Lo admito: llevo un tiempo pensando en la saga A por todas más de lo que debería. Empiezas recordando la primera, luego te viene a la cabeza otra, y de repente estás intentando acordarte de cuántas secuelas hay. Y no son pocas. Lo que empezó como una comedia adolescente algo diferente a las demás acabó convirtiéndose en una franquicia que se fue estirando entrega tras entrega.
Algunas funcionan, otras no tanto, y varias existen únicamente porque el nombre seguía teniendo tirón. Así que, si te apetece un viaje nostálgico por el cheerleading, los 2000 y algunas secuelas que nadie pidió pero todos hemos visto alguna vez, este es el momento perfecto para adentrarte en nuestra lista de todas las películas de la saga A por todas, en orden.
1. A por todas (2000)
A por todas (2000) sigue siendo, con diferencia, la película que mejor entiende lo que quiere ser. Tiene personalidad, un ritmo muy bien medido y unos personajes que se sienten vivos y reconocibles incluso años después. La rivalidad entre institutos funciona porque está bien construida, el comentario sobre la apropiación cultural está integrado de forma natural y Kirsten Dunst sostiene la película con un carisma que marca la diferencia. Todo fluye con una soltura que hace que nada parezca forzado ni impostado. Por eso juega en otra liga dentro del cine adolescente: la misma en la que está Chicas malas (2004).
2. A por todas de nuevo (2004)
A por todas de nuevo (2004) tiene a su favor que intenta replicar el espíritu de A por todas (2000) sin desviarse demasiado del camino. Aunque no cuente con el reparto original, mantiene una estructura reconocible y un tono ligero que la hace fácil de ver. No tiene la misma chispa ni el mismo comentario social, pero se nota el esfuerzo por no romper del todo con lo anterior. Dentro de la saga, es de las secuelas que mejor conservan cierta coherencia y una sensación de continuidad. En ese sentido, encaja bien con películas como American Pie 2 (2001).
3. A por todas de nuevo, una vez más (2006)
A por todas de nuevo, una vez más (2006) destaca por intentar mover la saga a otro entorno y apostar por una protagonista con más peso que en A por todas de nuevo (2004). El cambio de contexto le da un aire distinto y, aunque el resultado no siempre es equilibrado, se agradece que busque algo más que repetir lo mismo. El conflicto está mejor definido que en otras entregas posteriores y los personajes tienen algo más de recorrido. No es revolucionaria, pero funciona como una evolución dentro de la saga. Si te gusta ese espíritu, Step Up (2006) es para ti.
4. A por todas: Vamos a triunfar (2007)
A por todas: Vamos a triunfar (2007) apuesta claramente por el espectáculo. Todo es más grande, más exagerado y más consciente de sí mismo que en A por todas de nuevo, una vez más (2006), y ahí es donde la película encuentra su principal punto fuerte. La competición internacional permite ampliar el escenario y subir el nivel de las coreografías, que es, al final, lo que muchos buscamos en este tipo de películas. No pretende ser profunda ni especialmente coherente, pero sí entretenida, como sucede en La puntuación perfecta (2004).
5. A por todas: La lucha final (2009)
A por todas: La lucha final (2009) tiene una idea interesante de base: el cruce cultural y el intento de mezclar estilos distintos dentro del cheerleading. Aunque no termina de explotar todo su potencial, sí aporta una sensación de cambio frente a A por todas: Vamos a triunfar (2007). Es una película que intenta abrir la saga a otros referentes y escenarios, aunque lo haga de forma algo superficial. Dentro del conjunto, funciona como un experimento que no acaba de cuajar, pero que al menos busca diferenciarse. Por su enfoque, recuerda a películas como Guerra de cheerleaders (2009), más centradas en la competición que en otra cosa.
6. A por todas: Enfrentamiento mundial (2017)
A por todas: Enfrentamiento mundial (2017) es probablemente el intento más claro de adaptar la saga a una época mucho más actual. Introduce redes sociales, viralidad y competiciones globales como eje central, y aunque el resultado es irregular, la intención de modernizar la saga desde A por todas: La lucha final (2009) es evidente. Al menos, entiende que el mundo había cambiado y que el cheerleading ya no se consume igual que en los 2000. Ese esfuerzo por actualizarse la eleva al nivel de sagas como Dando la nota (2012), que supieron evolucionar con su público.
7. A por todas: Anima o muere (2022)
A por todas: Anima o muere (2022) es, sin duda, la película más sorprendente de todas. El simple hecho de mezclar A por todas (2000) con el terror ya la convierte en una rareza. La combinación de comedia, gore y clichés de slasher es arriesgada y, aunque no siempre funcione, demuestra la voluntad de romper con todo lo anterior, especialmente lo que vimos en A por todas: Enfrentamiento mundial (2017). Es una película que se atreve a probar algo distinto cuando la fórmula ya estaba agotada. Por eso es bastante parecida a Destino final (2000).





























































































