Disney es sinónimo de nuestra infancia. Nos ha acompañado desde que éramos niños hasta la edad adulta y todo lo que hay en medio. Es innegable que está viviendo una segunda era dorada entre los live action y el streaming. Y no importa la edad que tengamos, seguimos disfrutando de las películas de Disney como cuando éramos pequeños. Además, siempre terminamos descubriendo historias nuevas. Historias que llegaron en el momento equivocado. Pero ahora, con la navidad encima, es el momento perfecto para adentrarte en nuestra lista de las 10 películas más infravaloradas de Disney.
Tiana y el sapo (2009)
Siempre me ha parecido injusto lo poco que se habla de Tiana y el sapo (2009). Es literalmente imposible no amar a Tiana. Es trabajadora, fuerte, tenaz, valiente, incansable y no espera a que nadie le solucione la vida. Lo hace ella misma. Además, su historia de amor con el príncipe es muy distinta al típico cuento de hadas de Disney. Y, sinceramente, nosotros también besaríamos unos cuantos sapos para terminar encontrando a ese príncipe. Al final, la película trata de cómo crecer implica renunciar a algunas cosas y también a aprender a luchar con uñas y dientes por lo que realmente quieres. En ese sentido es parecida a Atlantis: El imperio perdido (2001). Si te van este tipo de historias, te va a encantar Moana (2016).
Atlantis: El imperio perdido (2001)
Atlantis: El imperio perdido (2001) es la gran olvidada de Disney. Y es injusto. Milo es torpe, obsesivo y raro y me encanta. No es el típico héroe, nunca buscó serlo y ahí está la gracia. Y la forma en que el equipo evoluciona desde un punto en el que no se soportan hasta convertirse en una familia es una de mis cosas favoritas. En ese sentido es bastante parecida a El planeta del tesoro (2002). Y si te quedas con ganas de más, siempre puedes ver su secuela, Atlantis: El regreso de Milo (2003).
El planeta del tesoro (2002)
Hay algo muy especial en El planeta del tesoro (2002). Es valiente y se merece mucho más reconocimiento del que tiene. El protagonista, Jim Hawkins, es ambicioso y aventurero y a lo largo de la película tendrá que decidir entre lo que es fácil y lo que es correcto más de una vez. Y no siempre escogerá la opción correcta. Lo que más me gusta es cómo la película explora esa dualidad entre el mentor que es capaz de todo y un pupilo demasiado inocente. Muy al estilo de Los Tres Mosqueteros (1993). Si este tipo de historias son lo tuyo, Cómo entrenar a tu dragón (2025) es ideal para ti.
Robin Hood (1973)
Robin Hood (1973) es maravillosa y nunca entenderé por qué nadie habla de ella. No lo suficiente, al menos. Los personajes son divertidos pero imperfectos y los amas sin que te des cuenta. Consiguen llegar a ti. Y la forma en que se mueven por un bien mayor, en la que luchan por quiénes no tienen nada…realmente te hace creer en el karma y en que el tiempo pone a cada uno en su sitio. Aunque la vida real no sea exactamente así. Algo parecido a lo que sientes con Los aristogatos (1970). Si te gustan este tipo de películas, tienes que ver La espada mágica (1998).
Tod y Toby (1981)
Esta película siempre me deja con lágrimas en los ojos. Tod y Toby son maravillosos y sufro por ellos. Pero precisamente por eso me gusta Tod y Toby (1981). Es incómoda, es dolorosa, pero también es preciosa. Aunque te haga llorar. Porque no todo se arregla mágicamente con buenas intenciones, por mucho que queramos. Eso es algo que Disney no suele explorar mucho y ahí es donde conecta con La Sirenita II: Regreso al Mar (2000), aunque el enfoque sea completamente distinto. Si te interesa este tipo de historias, Bambi (1942) es para ti.
Dinosaurio (2000)
Dinosaurio (2000) es una de esas películas que descartamos demasiado rápido. Y ahora nos arrepentimos porque cuando la vuelves a ver de mayor, te das cuenta de que se queda contigo. La importancia de la familia encontrada, del apoyo en las situaciones más difíciles…no te das cuenta de la verdadera importancia de todo eso hasta que eres adulto. La película comparte con Tod y Toby (1981) esa sensación de estar viendo algo diferente dentro de Disney. Si te atraen este tipo de historias En busca del valle encantado (1988) te gustará muchísimo.
Merlín el encantador (1963)
Merlín el encantador (1963) siempre me ha parecido una película muy divertida y demasiado poco valorada. Merlín es despistado y está cansado, pero lo da todo por las personas que le importan. Y justo por eso funciona tan bien como mentor. Lo que más disfruto es cómo el aprendizaje del protagonista no es lineal, si no que él va aprendiendo conforme va aprendiendo errores y que siempre se termina levantando después de caer, algo que también veo en Dinosaurio (2000). Si te gustan este tipo de historias, Kung Fu Panda (2008) es para ti.
Los aristogatos (1970)
Los aristogatos (1970) es un clásico y me encanta y no la hemos visto suficientes veces. Me encanta cómo sus personajes son tan…humanos. Cuando eres un niño no lo entiendes del todo, no entiendes cómo estos gatos son un reflejo del mundo en el que vivimos pero el mensaje de la película, la importancia de la amistad y de ser fiel a uno mismo, te termina llegando igual. Todo fluye con una naturalidad que me recuerda mucho a Robin Hood (1973) aunque en esta sea todo algo más desordenado. Si buscas algo similar, Bolt (2008) es para ti.
Los tres mosqueteros (1993)
Los tres mosqueteros (1993) nos traslada directamente a nuestra infancia. ¿Quién no soñó para unirse a los Mosqueteros para una aventura? Y esa es la magia de esta película. Que te invita a ir con ellos. Athos, Porthos, Aramis y D'Artagnan forman una hermandad que cambia sus vidas para siempre, aunque al principio no puedan ni verse. Pero lo mejor que tiene esta película es verlos crecer, conocerse, darse cuenta de que no son tan distintos como creen al principio…y la forma en que terminan dispuestos a dar la vida los unos por los otros. Ya sabéis el dicho, todos para uno…¡y uno para todos! En ese sentido, es parecida a Merlín el encantador (1963). Y si esto es lo que te va, Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (2003) te va a encantar.
La sirenita 2: Regreso al mar (2000)
Las secuelas siempre han tenido mala fama pero La sirenita 2: Regreso al mar (2000) es la excepción a la regla. Esta sí merece la pena. Le da un giro a la historia original y eso hace que se sienta todo nuevo a la vez que explora mucho más a los personajes que conocimos en la película original. Y esos personajes son oro. Incluida la protagonista, Melody. Puedes ver cómo ella se parece a Ariel en su rebeldía, en su fuerza, determinación y ganas de explorar…pero también puedes ver sus diferencias. La película comparte con Tiana y el sapo (2009) la idea de poder elegir tu propio camino. Si te interesa ver otras secuelas que también merecen la pena, Frozen 2 (2019) es una buena opción.





























































































