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Live action tan buenos como el manga original y los que sólo disfrutarán los superfans

Live action tan buenos como el manga original y los que sólo disfrutarán los superfans

Mariona Borrull

Mariona Borrull

Editor de JustWatch

Si tras ver los ocho capítulos de Netflix ya estás esperando con ansias la tercera temporada de One Piece (2023), esta guía te interesa. Porque te preguntarás cómo es posible que el live action sobre la compañía de piratas elásticos del Sombrero de Paja nos haya emocionado tanto, cuando apenas un año antes nos horrorizaba el de Cowboy Bebop (2021).

Yo no voy a darte la respuesta, aunque creo que las dos series hablan por sí mismas. Eso sí, espero enseñarte que las adaptaciones de manga y anime a imagen real han sido tan a menudo fiascos tremendos como aciertos absolutos (y lo más común, una forma más o menos inspirada de exprimir el bolsillo). Así que prepárate para abrir los ojos como Alita: Ángel de combate (2019), que te explico qué live actions debes ver sí o sí, y cuáles disfrutarás sólo si eres un fan con ganas de marcha.

Imprescindible: ‘Kenshin, el guerrero samurái’ (2012)

Japón es el país del jidaigeki, el género de Los siete samuráis (1954) o Zatoichi (2003), de manera que saben cómo filmar luchas con espadas. Kenshin, el guerrero samurái (2012) es un ejemplo de ello. Para alivio de los fans, las películas de Kenshin, el Guerrero Samurái (1996) hicieron justicia a la franquicia, capturando en cinco películas la energía tras los combates de Himura Kenshin y la vidilla de la Restauración Meiji.

Las escenas de lucha, en particular, se convirtieron en auténticos referentes del cine de acción moderno y sirvieron como una excelente puerta de entrada para una nueva generación, vía Netflix. Y es que todas las cinco películas disponibles, hasta Kenshin, el guerrero samurái: El final (2021), están muy bien.

Apto para otakus: ‘Debiruman’ (2004)

El manga de Go Nagai ha dado lugar a series de anime como la clásica Devilman (1972) y la adaptación original de Science Saru, la genial Devilman Crybaby (2018). Pero si hay una adaptación que los fans de Devilman querrían que el resto del mundo olvidara, esa sería el notorio fracaso de acción real de 2004, Debiruman (2004).

Incluso en Japón, Devilman fue duramente criticada. Toda la épica de la serie original quedaba emborronada por una vomitera de efectos de CGI que ni Jabba en La guerra de las galaxias. Episodio I: La amenaza fantasma (1999). Tampoco ayudó el casting de actores que realmente no eran actores, como el cantante de J-Pop Izaki Hisato y la modelo Ai Tominaga. Un desastre gourmet sólo para paladares preparados.

Un clásico potente: ‘Old Boy’ (2003)

Quizás no conozcas el manga de Nobuaki Minegishi y Garon Tsuchiya, pero habrás oído a hablar de este thriller neo-noir surcoreano sobre Oh Dae-su (Choi Min-sik), un tipo encarcelado sin motivo durante quince años y su brutal búsqueda de venganza, que incluye fracturas de cráneo, extracción de dientes y perforaciones de tímpano.

Old Boy (2003) reproduce fielmente la trama del original, pero adopta un tono mucho más amenazante y trágico. Más parca y gore, trágica y cómica a partes iguales, el mundo la conoció por sus escenas memorables, como la batalla en el pasillo, inspiración directa de Marvel - Daredevil (2015). O el célebre aperitivo de pulpo vivo, cine para foodies mal de la chaveta. Tan bruta como una de Quentin Tarantino, la adaptación de Park Chan-wook de Oldboy también supera ampliamente al intento posterior dirigido por Spike Lee, Old boy (2013) con Josh Brolin.

Sólo kamikazes: ‘Terra Formars’ (2016)

Esta adaptación traía grandes expectativas: su director era Takashi Miike, conocido por películas como Ichi the Killer (2001) o Audition (2000)... Pero las cucarachas (y Miike también) habían venido sólo a ganarse el pan.

Terra Formars (2016) mantiene algunos elementos esenciales del manga, una suerte de Ataque a los titanes (2013) donde la guerra se fragua entre enormes cucarachas humanoides marcianas con peluca y miembros de la yakuza. Pero de algún modo incomprensible, el live action consigue que todo resulte… Aburrido. La adaptación no está a la altura en términos visuales y en ocasiones recuerda más a la serie de los Power Rangers (1993) que a una superproducción de sci-fi. Es malísima, y en Japón acabó perdiendo millones en taquilla, algo insólito con un manga de estas proporciones.

Excelente blockbuster: ‘Al filo del mañana’ (2014)

Incluso Hollywood reconoce el atractivo del manga japonés. En el material original, All You Need Is Kill de Hiroshi Sakurazaka (que acaba de adaptarse en anime, en la fantástica Solo necesitas matar de Science Saru), la historia gira en torno a un soldado llamado Keiji Kiriya que queda atrapado en un bucle temporal después de morir en una batalla contra extraterrestres. Un Atrapado en el tiempo (1993) con extraterrestres. ¿Te suena?

Al filo del mañana (2014) sigue de cerca la obra original, aunque “americanizados”, con Tom Cruise y Emily Blunt al frente y unos efectos especiales dignos de la pirotecnia alienígena del original. No hay mucho más que decir sobre la de Doug Liman, excepto que resulta una de aquellas películas que te hacen olvidar el móvil del todo durante hora y media 100% gozosa. Simplemente vedla.

De vuelta al nicho: ‘Ataque a los Titanes’ (2015)

La versión anime de Ataque a los titanes fue la responsable en solitario de consolidar el manga en España, como un medio artístico tan digno de historias y personajes complejos como cualquier otro. Además, en la época, nos descubrió unos efectos visuales que sólo pueden compararse a los de Kimetsu no Yaiba (2019) o Chainsaw Man (2022). No pasó lo mismo con el live action posterior, Ataque a los Titanes (2015).

Un resumencillo inexacto de la trama del manga, apenas potable para fans de las películas de monstruos de serie B, la oscuridad en imagen real provocaba en el público generalista risotadas antes que impacto de cualquier tipo. Digamos: compara la fiesta de disfraces de plástico de El hijo de Godzilla (1967) con la espectacularidad aplastante de Godzilla: Rey de los Monstruos (2019)... A mí este desastrillo me cae bien.

La mejor: ‘Speed Racer’ (2008)

Meteoro (2008), mejor conocida como Speed Racer, es posiblemente el ejemplo definitivo de lo que una adaptación live action de anime puede (y debería) ser; es decir, literalmente un “anime hecho con personas reales”. Aunque fracasara en taquilla, patinazo sonoro al nivel de El destino de Júpiter (2015), con el tiempo se ha consolidado como una obra de culto muy por encima del anime Speed Racer (1967). Vamos, sentó un estándar.

Súmale a las carreras humor y política, y cuéntalo con un montaje vertiginoso y colores primarios intensísimos. Las directoras Lana Wachowski y Lilly Wachowski sabían lo que hacían, y emplearon una técnica de edición multicapa en la que diversos elementos visuales aparecen, desaparecen y se superponían, un caleidoscopio de colores que ni Sailor Moon (1992). El resultado final es una auténtica descarga de azúcar cinematográfica: 135 minutos de caos kitsch y energía visual desbordante.

Outlander temporada 8, episodio 2: El final explicado—y los misterios que deja

Outlander temporada 8, episodio 2: El final explicado—y los misterios que deja

Raquel Morales

Raquel Morales

Editor de JustWatch

Outlander (2014-2026) sigue poco a poco su camino hacia su conclusión. Y, mientras que el episodio 2 de la temporada 8 ‘Profecías’ fue un poco más de transición, consiguió dejarnos en varias ocasiones con un nudo en la garganta. Nuestro corazón se saltó un latido en varias escenas, no nos vamos a engañar. Y una de ellas fue la escena en la que William visita la tumba de Ben, en los minutos finales del episodio. 

Como, ¿qué fue eso? ¿Qué pasó ahí? ¿Qué es lo que se esconde detrás de esta supuesta muerte? Si quieres descubrir las respuestas a todas estas preguntas, este es el momento perfecto para analizar el final de Outlander temporada 8, episodio 2—y los misterios que deja.

¿Qué pasó al final del episodio 2 de la temporada 8 de Outlander?

Aunque la última escena del episodio 2 de la temporada 8 de Outlander ‘Profecías’ fue una de las que nos dejó con un nudo en la garganta, ya hablamos sobre lo que le sucederá a Jamie. Por lo que nos queremos centrar en la escena justo anterior, que nos dejó bastante intrigados. Una vez que William sabe de la muerte de su primo Ben, quiere saber exactamente qué sucedió. 

Ben era como un hermano para William y su muerte le pegó duro. Pero, a la misma vez, le dio un propósito, algo que hacer mientras se encuentra perdido. Y, en parte, William cree que le debe a Amaranthus algunas respuestas sobre Ben después de cómo la trató. Al menos, recuperar sus cosas. Así, tras comunicar a Henry la muerte de su hermano, acude al superior de Ben para saber de primera mano cómo fue su muerte. 

Y William se encuentra con un muro. 

Está claro que el superior de Ben no tiene demasiado interés en darle detalles a William de lo que sucedió o de informarle dónde está enterrado. Él intenta escurrir el bulto alegando que muchos soldados mueren todos los días, así que no llevan precisamente un registro exhaustivo ni dan demasiados detalles. No hay mucho más que decir. Y, si bien eso tiene sentido, algo le dice a William que eso no es toda la historia.

Al final, William se las ingenia para conseguir visitar la tumba de Ben y despedirse de él, reconociendo lo que significaba para él y pidiéndole perdón por no haber estado a su lado, una culpa que cargara a su espalda siempre. Además, William consigue los objetos personajes de Ben, incluido su uniforme. Pero hay algo que falta. El soldadito que William le regaló a Ben y que él juró llevar siempre junto a su corazón no está por ningún lado. 

Y eso dispara las sospechas de William. Puede que para el resto del mundo sea una tontería, pero él sabe que Ben no rompería su promesa. Cuando cuestiona la versión oficial, William se encuentra con más evasivas, lo que no ayuda a sus sospechas. A estas alturas, William está seguro de que esconden algo respecto a la muerte de Ben. Pero aún no sabe el qué o por qué. 

Así que se dispone a averiguarlo.

El primer paso es ver si, efectivamente, Ben está enterrado donde le dijeron. Por lo que William se pone a cavar…y descubre que el hombre que está enterrado ahí no es Ben, sino otro soldado al que William no conoce.

Las mejores teorías sobre el destino de Ben

Después de esto, no podemos evitar preguntarnos ¿cómo? Y ¿por qué? Así que el fandom se puso manos a la obra con algunas teorías que podrían dar respuesta a estas preguntas. Y, como siempre, ¡hay para todos los gustos!

Una de las teorías más populares es que Ben en realidad no está muerto, si no que habría simulado su muerte para escapar de los británicos y unirse al ejército continental. Así, los británicos habrían tapado este hecho debido a la prominencia de la familia Grey tanto en el ejército británico como en Londres. Que un oficial, miembro de una de las familias con más poder y renombre en el ejército se cambiara de chaqueta sería un escándalo que no les convendría nada para sus posibilidades en la guerra. 

Incluso hay teorías que indican que Ben podría ser un agente doble y que, en realidad, estaría infiltrado en el ejército continental para dinamitarlo desde dentro, por lo que el ejército tuvo que fingir la muerte de Ben por razones obvias. Y, mientras que la anterior teoría encaja bastante para nosotros, esta no lo hace tanto, dado que se siente como rizar el rizo y no creemos que Outlander (2014-2026) tenga tiempo para eso en una última temporada de tan sólo 10 episodios con tanto que contar.

No obstante lo anterior, una parte del fandom cree que Ben puede estar retenido por parte del ejército continental y que su "desaparición" es parte de un plan que intenta forzar a la familia Grey a actuar. Y, aunque la familia Grey tiene bastante influencia, no nos encaja el por qué el ejército británico estaría tan interesado en cubrir lo que sucedió si éste fuera el caso. Por contra, una teoría bastante interesante es que el Capitán Richardson sabe que Ben está vivo. Así, lo está utilizando como un peón para controlar y chantajear a los Grey. Lo cual encajaría bastante con lo que sabemos sobre Richardson. 

En una de las cosas en las que parecen ponerse de acuerdo la mayoría de teorías sobre Ben es en que Amaranthus no es tan inocente como parece. Algunas teorías con las que estamos de acuerdo apuntan a que ella sabe la verdad de lo que ocurrió con Ben, buscando en la casa de Lord John Grey un futuro y protección aseguradas para ella y su hijo por lo que pueda pasar—incluso seduciendo a William. 

Otras teorías apuntan a que Amaranthus no sería en realidad la esposa de Ben o que Trevor no sería hijo suyo. Y algunas pocas teorías incluso relacionan a Amaranthus con el Capitán Richardson. Así, Amaranthus sería su cómplice y utilizaría su cercanía a William y a Lord John para manipularlos. 

Y, sinceramente, está claro en nuestro libro que Amaranthus no es la viuda inocente que pretende ser pero creemos que su intención es asegurar su futuro y el de su hijo. Así que no pensamos que ella esté engañando a los Grey sobre la legitimidad del niño, su matrimonio o aliándose con Richardson.

¿Qué sucederá realmente con Ben en la temporada final de Outlander?

El fandom de Outlander (2014-2026) es como el FBI y todas las teorías son geniales. Y, si nos preguntáis a nosotros, creemos que lo que sucederá con Ben es una mezcla de varias de esas teorías. 

Tenemos claro que Amaranthus no es esa viuda inocente y vulnerable que finge ser. Según lo vemos nosotros, ella tiene un sólo objetivo: protegerse a ella misma y a su hijo. No importa el precio. Así que llegó a la casa de los Grey para aprovecharse de su influencia y estar bajo su protección. 

Y pensamos que se ha dado cuenta de que William es un buen hombre, uno honorable, inocente, noble…y con un título. Por lo que parece el hombre perfecto para ejercer de padre de Trevor. Así que creemos que se acercará bastante a él con eso en mente y, desde luego, sabe exactamente lo que le pasó a Ben.

Pero, ¿qué le pasó a Ben? Pues pensamos que la teoría que indica que está vivo y se cambió de bando es cierta. Fingir su muerte le da la libertad para no morir como un traidor a la corona. Y también pensamos que la teoría de que Richardson lo sabe es cierta. No creemos que esté involucrado o lo haya ayudado de alguna manera, pero sí creemos que se enteró de la verdad y lo utilizará para chantajear a los Grey y poder utilizarlos para sus oscuros objetivos.

Todo esto encajaría con lo que sucede en el libro 9 Ve y dile a las abejas que me he ido, en el que está basada, como sabéis, gran parte de esta temporada. En el libro, descubrimos que, efectivamente, Ben está vivo. Él desertó del ejército británico y se unió al ejército continental y vive bajo el nombre falso de Benjamin Tolliver—que puede que sea el hombre que encontró William enterrado en la tumba de Ben en el episodio 2 de la temporada 8 de Outlander ‘Profecías’.

Así, Ben fingió su muerte para poder cambiarse de bando porque le gustaron los ideales de la Revolución Americana—o, al menos, estaba convencido de que los británicos iban a perder. Para evitar ser colgado por traición y no deshonrar el nombre de su padre y de su tío, decidió que era mejor que el mundo pensara que había muerto como un héroe en lugar de vivir como un desertor.

Y sí, en el libro se deja claro que Amaranthus sabe la verdad y, dado que Ben la dejó desamparada a ella y a Trevor, ella se aseguró el futuro de ambos apareciendo en la vida de los Grey…y seduciendo a William. Pero el libro nos rebela que no sólo Amaranthus sabe lo que sucedió realmente con Ben, si no que Richardson también lo hace. Y, gracias a este secreto, tras secuestrarlo, chantajea a Lord John para que lo ayude a lograr que el ejército continental pierda la guerra y cambiar así la historia.  

Así que si nos preguntáis, pesamos que el misterio sobre Ben se desarrollará justo de esta manera. Más adelante se descubrirá que él fingió su muerte para poder cambiarse de bando…y que Amaranthus lo sabía todo. Por supuesto, Richardson también aparecerá para chantajear a Lord John con este secreto. 

Esto pondría a Lord John en una posición imposible: si salva a su sobrino, traicionaría a su Rey y su familia quedaría deshonrada y si se mantiene fiel al Rey, su sobrino será ejecutado. Tenemos curiosidad por saber qué decisión tomará. Y por descubrir cuál será la reacción de William ante la verdad.

En cualquier caso, tanto si Outlander (2014-2026) adapta fielmente lo que sucede con Ben en los libros como si no, está claro que la supuesta muerte de Ben lo cambiará todo. Servirá para romper la fe ciega de William en el ejército británico—una que ya estaba resquebrajada después de lo que sucedió con Jane—, obligándolo a cuestionar su lealtad y acercándolo más a la realidad de la guerra que su padre, Jamie, ya conoce.

Lady Whistledown: el personaje más odiado de Bridgerton es una distracción innecesaria del romance

Lady Whistledown: el personaje más odiado de Bridgerton es una distracción innecesaria del romance

Juan José Mateo

Juan José Mateo

Editor de JustWatch

Hay personajes que una serie crea para enriquecer su universo y hay personajes que, con el tiempo, se convierten en una carga para él. Lady Whistledown, la (no tan) anónima cronista de sociedad que Nicola Coughlan encarna con una doble vida en Los Bridgerton, empezó siendo un recurso narrativo ingenioso y ha terminado por convertirse en el mayor obstáculo entre el público y lo que de verdad busca cuando se sienta a ver la serie: un buen romance. 

Si llevas varios años preguntándote por qué a veces la ficción de ShondaLand se siente más densa de lo que debería, la respuesta lleva corsé y pluma.

El problema de querer ser dos cosas a la vez

Cuando Los Bridgerton llegó a Netflix en diciembre de 2020, su propuesta era cristalina: una fantasía romántica de época con estética exuberante, anacronismos deliberados y parejas destinadas a encontrarse. La voz en off de Lady Whistledown, interpretada con enorme elegancia por Julie Andrews, funciona como un recurso heredado de la novela de Julia Quinn: le daba textura al mundo, presentaba personajes y establecía las reglas sociales de la Regencia inglesa con una ironía ligera que no interrumpía el flujo de la historia.

El problema llegó cuando la serie decidió que Lady Whistledown no podía quedarse en las sombras. Revelar su identidad como Penélope Featherington al final de la primera temporada fue una decisión arriesgada que podría haberse gestionado mejor. Convertirla en la protagonista absoluta de la tercera temporada fue algo muy distinto. 

De repente, la serie que mejor sabía vender la química entre dos personas que se resisten al amor mutuo se vio obligada a compartir su metraje con una trama de periodismo de sociedad, dilemas éticos sobre el chisme y una Penélope que, en lugar de enamorarse sin más, tenía que cargar al mismo tiempo con el peso de su secreto. El resultado es una temporada que, comparada con el tórrido y casi hipnótico arco de la historia de la temporada 2 entre Anthony y Kate, se siente fragmentada y, en demasiados momentos, algo fría.

La comparación más honesta no está dentro de la misma franquicia, sino en Downton Abbey, donde los personajes secundarios con secretos y ambiciones propias nunca eclipsaban la arquitectura emocional principal de la serie. O en North & South, la miniserie de la BBC, donde cada elemento narrativo, por secundario que fuera, gravitaba alrededor de la tensión central entre los protagonistas. 

Penélope merece mejor historia que esta

Conviene ser justo con el personaje. Penélope Featherington es, sobre el papel, una de las creaciones más interesantes del universo de Los Bridgerton: una mujer invisible para la sociedad que encuentra poder en el anonimato de las palabras. Hay ahí una historia genuinamente feminista y emocionante que contar. El problema no es Penélope, sino lo que Lady Whistledown le hace a Penélope como protagonista romántica.

En el momento en que el secreto de Whistledown se convierte en el motor de la trama, Colin Bridgerton queda relegado a un papel secundario dentro de su propia historia de amor. La tensión entre ambos deja de ser puramente romántica y se vuelve transaccional: ella tiene un secreto, él lo descubre, hay traición, hay perdón. Es un esquema que funciona en Gossip Girl, otra serie construida de manera íntegra sobre la identidad secreta de un cronista social, precisamente porque Gossip Girl nunca pretendió ser una historia de amor en primer lugar. Los Bridgerton sí lo pretende, y por eso el conflicto de Whistledown le sienta como un abrigo de la talla equivocada.

La serie hace bien muchas otras cosas. El diseño de producción sigue siendo espectacular, la banda sonora continúa reinventando clásicos del pop con cuerdas, las escenas sexuales muestran mucha elegancia y sensualidad, y el reparto en su conjunto tiene un carisma que pocas producciones de época pueden igualar. Pero ninguno de esos elementos puede compensar que el corazón de Los Bridgerton late más despacio cuando Penélope está pensando en su próxima columna que cuando está mirando a Colin.

Lo que la serie debería hacer en las próximas temporadas

La cuarta temporada, centrada en el romance de Benedict y Sophie, trae consigo una noticia que muchos espectadores habrán recibido con alivio: Penélope cuelga la pluma y abandona (¿definitivamente?) su vida como Lady Whistledown. Es, a todas luces, la decisión correcta. No solo para el personaje, que puede por fin existir sin el peso de una doble identidad que le robaba verosimilitud romántica, sino para la serie en su conjunto, que recupera así la oportunidad de centrar su energía donde siempre debió estar.

El problema es que Los Bridgerton no renuncia al personaje, sino que lo traspasa: la quinta temporada llegará con una nueva Lady Whistledown, una voz anónima distinta que seguirá comentando los movimientos de la alta sociedad londinense. La pregunta es si la producción habrá aprendido la lección o si repetirá el error de convertir ese misterio en el núcleo dramático de una nueva temporada a costa, una vez más, del romance central.

Series como Outlander entendieron que, cuando tienes una pareja central que funciona, lo más inteligente es construir todos los obstáculos externos en función de su relación, no a pesar de ella. Los Bridgerton debería aplicar ese principio a su nueva Whistledown: que sea color de fondo, no protagonista. Nadie mira la serie para leer el periódico. La ve para ver cómo dos personas que no deberían enamorarse acaban, de forma inevitable, haciéndolo. 

Lady Whistledown, con todo su ingenio, lleva demasiado tiempo interponiendo su pluma en ese camino. Que la nueva o el nuevo cronista tenga la elegancia de saber cuál es su sitio.

Michael B. Jordan de ‘Los pecadores’ confiesa que una salvaje comedia de los 90 es su mayor placer culpable

Michael B. Jordan de ‘Los pecadores’ confiesa que una salvaje comedia de los 90 es su mayor placer culpable

Mariona Borrull

Mariona Borrull

Editor de JustWatch

Durante la promoción de Los pecadores (2025), Ryan Coogler y Michael B. Jordan hablaron con JustWatch sobre sus películas “placer culpable” definitivas. La respuesta de Coogler, Un paseo para recordar (2002) (sobre la que puedes leer AQUÍ), hizo que Jordan estallara en carcajadas, de las que nunca llegó a recuperarse del todo. Pero entre risas, Jordan consiguió compartir también su propia respuesta: Shame, detective privado (1994).

VER: Michael B. Jordan no puede parar de reírse con la película placer culpable de Ryan Coogler

Con un impresionante (y desastroso) 4% en Rotten Tomatoes y una recepción crítica igualmente pobre en general, Shame, detective privado es una de esas películas que los críticos odiaron, pero que el público adoró.

En cuanto a la historia, Shame, detective privado es bastante normalita. Keenen Ivory Wayans interpreta a Andre Shame, un antiguo detective del cuerpo de policía de Los Ángeles convertido en investigador privado que tiene la oportunidad de vengarse y redimirse tras un giro en un antiguo caso. Fue la mente detrás de clásicos de la comedia como La vida en color (1990), Una película de miedo (2000) y Dos rubias de pelo en pecho (2004), y aquí Wayans dirigió y escribió el guion. Sin embargo, a diferencia de los títulos mencionados, Shame, detective privado fue un patinazo más que sonoro.

Mientras que críticos como Roger Ebert criticaron los personajes por ser superficiales, la trama débil y por el uso excesivo de clichés, no todos los espectadores estuvieron de acuerdo, incluido el mismo Jordan, que la calificó como “una de las buenas”. El actor también quiso destacar específicamente a Peaches, el personaje enérgico y sin filtros interpretado de forma memorable por Jada Pinkett Smith. Como ocurre con las mejores películas de placer culpable, Shame, detective privado tiene un legado divisivo, ¡y eso es precisamente lo que la hace más divertida!

‘Shame, detective privado’ es una comedia infravalorada de los 90

Seamos claros: cuando se trata de comedias de acción llenas de clichés como esta, no todo el mundo las va a entender, pero no pasa nada. Algunas de las mejores joyas ocultas se encuentran fuera de toda comprensión, y ese es exactamente el caso de Shame, detective privado.

La película nunca pretende presentarse como una obra maestra del cine. En cambio, su objetivo es entretener con frases absurdas, acción disparatada y escenas exageradas por todas partes. No todos los chistes han envejecido igual de bien, pero en cierto modo eso forma parte del encanto noventero de la película. Eso sí, si este tipo de comedia “provocadora” ya no te convence hoy en día, quizá sea mejor que la dejes pasar.

Para el público adecuado, sin embargo, Shame, detective privado es la película perfecta para ver con palomitas. Rinde homenaje y parodia algunas de las películas de blaxploitation más famosas y queridas de los años 70, como Las noches rojas de Harlem (Shaft) (1971), mientras lanza referencias a favoritos televisivos como Soul Train (1971) y Good Times (1974). Aunque la película está ambientada en la época en que se rodó, ese aire de homenaje al blaxploitation aporta una capa nostálgica perfecta para los fans de aquel momento ultraconcreto del cine.

De nuevo, no es el tipo de película que pones para emocionarte; es lo que ves cuando necesitas apagar el cerebro. Quizá uno de los comentarios en nuestra entrevista de YouTube con Jordan lo resumió mejor: “Es hilarante cada vez que la ves”. Sí, eso lo describe bastante bien.

Por qué ver ‘Shame, detective privado’ (y qué ver después)

En fin. Si estás cansado de volver siempre a las mismas comedias de los 90, prueba con Shame, detective privado. Quienes ya estéis familiarizados con el estilo de comedia de La vida en color de Wayans, os sentiréis como en casa con esta parodia de acción. Sinceramente, ver cualquiera de las comedias de Wayans, como las ya mencionadas Una película de miedo (2000) y Dos rubias de pelo en pecho (2004), funciona como un doblete perfecto para Shame.

Dicho esto, si lo que te apetece es una doble ración de adrenalina y violencia cómica, con trasfondo de crimen, recurre a películas como Dos policías rebeldes (1995) y Money Talks (2006). Y, oye, quizá incluso quieras retroceder a los 80 y los 70. Películas como Sobredosis de oro (1988) ofrecen ese mismo tono de parodia salvaje y ridícula que también tiene Shame, detective privado, mientras que Su majestad el hampa (1972) ofrece acción elegante con una historia de detective más terrenal si te apetece algo más serio dentro del género blaxploitation.

  • Los 10 mejores documentales sobre sectas y cultos (de peor a mejor)

    Los 10 mejores documentales sobre sectas y cultos (de peor a mejor)

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Uno pensaría que, con todo el acceso a la información que tenemos hoy en día, las sectas y cultos ya no tendrían mucho espacio para prosperar. Internet, redes sociales, documentales, podcasts, parece que sabemos más que nunca sobre cómo operan estos grupos. Y sin embargo, siguen apareciendo nuevas historias que demuestran lo contrario.

    Pero ¿de dónde viene esta fascinación que nos tiene un sábado a las tres de la mañana en Netflix buscando otro documental sobre gurús espirituales con delirios de grandeza? Parte del atractivo está precisamente en intentar entender cómo funcionan estas comunidades cerradas, quiénes son los líderes que las construyen y qué dinámicas terminan atrapando a quienes forman parte de ellas.

    Si a ti también te intrigan estas historias, sigue leyendo: he reunido 10 de los mejores documentales sobre sectas y cultos, ordenados de peor a mejor, desde fenómenos virales nacidos en internet hasta algunos de los casos más conocidos y perturbadores de las últimas décadas.

    Cómo se convirtieron en líderes de sectas (2023)

    Abrimos la lista con Cómo se convirtieron en líderes de sectas, y vale la pena aclarar algo: estar en el puesto número diez no significa necesariamente que sea el peor de la lista. De hecho, es un buen punto de partida porque adopta un enfoque más general y funciona casi como una introducción al tema.

    Este documental está narrado con un tono irónico por Peter Dinklage (Juego de tronos), y analiza las estrategias que muchos líderes han utilizado para atraer seguidores y consolidar su poder. El formato es una de las cosas más interesantes que tiene, ya que funciona casi como una guía, sorprendentemente entretenida, sobre los mecanismos de manipulación y carisma que suelen repetirse en estos movimientos. 

    ¿Te gustó Cómo se convirtieron en tiranos?, aquí encontrarás un estilo similar: capítulos cortos, ritmo ágil y una mezcla entre análisis histórico y humor oscuro.

    Raël: El profeta de los extraterrestres (2024)

    Raël: El profeta de los extraterrestres parte de una premisa que parece sacada de la ciencia ficción: su fundador asegura haber tenido contacto con una civilización extraterrestre responsable de crear la vida en la Tierra.  Lo sorprendente es que el documental no se queda solo en lo extravagante de la historia. También muestra cómo este movimiento logró expandirse por distintos países y mantener seguidores ¡durante décadas! 

    Es de esos documentales que no puedes dejar de ver, con mezcla de incredulidad y fascinación. Si te gustó Wild Wild Country, este va por la misma línea pero con un giro bastante más… cósmico. 

    El Culto Love Has Won (2023)

    De todas las historias de la lista, El culto Love Has Won es probablemente una de las más surrealistas y que más me ha impactado. La serie sigue a Amy Carlson, una mujer que afirmaba ser una entidad divina conocida como “Mother God” y lideraba un grupo espiritual que mezclaba teorías New Age, con transmisiones en directo y una comunidad online muy activa.

    Con cada episodio (son tres en total) vamos comprendiendo el sufrimiento detrás de una líder que simplemente ha llevado demasiado lejos su postura. Es muy interesante ver el día a día del grupo desde dentro. Creo que es profundamente perturbador por lo actual que se siente, casi como si estuviéramos viendo el fenómeno desarrollarse en tiempo real. Si te interesan las sectas que nacen y crecen en la era de internet, este título es difícil de olvidar.

    Juventud robada: secta en el campus (2023)

    La historia que cuenta Juventud robada: secta en el campus sucede en un campus universitario, un entorno que en teoría debería ser seguro. El documental de Disney+ reconstruye cómo Larry Ray logró manipular a un grupo de estudiantes de la universidad Sarah Lawrence, controlando sus vidas durante años.

    Uno de los aspectos más interesantes de esta serie es la forma en que muestra el proceso de manipulación psicológica paso a paso. A diferencia de otras sectas con grandes estructuras o líderes carismáticos, aquí todo ocurre en un círculo mucho más pequeño y aparentemente cotidiano, casi como una fraternidad. Simplemente imperdible.

    Bailar para el diablo: La secta de 7M en TikTok (2024)

    Este es uno de los casos más recientes de esta lista y tal vez por eso resulta tan familiar. Aquí no hablamos de comunidades aisladas en los años 70, sino de influencers, redes sociales y clips virales. Bailar para el diablo: La secta de 7M en TikTok sigue a varios bailarines que formaban parte de una agencia vinculada a una iglesia dirigida por el pastor Robert Shinn. 

    La investigación comienza cuando algunas familias empiezan a sospechar que algo no va bien con sus hijos. La docuserie mezcla testimonios de ex miembros, familiares desesperados por reestablecer contacto y material de redes sociales para mostrar cómo la dinámica del grupo fue evolucionando. 

    Bikram: Yogui, gurú, depredador (2019)

    Bikram: Yogui, gurú, depredador es impactante. Durante años, Bikram Choudhury fue una figura casi mítica dentro del mundo del yoga. Se hizo famoso por su método, el Bikram Yoga, que lo convirtió en un fenómeno global. Pero el documental muestra el otro lado de esa historia tan exitosa.

    Aquí se cuenta el ascenso del gurú y las acusaciones que empezaron a surgir contra él por parte de varias de sus alumnas. Si te interesa saber más sobre la cultura que se creó alrededor de su figura y el poder que llegó a tener dentro de su propia comunidad, este documental hace un muy buen trabajo de investigación. Es una historia incómoda, pero atrapante.

    Llamas gemelas: Cómo apagar el fuego (2023)

    Este es otro de mis favoritos de la lista, y es que es tan absurdo y tan extremo que cuesta creer que fue verdad. Al empezar Llamas gemelas: Cómo apagar el fuego, parece girar en torno a la idea de encontrar a tu alma gemela o como le dicen sus fundadores “llama gemela”, básicamente esa persona destinada a ser tu pareja perfecta. 

    El problema es que, detrás de esa promesa, el documental revela una comunidad online liderada por Jeff Ayan y Shaleia Divine, que terminó desarrollando dinámicas cada vez más controvertidas. Ese polémico programa de coaching espiritual va evolucionando hacia algo mucho más inquietante, con seguidores que reorganizaban sus vidas enteras siguiendo las instrucciones de sus líderes, incluso cambiando de género a pedido de ellos. 

    La caída: Dios, codicia y el culto de Gwen Shamblin (2021)

    ¿Qué se escondía detrás de la gran cabellera de Gwen Shamblin? La caída: Dios, codicia y el culto de Gwen Shamblin comienza con un programa de pérdida de peso basado en la fe. Aunque suene sospechoso, gracias a este método religioso para adelgazar, Shamblin se convirtió en una figura muy popular en los años 90, pero con el tiempo su iglesia terminó generando una enorme polémica.

    A lo largo de sus episodios, la serie muestra cómo su influencia fue creciendo dentro de la comunidad, llevando adelante una organización que parecía centrada en la espiritualidad y la disciplina personal pero escondiendo detrás una estructura mucho más controvertida. Es de las historias más atrapantes que he visto en el género, por lo que es infaltable en esta lista.

    Sé dócil: Oración y obediencia (2022)

    Si hablamos de historias perturbadoras, esta encaja perfectamente. Sé dócil: Oración y obediencia se centra en la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (si, un nombre extremadamente largo) y en la figura de su líder, quien durante años controló la vida de miles de seguidores.

    Es de esos documentales que construyen un relato a través de testimonios de ex miembros y material de archivo, mostrando cómo funcionaba esta comunidad cerrada y el enorme poder que Warren Jeffs llegó a ejercer sobre sus fieles. Es uno de los títulos más duros de la lista, por lo que no lo recomiendo si buscas algo liviano y entretenido como Cómo se convirtieron en líderes de sectas.

    Wild wild country (2008)

    Wild wild country es el documental de culto por excelencia. La serie cuenta la historia del movimiento espiritual liderado por Bhagwan Shree Rajneesh, también conocido como Osho, y la comunidad que sus seguidores construyeron en Oregon durante los años 80. 

    Fue tan grande el alcance de esta utopía espiritual que terminó convirtiéndose en un conflicto político y social gigante. La serie tiene muy buen material de archivo y entrevistas actuales para reconstruir una historia tan increíble que por momentos parece ficción. Si quieres empezar una maratón de documentales bien fuertes, este tranquilamente puede ser el punto de partida.

  • Cómo prepararte para el reboot de 'Firefly' en cinco días

    Cómo prepararte para el reboot de 'Firefly' en cinco días

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Desde finales de febrero, Nathan Fillion ha ido apareciendo en vídeos de Instagram diciendo ‘es la hora’ a sus excompañeros de reparto de Firefly (2002-2003), uno por uno: Gina Torres, Morena Baccarin, Sean Maher, Summer Glau y Jewel Staite. Parece que habrá un anuncio oficial el 15 de marzo en el panel que Fillion y Alan Tudyk protagonizan en AwesomeCon en Washington. Nadie sabe todavía qué es exactamente, si un especial de 25 aniversario, o un revival en una plataforma.

    Puede que sea incluso algo en otro formato, pero el fandom lleva semanas especulando. Si nunca has visto la serie o quieres repasar antes de que se confirme te proponemos una guía con la forma más eficaz de ver Firefly completa en cinco noches, en el orden correcto, y llegar a la película Serenity (2005) con todo el contexto necesario.

    El orden correcto para ver 'Firefly', explicado

    Antes de nada, un poco de contexto sobre por qué hay hay que ver Firefly, sí o sí. Joss Whedon hizo para Fox un piloto de dos horas llamado ‘Serenity’ que presentaba a los personajes y la premisa, pero no les gustó. Le pidieron otro episodio para empezar, así que Whedon y Tim Minear escribieron ‘Asalto al tren’ en 48 horas, donde la tripulación del Serenity ya está funcionando y uno tiene que ponerse al día como puede. Fox emitió los capítulos en el orden que se le ocurrió: sin el piloto, desordenados, cambiando episodios de sitio semana a semana. La consecuencia es que la serie se canceló por datos de audiencia flojos.

    La causa directa del fracaso es que la serie era imposible de seguir si llegabas tarde o sin contexto. Años después, el DVD vendió a lo bestia y Universal decidió financiar Serenity para darle un final a la altura. Que una serie sobre forajidos voladores al margen del sistema haya sobrevivido al sistema de emisión tradicional tiene su gracia. Ahora cualquier serie se “redescubre” en streaming, pero Firefly es uno de los casos más claros pioneros de una que tardó más de la cuenta en encontrar a su público.

     Que ese público se haya mantenido activo durante más de dos décadas, organizando campañas, financiando proyectos, y llenando paneles de convención es quizás el fenómeno fan más fiel de la televisión geek moderna. Puede que esa sea la razón por la que Fillion sepa perfectamente lo que hace cuando graba pequeños vídeos: hay una audiencia esperando, y no es pequeña, además, su papel en el DC de James Gunn ha vuelto a poner su nombre en camino. Veamos el orden efectivo que debemos seguir.

    El del DVD, supervisado por el propio Whedon, es el correcto:

    • ‘Serenity’— piloto doble

    • ‘Asalto al tren’ (The Train Job)

    • ‘Acorralados’ (Bushwhacked)

    • ‘El baile’ (Shindig)

    • ‘A salvo’ (Safe)

    • ‘La señora Reynolds’ (Our Mrs. Reynolds)

    • ‘La ciudad de Jayne’ (Jaynestown)

    • ‘Sin combustible’ (Out of Gas)

    • ‘Ariel’ (Ariel)

    • ‘Historias de guerra’ (War Stories)

    • ‘Basura’ (Trash)

    • ‘El mensaje’ (The Message)

    • ‘Corazón de oro’ (Heart of Gold)

    • ‘Objetos en el espacio’ (Objects in Space)

    • Serenity (película, 2005)

    Una nota sobre los cómics. Si quieres el cuadro completo antes de que llegue el revival, hay tres novelas gráficas que merece la pena leer entre la serie y la película, o después: ‘Serenity: Those Left Behind’ hace de puente entre los últimos episodios y la película y explica por qué algunos personajes no aparecen en el film (algo que descolocó a bastantes espectadores en su estreno); ‘Serenity: Better Days’ es básicamente un episodio perdido de la temporada que encaja perfectamente en el canon; y ‘Serenity: Leaves on the Wind’ continúa la historia después del cierre del film con el mismo equipo creativo. No son imprescindibles para disfrutar de la serie, pero sí para entender los cabos sueltos entre la serie y la película.

    La mejor manera de ver 'Firefly' en cinco días

    Catorce episodios más una película de dos horas es perfectamente manejable en cinco noches, sin prisa ni maratones agotadores. Esta distribución respeta el ritmo de la serie y deja los mejores episodios donde más impactan:

    Noche 1

    • ‘Serenity’— piloto doble

    •  ‘Asalto al tren’ (The Train Job)

    • ‘Acorralados’ (Bushwhacked)

    La noche más densa en tiempo, pero la más necesaria para no perderse luego. El piloto presenta a los nueve personajes principales y establece el universo en 90 minutos: la Alianza, los Reavers, el Valle de Serenity, y la razón por la que Mal vuela al margen de la ley. La dinámica entre la tripulación fluye con respiro para distinguir quién es quién antes de que empiecen los problemas. Por algún motivo Fox no quería ese pequeño paso y es que ‘Asalto al tren’ es un bombazo, así que no se les puede culpar, pero visto después del piloto funciona mucho mejor.

    Conocer a los personajes e impregnarse del tono de western espacial ayuda a disfrutar del robo sin imaginarse una elipsis no intencionada Preguntadle a Ron Howard que vi antes de rodar su Han Solo: una historia de Star Wars (2018).  ‘Bushwhacked’ fue el primer episodio de terror puro de la serie, donde los Reavers dejan de ser una amenaza abstracta y se convierten en algo amenazador, que cada vez que se mentan en el futuro pone en tensión, con lo que es el mejor gancho para querer seguir.

    Noche 2

    • ‘El baile’ (Shindig)

    • ‘A salvo’ (Safe)

    • ‘La señora Reynolds’ (Our Mrs. Reynolds)

    • ‘La ciudad de Jayne’ (Jaynestown)

    El momento en el que la serie encontró velocidad de crucero y empezaba  a demostrar lo que realmente sabe hacer: mezclar géneros sin desentonar. ‘Shindig’ lleva a la tripulación a un baile de alta sociedad con vestidos de época y duelistas, desarrolla la relación de Inara con el mundo que Mal desprecia, lo que da más textura a su tensión permanente. ‘Safe’ es el episodio de los hermanos Tam, con flashbacks que revelan de dónde vienen Simon y River y por qué Simon lo dejó todo para rescatarla, algo que el piloto apuntaba pero no terminaba de explicar.

    ‘Our Mrs. Reynolds’ tiene a Christina Hendricks como Saffron en uno de los episodios más entretenidos de toda la temporada, con un guion que engaña al espectador casi tan bien como el personaje engaña a Mal. Y ‘Jaynestown’ es el episodio más gracioso de la serie, con diferencia, la historia de un pueblo que convirtió a Jayne en héroe local involuntario. El contrapeso perfecto antes de todo lo que viene.

    Noche 3

    • ‘Sin combustible’ (Out of Gas)

    • ‘Ariel’ (Ariel)

    • ‘Historias de guerra’ (War Stories)

    La noche más dura emocionalmente empezaría con ‘Out of Gas’, considerado por muchos el mejor episodio de la serie: una estructura en tres líneas temporales entrelazadas que explica cómo Mal reunió a su tripulación mientras el Serenity se queda sin aire en el vacío. También podría valer de precuela antes del piloto, pero es episodio que necesita de la inversión emocional previa con los personajes, porque demuestra que Firefly era algo más que una serie de aventuras del espacio, la profundidad de la relación entre Mal y su nave, y entre Mal y su tripulación es lo que define el corazón por el que muchos la amamos.

     ‘Ariel’ es el episodio de los hospitales de la Alianza, donde Simon lidera una misión que sirve para revelar más sobre lo que le hicieron a River y que cierra con una traición que tiene consecuencias en los capítulos siguientes. ‘War Stories’ tiene una secuencia de tortura que muestra que se atrevía a todo, con uno de los mejores momentos de Zoe, y la marca del creador de Buffy, cazavampiros (1997-2003) que explica que sus éxitos no fueron casualidad.

    Noche 4

    • ‘Basura’ (Trash)

    • ‘El mensaje’ (The Message)

    • ‘Corazón de oro’ (Heart of Gold)

    • ‘Objetos en el espacio’ (Objects in Space)

    Ojo, que los tres primeros episodios de esta noche son los que Fox no llegó a emitir durante la temporada original, los más desconocidos para quienes la vieron en antena. ‘Trash’ vuelve a traer a Saffron para otro robo con trampa dentro de la trampa, y puede que el mejor final de capítulo de toda la serie. ‘The Message’ tiene un tono elegíaco que cobra aún más significado si se sabe que fue el último episodio que rodó el reparto completo antes de la cancelación: hay algo en la despedida que cierra el capítulo que resulta accidentalmente premonitorio.

     ‘Heart of Gold’ lleva a la tripulación a defender un burdel en un planeta desértico que reboza la palabra western para el que todavía no se hubiera dado cuenta del referente visual de estas aventuras, desarrollando el arco de Inara con recado para la recta final. ‘Objects in Space’ es el cierre digno de la temporada con un villano de episodio favorito por los fans: Jubal Early, un cazarrecompensas cuya conversación con River tiene algunos de los diálogos más extraños y fascinantes de todo Firefly.

    Noche final

    • Serenity (2005)

    Dejar un día de margen tras episodio final es esencial para coger aire, porque Serenity no es solo una película de cierre, es casi un reinicio, ya que había que presentar el mundo de la serie a muchos espectadores nuevos, una treta de Universal que hizo que su estreno sobreviviera al hecho suicida de ser un capítulo final de una serie de ciencia ficción de nicho cancelada hace dos años. Tiene muertes que duelen, respuestas a preguntas abiertas desde el piloto sobre Miranda, los Reavers, y lo que le hicieron a River.

    Eso sí, apenas dos horas frente a 14 episodios se nota. Pasan muchas cosas y todo va a otro ritmo, por lo que verla inmediatamente después del maratón mejora y da contexto a cada decisión narrativa de la película. Sin embargo, la razón por la que tantos fans siguen pidiendo una continuación más de veinte años después es que historia termina, pero no del todo, así que si tenemos la suerte de un episodio especial o una miniserie va a ser una fiesta.

  • 7 películas y documentales sobre Michael Jackson para ver antes de la nueva película biográfica

    7 películas y documentales sobre Michael Jackson para ver antes de la nueva película biográfica

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    El biopic de Michael Jackson se acerca, y con él una avalancha de interés renovado por la vida, la música y la leyenda del que sigue siendo, décadas después de su muerte, el artista más analizado, celebrado y debatido de la historia de la música popular. 

    Antes de que la versión Antoine Fuqua de su historia llegue a las pantallas, conviene hacer los deberes: revisar lo que ya existe, lo bueno y lo incómodo, lo laudatorio y lo perturbador. Esta guía recorre siete títulos esenciales para entender a Michael Jackson desde todos los ángulos posibles. 

    Michael Jackson: La leyenda continúa (1988)

    Hay algo fascinante en volver a este documental de hace cuarenta años: Michael Jackson: La leyenda continúa se filmó en plena era del álbum Bad, cuando Jackson era ya el artista más famoso del planeta y la idea de que su imagen pudiera volverse controvertida resultaba, para la mayoría del público, inconcebible. 

    El resultado es un retrato de un hombre en su cénit absoluto: los ensayos, las actuaciones, las entrevistas, la maquinaria de una superestrella que en ese momento no tenía parangón en ningún género ni en ningún mercado. 

    Comparado con otros documentales de conciertos de la época, como En la cama con Madonna (1991), que se atrevía a mostrar las contradicciones de su protagonista, este título es más reverencial que revelador. 

    Pero esa reverencia es, precisamente, uno de sus valores documentales: captura el momento exacto en el que la leyenda de Jackson era todavía una construcción sin fisuras. Para quien quiera entender de dónde venía el Jackson de los noventa, es un punto de partida imprescindible.

    This Is It (2009)

    Pocas películas sobre conciertos tienen la carga emocional que posee This Is It, y no solo por las circunstancias en las que se filmó. Lo que Kenny Ortega montó a partir del material de los ensayos para la gira que nunca llegó a celebrarse es, ante todo, un documento sobre la relación de Michael Jackson con su propio trabajo: su perfeccionismo, su exigencia, su forma de entender el espectáculo como algo que no admite compromisos. 

    Jackson muere en junio de 2009, y la película se estrena en octubre del mismo año. El peso de esa cercanía es inevitable. 

    Si la comparamos con Moonwalker (1988), que era en gran parte un ejercicio de mitología personal, This Is It tiene una honestidad diferente: no está construida para la imagen pública de nadie, sino para documentar un proceso de trabajo. 

    Es, probablemente, el mejor punto de entrada para quien quiera acercarse a Jackson desde el respeto y la admiración antes de enfrentarse a los títulos más complejos de esta guía.

    Michael Jackson: La vida de un ídolo (2011)

    Este documental toma una decisión formal que lo distingue de la mayoría de los títulos sobre Jackson: no intenta construir un relato propio, sino que da voz a quienes lo conocieron de manera directa. 

    Amigos, colaboradores, familiares y artistas que lo admiraron desde la distancia componen un mosaico coral que tiene tanto de homenaje como de ejercicio de memoria colectiva. 

    El resultado es irregular, como casi siempre que el género depende por completo de sus testimonios, pero hay momentos de genuina revelación sobre cómo era Jackson lejos de los focos.

    Comparado con Cómo ser John Malkovich en su enfoque de la identidad pública, o de manera más pertinente con el documental Quincy (2018) sobre su colaborador más importante, Michael Jackson: La vida de un ídolo tiene la virtud de no imponer una tesis. 

    Es un álbum de recuerdos antes que un análisis, y en ese registro funciona con dignidad. Para los que ya conocen los grandes hitos biográficos y quieren algo más cercano a la experiencia humana del artista, esta es una opción sólida.

    Michael Jackson. De la Motown a Off the Wall (2016)

    Spike Lee ha hecho algunos de los mejores documentales musicales de las últimas décadas, y este título, encargado para conmemorar el 35 aniversario de Off the Wall, está a la altura de su mejor trabajo en el género. 

    Lo que Lee hace aquí no es simplemente celebrar un álbum, aunque la celebración está justificada: Off the Wall es uno de los discos más importantes de la historia de la música popular y uno de los menos reconocidos en su momento, cuando fue ignorado por los Grammy de una manera que todavía hoy resulta difícil de explicar. 

    Lo que le interesa a Lee es el contexto: la música negra de finales de los setenta, la relación de Jackson con Quincy Jones, el salto que supuso pasar de la Motown a la Columbia. Comparado con otros documentales de álbum como El último vals (1978) de Scorsese, este título trabaja más en la dimensión histórica que en la experiencia en directo, y eso lo convierte en una pieza valiosa para entender la carrera de Jackson más allá de los titulares. 

    Michael Jackson. De la Motown a Off the Wall es el documental más riguroso a nivel intelectual de esta lista, y uno de los menos citados.

    Leaving Neverland (2019)

    No hay manera de escribir sobre este documental sin reconocer lo que es: uno de los títulos más incómodos y más debatidos del cine documental de los últimos años. Leaving Neverland, dirigido por Dan Reed, recoge los testimonios de Wade Robson y James Safechuck, quienes afirman haber sido víctimas de abusos sexuales por parte de Michael Jackson siendo niños. 

    El documental fue emitido por HBO y Channel 4, generó una reacción inmediata y polarizada, y sigue siendo hoy objeto de litigios y controversia. Hablar de él con honestidad implica reconocer dos cosas a la vez: que los testimonios de Robson y Safechuck son detallados y perturbadores, y que el documental ha sido cuestionado desde el punto de vista metodológico por quienes señalan que no incluye ninguna voz crítica ni ningún contexto exculpatorio. 

    Frente a Gimnasta A: El médico depredador (2020) o Ícaro (2017), documentales que también abordan abusos en entornos de poder, Leaving Neverland es un trabajo que exige del espectador una actitud activa: no basta con verlo, hay que situarlo. Lo que no se puede hacer, en ningún caso, es ignorarlo.

    Michael Jackson: persigue la verdad (2019)

    Estrenado apenas semanas después de Leaving Neverland, este documental funciona en parte como respuesta directa al anterior, aunque su alcance va más allá de la polémica inmediata. Michael Jackson: persigue la verdad revisa la historia judicial de Jackson, los dos procesos por abusos a menores que marcaron la segunda mitad de su carrera pública, y lo hace con una atención al detalle legal y procesal que lo distingue de los enfoques más emocionales de otros títulos del género. 

    El resultado es un documento más frío y más estructurado que Leaving Neverland, y esa diferencia de temperatura es también una diferencia de propósito. 

    Comparado con Making a Murderer (2015), que popularizó el documental de investigación criminal en el contexto del entretenimiento de streaming, este título tiene menos impacto narrativo pero más rigor en la presentación de hechos documentados. 

    Para quien quiera tener una visión completa del caso judicial antes de ver el biopic, es un complemento necesario, aunque no suficiente, de Leaving Neverland.

    Thriller 40 (2023)

    El documental más reciente de esta lista es también el más celebratorio, y hay algo deliberado en esa elección: Thriller 40 se estrenó para conmemorar el 40 aniversario del álbum más vendido de la historia de la música, y no tiene ninguna intención de ser otra cosa que una fiesta. 

    Lo que ofrece es extraordinario en términos de archivo: material inédito de la grabación, testimonios de los músicos que participaron en el disco, y una reconstrucción del contexto cultural de 1982 que explica por qué Thriller no fue solo un álbum de éxito sino también un acontecimiento que cambió la industria musical, la industria del videoclip y la relación de la música negra con el mercado mayoritario blanco. 

    Al compararlo con Summer of Soul (2021) de Questlove, que también es un documental de archivo sobre música negra con enorme valor histórico, Thriller 40 es más convencional en su forma pero igual de valioso en su contenido. Para quien quiera llegar al biopic con el contexto artístico bien claro, este es el último documental que debería ver.

  • El reparto de la temporada 2 de ‘One Piece’ revela las películas favoritas de sus personajes

    El reparto de la temporada 2 de ‘One Piece’ revela las películas favoritas de sus personajes

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    La segunda temporada de One Piece (2023) está aquí, por lo que tuvimos la oportunidad de hablar con toda la tripulación del Going Merry para preguntarles por una curiosidad no tan evidente: ¿Qué película sería la favorita de cada personaje de los Sombrero de Paja?

    Y oye: las respuestas del reparto provocaron unas buenas carcajadas, pero tenían todo el sentido. Entre aventura y aventura, en el mundo creado por Eiichiro Oda, caben desde atracos a todo gas, comedias de buen rollo y alguna película más refinada. Lo que sorprende es que nadie mencione el anime original de One Piece (1999).

    VER: El reparto de la temporada 2 de ‘One Piece’ revela las películas favoritas de sus personajes

    Además, como en JustWatch si de algo sabemos es de cine, les hemos querido proponer a cada uno otras películas que les gustarán según su elección. Navegad conmigo para descubrirlas todas.

    Mackenyu Arata (Zoro). El espadachín se reiría con ‘Resacón en Las Vegas’

    Mackenyu respondió al momento. La película favorita de Zoro sería Resacón en Las Vegas (2009). Las carcajadas de sus compañeros de reparto fueron inmediatas.

    Cómo no, la elección tiene más sentido del que parece. Zoro es el guerrero más disciplinado del grupo, pero su tendencia a acabar metido en situaciones absurdas recuerda al caos que viven los protagonistas de la película. Además, ¿quién viviría un resacón en Las Vegas, si no el más inclinado del grupo a empacharse de cerveza?

    Ahora, yo propongo otras películas que podrían gustarle a Zoro, todas combinando artes marciales y humor: Hora punta (1998), con Jackie Chan y Chris Tucker, o el clásico de Chan, veinte años antes, El mono borracho en el ojo del tigre (1978).

    Emily Rudd (Nami). La reina del cine de atracos

    Para Emily Rudd, Nami sería fan de cualquier película de robos. Su compañero Jacob Romero Gibson fue más concreto: “Es una chica de Ocean's Eleven. Hagan juego (2001)”. Y Taz Skylar añadió otra opción: Un golpe de altura (2011), protagonizada por Eddie Murphy y Ben Stiller. Rudd lo confirmó entre risas: “Icónica”.

    Si lo piensas, la navegante lidera la estrategia de la tripulación, vive obsesionada con el dinero y es extraordinariamente hábil engañando o manipulando a sus adversarios. Imposible que no le atraigan los planes ingeniosos, las identidades falsas y los robos imposibles: exactamente el tipo de historia que Nami admiraría… Y trataría de superar.

    En la línea del género caper (películas de atracos), yo le propondría a Nami un clásico a reivindicar: La estafa maestra (2003), que igual que One Piece consigue mantenernos en vilo del primero al último minuto, y como es una listilla encantadora, también Atrápame si puedes (2002).

    Taz Skylar (Sanji). Cigarrillos, palomitas y ‘Rudy, reto a la gloria’

    Dice Taz Skylar que Sanji vería una y otra vez Rudy, reto a la gloria (1993). Lo cual… Tiene sentido, si recordamos que Sanji sería el único en apelar a su pasado trágico con romanticismo; es decir, sería el único que vería (y lloraría viendo) una película sobre lo mucho que ha sufrido y lo guapo que salió, igual.

    Rudy, reto a la gloria narra la historia real de un joven que sueña con jugar al fútbol americano a pesar de no tener el físico ni las oportunidades necesarias. Perseverancia y pasión, el nombre y el apellido de Sanji.

    ¿Otras películas que podrían gustarle? Cualquiera de las historias de superación que lo revientan en taquilla, como Rocky (1976). O justo lo contrario: quizás un documental sobre alta gastronomía, como El Bulli: Cooking in Progress (2011), puesto que nadie en el Going Merry sabe apreciar del todo sus habilidades.

    Jacob Romero Gibson (Usopp). Mezcla épica con películas de culto en ‘Hércules’

    Admitámoslo, Usopp sería el único en la tripulación que vería Cine con mayúscula y se jactaría en su Letterboxd. Además, Usopp vive obsesionado con las historias de héroes legendarios y sueña con convertirse en uno, así que… Hércules (1997), la película que Jacob Romero Gibson ha prescrito para su personaje en la adaptación de Netflix, parece una elección más que razonable.

    Primero, la película de Disney narra el viaje de un joven que quiere demostrar que puede ser un verdadero héroe, algo con lo que Usopp se identificaría inmediatamente. Además, con el tiempo la cinta ha adquirido un estatus casi de culto, por lo que este fanfarrón podría fardar de su elección.

    Pero yo creo que las películas que Usopp vería en privado serían otras: desde La princesa prometida (1987), de la que seguramente conocería los diálogos al pie de la letra, o incluso La máscara del Zorro (1998), referencia inmediata para todo aquel que admire a los guaperas habilidosos.

    Iñaki Godoy (Luffy). Un niño impaciente vería dibujos animados

    Iñaki Godoy fue honesto sobre el capitán: “No sé… Luffy vería dibujos animados. ¿Quizás Space Jam (1996)?”. Emily Rudd le contestó de inmediato: “Esta es una respuesta fantástica”. Y lo es. Luffy vive con mentalidad de niño eterno, abierto a la aventura más absurda con tal de jugar, un rato más, a ser el Rey de los Piratas.

    Lo que Luffy probablemente no analizaría la trama ni los personajes. Simplemente disfrutaría de la acción, las bromas y la sensación de que todo es posible. Cerebro en blanco, amigas, que a veces bien nos viene.

    Y como Luffy no aguantaría toda una película sin moverse de su asiento, yo le recomendaría alguna serie de dibujos con ideas locas, tal que Phineas y Ferb (2007), o mira, incluso la mezcla de estilos y tonos de El asombroso mundo de Gumball (2011). ¡Que no falten las recomendaciones!

  • De Paradise a Dark: 10 series con giros sorprendentes que no te puedes perder

    De Paradise a Dark: 10 series con giros sorprendentes que no te puedes perder

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Hay series que se reservan su gran giro para el final de temporada. Y luego están las que prefieren hacer justo lo contrario, soltando la bomba bastante rápido. Cuando ese giro llega en el piloto, o en los primeros episodios, la forma de ver la serie cambia por completo. De repente ya no solo queremos saber qué pasará después, sino entender mejor el mundo y las reglas que la historia acaba de revelar.

    Si te gustan las series con buenos plot twists, esta lista es para ti. Aquí he reunido varias historias que sorprenden temprano y las he ordenado según lo rápido que aparece ese gran giro. Desde las que lo revelan en el primer capítulo hasta las que tardan unos episodios en cambiar por completo el rumbo de la trama.

    This Is Us (2016)

    Al empezar This Is Us, parece que estamos ante un drama bastante clásico. Son varias historias de personajes distintos que comparten el mismo cumpleaños. Cada uno tiene sus propios problemas, sus relaciones y sus pequeñas crisis cotidianas. Intuimos que todas esas tramas acabarán conectándose, pero aún no sabemos ni cómo ni cuándo.

    Hasta que llega el final del primer episodio. Sin entrar en spoilers, ese momento es el que nos explica por dónde irá la serie. De repente, las piezas encajan de una manera inesperada y lo que parecía un simple drama se convierte en una historia sobre familia, generaciones y las conexiones invisibles entre distintas etapas de la vida.

    No puedo recomendar This Is Us lo suficiente, es una serie que consigue que te sientas parte de su mundo desde el primer capítulo. Dan Fogelman (su creador) tiene una habilidad especial para emocionarte casi sin que te des cuenta. Si te gustan las historias familiares estilo Parenthood o Hermanos, la familia es todo, no te la pierdas.

    The Boys (2019)

    Esta es una serie basada en el cómic de Garth Ennis, y mezcla sátira, violencia y humor negro. Si entras a The Boys esperando otra historia clásica de superhéroes, el primer episodio se encarga de dejar claro (muy claro diría) que no va por ahí. 

    La serie arranca en un mundo donde los superhéroes son celebridades globales, gestionados por corporaciones y adorados por el público. Hasta que ocurre una escena brutal en los primeros minutos.

    Todavía recuerdo la sorpresa con este cambio de tono de la serie, donde se define que 

    En este universo el poder no siempre viene acompañado de responsabilidad. Un show que supo desmontar el mito del superhéroe perfecto con una energía caótica inesperada.

    The Mandalorian (2019)

    Esta es otra de esas grandes series que no se toman mucho tiempo para cambiar el rumbo esperado por la audiencia. Al principio, The Mandalorian parece seguir una estructura bastante clara, un cazarrecompensas solitario que va aceptando trabajos en los rincones de la galaxia. Todos esperábamos un western espacial dentro del universo de Star Wars, pero eso no es lo único que tenían en mente Jon Favreau y Dave Filoni. 

    Al final del primer episodio llega un momento que lo cambia todo, Mando (junto a la audiencia)  descubre a Grogu. Y ahí mismo lo que parecía una historia episódica de misiones se convierte en algo mucho más emocional, con una dinámica inesperada entre protector y protegido. Y lo mejor es que esa relación seguirá creciendo incluso fuera de la serie, ya que este año veremos a ambos regresar en Star Wars: Mandalorian and Grogu, la película.

    Paradise (2025)

    Llegamos a una de las series más comentadas de 2025. Paradise, creada por Dan Fogelman (sí, el mismo detrás de This Is Us), ha conseguido enganchar al público desde el primer episodio. Y ahora, con su segunda temporada en curso, el misterio sigue muy presente y todo apunta a que aún quedan varios giros importantes por descubrir.

    Lo curioso es que la serie empezó apuntando a un drama político, pero pronto (al final del primer episodio) llega la revelación que cambia la escala de la historia. Sin entrar en detalles, el mundo de la serie resulta ser mucho más extraño de lo que parecía al principio. Dan Fogelman, vuelve a jugar con estructuras narrativas que esconden más de lo que enseñan al principio, solo que esta vez el giro abre la puerta a un misterio bastante más grande. 

    Separación (2022)

    Severance me atrapó desde el primer episodio. La idea central ya es lo suficientemente inquietante como para captar la atención, sobre una empresa que separa quirúrgicamente los recuerdos de tu vida laboral y tu vida personal.  Pero lo más interesante es como la serie logra exprimir esa premisa poco a poco.

    Poco a poco nos enteramos que el verdadero giro no es solo el procedimiento en sí, sino lo que implica para las personas que lo viven. A medida que avanzan los primeros episodios, el mundo corporativo empieza a sentirse cada vez más extraño y perturbador.  Es muy recomendable para quienes disfrutan las series de misterio que te hacen teorizar capítulo a capítulo, como Lost o historias inquietantes como Black Mirror.

    Perdidos (2004)

    Hubo un momento en que prácticamente todo el mundo hablaba de Perdidos. Más que una serie, se convirtió en un fenómeno semanal donde con cada episodio terminaba enseguida empezaban las teorías en internet. Esta serie al principio parece una historia de supervivencia clásica, donde un grupo de pasajeros sobrevive a un accidente de avión y tiene que aprender a convivir en una isla aparentemente desierta. 

    Pero la serie tarda muy poco en insinuar que ese lugar no es una isla cualquiera. Entre señales misteriosas, criaturas en la selva y secretos enterrados en el pasado de los personajes, entendemos que este lugar tiene sus propias reglas. Es una serie ideal para quienes disfrutan los grandes misterios y las historias llenas de teorías como Dark.

    Dark (2017)

    Si hay una serie que recompensa prestar atención desde el principio, es Dark. La historia arranca con un misterio bastante reconocible: un niño desaparece en un pequeño pueblo alemán y varias familias empiezan a verse afectadas. Inicialmente parece un drama oscuro sobre secretos locales, hasta que descubrimos que el tiempo en Winden no funciona exactamente como creíamos.

    A partir del inesperado giro, la historia se llena de conexiones entre generaciones y líneas temporales. Esta no es una serie que improvise sus plot twist para atrapar a la audiencia, es más bien el eje central de su historia. Sus creadores, Baran bo Odar y Jantje Friese, diseñaron desde el principio el arco completo de las tres temporadas, lo que explica lo milimétrico que se siente todo el rompecabezas narrativo.

    Westworld (2016)

    Cuando uno empieza a ver Westworld cree entender perfectamente qué tipo de serie es. Un parque temático futurista donde los visitantes pueden vivir aventuras en un escenario del Lejano Oeste, rodeados de robots programados para cumplir cualquier narrativa que pida el cliente. 

    Pero poco a poco empiezan a aparecer pequeñas grietas en la historia. Conversaciones que se repiten, recuerdos que no deberían existir, personajes que parecen recordar más de lo que deberían. Y poco a poco surge la sospecha de que la historia que estamos viendo es mucho más retorcida y compleja de lo que parecía. Si eres fan de descifrar narrativas complejas, no te la pierdas.

    Mr. Robot (2015)

    Hay algunas series que te hacen desconfiar de lo que ves desde el primer momento, y Mr. Robot  es una de ellas, estableciendo la sospecha desde su comienzo. La historia sigue a Elliot Alderson, un brillante pero solitario ingeniero de ciberseguridad que, por las noches, se dedica a hackear lo que se le cruce. Un día entra en contacto con un misterioso grupo que quiere derribar el sistema financiero global y ahí se dispara la trama.

    Pero lo interesante llega cuando empezamos a darnos cuenta que Elliot no es el narrador más fiable del mundo. La serie juega con esa idea desde muy temprano, y el giro que se revela en la primera temporada confirma lo que muchos sospechábamos.  Esta serie es una perfecta para quienes disfrutan los thrillers psicológicos al estilo El club de la lucha.

    The Good Place (2016)

    Puede que esperar hasta el final de temporada para un gran giro narrativo sea demasiado para los más impacientes, pero The Good Place demuestra que, cuando está bien hecho, vale totalmente la pena. La serie creada por Michael Schur(también responsable de Parks and recreation)) parte de una premisa tan simple como divertida: Eleanor, una mujer bastante imperfecta, muere y despierta en lo que parece ser el cielo… aunque ella misma sospecha que ha llegado allí por error.

    Así a simple vista, y por gran parte de la primera temporada, esta parece ser una comedia sobre moral, filosofía y la dificultad de convertirse en una buena persona. Pero cuando llega su gran giro, es cuando empieza a ponerse interesante.  La recomiendo si buscas una comedia inteligente, de esas que esconden más profundidad de lo que parece, similar a  Muñeca Rusa.

  • Oscars 2026: 5 películas de las que nadie está hablando (pero deberían)

    Oscars 2026: 5 películas de las que nadie está hablando (pero deberían)

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Esta lista busca que te enfades. Porque, ¿qué significa que estemos aplaudiendo el corrillo de las mismas cinco películas en todas las categorías principales? Si los premios del cine sirven de algo, es para dar a conocer perlas a las que no llegaríamos de otra forma, no para celebrar por enésima vez lo buena que (sí) son Una batalla tras otra (2025) o Los pecadores (2025).

    Así que hoy hemos repasado las 24 categorías premiables de los Oscars 2026 para desentrañar qué películas han sido nominadas pero no están recibiendo la atención que merecerían, por su calidad probada. En un ejercicio de justicia cinéfila, aquí te recomiendo cinco films que ver antes del domingo 15 por la madrugada para que no te duermas en las premiaciones de documental, animación o efectos visuales. Y te advierto: hay buena chicha.

    Por cierto. Si hablamos de películas ignoradas, debemos priorizar dar visibilidad a los cortometrajes. Serán películas cortas, pero no menos geniales. Por ejemplo, Mariposa (2025) es una maravilla del equipo tras Flow, un mundo que salvar (2024) que debería ganar sí o sí a la categoría de animación. O Dos personas intercambiando saliva (2025), una ficción distópica al nivel de Black Mirror de presupuesto mínimo pero con grandes ideas. Y te desafío a ver el desgarrador documental Todas las habitaciones vacías (2025) sin verter una lágrima. Son películas, cortas, y disponibles en plataformas.

    Ahora: cinco películas largas demasiado ignoradas a pesar de su nominación.

    Mejor Maquillaje y Peluquería: ‘La hermanastra fea’ (2025)

    Aunque no lo sepas, La hermanastra fea (2025) de Emilie Blichfeldt, que ganó a Mejor Película en Sitges, es la versión de La sustancia (2024) desagradable de veras. Porque, si bien la de Fargeat echaba chorros de sangre, la relectura de esta debutante noruega sobre el cuento de la Cenicienta apela al retortijón más gutural para reflexionar acerca de los abusos que diariamente infligimos sobre nuestro cuerpo para presumir.

    Ni La favorita (2018) se atrevió a ir tan lejos en la arcada. Y es que Blichfeldt, como la versión necrófila de María Antonieta (2006), ha recopilado todas las operaciones estéticas reales del siglo XVIII (incluyen narices rotas, dedos amputados y una tenia que ni el mejor Ozempic) para escribir un cuento simpático sobre cómo una chica cualquiera puede acabar convirtiéndose en un monstruo espeluznante y horroroso en nombre del amor. Muy divertida, muy escatológica.

    Otra en Mejor Maquillaje y Peluquería: ‘La Máquina: The Smashing Machine’ (2025)

    Lo muchísimo que el cine ha ignorado al bueno de los hermanos Safdie mientras Marty Supreme (2025) se hunde en polémicas… En fin. En la nueva película de Benny Safdie con A24, Dwayne Johnson da vida al legendario luchador de MMA (Artes marciales mixtas) Mark Kerr. Coprotagonizada por la nominada al Oscar Emily Blunt, quien ya trabajó con Johnson en Jungle Cruise (2021), este biopic de lucha libre se centra en un ícono de la era sin restricciones de la UFC mientras batalla con la adicción en la cima de su carrera, allá por el año 2000.

    Pero antes que una simple relectura de Rocky, La Máquina: The Smashing Machine (2025) es un drama sobre cómo seguir siendo una persona buena y coherente cuando te aplastan las presiones de un oficio duro; y como Hamnet (2025) con respecto a Shakespeare, esto es un drama íntimo antes que un biopic deportivo.

    Mejor Documental: ‘Mr. Nobody Against Putin’ (2025)

    Este bistec de no-ficción lo descubrimos entre las mejores películas de Sundance de la temporada pasada, por lo que nos alegra mucho su inclusión como Mejor Documental, tras ganar el Globo de Oro, casi doce meses después. Ahora, con lo que ha dado de hablar Jude Law haciendo de ruso en El mago del Kremlin (2026), deberíamos prestarle a Mr. Nobody Against Putin (2025) la atención que merece.

    En una versión de andar por casa de La Belleza y el Dolor (2022), aquí seguimos a Pavel, un entrañable profesor de primaria en Karabash, una ciudad minera conocida casi exclusivamente por sus alarmantes niveles de contaminación tóxica,  reconoce desde el comienzo de este extraordinario documental que no es precisamente la persona idónea para plantar cara a un régimen opresivo. Pero, ¡qué menos que intentarlo!

    Mejor Película de Animación: ‘Little Amelie’ (2025)

    Que Mi vecino Totoro (1988) resulta insustituible, sí, pero Little Amelie (2025) se acerca mucho al milagro que Hayao Miyazaki nos regaló con su pequeño cuento de verano. En este retrato intimista, la novela Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb se convierte en un canto a las cosas pequeñas y un poema animado sobre los primeros destellos de autoconciencia y la construcción de una identidad.

    Son los primeros seis meses de vida de Amélie, que se fascina por la ternura silenciosa de la mujer japonesa que la cuida, el misterio del jardín, el amor por el agua y una aversión absoluta por las carpas. Hallazgos primarios, narrados con humor, lucidez y una sorprendente falta de condescendencia. Adultos, preparaos para llorar tanto como con el final de La vida de Calabacín (2016) o Mirai, mi hermana pequeña (2018).

    Mejor Actor y Guion Original: ‘Blue Moon’ (2025)

    Que yo entiendo que el año está reñido y que a Richard Linklater lo tenemos muy conocido… Pero no hay que ignorar el vacío extremo que han sufrido tanto su carta de amor a Jean-Luc Godard en New Wave (2025) como su drama biográfico sobre el letrista de Broadway Lorenz Hart en Luna Azul (2025). Que sí, Ethan Hawke y el guion del mismo Linklater han recibido una mención, pero sólo para quedar tapadas por el monopolio de las principales.

    Toca recomendar infinito a la hermana minimalista y más emotiva de Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) (2014), la noche de soledad y genio herido, donde la gloria ajena se convierte en espejo del fracaso propio para un dramaturgo alcohólico y roto del todo, aunque parezca el más listillo del bar. ¡Y Margaret Qualley y Andrew Scott también merecían un reconocimiento! Me enfado con razón.

  • ‘Máquina de guerra’ es el nuevo éxito sorpresa de Netflix, y la razón es obvia

    ‘Máquina de guerra’ es el nuevo éxito sorpresa de Netflix, y la razón es obvia

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    El desencanto con el cine creado en Netflix se ha ido plantando poco a poco desde que grandes blockbusters como Alerta roja (2021), El agente invisible (2022) o Estado eléctrico (2025) nos enseñaran que da igual que los presupuestos de las películas directas a la plataforma sean mayores que las de los blockbusters estrenados en cine. Algo no cuajaba. Pero el cine de consumo inmediato ha encontrado en Máquina de guerra (2026) un aliado que no esperábamos. Uno que no luce a película comprimida para ver en el móvil o la tableta, uno que utiliza su presupuesto y sus efectos a toda potencia.

    El algoritmo del videoclub: el asalto global al número 1

    Pero antes de entrar en por qué es un rayo de esperanza, veamos por qué a la película, dirigida por Patrick Hughes, no le ha hecho ni falta una campaña de marketing para demoler las listas de lo más visto de Netflix. Según los datos de Netflix, la cinta ha asaltado el número 1 en más de 90 países de forma simultánea, confirmando que Netflix ha dado con la tecla de un tipo de entretenimiento que, aunque la crítica más relamida mire de reojo, el público global abraza con voracidad. Podemos dar la primera pista: a diferencia de las producciones de los Russo para plataformas, no aburre en ningún momento.

    La premisa es un ejercicio de minimalismo bélico y tensión en el que un grupo de candidatos a Rangers se enfrenta a las últimas 24 horas de un proceso de selección brutal en una isla remota, al final encontrándose un enemigo de verdad que los convierte en presas de una cacería humana. Un survival puro sin florituras narrativas innecesarias que abraza los conceptos de mercado del videoclub de los 90, en los que la ciencia ficción y la acción se juntaban con presupuestos muy modestos con una premisa clara: meter adrenalina en vena, explosiones y suficiente diversión como para que no mereciera la pena cuestionarse si el guion era demasiado simplón.

    La diferencia es que aquí el presupuesto es de 80 millones y lucen en pantalla en cada fotograma, aunque la premisa y desarrollo sigan siendo tan finas como un papel de biblia. Pero esa no es la receta del éxito, lo del “cine videoclub” no es nuevo, y de hecho es una estrategia sólida y bastante efectiva en Amazon Prime Video, donde han desarrollado un tipo de “cine para padres” con bastante éxito, donde los mejores autores del cine de acción americano—sí, hay autores también en ese género—están dando rienda suelta a películas que ya no cabían en la gran pantalla. Presupuestos medios, acción sin darle demasiadas vueltas y una búsqueda del proceso de “circo con especialistas” antes que las pantallas verdes.

    Esto ocurre tanto en películas como Juego Sucio (2025) del maestro Shane Black o Sin remordimientos (2021), del siempre garantista Stefano Sollima, películas que son vistas como vacías, huecas o sin profundidad, pero que saben perfectamente el papel que cumplen y ofrecen la mejor versión de ese papel, por decirlo de otra forma: no buscan compararse con la nueva interpretación del cine de espías de Steven Soderbergh, ni buscan sacar de la ecuación las escenas de tiroteos “gratuitas”. Máquina de guerra toma esa filosofía por bandera y si puede introducir alguna escena de pólvora volando en medio sin mucha justificación, ahí estará.

    La receta Ritchson: Reacher contra el "Skynet" de serie B

    Pero esta filosofía tampoco llega de forma casual. El factor del éxito tiene nombre y apellido: Alan Ritchson. El actor es el emblema de este tipo de cine gracias a una serie, Reacher (2022-), con la que se ha convertido en un valor para el género con la difícil cualidad de los héroes de acción clásicos; una presencia física imponente que se acompaña de un carisma inexplicable. Ha ido sumando seguidores que validan sus nuevos proyectos como un evento, el reclamo de un proyecto que tiene algo de atractivo cuando planteas algo tan sencillo como “Reacher contra robots del espacio exterior”.

    Pues sí, suena a serie B, suena a cuando Chuck Norris luchaba contra asesinos satánicos o Van Damme era un Cyborg contra otros robots como él, pero es que si no te lo da Ritchson, no te lo va a dar Timothée Chalamet jugando al Ping Pong con gafitas, es lo que hay. El mundo huye despavorido cuando le plantas verdades tan simples como que nos gusta ver a cachas contra robots asesinos tanto como un drama de prestigio, y ambas pueden ser igual de buenas dentro de su categoría, hay buenos y malos dramas de prestigio, y hay malos y buenos espectáculos de acción con tiros, violencia y efectos especiales, y Máquina de Guerra es de esas que hace lo que tiene que hacer muy bien.

    De hecho, hace una trilogía de ciencia ficción/acción bastante coherente con otro par de títulos que fueron recibidos con ciertas reticencias por su “simplicidad”, es decir, por su capacidad de ir a las entrañas de los mecanismos básicos, con gran escala y presupuesto y mentalidad de cine directo a vídeo “caro”. Tanto Invasión a la Tierra (2011) como La guerra del mañana (2021) tenían esa concepción heredada de Roland Emmerich que una vez fue reina de la taquilla y ha ido quedando relegada a la pequeña pantalla, pese a que la demanda de cine destrozón sigue estando latente, como demuestran los números.

    Hay un sentido de la pirotecnia directa y sin complejos. Hughes apuesta por una dirección a gran escala con coreografías de combate realistas, un ritmo que no deja pasar la inercia de la persecución ni un minuto y un elemento slasher que va esquilmando soldados sin remilgos, haciendo de la experiencia una especie de relectura “high tech” de Depredador (1987), con un robot que parece salido de los primeros modelos de Skynet y una estructura que tiene sellado a fuego el primer acto de entrenamientos de El sargento de hierro (2986), La chaqueta metálica (1987) y Starship Troopers: brigadas del espacio (1997), con la que comparte cierta lógica común, aunque un mensaje bastante opuesto.

    Pólvora y trauma: el núcleo antibélico bajo la pirotecnia

    Y es que Máquina de Guerra tampoco tiene más ambición que un artefacto de Michael Bay, con apego por sus personajes militares y cierta ingenuidad a la hora de tratar sus temas de estrés postraumático, que tampoco es ajeno al cine americano y se trata casi como un tropo más. Es cierto que su epílogo parece un fragmento para reclutar nuevos militares, aunque puede pasar como una postcréditos para la posible secuela; algo de formato de propaganda tiene. Esto, sin embargo, se pega un poco con la forma que tiene de mostrar la violencia contra los soldados. Puede ser gore o cruenta, pero nunca es disfrutona.

    Los cuerpos aparecen lacerados, quemados o mutilados de la misma forma que Walfare: Tiempo de guerra (2025), cine bélico realista que enseña las consecuencias de entrar en combate. El trauma de 81, el personaje principal sin nombre, es el núcleo emocional de la película desde el principio y no lo abandona nunca, por lo que el heroísmo aquí no es salvar al país sino que los soldados se cuiden unos a otros. Al contrario del cine de testosterona de otras eras, aquí los militares tienen taras, dudas, miedos y la única respuesta es cuidar los unos de los otros, con una mentalidad “antibélica subyacente” que toma notas de Hasta el último Hombre (2016), pero tampoco nos llevemos las manos a la cabeza con el drama, que la cosa va de esquivar tiros y una lucha hombre vs máquina llena de testosterona, sudor y honor.

    De hecho, en su esencia serie B llama al cine de Charles Band y su Empire/Full Moon, tanto los encuentros en la tercera fase militar de Zone Troppers (1985) como las secuelas de Robot Jox (1990), especialmente la tercera, que tiene un planteamiento casi calcado. Quizá esta identificación con un tipo de cine que a los grandes estudios les da vergüenza estrenar en el cine sin una coartada intelectual de algún tipo sea lo que diferencia las producciones directas a streaming de los grandes blockbusters, al menos en el caso de que Netflix y las que se atrevan mantengan la calidad aquí mostrada.

    En última instancia, el triunfo de esta producción en Netflix puede ser irrelevante para el resto de producciones este año, más allá de confirmar que el algoritmo refleja el deseo primario de ver cine de acción bien ejecutado y sin recados que hagan bola lo que debería tener un ritmo que no da tregua. Máquina de guerra se ajusta al cliché de “no pretende reinventar la rueda del cine bélico”, pero a diferencia de otras que no dejan mella, logra todos sus objetivos con contundencia, y esto es una pequeña novedad en Netflix, que quizá ha tomado buena nota de los éxitos de Amazon Prime Video, como la propia Reacher, y ha encontrado allí un nuevo camino a explorar.

  • El reparto de ‘One Piece’ anticipa los momentos de la Temporada 2 que romperán internet

    El reparto de ‘One Piece’ anticipa los momentos de la Temporada 2 que romperán internet

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    La segunda temporada del live action de One Piece (2023) ya estrenó, y su reparto ya empieza a imaginar qué escenas van a dominar las redes sociales en los próximos días. Durante una conversación distendida, la tripulación del Sombrero de Paja dejó caer pistas sobre los momentos que creen que generarán reacciones virales, memes y debates entre fans.

    Las declaraciones apuntan a varias direcciones: nuevas incorporaciones clave del universo de One Piece (1999), grandes despliegues de efectos visuales y la llegada de uno de los personajes más queridos de toda la saga… Aunque ya os anticipo que este último puede poner a la serie contra las cuerdas. Sacad la bola de cristal que arrancamos.

    VER: Los momentos virales de ‘One Piece’ (T2) según el reparto

    Los momentos de la Temporada 1 de ‘One Piece’ que lo petaron en Internet

    La primera temporada de One Piece ya produjo varias escenas que dominaron internet durante días. Entre ellas destaca la presentación de Dracule Mihawk, cuya entrada, destruyendo una flota entera con una calma absoluta, se convirtió rápidamente en uno de los clips más compartidos desde el estreno.

    También fue muy comentada la despedida de Nami durante el arco de Arlong Park, cuando pide ayuda a Luffy y él coloca su sombrero de paja sobre su cabeza. ¡Claro que cualquier fan del manga y del anime sintió un escalofrío al verlo! Incluso una serie tan vilipendiada como la adaptación de Netflix de Cowboy Bebop (1998) generó cierto entusiasmo cuando se hizo público el mítico opening. Lo reverencial vende, y al final es el amor por los momentos más icónicos de la serie lo que nos lleva a repetirla…

    ¡Ahora! Antes incluso de entrar en detalles concretos, el reparto de One Piece deja claro que la segunda temporada está llena de momentos que podrían petarlo. Taz Skylar (Sanji) lo resumía así: “Siento que hay muchísimos”. Su compañero Mackenyu Arata fue incluso más directo: “Es que yo creo que lo estamos petando ya”.

    Smoker y Miss All-Sunday llegan a la Temporada 2 de ‘One Piece’

    No hay que mojarse mucho para ver lo mucho que dará de qué hablar la presentación de dos personajes muy importantes en la Grand Line. Mackenyu (Zoro) se adelantó con entusiasmo: “Necesito ver vuestras reacciones ante la presentación de Miss All-Sunday y Smoker. Va a ser loquísimo”. Se refiere a Smoker y Nico Robin (sí, conocida inicialmente como Miss All-Sunday), dos figuras clave de la saga de Arabasta.

    Para los fans del manga y el anime, estas apariciones son capitales. Primero, porque Nico Robin (perdón, Miss All-Sunday) acaba siendo una pata esencial entre la tripulación del Going Merry, algo así como la Uma Thurman de Pulp Fiction: Tiempos violentos (1994). Es decir, la mujer cool y segura de su propia sexualidad e intelecto que sólo existe en una fantasía pirata y que esta horda de descabezados nunca sabría apreciar.

    La encargada de dar vida a Nico Robin es Lera Abova, actriz y modelo rusa que ya dio guerra a Jeanne Goursaud en Extraterritorial (2025), pero como el resto de reparto de One Piece, es aún bastante desconocida.

    Asimismo, el capitán de la Marina Smoker ha cosechado un buen séquito de fans, como lo hizo ya DIO en JoJo's Bizarre Adventure (2012); porque sí, nada cuesta tanto como encontrar un villano a la altura. Queda por ver cómo lo logra Callum Kerr, actor, modelo y músico country escocés que lleva varias pequeñas apariciones en series como Un lugar para soñar (2019), pero aún no es reconocible de veras. ¡De hecho, le veo y sólo pienso en Gerald de The Witcher (2019)!

    A Smoker lo hemos visto replicado tantas veces en convenciones que será muy fácil caer en comparativas indeseables. Emily Rudd (Nami) también anticipa una reacción intensa del público: “Sí, creo que esto ya ha tenido un primer impacto, pero quiero ver cómo reaccionáis cuando los veáis en la serie”.

    Según dicen, la Temporada 2 de ‘One Piece’ será un portento de efectos especiales

    Voy a defender al Diablo. Porque sí, algo que el reparto de One Piece ha anticipado que podría disparar la conversación online son los efectos especiales. De hecho, Jacob Romero Gibson (Usopp) ya adelantó que “los efectos de Smoker son una pasada”. Nos lo creemos sólo a partir de lo visto en adelantos. Insiste Skylar: “De verdad, creo que los ‘detrás de las cámaras’ os pueden gustar muchísimo. Algunos de los procesos detrás de las cosas que pasan son mucho más locos de lo que la gente, de entrada, puede pensar”. Vale…

    Los making of se han vuelto fenómenos sorprendentemente virales en los últimos años. Por ejemplo, series como The Last of Us (2023) generaron millones de visualizaciones con vídeos que explicaban cómo se crearon sus hordas de zombis-seta. Sin embargo, ¿recordamos qué sucedió con el estreno de la versión de imagen real de Sonic: La película (2020)?

    Os lo recuerdo yo, por si el trauma no caló o vivíais en Marte. Durante días, internet se hiperfijó en el diseño inicial, hiperrealista y “humanoide” del erizo, ampliamente ridiculizado por ser aterrador. Esto forzó al rediseño, llevó al retraso de la película e inició un debate sobre si la indignación de los fans debería influir sobre decisiones creativas. Y aquí llegamos al punto de contacto con One Piece. Hablemos del personaje de Chopper.

    Chopper: ¿Se anticipa el desastre?

    Porque si hay una presentación que promete romper internet, esa es sin duda la de Tony Tony Chopper. Iñaki Godoy (Luffy) prometía que “Chopper será un gran personaje”.

    El pequeño reno médico es uno de los favoritos de los fans desde hace décadas. Ahora, adaptarlo en acción real supone un desafío creativo comparable al de otros personajes digitales icónicos del cine reciente. Un ejemplo claro de cómo hacerlo bien es Grogu en The Mandalorian (2019), viral y peluchizable hasta la ofensa.

    Un ejemplo de cómo hacerlo “menos bien” es, por ejemplo, el mismo Sonic o Koro-sensei de Assassination Classroom (2015). Sí, el queridísimo profesor era en el anime una esfera amarilla con dos puntitos por ojos, pero incluso con tal simplicidad puede patinarse que da gusto. ¿Qué esperar entonces del médico-reno de la tropa del Sombrero de Paja?

    Sin entrar en spoilers, sabemos además que no sólo tiene una versión pequeñita y mona: nos espera otro Chopper bastante mayor que, con un mal dominio de los efectos especiales, puede verse como un auténtico pegote en 3D digno de los más deshonrosos live action. Algún día os hago lista de cuáles son. En fin, para comprobar qué sucede con el peludo, habrá que ver la segunda temporada de One Piece. ¿Zarpamos?

  • 10 películas basadas en la mitología griega para ver antes de 'La Odisea' de Nolan

    10 películas basadas en la mitología griega para ver antes de 'La Odisea' de Nolan

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Christopher Nolan va a llevar La Odisea al cine, y esa noticia es suficiente para justificar un repaso a todo lo que el cine ha hecho con la mitología griega antes de que él ponga también su sello. 

    El problema no es encontrar películas: es encontrar las correctas. El péplum tiene una historia larga, generosa y, en buena medida, olvidada, salpicada de producciones que van de la obra maestra silenciosa al desastre de efectos especiales justificado por la recaudación en taquilla. 

    Para poder ver La Odisea de Nolan con algo de perspectiva, estos diez títulos son el mejor punto de partida posible.

    Ulises (1954)

    Hay una cierta audacia involuntaria en que la primera gran adaptación sonora de La Odisea de Homero llegara en forma de coproducción italoamericana protagonizada por Kirk Douglas con un acento que no intenta disimular nada. 

    Ulises, dirigida por Mario Camerini, es una película que hoy resulta difícil de juzgar con los criterios del cine contemporáneo porque pertenece a una lógica de producción distinta: la del péplum de posguerra, un género que creía en la épica sin ironía y en los héroes sin fisuras psicológicas. 

    Kirk Douglas compone un Ulises físico, carismático y bastante poco reflexivo, lo que no es necesariamente un error si se acepta que la película no está interesada en la complejidad moral del personaje sino en el espectáculo de sus aventuras. 

    En comparación con La caída del Imperio Romano (1964) de Anthony Mann permite entender mejor el ecosistema al que pertenece: ambas son producciones que convierten la Antigüedad en género, con todo lo que eso implica de concesión y de dignidad simultáneas. Ulises no es la mejor película de esta guía, pero es la que explica mejor por qué todas las demás existen.

    Jasón y los argonautas (1963)

    Si hay una razón para ver Jasón y los argonautas en 2024, esa razón se llama Ray Harryhausen. La película de Don Chaffey es, en muchos sentidos, un vehículo para las criaturas del maestro del stop-motion, y el esqueleto que danza al ritmo de la batalla en la secuencia más famosa del filme sigue siendo uno de los momentos más asombrosos de la historia de los efectos especiales, no por su realismo —que es nulo— sino por su artesanía y por la energía casi coreográfica que Harryhausen supo insuflarle.

    La narración es episódica hasta la torpeza, los personajes son arquetipos sin matices, y la película no tiene ningún interés en ser otra cosa que lo que es: un espectáculo de aventuras mitológicas concebido para la pantalla grande. En ese sentido, resulta más honesta que muchos de sus sucesores. 

    Compararla con la versión televisiva de 2000 protagonizada por Jason London permite apreciar lo que se pierde cuando se sustituye la artesanía analógica por la comodidad del digital. Jasón y los argonautas es, ante todo, una película sobre lo que el cine puede hacer cuando un artesano excepcional decide que las criaturas deben moverse como si estuvieran vivas.

    Iphigenia (1977)

    La Iphigenia de Michael Kakoyannis es la película más incómoda de esta lista, y también la más importante. Basada en Ifigenia en Áulide de Eurípides, la obra cierra la trilogía que el director griego había iniciado con Electra (1962) y continuado con Las troyanas (1971), y su mérito principal es que trata la tragedia griega como lo que es —un género construido sobre la imposibilidad de la justicia y la crueldad de los dioses— en lugar de convertirla en aventura o en espectáculo.

    Irene Papas, que ya había protagonizado Las troyanas junto a Katharine Hepburn y Vanessa Redgrave, interpreta aquí a Clitemnestra con una intensidad que hace que la cámara parezca insuficiente para contenerla. 

    La película fue nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, y esa distinción dice algo sobre lo que la Academia valoraba en aquel momento: un cine que se tomaba la Antigüedad con la seriedad que merece, sin condescendencia ni nostalgia. Quien quiera entender qué tiene de trágico el mito que rodea a la guerra de Troya debería empezar aquí, antes que en cualquier otro título de esta lista.

    Hércules (1997)

    Hablar de Hércules como película de mitología griega exige una aclaración previa: esto es Disney haciendo mitología griega, lo que significa que Hades es un villano con acento de Hollywood, que las musas cantan soul gospel y que el mito está sometido a una operación de simplificación tan radical que apenas queda nada del Heracles de Hesíodo o de las tragedias de Sófocles. 

    Y sin embargo, Hércules funciona. Funciona porque Alan Menken compone una banda sonora que convierte la Grecia Antigua en un musical de Broadway con una alegría descarada, y porque los directores Ron Clements y John Musker tienen la inteligencia de no tomarse en serio nada que no sea el vínculo emocional entre el protagonista y su padre adoptivo.

    Comparada con El rey león —la otra gran película Disney de los noventa sobre un héroe que huye de su destino y debe reconciliarse con él—, Hércules es menor en ambición y mayor en descaro. No es el mejor Disney de su época, pero es el que más claramente demuestra que los mitos griegos son, en el fondo, estructuras narrativas tan antiguas y tan sólidas que pueden sobrevivir incluso a la adaptación más libre imaginable.

    Troya (2004)

    La Troya de Wolfgang Petersen es una película que se toma muy en serio a sí misma y que esa seriedad no siempre le sirve. Con un presupuesto de 175 millones de dólares, un reparto encabezado por Brad Pitt en el papel de Aquiles y una duración que en el corte del director supera las tres horas, la película aspira a ser la gran épica griega del cine contemporáneo y se queda, con frecuencia, en el camino. 

    El problema no es la escala —que es impresionante— sino la escritura: los personajes de David Benioff, que firmaría años después Juego de Tronos, son demasiado modernos en su psicología para habitar con comodidad un universo mítico, y la decisión de eliminar la intervención de los dioses —que en la Ilíada son determinantes— empobrece la narración de manera notable.

    Con todo, hay secuencias que merecen el formato en que fueron concebidas: el duelo entre Aquiles y Héctor tiene una intensidad que pocas películas de acción de la década alcanzan, y Peter O'Toole como Príamo protagoniza la escena más emocionalmente honesta de todo el filme. 

    Compararla con Gladiator (2000), la otra gran épica de la época, permite entender sus límites: donde Ridley Scott encontró un protagonista cuya motivación es suficientemente simple para resultar universal, Petersen tiene un héroe cuyas contradicciones internas nunca se resuelven del todo.

    300 (2006)

    Zack Snyder convirtió el cómic de Frank Miller en una de las películas más polarizantes de la primera década del siglo XXI, y 300 sigue siendo, veinte años después, un objeto cinematográfico difícil de clasificar. No es una película histórica —sus licencias con la historia real de las Termópilas son tan numerosas que intentar contarlas sería más largo que la propia película—, ni tampoco una película de acción en el sentido convencional del término, sino algo más cercano a un poema visual sobre la masculinidad, el sacrificio y la belleza estetizada de la violencia.

    Lo que 300 consigue, que no es poco, es crear un lenguaje visual propio: el verde desaturado, la cámara lenta convertida en recurso narrativo, los cuerpos como esculturas en movimiento. 

    Es una película que entiende que el mito no necesita realismo para funcionar, sino coherencia interna, y en eso es más fiel al espíritu de la épica griega de lo que su aspecto de videoclip de metal podría sugerir. 

    Si la comparamos con su secuela, 300: El origen de un Imperio (2014), la original es una obra de precisión quirúrgica. Snyder sabía qué historia quería contar; la continuación demostró que esa historia no admitía expansión.

    La leyenda del Minotauro (2006)

    De todos los títulos de esta guía, La leyenda del Minotauro es el que exige más condescendencia del espectador adulto y el que más señala el problema de adaptar la mitología griega para el público familiar. 

    La película de John Kafka es una producción de animación directa a vídeo que lleva el mito de Teseo y el Minotauro al terreno del cuento infantil con una simplificación que, en el mejor de los casos, puede servir de introducción para los más pequeños y, en el peor, convierte uno de los mitos más ricos de la Grecia Antigua en una aventura sin consecuencias.

    Lo que resulta interesante desde una perspectiva crítica no es la película en sí —que es menor en todos los sentidos— sino lo que revela sobre el mercado de las adaptaciones mitológicas para niños: un mercado que lleva décadas produciendo versiones domesticadas de historias que en su origen son violentas, ambiguas y complejas en lo moral. 

    Compararla con Furia de titanes (1981), la adaptación de Desmond Davis sobre Perseo, permite apreciar la diferencia entre simplificar con criterio y simplificar sin él. Aquí la mitología griega se reduce a su superficie más amable, lo que no es un delito pero sí una oportunidad perdida.

    Furia de titanes (2010)

    El remake que Louis Leterrier dirigió en 2010 de la película original de 1981 llegó con el impulso del resurgimiento del péplum que 300 había provocado cuatro años antes y con la maldición del 3D convertido en obligación de posproducción que arruinó buena parte del cine de acción de aquella época. 

    Furia de titanes es una película que funciona como entretenimiento de alta rotación y que no pretende ser otra cosa: Sam Worthington interpreta a Perseo con la misma expresión de determinación contenida que usó en Avatar y que usaría en todas las películas siguientes de su carrera, y el Hades de Ralph Fiennes tiene momentos de villano shakespeariano que merecen mejor película.

    Lo que resulta más revelador de Furia de titanes es la decisión de hacer de los dioses del Olimpo entidades disfuncionales y fracturadas en lo político, lo que convierte la mitología en algo más cercano a Juego de Tronos que a Homero. Es un enfoque que podría haber dado más de sí con un guión más ambicioso. 

    Su secuela, Ira de titanes (2012), demostró que la franquicia no tenía ningún lugar adonde ir.

    Immortals (2011)

    Tarsem Singh es un director cuya relación con la narrativa siempre ha sido más bien opcional: lo que le interesa es la imagen, la composición, el cuadro viviente, e Immortals es su versión de la mitología griega entendida como desfile de tableaux vivants de una belleza formal que con frecuencia justifica el precio de la entrada. 

    La película cuenta la historia de Teseo —aquí convertido en guerrero mortal elegido por Zeus para luchar contra el rey Hyperión de Mickey Rourke— con un guión que es prácticamente una excusa para encadenar secuencias de acción coreografiadas como esculturas en movimiento.

    La influencia de 300 es obvia y Singh no hace nada por disimularla, pero donde Snyder construía su estética desde la coherencia del material original, Singh construye la suya desde la pintura renacentista y la fotografía de moda, lo que da a Immortals una textura visual distinta. 

    Comparada con Furia de titanes o con Ira de titanes, es la más interesante a nivel visual y la menos interesante en lo narrativo, lo que en cierto sentido resume toda la trayectoria de su director.

    El regreso de Ulises (2024)

    La El regreso de Ulises que Uberto Pasolini estrenó en 2024 es, de todos los títulos de esta lista, el que más directamente dialoga con la adaptación de Nolan que está por llegar, y no porque compita con ella en escala —es una producción austera, filmada en localizaciones naturales, sin efectos digitales de envergadura— sino porque demuestra que La Odisea puede contarse sin ejércitos, sin presupuestos de estudio y sin estrellas de primera fila. 

    Ralph Fiennes interpreta a Ulises en el regreso final a Ítaca, el tramo de la historia que va desde su llegada disfrazado de mendigo hasta el reencuentro con Penélope, y lo hace con una sobriedad que contrasta radicalmente con el Hades de Furia de titanes que interpretó catorce años antes.

    Lo que la película de Pasolini consigue, que ninguna otra adaptación reciente de la mitología griega había logrado con la misma eficiencia, es devolver al mito su dimensión íntima: La Odisea no es, en el fondo, una historia de aventuras sino una historia de regreso, de reconocimiento y de paciencia.

  • ¿Predijo 'Star Trek' que la Tercera Guerra Mundial empieza en 2026?

    ¿Predijo 'Star Trek' que la Tercera Guerra Mundial empieza en 2026?

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Leer las noticias en 2026 es un deporte de riesgo. La Guerra de Ucrania no acaba, el conflicto en Oriente Medio está en ebullición, las tensiones geopolíticas entre grandes potencias rozan niveles que llevaban décadas sin alcanzarse, y la palabra ‘escalada’ aparece en titulares con una frecuencia a la que no nos gustaría acostumbrarnos.

    No faltan analistas y periodistas que llevan meses afirmando que ya estamos, técnicamente, en una Tercera Guerra Mundial o los más conservadores que está a punto de comenzar. Tengan razón o no, hay una curiosidad que pone un poco la carne de gallina, porque la franquicia de ciencia ficción más longeva de la historia lleva décadas avisando de que este año iba a pasar algo así. Veamos cómo Star Trek ha construido esa mitología oscura durante décadas y, sobre todo, dónde ver las series que la exploran en streaming, para al menos pasar el rato con mejor ánimo.

    El origen: cómo 'La nueva generación' introdujo la idea

    Hay un pequeño apunte en el episodio piloto de Star Trek: La nueva generación (1987-1994) que comienza la bola. ‘Encuentro en Farpoint’ fue la primera aparición del capitán Picard y su tripulación, y allí se menciona de pasada que en el siglo XXI hubo una guerra mundial de consecuencias devastadoras, con distintas facciones militares controlando a sus soldados mediante drogas. No entraba en detalles, pero introduce esa guerra en el canon y que lo que vino después—la utopía de la Federación, la exploración interestelar, la erradicación de la pobreza—solo fue posible porque la humanidad fue capaz de sobrevivir a ese desafío.

    La idea tenía un precedente. En episodios como ‘Pan y circo’ o ‘La cortina salvaje’, de la Star Trek (1966-1969) original de los sesenta, aparecía el nombre del Coronel Phillip Green como figura histórica infame del siglo XXI: un ecoterrorista que lideró campañas genocidas que dejaron 37 millones de muertos. Lo que en la serie primigenia no quedaba del todo claro era si Green formaba parte de las Guerras Eugénicas de los noventa o de algo diferente. Este conflicto tenía a científicos sin escrúpulos que comenzaron a experimentar con la reproducción selectiva y la edición genética, y su objetivo final era crear una raza de supersoldados.

    Esos guerreros eran conocidos como “aumentados”, y su miembro más famoso era Khan Noonien Singh, el mítico villano de Star Trek II: La ira de Khan (1982), quien tendría algunos combates emblemáticos con una figura tan conocida para los fans como el capitán James T. Kirk. Tampoco se le podía pedir más a ese grupo de guionistas, sería raro que llegaran a imaginar que la franquicia seguiría activa cinco décadas después.

    Fue precisamente en Star Trek: La nueva generación cuando se empezó a separar conceptualmente las Guerras Eugénicas de la Tercera Guerra Mundial, colocando esta última en el siglo XXI y dotándola de una escala mayor. No es tanto un conflicto puntual sino el evento que define la historia humana en esa época, una catástrofe que lo destruyó casi todo antes de que empezara una transformación social que define lo que se nos ha presentado como un futuro.

    'Primer Contacto' fija la fecha y 'Enterprise' añade los detalles

    El año exacto de ese desastre llegó de la mano de Star Trek: Primer contacto (1996), considerada la mejor película de la saga LNG y uno de los títulos más queridos de toda la franquicia. En ella, la tripulación del Enterprise viaja hacia atrás en el tiempo al año 2063—el momento del primer contacto de la humanidad con los vulcanianos—y en ese contexto se describe la tierra devastada que Zefram Cochrane y Lily Sloane habitaban: un planeta saliendo de décadas de guerra nuclear.

    El arco narrativo dejaba claro que la Tercera Guerra Mundial ocurrió entre ese momento y el siglo XXIV, y las fechas del canon fueron consolidándose posteriormente: inicio aproximado en 2026, fin en 2053, con un intercambio atómico final que arrasó ciudades como Richmond, Washington, Nueva York, o París. Las consecuencias: treinta por ciento de la población humana muerta, seiscientas mil especies animales y vegetales extintas y la mayoría de los gobiernos, desaparecidos. La serie Star Trek: Enterprise (2001-2005) añadió carne al esqueleto. En el episodio ‘In a Mirror, Darkly, Parte II’, unos archivos históricos aparecen en pantalla casi ilegibles, pero los fans que usaron el botón de pausa sacaron la preciada información.

    En el texto se confirmaba que en 2026 el Coronel Green lideró su facción ecoterrorista, desencadenando la fase más aguda del conflicto. Y añadieron algo que lo hace más inquietante: Green no solo mataba enemigos. Ejecutaba a los que sufrían enfermedades por radiación u otras “impurezas”, con la lógica de que esos rasgos no debían transmitirse a generaciones futuras. Un genocidio eugenésico dentro de una guerra más amplia, un Hitler espacial, básicamente, cambiando la semántica por una especie de ecologismo radical retorcido.

    'Strange New Worlds' conecta los puntos y une todas las guerras en una sola era

    La pieza que termina de encajar el rompecabezas llegó con Star Trek: Strange New Worlds (2022-). En su episodio inaugural, ‘Strange New Worlds’, el capitán Pike da un discurso a un grupo de alienígenas donde resume la historia reciente de la humanidad con una frase que generó bastante debate en el fandom: “Lo llamamos la Segunda Guerra Civil, luego la Guerra Eugénica, y finalmente, simplemente, la Tercera Guerra Mundial”. La controversia fue inmediata. ¿Estaba Pike diciendo que las Guerras Eugénicas de los noventa-las de Khan-habían sido en realidad en el siglo XXI?

    La implicación también asumiría que el 6 de enero de 2021 sería oficialmente canon de Star Trek como inicio de la Segunda Guerra Civil americana, precursora de todo lo demás. Los analistas más rigurosos del canon sugieren que Pike no estaba enumerando tres guerras distintas sino describiendo un mismo período histórico largo al que los historiadores del futuro fueron dando nombres distintos a medida que entendían mejor sus causas. Una especie de Guerra Fría extendida, con escaladas militares, tensiones ideológicas, conflictos regionales y una fase terminal con bombazos. Si todo ello se mira retrospectivamente como un solo arco histórico, empezaría a gestarse a finales del siglo XX y culminaría en 2053.

    Lo que sí queda como canon irrefutable tras Strange New Worlds es que la presentación que Pike muestra a los alienígenas incluye imágenes del asalto al Capitolio de Estados Unidos del 6 de enero de 2021 como parte de ese período convulso. Un detalle pequeño pero revelador sobre cómo los guionistas de Trek conciben la relación entre la política actual y el futuro oscuro que precede a la utopía. No es que Star Trek prediga el futuro, lo que hace desde 1966 es hablar del presente a través de un filtro de ciencia ficción. Como dijo el productor de Deep Space Nine (1993-1999), Robert Hewitt Wolfe, sobre las fechas que ponían a sus episodios: “No éramos predictivos. Solo mirábamos por la ventana desde los noventa”. Que esa ventana se parezca tanto a la de 2026 dice algo sobre los ciclos de la historia, y bastante más sobre la lucidez de Gene Roddenberry, el creador de todo este universo.

    La conclusión tranquilizadora—bueno, si es que se puede calmar uno con este tema—es que en el universo Trekkie la humanidad sobrevive a este periodo, y hasta lo supera para ir a mejor a partir del primer contacto con los vulcanianos en 2063. En menos de dos generaciones desde el horror postnuclear, la especie que casi se extermina a sí misma consigue erradicar la pobreza, la enfermedad, y la guerra. Lo que no mola mucho de este arco narrativo es que exige que las cosas empeoren mucho para poder empezar a mejorar. Una condición que da pereza cuando se lee desde 2026, la fecha clave en la agenda. Esperemos que Star Trek no sea tan certera con sus profecías como Los Simpson (1989-)

  • ¿Cuándo son los Oscars? Prepárate con esta guía para los 98 Premios de la Academia de Hollywood

    ¿Cuándo son los Oscars? Prepárate con esta guía para los 98 Premios de la Academia de Hollywood

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Los Premios Oscar siguen siendo el mayor escaparate mundial del cine. Cada año, la gala organizada por la Academia de Hollywood reúne a la industria para premiar lo mejor del cine del año anterior y marcar el cierre de la temporada de premios. La 98ª edición se celebra el 15 de marzo de 2026 en el Dolby Theatre de Los Ángeles, con 24 estatuillas en juego y millones de espectadores pendientes de lo que ocurra en el escenario (es el programa de entretenimiento no guionizado más visto del mundo, y en España sólo lo superan los partidos de la Liga).

    Conan O’Brien vuelve como anfitrión tras el éxito del año pasado, del que recordaremos la polvareda levantada por las candidatas antes que la victoria de Anora (2024). O’Brien se superó, por lo que este año la gala llega cargada de expectativas. En esta guía repasamos las grandes favoritas, los posibles discursos políticos y la eterna pregunta: ¿Quién se llevará los premios principales?

    Conan O’Brien repite como maestro de ceremonias

    El maestro de ceremonias de la 98ª gala de los Oscar volverá a ser Conan O’Brien, que repite tras el éxito de la ceremonia anterior. La Academia decidió mantener el mismo equipo creativo (incluidos los productores Raj Kapoor y Katy Mullan) después de que la gala de 2025 alcanzara los 19,7 millones de espectadores en Estados Unidos, la mejor audiencia en cinco años.

    El veterano humorista y presentador, conocido por su late night primero y luego por su popular pódcast, demostró que sabe dirigir un programa de tres horas y media de televisión en directo, con humor e inteligencia. Bajo su mando, algo tendría que salir realmente muy mal (mal, digo, nivel ceremonia de Moonlight, 2016) para preocuparnos.

    Y aquí una teoría que vengo repitiendo a mis amigas de hace semanas (lo siento, corazones): la clave para un buen maestro de ceremonias en los Oscar es encontrar el equilibrio perfecto entre el cariño y la mala leche en sus intervenciones. El anfitrión debe bromear con las estrellas sin enajenarlas, comentar la actualidad sin convertir la gala en un mitin y mantener el ritmo del espectáculo. En esto, O’Brien es incluso mejor que Billy Crystal o Jimmy Kimmel. Fijaos, si no, en los roasts cariñosos de Nikki Glaser en los últimos Globos de Oro, cuando se metió con Leonardo DiCaprio por su tendencia a salir con chicas jóvenes, mientras le rogaba con suficiente simpatía que nos diera alguna otra información jugosa con la que jugar (“¡Ábrete, tío, no sabemos nada más de ti!”).

    Sólo habrá dos actuaciones musicales en los Oscars

    Una de las novedades de la gala de 2026 es que los números musicales se reducen a dos actuaciones, en lugar de interpretar todas las canciones nominadas. La organización ha informado a Variety de “cambios estructurales significativos” en el espectáculo, lo que en el mejor de los casos equivaldrá a una ceremonia con más ritmo. Esperemos que así sea.

    No es necesariamente una desventaja para los nominados a Mejor Canción Original, como Sueños de trenes (2025): cuando se anunció el recorte las votaciones ya estaban cerradas, por lo que no afecta a las posibilidades de ganar. Las dos canciones que sonarán serán, en el fondo, las más populares: “Golden” de Las guerreras K-Pop (2025) y “I Lied To You” de Los pecadores (2025).

    Ahora: en los últimos años, los Oscar se han convertido también en un escenario para la carga (o el silencio) político. En 2017, durante el primer mandato de Donald Trump, el presentador Jimmy Kimmel llenó la gala de referencias críticas, y figuras como Meryl Streep aprovecharon el micrófono para responder al clima en el país. El año pasado ocurrió lo contrario, eso es, que el nombre del presidente prácticamente no se mencionó, pese a llevar varias semanas de mandato. Esta edición, atendiendo al historial reciente estadounidense, se esperan discursos bastante más explícitos en materia política.

    Aun así, los Oscar siguen siendo un espectáculo profundamente pop: cada vez es más habitual que las películas premiadas tengan también recorrido comercial y presencia en la cultura popular. Y si no, fijémonos en qué tan diferente fue el impacto comercial de una ganadora a Mejor Película como 12 años de esclavitud (2013), al lado de las nominadas F1 la película (2025) o Diane Warren: Relentless (2025). No, Wicked: Parte II (2025) no logró ni ser nominada a Canción Original.

    La hora y la plataforma donde ver los 98 Oscars

    La ceremonia de los 98 Oscar se celebrará el 15 de marzo de 2026 en el Dolby Theatre de Hollywood, el hogar habitual de la gala. En España, la retransmisión suele verse en plataformas de pago como Movistar+, que ofrece la gala en directo durante la madrugada. No será hasta 2029 cuando el evento se emita a través de YouTube, pero con una suscripción básica a la plataforma tenéis acceso al programa, comentado en castellano.

    Los Oscars suelen durar unas tres horas y media, durante las cuales se entregan 24 premios. Este año, además, se incorpora oficialmente el Oscar al Mejor Casting, una nueva categoría que amplía el reconocimiento a los profesionales del sector. Aquí el espectáculo se alarga desde la 01:00 hasta alrededor de las 04:30 de la madrugada.

    Mi recomendación, naturalmente, es que aprovechéis el día anterior para repasar todas las películas nominadas al Oscar (2026). ¿Os falta ver El agente secreto (2025)? ¿Os quedó Un simple accidente (2025)? ¿Sois fans de los cortometrajes? Toca atracón completista, siesta y noche corta.

    Estas son las apuestas y las porras de los Oscars

    Naturalmente, la gran pregunta es quién dominará la noche. Todo apunta a un duelo entre dos películas muy distintas: si el fenómeno de vampiros dirigido por Ryan Coogler con Los pecadores o los antisistemas de Paul Thomas Anderson con Una batalla tras otra (2025).

    La primera parte como favorita en número de nominaciones: 16 candidaturas, una cifra espectacular que supera el antiguo récord de 14 que compartían Titanic (1997), La ciudad de las estrellas (La La Land) (2016) y Eva al desnudo (1950)... Que se dice pronto. La película de Anderson, en cambio, llega sólo con 13 nominaciones pero sí cuenta con una ventaja importante: ha arrasado en buena parte de la temporada de premios previa, incluidos cuatro Globos de Oro (repasa todas las películas ganadoras de los Globos de Oro 2026, la llamada “antesala del Oscar”). Esa inercia suele influir mucho en las votaciones finales de la Academia.

    Por detrás aparecen títulos con nueve nominaciones como Frankenstein (2025), Hamnet (2025), Valor sentimental (2025) o Marty Supreme (2025). Esta última, sin embargo, llega rodeada de polémicas mediáticas variopintas leves, como las declaraciones desafortunadas de Timothée Chalamet sobre la muerte de la ópera y sus afanes de grandeza, y más graves, como el escándalo sobre la ocultación de una situación violenta que se encuentra en la raíz del divorcio creativo de los Safdie.

    El principal interrogante está en la categoría de Mejor Actor: entre los nominados a mejor actor destacan Leonardo DiCaprio, Ethan Hawke por Luna Azul (2025), Michael B. Jordan y Wagner Moura, todos con posibilidades y ninguno con los números muy claros. Incluso Michael B. Jordan, que es el más nombrado por las quinielas, no me parece un ganador indiscutible.

    En mejor actriz, eso sí, está clarísimo que la victoria será para Jessie Buckley después de una temporada de premios muy sólida. Muero por escuchar su discurso después de arrancarnos las lágrimas a todes en los Actors Awards.

    En España nos la jugamos, aunque nadie cree ya en la victoria de Sirat: Trance en el desierto (2025) a Mejor Película Internacional. Sí tienen posibilidades, sin embargo, el equipo de sonido formado por Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas, quienes podrían hacer historia al convertirse en el primer equipo íntegramente femenino en ganar el Oscar en su categoría.

    El hype es máximo y la sorpresa nunca nos pillará, pues eso, por sorpresa. Pese a conocer todos los detalles de la gala de los Oscars, esta ceremonia sigue siendo uno de los espectáculos más imprevisibles del año. Y si no, que se lo digan a Will Smith.

  • Outlander temporada 8, episodio 1: El final explicado—y la teoría que podría cambiarlo todo

    Outlander temporada 8, episodio 1: El final explicado—y la teoría que podría cambiarlo todo

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    ¡La última temporada de Outlander (2014-2026) ya está aquí! Seguimos sin estar listas para decirle adiós a Jamie, Claire y el resto de la familia Fraser pero, al menos, aún nos quedan unas cuantas semanas para disfrutarlos. Volver al Cerro fue como regresar a casa y el primer episodio ya nos hizo sacar los kleenex…y nos voló la peluca. El capítulo sirvió para darnos algunas respuestas, sobre todo sobre lo que sucedió con Faith—y sí, nuestro corazón se rompió por ella—pero también para que nos hiciéramos más preguntas. 

    Desde luego, este show sabe cómo dejarnos intrigados. Y la última escena del episodio, titulado ‘El alma de un rebelde’, no fue una excepción. Si quieres averiguar más, este es el momento perfecto para analizar el final de Outlander Temporada 8, Episodio 1—y la teoría que podría cambiarlo todo.

    ¿Qué pasó al final del episodio 1 de la temporada 8 de Outlander?

    La última escena del episodio 1 de la temporada 8 de Outlander ‘El alma de un rebelde’ nos dejó sin palabras. Y preocupadas. MUY preocupadas. Además de algunos regalos para todos, Brianna trajo consigo el libro de Frank, que se centra en las raíces escocesas de la revolución americana y está basada en la investigación que estaba realizando Frank en el momento de su muerte. 

    Mientras que Brianna llevó el libro al pasado para poder adelantarse a los acontecimientos, no se atrevió a leerlo. El recuerdo de Frank aún le duele demasiado como para hacerlo. No obstante, Jamie coge el libro y sopesa leerlo. Quiere estar preparado para lo que está por venir, sólo así va a poder proteger a su familia. 

    Pero sus sentimientos por Frank son complejos. Odia a ese hombre con todo su corazón por haber estado casado con Claire y haber criado a Brianna. Pero también se siente agradecido con él por las mismas razones. Y que Frank sea tan parecido a Jack Randall El Negro no ayuda en absoluto. 

    A pesar de todo esto, Jamie decide que debe leer el libro para saber lo que va a suceder. La seguridad de su familia está por encima de todo. Pero cuanto más lee el libro, más crece la incomodidad en Jamie. Frank lo nombra en muchas ocasiones, demasiadas. El libro casi parece seguir sus pasos más que los del ejército continental. Y cuando Jamie lee en el libro la fecha de su muerte, no da crédito. Así que necesita asegurarse. 

    Él necesita asegurarse de que Frank no escribió ese libro como una especie de venganza retorcida contra el hombre que le arrebató el amor de Claire. Y Claire confirma sus peores temores: Frank nunca habría escrito nada que no fuera real. Así, en la última escena del episodio, Jamie y Claire se tienen que enfrentar al hecho de que, según el libro de Frank, Jamie morirá en la Batalla de Kings Mountain, que históricamente sucederá en aproximadamente un año respecto al tiempo actual de la serie (octubre de 1780).

    Las mejores teorías sobre la muerte de Jamie

    Como es lógico, este final puso a todo el fandom a especular sobre lo que sucederá realmente. ¿Será cierto que Jamie morirá? ¿Ese será el final de la historia de amor de Jamie y Claire después de todo por lo que pasaron? El fandom está dividido respecto a esto. ¿Lo mejor? ¡Hay teorías para todos los gustos!

    Parte del fandom considera que Frank sólo está intentando vengarse de Jamie y Claire. Al fin y al cabo, Frank también tiene sentimientos complejos respecto a Jamie. Después de todo, Claire y él eran felices hasta que Jamie entró en la vida de Claire. Después de que ellos se enamoraron ya no hubo vuelta atrás…y tampoco un futuro para Claire y Frank. 

    Tras la vuelta de Claire, ellos fingieron que podían dejarlo todo atrás, pero Frank pronto se dio cuenta de que Claire jamás olvidó a Jamie. A pesar de que él la forzó a deshacerse de todo lo que tuviera que ver con él y a jurarle que jamás lo rastrearía a través de la historia, eso no hizo la diferencia. Claire lo seguía amando, lo seguía extrañando. Y sí, Frank quería a Brianna como una hija, pero no era ciego. Veía a su verdadero padre cada vez que la miraba. Para Frank, Jamie le arrebató el corazón de Claire, su amor, y con él, el futuro que podían haber tenido juntos.   

    Así que no sería extraño que Frank se imaginara que Claire—y, más tarde, Brianna—iba a volver con Jamie tarde o temprano y quisiera vengarse de él de esta forma tan retorcida, atormentándolo con su propia muerte. Esto quizá explicaría por qué el fantasma de Jamie aparece mirando a Claire en 1946 durante el primer episodio del show. Si Jamie muere en la guerra, su alma "esperaría" a Claire a través del tiempo, cerrando así el círculo. 

    Pero, sinceramente, esta teoría no nos encaja. Hay muchas más explicaciones para el fantasma de Jamie, aquí recopilamos unas cuantas. Y, aunque Frank odia a Jamie…también pensamos que está agradecido con él por haberle dado la oportunidad de criar a Brianna y de tener a Claire de vuelta. Si estamos en lo cierto, Frank no tenía razones para vengarse. Y, aunque no lo estuviéramos, ¿cómo podría estar seguro Frank de que su libro llegaría a manos de Jamie y Claire en el pasado? Son demasiadas variables para una venganza.

    Otra teoría interesante que se maneja en gran parte del fandom es que Frank en realidad escribió el libro como una advertencia para Claire y Jamie, sabiendo que Brianna terminaría viajando al pasado y llevándolo consigo. Esto encajaría con el hecho de que Frank le enseñó a Brianna algunas habilidades bastante útiles para el pasado, montar a caballo o saber disparar. 

    Si esto es cierto, podemos imaginarnos a Frank descubriendo que Jamie sobrevivió a Culloden e imaginando que Claire lo averiguaría tarde o temprano, por lo que volvería junto a él. Y Brianna la terminaría siguiendo. Así, Frank siguió su investigación centrándose en Jamie, siguiendo sus pasos, hasta averiguarlo todo y así hacer posible que Jamie y Claire supieran lo que iba a suceder…y pudieran evitarlo. 

    Esta teoría nos encaja bastante más que la otra y, sin duda, desde el momento en que comprobó que Jamie sobrevivió a Culloden, Frank tenía que saber que Claire y Brianna viajarían a través de las piedras para reunirse con Jamie. 

    ¿Jamie realmente morirá en la temporada final de Outlander?

    A pesar de que las teorías que hemos mencionado son muy buenas, sigue habiendo algo que no termina de cuadrar. Como una pieza del puzzle que es casi perfecta pero, a la hora de la verdad, no encaja. Y es que no creemos que Frank tenga tan buenos sentimientos como para advertir a Jamie y Claire de nada. Sólo pensamos que rastreó a Jamie a través de la historia y descubrió que su rastro se terminaba en la Batalla de Kings Mountain. 

    Desde luego, él sabía que Claire y Brianna iban a reunirse con Jamie—por eso protegió a Brianna como pudo al enseñarle habilidades útiles en el pasado—pero no le importó lo que Jamie o Claire hicieran con esa información…y ni siquiera creyó posible que ellos pudieran impedir lo que está escrito en la historia. Al igual que no lo consiguieron en Culloden. El problema es que la historia es engañosa, y no pensamos que Frank contara con ello. 

    Como otra teoría bastante popular en el fandom—con la que estamos de acuerdo—indica, no es la primera vez que Outlander (2014-2026) vaticina la muerte de Jamie. Según la historia, él debería de haber muerto en Culloden. Pero vivió. Y, según la investigación del mismo Frank, Jamie y Claire deberían haber muerto en el incendio que arrasó su casa en el Cerro. Pero sólo fueron falsas profecías. Engaños de la historia. La Batalla de Kings Mountain en la que supuestamente muere Jamie lo más probable es que sea exactamente esto: un engaño más de la historia.

    Esto encajaría con el hecho de que en el libro de Diana Gabaldón, Cuenta a las abejas que me fui, noveno libro de la saga y en la que está basada parte de esta última temporada de la serie, en el libro de Frank se mencionan a varios hombres llamados "James Fraser" en el ejército continental. Esto abre la posibilidad de que el fallecido sea otro soldado con el mismo nombre y no nuestro Jamie.

    Sin embargo, esta no es la única opción por la cual la historia puede resultar engañosa. Hay otra mucho más probable. En el libro, Jamie se enfrenta a su destino en Kings Mountain, habiendo aceptado su propia muerte. En medio de la batalla, tras ser mordido por una serpiente, Jamie recibe varios impactos de bala. Cuando Jamie no regresa de la lucha junto con los demás, Claire no duda en ir a buscarlo, temiéndose lo peor. 

    Así, encuentra el cuerpo de Jamie en medio del campo de batalla después de que lo dieran por muerto. Y lo cierto es que casi lo está. Claire le toma el pulso…y no lo nota. Jamie está desangrándose y muriendo. Pero el dolor que Claire siente, la desesperación…la lleva a cerrar los ojos y sentir algo distinto. Claire siente una "chispa de vida" en su interior y utiliza su poder de curación—la luz azul de la que le habló el Maestro Raymond—para estabilizar a Jamie y extraerle una bala, que termina en su boca. Eso hace posible que Jamie viva. Claire le salva la vida gracias a su poder. 

    Y la guinda del pastel es que cuando esto sucede, el pelo de Claire es casi totalmente blanco. Si lo recordáis, en la temporada 4, Adawehi, la curandera y sabia anciana Cherokee amiga de Claire, le dijo que cuando tuviera el pelo totalmente blanco alcanzaría todo su poder. Por lo que tiene sentido que sus poderes místicos como sanadora hayan evolucionado de esta manera.

    Así que, si nos preguntáis, esto es lo que realmente sucederá con Jamie. Todo el mundo lo dará por muerto en la Batalla de Kings Mountain, lo que explica por qué Frank rastreó la fecha de su muerte justo hasta ese momento y lo incluyó en su libro. Pero, en realidad, Claire consiguió salvarlo y, aunque la guerra continuaría después de esta batalla, que el ejército continental crea muerto a Jamie puede darle la oportunidad de, finalmente, vivir feliz y en paz junto a Claire y el resto de su familia en el Cerro. 

    Y, sinceramente, este final suena como música para nuestros oídos, así que tenemos los dedos cruzados para tener razón.

  • Las 10 mejores comedias injustamente ignoradas y dónde verlas

    Las 10 mejores comedias injustamente ignoradas y dónde verlas

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    A veces llegas a casa después de un día largo—de esos que parecen no acabar nunca—y lo único que apetece es dejarte caer en el sofá y ponerte una comedia que te haga desconectar un rato. Algo ligero. Algo que te haga reír sin pensar demasiado. Por suerte, en los últimos años han aparecido muchísimas comedias diferentes, así que opciones hay para casi todos los gustos. El problema es que solo unas pocas terminan llevándose toda la atención. Mientras tanto, hay otras que pasan mucho más desapercibidas de lo que deberían. 

    Y es una pena, porque algunas de ellas son realmente buenas. Demasiado buenas como para quedarse olvidadas. Así que, si tienes curiosidad por descubrir cuáles son o simplemente estás buscando una nueva serie para empezar, este es el momento perfecto para echarle un vistazo a nuestra lista con las 10 mejores comedias injustamente ignoradas y dónde verlas.

    Mythic Quest: Banquete de cuervos (2020-2025)

    Si alguna vez has trabajado en una oficina llena de egos gigantes, Mythic Quest: Banquete de cuervos (2020-2025) probablemente te resultará sospechosamente familiar… aunque todo ocurra en un estudio de videojuegos. La serie de Apple TV+ sigue al equipo detrás de un enorme juego online y está llena de rivalidades absurdas, discusiones ridículas y momentos inesperadamente emotivos. La serie tiene un talento especial para cambiar el tono de una escena. Y lo hace casi sin que te des cuenta. Puede empezar con una broma absurda y, de repente, transformarse en un momento muy humano. Y lo mejor es que no se siente forzado en ningún momento. Comparada con Loot (2022-), que también trata sobre personajes muy ricos intentando darle sentido a su vida, Mythic Quest: Banquete de cuervos (2020-2025)  tiene un humor más sarcástico y friki. Si te gusta ese tipo de comedias, Silicon Valley (2014-2019) te encantará.

    Platónico (2023-)

    Platónico (2023-) funciona por algo muy simple: Seth Rogen y Rose Byrne tienen una química increíble en pantalla. La serie de Apple TV+ sigue a dos antiguos mejores amigos que vuelven a encontrarse ya en la mediana edad… y, casi sin darse cuenta, empiezan a comportarse exactamente igual que cuando tenían 20 años. Lo divertido es ver cómo su segunda oportunidad en la amistad empieza a afectar a sus vidas aparentemente “adultas” y organizadas. Cada episodio parece una mala decisión esperando a ocurrir. Comparada con Noches en vela (2023), que también utiliza la amistad como eje, Platónico (2023) es mucho más caótica. La trama escala más rápido y las consecuencias suelen ser bastante más desastrosas. Si te gustan las comedias sobre adultos que claramente no tienen su vida tan resuelta como creen, Eres lo peor (2014-2019) es para ti.

    Loot (2022-)

    Loot (2022-) parte de una premisa bastante divertida: imagina divorciarte de un multimillonario… y quedarte con una fortuna. En plan ser absurdamente rica. Eso es exactamente lo que le ocurre a Molly, interpretada por la reina Maya Rudolph, que de repente intenta encontrar un nuevo propósito trabajando en su propia fundación benéfica. Una que no tenía ni idea de que existía. Gran parte del humor viene de verla enfrentarse a un mundo real del que llevaba años completamente desconectada. Rudolph tiene el carisma perfecto para este tipo de comedia ligeramente absurda pero mucho más profunda de lo que parece. Y llena de crítica social. La podrás encontrar en Apple TV+. Comparada con High Desert (2023) que también sigue a una protagonista intentando reinventarse, Loot (2022-) tiene un tono mucho más optimista y esperanzador. Si te gustan las comedias que se burlan del estilo de vida ultrarrico, probablemente también disfrutarás mucho The Other Two (2019-2023).

    Noches en vela (2023)

    Noches en vela (2023) gira en torno a dos amigos que sufren insomnio y hablan cada noche por videollamada. Y, sorprendentemente, eso es prácticamente toda la serie. Pero esta comedia de Apple TV+ te engancha sin darte cuenta porque esas conversaciones empiezan siendo absurdas y acaban revelando mucho sobre sus vidas, sus inseguridades y la relación que comparten. Tiene ese tipo de humor que surge de charlas largas a horas rarísimas, cuando ya estás demasiado cansada—o borracha—para filtrar lo que dices. Comparada con Un planeta extraño (2023) que critica el comportamiento humano desde una perspectiva mucho más absurda, Noches en vela (2023) es totalmente cotidiana. Pero ambas series comparten algo curioso: hacen humor a partir de lo extraños que somos los humanos. Si te gusta este estilo de comedia, Love (2016-2018) merece que le des una oportunidad.

    El premio de tu vida (2023-2024)

    El premio de tu vida (2023-2024) empieza como una de esas historias que suenan completamente ridículas… hasta que la serie demuestra que puede hacer mucho con ella. En un pequeño pueblo aparece una máquina que supuestamente revela el “verdadero potencial” de cada persona. Lo que sigue es una pequeña crisis existencial colectiva: todos empiezan a cuestionar su trabajo, sus decisiones y el futuro que creían tener planeado. Lo interesante de esta serie de Apple TV+ es cómo mezcla esa idea un poco bastante extraña con historias con las que todos nos podemos identificar. Comparada con Somebody Somewhere (2022-2024), que también trata sobre encontrar tu lugar en el mundo, esta es mucho más surrealista. Aun así, ambas te gustarán gracias a su sentido de comunidad. Si te gustan este tipo de comedias un poco raras, Criando malvas (2007) es otra serie que merece estar en tu radar.

    Un planeta extraño (2023)

    Un planeta extraño (2023) parece muy simple al principio, pero su humor es más inteligente de lo que parece. Basada en el cómic de Nathan W. Pyle, esta serie de Apple TV+ sigue a unos extraterrestres que describen la vida humana de forma completamente literal. Así que el café se convierte en “líquido de energía matutina” y las emociones se explican casi como si fueran fenómenos científicos. El resultado es rarísimo, pero también muy gracioso y tierno. Comparada con Mythic Quest: Banquete de cuervos (2020-2025), que apuesta por bromas rápidas y mucho sarcasmo, Un planeta extraño (2023) tiene un ritmo más lento. En esta serie el humor está en observar lo extrañas que son nuestras costumbres. Si este tipo de comedia es lo que te va, Hora de aventuras (2010-2018) te va a gustar mucho.

    High Desert (2023)

    Si te gustan las comedias con protagonistas completamente caóticos y que son un desastre, definitivamente tienes que ver High Desert (2023). Y cuando lo hagas, estarás de acuerdo en que merece mucho más reconocimiento del que tuvo. Patricia Arquette interpreta a Peggy, una mujer que decide convertirse en detective privado en un pequeño pueblo del desierto… aunque claramente no tenga demasiada experiencia en el asunto. Más bien ninguna. Gran parte del humor viene de verla improvisar mientras intenta mantener su vida bajo control, algo que no siempre le sale bien. Es absurda en muchos momentos, pero también tiene un lado que te conquistará. La puedes encontrar en Apple TV+. Comparada con Platónico (2023-), que explora la inmadurez dentro de una amistad, en esta todo gira alrededor de la enorme crisis personal por la que está pasando Peggy. Si te gustan estas comedias, Muertos para mi (2019-2022) te va a encantar.

    Palm Royale (2024-2026)

    Palm Royale (2024-2026) es básicamente una comedia sobre lo ridículamente difícil que puede ser entrar en el círculo social “correcto”. Ambientada en el Palm Beach de finales de los 60, esta comedia de Apple TV+, sigue a Maxine, una mujer decidida a colarse en la élite local aunque tenga que improvisar constantemente por el camino. Kristen Wiig está perfecta interpretando a alguien que siempre parece estar a punto de provocar un desastre social de proporciones épicas. La serie es exagerada, glamourosa y muy divertida, especialmente cuando muestra lo absurdas y rígidas que pueden ser las jerarquías y normas de la alta sociedad. Comparada con El premio de tu vida (2023-2024), que se ambienta en un pequeño pueblo, Palm Royale (2024-2026) explora el mundo de los ultrarricos. Si te gusta este tipo de sátira social, La maravillosa Sra. Maisel (2017-2023) merece que le des una oportunidad.

    Fantasmas (2021– )

    Si te gustan las comedias que te harán reír desde el primer episodio, Fantasmas (2021-) es una apuesta muy segura. La serie de CBS sigue a una pareja que hereda una vieja mansión y descubre que está llena de fantasmas de distintas épocas… todos con personalidades completamente distintas y a ver cuál más excéntrica. Parte de la gracia está en ver cómo cada espíritu encaja en la dinámica del grupo, desde un soldado revolucionario demasiado intenso—y egoísta—hasta una cantante hippie que sigue viviendo como si los años 60 nunca hubieran terminado. Es una sitcom muy clásica en estructura, pero funciona de maravilla gracias a sus personajes. Los amarás. A diferencia de Palm Royale (2024-2026) que juega más con el glamour y la crítica social, Fantasmas (2021-) vive del encanto y de la química del cast. Si te gusta este tipo de humor, prueba también Abbott Elementary (2021-).

    Somebody Somewhere (2022–2024)

    Si últimamente te da la sensación de que muchas comedias intentan ser ingeniosas todo el tiempo, Somebody Somewhere (2022-2024) va justo en la dirección contraria… y probablemente por eso funciona tan bien. La serie sigue a Sam, que vuelve a su pequeño pueblo de Kansas tras la pérdida de su hermana y, casi sin buscarlo, termina encontrando una comunidad que la entiende mejor de lo que esperaba. Lo mejor es lo natural y real que se siente todo, incluidas las conversaciones incómodas, los silencios largos—de esos que sólo se tienen cuando no sabes muy bien qué decir—y los pequeños momentos de alegría que llegan cuando menos te lo esperas. Esta comedia de HBO Max es de esas que te hacen sonreír sin darte cuenta. Comparada con Fantasmas (2021-) que apuesta por un humor más clásico, en esta todo se siente mucho más íntimo. Si te gusta esto, prueba también Reservation Dogs (2021-2023).

  • Ranking de los 10 villanos de película cuyas razones sí justificamos

    Ranking de los 10 villanos de película cuyas razones sí justificamos

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    El cine es un medio privilegiado para explicar que el bien, el mal y todo lo que hay en medio son, en tantas ocasiones, sólo cuestión de perspectiva. Al final, nada zanja un debate como conocer la injusticia sufrida por cualquier villano a manos de un protagonista que sólo creía hacer lo correcto.

    Que, ey, el fin no justifica los medios, obedecer órdenes no exime de responsabilidad y el ego es un animal indomable… Veréis que en esta guía, ninguno de los antagonistas es redimido del todo. ¡Pero! También es verdad que hecha la ley, hecha la trampa, y tantas veces el antagonismo hace visibles las grietas de un sistema deficiente.

    Además, no hay nada más complejo que crear a un villano que nos apene ver morir, así que este ranking de 10 villanos, ordenados de menos a más justificable, puede serviros para revalorizar “malos” clásicos que nunca habíais visto bajo esta perspectiva (ojo, que vienen ligeros spoilers).

    Venga, metámonos por un segundo en sus malvadas botas.

    Cypher en ‘Matrix’ (1999)

    Al igual que el empático Roy Batty en Blade Runner, en Matrix (1999) Cypher quiere escapar de una existencia que considera injusta e insoportable. No estamos justificando sus actos: se vuelve contra sus amigos y encima lo hace sonriendo. Sin embargo, es posible entender su punto de vista.

    Morfeo nunca explica con claridad en qué consiste tomar la píldora roja. Lo presenta como algo épico y atractivo, como una aventura emocionante. No menciona que, en realidad, está reclutando a personas para una guerra de la que podrían haber permanecido ajenas. En ese sentido, Cypher merecía haber tenido una elección real.

    Raoul Silva en ‘007: Operación Skyfall’ (2012)

    Silva no quiere dominar el mundo con armas futuristas ni planes extravagantes, como el dictador de Rompenieves. Lo único que busca es una venganza directa y personal… Pero la venganza es lo que mueve a su antagonista, Bond. Antes de 007: Operación Skyfall (2012), es entregado por su propia agenci y después de cinco meses de tortura, intenta suicidarse con una cápsula de cianuro.

    Sobrevive, pero queda horriblemente desfigurado. Rara vez un villano de James Bond ha sido tan complejo. Aunque no compartamos sus acciones, es fácil entender su deseo de revancha. Silva lleva todas sus razones marcadas en la cara.

    Viktor Drago en ‘Creed II: La leyenda de Rocky’ (2018)

    Como la malvada Jobu Tupaki de Todo a la vez en todas partes, el pobre Viktor es producto de una infancia marcada por la presión y el abandono emocional. Para los fans de Rocky, su combate en Creed II: La leyenda de Rocky (2018) representa un duelo histórico que Michael B. Jordan debe ganar sí o sí: el hijo de Apollo Creed contra el hijo del hombre que lo mató…

    Pero, aunque Ivan Drago merece muchas críticas, Viktor es una víctima de las circunstancias: su padre regresó humillado a un país que prácticamente lo rechazó. Su madre lo abandonó, y su padre recurrió a una crianza basada en la dureza extrema. Desde su perspectiva, la rabia y la oscuridad que lo consumen son comprensibles. No sorprende que no solo quisiera vencer a Creed, sino destruirlo por completo.

    Khan en ‘Star Trek: En la oscuridad’ (2013)

    Aun fuera de la serie original, Khan es uno de los villanos más formidables a los que se ha enfrentado la tripulación del Enterprise. Posee habilidades casi sobrehumanas, pero su principal motor no es el poder, sino la lealtad. Le conocemos en Star Trek: En la oscuridad (2013), una Ilíada en el espacio exterior.

    Los trekkies lo tienen claro: nada motiva más a una persona que ver a sus seres queridos en peligro. También Kirk y Spock lo saben bien, y harían cualquier cosa el uno por el otro. Khan actúa del mismo modo. Su gente fue mantenida prácticamente como rehén por la Flota Estelar. El fin sí justifica unos métodos brutales, de forma muy parecida a cómo Roy Batty lucha por los derechos de los replicantes.

    Jobu Tupaki en ‘Todo a la vez en todas partes’ (2022)

    Al igual que Viktor Drago, esta villana es el resultado de expectativas desmedidas y una relación familiar rota. En Todo a la vez en todas partes (2022), Jobu Tupaki es una figura aterradora que desea destruir el multiverso. Sin embargo, en el fondo sigue siendo una hija marcada por la presión excesiva de su madre, lo que fragmentó su mente y la llevó a una visión nihilista del mundo.

    Cuando Alpha Evelyn descubre el salto entre universos, empieza a jugar con su propia hija. Desde entonces, Jobu busca sentido viajando entre realidades, sin pertenecer realmente a ninguna y si crea el “Everything Bagel”, no es tanto para acabar con el multiverso, sino para poner fin a su propio dolor (¡no, amiga…!).

    Wilford en ‘Rompenieves’ (2013)

    Wilford es un líder tiránico que se mantiene en el poder manipulando a la población y presentándose casi como una deidad. Evidentemente, todo esto es reprobable.

    Sin embargo, antes del arranque de Rompenieves (2013) también es él quien garantiza la supervivencia de la humanidad tras la nueva glaciación. Era el único con los medios para hacerlo y abrió su tren a otros supervivientes (aunque sí, estableció una sociedad brutalmente desigual). Aun así, sin él, probablemente nadie habría sobrevivido, una lógica utilitarista que recuerda a la de los técnicos de La cabaña en el bosque, aunque nos caigan mucho mejor estos últimos.

    El joe viejo en ‘Looper’ (2012)

    Es de traca. Intentar matar a un “joven con futuro” es indefendible, pero conviene analizar sus motivaciones. Su dilema recuerda a una vieja pregunta moral: si pudieras eliminar a alguien antes de que cometiera atrocidades, ¿lo harías? En Looper (2012), la respuesta es sí.

    Joe intenta detener al futuro Rainmaker, quien se convertirá en un criminal despiadado, asesinará a los Loopers y matará a su esposa. Desde su perspectiva, eliminarlo antes de tiempo salvará innumerables vidas. Aunque sus actos sean cuestionables, sus razones resultan comprensibles. Y si no, que se lo digan al cirujano que salvó a un niño y futuro asesino en Monster (2004).

    Los malos de ‘La cabaña en el bosque’ (2012)

    Vale, los estudiantes de la genial La cabaña en el bosque (2012) van muriendo por la mano de una sarta de monstruos, pero los verdaderos villanos son los empleados del laboratorio, que lo manipulan todo desde las sombras.

    Y sí, resulta cruel atraer a jóvenes a un ritual sacrificial y tratarlos con frialdad. Sin embargo, lo que está en juego es la supervivencia del mundo entero. Yo prefiero verles morir, la verdad. Al final, sin sus sacrificios, los dioses antiguos despertarían y destruirían la humanidad. Los trabajadores, junto a organizaciones similares, cargan con la responsabilidad de contenerlos. Como diría el viejo Joe, es que mueran unos pocos para salvarnos a todes.

    Erik Killmonger en ‘Pantera negra’ (2018)

    Al igual que Khan, en Pantera negra (2018) Killmonger lucha principalmente por su gente, colonizada por los blancos (sí, yo sigo pensando que es la película más adulta de Marvel). A primera vista, este parece un villano ambicioso y sediento de poder. Sin embargo, sus motivaciones son profundamente éticas. Es descendiente de wakandianos, pero fue abandonado por su propio pueblo y creció como ciudadano de segunda clase.

    Wakanda protege su tecnología por miedo a que sea mal utilizada, y ese temor es comprensible… Pero como nos demostraron los Panteras negras de verdad, la equidistancia y la inactividad siempre es más cuestionable moralmente.

    Roy Batty en ‘Blade Runner’ (1982)

    Al igual que Khan, que Killmonger y que tantos en la lista, el dulce pero implacable Roy Batty no lucha por dominación, sino por la supervivencia y la dignidad de los suyos.

    Los replicantes de Blade Runner (1982) fueron creados como esclavos con una vida útil de apenas cuatro años. El objetivo de Batty no es causar daño, aunque esté dispuesto a hacerlo, sino prolongar su existencia y reclamar derechos básicos.

    Tras ser usados y descartados como objetos, resulta lógico que los suyos se rebelen. La corporación Tyrell los diseñó casi humanos y luego se sorprendió cuando empezaron a exigir ser tratados como tales. Yo lo entiendo, y más tras ese discursazo existencialista final digno de llorera absoluta.

  • 10 películas imperdibles de Audrey Hepburn y dónde verlas online

    10 películas imperdibles de Audrey Hepburn y dónde verlas online

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Se viene una nueva película sobre el rodaje de Breakfast at Tiffany's basada en el libro de Sam Wasson y protagonizada por Lily Collins, y eso nos da la excusa perfecta para volver a hablar de Audrey Hepburn. Como si necesitáramos una, la verdad.

    Siempre me asombra todo lo que logró en una carrera relativamente breve. Ganó un Óscar, un Emmy, un Grammy y un Tony (sí, es EGOT), y como si fuera poco, el American Film Institute la nombró la tercera mayor leyenda femenina del cine estadounidense. Pero más allá de los premios, lo que persiste es su presencia y lo que su estilo representa. Y aquí estamos, décadas después, volviendo a sus películas. 

    Tanto si recién ahora te sumerges en su maravilloso mundo, o si quieres repasar los hitos de su carrera, ordené diez títulos esenciales para entender por qué su legado no solo se mantiene… sino que parece crecer con el tiempo.

    Vacaciones en Roma (1953)

    Luego de una dura infancia y de un frustrado paso por la danza, llegó su primera oportunidad. Pero con Vacaciones en Roma, Audrey Hepburn no sólo protagonizó su primera gran película en Hollywood, sino que también ganó el Oscar. Así, sin transición. 

    La historia de la película es sencilla, una princesa europea harta de las obligaciones escapa una noche por Roma y termina viviendo un romance improvisado con un periodista interpretado por Gregory Peck.  Creo que es aquí donde podemos ver, en combinación con Breakfast at Tiffany's, la conexión con Lilly Collins y Emily en París. 

    Esta es una comedia romántica clásica, pero con una melancolía muy particular. Es la primera pero no la última que aparece esa mezcla de fragilidad y determinación que definiría su carrera. Sin Holly Golightly, sin vestidos de Givenchy todavía. Solo ella, Roma y una cámara enamorada. Y fue suficiente para cambiarlo todo.

    Sabrina (1954)

    Un año después del Oscar por Roman Holiday, y tras pasar también por el teatro, Hepburn ya era una estrella en ascenso. En Sabrina interpreta a la hija del chófer de una familia adinerada que regresa de París convertida en una mujer sofisticada y queda atrapada entre dos hermanos muy distintos, interpretados por Humphrey Bogart y William Holden.

    Ya en su segunda película podemos ver consolidarse una imagen ligada a la elegancia europea y al vestuario de Hubert de Givenchy. Es una comedia romántica clásica preciosa, ideal para captar el momento en que Hepburn empieza a convertirse en icono cultural.

    Historia de una monja (1959)

    Historia de una monja logró algo impensado, sorprender a una audiencia que ya se sentía cautivada por Hepburn. Porque cuando parecía que la actriz perfilaba para quedarse cómoda en la comedia sofisticada, dio un giro inesperado al drama. En esta película interpreta a una joven que decide ingresar en un convento y se enfrenta a años de disciplina, dudas y conflictos internos. 

    Aunque no sea una película ligera, vale la pena verla para entender esta nueva faceta de actriz dramática, en la que pudo demostrar que su talento iba mucho más allá del encanto romántico. De hecho, fue una de sus interpretaciones más aclamadas.

    Desayuno con diamantes (1961)

    ¿Existe una imagen que resuma el siglo XX en Hollywood tanto como Audrey frente al escaparate de Tiffany’s con café en mano? En Desayuno con diamantes  Hepburn se convierte en icono absoluto. Lo más curioso es que el papel de Holly Golightly no fue pensado originalmente para ella, sino para Marilyn Monroe. Hoy cuesta imaginar otra versión.

    La película está basada en la novela de Truman Capote, y cuenta la historia de Holly, una joven neoyorquina que vive entre fiestas, trabajos secretos y aspiraciones sociales, mientras desarrolla una relación con su vecino escritor. Es una comedia romántica, sí, pero también es un bello retrato de la soledad y el deseo de pertenecer. Imperdible.

    Charada (1963)

    Hay algo muy especial en Charada, y es que aquí se nota una Audrey distinta. Ella misma se definía como introvertida, incluso tímida, pero a medida que avanzaba su carrera empezó a mostrarse cada vez más suelta en pantalla. En esta película ya se percibe esa comodidad con la picardía y el juego romántico.

    La película tiene ese estilo sofisticado, combinando thriller con romance. Muchos la describen como “la mejor película de Hitchcock que Hitchcock no dirigió”, y no es exageración: similar al estilo de Con la muerte en los talones, pero con más humor y glamour parisino. Es ideal para quienes disfrutan del romance mezclado con misterio y diálogos afilados.

    Mi bella dama (1964)

    Llegamos al gran espectáculo. En Mi bella dama, interpreta a Eliza Doolittle, la florista londinense que es “transformada” por un profesor de fonética en dama de sociedad. Es una historia sobre clase, identidad y lenguaje, basada en el exitosísimo musical de Broadway.

    La producción no escatimó en nada: vestuario, decorados, canciones inolvidables. Curiosamente, a pesar de tener un gran componente musical, su voz fue doblada, algo que generó controversia en su momento. Aun así, su presencia sostiene la película como siempre. Recomendada para todos los fans de películas como The Sound of Music.

    Cómo robar un millón y… (1966)

    Llegamos a una de mis favoritas de la lista. Después del despliegue monumental de Mi bella dama, con Cómo robar un millón y… vuelve a un terreno que le sienta perfecto: el de la comedia con robo elegante incluido. En esta película interpreta a la hija de un falsificador de arte que necesita robar una pieza para evitar que descubran que es falsa. Y en el proceso se cruza con un encantador Peter O'Toole.

    Comparte el tono juguetón de Charada, pero esta es aún más ligera y divertida. Si te gustan las películas tipo Ocean's Eleven, pero sumando un romance clásico y vestuario impecable, esta es para ti. Absolutamente magnética.

    Dos en la carretera (1967)

    En Dos en la carretera  interpreta a una mujer que repasa, junto a su esposo (Albert Finney), los distintos momentos de su relación a lo largo de los años. La estructura salta en el tiempo, mostrando cómo el amor evoluciona y se desgasta, muy al estilo Antes del anochecer.

    Es probablemente su película más moderna en tono. Nada de princesas ni ladrones encantadores. El peso está en las discusiones, la ironía y el desencanto. Si quieres ver a Hepburn en un papel más realista y adulto, esta es clave. Funciona especialmente para quienes disfrutan los dramas románticos honestos, como Marriage Story.

    Sola en la oscuridad (1967)

    Y ese mismo año da otro giro inesperado. Actuando en Sola en la oscuridad, un thriller de terror donde interpreta a una mujer ciega atrapada en su apartamento mientras varios criminales intentan recuperar una muñeca llena de droga. La premisa es sencilla, pero la tensión es brutal.

    Aquí desaparece por completo el glamour. Hepburn sostiene la película desde la vulnerabilidad y el miedo, en un papel que le valió otra nominación al Oscar. Es la prueba más contundente de su rango como actriz. Si eres de esos que piensa que Audrey es solo elegancia y vestidos negros, esta película cambia esa idea en cuestión de minutos. Otra imperdible y favorita de esta lista.

    Always (1989)

    Always tal vez no sea su película más importante ni la más recordada, pero tiene algo especial: es su última aparición y despedida en la gran pantalla antes de retirarse. En Always, dirigida por Steven Spielberg, Audrey aparece en un papel pequeño pero simbólico, casi etéreo. Es una historia romántica con elementos sobrenaturales sobre segundas oportunidades y amor más allá de la vida.  Me parece especial cerrar la lista con este título, porque verla aquí es cerrar un círculo. Su presencia es breve, pero sigue transmitiendo esa serenidad y calidez que la definieron.

  • Scary Movie: esto es lo que ha hecho el elenco original desde la primera película

    Scary Movie: esto es lo que ha hecho el elenco original desde la primera película

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hace veintiséis años, Scary Movie llegó a los cines con un presupuesto de menos de 20 millones de dólares y recaudó más de 278 millones en todo el mundo. Era una parodia gamberra de Scream y de Sé lo que hicisteis el último verano que convirtió a un grupo de actores no muy conocidos —con la notable excepción de los Wayans, que ya tenían recorrido televisivo— en caras reconocibles de la comedia norteamericana de los 2000. 

    Ahora, con Scary Movie 6 a punto de estrenarse y con los hermanos Wayans de regreso como guionistas y productores por primera vez en veinticinco años, es el momento perfecto para preguntarse qué han hecho todos estos intérpretes desde que la franquicia los catapultase al estrellato. 

    Anna Faris

    Anna Faris era prácticamente una desconocida cuando Keenen Ivory Wayans la contrató para encarnar a Cindy Campbell en la primera Scary Movie. Lo que hizo con ese papel, construido sobre la torpeza física y la ingenuidad absoluta, fue suficiente para que la saga contara con ella en las cuatro primeras entregas. Pero la carrera de Faris después de Scary Movie es más interesante que la de una simple protagonista de comedias de parodia que no supo salir del género. 

    Trabajó con Sofia Coppola en Lost in Translation, apareció en Brokeback Mountain de Ang Lee y demostró que su rango iba bastante más allá de la comedia física. En el cine de comedia pura siguió siendo una presencia constante con películas como Una conejita en el campus, Solo amigos o Dime con cuántos, sin alcanzar nunca la taquilla que su talento parecía prometer. 

    El verdadero gran capítulo de su carrera posterior a Scary Movie fue Mom, la sitcom de CBS creada por Chuck Lorre en la que interpretó a Christy Plunkett durante siete temporadas, entre 2013 y 2020, con una actuación que mezclaba la comedia con una profundidad emocional que sus trabajos cinematográficos no siempre le habían permitido mostrar. 

    Su trayectoria recuerda a la de Jennifer Aniston después de Friends: una actriz de comedia con un talento excepcional al que la industria nunca acabó de encontrarle el papel dramático definitivo, y que ha construido su legado siendo la mejor en lo suyo sin necesidad de ese reconocimiento.

    Jon Abrahams

    Jon Abrahams interpretó a Bobby Prinze en la primera Scary Movie, el arquetipo de novio sospechoso que parodiaba de manera directa al personaje de Billy Loomis en Scream. Solo apareció en la primera entrega de la saga, pero esa participación le abrió algunas puertas durante los años siguientes. 

    Trabajó en Los padres de ella, que fue un gran éxito comercial en 2000, y más adelante tuvo papeles en La casa de cera y en televisión apareció en series como El mentalista y Mentes criminales en roles secundarios, y formó parte de Música, amigos y fiesta en 2015, que resultó ser uno de sus trabajos mejor recibidos por la crítica. 

    También dio el salto a la dirección con All at Once en 2016 y Clover en 2017, señal de que su interés por la industria no se limitaba a seguir actuando. En los últimos años ha mantenido una presencia discreta, con apariciones en proyectos de terror como Terrifier 3 y su confirmación en el reparto de Scary Movie 6. 

    La suya es la carrera de alguien que, con un buen punto de partida, no encontró el segundo papel que le definiera. Su situación recuerda a la de Barry Pepper en los años posteriores a Salvar al soldado Ryan: un actor con instinto real que nunca encontró el proyecto que le convirtiera en una estrella de renombre.

    Lochlyn Munro

    Lochlyn Munro llegó a Scary Movie siendo ya un actor con varios años de oficio a sus espaldas. Había trabajado en Sin perdón de Clint Eastwood en 1992, había protagonizado la serie canadiense Northwood antes de interpretar a Greg Phillipe en la primera película de la saga. 

    Munro es, dentro de este elenco, el caso más ilustrativo de lo que significa construir una carrera larga y funcional sin convertirse nunca en estrella. Tiene decenas de créditos en su filmografía, algo que habla de una disciplina y una disponibilidad que pocos actores mantienen durante décadas. 

    Ha participado en películas como Freddy contra Jason, Dos rubias de pelo en pecho junto a los Wayans o Predator en 2018, y en series televisivas tan dispares como Riverdale —donde interpretó a Hal Cooper durante varias temporadas—, The Good Doctor o El Pacificador. 

    Su carrera recuerda a la de Michael Rooker: un actor que nunca ha sido protagonista pero que ha sabido convertirse en uno de esos intérpretes a los que directores y showrunners llaman cuando necesitan a alguien que haga el trabajo sin complicaciones.

    Regina Hall

    Si hay un nombre en este reparto cuya trayectoria posterior a Scary Movie merece ser calificada de brillante, ese es el de Regina Hall. Interpretó a Brenda Meeks en las cuatro primeras entregas de la saga, y aunque su personaje murió y resucitó varias veces en el transcurso de las películas —algo que se convirtió en uno de los gags recurrentes de la franquicia—, Hall no se limitó a quedarse en el género de la parodia. 

    Completó el ciclo de The Best Man con The Best Man Holiday y The Best Man: The Final Chapters para Peacock, participó en las dos películas de En qué piensan los hombres y en Plan de chicas, que fue un éxito comercial notable. 

    Pero el hito que define su madurez artística es Apoya a las chicas en 2018, una película independiente por la que se convirtió en la primera mujer afroamericana en ganar el Premio a la Mejor Actriz del Círculo de Críticos de Nueva York, un reconocimiento que tardó demasiado en producirse pero que fue merecido. 

    En televisión ha trabajado en Black Monday junto a Don Cheadle, en Ley y Orden: Los Ángeles y en la miniserie Nine Perfect Strangers. La de Regina Hall es la carrera que demostró que Scary Movie no tenía por qué ser el techo de nadie. 

    Su trayectoria guarda un cierto parecido a la de Viola Davis: una actriz con un talento sobresaliente al que la industria tardó años en darle el espacio que merecía, y que cuando por fin lo tuvo, lo aprovechó con una solidez que no dejó lugar a dudas.

    Cheri Oteri

    Cheri Oteri llegó a Scary Movie con un bagaje previo que era, en realidad, más sólido que el de la mayoría del reparto. Había sido miembro del elenco de Saturday Night Live entre 1995 y 2000, donde construyó algunos de los personajes más recordados del programa de aquella época, con sus imitaciones de Barbara Walters o la jueza Judy, y con sketches como el de las animadoras espartanas junto a Will Ferrell que se han convertido en piezas de la historia de la comedia televisiva norteamericana. 

    Había aparecido en Mentiroso compulsivo junto a Jim Carrey, en Inspector Gadget y en Austin Powers. En Scary Movie interpretó a Gail Hailstorm, la periodista pedante que parodiaba a Gale Weathers de Scream, y lo hizo con una energía que la convirtió en uno de los momentos más celebrados de la película. 

    Después de Scary Movie siguió sumando créditos tanto en cine como en televisión: prestó su voz a Shrek Tercero, apareció en Curb Your Enthusiasm, en Scream Queens, en And Just Like That y en series como Crazy Ex-Girlfriend. 

    Es el recorrido de alguien cuyo talento es indiscutible pero cuyo destino cinematográfico nunca estuvo a la altura de lo que demostró en el mundo de los sketches. Su situación es parecida a la de Maya Rudolph en sus primeros años tras salir de Saturday Night Live: una comediante extraordinaria a la que la industria cinematográfica no supo calibrar del todo hasta que la televisión le volvió a dar el espacio que necesitaba.

    Marlon Wayans

    Marlon Wayans no solo actuó en Scary Movie: la coescribió junto a su hermano Shawn y la produjo con Keenen Ivory. Esa triple condición de actor, guionista y productor es la clave para entender su carrera posterior, que no puede leerse solo como la de un comediante que encontró su público, sino como la de un creador que sabe muy bien qué quiere hacer y para quién lo hace. 

    Junto a sus hermanos protagonizó Dos rubias de pelo en pecho, que se convirtió en un fenómeno de culto de los 2000, y Pequeño pero matón. Después, ya sin la franquicia de Scary Movie, desarrolló su propia línea de parodias con Paranormal movie y su secuela, parodias directas de Paranormal Activity que encontraron un público fiel. 

    En televisión protagonizó Marlon para NBC, donde exploró dinámicas familiares con el humor autorreferencial que caracteriza todo lo que hace. Lo más interesante de su trayectoria, sin embargo, es su incursión dramática en Réquiem por un sueño de Darren Aronofsky, un trabajo que demostró que había un actor de registro mucho más amplio que el que habíamos visto hasta entonces. 

    La comparación más justa para entender su carrera podría ser la de Damon Wayans, su propio hermano mayor: un comediante con chispa real que ha construido un imperio propio dentro de un nicho muy definido

    Shawn Wayans

    Shawn Wayans compartió con su hermano Marlon tanto la escritura como la interpretación en Scary Movie y Scary Movie 2, encarnando a Ray Wilkins, el novio de Brenda con una sexualidad muy ambigua que funcionaba como gag recurrente de las dos primeras películas. 

    Su trayectoria posterior a Scary Movie es inseparable de la de su hermano Marlon: los dos protagonizaron Dos rubias de pelo en pecho, co-escribieron y produjeron Pequeño pero matón, y han funcionado durante décadas como una unidad creativa difícil de disociar. 

    Sin embargo, Shawn tiene un perfil público bastante más bajo que Marlon, y su presencia en proyectos en solitario es menor. Ha mantenido una discreción que contrasta con el protagonismo mediático de su hermano. 

    Su regreso en Scary Movie 6 como guionista, productor y actor supone, junto al de Keenen Ivory y la reunión de los tres hermanos se ha sabido vender como uno de los argumentos centrales del nuevo proyecto. 

    Su carrera recuerda en cierta medida a la de Luke Wilson respecto a Owen Wilson: el hermano talentoso que a veces queda en segundo plano por la sombra de un compañero con mayor capacidad para generar titulares.

    Dave Sheridan

    Dave Sheridan interpretó al oficial especial Doofy en Scary Movie, una parodia del personaje de David Arquette en Scream construida sobre la idea de una discapacidad intelectual fingida que esconde al verdadero asesino. 

    El gag final, con Doofy alejándose en su coche en el último plano de la película, se convirtió en uno de los momentos más recordados de la franquicia. Sheridan no era un recién llegado al mundo del espectáculo: había trabajado como interno en Saturday Night Live durante la temporada 1991-1992, había creado Buzzkill para MTV en 1996 y había pasado por The Second City, la cantera cómica de Chicago. 

    Después de Scary Movie tuvo un periodo de relativa actividad con papeles en Ghost World, y El chico burbuja, pero ninguno de ellos alcanzó la resonancia de Doofy. Siguió trabajando principalmente en proyectos vinculados a los Wayans, incluyendo Pequeño pero matón, las dos partes de A Haunted House y Fifty Shades of Black. 

    En los últimos años su actividad se ha concentrado en el cine de género independiente y en los circuitos de convenciones, donde sigue siendo una presencia muy solicitada gracias al cariño del público por Doofy. 

  • Las 10 películas que definieron cada década del cine

    Las 10 películas que definieron cada década del cine

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay varias formas de contar la historia del cine. Está la académica, la que ordena movimientos y manifiestos y nombres propios en una línea temporal impecable. Y está la otra: la que elige diez películas y dice, aquí, en estas imágenes, en estas decisiones de puesta en escena, está lo que una época entendía por cine. Este artículo es de ese segundo tipo.

    La selección que sigue no pretende ser un canon inapelable ni una lista de las mejores películas jamás filmadas, aunque algunas de ellas sí lo son. Pretende algo más concreto y más útil: señalar el momento en que una película cambió las reglas del juego, amplió lo que el cine podía hacer o capturó con una precisión irrepetible el espíritu de su tiempo. Diez décadas. Diez películas. Una sola historia.

    El moderno Sherlock Holmes (1924) - Década del 20

    Antes de que el sonido lo cambiara todo y condenara al olvido a la mitad del talento que había prosperado en el cine mudo, Buster Keaton entregó con El moderno Sherlock Holmes una lección de cine dentro del cine que el siglo XX tardaría décadas en procesar del todo. 

    La historia de un proyeccionista que sueña con convertirse en detective y acaba literalmente dentro de la película que está proyectando no es solo una comedia de gags acrobáticos —aunque los gags son extraordinarios y la acrobacia de Keaton sigue siendo físicamente incomprensible— sino una meditación sobre la ilusión cinematográfica que anticipa a Woody Allen, a Fellini y a buena parte del posmodernismo que vendría después.

    Comparada con El chico de Chaplin, estrenada tres años antes y probablemente la película de la década más celebrada en su momento, El moderno Sherlock Holmes es más fría, más cerebral y mucho menos interesada en hacerse querer. Chaplin apelaba a las lágrimas; Keaton apelaba a la inteligencia del espectador. Que la historia haya tardado tanto en darle a Keaton el lugar que merece junto a Chaplin dice algo sobre cómo preferimos que nos traten las películas. Y sobre lo poco que eso importa cuando la película es buena.

    El mago de Oz (1939) - Década del 30

    1939 es el año más extraordinario de la historia de Hollywood clásico y eso, en una industria que ese mismo año produjo Lo que el viento se llevó, Cumbres borrascosas y La diligencia, es una afirmación que requiere defensa. 

    El mago de Oz la gana porque no se parece a ninguna de las otras: es una película que existe en su propio universo cromático y emocional, que usó el Technicolor no como novedad técnica sino como argumento narrativo —el salto del sepia al color es uno de los cortes más cargados de sentido de toda la historia del cine— y que construyó un lenguaje visual para el sueño y la fantasía que el cine popular sigue usando sin haberlo mejorado.

    Judy Garland tenía dieciséis años y ya era capaz de hacer lo que hace aquí: convertir una canción sobre un arco iris en la expresión más precisa del deseo de ser otro y estar en otro lugar. 

    Frente a Blancanieves y los siete enanitos de Disney, que también apostó por el color y la fantasía como territorios propios, El mago de Oz es más ambigua, más inquietante y más honesta sobre el hecho de que los sueños tienen un precio y que volver a casa no siempre es un final feliz sin contrapartidas.

    Ciudadano Kane (1941) - Década del 40

    Se ha escrito tanto sobre Ciudadano Kane que resulta difícil añadir algo que no suene a lugar común. Y sin embargo la película de Orson Welles sigue siendo, ochenta años después de su estreno, la más analizada y la más influyente de la historia del cine por razones que no tienen nada que ver con la nostalgia ni con el respeto reverencial hacia los clásicos: tiene que ver con que Welles, con veinticinco años y sin haber dirigido un largometraje antes, decidió que el cine podía contar el tiempo de manera no lineal, que la profundidad de campo podía ser una herramienta dramática, que la banda sonora podía funcionar de manera contrapuntística con la imagen, y que la ambigüedad moral de un protagonista era más interesante que su redención.

    Comparada con El halcón maltés de John Huston, que también apostaba por un protagonista moralmente opaco en un mundo sin héroes, Ciudadano Kane es más ambiciosa a nivel formal y menos satisfactoria como entretenimiento puro, lo cual es exactamente lo que la hace grande. Huston quería contar una historia. Welles quería cambiar la manera de contarlas.

    Doce hombres sin piedad (1957) - Década del 50

    Sidney Lumet debutó en el mundo del largometraje con una película rodada casi de manera íntegra en una sala de deliberaciones, con doce actores y una cámara que va cerrando el encuadre a medida que la tensión dramática aumenta, y el resultado es una de las obras maestras más austeras y más perfectas de toda la década. 

    Doce hombres sin piedad es, en su superficie, un thriller judicial. En su fondo es una disección del prejuicio, la presión social y el coraje cívico que en 1957 tenía una urgencia política que el paso del tiempo no ha atenuado sino confirmado.

    Henry Fonda compone aquí uno de los grandes personajes del cine americano clásico: un hombre que no está seguro de nada salvo de que la certeza de los demás no es suficiente razón para mandar a alguien a la silla eléctrica. 

    Frente a La ventana indiscreta de Hitchcock, estrenada tres años antes y que también confinaba a su protagonista en un espacio cerrado para explorar la mirada y el juicio moral, Doce hombres sin piedad es menos estilizada y más directa, más interesada en el argumento que en la forma. Que funcione igual de bien es el mejor elogio posible.

    2001: Una odisea del espacio (1968) - Década del 60

    Stanley Kubrick tomó una novela de Arthur C. Clarke, se olvidó de casi todo lo que hacía funcionar la ciencia ficción comercial de su época, y construyó una película sobre el origen y el destino de la especie humana que empieza con monos y termina con un feto en el espacio y en ningún momento se molesta en explicar qué está pasando. 

    Que 2001: Una odisea del espacio sea la película de ciencia ficción más influyente jamás realizada y al mismo tiempo una de las más difíciles de ver en compañía dice todo sobre la brecha entre ambición artística y entretenimiento que Kubrick nunca tuvo ningún interés en cerrar.

    La secuencia del viaje psicodélico, el monolito negro, HAL 9000 apagándose mientras canta: imágenes que llevan más de medio siglo instaladas en la memoria colectiva sin haber perdido un gramo de su extrañeza original. 

    En comparación a El planeta de los simios de Franklin J. Schaffner, estrenada el mismo año y que también usaba la ciencia ficción para hacer preguntas incómodas sobre la humanidad, 2001 es más hermética, más paciente y mucho menos interesada en la alegoría que en la experiencia directa, casi física, del asombro.

    El padrino (1972) - Década del 70

    Francis Ford Coppola tenía treinta y dos años cuando estrenó El padrino y ya había entregado la película que definiría para siempre lo que Hollywood podía hacer cuando se tomaba en serio a sí mismo. 

    La historia de los Corleone no es solo la mejor película de gánsteres jamás filmada, sino un estudio de la familia, el poder y la corrupción moral que funciona de manera simultánea como tragedia shakespeariana, como crónica del sueño americano y como retrato de una masculinidad que se construye sobre la violencia y se justifica con la lealtad.

    Marlon Brando y Al Pacino componen juntos una dinámica entre padre e hijo que el cine rara vez ha igualado, y Gordon Willis fotografía todo con esa oscuridad que hace que los personajes emerjan de las sombras como si el mal tuviera una estética propia. 

    Comparada con La noche de los muertos vivientes de Romero, de 1968, o con la propia Chinatown de Polanski, estrenada años después y que también exploraba la corrupción sistémica del poder en América, El padrino es más épica, más operística y más dispuesta a amar a sus monstruos. Lo cual es, a la vez, su mayor peligro y su mayor grandeza.

    Toro salvaje (1980) - Década del 80

    Martin Scorsese rodó Toro salvaje en blanco y negro cuando nadie lo hacía ya, con un Robert De Niro que engordó veinte kilos para interpretar a Jake LaMotta en su decadencia, y entregó lo que muchos críticos consideran la mejor película americana de los años ochenta antes de que los años ochenta hubieran terminado. 

    Tienen razón. Toro salvaje es un film sobre la autodestrucción que no juzga a su protagonista ni lo redime: lo observa con una frialdad clínica que en los momentos de violencia se convierte en una brutalidad casi abstracta, y en los momentos de quietud en algo que se parece peligrosamente a la ternura.

    El blanco y negro de Michael Chapman no es nostalgia sino distancia: una manera de decir que lo que estamos viendo es ya, desde el principio, un recuerdo que alguien lleva décadas intentando procesar. 

    Comparada con Rocky de John G. Avildsen, la gran película de boxeo de la década anterior, Toro salvaje es su negativo exacto: donde Rocky ofrecía triunfo y catarsis, Scorsese ofrece derrota y ambigüedad. Una es la película que el público quería. La otra es la que el cine necesitaba.

    Pulp Fiction (1994) - Década del 90

    Hay un antes y un después de Pulp Fiction en la historia del cine independiente americano, y la línea divisoria es tan clara que resulta difícil creer que solo sea una película. 

    Quentin Tarantino tomó el cine de género —el noir, el thriller, la película de gánsteres— y lo desmontó pieza a pieza para volver a ensamblarlo en un orden diferente, con una conciencia de la historia del cine tan evidente que en ningún momento resulta pedante, con diálogos que suenan a literatura oral de una tradición que nadie había identificado hasta entonces, y con una energía que veinte años después sigue siendo imposible de imitar sin que el resultado suene a karaoke.

    John Travolta, Samuel L. Jackson, Uma Thurman: actuaciones que redefinieron carreras y crearon arquetipos. La escena del baile, el monólogo de Ezequiel 25:17, la jeringuilla en el corazón: momentos que el cine pop lleva tres décadas citando sin haber entendido por qué funcionan. 

    Si la comparamos con El silencio de los corderos de Jonathan Demme, la gran película de thriller de los años anteriores, Pulp Fiction es más juguetona, más autorreferencial y considerablemente menos interesada en el miedo como herramienta narrativa. Demme quería que el espectador sufriera. Tarantino quería que disfrutara sintiéndose culpable por ello.

    El laberinto del fauno (2006) - Década del 2000

    Guillermo del Toro llevaba una década construyendo un cine de fantasía oscura con una personalidad visual tan definida que resultaba imposible confundirlo con nadie, y con El laberinto del fauno cerró la primera gran etapa de su carrera con una película que es al mismo tiempo un cuento de hadas brutal y una reflexión sobre la España de la posguerra que ningún director español de su generación había tenido el coraje o la imaginación de hacer de esa manera. 

    La decisión de mezclar el realismo histórico —la represión franquista, la violencia del capitán Vidal— con la fantasía de Ofelia no es un recurso de evasión sino su contrario: una manera de decir que el horror real solo puede entenderse desde la imaginación.

    Doug Jones construye en el Fauno y en el Hombre Pálido dos de los grandes iconos del cine de terror contemporáneo, y Ivana Baquero lleva la película entera sobre sus hombros con una naturalidad que en una actriz de diez años resulta simplemente extraordinaria. 

    Comparada con Las crónicas de Narnia de Andrew Adamson, estrenada el año anterior y que también mezclaba realismo bélico con fantasía infantil, El laberinto del fauno es más oscura, más honesta sobre el precio de la inocencia y mucho más interesada en las preguntas que en las respuestas.

    Origen (2010) - Década del 2010

    Christopher Nolan llevaba una década demostrando que el cine de gran presupuesto y el cine de ideas no eran territorios incompatibles, y con Origen llevó ese argumento hasta sus consecuencias más espectaculares: una película de acción con la estructura narrativa de un sueño dentro de un sueño dentro de otro sueño, que recaudó ochocientos millones de dólares en todo el mundo y dejó a la mitad del público discutiendo durante días si la peonza seguía girando al final. 

    Que esa conversación siga siendo posible —y siga siendo interesante— doce años después del estreno es la mejor prueba de que Origen consiguió algo que el cine comercial casi nunca consigue: instalar una pregunta genuina en la cabeza del espectador.

    La arquitectura de los niveles de sueño, la fotografía de Wally Pfister, el reparto encabezado por un Leonardo DiCaprio que aquí encuentra uno de sus mejores registros: todo en Origen está calibrado para producir una experiencia que es simultáneamente física —las persecuciones, las explosiones, la sala de hotel girando— e intelectual. 

    Frente a La red social de David Fincher, estrenada el mismo año y que también construía una narrativa compleja a partir de capas temporales y puntos de vista contradictorios, Origen es más espectacular y menos amarga. Fincher filmó la traición. Nolan filmó el vértigo. Los dos, a su manera, definieron lo que el cine de la década podía aspirar a ser.

  • ¿Dónde están ahora los protagonistas de Cómo conocí a vuestra madre?

    ¿Dónde están ahora los protagonistas de Cómo conocí a vuestra madre?

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Parece mentira pero ya han pasado casi doce años desde que vimos el final de Cómo conocí a vuestra madre (2005–2014). Aquel grupo de amigos que vivía en Manhattan —Ted, Marshall, Lily, Robin y Barney— dejó una huella en nuestras vidas. Hoy, los actores que nos hicieron reír y disfrutar durante tantos años han explorado nuevos caminos. Algunos se han decantado por el teatro, otros por el cine y las series e incluso algunos hicieron sus pinitos como presentadores. 

    Si tienes curiosidad por saber exactamente qué fue de ellos, es el momento perfecto para adentrarte en nuestra guía sobre dónde están ahora los protagonistas de HIMYM.

    Josh Radnor — Hunters (2020-2023)

    Ver a Josh Radnor en Hunters (2020-2023) fue una de esas sorpresas maravillosas que suceden a veces. Su Lonny Flash es exagerado, incómodo y muy consciente de sí mismo, y eso es justo lo que más me gusta del personaje. No intenta caer bien, y por eso funciona. Después llegó Ramona at Midlife (2023), donde se mete de lleno en una comedia dramática mucho más íntima, casi como si estuviera charlando contigo en el sofá. Me encanta cómo ha construido su carrera lejos de los grandes focos, eligiendo proyectos pequeños pero con mucha personalidad. Además, sigue muy ligado al teatro y a la música con Radnor and Lee. Es un actor que elige sus papeles según lo que más le gusta… y le sale bien.

    Alyson Hannigan — Penn & Teller: Fool Us (2011-)

    Alyson Hannigan encontró en Penn & Teller: Fool Us (2011-) su sitio, y se nota. Como presentadora tiene ese punto desenfadado que hace que todo fluya y te quedes mirando a ver qué pasa a continuación. Y por eso me encantaba verla ahí semana tras semana. En ficción, Outmatched (2020) fue una comedia breve pero donde volvió a demostrar su talento para el timing y el humor absurdo. Su carrera ha ido girando poco a poco hacia la televisión de entretenimiento, realities y formatos familiares, y la verdad es que le sienta fenomenal. También ha probado suerte en cine independiente, sin grandes aspiraciones, pero siempre con personajes muy reconocibles. Es de esas actrices que no necesitan reinventarse todo el tiempo para seguir funcionando.

    Jason Segel — Terapia sin filtro (2023-)

    Terapia sin filtro (2023-) es, sin exagerar, una de las mejores apuestas que ha hecho Jason Segel en años. No solo la protagoniza, también la crea y escribe, y eso se nota muchísimo. Su terapeuta es torpe, inseguro y muy real, y por eso conectas con él desde el primer episodio. Antes ya había demostrado su ambición con Desde otro lugar (2020), una antología rara y arriesgada que no era para todo el mundo, pero si te enganchabas, ya no podías dejarla hasta el final. Me gusta que Segel haya apostado por historias más adultas, más incómodas, sin perder el humor. Va a su ritmo, elige el papel que le apetece cuando le apetece y le funciona a la perfección.

    Neil Patrick Harris — Una serie de catastróficas desdichas (2017-2019)

    Neil Patrick Harris como el Conde Olaf en Una serie de catastróficas desdichas (2017-2019) es una maravilla. Exagerado, teatral y totalmente pasado de vueltas, justo como tenía que ser. Es uno de esos papeles donde se nota que se lo está pasando genial, y eso traspasa la pantalla. En Desparejado (2022) cambió completamente el registro, apostando por una comedia romántica más moderna y autoconsciente, y ahí es donde me terminó de ganar otra vez. Su carrera es un no parar: cine, series, teatro, musicales, galas… hace de todo y casi siempre funciona. Personalmente, me encanta que no se encasille y que se atreva a todo.

    Cobie Smulders — Los Vengadores (2012)

    Cobie Smulders lleva años sosteniendo el MCU desde la sombra con Maria Hill, y eso tiene mucho mérito. En Los Vengadores (2012-2018) y sus secuelas, su personaje no necesita superpoderes para imponer, y esa firmeza es lo que más me gusta de ella. En televisión, Stumptown (2019) fue una joya infravalorada, donde Smulders se puso al frente de una serie poco convencional y mucho más realista. También ha sabido moverse entre comedia y drama sin problema, algo que no todo el mundo logra. Me encanta cómo ha construido una carrera sólida, apareciendo en proyectos muy distintos entre sí. Siempre aporta algo distinto a cada uno de sus papeles, incluso cuando no es el centro de la historia.

    Cristin Milioti — El Pingüino (2024)

    Cristin Milioti en El Pingüino (2024) dio un golpe sobre la mesa. Su Sofia Falcone es imprevisible y magnética, y se roba cada escena en la que aparece. Tanto es así que le valió un Critics’ Choice y una candidatura al Globo de Oro. Milioti ya había demostrado su talento en Fargo (2014-2024), donde pasó por varios registros sin despeinarse, pero aquí juega en otra liga. Me encanta cómo elige personajes raros, complejos y que juegan con los tonos grises. Además, viene de Broadway, y eso se nota. Es una actriz que le pone mucha atención a los detalles, como a las miradas y los gestos. Y eso es lo que te atrapa de ella. 

  • Ryan Coogler (‘Los pecadores’) confiesa cuál es su “placer culpable” cinematográfico… Y sus fans no pueden parar de reír

    Ryan Coogler (‘Los pecadores’) confiesa cuál es su “placer culpable” cinematográfico… Y sus fans no pueden parar de reír

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Cuando Ryan Coogler y Michael B. Jordan se sentaron con JustWatch para promocionar Los pecadores (2025), la entrevista pasó rápidamente de ser una conversación promocional normal a convertirse en una especie de broma colectiva a costa del director. ¿El motivo? Coogler confesó que una de sus películas favoritas para volver a ver –su auténtico guilty pleasure– es Un paseo para recordar (2002). La reacción fue inmediata. Sentado a su lado, Jordan y parte del equipo rompieron a reír a carcajadas, lo que llevó a Coogler a responder entre bromas: “¿Por qué os reís de mí?”. Lo cierto es que, si has visto Un paseo para recordar, probablemente te encontrarías riendo exactamente igual que Jordan.

    VER: Michael B. Jordan no puede parar de reírse de la película placer culpable de Ryan Coogler

    Protagonizada por Mandy Moore y Shane West, esta adaptación de Nicholas Sparks narra la historia de amor entre un chico rebelde y la hija de un pastor. Está catalogada como un drama romántico a lo coming of age, pero antes de empezar a suspirar, quítate esa sonrisa bobalicona de la cara. Un paseo para recordar termina con [¡spoiler!] la muerte del personaje de Moore, que pasa buena parte de la película ocultando su diagnóstico de cáncer. Si puedes atravesar esta película sin llorar, eres más fuerte que la mayoría de nosotros, porque duele.

    En ese sentido, que Coogler revele Un paseo para recordar como su película reconfortante tiene un punto de comedia involuntaria, de ahí las risas de Jordan. La mayoría de la gente no consideraría reconfortante una película realmente desgarradora, pero Coogler sí, y además sin vergüenza. Señala que la veía durante sus años de instituto y dice que era “muy útil para un día tonto en casa”, lo que significa que le despierta nostalgia, y seamos honestos: la nostalgia puede hacernos defender cosas bastante sorprendentes.

    ‘Un paseo para recordar’ sigue siendo, con razón, una favorita para llorar

    Eso no significa que la adoración de Coogler por Un paseo para recordar esté mal. De hecho, si preguntas a mil fans de dramas románticos lacrimógenos como Bajo la misma estrella (2014) y Brokeback Mountain: En terreno vedado (2005), la mayoría te dirá que Un paseo para recordar es una obra maestra de principios de los 2000 que duele en el mejor sentido posible. Es una poderosa historia sobre amor, fe y pérdida que mejora aún más gracias a la química genuina entre Moore y West. Aunque puede deprimir a los espectadores que buscan algo más optimista, sin duda es una de esas películas que, de tan duras, sólo podrás ver una vez en la vida.

    Los millennials, especialmente, pueden conectar con esa misma nostalgia que siente Coogler. Con protagonistas de instituto enfrentándose a los primeros años tras el cambio de siglo, Un paseo para recordar ofrece tecnología, escenarios y sensaciones familiares para cualquiera cuyo año de nacimiento empiece por “19”. (¡Estos personajes todavía hablan por teléfono fijo!).

    Parece que la nostalgia de Un paseo para recordar y su devastación emocional son los ingredientes perfectos para un placer culpable. Basta con echar un vistazo a los comentarios de YouTube en nuestra entrevista con Coogler para comprobar que la gente está de acuerdo: “Ryan Coogler es un hombre con gusto”. Un paseo para recordar me destroza cada vez. Esa película duele, hermano.” “No os riáis de Ryan… ¡tiene un gusto excelente! Un paseo para recordar es un clásico.”

    Por qué ver ‘Un paseo para recordar’ (y qué ver después)

    De nuevo, si eres de los que prefieren películas que vengan acompañadas de un buen llanto, entonces Un paseo para recordar es para ti. Más allá de la nostalgia, contiene una de las mejores interpretaciones de Mandy Moore y algunas escenas realmente memorables. Al fin y al cabo, ¿quién no recuerda la alegría pura al ver a Moore estar “en dos lugares a la vez”?

    Aunque Ryan Coogler no ha dirigido dramas románticos, Fruitvale Station (2013) comparte un final igual de desgarrador que Un paseo para recordar, solo que con el impacto añadido de basarse en una historia real. Si buscas más romance, probablemente prefieras Los pecadores, con un par de historias de amor, digamos, complicadas. Mucho más sangrienta y brutal que Un paseo para recordar, la historia de vampiros de época de Coogler (muy aclamada por la crítica y que acaba de romper récords con unas inéditas 16 nominaciones al Oscar) es perfecta para los fans de los relatos sobrenaturales con capas temáticas jugosas. Ya me lo agradecerás.

  • Las 10 mejores películas, series y cortos de Mickey Mouse en Disney+

    Las 10 mejores películas, series y cortos de Mickey Mouse en Disney+

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Hay pocos personajes que hayan atravesado tantas generaciones como Mickey Mouse. Desde 1928 ha acompañado la evolución de la animación, del blanco y negro al color vibrante, de la comedia física a historias más ambiciosas y musicales, hasta llegar a versiones modernas con un diseño más estilizado. Cada versión refleja claramente su época.

    Pero más allá de cómo luce, Mickey siempre ha representado algo constante: optimismo, 

    creatividad y entretenimiento familiar capaz de adaptarse al paso del tiempo. Hoy, gracias a Disney+, podemos recorrer casi un siglo de esa evolución en un solo lugar. Estos 10 títulos, ordenados cronológicamente, ayudan a entender cómo un simple ratón animado terminó convirtiéndose en un icono cultural universal.

    Mickey Mouse: El botero Willie (1928)

    Imposible no empezar esta lista con lo que fue el nacimiento oficial de Mickey Mouse. Mickey Mouse: El botero Willie solo dura 8 minutos, es en blanco y negro y tiene una historia muy simple: vemos a un Mickey trabajando en un barco y haciendo música con todo lo que encuentra. 

    Lo poderoso de este corto no es su contenido, sino lo que representa. Fue una revolución técnica en la animación sincronizada con sonido y un antes y un después para Walt Disney. Dura pocos minutos y, aun así, se siente enorme Lo recomiendo porque verlo es casi como abrir un libro de historia del cine de animación. 

    Fantasmas solitarios (1937)

    Casi diez años después, el cambio es evidente. La animación es más fluida, el ritmo de la historia es más llevadero y Mickey forma equipo con Donald y Goofy. Se nota que para este momento ya ha dejado de ser solo el experimento técnico de los inicios y se convierte en un cuento entretenido con un trío cómico perfectamente balanceado.

    En Fantasmas solitarios, los tres trabajan como cazafantasmas y eso da el pie para una aventura llena de caos y golpes cómicos.  Su estreno fue en 1937 pero el corto se siente sorprendentemente moderno. Si quieres algo breve (solo dura 9 minutos) pero realmente divertido, este es un imperdible del catálogo clásico. Además anticipó muy bien el estilo que luego perfeccionó Tom y Jerry.

    Fantasia (1940)

    Llegamos a lo que fue, probablemente, el momento más icónico de Mickey. Aquí ya no tenemos un corto, sino un largometraje presentado como colección de interpretaciones animadas de grandes obras de música clásica. En el segmento de “El aprendiz de brujo” de Fantasía, Mickey es el protagonista y la magia se le va completamente de las manos.  

    La animación de este film es mucho más ambiciosa, más detallada, y el tono más serio. Pero sin duda es la película más especial de esta lista, una que no te puedes perder.

    La fiesta de cumpleaños de Mickey (1942)

    Con La fiesta de cumpleaños de Mickey volvemos al tono de Fantasmas solitarios, algo que será recurrente en el universo Mickey Mouse de aquí para adelante. No tenemos la ambición de Fantasía, pero en su defensa es exactamente lo que promete: una celebración con todos los personajes clásicos reunidos para sorprender a Mickey.

    Ideal si buscas algo corto, clásico y con ese encanto vintage difícil de replicar hoy. Solo dura unos minutos pero la alegría de verlo dura mucho más.

    Cuento de Navidad con Mickey (1983)

    En toda lista de películas navideñas animadas, debe incluirse esta joya. Cuento de Navidad con Mickey adapta el clásico de Dickens con Mickey como Bob Cratchit y el Tío Gilito como Scrooge. Son solo 26 minutos de cinta pero es emotiva y sorprendentemente fiel al tono original. Si te gustó The Muppet Christmas Carol, este va por la misma línea.

    Para muchos (me incluyo), este fue el Mickey de la infancia en VHS. La animación ya es más moderna, más limpia, y el tono mezcla humor con ternura. Funciona perfecto para ver en familia, pero también tiene esa capa nostálgica que conecta mucho con los que crecimos viendo estas cintas.

    El Príncipe y el Mendigo (1990)

    En los 90, Mickey entra en el terreno de la aventura. El Príncipe y el Mendigo que está basada en Mark Twain, es una historia de identidad y cambio de roles. Mickey interpreta dos versiones de sí mismo, algo que en el reino de la animación para la época no era tan visto. 

    Hablando de animación, aquí ya vemos más claro el estilo de la era del “Renacimiento Disney”: Este es un pequeño y adorable cuento clásico animado, perfecto para quienes crecieron con Disney en los 90 y para quienes quieren ver cómo Mickey dio el salto a una estética más ambiciosa.

    Mickey descubre la Navidad (1999)

    Si creciste a finales de los 90, probablemente este fue tu Mickey navideño. En Mickey descubre la Navidad, la pandilla se reúne para recordar distintas historias ambientadas en Navidad, entre ellas una de los sobrinos de Donald, que desean que cada día sea Navidad… y su deseo se cumple. 

    Esta película tiene alma de clásico. Su animación es más brillante y expresiva, y el tono es claramente familiar. No busca reinventar nada, solo abrazar el espíritu navideño y por eso la adoramos.

    Mickey, Donald y Goofy: Los tres mosqueteros (2004)

    De vuelta en el terreno de la aventura, Mickey, Donald y Goofy: Los tres mosqueteros nos presenta la versión desenfadada del clásico literario. Aquí Mickey, Donald y Goofy empiezan como simples limpiadores que sueñan con ser mosqueteros. Todo se complica cuando Pete Pata Palo los mete en un plan para destronar a la princesa Minnie.

    Hay conspiraciones, persecuciones y bastantes canciones pegadizas. El tono es más exagerado y cómico que en los especiales navideños, con villanos muy caricaturescos y mucha comedia. Es ideal para niños inquietos o para una tarde sin demasiadas pretensiones.

    Mickey Mouse Clubhouse (2006)

    Mickey Mouse Clubhouse cambia el enfoque por completo. Y esto es porque claramente está pensada para público preescolar, con animación 3D sencilla y una estructura interactiva donde los personajes rompen la cuarta pared y le hablan directamente al espectador. Mickey deja de ser solo el héroe de la historia para convertirse casi en un anfitrión, muy similar al estilo de Dora, la exploradora.

    Aunque no considero que sea fundamental para entender la evolución del personaje, si lo fue para que una nueva generación creciera con Mickey como primera referencia animada. Es una serie con un ritmo tranquilo, repetitivo y muy participativo, justo lo que funciona mejor con niños en edad temprana. 

    Mickey Mouse (2013)

    En 2013 llegó esta reinvención que, sinceramente, no esperábamos. Mickey Mouse estiliza a Mickey con un diseño más anguloso y expresivo. Es un cambio visual evidente, pero también en el tono de su narrativa: hay más ironía, más ritmo y cierta picardía que recuerda a los primeros cortos del personaje. 

    Perfecta para cerrar esta lista, ya que funciona tanto para niños como para adultos que crecieron con el personaje. Equilibrar tradición y modernidad no es una tarea fácil, especialmente para un personaje tan legendario, pero creo que lo han logrado. En muchos sentidos, es el Mickey más libre y creativo que hemos visto en décadas.

  • Los mejores papeles de Christian Bale (sin contar Batman), ordenados

    Los mejores papeles de Christian Bale (sin contar Batman), ordenados

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Christian Bale es, posiblemente, el actor de su generación que más ha hecho sufrir a su propio cuerpo en nombre del cine. Pero reducirlo a sus transformaciones físicas sería tan injusto como reducir a Meryl Streep a sus acentos. 

    Lo que hace que Bale sea un caso aparte en el Hollywood contemporáneo no es la disciplina con la que engorda o adelgaza para cada papel, sino lo que hace cuando la cámara le enfoca la cara y no hay ningún cambio de peso que lo explique todo. 

    En esta lista recorremos diez de sus mejores trabajos fuera de la saga de Nolan, y lo que demuestra, papel a papel, es que estamos ante uno de los intérpretes más completos y más valientes que el cine comercial ha producido en las últimas tres décadas. 

    10. Irving Rosenfeld (La gran estafa americana)

    David O. Russell es un director que saca lo mejor de sus actores cuando consigue que se olviden de que están actuando, y en La gran estafa americana lo consigue con casi todo el reparto. 

    Bale aparece aquí con barriga postiza, peluca y un bigote que parece diseñado para generar desconfianza, y construye un personaje que tiene algo que sus compañeros de reparto, con todo su brillo, no siempre logran: credibilidad de fondo. Irving Rosenfeld no es un hombre inteligente que finge ser ordinario, es un hombre ordinario que ha descubierto que la inteligencia emocional puede sustituir a la inteligencia racional en determinadas circunstancias. 

    La comparación que ilumina el trabajo de Bale aquí no es con Leonardo DiCaprio en El lobo de Wall Street, que también jugaba con la seducción del fraude pero desde una energía expansiva y casi maníaca, sino con Paul Newman en El golpe: ambos construyen estafadores que nos caen bien no porque sean buenos, sino porque tienen una lógica interna que respetamos aunque no la compartamos. Bale hace todo eso sin llamar la atención sobre sí mismo, que en un reparto que incluye a Amy Adams, Bradley Cooper y Jennifer Lawrence es, en sí mismo, una forma de virtuosismo.

    9. Theodore "Laurie" Laurence (Mujercitas)

    Que Bale aparezca en una lista de sus mejores papeles por su interpretación de Laurie en la versión de Mujercitas de Gillian Armstrong de 1994 puede sorprender a quienes lo conocen principalmente por sus trabajos más físicos o más oscuros. No debería. 

    Tenía veinte años, compartía pantalla con Winona Ryder en el mejor momento de su carrera, y compuso un Laurie que tenía algo que las versiones posteriores del personaje, incluyendo la de Timothée Chalamet en la película de Greta Gerwig de 2019, no siempre logran: la sensación de que este chico está enamorado de verdad y que ese amor le duele de una manera que no sabe gestionar. 

    Chalamet aporta melancolía y modernidad al personaje, pero Bale le daba una torpeza emocional más creíble para alguien de esa edad y esa época. El rechazo de Jo March es una de las escenas más difíciles de jugar en toda la literatura adaptada al cine, porque el espectador tiene que entender simultáneamente por qué ella lo rechaza y por qué eso es una pérdida genuina. Bale lo hace funcionar.

    8. Dan Evans (El tren de las 3:10)

    El western es el género que mejor mide a los actores porque exige una economía expresiva que el cine contemporáneo no suele entrenar. James Mangold, que antes y después de El tren de las 3:10 ha demostrado ser uno de los directores más sólidos de su generación, puso a Bale frente a Russell Crowe en una película que funcionaba como duelo de masculinidades casi tanto como duelo físico. 

    Bale interpreta a Dan Evans, un ranchero arruinado con la pierna amputada que acepta custodiar a un famoso forajido para ganar el dinero que necesita para salvar su granja. La tentación para cualquier actor en este papel sería subrayar la dignidad herida del personaje, convertirlo en mártir. 

    Bale hace lo contrario: construye un hombre que ha asumido sus limitaciones con una resignación que no es derrota sino adaptación. La comparación más justa es con Henry Fonda en sus mejores westerns, actores que entendían que en este género la fuerza moral es más fotogénica que la fuerza física. Crowe está magnífico, pero Bale es la columna vertebral moral de la película.

    7. Dieter Dengler (Rescate al amanecer)

    Werner Herzog es un director que no hace películas sobre personajes sino sobre ideas encarnadas en cuerpos humanos, y cuando encontró a Bale para interpretar a Dieter Dengler, el piloto naval alemán-americano que sobrevivió a un campo de prisioneros en Laos durante la guerra de Vietnam, encontró a alguien dispuesto a llevar esa filosofía hasta sus últimas consecuencias. 

    Bale adelgazó de manera radical para el papel, pero la transformación física en Rescate al amanecer no es exhibicionismo: es la única manera honesta de contar esa historia. Lo que hace el trabajo de Bale aquí de verdad extraordinario es que mantiene al personaje del lado de la vida incluso cuando la película lo lleva hasta el límite de lo que un cuerpo humano puede soportar. 

    La comparación obvia es con Tom Hanks en Náufrago, otro actor que usó el deterioro físico como herramienta narrativa, pero Hanks trabajaba en un contexto de supervivencia solitaria mientras Bale tenía que gestionar la dinámica con otros prisioneros, con sus captores y con Herzog, que no es precisamente un director que facilite el trabajo a sus actores. El resultado es uno de los trabajos más honestos sobre la resiliencia que el cine de los 2000 produjo.

    6. Alfred Borden (El truco final)

    El truco final es la película de Christopher Nolan menos reconocida de su filmografía, y el trabajo de Bale en ella es el más injustamente olvidado de su carrera. En una película sobre ilusionistas que compiten por el mismo truco imposible, Bale interpreta a Alfred Borden con una ambigüedad que solo cobra su sentido completo en la última escena, lo que significa que cualquier análisis profundo del papel requiere haberla visto entera, y que cada visionado posterior es un ejercicio de apreciación retroactiva. 

    Hugh Jackman está excelente frente a él, pero Bale lleva la carga más compleja con una disciplina que solo se aprecia del todo cuando ya sabes el final. Es el tipo de actuación que mejora con el tiempo y con el conocimiento.

    5. Jim 'Jamie' Graham (El imperio del sol)

    Steven Spielberg dirigió El imperio del sol en 1987, cuando Bale tenía trece años, y obtuvo de él una de las actuaciones infantiles más asombrosas de la historia del cine. Esto no es un juicio sentimental sobre la precocidad: es una evaluación técnica. 

    El personaje de Jamie Graham, un niño británico de clase alta que queda separado de sus padres durante la invasión japonesa de Shanghái y termina sobreviviendo en un campo de prisioneros, requería de su intérprete la capacidad de transmitir simultáneamente inocencia, adaptabilidad, pérdida y una especie de fascinación monstruosa por los aviones y la guerra que el guión plantea como mecanismo de defensa psicológica. 

    La comparación más adecuada es con Haley Joel Osment en El sexto sentido o con Tatum O'Neal en Luna de papel: actores infantiles que no estaban siendo dirigidos hacia la simpatía sino hacia la verdad, y que la encontraron. El Bale que vendría después, con toda su reputación de actor de método y transformaciones físicas, estaba ya completamente formado en esta película. Solo tenía trece años.

    4. Michael Burry (La gran apuesta)

    Michael Burry es un personaje que en manos de otro actor podría haber resultado incomprensible o antipático: un gestor de fondos con síndrome de Asperger que apostó contra el mercado inmobiliario americano antes de la crisis de 2008 y ganó mientras medio mundo se arruinaba. 

    Adam McKay, que dirigió La gran apuesta con una energía de documental pop que no siempre se lleva bien con la profundidad emocional, tuvo la inteligencia de dejar a Bale construir a Burry desde dentro en lugar de desde los rasgos externos. El resultado es un personaje que el espectador no termina de entender nunca del todo, pero al que sigue con una atención que tiene algo de voyeurismo. 

    La comparación más iluminadora es con Jesse Eisenberg en La red social: ambos interpretan a hombres que son brillantes y socialmente incomprensibles al mismo tiempo, pero mientras Eisenberg usaba la velocidad verbal como escudo, Bale usa el silencio y la desconexión. 

    La escena en la que Burry toca la batería en su despacho mientras el mundo financiero se derrumba a su alrededor es, probablemente, el minuto y medio más revelador de toda la película.

    3. Trevor Reznik (El maquinista)

    El maquinista es la película de esta lista que más ha sido reducida a su anécdota, que es la de que Bale bajó hasta los cincuenta y cuatro kilos para interpretar a un operario de fábrica que lleva un año sin dormir. Esa anécdota es impresionante, pero se ha convertido en un obstáculo para hablar de lo que la película hace más allá del cuerpo de su protagonista. 

    Brad Anderson dirigió con una precisión atmosférica que recuerda al mejor Polanski, y Bale construyó un personaje cuya fragilidad física es solo el síntoma visible de una fragilidad psicológica mucho más interesante. 

    La comparación más justa no es con otras transformaciones físicas extremas, como la de Robert De Niro en Toro salvaje, sino con Jack Nicholson en El resplandor: en ambos casos, la actuación funciona porque el actor ha encontrado la lógica interna de alguien que se está destruyendo sin ser consciente de ello al completo. Reznik es un personaje que el espectador siente antes de entender, y ese orden de percepciones es el que la película necesita para funcionar.

    2. Dickie Eklund (The Fighter)

    Hay papeles que ganan premios y papeles que cambian la percepción que tienes de un actor. El de Bale en The Fighter hizo las dos cosas al mismo tiempo. Dickie Eklund, el boxeador reconvertido en entrenador y consumidor de crack que vive a la sombra de la carrera de su hermano menor, es el tipo de personaje que en una película peor habría sido solo un catálogo de comportamientos adictivos. 

    En la película de David O. Russell, y en las manos de Bale, es un hombre completo: alguien que tiene encanto genuino y que usa ese encanto como moneda de cambio para sobrevivir en un entorno que le ha dado muy poco. 

    La comparación más adecuada es con la actuación de Jared Leto en Réquiem por un sueño, otro actor que usó la transformación física para aproximarse a la adicción, pero mientras Leto construía una víctima, Bale construyó a alguien que todavía tiene agencia, aunque la ejerza de manera autodestructiva. 

    El Oscar que ganó por este papel fue merecido, pero lo más notable no es el premio sino que en ningún momento de la película parece estar actuando. Eso, en un papel tan marcado, es lo más difícil de conseguir.

    1. Patrick Bateman (American Psycho)

    American Psycho era, sobre el papel, una película imposible de hacer bien. La novela de Bret Easton Ellis había sido percibida durante años como inadaptable, no por su violencia sino porque su narrador era una voz en primera persona cuya fiabilidad era la pregunta central del libro, y la primera persona cinematográfica es una herramienta mucho más limitada. 

    Mary Harron resolvió ese problema de una manera que sigue siendo elegante décadas después: convirtió la ambigüedad en estética, construyó una película que podía leerse al mismo tiempo como thriller de asesino en serie y como sátira del capitalismo financiero de los ochenta, y encontró en Bale a un actor capaz de sostener esa doble lectura sin que ninguna de las dos colapsara sobre la otra.

    Lo que Bale hace con Patrick Bateman no tiene comparación directa en el cine contemporáneo. El trabajo más cercano en términos de estructura es el de Michael Shannon en Revolutionary Road, otro actor que usó la contención para construir algo que amenaza con explotar en cada escena, pero Shannon trabajaba desde la autenticidad emocional mientras Bale trabaja desde la superficie perfecta que oculta el vacío. 

    Bateman es todo forma y ningún fondo, y Bale entiende que esa ausencia de fondo no es una limitación del personaje sino su definición. La escena de las tarjetas de visita es la mejor ilustración posible de lo que hace la película y de lo que hace Bale en ella: algo que parece absurdo y resulta aterrador, o que parece aterrador y resulta absurdo, sin que nunca quede del todo claro cuál de las dos lecturas es la correcta. Treinta y cinco años después del libro y veinticinco después de la película, Patrick Bateman sigue siendo el personaje más definidor de la carrera de un actor que ha construido una de las filmografías más ambiciosas de su generación.

  • Si te gustó ‘The Hack’, aquí otros buenos true crime que sí te dejarán dormir

    Si te gustó ‘The Hack’, aquí otros buenos true crime que sí te dejarán dormir

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Todes caemos alguna vez en titulares sensacionalistas, pero no hay nada de malo en admitir que no todo el mundo tiene estómago para el lado más oscuro del true crime. Esto va para quien le costó dormir después de A los gatos, ni tocarlos: Un asesino en Internet (2019): dejemos a los asesinos en serie y las historias macabras de Crímenes, de Carles Porta (2020) para quienes no se desvelan con pesadillas.

    Por suerte, existen muchas historias de crímenes reales que no incluyen cadáveres, ni regueros de sangre. Como en la recién estrenada The Hack (2025), puedes disfrutar de todos los detalles más jugosos sin salpicaduras ni traumitas viendo estos cinco documentales fascinantes sin una sola muerte de por medio. ¿Te apuntas?

    Malas influencias: El lado oscuro de las redes en la infancia (2025)

    Con nueve años, Piper Rockelle ya era una de las creadoras más populares en Musical.ly. Criada por una madre siempre con una cámara en mano, Piper triunfó aún más cuando empezó a producir contenido con sus colegas, bajo el nombre de “The Squad”... Hasta que en 2022, once antiguos miembros del grupo acusaron a Tiffany y a su madre de violar las leyes laborales infantiles, de conducta inapropiada, abuso y comportamientos sexuales indebidos.

    La demanda sacó a la luz el lado más oscuro de este sector poco regulado de internet, y de eso trata Malas influencias: El lado oscuro de las redes en la infancia (2025), una versión aún más documentada de la solvente El dilema de las redes (2020). Los demandantes, menores y sus padres, relatan cómo era su vida dentro de esa “fábrica de contenido”, un imperio mediático infantil que hoy es más vigente que nunca.

    Wild Wild Country (2018)

    Si te cautivó (de mala manera) la historia tras la secta de Seduced: Inside the NXIVM Cult (2020), debes descubrir Wild Wild Country (2018)... La versión oscura de El circo de los muchachos. En 1981, un gurú indio de 49 años fundó la enorme comuna agrícola de Rajneeshpuram en una zona rural de Oregón. Su movimiento, iniciado en los años sesenta, creció rápidamente y entre 1981 y 1985, la comunidad acabó manipulando la política local y escandalizó a sus vecinos con prácticas sexuales extremas, consumo de drogas, intentos de envenenamiento y planes de asesinato frustrados.

    A ello se sumaron prejuicios mutuos, abusos internos y luchas de poder dignas del culto a Manson (2009). La serie, de seis episodios, se vuelve cada vez más extrema hasta que el grupo se derrumba desde dentro y las autoridades intervienen para juzgar sus crímenes. Eso sí, a pesar de la escala de los hechos, nunca llega a dar miedo, miedo.

    Nuestro padre (2022)

    Advertimos: este es un tema sensible. En 2014, Jacoba Ballard se hizo una prueba genética: sabía que era hija de un donante de esperma, pero no esperaba descubrir que tenía más de 50 hermanos. Todos resultaron ser hijos del mismo hombre: Donald Cline, un médico que utilizó su propio semen para inseminar a decenas de mujeres sin su consentimiento. En Nuestro padre (2022), se cuenta una de esas historias que, igual que Jeffrey Epstein: Asquerosamente rico (2020), son siempre demasiado reales.

    El cura del pueblo, Cline creía que “poblar el mundo” era un deber moral. Aquí exploramos sus creencias extremistas y los métodos que utilizó para intimidar a sus hijos biológicos (actualmente, el número de descendientes ronda el centenar y sigue aumentando). No es una historia con final feliz, pero resulta más actual que nunca en tiempos de Giselle Pelicot.

    El Circo de los Muchachos (2024)

    En 1963, una finca en Ourense se convirtió en una especie de aldea gala en pleno franquismo. Una “república democrática e independiente”, como fue definida por sus creadores. Entre ellos se encontraba la figura omnipotente del cura Jesús César Silva Méndez, que logró levantar un poblado que contó con sus propias leyes, su propia moneda, sus propias elecciones (mientras, fuera, la dictadura seguía a sus anchas), y hasta su propia televisión.

    El Circo de los Muchachos (2024), la serie documental de Elías León Siminiani cuenta el auge y la perversión de esta localidad autogestionada, que sirvió de refugio a niños en riesgo de exclusión durante décadas mientras se convertía en su propia dictadura. Si en Fyre (2019) te preguntaste cómo fue posible que una iniciativa particular llegara a los extremos… Aquí el caso es similar.

    Operación Varsity Blues: Fraude universitario en EE.UU. (2021)

    Acabamos con un documental sobre uno de los fraudes más complejos y asimismo (in)creíbles desde los trampantojos sociales de ¿Quién es Anna? (2022), ideal para quienes disfrutasteis del famoseo oscuro tras El estafador de Hollywood: ostentación, glamur y fraude (2025).

    En Operación Varsity Blues: Fraude universitario en EE.UU. (2021), descubrimos una red de fraude en la que familias adineradas compraban el acceso de sus hijos a universidades prestigiosas mediante sobornos y falsificación de solicitudes. Lo más llamativo es que entre los implicados había rostros conocidos, como la actriz Lori Loughlin o Felicity Huffman, entre otros. ¡Ups! Que todos acabaron cumpliendo condenas de prisión por su participación en el fraude, pero eso no quita una pizca de interés en el proceso.

  • 'Lanterns' ha spoileado un cambio importante en Linterna Verde, pero podemos explicarlo

    'Lanterns' ha spoileado un cambio importante en Linterna Verde, pero podemos explicarlo

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    El tráiler de Lanterns* (2026-) ha sido lanzado hace unos días por HBO Max y, como era de esperar, internet se ha dividido en dos bandos respecto a lo que muestra. La polémica esta vez no gira en torno al casting o el argumento, sino a un detalle aparentemente menor: un traje colgado en un armario. Marrón-verdoso, gastado, de cuero y materiales sintéticos, muy real y sin ningún rastro de la energía lumínica que generalmente define al personaje.

    La plataforma respondió a las quejas con una imagen de un cuenco verde del que Hal Jordan come en el tráiler y se preguntó: “¿Cómo que no hay verde?”. Sarcasmos aparte, hay mucho más que aclarar. Exploremos por qué ese traje no es un sacrilegio tan grande como están pintando, y cómo, de hecho, tiene precedentes sólidos; qué dice del nuevo DCU de James Gunn, y qué podemos esperar de la serie que llega en agosto.

    Por qué el traje de Green Lantern en 'Lanterns' de HBO es tan diferente

    Antes de cualquier reacción, conviene aclarar una cosa: en la inmensa mayoría de sus encarnaciones, el traje de Linterna Verde se genera directamente desde el anillo como una construcción de energía pura. Eso lo saben bien los seguidores de la Liga de la Justicia (2001-2004) animada, donde John Stewart llevaba una malla generada por la voluntad, brillante y muy verde. O los de Liga de la Justicia Ilimitada (2004-2006), que usó esa misma lógica durante tres temporadas. Ver el traje colgado físicamente en un armario, como si fuera el chambergo de un policía motero de los noventa, descoloca. No es raro que en Reddit y TikTok haya surgido inmediatamente la pregunta de siempre: “¿Cuándo un LV usó un traje que no venía del anillo?”.

    La respuesta es que  hay precedentes, aunque sean raros. En ‘Showcase’ número 22 (1959), la primera aparición de Hal Jordan, él literalmente le quita el traje al alienígena moribundo Abin Sur y se lo pone encima, como un vestido cualquiera. Es más, en una viñeta del número 6 de ‘Linterna Verde Vol. 2’ (1961), “The Secret of the Flaming Spear!”, del guionista John Broome y el artista Gil Kane aparecía un momento parecido al que muestra el tráiler. Y es que durante la Edad de Plata de los cómics, que a veces cambiaban los equipos creativos en su totalidad no siempre coincidían detalles de los superpoderes. El cambio hacia el modelo de “energía materializada” fue paulatino y no siempre coherente.

    En el cómic de Gabriel Hardman ‘Linterna Verde: Tierra Uno‘, que DC ha señalado repetidamente como inspiración para Lanterns, los trajes del Cuerpo de Linternas Verdes son prendas físicas tipo traje espacial. Las paletas de colores son mucho más apagadas, ligadas a una estética militar y funcional antes que superheróica. El traje del tráiler, con su logo en el pecho y sus tonos desgastados, parece que bebe directamente de ahí. Es poco probable que sea una invención caprichosa, todo apunta a que se está tomando una decisión creativa con raíces claras en el material impreso.

    Nada que ver, en definitiva, con el verde eléctrico que lucía Hal Jordan en Linterna Verde: La serie animada (2011-2013), la serie CGI de Bruce Timm para Cartoon Network, donde tanto el traje como los constructos eran pura energía luminosa; o con los diseños igualmente brillantes de Linterna Verde: Caballeros Esmeralda (2011), o del Hal clásico de verde intenso en el largometraje animado Green Lantern: Primer vuelo (2009). Pero hay otros detalles a considerar. El propio atuendo lleva la huella de una carrera con solera: Kyle Chandler interpreta a un Hal Jordan veterano, cercano a la jubilación, entrenando a un novato. Que la tela esté gastada y vieja es consecuente con esa lectura de que esté deteriorado y además no significa que no vaya a tener una versión actualizada, incluso en el propio armario del tráiler parece haber más de un conjunto colgado.

    ¿Está 'Lanterns' corrigiendo en exceso tras el controvertido traje de Ryan Reynolds?

    Teniendo en cuenta que la controversia parte de un fotograma en penumbra de un tráiler teaser, y que puede quedar mucho por revelar, hay que hablar de la alargada sombra que proyecta Linterna Verde (2011). La película de Martin Campbell con Ryan Reynolds se convirtió en uno de los fracasos más sonados del cine de superhéroes, con un 26% en Rotten Tomatoes y hasta bromas que el propio Reynolds ha perpetuado con humor en Deadpool (2016), riéndose de sí mismo, rogando que su atuendo no sea verde ni animado.

    Y es que en ese momento el uniforme estaba hecho con CGI, con la lógica del estudio de que si se genera por energía del anillo, debería verse como energía. El resultado fue una pieza demasiado digital que envolvía a Reynolds de forma antinatural, con un efecto visual que ha envejecido fatal. El actor ha lamentado la atención a los FX cuando debían haberse concentrado más en el guion y en los personajes, y por ello parece que Lanterns ha tomado el camino contrario: traje físico, sin píxeles, colores apagados, estética militar, pero... ¿quizá ha ido demasiado lejos en la dirección opuesta?

    Rizando el rizo, algunos de los fans que critican el nuevo traje ya murmullan que el de Reynolds era mejor, algo que habría resultado impensable hace cinco años. Hay cierta lógica en la corrección, eso sí, pero quizá la lectura tenga que ver con el tono más oscuro y terrenal que propone la serie, que busque ser apagada y gris para ir plantando el camino, guardándose la carta maestra del verde brillante y los efectos lumínicos para algo más grande en el Universo DC en construcción. Si funciona, abre la puerta a una película de Linterna verde con todos los elementos cósmicos a máxima potencia, con un presupuesto digno de pantalla grande, donde el verde sea protagonista absoluto. Tampoco hay que descartar el “hate” acumulado de los nostálgicos del Snyderverso que no acaban de aprobar el nuevo mundo de James Gunn ¡Como si no hubiera ocurrido exactamente lo mismo en el tráiler de Superman (2025)!

    Qué significa el nuevo traje para el Cuerpo de Linternas Verdes en el DCU de James Gunn

    Y hablando de la película de Gunn, lo que Lanterns está haciendo con el traje no es un accidente aislado, en aquella, Nathan Fillion debutó como Guy Gardner con una vestimenta completamente física y práctica, sin energía construida por el anillo, en blanco y negro con apenas detalles esmeralda. La explicación narrativa entonces fue que era un traje proporcionado por Lord Tech, la organización de Maxwell Lord, lo que justificaba los colores corporativos. Un caso diferente al de Hal Jordan en Lanterns, pero que apunta en la misma dirección: el DCU de Gunn parece estar estableciendo que la ropa del Cuerpo son prendas textiles, no construcciones lumínicas, al menos en su versión terrestre.

    Esta lectura encaja perfectamente con el tono de Lanterns, que ha adoptado True Detective (2014-) como referencia confesa por sus creadores, Chris Mundy, Damon Lindelof, y Tom King, y eso marca el registro visual. Los detectives de esa ficción no llevaban un traje de luz y un Linterna Verde en una serie de crimen tampoco lo haría de forma consistente. El aspecto militar o policial de la chaqueta de Hal Jordan, con su cuero y su Kevlar, evoca a un piloto de pruebas o un agente de operaciones especiales más que a un superhéroe de cómic clásico, lo que no es incoherente con la personalidad del personaje, que en los cómics surgió del mundo de la aviación militar, donde era piloto de pruebas.

    La pregunta que queda abierta es qué pasará cuando John Stewart, el personaje de Aaron Pierre, finalmente reciba el anillo y el traje. En la serie, Stewart lleva dos meses entrenando con Jordan sin haber vestido el uniforme todavía. Algunos apuntan a que su estreno como Linterna podría ser el momento de un diseño más colorido y definitivo, guardándolo para un punto dramático de la primera temporada. Aunque Stewart también tiene raíces militares en los cómics y en la Liga de la Justicia animada, donde fue la versión del personaje más conocida para toda una generación. Si Lanterns es el punto de partida de ambos personajes, tiene todo el sentido que el traje evolucione junto a ellos.

  • Dónde se encuentra el reparto de Hannah Montana en la actualidad

    Dónde se encuentra el reparto de Hannah Montana en la actualidad

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Han pasado más de quince años desde que Miley Stewart se quitara la peluca rubia y dijera adiós a Hannah Montana, y sin embargo la serie de Disney Channel sigue ocupando un lugar afectivo en la memoria de toda una generación. 

    Lo que ocurrió después con su reparto es, dependiendo de a quién mires, una historia de reinvención, de supervivencia o de aquello tan cinematográfico que es el peso de haber sido famoso demasiado pronto. 

    En esta guía repasamos, uno por uno, qué ha sido de los actores y actrices que poblaron Malibu y el instituto Seaview durante cuatro temporadas.

    Miley Cyrus

    Si hay un caso en la historia reciente del pop y del entretenimiento que ilustre con más claridad lo que significa dejar una imagen para construir otra, ese caso es Miley Cyrus. La transición desde Hannah Montana hasta el ciclo Bangerz fue tan deliberada y tan ruidosa que durante un tiempo resultó difícil ver la estrategia detrás del escándalo. 

    Hoy, con la perspectiva que da el tiempo, queda claro que Cyrus sabía lo que hacía: necesitaba matar a Hannah para poder existir como artista adulta, y lo hizo con una contundencia que no todo el mundo supo leer en su momento.

    Su carrera musical ha tenido altibajos notables, pero Endless Summer Vacation y, sobre todo, el éxito masivo de Flowers en 2023 —número uno en decenas de países y uno de los singles más escuchados del año— confirmaron que Cyrus tiene algo que muy pocos artistas surgidos de la factoría Disney han conseguido mantener: relevancia genuina, no solo reconocimiento. 

    Como actriz, sus apariciones han sido más esporádicas. La comparación más justa no es con Selena Gomez, que ha optado por una trayectoria más controlada y transparente en lo emocional, sino con Madonna: la misma disposición a reinventarse cada pocos años aunque eso implique perder a parte de la audiencia anterior.

    Emily Osment

    Emily Osment fue, durante las cuatro temporadas de Hannah Montana, la mejor actriz del reparto. Su Lilly Truscott tenía una dimensión cómica y una naturalidad que dejaba en evidencia lo mucho que el formato de la serie limitaba a quienes la rodeaban. Que su carrera posterior no haya alcanzado la visibilidad que su talento merecía dice más sobre cómo funciona la industria que sobre sus capacidades.

    Osment ha trabajado de manera constante en televisión, con papeles protagonistas en series como Una chef en casa, donde sostuvo cinco temporadas con una solidez que en una producción de mayor presupuesto le habría generado nominaciones. 

    Más recientemente, su incorporación a El joven Sheldon en el papel de Mandy McAllister le ha dado la visibilidad que llevaba años mereciéndose, y ha sabido aprovecharla con una composición que equilibra comedia física y vulnerabilidad emocional con una facilidad que recuerda, salvando las distancias, a lo que hacía Laura Dern en sus primeros trabajos en televisión: encontrar la verdad dentro del género. 

    Gracias a la expansión del universo The Big Bang Theory, protagoniza El primer matrimonio de Georgie y Mandy, donde continúa encarnando a Mandy McAllister. La ficción ya tiene dos temporadas y ha sido renovada por una tercera.

    Su hermano Haley Joel Osment, que fue niño prodigio del cine con El sexto sentido, ha tenido una trayectoria igual de discreta pero digna.

    Jason Earles

    Jason Earles tiene el honor —o la carga, según se mire— de haber interpretado a un adolescente cuando ya había superado los treinta años, y de haberlo hecho de manera convincente como para que nadie lo cuestionara durante cuatro temporadas. 

    Jackson Stewart fue el hermano gracioso, el alivio cómico, el personaje que la serie usaba cuando necesitaba bajar la tensión dramática, y Earles lo bordó con una generosidad de actor secundario que merece más reconocimiento del que suele recibir.

    Desde el final de Hannah Montana, Earles ha combinado el trabajo en televisión —incluyendo la serie de Disney XD Wasabi Warriors, donde tuvo un papel protagonista durante cuatro temporadas— con una presencia cada vez más activa en convenciones y eventos de cultura pop, donde su carisma natural le ha permitido construir una comunidad de seguidores leales. 

    No ha buscado el salto al cine dramático ni ha intentado reinventarse como actor serio, y hay algo honesto y refrescante en esa decisión. La comparación más adecuada sería con Joey Lawrence, otro actor surgido de la televisión familiar que encontró su sitio dentro de ese mismo ecosistema sin pretender salir de él. No todo el mundo necesita ser Meryl Streep. A veces basta con ser muy bueno en lo que eres.

    Mitchel Musso

    La trayectoria de Mitchel Musso es, de todas las del reparto, la más dolorosa de repasar. Oliver Oken fue durante años el mejor amigo de la protagonista, el personaje con más potencial cómico del trío principal, y Musso lo interpretó con una energía y un timing que auguraban una carrera más sólida de la que ha tenido.

    En el plano profesional, ha trabajado en series como Par de reyes para Disney XD y ha intentado desarrollar una carrera musical en paralelo, con resultados modestos. 

    Es imposible no pensar en casos como el de Shia LaBeouf —otro actor surgido del ecosistema Disney que ha tenido una relación complicada con sus propios demonios— aunque la diferencia es que LaBeouf canalizó parte de esa turbulencia en trabajos cinematográficos de riesgo real. 

    Billy Ray Cyrus

    Billy Ray Cyrus llegó a Hannah Montana siendo una estrella del country con un éxito masivo a sus espaldas —Achy Breaky Heart es una de esas canciones que han trascendido el género hasta convertirse en fenómeno cultural— y una carrera en declive que la serie revitalizó de manera inesperada. 

    Su Robby Ray Stewart fue uno de los padres más queridos de la televisión familiar de la década de 2000, un personaje que funcionaba porque Cyrus no intentaba actuar: simplemente era él.

    Desde el final de la serie, su vida profesional ha estado marcada por un hitos muy positivo: su colaboración con Lil Nas X en Old Town Road en 2019, que se convirtió en uno de los singles más exitosos de la historia de Billboard y le devolvió una relevancia que ya parecía improbable. 

    En su actitud ante la fama y sus contradicciones, Cyrus padre recuerda a Kenny Rogers: un artista de raíces country que supo adaptarse a los tiempos sin perder del todo su identidad original.

    Moisés Arias

    Moisés Arias fue, en su momento, la revelación más inesperada de Hannah Montana. Rico, el niño millonario caprichoso y megalómano que aparecía en la serie como antagonista recurrente, era un personaje que en manos de otro actor habría resultado simplemente molesto. Arias lo convirtió en algo divertido y, en sus mejores momentos, casi inquietante, con una intensidad que estaba varios escalones por encima de lo que la serie pedía.

    Su trabajo en A dos metros de ti confirmó la transición hacia la adultez cinematográfica. Hoy Arias es uno de los actores surgidos de Disney que más seriamente ha apostado por el cine de autor y el drama adulto, y la comparación más natural es con Freddie Highmore, otro ex niño actor que ha construido una carrera adulta sólida y deliberada, eligiendo proyectos con criterio antes que con urgencia. 

    Cody Linley

    Cody Linley interpretó a Jake Ryan, el interés romántico de Miley en varias temporadas de la serie, con el tipo de atractivo despreocupado que Disney cultivaba con precisión industrial en aquella época. No era el papel más exigente del reparto, y Linley lo interpretó con corrección sin llegar a trascenderlo.

    Su trayectoria posterior ha sido discreta. Ha participado en proyectos de bajo presupuesto, ha tenido una presencia notable en el circuito de reality shows —incluyendo su paso por Dancing with the Stars— y ha mantenido una vida pública activa a través de las redes sociales, donde conecta con los fans de la serie. 

    No ha intentado forzar una carrera cinematográfica para la que quizás no tenía las herramientas, y esa honestidad tiene su propio mérito. La comparación más adecuada sería con los actores de reparto de Salvados por la campana: figuras que formaron parte de un fenómeno cultural sin ser el motor del mismo, y que han aprendido a vivir con ese legado sin que les pese demasiado.

    Dolly Parton

    Dolly Parton apareció en Hannah Montana siendo ya una leyenda y lo hizo con la misma generosidad y la misma ausencia de ego que define todo lo que toca. Su papel como la tía Dolly fue, en el fondo, una extensión de su propio personaje público: exuberante, cálida, y desprovista de pretensión. 

    Que una artista de su talla aceptara aparecer en una serie de Disney Channel dice todo sobre su relación con el entretenimiento popular: Parton nunca ha considerado que haya géneros menores.

    Desde entonces, y esto es lo extraordinario, Parton ha seguido siendo Dolly Parton a un nivel que resulta casi incomprensible. Ha sido incluida de todas formas en el Salón de la Fama. Ha donado millones de dólares a proyectos de alfabetización y a la investigación de la vacuna contra el COVID-19. Ha publicado álbumes, ha sido nominada a los Grammy, al Oscar y al Globo de Oro. 

    La comparación no es con ninguna actriz de su generación sino con Johnny Cash: artistas que trascienden el género y la época porque lo que venden no es un sonido sino una forma de estar en el mundo.

    Shanica Knowles

    Shanica Knowles interpretó a Amber Addison, una de las antagonistas recurrentes de Hannah Montana, con una seguridad en sí misma y un timing cómico que hacían de cada una de sus apariciones un pequeño placer. 

    Era el tipo de papel —la chica popular y maliciosa— que en manos de alguien menos hábil habría resultado unidimensional, pero Knowles encontró siempre matices suficientes para que el personaje funcionara.

    Su carrera posterior ha combinado la actuación con la música —ha lanzado material como cantante con una voz notable— y ha mantenido una presencia activa en proyectos de televisión y cortometrajes. 

    No ha alcanzado la visibilidad masiva que su talento podría haber generado en otras circunstancias, pero sigue trabajando con consistencia en una industria que no facilita las cosas a quienes no encajan en categorías predefinidas. 

    En ese sentido, su trayectoria recuerda a la de Keke Palmer en sus primeros años: una artista con capacidades evidentes en varios registros que tardó en encontrar el proyecto que permitiera mostrarlas todas a la vez. 

    Anna María Pérez de Tagle

    Anna María Pérez de Tagle compartió con Shanica Knowles el papel de antagonista en Hannah Montana como Ashley Dewitt, la otra mitad del dúo de chicas populares que hacían la vida imposible a Miley. 

    Filipina-americana, Pérez de Tagle aportó al reparto una diversidad que Disney Channel empezaba a incorporar de forma tímida en aquellos años, y lo hizo con una naturalidad y una presencia escénica que iban más allá de lo que el guión le pedía.

    Tras el final de la serie, ha desarrollado una carrera que combina la actuación en televisión —con apariciones en Camp Rock 2 y diversos proyectos de menor escala— con una carrera musical activa. 

    Su trayectoria recuerda, en su bifurcación entre la actuación y la música y en su apuesta por la representación, a la de Lea Salonga: una artista filipina que encontró su lugar en el entretenimiento internacional sin renunciar a sus raíces ni a su comunidad.

  • Lo mejor de Tamar Novas después de 'Mar adentro' y hasta 'Caminando con el diablo'

    Lo mejor de Tamar Novas después de 'Mar adentro' y hasta 'Caminando con el diablo'

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Veintidós años han pasado desde que Tamar Novas ganara el Goya a Actor Revelación por  Mar adentro (2004), aunque la historia de este gallego arranca media década antes, cuando José Luis Cuerda lo descubre de niño para La lengua de las mariposas (1999). Desde entonces, Novas ha pasado por los culebrones diarios sin despegarse del cine de prestigio, con Elisa y Marcela (2019) como otro gran puntal en su carrera.

    Y es que, poco antes de la pandemia, Tamar Novas empieza a estar hasta en la sopa. Encadena series de calidad, como Fariña (2018), El Ministerio del Tiempo (2015) o Veneno (2020), cuando estas todavía eran excepcionales. Pasa rápidamente de los roles de reparto a los principales en producciones de carácter pop y, en las dos temporadas de Clanes (2024), demuestra que no sólo Quim Gutiérrez puede hacerle frente a Clara Lago.

    Ahora, con el estreno inminente de Caminando con el diablo (2026) en salas y de Pizza Movies (2026) en el Festival de Málaga, toca repasar cuáles han sido los mayores hitos de un actor heterodoxo y en pleno auge. La guía que le dedicamos en JustWatch está ordenada por años; no querréis perderos nada. ¿Vamos?

    Los abrazos rotos (2009)

    Novas era Diego, el secretario, mecanógrafo y lazarillo de Lluís Homar en Los abrazos rotos (2009), un formidable gazpacho cinéfilo de melodrama puro y noir a lo Douglas Sirk, pizca de Fassbinder, y parte de Cassavetes, aderezado del humor único y genial de nuestro manchego favorito, Pedro Almodóvar. De nuevo el cineasta hace estallar en la pantalla algo único, otro relato casi hipnótico filmado en estado de gracia sobre los procesos de creación y las menudeces humanas sin las que no existirían.

    Si Volver (2006) os entusiasmó, hablamos de aquel mismo Almodóvar y sí, recomendamos Los abrazos rotos aunque la presencia de Diego sea más bien testimonial porque verle casi veinte años más joven es aún hoy un espectáculo.

    La playa de los ahogados (2015)

    Seis años más tarde y diez antes de Rondallas, representaría lo más hondo de Galicia en La playa de los ahogados (2015), junto con Luis Zahera y Marta Larralde, como el hermano de una mujer desaparecida la misma noche del naufragio que está en el origen de varios misterios y secretos del pasado.

    La película de Gerardo Herrero, basada en una novela de Domingo Villar, comparte no pocas características con La isla mínima (2014): el caso criminal, la pareja de policías de bagaje y objetivos vitales dispares y cierta estructura narrativa; y otra fundamental, la influencia del paisaje y de la superstición en la Galicia de las meigas, el trasgo y la Santa Compaña.

    El desorden que dejas (2020)

    Otro de los grandes secundarios de Tamar Novas le permitió elevar el porte de Inma Cuesta, su pareja en El desorden que dejas (2020); un título más en los no-pocos thrillers de su filmografía. Carlos Montero, su artífice, es experto en esto del vicio: ya había firmado Élite (2018) con Darío Madrona, y aquí aplica una fórmula similar: hay una maestra muerta, adolescentes difíciles de llevar, tramas entre lo morboso y lo turbio, y un misterio que vertebra la totalidad de la primera y única temporada (es una miniserie).

    Tan exorbitadamente gallega y azul como La playa de los ahogados o la posterior Rapa (2022), El desorden que dejas trata de tú a cualquier producción internacional de ese género de pueblo bucólico pero siniestro que tan bien se les da a los británicos.

    A mil kilómetros de la Navidad (2021)

    ¡Porque Tamar Novas puede hacer protagonistas y comedia! ¡Repito…! Con A mil kilómetros de la Navidad (2021), se puso al frente de la primera película española navideña tontipop original de Netflix. Raúl (Novas) es un treintañero que odia los villancicos, los Reyes Magos y todo lo que huela a espíritu navideño. Así que cuando tenga que auditar una fábrica de turrones y deba compartir casa con la encantadora profesora del pueblo (Andrea Ros), este Grinch madrileño deberá aprender a sobrevivir a su peor pesadilla. Ya sabes cómo sigue la cosa.

    Lo dicho: la película de Álvaro Fernández Armero, experto cineasta comercial tras Los Muértimer (2025), es exactamente lo que promete. Pero justo por ello, a Novas le vemos pasarlo en grande, como nunca.

    Cuerpo abierto (2022)

    Ponle El maestro que prometió el mar (2023), pero en clave de terror folk. Basada en un relato de Xosé Luis Méndez Ferrín, Cuerpo abierto (2022) cuenta una historia ambientada a principios del siglo pasado y anclada en un pueblo de la frontera. Allí acude un joven maestro, interpretado con el asombro y la intensidad debida por nuestro Tamar Novas, con la sana intención de hacer que la razón ilumine al menos a los más jóvenes.

    Pero no hay modo. Allí, las pasiones circulan sin atender a razones en este territorio asalvajado entre la modernidad y la tradición, los vivos y los espíritus que los vigilan (guardándolos, o todo lo contrario). Una de las grandes películas del fantástico español reciente, igual que Coven (2020) o Noche (2025), y con tintes tan gallegos como El desorden que dejas.

    Nowhere (2023)

    Tamas Novas no ha dejado nunca de ser un portentoso actor de reparto, como lo demuestra la nominación al Goya a Rondallas. Ahora, en Nowhere (2023) el reto interpretativo fue emocional, a la par que físico. Recordamos a este thriller algo más denostado que la anterior aventura en aguas abiertas Mediterráneo (2021).

    Tratando de escapar de España en un futuro distópico, mujeres y niños huyen escondidas en contenedores marítimos. Claro está que el personaje de Castillo acabará sola y embarazada atrapada en un contenedor a la deriva (sí, esquivando spoilers, el pobre Tamar Novas ayuda como puede). Sudor, intensidad y olor a salitre. Ni un momento de descanso, sólo apto para fans de las películas de peligros en el mar.

    Rondallas (2026)

    Novas anda preparando un nuevo thriller con Daniel Sánchez Arévalo, pero de momento nos quedamos con la más reciente colaboración del tándem. En Rondallas (2026), que lo nominó al Goya como Actor de Reparto, hace de jefe de banderilleros de la rondalla que un pequeño pueblo marinero gallego monta para dejar el luto de un accidente pesquero atrás.

    Una rondalla, si te lo preguntas, es una agrupación de música tradicional en la que participan desde niños hasta ancianos, un espectáculo tan simplemente cuqui como la película, la mejor oda a las fiestas mayores de verano desde Verano 1993 (2017). Aquí Novas viste de carisma y extravagancia al pobre banderillero, y como en A mil kilómetros de la Navidad, parece haber disfrutado muchísimo. Que así siga.

  • 7 documentales que revelan el lado oscuro de los realities (de menos a más perturbadores)

    7 documentales que revelan el lado oscuro de los realities (de menos a más perturbadores)

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Todo el mundo está hablando de la nueva serie documental de Netflix, La cruda realidad: Dentro de America's Next Top Model, desde su estreno. El show repasa lo que ocurrió detrás de America's Next Top Model, el reality que definió una era y que lanzó (o “intentó” lanzar) a decenas de modelos al estrellato.

    Durante años consumimos este tipo de programas como entretenimiento puro sin preguntarnos demasiado qué ocurría fuera de cuadro. Pero ahora podemos sumergirnos en el detrás de escena, ya que el documental analiza las polémicas, decisiones de producción y dinámicas que marcaron el programa, preguntándose hasta qué punto el formato protegía realmente a quienes participaban. 

    Y aunque este estreno está en boca de todos, no es el único que se ha atrevido a mirar el fenómeno reality con lupa. Desde competencias de talento hasta realities familiares y experimentos televisivos extremos, aquí tienes otros 7 documentales que exploran cómo se construye (y a veces se desmorona) la maquinaria del reality.

    Dark Side of Reality TV (2024)

    Durante los 2000 y 2010, realities de supervivencia, transformación y competencia dominaron la televisión por cable. Dark Side of Reality TV dedica 10 episodios a formatos como Lucha por sobrevivir (2000), Esta casa era una ruina (2003) y Pesadilla en la cocina (2005), entre otros, para analizar qué ocurría más allá de lo que veíamos en pantalla.

    Lo que es interesante de esta serie, es que no se centra en un único escándalo, sino en los patrones del género. Desde presión extrema, decisiones de edición, hasta el impacto real en concursantes y familias. Lo recomiendo si te interesa entender cómo funciona la maquinaria del reality como industria. 

    For Real: La Historia De Los Realities (2021)

    A diferencia de Dark Side of Reality TV, que ponía el foco en los problemas y controversias, For Real: La Historia De Los Realities adopta un enfoque mucho más histórico y analítico. Es una serie de 7 episodios que recorre la evolución del género desde formatos pioneros como The Real World hasta fenómenos masivos como Las Kardashians, analizando cómo pasaron de experimento televisivo a fuerza cultural dominante.

    Es fascinante escuchar a productores, ejecutivos y participantes explicando no sólo cómo se diseñaban los programas, sino también cómo construyeron una industria masiva y por qué conectaron tanto con el público. Lo recomiendo para quienes sienten curiosidad por el origen y la evolución del género.

    The Biggest Loser': La verdad del reality para perder peso (2025)

    En 2004 se estrenó The Biggest Loser, un reality donde los participantes competían por perder la mayor cantidad de peso posible a través de entrenamientos intensos y dietas estrictas. El programa fue un éxito internacional y durante años se presentó como una historia inspiradora 

    de transformación personal.

    Saltamos en el tiempo a 2025, donde el documental The Biggest Loser': La verdad del reality para perder peso vuelve a ese fenómeno con más distancia y crítica. A través de testimonios de ex concursantes y expertos, se analiza el impacto físico y psicológico del formato y cómo la presión televisiva influyó en esas “transformaciones”. 

    De esta lista es el más parecido a La cruda realidad: Dentro de America's Next Top Model, aunque un poco más serio. Por lo que si te gustó ese documental este tampoco te lo puedes perder. 

    Predators (2025)

    Predators en el momento de su estreno pasó un poco por debajo del radar, pero si te interesan los debates éticos similares a otros títulos de esta lista, este encaja muy bien. El documental analiza el fenómeno de To Catch a Predator (2004), el polémico programa en el que presuntos depredadores sexuales eran confrontados en cámara como parte de una operación encubierta. 

    El formato en sí ya partía de un tema extremadamente delicado, así que el documental no necesita exagerar nada. Más que destapar un escándalo oculto, lo que examina son las implicaciones legales y éticas del reality, dejando en manos de la audiencia responder a la pregunta: ¿era justicia televisada o entretenimiento explotando casos reales? 

    Gente luminosa y feliz (2023)

    Aunque no gira exclusivamente en torno a un programa de competencia, Gente luminosa y feliz examina el fenómeno detrás de la familia Duggar y el éxito televisivo de 19 Kids and Counting. El reality seguía la vida cotidiana de la familia famosa por tener 19 hijos y promover valores cristianos ultraconservadores. Durante años se presentó como una serie familiar casi inofensiva, centrada en rutinas domésticas y crianza multitudinaria pero de fondo ocultaba mucho más.

    El documental es serio y por momentos incómodo, pero logra muy bien ir más allá de la superficie y analizar el contexto ideológico y las estructuras de poder que rodeaban al programa. Incluye testimonios y archivos para resaltar no solo el escándalo, sino también el sistema que permitió que esa imagen pudiera prosperar en televisión durante tanto tiempo.

    American Cannibal (2006)

    En plena fiebre del todo vale televisivo, dos guionistas logran vender al polémico productor Kevin Blatt, la idea de un reality extremo: abandonar concursantes en una isla, llevarlos al límite del hambre y empujarlos hacia el canibalismo como giro final. La premisa era una locura que obviamente no llegaría a puerto, pero lo que sí vio la luz fue el documental que sigue el desarrollo de ese proyecto y cómo empieza a desmoronarse incluso antes de grabar un piloto.

    American Cannibal tiene un tono que oscila entre sátira y denuncia. Es de esos documentales que no puedes dejar de ver, aunque quieras. El punto de quiebre en la producción llega con la misteriosa enfermedad (y supuesto coma) de un miembro del elenco. Es incómodo si, casi absurdo por momentos, pero funciona como reflexión sobre hasta dónde puede llegar la televisión en busca de impacto.

    The Contestant: Desnudo en televisión (2023)

    Este es tan cruel, que cuesta creer que existió.  A finales de los 90, un programa japonés llamado Susunu! Denpa Shonen llevó la idea de reality al extremo más extremo: un joven comediante fue aislado, completamente desnudo, en un apartamento, obligado a sobrevivir participando en concursos por correo hasta ganar suficiente dinero en premios para liberarse.

    The Contestant: Desnudo en televisión recupera ese experimento con entrevistas y archivo, mostrando cómo algo que se emitía como entretenimiento terminó teniendo consecuencias muy reales para su protagonista. Es incómodo de ver pero no morboso, recomendable si te interesa entender los límites éticos del entretenimiento.

  • La próxima película de terror sobre Pinocho tiene tanto sentido que da miedo

    La próxima película de terror sobre Pinocho tiene tanto sentido que da miedo

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    La llegada del tráiler de Pinocchio: Unstrung (2026) seguramente no despierte más reacción que resignación entre los que ven cómo otra versión de terror de un personaje de dominio público llega a los cines. El “Universo de la Infancia Retorcida”, el mismo que nos dio Winnie the Pooh: Miel y Sangre (2023), ha estado expandiéndose a una velocidad de vértigo, con Bambi: La venganza (2025), y Peter Pan: Pesadilla en Nunca Jamás (2025) y ahora Pinocho se suma al matadero.

    Pero cuidado, ahora hay una diferencia, esta vez el tráiler tiene un aspecto sorprendentemente decente, muertes bastante brutales y un Pepito Grillo de pesadilla con la voz de Robert Englund, el mismísimo Freddy Krueger. Pero sobre todo hay algo más importante: convertir a Pinocho en un asesino tiene una lógica de la que carece convertir a Winnie the Pooh en un asesino. Vamos a explorar por qué, y cómo ver las versiones oscuras que ya existen del niño de madera que confirman que esta vez, el “Poohiniverse” puede tener razón.

    Pinocho siempre ha sido bastante oscuro, aunque no lo parezca

    Puede parecer una gamberrada trasladar un cuento infantil al terreno del cine de explotación, pero en este caso conviene recordar qué era exactamente Pinocho en su versión original. La novela de Carlo Collodi, publicada por entregas entre 1881 y 1883, es una de las obras más extrañas e inquietantes de la literatura infantil. En ella, Pinocho no es el precioso muñeco de madera con anhelos, es una creación ingrata, a veces cruel, que solo aprende sus lecciones a través del sufrimiento físico reiterado. En la historia original, el primer Pepito Grillo que aparece es aplastado por Pinocho con un martillo en las primeras páginas y regresa como fantasma.

    El propio Pinocho acaba colgado de una encina hasta que lo da por muerto una lechuza, un cuervo y una corneja. Guillermo del Toro lo resumió de forma perfecta en múltiples entrevistas, llegando a decir que “vi la película de Disney cuando era muy pequeño y es una de las más terroríficas que he presenciado nunca. El libro original es aún más aterrador”. Por eso su Pinocho (2022), una joya de stop-motion, se inclina hacia el territorio existencial: la muerte, el fascismo, la soledad, la relación entre padres e hijos. Es una película para adultos disfrazada de cuento.

    Pero ya en la versión animada de Disney de Pinocho (1940), supuestamente infantil, tiene una buena colección de momentos de puro terror. No es solo que la mirada vacía de la marioneta sin vida sea extraña de por sí, tocando las claves del valle inquietante: desde la macabra colección de relojes de Gepetto, a la isla de los placeres con la esclavitud y el secuestro de niños, o la representación expresionista de la transformación a los niños en burros, sigue siendo especialmente traumática décadas después.

    Otras versiones ya exploraron ese lado turbio antes

    No hace falta inventarse la oscuridad de Pinocho porque el material siempre ha estado ahí. Pinocho, en esencia, es un cuento de body horror: un cuerpo que no le pertenece del todo a su habitante, con una nariz que delata y una humanidad que hay que ganarse a base de dolor. Hay varias películas que la han explorado con distintos grados de éxito. Además de la de del Toro, la Pinocho (2019) de Matteo Garrone fue la última adaptación italiana de acción real con Roberto Benigni como Geppetto—él mismo fue “el niño” en una versión bastante bizarra—, y también es convulsa, turbia y profundamente extraña, fiel al tono del libro de Collodi en su representación de la miseria y la injusticia. Visualmente es un prodigio, aunque le falta la chispa emocional que del Toro consigue con muñecos.

    Luego está la olvidada Pinocho y el Emperador de la Noche (1987), otra adaptación animada de Filmation que supuestamente era una continuación del cuento y que traumatizó a toda una generación a la que se le vendió como algo apto para niños. Eran los duros años 80 y hay monstruos y seres terroríficos, o escenas como la conversión de Pinocho en marioneta a manos de un titiritero ante todo un circo dignas de cine de terror adulto. Algunas llegaron a censurarse para su emisión televisiva porque le daban pesadillas en los niños. No es raro que alguien que la vio con seis años la recuerde con aprensión.

    Lo que Pinocchio: Unstrung quiere hacer ya se hizo… hace 30 años

    Efectivamente, hay versiones infantiles que dan miedo, pero aquí llega la parte interesante. La idea de un Pinocho convertido en asesino al estilo slasher no es nueva. En 1996, la película La venganza de Pinocho (Pinocchio's Revenge) era exactamente eso: un slasher con todos los ingredientes de Muñeco diabólico (1988), tomando el concepto de Chucky y aplicándolo con bastante fidelidad al muñeco de madera. Una abogada trae a casa un Pinocho de madera que pertenecía a un asesino condenado a muerte, su hija se encariña con él, y empiezan los asesinatos empiezan. Es exactamente lo que parece.

    Pinocchio: Unstrung puede diferenciarse en varios frentes. Lo más llamativo del tráiler, además del nivel de brutalidad de las muertes—que incluyen cosas como la nariz atravesando un pie bajo la ducha o tripas recogidas con la misma parsimonia con la que uno recoge la compra—es que el director Rhys Frake-Waterfield ha construido a Pinocho como un animatrónico práctico, con el artesano de efectos Todd Masters al frente. Eso da al muñeco una presencia física real que las versiones digitales baratas no consiguen. La gran apuesta conceptual es que Pepito Grillo sea también muy siniestro, el que convence a Pinocho de que debe cosechar partes humanas para convertirse en un niño de verdad. La antítesis del de Disney, en vez de la buena conciencia es el villano que corrompe.

    Con este nivel de sangre y una mejora técnica aparente se plantea como candidato a hacerle competencia a la saga Terrifier en la jerarquía del gore contemporáneo. El presupuesto de las películas del Universo de la Infancia Retorcida suele ser modesto, y sus limitaciones se han notado antes, pero si Frake-Waterfield ha apostado de verdad por los efectos prácticos esta vez, como sugiere la presencia de Masters, podría sorprender como hizo la casa de Charles Band, la Full Moon en su día. Terrifier 2* (2022) demostró que con presupuesto humilde y matanzas contundentes se puede hacer taquilla en serio, y de momento, el tráiler de Pinocchio Unstrung al menos parece saltar la letra del abecedario que lleva de la serie Z a la B.

  • Todas las películas de terror que necesitas ver antes de ‘Scary Movie 6’

    Todas las películas de terror que necesitas ver antes de ‘Scary Movie 6’

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Con Scary Movie 6 (2026) a punto de arrasar en cines, conviene hacer los deberes. La franquicia siempre ha funcionado como un espejo deformante del terror contemporáneo, y quien no conozca las originales que la última secuela ha elegido para hacer mofa de ellas se va a perder la mitad de los chistes.

    Esta lista recoge los diez títulos de terror más recientes que la nueva entrega tiene intención de parodiar, al menos lo que deja caer en su atolondradísimo tráiler. Los ordenamos del más clásico al más fresco y te ayudamos a localizar dónde ver cada uno antes de que llegue al cine para que vayas bien preparado.

    10. Scream VI (2023)

    La última aparición de las hermanas Carpenter antes de salir de la saga también en la vida real fue en Nueva York. Ghostface las sigue en Scream VI (2023), la entrega que más rompe con la fórmula del whodunit clásico para convertirse en un slasher de persecución urbana sin respiro con secuencias estupendas como la del metro, lo que deja claro por dónde van a ir los Wayans.

    Quien conozca Scream (1996) ya sabe que la saga siempre se ha reído de sí misma, y Scary Movie (2000) ya explotó eso a fondo, pero el hecho de ser más accesible para nuevos espectadores que sus predecesoras marcará el tono de toda esta nueva entrega, aunque no tenga nada que ver con Smile (2022) y sus terrores sobrenaturales.

    9. El asesino de los ojos de corazón (2025)

    San Valentín convertido en pesadilla: un asesino en serie con una fijación romántica bastante retorcida, solo asesina a parejitas y enamorados. El asesino de los ojos de corazón (2025) mezcla comedia romántica y slasher con conciencia de su propia ridiculez, lo que la hace muy parodiable, y es exactamente el tipo de película que Scary Movie 6 va a destrozar con afecto.

    Como cuando La novia de Chucky (1998) se mofó del romance dentro del terror, tiene un punto de serie B autoconsciente que la convierte en una candidata perfecta para chotearse de su asesino de ojos de piruleta, aunque igual va con más hiel de la cuenta, ya que el guion podría tener trazas de la Scream 7 (2026) que pudo haber hecho Christopher Landon cuando salió del proyecto tras las controversias.

    8. M3GAN (2022)

    Una muñeca de inteligencia artificial diseñada para ser la compañera perfecta de una niña decide tomarse su trabajo demasiado en serio. M3GAN (2022) es terror tecnológico con alma de sátira del consumismo y la crianza delegada, rodada con una autoconciencia que la convertía en casi-comedia de terror.

    Su personaje titular ya era un meme desde los tik toks con su baile, lo que hace un poco obvia la parodia vista en el tráiler. Comparte con Weapons* (2025) un punto de risa consciente que no lo parece, aunque M3GAN prefiere el espectáculo casi slasher, con un punto tecnológico que la hace perfecta para ver con el remake de Muñeco diabólico (2019).

    7. Terrifier 3 (2024)

    Art el Payaso vuelve por Navidad y la cosa no puede ir peor para todos los que cruzan su camino. Terrifier 3 (2024) lleva el gore más extremo del terror independiente a un nivel que hace que sus predecesoras parezcan comedias familiares, con secuencias que no habrán generado tanto debate en redes sociales como las más virales de La substancia (2024), pero seguramente porque subirlas en video harían que te prohíban la cuenta.

    Es la antítesis estilística del terror sereno a base de atmósfera y sugerencia, sin pudor ni filtro, como el gore cruel de Hostel 2 (2007), cine de terror de nicho que se ha convertido en fenómeno cultural, lo que la hace irresistible para la parodia. Aunque solo es para estómagos fuertes, imprescindible para entender hacia dónde ha ido el terror extremo en los últimos años.

    6. Déjame Salir (2017)

    Un chico negro visita por primera vez a la familia de su novia blanca y algo no encaja. Jordan Peele convirtió la tensión racial estadounidense en uno de los thrillers de terror más inteligentes de la última década. Déjame salir (2017) tiene una construcción de la amenaza tan sofisticada que la primera vez que la ves no sabes exactamente cuándo pasa de la dramedia indie al terror.

    Es la película de esta lista más analizada académicamente, lo que la convierte en objetivo perfecto para la ironía de Scary Movie 6, que tiene como artífices a dos hermanos racializados. Como Los pecadores (2025), usa el género fantástico para explorar la experiencia afroamericana con una capa de horror que amplifica el subtexto social, aunque Peele va a lo psicológico mientras Ryan Coogler prefiere el musical gore de época.

    5. Smile (2022)

    Una psiquiatra presencia el suicidio de una paciente que antes le sonríe de una manera que no se puede describir, a partir de ahí, la maldición de la sonrisa la persigue. Smile es terror sobrenatural inspirado en el j-horror, como Longlegs* (2024), aunque construido sobre una premisa simple que explota en una escalada de angustia casi insoportable.

    Su imagen central, esa sonrisa aberrante, ya forma parte del imaginario colectivo del terror reciente, lo que es parodiable… si no pillas su humor, ya que es algo así como Pulse (2001) con una dirección opuesta al estatismo de Kurosawa y un sano humor negro que no evita que sea bastante espeluznante cuando se lo propone.

    4. Weapons (2025)

    Zach Cregger—el mismo de Barbarian (2022)—vuelve con una estructura de historias entrelazadas que convergen en una pesadilla compartida sobre violencia y culpa en una pequeña ciudad americana. Weapons funciona como un rompecabezas donde cada pieza adquiere distintos significados cuanto más claro ves el cuadro completo.

    Podría ser la más cerebral de la lista junto a Déjame salir, pero Cregger acaba haciendo bastante mofa del género de brujas y ocultismos,  saltándose las convenciones del género, más interesado en las ideas del abandono suburbano muy presentes en El sótano del miedo (1991).

     3. La sustancia (2024)

    Una estrella de Hollywood en declive descubre un suero que le permite crear una versión mejorada de sí misma. Lo que sigue es uno de los viajes de body horror más extravagantes, repulsivos, y perturbadores del cine reciente. La sustancia de Coralie Fargeat es una sátira feroz de la industria del entretenimiento y la misoginia del envejecimiento, con una escalada visual con ambición gore pero con un mensaje que no tiene nada de serie B.

    Comparte con M3GAN la fascinación por un presente determinado por nuevas tecnologías y su moralina —aquí ozempic, en la otra las tablets como educadores de nuestros hijos— ambas bastante pop y accesibles, La sustancia busca más la provocación pura y ha generado suficiente conversación como para que Scary Movie 6 no la ignore, aunque, de nuevo, sus momentos más grotescos son bastante conscientes de ello, con una buena lección aprendida de la acidez de Society* (1989), y hacer chanza de ellos conlleva el riesgo de no resultar gracioso.

    2. Longlegs (2024)

    El FBI rastrea a un asesino en serie con una conexión sobrenatural que su agente más dotada no termina de comprender. Longlegs de Osgood Perkins apuesta por la atmósfera de pesadilla por encima de la lógica narrativa, con Nicolas Cage entregando una de sus actuaciones más desconcertantes, algo que es decir mucho.

    Aunque tenga un asesino, no tiene nada que ver con Terrifier 3, aunque su voluntad de desconcertar comparte con este la figura icónica que se presta a la imitación y la parodia, pese a que la descripción es suficientemente exagerada y grotesca en la original para reconocerse graciosa. El marketing viral que la rodeó sí que era material para risas, si Scary Movie 6 no saca partido a eso, al menos Ryan Murphy y su Grotesquerie (2025) intentó sacar provecho del momento.

    1. Los pecadores (2025)

    Dos gemelos regresan al Mississippi de los años 30 para montar un juke joint, y la noche termina en algo entre ataque vampírico, el blues sobrenatural y la tragedia americana. Los pecadores de Ryan Coogler es la película más ambiciosa de esta lista: terror, historia, música, y crítica racial entrelazados en un espectáculo que no se parece a nada de este año.

    Es la que más se aleja del terror de fórmula, lo que paradójicamente la hace más interesante para la parodia: Scary Movie 6 podría hacer oro con su mezcla de géneros o quedarse en la idea superficial de los gemelos, como Déjame salir, usa el horror como lente para la experiencia afroamericana, podría ser la recomendable de la lista para quien no sea fan habitual del género, pero también para los que disfrutaron de Abierto hasta el amanecer (1996).

  • Los mejores miembros de la Casa Targaryen en el universo de Game of Thrones, ordenados

    Los mejores miembros de la Casa Targaryen en el universo de Game of Thrones, ordenados

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    La Casa Targaryen es, sin discusión posible, la familia más fascinante que el universo de George R.R. Martin ha puesto sobre una pantalla. No hay otra estirpe en Game of Thrones ni en House of the Dragon que concentre tanta grandeza y tanta autodestrucción en proporciones tan similares, ni otra cuya historia genere tanto debate entre quienes la han seguido durante años. 

    Dragones aparte, lo que hace irresistible a los Targaryen es que son, en el fondo, una familia que lleva siglos destruyéndose a sí misma con una elegancia terrible. Hay Targaryen que gobiernan con fuego y hay Targaryen que, simplemente, arden. Aquí intentamos distinguir unos de otros.

    7. Viserys Targaryen — Game of Thrones

    Viserys ocupa el último lugar de esta lista, no porque sea un personaje mal escrito, sino porque es exactamente lo que pretende ser: un hombre mediocre convencido de su propia grandeza, y esa convicción resulta más patética que amenazante en casi todo momento. 

    Harry Lloyd lo interpreta con una soberbia frágil que recuerda, en sus peores momentos, a ciertos villanos de serie B que funcionan como advertencia moral antes que como antagonista real. El problema de Viserys dentro del universo Targaryen es que su maldad no tiene escala. Es cruel por impotencia, no por poder, y eso lo sitúa por debajo de cualquier otro miembro de la familia que haya tenido algo real que perder. 

    Su muerte a manos de Khal Drogo es, a nivel narrativo, la más justa de Game of Thrones: un hombre que reclamaba fuego recibió exactamente eso, y el mundo no se detuvo ni un instante. La comparación más honesta sería con Joffrey Baratheon, otro personaje construido sobre la crueldad del poder heredado, pero Joffrey tiene al menos la consistencia de su villanía. Viserys ni siquiera llega a eso.

    6. Aemond Targaryen — House of the Dragon

    Aemond es el personaje de House of the Dragon que más demuestra a las claras lo que la serie puede hacer cuando decide tomarse en serio a sus secundarios. Lo que en manos de otro showrunner habría sido el hermano antagonista de turno se convierte aquí en algo más perturbador e interesante: un hombre forjado en la humillación que ha convertido su resentimiento en una forma de disciplina casi monástica. 

    Ewan Mitchell lo interpreta con una contención que hace que cada momento en que pierde el control resulte genuinamente inquietante. Su relación con Vhagar, el dragón más viejo y letal de la serie, no es casual: Aemond no monta al dragón más impresionante por azar sino porque reconoce en esa bestia algo que se parece a él mismo. 

    La comparación que resulta más productiva no es con ningún Targaryen sino con Jaime Lannister en sus primeras temporadas en Game of Thrones: alguien a quien el espectador debería odiar sin reservas pero que resulta demasiado fascinante para mirar hacia otro lado. 

    Aemond está en el sexto puesto porque su arco, con toda su potencia, permanece subordinado a los de los personajes que lo rodean.

    5. Rhaenyra Targaryen — House of the Dragon

    Rhaenyra es el centro moral de House of the Dragon, lo cual no significa que sea un personaje moral. Esa distinción es importante. La serie la presenta como la protagonista legítima de su propio relato y luego se dedica, con una consistencia que no todo el mundo ha sabido apreciar, a mostrar las contradicciones y los errores de juicio que erosionan esa legitimidad sin anularla del todo. 

    Emma D'Arcy en la versión adulta del personaje, y Milly Alcock en la joven, construyen dos mitades de una misma persona con una coherencia que resulta admirable dado el salto temporal que la serie exige. 

    Rhaenyra quiere un trono que el mundo no está dispuesto a darle no solo porque sea mujer, sino también porque el mundo de House of the Dragon castiga a quienes tienen principios en los momentos equivocados. 

    La comparación inevitable es con Cersei Lannister: dos mujeres atrapadas en sistemas diseñados para excluirlas que responden a esa exclusión de maneras opuestas, y cuyas decisiones les cuestan exactamente todo. Rhaenyra está en el quinto puesto porque su historia, siendo extraordinaria, depende demasiado de los personajes que la rodean para brillar con luz propia.

    4. Daemon Targaryen — House of the Dragon

    Si hubiera que elegir un solo personaje que concentrase todo lo que hace fascinante a la Casa Targaryen, ese personaje sería Daemon. Arrogante, violento, tierno en los momentos más inesperados y capaz de la traición con la misma facilidad con que es capaz de la lealtad, Daemon es el tipo de personaje que la televisión de fantasía produce muy pocas veces: uno al que resulta imposible reducir a una función narrativa. 

    Matt Smith lo interpreta con una energía que recuerda, en su mejor versión, al trabajo de Pedro Pascal en The Mandalorian, no en el estilo sino en la capacidad de comunicar décadas de historia interior sin necesidad de palabras. 

    Lo que coloca a Daemon en el cuarto puesto y no más arriba es que su grandeza como personaje es casi siempre reactiva: brilla más cuando responde a lo que otros hacen que cuando toma la iniciativa. Es el mejor secundario de House of the Dragon disfrazado de protagonista, y hay algo en esa disfunción que lo hace aún más interesante.

    3. Aegon II Targaryen — House of the Dragon

    Aegon II es la gran sorpresa de House of the Dragon, y decir esto es, en parte, una crítica a la manera en que la serie lo presentó de forma inicial. Durante sus primeras apariciones, Aegon parece exactamente lo que parece: un heredero inepto, borracho y frívolo al que la historia ha colocado en un lugar que no merece y que no desea. 

    Lo extraordinario es lo que la segunda temporada hace con ese punto de partida. Tom Glynn-Carney construye en la recta final de la serie un Aegon que no deja de ser todo lo anterior y que, sin embargo, encuentra algo parecido a la dignidad dentro de su propia ruina, lo cual es más difícil de conseguir que redimir a un personaje. 

    La comparación más justa es con Theon Greyjoy en Game of Thrones: otro hombre atrapado entre lo que es y lo que se supone que debe ser, cuyo arco resulta mucho más poderoso de lo que nadie habría anticipado en su presentación. Aegon II está en el tercer puesto porque su historia dice algo verdadero sobre el peso de la herencia y el coste de ser el instrumento de ambiciones que nunca fueron tuyas.

    2. Aegon Targaryen (Jon Snow) — Game of Thrones

    Hablar de Aegon Targaryen en Game of Thrones es hablar de una de las revelaciones narrativas más audaces que la televisión de la última década ha producido. Durante siete temporadas, Jon Snow es el bastardo honorable, el hombre sin nombre que carga con el peso del mundo sin pedir nada a cambio. 

    Descubrir que Jon Snow es en realidad Aegon Targaryen, heredero legítimo del Trono de Hierro, no es solo un giro argumental: es la reconfiguración completa de todo lo que el espectador creía saber sobre el relato que estaba viendo. 

    Kit Harington ha recibido más críticas de las que merece por su trabajo en la serie, y parte de esas críticas ignoran lo complicado que resulta interpretar a un personaje cuya mayor virtud dramática es su incapacidad para desear lo que el mundo quiere darle. 

    La comparación más adecuada no es con ningún otro personaje de fantasía sino con el Príncipe Myshkin de Dostoievski: el hombre demasiado puro para un mundo que no sabe qué hacer con la pureza. Aegon está en el segundo puesto porque su historia es la más humana de todos los Targaryen, y porque su final, por frustrante que resulte, es el único coherente con quien siempre ha sido.

    1. Daenerys Targaryen — Game of Thrones

    Daenerys Targaryen es el personaje más importante que Game of Thrones ha producido, y su caída es, al mismo tiempo, el mayor logro narrativo de la serie y la fuente de su controversia más duradera. 

    Emilia Clarke construye durante ocho temporadas a una mujer que empieza siendo un objeto de intercambio y termina siendo la fuerza más destructiva del mundo conocido, y lo hace con una progresión que, vista en su totalidad, resulta trazada a la perfección aunque en su desenlace fuera recibida como una traición. 

    El problema no es el arco de Daenerys: el problema es la velocidad a la que la última temporada lo ejecuta, que convierte en brusco lo que debería haber sido inevitable. La comparación más exacta es con Macbeth, no con ningún otro personaje televisivo: la misma estructura de ambición legítima que se corrompe por el poder, el mismo momento en que cruzar la línea deja de ser una posibilidad y se convierte en una certeza. 

    Daenerys encabeza esta lista porque ningún otro Targaryen concentra en su historia tanta promesa, tanta caída y tanta verdad sobre lo que el poder le hace a quien lo persigue con demasiada convicción.

  • 10 documentales de engaños y estafas que no te puedes perder en streaming

    10 documentales de engaños y estafas que no te puedes perder en streaming

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Las historias de grandes estafas tienen algo hipnótico. Quizás porque demuestran que la realidad no necesita guionistas: se supera sola. Siempre creemos que ya vimos el fraude más ridículo o al manipulador más descarado… hasta que aparece otro documental que nos deja completamente descolocados.

    La verdad, para bien o para mal, es que nunca se nos van a acabar estas historias. Mientras existan ambición, ego y sistemas con suficientes grietas, habrá alguien dispuesto a aprovecharlos. Y, por supuesto, una plataforma lista para convertirlo en serie.

    Estos diez documentales me parecen imperdibles. Algunos por la magnitud del engaño, otros por lo bien que están narrados, y varios porque, sinceramente, cuesta creer que todo haya pasado en la vida real. Prepárate para indignarte… y para no poder dejar de verlos.

    Los reyes de la estafa (2021)

    Los reyes de la estafa es uno de esos documentales que te hacen preguntarte cómo algo tan grande pudo pasar desapercibido durante tanto tiempo. La película reconstruye un fraude financiero a gran escala en Francia, con empresarios, testaferros y una red que cuando lo escuchas entiendes que era demasiado ambiciosa para sostenerse… y aun así lo hizo ¡durante años!

    El tono es más clásico dentro del true crime, tiene entrevistas, documentos judiciales y una narrativa que va armando el rompecabezas poco a poco. Ideal para los que les interesan las estafas corporativas, los entramados financieros y ese tipo de historias donde el dinero mueve absolutamente todo.

    El timador de Tinder (2022)

    Si hubo un documental que convirtió una estafa romántica en fenómeno global fue El timador de Tinder. Fue estrenado por Netflix en 2022 y cuenta la historia de un hombre que se hacía pasar por heredero de un imperio de diamantes para seducir mujeres en la app y pedirles dinero bajo ridículas excusas.

    El documental está contado desde el punto de vista de las víctimas, lo que lo hace bastante incómodo y potente. Es probablemente de los más entretenidos de esta lista, mezcla redes sociales, lujo falso y una narrativa muy ágil que hace que el tiempo vuele. 

    Desangrando a Silicon Valley (2019)

    Antes de que las series como The Dropout  se adueñaran del caso, Desangrando a Silicon Valley fue uno de los primeros grandes retratos del fraude de Theranos y su fundadora, Elizabeth Holmes. Si no conoces su historia, Theranos  fue una startup tecnológica que prometió revolucionar los análisis de sangre sin tener realmente la tecnología para hacerlo.

    El documental tiene un tono bastante serio (y no era para menos, ya que jugaban con la salud de la gente). Muestra internas entre inversores y laboratorios, con alguna crítica sutil al culto de los “genios” de Silicon Valley. Es ideal si te interesan los fraudes corporativos.  

    Fyre (2019)

    Fyre es, probablemente, uno de los documentales de estafas más icónicos y divertidos que nos regaló la era del streaming. Aquí Netflix reconstruye el desastre del Fyre Festival, el evento de lujo que prometía villas paradisíacas en Bahamas y terminó siendo un caos absoluto.

    La estafa se construyó en Instagram, con el impulso de influencers y promesas aspiracionales que casi nadie se detuvo a cuestionar. Si el tema te engancha, vale la pena ver también Fyre Fraud, el otro documental estrenado ese mismo año sobre el caso, que ofrece una perspectiva diferente e igual de entretenida.

    Bad Vegan: Fame. Fraud. Fugitives (2022)

    Esta es una miniserie producida por Netflix que mezcla glamour foodie, manipulación psicológica y fuga internacional. Si ya sientes intriga, te aseguro que Bad Vegan: Fame. Fraud. Fugitives es tan fascinante como suena su premisa. 

    El documental cuenta el caso de Sarma Melngailis, una neoyorquina del mundo “plant-based” que terminó perdiéndolo todo tras involucrarse con un hombre que le prometía riqueza e incluso la inmortalidad de su perro. Ideal si te interesan las historias que retratan dinámicas de poder y cómo alguien brillante puede quedar atrapado en una narrativa completamente delirante. 

    El rey de Zanzibar (2024)

    Confieso que después de ver Fyre me quedé con ganas de ver más historias sobre promesas de lujo y proyectos que suenan demasiado bien para ser verdad. Y así llegué a El rey de Zanzibar, una docuserie que en tres episodios, reconstruye cómo un empresario polaco lanzó una supuesta cadena hotelera en plena pandemia, seduciendo a turistas e inversores con una visión de paraíso exclusivo en África. 

    Si te fascinó cómo en Fyre todo parecía demasiado bueno para ser verdad, este encaja perfecto en esa misma línea. 

    Dirty Pop: La estafa detrás de las boy bands (2024)

    Si creciste en los 90 y tu carpeta del colegio tenía fotos de alguna boy band, es muy probable que, indirectamente, este hombre tenga algo que ver. Dirty Pop: La estafa detrás de las boy bands se mete de lleno en la figura de Lou Pearlman, el productor que convirtió el pop adolescente en una maquinaria millonaria. 

    Pero detrás de la producción de fenómenos como Backstreet Boys y NSYNC, Pearlman construía en paralelo uno de los mayores esquemas Ponzi del entretenimiento. Lo recomiendo porque está muy bien contado y es muy interesante ver cómo la historia detrás del éxito era mucho más turbia de lo que imaginamos.

    Mcmillions (2020)

    Si hablamos de estafas absolutamente delirantes, tenemos que hablar de Mcmillions. 

    Este documental de HBO, cuenta cómo durante años el famoso juego promocional de McDonald's estuvo tejido desde dentro. Sí, ese en el que prometían ganar millones pegando stickers en el Monopoly.

    El formato es tipo miniserie y mezcla entrevistas con agentes del FBI, ganadores sospechosos y personajes que parecen sacados de una comedia criminal. Tiene un tono muy relajado, casi divertido, pero sin restarle gravedad al fraude. Perfecta si te gustan las estafas con giros absurdos y un toque muy estadounidense.

    Medina: el estafador de famosos (2024)

    Este no es el típico documental de estafas, vale aclararlo. Originalmente Medina: el estafador de famosos se presentó como un true crime mezclado con comedia, y fue una buena advertencia.

    La miniserie reconstruye el caso real de Antonio Medina, un hombre que durante años logró sacarle pequeñas cantidades de dinero a rostros conocidos de la televisión española haciéndose pasar por un antiguo trabajador de sus programas. Su método era apelar a la culpa y a la posibilidad real de que una estrella no recuerde a alguien del equipo técnico.

    Lo diferente de este documental es que juega constantemente con los límites entre realidad y puesta en escena. Jorge Ponce intenta cazar a Medina pero a mitad de camino nos preguntamos ¿es investigación, performance o sátira sobre la  fama? A decir verdad, un poco de todo.

    Pepsi, ¿dónde está mi avión? (2022)

    Y dejamos para el final mi favorita de la lista. Pepsi, ¿dónde está mi avión?  parte de algo tan simple como un anuncio publicitario de los 90 en el que Pepsi prometía un jet militar a cambio de puntos promocionales. Lo que nadie esperaba es que alguien decidiera tomárselo completamente en serio, pero vaya que se equivocaron. 

    La historia que inspiró esta miniserie es disparatada y profundamente inspiradora en partes iguales. Más que una estafa clásica, aquí el conflicto gira en torno a una batalla legal absurda pero fascinante, resaltando el poder de la persistencia.

    Es divertida, inteligente y diferente a todo lo demás en esta lista. No te la pierdas.

  • ‘¡La novia!’, el vampiro de Warhol y todas las versiones de monstruos clásicos que mejoran la original

    ‘¡La novia!’, el vampiro de Warhol y todas las versiones de monstruos clásicos que mejoran la original

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Te guste más o menos la versión de Maggie Gyllenhaal del tándem de Frankenstein y su novia en ¡La novia! (2026), no hay duda de que mejora la original, La novia de Frankenstein (1935), una película hecha en piloto automático, que ha resistido muy mal el tiempo y donde la protagonista aparece un total de cinco minutos. No es la única relectura del cine de monstruos que supera de lejos a su versión clásica.

    Podríamos citar al Drácula de Bram Stoker (1992) o a Nosferatu (2024) como dos de las versiones más celebradas sobre el mito de Bela Lugosi, pero las conoceréis seguro. Así que hoy destapo algunas versiones actualizadas de monstruos clásicos no tan recordadas y que vale la pena descubrir.

    El acoso de ‘El hombre invisible’ (2020)

    La relectura de Hombre lobo (2025) no ha sido la primera vez que Leigh Whannell remezcla de un monstruo clásico de Universal. En 2020 lo hizo con El hombre invisible (2020), una actualización que sigue a una joven (Elisabeth Moss) que logra escapar de una relación abusiva cuyo ex regresa para acosarla y llevarla al borde de la locura mediante una avanzada forma de invisibilidad.

    El personaje, Adrian Griffin, apenas se parece al villano original El hombre invisible (1933), pero convertirlo en un exnovio abusivo multiplica el impacto y la urgencia del relato… Al fin y al cabo, nadie conocerá a un vampiro, pero personas como Griffin existen y atormentan a tantas mujeres en la vida real.

    El vampiro adicto de ‘Sangre para Drácula’ (1974)

    En 1974, Paul Morrissey y Andy Warhol volvieron a unir fuerzas para filmar Sangre para Drácula (1974), más conocida como “el Drácula de Andy Warhol”. Acababan de estrenar la fantástica Carne para Frankenstein (1973), que va muy en la línea.

    La película sigue a un Drácula moribundo (Udo Kier) que abandona su castillo junto a su sirviente para viajar a Italia en busca de sangre virgen… Cuando esto, en los setenta, no resultaba particularmente habitual. A diferencia del Drácula original de 1931, Kier se muestra como un hombrecillo frágil que lucha por sobrevivir en años difíciles. Pero la película ante todo es la metáfora de un tiempo en que una epidemia mayor (transmitida por fluidos) aún era vista como monstruosa y sin palabras para nombrarse. Una relectura original e importante.

    El monstruo de ‘Suspiria. El maligno’ (2018)

    Uno de los remakes de terror más infravalorados es la reinterpretación de Luca Guadagnino del clásico italiano Suspiria (1977). Aunque ambas versiones difieren bastante, comparten la misma premisa: una joven bailarina estadounidense (Dakota Johnson) viaja a Europa para estudiar en una prestigiosa academia, solo para descubrir que está dirigida por un aquelarre de brujas dirigida por una temible Mater Suspiriorum.

    Esta figura es poco más que un cadáver decrépito en la original, lo cual te lleva a preguntarte por qué la siguen el resto de brujas. Sin embargo, en la Suspiria. El maligno de 2018, la madre superiora de Tilda Swinton eleva el horror a lo físico: aparece como una criatura derretida, con carne en descomposición, garras afiladas, tumores supurantes y un rostro deformado. El monstruo de Noche (2025) tiembla en comparativa. Para callar a quienes piensen que ya no se hace terror como antes.

    El terror de ‘La invasión de los ultracuerpos’ (1978)

    No hay nada malo en las versiones de bajo presupuesto y terror limitado por la censura de la era McCarthy, y de hecho películas como Ultimátum a la Tierra (1951) o La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) tienen un encanto innegable como obras de teatro filmadas en las que el elemento amenazante nace de nuestra capacidad de evocarlo. Es cozy sci-fi, por mucho que en la época y como la primera El terror no tiene forma, estuvieran destinadas a leerse como metáfora horrorosa de los fantasmas del comunismo.

    Pero todo cambia en La invasión de los ultracuerpos (1978). La versión de los setenta añade a esta invasión invisible algunos toques que la volverían (aún hoy) verdaderamente pavorosa: el chillido desgarrador que emiten los aliens, las formas originales rosadas y amorfas que te invaden (literal), habilidades extrasensoriales que los vuelven silenciosos y mortales. Porque a veces, más es más.

    Una relectura política para ‘El terror no tiene forma’ (1988)

    Una película sobre una masa viscosa y letal que avanza lentamente no parece muy emocionante hoy en día, y si no que se lo digan a las langostas de Ultimátum a la Tierra (2008). Ahora bien, el director Chuck Russell logra convertir ese concepto en algo genuinamente aterrador en el remake ochentero de La masa devoradora (1958); y sí, minipunto para quien creara el título.

    Treinta años más tarde, en El terror no tiene forma (1988), es un experimento gubernamental fallido el monstruo a exterminar, lo que actualiza el miedo original de la Guerra Fría a una amenaza interna vinculada a la desconfianza hacia el gobierno estadounidense. Además, su evolución culmina en una ola gigante de sustancia viscosa digna de un kaiju, dando lugar a un clímax espectacular además de una de las mejores escenas con lanzallamas del cine.

    Adolescentes ‘Teen Wolf (De pelo en pecho)’ (1985)

    Desde el principio, se pensó en el personaje de Lon Chaney en El hombre lobo (1941) como un tipo trágico, un hombre marcado por una terrible maldición… Todo era muy dramático, incluso cuando trató de actualizarse en la genial y bastante divertida Un hombre lobo americano en Londres (1981).

    Sin embargo, convertirlo en un ídolo juvenil peludo que juega al baloncesto sí resulta una actualización, digamos, inesperada. Michael J. Fox, en Teen Wolf (De pelo en pecho) (1985), es un adolescente-lobo con talento deportivo, que no tiene tantos problemas en aceptar su condición como en conquistar a la chica y superar sus asignaturas. Vamos, puro cine ochentero, con un giro súper amable: este hombre lobo que encesta triples y baila breakdance, porque no todo puede ser El hombre invisible.

    La inexplicable ‘Frankentein conquista el mundo’ (1965)

    No hay relectura más sorprendente de un monstruo clásico que Frankentein conquista el mundo (1965), una curiosa historia alternativa ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Según la trama, los nazis entregan el corazón de Frankenstein a Japón, y este queda expuesto a la radiación tras la bomba atómica de Hiroshima… ¿Resultado? El corazón irradiado genera un niño monstruoso que crece hasta alcanzar dimensiones gigantescas, en una mezcla entre la criatura de El doctor Frankenstein (1931) y Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo (1954).

    Sí, un Frankenstein gigante logra salvar Japón de un ataque del kaiju Baragon. Con aspecto de chico flacucho y una máscara extraña, se convierte en uno de los kaijus más peculiares de la historia. Y ojo que tiene secuela, aunque no lo creas: en La batalla de los simios gigantes (1966) regresa convertido en una bestia peluda que se enfrentaba a su clon verdoso, lo que resulta todavía más… Inexplicable.

  • Los animes de los ochenta que seguramente te perdiste y necesitas ver

    Los animes de los ochenta que seguramente te perdiste y necesitas ver

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    La década de 1980 fue un momento dorado para el anime, la era que significaron los clásicos de Dragon Ball (1986) o Los caballeros del zodíaco (1986). Quizás por ello, porque te sabes de sobras lo del “kame hame” e incluso habrás vestido el cosplay de Pegaso, puedes pensar que dominas el anime de los ochenta al dedillo. Bájale revoluciones a tu lista de city pop y afina tus sintetizadores, porque aún no has visto nada.

    Más allá de los gigantes del género, lejos de Akira (1988) o Doraemon (1979), existe un vasto universo de producciones que ni en su momento recibieron la atención que merecían. 

    Esta guía está diseñada para que los descubras. Aquí te recomiendo siete animes infravalorados de los ochenta que sí o sí debes recuperar en plataformas, y te los ordeno (más o menos) de peor a mejor.

    Space Battleship Yamato (1974)

    Uchuu Senkan Yamato 2199 (1974) fue una auténtica pionera del anime, aunque hoy en día no siempre se le reconoce como merece. Su argumento nos lleva a un futuro devastado por la guerra, donde una tripulación internacional viaja hasta el planeta Iscandar con la esperanza de salvar la Tierra.

    Una trama básica, funcional, pero que si tuvo éxito fue sólo a partir de los años ochenta. Y que, de hecho, hoy apenas se recuerda más allá de sus herederas directas: los pesos pesados de Mobile Suit Gundam (1979) o La Súper Dimensión Fortress Macross (1982), y aun así suele quedar en segundo plano cuando se habla de clásicos mecha. Este es el “abuelo espiritual” del género, con un extra de épica espacial y de carga dramática.

    Ojos de Gato (1983)

    Este es el equivalente femenino del ladrón de guante blanco Kaito Kid, de Detective Conan (1996), del reparto de gabardina y aleros amarronados de Lupin III (1971) y del trío calavera de Espías de verdad (2002). Como todo lo bueno, hay que buscar un poco para conocer Ojos de Gato (1983), el clásico de los ochenta tempranos creado por Tsukasa Hojo.

    Las hermanas Kisugi de día llevan un café y de noche se convierten en ladronas de cuadros de alto standing. La serie, muy episódica, resulta perfecta para verla a ratos. Además, la sobrevuela un toque romántico en la estética y en la trama de una de las hermanas, enamorada del detective que intenta atraparlas.

    City Hunter (1987)

    De los creadores de Ojos de Gato, cuatro años después llegaba City Hunter (1987). Una Sherlock (2010) con uno de los mejores pistoleros del mundo por protagonista, lo cual da a más de una persecución por las calles de noche de Shinjuku… Digna de proyectarse en bucle sobre música de city pop.

    Saltando de caso en caso por entre las historias truculentas (pero nunca demasiado graves) de policías, mercenarios y mafiosos, me extraña que la serie no tuviera una mayor popularidad en España. Nos recordará a la acción metropolitana y nocturna de Durarara!! (2010), desde una perspectiva muy –pero que muy– reconfortante. Como la anterior de Tsukasa Hojo, ideal para acompañar tus comidas o cenas.

    Super Agente Cobra (1982)

    Conoces de sobras el carisma de Spike en Cowboy Bebop (1998). ¿Y si te digo que esta parte de una serie anterior, igual o más chula? Porque Super Agente Cobra (1982) es básicamente James Bond… Pero en el espacio, en un futuro lejano, y con referencias directas al famoso espía.

    Super Agente Cobra –armado con un brazo metálico de primera– se enfrenta a una turba de piratas en universo riquísimo en ideas sci-fi que mantienen al espectador adivinando qué ocurrirá después. Que tiene tanta violencia y amargura como las aventuras de Spike, sí, pero andáis sobre aviso: no entres esperando las historietas autoconclusivas de Ojos de Gato.

    Metal Armor Dragonar (1987)

    Más desconocida incluso que Space Battleship Yamato resulta su prima tardía en el género de robots gigantes, Metal Armor Dragonar (1987). Como en Neon Genesis Evangelion (1995), la Humanidad ha de ser protegida por tres mecha permanentemente vinculados a los adolescentes que los encontraron por accidente. Y se lía.

    Ahora: cuando Metal Armor Dragonar iba a ser originalmente el reemplazo del estudio Sunrise para Gundam, algo anterior, ambas lograron coexistir porque la una nada tenía que ver con la otra. Para la oscuridad implacable de Gundam, Dragonar se divierte más con sus personajes y premisas, y con el que no deba salvar el mundo una sola persona sino tres colegas. Prueba a verla si lo tuyo es Tengen Toppa Gurren-Lagann (2007).

    Kimagure Orange Road (1987)

    Para quienes la descubrimos en la televisión catalana, Kimagure Orange Road (1987) resulta un clásico en toda regla, pero si no vivías en Cataluña seguramente te perdiste esta maravilla por reivindicar. Entre el slice of life, el romance y la comedia de los errores, el día a día de un estudiante de instituto en un triángulo amoroso encantador resulta de lo más gustoso que puede consumir hoy alguien que busque simplemente increíbles vibras ochenteras.

    Yo la recomiendo si de Sakura, cazadora de cartas (1998) te fascinan las idas y venidas del reparto al instituto, los líos de Shaoran y las dinámicas rematadamente queer con Tomoyo. Y con permiso de Maison Ikkoku (1986), este es el comfort anime de la década.

    Sherlock Holmes (1984)

    Es Sherlock Holmes (1984), porque muchas de las aventuras que sigue recuerdan a los casos originales del detective británico por Arthur Conan Doyle. Están Watson, Moriarty, Lestrade…Sin embargo, a este perro majo ninguna otra versión del Holmes se le parece, y nada deja que desear con respecto al buen rollo tras los casos de City Hunter. Es más, muy en la línea del Hayao Miyazaki televisivo, aquí el humor es la moneda de cambio. 

    Tampoco palidece respecto a la estética steampunk y las grandes persecuciones por entre el metal y el asfalto de grandes éxitos posteriores, tales que Steamboy (2004) o Arcane: League of Legends (2021). No entiendo, de veras, cómo se la ha infravalorado tantísimo.

  • 'The Pitt' ha cambiado los dramas médicos de una forma MUY poco sexy

    'The Pitt' ha cambiado los dramas médicos de una forma MUY poco sexy

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    La segunda temporada de The Pitt (2025-) se estrenó en enero de 2026, tras marcar un antes y un después en cómo se cuenta la medicina en televisión. La serie de R. Scott Gemmill y Noah Wyle—sí, el mismo que protagonizó Urgencias (1994-2009) durante años— sigue 15 horas de un turno en el departamento de emergencias de un hospital de Pittsburgh, con cada episodio cubriendo exactamente una hora de ese infierno de luz halógena y olor a desinfectante.

    No hay espacio para telenovelas emocionales, solo agotamiento, trauma mundano y medicina real que le han llevado a alcanzar un 93% en Rotten Tomatoes. Exploramos cómo esta serie ha matado definitivamente el formato de Anatomía de Grey (2005-presente), eliminando todo lo que solía hacer "sexy" al género, con cero glamour, pero siendo igual de adictiva.

    El estilo frenético que se parece más a 'The Bear' que a un drama médico tradicional

    Si has visto The Bear (2022) entenderás inmediatamente el tono de The Pitt: caos constante, interrupciones cada 30 segundos, médicos intentando hablar de un caso mientras son arrastrados a otro, camillas sonando sin parar. La cámara nunca descansa y la fotografía ha abandonado completamente el enfoque suave, los efectos dramáticos de la iluminación oscura de las series médicas tradicionales que hacían que los hospitales parecieran un escenario de teatro. Aquí todo es brillante, clínico y con fluorescentes que la asemejan más a un documental que a ficción televisiva preciosista.

    Noah Wyle interpreta al Dr. Michael "Robby" Robinavitch, el médico de guardia que sobrevive a turnos infernales con un equipo de residentes y estudiantes agotados. Cada episodio cubre exactamente una hora de trabajo, sin trucos narrativos ni saltos temporales. Las conversaciones se cortan a mitad, los pacientes se acumulan en la sala de espera, los médicos no comen, no van al baño —hay un episodio completo donde Robby intenta ir al servicio durante 45 minutos y nunca puede—, no tienen un segundo para respirar. Es puro vértigo, al estilo de Diamantes en bruto (2019), donde la tensión nunca baja porque la vida real no da respiro.

    Hay profesionales médicos reales que han elogiado The Pitt por ser capaz de capturar la naturaleza ingrata de la profesión. Amanda Choflet, decana de la Escuela de Enfermería de Northeastern, ha declarado a Northeastern Global News: "Normalmente estas series médicos, son tan ineptas que todos estarían muertos en el hospital. Con The Pitt sigo esperando que cometan un error, y no lo hacen. Si has trabajado en un hospital en cualquier capacidad, esas personas son exactamente el tipo de personas con las que interactúas". Este realismo es clave para separarse de otras como House (2004-2012), aquí no hay tiempo ni para un magreo furtivo en la sala de los cafés.

    El formato que no permite romance y por qué eso es revolucionario

    El truco de The Pitt es más simple de lo que parece: el formato de tiempo real elimina físicamente la posibilidad de melodrama romántico. En Anatomía de Grey o Urgencias, los médicos disfrutaban de elipsis y pausas entre casos para coquetear, pelearse, o tener aventurillas en salas de guardia. The Pitt muestra la poco atractiva verdad: los médicos están demasiado sobrecargados, agotados y centrados en llegar al final del turno como para meterse en rollos pasionales en el lugar de trabajo.

    Y es que ya dice el dicho que “donde tengas la olla…”, pero no es que la serie juzgue las relaciones como algo inmoral o inapropiado, simplemente no hay tiempo material para ello durante un periodo infernal de 15 horas. El concepto de la jornada completa funciona como restricción narrativa natural porque cada minuto cuenta y los pacientes siguen llegando sin parar, si se dedican 10 minutos a que dos residentes discutan su relación en un pasillo alguien la palma. La escena que en Anatomía de Grey ocuparía tres minutos de pantalla aquí sería interrumpida a los cinco segundos por una llamada, alguien desangrándose o un ataque de asma letal.

    Las conversaciones personales nunca terminan porque alguien siempre necesita algo, siempre hay otro código azul. Una barrera mecánica para los elementos de culebrón que se consideraban esenciales en el género durante décadas. Los triángulos amorosos consumen demasiada energía y ni siquiera hay conspiraciones entre empleados, es sencillamente una mirada sin purpurina a cómo funcionan realmente los hospitales.

    El realismo sin flirteos que hace que la medicina sea humana otra vez

    La serie se centra en la realidad caótica de las salas de urgencias, incluidos los aspectos mundanos y poco “cool” del trabajo que otros dramas médicos maquillan, como mostrar pacientes con dolencias simples que ocupan camas de emergencia, el interminable papeleo burocrático que consume horas del día, o los problemas de salud mental del personal que nadie quiere abordar ¿Cuándo vimos en Anatomía de Grey escasez de enfermeras, violencia contra trabajadores de la salud, o el fenómeno de los pacientes autodiagnosticados con google que complican el trabajo?

    Varios médicos de emergencias han dicho que es tan precisa que les hace sentir como si estuvieran en el trabajo. Es tan tangible que algunos profesionales no pueden verla por placer porque les recuerda demasiado a su día a día laboral real. Las interacciones emocionales, a veces traumáticas, con los pacientes son el corazón de una serie que no fantasea con la tensión sexual entre batas y mascarillas. Hay un episodio donde Robby ayuda a un grupo de hermanos a asimilar la decisión de dejar morir a su padre, guiándoles con compasión pese a tener otros 15 pacientes esperando.

    Sin embargo, The Pitt tampoco muestra a los médicos como superhéroes ni dioses, nunca son más que trabajadores agotados en un sistema roto. La temporada dos enfatiza temas como inteligencia artificial en medicina (¿ayuda o simplemente permite a hospitales duplicar la carga de trabajo?), inequidad en seguros médicos, y el colapso psicológico de un staff que trabaja bajo condiciones imposibles. Uno de los personajes considera tirarse de la cornisa del hospital en un momento bastante oscuro, y trabajadores reales han confirmado que esos pensamientos son más comunes de lo que nadie quiere admitir. Temas incómodos pero necesarios, una exposición de consecuencias ocultas del capitalismo descarnado que funciona mejor que cualquier idilio prohibido entre cirujanos.

  • Los 10 episodios más sexys de Outlander, en orden

    Los 10 episodios más sexys de Outlander, en orden

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Hay series que tienen una magia distinta a todas las demás y Outlander (2014-2026) es una de ellas. Jamie y Claire son el sinónimo del romance. Un amor que ni el tiempo pudo destruir. Él, el rey de los hombres. Ella, una mujer fuerte, valiente, pero compleja. Y la conexión que tienen, la química…va mucho más allá de lo físico pero esas escenas son un maldito incendio. 

    Es que ¡cómo no amarlos! Los vamos a echar de menos. Casi no podemos respirar al saber que muy pronto nos tocará despedirnos de ellos. ¡Necesitamos volver a ver la serie desde el principio para prepararnos! Así que, antes de que vuelvas a darle al play al episodio 1 por millonésima vez, este es el momento perfecto para adentrarte en nuestra lista de los 10 episodios más sexys de Outlander (2014-2026), en orden.

    1. Temporada 1, Episodio 7 — “La boda”

    Este episodio es EL episodio. Jamie y Claire se casan para intentar liberar a Claire del poder de Jack Randall El Negro. Y Claire se siente dividida. No conoce a este hombre que le ha prometido que es “sangre de su sangre, huesos de sus huesos” y que la protegerá “con su cuerpo y con su nombre”, en realidad no. Y siente que conocerlo, permitirse sentir algo por él, sería traicionar a Frank. Pero cuando la noche de bodas llega y comienza a hablar con Jamie…lo que siente por él toma el control, a pesar de todos los esfuerzos de Claire. 

    Lo que más me gusta es cómo Jamie y Claire todavía están tanteándose, sin saber del todo qué hacer con lo que sienten, pero aun así dejándose llevar. No es solo la parte física, es cómo se escuchan, cómo se observan con una mezcla de nervios y curiosidad que nunca vuelve a repetirse igual, cómo comienzan a conocerse y a ser vulnerables el uno con el otro física y emocionalmente. Me recuerda un poco a lo que pasa en “Alexander Malcolm”, aunque en ese vemos una conexión completamente distinta, más madura. Si te gustan este tipo de escenas, te recomiendo ver Normal People (2020).

    2. Temporada 3, Episodio 6 — “Alexander Malcolm”

    Lo que más me gusta de este capítulo es el reencuentro. Después de 20 años, Claire vuelve a aparecer en la vida de Jamie. Pero son personas distintas a las que se vieron por última vez hace tanto tiempo. Tienen que redescubrirse, volver a conocerse, casi como lo hacen en “La boda”. Pero ha pasado tanto tiempo…necesitan volver a sentirse, para comprobar que no están soñando, que son reales. Y lo hacen de forma desesperada, nada de gentilezas. Es rápido, es profundo, es como volver a sentirse en casa. Si te gustan este tipo de reencuentros, échale un ojo a La mujer del viajero en el tiempo (2022).

    3. Temporada 2, Episodio 13 — “Libélula en ámbar”

    Siempre he pensado que este episodio tiene una de las escenas más íntimas de toda la serie, porque los dos saben que es una despedida. Claire no quiere dejar a Jamie, quiere morir con él en Culloden si ese es su destino. Y lo odia un poco por obligarla a irse. Y Jamie no puede condenarla a ella y a su hija a una muerte segura, así que lo sacrifica todo y las deja ir. Aunque eso lo destroce de dentro hacia fuera. Y sus cuerpos hablan por ellos. Hablan de su desesperación, de su angustia, de su dolor…pero también de su amor. Por eso me encanta. Me recuerda, en cierta forma, a lo que sucede en “Ajuste de cuentas”, cuando Jamie y Claire están tanteando cómo sostenerse mutuamente. Y si te atraen esas historias, prueba con Siempre el mismo día (2024). 

    4. Temporada 1, Episodio 9 — “Ajuste de cuentas”

    Este episodio siempre me deja pensando en cómo dos personas pueden pelearse tan fuerte y aun así terminar más unidas que nunca. Jamie se atreve por primera y última vez a ponerle la mano encima a Claire y la distancia que eso crea entre ellos es casi insondable. Jamie se da cuenta del acto horrible que cometió y le jura a Claire que jamás lo volverá a hacer. Así no es como funciona su relación ni su matrimonio. Y adoro que ella no tarda en dejarle claro que en la vida lo va a volver a hacer, porque ella no piensa permitirlo. Me gusta que Jamie y Claire no intentan suavizar quiénes son. Ellos simplemente explotan, se enfrentan y luego encuentran ese punto donde la pasión no tapa el conflicto, sino que lo hace más real, lo hace su forma de sellar sus respectivos juramentos. Algo parecido a lo que sucede en “Libélula en ámbar”. Si este tipo de historias te engancha, deberías ver The Americans (2013-2018).

    5. Temporada 3, Episodio 11 — “Inexplorado”

    Medicamentos, fiebre y sopa de tortuga, ¿qué podría salir mal? ¡Nada! Porque todo resulta en una escena de sexo entre Jamie y Claire llena de juegos, pasión…y contra la pared. Suena incómodo pero merece la pena. ¿Y lo mejor? Jamie se aseguró primero que Claire estaba lo suficientemente consciente como para darle su consentimiento. Es una escena que actúa como contrapunto a la de “Mejor casados que en el infierno”, ya que aquí todo es más impulsivo, casi salvaje. Y échale un vistazo a estos episodios de la temporada 3 porque esta escena sexy no es la única que Jamie y Claire tienen en el barco que los lleva a América. Si te gustan estas historias, te recomiendo Belgravia (2020).

    6. Temporada 5, Episodio 6 — “Mejor casados que en el infierno”

    Este episodio siempre me hace sonreír porque Jamie y Claire siempre serán esa pareja que pueden pelearse de forma horrible pero nunca dejarán de desearse, de buscarse, de conectar. Lo que más me gusta es cómo cada mirada dice más que cualquier otra cosa y cómo sacan su rabia el uno con el otro. Son apasionados cuando están rabiosos. Es un tipo de intimidad muy distinta a la de “Inexplorado”, pero igual de divertida de explorar. Ellos nunca pierden su chispa. Además, si te gustan este tipo de historias, Doctora en Alabama (2011-2015) te va a encantar.

    7. Temporada 7, Episodio 4 — “Una mujer muy incómoda”

    Lo bonito de este episodio es cómo deja ver a Claire en un punto complejo. Tras lo que le sucedió, ella aún se siente vulnerable y ese trauma vuelve de alguna manera cuando Tom Christie la besa contra su voluntad. Eso la hace sentir incómoda…pero también provoca una reacción en Jamie. Él es un hombre celoso y si sumamos que Christie es una especie de antiguo rival es una combinación explosiva. Jamie sabe que no es racional sentirse celoso, pero lo hace. Y me encanta porque, a pesar de todo, su relación sigue funcionando como un refugio donde pueden decirse lo que no encaja en ningún otro lugar. La escena tiene un aire parecido a “Armas de guerra”. Si este tipo de capítulos son lo tuyo, te recomiendo Poldark (2015-2019).

    8. Temporada 7, Episodio 12 — “Relaciones carnales”

    Este episodio tiene una chispa que me encanta porque no intenta disfrazar nada. Jamie y Claire ya están en un punto de vida donde entienden perfectamente sus deseos y no necesitan justificarlos. Jamie se acaba de enterar de la boda de Claire con Lord John y que ambos yacieron juntos. Y está celoso, furioso, y necesita sentir que Claire sigue siendo suya, marcarla de nuevo, todo a la vez. Claire está furiosa con Jamie por la forma en que él la trató. Pero también necesita sentirlo, sentir que realmente está vivo. Así que se deja llevar, ambos lo hacen. Y son salvajes. En cierta manera, se están recuperando el uno al otro como sucede en “La dama blanca” porque su relación tiene capas que nadie más entiende. Si te gustan historias así, prueba con Catalina la grande (2019).

    9. Temporada 2, Episodio 4 — “La dama blanca”

    En este episodio lo que me atrapa siempre es cómo Claire y Jamie intentan encontrarse, recuperarse el uno al otro. Después de todo lo que sufrió Jamie a manos de Jack Randall El Negro, había una barrera entre ellos que Claire no podía cruzar. Pero ellos siempre conectaron a través de sus cuerpos. Cuando están juntos y desnudos ninguno de los dos puede mantener al otro a distancia. Así que en este capítulo está Claire, luchando por sacar de la oscuridad a su marido y por recuperarlo. Y me encanta. Pero también me hace llorar. Es algo que, en cierta manera, también siento en “Relaciones carnales”, pero aquí todo se siente más contenido, más como si Claire pueda hacer volver a Jamie…o terminar de romperlo por completo. Si te gusta algo así, deberías ver Reign (2013-2017).

    10. Temporada 6, Episodio 2 — “Armas de guerra”

    Este es uno de esos episodios donde me encanta ver cómo Jamie y Claire siguen siendo tan apasionados como el primer día. Después de regresar de su visita a los Cherokee y resistir la tentación, Jamie llega listo para estar con Claire…y ella lo recibe con los brazos abiertos. Su intimidad aquí nace de esa confianza que han construido a lo largo de los años, es algo ruda y desafiante y pasional. Casi recuerda a las escenas de las primera temporada, pero en realidad tiene un aire parecido a lo que vemos en “Una mujer muy incómoda”, aunque aquí es más cálido, como si los dos supieran que necesitan ese pequeño espacio juntos para no perderse. Si te gustan este tipo de parejas, te encantará El descubrimiento de las brujas (2018-2022).

  • Las pistas que nos deja la temporada 4 de Los Bridgerton sobre la próxima y sorprendente protagonista

    Las pistas que nos deja la temporada 4 de Los Bridgerton sobre la próxima y sorprendente protagonista

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    La temporada 4 de Los Bridgerton (2020-) puso punto y final a la historia entre Benedict y Sophie AKA Benophie, de forma brillante. Pero una vez que una historia acaba…empezamos a pensar inmediatamente en la siguiente. ¿Quién protagonizará la próxima historia de amor que nos hará suspirar? Sabemos que la cosa está entre dos personajes: Eloise y Francesca. En cualquier caso, dado que las ideas de Eloise sobre el matrimonio no han cambiado tanto y que John acaba de morir, sea quien sea la siguiente protagonista del show, será sorprendente. 

    ¿Quién será la protagonista de la Temporada 5?

    Muchos fans no ven a Eloise preparada para el matrimonio, a pesar del pequeño avance que supuso la temporada 4 respecto a ella en este tema. Y, aunque adaptar la historia de Eloise y, por tanto, el libro, A Sir Phillip, con amor de Julia Quinn, sería lo que tocaría si pensamos en el orden de la saga, no sería la primera vez que la serie hace caso omiso de eso. Al fin y al cabo, ya lo hicieron una vez cuando adaptaron la historia de Penélope y Colin en la temporada 3, en vez de la de Benedict y Sophie.

    Y en cuanto a Francesca, después de la muerte de John sería una sorpresa que su historia con Michaela fuera la próxima, aún con un posible salto temporal de por medio. Como Hannah Dodd comentó en una entrevista exclusiva con JustWatch, "John y Francesca realmente se ven por lo que son; se entienden" y tanto Francesca como Michaela tienen que superar haber perdido a alguien tan importante para ellas antes de pasar página. 

    Es cierto que Michaela se fue al final de la temporada 4, a pesar de haberle prometido a Francesca que se quedaría cuando se lo pidió. Seguramente porque lo que siente por Francesca—a pesar de sí misma—es demasiado fuerte e intenso como para soportar estar tan cerca de ella. Y eso podría indicar que el show pretende dar un salto temporal para dar tiempo a los personajes a que superen la muerte de John y así centrar la temporada 5 en la historia de ambas, pero no pensamos que ese sea el caso. 

    A pesar de ese posible salto en el tiempo, la pérdida de John estaría demasiado reciente en la memoria del espectador como para involucrarse emocionalmente en una historia de amor entre Francesca y Michaela sin que eso se sienta incómodo o mal de alguna manera. Sin contar con que un salto en el tiempo también podría funcionar para la historia de Eloise. Así que, si nos preguntas a nosotras qué pensamos, nuestro dinero está en que Eloise protagonizará la temporada 5 de Los Bridgerton (2020-).

    Las pistas que nos dio la temporada 4 sobre la próxima protagonista 

    A pesar de estos detalles, el show no nos dio una pista clara sobre cuál de las dos hermanas Bridgerton protagonizará la temporada 5. O no tan clara como lo hizo el final de la temporada 3, al menos, porque, si te fijas bien, hay algunas pistas que, aunque son fáciles de pasar por alto, están ahí. 

    Durante toda la temporada 4, especialmente en la primera parte, vimos cómo Eloise se sentía sola, aislada. Todos a su alrededor están avanzando y ella siente que se está quedando atrás. Penélope sigue siendo su mejor amiga y siguen cotilleando juntas, pero ya no es como antes. Nada lo es. Penélope tiene menos tiempo, ella y Colin tienen salidas de pareja con Francesca y John e incluso tiene algunas bromas y conversaciones privadas con Francesca, que se interrumpen en cuanto Eloise entra en la habitación. 

    Incluso Benedict, el hermano con el que siempre compartió su desdén por la sociedad y por el compromiso, se enamoró. Y esas charlas que tenían en el columpio, donde compartían sus penas, desaparecieron. Y Eloise se alegra por él, de verdad. Se alegra por todos. Los ama y quiere que sean felices. Pero eso no evita que se sienta sola. Que sienta que no encaja y que está estancada. Eloise necesita dejar de sentirse así, aunque no sabe cómo.

    Luke Thompson compartió sus pensamientos sobre esto en una entrevista exclusiva con JustWatch. “Durante las escenas en las que [Benedict y Eloise] discuten en el columpio, alimentan y mecen la idea de su propia desgracia, de alguna manera. Hablan de las cosas que les molestan y de las cosas que les entristecen. Y es bueno. Pero a veces puede impedirnos avanzar y comenzar el siguiente capítulo de nuestra vida. Así que es muy interesante ver cómo avanzará esta relación al final de la temporada y cómo evolucionará más adelante”, comentó.

    En la misma entrevista, Thompson puntualizó que “es bastante agridulce en un sentido, porque realmente es así en las familias. Hay relaciones que apreciamos, pero de las que debemos aprender a desprendernos un poco, para poder vivir nuestra propia vida al máximo”. 

    ¿Será esto una señal de que es el momento de Eloise para avanzar y vivir su propia historia? Nosotros pensamos que sí.

    El cambio de Eloise tras la muerte de John

    Sin embargo, acercarse a Hyacinth le confirma a Eloise no está lista para casarse y avanzar en ese sentido. Eloise sigue sintiendo el mismo desdén de siempre por el matrimonio. Para ella, es un sinónimo de perder la poca libertad e independencia de la que puede gozar una mujer en esa sociedad tan estricta y patriarcal. Y no entiende que Hyacinth esté tan ansiosa por debutar y atarse a un hombre. De hecho, desecha esos deseos como tonterías de alguien demasiado ingenua, sin tomarlos demasiado en serio. 

    Pero la muerte de John lo cambia todo. Ella se da cuenta de que el matrimonio no tiene por qué ser como ella creía. Se trata de encontrar a la persona que te ame como eres, que no te corte las alas, que te entienda de una manera en la que nadie más puede. De encontrar a la persona que te complete, a un compañero. El matrimonio no tiene por qué ser sinónimo de perder su libertad e independencia o sus derechos, sino de unión y familia. Como lo es para cada uno de sus hermanos y hermanas.

    Así, cuando Hyacinth pierde toda ilusión por su debut y por casarse debido al duelo, es Eloise la que la consuela. Es Eloise la que le habla de las virtudes del matrimonio, del amor, y le aclara que ahora entiende por qué deseaba tanto unirse a alguien. Y también es Eloise la que anima a Posy a acercarse al caballero que le interesa y a casarse con él si eso es lo que quiere. Por no mencionar que, cuando Cressida le dice a Eloise que el amor tiene el poder de cambiarte la vida, ella le contesta “sí, estoy empezando a darme cuenta”. 

    Todo esto habla alto y claro sobre en qué posición se encuentra Eloise respecto al matrimonio tras la temporada 4. Y es bastante prometedora, lo que podría facilitar que ella fuera la siguiente en vivir su historia de amor.

    Las migas de pan incluidas en Los Bridgerton Temporada 4 que señalan a la nueva protagonista

    Además de estas pequeñas pistas, la temporada 4 dejó algunas menos visibles, más sutiles. Por ejemplo, en el capítulo 8, cuando Benedict habla con su madre sobre necesitar un barco para seguir a Sophie a América, si nos fijamos bien, Francesca sale de la habitación junto a Gregory y Hyacinth, mientras que Eloise se queda junto a su madre, Benedict, Colin y Penélope. Por lo que Eloise es la única de la familia que está en esa habitación…y aún sigue soltera. 

    Esto podría significar que Eloise es la siguiente en vivir un romance, siendo la protagonista de la temporada 5, mientras que Francesca, Gregory y Hyacinth aún tendrían que esperar un poco más. Y no sería la primera vez que Los Bridgerton (2020-) utiliza este recurso subliminal para anunciar cuál es el siguiente protagonista. No hay nada más que recordar la partida familiar de Pall Mall al final de la temporada 2. Esa fue la primera pista de que la temporada 3 iba a ser de Polin y la cuarta de Benophie.

    Por si esto fuera poco, en la escena de la boda de Benedict y Sophie, Eloise dijo que le encantan las bodas. Es cierto que aclaró que le gustan “como invitada” pero lo cierto es que fue Eloise la primera en hablar, mientras que Francesca fue justo después de ella…sólo para aclarar que acababa de perder a John y que no se volvería a casar. 

    En esta escena, de nuevo, el orden en el que hablan Eloise y Francesca puede ser decisivo. Y también sus diálogos. Mientras que el de Eloise hace referencia a que tal vez esté lista para el matrimonio, el de Francesca cierra la puerta a él…por el momento. Como comentamos antes, tanto Francesca como Michaela—así como los espectadores—deben superar la pérdida de John para poder vivir su amor. Por ello, la temporada 5 se siente demasiado temprano para ellas…pero perfecta para Eloise. 

    Lady Whistledown es la clave para saber quién protagonizará la temporada 5

    En un giro sorprendente, tras la renuncia de Penélope a su columna al final de la temporada 4, surge una nueva y misteriosa Lady Whistledown. Y esta puede ser la pista definitiva sobre la identidad de la protagonista de la temporada 5. A estas alturas, en los libros, Lady Whistledown ya no existe, dado que Penélope dejó de escribir su columna una vez que salió a la luz su identidad. 

    Sin embargo, está claro que el show decidió que Lady Whistledown es un recurso demasiado importante que ayuda a vertebrar la historia de cada temporada y no están dispuestos a deshacerse de él. Pero, ¿por qué no mantener a Penélope como Whistledown? Bueno, en caso de que Eloise sea la protagonista de la temporada 5, a Penélope le costaría demasiado escribir su columna…y la podría meter en problemas. 

    La historia de Eloise en los libros es bastante escandalosa para los estándares de la sociedad, teniendo en cuenta que ella comparte correspondencia con un hombre y se fuga de su casa para encontrarse con él. Por lo que es una historia que rápidamente se puede convertir en una muy pública y, si toda la sociedad está hablando de ello, sería extraño que Lady Whistledown no lo hiciera. Pero Penélope no podría hacerlo, no siendo Eloise su mejor amiga, no siendo una Bridgerton. Penélope jamás la traicionaría así—y la trama sería demasiado parecida a la que vimos en la temporada 3.

    Sin embargo, si Lady Whistledown ya no es Penélope, la revista de chismes puede hablar sobre Eloise sin que Penélope tenga que traicionar a su amiga y a su propia familia. No obstante, haciendo de abogado del diablo aquí, este argumento podría valer tanto para la historia de amor de Francesca como para la de Eloise. Entonces, ¿por qué pensamos que el hecho de que Penélope ya no sea Lady Whistledown indica que Eloise es la próxima protagonista? 

    Como hemos comentado, la historia de Eloise tiene el potencial de ser muy pública mientras que la de Francesca, debido a que la sociedad vería su amor con Michaela como algo prohibido, tiene pinta de que se va a desarrollar más en secreto hasta el final, al estilo de la de Benophie. Por lo que sería lógico que Lady Whistledown no hablara de ello, como no lo hizo con Benedict y Sophie en la temporada 4. Pero sucedería todo lo contrario con la historia de amor de Eloise. 

    Dicho esto, no nos malinterpretéis. No nos gusta en absoluto que hayan sustituido a Penélope como Lady Whistledown y aún menos cómo lo hicieron—ya que, ni siquiera se tomaron el trabajo de hacer algo que realmente tuviera sentido—pero la única razón lógica que vemos para que lo hicieran es que Eloise sea la próxima protagonista.

    En cualquier caso, llevemos razón o hayamos malinterpretado todo, ya sea la historia de Francesca o la de Eloise la próxima que veamos en Los Bridgerton (2020-), ¡no podemos esperar para la temporada 5!

  • Los personajes de La Casa del Dragón que dirán adiós en la temporada 3 y los que seguirán a salvo

    Los personajes de La Casa del Dragón que dirán adiós en la temporada 3 y los que seguirán a salvo

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    ¿Sentiste temblar el suelo? ¡Los dragones están llegando! La temporada 3 de La Casa del Dragón (2022-) está cada vez más cerca y ¡no podemos esperar! Aunque tenemos que ser sinceros: la temporada 2 no estuvo a la altura. Tuvo muchos problemas de ritmo y de construcción de personajes. Pero aquí estamos para darle una segunda oportunidad. La temporada 3 tiene una pinta que te mueres y, si cumple lo que promete, veremos algunas de las batallas más sangrientas de la Danza. 

    Y con las batallas y la sangre…llegan las muertes. Si no puedes parar de pensar en quién vivirá y quién morirá, tienes que adentrarte en nuestra lista de los personajes de La Casa del Dragón que dirán adiós en la temporada 3 y los que están a salvo…por el momento. Si no quieres saber, mejor detente aquí. 

    Los personajes que dirán adiós en la temporada 3

    Jacaerys Velaryon

    Sinceramente, escribir este nombre nos duele, nos quema, nos lastima. No queremos que muera Jace. Es nuestro bebé tanto como el de Rhaenyra. Pero su muerte es un hecho. Él es el hijo mayor y heredero de Rhaenyra, lo que lo coloca directamente como un objetivo a batir por los verdes. Como sabemos, la temporada empezará con la Batalla del Gaznate, que es el enfrentamiento naval más sangriento de Poniente. Al final de la temporada 2, ambos bandos están preparados para luchar. Del lado de los negros, está Lord Corlys Velaryon con su hijo ilegítimo y primer oficial, Alyn de Hull. Y del lado de los verdes se encuentran la Triarquía y las tropas de Tyland Lannister. 

    De acuerdo al libro Fuego y Sangre de George R. Martin, al comenzar la batalla, Jace, junto con los nuevos jinetes de dragón, se une a Corlys y Alyn montado en su dragón Vermax. El dragón recibe un disparo de ballesta y cae al mar sobre barcos en llamas, ahogándose. Jace logra saltar a tiempo y aferrarse a un pedazo de madera de un barco. Pero no respiréis tranquilos, porque esto no le sirve para nada. Al verlo indefenso, los verdes lo acribillan a ballestazos. Así, Jace pierde la vida…aunque los negros ganen la batalla. 

    Esto cambia por completo el curso de la guerra. Con Jace, sería el segundo hijo que pierde Rhaenyra. Tras la muerte de Lucerys, ella se replegó en sí misma, en duelo. Pero en esta ocasión exigirá algo más: venganza. Así que se acabaron las consideraciones con los verdes, si muere Jace, Rhaenyra estará preparada para hacérselo pagar con fuego y sangre.  

    Otto Hightower

    Si hay una muerte que no nos molestaría que sucediera en la temporada 3 de La Casa del Dragón (2022-) es la de Otto Hightower. Él ya no es bienvenido en la Corte. Aegon se encuentra postrado en cama y Aemond tomó el control. Él ve a Otto como una amenaza, una molestia que quiere manipularlo y atarlo en corto. Alguien que quiere controlar su sed de sangre y poder. Al final de la temporada 2, descubrimos que alguien había capturado a Otto cuando supuestamente se dirigía a Antigua.

    En los libros, Otto es al primero al que Rhaenyra manda ejecutar por traición cuando toma Desembarco del Rey. Sin embargo, aún queda un poco para eso. El principio de la temporada 3 encontrará a Otto recluido en una mazmorra y no sabemos cómo—quizá se escape o compre su libertad—pero tenemos claro que ese no será su final. 

    A lo largo de la temporada, él se terminará encontrando cara a cara de nuevo con sus nietos y con Rhaenyra. Y seguramente será allí donde acabará su vida. La traición de Otto desencadenó la guerra y, con ella, la muerte de sus hijos. Y ya no puede confiar en una solución pacífica para la guerra. Así que a la reina no le va a temblar la mano para ejecutarlo. Y, francamente, ojalá lo haga ella misma. Se merece ser ella quien vea la vida desaparecer de los ojos de Otto. Eso sería un golpe devastador para los verdes, especialmente para Alicent.

    Helaena Targaryen

    Si sucede, esta muerte sí que nos dolería. Helaena es maravillosa, preciosa y queremos protegerla a toda costa. No se merece tener la familia retorcida que tiene. Ni sufrir ningún daño. Pero ya es tarde para eso. Tras la pérdida de su hijo de una forma tan cruel en la temporada anterior, ella ya no es la misma. En los libros, Helaena muere arrojándose por la ventana, abrumada por el dolor y la locura tras el asesinato de su hijo menor, Maelor. Aunque en el show Maelor no existe, sí lo hacen Jaehaerys y Jaehaera. 

    Como Jaehaerys murió asesinado, tal y como lo hizo en los libros Maelor, no podemos descartar que la serie sí adapte esta parte de la historia. No obstante, Aemond insistió bastante en la temporada 2 para que Helaena volara en su dragón para unirse a él en la lucha y sus visiones nos mantienen al tanto de lo que sucederá en el futuro. Así que probablemente la muerte de Helaena, si sucede, no lo haga al principio de la temporada 3 y sea una mezcla de su dolor por la pérdida de su hijo y el impacto de la violencia de la guerra.

    Criston Cole

    Otro de los personajes que no nos importaría en absoluto perder de vista en la temporada 3 de La Casa del Dragón (2022-). Siempre fue un fiel aliado de Alicent y en la temporada 2 se convirtió en la mano derecha de Aemond. Y todo porque Rhaenyra se negó a cultivar naranjas junto a él en un lugar remoto. Define patético. Pero el punto es que los planes de Aemond y Cole no suelen salir demasiado bien precisamente porque los dos son demasiado impulsivos, imprevisibles y están demasiado cegados por la ira. Pero en este punto de la Danza, ya no se puede fallar. Cualquier error de juicio se paga con la vida. Y Cole tiene todas las papeletas para morir así en la temporada 3.

    Según los libros, Cole encuentra su final en el Baile de los Carniceros. Se llama así a lo que pasa después de que Aemond y Cole cayeran en la trampa de Rhaenyra y Daemon. Tras el ataque a Harrenhal y que se dieran cuenta de que los negros los engañaron, ambos intentan una misión a la desesperada para recuperar el trono. Así, los dos se separan pero Cole se ve superado en número al enfrentarse a varios Señores de las Tierras de los Ríos y del Norte. 

    Cole, viendo su desventaja, se rinde, implorando por la vida de sus hombres y pidiendo un juicio por combate, pero es acribillado a flechas. Y sí, ya estamos visualizando—y disfrutando—esta escena. Si sucede en la temporada 3 como creemos, seguramente será más tirando hacia el final.

    Príncipe Daeron Targaryen, Addam de Hull y Ormund Hightower

    Estos personajes nos suenan menos pero es normal. Aunque a Addam lo conocemos más, a Daeron apenas lo escuchamos nombrar en la temporada 2, pero lo conoceremos, junto a Ormund, en la 3. Y es muy probable que no tengan más recorrido. Al parecer, la temporada 3 incluirá la Batalla de Ladera, que consiste en realidad en dos batallas llenas de traiciones y destrucción. Según los libros, la Primera Batalla enfrenta al ejército Verde, liderado por Ormund Hightower, contra el Negro, liderado por Roderick Dustin. 

    En medio de la batalla, dos de los nuevos jinetes de Dragón leales a Rhaenyra, Hugh Hammer, montado en Vermithor, y Ulf White, montado en Silverwing, la traicionan—y más adelante pagarán con su vida esa traición. Así, atacan a los negros con fuego de dragón. A pesar de ello y de que los verdes consiguen su victoria, Ormund muere en el caos de la batalla. Como resultado de esta traición, comienza la segunda batalla. Addam, hijo ilegítimo de Lord Corlys Velaryon y también nuevo jinete de dragón, se lanza a la batalla a lomos de su dragón, Seasmoke. Él ataca al ejército Verde restante en plena noche. 

    Esto da lugar a una lucha a tres bandas entre Seasmoke (montado por Addam) y otros dos dragones sin jinete que resultan ser Vermithor (el dragón de Hugh) y Tessarion (el dragón del príncipe Daeron). Al final, Addam muere junto con Seasmoke y Vermithor. Tessarion resulta muy mal herido y un arquero se apiada del dragón, terminando con su sufrimiento. En medio de este caos, el príncipe Daeron también muere. A todo esto que sucederá en la temporada 3, hay que añadir a Daemon que en el libro no participa en estas batallas pero parece que la serie tiene intención de cambiar eso. Así que sí, tenemos que prepararnos para una escena bien sangrienta.

    Gwayne Hightower

    Algunos personajes algo más secundarios también correrán peligro en la temporada 3 de La Casa del Dragón (2022-). Gwayne Hightower es uno de ellos. A él lo vimos en la temporada 2 pero, como le sucederá a su padre, su final ocurrirá durante durante la caída de Desembarco del Rey. Cuando Gwayne se da cuenta de que los negros se disponen a atacar la ciudad, corre a los establos para dar la alarma pero es capturado y asesinado por su propio comandante, Luthor Largent, quien permaneció leal a Daemon.

    Los personajes que estarán a salvo en la temporada 3

    El príncipe Joffrey Velaryon

    Tras todos estos acontecimientos sangrientos, aún hay más. El show nos tendrá pegados a la pantalla con el Asalto al Pozo del Dragón. Esta batalla es una masacre. De acuerdo con los libros, después de que Rhaenyra reclame el Trono de Hierro, la gente de la ciudad, furiosa y hambrienta, se amotinan en las calles de Desembarco del Rey. Ellos terminan irrumpiendo en el Pozo de Dragón con armas y fuego para matar a los dragones y a sus jinetes. 

    Esta emboscada se saldó con la muerte del príncipe Joffrey Velaryon, el dragón de Helaena (Fuegoscuro), el dragón de Rhaenyra (Syrax) y otros dragones y personajes secundarios que quedan atrapados. Sin embargo, puede que este enfrentamiento se incluya en la temporada 4, ya que la 3 ya va a estar bastante cargada de batallas y sangre. Por lo que puede ser que Joffrey continúe a salvo por un tiempo más.

    Rhaenyra Targaryen

    Rhaenyra, la reina legítima, no encuentra su final en mitad de una batalla. Su muerte en el libro es el resultado de una caída lenta y dolorosa. Después de lograr sentarse en el Trono de Hierro, su reinado en Desembarco del Rey se convierte en una pesadilla: el pueblo la odia, hay hambruna, ejecuciones, traiciones internas… y la tensión termina explotando con el asalto al Pozo Dragón.

    Rhaenyra pierde a otro hijo más, pero también apoyos, dragones y estabilidad. En definitiva, pierde su poder. Finalmente, ella decide huir de la ciudad para salvar su vida pero es traicionada y acaba en Rocadragón creyendo que está a salvo… hasta que descubre que Aegon II ha tomado el castillo antes que ella. Y su medio hermano se toma un tiempo con ella, asegurándose de que su muerte es lenta y dolorosa. Asegurándose que pague por todo lo que Aegon cree que ella le debe. 

    Así, él ordena que Sunfyre la queme y la devore. Y lo hace delante de su hijo, el joven Aegon (el futuro rey Aegon III). Es cruel, humillante y profundamente traumático. Es el colapso de una reina. Y para llegar hasta aquí, necesitamos ver primero su ascenso, su breve triunfo y su progresiva desintegración. Si la temporada 3 aún tiene que mostrarnos la consolidación del poder de Rhaenyra, no tendría sentido saltar directamente a su ejecución. Así que nuestra apuesta es que lloraremos la pérdida de nuestra reina en la temporada 4.

    Daemon y Aemond Targaryen

    Daemon y Aemond siempre se presentaron en La Casa del Dragón (2022-) como iguales. Los dos igual de oscuros, de sanguinarios y de crueles. Por lo que no es de extrañar que mueran juntos, luchando el uno contra el otro en una Danza que los hizo enemigos. En el libro, el final de ambos llega en la batalla sobre el Ojo de Dios, cuando Daemon y Caraxes se enfrentan en el aire a Aemond y a Vhagar.

    Durante el enfrentamiento, con ambos dragones destrozándose en el cielo, Daemon hace lo impensable: se desata de su montura, salta en pleno vuelo y clava la espada Hermana Oscura en el ojo de Aemond—sí, ese ojo. Los dragones se enredan, caen al lago y desaparecen en las profundidades. El cuerpo de Aemond es recuperado años después. El de Daemon nunca aparece.

    Es una muerte poética, violenta y personal. Y no hay apenas probabilidades de que suceda en la temporada 3. Aún tienen que pasar demasiadas cosas para llegar allí. Daemon aún tiene que enfrentar su relación con Rhaenyra, algunas decisiones estratégicas y el desgaste que eso supone. 

    En cuanto a Aemond, él es una de las mejores bazas para los verdes y éstos necesitan que siga con vida más tiempo para las batallas que se vienen. Además, él se cree invencible…pero finalmente caerá, como todos los demás. Así que necesitamos verlo ganar batallas, cometer errores, aislarse, obsesionarse y, finalmente, sucumbir bajo el peso de su propia arrogancia.

    Aegon II Targaryen

    Aegon II Targaryen, el usurpador, tiene uno de los finales más irónicos —y amargos— de toda la Danza. Cuando finalmente recupera el control de Desembarco del Rey tras matar a su media hermana Rhaenyra, Aegon II no emerge como un rey victorioso. Si no como un hombre consumido por el dolor, la paranoia y el resentimiento. El reino está devastado, los apoyos son frágiles y su legitimidad sigue siendo cuestionada. 

    Él ya no es útil para unir al reino y poner fin a la guerra. Así que sus propios hombres lo traicionan, envenenándolo. Probablemente como parte de una conspiración para conseguir la paz y coronar a Aegon III, el hijo de Rhaenyra. Es un final bastante poético: el rey por el que se inició la guerra termina siendo una pieza sacrificable cuando ya no conviene.

    Por eso, pensar que su muerte ocurra en la temporada 3 se siente precipitado. Aegon todavía tiene que vivir la pérdida de aliados, la fragilidad del poder, el aislamiento. Su muerte tiene más sentido que ocurra cuando la Danza ya ha arrasado con casi todo y su figura se ha vuelto incómoda incluso para los suyos.

    Y, francamente, necesitamos verlo sobrevivir, creer que ha ganado. Para que luego todo se le escape entre los dedos. Lo disfrutaremos mucho cuando suceda, las cosas como son. 

    Alicent Hightower

    Alicent no tiene una muerte espectacular en los libros. Y precisamente por eso su final es tan devastador y significativo. Tras la guerra, pierde a casi todos sus hijos. Aegon II muere envenenado. Aemond cae en combate. Helaena se suicida. Su linaje, por el que luchó con uñas y dientes, se ha desmoronado. Ya no existe. Pero Alicent sobrevive a todo eso. Y tiene que vivir con la culpa por ello.

    Pasa sus últimos años aislada, mentalmente quebrada, obsesionada con el pasado y con lo que pudo haber sido. Muere enferma, lejos del poder, consumida por la pérdida y la soledad. Alicent muere olvidada. Por eso mismo, no tiene sentido que muera en la temporada 3. Ella tiene que vivir con las consecuencias de la Danza y la culpa por haberla provocado.

    Y, sinceramente, matar a Alicent en la temporada 3 sería casi… fácil. Pero lo realmente cruel —y más interesante—es verla sobrevivir a todo. Ver cómo se queda sola cuando el polvo se asienta. Y cómo eso la consume poco a poco hasta su muerte.

  • Las mejores películas y series de televisión de Carolina Yuste

    Las mejores películas y series de televisión de Carolina Yuste

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Carolina Yuste es una de las actrices más interesantes del cine español actual. Desde que explotó con Carmen y Lola (2018) hace siete años, ha ido conformando una filmografía que zigzaguea entre el drama social, el thriller criminal y la comedia gamberra sin perder nunca la honestidad que la caracteriza. Madrileña formada en la RESAD, no es de esas actrices que eligen proyectos seguros.

    Va donde le apetece, desde indies minúsculos hasta series de Netflix, pasando por atracos imposibles y romances lésbicos. Esta lista te ayudará a localizar siete de sus mejores trabajos en plataformas de streaming españolas, ordenados de peor a mejor para descubrir o redescubrir a una intérprete que no deja de sorprender.

    7. Chavalas (2021)

    Una comedia sobre cuatro amigas treintañeras de barrio que intentan salir adelante en el Madrid precario de alquileres imposibles y trabajos basura bien captado por la directora Carol Rodríguez López. Yuste es Marta, una de las “chavalas” que navega entre desempleo y decepciones amorosas con la amistad como único salvavidas. Tiene buenas intenciones—retratar la España joven sin romantizarla—pero se quedaba en un territorio conocido sin arriesgar.

    Chavalas (2021) funciona mejor en sus momentos pequeños, conversaciones entre amigas que suenan a verdad, pero la actriz no está tan divertida como en Sin huellas (2023), aunque hace lo que puede con un personaje que no está tan bien escrito como merece. Para quien busque un retrato generacional que sigue el paso lógico de Verano 1993 (2017) o Las niñas (2020) pasando de la infancia a los adultos perpetuamente adolescentes.

    6. Hasta el cielo (2020)

    Yuste es Estrella, novia de un atracador de furgones blindados que se mete de lleno en el negocio familiar, un thriller de atracos que acaba como tragedia sobre ambición y lealtades rotas con Miguel Herrán como su pareja criminal, y Luis Tosar como mentor. Daniel Calparsoro  filma con urgencia persecuciones de coches y tiroteos que recuerdan a su primera época, pero ya se le va notando su nuevo papel de mercenario solvente.

    Hasta el cielo (2020) es cine de género puro español con guiños a Michael Mann, y a veces le funciona. Yuste le da a Estrella una dureza que evita convertirla en novia florero y también quiere su parte del pastel. Frente al tono intimista de Carmen y Lola, tenemos adrenalina con poquita profundidad más cercana al espíritu de Grupo 7 (2005) de Alberto Rodríguez.

    5. Carmen y Lola (2018)

    Arantxa Echevarría debutó con esta historia de amor entre dos chicas gitanas que deben esconder su relación en un entorno donde ser lesbiana es impensable. Yuste es Carmen, hija de una familia tradicional de la Cañada Real que se enamora de Lola (Zaira Romero), más rebelde y decidida. Un primer amor prohibido rodado con ternura pero sin quitar hierro ni poner pomada a las consecuencias reales de vivir su sexualidad en comunidades cerradas.

    Carmen y Lola la puso en el mapa definitivamente. Ganó su primer Goya, en esta ocasión a Mejor Actriz Revelación, y se convirtió en referente LGTBI+ instantáneo. La química con Romero es palpable, y real. Muy diferente al papel de esposa sufriente de Saben aquell* (2023), aquí Yuste juega con la contención, los silencios, las miradas que dicen más que los diálogos. Comparte espíritu con Elisa y Marcela (2019) de Isabel Coixet en lo de los amores queer contra el mundo, idónea para una maratón de romances prohibidos con peso social junto a Carol (2015), la alternativa de época estadounidense.

    4. Saben aquell (2023)

    El sobrio y melancólico retrato de David Trueba sobre la figura de Eugenio, el humorista que convirtió el estatismo y el humo del cigarro en un arte nacional. Lejos de la hagiografía convencional, la película se apoya en una mimesis prodigiosa de David Verdaguer, pero es Yuste dota de alma al relato como Conchita, el motor creativo en la sombra.

    Trueba captura la Barcelona de los 60 y 70 lejos de la postal, sino como un escenario gris de una historia de amor que cimentó un fenómeno de masas desde la tristeza. Menos urgente que La infiltrada (2024), que también tenía un caso real como punto de partida, entra en la tragicomedia que Trueba ha perfeccionado, conectando con la sensibilidad de Vivir Es Fácil Con Los Ojos Cerrados (2013).

    3. La canción (2025)

    Esta serie de Movistar Plus+ reconstruye con un ritmo endiablado los días de infarto previos a Eurovisión 1968, cuando el "La, la, la" pasó de ser una reivindicación lingüística de Serrat a un asunto de estado en manos de Massiel. Carolina Yuste se echa la serie a la espalda —y canta ella misma—, capturando la energía volcánica de la artista madrileña en una interpretación que busca la persona tras el icono.

    El rodaje destila una ambientación impecable de la España del tardofranquismo, utilizando el festival como un vehículo para explicar las tensiones de una industria musical bajo vigilancia. La Canción (2025) mezcla comedia dramática y suspense institucional sin perder el pulso emocional, compartiendo con Saben Aquell la mirada íntima a la trastienda del éxito en la España de la época, una especie de Whiplash (2014) castiza, sustituyendo la autoexigencia por la presión política.

    2. La infiltrada (2024)

    Arantxa Echevarría—la misma de Carmen y Lola—vuelve a dirigir a Yuste en esta serie basada en la historia real de una mujer que se infiltró en ETA durante años. Thriller de espías a la española, menos glamuroso pero cercano, mostrando el desgaste psicológico de vivir doble vida durante años.

    La infiltrada confirma la química entre actriz y directora iniciada seis años antes. Aquí Yuste demuestra que puede cargar con la tensión constante con una paranoia constante, totalmente diferente al tono jovial de Sin huellas, aunque también tiene acción como aquella. Para fans de thrillers españoles con trasfondo histórico, Patria (2020) es complemento perfecto sobre el mismo tema desde otro ángulo.

    1. Sin huellas (2023)

    Una joya de la comedia de acción española donde Carolina Yuste y Camila Sodi son dos limpiadoras que, tras ser despedidas, acaban metidas en un embolado monumental al limpiar la escena de un crimen sin saberlo. Ocho episodios de ritmo frenético en los que Yuste interpreta a Desi con una vis cómica arrolladora en un thriller castizo que convierte Alicante en el escenario de una persecución en clave buddy movie femenina.

    Sin Huellas (2023) es, posiblemente, el trabajo más fresco y divertido de su carrera hasta la fecha: dinámica de "pobres contra ricos" y choque cultural resueltos de forma muy distinta que Carmen y Lola, aunque aquí también hace de gitana lesbiana. Puro disfrute y mala leche definido por sus creadores como un “paella western”, dirigido a los degustadores de joyas ocultas de la tv en castellano, como la imprescindible ¡Garcia! (2022).

  • Cómo ver todas las ganadoras a los Premios de los Actores (y cuáles no puedes perderte)

    Cómo ver todas las ganadoras a los Premios de los Actores (y cuáles no puedes perderte)

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Harrison Ford, el premio de honor, fue el único que llegó tranquilo a la gran noche de los Actors Awards. El resto de las cabezas visibles de Hollywood, el gremio de los actores, estaba tiembla que tiembla. Este año ha sido especialmente bueno (y heterodoxo) en su cosecha de papeles memorables, y la carrera previa a la noche de la Academia va especialmente apretada. En televisión, los Globos de Oro se habían decantado por dos grandes series favoritas, pero en cine la cosa andaba menos clara. Comprobad, si no, cómo ver todas las películas nominadas al Oscar.

    Por ello, cuando anoche se anunciaron todos ganadores de los Premios de los Actores, respiraron mejor los equipos siguientes. Aquí resumo el palmarés completo:

    Los pecadores (2025) ganó el principal premio a la mejor película. El reparto de la película se llevó el premio a la mejor interpretación de un reparto en una película y, además, Michael B. Jordan ganó por su papel protagonista.

    También en las categorías cinematográficas, Jessie Buckley ganó como mejor actriz protagonista por Hamnet (2025), mientras que Sean Penn fue nombrado mejor actor de reparto por su papel en Una batalla tras otra (2025). Amy Madigan obtuvo el premio a mejor actriz de reparto por La hora de la desaparición (2025).

    En las categorías televisivas, El estudio (2025) fue nombrada mejor reparto de serie de comedia, y Seth Rogen ganó como mejor actor en una serie de comedia. The Pitt (2025) ganó el premio al mejor reparto en una serie dramática, mientras que Noah Wyle se llevó el galardón a mejor actor por su papel en la serie. Keri Russell fue nombrada mejor actriz en una serie dramática por La diplomática (2023).

    En las categorías de miniseries, Michelle Williams ganó por su actuación en Morir de placer (2025) y Owen Cooper por Adolescencia (2025). Los ganadores al mejor reparto de especialistas se anunciaron durante el preestreno de la alfombra roja de Netflix, con Misión: Imposible - Sentencia final (2025) y The Last of Us (2023) triunfando en las categorías de cine y televisión, respectivamente.

    Si sigues leyendo te cuento cuáles de estos papeles no debes perderte, aunque te anticipo que –como este año la taquilla y la crítica han confluido sin problemas– tendrás buena parte de los deberes hechos.

    El reparto de ‘Los pecadores’ (2025)

    Resultaba imposible premiar a Michael B. Jordan y olvidar el resto de su gran familia en Los pecadores (2025). Al fin y al cabo, en esta versión de Abierto hasta el amanecer (1996), ha merecido todo el aplauso de la crítica y ha salvado la taquilla estadounidense, no hay uno sino todo un ensemble de personajes carismáticos, le tengan más o menos manía al ajo.

    Así es que el tenso entramado de romances, peleas y traiciones que en el granero de Ryan Coogler se arma a lo largo de una larga madrugada donde no recordamos una sola interpretación, sino un macabra baile en grupo.

    Jessie Buckley en ‘Hamnet’ (2025)

    Jessie Buckley ya es oficialmente una estrella. La Hamnet (2025) de Chloé Zhao tras los Oscars de Nomadland (2020) le ha dado el papel de calibre que suele erigir a las buenas actrices de una vez por todas al firmamento, y ella ha sabido responder a la altura. Cómo no, con el buen material del relato basado en una novela de Maggie O’Farrell acerca del duelo, el arte y el arropo de la naturaleza.

    Eso sí, cuánto nos sorprende que Paul Mescal como el señor William Shakespeare no tuviera premio durante la noche. Seguramente, en unos Oscars dominados por Paul Thomas Anderson, esta sea la categoría para Buckley.

    Una batalla tras otra (2025)

    Sean Penn está absolutamente memorable como el desgraciado, despreciable y desfigurado coronel antagónico de Una batalla tras otra (2025), una distopía optimista de acción sobre los Estados Perdidos de América. Eso sí, esperamos que cuando recoja el Oscar sonría, se vista y se peine, porque siguiendo la línea des-cuidada de la película, con Leonardo DiCaprio ya un poco de vuelta (del estilo Érase una vez en… Hollywood), Sean Penn empieza a parecer bastante desmejorado.

    Me faltaba en el palmarés un premio para el sensei Benicio del Toro… Pero los votantes le están dando la espalda tras su claro posicionamiento político. En fin, grandes secundarios como Amy Madigan en La hora de la desaparición.

    Amy Madigan en ‘La hora de la desaparición’ (2025)

    ¡Reina, reina, reina! Amy Madigan, la veterana intérprete, ha visto revitalizada su longeva carrera gracias a encarnar a la inquietante tía Gladys en lo nuevo de Zach Cregger, la gran sorpresa del verano. Y con La hora de la desaparición (2025), quien estuvo a punto de ganar el Oscar gracias a La vida puede continuar (1985) vuelve a dar guerra.

    No es demasiado spoiler saber que esta suerte de bruja moderna desempeña un rol central en el misterio que impulsa La hora de la desaparición, y que tiene tal carisma como para que Cregger ya haya insinuado la posibilidad de dedicarle una precuela. Yo la quiero, y ya.

    El reparto de ‘El estudio’ (2025)

    Nunca los ejecutivos, guionistas, creativos y demás sanguijuelas del mundo audiovisual pudimos vernos tan reflejados como en El estudio (2025). La serie supone, digamos, un acto de autocomplacencia que funciona como una parodia astuta de la propia autocomplacencia y, sobre todo, es un lamento por una época perdida de extravagancia, inversión y originalidad, a la vez que producto de una inversión extravagante en una idea original. ¡Boom!

    Pero si aciertan Seth Rogen y Evan Goldberg, productores de la asimismo divertidísima Juerga hasta el fin (2013) es en atraer a los nombres más rampantes del ayer y del hoy de Hollywood, incluyendo a Catherine O’Hara o Bryan Cranston y con cameos tan icónicos como el de Mr. Scorsese u Olivia Wilde. Hay que verla.

    Michelle Williams en ‘Morir de placer’ (2025)

    No acabo de estar de acuerdo con el premio exclusivo para Morir de placer (2025), que tenía a una estupenda Jenny Slate, o Nikki, en el reparto (sin contar el papelón de Sissy Spacek). Pero sí toca reivindicar una miniserie que ha pasado algo desapercibida en España, a pesar de basarse en la archiconocida serie de podcasts de Nikki Boyer.

    En ella, una muy humana Williams es diagnosticada con cáncer de mama metastásico y decide dejar a su esposo para explorar por primera vez en su vida la amplitud y complejidad de sus deseos sexuales. Y lo dicho, nada de ello sería posible sin la mano de Jenny Slate, su amiga Nikki… Una lástima.

    Owen Cooper en ‘Adolescencia’ (2025)

    Owen Cooper, Jamie en la serie Adolescencia (2025), se convirtió en el actor más joven de la historia en ganar un Emmy, repitió con premio en los Globos de Oro e hizo el triplete con los galardones del Sindicato de Actores. Tiembla, Timothée.

    El premio se entiende con una sola escena, donde Jamie bosteza cuando una psicóloga está interrogándolo acerca del asesinato de una niña de su curso. Lejos de aburrir, este es uno de los momentos más impactantes de una serie del calibre de la muy adulta Condena (2021), pero que ha dado pie a un debate global sobre los efectos de las redes sociales en los jóvenes.

  • Los mejores documentales para aprender sobre cine

    Los mejores documentales para aprender sobre cine

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Lo sabemos: la matrícula a un curso para aprender a hacer cine suele costarte mucho más caro que simplemente tomar una cámara y grabar. Pero ello no debería desanimarte a seguir investigando sobre cómo se han hecho tus películas favoritas para, o bien pensarlas desde un lugar diferente, o bien para empezar a rodar tú misme.

    Al final, los documentales sobre la imagen y los oficios del audiovisual son una forma privilegiada –que no menos gustosa– de aprender sobre la historia del cine y sobre cómo dirigir películas. Por ello, nos encanta ver sin parar ensayos como Orwell: 2+2=5 (2025), que se estrena este fin de semana en carteleras, incluso cuando nos demuestran que tenemos el tremendo poder de la imagen mucho menos por la mano de lo esperado.

    En JustWatch hemos querido recopilar siete documentales interesantes que enseñan sobre historia del cine. Siete testigos privilegiados a todo lo que salió bien, regular y fatal detrás de tus películas y cineastas de referencia. Las hemos ordenado de más a menos conocidas, así que lee hasta el final…

    El peso de los sueños (1982)

    El documental de 1982 de Les Blank, El peso de los sueños (1982), comienza con imágenes aéreas en helicóptero de una jungla imponente. Los planos muestran el tamaño abrumador de la selva, su increíble belleza y su opresiva lejanía. ¿Quién se atrevería a hacer una película en un lugar tan denso e inhóspito?

    Pues Werner Herzog, ¿quién si no? Es la voz del director alemán la que escuchamos primero: ¿Quieres saber la historia del rodaje de Fitzcarraldo?, pregunta. Nos dice que es “una historia extraña, una historia digna de Sísifo”. Y qué mejor manera de comenzar este análisis sobre la realización de Fitzcarraldo (1982), una de las películas más controvertidas de Herzog… La del crucero y la ópera en medio de la jungla. Sí, como en Corazones en tinieblas, empezamos con un cineasta “fuertecito”.

    Corazones en tinieblas (1991)

    Los documentales sobre cine deberían venir con una advertencia. Cuidado: la película que estás a punto de ver puede hacerte cambiar de opinión sobre tus ídolos. Un buen ejemplo es Corazones en tinieblas (1991), una mirada absorbente y fascinante al proceso de creación del clásico de Francis Ford Coppola, Apocalypse Now (1979).

    Con entrevistas al reparto y al equipo durante el que se considera el rodaje más apocalíptico de la historia del cine, su mayor fortaleza es el material en rigurosa primera persona, rodado en el set por la infrarreconocida Eleanor Coppola, así como la inclusión de grabaciones íntimas de conversaciones entre Eleanor y Francis mientras él luchaba por dar vida a su visión.

    Hitchcock/Truffaut (2015)

    El documental del crítico y cineasta Kent Jones sobre el encuentro de una semana entre François Truffaut y Alfred Hitchcock en 1962 (y el libro clásico que preservó sus conversaciones, un esencial para cualquier cinéfilo) nos propone un viaje apasionante. Hitchcock/Truffaut (2015) explora incluye entrevistas con diez directores influyentes, entre los que se incluyen Scorsese, Fincher, Linklater, Wes Anderson o Paul Schrader. Estas entrevistas son absolutamente fascinantes.

    Pero además, el documental incluye grabaciones sonoras originales de las conversaciones entre Hitchcock y Truffaut, sobre fragmentos de algunas películas clásicas de Hitchcock. Sólo por eso, ya os resultará imposible no entusiasmaros. Y si la habéis visto ya, probad con Hopper/Welles (2020), entre el joven Dennis Hopper y el viejo maestro de Kane.

    El chico que conquistó Hollywood (2002)

    El absorbente documental de Nanette Burstein y Brett Morgen, El chico que conquistó Hollywood (2002), no se centra en una sola película icónica, sino en muchas. Así es, porque narra la increíble vida del legendario productor de Hollywood Robert Evans, el primer actor en dirigir un gran estudio cinematográfico. En la Paramount, fue responsable de películas como El padrino (1972) o Chinatown (1974), perlas que asociamos a su director sin considerar que allí hubo, detrás, un gran productor.

    Tras ese éxito fenomenal, una serie de acontecimientos (un matrimonio fallido con Ali MacGraw, un arresto por cocaína y rumores sobre su implicación en el asesinato del Cotton Club”) provocaron el declive de su carrera. Evans cayó en el olvido. Sin embargo, esta no sería el final de la historia… Porque para los anales, “el chico” volvió a levantarse.

    American Movie (1999)

    Tras Coven (1997), Mark Borchardt se sentía un fracasado. Sin embargo, con una cerveza en la mano, empezó a pensar en hacer un último gran guion, para lo que llamaba “la gran película americana”. El tiempo de beber y soñar había terminado.

    El divertido documental de Chris Smith, American Movie (1999), sigue a Borchardt mientras intenta financiar, repartir papeles y rodar esta película. Elocuente, apasionado y muy gracioso, Mark es un personaje del que enamorarse, y sus interacciones con su mejor amigo, Mike Schank, no tienen precio. Sin embargo, Smith nunca nos permite simplemente reírnos de Mark y Mike. Igual que Bowfinger, el pícaro (1999), pero basada en la realidad, American Movie no es la historia de dos amigos ilusos, sino una exploración del carácter aspiracional del cine: hecho de frustraciones, esperanzas y de entrañables protagonistas.

    La historia del cine: una odisea (2011)

    Quizá la entrada más importante y menos conocida de esta lista sea esta miniserie de 15 episodios narrada por el crítico e historiador Mark Cousins, bajo el título muy apropiado de La historia del cine: una odisea (2011). La serie recorre toda la historia del cine mundial, no solo la estadounidense, y desmonta numerosos mitos y malentendidos sobre el séptimo arte con tanto cariño como buena vista.

    Si el clásico Un viaje personal con Martin Scorsese a través del cine americano (1995) fuera un curso universitario, La historia del cine: una odisea sería el consiguiente máster. He visto esta serie completa dos o tres veces y muchas más la he dejado de fondo, permitiendo que su audio se filtre en mi alma cinéfila. Irónicamente, es una de las entradas más desconocidas, pero también más accesibles de la lista.

    Women Make Film Una nueva road movie a lo largo de la historia del cine (2018)

    ¡Y viva Mark Cousins! Con casi veinte años de producción y 14 horas de metraje final, el épico documental Women Make Film Una nueva road movie a lo largo de la historia del cine (2018) puede describirse como una segunda odisea personal. Esta es una exploración profunda y exhaustiva del trabajo de cineastas mujeres de distintas épocas y continentes, presentada no como un estudio del “punto de vista femenino”, sino como una clase magistral en 40 capítulos sobre el arte y la técnica del cine.

    Con enorme energía, por ejemplo, Cousins analiza momentos magistrales de grandes directoras como Chantal Akerman, guiándonos por el misterioso travelling urbano de su película D'Est (From the East) (1993), o también nos presenta los grandes momentos de la directora ucraniana Kira Muratova y de la cineasta checa Věra Chytilová. Nadie interesado en el cine debería perdérselo, y nadie podría verlo sin aprender algo.

  • 10 concursos que debes ver si te gustan los realities como MasterChef

    10 concursos que debes ver si te gustan los realities como MasterChef

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Si sonríes cada vez que escuchas al jurado de MasterChef decir “¡Manos arriba!”, lo pasas mal cuando un concursante falla en alguna de sus recetas, y disfrutas más de las valoraciones que de la comida en sí, esta guía es lo que necesitas.

    En JustWatch queremos que continúes disfrutando de los mejores realities de la televisión y por ello hemos creado una lista de 10 concursos que comparten el alma competitiva, la convivencia y los retos de MasterChef. Apunta porque viene cargada de emociones la lista.

    El conquistador del fin del mundo (2005)

    Ya debe ser bueno un reality de aventuras si aguanta 21 temporadas en antena, ¿no? Bueno, pues El conquistador del fin del mundo no es bueno, es excepcional. 

    El concurso, que debe su nombre a la primera edición que se celebró en la Patagonia (Argentina), donde debían alcanzar el Faro Les Éclaireurs (conocido como “El faro del fin del mundo”), es una combinación perfecta de condiciones climáticas adversas, pruebas físicas intensas y una convivencia dura. 

    Si te gusta el barro, las discusiones y la estrategia, El conquistador del fin del mundo es tu programa. Y si no lo has visto, tienes trabajo por delante: desde 2005 hasta 2025 ha habido una edición por año. 

    A diferencia de formatos internacionales como Supervivientes, donde el espectáculo y el conflicto suelen imponerse a la competición pura, El conquistador del fin del mundo apuesta por una narrativa mucho más física y exigente, casi militar. 

    Aquí hay menos espacio para el postureo y más para la resistencia real, algo que lo acerca más a programas como The Challenge que a realities de convivencia clásicos. En comparación con MasterChef, el paralelismo está en la presión constante y en la eliminación por rendimiento, pero sin jurado: aquí manda el cuerpo y la cabeza. Es un reality menos amable, pero también más honesto, ideal para quienes disfrutan viendo hasta dónde puede llegar alguien cuando se queda sin comodidades… y sin excusas.

    Pekín Express (2008)

    Aunque no ha tenido tantas temporadas como El conquistador del fin del mundo, el caso de Pekín Express podría considerarse como el de uno de los primeros realities de ámbito nacional (ya que su homólogo anterior solo se emite por ETB).

    En este caso, hablamos de un programa perfecto para viajeros y nómadas, ya que el concurso pone a varias parejas a competir por llegar a un punto concreto de algún país (en la edición española se han aventurado por lugares tan dispares como Rusia, China o la India).

    El premio es una gran cantidad de dinero y una experiencia de superación inolvidable. Así que si te gustan los retos, ya sabes.

    Frente a otros concursos de viajes como Race Across the World, más centrado en el aspecto documental y cultural, Pekín Express abraza sin complejos el conflicto, la rivalidad y las alianzas temporales. Esa tensión constante lo emparenta más con MasterChef de lo que parece: aquí también hay pruebas, penalizaciones y decisiones que pueden cambiar el rumbo del concurso en minutos. 

    A diferencia de Planeta Calleja o Viajeros Cuatro, donde el viaje es contemplativo, Pekín Express convierte cada trayecto en una prueba contrarreloj. No se trata solo de llegar, sino de cómo llegas y a quién dejas atrás, una filosofía muy reality que engancha incluso a quienes no se consideran amantes de los programas de viajes.

    Top Chef (2013)

    Si Masterchef te sabe a poco porque los concursantes no son profesionales del mundo gastronómico, entonces tu concurso es Top Chef, que vendría a ser su versión más técnica, exigente y profesional, ya que sus participantes son chefs.

    Aunque es un programa que ha sido adaptado a muchos países y tiene una dilatada trayectoria, en España no triunfó tanto como su competidor, lo que provocó que tan solo haya 4 temporadas hasta la fecha. 

    Eso sí, si disfrutas viendo la coreografía de los mejores cocineros españoles mientras emplatan recetas de ensueño, los 55 programas emitidos de Top Chef te van a dar entretenimiento para rato. 

    Comparado con MasterChef, Top Chef es menos emocional y mucho más quirúrgico. Aquí no hay historias de superación personal tan subrayadas ni confesiones lacrimógenas: lo que importa es la técnica. 

    En ese sentido, se acerca más a formatos como Chef’s Table, aunque con un componente competitivo ausente en el documental de Netflix. También se diferencia claramente de Pesadilla en la cocina, donde el foco está en el drama empresarial. Top Chef es frío, exigente y a veces implacable, pero precisamente por eso resulta fascinante para quienes buscan ver alta cocina sin filtros ni concesiones al espectáculo fácil.

    Got Talent España (2016)

    Escapamos de los fogones y de las aventuras mochileras y nos adentramos en los concursos de talentos de la mano de Got Talent España, un formato que lo tiene todo: risas, lágrimas, sorpresas y mucha emoción. 

    Cada temporada del programa es una montaña rusa donde compiten personas con diferentes talentos: comediantes, acróbatas y hasta magos. Cada una de sus entregas es una caja de sorpresas y si lo ves, es posible que no coincidas muchas veces con las decisiones del jurado, que debe elegir si un concursante sigue o no en la siguiente fase del concurso.

    No siempre es placentero, pero sin duda es muy entretenido.

    A diferencia de La Voz, donde el talento se mide dentro de una única disciplina, Got Talent España juega a la diversidad extrema, algo que lo hace imprevisible pero también irregular. Esa sensación es similar a MasterChef, donde una prueba brillante puede ir seguida de un desastre absoluto. Comparado con Factor X, Got Talent es menos serio y más emocional, apostando por historias personales tanto como por el espectáculo. 

    No siempre gana el mejor, pero casi siempre gana el momento televisivo, y eso lo convierte en un placer culpable ideal para maratonear sin demasiadas exigencias.

    El puente (2017)

    Si bien es cierto que El puente solo duró dos temporadas, este reality creado por Movistar+ fue una de las propuestas más innovadoras de la televisión: 15 desconocidos debían construir un puente de 300 metros para llegar a una isla donde se encuentra un premio de 100.000 €. 

    Un formato perfecto si te gusta la aventura, los experimentos sociales y los dilemas morales. ¿Lo mejor de todo? Que el puente lo construyen los 15, pero el dinero se lo queda uno solo. 

    En espíritu, El puente está mucho más cerca de experimentos sociales como The Circle o Traitors que de un concurso tradicional. A diferencia de MasterChef, donde el mérito individual suele ser clave, aquí la cooperación es obligatoria… aunque no siempre sincera. Esa tensión moral (trabajar para un objetivo común sabiendo que solo uno ganará) es su gran baza y lo que lo hace diferente de los realities de supervivencia clásicos. 

    No es un programa cómodo ni ligero, pero sí uno de los más estimulantes que ha dado la televisión española reciente.

    Maestros de la costura (2018)

    Los límites para los programas de telerrealidad son inimaginables, y buen ejemplo de ello es Maestros de la costura, un concurso en el que varios participantes deben mostrar su destreza como costureros.

    La aguja y el hilo se convierten en el eje sobre el que gira la dinámica de cada entrega, y el resultado son piezas de ropa que podrías ver en cualquier pasarela. Ideal si te gusta la moda o los procesos creativos y artesanales.

    Si MasterChef es cocina, Maestros de la costura es artesanía pura. Comparte con Glow Up (el concurso de maquillaje británico) esa celebración del proceso creativo y del error como parte del aprendizaje. A diferencia de Project Runway, mucho más centrado en la industria y el diseño de autor, el programa español resulta más cercano y pedagógico. No busca crear estrellas globales, sino mostrar el valor del oficio, algo que conecta muy bien con quienes disfrutan viendo cómo algo se construye desde cero, puntada a puntada.

    Y si hablamos de moda, una película icónica es El diablo viste de Prada, sobre la que escribimos una guía explicando dónde puedes encontrar ahora a su reparto.

    Bake Off España (2019)

    Volvemos a la cocina, pero esta vez solo con un toque dulce ya que Bake Off España (la versión española del reality británico) surge con la misión de encontrar al mejor pastelero amateur.

    El cóctel ya te lo puedes imaginar: tensión, exigencia y mucho drama están presentes en cada prueba. Es un programa ideal si te gustan los concursos de cocina, aunque actualmente solo sigue emitiéndose con su versión de celebrities Bake Off: Famosos al horno.

    En comparación con MasterChef, Bake Off España es más delicado y menos estridente, al menos en sus versiones originales. Se acerca más al espíritu del Great British Bake Off, donde prima el compañerismo frente al conflicto. 

    No hay gritos, pero sí nervios; no hay broncas, pero sí decepciones silenciosas. Es un formato perfecto para quienes buscan competición sin excesiva toxicidad, algo que lo diferencia claramente de otros realities culinarios más agresivos.

    Drag Race España (2021)

    Basada en la serie RuPaul 's Drag Race de Estados Unidos, el objetivo de Drag Race España es encontrar a la mejor estrella Drag del país. 

    El programa rebosa color, creatividad, carisma y mucho arte. Si sueles prestar atención a cosas como el vestuario, el maquillaje o la interpretación, sin duda Drag Race España te va a gustar. De momento ya hay 4 temporadas emitidas y habrá nueva edición en 2025. 

    A diferencia de concursos como Fama, ¡a bailar! o Operación Triunfo, Drag Race España mezcla disciplinas artísticas con identidad y discurso. Tiene la exigencia de MasterChef, pero también una dimensión cultural y emocional mucho más marcada. Aquí no solo se juzga lo que haces, sino quién eres y cómo lo comunicas. Es un reality que exige atención y sensibilidad, y que recompensa al espectador con momentos memorables tanto dentro como fuera del escenario.

    El precio justo (2021)

    Se trata de uno de los formatos más míticos de la televisión española que regresó con fuerza en 2021. En El precio justo no se cocina, ni se canta o diseña, sino que el talento más preciado radica en adivinar precios. 

    Aunque pueda parecer que no hay mucha emoción en su premisa, lo cierto es que ¿Y qué la energía con la que concursantes y público viven cada ronda de precios te va a contagiar mientras lo veas.

    Una de las mejores opciones de la lista para ver en familia.

    Comparado con concursos más modernos como ¡Boom! o Pasapalabra, El precio justo es puro clasicismo televisivo. No tiene la sofisticación ni la tensión de MasterChef, pero sí una accesibilidad total. 

    Es el tipo de programa que no exige fidelidad ni continuidad, ideal para zapping o sobremesas familiares. Su encanto reside precisamente en su sencillez, algo que hoy resulta casi revolucionario.

    Reacción en cadena (2022)

    El reality más reciente de esta guía es Reacción en cadena que curiosamente ha finalizado su periplo por la televisión este 2025, tras cuatro temporadas emitiéndose.  

    El funcionamiento del concurso es el siguiente: tres concursantes deben adivinar palabras conectadas entre sí, creando cadenas con significado. Aunque parezca sencillo, no lo es. Es un programa con mucho ritmo que engancha desde el primer minuto. 

    Un formato ideal para ti si te gustan los espacios televisivos ágiles y retadores.

    Si lo comparamos con Cifras y letras o Saber y ganar, Reacción en cadena es mucho más frenético y accesible. No busca demostrar sabiduría enciclopédica, sino agilidad mental, algo que lo acerca al espíritu competitivo de MasterChef en sus pruebas exprés. 

    Es un concurso que no reinventa el género, pero sí lo adapta a un consumo rápido y moderno, perfecto para quienes quieren entretenimiento directo, sin rodeos.

  • Las 5 escenas de Juego de Tronos que revelan el futuro de El Caballero de los Siete Reinos

    Las 5 escenas de Juego de Tronos que revelan el futuro de El Caballero de los Siete Reinos

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    El final de El Caballero de los Siete Reinos (2026-) nos dejó con muchas ganas de más. ¡Necesitamos saber qué sigue en la historia de Duncan y Egg! Pero, ¿qué pensarías si te dijera que ya lo sabemos? Juego de Tronos (2011-2019) nos dio bastantes respuestas. No todas, pero sí algunas que son claves. Todo el tiempo estuvieron ahí, pero hasta que no llegó la historia de Dunk y Egg y los conocimos, no caímos en la cuenta. 

    Así que si quieres saber a qué nos referimos, es el momento perfecto para adentrarte en nuestra lista de las 5 escenas de Juego de Tronos que revelan el futuro de El Caballero de los Siete Reinos.

    El Maestre Aemon y su vínculo con Egg

    En Juego de Tronos (2011-2019), el Maestre Aemon le confiesa a Jon Snow la historia de su familia. Así, averiguamos que su padre es el rey Maekar y que cuando Aemon rechazó el trono, su hermano Egg, el joven escudero de Duncan que nos encontramos en El Caballero de los Siete Reinos (2026-), se convirtió en rey. Después de él, vendría otro nombre conocido, su nieto, Arys, el Rey Loco. 

    Por lo que gracias a esta escena no sólo sabemos cuál es el verdadero origen y el futuro de Egg, sino que Jon descubre que el verdadero nombre del Maestre es Aemon Targaryen. Sin embargo, Aemond decidió hace mucho tiempo dejar atrás la historia que viene con su apellido y ser un Maestre de la Ciudadela y esto es algo a lo que se hace referencia en El Caballero de los Siete Reinos (2026-) cuando uno de los personajes le cuenta a Duncan cómo él llevó a Aemon hasta la ciudadela para que convirtiera en Maestre.

    El vínculo entre el Maestre Aemon y Egg se vuelve a poner de manifiesto en Juego de Tronos (2011-2019) cuando el Maestre está en su lecho de muerte en el Castillo Negro. Sam y Eli se encuentran junto a él, presentándole a su hijo. Aemon está en otro mundo, soñando, recordando…y nombra a su hermano Egg. Sam le aclara a Eli quién es y, al parecer, Aemon se está acordando de Egg cuando era pequeño, un bebé, como el hijo de Sam y Eli. 

    Un poco más tarde, las últimas palabras de Aemon son también para Egg. En su sueño, él está hablando con su amado hermano diciéndole que  “soñó que era un hombre mayor.” Esta escena cierra el círculo y demuestra lo cercanos que Egg y Aemon llegaron a ser. 

    Aerion Targaryen 

    En El Caballero de Los Siete Reinos (2026-) conocemos a un joven cruel y arrogante llamado Aerion Targaryen, el segundo hijo de Maekar I. Él realmente creía que era un dragón con forma humana, lo que le lleva a tener una personalidad sádica, a abusar de los plebeyos ya un intento desastroso y mortal de transformarse en un dragón bebiendo fuego valyrio. Precisamente a esto último hace referencia Juego de Tronos (2011-2019) cuando Joffrey le está enseñando a Margaery la Cripta donde los Targaryen permanecen enterrados. Joffrey se ríe de esta obsesión que llevó a la muerte a Aerion y de que fuera tan tonto como para beber fuego valyrio. Por lo que gracias a este show, sabemos qué sucederá con aquel joven que conocimos viendo las aventuras de Duncan y Egg.

    Joffrey se burla de Jaime y encuentra a Ser Duncan en El Libro Blanco

    En la Temporada 4 de Juego de Tronos (2011-2019), Joffrey Baratheon hojea el Libro Blanco de la Guardia Real junto a Jaime Lannister. Mientras lee en voz alta, repasa los nombres de antiguos caballeros y sus hazañas. Entre ellos aparece Ser Duncan el Alto, cuyo registro ocupa cuatro folios debido a sus años de servicio y reputación. Joffrey se burla de Jaime comparando su propia página —casi vacía— con las entradas extensas de caballeros legendarios del pasado, como Duncan. El momento no es solo humillante para Jaime; también confirma que Duncan consiguió ser Lord Comandante de la Guardia Real, dejando una huella muy importante.

    Ned Stark nombra a Lyonel Baratheon

    Algo parecido a lo anterior sucede cuando Ned Stark está leyendo unos documentos antiguos y encuentra el nombre de Axel y Lyonel Baratheon, los de cabello negro—Lyonel sería apodado el "Tormenta Risueña.” A él lo conocimos en profundidad en El Caballero de los Siete Reinos (2026-), por lo que sabemos a la perfección el por qué de su apodo. Para situarnos, Lyonel es el tatarabuelo de Robert, Stannis y Renly. Nombrarlo “el de cabello negro” resalta la fuerza del linaje Baratheon, ya que es un rasgo físico persistente a través de las generaciones. En el show este rasgo es un punto de debate y reconocimiento, consolidando la identidad de la Casa.

    La Vieja Tata le cuenta a Bran la historia de Ser Duncan el Alto 

    En la Temporada 1 de Juego de Tronos (2011-2019), La Vieja Tata está con Bran Stark en Invernalia y, mientras le habla de historias del pasado, menciona directamente a Ser Duncan el Alto como uno de los grandes caballeros de los Siete Reinos. Y le ofrece a Bran contarle de nuevo su historia, aunque éste lo rechaza porque sus favoritas son las historias “que dan miedo.” Pero el punto es que el show presenta a Duncan como una figura legendaria, un héroe digno de una canción, por lo que esto, junto con el hecho de que perteneció a la Guardia Real, hace que tengamos la certeza de que su futuro en El Caballero de los Siete Reinos (2026-) será brillante.

  • Dónde has visto al reparto de la segunda temporada de 'One Piece' antes

    Dónde has visto al reparto de la segunda temporada de 'One Piece' antes

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    La segunda temporada de One Piece llega a Netflix con una de las apuestas de casting más ambiciosas que ha hecho la plataforma en los últimos años para una serie de acción y aventura. 

    La producción ha reunido a un grupo de actores que vienen de trayectorias muy distintas: desde jóvenes promesas que ya demostraron su valía en la primera entrega hasta veteranos del cine europeo y caras nuevas que llegan con todo por demostrar. Este artículo repasa, uno por uno, qué han hecho antes de subirse a este barco, por qué sus carreras los han traído hasta aquí y qué podemos esperar de ellos en pantalla.

    Iñaki Godoy (Monkey D. Luffy)

    Monkey D. Luffy es el centro de gravedad de One Piece. Sin un actor capaz de sostener esa energía desbordante, esa ingenuidad feroz y esa determinación que roza lo irracional, toda la construcción narrativa se derrumbaría. 

    Iñaki Godoy lo entendió desde el primer episodio de la primera temporada y convenció a los escépticos más recalcitrantes: su Luffy es físico, genuino y, lo más difícil, nunca resulta irritante pese a estar diseñado como un personaje que en manos de otro actor lo sería.

    El actor mexicano llegó a One Piece con una carrera televisiva sólida para su edad, en especial gracias a su papel en ¿Quién mató a Sara?, la serie de Netflix que fue un fenómeno en el mercado hispanohablante y le dio proyección internacional. 

    Su trayectoria recuerda, en su velocidad de despegue y en el peso que ha tenido la plataforma de streaming en su visibilidad global, a la de Anya Taylor-Joy tras Gambito de dama: actores que de repente están en todas partes porque encontraron el papel que permitía ver todo lo que podían hacer.

    Emily Rudd (Nami)

    Nami es la navegante de los Sombreros de Paja y uno de los personajes con mayor recorrido emocional de la serie. Es lista, pragmática, compleja a nivel moral en su pasado e imprescindible para que la tripulación funcione. Emily Rudd ya demostró en la primera temporada que entendía a la perfección cómo construir ese equilibrio entre dureza y vulnerabilidad que el personaje exige.

    Rudd llegó a One Piece con una carrera que combinaba el modelaje con apariciones en proyectos de terror y thriller. Su trabajo más destacado antes de la serie fue La calle del terror. Parte 2: 1978, parte de la trilogía de Netflix basada en los libros de R.L. Stine, donde demostró que podía sostener el peso de una producción con gran exigencia física y emocional. 

    Es el tipo de actriz que ha tardado en encontrar el proyecto que muestre todo su rango, y One Piece está siendo ese proyecto. Su situación recuerda a la de Alexandra Daddario en sus primeros años: una presencia magnética que la industria tardó más de la cuenta en utilizar bien.

    Mackenyu (Roronoa Zoro)

    Roronoa Zoro es el espadachín del grupo, el personaje más contenido en lo emocional y, paradójicamente, el que más habla con el cuerpo. Requiere a alguien con una fisicidad creíble, una economía expresiva que no caiga en la frialdad absoluta y la capacidad de transmitir lealtad y determinación sin necesidad de discursos. Mackenyu, hijo del legendario actor japonés Sonny Chiba, es exactamente eso.

    Su trayectoria antes de One Piece es la de un actor que ha construido su carrera en Japón con una solidez admirable. Protagonizó la adaptación live-action del manga Rurouni Kenshin, una de las franquicias de acción más exitosas del cine japonés reciente, y trabajó también en Chihayafuru, otra adaptación manga de enorme popularidad. 

    Su salto a una producción internacional de este calibre tiene el peso de lo inevitable visto en retrospectiva. La comparación más justa es con Hiroyuki Sanada: un actor japonés que tardó en cruzar al cine occidental pero que, cuando lo hizo, demostró que el talento no tiene frontera de idioma.

    Jacob Gibson (Usopp)

    Usopp es el francotirador del grupo, el cobarde que aprende a ser valiente, el narrador nato y el corazón cómico de los Sombreros de Paja en sus momentos más oscuros. Es un personaje que puede resultar insoportable o entrañable dependiendo siempre de quién lo interprete. Jacob Gibson, en la primera temporada, logró lo segundo con una naturalidad que no era en absoluto fácil de conseguir.

    Gibson es uno de los actores del reparto con menor recorrido previo en producciones de gran visibilidad, lo que hace aún más meritoria su actuación. Sus apariciones anteriores incluyen trabajos en series y proyectos de menor escala, pero One Piece le ha dado una plataforma que su talento justifica con creces. 

    Hay algo en su manera de habitar el humor físico y la emoción contenida que recuerda a los primeros trabajos de Donald Glover en televisión: la sensación de estar viendo a alguien que claramente puede más de lo que el formato le permite por ahora, y que es solo cuestión de tiempo que alguien le dé el espacio para demostrarlo del todo.

    Taz Skylar (Sanji)

    Sanji es el cocinero del grupo, el galán, el que pelea solo con las piernas y el que carga con una mitología romántica que en el anime se mueve entre el homenaje y la parodia. Es un personaje que requiere presencia física, timing cómico y una capacidad para la intensidad dramática que no siempre va de la mano con lo anterior. Taz Skylar lo resolvió en la primera temporada con una elegancia que sorprendió a quienes no lo conocían.

    Skylar es un actor hispano británico cuyo trabajo más relevante fue en la producción The Deal,. Tiene algo de la intensidad contenida de Tom Hardy en sus primeros trabajos: la sensación de que hay mucho más debajo de la superficie de lo que el papel en cuestión necesita mostrar, y que eso, lejos de perderse, se convierte en textura.

    Vincent Regan (Monkey D. Garp)

    Monkey D. Garp es el abuelo de Luffy, uno de los marines más poderosos del mundo de One Piece y un personaje cuya relación con el protagonista añade una dimensión emocional. Es un papel que requiere autoridad física, humor seco y la capacidad de resultar amenazante y entrañable en la misma escena. Vincent Regan tiene todo eso.

    El actor británico lleva décadas construyendo una carrera que combina el cine de gran presupuesto con el teatro y la televisión de calidad. Estuvo en 300 como Capitán, en Furia de Titanes y en numerosas producciones de la BBC. 

    Es el tipo de actor que los directores llaman cuando necesitan a alguien que llene el plano con presencia sin robar el protagonismo de quien debería tenerlo. Su trayectoria recuerda a la de Brian Cox antes de Succession: un actor de carácter extraordinario que durante años fue el mejor elemento de producciones que no estaban a su altura, y que merece cada oportunidad que le llegue.

    Morgan Davies (Koby)

    Koby es el joven marine que sueña con convertirse en un héroe, el primer aliado de Luffy y uno de los personajes con mayor arco de crecimiento en toda la franquicia. En la segunda temporada, su papel gana en peso y en complejidad, y Morgan Davies tendrá que sostener una evolución que en el manga tarda años en completarse.

    El actor australiano llegó a One Piece con una carrera que incluye trabajo en teatro y en producciones australianas de televisión. Davies es de esos actores cuya mejor versión está claramente por delante de él, y eso, en el contexto de un personaje como Koby, es lo que la serie necesita. 

    Su situación recuerda a la de Timothée Chalamet antes de Call Me by Your Name: el talento estaba ahí, pero faltaba el proyecto que lo hiciera evidente para todo el mundo.

    Mikaela Hoover (voz de Tony Tony Chopper)

    Tony Tony Chopper es el médico de los Sombreros de Paja, un reno que comió una fruta del diablo y que en el anime es al mismo tiempo el personaje más adorable y uno de los más trágicos en su historia de origen. En la adaptación live-action, Chopper es un personaje CGI, cuya voz tiene que cargar con toda la emotividad que la imagen no puede transmitir sola.

    Mikaela Hoover es actriz y comediante con una carrera construida principalmente en el universo de James Gunn: apareció en Guardianes de la Galaxia, en El Escuadrón Suicida y en El Pacificador, lo que dice mucho sobre su capacidad para el trabajo de conjunto y para el humor que convive con la acción. 

    Darle la voz de Chopper es una decisión de casting que tiene toda la lógica del mundo. Su caso recuerda al de Jenna Fischer en The Office: una actriz que durante años fue el alma emocional de proyectos donde otros acaparaban los titulares, y que merece más reconocimiento del que suele recibir.

    Callum Kerr (Smoker)

    Smoker es uno de los antagonistas más carismáticos del universo de One Piece: un marine que no es exactamente un villano, sino alguien cuyo código de honor rígido lo convierte en obstáculo sin que el espectador pueda odiarlo del todo. Es un papel que requiere imponencia física, ambigüedad moral y la capacidad de resultar interesante incluso cuando el guión no le da mucho con lo que trabajar.

    Callum Kerr es un actor escocés cuya carrera ha estado ligada a producciones británicas de televisión. No es un nombre que el gran público reconozca todavía, pero es exactamente el tipo de intérprete que convierte los papeles secundarios en algo que el espectador recuerda. 

    Su incorporación a One Piece como Smoker tiene el potencial de ser para su carrera lo que Game of Thrones fue para decenas de actores británicos que encontraron en esa serie la visibilidad que su talento lleva años mereciendo.

    Brendan Murray (Brogy)

    Brogy es uno de los Gigantes, un guerrero de dimensiones enormes cuya presencia en la historia de One Piece es tan física como emocional. Interpretar a un personaje así en live-action implica una combinación de trabajo de rodaje con mejoras digitales de escala, lo que añade una capa de dificultad técnica a la exigencia interpretativa habitual.

    Brendan Murray es un actor con una carrera que incluye trabajo en teatro y apariciones en producciones de televisión. Es el tipo de intérprete que llega a un papel como este con más herramientas de las que el papel exige a primera vista, y eso suele traducirse en personajes que funcionan mejor de lo esperado. 

    Su trayectoria recuerda a la de Liam Cunningham antes de Game of Thrones: trabajo sólido y constante en producciones que no siempre estaban a su nivel, esperando el proyecto que lo pusiera donde siempre debió estar.

    Charithra Chandran (Miss Wednesday)

    Miss Wednesday, cuya identidad real es Nefertari Vivi, es uno de los personajes más importantes de esta segunda temporada. Es una princesa que ha infiltrado la organización criminal Baroque Works para proteger a su país, y su arco combina acción, dilema moral y una emotividad que el anime convirtió en uno de sus momentos más queridos. El casting de Charithra Chandran es una de las decisiones más acertadas de la temporada.

    Chandran es una actriz británica de origen indio que saltó a la fama internacional con su papel de Edwina Sharma en la segunda temporada de Bridgerton, donde demostró una capacidad para la emoción contenida y el conflicto interno que encaja a la perfección con lo que Vivi necesita. 

    Antes de eso había trabajado en Alex Rider. Su trayectoria recuerda a la de Deepika Padukone en su transición hacia producciones internacionales: una actriz con una presencia extraordinaria que el cine anglosajón tardó demasiado en descubrir.

    Sendhil Ramamurthy (Nefertari Cobra)

    El rey Nefertari Cobra es el padre de Vivi y el gobernante de Alabasta, un hombre bueno atrapado en una conspiración que lo supera y que funciona, en el fondo, como la demostración de que el poder honesto es el más vulnerable de todos. Es un papel secundario en términos de tiempo en pantalla pero central en términos de peso dramático: sin un actor que transmita dignidad y paternidad genuina, el arco emocional de Vivi se debilita de manera considerable.

    Sendhil Ramamurthy es un actor británico-americano de origen indio al que toda una generación recuerda como Mohinder Suresh en Heroes, la serie de NBC que fue un fenómeno cultural a finales de los 2000. 

    Desde entonces ha trabajado en The Flash y en diversas producciones de televisión, construyendo una carrera que ha tenido la consistencia que a veces no acompañan los grandes despegues. 

    Su incorporación a One Piece cierra un círculo generacional: de un fenómeno de la televisión de su época a otro, con todo el oficio acumulado en el camino. Su trayectoria recuerda a la de Naveen Andrews después de Perdidos: un actor que encontró en una serie de culto masivo el reconocimiento que merecía, y que ha sabido administrarlo con más inteligencia que visibilidad.

  • 10 documentales sobre extraterrestres para ver en streaming

    10 documentales sobre extraterrestres para ver en streaming

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Las tendencias van y vienen a una velocidad casi ridícula, pero si hay un tema que nunca desaparece es el de los aliens. Tal vez sea porque la ficción no deja de reinventarlo, o porque cada nuevo hallazgo sobre la galaxia en la que vivimos vuelve a abrir la misma gran pregunta: ¿estamos realmente solos? 

    Lo que antes pertenecía casi exclusivamente a programas nocturnos, hoy forma parte del catálogo habitual del streaming. Entre avistamientos, documentos desclasificados y testimonios impactantes, el fenómeno ovni se ha convertido en un género en sí mismo. Pero con tanta oferta disponible, la duda es: ¿por dónde empezar? Aquí repaso los mejores documentales sobre aliens y ovnis que puedes ver ahora mismo en streaming.

    Momento de contacto (2022)

    En Momento de contacto, el documentalista James Fox regresa al caso Varginha, uno de los supuestos encuentros extraterrestres más famosos de Brasil en los años 90. La película reconstruye testimonios de militares, médicos y civiles que aseguran haber presenciado algo fuera de este mundo.

    Fox adopta un enfoque claramente inclinado hacia la posibilidad y más que desmontar el caso, lo refuerza con entrevistas extensas y detalles que buscan generar esa sensación de “esto no cuadra”. Si te interesa este tipo de investigación, vale la pena explorar otros trabajos suyos como The Phenomenon o El Programa (el más reciente), donde amplía un poco su mirada sobre el fenómeno ovni. 

    La edad de la revelación (2025)

    En los últimos años, muchos documentales sobre ovnis han dejado de centrarse solo en avistamientos para adoptar un enfoque más político. La edad de la revelación es uno de los documentales más nuevos de esta lista y va justamente por esa línea. Analiza declaraciones oficiales, audiencias públicas y retrata el debate institucional en torno a los fenómenos aéreos no identificados.

    Más que preguntarse si existen extraterrestres, la película se enfoca en qué saben los gobiernos y cuánto están dispuestos a admitir. El tono es mucho más serio y conecta con esa sensación de que el tema dejó de ser marginal para entrar en la conversación pública.

    Unacknowledged (2017)

    Aquí cambiamos a un enfoque claramente conspirativo. Unacknowledged es uno de esos documentales que no se anda con rodeos: sostiene que existe un programa secreto de contacto extraterrestre que ha sido ocultado durante décadas.

    Dirigido por Michael Mazzola y basado en el trabajo del controvertido ufólogo Steven M. Greer, este documental habla de tecnología borrada del mapa, encubrimientos militares y estructuras de poder que operan en la sombra. Si te interesan los documentales que van a fondo con teorías de encubrimiento global, este es para ti. Eso sí, no es apto para escépticos.

    Encuentros (2023)

    Si te interesan los relatos humanos más que los discursos políticos, o eres de los que disfrutan el formato episódico tipo true crime, este es uno de los más fáciles de maratonear en esta lista. 

    Con Encuentros, Netflix apuesta por una miniserie para explorar distintos casos de supuestos avistamientos alrededor del mundo. Cada episodio se centra en un evento diferente, combinando testimonios, material de archivo y recreaciones sencillitas.

    A diferencia de otros documentales más militantes, aquí se presentan las historias desde la experiencia de quienes dicen haber vivido el contacto, dejando la interpretación en manos de la audiencia. 

    Sirio (2013)

    Para los que quieren explorar el lado más polémico y mediático del género, no pueden perderse Sirio. Este es otro de los documentales impulsados por Steven M. Greer, y combina testimonios sobre contacto extraterrestre con la presentación de un pequeño ser momificado (el famoso "humanoide de Atacama”). 

    El documental no se anda con medias tintas y construye una narrativa que conecta vida extraterrestre, tecnología avanzada y secretos gubernamentales. Con el paso de los años, parte del material presentado fue cuestionado científicamente, lo que lo convierte en un título interesante también como documento de una etapa concreta del fenómeno ovni.

    Abducción extraterrestre en Manhattan (2024)

    El 2024 marcó un gran año para los documentales de aliens en Netflix y Abducción extraterrestre en Manhattan fue uno de ellos. Esta es una docuserie donde una mujer afirma haber sido abducida en su propio apartamento en Manhattan. Ya arrancamos intrigados, pero esto recién empieza. A partir del testimonio, la serie analiza el caso desde distintos ángulos: ¿estamos ante una prueba inquietante de vida extraterrestre o frente a un engaño cuidadosamente construido? El formato juega con esa ambigüedad muy bien.

    El documental incluye entrevistas, material grabado por la propia protagonista y voces escépticas que intentan desmontar la historia. Más que confirmar nada, la serie se mueve en la zona gris entre creencia y posible manipulación. Es de esos documentales para ver en grupo y luego debatir las diferentes teorías. Si te gustan los programas que dejan espacio a la duda, no te lo puedes perder, son solo 3 episodios.

    El enigma extraterrestre (2024)

    Si buscas una visión general del fenómeno sin entrar demasiado en teorías extremas, El enigma extraterrestre es para ti. Este documental intenta ordenar con un enfoque más panorámico décadas de teorías, filtraciones y testimonios bajo una misma pregunta: ¿qué sabemos realmente sobre los ovnis? 

    Por supuesto tiene lo que todo documental bueno de extraterrestres debe tener: entrevistas con investigadores, material de archivo y referencias a informes oficiales. Si estás empezando a explorar el tema y quieres contexto antes de ir a casos más específicos, este es un buen punto intermedio.

    Ovnis: investigando lo desconocido (2023)

    Aquí nos alejamos de las abducciones y pequeños seres momificados. Ovnis: investigando lo desconocido adopta un enfoque más clásico de investigación. Son dos temporadas con varios episodios donde se revisan archivos militares, testimonios de pilotos y documentos oficiales que en los últimos años han salido a la luz. 

    La serie se mueve en esa línea que mezcla periodismo, ciencia y misterio. No busca el relato fantástico, sino el análisis de fenómenos aéreos no identificados desde una perspectiva más técnica. La recomiendo para los que prefieren un tono analítico y menos sensacionalista (también para los más escépticos). 

    Close Encounters of the Fifth Kind (2020)

    Dirigido por Michael Mazzola y nuevamente con Steven M. Greer como figura central, Close Encounters of the Fifth Kind lleva el debate un paso más allá: no solo plantea que los extraterrestres existen, sino que es posible contactarlos de manera intencional.

    La película de dos horas explora los llamados encuentros de “quinto tipo”, es decir, contacto humano iniciado de forma consciente, e incluso menciona programas de visualización remota vinculados a investigaciones secretas de la CIA durante la Guerra Fría. Para algunos será fascinante; para otros, demasiado espiritual pero entretenido seguro. 

    Generación Alien (2009)

    Si creciste viendo documentales de aliens en el cable a medianoche, con narradores solemnes y expertos señalando pirámides mientras sonaba música misteriosa, Generación Alien te va a tocar una fibra. Es ese tipo de shows que antes encontrábamos haciendo zapping en canales de historia y que ahora podemos ver tranquilamente en streaming.

    El programa captura ese momento en el que las teorías sobre civilizaciones antiguas y visitantes extraterrestres empezaron a volverse parte del entretenimiento mainstream. Y también nos ha dejado el famoso meme de Tsoukalos con su gesto de “aliens”, ¿qué más podemos pedir?

  • Jessica Chastain y las colaboraciones más locas de grandes estrellas en películas independientes

    Jessica Chastain y las colaboraciones más locas de grandes estrellas en películas independientes

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Jessica Chastain ha colaborado ya dos veces con el cineasta mexicano Michel Franco, en Sonañdo con Yucatán (2023) y en Dreams: Sueños (2025), que se estrena esta semana en nuestras carteleras. Ambas tienen todos los ingredientes que les faltan a una de las superproducciones en las que solemos encontrar a la actriz de Interestellar (2014): una trama como para llevarnos las manos a la cabeza y una puesta en escena antipalomitera a más no poder.

    De hecho, las películas de Franco están estrictamente relegadas a un público cinéfilo y exigente, dispuesto a aguantar la crueldad menos family friendly a la que puedas aspirar. Para Chastain, por lo tanto, Dreams no representa tanto una forma de pagar la hipoteca de su casa o el sueldo de su asistente, sino un caramelo para su deleite actoral. De hecho, como han demostrado los pasitos indie de Brendan Fraser en La ballena (The Whale) (2022) o de Emma Stone en La favorita (2018), incluso las grandes estrellas mejoran cuando les dirige un cineasta sin ningún pudor hacia la taquilla.

    Por ello, hoy repasamos algunas de las colaboraciones más locas que han aceptado las grandes estrellas de Hollywood, películas que las habrán llevado de la mano de proyectos donde nunca nadie hubiera esperado una cara conocida de Los Ángeles.

    Vera Farmiga en 'Down to the Bone' (2004)

    Cara reconocible de todo el universo de Expediente Warren: The Conjuring (2013), Vera Farmiga es la salvadora del cine de terror y nada le falta. Pero quedaba mucho para que descubriéramos a la directora Debra Granik, responsable después de Invierno profundo (2010) o No dejes rastro (2018).

    Down to the Bone (2004) regala a Farmiga el papel (muy digno de premio) de una mujer que lucha por conciliar su vida familiar con su adicción a las drogas. Aunque Farmiga ya era una actriz consolidada por aquel entonces, fue su papel en Infiltrados (2006) de Martin Scorsese el que la catapultó al estrellato.

    Edward Burns en ‘Buscando a Kitty’ (2004)

    El actor y director Edward Burns había abierto de un portazo los horizontes del cine independiente con Los hermanos McMullen (1995), por lo que todo el mundo esperaba que su carrera iría a más y más. Pero nueve años después, tras triunfar en películas como 15 minutos (2001) y Salvar al soldado Ryan (1998), regresó al cine independiente con Buscando a Kitty (2004), la historia sobre un tipo desolado que contrata a un detective sin mucho más que hacer (interpretado por el mismo Burns).

    El presupuesto fue tan bajo que muchas escenas se rodaron de forma improvisada y sin ningún permiso de localización. Pero todo el presupuesto que falta a Buscando a Kitty se compensa con altas dosis de espíritu.

    Michael Shannon en ‘Take Shelter’ (2011)

    Podríamos haber recomendado Shotgun Stories (2007), pero Michael Shannon no tuvo su gran descubrimiento con el público de todo el mundo hasta Sólo un sueño (2008), por lo que no contaría. Take Shelter (2011), la segunda colaboración entre el director Jeff Nichols, lo tenía todo en su contra pero aun así se considera hoy un pequeño clásico de culto.

    Shannon, quien le cogió el gustillo al cine indie y luego nos regaló la fantástica The End (2024), interpreta a un padre de familia atormentado por tremendas visiones apocalípticas. Su actuación y su impactante escena final han consolidado a Take Shelter como una de las perlas de la corona indie de la última década.

    Scarlett Johansson en ‘Under The Skin’ (2013)

    Nunca esperarías ver en una película así a la que fuera una estrella desde El hombre que susurraba a los caballos (1998) y se forjara un nombre en la sensible Perdidos en Tokio (2003). Pero Under The Skin (2013) aborda el coming of age entre misterioso, terrorífico y tierno de Scarlett Johansson, en el rol de una depredadora alienígena profundamente amoral pero muy perdida; uno de esos papeles que justifican la reputación de toda una carrera.

    Under The Skin es como Luna (2009) de Duncan Jones, o High Life (2018) de Claire Denis: una película de ciencia ficción que va muy hondo en abordar la soledad, la duda y el miedo que cualquiera de nosotres sentimos de cotidiano. Por lo tanto, la odisea de un depredador que no perdona, pero que también es muy vulnerable. ¡Como para no aceptar el papel como un reto!

    Harvey Keitel en ‘Reservoir Dogs’ (1992)

    El debut que cambió las reglas del juego para el director Quentin Tarantino se rodó con apenas un millón de dólares, pero acabó contando con un reparto de lujo formado por Harvey Keitel, Tim Roth, Michael Madsen y Lawrence Tierney. ¿Cómo es posible?

    Digamos que la historia de cómo se produjo Reservoir Dogs (1992) es casi tan interesante como el propio filme. El entonces desconocidísimo productor Lawrence Bender, entregó el guion a su profesor de interpretación, a quien le gustó tanto que se lo hizo llegar a Harvey Keitel. Tan impresionado quedó el actor que aceptó protagonizarla y convertirse también en coproductor… Y llamó a todos sus amigos. Vamos, acabó como Ocean's Eleven. Hagan juego (2001), pero sin invertir un solo duro.

    Michelle Williams en 'Wendy and Lucy' (2008)

    Wendy tiene que recuperar a su perra perdida y pagar la factura de la reparación de su furgoneta. Y a casa trámite sencillo, un paso agigantado más para una “doña nadie” sin dinero ni demasiadas perspectivas. ¿Nos puede sorprender encontrar a Michelle Williams, afamada por Shutter Island (2010) o Brokeback Mountain: En terreno vedado (2005) caminando con pintas de clase trabajadora? Tanto, seguramente, como a Harris Dickinson como mendigo en Urchin (2025).

    Pero Wendy and Lucy (2008) cautiva desde el primer segundo. Resulta materialmente imposible no sentir un resquicio de empatía por esta joven que lo tiene todo, menos fácil. Y más, cuando conocemos el amor incondicional hacia su perrita. Si no conocéis la película de Kelly Reichardt, preparad unos pañuelos y a verla.

    Jessica Chastain en ‘Dreams: Sueños’ (2025)

    Jessica Chastain, la hija de una familia adinerada, se encapricha con un joven mexicano al que dice amar y al que sin duda desea, pero con quien pretende mantener una relación sin que nadie de su entorno sepa nada. Y contra quien se rebota cuando este decide atravesar una auténtica odisea migratoria para estar con ella, en Los Ángeles. Ups.

    En Dreams: Sueños (2025), Michel Franco apuesta por la cara de estrella sin prerrogativas de la Chastain para hacer más creíble aún un conflicto sobre la diferencia de clase, el poder y la manipulación emocional, que no es poca. Si os interesa la crueldad propia del responsable de Nuevo Orden (2020), este romance con muchos “peros” os tocará de cerca.

  • Las mejores películas y series de Lily Collins ordenadas de peor a mejor

    Las mejores películas y series de Lily Collins ordenadas de peor a mejor

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Confirmado: Lily Collins va a interpretar a Audrey Hepburn en una nueva película sobre el rodaje de Breakfast at Tiffany's. Este anuncio funciona como recordatorio de algo interesante y es que Collins ya no es solo la chica de las comedias románticas del streaming. Está entrando en una etapa distinta de su carrera, mucho más ambiciosa.

    Para muchos, Collins es simplemente la protagonista de Emily en París, con outfits de pasarela y romances parisinos. Pero su filmografía tiene bastantes más capas que eso, hay dramas, biopics, fantasía, época e incluso thrillers oscuros.

    Ahora que está a punto de asumir uno de los papeles más simbólicos del cine clásico, parece el momento perfecto para repasar sus mejores películas y series, ordenadas de peor a mejor, y ver cómo ha ido ampliando su rango mucho más allá del cliché del streaming.

    La herencia (2020)

    Arrancamos por la que, siendo honesta, menos huella ha dejado. En La herencia, interpreta a la hija de un magnate que, tras la muerte de su padre, descubre que el legado familiar incluye algo bastante más oscuro que el dinero heredado. Es un thriller de esos que transcurren casi enteros dentro de una casa elegante.

    Ella es protagonista y se nota que intenta darle profundidad al conflicto moral del personaje, pero la película nunca termina de despegar. Pero si te gustan las historias familiares con giros y tensión, puede gustarte. No es un desastre, pero dentro de su filmografía es la menos trascendente, y por eso abre la lista.

    Los imprevistos del amor (2014)

    Si creciste con comedias románticas estilo One Day o esas historias de "persona correcta, momento equivocado”, seguramente Los imprevistos del amor  te resulte familiar. Aquí Lily Collins hace dupla con Sam Claflin, en una trama que sigue a dos amigos que pasan años cerca pero sin terminar de coincidir.

    Es una película romántica, un poco melodramática y diseñada para hacerte suspirar y frustrarte en partes iguales. Por lo que funciona muy bien para fans del romance clásico. Pero, en comparación a otros de sus proyectos y viéndola en perspectiva, no es la más arriesgada ni la más memorable. Por eso se queda en este puesto.

    Blancanieves: Mirror Mirror (2012)

    Cómo olvidar la época, a principios de los 2010, en la que Hollywood decidió oscurecer (o reinventar) todos los cuentos clásicos. Ese mismo año tuvimos dos Blancanieves distintas, y esta fue la versión más kitsch.  En Blancanieves Mirror Mirror Lily Collins interpreta a la princesa y comparte pantalla con Julia Roberts, que se roba varias escenas como la reina. 

    No marcó un antes y un después en su carrera, pero sí consolidó esa imagen de protagonista juvenil que definió sus primeros años en la industria. Una película divertida de ver si disfrutas los cuentos de hadas live-action.

    Tolkien (2019)

    No muchos recuerdan que Lily Collins fue Edith Bratt en Tolkien.  Aquí comparte protagonismo con Nicholas Hoult en un biopic que explora la vida del autor antes de escribir El Señor de los Anillos. Aunque ella no es el centro absoluto de la historia, sí logra ser el corazón emocional. Su personaje representa el amor, el arte y la estabilidad frente al caos de la guerra. 

    Si no la has visto es importante que sepas que la película no tiene nada que ver con el tono de fantasía de la trilogía original, esta historia es más romántica y contemplativa que épica.

    El último magnate (2017)

    ¿Sabías que Emily en París no es su primera serie de TV? En 2017 fue parte de El último magnate, una adaptación de la novela de F. Scott Fitzgerald, sobre la industria cinematográfica de los años 30. Collins interpreta a Cecelia Brady, hija de un poderoso productor y comparte pantalla con Matt Bomer. Si bien no es la protagonista absoluta, su presencia tiene peso real en la trama y se integra muy bien en ese juego de poder y ambición que plantea el show.

    La serie visualmente es muy atractiva, tiene un vestuario impecable y ambición literaria, pero no logró encontrar una audiencia sólida y fue cancelada pronto. Aun así, es uno de esos proyectos que demuestran que ya estaba buscando proyectos más sofisticados mucho antes de convertirse en fenómeno pop.

    Un sueño posible (2009)

    Un sueño posible fue uno de los primeros grandes éxitos en los que apareció Lily Collins. La película, que hasta se llevó un Oscar, cuenta la historia real de Michael Oher, y Collins interpreta a la hija adolescente de la familia que lo acoge.

    En esta película tiene un papel pequeño, y aunque no es una película que defina su rango como actriz, sí es una que marcó el inicio de su visibilidad en Hollywood. Si te gustan los dramas inspiradores, aquí encontrarás uno muy bueno que mezcla deporte, familia y superación personal.

    Hasta los huesos (2017)

    Este fue uno de los primeros momentos en los que la audiencia cambió su percepción sobre Lily Collins. Hasta los huesos es un drama producido por Netflix donde interpreta a una chica que lucha contra un trastorno alimentario. 

    En su momento la película generó debate por su representación del tema, pero lo que es innegable es el compromiso de Collins con el papel. Sorprendió verla como protagonista en un rol vulnerable y mucho más arriesgado que lo que había hecho hasta entonces. Vale la pena verla porque marcó un punto de inflexión en su carrera.

    Les Misérables (2018)

    Cuando piensas en Les Misérables, probablemente te venga a la cabeza el musical. Pero esta miniserie de la BBC va por otro camino, siendo mucho más fiel a la novela de Victor Hugo. Es realmente una lastima que solo haya durado una temporada, incluso el reparto estaba muy bien con Dominic West y David Oyelowo, en una producción de época bastante cuidada.

    Ella interpreta a Fantine, un personaje trágico que le exige transmitir intensidad emocional. Y lo logra muy bien. No es el papel más mediático de su carrera, pero sí uno que confirma que puede moverse con naturalidad en el drama clásico.

    Emily en París (2020)

    Si hoy el nombre de Lily Collins suena en todo el mundo, es en gran parte gracias a Emily en París. La serie creada por Darren Star se convirtió rápidamente en ese placer culposo que muchos critican… pero igual devoran. Y en el proceso, transformó a Collins en sinónimo de estilo disruptivo, escapismo y fantasía parisina todo en uno.

    Aquí es protagonista absoluta, y eso se nota. La serie puede ser ligera, exagerada y a veces hasta caricaturesca, pero ella la sostiene con carisma, timing cómico y una energía muy suya que mantiene todo en pie. No por nada ya tiene varias temporadas confirmadas: más allá del ruido, el público sigue volviendo.

    Extremadamente cruel, malvado y perverso (2019)

    El primer puesto se lo lleva la película donde más claramente rompe con la imagen que muchos tenían de ella. Extremadamente cruel, malvado y perverso es un drama basado en hechos reales, donde interpreta a Liz Kloepfer, la pareja de Ted Bundy (Zac Efron).

    Su papel tiene mucho peso porque la historia no está enfocada desde el asesino, sino desde alguien que lo amó y tuvo que enfrentarse a la verdad. Su personaje está lleno de negación y miedo, y vamos viendo una progresiva toma de conciencia. 

    No es una película perfecta, pero sí el momento en el que queda claro que su rango va mucho más allá del contenido apto para Instagram. Y en mi opinión, es donde mejor demuestra todo lo que puede hacer como actriz.

  • Ranking de las mejores películas de Mamoru Hosoda, ordenadas

    Ranking de las mejores películas de Mamoru Hosoda, ordenadas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Desde su debut en el anime televisivo a finales de los años noventa, Mamoru Hosoda se ha consolidado como uno de los creadores más estimulantes del panorama japonés; con el permiso, claro, de Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro, 2001) y Makoto Shinkai (Your Name, 2016). El corazón del cine de Hosoda mezcla siempre lo cotidiano con lo fantástico, inspirado a menudo en cuentos que actualiza desde una sensibilidad moderna y una clara voluntad de crecimiento personal.

    Por ello, nos sorprende tanto que en Scarlet (2025) escriba una fábula sobre la venganza sin paliativos en un mundo cien por cien mágico: no hay aquí atisbo de lección ni metáfora sobre la vida real, sino que todo es extremo, desgarrador y doloroso en la película que hoy estrena en cines españoles. Para ver qué tan excepcional resulta en su filmografía, os propongo repasar todas las películas de Mamoru Hosoa, ordenándolas de peor a mejor. ¡Vamos allá!

    9. Digimon: La película (2000)

    Si Digimon: La película (2000), el debut de Mamoru Hosoda, ocupa el último puesto de la guía es por su naturaleza fragmentaria: en realidad, se trata de una recopilación de varios cortometrajes unidos con fines comerciales, fruto de la colaboración entre Toei Animation y Fox. Aunque Hosoda editó el material para darle coherencia, las transiciones siguen resultando confusas y le falta bastante chicha como para considerarla incluso al mismo nivel que el resto de sus largometrajes, o que la inmediatamente anterior Pokémon: La película (1998).

    Nostalgia a parte, el mayor hallazgo de la película es Diaboromon: un malvado Digimon que se alimenta de los datos que circulan por las redes digitales de telecomunicaciones. Un villano muy parecido al de Summer Wars (2009), y muy en la línea de todo el cine de Hosoda.

    8. One Piece: El barón Omatsuri y la Isla Secreta (2005)

    Resulta curioso observar los más de 25 años de trayectoria de One Piece (1999) y descubrir que uno de sus momentos más inventivos proviene de una película no canónica. Esta no solo es la obra más extraña dentro de la filmografía de Mamoru Hosoda, sino también la propuesta más insólita jamás creada por la franquicia. Muy superior a Digimon: La película, One Piece: El barón Omatsuri y la Isla Secreta (2005) presenta a los hombres del Sombrero de Paja en una isla misteriosa que, lejos del espíritu aventurero habitual, adentra el anime al terror psicológico.

    Estrenada cuando la serie aún era joven, Hosoda propuso una ruptura audaz con el tono dicharachero habitual del relato, con una estética áspera, más cruel, tensa e inquietante, incluso bajo la luz del sol, ofreciendo una versión radical y sorprendente del universo de Luffy.

    7. Belle (2021)

    En Belle (2021), una relactura de La bella y la bestia (1991), Suzu se convierte en Belle cuando navega por el vasto mundo virtual de “U” (allí, aparece una misteriosa criatura con forma de dragón, que como toda Bestia está lejos de ser un monstruo). A pesar de su final, algo simplista, la película es un delicado retrato sobre la sanación, la comunidad y la búsqueda de la voz propia.

    Además, la animación es deslumbrante, y la integración entre realidad y virtualidad lleva a que las imágenes crezcan como nunca. Con apoyo del estudio Cartoon Saloon, creadores de Wolfwalkers: Espíritu de lobo (2020), el universo visual que el japonés logra invocar resulta imponente como un retablo barroco (en la era digital).

    6. La chica que saltaba a través del tiempo (2006)

    La chica que saltaba a través del tiempo (2006) ejemplifica la capacidad de Mamoru Hosoda para contar una historia sencilla dentro de un marco fantástico: y es que aunque gira en torno a un bucle complejo de viajes en el tiempo, esta sigue siendo la historia de una adolescente que no tiene las cosas muy claras.

    De hecho, la protagonista arranca disfrutando de su don (de saltar en el tiempo) sin grandes riesgos iniciales. Sin embargo, bajo esa apariencia ligera que sobrevuela tantas películas de Hosoda (como Los niños lobo, por ejemplo), se esconde una reflexión profunda sobre la adolescencia, el paso del tiempo y la forma en que, con el tiempo, interpretamos nuestros recuerdos. Íntimo y vibrante suelen emplearse como clichés, pero no aquí.

    5. Summer Wars (2009)

    Kenji, un prodigio de las matemáticas, acompaña a su compañera Natsuki a una reunión familiar fingiendo ser su novio, y en Summer Wars (2009) eso es carne de comedia romántica. En la campiña, conoce a una extensa y caótica familia, unida por la tradición y el afecto. Paralelamente, una amenaza surge en el sistema virtual que conecta al mundo (una especie de Meta de nombre OZ). El mago Hosoda hace lo suyo: la película equilibra humor, emoción y thriller tecnológico con un montaje brillante.

    Súmale a Digimon el encanto de Mis vecinos los Yamada (1999), porque el gran qué viene en cómo el film presta especial atención a los paisajes: la luz matinal, el calor del verano y el atardecer contrastan con la frialdad digital. Este diálogo entre naturaleza y virtualidad refuerza el mensaje central: lo verdaderamente valioso son los lazos humanos. Summer Wars es una celebración de la familia, la cooperación y la resistencia frente al caos moderno. La heredera perfecta, mucho mejor que Belle, entre la belleza de lo cotidiano y la fascinación por el futuro.

    4. El niño y la bestia (2015)

    Entre El niño y la bestia (2015) primero nace una relación interesada: Ren, el niño, busca escapar de su soledad y Kumatetsu, la bestia, necesita un discípulo para ganar prestigio. Sin embargo, con el tiempo, ese acuerdo se transforma en un vínculo emocional profundo, similar al de un padre y un hijo. Como en Karate Kid, el momento de la verdad (1984), pero con un extra de mundo de fantasía.

    El truco que lo liga todo es el talento de Hosoda para equilibrar acción, humor y sensibilidad. Eso es, que las escenas de combate parezcan espectaculares, llenas de energía y detalle, mientras que los momentos íntimos explorarán el miedo al abandono, la inseguridad y la necesidad de pertenencia. Adrenalina y metáfora, en una fábula estructuralmente más ducha e interesante que Scarlet, o Mirai, mi hermana pequeña.

    3. Scarlet (2025)

    Pero si Scarlet (2025) supera a El niño y la bestia es sólo por la ambición de la película. Una reinterpretación animada del Hamlet de Shakespeare, ahora ambientada en un universo fantástico: Scarlet busca vengar la muerte de su padre, asesinado por su tío para usurpar el trono y a su esposa, pero sólo podrá satisfacer su objetivo una vez muerta, en el más allá.

    La película destaca desde el principio por su atmósfera onírica y sus paisajes desolados, dignísimos del imaginario de Hidetaka Miyazaki en Dark Souls. Hosoda introduce además elementos de manipulación temporal que alteran la estructura original de la tragedia, intentando modernizarla… Aunque sí, la moraleja acaba siendo uno de sus puntos débiles. Como en Belle, o todas las grandes metáforas del japonés.

    2. Mirai, mi hermana pequeña (2018)

    Menos es más. Como en Scarlet, cuando Hosoda tiende a explicar en exceso las dinámicas tras sus mundos fantásticos, nos encanta descubrir su lado más hogareño. En Mirai, mi hermana pequeña (2018), por ejemplo, Hosoda sigue a Kun, un niño de cuatro años que se siente desplazado tras el nacimiento de su hermana pequeña. Incapaz de gestionar sus celos y frustraciones, comienza a vivir una serie de experiencias mágicas: conoce versiones humanas de su perro, viaja al pasado para encontrarse con su madre niña y al futuro para conocer a su hermana adulta.

    Así, de hallazgo en hallazgo y lejos de la parabólica aventura de Toy Story (1995), Kun acaba madurando a través de pequeñas revelaciones, como por arte de magia. Hosoda reflexiona de esta forma sobre cómo las relaciones familiares y el desarrollo emocional no son logros puntuales, sino procesos que duran toda la vida. Y consigue, ahora sí, una perlita preciosa.

    1. Los niños lobo (2012)

    Considerada la obra cumbre de Hosoda, Los niños lobo (2012) reúne todos los elementos que definen su filmografía: una fantasía sutil, el drama centrado en los personajes y una profunda sensibilidad de la obra resultante. La película narra la vida de Hana, una joven que debe criar sola a sus dos hijos, mitad humanos y mitad lobos, tras la muerte de su pareja.

    Bajo una escritura contemplativa y paciente, Hana afronta las dificultades económicas, sociales y emocionales de una madre soltera, mientras intenta proteger a sus hijos y permitirles descubrir quiénes quieren ser. La versión cuqui de Un monstruo viene a verme (2016), esta es la película que os hará llamar a vuestras madres.

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