio masivo usando máscaras y señales televisivas. Estrenada en plena era del pánico satánico y del auge del consumismo, conecta con el miedo al control mental y a los niños inquietantes. Que aunque no den miedo real, como sí lo hace La matanza de Texas, sí la sitúan como referencia evidente de perlas contemporáneas como La Hora De La Desaparición (2025).

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