• El placer culpable de Billy Bob Thornton es esta película “horrible” de ciencia ficción
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Landman: Un negocio crudo (2024) sigue siendo un auténtico regalo para fans de Taylor Sheridan. Con la temporada 2 recién estrenada, Billy Bob Thornton tuvo la oportunidad de sentarse con JustWatch para promocionar la serie. Pero no todo fue hablar de trabajo. Cuando le preguntaron por su película favorita que nunca se atrevería a recomendar, el típico placer culpable, Thornton se puso las botas, pero de verdad: “Está esta película llamada Robot Monster (1953). La vemos bastante a menudo, lo cual es una fotografía un poco triste sobre el estado de mi vida”.

    MIRA: Nunca adivinarás cuál es el placer culpable de ciencia ficción de Billy Bob Thornton

    La obra de ciencia ficción dirigida por Phil Tucker en 1953, con un título contundente, se sitúa entre dos corrientes de opinión: mientras algunos la califican como una de las peores películas jamás hechas, otros la consideran un clásico incomprendido. Protagonizada por un alienígena parecido a un simio con casco, eso sí, decidido a destruir a la humanidad hasta que se enamora de una mujer humana, Robot Monster es un poco como si King Kong hubiera recibido un cambio de imagen maléfico y extraterrestre. Es, sin duda, una pieza de ciencia ficción de bajísimo presupuesto al nivel de otras favoritas de los años 50, como La invasión de los hombres del espacio (1957) y La diabla de Marte (1954).

    Pero, oye, eso no es necesariamente algo malo. Si a la gente no le gustaran películas como esta, entonces series como Misterio en el espacio (1989) no existiría. De hecho, dicho programa tuvo un cameo de Robot Monster en el episodio 7 de la primera temporada.

    ‘Robot Monster’ tiene el encanto de la ciencia ficción barata de los años 50

    Seamos sinceros. El personaje principal de Robot Monster podría tener uno de los disfraces más extraños de toda la historia del cine (después de todo, no todos los días se ve a un monstruo gorila gigante llevando un casco de astronauta). Sin embargo, es precisamente ese tipo de absurdo risible el que ha hecho de Robot Monster un hito tan memorable. Será que el bajo presupuesto le da cierto encanto, un aura que sin duda hará las delicias de cualquiera que aprecie el tono camp y las cutreces que suelen acompañar a producciones como esta.

    En la entrevista, incluso Thornton describía uno de sus momentos favoritos de Robot Monster, del tipo “tan mala que es buena”: “¿Sabes cómo antes ponían a esas viejas naves espaciales de papel, ya sabes, colgadas de un hilo cruzando la pantalla? Pues en esta película hay un tipo haciéndolo, así”, mientras Thornton finge sostener una pequeña nave espacial de papel, “y de hecho ves sus dedos –las puntas de los dedos– entrar por un lado del encuadre”.

    Son meteduras de pata como esas las que han convertido a Robot Monster en un clásico de culto. Aunque hay defensores del tono surrealista de la película y de su banda sonora, la mayoría de las personas recomiendan Robot Monster por las risas, la vergüenza ajena y la cutrez en los efectos especiales y los decorados. Además, tiene un final que seguramente provocará debate entre cualquiera lo bastante atrevido como para verla.

    Por qué ver ‘Robot Monster’ (y qué ver después)

    Como dice Billy Bob Thornton: “Robot Monster. Que todo el mundo salga a hacerse con una copia de Robot Monster”. La verdad es que es una de esas películas que tienes que ver por ti mismo. Si eres como yo y a menudo te preguntas, “¿qué tipo de bazofia puedo ver hoy?”, entonces esta es la tuya. Después de todo, hay muchas películas terribles, pero no todas las películas terribles tienen el honor de ascender al estatus de clásico de culto.

    Si Robot Monster te deja con ganas de más ciencia ficción de serie B, considera otras propuestas adorables y kitsch de los años 50, como El coloso de Nueva York (1958) y Gog, el monstruo de cinco manos (1954), o las ya mencionadas Invasion of the La invasión de los hombres del espacio y La diabla de Marte. Películas más modernas como Mars Attacks! (1996) también pueden satisfacer ese antojo, pero no hay nada como la magia de la ciencia ficción de los años 50, salvo las propias películas de esa época.

  • Las mejores películas de Jack Nicholson, en orden
    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Él fue, sin mucha discusión, uno de los actores más talentosos y prestigiosos de su generación. Un nombre que no solo garantizaba atención, taquilla y premios, sino también personajes que terminaron marcando la cultura pop y quedándose en la memoria colectiva.

    Tenía ese aire excéntrico e impredecible que lo hacía único. Podía ser completamente desbordado en Ejecutivo agresivo, inquietante en El juramento, incluso romántico en Cuando menos te lo esperas… o directamente caótico en Las brujas de Eastwick. Y en todos los casos, hipnotizante.

    Y quizás por eso su despedida fue tan llamativa pero fiel a su estilo. Su última película fue ¿Cómo sabes si…?, y desde entonces simplemente dejó de actuar. Sin ruido, sin anuncios, pero con una filmografía tan sólida que todavía hoy cuesta ordenarla. Vamos a intentarlo, sigue leyendo para descubrir dónde ver las mejores películas de Jack Nicholson en streaming.

    Infiltrados (2006)

    La primera en esta lista es Infiltrados, y no porque sea una mala película sino porque dentro de la carrera de Jack Nicholson, su participación queda un poco de fondo dentro de un gran elenco.

    Dirigida por Martin Scorsese, la historia sigue a dos hombres infiltrados, uno en la policía y otro en la mafia, jugando constantemente con el riesgo de identidades cruzadas. Nicholson interpreta al jefe criminal, un personaje muy en línea con su estilo: exagerado, peligroso y totalmente impredecible.

    La película es excelente, con un reparto lleno de nombres fuertes como Leonardo DiCaprio y Matt Damon, e incluso ganó el Oscar a Mejor Película. Pero justamente por eso queda en este puesto: no es tanto “su” película como otras de esta lista. Aun así, si te gustan los thrillers intensos, como Fuego contra fuego o series como Los Soprano, esta es imperdible.

    A propósito de Schmidt (2002)

    En A propósito de Schmidt, Jack Nicholson baja muchas, muchas revoluciones. La película sigue a un hombre recién jubilado que, tras la muerte de su esposa, se queda un poco a la deriva, intentando encontrarle sentido a lo que le queda por delante. Es una historia más pequeña, con un relato de lo más cotidiano, algo incómodo también (pero de una forma muy real). 

    Viniendo de alguien como Nicholson, el contraste se nota bastante. Aquí no encontramos ese estilo tan marcado que suele tener, sino algo mucho más apagado. ¿Podría ser su Perdidos en Tokio? Tal vez. Más allá del cambio de tono, la película funciona, tiene momentos muy buenos, siempre consciente de que estás viendo otra cara suya.

    Es una buena opción si te gustan las historias más introspectivas, de personajes en transición, o el tipo de cine que encuentra valor en lo simple y cotidiano.

    Mi vida es mi vida (1970)

    Si consideramos aquellos títulos clave para entender el estilo de Jack Nicholson, tenemos que hablar de Mi vida es mi vida. Esta película de 1970, sigue a un tipo que vive sin rumbo claro, alejándose de su pasado y sin terminar de encajar en ningún lado. Aquí lo importante no es tanto lo que pasa, sino cómo se siente.

    En su rol, Nicholson ya muestra esa mezcla de incomodidad, carisma e impredecibilidad. Tal vez no es su película más popular hoy, pero sí una de las más importantes dentro de su carrera. Muy recomendable si te gustan películas como Easy Rider o Taxi Driver, o si quieres ver de dónde nace ese estilo tan particular que después lo definiría como artista.

    Batman (1989)

    Antes de que el cine de superhéroes se volviera lo que es hoy, ya estaba Batman. Y en gran parte, gracias a Jack Nicholson. Aquí interpreta al Joker, y lo hace en perfecta sintonía con el estilo de Tim Burton. Comparado con el Joker de Heath Ledger de El caballero oscuro, que iba por un lado mucho más crudo e inquietante, su versión es exagerada, teatral y muy alineada con el tono oscuro pero estilizado que tiene la película. 

    En esta entrega comparte pantalla con Michael Keaton como Batman, y dentro de su carrera, este papel fue clave. No solo reafirmó su capacidad para adueñarse de personajes grandes, también lo conectó con un público más masivo en un momento donde el cine de estudio empezaba a cambiar.

    El reportero (1975)

    Esta historia dirigida por Michelangelo Antonioni, es probablemente una de las películas más peculiares y originales de su filmografía. El reportero sigue a un periodista que está cansado de su vida y decide asumir la identidad de otra persona. A partir de ahí, empieza un viaje interno donde todo se vuelve pausado, casi hipnótico.

    No es una película para todo el mundo, está más cerca del cine europeo de la época que de una clásica película de acción. Pero justamente por eso destaca dentro de su filmografía. Si te gustan las películas más contemplativas, como Paris, Texas, vale la pena. Es una de las más especiales de su carrera

    Algunos hombres buenos (1992)

    Hay películas donde un actor aparece poco y aun así se roba la escena. Este es el caso de Jack Nicholson en Algunos hombres buenos. La historia gira en torno a un juicio militar, con Tom Cruise y Demi Moore llevando el caso. Pero cuando aparece Nicholson como el coronel Jessup, todo se transforma.

    Su escena más famosa, esa del ¡Tú no puedes manejar la verdad! es tan icónica que terminó siendo parodiada incluso en Los Simpson, lo que dice bastante del impacto cultural que tuvo.

    No es su película, pero sí uno de esos momentos que definen una carrera. Y si te gustan los dramas judiciales, este es un clásico imperdible.

    Mejor... imposible (1997)

    Una de mis favoritas de esta lista: Mejor... imposible, la película en la que Jack Nicholson hace algo que no muchos pueden: tomar un personaje difícil de querer y hacer que conectes con él igual de bien. Hay que decir que suma mucho el adorable perro que lo acompaña.

    En esta historia interpreta a un escritor con trastorno obsesivo-compulsivo, lleno de manías, comentarios incómodos y una forma bastante particular de relacionarse con los demás. Pero poco a poco, el personaje se abre a nuevas experiencias y vínculos.

    Comparte pantalla con Helen Hunt, y la dinámica entre los dos es clave para que todo funcione de manera muy orgánica. La película mezcla comedia y drama de una forma muy natural, sin forzar ninguno de los dos lados. No es llamativo que este papel le diera el tan merecido Oscar. Si buscas algo que combine humor con personajes bien escritos, esta es una de las mejores opciones de su carrera.

    El resplandor (1980)

    Si hay una película que resume lo que podía hacer Nicholson en pantalla, es esta. El resplandor es una excelente película que ha influenciado a muchísimas otras, desde el cine de terror hasta la cultura pop en general. Y aunque hoy hay muchas versiones del género, pocas tienen ese impacto. Tiene todo el sentido, viniendo de  una novela de terror de Stephen King escrita en 1977. 

    Él interpreta a Jack Torrance, un escritor que se aísla con su familia en un hotel y poco a poco va perdiendo el control. La película, dirigida por Stanley Kubrick, construye una tensión constante que no te suelta hasta desde el comienzo hasta el último segundo. 

    Imprescindible en cualquier maratón de Halloween, o en esos días donde apetece asustarse un poco y disfrutar de una fotografía que roza lo hipnótico.

    CHINATOWN(1974)

    CHINATOWN es cine en estado puro, y también uno de los papeles más sólidos de Jack Nicholson. Esta película, dirigida por Roman Polanski, sigue a un detective privado que se ve envuelto en un caso mucho más grande de lo que parece a simple vista. Es un neo-noir clásico, con un ritmo lento, donde cada detalle importa.

    Sin necesidad de exagerar nada, él sostiene la película con una presencia muy confiada, moviéndose perfecto dentro de ese mundo de misterio y corrupción. Es de esas películas que han influido a muchísimas otras del género. Ideal si te gustan historias tipo Los Angeles al desnudo o Se7en. No solo es una de sus mejores, es una de las grandes del cine.

    Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)

    Llegamos al primer puesto y a la película que resume su talento y su trayectoria a la perfección. 

    En Alguien voló sobre el nido del cuco , Jack Nicholson interpreta a McMurphy, un tipo que llega a una institución psiquiátrica y empieza a generar cierto caos, desafiando el orden establecido. Es una historia inspiradora sobre la libertad, el control y hasta dónde puede llegar alguien por mantenerse fiel a sí mismo.

    La película ganó los cinco premios principales del Oscar, y se debe en gran parte a su brillante actuación. Nicholson aporta todo: carisma, humor, intensidad y un personaje que evoluciona de forma muy clara hacia el final. Es difícil encontrar un cierre mejor para una lista así. No solo es su mejor papel, también es una de esas películas que cuando la ves se guarda en tu memoria para siempre.

  • Outlander temporada 8, episodio 6: El final explicado
    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    ¡Ya hemos entrado en la segunda mitad de la última temporada de Outlander (2014-2026)! Tras el capítulo 6 de la temporada 8 titulado ‘Bienaventurados los misericordiosos’ está más que claro que el final está cerca…demasiado, si somos sinceros. Como siempre, el capítulo nos dejó al borde del asiento, con el corazón acelerado y sin tiempo para procesar todo lo que estaba pasando. La familia Fraser al completo se enfrenta a las consecuencias de las batallas con las que lidiaron en el episodio anterior y a decidir si los pecados de los hombres también deben arrastrar a sus familias. 

    No es extraño, entonces, que esos últimos minutos nos dejaran completamente en shock. Y, como ya hablamos de lo que le iba a suceder a Cunningham, ahora toca hacerlo de la escena inmediatamente anterior: Ian y Rachel aceptando cuidar del hijo de Ian y Emily. ¿Qué sucederá a partir de aquí? Si quieres descubrir la respuesta a esta pregunta, este es el momento perfecto para analizar el final de Outlander temporada 8, episodio 6—y por qué lo cambia todo para Ian y Rachel. 

    ¿Qué pasó al final del episodio 6 de la temporada 8 de Outlander?

    Desde que Rachel le avisó a Ian del ataque que sufrieron los Mohawk, él supo que tenía que saber qué había sido de Emily y su hijo. Rachel, a pesar de los celos, reprimió lo que sentía y lo siguió. Así que el episodio 6 de la temporada 8 de Outlander (2014-2026) ‘Bienaventurados los misericordiosos’ encuentra a Ian y Rachel en medio de ese viaje, con todo lo que eso supone. 

    Los celos de Rachel cada vez la carcomen más, sobre todo viendo a Ian tan desesperado por encontrar a Emily, por verla y comprobar que está bien. Tanto es así, que los celos pronto dejan paso a la desconfianza subyacente. No desconfianza en Ian en sí, sino en el amor que comparte con él, en que su amor no esté forjado sobre las cenizas de unas brasas que aún arden. 

    Rachel siempre sintió a Emily como una sombra en su relación con Ian, una historia y un pasado que aún no habían dicho la última palabra. Así, Rachel se sintió un poco como el segundo plato. Ella siempre temió que Ian se hubiera conformado con ella y que, si le hubiesen dado a elegir, jamás habría dejado a Emily. Y nunca la elegiría a ella antes que a Emily. Y la actitud de Ian no hace más que confirmar sus temores. Incluso extraños se dan cuenta de ello. 

    Pero cuando Rachel es sincera con Ian y él no le puede tranquilizar—más bien al contrario—, sabe que tiene que saberlo de una vez. Ella tiene que averiguar si aún hay algo entre Emily e Ian. Y de la única forma en que lo sabrá es logrando que ella e Ian estén frente a frente. Además, sabe que si no lo hace, una parte de Ian siempre estará pensando en Emily en lo que le sucedió. 

    Así, acude a la casa del Mohawk donde Emily se encuentra, esta vez sola. Y se sincera. Este hombre desprecia a Ian por haberlos traicionado siendo leal al ejército continental, pero también vio lo que sucedía tras la máscara de Rachel. Y él entenderá que necesitan hacer esto. Y Rachel no se equivoca. Él les permite ver a Emily. 

    Por lo que Ian se dispone a volver a verla…con Rachel a su lado. Él no quiere que ella se vaya. Porque no está ahí porque tenga dudas sobre su futuro, si no porque necesita cerrar el pasado. Así, juntos, se enfrentan a Emily. Descubren que ella está bien, pero Emily les habla de una pesadilla en la que su hijo y el de Ian muere siendo obligado a luchar en la guerra, por lo que le pide a Ian y Rachel que se lo lleven y lo cuiden. 

    Ambos aceptan hacerlo y Rachel, al tener en frente a Emily y prometerle que se hará cargo de su hijo y que lo cuidará como suyo propio, sabe que no tiene nada que temer de esta mujer ni del pasado de Ian. 

    Las mejores teorías sobre lo que sucederá con el hijo de Ian y Emily

    Tras este reencuentro familiar entre Ian, Rachel, Emily y sus hijos en el episodio 6 titulado ‘Bienaventurados los misericordiosos’, ¡las teorías vuelan en el fandom de Outlander (2014-2026)! Y, como siempre, todas son excelentes, aunque algunas encajen mejor que otras.

    Una de las teorías más extendidas, es la que indica que “el más rápido de los lagartos” o Ian James para los amigos—un nombre que más adelante le pondrá el mismo Ian—luchará por equilibrar su herencia Mohawk con su herencia escocesa y su lugar en la familia Fraser, similar al conflicto interno que Ian vivió temporadas atrás. Así, Rachel sería la clave para su adaptación, siendo paciente con él y ayudándolo a procesar la pérdida de su madre y su vida con los Mohawk. 

    Y, aunque el pequeño parecía muy consciente en ‘Bienaventurados los misericordiosos’ sobre quién es su padre y de sus dos herencias, esta teoría nos encaja bastante. No hay que olvidar que el pequeño es aún un niño y va a establecerse permanentemente en un sitio extraño con costumbres extrañas y personas a las que no conoce, aunque sepa que son su familia. Y su madre no estará ahí junto a él. Así que no va a ser fácil para él adaptarse.

    Otra teoría que nos parece interesante trata sobre el nombre del niño. Ian James. Puede que ese nombre no sea casualidad. Llamarse como su padre y como Jamie, podría indicar que es el futuro heredero del Cerro—o uno de ellos, al menos. Especialmente si William y Brianna deciden seguir su propio camino. Al ser un niño que conoce la tierra como los nativos pero que ahora estará junto a los Fraser, representaría la fusión perfecta de la nueva América que Claire y Jamie imaginaron cuando construyeron el Cerro.

    Sin embargo, esta no parece una teoría que cuadre del todo, porque creemos que tanto Brianna como William tendrán algo que decir respecto a esto, sobre todo ella. Pensamos que cuando William termine aceptando su origen, se acercará al Cerro, aunque no sea para quedarse y, más adelante, podría estar interesado en continuar el legado de su padre junto a Brianna. Y, sinceramente, no vemos a Brianna en otro lugar que no sea en el Cerro, junto con sus padres. Ese es su hogar. Y seguramente continuará el legado de su padre cuando llegue el momento. 

    No obstante, hay una teoría sobre el nombre del pequeño que sí nos cuadra bastante más, ya que tiene en cuenta que en la cultura Mohawk, los nombres tienen poder. Así, la teoría indica que ese niño sería el ancla de Ian en su presente. Sin él, Ian siempre tendría un pie en la tristeza del pasado; con él, Ian finalmente se convierte en el patriarca que necesita ser. 

    Asimismo, hay una teoría que nos encanta—y con la que estamos de acuerdo—que relaciona a este pequeño con William, ya que ambos tienen una historia paralela. Ambos, como Brianna, fueron criados por padres que no eran los suyos propios y conocieron sólo a parte de su familia. Y William sigue luchando con eso mientras que el pequeño, si bien creemos que llevará un tiempo que se adapte, sabe perfectamente cuál es su origen y no tiene problema con ello.

    Así, la teoría indica que el pequeño Ian James y William se podrían encontrar en un momento dado. De esto modo, Ian James se convertiría en un espejo, un símbolo, para William…y el empujoncito que le falta para aceptar su propia identidad. 

    Además de Ian James, está Emily. ¿Qué es lo que sucederá? Bueno, el fandom también tiene algunas buenas teorías sobre ella. Algunas indican que ella morirá o que simplemente no volverá a aparecer y su destino será incierto. Sin embargo, otras teorías indican que ella y su marido, Sun Elk, junto con todo el clan sobreviviente, lucharán en la guerra que se avecina y ayudarán a la familia Fraser—ya sea en la sombra o salvando a alguien—, pagando así la deuda por haber aceptado poner a salvo al pequeño. 

    Si nos preguntáis a nosotros, creemos que Emily no volverá a aparecer más en Outlander (2014-2026) y su destino quedará a la interpretación del espectador…o de la misma historia. No pensamos que específicamente se haga referencia a su muerte—ni mucho menos que la veamos. Y tampoco pensamos que el show tenga tiempo de mostrar esta ayuda de Emily y Sun Elk, ya que quedan pocos capítulos y aún muchas cosas que contar. ¡Pronto averiguaremos si tenemos razón!

    ¿Qué sucederá realmente con el hijo de Ian y Emily?

    Como viene siendo habitual, creemos que lo que sucederá realmente con el hijo de Ian y Emily, Ian James, será una mezcla de varias teorías que el fandom está manejando. Concretamente, la de que al pequeño le costará un poco adaptarse a la vida en el Cerro y que él y William se encontrarán más pronto que tarde. 

    Dicho esto, en esta ocasión, el libro 9 de la saga, titulado Cuenta a las abejas que me fui en el que, como sabéis, está basada gran parte de la temporada 8 de Outlander (2014-2026), no nos servirá de mucha ayuda—aunque sí como guía—sobre lo que va a suceder. 

    Mientras que en Outlander (2014-2026) el reencuentro de Ian con Emily y el pequeño Ian James se desarrolla en la temporada 7 y en el episodio 6 de la temporada 8, titulado ‘Bienaventurados los misericordiosos’, en el libro ellos sólo tienen un encuentro. Por lo tanto, podríamos decir que la serie dividió lo que sucede en el libro en dos partes. Y cambió un poco la historia.

    En el libro, Ian y Rachel se encuentran con Emily y su actual esposo, Sun Elk—que al principio es algo hostil con Ian—en un campamento Mohawk. En ese encuentro, Emily reconoce a Rachel como la esposa de Ian y, en un gesto de gran respeto, le da su bendición. Ian, por su parte, finalmente comprende que sus abortos con Emily no fueron un "castigo", sino una incompatibilidad biológica (el factor Rhesus, que Claire le explica más tarde), lo que le quita un peso de encima y toda la culpa que cargó durante años.

    Además, Ian encuentra a Emily con un niño pequeño y siente una conexión inmediata con él. Ve en él sus propios rasgos, al igual que Rachel, y sabe de inmediato que él es su hijo. Emily se lo confirma y le dice que se llama “el más rápido de los lagartos”. Ian lo llama Ian James, en honor a su padre y a su tío—un nombre que protegerá al niño si algún día decide dejar a los Mohawk atrás—y, aunque es su hijo, Ian entiende que él debe quedarse junto a su madre.

    Esta parte del encuentro es la que vimos en la temporada 7 de Outlander (2014-2026). Aunque algunos detalles son distintos—como el lugar en el que ambos se encuentran, que Emily no conoce a Rachel hasta este último episodio y el hecho de que Ian aún no le puso un nombre no Mohawk a su hijo—, en esencia, esto es lo que sucede. 

    Sin embargo, ese encuentro no termina ahí en los libros, si no que continúa con algo parecido a lo que vimos en el episodio 6 de la temporada 8 de Outlander (2014-2026) ‘Bienaventurados los misericordiosos’. En el show, Emily le entrega al pequeño a Ian y Rachel debido a que corre peligro por la guerra en la que se encuentran. Mientras que en el libro, Emily le pide a Ian que "lo mantenga en su corazón" y lo proteja si es necesario, dado que teme que la división interna de los Mohawk lleve a su hijo hacia la violencia ciega.

    Y hay una gran diferencia, aunque parezca que no.

    En la serie, se da a entender que Ian y Rachel pondrán a salvo al niño, por lo que cuidarán de él en su hogar, el Cerro. Dicho esto, en el libro el pequeño permanece con los Mohawk—y junto a Emily—pero se establece un vínculo de familia con Ian y Rachel. De este modo, Ian comienza a enseñarle cosas de su pasado y su linaje escocés al pequeño. Y le asegura que siempre tendrá un lugar con él. Rachel, por su parte, acepta al niño como parte de la sangre de Ian y está dispuesta a acogerlo si alguna vez el niño decide dejar a los Mohawk.

    No obstante, al final del libro, el pequeño vuelve junto a Emily a su hogar—algo que puede ser clave, ya que los Fraser necesitarán aliados en la guerra. Ian le deja claro a ambos que su casa en el Cerro siempre será suya también. Y Rachel hace lo propio al regalarle al niño objetos que lo vinculan a la familia Fraser, asegurando que él siempre sepa quién es su familia en el Cerro.

    Por lo que el episodio 6 de la temporada 8 de Outlander (2014-2026) ‘Bienaventurados los misericordiosos’ cambió un poco la historia de Ian, Rachel, Emily e Ian James respecto al libro y no tenemos demasiadas pistas de qué pasará una vez que Ian y Rachel lleguen con el pequeño al Cerro. Pero seguimos en el barquito de las teorías que mencionamos antes. Y, la verdad, ¡estamos deseando ver cómo encaja este pequeño en la familia Fraser!

  • ‘El amor en el espectro autista’ y otros 7 realities sanos para ver si te harta tanto drama
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Llego a casa y lo último que me apetece es ver al enésimo pseudo-Montoya de turno discutirse con la pareja, o llorando porque acaban de descalificarlo sin piedad. ¿Tensión? No, gracias. Dame un poco de bondad humana.

    Con el estreno de la cuarta temporada de El amor en el espectro autista (2022), que es wholesome no porque las personas autistas no dispongan de agencia sino porque predica con el amor ante todo, tenemos la excusa perfecta para sumergirnos en el universo de los realities más sanos, aquellos que celebran la autenticidad, la creatividad y la empatía.

    Hoy os recomiendo unos cuantos, desde los fogones pasteleros de la dulzona Bake Off Reino Unido (2010) hasta las reinas de Queer Eye (2018). Descubramos contenidos que te harán sentir bien, episodio tras episodio, aquí ordenadas de menos a más cute.

    El amor en el espectro autista (2022)

    El amor en el espectro autista (2022) sigue a personas en el espectro autista mientras navegan el complicado mundo de las citas y las relaciones. Con un tono amable, divertido y entrañable, el programa muestra la autenticidad y vulnerabilidad de sus participantes, mientras explora la conexión y también los desafíos que enfrentan en sus vidas románticas.

    Sin embargo, nada tiene que ver con la crueldad low key de First Dates España (2016): aquí cada episodio celebra la diversidad, la autoaceptación y la importancia de las relaciones humanas genuinas, priorizando la esperanza y la ternura –y esto es especialmente importante– construyendo un relato del autismo sin duda aspiracional.

    Next in Fashion (2020)

    Next in Fashion (2020) corrige muchos de los errores de otros realities de moda, incluso de RuPaul: Reinas del drag (2009). Conducido por Tan France y Gigi Hadid, muestra la evolución de la moda y cómo diseñadores emergentes compiten para ganar a la competencia, pero no destrozando a sus rivales, sino aspirando a la creatividad genuina. 

    Similar en fondo y forma a Pasarela a la fama (2004), el programa combina creatividad, estrategia y pasión por el diseño, ofreciendo un vistazo a las tendencias y desafíos de la industria de la moda mientras los concursantes buscan destacar y redefinir su estilo. Para aprender que sí, antes feas (y auténticas) que sencillas.

    La gran batalla floral (2020)

    Ahora piensa en el formato de Bake Off Reino Unido (2010), pero para floristas: eso es La gran batalla floral (2020), donde los participantes crean impresionantes esculturas de jardín. Conducido por Natasia Demetriou y Vic Reeves, el show se lanzó durante la pandemia y se centra en floristas compitiendo por el título de “Best in Bloom”.

    Aunque solo presenta creaciones botánicas, es un programa relajante y adictivo, perfecto para maratonear si buscas insuflar aire fresco, oxígeno a tu mirada. Como pregona el clásico de Julia Roberts, nada mejor hay para recomponer nuestro alma que comer, rezar y dedicarse a la jardinería.

    Ugly Delicious (2018)

    La mejor estrategia para distraerte de los reels de gastronomía, ya sean de dietas guarras o sanas en exceso. Presentado por David Chang, Ugly Delicious (2018) explora un tipo de comida diferente en cada episodio (hay desde pizza y tacos hasta arroz frito o pollo frito) y analiza la cultura e historia detrás de cada platillo.

    Mezcla viajes y gastronomía, combinando educación y deleite culinario, profundizando en historias y políticas detrás de los alimentos que muchos desconocen. Con espíritu heredero de Chef's Table (2015), nos invita a aprender mientras se despierta el apetito, mostrando cómo la comida refleja identidad, tradición y creatividad en todo el mundo. Ideal para tiempos glocalizados.

    Queer Eye (2018)

    Spin-off del reality de Bravo Queer Eye for the Straight Guy (2004), la Queer Eye (2018) de Netflix sigue a los Fab Five (Jonathan van Ness, Antoni Porowski, Karamo Brown, Bobby Berk y Tan France) mientras ayudan a distintos “héroes” a transformar no solo su apariencia sino también su forma de ver la vida. Básicamente, mientras hacen lo que cualquier amiga con maña para ayudarte a salir del armario.

    Conocido por su tono relajante, casi inspiracional, el programa nos recuerda en cada episodio que cuidarse y dedicarse tiempo a une misme –y a las demás– es una forma de resistencia en tiempos de amenaza a la comunidad. Y oye, eso busco yo en un reality wholesome.

    Dile que sí (2020)

    ¡No apto para corazones partidos! De los creadores de Queer Eye, Dile que sí (2020) celebra el amor en toda su magnitud. Cada episodio reúne a tres expertos (Jeremiah Brent, Thai Nguyen y Gabriele Bertaccini) para ayudar a alguien a sorprender a su pareja con la boda de sus sueños.

    Solo tienen poco más de una semana para organizarlo todo, y pese al estrés, cada episodio logra contener momentos de lo más intenso, adorable y sincero del género. Te la prescribo si te emociona la planificación y el ir a último minuto, y si disfrutaste con Cuatro bodas y un destino (2009), aquí siempre enfocándonos a la cara más cálida y esperanzadora del “antes” de cualquier bodorrio. Si no, para qué lo hacemos.

    Nailed It! (2018)

    Otro al estilo de Bake Off Reino Unido es Nailed It! (2018) enfrenta a reposteros inexpertos en la creación de postres elaborados, pero a diferencia de competiciones como MasterChef España (2013), que se ensañan y sacan punta del fracaso, sus presentadores (Nicole Byer y Jacques Torres) y los participantes colaboran para sacar lo mejor de cada cual.

    Inspirado en memes de fallos de repostería de internet, el programa combina el reírse un poco de uno mismo. Menos presión, más humor, porque el azúcar nunca debería doler y si los concursantes fracasan en lograr resultados bien lucidos… Por lo menos, habrán pasado un rato divertido y delicioso.

    ¡Soy mayor! (1991)

    Mi favorito, sin duda. ¡Soy mayor! (1991) está considerado uno de los realities más tiernos jamás vistos. El programa, un clásico, sigue a niños pequeños mientras realizan recados a solas. Sí, vale, quizás hoy no dejaríamos a un niño corretear sin supervisión por la calle. Pero viéndola nos queda claro qué tan seguro era Japón en 1991.

    Además, los niños están completamente seguros ya que productores y cámaras se camuflan como transeúntes. Quizás lo mejor sea ver cómo criaturas muy pequeñas dudan, se lían y hacen auténticas montañas de logísticas de lo más mundano, pero ello no quita una pizca de belleza o de espíritu a esta versión de telerrealidad de Mei en Mi vecino Totoro (1988).

  • Las 7 mejores películas y series de Catalina Sopelana, ordenadas
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Catalina Sopelana (Madrid, 1992) llegó a la interpretación por el camino menos probable: una licenciatura en Psicología, un grupo de teatro amateur en el último año de carrera y, después, el taller de Juan Carlos Corazza. 

    Debutó en el cine con Quién te cantará (2018), la película de Carlos Vermut, pero fue la comedia de superhéroes de Netflix El vecino la que instaló su nombre en el mapa audiovisual español. Lo que ha pasado desde entonces —Modelo 77, La estrella azul, Sky Rojo, El jardinero, El cuco de cristal— es lo que intentamos poner en orden en esta guía. Una actriz que ha ido de lo coral a lo protagónico sin hacer ruido y con grandes resultados.

    7. El vecino (2019)

    El vecino es la serie que convirtió a Catalina Sopelana en un nombre conocido dentro de la industria. Creada por Miguel Esteban y Raúl Navarro para Netflix, basada en las novelas gráficas de Santiago García y Pepo Pérez, se estrenó el 31 de diciembre de 2019 y duró dos temporadas y 20 episodios antes de que la plataforma la cancelara en abril de 2021. La producción reunió a Quim Gutiérrez y Clara Lago en los papeles protagonistas, con Adrián Pino y Sopelana completando el cuarteto principal.

    Catalina interpretó a Julia durante 18 episodios. Su personaje es la novia de José Ramón, el vecino mentor del superhéroe involuntario, y funciona como contrapeso cómico y afectivo de una trama que mezcla la comedia de situación con el absurdo más gambero. 

    El mérito de Sopelana en El vecino es que consigue que un personaje diseñado para dar réplica acabe siendo tan recordado como los protagonistas del reparto. La serie tiene el tono de una comedia española que se permite reírse de los convencionalismos del género de superhéroes sin necesitar presupuesto de Marvel para hacerlo, y en ese juego Sopelana es una pieza que encaja a la perfección.

    6. Modelo 77 (2022)

    Modelo 77 fue la película que inauguró la 70ª edición del Festival de San Sebastián en septiembre de 2022 y que se alzó con cinco Premios Goya. Dirigida por Alberto Rodríguez —el mismo de La isla mínima y El hombre de las mil caras— con guión escrito junto a su colaborador habitual Rafael Cobos, la película está ambientada en la Cárcel Modelo de Barcelona en 1977 y narra la historia real de la COPEL, la Coordinadora de Presos en Lucha que exigió una amnistía al inicio de la Transición. Miguel Herrán y Javier Gutiérrez encabezan el reparto en los papeles de Manuel y Pino, los dos presos alrededor de los cuales pivota la trama.

    Sopelana interpreta a Lucía, la novia de Manuel en el exterior, un personaje que aparece en los momentos en que la película necesita anclar al protagonista a una vida que existe más allá de los muros. Es un papel breve y con poca autonomía narrativa, pero el hecho de que Rodríguez contara con ella para una producción de esta envergadura habla ya de una reputación que empezaba a crecer dentro del sector. 

    Modelo 77 se puede ver en la misma tradición de cine carcelario español que 7 vírgenes, también de Rodríguez, aunque con una ambición política más explícita y una puesta en escena más contenida.

    5. La estrella azul (2023)

    La estrella azul es la ópera prima en el largometraje de Javier Macipe, y es también uno de los trabajos más singulares que ha producido el cine español en los últimos años. La película se estrenó en el Festival de San Sebastián el 25 de septiembre de 2023, donde ganó el premio TCM del Jurado de la Juventud, y llegó a los cines españoles el 23 de febrero de 2024. Cosechó ocho nominaciones a los Goya, de las que se llevó una estatuilla las de Mejor Dirección Novel y Mejor Actor Revelación. Fue también preseleccionada como candidata de España para los Óscar de 2025.

    Sopelana interpreta a Mara, una amiga de Mauricio en el entorno zaragozano que aparece en la parte española de la historia. El papel no tiene el peso de los protagonistas, pero lo que hace Sopelana con él es lo suficientemente preciso como para que la Academia de Artes Escénicas de España la nominara al Premio de la Unión de Actores a Mejor Actuación Femenina en Papel Menor. 

    En una película que navega entre el biopic y el documental —Macipe incluyó a miembros reales de la familia Carabajal en el reparto—, sostener la ficción con naturalidad exige más de lo que el metraje permite ver. 

    4. El aspirante (2024)

    El aspirante es la primera película en solitario de Juan Gautier, expandida a partir de su propio cortometraje homónimo de 2015. Se estrenó en el Atlántida Film Festival de Mallorca el 23 de julio de 2024 y llegó a los cines españoles el 20 de septiembre. La película es un thriller de cámara ambientado en la Jornada Cero de novatadas de una residencia universitaria. Carlos y Dani —interpretados por Lucas Nabor y Jorge Motos— aceptan el desafío de 24 horas para integrarse en el colegio mayor, y lo que empieza como un ritual de iniciación degenera en una espiral de violencia bajo el liderazgo del veterano Pepe (Eduardo Rosa).

    Sopelana interpreta a Lau, un personaje femenino en un entorno casi exclusivamente masculino que observa y cuestiona desde dentro la lógica de dominación que sustenta las novatadas. 

    La película tiene el mérito de poner sobre la mesa un problema real del mundo universitario español —la glorificación del poder y la obediencia como condiciones de pertenencia— aunque la crítica fue mayoritariamente escéptica sobre si la historia daba más de sí que una acumulación de situaciones que el formato de corto hubiera resuelto mejor. 

    3. Sky Rojo (2023)

    Sky Rojo es la serie creada por Álex Pina y Esther Martínez Lobato —los mismos de La casa de papel—. Su tercera y última temporada se estrenó el 13 de enero de 2023, con ocho episodios que cerraron la historia de Coral, Wendy y Gina seis meses después de la última batalla de la segunda entrega. La temporada mantuvo a Verónica Sánchez, Lali Espósito, Yany Prado, Miguel Ángel Silvestre y Asier Etxeandia, e incorporó al cantante Rauw Alejandro en su debut como actor y a Catalina Sopelana como una de las novedades del reparto.

    Sopelana interpreta a Greta, la novia de Wendy —el personaje de Lali Espósito—, una presencia que gana peso a lo largo de los episodios y que complica la trama emocional de la protagonista en un momento en que la serie necesitaba alimentar sus líneas secundarias con más densidad dramática. 

    Lo que diferencia a Sky Rojo de otras series de acción española es su voluntad de romper el ritmo convencional mediante el montaje y un tono que oscila entre el melodrama y la violencia sin pedir permiso En ese universo hipercinético, Sopelana encuentra el espacio para construir un personaje que no se deja avasallar por el ruido.

    2. El jardinero (2025)

    El jardinero es la primera vez que Catalina Sopelana figura en los créditos principales de una producción de Netflix como protagonista. La miniserie de seis episodios, creada por Miguel Sáez Carral, se estrenó el 11 de abril de 2025 y fue rodada principalmente en localizaciones de Pontevedra, Madrid y Toledo. La dirigen Mikel Rueda —que ya firmó Veneno— y Rafa Montesinos, conocido por El Inmortal. Álvaro Rico encarna a Elmer, un sicario sin emociones que trabaja para su madre, La China Jurado (Cecilia Suárez), gestora de un vivero que funciona como tapadera de un negocio de asesinatos por encargo.

    Sopelana interpreta a Violeta, la maestra de guardería a la que Elmer debe matar por encargo y de la que acaba enamorándose. El reto del personaje no es menor: Violeta debe resultar creíble como objeto de una obsesión extrema sin convertirse en una figura pasiva, y debe sostener la tensión romántica frente a un protagonista que, por definición narrativa, no puede devolver lo que recibe. 

    El hecho de que la serie alcanzara audiencias globales significativas en Netflix convirtió este trabajo en el primer gran escaparate internacional de la trayectoria de Sopelana.

    1. El cuco de cristal (2025)

    El cuco de cristal es el trabajo que mejor define a Catalina Sopelana en el momento en que su carrera da el paso definitivo hacia los primeros planos. La miniserie de Netflix, basada en la novela homónima de Javier Castillo, se estrenó el 14 de noviembre de 2025 con seis episodios dirigidos por Laura Alvea y Juan Miguel del Castillo, y con el guión de Jesús Mesas Silva y Javier Andrés Roig, que ya habían escrito La chica de nieve. Desde su estreno se posicionó como número uno en el catálogo de Netflix en España.

    Sopelana da vida a Clara Merlo, una médico residente de primer año que sufre un infarto fulminante y sobrevive gracias a un trasplante de corazón. Lo que parece el inicio de una recuperación normal se convierte en una obsesión: Clara necesita saber quién fue su donante. Esa búsqueda la lleva a un pueblo hermético del interior donde, el mismo día de su llegada, desaparece un bebé en un parque público. El pueblo guarda un misterio sin resolver de veinte años, y Clara se convierte en el catalizador involuntario de todo lo que estaba enterrado. Junto a ella, Álex García, Itziar Ituño —que ya había dejado huella en La casa de papel— e Iván Massagué conforman un reparto de primer nivel.

    Lo que el papel de Clara exige no es solo presencia física en cada escena —la serie está construida casi enteramente alrededor de ella— sino la capacidad de hacer avanzar una trama de thriller mientras el personaje procesa al mismo tiempo el duelo por su propia muerte casi sucedida y la identidad de un hombre cuyo corazón late en su pecho. Es un papel que requiere sostener la perplejidad sin caer en la parálisis, y que Sopelana resuelve con una sobriedad que contrasta bien con la densidad del material.

  • ‘Backrooms’ y otras películas para explorar el terror liminal
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Liminal es un lugar de paso, un sitio que ha dejado de ser habitable. Tu oficina después de que todo el mundo se vaya a casa, una estación de metro vacía de madrugada. Las Backrooms (2026) sobre las que A24 ha preparado una adaptación cinematográfica, con Renate Reinsve y Chiwetel Ejiofor.

    En un momento en que decaen los antiguos centros sociales del capitalismo (como los centros comerciales) y todo el mundo está esperando una revolución que no llega, nuestra vida parece ya un espacio liminal. 

    Por ello, con tal de ayudarnos a atravesar este des-lugar-de-paso, he preparado una lista de películas de terror liminal, un género que lleva décadas –porque hay quien dice que El resplandor (1980) ya era liminal– hablando de lo que hoy nos parece un mundo monstruoso y más que factible. Vienen ordenadas de más a menos conocidas.

    Vivero (2019)

    Imogen Poots y Jesse Eisenberg son una joven pareja casada que visita un vecindario lleno de casas idénticas, y cuando intentan marcharse, la carretera los lleva en círculos alrededor de ese barrio laberíntico, sin permitirles salir. Naturalmente, si estás a punto de asentarte y formar una familia, evita Vivero (2019) a toda costa.

    La atmósfera liminal de esta perlita del terror actual se convierte en combustible para pesadillas a medida que avanza, y junto a Barbarian (2022), aborda algunos de los temas más terroríficos de la sociedad actual: la conformidad de las parejas jóvenes con las normas sociales al asentarse y los horrores que eso puede provocar bajo la superficie.

    Dark City (1998)

    Dark City (1998) es un thriller techno-noir que sigue a un hombre amnésico, un tal John Murdoch, acusado de asesinato. Sin saber cómo llegó a esa situación, John huye tanto de la policía como del misterioso grupo conocido como los Extraños, que también lo persiguen.

    El mundo que habita Murdoch es solo ligeramente parecido al nuestro, y a medida que avanza la película de Alex Proyas, no dejaremos de preguntarnos sobre qué es realmente ese lugar. Murdoch siente que está atrapado entre dos mundos, tanto literal como figuradamente, como si despertáramos en Blade Runner (1982) tratando de reconocer, aún, el fantasma de lo que una vez fue la ciudad de Los Ángeles.

    Pulse (Kairo) (2001)

    En Pulse (Kairo) (2001), las habitaciones, oficinas e incluso el propio internet se sienten abandonados antes de que nadie desaparezca. Los espacios son tenues, estáticos y desprovistos de vida, como si algo invisible ya hubiera pasado por allí y se hubiera llevado toda presencia humana consigo. Y lo más brutal es que Kiyoshi Kurosawa, que acababa de estrenar Cure (1997), imagina el internet muerto cuando ni siquiera se había popularizado internet.

    La brillantez de este clásico radica en cómo retrata el vacío como una infección. Cuanto más intentan conectarse (telemáticamente) los personajes, más se aíslan. El mundo no colapsa en el caos; simplemente se desvanece, dejando tras de sí espacios huecos que se sienten como ecos de algo que solía existir. Backrooms, antes de las backrooms.

    Más allá del arcoíris negro (2010)

    Más allá del arcoíris negro (2010) trata sobre una mujer telepática y muda que está retenida en una extraña instalación, bajo una fuerte sedación, y debe escapar. El director Panos Cosmatos lleva en la sangre dirigir películas de este tipo, una especie de madriguera alucinada. Más allá del arcoíris negro avanza como 2001: Una odisea del espacio (1968), lenta pero hipnótica, cruzada con los horrores de Cube (1998).

    Quizás la odies, pero si la ves no la vas a olvidar. En cualquier caso, su énfasis en lo onírico y sus secuencias coloridas la hacen altamente liminal, y un sólido precedente de lo que Cosmatos ofrecería ocho años después, con su épica de venganza protagonizada por Nicolas Cage, Mandy (2018).

    Dimland (2021)

    Dimland (2021) ha generado auténtico debate entre fans. No tiene los suficientes jumpscares para ser considerada “terror”, pero su atmósfera es definitivamente terrorífica (podría haber figurado en nuestra guía de películas de terror para adultos que no dan miedo). Y a pesar de su brevedad, crea una hermosa sensación de melancolía en su corto metraje.

    Bajo el regreso a los bosques de la infancia de una mujer que sufre depresión, en busca de un amigo, Dimland explora las experiencias felices que pudimos tener de niños, pasadas por el filtro de la perplejidad. Igual que El brillo de la televisión (2024), se pregunta: una vez que hemos crecido, ¿qué dejamos atrás? ¿Y están ahora esas vivencias esperando reconectar con nosotros, dejando aquellos recuerdos que estaban llenos de luz ahora en la sombra?

    Skinamarink: El Despertar Del Mal (2023)

    Los dormitorios, los pasillos o el suave resplandor de una televisión en la oscuridad en casa de tus padres, se vuelven profundamente inquietantes en esta pesadilla experimental. Como heredera de Paranormal Activity (2007), la casa se siente interminable, como si se extendiera más allá de sus propios muros, y la ausencia de adultos la convierte en un vacío en lugar de un hogar.

    Lo que hace que Skinamarink: El Despertar Del Mal (2023) sea tan eficaz es cómo convierte la memoria en un arma. Conecta con esa sensación medio olvidada de estar despierto de noche cuando eras niño, cuando tu espacio de repente deja de sentirse como tuya, como cuando cada esquina empieza a ensoñarse (pero mal), como si la realidad se estuviera borrando silenciosamente a tu alrededor.

    Session 9 (2001)

    Dos burócratas se adentran en los vastos y espeluznantes salones y pasillos de un hospital psiquiátrico. El espacio, abandonado, ya resulta espeluznante, pero Session 9 (2001) va un paso más allá y convierte el tiempo, la espera, en material de la inquietud. Los largos pasillos en ruinas y las habitaciones descascaradas se sienten suspendidos, como si el tiempo se hubiera detenido a mitad de una frase.

    A medida que los personajes trabajan dentro del edificio, el entorno comienza a filtrarse en ellos. Este asilo no necesita fantasmas que salten desde las esquinas, como en Resident evil - El huésped maldito (2002). El simple estar aterroriza con tanta fuerza que cualquiera que entre puede empezar a perder su conexión con el presente.

  • ‘Noche de bodas 3’: cómo el explosivo final de ‘Here I Come’ prepara el terreno para una posible secuela
    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Noche de bodas 2 (2025) llega a la cartelera en plena Semana Santa. En el mundo real, han pasado seis años desde que Grace sobreviviera a la peor reunión familiar, pero en la ficción tan solo pasan unos minutos hasta que retomamos su historia. Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett —el dúo dinámico tras Radio Silence— nos devuelven a un lugar donde los pactos con el infierno son la verdadera moneda de cambio de la élite global. Una secuela que expande el lore sangriento de la cinta original de 2019 ampliando su juego de supervivencia a escala internacional.

    Samara Weaving debe enfrentarse a las ramificaciones del Consejo Superior, pero esta vez ayudada de su hermana. Desgranamos el final lleno de explosiones y sangre, y exploramos si existe hueco para una tercera entrega que cierre el círculo de una vez tras lo que se puede intuir en ese cierre.

    El caos del Consejo y el destino del anillo: Final explicado

    El clímax de Noche de bodas 2 es una carnicería coreografiada llena de pactos, traiciones y consecuencias. La trama nos revela que la familia Le Domas era solo una pieza de un tablero mucho más grande: el Consejo Superior, un grupo de familias ultra ricas que mantienen su estatus mediante sacrificios rituales. Tras una serie de giros donde Grace utiliza los propios vacíos legales del contrato —el famoso "Derecho de Sangre"—, logra eliminar a los cabecillas del Consejo justo antes de que el sol termine de salir. La tensión alcanza su punto álgido cuando Grace descubre que el ritual no solo buscaba su muerte, sino la transferencia de una "deuda eterna" hacia su propia estirpe.

    En un acto de rebeldía final, la protagonista mata a su marido reciente y se hace con el anillo de sellado, un artefacto que, según la mitología de la saga, otorga el dominio absoluto sobre la organización y sirve como enlace directo con la entidad demoníaca. En lugar de reclamar su trono como la nueva "Reina del Consejo", Grace decide lanzarlo a un pozo de escombros y cadáveres y básicamente todos los supervivientes de las familias se lanzan a por él como hienas, haciendo que ninguno se lo pueda poner al amanecer, lo que hace todos exploten a la vez. Aquí es dónde se siembra la duda de futuro: al dejar la joya en una ubicación física conocida, la película evita el cierre total.

    En el universo de Noche de bodas (2019), los objetos con carga ritual son tan vinculantes como las firmas en sangre; el hecho de que el anillo no fuera destruido, sino simplemente descartado, es un cabo suelto bastante grande y no tiene pinta de que sea un detalle fortuito. Si alguien ajeno a la matanza recuperara el anillo, podría reclamar el liderazgo de una organización que, aunque diezmada en su cúpula, sigue teniendo tentáculos en todas las esferas del poder, la economía y la política mundial. Grace cree haber terminado la caza, pero solo ha vaciado el tablero e fichas, dejándolo libre para las piezas de un nuevo jugador.

    Elijah Wood y la teoría del villano definitivo para la tercera parte

    Si hay un elemento que ha inyectado aire fresco a esta secuela es la incorporación de Elijah Wood como el escrupuloso ejecutivo de la organización. A diferencia de los miembros de las familias aristocráticas, que mueren de forma espectacular por explosión espontánea al fallar en su misión, el personaje de Wood sobrevive indemne a la purga. Él no es un pariente, sino un facilitador; el único que conoce bien los entresijos legales del pacto y, tras el final, queda como el último superviviente con conocimiento directo de toda la logística satánica. Wood es un burócrata del mal que parece disfrutar del caos tanto como de la eficiencia administrativa.

    ¿Podría desempeñar un papel mucho más villano en una hipotética tercera película? La teoría que cobra más fuerza entre los fans es que él es el verdadero "custodio" del Sr. Le Bail en la Tierra. Para que una posible Noche de bodas 3 sea un cierre satisfactorio, la narrativa debería ir un paso más allá de la supervivencia clásica de una final girl. Si quiere evitar que le fastidien su nuevo cigarrillo en el principio de una supuesta tercera entrega, Grace debería ir pasando de la defensa al ataque táctico, con el objetivo de matar de verdad al demonio, "Mr. Le Bail", de una vez por todas.

    Hasta ahora, la entidad ha sido una presencia espectral, un observador que se manifiesta en sombras o a través de gramófonos antiguos, pero confrontar directamente a la fuente del mal sería la única forma de acabar con la franquicia para siempre. Quizá eliminar al intermediario —el ejecutivo interpretado por Wood— y luego ir a por la cabeza de la serpiente, la idea de que Grace deba descender literalmente a los infiernos, o al menos al origen del pacto, sostiene la posibilidad de una trilogía épica. Solo así, destruyendo al demonio en su propia "casa", se liberaría al mundo de la influencia de todos los Danforths, Le Domas y otras familias.

    Realismo y futuro: ¿Qué dicen Bettinelli-Olpin y Gillett?

    Un detalle que los entusiastas de la saga han subrayado es que el nombre de "Mr. Le Bail" es un anagrama de Belial, uno de los demonios más poderosos de la mitología clásica, y parece que se alimenta del "entretenimiento" que le proporciona la crueldad humana. El uso de juegos infantiles como el escondite o las sillas musicales en Noche de bodas no es casual. Eso sí, la idea de un anillo de dominio sugiere que el pacto es transferible y que el demonio está atado a reglas que él mismo debe respetar, lo que le daría a Grace una oportunidad real de victoria legal y física. Los directores introdujeron pistas visuales sobre otros clanes satánicos alrededor del mundo como estandartes que revelan otras sucursales.

    Todo esto refuerza la idea de que Noche de bodas 3 podría ser una película de cacería a la inversa, donde Grace pudiera tratar de desmantelar la red global país por país, pero, a pesar del entusiasmo desmedido de los, la realidad de la industria es más fría. Lo único cierto hasta ahora es que los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett han hablando sobre el futuro de la franquicia en una entrevista reciente con Inverse, indicando que una tercera entrega no es una prioridad inmediata en su calendario. Bettinelli-Olpin afirmó: “Creo que hicimos esta película como un final definitivo”, aunque también reconoció de forma un poco cómplice que “también hicimos la primera película como un final definitivo”.

    A pesar de la ampliación del mundo creado, ambos directores hicieron hincapié en que cualquier continuación requeriría un concepto distinto en lugar de una repetición de la fórmula de "el gato y el ratón". Gillett afirmó de forma tajante: “No nos interesa repetirnos, queremos centrarnos en proyectos que ofrezcan un esfuerzo creativo, en todo caso este mundo puede continuar, pero consideramos que la historia de Grace está completa por ahora”.

    Lo cierto es que los datos de taquilla tampoco están acompañando con la fuerza necesaria, con apenas 13 millones de dólares recaudados a nivel mundial hasta el momento. Una cifra discreta si la comparamos con otros éxitos de Radio Silence como Scream (2022) o Abigail (2024). Sin embargo, si la película logra un buen recorrido en plataformas de streaming, la luz verde a ese último capítulo puede hacerse real, aunque no esperamos otro “corre corre que te pillo, porque seguramente será una propuesta muy diferente.

  • Olvida ‘Toy Story’: El juego de terror ‘Poppy Playtime’ será una película
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Qué mono… ¿Verdad? El universo infantil está plagado de juguetes y peluches que atesoramos, incluso de mayores. Ni la inclusión de una sorprendente villana en Toy Story 5 (2026) puede cambiar nuestra idea sobre el mundo de los sueños de felpa y plástico articulado. Aunque debamos tener más miedo, amigas.

    Muñeco diabólico (1988), Annabelle (2014): por si no nos quedó claro, los coros de amigos invisibles que acompañan a nuestras generaciones más jóvenes también pueden ser una auténtica experiencia de horror. En este contexto y desde la pantalla videojugable, Poppy Playtime (2028) se ha consolidado como uno de los fenómenos más relevantes, y ahora apunta a dar el salto al cine.

    El videojuego, desarrollado por MOB Entertainment, se lanzó en 2021 y rápidamente se convirtió en un referente del llamado “mascot horror”, un subgénero tremendamente popular tras Five Nights at Freddy's: La Película (2023). De hecho, con Freddy’s comparte base argumental: el jugador debe internarse en una fábrica de juguetes abandonada, donde todos los trabajadores desaparecieron misteriosamente años atrás, y claro, lo que le espera es una genuina pesadilla (de peluche).

    Compitiendo con el yuyu del hotel Overlook de El resplandor (1980), la fábrica de Playtime Co. representa el epítome de los espacios cerrados, laberínticos y donde sentirte observado. En ese entorno, el jugador debe resolver puzles mientras evita a criaturas que, de día, serían adorables. Quizás. Por lo menos, lo parecerían.

    ‘Poppy Playtime’ es un fenómeno de alcance mundial

    El éxito de Poppy Playtime no puede entenderse sin Internet. Al igual que ocurrió con Five Nights at Freddy’s, el juego explotó gracias a plataformas como YouTube y Twitch, donde creadores de contenido amplificaron su alcance hasta millones de visualizaciones. En poco tiempo, personajes como Huggy Wuggy se convirtieron en iconos virales, siendo los protagonistas indiscutidos de memes, fanarts y mil copias baratas dentro de Roblox.

    Este crecimiento recuerda al fenómeno de Slender Man, que pasó de creepypasta a icono cultural y que tuvo su propia película, Slender Man (2018), algo mediocre y tardía. En todos estos casos, la comunidad juega un papel esencial al elaborar teorías, vídeos explicativos e infinitas hilvanaciones en foros, que alimentan una narrativa paratextual que va más allá del producto original. En Reddit, por ejemplo, los fans ya especulan activamente sobre el futuro de la saga. Como todo buen creepypasta, como todo buen fenómeno de culto –y sí, estoy pensando en el impacto de Twin Peaks (1990)– son los fans quienes construyen una mitología colectiva.

    Y tenedlo bien claro. Poppy Playtime es una franquicia en expansión que refleja cómo el entretenimiento contemporáneo borra las fronteras entre formatos. Mientras la película avanza lentamente, la saga principal continúa expandiéndose. En 2026 se lanzó el Capítulo 5, y sus creadores ya han confirmado que están trabajando en el Capítulo 6, con la intención de que “lo que venga después realmente impacte”. ¿Cómo? Para empezar, llevando la experiencia a una pantalla más, mucho más grande.

    ¿Por qué adaptar ‘Poppy Playtime’ al cine?

    Si algo define a Poppy Playtime son sus criaturas, resultado de experimentos oscuros dentro de la fábrica. Huggy Wuggy es, claro, el gran protagonista. Se trata de un muñeco de peluche azul, alto y de extremidades largas, diseñado para abrazar, pero que se transforma en un monstruo asesino con una sonrisa llena de dientes afilados.

    Con su sonrisa permanente, el bicho evoca el miedo primario de lo que parece amigable pero no lo es, como los payasos en It (Eso) (2017). Mommy Long Legs, por su parte, introduce mecánicas de juego que te piden correr, casi como si fuera una versión (más) juguetera de Jigsaw en Saw. Juego macabro (2004) persiguiéndote en triciclo. ¡Yupi! Pero claro, quién sabe qué posibilidades narrativas se amplían con la introducción de personajes más recientes, como CatNap o el misterioso Prototype. Esto puede ser comparable a un protouniverso cinematográfico. Y porque no te he hablado del “Bigger Bodies Initiative”, que es bastante autoexplicativo.

    Con este caldo de cultivo, no sorprende que Poppy Playtime vaya a dar el salto al cine. El proyecto lleva tiempo en desarrollo y, aunque aún no hay demasiados detalles concretos, sus responsables lo han descrito como una “película evento”, pensada especialmente para fans del juego.

    El contexto es ideal: tras el éxito redoblado de la adaptación de Five Nights at Freddy’s, que se hizo de oro en la taquilla meses atrás, con Five Nights at Freddy's 2 (2025), Hollywood ha reforzado su apuesta por el terror basado en videojuegos. Incluso proyectos más arriesgados, como el llamado “Universo de la Infancia Retorcida”, donde personajes clásicos son reinterpretados como asesinos, demuestran que existe un público dispuesto a consumir estas versiones oscuras de lo familiar.

    Queda la incógnita sobre el enfoque. No creo que se trate de una historia de origen, al estilo de Cruella (2021) pero centrada en la caída de la fábrica. Seguramente se apueste por una experiencia directa y claustrofóbica, en la primera persona de [REC] (2007), donde el espectador acompaña al protagonista dentro del horror. En fin, lo que parece claro es que, con un juego a base de huérfanos convertidos en monstruos y conspiraciones corporativa, a pesar de las plumas y la felpa, no nos espera una experiencia tranquila.

    Así que sí, quizá haya que olvidar por un momento a Toy Story. Porque en esta nueva fábrica de juguetes, nadie viene a jugar… Sino a sobrevivir.

  • Paul Newman: sus películas más destacadas en orden
    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    A lo largo de su carrera, Paul Newman no sólo acumuló grandes papeles, también supo rodearse muy bien. Trabajó con directores como Martin Scorsese, Robert Redford o George Roy Hill, dejando películas que hoy siguen siendo referencia. Pero más allá de todo eso, lo que realmente lo hacía distinto era su carisma. Ese algo que hacía que no importara si hablaba mucho o poco, del otro lado siempre estabas mirando a Newman. Por eso, más que una simple lista, este ranking es una excusa para volver a sus mejores películas y descubrir (o redescubrir si eres fan) por qué sigue siendo uno de esos actores que nunca pasan de moda. 

    Aquí tienes sus mejores títulos y dónde verlos online desde España.

    The Hustler(1964)

    Este ranking comienza con The Hustler por una razón: aquí empieza realmente el “Paul Newman” que luego todos conocemos. Esta no es  solo una historia de apuestas, es más bien sobre ambición y caídas, con ese aire clásico que recuerda a otros dramas de personajes imperfectos que se meten solos en problemas. Él interpreta a Fast Eddie Felson, un jugador de billar que quiere demostrar que es el mejor, aunque eso le cueste todo por el camino.

    Si te gusta ver cómo se construyen los grandes iconos desde cero, aquí lo verás interpretando por primera vez (pero no por última) a un personaje de mucho talento mezclado con orgullo. Años después Newman volvería al personaje en El color del dinero, ganando un Oscar por su actuación.

    Camino a la perdición (2002)

    En Camino a la perdición, dirigida por Sam Mendes, se mete en la piel de un jefe mafioso que actúa con una calma inquietante más que desde la violencia. La historia sigue a un sicario (interpretado por Tom Hanks) y a su hijo en una especie de huida, donde cada vez que Newman aparece, todo se detiene un poco.

    Es uno de esos papeles de final de carrera y por eso ocupa este lugar de la lista. Aunque no sea de sus roles más icónicos, brilla sin necesidad de imponerse. Porque si algo sabe Newman es lograr un gran peso solo con su presencia.  Si te gustan los dramas más lentos y con peso en el desarrollo de los personajes, esta es muy fácil de recomendar. 

    Veredicto Final (1982)

    Esta es una de esas películas sobre dramas judiciales estilo Spotlight o Michael Clayton, donde nos importa más el proceso y las decisiones que los giros espectaculares. En Veredicto Final es un abogado bastante derrotado, de esos que parecen haber perdido el rumbo hace tiempo. Pero le cae un caso importante y cuando empieza a tomárselo en serio, cambia el rumbo de su vida. 

    Aquí lo verás en la piel de alguien que intenta recomponerse cuando ya nadie espera nada de él. No es la película más conocida de su carrera, pero sí una de las que mejor demuestran lo buen actor que era sin necesidad de hacer demasiado ruido. 

    Hud, el más salvaje entre mil (1963)

    Hud, el más salvaje entre mil marca el comienzo de ese carisma filoso que hoy es marca registrada para el actor.  En esta historia interpreta a un tipo encantador a primera vista, de esos que entran en una habitación y se roban todas las miradas. Pero a medida que avanza la película y más lo conoces, más claro ves que no es precisamente alguien a quien querrías tener cerca. 

    Hud sabe jugar con ese contraste en Paul, el más atractivo y magnético de la pantalla al mismo tiempo que el que más incomoda. Si te gusta ver a actores rompiendo su propia imagen de galán, o historias tipo Al este del Edén, este drama clásico americano es imperdible. 

    El color del dinero (1986)

    Con esta película Paul Newman cierra un círculo y además lo hace llevándose el Premio Oscar que se le había resistido durante años. Dirigida por Martin Scorsese y con Tom Cruise al lado, en El color del dinero  retoma el papel de Fast Eddie Felson, pero ya con otra mirada. No es el joven impulsivo que quería comerse el mundo en The Hustler, sino alguien que ha pasado por mucho y ahora observa, intentando entender qué le queda por demostrar.

    Más que una secuela, es una especie de epílogo perfecto para uno de sus personajes más icónicos. Y también un momento destacado de su vida profesional, ya que después de varias nominaciones a lo largo de su carrera, llegó este premio que se sintió casi como un reconocimiento a toda su trayectoria.

    La gata sobre el tejado de zinc (1958)

    Aquí nos metemos en el drama más clásico pero con una temática atemporal. En La gata sobre el tejado de zinc comparte pantalla con la icónica Elizabeth Taylor, mostrando una química inesperada para la época. Entre los dos hay una tensión constante, de esas donde cada conversación parece esconder información detrás. No es un romance simple, es más bien una relación llena de reproches, silencios incómodos y emociones contenidas.

    Si la llevamos al cine de hoy, podemos imaginarla compitiendo con películas como Historia de un matrimonio o incluso Secretos de un matrimonio. De esas donde hay mucho diálogo, mucha carga emocional y dos actores sosteniendo todo con miradas que cortan el aire.

    Dos hombres y un destino (1969)

    En Dos hombres y un destino Newman se junta con Robert Redford y pasa algo que no se puede fabricar, y es la química total. De esas duplas que parecen amigos de verdad desde el primer minuto. La película sigue a dos forajidos del oeste que se dedican a los atracos y a las huidas constantes. Como siempre en este tipo de historias, los personajes son inteligentes y siempre están un paso por delante, hasta que las cosas empiezan a complicarse. 

    El tono de la historia se sitúa entre aventura, humor y un toque melancólico que no era tan habitual en el western clásico de esa época. La película, tal vez sin planearlo, ayudó a cambiar un poco el género y nos dio héroes menos rígidos y personajes con más carisma, fallos y sentido del humor. Si te gustan las buddy movies donde la relación lo es todo, esta es un manual. 

    El golpe (1973)

    Se ve que Dos hombres y un destino la dupla les funcionó, porque en El golpe repiten y suben la apuesta. Newman y Robert Redford se cargan al hombro una historia de timadores donde pasa de todo: engaños, giros y planes dentro de planes que te mantienen siempre un paso por detrás (y eso es parte de la gracia de la película).

    La química entre los dos sigue funcionando, pero además la película tiene un ritmo muy llevadero y elegante que la hace muy fácil de disfrutar incluso hoy. En su momento la película arrasó en los Oscar. Se llevó 7 estatuillas, incluyendo Mejor Película, Mejor Director para George Roy Hill y Mejor Guión Original. No es solo que funcione, es que lo hace todo bien. De esos clásicos que puedes volver a ver sin cansarte.

    La leyenda del indomable (1967)

    Cerramos con el papel que probablemente mejor define a Newman. En La leyenda del indomable interpreta a Luke, un tipo que no encaja, que no sigue normas y que, simplemente, no sabe cuándo rendirse. No hace falta que agregue mucho, con pocas palabras y su forma de existir en el plano, ya lo explica todo.

    La película es bastante sencilla en su concepto, pero tiene algo que la hace quedarse contigo mucho después. Transmite muy bien ese espíritu rebelde, por lo que si te gustan personajes de esos que desafían el sistema sin grandes discursos, como Alguien voló sobre el nido del cuco, no te la pierdas. 

    El aporta todo su repertorio: carisma, presencia, vulnerabilidad y ese punto desafiante que era tan suyo. Por eso está en el número uno. Porque más que una gran película, es el papel que mejor resume quién era Paul Newman en pantalla.

  • Aaron Taylor-Johnson protagonizará la adaptación de ‘Enigma’ para Netflix: ¿es un genio o se trata de un suicidio profesional?
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay actores que llevan años construyendo una trayectoria sólida sin que nadie termine de señalarles como lo que son. Aaron Taylor-Johnson es uno de ellos. Un tipo que ganó el Globo de Oro al mejor actor de reparto por Animales nocturnos en 2016, que desde entonces ha aparecido en películas de Christopher Nolan, Robert Eggers y Danny Boyle, y que sin embargo sigue siendo, para el gran público, "ese de Kick-Ass". 

    La pregunta que flota ahora mismo en la industria, tras el anuncio de que protagonizará la adaptación de Enigma, la novela de André Aciman, para Netflix, es la misma de siempre pero con el volumen subido al máximo: ¿es este el proyecto que lo consolidará definitivamente o el que le hará tropezar en el momento más delicado de su carrera?

    La adaptación televisiva de la novela del autor de Call Me by Your Name llevaba en desarrollo desde enero de 2025, aunque originalmente era Jeremy Allen White quien estaba vinculado al papel principal. White abandonó el proyecto a finales del año pasado, y Taylor-Johnson viene a ocupar su lugar. 

    No es un detalle menor: que el protagonista de The Bear dijera que no a este proyecto antes de que lo hiciera Taylor-Johnson es, en sí mismo, una señal de la complejidad que entraña.

    El personaje más difícil al que se ha enfrentado

    En la serie, Taylor-Johnson interpretará a Paul, un hombre rehecho por los amantes que le inflaman y le destruyen a lo largo de diez años transformadores. Es un retrato íntimo y a la vez ambicioso de la masculinidad, la sexualidad y el amor contemporáneo. Al igual que en el libro, Paul es bisexual, alternando entre una pareja masculina y una femenina. 

    Esto es un territorio cinematográfico de alto riesgo. La prosa de Aciman vive de la ambigüedad, del deseo que no se nombra pero que lo impregna todo, de la memoria como forma de autoengaño. La novela traza los vínculos de un hombre a lo largo de una década, explorando la identidad, la intimidad y el impacto emocional del amor a través del tiempo, desplazándose entre Italia, Nueva York y Nueva Inglaterra. Plasmar esa interioridad a una serie de televisión sin que se convierta en una postal de lujo exige un actor capaz de sostener la ambigüedad durante horas.

    La producción está prevista que comience en junio de 2026 en Jersey City, Nueva Jersey, con un rodaje estimado de cuatro meses. 

    La referencia inevitable, el fantasma que sobrevuela cualquier adaptación de Aciman, es Call Me by Your Name. La película de Luca Guadagnino recibió una ovación de diez minutos en el Festival de Cine de Nueva York y supone una trampa hermosa para todos los que vengan después: cualquier adaptación de Aciman se medirá con esa vara. 

    Para Timothée Chalamet, aquel papel en 2017 fue el catalizador de una transformación profesional, el punto desde el que pasó de actor indie de culto a protagonista de franquicias multimillonarias como Dune. ¿Puede Enigma hacer lo mismo por Taylor-Johnson? ¿O el nivel de exigencia del material puede jugársela?

    Un actor en el momento más interesante de su carrera

    La trayectoria de Taylor-Johnson es la de alguien que lleva años haciendo buenas elecciones sin que el reconocimiento masivo llegue del todo. Empezó como adolescente interpretando a John Lennon en Nowhere Boy (2009), un biopic dirigido por la que luego sería su esposa, Sam Taylor-Johnson. 

    Por su interpretación del psicópata Ray Marcus en Animales nocturnos (2016) ganó el Globo de Oro al Mejor Actor de Reparto y fue nominado al BAFTA en la misma categoría. Ese debería haber sido su punto de inflexión. Pero no lo fue del todo.

    Lo que siguió fue una mezcla de apuestas grandes y resultados irregulares. Tenet (2020) con Nolan en un papel secundario. Luego llegaron Bullet Train (2022), The King's Man: La primera misión (2021). Y luego, en 2024, tres películas en el mismo año: Nosferatu, la película de Robert Eggers; El especialista con Ryan Gosling; y Kraven the Hunter, el fallido intento de Sony de construir una franquicia Marvel propia. En paralelo participó en 28 años después (2025) bajo la dirección de Danny Boyle.

    El resultado es un actor en un momento de bifurcación. Tiene crédito artístico suficiente, pero necesita un papel que le defina de una vez. Enigma tiene el potencial de ser ese papel, y también el potencial de convertirse en otra cosa no tan optimista.

    El precedente del universo Aciman y lo que está en juego

    No es la primera vez que plataformas de streaming apuestan por adaptar literatura compleja con actores en momentos cruciales de sus carreras. El estudio detrás de Enigma, Media Res, también produjo Pachinko, la ambiciosa adaptación de la novela de Min Jin Lee para Apple TV+. Aquella serie fue el trampolín definitivo para Anna Sawai, que pasó de ser una actriz con papeles secundarios a ganar el Emmy, el Globo de Oro y el SAG por Shōgun. El camino de Pachinko a Shōgun es exactamente el tipo de recorrido que Enigma podría representar para Taylor-Johnson: una obra literaria exigente como campo de entrenamiento para un papel que lo cambie todo.

    Pero el antecedente no siempre funciona en esa dirección. Netflix tiene en su historial novelas que prometían mucho y acabaron sin pena ni gloria. La diferencia entre los que funcionaron y los que no, suele encontrarse siempre en el mismo lugar: los protagonistas Con Enigma, el peso recae sobre Taylor-Johnson de una forma que pocas veces ha experimentado. No hay franquicia que le proteja, no hay nada que le cubra las espaldas. La historia promete explorar las complejidades de la masculinidad, la sexualidad y el amor moderno, todo un reto para el actor inglés.

    Oliver Hermanus, el director elegido, no es un nombre casual. Su trabajo en Living (2022), la adaptación del guión de Kazuo Ishiguro protagonizada por Bill Nighy, demostró que sabe cómo manejar la interioridad en pantalla sin subrayarla. Si la colaboración entre ambos funciona, Taylor-Johnson podría por fin convertirse en el actor que muchos llevan años intuyendo que es. Si no funciona, habrá protagonizado la segunda gran adaptación fallida de su carrera en dos años. Y eso, en la industria actual, puede ser la diferencia entre ser un genio y cometer un suicidio profesional.

  • Primavera de 2026: Qué series no quieres perderte en HBO
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Tu cartera está pidiendo ayuda mientras se desangra por gastos ineludibles tras las vacaciones de Semana Santa, mientras tú te preguntas: “¿De verdad necesito pagar las cuotas de suscripción a mis catálogos de referencia, si tampoco sé qué ver?”. Bueno, en JustWatch podemos ayudarte. Aquí van las series de HBO Max que bien valen tu suscripción este abril y mayo de 2026.

    De entrada, regresa Hacks (2021) con su quinta y última temporada liderada de nuevo por Jean Smart, cuyo trabajo como cómica veterana ha sido el gran motor de la serie junto a Hannah Einbinder. Y tras una larga espera, Euphoria (2019) estrenará en abril su tercera temporada con Zendaya al frente, ahora mucho más en terreno de la acción que del mumble-hardcore. Todas estas ya las conocías, aunque quizás te vendrá bien refrescar sus temporadas anteriores.

    Así que entran las 6 series de HBO Max que seguramente no conozcas y que bien vale descubrir esta primavera de 2026.

    Nueva serie: ‘Rooster’ (2026)

    Otro regreso igual de deseado e inesperado que The Comeback es el de Steve Carell en Rooster (2026). El retorno de Carell a la comedia televisiva tras años centrado en labrarse un huequito entre dramas y en el cine. Pero a los fans de Ted Lasso (2020) y Scrubs (2001), Rooster les sonará por el nombre de su creador, Bill Lawrence.

    La serie explorará la relación, un tanto desastrosa e imperfecta, entre un exitoso escritor y su brillante hija en el entorno universitario donde él trabaja y ella estudia. Básicamente, entre los prejuicios de El becario (2015) y el drama low-key de Los que se quedan (2023). Todo apunta a que el sello de Lawrence para mezclar comedia y vulnerabilidad estará bien presente en este proyecto.

    Nueva serie: ‘Y entonces, huyes’ (2026)

    Si no has leído la novela You de Zoran Drvenkar, seguramente no sepas de qué va la serie creada por Ben Chanan. Te lo resumo: quítale a Thelma y Louise (1991) unos cuantos años de encima, y ambienta la juventud perdida de Euphoria en una Europa realista. En fin, imagina cómo puede un interraíl llevarte a una fuga por el continente con espíritu de road movie criminal, una carrera desesperada entre thriller, humor negro y relato de iniciación.

    En Then You Run (2023), un grupo de adolescentes londinenses viaja a Rotterdam para pasar las vacaciones, pero todo se complica cuando una de ellas descubre muerto a su padre y acaba huyendo por Europa con sus amigas, tres kilos de heroína y varios criminales pisándoles los talones.

    La recuela de ‘The Comeback’ (2005)

    Aunque muchas series se toman un descanso entre temporadas, las pocas que se toman una década entera lo hacen con razones. Así es que en The Comeback (2005), el mockumentary encabezado por Lisa Kudrow como antigua celebridad de la televisión, siempre ha vuelto cuando se la ha necesitado.

    La primera temporada de The Comeback, estrenada en 2005, era una auténtica crítica a los realities que empezaban a despuntar. La segunda, en 2014, la veía luchando por encontrar su lugar en el mundo de las dramedias de prestigio en streaming. Doce años después, cuando Netflix y HBO compiten con Tiktok, ¿dónde encajará Cherish? Sólo hay una manera de averiguarlo… Como ves, este regreso nada tiene que ver con la capitalización de la marca Sexo en Nueva York de And Just Like That... (2021).

    Nueva serie: ‘My Dentist's Murder Trial’ (2026)

    My Dentist's Murder Trial (2026) es para quienes prefieran reír mientras están en suspense, HBO Max añadirá a su catálogo de series de 2026 esta comedia negra producida y protagonizada por Jason Bateman y David Harbour de Stranger Things (2016), con una pinta muy tentadora.

    Mezcla thriller, sátira y drama y salen los siete episodios sobre tres adultos con crisis de mediana edad atrapados en un triángulo amoroso que se descontrola hasta desembocar en la muerte prematura de uno de ellos. ¿Puede ser el hijo perfecto entre The Four Seasons (2025) y You (2018)? No lo sé, pero vamos a pasarlo de muerte viendo a estos tres fantasmas sufrir de amores y dolores.

    Nueva serie: ‘Half Man’ (2026)

    Cómo no vamos a esperarla. Toma a Jamie Bell, el actor de Billy Elliot (Quiero bailar) (2000), y ponlo a órdenes del creador y productor ejecutivo Richard Gadd, ganador de un Emmy por Mi reno de peluche (2024). Half Man (2026) explora los altibajos de la relación entre dos mejores amigos a lo largo de cuarenta años.

    Veremos desde que se conocen como adolescentes problemáticos hasta su ruptura como adultos, con todos los momentos buenos, malos, terribles, divertidos, airados y desafiantes que se producen por el camino. Aquí vendremos a purgar todo lo que no lloremos con Euphoria, y mientras esperamos nueva temporada de Condena (2021).

    Nueva serie: ‘Ravalear’ (2026)

    Si alguna vez en tu vida has pisado el barrio del Raval, en Barcelona, sabes que este late con un ritmo especial. Entre el western y el thriller sin pistolas, Ravalear (2026) cuenta la lucha de la familia tras el restaurante Can Mosques para evitar su desahucio a manos de un fondo buitre.

    Entre la épica de Los miserables (2019) y el realismo nervioso de Antidisturbios (2020) discurre una de las mejores series del año, donde Pol Rodríguez mira de frente a las “zonas tensionadas” mientras se mete en las botas (llenas de mi*rda) de unos antihéroes que harán todo –y más– para plantar cara a la injusticia. Eso también incluye convertirse en los monstruos que juraron destruir.

  • Esta serie de terror y comedia es la respuesta de Apple TV a ‘Twin Peaks’
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    El 29 de abril se estrena en Apple TV La maldición de Widow’s Bay (2026), una serie que ya está generando comparaciones inevitables con Twin Peaks (1990), especialmente a raíz de la ambigüedad y la atmósfera de los tráilers lanzados hasta ahora, una vibra que recuerda inmediatamente al icónico pueblo creado por David Lynch y Mark Frost.

    Poneos la rebeca y agarrad un café caliente, porque aunque todavía no se ha visto un solo episodio de Widow’s Bay, el equinoccio entre drama sobrenatural y humor negro que promete la de Apple TV ha encendido la curiosidad de un cuerpo de fans que nunca encontró una serie a la altura. Ni Dark (2017), ni ninguna, han encontrado el dichoso sweet spot. La pregunta que surge es inevitable: ¿podrá La maldición de Widow’s Bay llenar el vacío que la serie de Lynch dejó desde su final en 1991? Lo desgranamos abajo.

    ‘La maldición de Widow’s Bay’ parece ‘Twin Peaks’ con doble de comedia

    Lo primero que destaca de La maldición de Widow’s Bay es su capacidad para mezclar elementos de terror y misterio con un humor más evidente que el que Twin Peaks solía ofrecer de manera sutil. En los trailers se puede ver cómo situaciones aparentemente cotidianas en el pequeño pueblo esconden secretos oscuros y eventos sobrenaturales, pero siempre con un giro cómico que aligera la tensión.

    El pueblo titular, Widow’s Bay, parece tranquilo y pintoresco, con tiendas locales, cafeterías acogedoras y vecinos sonrientes, pero debajo de esta apariencia se ocultan secretos inquietantes que se van revelando poco a poco. Esta dinámica es un guiño directo al icónico “misterio de Laura Palmer” que definió Twin Peaks. Sin embargo, Widow’s Bay aporta un giro clave: la comedia. Mientras que la de Lynch podía ser inquietante hasta en los momentos más cotidianos, esta serie juega con el humor negro y el absurdo de forma más ligera y pop, rozando la sátira sobrenatural de Muertos para mí (2019) o la madre de todas las reflexiones sobre la parca, A dos metros bajo tierra (2001).

    En definitiva, la serie promete personajes excéntricos pero también busca que el drama sobrenatural sea más accesible (¿más pop?) sin perder su aura enigmática. Es Twin-peaks-core, sin necesidad de arriesgarse a que te cancelen.

    Nunca encontrarás una serie igual que ‘Twin Peaks’

    Porque, aunque su segunda temporada haga aguas por todas partes, Twin Peaks es única. La serie de 1990 combinó el culebrón, el fantástico y el policíaco con un estilo imposible de replicar, quizás venido de los sueños de Lynch. Desde entonces, muchas series han intentado capturar ese equinoccio tonal que, insistimos, es único: la última fue Wayward Pines (2015), con su misterio y extrañeza de pueblo cerrado, o la relectura modernizada de Incontrolables (2025), que veríamos por su carácter pulp y por los increíbles brazos de Mae Martin; o incluso Riverdale (2017), que toma elementos de thriller y melodrama adolescente con tintes de horror.

    James podría haber tenido un cameo en Riverdale. Pero claro, no es lo mismo. La extraña familiaridad de los habitantes de Twin Peaks, cercanos y totalmente originales, el humor involuntario de personajes como el agente Cooper y la línea difusa entre lo cotidiano y lo macabro que el agente del FBI desplegaba sin roces. La ambigüedad, el equilibrio perfecto entre lo absurdo y lo inquietante, es lo que hace que cada referencia al pueblo de Twin Peaks en la cultura popular, como los mil y uno homenajes en Stranger Things (2016), sean eso mismo; sólo homenajes.

    Esperemos que La maldición de Widow’s Bay reconozca esta diferencia y no trate de salvarla. Que mire al referente, con la extrañeza del pueblo, la tensión constante, los secretos mal escondidos, pero les agregue un matiz diferente. Y puede que este sea la comedia.

    Por qué deberías ver ‘La maldición de Widow’s Bay’

    Todo naturalmente según los tráilers, pero hay varias razones para marcar el 29 de abril en el calendario si eres fan de los thrillers de misterio o de las comedias oscuras. Primero, la construcción del mundo es meticulosa, con un sentido de lugar tan palpable que la convertiría en el reverso oscuro de Doctor en Alaska (1990).

    Segundo, la serie promete equilibrar el terror y la comedia, y eso es complicado pero también muy resultón. Recuerda: si Scream (Vigila quién llama) (1996) o Muerte, muerte, muerte (2022) han demostrado que el slasher mumblecore sigue tan vivo como siempre, incluso treinta años después, es porque han sabido combinar los momentos de alivio cómico (con figuras excéntricas y queribles) el pasarlo muy mal del registro terrorífico.

    Además, en la era de internet los interrogantes abiertos en La maldición de Widow’s Bay parece carne de discusión y llamarada para un próximo fenómeno cultural, uno que en su momento Twin Peaks –por mucho que ahora la amemos– no fue. En fin, ¿hay ganas de la nueva serie de Apple TV?

  • ‘Backrooms’ y otros debuts de cineastas ofensivamente jóvenes
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Hoy no es difícil hacer una película. Si no, que se lo cuenten a la multitud de cineastas amateurs que rondan YouTube, todes muy jóvenes. Lo que es difícil es destacar, lograr pasar del DIY al gran estudio. En años recientes, por ejemplo, lo han conseguido los Philippou, que rondaban la treintena cuando estrenaron Háblame (2023). Ryan Coogler tenía 27 años cuando hizo su debut, ya con Michael B. Jordan, Fruitvale Station (2013).

    Pero hay casos de cineastas aún más jóvenes que ya trabajan en la industria… Aunque lo de Backrooms (2026) es de traca. Su director, Kane Parsons, apenas ronda los 20 años. Su origen en YouTube, donde desarrolló el universo Backrooms en formato de cortometrajes, fue clave para captar la atención de estudios importantes.

    El suyo ya no es sólo talento precoz, aquí se trata de cómo internet puede acelerar carreras hasta niveles industriales en tiempo récord. Para celebrar de dónde venimos y adonde vamos, en materia de debuts a edad temprana, hoy hemos recogido cinco cineastas que hoy son muy conocidos y dirigieron su debut, digamos, siendo ofensivamente jóvenes.

    ‘La infancia de un líder’, dirigida por Brady Corbet a los 27 años

    Con su debut como director, La infancia de un líder (2016), Brady Corbet obtuvo elogios y premios en el Festival de Cine de Venecia en 2015. El filme narra la historia de una familia norteamericana que vive en Francia tras la Primera Guerra Mundial, cuando la situación del país dio por germen del fascismo… Y uno de cuyos líderes ya está entre los niños de la familia.

    Aunque su carrera como director apenas ha comenzado –sí, el Oscar por El Brutalista (2024) lo pilla en su treintena–, Corbet cuenta con una trayectoria como actor que le ha permitido nutrirse de las experiencias de trabajar bajo la dirección de algunos de los más destacados cineastas de la actualidad, como Michael Haneke en el remake de Juegos macabros (2008) o Lars von Trier en Melancolía (2011).

    ‘Kaili Blues’, dirigida por Bi Gan a los 26 años

    Es muy complicado que un joven cineasta no-estadounidense cause una impresión tan imborrable entre los críticos y público norteamericanos, pero el director chino Bi Gan, con sus 26 años de edad, logró eso con el debut Kaili Blues (2016).

    Galardonada como Mejor Ópera Prima en el Festival de Locarno de 2015, la película, ambientada en la provincia de Guizhou, sigue a un médico local que viaje entre su pasado y su presente, en un viaje errático y absorbente por la noche húmeda del campo chino.

    Pero la proeza de Bi Gan no viene sólo de la edad: lo ha demostrado en Largo viaje hacia la noche (2018), otra película cosida entre largas tomas (además, en 3D) y de una belleza inenarrable. Resurrection (2025) es su tercera película.

    ‘Palo Alto’, dirigida por Gia Coppola a los 26 años

    Al ser nepo-nieta de Francis Ford Coppola y sobrina de Sofia Coppola, sentarse en la silla del director por sí misma ha representado un desafío muy relativo para Gia Coppola. La joven cineasta asumió su puesto en la familia con suficiente confianza en Palo Alto (2014).

    Una adaptación de cuentos de James Franco, Coppola saca punta a la angustia individual y mira con compasión a la vida adolescente, de una manera que hace que el género del coming of age se sienta verdadero, cercano. Su película es tan frágil y cambiante como sus personajes, y nos lleva a preguntar por qué decidió continuar con una segunda película tan diferente (y tan mala) como Popular (2021), con Andrew Garfield. Luego rescataría a Pamela Anderson en La Última Gran Actuación (2024), que sigue siendo mejor como “debut” que buena película.

    ‘Muebles diminutos’, dirigida por Lena Dunham a los 24 años

    El debut de Lena Dunham con Muebles diminutos (2010) supone un claro ejemplo de cómo el cine indie estadounidense tuvo un auge y se convirtió en fenómeno cultural. Rodada con recursos mínimos y protagonizada por sus colegas, una veinteañera Lena Dunham retrataba con agudeza la ansiedad posuniversitaria de toda una generación. Su éxito en festivales como SXSW impulsó rápidamente su carrera, llevándola a crear la influyente serie Girls (2012), donde consolidó su voz autoral, polémica y extremadamente divertida.

    No sorprende, con la de críticas que amasó, que Dunham se haya mantenido alejada de la televisión durante años y no haya vuelto a gozar de cierto protagonismo hasta doce años después, al crear la serie Sin medida (2025), una suerte de evolución de su personaje en Girls.

    ‘Yo maté a mi madre’, dirigida por Xavier Dolan a los 20 años

    Xavier Dolan ha estado haciendo dramas galardonados durante tanto tiempo ya, que no es sorprendente escuchar que el hijo pródigo de Quebec debutó con veinte años. Vale, ¿cuántos jóvenes de 20 años conoces que hayan proyectado su película en Cannes? Yo maté a mi madre (2009), el debut de Dolan ganó varios premios en la Croisette, entre los que el Art Cinema Award.

    Su segundo largometraje, Los amores imaginarios (2010), también ganó el premio Regards Jeunes, y después de un breve descanso, Dolan regresaría con un melodrama romántico de casi tres horas, Laurence Anyways (2012), que ganó el Queer Palme… Todo ello, antes de su mejor película hasta el momento, Mommy (2014). Muches afirmamos que el director necesita arrancarse ya la etiqueta de enfant terrible para volver a dirigir buenas películas.

  • Las 10 mejores películas y series de Maxi Iglesias, ordenadas
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Maximiliano Teodoro Iglesias Acevedo (Madrid, 1991) debutó frente a una cámara con tan solo seis años, en La pistola de mi hermano de Ray Loriga, pero la industria española tardó casi una década en entender lo que tenía entre manos. 

    Cuando llegó Física o química en 2008 y el público empezó a seguir cada movimiento de César Cabano, quedó claro que Maxi Iglesias no era solo una cara bonita con buena planta: era un actor capaz de sostener personajes de larga duración, de crecer dentro de ellos y de construir una carrera que trascendiera el fenómeno juvenil que lo encumbró.

    Lo que vino después es lo que esta guía intenta ordenar y medir. Repasamos sus diez mejores trabajos para entender qué tipo de actor es Iglesias cuando el material está a la altura.

    10. Física o química (2008)

    Física o química es la serie que convirtió a Maxi Iglesias en un nombre reconocible más allá del círculo de la industria. Producida por Ida y Vuelta para Antena 3 con guión de Carlos Montero, se estrenó el 4 de febrero de 2008 y se prolongó durante siete temporadas y 77 episodios hasta junio de 2011. El Instituto Zurbarán y sus alumnos —sus secretos, sus relaciones, sus crisis— funcionaron como un espejo generacional que el público adolescente de la época hizo suyo de inmediato.

    Iglesias interpretó a César Cabano, el chico guapo del instituto, durante 57 episodios. El personaje arrancaba como un arquetipo —el deportista popular, el que todas las chicas siguen— y fue ganando capas a medida que la serie avanzaba: la violencia doméstica en su casa, un diagnóstico de cáncer, el amor complicado con Ruth (Úrsula Corberó). Que una serie juvenil con esa estructura coral produjera un personaje de esa evolución dice algo tanto de la idea de Montero como de lo que Iglesias fue capaz de hacer con él.

    La comparación inevitable es con Al salir de clase, que ocupó un espacio parecido en la televisión española de los noventa: ambas son fotografías generacionales, pero Física o química se permitió una crudeza —sexo, drogas, identidad sexual, maltrato— que su predecesora no hubiera aceptado. Del reparto de aquellas temporadas salieron también Úrsula Corberó, Andrea Duro y Javier Calvo, entre otros. 

    9. XP3D (2011)

    XP3D tiene el mérito histórico de ser la primera película de terror española rodada en tres dimensiones, y tiene el demérito de que la ambición técnica superó con claridad a la narrativa. Dirigida por Sergi Vizcaíno y producida por Rodar y Rodar —responsable también de El orfanato y Los ojos de Julia—, la película se estrenó el 28 de diciembre de 2011 y reunió en el reparto a varios actores procedentes directamente de Física o química: Maxi Iglesias, Úrsula Corberó y Óscar Sinela, junto a Amaia Salamanca en el papel protagonista.

    Iglesias interpreta a José, el que rompe la tensión y aporta energía en los momentos de mayor opresión. Un grupo de estudiantes de psiquiatría viaja a un pueblo minero abandonado para investigar posibles fenómenos paranormales, y lo que encuentran no los decepcionará en ese sentido. El planteamiento es el del found footage y el slasher mezclados, con el 3D como principal argumento de venta.

    El guión de Daniel Padró acumula tópicos del género sin añadir nada que los redima, y el 3D se usa para efecto inmediato antes que para construir atmósfera. Lo más honesto que se puede decir de XP3D es que es un ejercicio de entretenimiento sin mayores pretensiones, filmado con competencia técnica suficiente para que sus momentos de género funcionen en sala. 

    8. El diario de Carlota (2010)

    El diario de Carlota es la ópera prima de José Manuel Carrasco, estrenada el 23 de julio de 2010. Basada en la novela de Gemma Lienas y con guión de Roberto Santiago, Ángela Armero y el propio Carrasco, narra las peripecias amorosas y vitales de Carlota (Andrea Ros), una adolescente de dieciséis años que decide llevar un diario para entender el caos que la rodea: la separación de sus padres, la traición de una amiga y una primera experiencia sexual que no termina de procesar.

    Maxi Iglesias interpreta a Lucas, el atractivo jugador de baloncesto del que está enamorada Elisa (Lydia Fairén), la amiga tímida de Carlota. Elisa se disfraza de chico para acercarse a él, lo que genera la subtrama más cómica y a la vez más tierna de una película que alterna sin demasiada convicción entre la comedia gamberra y el drama adolescente

    El papel de Lucas es secundario pero funciona: Iglesias construye un chico amable y desprevenido que la situación convierte en cómplice involuntario de algo más interesante de lo que él mismo imagina.

    La película tiene las limitaciones de quien debuta con un material que no termina de controlar: el tono oscila sin plan y algunos personajes quedan a medio desarrollar. Se puede entender en la misma corriente que Fuga de cerebros de Fernando González Molina —comedias juveniles españolas de aquella época que apostaron por el exceso y la velocidad antes que por la profundidad—, con la diferencia de que El diario de Carlota tiene un trabajo de dirección más cuidado aunque menos efectivo en términos de audiencia.

    7. Asesinos inocentes (2015)

    Asesinos inocentes es la ópera prima en el largometraje de Gonzalo Bendala, estrenada el 3 de julio de 2015 y rodada con el respaldo de Canal Sur y el ICAA. Iglesias encarna a Francisco Garralda, un universitario que debe dinero a un mafioso y que recibe una oferta insólita de su profesor de psicología, Espinosa (Miguel Ángel Solá): el estudiante debe matarle a él, al propio profesor, a cambio de aprobar el curso y recibir dinero suficiente para saldar su deuda. Lo que convierte la premisa en interesante es que Espinosa no es un personaje secundario ni una excusa: quiere morir, y eso lo hace imprevisible.

    Iglesias carga con el peso de una película de género que no dispone de los recursos con los que de forma habitual se filman este tipo de thrillers en España, y lo hace con una solvencia que parte de la crítica reconoció. El dúo con Miguel Ángel Solá —actor argentino con una carrera larga y una presencia escénica que compensa en cada plano lo que el guión no da— produce los momentos más interesantes del film, porque su diferencia de registro crea una tensión que la historia necesita.

    El guión acumula giros en el tramo final que no siempre están bien resueltos, y la casualidad juega un papel más grande del que una comedia negra bien construida debería necesitar. 

    6. Mentiras y gordas (2009)

    Mentiras y gordas es la película que más ilustra de forma clara lo que era la industria española del entretenimiento juvenil en 2009: un escaparate de rostros conocidos de la televisión reunidos en torno a un guión que priorizaba el impacto sobre la coherencia. Dirigida por Alfonso Albacete y David Menkes con guión de Ángeles González-Sinde, se estrenó el 27 de marzo de ese año y debutó como número uno en taquilla, con más de 300.000 espectadores en su primer fin de semana.

    El reparto reunía a Mario Casas, Ana de Armas, Yon González, Hugo Silva, Ana Polvorosa, Alejo Sauras y Maxi Iglesias en una película coral ambientada en el verano de un grupo de jóvenes entre discotecas, playas y mentiras que se van haciendo cada vez más grandes. 

    Iglesias interpreta a Pablo, quizá el personaje más misterioso del conjunto: un chico de diecisiete años que oculta sus contradicciones detrás de una imagen cuidada y que busca con urgencia algo que no sabe nombrar. La sinopsis de producción lo describía como alguien capaz de pasar de depredador a víctima sin avisar.

    La recepción crítica fue dura, y con argumentos: la película no tiene mayor ambición que la de congregar caras populares en torno a situaciones que bordean el tópico. Pero como artefacto generacional y como catálogo de lo que fue aquella cosecha de actores españoles —varios de los cuales llevan desde entonces construyendo carreras de largo recorrido—, Mentiras y gordas tiene un valor documental que el tiempo no ha hecho más que acentuar.

    5. Ingobernable (2017)

    Ingobernable fue el primer gran salto internacional de Maxi Iglesias: una producción mexicana de Netflix estrenada el 24 de marzo de 2017, creada por Epigmenio Ibarra, Verónica Velasco y Natasha Ybarra-Klor, y protagonizada por Kate del Castillo en el papel de Emilia Urquiza, primera dama de México convertida en fugitiva tras ser acusada de la muerte de su marido, el presidente Diego Nava. La serie funcionó durante dos temporadas y 27 episodios, y se emitió en más de 180 países de manera simultánea.

    Iglesias interpreta a Luis "Ovni" Rodríguez Aguilar, un hacker español que huye a México perseguido por la Interpol y que termina involucrado de forma inesperada en la fuga de Emilia. El personaje arranca desde un lugar secundario y va ganando presencia a medida que avanza la trama, convirtiéndose en uno de los aliados clave de la protagonista junto a Canek (Alberto Guerra). 

    La serie tiene más de telenovela de presupuesto elevado que de thriller político sofisticado, y la crítica no fue muy generosa con ese desequilibrio. Pero lo que Ingobernable le dio a Iglesias fue algo que la industria española difícilmente habría podido darle en ese momento: visibilidad masiva en América Latina, una base de fans mexicana leal y la demostración de que podía funcionar en producciones de escala internacional. 

    4. Separadas (2020)

    Separadas es una telenovela argentina producida por Pol-ka para el canal El Trece que se estrenó el 20 de enero de 2020 y que tiene, en su historia, una particularidad trágica: fue cancelada el 12 de mayo de ese año, después de que la pandemia de COVID-19 obligara a detener el rodaje en marzo cuando la serie aún estaba en producción. No llegó a completarse. Iglesias interpretó a Felipe Iriarte, un español misterioso y elegante contratado para infiltrarse en la vida de un grupo de mujeres afectadas por un fraude inmobiliario, y que termina desarrollando un vínculo amoroso real con Martina (Celeste Cid).

    El personaje tenía algo que Iglesias llevaba tiempo sin tener en pantalla: ambigüedad moral. Felipe es un mercenario que trabaja para quien paga más, pero que se ve arrastrado por sentimientos que no estaban en su contrato. Es el tipo de personaje que puede ir en cualquier dirección y que exige al actor sostener la incertidumbre sin revelarla antes de tiempo. 

    La cancelación dejó la historia sin resolver, y eso es una pena real: lo que se vio en los 36 episodios emitidos sugería que había material para mucho más. 

    3. Los artistas: primeros trazos (2023)

    Los artistas: primeros trazos es la primera incursión en la creación televisiva de María Dueñas, la autora de El tiempo entre costuras. Producida por 360 Powwow e Isla Audiovisual para la plataforma VIX de TelevisaUnivión, se lanzó primero en Estados Unidos y América Latina el 7 de julio de 2023 y llegó a España a través de Amazon Prime Video el 8 de septiembre del mismo año. El rodaje tuvo lugar en Madrid, Toledo, Marbella y Miami, y la serie consta de diez episodios.

    Iglesias protagoniza a Yago, un anticuario español de estirpe venerable que cierra su negocio por dificultades económicas y que conoce por azar a Cata (Ximena Romo), experta en arte mexicana que malvive en la hostelería de Madrid. Juntos deciden aprovechar sus conocimientos para vender obras de arte falsas a coleccionistas millonarios incapaces de distinguir un original de una imitación. 

    Lo que Los artistas: primeros trazos demuestra es que Iglesias puede ser protagonista solvente más allá del registro de galán. Yago exige comedía, ritmo y una cierta picardía que no tiene nada que ver con los personajes seductores de su etapa anterior. 

    2. Velvet (2014)

    Velvet es la serie que consolidó a Maxi Iglesias como actor de largo recorrido dentro de la industria española. Creada por Ramón Campos y Gema R. Neira, producida por Bambú Producciones para Antena 3 y estrenada el 17 de febrero de 2014, la serie narra el amor imposible entre Alberto Márquez (Miguel Ángel Silvestre) y Ana Ribera (Paula Echevarría) en los grandes almacenes de moda del Madrid de los años sesenta, con un elenco coral que mezclaba actores consagrados —José Sacristán, Aitana Sánchez-Gijón, Ángela Molina— con jóvenes que estaban construyendo su trayectoria.

    Iglesias interpreta a Max Expósito durante una temporada y media —21 episodios—, uno de los nuevos dependientes de las Galerías Velvet: listo, pícaro, criado en la calle y capaz de manejar cualquier situación con los recursos que le da su inteligencia antes que su posición. El personaje vive un romance clandestino con Doña Blanca (Aitana Sánchez-Gijón), la severa jefa del taller de costura, y esa dinámica —la diferencia de edad, el secreto, la tensión entre lo que quieren y lo que pueden— fue una de las subtramas más seguidas por la audiencia durante las dos primeras temporadas.

    En ese sentido, Velvet fue una escuela que el actor supo aprovechar. El resultado es visible: el Max que aparece en los primeros episodios no es el mismo que se despide de las galerías en el tramo final de la segunda temporada.

    1. Valeria (2020)

    Valeria es el trabajo que mejor define a Maxi Iglesias en el momento en que su carrera alcanza mayor madurez. La serie original de Netflix, basada en la saga de novelas de Elísabet Benavent y desarrollada por María López Castaño, se estrenó el 8 de mayo de 2020 con Diana Gómez como protagonista y regresó durante cuatro temporadas —la última, el 14 de febrero de 2025— hasta completar 30 episodios. Es, además, la primera serie del audiovisual español íntegramente escrita y dirigida por mujeres.

    Iglesias interpreta a Víctor Andradas durante las cuatro temporadas completas, el misterioso interés romántico de Valeria: un hombre que propone relaciones sin ataduras y que termina siendo incapaz de cumplir su propio contrato emocional. Lo que el personaje requiere es algo que no todo actor sabe hacer: transmitir deseo y distancia al mismo tiempo, resultar magnético sin dejar de ser opaco. El riesgo es convertir a Víctor en un cliché de hombre inescrutable; la virtud de Iglesias es que le da materia interna, que se nota que hay algo detrás del silencio.

    Valeria fue un fenómeno de audiencia en Netflix a nivel internacional, en especial en América Latina, y su cuarta temporada cerró uno de los ciclos más importantes de la trayectoria de Iglesias. Se puede comparar con Sexo en Nueva York, pero también con la Paquita Salas de Los Javis: series españolas que colocaron a grupos de amigas en el centro absoluto del relato y construyeron alrededor de ellas un universo masculino que las sirve a ellas, y no al revés. 

  • McKenna Grace: sus mejores películas y series, en orden
    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Con Scream 7 recién estrenada, Mckenna Grace sigue sumando franquicias a una carrera que, para alguien de poco más de 20 años, ya es sorprendentemente larga. Porque no es una cara nueva en la gran pantalla. Lleva años trabajando, creciendo poco a poco dentro de la industria, empezó con papeles pequeños, pero siempre en títulos populares.

    En el camino se ha ido colando en todo tipo de proyectos conocidos, de sagas de terror a blockbusters, pasando por series y hasta trabajos de doblaje en animación. Lo llamativo es que no hay un único tipo de papel en su carrera. Y aunque probablemente aún no ha tenido ese rol que la haga explotar, su constancia y su versatilidad ya la han puesto en el radar. Puede ser la niña brillante, la que aporta el lado emocional o la que te roba la escena sin hacer mucho ruido.

    Así que, si todavía no la tienes muy ubicada, es un buen momento para conocerla. Porque todo apunta a que vamos a seguir viéndola durante bastante tiempo. Aquí tienes sus mejores películas y series, en orden. 

    Five Nights at Freddy's 2 (2025)

    La misma Grace se ha declarado fan de la franquicia, y parece que ahora le ha llegado el momento de ser parte. Five Nights at Freddy's 2 sigue explorando el universo de animatrónicos inquietantes, y en esta entrega ella interpreta a Lisa, una investigadora de lo paranormal que se mete de lleno en este universo. No es su trabajo más destacado, pero suma dentro de esa lista cada vez más larga de franquicias en las que ha participado.

    Si te gusta el terror que busca hacerte saltar del asiento, de esos que se disfrutan más en grupo que en solitario, como Willy’s Wonderland, esta película es un buen punto de partida. 

    Angry Birds: la película (2016)

    Con una filmografía tan extensa a tan corta edad, no es de extrañar que desde muy temprano McKenna Grace ya estaba metida en el mundo del doblaje.

    En Angry Birds: la película, le pone voz a uno de los personajes secundarios dentro de este universo de humor exagerado. Es un rol pequeño, pero no fue algo puntual sino el pie para otros proyectos más ambiciosos. También ha participado en franquicias como Scooby-Doo o Paw Patrol, algo que muchas veces se pasa por alto pero que dice bastante de lo constante que ha sido desde niña.

    Annabelle vuelve a casa (2019)

    En 2019 McKenna se metió de lleno en el universo Expediente Warren, mostrando que el terror moderno es uno de sus géneros más elegidos. En Annabelle vuelve a casa interpreta a Judy Warren, la hija de los investigadores paranormales. Y aunque la película se apoya bastante en los sustos clásicos y objetos malditos, ella le aporta muy bien el centro emocional a la historia, siendo el punto de calma dentro del caos.

    Si te gusta todo lo relacionado a la franquicia El Conjuro, o el terror en la línea de Insidious, en esta historia encontrarás a una joven McKenna Grace, que sabía moverse muy bien en grandes franquicias.

    Capitana Marvel (2019)

    Algo que define la carrera de McKenna Grace son pequeñas participaciones en películas taquilleras. Capitana Marvel es otro ejemplo claro de cómo ha ido colándose en absolutamente todo. Aquí aparece brevemente como la versión joven de Brie Larson, y aunque no tiene mucho tiempo en pantalla, sabe hacer creíble esa transición entre pasado y presente. 

    Si te gustan las películas de origen estilo Wonder Woman o Viuda Negra, especialmente aquellas del Universo Cinematográfico de Marvel, esta juega en esa liga. 

    Sucesor designado (2016)

    Su carrera tiene tantas series como películas y en Sucesor designado, tiene uno de esos papeles pequeños que vistos con perspectiva, dicen bastante de cómo va construyendo su carrera.

    Este es un thriller político muy en la línea de 24 (con el mismo protagonista) o House of Cards, y ella participa con un rol puntual dentro de un arco narrativo sobre un presidente inesperado tras un atentado. No es el rol protagonista ni el más recordado de su carrera, pero sí le permitió compartir escena con grandes figuras y seguir demostrando su talento capitulo a capitulo. Más que imprescindible, interesante como parte del recorrido.

    A Friend Of The Family (2022)

    Aquí cambiamos bastante de tono. A Friend Of The Family es una miniserie basada en hechos reales, donde McKenna tiene un papel mucho más central. La historia sigue un caso de secuestro y manipulación, y ella está en el corazón de todo.

    Es el típico true crime, parecido a series como The Act o Mindhunter, donde lo importante no es el giro final, sino cómo se desarrolla psicológicamente la situación con cada episodio. Su rol le permite brillar, en esta historia hay más peso emocional, más matices, y ella aporta una interpretación mucho más completa mostrando hasta dónde puede llegar como actriz.

    Cazafantasmas: más allá (2021)

    En Cazafantasmas: más allá McKenna Grace ya no está de paso, aquí lidera.

    En 2021 se sumó a una de las franquicias más taquilleras para interpretar a Phoebe, una niña brillante, algo introvertida, que termina conectando con todo el legado de los Cazafantasmas. 

    La peli juega mucho con la nostalgia, y aunque fue algo criticada en su momento, también funciona como nueva puerta de entrada. Similar a lo que hizo Stranger Things, mezclar aventura, humor y un toque sobrenatural. Parece que Grace llegó para quedarse, ya que también estuvo en Cazafantasmas: Imperio helado, consolidando al personaje dentro de la saga. En esta película sí se nota claramente el salto, hay más protagonismo, más peso y una actuación que ya no pasa desapercibida.

    Yo, Tonya (2017)

    Otro papel pequeñito en una gran película. En Yo, Tonya, un biopic sobre la patinadora Tonya Harding, ella interpreta la versión joven del personaje de Margot Robbie. Y aunque su tiempo en pantalla es limitado, no pasa desapercibida. Es un rol breve, sí, pero importante dentro de la historia.

    La película sigue el ascenso (y caída) de Tonya dentro del mundo del patinaje, mostrando no solo su talento, sino también el entorno complicado que la rodeaba. Todo está contado muy dinámico, rompiendo la cuarta pared al estilo Fleabag y jugando constantemente con la percepción del espectador. 

    La película se mueve entre comedia negra y drama, si te gusta el tono exagerado y divertido de historias como El lobo de Wall Street, esta vale la pena.

    El cuento de la criada (2017)

    El cuento de la criada es una de las series más potentes de los últimos años, no hay duda. Tal vez por eso McKenna no se lo pensó y se sumó aunque tenga sea en un papel pequeño. Ser parte de la adaptación de la novela de Margaret Atwood no es poca cosa. Estamos hablando de una producción de muchas temporadas, alto nivel de producción, rodeada de actores y un tono muy exigente.

    Si no lo has visto, este es un drama distópico bastante duro, similar al estilo de Years and Years. Grace se incorporó recién en la cuarta temporada de la serie como la joven Esther Keyes.

    Un don excepcional (2017)

    Un don excepcional le dio la oportunidad a una pequeña McKenna Grace de ser la protagonista absoluta. Aquí interpreta a una niña prodigio en matemáticas que vive entre dos mundos, el de su talento y el de una infancia que intenta ser normal.

    La película, donde comparte pantalla con Chris Evans, es un drama con toque cálido, como Pequeña Miss Sunshine o Wonder. Es de esas películas donde el corazón de la historia son los personajes y sus relaciones. Creo que es el papel que mejor define su carrera hasta ahora y todo su potencial. Si quieres entender por qué McKenna Grace está donde está hoy, empieza por aquí, sin falta.

  • Daisy Ridley revela cuáles son sus películas “placer culpable”
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Mientras promocionaba el estreno de la película de supervivencia zombi We Bury the Dead (2026), de Zak Hilditch, Daisy Ridley también se divirtió revelando sus películas favoritas del subgénero “lo siento, pero no lo siento”, es decir, de puro placer culpable. Dado que Ridley está estrechamente asociada con la franquicia de Star Wars por su interpretación de Rey en la trilogía iniciada por Star Wars: El despertar de la fuerza (2015), quizá algunos esperaban que sus placeres culpables se situaran en el ámbito de la ciencia ficción. Sin embargo, sus dos elecciones pertenecen en realidad a géneros completamente distintos.

    “Algo que vi recientemente y que me encanta –aunque de nuevo, no es un placer culpable, porque simplemente me encantó– fue Un robo muy navideño (2025)”, confesó Ridley. Luego añadió: “Ah, y te diré otra película que disfruté mucho: Sé lo que hicisteis el último verano”.

    MIRA: ¡Daisy Ridley NO se avergüenza de estas películas reconfortantes!

    Aunque una comedia romántica navideña y un slasher adolescente parecen no tener nada en común a primera vista, eso no es del todo cierto. Ambas películas adoptan un estilo “camp”, que parece ser lo que Ridley busca en un buen placer culpable. Para quienes no conozcan Un robo muy navideño, es una de esas comedias románticas navideñas cursis pero encantadoras sobre dos personas en mala racha que deciden robar unos grandes almacenes de lujo en Nochebuena y, por supuesto, acaban enamorándose. En el extremo opuesto está Sé lo que hicisteis el último verano (2025), la secuela heredera que continúa los misterios del asesino con garfio que la Sé lo que hicisteis el último verano original inició en 1997.

    Curiosamente, ambas películas tuvieron recepciones opuestas. Un robo muy navideño obtuvo mejor puntuación de la crítica que del público en Rotten Tomatoes. En cambio, Sé lo que hicisteis el último verano fue rechazada por la crítica y recibida con cierta calidez por el público. Ninguna es una obra maestra, pero eso da igual. Como dijo Ridley: “No siento ninguna vergüenza, y creo que nadie debería”.

    ‘Un robo muy navideño’ y ‘Sé lo que hicisteis el último verano’ abrazan lo “camp”

    Seamos claros: las mejores películas de placer culpable son las que son divertidamente tontas. Vamos a respetarte si quieres llorar viendo Una pareja de tres (2008) un martes cualquiera, aunque no suena como el mejor plan. Un robo muy navideño y Sé lo que hicisteis el último verano, en cambio, sí entienden que lo cursi, combinado con una trama entretenida, puede resultar muy divertido.

    Cada una logra ese tono de forma distinta: Un robo muy navideño se apoya en clichés románticos y de robos, mientras que Sé lo que hicisteis el último verano ofrece muertes creativas, diálogos cuestionables y una dosis de nostalgia, aunque sin llegar al tono tan pulp de la original de 1997.

    Entonces, ¿cuál de las dos ver?

    Si te gustan las películas navideñas tipo Hallmark como The Santa Stakeout (2021), te gustará Un robo muy navideño, que por suerte está tocado por la acción disfrutona de Jungla de cristal (1988): eso es, mezcla de géneros y ritmo a toda pastilla.

    Por otro lado, Sé lo que hicisteis el último verano (2025) es ideal para fans de la original, aunque la nostalgia puede jugar a favor o en contra. Es un slasher entretenido, sangriento y dinámico. Si te gusta, prueba también Feliz día de tu muerte (2017) y continúa con la saga Scream (Vigila quién llama) (1996).

  • Steve Carell: sus mejores películas y series, en orden
    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Con el reciente estreno (y éxito) de Rooster en  HBO Max, Steve Carell vuelve a recordarnos que muchos de los mejores comediantes terminan siendo también grandes actores dramáticos.

    Y tiene sentido. Hacer reír bien no es fácil, y Carell lleva años demostrando que entiende muy bien el ritmo, el silencio y los matices. Por eso, cuando se mueve al suspenso o la comedia dramática como en El paciente o Las cuatro estaciones, no desentona en absoluto.

    Es de esos actores capaces de hacerte reír sin esfuerzo, con un humor muy propio que va de lo tierno a lo completamente ridículo en segundos. Y justo por eso, cuando se pone serio, el golpe llega más fuerte. Con el rango que maneja, ordenar sus mejores trabajos no es nada fácil. Así que sí, esto es un ranking… pero también una buena excusa para volver a todo lo que ha hecho bien. Que no es poco.

    El reportero: La leyenda de Ron Burgundy (2004)

    Antes de ser protagonista absoluto, Steve Carell ya estaba robando escenas, demostrando que cuando le das espacio, lo conquista. En El reportero: La leyenda de Ron Burgundy, la comedia absurda sobre un equipo de noticias en los años 70 interpreta a Brick Tamland junto a Will Ferrell y Paul Rudd. Su personaje es el más impredecible de todos, y uno de los mas graciosos.

    La película tiene ese humor caótico y exagerado tipo Zoolander o Hermanos por pelotas que tanto amamos de una época de la comedia donde todo está permitido. Lo curioso es que, entre tanto ruido y un elenco de comediantes tan variado, Carell consigue destacar con un personaje que podría ser solo un chiste para terminar siendo uno de los más recordados.

    Sigo como Dios (2007)

    En Sigo como Dios Steve Carell recupera a un personaje que ya venía con historia. Evan Baxter aparece por primera vez en Como Dios, donde compartía pantalla con Jim Carrey como el típico rival creído en la tv. Se ganó tanto a la audiencia con ese pequeño rol, que en la secuela pasó al frente. En esta película es un político que, de la nada, recibe una misión divina bastante polémica: construir un arca.

    Sigo como Dios tiene un humor más familiar y exagerado, como las comedias del estilo de Noche en el museo, pero lo interesante es ver cómo Carell logró transformar a un personaje secundario bastante odioso en alguien mucho más cercano y humano. No es su papel más popular, pero sí una muestra clara de ese tipo de comedia suya que mezcla lo absurdo con lo querible.

    Superagente 86 de película (2008)

    Aquí Steve Carell se mete en una franquicia con bastante historia detrás… y no era un reto menor.

    Superagente 86 de película viene de la serie clásica de los años 60 creada por Mel Brooks y Buck Henry, que ya parodiaba el mundo de los espías tipo James Bond. La película mantiene ese espíritu, pero se adapta a un tono más moderno, más parecido al estilo de Johnny English o incluso Austin Powers, donde la gracia está en lo mal que puede salir todo.

    Steve es la persona indicada para convertir a Maxwell Smart en ese tipo que mezcla torpeza con confianza. La dupla con Anne Hathaway, aunque inesperada, funciona y le da algo de equilibrio, jugando al contraste entre el desastre y la competente. Recomendada para los fans de la serie o del humor de Aterriza como puedas.

    Gru: mi villano favorito (2010)

    En 2010 Steve Carell se sumó a Gru: mi villano favorito para ponerle voz al protagonista, un villano con más fachada que maldad real. Esta es una historia que mezcla humor, acción y ese toque emocional que termina sorprendiendo. Ideal para los que disfrutaron Shrek o Megamente (del mismo año), básicamente historias donde el personaje principal empieza siendo un desastre y poco a poco va mostrando otra cara.

    Con ese acento exagerado le dio alma a un personaje e inicio a una exitosa franquicia, convirtiéndose en uno de sus papeles más icónicos. Porque al final, Gru es ya parte de la cultura pop y eso no pasa por casualidad, es en gran parte gracias a su talento.

    Virgen a los 40 (2005)

    Virgen a los 40 no solo fue un éxito, fue el punto de inflexión que lo convirtió en protagonista de comedia. Hasta ese momento ya venía apareciendo en cosas como El reportero, pero esta fue la que marcó un antes y un después en su carrera.

    La premisa va sobre un tipo que nunca ha tenido relaciones y sus amigos intentan “ayudarlo”, dando pie a situaciones cada vez más ridículas. Su personaje es muy peculiar e incómodo, pero también muy humano, y ahí está la clave de la película.

    Si lo tuyo son las comedias como Lío embarazoso o Supersalidos, que mezclan humor incómodo con momentos bastante sinceros, esta película entra en la misma categoría.  

    Loco y estúpido amor (2011)

    En Loco y estúpido amor, Steve Carell se mete en la piel de Cal, un tipo que de un día para otro se queda sin rumbo tras su divorcio. Está perdido, incómodo, fuera de lugar y Carell lo interpreta de una forma muy natural, sin exagerarlo, lo que hace que conectes con su personaje fácilmente.

    Un día la vida de Cal se cruza con la de Jacob (Ryan Gosling), que aparece como el contrapunto salvador. Un tipo exitoso y convencido de que puede arreglarle la vida en un par de pasos. Pero más allá del típico “uno enseña al otro”, lo que funciona es cómo se van equilibrando.

    La película se mueve entre romance y buddy comedy, y ahí es donde encuentra su mejor versión. La relación entre ellos es el eje, y aunque son totalmente distintos, terminan conectando de formas inesperadas dando sentido a todo lo que viene después en la historia.

    Pequeña Miss Sunshine (2006)

    Pequeña Miss Sunshine no es la típica comedia de Steve Carell.  Aquí interpreta a un tío bastante deprimido que termina viajando con su familia en una de esas road movies que parecen sencillas pero tienen mucho peso emocional. Me recuerda al tono de Captain Fantastic o Juno, donde el foco está en el desarrollo de los personajes y cómo se relacionan entre sí.

    Su personaje se siente muy fresco dentro de su filmografía. Es más silencioso, más melancólico, y aun así aporta algunos de los momentos más humanos de la historia. Es una de las películas de su carrera que mejor demuestra que puede hacer mucho más que hacernos reír.

    Beautiful Boy: siempre serás mi hijo (2018)

    Beautiful Boy: siempre serás mi hijo no es una peli fácil de ver, pero si quieres ver hasta dónde puede llegar Steve Carell cuando deja la comedia a un lado, esta es la indicada. 

    En esta historia dramática interpreta a un padre que intenta ayudar a su hijo (interpretado por Timothée Chalamet) a salir de una adicción. El relato es duro, muy crudo, y se enfoca casi por completo en la relación entre los dos. Similar a títulos como Manchester frente al mar, donde todo es emocionalmente pesado pero muy real. Carell está increíble, no sobreactúa sino que transmite desde la preocupación constante de un padre involucrado.

    La gran apuesta (2015)

    En 2015 Steve Carell participó en La gran apuesta, una película que cuenta el colapso financiero de 2008, pero lo hace de una forma bastante llevadera. Explica algo complejo sin volverse pesado, con el estilo de películas como El vicio del poder o El lobo de Wall Street, donde todo se mueve rápido y siempre está pasando algo.

    El reparto incluye a Christian Bale, Ryan Gosling y Brad Pitt, entre otros. Y dentro de ese grupo, Carell tiene un lugar muy claro. Interpreta a un tipo bastante harto del sistema, y aunque no es el protagonista, tampoco necesita serlo para destacar. Cada vez que aparece, te atrapa y ayuda a que la película no pierda ese equilibrio entre lo que cuenta y cómo lo cuenta. 

    La gran apuesta es muy recomendable si te gustan las historias basadas en hechos reales, las películas con buen reparto y, sobre todo, ese tipo de cine que te entretiene mientras aprendes algo sin darte cuenta.

    La oficina (2005)

    Meterse en el papel de Michael Scott no era precisamente fácil. El personaje venía de la versión británica de La oficina creada por Ricky Gervais, donde el humor era mucho más incómodo y seco. Al principio, la versión de Steve Carell iba por ese mismo camino pero no terminaba de encajar con la audiencia de Estados Unidos.

    Ahí es donde pasó algo clave, el personaje se ajustó. Se volvió competente, más torpe que cruel, y más necesitado de aprobación que directamente insoportable. Y ese cambio lo transformó todo. Michael Scott dejó de ser alguien del que querías escapar para convertirse en alguien al que terminas entendiendo. 

    Si consigues superar el cringe de la primera temporada de La oficina, para cuando llega su despedida ya estás completamente dentro. Y ahí es donde te das cuenta de que ya no imaginas The Office sin Steve Carell.

  • Estos capítulos de ‘Dragon Ball’ piden una actualización urgente
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Dragon Ball (1986) es un anime atemporal, totémico. Un clásico, vamos. Pero si, como yo, viste la serie en las reposiciones españolas de los años 2000, seguramente crecerías sintiendo que algo no estaba bien. Por aquel entonces ya había aspectos de Dragon Ball que empezaban a rechinar y que hoy no se aguantan por ningún lado.

    Arranca lista: el humor basado en el acoso sexual, los estereotipos misóginos y racistas, y arcos que narrativamente no se aguantan por ningún lado. De hecho, lo mejor de lo peor es ese relleno eterno, que ahora cuesta mucho más digerir. Pero, ojo, la edad no es un achaque exclusivo de Dragon Ball: otras series clásicas como Naruto (2002) se han estirado con relleno hasta la eternidad, Ranma ½ (1989) tiene un sentido del humor que mejor no tomarse muy a la ligera y las lecciones moralistas de Pokémon (1997) se sienten asimismo cuentos de vieja.

    A continuación, repasamos cinco capítulos que reflejan estos problemas –aunque podrían ser muchos más–, ordenados de más a menos conocidos y cubriendo distintas etapas de Dragon Ball, Dragon Ball Z y Dragon Ball GT. Por suerte, al llegar a Dragon Ball Super (2015) y a odas nostálgicas como Dragon Ball Daima (2024), muchos de los problemas de aquellas primeras temporadas se han solventado.

    Dragon Ball - Episodios 1 a 3 de la Torre de Karin (1986)

    Los primeros episodios de Dragon Ball (1986) están marcados por la sexualización de Bulma y lo que la pobre trata de conseguir con ello. La presencia del Maestro Roshi, un acosador de primera, refuerza este tipo de humor, pero Son Goku niño no tiene tampoco ningún problema en sobrepasar cualquier límite. La sexualización misógina y a la ligera es uno de los aspectos más criticados de Dragon Ball, así que no os descubro nada.

    Con el paso del tiempo, la franquicia ha reducido significativamente este tipo de contenido, y para las escenas familiares de Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses (2013), el papel de ellas ha quedado bastante mejor perfilado.

    Dragon Ball GT - Temporada 1, episodio 43 (1996)

    Esto es un desaprovechamiento en toda regla. En Dragon Ball GT (1996), Pan se presenta como una luchadora prometedora, pero a la práctica nunca hace nada importante de verdad. En el episodio 43 del primer arco de GT, su papel vuelve a quedar relegado frente a los personajes masculinos, porque para Akira Toriyama las mujeres, mejor en la cocina.

    Este problema ha sido parcialmente corregido en los arcos más recientes, como Dragon Ball Super: Super Hero (2022), donde los personajes femeninos tienen mayor relevancia, aunque la franquicia aún arrastra esta deuda histórica. ¿Qué ratio de Super Saiyans feminizadas hay por cada valerosa melena masculina?

    Dragon Ball - Episodio 46 de la Torre de Karin (1986)

    Dentro de la saga original de Dragon Ball (1986), el General Blue es uno de los pocos personajes abiertamente codificados como homosexual en la serie original. Sin embargo, su representación cae en estereotipos problemáticos, asociando su orientación con rasgos negativos como la crueldad o la obsesión. En este episodio, además, se juega con su identidad como elemento humorístico, algo que hoy sería ampliamente criticado. Este tipo de caracterización refleja la falta de sensibilidad de la época en torno a la diversidad sexual.

    Hoy la serie ha preferido, simplemente, no hacer figurar a personajes con pluma. Por ello, resulta muy provechoso mirar de cara a las cantidades de fanfic que pueden producirse desde las comunidades queer, como descubríamos con el lore de Darth Maul, que se ha convertido en un inesperado icono queer (y nos encanta).

    Dragon Ball Z - Toda la Saga de los Saiyajins (1989)

    Este episodio forma parte del icónico arco de enfrentamiento entre Goku y Freezer en Namek, uno de los momentos más recordados del anime. Sin embargo, también ejemplifica uno de los grandes problemas de Dragon Ball Z (1996), el ritmo extremadamente lento de la acción. Como Campeones: Oliver y Benji (1983) tardaban eternidades en cruzar un campo de fútbol, la batalla entre Goku y Freezer se alarga durante decenas de episodios con constantes pausas, repeticiones de planos y diálogos redundantes que hoy resultan difíciles de sostener.

    El relleno respondía a la necesidad de no alcanzar al manga original, pero ha envejecido muy mal en la era del streaming. Afortunadamente, esta cuestión fue parcialmente corregida en Dragon Ball Z Kai (2009), que recogió el espíritu de la serie original mejorando, eso sí, el ritmo del relato.

    Dragon Ball - Episodio 78 de la Torre de Karin (1986)

    Algún día abriremos el cajón de la representación simplona y gordófoba que Buu encarnaba en Dragon Ball Z - Saga de la Fusión & Kid Bu (1995) –la comunidad abrazó al villano, pero la serie le hacía pocos favores–. De momento, nos centramos en otro episodio mal envejecido, cuando Goku y sus amigos se enfrentan a los luchadores de Uranai Baba… Y se presenta Mr. Popo. Uf.

    Su diseño original (piel completamente negra, labios exageradamente rojos y rasgos caricaturescos) resulta racista, de un blackface epatante. En versiones internacionales posteriores, como en Estados Unidos, el color de piel de Mr. Popo –“¡Míster Popo!”, para flipar– fue modificado para evitar la controversia, pero amigas, esto duele incluso siendo caucásique.

  • Jack Thorne se está convirtiendo silenciosamente en el guionista más importante del mundo de las series (y nadie lo dice lo suficiente)
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay creadores que trabajan en las sombras y, sin embargo, son los responsables de que las historias que más nos importan existan. Jack Thorne es uno de ellos. Nacido en Bristol en 1978, este guionista, dramaturgo y productor británico lleva casi dos décadas construyendo, con una discreción que ya resulta casi escandalosa, un catálogo de series, películas y obras teatrales que cualquier otro profesional de la industria firmaría de por vida. 

    Y en 2025 llegó algo que lo cambió todo: el mundo ya no pudo ignorarlo más cuando dos guiones suyos ocuparon el número uno y el número dos de Netflix en la misma semana —Adolescencia y Ciudad tóxica—, lo que despertó el interés de los cineastas en su trabajo.

    Este artículo no solo supone un repaso a su trayectoria, sino un argumento, y uno bastante sólido, sobre por qué Jack Thorne podría ser, a día de hoy, el guionista más relevante en el mundo de las series. Y sobre por qué sus próximos proyectos confirman que su carrera acaba de entrar en una dimensión nueva.

    De Skins a los BAFTA: la construcción de una voz propia

    Antes de los treinta años, Thorne ya escribía para Skins, la serie de adolescentes de Channel 4 que definiría a toda una generación de espectadores británicos. Pero lo que diferenciaba a Thorne de muchos de sus contemporáneos era su incapacidad para quedarse quieto en un solo género o medio: escribía para radio, teatro, televisión y cine de forma simultánea, acumulando una versatilidad que pocos escritores de su generación pueden igualar. Si David Simon construyó su reputación casi en exclusiva sobre el drama social televisivo americano, Thorne tomó el camino contrario: lo quería todo, y se notaba.

    La televisión fue, desde el principio, su terreno más fértil. En 2012 ganó premios BAFTA tanto a la mejor serie dramática por The Fades como al mejor serial por This Is England '88 Peoplepill

    Su trilogía de estado de la nación en Channel 4 —National Treasure, La desaparición de Kiri y The Accident— le consolidó como uno de los escritores más capaces de tomar el pulso a la sociedad británica contemporánea Son series que miran de frente a temas incómodos: los abusos históricos, la raza y la protección de menores, los accidentes industriales que nadie quiere recordar. No es la televisión que busca el aplauso fácil. Es la que te deja sin dormir.

    A diferencia de un Russell T Davies, que construye mundos fantásticos con una exuberancia cercana al espectáculo, o de un Steven Moffat, cuya escritura tiene siempre una arquitectura casi matemática, Thorne trabaja desde la incomodidad de lo cotidiano, desde personajes que cargan con el peso de una sociedad que falla a sus más vulnerables. 

    Su miniserie Querida Marnie (2023), con Michael Sheen y Sharon Horgan, ganó el premio a la Mejor Serie Limitada en los Banff Rockie Awards. Y eso fue, apenas, el prólogo de lo que estaba por venir.

    El año en que todo estalló: ‘Adolescencia’ y la reescritura de las reglas

    Adolescencia llegó a Netflix en marzo de 2025 y se convirtió en la primera serie de streaming en liderar las clasificaciones semanales de audiencia en el Reino Unido. Cocreada y escrita junto a Stephen Graham, la miniserie sigue a un chico de 13 años acusado de asesinar a una compañera de clase, con cada episodio rodado en un único plano secuencia continuo. 

    Con más de 546 millones de horas de visionado, se convirtió en la segunda serie más vista en la historia de Netflix, solo por detrás de la primera temporada de Miércoles. Ganó nueve premios Emmy en 2025, incluyendo Mejor Serie Limitada y Mejor Guión, y el gobierno británico promovió que se mostrase en los colegios del país.

    Ciudad tóxica, también escrita por Thorne y estrenada apenas dos semanas antes que Adolescencia, narraba la historia real de tres madres implicadas en el caso de residuos tóxicos de Corby y contó con un reparto que incluía a Jodie Whittaker, Aimee Lou Wood, Robert Carlyle y Rory Kinnear. Dos series de hondo calado social en el mismo mes, ambas en Netflix, ambas de impacto masivo. En cualquier otro guionista, eso se llamaría un golpe de suerte. En el caso de Thorne es pura consistencia. Y todavía falta El señor de las moscas, que esta por estrenar en Netflix.

    Los próximos proyectos: cuando los grandes te llaman

    El reconocimiento masivo que llegó con Adolescencia no ha hecho más que confirmar lo que la industria ya sabía desde hace tiempo. Por eso no sorprende que Jack Thorne haya sido elegido para participar en dos de los proyectos más ambiciosos y esperados de los próximos años.

    El primero es Stranger Things: The First Shadow, la precuela teatral de la serie de los hermanos Duffer que se estrenó en el West End londinense y que ahora se llevará a Netflix. La historia de este espectáculo fue desarrollada por el propio Thorne junto a Kate Trefry y los Duffer Brothers, y fue dirigida por Stephen Daldry. La conexión con Matt y Ross Duffer —creadores de uno de los mayores fenómenos del streaming de los últimos años— no es casual: cuando los responsables de Stranger Things buscan a alguien para expandir su universo en el escenario, eligen a Thorne. Eso dice mucho de la consideración que se tiene hacia él en los círculos más exigentes de la industria.

    El segundo proyecto es, si cabe, todavía más colosal. En mayo de 2025 se anunció que Jack Thorne, junto a Jez Butterworth y Peter Straughan, escribirá los guiones de The Beatles – A Four-Film Cinematic Event, la serie de cuatro largometrajes biográficos dirigidos por Sam Mendes que se estrenarán simultáneamente en abril de 2028. Cada película seguirá el punto de vista de uno de los miembros del grupo —John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr—, interpretados por Harris Dickinson, Paul Mescal, Joseph Quinn y Barry Keoghan respectivamente. Thorne está escribiendo la entrega centrada en Ringo Starr.

    La compañía es reveladora: Butterworth es el autor de Spectre y Le Mans ‘66; Straughan ganó el Oscar recientemente por Cónclave. Y Thorne está ahí, en ese trío, avalado por sus BAFTA, su Tony y el impacto de Adolescencia. Para un guionista que empezó escribiendo capítulos de Shameless, la trayectoria es sencillamente extraordinaria.

    Queda también por llegar la tercera entrega de Enola Holmes, franquicia que Thorne guioniza desde el principio y que ha convertido a Millie Bobby Brown en una de las caras más reconocibles del cine de aventuras actual. Tres proyectos de envergadura enorme, tres registros muy distintos: el teatro de género, el biopic musical de escala monumental y el cine de acción familiar. Pocos escritores en activo podrían moverse con esa soltura entre territorios tan alejados entre sí.

  • Primavera de 2026: Qué series no quieres perderte en Disney+
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Pasadas las vacaciones de Semana Santa, ya no sabes qué gastos recortar para que la cartera no se desangre antes de final de mes. Digamos que ya te has zampado las tres temporadas de The Mandalorian (2019) y buscas consejo para comprobar qué suscripciones de streaming merecen tu inversión. Bueno, en JustWatch podemos ayudarte. Aquí van las series de Disney+ que bien valen tu suscripción durante la primavera de 2026 (eso es, este abril y hasta mayo).

    A la hora de preparar esta lista de series próximamente disponibles en Disney+, hemos decidido mirar un poco más allá de los títulos de los que todo el mundo está hablando. Porque si eres fan de Star Wars, seguramente hayas oído hablar de Star Wars: Maul - Señor de las sombras (2026), que sigue explorando el legado y el universo del mata-Jedis desde la mirada nostálgica pero gustosa del legado de Kathlyn Kennedy.

    Pero, ¿conoces la versión en imagen real de Lucky Luke? ¿Sabías que Solar Opposites termina tras seis temporadas? Entran las 7 series de Disney+ que bien valen tu suscripción durante la primavera de 2026.

    ‘La novia gitana’ (2022) - Temporada 3

    Una de las llegadas más esperada para este mes de abril es La Nena, tercera temporada ambientada meses después de los acontecimientos narrados en la última parte de La novia gitana (2022), dedicada a La red púrpura. La investigación por la muerte de Lucas sigue abierta y lejos de resolverse, con una profunda huella en el equipo, mientras que el paradero de Elena Blanco bajo interrogante.

    Nerea Barros, nuestra Elena, volverá al caso empujada por la necesidad aun con las heridas abiertas y repletas de sal. Sólo para amantes del género puro, que disfrutasteis del horror fincheriano de las dos temporadas anteriores, porque os advierto que –triplicando los embarrados de La isla mínima (2014)– no queda una sola mente entera en este equipo de investigación.

    Nueva serie: ‘Si es martes, es asesinato’ (2026)

    A medio camino en estética y tono al Nueva York de Solo asesinatos en el edificio (2021), pero en versión lisboeta. Si es martes, es asesinato (2026) es una comedia sobre un viaje turístico a Lisboa que se convertirá en la investigación criminal con tintes (simpatiquísimos) de escape room. Si después de verla no te marchas a visitar la capital portuguesa…

    Rodada enteramente en Lisboa, con algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad como telón de fondo, su reparto cuenta con algunos de los rostros más consolidados en nuestra industria, entre los que Álex García, Inma Cuesta, Ana Wagener o Pedro Casablanc.

    ‘Daredevil: Born Again’ (2025) - Temporada 2

    Charlie Cox y Vincent D’Onofrio, cuánto os echábamos de menos. Porque sí, les vimos en forma de cameos nostálgicos, pero por el momento nada había igualado el mal cuerpo que nos dejó Marvel - Daredevil (2015), ese espectáculo de nudillos reventados. Hasta Daredevil: Born Again (2025), claro. Ahora, entiendo que puedan sacarte de la trama algunos descosidos de guion impepinables (malas decisiones inverosímiles, trasfondos de personaje que se olvidan…).

    Pero espérate a esta nueva temporada, cuando el nuevo equipo creativo se haya asentado y tengamos, cada lunes, un castillo de fuegos artificiales digno de los puños y las balas de Redada asesina (The Raid) (2012). No, al contrario de Tu amigo y vecino Spider-Man, no todo el mundo superheroico huele a tebeos.

    Nueva serie: ‘Los testamentos’ (2026)

    El que El cuento de la criada (2017) haya terminado con su temporada 6 no significa que no haya planes para continuar de algún modo la distopía creada por Margaret Atwood. En 2019 se anunció que Hulu estaba interesada en adaptar la secuela de la novela, Los testamentos (2026), una de las más esperadas por el público adulto en 2026.

    En cuanto a la historia, saltamos 15 años tras los hechos de la serie original hacia una segunda fase de Gilead, una nación ahora ligeramente más aperturista que se cuenta a través de tres mujeres: una líder propagandística, una revolucionaria y una niña bien. Si te supo a poco la victoria moral de las abogadas de Todas las de la ley, Atwood te asegura sangre.

    ‘Solar Opposites’ (2020) - Temporada 6

    La sexta temporada de Solar Opposites (2020) sirve como el capítulo final de esta serie de animación adulta que combina ciencia ficción y comedia y que heredó el trono de Rick & Morty (2013) para narrar las desventuras de una familia alienígena, los Opposites, que intenta adaptarse a la vida en la Tierra tras un accidente que destruyó su planeta de origen.

    En esta última entrega, los Opposites enfrentan nuevos retos cuando su máquina creadora de diamantes queda destruida, obligándolos a ajustarse a una vida menos lujosa y confrontar quiénes son realmente. En evolución, eso implicará una gravedad más cercana a lo que fue el excelente final de Futurama (1999).

    Nueva serie: ‘Lucky Luke’ (2026)

    Esta hay que verla sólo como curiosidad, como el reverso europeo del live action de One Piece (2023). Basada en el legendario cómic franco-belga, la nueva serie de acción real Lucky Luke (2026) sigue al icónico vaquero solitario mientras va de aventura en aventura a lomos de Jolly Jumper, siempre acompañado de Louise, una joven indomable que busca a su madre desaparecida.

    En una línea optimista y clásicamente aventurera, a lo largo de su travesía por el salvaje oeste, ambos deben formar una alianza improvisada para desenmascarar un complot que amenaza con cambiar el curso de la historia estadounidense, enfrentándose los best hits del cómic original, como los hermanos Dalton y Billy the Kid.

    La recuela ‘Malcolm: De mal en peor’ (2026)

    Malcolm: De mal en peor (2026) retoma la querida comedia familiar casi dos décadas después del final de Malcolm (2000), ahora mirando de cerca las rutinas de un Malcolm ya adulto que, aunque vive una vida tranquila con su hija, se ve arrastrado de nuevo al caos cuando sus padres, Hal y Lois, lo convocan para celebrar su 40º aniversario de bodas.

    Con la mayoría del elenco original de regreso, esta serie mantiene la esencia irreverente y entrañable que hizo famosa a la original, y a todas las neo-sitcoms de los 2000 como Modern Family (2009), al tiempo que pone al día los embrollos de la familia Wilkerson, hoy en situaciones considerablemente más adultas y cercanas a la vida actual.

  • El diario de Bridget Jones (2001): lo que ha envejecido bien (y mal) 25 años después
    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Cuando El diario de Bridget Jones (2001) llegó a los cines cambió nuestro mundo. Hasta ese momento, las protagonistas de todas las comedias románticas eran guapísimas, delgadísimas y perfectísimas. Pero Bridget no. Bridget era todo lo contrario. Ella era real. Y capturó algo específico—y a la vez universal—sobre lo que significaba ser mujer a principios del siglo XXI. La película convirtió a Renée Zellweger en un icono y a su Bridget en una protagonista con la que realmente nos podíamos identificar. 

    Pero 25 años después, volverla a ver hace que tengamos sentimientos encontrados. Sigue siendo encantadora, sigue haciéndonos reír y suspirar…pero también revela cuánto ha cambiado nuestra percepción sobre nuestro cuerpo, el amor, el trabajo y nosotras mismas. Y lo más interesante es que no todas estos cambios dejan a Bridget atrás. Si quieres averiguar en qué se queda atrás y en qué no, apúntate a un viaje por la nostalgia con nuestra guía de El diario de Bridget Jones (2001): lo que ha envejecido bien (y mal) 25 años después.

    Bridget Jones y el cuerpo: qué ha envejecido mal en la película

    Uno de los aspectos más controvertidos que encontramos al volver a ver El diario de Bridget Jones (2001) es la forma en la que se presenta a Bridget como una mujer “con sobrepeso”. Bridget está obsesionada con ello. ¡Y apenas pesa 60 kilos! Está claro que lo que en los años 2000 se percibía como una mujer que no encajaba en el molde, hoy resulta chocante por lo contrario. Y no hay duda de que la película promovió unos absurdos estándares de belleza y bastante body shaming. 

    El cuerpo de Bridget—y por extensión, el de Renée Zellweger—se convirtió en tema de conversación. La actriz ganó peso para interpretar al personaje, algo que fue tratado como una transformación radical. Sin embargo, visto ahora, está claro que Bridget no es en absoluto una mujer de talla grande, sino alguien completamente dentro de la media. Alguien que está en su peso.

    No obstante, lo que sí ha envejecido sorprendentemente bien es la relación de Bridget con ella misma. Aunque la película juega con su obsesión por el peso—contar las calorías, la báscula, los cigarrillos como sustituto del vacío que siente—, también deja entrever que Bridget no quiere cambiar solo para encajar, sino porque cree que eso la hará más feliz. Y muchas nos reconocemos aún hoy en día con eso. Con esa sensación de que, si tú cambias, conseguirás eso que ansías, eso que crees que necesitas para ser feliz.

    No es una sensación sana, pero es humana.

    Además, Bridget es un desastre y nos sentimos tan identificadas con ella como el primer día. Sobre todo en un mundo lleno de postureo en redes y filtros perfectos. La torpeza de Bridget, sus desastres en la cocina—como la famosa sopa azul—y su honestidad son un soplo de aire fresco. No es perfecta, no pretende serlo y eso tanto hoy como ayer sigue siendo necesario. 

    En cierto modo, ella es una de las primeras protagonistas femeninas que no está “arreglada” ni es “perfecta”. Bebe y fuma demasiado, dice lo que no debe, toma malas decisiones y no tiene la vida resuelta. Y eso está bien. Porque Bridget nos enseña que está perfectamente bien no tener la vida resuelta a los 30–o a los 50. Que no pasa nada por no tener un plan. En una era previa a personajes como Fleabag, esto era una excepción.

    Dicho esto, no podemos obviar que, más allá de los kilos de más, hay cosas que hoy en día nos horrorizan. La constante autodegradación de Bridget, la idea de que su valor y su felicidad dependan exclusivamente de su atractivo, que la trama se esfuerce por dejar claro que hay algo mal en Bridget—cuando claramente no es así—y en que ella debe “mejorar” para poder encontrar el amor no han envejecido para nada bien, si somos completamente sinceras.

    Daniel Cleaver vs Mark Darcy: el romance de Bridget Jones hoy

    Hablar de El diario de Bridget Jones (2001) sin entrar en su triángulo amoroso sería imposible. La dinámica entre Bridget, Daniel Cleaver y Mark Darcy no sólo estructura la historia, sino que también sirve como termómetro de cómo han cambiado nuestra percepción y expectativas románticas.

    Por un lado está Daniel Cleaver, interpretado por Hugh Grant, el clásico jefe encantador, seductor y emocionalmente irresponsable. La película muestra su comportamiento como el de un chico malo y divertido, casi “canalla” en contraposición del chico bueno, serio y formal que es Mark Darcy. La película nunca presenta a Daniel como un villano o como alguien que tiene comportamientos cuestionables, sino como alguien inmaduro, incapaz de comprometerse.

    Y no hay nada más lejos de la realidad. 

    Siguiendo el ejemplo de la película, cuando la vimos por primera vez no nos gustó cómo Daniel trataba a Bridget—estaba claro que él la ve como alguien a quien utilizar, ella nunca le importó realmente—, pero no supimos ver lo grave de su comportamiento. La realidad es que Daniel acosa a Bridget.

    La relación entre Bridget y Daniel está marcada por un desequilibrio claro de poder. Él es su jefe, coquetea abiertamente con ella en el trabajo y establece una dinámica que hoy encajaría sin problemas en una conversación sobre límites profesionales y consentimiento.

    Y aquí es donde el paso del tiempo condena a El diario de Bridget Jones (2001): ahora conseguimos ver las “banderas rojas”. 

    No obstante, hay que reconocer que, aunque la película no condena el comportamiento de Daniel, tampoco lo glorifica. Al final, la forma en la que se comporta acaba teniendo consecuencias y Bridget elige algo completamente distinto a lo que Daniel le ofrece. 

    Ese “algo distinto” es Mark Darcy, interpretado por Colin Firth, un personaje que, en su momento, fue visto como el epítome del romanticismo, sobre todo si lo comparamos con Daniel Cleaver. Inspirado claramente en el Mr. Darcy de Jane Austen, Mark representa la estabilidad, la honestidad y el amor que se demuestra con hechos más que con palabras.

    Sin embargo, Mark tampoco es perfecto. Cuando conoce a Bridget, su actitud con ella es fría, incluso condescendiente, y no está exento de prejuicios. Lo interesante es que la película le permite evolucionar. Y en esa evolución está gran parte de su atractivo: no es el “hombre ideal” ni el “príncipe azul”, sino alguien que aprende. Alguien que crece.

    Visto desde hoy, el triángulo amoroso funciona casi como un estudio de arquetipos románticos en transición. Daniel encarna una masculinidad que empezaba ya en aquellos momentos a quedarse obsoleta, mientras que Mark apunta hacia un hombre más emocionalmente abierto, con menos miedo a mostrarse vulnerable, aunque todavía imperfecto.

    Y Bridget, en medio de ambos, no es simplemente un trofeo—aunque en la historia pueda parecerlo en algunos momentos—también es ella quien toma decisiones, quien se equivoca y quien, finalmente, define qué tipo de amor quiere en su vida.

    El humor de El diario de Bridget Jones (2001): qué sigue funcionando 25 años después

    Más allá del romance, El diario de Bridget Jones (2001) también es una historia sobre identidad. Sobre intentar ser adulta en un mundo que parece exigirlo todo sin darte un manual de instrucciones sobre cómo conseguirlo. Y es aquí donde la película encuentra otra de sus grandes fortalezas…y algunas de sus limitaciones.

    Bridget es periodista, aunque no precisamente la más competente al inicio. Sus errores—como la icónica escena de la retransmisión en directo—forman parte del humor de la película, pero también de su arco de crecimiento. Bridget no es el arquetipo de mujer exitosa que se come el mundo subida a unos tacones de aguja de una altura imposible. Porque esta película no se trata de éxito, sino de aprendizaje, algo con lo que seguimos sintiéndonos identificadas. 

    Lo interesante es cómo la película equilibra la torpeza de Bridget y su poco éxito profesional con la presión social a la que ella se ve sometida constantemente. Bridget no solo tiene que demostrar su valía en el trabajo, sino también cumplir con expectativas familiares y sociales: tener pareja, casarse, “sentar la cabeza”. 

    Las cenas con sus padres y sus amigos funcionan casi como recordatorios de todo lo que “debería” estar haciendo con su vida. Parecen un examen que suspende una y otra vez. Por lo que Bridget se pone como único objetivo encontrar novio para no morir sola. Así, su valor personal y su felicidad dependen casi exclusivamente de sí está soltera y de la aprobación de Mark Darcy y Daniel Cleaver.

    Mirándolo desde una perspectiva actual, este enfoque es limitado y ofensivo. Afortunadamente, el feminismo nos ha mostrado que el abanico de lo que significa una vida plena es muy amplio y, desde luego, no pasa por tener una relación romántica ni por la aprobación masculina.

    Dicho esto, Bridget no deja de ser una mujer que busca su lugar en el mundo. Y aunque el amor es una parte importante de esa búsqueda, no es la única. Su independencia, su capacidad para reírse de sí misma y su resistencia a pesar de los tropiezos es algo que podemos seguir tomando como ejemplo hoy en día. 

    El humor, por su parte, es otro de los aspectos que mejor ha envejecido. La película se mueve en una línea entre lo incómodo y lo tierno. Las situaciones embarazosas—desde discursos románticos fallidos hasta encuentros sociales desastrosos—nos siguen emocionando como el primer día porque se sienten reales. Eso no significa que todo el humor haya resistido igual de bien. Algunos chistes, especialmente los relacionados con el peso o ciertos estereotipos, sabemos hoy que no tienen ni una pizca de gracia y son ofensivos.

    Pero si algo tenemos que reconocerle a El diario de Bridget Jones (2001) es que, a diferencia de otras comedias románticas, evita caer en el cinismo. Se ríe de su protagonista, sí, pero nunca la ridiculiza. Hay una empatía subyacente que hace que incluso los momentos más absurdos se sientan humanos.

    Ni la película ni su protagonista son perfectas, pero tampoco lo pretenden. Y quizás esa sea la clave.

    Porque en un momento donde muchas historias parecen obsesionadas con la perfección, Bridget sigue recordándonos que el caos, la torpeza y la imperfección no son algo malo. De que equivocarse forma parte del proceso. De que no tienes por qué tenerlo todo planeado. Y de que, a veces, lo más revolucionario que puede hacer una protagonista es simplemente ser ella misma.

    Veinticinco años después, seguimos viendo a Bridget escribir en su diario, tropezar, enamorarse y volver a empezar. Y quizá eso dice más sobre nosotros que sobre ella. Porque, en el fondo, seguimos buscando lo mismo: entender quiénes somos, qué queremos…y cómo llegar hasta ahí sin perder el sentido del humor.

  • ‘Miniespías (Spy Kids)’ cumple 25 años. ¿Qué fue de sus protagonistas?
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Siéntate, porque es para caerse de culo: ya han pasado 25 años desde el estreno en cines de MINIespías (2001), más conocida como Spy Kids. Aquella aventura sobre dos niños que descubren que sus padres son espías secretos –¡vaya!– fue todo un éxito, y sintonizó con un enorme abanico de familias.

    Quizás hoy la tengamos un poco olvidada, pero en su momento dio lugar a dos secuelas en la que se creyó muchísimo: Spy Kids 2: La isla de los sueños perdidos (2002) y Spy Kids 3D: Game Over (2003), nacida de la fiebre por el 3D. En ambas, la mayoría del elenco principal retomó sus papeles.

    Más tarde, el Universo de los Miniespías volvió para una recuela titulada Spy Kids 4: Todo el tiempo del mundo (2011), que se centraba en una nueva generación de jóvenes espías y que no acabó de cuajar (como, por otra parte, ha pasado con casi todas las recuelas actuales). Hará tres años del último reinicio de la saga, con una quinta entrega, Spy Kids: El armagedón (2023), protagonizada por Gina Rodriguez y Zachary Levi.

    Que aquella no terminara de convencer –ni a la crítica, ni al público– no deja de lado que la original, llámala Miniespías o Spy Kids, fue producto de un tiempo y de un público que la acogieron plenamente, como hoy se abraza SPY x FAMILY (2022). A ellos les queremos rendir hoy homenaje. En JustWatch hacemos guía con la carrera de todos los protagonistas de aquella primera aventura desde 2001, dejándonos naturalmente a los dos niños para el final.

    Cheech Marin, como el tío Felix Gumm

    Cheech Marin ya era una figura consolidada de la comedia como parte del dúo Cheech & Chong, iconos de la cultura stoner en los años setenta y ochenta. Así que, tampoco cambió su destino interpretar a Felix Gumm (el “falso” tío de Carmen y Juni, agente encubierto de la OSS). Como cuando Snoop Dogg apareció en Scary Movie 5 (2013), vamos. También retomó su papel en las secuelas y apareció en Machete (2010) junto a Danny Trejo.

    Últimamente y mirando para atrás, le hemos visto como parte de Golpes de Acero (2024), como el mentor Pollo (sí, ese es su apodo), Una boda explosiva (2022) o Jane the virgin (2014), pero ante todo ha desarrollado una extensa carrera en doblaje. Fue, por ejemplo, el Chevrolet lila italiano Ramone en la trilogía de Cars: Una aventura sobre ruedas (2006), y Banzai en la saga del El rey león, la hiena a la que ya interpretó en la primera El rey león (1994).

    Danny Trejo: Isador “Machete” Cortez

    Había ido ganando notoriedad por Mujer fatal (1991), Fuego contra fuego (1995) y Abierto hasta el amanecer (1996), pero Danny Trejo se unió en 2001 a Spy Kids por primera vez bajo su mítico personaje de Machete, el hermano distanciado de Gregorio Cortez y tío de Juni y Carmen.

    El personaje supuso un punto de inflexión en su carrera: posteriormente interpretaría a Machete en Grindhouse (2007), Planeta Terror (2007), Machete (2010) y Machete Kills (2013), siempre en colaboración con Robert Rodríguez. En el cine también lo conocemos por la serie B de género: Bubble Boy (El Chico de la Burbuja) (2001), Triple X (2002) y Predators (2010), además de apariciones televisivas en Hijos de la anarquía (2008) y American Horror Stories (2021). En fin, cuando le vemos le reconocemos por ser, en sí mismo, un medio personaje. De hecho, escucha bien y lo oirás en Zootrópolis 2 (2025).

    Alan Cumming, el malvado Fegan Floop

    Alan Cumming ya era un actor consolidado cuando fichó por Spy Kids, habiendo ganado previamente un Tony por su papel como el Maestro de Ceremonias en Cabaret en Broadway, además de destacar en películas como Emma (1996) o el clásico mumblecore Romy & Michele (1997).

    En la trilogía de Miniespías interpretó a Fegan Floop, la excéntrica estrella televisiva de un programa infantil que Juni adora y resulta ser un villano de categoría. Tras su participación en la saga continuó actuando en teatro, destacando en Macbeth en Broadway en 2013 y volviendo como maestro de ceremonias de la reposición de Cabaret en 2014. Además, recibió elogios por su trabajo como Eli Gold en La buena esposa (2009), que le valió varias nominaciones a premios. Pero si le hemos visto –estupendamente bien– ha sido en la serie musical ¡Schmigadoon! (2021), junto a Kristin Chenoweth y presentando The Traitors (2023), la estadounidense.

    Carla Gugino como la madre, Ingrid Cortez

    Antes de Spy Kids, Carla Gugino había despuntado en varias series de los años ochenta, como Salvados por la campana (1989), ¿Quién es el jefe? (1984) o Aquellos maravillosos años (1988). Tras protagonizar Spy Kids como aquella madre que en realidad es una espía junto a su marido y tras la tercera película en 2003, no abandonó nunca el cine comercial de lo más heterogéneo: la vimos en Noche en el museo (2006), en Mundo surreal: Sucker Punch (2011) y en la épica sobre la falla de San Andrés (2015).

    Recientemente, recibió elogios de la crítica por su papel como la pobre Olivia Crain en la exitosa serie de Netflix La maldición de Hill House (2018), tras la que repetiría en La maldición de Bly Manor (2020). Más tarde, y cerrando el triplete con Mike Flanagan, protagonizó la miniserie de La caída de la Casa Usher (2023), donde interpretó a la entidad sobrenatural Verna.

    Antonio Banderas como el padre, Gregorio Cortez

    A nuestro andaluz más querido, Hollywood lo había descubierto en Entrevista con el vampiro (1994) o en La máscara del Zorro (1998). Así que Antonio Banderas ya tenía una carrera consolidada cuando asumió el papel de Gregorio Cortez, espía encubierto y padre en Spy Kids.

    Poco después de protagonizar las tres primeras películas, puso voz al Gato con Botas en Shrek 2 (2004), papel que continuó interpretando a lo largo de los años, hasta El Gato con Botas: El último deseo (2022). Banderas ha tenido papeles muy aclamados en los últimos años, como en Genius (2017), que le valió nominaciones al Emmy y al Globo de Oro, y Dolor y gloria (2019), mano a mano con su querido Pedro Almodóvar, por la que ganó el premio a mejor actor en Cannes. Más recientemente, coprotagonizó la película Babygirl: Deseo prohibido (2024), donde interpretó al marido engañado de Nicole Kidman.

    Alexa PenaVega, la pequeña Carmen Cortez

    Desde muy pequeña, Alexa PenaVega ya se encaminó hacia la interpretación, con papeles en televisión y cine antes de conseguir su gran oportunidad como la intrépida espía Carmen Cortez en Spy Kids. Tras el éxito de la primera película, protagonizó las dos secuelas, Spy Kids 2: La isla de los sueños perdidos (2002) y Spy Kids 3D: Game Over (2003), para las que también grabó varias canciones de la banda sonora. En 2011 retomó su papel una vez más en Spy Kids 4: Todo el tiempo del mundo (2011), junto a Jessica Alba y Joel McHale.

    Después de Spy Kids, protagonizó la comedia adolescente Durmiendo fuera de casa (2004), pero su carrera no volvió nunca a las cotas de la saga de espías. En 2015 participó en Dancing with the Stars, donde quedó en sexto lugar. En los últimos años ha protagonizado numerosos telefilms de Hallmark, incluyendo varios junto a su marido, Carlos PenaVega (es su apellido de casado).

    Daryl Sabara, el joven Juni Cortez

    Tras aparecer de forma esporádica en varias series de los años noventa como Friends (1994) o Will y Grace (1998), Daryl Sabara finalmente alcanzó la fama cuando fue elegido para interpretar al joven espía Juni Cortez en Spy Kids. Al igual que PenaVega, retomó su papel en las dos secuelas y en la recuela Spy Kids 4: Todo el tiempo del mundo.

    Después de ser un miniespía, Sabara siguió su carrera como estrella infantil –con más éxito que su hermana en la ficción, Alexa– en clásicos dosmileros como Weeds (2005) o Los magos de Waverly Place (2007). Además, ha trabajado como actor de doblaje en Polar Express (2004) y en la serie Ultimate Spider-Man (2012). Últimamente, y desde su papel como Edgar Rice Burroughs en John Carter - Entre dos mundos (2012), se ha alejado del mundo audiovisual, pero lo reconocerás como la pareja de Meghan Trainor.

  • Ranking de los 10 mejores villanos de ‘Dragon Ball’
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    El mejor villano del universo Dragon Ball es Freezer. Ok, ¡siguiente!

    Fuera bromas, es lo único que han acordado todos los rankings sobre enemigos de la serie creada por Akira Toriyama. Unos tops que, sin embargo, no concuerdan en el resto de villanos, es decir, los que ocupan los puestos inmediatamente superiores en el top (hoy, yo os propongo el mío).

    Que a ver, ser un villano en Dragon Ball (1986) tiene que resultar complicado, especialmente cuando la serie se organiza toda alrededor de batallas de uno contra uno, a lo largo de los alrededor de 700 episodios y veintena de películas que integran toda la franquicia. Pero Akira Toriyama ha tenido relativo buen ojo para “los malos”, de forma que han acabado convirtiéndose en antihéroes redimidos y hasta en salvadores icónicos.

    En fin, elegir a los mejores no es sencillo: ¿qué es “mejor villano”, el icónico rey Piccolo o el realmente poderoso Beeru? En la guía que sigue, ordeno a los 10 villanos del universo Dragon Ball, no por poder bruto, sino por carisma, por legado. Porque ser sólo fuerte no te garantiza la corona, reina.

    10. Broly, de ‘Dragon Ball Super: Broly’ (2018)

    Broly debutó como villano no canónico, como relleno en la película Dragon Ball Z: El Poder Invencible (1993), pero su popularidad fue tan grande que terminó incorporándose al canon en Dragon Ball Super: Broly (2018). Fuerza bruta, tamaño imponente y una furia capaz de superar incluso a los protagonistas (Vegeta es arrogante, él es simplemente malo).

    Sus enfrentamientos suelen requerir la unión de múltiples héroes, algo que recuerda a la lucha contra Kid Buu o incluso contra Jiren. Aunque durante años fue un villano sencillito, su versión canónica le da un pasado tortuoso que abre la puerta a una posible redención futura. Si llega, perfecto. Si no, también.

    9. Jiren, de ‘Dragon Ball Super’ (2015)

    Jiren funciona como el “jefe final” del Torneo del Poder en Dragon Ball Super (2015), aunque el guion trata de darle un giro político al personaje, posicionándolo no como amenaza innegociable al Bien, sino como parte de una estrategia (diferente) de lucha por la supervivencia del universo, lo que lo convierte en un antagonista circunstancial más que malvado.

    Además, Jiren obliga a Goku a superarse (otra vez), culminando en el dominio del Ultra Instinto, uno de los momentos más emblemáticos de Dragon Ball Super. Sigue siendo un cero en personalidad, pero –pequeño spoiler– que su derrota pida la cooperación entre Goku y Freezer, nos recuerda que desde Dragon Ball Z - Saga de la Fusión & Kid Bu (1995) que todo villano puede convertirse en un sorprendente aliado.

    8. Androides 17 y 18, de ‘Dragon Ball Z - Saga de Garlick Jr y Androides’ (1991)

    Aquí hemos venido a coronar a la villana más icónica. Dragon Ball Z - Saga de Garlick Jr y Androides (1991) nos regala un buen plantel de antagonistas, desde el Dr. Gero hasta los Gamma, que volverían en Dragon Ball Super: Super Hero (2022), pero los Androides 17 y 18 siguen siendo el estándar dorado. Presentados por Trunks como una amenaza mortal, y cada vez menos lejana, su llegada creaba una tensión similar a la de la saga de Freezer.

    Y claro, cuando 18 derrota con facilidad al Vegeta Super Saiyan, queda bien claro quién manda. Aunque más adelante ambos recorran un arco de redención, su etapa como villanos  es de lo más deliciosa y memorable. Además, su presencia sirve de puente narrativo hacia el arco de Cell, elevando todo lo que estaba en juego en Dragon Ball Z (1996).

    7. Goku Negro, de ‘Dragon Ball Super’ (2015)

    Ante la duda, simplicidad. Esta es la fórmula de Dragon Ball, sobre todo tras las malas críticas de Dragon Ball GT (1996). Por suerte, el arco del Goku Negro en Dragon Ball Super (2015) revitalizó la franquicia. Este villano, resultado del intercambio de cuerpos entre Goku y Zamasu, combina el poder Saiyan con la ideología radical de un dios que desprecia a los mortales. Y lo mejor: da yuyu, de veras.

    Que el personaje trataba de acercarse a la diplomacia cruel que planteó el Rey Piccolo en la serie original, ahora en un marco de multiverso. Si a Vegeta podías traértelo a tu bando después de Dragon Ball Z - Saga de Namek (1990), dime qué haces con lo irracional de tu doble oscuro.

    6. Majin Buu, de la Temporada 16 de ‘Dragon Ball Z’ (2003)

    Al final de la Temporada 16 de Dragon Ball Z (2003), estaba Majin Buu. Sí, un niño-rata que cambió tanto como nuestra relación con él. Su primera forma, infantil y caprichosa, capaz de destruir planetas. Como Pilaf o Goku niño, pero en plan mal. Luego, a lo largo de la saga, Buu iba evolucionando autofagocitándose, de cómico a aterrador.

    Kid Buu, su forma final, representa la destrucción pura y obliga a Goku y Vegeta a colaborar definitivamente. Aunque no alcanza la iconicidad de Freezer o Cell, Buu destaca por su versatilidad narrativa y su capacidad para ofrecer momentos memorables. Su arco también introduce la Genkidama definitiva (¿os acordáis? Aquella onda vital que repetimos una y otra vez con nuestros amigos).

    5. Beerus, de ‘Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses’ (2013)

    En Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses (2013), el gatito egipcio Beerus marca el regreso de la franquicia tras años de pausa y amplía la escala del universo con la introducción de los Dioses de la Destrucción. Y esta reina, endiosada como pocas (bueno, es un Dios), no tenía reparos en levantar el techo de poder de Goku a extremos que incluso Dragon Ball Super: Super Hero (2022) se está esforzando en superar, y del mismo modo que Freezer lo hizo en la saga de Namek.

    Vale, su antagonismo dura lo que una película, pero sin él no tendríamos a futuros villanos como Whis o como Zeno. Además, su mezcla de humor y peligro recuerda a Majin Buu, pero sin la gordofobia inicial y con autoridad divina. Vamos, un nuevo cajón de arena con los peores métodos, todos a nuestro alcance.

    4. Cell, de ‘Dragon Ball Z - Saga de Cell’ (1992)

    Lo conocimos en Dragon Ball Z - Saga de Cell (1992) y desde entonces no hemos olvidado a este alien malhumorado. Diseñado por el Dr. Gero, Cell –o Célula, yo lo llamaba Cell– pronto absorbe a los Androides 17 y 18 para alcanzar su forma perfecta, de verde a verde-con-topos y forma de cucaracha. En Dragon Ball Z - Saga de los juegos de Cell (1992), organiza los Juegos de Cell y trae la batalla por la Tierra el género deportivo.

    Su combate contra Goku y la posterior victoria de Gohan marcan uno de los clímax más recordados del anime. Además, su diseño y personalidad han influido en villanos posteriores, y siguen evocándolo en Dragon Ball Super: Super Hero. Que te recuerden es lo que te convierte en un gran villano.

    3. Rey Piccolo, de ‘Dragon Ball’ (1986)

    Cuando Dragon Ball (1986) iba aún sobre unas bolas de dragón, antes de las amenazas cósmicas, el Rey Piccolo ya era el villano más aterrador del universo. Un antagonista shakespeariano, contraparte oscura de Kami, abriría un escaparate muy goloso de namekianos en Dragon Ball Z - Saga de Namek (1990).

    Por fortuna, lo de dominar la Tierra se le pasó rápido aunque sirvió como uno los primeros grandes momentos heroicos del Goku adulto. Y de enemigo a aliado, ya casi nadie lo recuerda como villano. Casi mejor: Piccolo ahora no funcionaría como amenaza. Demasiado verde, con rasgos demasiado orientalistas y realmente más diplomático que algunos de los líderes que hoy pueblan nuestro planeta.

    2. Vegeta, de ‘Dragon Ball Z - Saga de Namek’ (1990)

    Cuando conocemos al Saiyajin recién llegado en Dragon Ball Z - Saga de Namek (1990), Vegeta vive sólo por y para la inmortalidad, y siente que es su deber derrotar a Lord Freezer, su opresor durante años, y vengar a su pueblo caído. Compara sus motivos con los de Piccolo, va.

    El problema es que, aunque siempre quiso derrocar al rey, aún era incapaz de hacerlo. Pero son sus motivaciones, perfectamente legítimas, las que alimentan su rivalidad constante con Goku y su obsesión por superarlo. Vegeta empuja sus límites sin descanso para convertirse en el guerrero más fuerte del universo, logrando finalmente transformarse en Super Saiyan. Que entrenando logre convertirse, asimismo, en mejor persona… Digamos que será por algo, si el patrón argumental se ha repetido hasta la saciedad.

    1. Freezer, de ‘Dragon Ball Z - Saga de los Saiyajins’ (1989)

    No descartéis que nuestra pasión por el cabeza-bolo de Dragon Ball Z - Saga de los Saiyajins (1989) no venga de la nostalgia. Lo que es indudable es que Freezer ha trascendido como uno de los villanos más icónicos del anime. Sádica, fría, con labios pintados de morado, su enfrentamiento con Goku culminaba en la primera transformación Super Saiyan, uno de los momentos más legendarios de la franquicia.

    Un ser de múltiples formas, siempre queer-coded, no deja de regresar: ya sea como cyborg, en su forma dorada o incluso como aliado temporal en el Torneo del Poder. Puro carisma en todas sus vertientes, Freezer se consolida como antagonista definitivo. Que aproveche.

  • Las peores muertes de franquicias en la historia del cine y qué las mató
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    En ocasiones, Hollywood tiene una habilidad especial para tomar algo que funciona y destruirlo de manera metódica. No hablamos de finales naturales ni de sagas que se agotaron: hablamos de franquicias que fueron saboteadas de forma activa por malas decisiones creativas o una incomprensión absoluta de lo que hacía grande al título original. 

    Para verlo más claro, vale la pena hacer un recorrido por algunos ejemplos de las franquicias más famosas que han sucumbido a los errores de aquellos que debían desarrollarlas.

    Cuando la codicia le gana a la coherencia narrativa

    Terminator es quizás el caso más triste de todos. James Cameron creó con Terminator (1984) y Terminator 2: El Juicio Final (1991) una de las dilogías más perfectas de la ciencia ficción. Punto final. Sin embargo, la franquicia ha intentado resucitar cuatro veces desde entonces: Terminator 3: La Rebelión de las Máquinas (2003), Terminator Salvation (2009), Terminator Génesis (2015) y Terminator: Destino Oscuro (2019). Cada entrega ha prometido ser "la verdadera continuación" y cada una ha fracasado en taquilla o en crítica, o en ambas. El problema no es que el universo se haya agotado, sino que nadie ha tenido el valor de dejar morir a John Connor de una vez. Se podría contraponer a Alien, que sí fue capaz de producir obras tan interesantes como Aliens: El regreso (1986) o la reciente Alien: Romulus (2024) entre sus tropiezos.

    Animales Fantásticos es otro cadáver todavía caliente. La precuela del universo de Harry Potter comenzó con cierto encanto en 2016, pero Los Crímenes de Grindelwald (2018) y Los Secretos de Dumbledore (2022) convirtieron una historia sencilla y mágica en un laberinto de subtramas incomprensibles y personajes con arcos narrativos que no llevan a ningún lado. Warner Bros. quería su propio universo compartido al estilo Marvel, olvidando que J.K. Rowling había tardado décadas en construir el original. La tercera entrega recaudó tan poco que la cuarta y quinta películas anunciadas quedaron en un limbo del que probablemente no saldrán. Animales Fantásticos murió de ambición mal calibrada, justo lo opuesto a lo que le ocurrió a El Señor de los Anillos, que Peter Jackson supo cuándo parar.

    Por otro lado, Divergente es el ejemplo perfecto de lo que pasa cuando Hollywood persigue una moda sin entender por qué funcionaba. La adaptación de 2014 quería ser como Los juegos del hambre, y durante un momento lo pareció. Pero Insurgente (2015) y La serie Divergente: Leal (2016) perdieron de manera progresiva al público, y la productora tomó la decisión suicida de dividir el libro final en dos películas. Cuando Leal fracasó en taquilla, simplemente cancelaron la última entrega, dejando la historia sin resolver. Los fans que habían seguido la saga desde el principio se quedaron sin final. Pocas muertes de franquicia son tan abruptas como esta.

    Un cementerio de blockbusters que no entienden su propio material

    John Carter (2012) es un caso diferente: no murió por secuelas fallidas sino porque nunca llegó a haber una segunda oportunidad. Disney gastó 250 millones de dólares en adaptar los clásicos de Edgar Rice Burroughs con una campaña de marketing que no explicaba nada, un título cambiado a último momento y la incapacidad total de comunicar de qué iba la película. El resultado fue uno de los mayores fracasos de la historia del estudio, enterrando una saga de aventuras planetarias que, vista en perspectiva, era bastante mejor de lo que su rendimiento en taquilla sugería. John Carter no fue mala película: fue un film al que mataron antes de que pudiera defenderse, al contrario que Mad Max: Furia en la carretera (2015), que supo venderse por lo que era.

    Por otra parte, Speed Racer (2008) de las hermanas Wachowski es otro caso de película que llegó demasiado pronto o que simplemente el público no estaba preparado para recibir. Una apuesta visual radical, colorista y artificial que no encajó con las expectativas de nadie en su momento. No tuvo secuelas porque no tuvo éxito, pero merece mención porque su muerte fue también la muerte de un tipo de blockbuster experimental que Hollywood dejó de financiar tras su fracaso.

    Otro caso similar fue Assassin's Creed (2016), que demostró que ni siquiera una estrella de la talla de Michael Fassbender puede salvar una adaptación de videojuego cuando el guión ignora de forma sistemática lo que hacía atractiva la franquicia original. La película pasó más tiempo en el presente que en el pasado histórico, que era la razón por la que los fans jugaban al videojuego. Un fracaso que no solo mató la posible franquicia cinematográfica sino que retrasó años cualquier intento serio de adaptar el material. Al contrario que Sonic (2020), que escuchó las críticas y resultó ser una agradable sorpresa.

    También hay que mencionar a Mortal Engines (2018), que repite el patrón de John Carter: presupuesto descomunal, universo rico en posibilidades y una campaña de marketing que no generó ningún interés. Peter Jackson producía y el director Christian Rivers, había ganado un Óscar, pero la adaptación de las novelas de Philip Reeve naufragó antes de llegar al puerto. El estudio perdió mucho dinero y cualquier posibilidad de continuación murió en el estreno.

    Cazafantasmas, por su parte, merece un capítulo aparte porque su franquicia ha sobrevivido, aunque no sin cicatrices. El reboot de 2016 generó una polémica tan desproporcionada que envenenó cualquier conversación sobre la película en sí misma. Cazafantasmas: Más allá (2021) y Cazafantasmas: Imperio helado (2024) devolvieron la saga a sus raíces con resultados dispares, pero al menos sin la toxicidad del capítulo anterior. Es quizás el único caso de esta lista donde la franquicia sobrevivió a sus propias malas decisiones, pero ¿a qué precio?

    Lo que une a todos estos casos es la misma autopsia: franquicias destruidas por corporaciones que confunden el amor del público por el material original con una fidelidad incondicional a cualquier cosa que lleve el mismo logo. El público sabe cuándo le están vendiendo una secuela hecha por obligación contractual y no por necesidad narrativa. 

  • ‘El drama’ y las mejores comedias de A24 hasta el momento
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    No todo es terror: A24 ha producido comedias mezclando géneros y registros sin ningún decoro (y nos encanta). Su truco: no salirse nunca del carril de lo que ya está hecho, pero apostar a fondo por los valores que traen a juego. Por ejemplo, Swiss Army Man (2016) es una buddy movie de toda la vida, pero sucede entre un náufrago y su amigo cadáver. O Lady Bird: Vuela a casa (2017), que es puro mumblecore pero sabe cosquillear bien la sensibilidad herida de toda una generación.

    La recién estrenada El drama (2026), con Zendaya y Robert Pattinson, es una farsa bastante al uso sobre los matrimonios reñidos e hipervisibles, aunque derrocha carisma por sus protagonistas entregados. Lo que diferencia la filmografía del estudio de las líneas de sus hermanas mayores, claro, es el compromiso férreo que mantienen con un tipo de público. A24 no produce comedias para todo el mundo, y por ello excele. Así que repasemos todas las sátiras que ha parido A24 hasta el momento, de menos a más divertidas.

    Muerte, muerte, muerte (2022)

    En realidad, nadie sabe cómo describir Muerte, muerte, muerte (2022), ya que toda la película parece situarse en algún punto entre un slasher claustrofóbico y una comedia negra sin ambajes: en fin, al igual que Scream (Vigila quién llama) (1996), el batiburrillo desvergonzado de géneros es lo que hace que este whodunit de 2022 sea tan memorable, aunque a mí me hizo reír un total de: cero ocasiones. Una sátira de la cultura de la Generación Z, las redes sociales, la riqueza y los antecedentes extremadamente privilegiados de los personajes, Muerte, muerte, muerte o, en original, Bodies Bodies Bodies resulta en una película tan entretenida como actual.

    Langosta (2015)

    Cualquiera que ande familiarizado con la carrera de Yorgos Lanthimos podrá reconocer su firma: mala leche e interés por los rincones más inexplicables de la psique humana. Aunque sus películas más “pop” aún son La favorita (2018) y Pobres criaturas (2023), la que para mí se lleva la palma es su sátira social sobre los horrores tras un sistema que necesita emparejarnos. Es decir, Langosta (2015).

    Quizás no te rías mucho con esta distopía surrealista con Colin Farrell y Rachel Weisz, pero ya se trata un poco de eso: de quedarnos con el trasero algo torcido y pensando en la inescapabilidad del absurdo, también, en nuestras vidas allí afuera.

    The Disaster Artist (2017)

    A medio camino entre el biopic y la anti-épica del genio anda The Disaster Artist (2017), dirigida y protagonizada por James Franco, quien interpreta una versión ficticia del actor real Tommy Wiseau. La película funciona como deconstrucción de un desastre y de la improbable amistad que lo hizo posible.

    En este caso, la relación entre Wiseau y Greg Sestero (Dave Franco), responsables ambos de The Room (2003), película que suele considerarse una de las peores jamás hechas. Ello convierte a The Disaster Artist en un excelente complemento, pero también en un cuento bastante tierno sobre todas las cagadas que cometimos que, comparadas con las de Wiseau, no eran para tanto.

    Lady Bird: Vuela a casa (2017)

    Antes de Barbie (2023) o la próxima saga de Narnia (2026) para Netflix, Greta Gerwig se dio a conocer como una “joven promesa” con la adolescente Lady Bird: Vuela a casa (2017). Fascinante estudio de personajes envuelto en un coming of age, Lady Bird nos permite echar una ojeada cuidadosa de los últimos latidos de nuestros años mozos, bajo tutela de los padres; porque no faltan las presiones que uno siente para descubrir quién es y qué quiere en la vida.

    Liderada por una luminosa Saoirse Ronan, Lady Bird indudablemente se encuentra entre las mejores películas adolescentes de la última década, un clásico futuro como El club de los cinco (1985) lo fue en los ochenta.

    Todo a la vez en todas partes (2022)

    No es terror, pero se siente terrorífica: Todo a la vez en todas partes (2022) sigue a una madre (Michelle Yeoh) que debe mantener el negocio a flote, la familia unida y la cordura a sitio. Y, ah, detener a un ser todopoderoso que amenaza con destruir el multiverso. Fans de todos los géneros cinematográficos, disfrutad a gusto si aún no la conocéis (lo cual es poco probable, tras los siete Oscars); como su título sugiere, es un poco de todo. También comedia.

    Con guiños-guiños a Matrix (1999) o Ratatouille (2007), mucho más mezclosa que Swiss Army Man, aunque para mí es asimismo más irregular, Todo a la vez también saca punta desde la aventura sobre la familia, las relaciones y la angustia existencial.

    Swiss Army Man (2016)

    Sí, Daniel Radcliffe interpreta a un cadáver en Swiss Army Man (2016), una comedia-drama surrealista sobre un náufrago desesperado en una isla desierta (Paul Dano). Justo cuando este tipo decide rendirse, llega a la orilla un cuerpo muerto que se tira pedos (Radcliffe, él mismo). El náufrago utilizará los gases del cadáver para viajar hasta tierra firme y pronto forma un vínculo inesperado con él, como Nobita con un Doraemon pestilente.

    Un relato de supervivencia como ningún otro –definitivamente más divertida que Náufrago (2000)–, Swiss Army Man ilustra la propensión de los Daniels (antes de Todo a la vez) a mezclar con audacia, incluyendo, en este caso, la idea de un misterioso cadáver “navaja suiza”, porque vete tú a saber qué puedes lograr con unas pedorretas a tiempo. Película de culto.

    Zola (2021)

    En 2015, un hilo de 148 tweets de Twitter se volvió viral y cautivó a miles de usuarios en la plataforma. De ahí, nace Zola (2021). Por delante de otras epopeyas urbanas como Diamantes en bruto (2019), Zola es la mejor comedia de A24, y también de las más desconocidas en general.

    Narra el viaje de una stripper a Florida junto a su mejor amiga y su novio, un trip que se convertirá en una epopeya de prostitución y crimen, porque nunca nada sale bien en las tierras del ocio de los Estados Unidos. Riley Keough lidera una odisea espitada, repleta de luz y color, con la música de Mica Levi y un ritmo que ya les gustaría a las road-movie “bien hechas” de gran estudio. Para pasarlo bien y morderse la manicura de fantasía al mismo tiempo.

  • 12 episodios clave de ‘The Mandalorian’ que debes ver antes de la nueva película
    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Este año llega a los cines Star Wars: The Mandalorian and Grogu, ambientada en el universo de The Mandalorian y más allá de la emoción de verlos en la gran pantalla, aún tenemos muy poca información sobre su trama. Por lo que muchos están preguntándose lo mismo, ¿qué necesito ver antes de sentarme en el cine? Porque aunque la serie parezca episódica, en realidad fue construyendo una historia mucho más grande sobre Din Djarin, Grogu y el futuro de Mandalore.

    Entre temporadas propias y capítulos clave dentro de El libro de Boba Fett, hay momentos que no son opcionales si quieres llegar preparado al gran día. Algunos establecen la relación central, varios explican el pasado y redefinen el destino de Grogu, mientras otros sientan las bases políticas que seguramente veremos en la película. Por eso, aquí tienes 12 episodios esenciales, ordenados cronológicamente, para refrescar lo importante sin tener que hacer un maratón completo.

    Temporada 1, Episodio 1: El Mandaloriano

    Todo empieza en la temporada 1 con un cazarrecompensas solitario en los márgenes de la galaxia, siguiendo un encargo aparentemente rutinario que termina cambiándolo todo. Este capítulo es esencial no solo por ser el primero de la serie, sino también porque nos permite conocer a Din Djarin y acompañarlo en la misión de encontrar y entregar a un objetivo de 50 años que resulta ser… Grogu.

    Esta revelación (además de romper internet) cambió por completo lo que pensábamos que iba a ser la serie. Ahí empieza la verdadera historia. Din rompe el código del gremio para protegerlo, y lo que parecía un relato frío de cazarrecompensas se convierte en una saga emocional que marca un antes y un después en el universo de Star Wars.

    Temporada 1, Episodio 2: El Niño

    Si el primer episodio fue la sorpresa, este es el que cambia la perspectiva de sus personajes para siempre. Algo que sucede aquí y en gran parte de la primera temporada es que Mando intenta mantener distancia emocional, concibiendo a Grogu como “la mercancía” y nada más. Pero las cosas se complican cuando una criatura gigantesca lo deja al borde de la muerte y es el propio pequeño quien lo salva usando la Fuerza.

    Hoy puede parecer algo obvio, pero ese momento nos permitió confirmar que el pequeño y su similitud con Yoda iba mucho más allá de la apariencia. A partir de esa situación, y aunque lo siga intentando durante la temporada, Din ya no puede verlo como un simple encargo y la relación promete transformarse en algo mucho más profundo. Es un episodio fundamental para entender por qué su vínculo se convierte en el corazón real de la serie y probablemente también de la película.

    Temporada 1, Episodio 3: El Pecado

    Din completa la misión, entrega a Grogu al Cliente, cobra el beskar y vuelve a su nave como si nada hubiera pasado. Pero en la cabina toma una decisión que lo cambia todo. No rompe el credo mandaloriano (por ahora), pero sí el código del gremio que le daba trabajo y protección. Regresa por Grogu y, en ese instante, deja de ser un cazarrecompensas neutral para convertirse en fugitivo.

    Este episodio también es fundamental porque vemos a los mandalorianos intervenir en masa para ayudarlo a escapar. Es la primera vez que entendemos que no son solo guerreros aislados, sino una comunidad con reglas estrictas y una lealtad compleja. A lo largo de las temporadas veremos cómo esa relación evoluciona y también cómo en ocasiones cuestionan su liderazgo y su fe. 

    Temporada 1, Episodio 8: Redención

    Llegamos al final de la primera temporada y aquí Din se enfrenta cara a cara con Moff Gideon, el villano de la historia. Pero más importante aún, es que con este episodio entendemos mejor su pasado y lo que significa realmente el credo mandaloriano.

    Mención especial para la aparición del Darksaber, dando una señal clarísima de que Mandalore será clave en lo que viene, y la aparición por primera vez de Mando sin su casco. Mi recomendación es que si tienes un poco de tiempo, veas el episodio 7 y 8 juntos. Funcionan como un final de dos partes: el 7 construye la tensión y reúne a los personajes; el 8 nos regala la resolución y un dulce final también. 

    Temporada 2, Episodio 5: La Jedi

    En mi opinión, uno de los capítulos más importantes de la serie se encuentra a mitad de la segunda temporada y se llama La Jedi. Comienza con Din buscando activamente a los Jedi, viajando de planeta en planeta con la esperanza de entender mejor a Grogu y entregarlo a quienes realmente puedan ayudarlo. Y cuando por fin aparece Ahsoka Tano en acción real, el momento ya de por sí es especial, pero lo que realmente me impactó fue otra cosa. Es la primera vez que escuchamos el nombre Grogu.

    Después de meses llamándolo “Baby Yoda”, descubrir que tenía nombre, pasado y entrenamiento previo fue muy emocionante.  Y también es genial ver a Mando atento, observando cómo Grogu usa la Fuerza, intentando comprender algo que no es su mundo. Imperdible, veas o no la película.

    Temporada 2, Episodio 6: La tragedia

    Si algo hace bien The Mandalorian es construir calma antes de romperte el corazón. En este episodio, Din lleva a Grogu (por recomendación de Ahsoka) a Tython para que se conecte con la Fuerza. Todo parece casi contemplativo, hasta que por supuesto deja de serlo.

    La llegada de Boba Fett fue para los fans un momento esperado y celebrado. Pero más allá del fan service, lo devastador es el final: Grogu es capturado. Vemos a un Din impotente y desesperado. No solo ha perdido al pequeño, sino también la Razor Crest. Su nave, su hogar, su base de operaciones. A partir de aquí, ya no puede solo por lo que decide armar un equipo para rescatar a Grogu.

    Temporada 2, Episodio 8: El rescate

    Si hablamos de finales emotivos, el de la segunda temporada se lleva el premio.  Din lidera la misión desesperada para recuperar a Grogu, enfrentando nuevamente a Moff Gideon y a los Dark Troopers. Pero las cosas no salen como esperaba, y su plan parece fallar por completo. Entonces llega esa escena. La puerta que se abre. El sable verde. Luke Skywalker.

    Todos enloquecimos, es verdad, pero lo importante no es el cameo, sino la decisión. Grogu necesita entrenamiento Jedi si quiere entender y controlar su poder. Din lo sabe y por eso lo deja ir. Solo voy a decir que la despedida es coherente con todo lo que construyeron desde el episodio uno, y tienes que tener un corazón de piedra para no llorar aunque sea un poco. 

    El libro de Boba Fett - Temporada 1, Episodio 5: El regreso del Mandaloriano

    Sí, técnicamente no es The Mandalorian, pero en la práctica lo es. Este episodio funciona como un puente directo después de la separación con Grogu. Nos reencontramos con un Din solitario, intentando volver a su rutina como cazarrecompensas, pero claramente cambiado.

    Este capítulo es clave porque explora las consecuencias del Darksaber y su relación con el credo mandaloriano. La Armera cuestiona su fidelidad al camino, y Din es prácticamente exiliado. Además, lo vemos conseguir una nave nueva mucho más rápida, dejando atrás definitivamente la Razor Crest. 

    No necesitas ver toda la temporada de El Libro de Boba Fett para entender la secuencia de eventos, pero si quieres saber en qué punto exacto se encuentra Mando tras la temporada 2, este capítulo no es opcional.

    El libro de Boba Fett - Temporada 1, Episodio 6: Del desierto viene un extraño

    Recuerdo que cuando se estrenó este episodio hubo doble queja. Por un lado, muchos fans protestaron porque un momento tan crucial para The Mandalorian estuviera dentro de El libro de Boba Fett. Y por otro, porque parecía que la decisión emocional de dejar ir a Grogu al final de la temporada 2 se deshacía demasiado rápido.

    Esto es lo que sucede: vemos a Luke Skywalker entrenando al pequeño y planteándole la elección de seguir el camino Jedi o regresar con Din. Grogu elige a Din y apenas un episodio después ya está de vuelta con él. 

    ¿Iban a mantenerlos separados para siempre? Seamos realistas: difícilmente. Pero, siendo honesta, un poco más de tiempo con esa distancia habría hecho que el reencuentro pesara todavía más. Aun así, no te lo saltes. Porque más allá del debate, aquí ocurre algo fundamental y es que ya no están juntos por accidente o por misión. Están juntos porque se eligieron. Y esa diferencia cambia por completo la dinámica antes de la película.

    El libro de Boba Fett - Temporada 1, Episodio 7: En nombre del honor

    Este episodio termina de sellar algo importante antes de la temporada 3: Din y Grogu vuelven a estar juntos en acción. Grogu ya no está entrenando con Luke; está de vuelta con Mando, en medio del conflicto pero se ha llevado con él varios trucos de su maestro que le serán muy útiles.

    En plena batalla, usa la Fuerza para ayudar de forma decisiva, incluso calmando a una bestia desatada en medio del caos. Este episodio es clave antes de la temporada 3 (y de la película) porque los personajes toman mucha fuerza. Ya no es solo Din protegiendo a Grogu; ahora también es Grogu interviniendo cuando hace falta. Funcionan otra vez como equipo, pero en una versión más equilibrada.

    The Mandalorian - Temporada 3, Episodio 7: Los espías

    La temporada 3 pone el foco en Mandalore. Si vas a ver la película, te diría que este y el siguiente episodio los mires juntos. Porque aquí es donde realmente se entiende el conflicto de los Mandalorianos y la importancia del Darksaber.

    No es solo una batalla (que la hay, y enorme), sino ver a las distintas facciones mandalorianas intentando trabajar juntas por primera vez en serio. También es el regreso de Moff Gideon, lo que vuelve a poner todo en tensión, y el momento en que el sueño de reconstruir el planeta se complica de verdad. También incluye el sacrificio de Paz Vizsla, importante porque nos muestra que Mandalore no va a renacer sin costo.

    The Mandalorian -Temporada 3, Episodio 8: El regreso

    Llegamos al cierre de la temporada 3 y a la verdadera resolución del conflicto que estalló en el capítulo anterior. Din se enfrenta cara a cara con Moff Gideon en una batalla definitiva, y Grogu saca a relucir todos sus poderes y salva a Mando (junto a Bo-Katan) de nuevo.  

    Lo más importante antes de la película es entender dónde quedan nuestros protagonistas. Din redefine su lugar dentro de la comunidad mandaloriana y Grogu deja de ser solo “el niño” para convertirse oficialmente en su aprendiz. Lo último que vemos de este dúo es el comienzo de una nueva misión, y la promesa de muchas más aventuras en el horizonte.

  • ¿Quién es el verdadero villano? ‘El diablo viste de Prada’ y otras 9 películas que nos hicieron elegir el lado equivocado
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay películas que no cambian. Y luego están las que cambian contigo. Las que vuelves a ver años después y te obligan a replantearte algo incómodo: quizá no entendiste bien quién era el villano. O quizá el relato te llevó donde quería, pero no donde debía llevarte.

    Esta guía es una invitación a revisar diez películas que juegan —de forma consciente o no— con nuestra percepción moral. Algunas lo hacen de forma deliberada, mientras que otras lo hacen sin querer. Sea como sea, el cine no solo cuenta historias: también pone a prueba nuestro filtro moral, como en estos 10 ejemplos.

    Señora Doubtfire, papá de por vida (1993)

    Durante décadas, el personaje de Robin Williams fue el héroe indiscutible: un padre ingenioso y entregado que se disfraza de anciana con tal de no separarse de sus hijos. La simpatía era tan aplastante que resultaba difícil verlo de otra manera. Pero el tiempo no ha sido igual de generoso con Daniel Hillard.

    Vista hoy, Señora Doubtfire, papá de por vida revela a un adulto con una incapacidad llamativa para asumir responsabilidades, que miente de manera sistemática a sus hijos, engaña y manipula a su ex mujer —interpretada por Sally Field— y convierte su solución a un problema de su propia creación en un espectáculo de victimismo encantador. 

    Su ex pareja no es la villana de la historia: es alguien que intenta poner orden donde otro ha sembrado el caos, y que tiene toda la razón cuando insiste en que Daniel necesita madurar antes de recuperar la custodia. El problema es que la película no la muestra como una persona razonable, sino como un obstáculo. Y el público, sin chistar, lo aceptó. 

    La película nos lleva a pensar en Kramer contra Kramer, donde la complejidad del divorcio no tiene un bando claro y los dos adultos tienen algo de razón y algo de culpa, a diferencia de Señora Doubtfire que hace trampa donde Kramer contra Kramer fue honesta.

    Funny Games (1997)

    La propuesta más radical de esta guía y, posiblemente, la más incómoda. Michael Haneke no construye una película de terror al uso, sino una trampa. Los dos agresores que retienen a una familia en su casa de verano son literalmente irreales —se dirigen a cámara, rebobinan la película cuando la víctima consigue defenderse— porque no son el punto. El punto es el espectador.

    Funny Games lleva años siendo debatida como una crítica al cine de violencia gratuita, y el debate es legítimo, pero hay algo más preciso en lo que Haneke propone: la película sugiere que el deseo de ver no es inocente. Que sentarse frente a la pantalla a consumir sufrimiento ficticio implica una forma de complicidad que el espectador no examina. 

    Los asesinos te miran porque tú los has invitado a existir. Es una idea que la saga Scream también roza, con mucho más humor y mucha menos hostilidad hacia el público, pero aquí no hay escapatoria cómoda posible. Haneke no perdona, y eso es lo que hace grande a la película: su negativa a dejar salir ileso al espectador.

    El club de la lucha (1999)

    Pocas películas han sido tan mal interpretadas como El club de la lucha. Durante años, Tyler Durden fue el icono de una cierta rebeldía masculina: carismático, lúcido, libre de las cadenas del consumismo. ¿El resultado? Posters en habitaciones universitarias. Frases en camisetas. La industria cultural convirtiendo en producto exactamente aquello que la película dice que no deberías convertir en producto.

    El problema es que Tyler Durden no es un modelo: es un síntoma. El narrador sin nombre que interpreta Edward Norton sufre un trastorno disociativo, y Tyler —Brad Pitt en uno de los papeles más destacados de su carrera— es la proyección violenta y nihilista de su fractura psicológica. El villano no está fuera. Está dentro. 

    Lo que la película de David Fincher propone, si se lee con atención, es una advertencia sobre la seducción de las ideologías de la fuerza, no una celebración de las mismas. Que décadas después siga habiendo gente que cita a Tyler Durden como un guía de vida dice mucho sobre la eficacia de la película como diagnóstico, aunque no en el sentido exacto que esos fans querrían.

    Una mente maravillosa (2001)

    Ron Howard dirige el biopic del matemático John Nash —Premio Nobel de Economía en 1994— con la habilidad suficiente para construir un thriller de espionaje que, en su punto de giro, se deshace como un azucarillo. Los antagonistas que acechan a Nash no existen. Son proyecciones de su esquizofrenia. Lo que parecía una conspiración gubernamental es, en realidad, un retrato desde dentro de la psicosis.

    El giro cambia por completo la naturaleza de la película: los villanos desaparecen porque nunca estuvieron ahí, y el enemigo real es la mente del propio protagonista. Russell Crowe entrega una de las interpretaciones más contenidas y precisas de su carrera, y la película tiene el mérito de haber convertido una enfermedad mental en el motor narrativo de un gran espectáculo sin caer en la condescendencia. 

    Lo que resulta inquietante, en retrospectiva, es cuánto tiempo estuvimos siguiendo la lógica del delirio de Nash como si fuera la nuestra propia. Una mente maravillosa nos engaña igual que la esquizofrenia engaña a su protagonista, y ese es su mayor logro narrativo.

    El diablo viste de Prada (2006)

    En su estreno, el título no dejaba margen para la duda: Miranda Priestly (Meryl Streep) era el diablo, y Andy (Anne Hathaway) era la inocente que debía resistir su influencia o sucumbir a ella. Casi veinte años después, la relectura contemporánea ha desplazado el foco hacia otro personaje.

    Nate, el novio de Andy interpretado por Adrian Grenier, pasó en su momento por ser el ancla moral de la historia: el chico bueno que sufre mientras su novia pierde el norte. Hoy resulta otra cosa. Nate apoya a Andy mientras Andy encaja en su visión de lo que Andy debería ser —la chica desaliñada que no se preocupa por la moda, que está por encima de toda esa superficialidad— y le retira su apoyo en cuanto Andy empieza a disfrutar de su trabajo, a vestir bien y a sentirse cómoda en un mundo que no era el suyo. Su problema no es que Andy trabaje demasiado. Su problema es que Andy ya no lo necesita de la misma manera. 

    Miranda, en cambio, gana matices con el tiempo: es exigente hasta la crueldad, sí, pero también es coherente, profesional hasta decir basta, y al final le da a Andy una referencia que no tenía por qué darle. Como ocurre con el profesor Fletcher en Whiplash, la pregunta no es si Miranda es dura, sino qué dice de nosotros que tardamos tanto en ver a Nate con claridad.

    (500) días juntos (2009)

    Marc Webb construye su ópera prima con una honestidad que la separa de la mayoría de las comedias románticas de su época: la película avisa desde los primeros minutos que lo que vas a ver no es una historia de amor. Es la historia de un malentendido sostenido en el tiempo. El problema es que muchos espectadores no le creyeron.

    Tom (Joseph Gordon-Levitt) fue durante años el romántico incomprendido, el sensible que no merecía el trato que Summer (Zooey Deschanel) le dispensaba. Summer era la que ponía distancia, la que no se comprometía, la que decepcionaba. Pero la película es muy clara: Summer establece sus límites desde el principio. Tom decide ignorarlos. Lo que Tom llama amor es en realidad una proyección, una fantasía construida sobre alguien que no ha pedido ser convertida en musa. 

    El sesgo narrativo —vemos la historia desde el punto de vista de Tom— es la clave de todo: estamos atrapados dentro de su ilusión igual que él, y culpamos a Summer de no ser el personaje que él ha inventado. Es una trampa elegante, pero una trampa al fin y al cabo.

    Shutter Island (2010)

    Martin Scorsese adapta la novela de Dennis Lehane con una maestría técnica que convierte la trampa narrativa en experiencia física. El detective Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) investiga la desaparición de una paciente en un hospital psiquiátrico de alta seguridad. La atmósfera es la de una conspiración. La película nos da todos los ingredientes del thriller paranoico y nos deja seguir la lógica hasta el final.

    Y entonces el suelo desaparece. Daniels no es un detective: es un paciente. Su investigación no es una misión, es una terapia diseñada para que acepte una verdad que su mente no puede sostener. El villano no es la institución, ni los médicos, ni la conspiración que Daniels creía haber descubierto: es el trauma que lleva dentro y su incapacidad para enfrentarse a él. 

    Lo perturbador de Shutter Island no es el giro en sí —que el cine ya había explorado antes, con resultados desiguales— sino lo que implica: hemos pasado dos horas siendo cómplices del autoengaño de alguien que necesitaba ayuda. Es una experiencia parecida a la de Una mente maravillosa, aunque más brutal a nivel emocional.

    La red social (2010)

    David Fincher dirige el guión de Aaron Sorkin sobre la fundación de Facebook con una inteligencia que consiste, sobre todo, en negarse a simplificar. La pregunta obvia —¿es Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) el villano?— no tiene una respuesta obvia en la película, y esa es exactamente la virtud del film.

    Zuckerberg traiciona a su socio fundador Eduardo Saverin (Andrew Garfield), utiliza a quien necesita utilizar y avanza con una indiferencia hacia los sentimientos ajenos que resulta, en muchos momentos, francamente antipática. 

    Pero la película tiene la honestidad de mostrar que casi todos los que le rodean se comportan de manera igualmente interesada: los Winklevoss quieren apropiarse de una idea que no han sabido ejecutar, Saverin toma decisiones que ponen en riesgo el proyecto, y el propio sistema que premia a Zuckerberg es el mismo que aplaudiría a cualquiera en su lugar. Como en Pozos de ambición, el problema no es solo el individuo: es el ecosistema que convierte ciertos comportamientos en virtudes. La película no te dice a quién odiar. Te obliga a decidir. Y eso es mucho más incómodo que un antagonista claro.

    Perdida (2014)

    Rosamund Pike construye a Amy Dunne con una frialdad calculada que la convierte en uno de los personajes más perturbadores del cine de los últimos años. Amy es manipuladora, inteligente hasta el sadismo y capaz de una violencia que la película no escatima. Sería fácil —y equivocado— reducir Perdida a la historia de un hombre inocente acosado por una mujer psicópata.

    Nick Dunne (Ben Affleck) no es inocente. Es infiel, mentiroso por omisión y ha contribuido de forma activa al deterioro de un matrimonio que luego niega haber deteriorado. La grandeza de la película de David Fincher —su tercer título en esta lista, lo que dice algo sobre su fascinación por la moral ambigua— es que no hay un punto de apoyo seguro para el espectador. Ambos personajes son muy problemáticos. Ambos mienten. Ambos manipulan. La diferencia es que Amy lo hace con una eficacia que descoloca, y que la película está lo suficientemente bien construida como para que oscilemos entre uno y otro sin encontrar nunca un terreno firme. 

    A diferencia de Historia de un matrimonio, donde la ruptura tiene algo de lamento compartido, aquí no hay nada que lamentar excepto haber confiado en alguno de los dos.

    Parásitos (2019)

    Bong Joon-ho gana la Palma de Oro en Cannes y el Oscar a la mejor película con una obra que empieza como una sátira de clase media y termina como una tragedia que no absuelve a nadie. La familia Kim —sin trabajo, sin dinero, sin opciones— consigue infiltrarse en la vida de la adinerada familia Park mediante una serie de engaños encadenados que la película presenta, al principio, con algo de la ligereza de una farsa.

    Y entonces la historia gira, y el suelo se abre. Las acciones de los Kim tienen consecuencias que van mucho más allá de lo que cualquiera de ellos podía prever, y la película tiene la honestidad de no exonerarlos por sus circunstancias. Son víctimas de un sistema que los ha excluido, sí. Pero también son agentes de decisiones que destruyen a personas que no les han hecho nada. 

    La línea entre los que merecen nuestra empatía y los que no, se desdibuja hasta volverse invisible. A diferencia de Joker, donde el sistema genera al monstruo y el relato tiene algo de justificación implícita en la violencia, Parásitos no ofrece esa salida: todos participan, en mayor o menor medida, en la violencia estructural. Y todos, en mayor o menor medida, pagan por ello.

  • Phoebe Waller-Bridge: sus mejores series y películas en orden
    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Que Phoebe Waller-Bridge esté detrás de la nueva serie de Tomb Raider para Prime Video, con Sophie Turner como Lara Croft, no es un dato menor: es toda una declaración de intenciones. Y ante la sola posibilidad de que el universo Tomb Raider cambie de tono, ya hay fans levantando la ceja y algunos directamente gritándole a la nube.

    ¿Por qué tanto revuelo? Es que si algo ha demostrado Phoebe es que no solo escribe personajes femeninos complejos, sino que entiende cómo dinamitar géneros desde dentro. Lo hizo con la comedia incómoda, con el thriller de espionaje y hasta con franquicias gigantes que parecían intocables.

    Ahora que su nombre vuelve a estar en el centro de la conversación, es el momento perfecto para repasar su carrera en orden y ver cómo ha ido construyendo esa voz tan reconocible (y en mi opinión poco apreciada). Desde sus inicios en la televisión británica hasta su paso por sagas gigantes, este recorrido es también la historia de cómo una autora se convirtió en una de las figuras creativas más influyentes de su generación.

    Broadchurch (2013)

    Mucho antes de crear personajes que rompían la cuarta pared, Phoebe Waller-Bridge apareció en Broadchurch, el intenso drama criminal creado por Chris Chibnall y protagonizado por David Tennant y Olivia Colman. La serie arranca con el asesinato de un niño en un pequeño pueblo costero y se centra más en el impacto emocional del crimen que en el misterio en sí. 

    Phoebe interpreta a Abby Thompson, una joven abogada del bufete local, en un papel chiquito que tal vez no sea su trabajo más brillante ni el más recordado, pero ahí está parte de su encanto. Siempre es interesante volver a esos primeros pasos: ver cómo empieza a tomar forma el talento antes de que el mundo entero lo descubra.

    Crashing (2016)

    2016 fue, sin exagerar, el año en que todo empezó a encajar para Phoebe Waller-Bridge. No solo porque estrenó Crashing y también Fleabag, sino porque consolidó esa dinámica tan suya de escribir sus propias historias y, al mismo tiempo, habitarlas como actriz.

    Crashing es una comedia ambientada en un hospital abandonado donde un grupo de veinteañeros vive como guardianes temporales. Hay romances cruzados, inmadurez y mucha tensión emocional. Phoebe interpreta a Lulu, una amiga del grupo con una energía altamente caótica. Es uno de esos personajes que no sabes si odias o adoras.

    Siempre he pensado que esta serie quedó un poco a la sombra de Fleabag. Y es una pena. Puede que sea más floja, pero es fresca, desordenada, más impulsiva y con unos chistes fantásticos. Merece bastante más reconocimiento del que suele recibir.

    Fleabag (2016)

    Y entonces llegó Fleabag. Aquí Waller-Bridge no solo escribe y actúa: redefine lo que puede ser una comedia contemporánea. Fleabag no es solo su obra más influyente, es el punto exacto donde su voz se volvió inconfundible. El show fue adaptado de su propio monólogo teatral, y presenta a una mujer londinense inteligente, sarcástica y emocionalmente devastada que intenta sobrevivir a su propia autodestrucción

    No me extraña ni un poco el éxito de Fleabag, lo tiene todo para ser un perfecto retrato generacional sobre la soledad y el deseo de conexión, incluso en tiempos de cinismo. Para la segunda temporada, y con la incorporación del sacerdote interpretado por Andrew Scott, la serie pasó directo a ser (con mucha razón) un fenómeno cultural.

    Solo: A Star Wars Story (2018)

    Después de consolidar su voz como autora, Phoebe Waller-Bridge empezó a llevar esa misma personalidad literalmente a otros proyectos. En Solo: A Star Wars Story, el spin-off centrado en la juventud de Han Solo, presta su voz (y captura de movimiento) a L3-37, un droide activista, y sorprendentemente sarcástico dentro del universo creado por George Lucas.

    La película tuvo una producción accidentada y una recepción desigual, en gran parte por lanzarse muy pegadita a Star Wars: Episodio VIII - Los últimos Jedi. Una lastima porque la película es muy buena y la participación de L3 muy divertida. Es admirable como Phoebe logra que un personaje mecánico tenga más humanidad que muchos protagonistas de carne y hueso.

    Star Wars no fue el único proyecto donde puso su voz; más adelante participaría también en Amigos Imaginarios y en el documental Love at First Swipe. Pero L3 fue la prueba de que su sello funciona incluso dentro de una franquicia gigantesca

    Killing Eve (2018)

    Después de romperlo todo actuando y escribiendo sus propias historias, Phoebe Waller-Bridge dio un paso interesante: crear una serie donde ella no aparecía en pantalla. Killing Eve fue su entrada al thriller de espionaje, escribiendo la primera temporada de una historia basada en las novelas de Luke Jennings. 

    La historia sigue a Eve, una agente del MI6 algo aburrida de su trabajo rutinario de oficina (Sandra Oh), que se obsesiona con capturar a Villanelle, una asesina internacional con un estilo impecable,  igual de carismática que de peligrosa, interpretada por Jodie Comer.

    Lo brillante es cómo Phoebe transforma lo que podría haber sido un thriller convencional en un juego perverso de atracción, con diálogos afiladísimos y una mirada casi romántica sobre la obsesión. La primera temporada, la que escribió ella, tiene un ritmo y una ironía muy reconocibles. Sí, el final de la serie fue polémico y dividió bastante a los fans, pero eso no borra lo evidente: Killing Eve confirmó que su talento no dependía de estar frente a cámara.

    Run (2020)

    Después del fenómeno de Killing Eve, Phoebe Waller-Bridge volvió a producir (esta vez sin escribir todos los episodios) con Run, creada por su colaboradora habitual Vicky Jones. La premisa es la siguiente: dos ex novios pactan que, si alguna vez uno le envía al otro el mensaje “Run”, dejarán todo y se encontrarán en una estación de trenes para huir juntos. Años después, el mensaje llega. Y esa fantasía romántica inicial se convierte, episodio a episodio, en algo mucho más peligroso.

    La serie está protagonizada por Merritt Wever y Domhnall Gleeson, y el tono mezcla comedia negra, thriller y drama con ese tinte nervioso que ya asociamos a su estilo. En mi opinión, fue una serie poco valorada. Tal vez no tenía el peso cultural de Fleabag, pero su mirada sobre la idealización del amor y la crisis adulta es igual de fuerte. 

    No Time to Die (2021)

    Cuando se anunció que Phoebe Waller-Bridge había sido convocada para pulir el guión de la última película de James Bond interpretado por Daniel Craig, muchos levantaron la ceja. ¿Phoebe mezclada con el universo 007? Y, sin embargo, tenía todo el sentido del mundo, sobre todo después de participar en Killing Eve.

    No Time to Die cierra la saga con un broche de oro. Es una entrega mucho más emocional, más introspectiva, y dramática. Aunque muchos la criticaron, yo creo que su intervención fue positiva dentro de la exigencia que tenía el final de semejante franquicia. Se siente especialmente en los diálogos y en la construcción de los personajes femeninos, que aquí tienen más peso y más filo que en varias entregas anteriores.

    Indiana Jones and the Dial of Destiny (2023)

    Después de colarse en el universo Bond, Phoebe Waller-Bridge dio otro salto a una franquicia mítica. Indiana Jones and the Dial of Destiny es la quinta entrega de la saga y la última protagonizada por Harrison Ford. Bajo la dirección de James Mangold, Phoebe no solo participa en el desarrollo del proyecto, sino que también interpreta a Helena Shaw, la ahijada del arqueólogo.

    La historia nos muestra a un Indy envejecido, enfrentado al peso del pasado y a una nueva amenaza ligada a la Guerra Fría. Helena aparece como una aventurera un tanto oportunista y una energía más contemporánea que intenta actualizar el tono de la saga.

    No me parece uno de sus mejores trabajos, pero eso no le quita valor: sigue siendo una aventura digna de verse, aunque sea por lo que representa. Es el cierre de una era y, al mismo tiempo, un intento de pasar la antorcha. Y eso, en una franquicia como esta, nunca es poca cosa.

  • 5 detalles importantes que debes recordar antes de la Temporada 3 de ‘Euphoria’
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    La Temporada 3 de Euphoria (2019) está al caer. Espera, repito: la Temporada 3 de Euphoria está al caer. ¿Te lo crees ya? En el universo creado por Sam Levinson –que yo llamo los Estados Unidos de Rue y Jules–, han pasado cinco años y la secundaria queda como un recuerdo lejano.

    Según la sinopsis oficial y los dos tráilers lanzados hasta ahora, Rue (Zendaya, a quien veremos en El drama) vive en México y está endeudada con un peligroso traficante; Cassie (Sydney Sweeney, tan fantástica como en La asistenta) y Nate (Jacob Elordi, post-Cumbres Borrascosas) se han casado y tienen mucha guita; Jules (Hunter Schafer, tras Cuckoo) parece haber escalado hacia la cima del arte y lo más bajo de su moral; y Maddy (Alexa Demie) trabaja en Hollywood como agente de talentos. Fuera de las aulas puede pasar de todo, pero lo que Levinson ha prometido es sangre, semen y lágrimas de cocodrilo. Sólo esperamos que no debamos ponerle tantos peros como a El ídolo (2023).

    Para comprender mejor hacia dónde va esta temporada, aquí tienes cuatro tramas principales tal como quedaron al cierre de la entrega anterior, y cómo cada una podría impactar los nuevos capítulos. Además, hemos reunido todos los nombres del reparto que no veremos más, para que no les esperes, y los recién llegados.

    Rue sigue metida en problemas

    Al concluir la Temporada 2 de Euphoria (2022), Rue Bennett lograba mantenerse sobria por el resto del año escolar, un éxito frágil tras años de lucha intensa con su adicción y constantes retrocesos emocionales y físicos… Y además, con el corazón partido tras romper con Jules, que hemos visto viviendo “la buena (mala) vida” entre mecenas de la gran ciudad.

    Qué pasará con Rue en la Temporada 3: En los tráilers, el personaje de Zendaya reaparece, asentada en México, donde debe escapar de sus jefes narcotraficantes y de la DEA, que la persigue. Esto sugiere que la sobriedad duró lo que un pestañeo. Ojo también con el personaje de Colman Domingo, su mayor apoyo en los Euphoria capítulos especiales (2021), que aparece ingresado en el hospital. No pinta bien.

    La obra de Lexi causó el caos, pero no terminó tan mal

    La dramaturga suicida Lexi Howard (Maude Apatow, que viene de Un día de esos) acabó la Temporada 2 exponiendo todos los secretos de todos sus compañeros de instituto, algo que culminaría con una cara a cara público con su hermana Cassie y con la fractura relaciones que parecían inquebrantables. Pero a ver, sensibles, ¿cuándo un drama de instituto ha acabado bien?

    Qué pasará con Lexi en la Temporada 3: Los dos avances hasta hoy muestran que Lexi no fracasó, en realidad y que, de hecho, ahora trabaja como asistente de un showrunner. Viendo el interés de Levinson por el mundillo de Hollywood con El ídolo, seguramente la veamos como narradora de este nuevo El gran Gatsby (2013).

    El fallecimiento de Angus Cloud lo cambia todo

    El final de la Temporada 2 concluyó con Ashtray (Javon Walton, que ha seguido haciendo carrera con Under the Bridge: El asesinato de Reena Virk), muerto en la ficción en un tiroteo con la policía. Parecía que era la baja que lo cambiaría todo, pero la realidad nos deparaba un giro más trágico. Su mentor Fezco, interpretado por el fallecido Angus Cloud, tampoco regresará para la Temporada 3. Así que no, Lexi ya no tiene un hogar al que volver.

    Qué pasará con Fezco en la Temporada 3: La muerte de Ashtray y la ausencia de Fezco –sea como sea que la justifiquen– tendrán repercusiones profundas en los personajes que quedaron atrás. La narrativa adulta se centra ahora en cómo Rue y los demás enfrentan las consecuencias de estas tragedias pasadas sin el apoyo de Fezco, que era como el Peter Pan del grupillo protagonista. De m*erda hasta las trancas desde la Temporada 1, pero siempre sonriendo.

    El padre Cal, el hijo Nate y la espíritu santo, Cassie

    El arco de Nate Jacobs (Jacob Elordi) culmina con su decisión de denunciar a su propio padre, Cal Jacobs, por sus secretos sexuales abusivos, lo que termina en el arresto de Cal y una ruptura familiar profunda. De debote, aquello salpicó a Cassie Howard (Sydney Sweeney), quien ahora es la pareja de Nate, a quien sabemos asimismo muy dentro de su armario. Vamos, un arbolillo familiar digno de La guerra de las galaxias (1977).

    Qué pasará con Nate y Cassie en la Temporada 3: En los tráilers, Nate y Cassie van de boda, pero Cal… ¿Sigue ahí? ¿Y alguien quiere atentar contra el nuevo hogar de la pareja de guapos y adinerados? Mi conclusión lógica es que papá no quedó en paz con la puñalada (justa) de su nene Nate. Mala hierba nuna muere. Como diría Sweeney, ¡Cualquiera menos tú! (2023).

    El reparto confirmado para la Temporada 3 de ‘Euphoria’ y quién no repite

    A los regresos de Rue, Jules, Nate, Cassie, Lexi y compañía, se suman nuevas caras como la de Rosalía (¿me lo explicas?), Marshawn Lynch de El club de las luchadoras (2023) o Natasha Lyonne (Poker Face, 2023) y otras figuras aún por descubrir, porque queda mucho por desvelar en cuanto a tramas clave de la temporada. 

    No todos los rostros de Euphoria volverán tras el salto temporal: ahora muy dentro del panorama indie con Un "like" de Bob Trevino (2025) y parecidas, Barbie Ferreira (Kat) confirmó que no regresará por cuestiones argumentales. Tampoco Storm Reid (Gia, la hermana de Rue). Además, la trágica muerte del actor Angus Cloud (Fezco) en 2023 significa que su personaje no formará parte activa de la temporada. A él podéis recordarlo en Abigail (2024). Yo me la voy a poner ahora mismo.

  • Todas las películas de Elizabeth Taylor en el videoclip de Taylor Swift
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Hay que ser una auténtica estrella para festejarse como lo ha hecho Taylor Swift en su último videoclip, Elizabeth Taylor. Fijaos: la celebrity ya es lo suficientemente conocida como para lanzar un videoclip sólo bajo demanda, en Apple Music y Spotify Premium, y ni siquiera aparecer en él.

    Porque quien tenga una conexión a internet sabe ya qué cara tiene Taylor Swift, la que arrancara cantando folk hoy ha decidido apartarse del cuadro y dejar a una sustituta en su lugar. No es la primera vez que la estadounidense elige no aparecer: antes, Sadie Sink había hecho de ella para el videoclip de All Too Well (2021). Pero claro, en Elizabeth Taylor debía subir el listón.

    Así que, nada: hoy su sustituta es una de las mayores estrellas de la historia de Hollywood. Entre el vídeo fan (AMV) y la colección de gestos dramáticos perennes, entre llantos, guiños, bailes y compañía, Elizabeth Taylor se monta enteramente con imágenes de archivo. Abundan tomas espontáneas o de noticiarios, incluyendo material del documental La vuelta al mundo de Mike Tood (1967), pero buena parte de las citas están directamente extraídas de su filmografía de ficción, en concreto de su etapa de máximo estrellato durante los años cincuenta y sesenta.

    Y es que Elizabeth Taylor fue siempre más indiscernible y compleja de lo que cualquier narrativa pudiera encapsular, especialmente los discursos reduccionistas que sobrevuelan a las divas. Por ello, más allá de biografías de rigor como Elizabeth Taylor: la superestrella rebelde (2024), la mejor forma de acercarse a la superestrella del melodrama es en crudo, como en Elizabeth Taylor: Las cintas perdidas (2024). Quizás el videoclip de Taylor Swift entienda mejor a la reina de la modernidad hollywoodiense que todo lo que sobre ella se ha escrito hasta ahora.

    En fin: si lees atentamente los créditos del final, encontrarás trece películas a las que se hace referencia. Aquí las he agrupado bajo los versos que las acompañan, y te cuento cómo y por qué es importante que las veas, más allá de los tres minutos que propone Taylor Swift. Ahora es mejor momento que nunca para entrar en el dorado mundo del gran melodrama estadounidense.

    “Sometimes it doesn’t feel so glamorous to be me” para ‘La senda de los elefantes’ (1954)

    Las primeras líneas de la canción van acompañadas de imágenes de Taylor, en camisón, por La senda de los elefantes (1954), que es fantástica aunque no precisamente una de sus más conocidas. Aquí Taylor interpreta a la nueva esposa de un propietario de una plantación de té que tiene dificultades para adaptarse a la vida en Ceilán y se ve con frecuencia amenazada por una manada de elefantes.

    La película fue recibida con escepticismo en su estreno, por ser demasiado grave, muy de personaje y de conflicto demasiado interior. Aquí, claro, se pone al mismo nivel una historia acerca del colonialismo en Asia con una reflexión melancólica sobre cómo la fama y la fortuna no son tan maravillosas como parecen, que son palos de dos universos muy distintos.

    Sólo en lo puramente estético pueden convivir todas estas películas sin roces. El videoclip despega sacando a la luz algunas perlas más afamadas de Taylor de los años cincuenta: un breve plano con vestido de novia de El padre de la novia (1950), un momento pensativo de Un lugar en el sol (1951), una de las películas más sexies jamás filmadas, y varios instantes de alegre vida privada de Gigante (1956), una saga de western que hace palidecer el más intenso de los episodios de Yellowstone.

    “If your letters ever said goodbye, I’d cry my eyes violet”, con la trilogía de Tennessee Williams

    La canción, y las películas que la acompañan, se aceleran en montaje cuando los versos entran en el estribillo tras “cry my eyes violet”. Ahí encontramos un plano perteneciente a otra de las rarezas menos conocidas de Elizabeth Taylor, una de las tres adaptaciones de Tennessee Williams en las que actuó durante sus años de mayor estrellato. Aquella se tituló Boom! en inglés, y en España se tradujo como La mujer maldita (1968) –ya, sí, lo sé–.

    Las tres adaptaciones de Williams aparecen representadas en el vídeo, y yo las vería en este orden: De repente, el último verano de 1959, bru-tal melodrama queer con Katharine Hepburn y Montgomery Clift, rodado en el Empordà y en Mallorca; luego La mujer maldita (1968), sobre los coletazos cansados y ojerosos de un amor tóxico y la enfermedad terminal, también rodada bajo el sol cegador del Mediterráneo; y finalmente acabaría con La gata sobre el tejado de zinc (1958), con Paul Newman derrotado por el alcohol y la libertad autodestructiva a la que tanto ansía. Os aseguro, es un viajazo que vale la pena.

    ‘Cleopatra’ y “Be my NY when Hollywood hates me / You're only as hot as your last hit, baby”

    La imagen más llamativa y reconocible de Elizabeth Taylor en este montaje es la de la actriz guiñando un ojo en una escena de Cleopatra (1963). Y cómo no reconocerla. Esta épica histórica sobre la reina egipcia fue un gran éxito ya en su momento, la película más taquillera de su año y una de las mayores de la década de los sesenta. Sin embargo, también fue la película más cara jamás realizada por aquel entonces, y un fracaso comercial porque no había forma de recuperar la agigantada inversión inicial.

    Lo cual refuerza la ironía de montar una imagen de Cleopatra, con Taylor tumbada boca abajo, desnuda, acompañando al verso “only hot as your last hit”, y para otra ronda de “be my NY when Hollywood hates me”. Es lo que supone ser una diva: la mitad del mundo las adora, les tiene envidia y se compadece de ellas al mismo tiempo.

    “I can’t have fun if I can’t have… You”, con ‘Rapsodia’

    En realidad, trece películas dan para muy poco en el videoclip de Elizabeth Taylor, y la mayoría de ellas aparecen sólo unos instantes: por ejemplo, Julia se porta mal (1948) o Nunca el amor fue tan bello (1952), de las menos aupadas de la actriz, tampoco se llevan mucho tiempo en pantalla. Una de las más injustamente desconocidas de toda su filmografía es Rapsodia (1954), que aparece durante el último verso del primer estribillo y antes de que el vídeo cambie al detrás de las cámaras del día a día de Taylor.

    Para Rhapsody, Elizabeth Taylor aparece con un vestido verde estampado, atendiendo una llamada telefónica y tocándose el rostro de forma absolutamente dramática. En la película interpreta a una debutante atrapada en un triángulo amoroso entre dos músicos. Y sí, especialmente si Cumbres Borrascosas (2026) te dejó con mal sabor de boca, deberías descubrir esta joya del mejor corazón partido.

    “In the papers, on the screen, and in their minds”, siempre Taylor (Elizabeth, y la otra)

    Otra de las películas que no podemos dejar de mencionar es ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966), una de sus últimas grandes interpretaciones y una obra magna del amor tóxico, horrible, espantoso. En este melodrama de cámara Richard Burton está espectacular, pero lo de Elizabeth es de otro planeta.

    Repasemos qué películas no aparecen “in the papers, on the screen and in their minds”: las dos ausencias más sorprendentes son El árbol de la vida (1957) y Una mujer marcada (1960), ya que ambas le valieron nominaciones al Oscar y ganó su primera estatuilla por Una mujer marcada (aunque más tarde volvería a ganar por ¿Quién teme a Virginia Woolf?). Vale, Elizabeth Taylor sólo rodó Una mujer marcada por contrato con la Metro Goldwyn Mayer, y quizás por ello Taylor Swift la ha omitido, pero sigue siendo un peliculón.

  • La joya del cine de terror de Megan Fox, que en su día pasó desapercibida, tendrá una secuela
    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Hace ya 15 años desde el estreno de Jennifer's Body (2009) y, al contrario de lo que su estatus de culto puede hacer creer, fue una película incomprendida por los fans del terror, un fracaso injustificado que tuvo ruido mediático pero poco rédito en taquilla. Se estrenó en septiembre de 2009, con dirección de Karyn Kusama y un guion de Diablo Cody, cuando su nombre estaba de moda.

    El resultado es que apenas duplicó su presupuesto en recaudación, obtuvo un 47% en Rotten Tomatoes, y quedó como ejemplo de la sobreexposición de Megan Fox en aquellos años.

    Su historia es un clásico de la mala puntería de la crítica y el público cuando se lo proponen. Hace unos días, durante el panel Storytelling 360 en Los Ángeles, Cody confirmó que está escribiendo la secuela en estos momentos. La directora volvería a ser Karyn Kusama, que ha dicho que suena “divertida y loca como la primera”, y Amanda Seyfried ya avisó en 2025 a Variety que “solo la haría” si Megan Fox vuelve. Analizamos por qué la original mereció mucho más de lo que recibió en su momento y qué esperar de su nueva entrega.

    Por qué fracasó en 2009: el problema no era la película

    El estreno de Jennifer's Body fue un desastre de estrategia, en pocas palabras. Fox Studios decidió venderla como un producto diseñado para adolescentes varones con hormonas a flor de piel, con una campaña de marketing que se centró obsesivamente en Megan Fox saliendo del agua, y prácticamente ignoró el resto de lo que ofrecía el film. Los tráilers la mostraban en bikini, los posters destacaban su cuerpo—irónico— sobre cualquier otra cosa, y el tono del material promocional sugería que se estaba vendiendo un objeto de deseo, no una película de terror feminista con guion de la ganadora del Oscar por Juno (2007).

    El resultado fue que el público al que iba dirigida realmente la película, las adolescentes y mujeres jóvenes que podían conectar con su subtexto, ni siquiera sabían que existía ese mensaje. El timing tampoco ayudó. En 2009, Megan Fox estaba en el pico de su sobreexposición mediática después de Transformers (2009), su célebre plano del capó del coche y su secuela, lo que generó una reacción de saturación en la prensa que se tradujo en críticas condescendientes. La escritora Cody también arrastraba el estigma de ser considerada demasiado indie y “edgy” después del éxito masivo de Juno, y ya tenía a los especialistas predispuestos a buscarle pegas.

    Nadie quiso ver que bajo el ruido había una película sobre una chica que es literalmente sacrificada por chicos mayores que ella para lograr la fama, y se convierte en depredadora como consecuencia directa de ese abuso. No es una lectura precisamente forzada, pero pasó por alto. Claro que luego la versión extendida —y preferible si nunca la has visto— que salió posteriormente incluye escenas eliminadas que añaden textura a la relación entre Jennifer y Needy, haciendo aún más explícita la dimensión queer de su vínculo, y otros matices que hacen al personaje de Fox más complejo y menos reducible a la “cheerleader malvada” que se presenta en las promos.

    El redescubrimiento: cómo Jennifer's Body se convirtió en lo que siempre debería haber sido

    Esa versión es la que muchos nuevos fans han ido descubierto primero, lo que es uno de los factores por los que su consideración actual difiere tanto de la de 2009. Y es que el redescubrimiento de Jennifer's Body no fue un fenómeno de la noche a la mañana. Ha sido un proceso lento, pero sostenido, auspiciado por fans jóvenes que la iban encontrando en plataformas de streaming sin el peso de la saturación mediática y sin la predisposición negativa de la prensa. Por ejemplo, ahora el hashtag #jennifersbody acumula más de dos mil millones de visualizaciones en TikTok.

    La app Letterboxd la tiene registrada alrededor de 740.000 veces. El contrato social absoluto se produjo cuando Halsey usó una escena eliminada en el intro de su canción ‘killing boys’ en 2020, lo que certificó que ya había entrado en la cultura pop, introduciendo de paso la peli a otra generación distinta. Son cosas no ocurren con cualquier largometraje, sino cuando tienen algo adelantado a su tiempo, visionario o simplemente atemporal, aunque hay muchas cosas qué han cambiado desde 2009. La escena del sacrificio de Jennifer a manos de la banda Low Shoulder no significa lo mismo tras el movimiento #MeToo.

    El clima cultural ha reencuadrado completamente la lectura de la película. En 2009 algunos críticos describieron el ritual como un exceso de violencia gratuita, pero ahora se lee claramente como la representación del abuso de poder masculino sobre el cuerpo femenino que era, no como un efectismo. La propia Fox habló en 2022 sobre cómo aquella escena reflejaba su propia experiencia con la industria del cine en aquel período: “Era lo que estaban dispuestos a hacer, literalmente explotarme sin preocuparse por mi salud o bienestar”. Solo hay que ver cómo la rodaba Michael Bay y por qué salió de la saga de robots.

    La metáfora de la película y la experiencia real de su protagonista resultaron ser una historia paralela. Diablo Cody también ha ido manteniendo su obra fresca en los medios. Por ejemplo, en la presentación de Lisa Frankenstein (2024), su comedia de terror dirigida por Zelda Williams, declaró que oficialmente es un spin-off del universo de Jennifer's Body, ambientada en la misma realidad aunque con personajes diferentes. Lisa Frankenstein no fue un éxito pero consolidó el universo personal de Cody lleno de chicas raras, marginadas y con un punto de horror que le pertenece completamente, recordemos que hasta Juno era fan de las películas de Herschell Gordon Lewis.

    Lo que viene: Diablo Cody “desencadenada”

    La noticia más emocionante para sus fans no es solo que Cody esté escribiendo la secuela, sino cómo la describió ella misma en el podcast de Bloody Disgusting. “No es el proceso típico de secuela donde te preguntas qué proteger de la primera película”, explicó Cody. “Es más bien que en todas las formas en las que me contuve en la primera, ahora estoy desencadenada. Se percibe menos como ser cautelosa y más como ser descuidada en el mejor sentido”. Esta declaración coge valor si se recuerda que Jennifer's Body fue una película a la que el estudio le recortó el tono original y el baño de sangre que proponía, lo que probablemente contribuyó a que ni terminara de satisfacer a los fans del terror ni a la audiencia mainstream a la que supuestamente apuntaba.

    También ha comentado que “la cultura se ha puesto al día con lo que intentábamos hacer con la primera. Ahora siento que por fin puedo dar rienda suelta a mi creatividad. Me ha encantado escribir este guion. No ha habido ni un solo momento en el que me haya parecido un trabajo, lo cual es inusual para mí últimamente”. Sobre la temática de la película, la guionista destaca que “En esencia, toda la película es una respuesta a ese redescubrimiento de la primera película, los fans me inspiraron a mí. Toda la película está impregnada de ese amor, ese aprecio y ese descubrimiento. Todas las películas tratan sobre algo más allá de lo que aparenta, pero esta no trata solo de Jennifer y Needy, trata de mí. Escribirla fue realmente muy catártico. Esto no habría sucedido si la gente no hubiera mostrado tanto cariño por la primera”.

    A Cody se unió en la charla Mason Novick, coproductor que ha leído el guion de ‘Jennifer’s Body 2’ y confirmó que “el guion es muy bueno y muy divertido, y funciona a muchos niveles diferentes. Rinde homenaje a la primera y al mismo tiempo, se burla un poco de ella, de la experiencia que supuso. Aborda muchos temas que hoy en día parecen de actualidad y de los que no se podía hablar del todo en 2009. Me encanta. Lo he leído varias veces”. El proyecto está todavía en fases tempranas de producción, sin confirmación oficial de estudio ni fechas de rodaje. Pero la alineación de fuerzas es poco habitual: Cody escribiendo, Kusama confirmando su entusiasmo y con Seyfried en pleno pico de su carrera ascendente. Esperemos que esta vez los estudios sepan el tipo de criatura con el que están lidiando.

  • ‘Dragon Ball’ ha envejecido la mar de bien, y aquí por qué
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Es así: pocas obras dentro del anime pueden presumir de una longevidad e impacto cultural comparable a Dragon Ball (1986). Desde su estreno, la obra de Akira Toriyama ha sobrevivido y desafiado al paso del tiempo.

    En una industria donde el prestigio parece lograrse cuando nos distanciamos de lo que se entiende por canónico, con series como Neon Genesis Evangelion (1995) o Cowboy Bebop (1998) dando una vuelta de 180 al formato coming of age con “villano de la semana”, Dragon Ball ha pervivido siendo, justamente, muy tradicional. Batallas-tras-otras, escalas de poder, buenos buenísimos y malos malísimos.

    Entonces, ¿por qué sigue funcionando hoy? ¿Qué hace que Dragon Ball Z (1996) mantenga su relevancia treinta años después? ¿Por qué nos interesa tanto la hipermodernidad de Dragon Ball Super (2015) como el espíritu retro de Dragon Ball Daima (2024)? Tanteemos el fenómeno más allá de la simple nostalgia.

    ‘Dragon Ball’ tiene un ADN narrativo en constante evolución

    Uno de los grandes aciertos de Dragon Ball es su flexibilidad tonal. La serie original mezclaba aventura, comedia y artes marciales con una naturalidad que todavía hoy resulta fresca. De hecho, muchos críticos consideran que esa primera etapa, la de Goku niño, posee una escritura más compacta, humorística y emocional que sus secuelas, desde la clásica Dragon Ball GT (1996) a nichos muy nicho tales que Dragon Ball Super: Super Hero (2022).

    Cuando llegó Dragon Ball Z, la serie viró hacia la épica pura, como si creciera en su mezcla genérica de manera orgánica: sagas como la de Freezer, Cell o Majin Buu redefinían el shonen de combate, Goku pasaba de ser un niño ingenuo a un adulto con familia y Gohan evolucionaba de secundario a héroe. Para mí, Dragon Ball Z: La Batalla de los Dioses (2013) es una película de padres, porque los niños que vieron la saga original son ya padres. Este envejecimiento diegético, que digería la proporción de cada uno de sus géneros sobre una fórmula estándar, también promovía la sensación de estar madurando juntos, espectador y cuento, con las historias relatadas.

    Y como nunca se pidió al anime que fuera nada más que eso, un anime –con sus fórmulas y sus repeticiones–, los spin-off destinados a estrujar la cartera no se sienten especialmente fuera de lugar. Yo ya sé que Dragon Ball: La leyenda del dragón Shenron (1986) o Dragon Ball Z: La resurrección de F (2015) son “una película más” de Dragon Ball, y ya está bien. Ahora bien, cuando hablamos del fenómeno de Bola de dragón, también deberíamos considerar el fracaso de Dragon Ball: Evolución (2009). Que no paguen justos por pecadores.

    Hay ‘Dragon Ball’ tras todos los códigos del anime actual

    Caemos en la hipérbole cada vez que apelamos al alcance de Dragon Ball, aunque no es para menos. Su influencia atraviesa generaciones y ha moldeado buena parte de los cánones narrativos que hoy asociamos al shonen. Los motivos y los combates de Naruto (2002), el espíritu bonachón de One Piece (1999); resulta imposible no vislumbrar, detrás de todos ellos, a Son Goku y familia. Vinieron ambas detrás de Dragon Ball, y ambas expandieron su legado.

    Parecerá obvio, pero uno de los ejemplos de réplica más evidentes es el uso de transformaciones como recurso dramático. Desde la irrupción del Super Saiyan hasta formas más recientes como el Ultra Instinct, la franquicia estableció un modelo que luego adoptaron y adaptaron títulos como My Hero Academia (2016) o Jujutsu Kaisen (2020). Del mismo modo, los torneos de combate, la escala constante de poder o la figura del rival convertido en aliado (con Vegeta como arquetipo) se han convertido en estándares del género. Sí, hay Dragon Ball tras todos los códigos del anime (shonen) actual.

    Pero la importancia de Dragon Ball no se limita a lo narrativo. Su papel en la expansión global del anime es igualmente determinante. Para la España de los años noventa, la serie actuó como puerta de entrada de millones de espectadores al mundo manganime, con Ataque a los titanes (2013) o Kimetsu no Yaiba (2019) beneficiándose del éxito que había abierto esa primera serie de “dibujitos animados”. Y claro, los números de taquilla de Dragon Ball Super: Broly (2018) aseguran que este abuelo está lejos de morir.

    Y este último punto podéis comprarlo más o menos, pero los foros de internet están empecinados en el humanismo que predica la obra de Akira Toriyama, hoy más necesario que nunca. Goku encarna una filosofía basada en la superación personal, una motivación impepinable e imposible de caducar. Vegeta y Piccolo evolucionan desde la arrogancia hasta la redención, y el arco de Gohan demuestra que incluso el secundario menos reluciente puede merecer una primera línea. Será todo un cuento, pero es un cuento que apetece escuchar.

  • Las películas favoritas de Ed Sheeran de ‘Star Wars’ y Batman te van a enfadar
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Los gustos cinematográficos de los famosos rara vez se aceptan sin generar debate, pero las elecciones de Ed Sheeran podrían provocar algo más que la típica mirada de desaprobación. Durante una charla con JustWatch, en lugar de nombrar títulos aclamados por la crítica, de entre los universos de La guerra de las galaxias (1977) o Batman el cantante señaló dos películas famosas por dividir opiniones: Batman y Robin (1997) y La guerra de las galaxias. Episodio I: La amenaza fantasma (1999).

    MIRA: Las películas favoritas de Star Wars y Batman de Ed Sheeran son ESCANDALOSAS

    Para los fans de toda la vida, esas elecciones están muy lejos de encabezar cualquier lista, cualquiera, estés donde estés. Pero el razonamiento de Sheeran tiene muy poco que ver con críticas o cifras de taquilla: su amor por ellas se basa en haberlas descubierto de niño. El cantante tenía solo seis años cuando Batman y Robin llegó a los cines. A esa edad, la Gotham iluminada con neones, repleto de villanos espeluznantes, se sentiría como entrar directamente en un cómic.

    Su recuerdo de La amenaza fantasma es similar, ya que fue la primera película “de verdad” del universo Star Wars que vio: “Y no puedes quitarme ese sentimiento que tengo desde niño al verlas”, dijo, defendiendo sus elecciones. Es un razonamiento bastante justo si lo piensas: el consenso crítico y los análisis retrospectivos pasan a un segundo plano cuando una película se convierte en parte de quién eres mientras creces.

    Ese tipo de apego no es exclusivo de Sheeran. Cada generación tiene un puñado de películas que los críticos “ajusticiaron”, pero que los niños convirtieron en favoritas para toda la vida. Son ese tipo de historias que vuelves a ver años después y te transportan instantáneamente al sofá del salón de tu casa de la infancia, al cine o al momento exacto en que te enamoraste del cine.

    Para los millennials, eso puede significar defender con uñas y dientes Hook (El capitán Garfio) (1991) o revisitar El retorno de las brujas (Hocus Pocus, 1993) cada Halloween. La nostalgia tiene una forma de suavizar las asperezas y amplificar el asombro, lo que cambia la reputación de películas y series con el tiempo. Vistas desde ese prisma, las favoritas de Sheeran parecen menos polémicas.

    La nostalgia ha mantenido vivas dos superproducciones polémicas

    No es ningún secreto que Batman y Robin abraza completamente el tono “camp” de los cómics y la serie clásica de Batman (1966), con colores brillantes, vestuarios elaborados y actuaciones exageradas que se sienten más cercanas a un dibujo animado en acción real que a un drama serio de superhéroes. La película apuesta fuerte por la acción desmesurada, villanos teatrales y un tono que prioriza el espectáculo visual sobre el “realismo”.

    La historia sigue a Batman (George Clooney) y Robin (Chris O'Donnell) mientras intentan detener al Sr. Frío (Arnold Schwarzenegger) y Hiedra Venenosa (Uma Thurman), que amenazan con sembrar el caos en Gotham con artilugios ingeniosos y secuencias de acción aún más llamativas, con truquillos que desembocan en aventuras absurdas. Aunque los críticos cuestionaron el tono y el guion, la película se hizo popular entre el público más joven, que veía a Batman en la gran pantalla por primera vez (y Ed Sheeran es prueba de ello).

    Dos años después, La amenaza fantasma asumió la enorme tarea de reabrir la saga de La guerra de las galaxias para una nueva generación. En lugar de continuar la historia conocida, expandió el universo con una trilogía de precuelas, nuevos mundos, nuevos personajes y un enfoque político. Aunque algunas decisiones creativas generaron intensos debates entre los puristas de Star Wars, los espectadores primerizos se sintieron atraídos por una galaxia vasta e inexplorada.

    La amenaza fantasma sigue a los caballeros Jedi Qui-Gon Jinn (Liam Neeson) y Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor), quienes descubren un complot Sith que pone en peligro la seguridad de la reina Amidala (Natalie Portman) y amenaza la estabilidad de toda la República. Aunque los críticos atacaron el ritmo de la película y la inclusión –imperdonable– del ingenuo Jar Jar Binks, para un espectador primerizo como Sheeran fue simplemente mágica.

    Por qué ver Batman y Robin (y qué ver después)

    A pesar de sus detractores, Batman y Robin es una película hecha para entretener. El vestuario, los villanos y las secuencias de acción son deliberadamente exagerados. Vista hoy, es fácil apreciar su energía colorida y su compromiso con la estética del cómic. El Batman de Clooney puede resultar algo rígido, pero se compensa con el divertido y exagerado Mr. Freeze de Schwarzenegger y la seductora Poison Ivy de Thurman.

    Puede que los críticos pongan los ojos en blanco, pero si buscas una dosis espectacular y desbordante de nostalgia, esta es la película perfecta. Después, merece la pena ver Batman: La máscara del fantasma (1993) como alternativa animada más oscura, o Batman: El comienzo (2005) de Christopher Nolan para un enfoque más “realista” del origen del personaje.

    Por qué ver La amenaza fantasma (y qué ver después)

    Aunque mucha gente disfruta criticando La amenaza fantasma, sus logros visuales y de construcción de mundo siguen siendo impresionantes. El duelo de sables de luz e incluso la larga escena de las carreras de vainas resultan inmersivos. Los arcos narrativos de los personajes también establecen las bases para toda la saga. El componente político de la historia y el entrenamiento Jedi ofrecen un trasfondo sorprendentemente rico, y los efectos digitales siguen funcionando bien incluso hoy.

    Después de revisitar La amenaza fantasma, el siguiente paso lógico es La guerra de las galaxias. Episodio II: El ataque de los clones (2002) y La guerra de las galaxias. Episodio III: La venganza de los Sith (2005), que completan el arco de las precuelas de Star Wars. Para una perspectiva clásica, la trilogía original –empezando por Una nueva esperanza (1977)– sigue siendo imprescindible. La trilogía secuela continúa con Star Wars: El despertar de la fuerza (2015), Star Wars: Los últimos Jedi (2017) y Star Wars: El ascenso de Skywalker (2019).

  • Los 10 mejores K-Dramas románticos para maratonear esta primavera
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    La primavera, con su promesa de renovación y sus días más largos, nos invita a buscar nuevas historias que nos capturen y nos hagan soñar. Y si hay un género que ha sabido conquistar corazones en todo el mundo con su mezcla única de romance, drama, comedia y giros inesperados, ese es el de los K-Dramas. 

    Desde romances épicos que desafían fronteras hasta intrigas laborales con toques de fantasía, prepárate para sumergirte en diez joyas televisivas coreana que te harán reír, llorar y, sobre todo, maratonear sin descanso.

    Crash Landing on You (2019)

    Cuando hablamos de romances que trascienden lo imaginable, Crash Landing on You se erige como un coloso. La premisa es tan audaz como encantadora: una exitosa empresaria surcoreana, Yoon Se-ri (interpretada por la carismática Son Ye-jin), aterriza de forma accidental en Corea del Norte tras un percance en parapente. Allí, su vida se entrelaza con la del estoico capitán Ri Jeong-hyeok (el impecable Hyun Bin), quien decide protegerla a toda costa. 

    Lo que sigue es una historia de amor prohibido que florece en medio de la tensión política, salpicada de momentos de humor y un drama que te mantendrá al borde del asiento. La serie no solo explora la complejidad de las relaciones humanas bajo circunstancias extremas, sino que también ofrece una mirada fascinante (aunque ficcionalizada) a la vida en Corea del Norte, algo que pocas producciones se atreven a hacer. 

    Es un relato que, a diferencia de otros dramas con tintes militares como Descendientes del sol, profundiza más en la humanidad de sus personajes y en las pequeñas victorias cotidianas, haciendo que cada interacción sea memorable. La química entre los protagonistas es innegable, elevando la narrativa a un nivel de autenticidad que pocas veces se ve en pantalla.

    Propuesta laboral (2022)

    Si lo tuyo son las comedias románticas con un ritmo trepidante y un encanto innegable, Propuesta laboral es tu billete dorado. Shin Ha-ri (Kim Se-jeong), una empleada de oficina, acepta hacerse pasar por su amiga en una cita a ciegas para ahuyentar al pretendiente. Lo que no espera es que el hombre en cuestión sea Kang Tae-moo (Ahn Hyo-seop), el mismísimo CEO de su empresa, un perfeccionista obsesionado con el trabajo. 

    La serie es una delicia visual y narrativa, que juega con los elementos clásicos del género —el contrato de relación, el jefe frío que se enamora, la identidad secreta— pero los ejecuta con una frescura y un humor que la hacen destacar. Es el tipo de K-Drama que te recuerda por qué amas las historias de amor, con diálogos ingeniosos y situaciones hilarantes. 

    A diferencia de otros dramas como King the Land, que a veces se apoyan demasiado en la perfección de sus protagonistas, Propuesta laboral abraza las imperfecciones y los malentendidos con una gracia que resulta contagiosa. 

    Mi adorable demonio (2023)

    En el cruce entre el romance, la fantasía y la comedia oscura, encontramos Mi adorable demonio. Jung Gu-won (Song Kang), un demonio que ha vivido durante siglos haciendo tratos con humanos, pierde sus poderes de forma inesperada tras un encuentro con Do Do-hee (Kim Yoo-jung), una joven heredera arrogante y cínica. Para recuperar su inmortalidad, Gu-won se ve obligado a proteger a Do-hee, lo que los lleva a un matrimonio por contrato y a una convivencia llena de chispas. 

    La serie explora la dualidad entre el bien y el mal, la humanidad y la inmortalidad, con un estilo visual deslumbrante y una banda sonora que te envuelve. Aunque comparte elementos sobrenaturales con dramas como Goblin o Doom at Your Service, Mi adorable demonio se distingue por su enfoque en la evolución de sus personajes y la química explosiva entre ellos. 

    La dinámica entre el demonio inmortal y la humana pragmática crea un contraste fascinante, donde el humor surge de las situaciones más inesperadas y el romance se cuece a fuego lento, demostrando que incluso un ser milenario puede aprender a amar.

    Un amor predestinado (2023)

    El destino y la magia se combinan en Un amor predestinado, una serie que nos sumerge en una historia de amor que desafía el tiempo. Jang Shin-yu (Rowoon), un abogado exitoso pero atormentado por una antigua maldición familiar, ve su vida cambiar cuando conoce a Lee Hong-jo (Jo Bo-ah), una funcionaria pública que posee la llave para liberarlo de su infortunio. Esta llave no es otra que un misterioso libro prohibido de hace 300 años. 

    La ficción juega con la idea de la reencarnación y los lazos kármicos, construyendo un romance que se siente predestinado. La narrativa, aunque con elementos fantásticos, se mantiene anclada en la búsqueda de la felicidad y la superación de los obstáculos. 

    A diferencia de dramas históricos de fantasía como Alquimia de almas, Un amor predestinado sitúa su magia en el contexto moderno, lo que le da un toque fresco y accesible. 

    Está bien no estar bien (2020)

    Está bien no estar bien es una obra maestra que aborda la salud mental con una sensibilidad y una profundidad pocas veces vistas en televisión. La serie nos presenta a Ko Moon-young (Seo Yea-ji), una exitosa autora de libros infantiles con trastorno de personalidad antisocial, y a Moon Gang-tae (Kim Soo-hyun), un cuidador de un hospital psiquiátrico que ha dedicado su vida a cuidar de su hermano mayor con autismo. Sus caminos se cruzan en una historia que explora el trauma, la curación y la importancia de aceptar nuestras heridas. 

    La estética de la serie es gótica y onírica, casi como un cuento de hadas oscuro, lo que refuerza su mensaje de que incluso en la oscuridad se puede encontrar la belleza y la esperanza. 

    A diferencia de otros dramas coreanos que tocan temas de salud mental, como It's Okay, That's Love, Está bien no estar bien se atreve a ser más audaz en su representación, utilizando metáforas visuales y narrativas que resuenan de manera profunda. 

    Cuando el teléfono suena (2024)

    Con un giro hacia el thriller romántico, Cuando el teléfono suena nos sumerge en la vida de un matrimonio de conveniencia que apenas se comunica. Baek Sa-eon (Yoo Yeon-seok) y Hong Hee-joo (Chae Soo-bin) llevan una vida paralela hasta que una llamada telefónica amenazante irrumpe en su rutina, obligándolos a confrontar no solo el peligro externo, sino también la distancia emocional que los separa. 

    La serie es un estudio sobre la comunicación, la confianza y cómo las crisis pueden redefinir una relación. La tensión se construye de manera magistral, manteniendo al espectador en vilo mientras los protagonistas desentrañan el misterio y, al mismo tiempo, redescubren el uno al otro. Es una propuesta que se aleja de los romances convencionales, ofreciendo una trama más madura y compleja. 

    Si bien comparte la intensidad de dramas como La flor del mal en su exploración de los secretos matrimoniales y el peligro, Cuando el teléfono suena se enfoca más en la reconstrucción de un vínculo que en su destrucción, lo que la convierte en una experiencia emocionante y conmovedora a partes iguales.

    Curso intensivo de amor (2023)

    Curso intensivo de amor nos lleva al competitivo mundo de la educación privada en Corea del Sur, pero lo hace con un corazón cálido y una historia de amor inesperada. Nam Haeng-seon (Jeon Do-yeon), una ex atleta nacional que ahora regenta una tienda de guarniciones, se ve envuelta en el frenético sistema educativo para ayudar a su hija. Allí, su camino se cruza con el de Choi Chi-yeol (Jung Kyung-ho), un instructor estrella de matemáticas, conocido por su brillantez y su personalidad excéntrica. 

    La historia es una mezcla encantadora de comedia, romance y una crítica sutil al sistema educativo, mostrando las presiones que enfrentan tanto estudiantes como padres. A diferencia de dramas que idealizan el romance sin más, Curso intensivo de amor construye una relación madura y realista, donde los protagonistas se apoyan de forma mutua en sus desafíos personales y profesionales. 

    Es una serie que, como El amor es como el chachachá, ofrece un refugio de confort y optimismo, pero con un trasfondo social más marcado que invita a reflexionar.

    Shooting Stars (2022)

    ¿Alguna vez te has preguntado cómo es la vida detrás del glamour de las estrellas de K-Pop y K-Dramas? Shooting Stars te da una mirada divertida y reveladora al mundo de la industria del entretenimiento. La serie sigue a Oh Han-byul (Lee Sung-kyung), la jefa del equipo de relaciones públicas de una agencia de talentos, y a Gong Tae-sung (Kim Young-dae), la estrella más grande de la agencia y su némesis personal. A través de sus interacciones, la serie explora los desafíos, las alegrías y los sacrificios que conlleva trabajar en el ojo público, desde la gestión de crisis hasta los rumores y las presiones constantes. 

    Es una comedia romántica ligera y refrescante que desmitifica la vida de las celebridades, mostrando el arduo trabajo de los equipos detrás de escena. A diferencia de dramas más serios sobre la industria como Recuerdos de juventud, Shooting Stars opta por un tono más cómico y optimista, haciendo hincapié en las relaciones humanas y el compañerismo. 

    Si la vida te da mandarinas... (2025)

    Ambientada en la hermosa isla de Jeju durante la década de 1950, Si la vida te da mandarinas… nos cuenta la historia de Ae-soon (Lee Ji-eun, más conocida como IU), una joven rebelde y audaz, y Gwan-sik (Park Bo-gum), un chico silencioso pero diligente que la ama de manera incondicional. La serie supone un viaje nostálgico a través del tiempo, explorando temas de juventud, amor y resiliencia en un contexto histórico y cultural único. 

    La elección de Jeju como telón de fondo, al igual que en Nuestro horizonte azul, añade una capa de belleza visual y simbolismo a la narrativa, pero con un enfoque en una época pasada que presenta una perspectiva diferente. Resulta fascinante ver cómo se desarrolla esta historia de amor y crecimiento personal en un período de grandes cambios, y cómo los protagonistas navegan por los desafíos de su tiempo con la fuerza de su espíritu y de su amor. 

    Socio sospechoso (2017)

    Cerramos la guía con una mezcla perfecta de misterio, comedia y romance con Socio sospechoso. Noh Ji-wook (Ji Chang-wook), un fiscal que se convierte en abogado, y Eun Bong-hee (Nam Ji-hyun), una pasante de derecho que se convierte en sospechosa de asesinato, se ven obligados a trabajar juntos para resolver un caso complejo. Lo que comienza como una relación profesional tensa, pronto se transforma en un romance lleno de chispas y momentos divertidos. 

    La trama es un ejemplo brillante de cómo equilibrar múltiples géneros sin perder el hilo narrativo. Los elementos de thriller mantienen la intriga, mientras que la comedia y el romance proporcionan los momentos de ligereza y calidez. La química entre Ji Chang-wook y Nam Ji-hyun es uno de los puntos fuertes de la serie, haciendo que cada interacción sea creíble y entrañable. 

    A diferencia de otros dramas puramente legales, Socio sospechoso utiliza el marco judicial para explorar las complejidades de las relaciones humanas y la búsqueda de la verdad, recordándonos a series como While You Were Sleeping por su mezcla de elementos sobrenaturales y casos legales.

  • Proyecto Salvación: todos los cambios respecto al libro, explicados
    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Proyecto Salvación (Project Hail Mary) aterrizó en los cines de España después de arrasar en taquilla en Estados Unidos y, como suele pasar con este tipo de adaptaciones, es difícil no compararla con su obra original. Y más tratándose de Andy Weir, que ya ha demostrado con The Martian lo bien que funcionan sus historias en la gran pantalla.

    En un momento donde las adaptaciones están por todos lados, como nuevas versiones de Hamnet, La Odisea, o Dune: parte tres, la pregunta siempre vuelve: ¿cómo llevas algo que ya funciona tan bien a otro formato sin perder lo que lo hace especial en primer lugar?

    Tal vez la clave esté en la suma de sus partes. Un buen reparto, directores que entiendan el tono y el propio autor siendo parte del proceso. Aquí se junta todo eso: Ryan Gosling al frente, Phil Lord y Christopher Miller (Spider-Man: un nuevo universo) detrás de cámara con Weir bien cerca, todos llevando adelante una historia con desafíos técnicos importantes y una escala bastante ambiciosa.

    Así que sí, cambios hay. Algunos necesarios, otros discutibles y varios que vale la pena mirar de cerca. Porque al final, no se trata solo de qué cambia, sino de si estos cambios ayudan a que la historia funcione mejor en pantalla.

    Un comienzo más directo (y con más ritmo)

    Uno de los cambios más claros desde el inicio es cómo la película decide contar la historia. En la novela, buena parte del arranque se centra en el proceso lento y metódico de Grace recordando quién es, mientras se recupera de un coma inducido. 

    La película va por otro lado, recorta ese proceso y acelera el ritmo desde el principio. Todo fluye más rápido, y siempre está pasando algo. Es normal, adaptar una novela de más de 500 páginas en menos de 3 horas obliga a podar sin piedad lo más que se pueda.

    Pero lo interesante no es solo lo que recorta, sino cómo logra representar el diálogo interno del personaje. En lugar de contarnos lo que Grace piensa, la película apuesta por el recurso narrativo “show, don’t tell”. Los flashbacks van soltando información poco a poco, mientras recursos como la pizarra o la sala de proyección pensada para su salud mental hacen visible su proceso interno.

    Puede que algunos detalles especiales se queden en el camino, pero si hay un acierto claro es este: la película logra ubicarnos en tiempo y espacio al mismo tiempo que Grace, justo antes de que empiece una épica aventura.

    Carl: un personaje con más presencia y más propósito

    Uno de los cambios más evidentes está en cómo la película reinterpreta a ciertos personajes, y el caso más claro es Carl. En el libro, lo más cercano sería Steve Hatch, un personal de seguridad que apenas interactúa con Grace. Aquí el personaje gana más presencia y un rol más definido dentro de la historia, ayudando con los experimentos y formando un vínculo de amistad con el científico.

    A simple vista se puede cuestionar si era necesario, sobre todo porque comparte tiempo con Grace que podría haberse dedicado a Rocky. Pero cumple una función: sirve como primer contraste y refuerza la idea del trabajo en equipo, haciendo que la relación con Rocky se sienta aún más significativa cuando por fin llega.

    Eva Stratt: del pragmatismo puro a algo más humano

    Otro cambio que seguramente va a dividir opiniones es el de Eva Stratt, uno de los personajes más interesantes de la historia. En el libro es mucho más dura, casi implacable, de esas que toman decisiones difíciles bajo la lógica de que el fin justifica los medios.

    La película mantiene ese lado firme y enfocado, pero también se permite mostrar una pequeña grieta más humana con la escena del karaoke, donde suena Sign of the Times de Harry Styles. Es un momento bonito, inesperado, de esos que te agarran sin avisar y hasta pueden sacarte unas cuantas lágrimas. Es vital que exista este momento, ya que ayuda a conectar con el peso emocional de todo lo que está en juego. En definitiva, un gran acierto.

    Rocky: el mayor reto de la adaptación

    Probablemente lo más comentado de esta adaptación sea la representación de Rocky, nuestro alien favorito. En el libro es un ingeniero brillante, curioso, algo ansioso, metódico, y con una capacidad increíble para resolver problemas. No es solo el “compañero” de Grace, es su igual. Cada uno aporta lo suyo y juntos hacen posible la misión. No existe uno sin el otro en ese escenario.

    La película mantiene esa base, pero la hace un poco más sutil. Por momentos, Rocky se acerca más a ese rol de acompañante adorable, y puede sentirse como una simplificación. Personalmente, se echan de menos más escenas de trabajo en equipo y ese despliegue de ingenio que tenía en el libro. Aun así, logra que Rocky funcione igual. Que te caiga bien, que te importe, que te emocione. Porque al final, más allá de los cambios, sigue siendo uno de los personajes más especiales y memorables de la ciencia ficción reciente.

    Menos contexto en la Tierra, más foco en la misión

    Es bastante natural que, al adaptar una historia así, haya cosas que se queden fuera. Al final, una novela que podría haber sido una miniserie tiene que condensarse, y eso implica recortes.

    En el caso de Proyecto Salvación, uno de los recortes más notorios está en todo lo que ocurre en la Tierra antes de la misión. El libro se detiene bastante en esas medidas desesperadas para ganar tiempo. Desde el proyecto en el Sahara, creando más Astrófagos, hasta la intervención en la Antártida para generar gases de efecto invernadero. Son tramas que amplían mucho el mundo y la sensación de urgencia.

    La película decide dejarlas fuera, y la historia sigue funcionando sin problemas. Todo se entiende, no se siente incompleta. Pero aun así, es difícil no pensar que habría sido increíble ver todo eso en pantalla. Porque más que relleno, eran ideas que hacían el mundo de la historia mucho más grande y un poco más inquietante también.

    Un final ampliado para cerrar mejor la historia

    Si leíste y te gustó la novela, es fácil quedarse en todo lo que falta. Los fans somos así. Pero más allá de eso, también hay que reconocer lo difícil que es adaptar una historia tan cargada de detalles… y saber valorar lo que la película sí aporta, sobre todo en el final.

    Sin entrar en spoilers, Proyecto Salvación tiene un final algo inesperado. Es parte de por qué esta historia es tan especial. La película respeta esa idea, pero suma pequeños detalles que hacen que la experiencia se sienta más completa.

    Uno de los más claros es cuando Grace pide visitar la nave de Rocky. En el libro eso nunca pasa, nos quedamos con la duda. Aquí, en cambio, la película aprovecha ese momento y nos deja verlo: Rocky le prepara un traje para que pueda entrar y compartir ese espacio con él. No cambia la historia, pero sí la experiencia, y le pone un broche de oro a la celebración y despedida entre los dos.

    Pero el cambio más significativo, probablemente sea el momento donde Stratt recibe el mensaje de Ryland y Rocky junto con las muestras de Taumoeba. Ver que las pequeñas sondas espaciales “John, Paul, George y Ringo” han llegado bien, que todo funcionó, que el sol vuelve a brillar… es un cierre que se siente más completo y con el peso que esta historia merece.

    Las diferencias son su fortaleza más grande

    Después de verla un par de veces, me queda bastante claro que la película puede convivir perfectamente con el libro sin pisarlo ni reemplazarlo. Cada uno funciona a su manera, usando el lenguaje narrativo que mejor le va a su formato para contar la misma historia.

    Los fans del libro siempre vamos a querer más (una versión extendida de cuatro horas no suena nada mal), pero más allá de eso, la película logra algo importante: mantener la esencia. Esa mezcla de ciencia, asombro y emoción, y una historia que, en el fondo, sigue siendo la misma: dos amigos brillantes, muy distintos entre sí, encontrándose en el momento justo para salvar sus mundos.

  • 8 episodios de Pokémon censurados (y su explicación)
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay franquicias que trascienden su propio género y se convierten en algo parecido a un fenómeno generacional. Pokémon es una de ellas. Lo que comenzó en 1996 como un par de videojuegos para Game Boy —Pokémon Rojo y Pokémon Azul, desarrollados por Game Freak para Nintendo— mutó en menos de dos años en un universo transmedia de proporciones difíciles de acaparar: juego de cartas, película, merchandising y, sobre todo, una serie de animación que durante décadas ha acompañado a millones de niños de todo el mundo.

    Pero detrás de esa imagen luminosa de amistades entre entrenadores y criaturas de colores, el anime de Pokémon acumula una historia bastante menos halagüeña: la de los episodios que no llegaron a emitirse, o que fueron retirados de la emisión sin mayor explicación. 

    En esta guía repasamos ocho de esos episodios, qué ocurrió en cada uno y por qué acabaron encerrados en el cajón.

    Soldado eléctrico Porygon (Pokémon, temporada 1)

    El 16 de diciembre de 1997, el episodio número 38 de la primera temporada de Pokémon fue emitido por TV Tokyo y se convirtió en el único capítulo de la serie que ha causado un daño físico real y documentado a sus espectadores. 

    La trama, en apariencia inofensiva, seguía a Ash y sus amigos internándose en el ciberespacio para reparar un sistema de transferencia de Poké Balls saboteado por el Equipo Rocket. El problema llegó hacia el final: durante una secuencia en la que Pikachu lanzaba un Impactrueno contra una serie de misiles, los destellos resultantes fueron extremadamente brillantes, con parpadeos a una frecuencia de 12 Hz durante aproximadamente cuatro segundos en casi toda la pantalla. 

    Ese mismo día, 310 niños y 375 niñas fueron llevados a los hospitales en ambulancias con náuseas, ceguera, pérdida de conciencia o convulsiones. La bolsa de valores de Tokio y las acciones de Nintendo cayeron 400 yens y las emisiones de Pokémon en Japón se suspendieron durante cuatro meses. 

    El suceso fue bautizado por la prensa japonesa como «Pokémon Shock» y el episodio no volvió a emitirse en ningún lugar del mundo. La ironía más cruel del asunto es que el causante técnico fue Pikachu, la mascota indiscutible de la franquicia, pero la condena la pagó Porygon, que desde ese día desapareció prácticamente del anime

    ¡Batalla en la isla temblorosa! Dojoach VS Namazun (Pokémon: Generación Avanzada, temporada 8)

    Este episodio tiene la particularidad de ser el único de la lista cuya censura no tuvo nada que ver con su contenido, sino con el momento en que iba a emitirse. La trama seguía a Ash y sus amigos viajando hasta una isla donde el Pokémon Whiscash provocaba un terremoto. El episodio estaba fijado para emitirse en Japón el 4 de noviembre de 2004, pero días antes se produjo el Terremoto de Chūetsu, el 23 de octubre de ese mismo año, y la cadena decidió discontinuarlo para no remover el dolor de quienes lo habían vivido.

    Lo notable del caso es que a pesar de tratarse de un problema que en principio solo afectaba a Japón, el episodio tampoco llegó a emitirse en Occidente. La decisión fue preventiva y, en cierta forma, comprensible desde el punto de vista de la sensibilidad social: que un programa infantil emita de forma tan alegre imágenes de terremotos ficticios mientras la población real todavía entierra a sus muertos no es la mejor estrategia editorial. 

    La coincidencia temática fue suficiente para que el episodio quedara enterrado de forma definitiva, sin que nadie pareciera considerar recuperarlo una vez pasado el duelo. Un destino que comparte, como veremos, con otros dos episodios más.

    ¡Equipo Rocket contra Equipo Plasma! Parte 1 (Pokémon: Blanco y Negro, temporada 14)

    Los episodios 683 y 684 de la serie tienen la distinción de ser los únicos de la lista que nunca llegaron a emitirse en ningún lugar del mundo, ni siquiera en Japón. El vigésimo tercer episodio de la decimocuarta temporada fue censurado a nivel mundial junto con el número 684 por el terremoto y tsunami que azotó a Japón el 11 de marzo de 2011. 

    Los dos capítulos presentaban el debut del Equipo Plasma en el anime, en un doble episodio especial que los enfrentaba al Equipo Rocket, y estaban programados para emitirse el 17 y el 24 de ese mismo mes.

    El terremoto y tsunami de Tōhoku —uno de los peores desastres naturales de la historia de Japón, con casi veinte mil muertos— hizo que los productores aplazaran primero y cancelaran después la emisión de los dos capítulos. Algunos elementos narrativos de ambos episodios fueron reciclados en capítulos posteriores, y la eliminación de este doble arco también dejó sin explicación el cambio de uniforme del Equipo Rocket, que pasó del negro al blanco sin que los espectadores hubieran visto la transición. 

    ¡Equipo Rocket contra Equipo Plasma! Parte 2 (Pokémon: Blanco y Negro, temporada 14)

    El vigésimo cuarto episodio de la decimocuarta temporada fue censurado mundialmente junto con el número 683 por el mismo terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011. A pesar de no haberse emitido nunca, el guión del episodio apareció tiempo después en un sitio de subastas en Japón, y finalmente un usuario de los foros de Bulbagarden contactó con quien lo había comprado, que compartió una copia escaneada.

    Gracias a esos documentos fue posible conocer algunos detalles de la trama: el Equipo Rocket se había infiltrado en una fiesta de etiqueta en Ciudad Castelia, y personajes como Cilan, la profesora Juniper y Looker se disfrazaban para acceder a la celebración y desenmascarar la operación. 

    Es un episodio que, leído hoy, parece bastante inocuo, lo que refuerza la idea de que la cancelación no fue una decisión sobre el contenido del capítulo, sino sobre el contexto en que debía verse. El dolor colectivo de una tragedia real no entiende de ficciones sin relación directa, y la productora prefirió no arriesgarse. 

    Vacaciones en Acapulco (Pokémon, temporada 1)

    El motivo de esta censura fue que James utiliza senos postizos con el fin de hacerse pasar por una chica y ganar un concurso de belleza. Fue censurado en España e Hispanoamérica, y también en un principio en EE. UU., aunque terminó emitiéndose allí el 24 de junio de 2000 en una versión completamente editada que elimina la escena polémica.

    El episodio, que transcurre en una playa y gira en torno a un concurso de trajes de baño, incluía a James disfrazado con biquini y prótesis hinchables, burlándose en voz alta del escaso pecho de Misty. La escena fue suficiente para que 4Kids la cortara de raíz. 

    Hay algo curioso en esta decisión: la comicidad del disfraz era coherente con el tipo de humor que el anime japonés ya practicaba en series como Ranma ½, donde los cambios de género eran un recurso recurrente y nadie parecía perturbado por ello. Que aquí se considerara inapropiado dice más sobre las convenciones del entretenimiento infantil estadounidense de finales de los noventa que sobre cualquier cosa que ocurriera en el episodio. 

    La censura generó además un problema de continuidad, ya que en un episodio posterior Ash recuerda este encuentro con su madre y el profesor Oak, e incluso se ven imágenes del episodio censurado en su memoria, lo que alertó a los espectadores más atentos de que algo faltaba en la trama.

    La leyenda de Miniryu (Pokémon, temporada 1)

    Este episodio, el número 35 de la serie original, fue el segundo censurado por 4Kids Entertainment y la razón fue el uso excesivo de armas: tanto el guardia de la Zona Safari como los miembros del Equipo Rocket aparecen empuñando pistolas y rifles en varias escenas del capítulo. 

    Para los estándares del entretenimiento infantil occidental de la época, mostrar a un adulto apuntando con un arma real en un dibujo animado de horario de tarde era terreno vedado, y 4Kids no dudó en retirarlo.

    Lo que hace de este episodio un caso problemático desde el punto de vista narrativo es lo que contenía y que ya no puede verse: aquí es donde Ash captura sus treinta Tauros en la Zona Safari, un hecho que la serie menciona de forma repetida en episodios posteriores. 

    El profesor Oak hace referencia a ellos, y uno de esos Tauros es utilizado por Ash en la Liga Naranja contra el líder supremo Drake. En otras palabras: para esquivar unas escenas de armas que tampoco eran violentas, 4Kids creó un agujero de continuidad que afectó a temporadas enteras. 

    La cueva de hielo (Pokémon: La Búsqueda del Maestro, temporada 5)

    Este episodio de la quinta temporada fue descontinuado por 4Kids y también en Asia, siendo la primera prohibición extendida de un capítulo de Pokémon en cuatro años. La razón oficial fue la presencia del Pokémon Jynx, cuyo diseño original —piel negra, labios prominentes, melena rubia y rasgos humanoides femeninos— fue señalado como un estereotipo racial hacia la comunidad afroamericana. En este episodio, Jynx no era un personaje secundario ni un cameo: tenía un papel central en la trama, lo que hacía imposible editar su aparición sin destruir el capítulo entero.

    El diseño de Jynx, acusado de evocar los estereotipos raciales de principios del siglo XX que representaban a los afroamericanos con rasgos exagerados, llevó no solo a la censura de este episodio sino también a la revisión de su apariencia en todos los materiales posteriores: a partir de la sexta temporada, Jynx fue rediseñado con la piel morada. 

    El problema, sin embargo, era que el daño ya estaba hecho y el personaje quedó prácticamente desterrado de la serie. Es un caso que invita a reflexionar sobre quién diseña y quién supervisa los personajes antes de que lleguen a millones de hogares, y sobre los procesos —o la ausencia de ellos— que deberían detectar este tipo de errores antes de la emisión.

    Tentacool & Tentacruel (Pokémon, temporada 1)

    Este capítulo tiene la particularidad de haber sido emitido y de no haber sido censurado por su contenido original, sino por la fecha. Tentacool y Tentacruel se emitió por primera vez el 1 de octubre de 1998 en Kid's WB y fue censurado solo en Estados Unidos después de los atentados del 11 de septiembre de 2001: una escena mostraba al Pokémon Tentacruel destruyendo edificios a su alrededor, y aquellas imágenes de estructuras derrumbándose resultaron insoportables para los espectadores estadounidenses en ese contexto. 4Kids decidió no volver a emitirlo.

    La comparación con lo ocurrido con Tentacruel y otros episodios retirados tras el 11-S en distintas franquicias —desde episodios de Los Simpsons hasta películas que eliminaron las Torres Gemelas de sus planos de montaje— revela hasta qué punto los atentados redibujaron el imaginario visual de toda la industria del entretenimiento. 

    La diferencia es que, en este caso, la serie era infantil y la imagen de un monstruo gigante aplastando un rascacielos adquiría una resonancia que sus creadores no podían haber anticipado en 1998. Cuando Cartoon Network obtuvo los derechos de emisión, el episodio volvió a programarse con normalidad. 

  • Las series de anime de la primavera de 2026 que sí merecen el hype
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    La primavera da múltiples razones al mundo otaku para quedarse en casa: para el anime, abril es temporada alta. Por ello, como tenemos respeto por vuestra salud física y mental, aquí seleccionamos cinco series de anime que se estrenarán durante las semanas que vienen y que sí valen la pena.

    Se nos quedan fuera lo nuevo de Dr. Stone (2019), porque no destaca ni profundiza demasiado en lo argumental o lo visual, y animes como Marriage Toxin (2026) tienen premisas limítrofas entre lo curioso y lo avergonzante. Si ves cualquiera de las cinco series que te recomiendo, sin duda acertarás.

    Temporada 22 de ‘One Piece’ (1999): El Arco de Elbaph

    Estreno: abril 2026

    Ni con el triunfo de la versión en imagen real de Netflix, que ha vuelto One Piece (2023) un fenómeno global, decae el hype por el anime de One Piece (1999). La temporada 22 de la serie sobre los personajes de Eiichiro Oda llega a uno de sus momentos más emblemáticos, el arco de Elbaph, adelantado en el Jump Festa del año pasado y que –esperemos– propulse a la tropa del Sombrero de Paja un pasito más cerca del tesoro.

    En el manga, el arco de Elbaph veía el reencuentro de Nico Robin con su salvador Jaguar D. Saul y la presentación del tan anunciado Príncipe Loki, piezas clave. Además, veremos qué sucede con la historia de falso culpable en la que Luffy se ha visto involucrado. Mi único “pero” es que el anime se ha tomado no pocos capítulos de relleno para llegar hasta aquí.

    Steel Ball Run: JoJo’s Bizarre Adventure (2026)

    Estreno: marzo 2026

    JoJo's Bizarre Adventure (2012) no necesita presentación alguna, y su séptimo arco es en el manga fácilmente uno de sus episodios cumbre, tanto a nivel narrativo como artístico. El estilo de Hirohiko Araki experimenta un cambio notable en Steel Ball Run: JoJo’s Bizarre Adventure (2026), al igual que sus prioridades narrativas, así que esperamos que la adaptación de Netflix esté a la altura.

    La historia gira en torno a una carrera a caballo, de punta a punta del Oeste americano, una road-movie a toda castaña que lleva a Johnny Joestar a aliarse con el forajido Gyro Zeppeli, en versiones alternativas (mucho más molonas) que en el arco de Sangre fantasma.

    Temporada 4 de ‘Re: Zero -Starting Life in Another World’ (2016)

    Estreno: abril 2026

    Durante tres temporadas, la serie Re: Zero -Starting Life in Another World (2016) se ha centrado en Natsuki Subaru, un protagonista de isekai bastante común, si atendemos a la media dentro del ranking de los isekai con premisas más locas. El tráiler de la cuarta temporada, sin embargo, promete un volantazo importante con la presentación de Shaula, guardiana de la Torre de las Pléyades en las dunas de Augria.

    Las novelas de Tappei Nagatsuki, extremadamente populares, priorizaron la emoción antes que la aventura, por lo que esperamos de este nuevo arco un desarrollo mucho más cercano a otro anime que ha funcionado de maravilla este año pasado, Sōsō no Frieren (2023).

    Daemons of the Shadow Realm (2026)

    Estreno: abril 2026

    Daemons of the Shadow Realm (2026) está basado en el nuevo manga de Hiromu Arakawa, creadora de Fullmetal Alchemist: Brotherhood (2009). La historia sigue a Yuru, un joven que vive en una aldea montañosa aislada cuya vida cambia, un día y de la nada, cuando helicópteros modernos atacan el lugar.

    Dices: bua, tu típico arranque a lo Ataque a los titanes (2013), pero con una ambientación feudal, a lo Dororo (2019). Pues bien, aunque podría ser una mezcla entre ambas, no lo es. Arakawa sabe cómo mezclar fórmulas de ficción, con mundos complejos y personajes de calado. Además, el estudio Bones Film no hacen “cualquier cosa” con el material entre manos: ved Cowboy Bebop, la película: Llamando a las puertas del cielo (2001) o Mob Psycho 100 (2016).

    Witch Hat Atelier (2025)

    Estreno: abril 2026

    El manga de Witch Hat Atelier (2025) es una de las obras más celebradas de los últimos años, y el estreno de su adaptación a serie lleva semanas siendo tema central de conversación dentro del núcleo duro de fans del anime.

    La protagonista, Coco, sueña con convertirse en bruja pese a no tener habilidades innatas, así que cuando finalmente logre sus poderes –en una versión adulta de My Hero Academia (2016) o de Little Witch Academia (2017)– lo hará bajo “un gran coste personal”, promete la sinopsis. Los avances anticipan un mundo rico y complejo, donde el arte de Kamome Shirahama destaca especialmente. Si venís buscando un anime boutique, yo me acercaría a Witch Hat Atelier.

  • El primer crossover de Nintendo en pantalla se emitió 40 años antes de ‘Super Mario Galaxy’
    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Con el estreno de Super Mario Bros Galaxy: La película (2023) y la expectación creciente por lo que la franquicia cinematográfica de Nintendo tiene preparado en el futuro, mucha gente ya está hablando de crossovers, universos expandidos y personajes de distintos juegos compartiendo pantalla como si fuese una idea nueva.

    Pero Nintendo es muy antigua, amigos. Hace ya 36 años, un estudio de animación canadiense llamado DiC metió en el mismo cóctel a Simon Belmont de ‘Castlevania’, a Mega Man, a Kid Icarus y a Mother Brain de ‘Metroid’, les añadió un adolescente californiano con un mando de NES en el cinturón y lo llamó Capitán N: El amo del juego (1989). Te contamos la historia de la serie que inventó el multiverso de Nintendo mucho antes de que nadie supiese que lo necesitaba.

    El chico de la profecía: el origen de Capitán N

    La historia del personaje empieza, curiosamente, sin nada que ver con la animación. A finales de 1988, Randy Studdard, editor de la revista Nintendo Power, publicó en dos partes un relato corto en prosa titulado ‘Captain Nintendo’ en el que un empleado de la compañía recibía poderes tras un accidente con café derramado sobre microchips sensibles —una versión de fantasía de currante en electrónica del típico origen de superhéroes—. La historia enfrentaba a ese personaje con Mother Brain, que cobraba vida por el mismo accidente, y le daba la capacidad de traer al mundo real a héroes de los videojuegos de la NES.

    Nintendo vio potencial en la idea, la pasó a su departamento de marketing, y ahí Studdard, según sus propias palabras, perdió todo el control creativo. Aquí entró DiC Entertainment, el estudio responsable de Inspector Gadget *(1983) y Los auténticos cazafantasmas (1986), que ya estaba desarrollando por su cuenta una serie de animación crossover con personajes de Nintendo. El proyecto inicial se llamaba ‘Buddy Bo’y, estaba basado vagamente en el juego ‘Paperboy’, y ya incluía algunos diseños de personajes como Pit y King Hippo. Cuando DiC y Nintendo fundieron los dos conceptos, nació Capitán N, que se estrenó en la NBC el 9 de septiembre de ese año como parte del tradicional bloque de dibujos animados de los sábados por la mañana, que es como los niños de los 80 veíamos estas cosicas.

    El nombre de Nintendo desapareció del título definitivo por cuestiones legales—aunque en España se lista en algunos sitios como emitido bajo el nombre “Capitán Nintendo”—, lo que suena a paradoja, siendo un proyecto principalmente basado en todo lo que la casa tenía que ofrecer. Pero precisamente esa es la trampa, el Congreso estadounidense estaba debatiendo en aquellas fechas la Children's Television Act, que limitaría la publicidad en la programación infantil, y a DiC no le apetecía que la serie fuera catalogada abiertamente como un anuncio de 22 minutos por episodio. “La 'N' era lo más que podíamos poner”, reconocería el guionista Jeffrey Scott años después.

    El protagonista de la serie es Kevin Keene, un adolescente de Northridge, California, apasionado de los videojuegos, que es absorbido por su televisor junto a su perro Duke a través de algo llamado la Zona de Teletransporte Definitiva. Al otro lado le espera Videolandia: un universo donde cada dimensión es un videojuego de NES diferente, conectados entre sí como mundos paralelos. Sí, estás pensando bien, es prácticamente Ready Player One (2018). Solo que aquí, la Princesa Lana, gobernante de ese multiverso a falta de su padre el Rey Charles —secuestrado por Mother Brain antes de que empiece la serie—, convoca a Kevin por una profecía para liderar al Equipo N. Nada de esto tiene demasiado sentido narrativo, pero los dibujos de 1989 funcionaban con otras reglas.

    El reparto más raro de un producto Nintendo

    Pero si Capitán N: el amo del juego empieza a reaparecer en la memoria de muchos no es por su protagonista, un chaval genérico con una chaqueta varsity con la letra “N” sino lo lejos que está la pandilla que le rodea de parecerse a sus versiones originales en los juegos. Simon Belmont, el cazador de vampiros de ‘Castlevania’, no es el estoico guerrero medieval que conocemos, sino un narcisista con bronceado y pelo engominado que se mira al espejo todo el rato. Mega Man tiene color verde en lugar de azul, porque el diseñador Fil Barlow recordó mal su aspecto tras haberlo visto en una pantalla pequeña una sola noche, y nadie en las compañías implicadas corrigió el error. También ponía la palabra “Mega” a cualquier frase —“¡mega mola!”— y Kid Icarus hacía lo propio añadiendo “-icus” al final de las palabras.

    Los villanos iban por el mismo camino. Mother Brain, el cerebro alienígena de Metroid, fue dotada de tentáculos, y una personalidad inspirada, sin disimulo, en Audrey II, la planta carnívora de La tienda de los horrores (1986). De hecho, compartían actor de voz: Levi Stubbs, cantante de los Four Tops, que le daba a la villana un peculiar registro entre diva Broadway y monstruo de película de serie B. A su lado, King Hippo y el Mago Berenjena hacían de dúo cómico torpe, en la tradición de Bebop y Rocksteady de las Tortugas Ninja. El Dr. Wily de ‘Mega Man’ completaba el equipo del mal como mad doctor de turno. La lista de personajes que fueron apareciendo en las tres temporadas es un documento arqueológico de lo que era el catálogo de Nintendo en 1989.

    Donkey Kong es un gorila de tamaño de King Kong que odia las visitas. Link y la Princesa Zelda, que se incorporaron en la segunda temporada con los mismos actores de voz de la serie The Legend of Zelda (1989) que había cancelado. También salieron el Señor del Dragón de ‘Dragon Quest’, Medusa de ‘Kid Icarus,’ y el Conde Drácula de ‘Castlevania’, representado como un aristócrata torpe y patético. Ya en la tercera temporada pasaron cosas que solo la tele infantil de principios de los noventa puede explicar, con apariciones de versiones animadas de los deportistas Bo Jackson y Larry Bird como personajes, procedentes de sus respectivos videojuegos oficiales. Hasta aparecía la Game Boy, una consola portátil gigante con cara hecha de píxeles que podía volar. Para que luego pensemos que estamos en un mundo de entretenimiento dependiente de cameos y apariciones sorpresa.

    Por qué cayó en el olvidó y ahora vuelve

    Capitán N: el amo del juego duró tres temporadas y 34 episodios entre 1989 y 1991, víctima de una confluencia de factores de la nueva década. Uno de ellos fue que la NBC recortó el presupuesto del bloque infantil del sábado de forma progresiva, lo que se iba notando en episodios más cortos, animación de calidad discutible y ausencia notable de Simon Belmont y Mega Man porque DiC había decidido que pagar las royalties a Konami y Capcom para usar a sus personajes no compensaba. La tercera temporada, de hecho, no entraba en el DVD de “serie completa” que publicó Shout Factory en 2007, porque su licencia era distinta al estar empaquetada junto a la serie Super Mario World, incluso hay un episodio fantasma que solo circula en copias de VHS grabadas de las emisiones originales.

    Ahora no es que sea recordada con mucho cariño por los fans, aunque tiene un carácter de rareza que siempre vuelve a salir en la conversación. Sobre todo si nos ponemos a ver cuántas obras han hecho algo parecido, incluyendo la película de Spielberg mencionada antes. ¡Rompe Ralph! (2012), por ejemplo, construye toda su premisa sobre personajes de videojuegos de universos distintos compartiendo un espacio y cruzándose entre dimensiones, es decir, una mecánica estructuralmente idéntica a Videolandia en donde entraban luchadores de ‘Street Fighter’, Sonic, el comecocos y hasta las princesas Disney. Pixels (2015) recupera la idea de iconos de los arcades clásicos irrumpiendo en el mundo real, que era exactamente la fantasía original de Studdard en las páginas de Nintendo Power. Por no hablar de las distintas películas de Lego.

    Dentro de Nintendo, Super Mario Bros: La película (2023) ya iba sembrando con mucho cuidado referencias a otros títulos de Nintendo con tuberías que conectan mundos que parecen calcadas del manual de construcción de universo que Capitán N improvisó sobre la marcha 34 años antes. Pero a pesar de que la historia se repite en Galaxy, Capitán N: el amo del juego no pinta a que vaya a celebrarse, y es que a Nintendo nunca le ha ido mucho mirar hacia atrás. La compañía ahora lleva un control meticuloso de sus propiedades intelectuales, y estas adaptaciones de los ochenta y noventa pertenecen a una época en que cedieron la mano y, como la primera adaptación de acción real de Super Mario, no es algo de lo que estén orgullosos.

    Sin embargo, tampoco se puede borrar de la existencia, y la serie puede verse en YouTube, y copias de vídeo doméstico, y al menos vive en el recuerdo feliz de una generación que se levantaba temprano el fin de semana porque la cita con sus personajes favoritos de la NES compartiendo pantalla era la cosa más emocionante de toda la semana. Pues, en ese aspecto se ha demostrado que la cosa no ha cambiado mucho, así que veremos cómo se ven todos los crossovers de marcas que estamos viviendo ahora dentro de cuatro décadas y cómo se habla de ello.

    Con el estreno de Super Mario Bros Galaxy: La película (2023) y la expectación creciente por lo que la franquicia cinematográfica de Nintendo tiene preparado en el futuro, mucha gente ya está hablando de crossovers, universos expandidos y personajes de distintos juegos compartiendo pantalla como si fuese una idea nueva.

    Pero Nintendo es muy antigua, amigos. Hace ya 36 años, un estudio de animación canadiense llamado DiC metió en el mismo cóctel a Simon Belmont de ‘Castlevania’, a Mega Man, a Kid Icarus y a Mother Brain de ‘Metroid’, les añadió un adolescente californiano con un mando de NES en el cinturón y lo llamó Capitán N: El amo del juego (1989). Te contamos la historia de la serie que inventó el multiverso de Nintendo mucho antes de que nadie supiese que lo necesitaba.

    El chico de la profecía: el origen de Capitán N

    La historia del personaje empieza, curiosamente, sin nada que ver con la animación. A finales de 1988, Randy Studdard, editor de la revista Nintendo Power, publicó en dos partes un relato corto en prosa titulado ‘Captain Nintendo’ en el que un empleado de la compañía recibía poderes tras un accidente con café derramado sobre microchips sensibles —una versión de fantasía de currante en electrónica del típico origen de superhéroes—. La historia enfrentaba a ese personaje con Mother Brain, que cobraba vida por el mismo accidente, y le daba la capacidad de traer al mundo real a héroes de los videojuegos de la NES.

    Nintendo vio potencial en la idea, la pasó a su departamento de marketing, y ahí Studdard, según sus propias palabras, perdió todo el control creativo. Aquí entró DiC Entertainment, el estudio responsable de Inspector Gadget *(1983) y Los auténticos cazafantasmas (1986), que ya estaba desarrollando por su cuenta una serie de animación crossover con personajes de Nintendo. El proyecto inicial se llamaba ‘Buddy Bo’y, estaba basado vagamente en el juego ‘Paperboy’, y ya incluía algunos diseños de personajes como Pit y King Hippo. Cuando DiC y Nintendo fundieron los dos conceptos, nació Capitán N, que se estrenó en la NBC el 9 de septiembre de ese año como parte del tradicional bloque de dibujos animados de los sábados por la mañana, que es como los niños de los 80 veíamos estas cosicas.

    El nombre de Nintendo desapareció del título definitivo por cuestiones legales—aunque en España se lista en algunos sitios como emitido bajo el nombre “Capitán Nintendo”—, lo que suena a paradoja, siendo un proyecto principalmente basado en todo lo que la casa tenía que ofrecer. Pero precisamente esa es la trampa, el Congreso estadounidense estaba debatiendo en aquellas fechas la Children's Television Act, que limitaría la publicidad en la programación infantil, y a DiC no le apetecía que la serie fuera catalogada abiertamente como un anuncio de 22 minutos por episodio. “La 'N' era lo más que podíamos poner”, reconocería el guionista Jeffrey Scott años después.

    El protagonista de la serie es Kevin Keene, un adolescente de Northridge, California, apasionado de los videojuegos, que es absorbido por su televisor junto a su perro Duke a través de algo llamado la Zona de Teletransporte Definitiva. Al otro lado le espera Videolandia: un universo donde cada dimensión es un videojuego de NES diferente, conectados entre sí como mundos paralelos. Sí, estás pensando bien, es prácticamente Ready Player One (2018). Solo que aquí, la Princesa Lana, gobernante de ese multiverso a falta de su padre el Rey Charles —secuestrado por Mother Brain antes de que empiece la serie—, convoca a Kevin por una profecía para liderar al Equipo N. Nada de esto tiene demasiado sentido narrativo, pero los dibujos de 1989 funcionaban con otras reglas.

    El reparto más raro de un producto Nintendo

    Pero si Capitán N: el amo del juego empieza a reaparecer en la memoria de muchos no es por su protagonista, un chaval genérico con una chaqueta varsity con la letra “N” sino lo lejos que está la pandilla que le rodea de parecerse a sus versiones originales en los juegos. Simon Belmont, el cazador de vampiros de ‘Castlevania’, no es el estoico guerrero medieval que conocemos, sino un narcisista con bronceado y pelo engominado que se mira al espejo todo el rato. Mega Man tiene color verde en lugar de azul, porque el diseñador Fil Barlow recordó mal su aspecto tras haberlo visto en una pantalla pequeña una sola noche, y nadie en las compañías implicadas corrigió el error. También ponía la palabra “Mega” a cualquier frase —“¡mega mola!”— y Kid Icarus hacía lo propio añadiendo “-icus” al final de las palabras.

    Los villanos iban por el mismo camino. Mother Brain, el cerebro alienígena de Metroid, fue dotada de tentáculos, y una personalidad inspirada, sin disimulo, en Audrey II, la planta carnívora de La tienda de los horrores (1986). De hecho, compartían actor de voz: Levi Stubbs, cantante de los Four Tops, que le daba a la villana un peculiar registro entre diva Broadway y monstruo de película de serie B. A su lado, King Hippo y el Mago Berenjena hacían de dúo cómico torpe, en la tradición de Bebop y Rocksteady de las Tortugas Ninja. El Dr. Wily de ‘Mega Man’ completaba el equipo del mal como mad doctor de turno. La lista de personajes que fueron apareciendo en las tres temporadas es un documento arqueológico de lo que era el catálogo de Nintendo en 1989.

    Donkey Kong es un gorila de tamaño de King Kong que odia las visitas. Link y la Princesa Zelda, que se incorporaron en la segunda temporada con los mismos actores de voz de la serie The Legend of Zelda (1989) que había cancelado. También salieron el Señor del Dragón de ‘Dragon Quest’, Medusa de ‘Kid Icarus,’ y el Conde Drácula de ‘Castlevania’, representado como un aristócrata torpe y patético. Ya en la tercera temporada pasaron cosas que solo la tele infantil de principios de los noventa puede explicar, con apariciones de versiones animadas de los deportistas Bo Jackson y Larry Bird como personajes, procedentes de sus respectivos videojuegos oficiales. Hasta aparecía la Game Boy, una consola portátil gigante con cara hecha de píxeles que podía volar. Para que luego pensemos que estamos en un mundo de entretenimiento dependiente de cameos y apariciones sorpresa.

    Por qué cayó en el olvidó y ahora vuelve

    Capitán N: el amo del juego duró tres temporadas y 34 episodios entre 1989 y 1991, víctima de una confluencia de factores de la nueva década. Uno de ellos fue que la NBC recortó el presupuesto del bloque infantil del sábado de forma progresiva, lo que se iba notando en episodios más cortos, animación de calidad discutible y ausencia notable de Simon Belmont y Mega Man porque DiC había decidido que pagar las royalties a Konami y Capcom para usar a sus personajes no compensaba. La tercera temporada, de hecho, no entraba en el DVD de “serie completa” que publicó Shout Factory en 2007, porque su licencia era distinta al estar empaquetada junto a la serie Super Mario World, incluso hay un episodio fantasma que solo circula en copias de VHS grabadas de las emisiones originales.

    Ahora no es que sea recordada con mucho cariño por los fans, aunque tiene un carácter de rareza que siempre vuelve a salir en la conversación. Sobre todo si nos ponemos a ver cuántas obras han hecho algo parecido, incluyendo la película de Spielberg mencionada antes. ¡Rompe Ralph! (2012), por ejemplo, construye toda su premisa sobre personajes de videojuegos de universos distintos compartiendo un espacio y cruzándose entre dimensiones, es decir, una mecánica estructuralmente idéntica a Videolandia en donde entraban luchadores de ‘Street Fighter’, Sonic, el comecocos y hasta las princesas Disney. Pixels (2015) recupera la idea de iconos de los arcades clásicos irrumpiendo en el mundo real, que era exactamente la fantasía original de Studdard en las páginas de Nintendo Power. Por no hablar de las distintas películas de Lego.

    Dentro de Nintendo, Super Mario Bros: La película (2023) ya iba sembrando con mucho cuidado referencias a otros títulos de Nintendo con tuberías que conectan mundos que parecen calcadas del manual de construcción de universo que Capitán N improvisó sobre la marcha 34 años antes. Pero a pesar de que la historia se repite en Galaxy, Capitán N: el amo del juego no pinta a que vaya a celebrarse, y es que a Nintendo nunca le ha ido mucho mirar hacia atrás. La compañía ahora lleva un control meticuloso de sus propiedades intelectuales, y estas adaptaciones de los ochenta y noventa pertenecen a una época en que cedieron la mano y, como la primera adaptación de acción real de Super Mario, no es algo de lo que estén orgullosos.

    Sin embargo, tampoco se puede borrar de la existencia, y la serie puede verse en YouTube, y copias de vídeo doméstico, y al menos vive en el recuerdo feliz de una generación que se levantaba temprano el fin de semana porque la cita con sus personajes favoritos de la NES compartiendo pantalla era la cosa más emocionante de toda la semana. Pues, en ese aspecto se ha demostrado que la cosa no ha cambiado mucho, así que veremos cómo se ven todos los crossovers de marcas que estamos viviendo ahora dentro de cuatro décadas y cómo se habla de ello.

  • Outlander temporada 8, episodio 5: El final explicado
    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    En el episodio 5 de la temporada 8 de Outlander (2014-2026) titulado ‘Enviado por el diablo’, Jaime llama a la puerta del diablo…y este responde. Aunque bastante tarde, tenemos que decir.

    Una vez que Jaime recibe el aviso de lo que Cunningham y sus hombres planean, él se dedica a preparase para la batalla. Sabe que todo se desatará en la Logia, es el único lugar donde tiene sentido. Así que Jaime reúne a sus hombres leales de la prisión más todos los que lo seguirían a cualquier parte para que lo ayuden. 

    Mientras que unos tienen armas para la batalla que se desatará, Jamie envía a Kenzie con una carta dirigida a Cleveland con órdenes de entregársela en mano. A pesar de que Jamie tiene hombres leales a su lado, que morirán por él si hace falta, no sabe cuántos hombres leales tiene Cunningham en el Cerro. Y, por si fuera poco, Cunningham ya se preparó refuerzos…así que Jamie procuró hacer lo mismo.

    Cleveland y su milicia son los únicos aliados externos con los que Jamie podría contar. Él sabe que pidiéndole ayuda a alguien como Cleveland está haciendo un trato con el mismo diablo…pero no tiene otro remedio. 

    Sin embargo, como es de esperar, Cleveland no responde a la petición de ayuda de Jamie como él necesita. Así, Jamie y sus hombres logran atrapar a Cunningham y sus secuaces sin su ayuda. Pero Cleveland se presenta al día siguiente como si nada. Cuando sabe que ya es tarde. 

    Está claro que Cleveland se vengó de la negativa de Jamie a unirse a su milicia y de su evidente desprecio dejando que se las apañara solo. Pero se aseguró de acudir al día siguiente al Cerro para, si Jamie sigue vivo, poder aparentar ante él que acudió a su llamada de auxilio. Forzando así una alianza con Jamie que de otro modo no habría aceptado. 

    Y así termina ‘Enviado por el diablo’, con Jamie invitando, a regañadientes, a Cleveland a charlar sobre los siguientes pasos que darán…juntos.

    Las mejores teorías sobre lo que sucederá entre Cleveland y Jamie

    Ya no es sorpresa para nadie que el fandom de Outlander (2014-2026) tiene las mejores teorías. Y el asunto entre Cleveland y Jamie no es una excepción. Y, aunque todas están bien pensadas, como siempre, hay alguna que otra que encaja casi a la perfección.

    Una de las mejores teorías es que, tras aliarse con Cleveland, Jamie está caminando directamente hacia la profecía del libro de Frank Randall. Está claro que Jamie no puede contar con Cleveland y su milicia para ayudarlo, pero Jamie lo llamó…y Cleveland vino. Eso significa que deberán llegar a algún tipo de acuerdo. 

    Jamie está formando su propia milicia así que tal vez ambas milicias sean aliadas y todos terminen luchando juntos en Kings Mountain. Así, Cleveland y su milicia serían el vehículo que llevará a Jamie a la Batalla de Kings Mountain, donde Frank predijo que "James Fraser caería". Y esta teoría parece perfecta a nuestros ojos porque Cleveland es una figura histórica real, al igual que el Mayor Ferguson.

    La historia nos indica que Cleveland lideró a su milicia, los "Overmountain Men", en la batalla de Kings Mountain. En ésta, los patriotas rodearon la montaña y aniquilaron a las fuerzas del Mayor Patrick Ferguson. Por lo que Cleveland luchará junto con su milicia en la batalla donde sabemos que Jamie “morirá”. Así que tiene sentido que su milicia y la de Jamie luchen juntas…contra el Mayor Ferguson nada menos, que es a quien Cunningham obedecía.

    Otra buena teoría es que la amistad—aunque dañada—de Jamie con Lord John, o incluso su parentesco con William, podría traerle problemas con Cleveland, así como la negativa de Jamie a seguir sus métodos. Eso pondría en peligro no sólo a Jamie, si no también al Cerro porque está claro que Cleveland ansía controlar las tierras de Jamie. Y hay una parte de esta teoría que sí nos cuadra pero otra que no. 

    No pensamos que Cleveland tenga cómo averiguar que Lord John es amigo de los Fraser y mucho menos el parentesco entre Jamie y William. Así que descartamos esa parte de la teoría. No obstante, tenemos claro que Jamie no está de acuerdo con los métodos brutales de Cleveland ni con su crueldad. Así que encaja perfectamente que Jamie haga notar su malestar y se enfrente a él. Dicho esto, no creemos que la cuerda se tense tanto como para poner en peligro a Jamie o al Cerro.

    Otra interesante teoría posiciona a Jamie y William de nuevo enfrentados por la guerra. Al unirse a la milicia rebelde de Cleveland, Jamie se coloca, una vez más, en el bando opuesto al de su hijo William. ¿Puede ser que William y Jamie se encuentren en lados opuestos de la batalla? No sería la primera vez que sucede. 

    Sin embargo, en esta ocasión, William sabría quién es Jamie en realidad y eso lo obligaría a enfrentarse a un conflicto que sería interesante explorar. Dicho esto, dado que William no se encuentra activo en sus funciones en el ejército y no tiene intención de retomarlas pronto, no vemos probable que suceda algo así. 

    La última teoría que nos parece interesante explora un poco más lo que hablamos sobre Frank y la supuesta muerte de Jamie, ahondando en la idea de qué Frank escribió el libro más como una advertencia que como una amenaza. Así, debido a sus investigaciones, Frank sabía que Cleveland se cruzaría con Jamie, provocando una serie de acontecimientos que lo llevarían hasta Kings Mountain. 

    Por lo que Frank tenía la esperanza de que Jamie y Claire leyeran su libro y les sirviera como advertencia para poder sobrevivir a la guerra. Y, aunque pensamos que gran parte de la teoría es cierta, ya comentamos que no creíamos que Frank tuviera tan buenas intenciones. Pensamos que él solo dejó que Jamie y Claire hicieran lo que creyeran conveniente con la información que les dio. Y seguimos teniendo la misma opinión.

    ¿Qué sucederá realmente entre Cleveland y Jamie?

    En esta ocasión, el libro 9 de la saga, Cuenta a las abejas que me fui—en el que está basado la temporada 8 de Outlander (2014-2026)—no nos será de mucha ayuda. En el libro, Jamie no le pide ayuda a Cleveland para ayudarlo en su enfrentamiento con Cunningham, sino que acude a la lucha con los hombres que puede reunir. Por lo que la serie cambió la trama por completo. 

    Sin embargo, no estamos totalmente a ciegas. Dado que sabemos que Cleveland es una figura histórica real y su papel en Kings Mountain junto con su milicia, como comentamos anteriormente, damos por cierta la teoría de que Jamie y Cleveland llegarán a una especie de alianza—que finalmente los llevará hasta Kings Mountain. 

    Esto coincidiría con lo que sí sucede en el libro ya que, en él, Jamie finalmente accede a colaborar con Cleveland, pero mantiene una distancia cautelosa debido a su violencia, métodos y crueldad. Asimismo, coincidiría con lo que sucede más tarde en el libro cuando Cleveland está a punto de ahorcar a varios prisioneros leales, entre ellos a Lachlan Hunt, a quien Jamie reconoce como uno de los inquilinos que lo traicionaron y a los que él desterró.

    Dado que Jamie no está de acuerdo con la ejecución sumaria que Cleveland piensa hacer y, a pesar de todo, interviene para salvar la vida de Hunt—lo que coincidiría con la teoría de que Jamie se enfrentaría a Cleveland debido a sus métodos. Junto con Ian, Jamie aprovecha una distracción que crea el hermano de Hunt para salvarlo de la soga. Así, le da instrucciones para que pueda llegar a una plantación cercana y lograr escapar de Cleveland. 

    ¿Hunt se lo merece? Por supuesto que no. Se merece pudrirse en el infierno. Pero que Jamie lo salve, a pesar de que lo traicionó y conspiró para matarlo, es lo que diferencia a Cleveland de Jamie.

    Por lo que, tomando esto en cuenta, si nos preguntáis a nosotros, pensamos que Cleveland y Jamie llegarán a una alianza pero Jamie se mantendrá a distancias creando su propia milicia, sin unirse directamente a la de Cleveland. Sin embargo, lo mantendrá cerca. Y evitará que utilice sus métodos en la medida en que pueda, aunque no lo desafiará abiertamente, para evitar convertirlo en su enemigo. Eventualmente, esa alianza los llevará a luchar juntos en Kings Mountain. 

    Y estamos listos para ese momento.

  • 10 películas similares a 'La Pasión de Cristo'
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    La cinematografía bíblica ha explorado la figura de Jesús de Nazaret y los albores del cristianismo desde múltiples perspectivas. Si La Pasión de Cristo de Mel Gibson te impactó por su visceralidad, su enfoque en el sufrimiento humano y su inquebrantable fe, es probable que busques otras obras que te ofrezcan una experiencia similar. 

    Esta guía te llevará a través de diez películas que, cada una a su manera, tocan los temas centrales de la obra de Gibson, profundizando en la vida de figuras clave, los desafíos de la fe y los momentos fundacionales de una de las historias más influyentes de la humanidad. 

    La última tentación de Cristo (1988)

    Dirigida por el maestro Martin Scorsese, La última tentación de Cristo es una obra que, al igual que La Pasión de Cristo, generó un intenso debate y controversia en su momento. Sin embargo, mientras que la película de Gibson se centra en la brutalidad física de la crucifixión, la propuesta de Scorsese, basada en la novela de Nikos Kazantzakis, explora la lucha interna de Jesús de Nazaret

    Willem Dafoe encarna a un Jesús muy humano, atormentado por dudas, miedos y tentaciones, incluyendo la posibilidad de una vida marital con María Magdalena. Esta visión, que humaniza a la figura central del cristianismo hasta límites insospechados para muchos, fue interpretada como una blasfemia por ciertos grupos religiosos.

    La película no busca la fidelidad literal a los Evangelios, sino una exploración ficcional del conflicto espiritual eterno. Su fuerza reside en la capacidad de Scorsese para adentrarse en la mente de Jesús, mostrando sus dilemas morales y existenciales. 

    Natividad: La historia (2006)

    Dirigida por Catherine Hardwicke, Natividad: La historia se adentra en los eventos que precedieron al nacimiento de Jesús, centrándose en la figura de María y José. A diferencia de La Pasión de Cristo, que nos sumerge en el dolor y el sacrificio final, esta película nos transporta a los orígenes de la historia, explorando la fe, la incertidumbre y la fortaleza de una joven pareja ante un destino extraordinario. 

    La película ofrece una visión más tierna y esperanzadora, pero no exenta de dificultades y desafíos, mostrando el arduo viaje de Nazaret a Belén y las pruebas que enfrentaron María y José.

    Aunque el tono es mucho más suave que el de la obra de Mel Gibson, Natividad: La historia comparte con ella una profunda reverencia por el material bíblico y un intento de humanizar a sus personajes. La película destaca por su cuidado en la ambientación y el vestuario, creando una atmósfera que evoca la época con autenticidad. 

    Keisha Castle-Hughes y Oscar Isaac ofrecen interpretaciones conmovedoras, dotando de una gran humanidad a sus roles. Si bien no hay comparaciones directas en cuanto a la brutalidad, ambas películas buscan conectar al espectador con la dimensión espiritual de los eventos. Podríamos verla como un contrapunto a la intensidad de La Pasión, ofreciendo una mirada a la promesa y el milagro antes del sufrimiento. 

    Hijo de Dios (2014)

    Hijo de Dios, dirigida por Christopher Spencer, es una adaptación cinematográfica de la miniserie de televisión La Biblia. Esta película ofrece una visión más tradicional y completa de la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta su resurrección, a diferencia del enfoque más acotado y dramático de La Pasión de Cristo

    Diogo Morgado interpreta a Jesús con una serenidad y carisma que buscan inspirar y conmover al espectador. La película se esfuerza por ser accesible a una audiencia amplia, presentando los eventos bíblicos de una manera directa y emotiva. Si bien carece de la crudeza visual de la obra de Gibson, Hijo de Dios comparte con ella el objetivo de transmitir la magnitud del sacrificio de Jesús y el mensaje central del cristianismo.

    La narrativa de Hijo de Dios es más lineal y abarca más, lo que permite explorar con mayor detalle los milagros, las enseñanzas y las interacciones de Jesús con sus discípulos y con la sociedad de su tiempo. Esto contrasta con el enfoque casi exclusivo de La Pasión de Cristo en las últimas doce horas de su vida. 

    Podríamos compararla con producciones como Jesús de Nazaret (1977) de Franco Zeffirelli, que también opta por una narrativa extensa y detallada, aunque con un tono más pausado y contemplativo. 

    Últimos días en el desierto (2015)

    Últimos días en el desierto, dirigida por Rodrigo García y protagonizada por Ewan McGregor en un doble papel como Jesús y el Diablo, ofrece una perspectiva íntima y humanista de los cuarenta días de ayuno y tentación de Jesús en el desierto. A diferencia de la grandilocuencia y el dramatismo explícito de La Pasión de Cristo, esta película opta por un tono contemplativo y minimalista, explorando la soledad, la duda y la lucha interna de Jesús con su destino. 

    La película no se enfoca en los milagros o las enseñanzas públicas, sino en el conflicto personal y espiritual de un hombre que se enfrenta a su propia humanidad y a la voz de la tentación.

    La interpretación de McGregor es sutil y conmovedora, presentando a un Jesús vulnerable y reflexivo, muy alejado de la figura imponente y casi sobrehumana que a menudo se retrata en el cine bíblico. 

    Si bien no comparte la violencia gráfica de la película de Gibson, Últimos días en el desierto se conecta con ella a través de la exploración del sacrificio personal y la preparación para un destino ineludible. Es una película que invita a la meditación, recordándonos a otras obras que se adentran en la psique de figuras religiosas, como Silencio (2016) de Scorsese, donde la fe se pone a prueba en circunstancias extremas, aunque con un enfoque geográfico y cultural muy distinto. 

    Ben-Hur (2016)

    La versión de Ben-Hur de 2016, dirigida por Timur Bekmambetov, es un intento de revisitar el clásico épico de 1959, aunque con un enfoque que busca conectar más directamente con las audiencias contemporáneas. Al igual que la película original, esta adaptación narra la historia de Judá Ben-Hur, un príncipe judío falsamente acusado de traición por su hermano adoptivo romano, Messala. 

    Su odisea de esclavitud, venganza y eventual redención se entrelaza con la figura de Jesús de Nazaret, quien aparece en momentos clave de la trama, ofreciendo consuelo y un mensaje de perdón. Aunque no es tan explícita en su representación del sufrimiento de Jesús como La Pasión de Cristo, la película comparte la temática del sacrificio y la búsqueda de la fe en medio de la adversidad.

    La película de 2016, a pesar de sus ambiciones, no logró alcanzar la resonancia crítica y comercial de su predecesora, protagonizada por Charlton Heston. Sin embargo, su inclusión en esta guía se justifica por la manera en que aborda la figura de Jesús como un catalizador para el cambio personal y la redención, un eco de la influencia transformadora que La Pasión de Cristo busca evocar. 

    La épica carrera de cuadrigas sigue siendo un punto culminante, aunque la película se esfuerza por equilibrar la acción con momentos de reflexión espiritual. A diferencia de la versión de 1959, que presentaba a Jesús de forma más velada, esta adaptación lo muestra de manera más directa, aunque sin centrarse en su pasión. 

    Resucitado (2016)

    Resucitado, dirigida por Kevin Reynolds, aborda los eventos posteriores a la crucifixión de Jesús desde una perspectiva inusual: la de un tribuno romano, Clavio (Joseph Fiennes), encargado por Poncio Pilato de investigar la desaparición del cuerpo de Jesús y sofocar cualquier rumor de resurrección. La película, en cierto modo, funciona como una secuela no oficial de La Pasión de Cristo, explorando las consecuencias de los eventos que Gibson retrató con tanta crudeza. 

    Mientras que La Pasión se detiene en el sufrimiento y la muerte, Resucitado se adentra en el misterio de la resurrección y el impacto transformador que tuvo en aquellos que lo presenciaron, incluso en un escéptico romano.

    La narrativa de Resucitado es un thriller detectivesco con tintes espirituales, donde la búsqueda de la verdad por parte de Clavio lo lleva a confrontar sus propias creencias y prejuicios. La película evita la violencia explícita de La Pasión de Cristo, pero comparte su enfoque en la fe y la redención. 

    La actuación de Joseph Fiennes es clave para transmitir la evolución de su personaje, desde un cínico soldado hasta un testigo de lo inexplicable. A diferencia de otras películas bíblicas que se centran en la figura de Jesús, como Jesús de Nazaret, Resucitado ofrece una mirada externa, a través de los ojos de un no creyente, lo que la hace accesible a una audiencia más amplia. 

    The Apostle Peter: Redemption (2016)

    Dirigida por Leif Bristow, The Apostle Peter: Redemption nos sumerge en los últimos días de la vida de San Pedro, interpretado por John Rhys-Davies, mientras se encuentra encarcelado en Roma bajo el reinado del emperador Nerón. La película retrata el arrepentimiento de Pedro por haber negado a Cristo y su búsqueda de redención, un tema que resuena con la idea del sacrificio y la fe inquebrantable presente en La Pasión de Cristo

    Aunque la película de Gibson se centra en el sufrimiento físico de Jesús, esta obra se adentra en el tormento espiritual de uno de sus discípulos más cercanos, mostrando la fortaleza de su fe ante la inminente muerte.

    La narrativa se desarrolla a través de flashbacks que rememoran momentos clave de la vida de Pedro con Jesús, entrelazados con su presente en prisión, donde comparte su historia con un joven guardia. Esta estructura permite profundizar en el carácter de Pedro y en el impacto duradero de las enseñanzas de Cristo. 

    A diferencia de la brutalidad explícita de La Pasión, The Apostle Peter: Redemption se enfoca en el drama psicológico y espiritual, ofreciendo una visión más íntima de la fe y el perdón. 

    María Magdalena (2018)

    Dirigida por Garth Davis y protagonizada por Rooney Mara como María Magdalena y Joaquin Phoenix como Jesús, María Magdalena ofrece una perspectiva fresca y humanista de la historia bíblica, centrándose en la figura de una de las discípulas más importantes de Jesús. A diferencia de La Pasión de Cristo, que se enfoca en el sufrimiento de Jesús desde una óptica más tradicional, esta película explora la vida y el papel de María Magdalena, presentándola como una mujer fuerte, independiente y devota, cuya fe y comprensión de las enseñanzas de Jesús la convierten en una figura central del movimiento. La película busca reivindicar su figura, a menudo malinterpretada a lo largo de la historia.

    La narrativa de María Magdalena es contemplativa y emocional, destacando la relación espiritual entre María y Jesús, y el impacto transformador de sus mensajes de amor y compasión. La interpretación de Rooney Mara es sutil y poderosa, aportando una profundidad y complejidad a su personaje que rara vez se ha visto en un largometraje bíblico. 

    Joaquin Phoenix, por su parte, ofrece una representación de Jesús más terrenal y accesible. La película evita la violencia y el dramatismo exacerbado, optando por un enfoque más introspectivo y reflexivo. En comparación con otras representaciones de María Magdalena, que a menudo la relegaban a un papel secundario o la caricaturizaban, esta película la eleva a un estatus de liderazgo espiritual, ofreciendo una visión complementaria a la narrativa más centrada en el calvario de Jesús. 

    Pablo, el apóstol de Cristo (2018)

    Dirigida por Andrew Hyatt, Pablo, el apóstol de Cristo nos transporta a los últimos días de la vida de Pablo, interpretado por James Faulkner, mientras se encuentra encarcelado en Roma, esperando su ejecución bajo el emperador Nerón. La película se centra en la relación entre Pablo y Lucas (Jim Caviezel, quien interpretó a Jesús en La Pasión de Cristo), quien arriesga su vida para visitar a Pablo y documentar sus memorias. 

    Al igual que La Pasión de Cristo, esta película explora el sacrificio personal y la persecución por la fe, aunque desde la perspectiva de uno de los pilares del cristianismo primitivo.

    La narrativa de Pablo, el apóstol de Cristo se desarrolla a través de flashbacks que muestran la transformación de Saulo de Tarso, un perseguidor de cristianos, en el apóstol Pablo, un incansable difusor del mensaje de Jesús. La película aborda temas como el perdón, la redención y la perseverancia ante la adversidad, resonando con la profundidad espiritual de la obra de Gibson. 

    Aunque carece de la intensidad gráfica de La Pasión, comparte su compromiso con la representación de la fe y el sufrimiento de los primeros cristianos. Además, la presencia de Jim Caviezel en un papel diferente, pero también ligado a la narrativa cristiana, crea un puente interesante para los espectadores de La Pasión de Cristo

    Man of God (2021)

    Man of God, dirigida por Yelena Popovic, narra la vida de San Nectarios de Aegina, un clérigo griego ortodoxo que fue exiliado de forma injusta, calumniado y perseguido a principios del siglo XX. La película, protagonizada por Aris Servetalis y con la participación de Mickey Rourke, se enfoca en la inquebrantable fe de Nectarios y su capacidad para perdonar a sus detractores, a pesar de las adversidades. 

    Aunque a nivel cronológico está muy alejada de los eventos de La Pasión de Cristo, comparte con ella la temática del sufrimiento injusto, la perseverancia en la fe y la búsqueda de la santidad a través del sacrificio personal.

    La narrativa de Man of God es una exploración conmovedora de la vida de un hombre que, a pesar de ser despojado de su posición y reputación, mantuvo su devoción por Dios. La película destaca por su tono contemplativo y su énfasis en la fortaleza espiritual de Nectarios. 

    A diferencia de la visceralidad de La Pasión de Cristo, esta obra se adentra en el drama interno y la resistencia pacífica frente a la injusticia. La historia de San Nectarios, aunque menos conocida en el ámbito occidental, ofrece un paralelismo con la figura de Jesús en su sufrimiento y su mensaje de amor y perdón.

  • 7 películas de Pascua que sí, has olvidado que van sobre Pascua
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Ay, la Pascua. Mucho martirio cristiano, sobredosis de azúcar por ingesta de chocolate y demasiados pocos días para digerir todas las costumbres estadounidenses que hemos asumido. Por ello, en JustWatch os vamos a recomendar una lista de películas que no os harán odiar –¿aún más?– la Pascua y que, sin embargo, se sitúan en estas vacaciones tan necesarias.

    Lo mismo que Jungla de cristal (1988) o Eyes wide shut (1999) son películas navideñas, vamos. Desde la abstinencia en Chocolate al ocio suspendido de Mallrats, las películas de esta guía integran todas la Pascua como telón de fondo. Este repertorio pascual funciona como cualquier narrativa corriente, pero ante el alud de oferta disponible, nos servirá para decidir qué ver cuando tengamos el estómago inflamado y cero ganas de movernos. Aquí van, sin un orden concreto.

    Mallrats (1995)

    No te acuerdas, pero la acción de Mallrats (1995) transcurre explícitamente durante el fin de semana de Pascua, lo que se menciona en varios diálogos y justifica que los personajes estén desocupados y refugiados en un centro comercial.

    Ese contexto conecta con la práctica reconocible de pasar festivos largos en espacios comerciales abiertos mientras muchas otras actividades se detienen. TS intenta reconciliarse con su novia en medio de eventos promocionales propios de temporada, como concursos y actividades familiares que suelen programarse en esas fechas. En comparación con Dependientes (1994), también de Kevin Smith, esto va sobre el consumo y sus alelantes dimensiones.

    Extrañas criaturas 2 (1988)

    Aunque no verbaliza constantemente la Pascua, la magnífica secuela de humor-terror Critters, Extrañas criaturas 2 (1988), sitúa su acción en una temporada primaveral reconocible. Fíjate si no en la iluminación natural, estética más luminosa y un entorno corporativo activo, sin referencias al invierno de la original.

    No hay que ser un genio para ver cómo esto encaja con el periodo posterior a Semana Santa, cuando en las ciudades la actividad laboral y comercial retoma la intensidad. De forma parecida a Mallrats, el edificio Clamp Center funciona como microcosmos de consumo moderno, similar a cómo los centros comerciales y oficinas recuperan flujo tras los festivos, el regreso a la rutina productiva típica tras un puente largo. Si eres un masoquista y en vacaciones necesitas más monstruítos, más rutina y más gente atropellada por la vida… Dale, dale.

    Chocolate (2000)

    En Chocolate (2000), la historia comienza al inicio de la Cuaresma, el periodo de 40 días previo a Pascua marcado por la abstinencia en la tradición católica. Vianne (la Binoche) abre su chocolatería justo cuando el alcalde está promoviendo evitar placeres como el azúcar, una práctica real en muchas comunidades.

    A lo largo de la película, se suceden sermones, restricciones sociales y presión comunitaria propias de ese calendario litúrgico, que claro, va totalmente a contrapelo del hedonisme que rige la película; oh là là! El clímax coincide con el Domingo de Pascua, cuando esas normas dejan de aplicarse y se celebran reuniones festivas. Yo la recomiendo en programa doble con otra oda sobre los placeres sensuales de la cocina con Juliette Binoche, A fuego lento (2023).

    Magnolias de acero (1989)

    Este drama coral sigue a un grupo de mujeres (Dolly Parton, Shirley McLaine, Julia Roberts…) cuyas vidas tranquilas se entrelazan entre celebraciones y pérdidas, incluyendo momentos que rodean la Pascua como final de una era y principio de otra. Magnolias de acero (1989) incorpora la Pascua de forma circunstancial, especialmente en escenas donde la comunidad se reúne vestida con colores claros y motivos florales, algo típico del sur de Estados Unidos durante el Domingo de Pascua. Cómo pensar que “va sobre” la Pascua…

    This is Us (2016), con la que comparte bastante más en argumento, mete las festividades como centro de la mesa, pero aquí los huevos funcionan como fondo tranquilo: una fecha en la que coinciden personajes, se actualizan relaciones y se mantienen tradiciones locales específicas. Una excusa narrativa perfecta.

    Un muchacho llamado Norte (1994)

    Dirigida por Rob Reiner, esta fábula sigue a un niño que “divorcia” a sus padres y recorre el mundo buscando una familia ideal, con episodios que incluyen referencias estacionales como la Pascua. Su estructura episódica recuerda a Forrest Gump (1994), aunque esta va claramente sobre qué significa tener una familia. Y sí, la Pascua aparece diluida, pero reconocible en ese patrón de encuentros periódicos que el protagonista observa mientras busca un entorno familiar adecuado.

    En fin, encontraremos en Un muchacho llamado Norte (1994) varias de las celebraciones familiares en las que pensamos cuando eovcamos la Pascua, como reuniones formales o escenas con imaginería primaveral.

    Santa Claus 2 (2002)

    ¿Quién pensaría en abril, con una película llamada Santa Claus 2 (2002)? Si la comparas con Solo en casa (1990), donde el contexto navideño es central, aquí el calendario es más difuso, permitiendo situar parte de la acción en ese intervalo donde suelen darse las vacaciones de Semana Santa.

    La película incluye escenas en un calendario escolar y familiar que remite a periodos intermedios, como este fin de semana concreto. En muchos sistemas educativos, las vacaciones de Pascua marcan un punto clave del curso, y el comportamiento del hijo de Scott (problemas en clase, reuniones escolares) encaja con ese tramo académico. Scott Calvin debe encontrar pareja para seguir siendo Santa… Y la primavera, la sangre altera.

    La vida de Brian (1979)

    Ambientada en la Judea del siglo I y siguiendo a Brian, a quien confunden con un mesías, esta sátira de los Monty Python transcurre en paralelo a la historia de Jesucristo, vinculándose directamente con el contexto de la Pascua. Pero ¿de verdad tratarías La vida de Brian (1979) como una película “de Pascua”, al estilo de la épica solemne de La pasión de Cristo (2004)?

    En absoluto: aquí los Monty Python desmontan los mecanismos sociales y políticos que generan fervor religioso, el delirio colectivo y sus excesos. Os animo a verla durante el puente y luego salir a la calle sin sonreír, ni siquiera un poco, ante las palmas y las procesiones.

  • ¿Odias las pelis largas? Aquí tienes 10 films excelentes de menos de 90 minutos para ver gratis online
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay películas que duran tres horas y lo justifican hasta el último fotograma. Y hay películas que no necesitan más de hora y media para decir todo lo que tienen que decir: de hecho, son mejores precisamente porque no estiran el chicle. 

    Esta guía es para todos aquellos que miran el reloj en medio de una película de 160 minutos y piensan que alguien debería haberles advertido. También para los que simplemente tienen poco tiempo y quieren gastarlo bien. 

    Los diez títulos que siguen son, cada uno a su manera, obras memorables. Algunos son cine de culto, otros son joyas del dominio público que el tiempo ha tratado bien, y uno o dos son descubrimientos recientes que merecen más atención de la que han recibido. Todos están disponibles de forma gratuita a través de JustWatch, sin necesidad de suscripción. 

    We Don't Deserve Dogs (2020)

    84 minutos. Ese es el tiempo que Matthew Salleh necesita para hacerte replantear la relación entre nuestra especie y los perros desde ángulos que ningún documental sobre el tema había explorado antes. We Don't Deserve Dogs no es el tipo de película que te muestra cachorros tiernos con música animada. Es un viaje a once países —Chile, Uganda, Perú, Italia, Turquía, Pakistán, Finlandia, Rumanía, Vietnam, Nepal y Escocia— en busca de historias que orbitan alrededor de una pregunta sencilla y devastadora: ¿hemos hecho algo para merecer el amor incondicional que los perros nos dan?

    El resultado de este documental es una colección de retratos humanos donde los perros funcionan como espejos. La historia de los ex niños soldado ugandeses que reciben apoyo emocional a través de perros es, en particular, una de las secuencias más perturbadoras y necesarias del cine documental reciente. El documental seleccionado para el SXSW 2020 —que la pandemia impidió celebrar— circuló luego por el Festival de Varsovia, el Miami Film Festival y el Brisbane International Film Festival.

    Comparado con la serie Amigos caninos de Netflix, que también retrata la relación humano-animal desde múltiples países, We Don't Deserve Dogs tiene una frialdad documental más austera y una disposición a incomodar que la producción de Netflix no siempre se permite. 

    She's Beautiful When She's Angry (2014)

    Mary Dore tardó 92 minutos en documentar uno de los movimientos sociales más transformadores del siglo XX. She's Beautiful When She's Angry recorre los años fundacionales del movimiento de liberación de la mujer en Estados Unidos, entre 1966 y 1971, a través de los testimonios de más de treinta activistas que lo vivieron desde dentro. Hay imágenes de archivo inéditas, pancartas, reuniones de concienciación, actos de protesta y la voz de Gloria Steinem apoyando explícitamente el film. 

    La crítica especializada fue casi unánime en su recepción positiva del film. El hecho de que fuera, en el momento de su estreno, el primer largometraje dedicado de manera íntegra al movimiento feminista estadounidense —cincuenta años después de los hechos— es en sí mismo una anomalía que la película señala sin necesidad de subrayarla.

    La distribuidora Music Box Films la estrenó el 5 de diciembre de 2014 y puede verse gratis en Justwatch. Quien haya visto RBG (2018) o Me llamo Pauli Murray (2021) encontrará en She's Beautiful When She's Angry un antecedente imprescindible: donde esos documentales se centran en figuras individuales, este retrata una generación entera.

    32 Weeks (2020)

    82 minutos para un thriller de amnesia rodado en Santa Mónica con un equipo de dos personas y un presupuesto mínimo. 32 Weeks, escrita y dirigida por Brian Cavallaro, cuenta la historia de una mujer que tras un accidente de tráfico pierde el recuerdo de los últimos ocho meses de su vida. 

    Al despertar en el hospital, descubre que tiene un novio nuevo, Simon (Scott Bender), del que no recuerda nada, y que su expareja Warren (Cameron Tagge) sigue presente en su cabeza de formas que no puede del todo explicar.

    La premisa es clásica —la amnesia como dispositivo narrativo tiene una historia larga en el cine, de Recuerda de Hitchcock en adelante—, pero Cavallaro tiene la inteligencia de colocar el accidente al principio de la historia, de modo que el espectador y Cole, la protagonista, parten del mismo punto de ignorancia. 

    Soufra (2017)

    Thomas A. Morgan tardó poco más de 70 minutos en contar una de las historias de emprendimiento social más extraordinarias del cine documental de la última década. Soufra sigue a Mariam Shaar, una refugiada palestina que ha pasado toda su vida en el campo de refugiados de Burj El Barajneh, al sur de Beirut: un campo de 68 años de antigüedad donde conviven refugiados palestinos, sirios, iraquíes y libaneses en condiciones de extrema precariedad.

    Lo que Mariam hace es organizar a un grupo de mujeres del campo —de distintas nacionalidades, a menudo enfrentadas entre sí por el conflicto que las ha desplazado— para montar una empresa de catering llamada Soufra, que en árabe significa "banquete", y ampliarla con un food truck. 

    El objetivo final es usar los ingresos para construir un centro infantil en el campo. Morgan rodó este largometraje con Susan Sarandon como productora ejecutiva y Kathleen Glynn, productora de Bowling for Columbine, entre los responsables del proyecto.

    Lirios rotos (1919)

    Cuando D.W. Griffith estrenó Lirios rotos en 1919, llevaba ya cuatro años bajo el fuego cruzado de quienes lo criticaban por ser el director de El nacimiento de una nación (1915), una película que justificaba el Ku Klux Klan. Intolerancia (1916) había sido su primera respuesta, colosal y cara. Lirios rotos fue la segunda: íntima, rodada íntegramente en estudio con un puñado de decorados que recreaban el barrio londinense de Limehouse, adaptada de un relato de Thomas Burke, y protagonizada por Lillian Gish en lo que muchos consideran la mejor interpretación de toda su carrera.

    La historia es la de tres personajes sin escapatoria: Lucy (Gish), una joven maltratada por su padre, un boxeador alcohólico y brutal; Cheng Huan (Richard Barthelmess), un inmigrante chino que llegó a Londres con la idea de difundir la filosofía budista y ha terminado refugiándose en el opio; y el propio padre (Donald Crisp), un personaje sin un gramo de redención. 

    Griffith usa el montaje alterno, filtros de color y una iluminación de una sofisticación inusual para 1919 —obra del fotógrafo G.W. Bitzer— para crear una atmósfera de peso pictórico.

    La película dura 90 minutos exactos. En ese tiempo, Griffith no malgasta un plano. 

    Molli and Max in the Future (2023)

    Michael Lukk Litwak, en su debut como director, tomó la premisa de Cuando Harry encontró a Sally —dos personas que se conocen, se separan, se vuelven a encontrar y se enamoran por error— y la trasladó a un futuro absurdo donde existen robots, brujas espaciales, cultos galácticos y medios-pez. Todo rodado con efectos visuales artesanales: maquetas, marionetas, stop-motion y proyecciones traseras.

    Zosia Mamet y Aristotle Athari —este último conocido por su paso fugaz por Saturday Night Live— construyen una química que funciona porque los personajes son irritantes de maneras complementarias. Molli and Max in the Future se estrenó en el SXSW el 11 de marzo de 2023 y llegó a cines de Estados Unidos en febrero de 2024 de la mano de Level 33 Entertainment. 

    El cameraman (1928)

    Buster Keaton había firmado con la Metro-Goldwyn-Mayer en 1926, lo cual era, según sus propias palabras, el peor error de su carrera. En la MGM perdió el control creativo que había tenido en sus producciones anteriores. El cameraman fue la primera película que rodó bajo ese contrato y, pese a todo, terminó siendo lo que Criterion Collection describe como su última gran obra maestra y el punto culminante de una década de comedias innovadoras.

    En 69 minutos, Keaton construye uno de los estudios más deliciosos del deseo de pertenecer: Buster es un fotógrafo callejero que se enamora de Sally (Marceline Day), secretaria del departamento de noticiarios de la MGM, y decide hacerse operador de cámara para estar cerca de ella. 

    Las escenas en la piscina pública de Manhattan, la secuencia del vestuario compartido y, sobre todo, el enfrentamiento de bandas en el barrio chino de la ciudad son gags físicos construidos con una geometría que la MGM usó durante décadas para enseñar a sus nuevos guionistas cómo articular una comedia muy bien construida.

    La comparación pertinente es con las películas independientes de Keaton —El maquinista de la General (1926), Siete ocasiones (1925)— donde el genio físico del actor tenía más margen para descontrolarse. El cameraman es un Keaton con presupuesto, con un estudio detrás y con el mono Josephine como coprotagonista involuntario. 

    Nosferatu (1922)

    F.W. Murnau rodó Nosferatu en 1921 sin los derechos del Drácula de Bram Stoker. El estudio cambió los nombres —el conde Drácula se convirtió en el conde Orlok, Jonathann Harker pasó a llamarse Thomas Hutter, Londres se transformó en Wisborg— pero mantuvo la trama reconocible para que la viuda de Stoker demandara y consiguiera que se ordenara la destrucción de todas las copias existentes. Que la película haya sobrevivido se debe a que alguien, en algún lugar del que no queda registro, desobedeció tal orden.

    Lo que sobrevivió es una de las pocas películas de la historia que puede reclamar haber inventado algo (y que dio origen a más películas): la imagen del vampiro como figura de contagio, de enfermedad y de pestilencia. Max Schreck como el conde Orlok —calvicie extrema, dedos como garras, ojos sin pestañas— es la antítesis del Drácula aristocrático que Bela Lugosi y Christopher Lee popularizarían décadas después. 

    Murnau filmó en exteriores reales, en los Cárpatos checos y en la costa alemana, lo cual dotó al film de una textura que los decorados expresionistas de El gabinete del doctor Caligari (1920) no podían tener.

    Una mujer de París (1923)

    En octubre de 1923, Charles Chaplin hizo algo que nadie esperaba de él: estrenar una película seria en la que no aparecía como actor. Una mujer de París es un melodrama sobre Marie St. Clair (Edna Purviance), una joven que abandona su pueblo para ir a París y termina convertida en amante de un rico y encantador sinvergüenza llamado Pierre Revel (Adolphe Menjou). El planteamiento parece convencional; la ejecución no lo es en absoluto.

    Chaplin demuestra en 82 minutos que era capaz de contar una historia sin trucos cómicos, sin el personaje del Vagabundo que le había dado fama mundial, y con una sutileza narrativa que el propio Ernst Lubitsch reconoció como una influencia directa en su propio trabajo posterior. 

    La película fracasó en taquilla —el público quería al Chaplin de siempre— y Chaplin la retiró de la distribución durante décadas. Cuando la reeditó en 1976, poco antes de morir, compuso él mismo la música y cortó unos ocho minutos adicionales, dejándola en torno a los 78 minutos. 

    El caso de los dedos cortados (Sherlock Holmes y la mujer de verde) (1945)

    68 minutos. Ni uno más, ni uno menos. Roy William Neill, director de once de las catorce películas de la saga de Sherlock Holmes protagonizada por Basil Rathbone y Nigel Bruce, sabía exactamente cuánto tiempo necesitaba para construir un caso, una atmósfera y un villano memorable. El caso de los dedos cortados es la undécima entrega de esa serie y la que muchos aficionados consideran la última que mantiene la tensión oscura característica de las mejores entregas.

    El detonante es una serie de asesinatos en las calles de Londres: todas las víctimas son mujeres, y a todas les han cortado el dedo índice. Scotland Yard llama a Holmes (Rathbone) y Watson (Bruce). La investigación los lleva a un club de hipnosis, a una mujer enigmática llamada Lydia (Hillary Brooke, en uno de los mejores papeles de la ficción) y, finalmente, a la sospecha de que detrás de todo está el profesor Moriarty (Henry Daniell), a quien se creía muerto en Montevideo.

    Lo que distingue a esta película de otros thrillers de la época —y de muchos thrillers actuales— es la eficiencia narrativa. En 68 minutos no hay escena que sobre, no hay personaje de relleno. 

    El actor Henry Daniell, en particular, construye un Moriarty de una frialdad que anticipa el tipo de villano intelectual que el cine de género tardó décadas en volver a tener.

  • Cómo Darth Maul se ha convertido en un inesperado icono queer (y nos encanta)
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Star Wars: Maul - Señor de las sombras (2026), la nueva serie del universo Star Wars está al caer, así que vale la pena revisitar uno de los fenómenos culturales más extraños y fascinantes del canon tras La guerra de las galaxias (1977): cómo un villano sin casi diálogos ni minutos en pantalla en La guerra de las galaxias. Episodio I: La amenaza fantasma (1999) se convirtió en un icono queer para la posteridad (marica).

    Claro, esto no es algo que George Lucas tuviera en mente, ni que Disney haya abrazado de manera explícita. La iconografía queer de Darth Maul ha surgido de forma orgánica, a través del fandom, la identificación y la extraña alquimia entre deseo, estética y narrativas de marginalidad. Darth Maul apenas tuvo seis minutos en pantalla en La amenaza fantasma, pero su impacto desde el estreno ha sido desproporcionado.

    Como señala un fan en uno de tantos artículos dedicados al amo de la espada roja, el rostro era imposible de eludir en la campaña de marketing y, a sabiendas, Darth Maul estaba presente en todo tipo de productos y merchandising. Esa saturación, combinada con su diseño visual –con estos atractivísimos tatuajes rojos y negros, los cuernos y un físico como de animal mitológico– lo convirtieron en un icono incluso antes de que el público entendiera quién o qué era. Pero la iconografía no explica por sí sola su conexión con el público queer.

    Darth Maul en drag y la estética de la “disidentificación”

    En el centro de la resonancia queer de Darth Maul está la “disidentificación”, concepto de José Esteban Muñoz, según el cual el fandom no se trata sólo de identificarse con un personaje, sino de reinterpretarlo activamente cuando no fue creado para representarte. Es un proceso intermedio (ni aceptación total ni rechazo de un personaje no-queer) mediante el cual los espectadores de la marginalidad extraen lecturas, reconfiguran símbolos e insertan su identidad en textos que originalmente los excluyen. Esto nace, claro, de intentar sobrevivir en un panorama cultural que nunca va a figurarte, es decir, para el que no existes.

    En internet, un usuario describe sentirse atraído por Maul a los seis años no solo “por ser guay”, sino por transmitir algo “peligroso e íntimo”, otra cosa. Su cuerpo y estética refuerzan esta ambivalencia: Darth Maul representa un ideal masculino, pero también lo subvierte mediante códigos visuales asociados a subculturas queer. Igual que Devilman Crybaby (2018), que nos presenta a una pareja de protagonistas de dudosa felicidad, pero que conviven con el mundo fuera de las normas establecidas socialmente. Una alternativa –vale, no inmediatamente deseable, pero sí posible– a la norma.

    La pregunta implícita ante este tipo de personajes es: “¿Quieres ser él o lo deseas?”. Y ha sido extensamente prodigada en el mundo de la fantasía antiheroica, especialmente la que basa su atractivo en una presentación cool del reparto protagonista. Mira Entrevista con el vampiro (1994) o Blade: Cazador de vampiros (1998) y dime que tienes claro qué responder. Con Darth Maul sucede algo parecido. Y luego está el componente camp, que cómo negarlo.

    Camp y fanfics queer de ‘Star Wars’

    La amenaza fantasma ha sido reinterpretada como un texto rico en elementos queer. Su estética, empezando por el vestuario de Amidala, conecta con el drag y la performatividad. Porque amigues, ¡cómo no va a ser drag esta carita pintarrajeada de muñeca, con sombrero de bufón y mangas de fantasía! Si a mí me trae de vuelta directamente a Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994), un desierto quizás en una galaxia muy, muy lejana. Lo señala un fan, “todo el mundo está en drag”.

    El fandom ha amplificado esta perspectiva, y con razón: el fantástico zine Mauled To Death documenta una enorme producción de arte y ficción fan, que faltaría más, incluye erótica. A ver, puristas. Si creéis que este personaje que aparece seis minutos “le pertenece” a George Lucas, no os ofendáis porque no es “vuestro”. Y si tenéis motivos para ofenderos, eso implica que es vuestro y, por lo tanto, también nuestro –eso es, de los gays–.

    Y es que Maul destaca en la reapropiación camp del lore de Star Wars porque su escaso desarrollo canónico lo convierte en un lienzo abierto. A diferencia de personajes con historias completamente definidas, Maul funciona más como imagen que como sujeto: no conocemos su psicología ni su mundo interior. Esa falta de definición genera apertura interpretativa, permitiendo que proyectemos deseos, identidades y narrativas propias que nada tienen que discutir con el tan cacareado canon.

    Así, donde personajes como Anakin están completamente determinados por la historia, Maul permanece nebuloso, difusamente queer, un espacio simbólico que puede ser ocupado y resignificado. Pasó con Babadook (2014), pasó con Pennywise, y el mundo siguió girando. Si hubiera más y mejor representación queer, seguramente no tendríamos que ocuparos los patios traseros con nuestras fiestas de disfraces. Hoy es así, Darth Maul pertenece al colectivo y todo el mundo es feliz. Disfrutad de Star Wars: Maul - Señor de las sombras.

  • ¿Es esta película de dinosaurios de 2026 una película de ‘Cloverfield’?
    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    El tráiler de The End of Oak Street (2026) ha llegado hace unos días y presenta lo que se esperaba de una producción de JJ Abrams: mucho misterio, pocas respuestas, y un final con otro kilo y medio de preguntas. La película, dirigida por David Robert Mitchell —el autor de It Follows (2014) y la incomprendida Lo que esconde Silver Lake (2018)—, y producida por Bad Robot, se estrena el 14 de agosto con la sinopsis oficial diciendo que “un misterioso evento cósmico arranca Oak Street de las afueras y transporta su barrio a algún lugar desconocido”.

    Aquí tendremos a una familia encabezada por Anne Hathaway y Ewan McGregor que se enfrenta a dinosaurios cretácicos una urbanización típica americana. El adelanto luce bastante bien, pero lo que ha hecho poner a internet en ebullición no son los dinosaurios en sí —se ven poquito—, sino detalle del título que ha provocado que la gente crea que esto podría ser la cuarta entrega de la saga Cloverfield (Mosntruoso, 2007), veamos si tienen algo sólido a dónde agarrarse.

    Qué es 'The End of Oak Street': un proyecto que lleva años en las sombras

    La película ha tenido una larga vida como crisálida antes de que haya salido la mariposa. De hecho, durante mucho tiempo en preproducción nadie sabía exactamente de qué iba. Se tituló ‘Flowervale Street’ durante toda su fase de desarrollo, un título que Warner Bros cambió a The End of Oak Street apenas unos meses antes del estreno. Para añadir al caos, el proyecto fue acumulando varios cambios de fecha: inicialmente estaba prevista para mayo de 2025, luego se movió a marzo de 2026, y finalmente se estableció en este 14 de agosto.

    Durante ese tiempo circularon rumores sobre dinosaurios y elementos sobrenaturales, incluso alguno especuló sobre si estábamos frente a una adaptación del juego de arcade ‘Cadillacs and Dinosaurs’, pero nadie confirmó nada hasta esta semana. Mitchell ha escrito y dirigido la película partiendo de una idea original, con Michael Gioulakis como director de fotografía, el mismo que rodó It Follows, aunque por la pinta del material estrenado no va a tener mucho que ver con aquella, salvo que transcurre en el mismo tipo de suburbia.

    Michael Giacchino compone la banda sonora y es un dato que, como diría Mariano Rajoy, no es cosa menor,  ya que también hizo la música de Cloverfield, lo que podría interpretarse como una pista, aunque también lo ha hecho en la mayoría de producciones de Abrams. En cuanto al reparto, Hathaway y McGregor dan vida a los Platt, la pareja protagonista cuyo hijo, interpretado por Christian Convery, pregunta en el tráiler: “¿Mamá? ¿Qué nos está pasando?”, algo que se pregunta todo el mundo que está viendo el adelanto. Por lo pronto tenemos lo que parece ciencia ficción y terror de criaturas y un tono familiar que tiene tanto de Parque Jurásico (1993) como de episodio de La Dimensión Desconocida (1959-1964).

    No todas las producciones de Abrams resultaron ser Cloverfield

    Conviene aclarar que las especulaciones alrededor del universo Cloverfield no son nuevas. Desde que Monstruoso demostrara que una campaña de marketing construida sobre el secretismo absoluto podía generar cola en los cines, el fandom se ha acostumbrado a intentar descubrir las conexiones ocultas de cada nueva producción de Bad Robot antes de que nadie las confirme. La historia empezó pronto, ya que no hubo pocas voces que pensaron que Super 8 (2011) tenía que ver con la primera, aunque en aquel momento tenía más que ver por cómo se manejó el incipiente marketing viral—éramos jóvenes—que por nada concreto.

    Un caso más llamativo fue el de Overlord (2018), la película de terror ambientada en la Segunda Guerra Mundial con soldados aliados descubriendo experimentos nazis. Durante meses circuló como ‘Cloverfield 4 entre medios especializados, basándose en que Bad Robot la producía y en la tendencia de Abrams a convertir guiones independientes en entradas de la franquicia. Abrams tuvo que aclarar personalmente en el CinemaCon de 2018 que Overlord no era una película de Cloverfield, sino el primer largometraje calificado con una R de Bad Robot.

    Casi de forma simultánea, Un lugar tranquilo (2018) tuvo su versión del mismo rumor. Los guionistas originales, Scott Beck y Bryan Woods, reconocieron haber explorado la posibilidad de integrar la película en el universo Cloverfield con representantes de Paramount, pero finalmente la idea se descartó. El productor Brad Fuller describió los rumores como “bastante graciosos” y confirmó que la película “nunca tuvo nada que ver con esa franquicia”. El patrón es siempre parecido: Abrams, una amenaza misteriosa, posibles aliens, una familia atrapada, y el fandom haciendo el marketing gratis.

    Las pruebas de la teoría: el nombre y el cambio de título (y por qué WB la complica)

    Entonces, ¿qué haría que esta vez la teoría tenga algo más de sustancia? Pues, además de ese caldo de cultivo en que cualquier producción Bad Robot parece destinada a completar la franquicia, hay tres cosas, básicamente. La primera es el cambio de título. ‘Flowervale Street’ pasó a ser The End of Oak Street. Desglosada con la lupa conspirativa habitual tien equivalencias como flower (Flor) - clover (trébol), y vale (valle)- field (campo). Una coincidencia que puede ser absurda o lógica por el tipo de nombres de calles, pero, en el universo de las teorías fan, pocas cosas más sospechosas que un cambio de nombre de última hora.

    La segunda pista viene de The Cloverfield Paradox (2018), en la que el experimento con el acelerador de partículas provocaba una serie de anomalías en la Tierra, entre ellas la desaparición de lugares enteros del mapa. Hay un momento donde se menciona que pueblos completos han sido literalmente “borrados de la realidad, transportados a otro lugar o tiempo”. Una calle suburbana arrancada de su mapa y lanzada al período Cretácico encajaría con esa mecánica.

    La tercera es estructural: la película protagonizada por una familia ordinaria enfrentada a una amenaza incomprensible, rodada con énfasis en el misterio y la revelación gradual, suena a la la plantilla que Abrams ha usado en las primeras entregas. Hay quien dice que incluso el póster tiene la misma tipografía que Calle Cloverfield 10 (2016), pero hay un problema gordo. Las tres películas de Cloverfield—Monstruoso, Calle Cloverfield 10, y The Cloverfield Paradox—fueron distribuidas por Paramount Pictures y The End of Oak Street es una película de Warner Bros. Es difícil que todo un universo cinematográfico se haya mudado, y más con la amenaza de compra de Paramount a Warner Bros, en pugna aún con Netflix.

    De momento, conviene ser realista y establecer que tener a Abrams como productor no convierte automáticamente a las películas en canon de la franquicia. De hecho igual está precisamente huyendo de esa marca que tras Paradox y las aventuras del director en una galaxia muy lejana no genera buena impresión, precisamente.

    La navaja de Ockham nos dice que si las nuevas producciones se parecen a Cloverfield es porque el autor ha construido toda una estética de productora alrededor de ese tipo de scifi horror. El 14 de agosto veremos si Mitchell y Abrams son más ingeniosos de lo que parece, o si simplemente tenemos un muy buen thriller de dinosaurios entre casitas. De momento, a mí me recuerda un poco a Jumanji (1995) y su secuela espiritual, Zathura, una aventura espacial (2005), el cómic ‘Aula a la deriva’ o, por supuesto, el tercer acto de El mundo perdido (1997).

  • 7 películas de terror de Semana Santa que aumentarán tu presión arterial
    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Hay algo en la Semana Santa que siempre ha incomodado a los cineastas de terror. Quizás sea la mezcla de muerte y resurrección, la iconografía del sufrimiento elevado a categoría sagrada, o simplemente el contraste entre el recogimiento colectivo y la posibilidad de que algo muy malo ocurra cuando nadie lo espera. 

    El caso es que la festividad ha generado un reducto de películas de terror propio, disperso y heterogéneo. En esta guía reunimos siete títulos relacionados con la Pascua o con la liturgia cristiana que justifican, cada uno a su manera, que el período más solemne del año puede ser también el más aterrador. 

    Critters 2 (1988)

    La segunda entrega de la saga Critters tiene el mérito de haber convertido la Pascua en escenario de una invasión alienígena sin que eso resulte forzado. Dirigida por Mick Garris —que después se dedicaría, con resultados irregulares, a adaptar a Stephen King— y coescrita por David Twohy, que años más tarde firmaría Pitch Black, la película arranca con un puñado de huevos de Krites confundidos con huevos de Pascua por los vecinos de Grover's Bend. 

    El equívoco tiene consecuencias sangrientas: los huevos eclosionan, las criaturas se multiplican y el pueblo queda a merced de unas bolas de pelo con dientes que devoran todo lo que encuentran a su paso.

    Critters 2 es, ante todo, una película que disfruta de su propia condición de producto de serie B. Donde Joe Dante, en Gremlins, construyó algo con cierta ambición emocional detrás del caos, Garris se conforma con el espectáculo y el humor. 

    El resultado es desigual pero bastante entretenido: hay una secuencia memorable en la que los Krites se fusionan en una esfera gigante y rodante que arrasa cuanto encuentra a su paso, y otra en la que el sheriff del pueblo aparece con el disfraz del Conejo de Pascua cuando los monstruos empiezan a atacar. La presencia de Lin Shaye —décadas antes de convertirse en el icono de Insidious— en un papel secundario añade un punto de curiosidad extra. 

    Resurrección (1999)

    El mejor argumento para ver Resurrección es también, paradójicamente, su mayor lastre: la película es tan parecida a la Seven de David Fincher que resulta difícil verla sin activar el modo comparación de forma involuntaria. Russell Mulcahy, director australiano conocido sobre todo por los dos primeros Highlander, reúne de nuevo a Christopher Lambert y se sumerge en el Chicago nocturno y lluvioso para construir una historia de asesino en serie con una lógica mesiánica. 

    El detective Prudhomme, interpretado por Lambert, investiga una cadena de asesinatos rituales en los que las víctimas —todas de 33 años, la misma edad a la que murió Jesús— aparecen con miembros amputados. La teoría que emerge es tan macabra como ingeniosa: el asesino está ensamblando el cuerpo de Cristo para que esté completo en la mañana de Pascua.

    Hay que concederle a la película que la motivación del asesino resulta inquietante: utilizar versículos bíblicos como código para los crímenes, y la iconografía de la pasión como marco para una carnicería real, tiene una lógica retorcida que funciona mejor de lo que debería en un thriller con este nivel de presupuesto. Lambert está más cómodo de lo habitual y Leland Orser aporta nerviosismo auténtico como su compañero. 

    El cameo de David Cronenberg interpretando a un sacerdote es la clase de detalle que solo puede disfrutarse sin contexto previo. 

    Easter Bunny, Kill! Kill! (2006)

    El título de Chad Ferrin promete exploitation puro, y la película cumple con creces esa promesa, aunque hay algo más debajo de la superficie que la distingue del subproducto de consumo rápido. La premisa es sencilla y deliberadamente sucia: Remington, un exconvicto con modos de depredador, se cuela en la vida de una madre soltera y, en cuanto ella sale a trabajar, comienza a maltratar a Nicholas, su hijo adolescente con discapacidad intelectual. Antes de que la noche de Pascua concluya, un asesino enmascarado con traje de conejo empieza a eliminar uno por uno a todos los indeseables que pueblan la casa.

    Lo que diferencia a Easter Bunny, Kill! Kill! de sus contemporáneos en el circuito grindhouse es la solidez de Timothy Muskatell como villano y la voluntad de Ferrin de que el espectador sienta genuino alivio, e incluso satisfacción, cuando llegan los asesinatos. 

    La película construye la amenaza de Remington con suficiente detalle como para que la violencia posterior tenga resonancia emocional, algo que no suele estar en el menú de este tipo de cine. Los efectos de maquillaje son considerables para el presupuesto del que disponían, y hay muertes —con un taladro, con una sierra circular— que no se olvidan con facilidad. 

    Mártires (2008)

    Pascal Laugier escribió el guión de Mártires durante un período de depresión clínica y declaraciones suicidas. Quería, según sus propias palabras, hacer una película sobre el dolor. El resultado es una de las obras más perturbadoras y debatidas del cine de terror contemporáneo, y una de las pocas que consigue que el debate sobre sus límites sea, en sí mismo, parte de la experiencia. 

    La película arranca como un relato de venganza: Lucie, superviviente de una tortura sistemática sufrida de niña, irrumpe en casa de una familia burguesa y los mata a todos. Su amiga Anna llega después e intenta entender qué ha pasado, para descubrir que hay algo mucho más oscuro detrás de lo que parece.

    La conexión con la Semana Santa no es argumental sino temática y teológica. Mártires es, en su núcleo, una película sobre el martirio como concepto cristiano: la idea de que el sufrimiento extremo puede ser una vía de acceso a algo que está más allá de la comprensión humana. 

    El tercer acto de la película, sistemático e implacable, es el más discutido del cine de la nouvelle vague du horror française —el movimiento que también produjo Alta tensión o En mi piel— y el que convierte una película ya de por sí difícil en algo imposible de sacudir. Laugier fue influido explícitamente por el catolicismo al escribirla. 

    Beaster Day: Here Comes Peter Cottonhell (2014)

    Hay películas que son malas y hay películas que son malas con intención. Beaster Day, firmada por los hermanos Zack y Spencer Snygg, pertenece a la segunda categoría, aunque no siempre logra que esa distinción importe demasiado. La premisa es absurda: un conejo de Pascua gigante y mutante —un títere de aproximadamente cincuenta metros que parece fabricado con materiales de un aula de primaria— empieza a devorar a los habitantes de un pueblo rural mientras el alcalde corrupto intenta que nadie arruine el desfile de Pascua patrocinado por empresas. La salvación recae en una aspirante a actriz y un perrero que tampoco parece muy capacitado para la tarea.

    Si Gremlins representa el techo al que puede aspirar el terror festivo de criaturas, Beaster Day representa algo así como el sótano apilado de cajas. Los efectos CGI son de una fealdad que en ocasiones resulta muy cómica, el ritmo es errático y las actuaciones van de lo mediocre a lo caricaturesco sin escalas intermedias. 

    Y sin embargo, dentro de su nicho —el cine de exploitation descarado y autoconsciente— la película tiene momentos que funcionan como deben. El humor es tosco, las muertes son inventivas dentro de sus limitaciones, y la sátira sobre la corrupción municipal y el turismo festivo apunta hacia algo más inteligente de lo que el conjunto permite desarrollar. 

    Holidays (2016)

    Las antologías de terror que distribuyen el metraje entre distintos directores tienden a ser desiguales por definición: el formato garantiza que el espectador pase de lo brillante a lo prescindible sin solución de continuidad. Holidays cumple con ese patrón con notable puntualidad, pero el segmento de Pascua, firmado por Nicholas McCarthy —responsable de El pacto y Home—, es uno de los pocos que justifica la existencia del proyecto.

    La premisa es tan sencilla como desconcertante: una niña, antes de dormir, le pregunta a su madre qué relación tienen Jesús y el Conejo de Pascua. La madre no sabe muy bien cómo responder. En mitad de la noche, la niña va a la cocina, y encuentra a una criatura que parece la fusión literal de las dos figuras: un ser con corona de espinas, estigmas en las manos de los que brotan pollitos, y cabeza de conejo. Le dice a la niña que, puesto que lo ha visto, debe asumir su lugar. A continuación, le da un huevo. La niña lo traga. El segmento dura apenas diez minutos, pero la imagen de esa criatura —encarnada por el actor de movimiento Mark Steger, el mismo que interpretó al Demogorgon en Stranger Things— queda instalada con una persistencia desproporcionada. 

    McCarthy entiende que la Pascua, si se mira con los ojos correctos, es una festividad construida sobre imágenes terroríficas.

    Easter Bloody Easter (2024)

    El debut como directora de Diane Foster, que también protagoniza la película y forma parte del equipo productor, es el tipo de cine que la distribución independiente digital ha hecho posible en los últimos años: una comedia de terror de bajísimo presupuesto, rodada en California aunque ambientada en Texas, que funciona con una energía de pasión descarada que ningún estudio habría financiado ni en sueños. 

    El monstruo central es un jackalope —la criatura mitológica del folklore rural estadounidense que mezcla rasgos de conejo y antílope—, aquí convertido en un ser de ocho pies de altura con ojos rojos y un ejército de conejos demoníacos a su servicio, que desata una masacre sobre un pueblo que lleva semanas preparando su gran festival de Pascua.

    El tono de Easter Bloody Easter es el del ridículo: los personajes son caricaturas, los diálogos son intencionadamente excesivos, y la película se permite hacer burla de las dinámicas de la cultura religiosa de pequeño pueblo con un buen ojo para el detalle absurdo. 

    A diferencia de Beaster Day, que se contenta con ser mala, aquí hay una coherencia narrativa real y un montón de humor que sale de los personajes y no de los tropiezos de producción. El jackalope es más amenazante de lo que el tono general haría prever.

  • ‘Strangers’: Madelaine Petsch tiene una opinión impopular sobre el terror que quizás odies
    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Gracias a su papel como protagonista en la nueva trilogía de Los extraños o Strangers, Madelaine Petsch es la última actriz en ascender al glorioso título de Scream Queen. En la serie de tres películas iniciadas tras Strangers: Capítulo 1 (2024), Petsch interpreta a Maya, una joven que se ve obligada a soportar una pesadilla infernal tras hospedarse en una propiedad vacacional remota. Porque a quién se le ocurre…

    En cualquier caso, la fortaleza de Maya y su capacidad para mantener una manicura impecable la convierten en una rival formidable para los extraños enmascarados que la persiguen, pero ¿a qué final girls recurrió Petsch para inspirarse? Hablando con JustWatch sobre Strangers: Capítulo 3 (2026), Petsch reveló que su película de placer culpable es el slasher folk Km. 666 (Desvío al infierno) (2003). Sí, esa.

    MIRA: Madelaine Petsch se queda dormida viendo… ¿Qué película?

    Dado el entorno rural de las películas después de Los extraños (2008), Wrong Turn (“desvío equivocado”) –en castellano, bajo el increíble título de Km. 666 (Desvío al infierno)–, si lo piensas, es la elección perfecta para Petsch. Estrenada en 2003, la película se trae a Eliza Dushku de Buffy Cazavampiros (1997) y a Desmond Harrington pre-Dexter (2006) como miembros de un grupo de automovilistas que quedan varados en los bosques de Virginia Occidental tras tomar el que debía ser un atajo. Buscando ayuda, acaban perdidos y convirtiéndose en objetivo de una familia cruel de caníbales consanguíneos que no se detendrán ante nada para convertirlos en cena.

    Km. 666 (Desvío al infierno) toma elementos de películas clásicas de caníbales y de “tormento en los bosques” como Defensa (1972), Las colinas tienen ojos (1977) y La matanza de Texas (1974). Puede que no sea una película para todos los gustos (ni siquiera dentro de la familia bien avenida del terror), pero asegura Madelaine Petsch que no le cansa verla.

    Y sí, admitió que la película no es perfecta, pero compartió que “la defiende con fiereza” de todos modos. Entonces preguntémosle, ¿qué es lo que disfruta tanto de Km. 666 (Desvío al infierno)? “Me gusta el concepto. Creo que el concepto es realmente jodido”. No es sólo la primera película de Km. 666 (Desvío al infierno) la que le gusta a Petsch, “Me encantan la uno, dos, tres… Estoy hablando de cortes profundos”, en referencia a la estratología de nicho que generó el fandom de la saga: Km. 666 II: Camino sangriento (2007) o Camino sangriento 3 (2009), que aquí llegó con otro título pero no sin rastro de secuelitis aguda.

    Su afinidad por Km. 666 (Desvío al infierno) no es compartida por quienes la rodean, y durante la entrevista, Petsch recordó su épico fracaso al intentar que una amiga la viera con ella durante un viaje a Londres: “La puse, y ella estaba como, ‘¡¿Qué demonios es esto?!’” Petsch continúa: “Yo me quedé dormida”, entendemos que la amiga también, “y ella se despertó con el sonido de huesos chocando. Me preguntó como… ‘¿Pero a ti qué te pasa? ¡Tienes un problema serio!’”.

    Por qué ‘Km. 666 (Desvío al infierno)’ es el mejor tipo de película perturbadora

    Tener una película de terror como opción de confort no es nada nuevo, pero Km. 666 (Desvío al infierno) ciertamente no destaca por ser la opción más acogedora. Que Petsch use la película como una especie de ayuda para dormir puede sonar perturbador, pero tiene cierta lógica.

    Como está ambientada en los bosques rurales de Virginia Occidental –sabéis, la West Virginia de John Denver–, la primera mitad de Km. 666 (Desvío al infierno) tiene un paisaje sonoro bastante sereno. Lejos de la ciudad, los únicos sonidos que se escuchan son el viento moviéndose entre los árboles, el canto de los pájaros y el silencio. Estos sonidos tienen una cualidad relajante, y uno podría perdonarse por quedarse dormido durante estos momentos. En cuanto a la segunda mitad, cuando comienza el derramamiento de sangre… Bueno, los gritos y alaridos constantes se convierten en ruido blanco que fácilmente puede ignorarse para facilitar un sueño profundo… Qué pasa, cada cual tiene lo suyo.

    Por qué ver ‘Km. 666 (Desvío al infierno)’ (y qué ver después)

    Personalmente, estoy con Petsch respecto a Km. 666 (Desvío al infierno), aunque tiene razón cuando asegura que “creo que todo el mundo la odia”. La película de Rob Schmidt llegó apenas unos años después del auge de comedias de terror como Scream (Vigila quién llama) (1996).

    Deliberadamente antipática, Km. 666 (Desvío al infierno) devolvía al público a la crueldad y la desesperación de los filmes de género de los años setenta. Pero claro, ¿quién querría pagar para ver cine brutal, y brutalmente serio? En fin, la reacción inicial a la película no fue buena. Sin embargo, considerando las películas que vinieron después, como Saw. Juego macabro (2004) y Hostal: el rincón de las torturas (2006), Km. 666 (Desvío al infierno) resulta relativamente moderada en sus raciones de gore.

    El reinicio brillante del universo de Wrong Turn, Wrong Turn. Sendero al infierno (2021) también merece ser visto, en especial aquellos lo bastante valientes como para adentrarse en la franquicia. Y Petsch tiene razón al decir que las dos secuelas valen la pena. Después de eso, la serie cae en picado.

    Una vez que hayas sido “consolado” por Wrong Turn. Sendero al infierno (2021) y su trío de villanos, Saw Tooth, Three Finger y One Eye, ¿por qué no probar la actualización del terror de La matanza de Texas (2003), un remake de la película de 1974? Otro remake sólido de esa época es Las colinas tienen ojos (2006), que muestra a una familia atormentada en el desierto por un clan de montañeses mutados, también consanguíneos. Y para quienes buscan un giro más actual de la fórmula de Km. 666 (Desvío al infierno), están los Asesinos sádicos (2020), una que no escatima en gore.

    Sin embargo, para cualquiera que quiera evocar el terror de Km. 666 (Desvío al infierno) sin que vuelen tantas partes del cuerpo, el episodio de Expediente X (1993) de “Hogar”, es imperdible. Enfrenta a Mulder y Scully con una familia excéntrica y que vive aislada, y tiene uno de los finales más perturbadores en la historia de la serie de televisión; tanto, que fue censurado poco después de su emisión.