La fatiga de superhéroes existe. Después de años con cuatro o cinco estrenos anuales entre cine y streaming, muchos espectadores han levantado bandera blanca ante Marvel. Pero justo cuando creías con el universo cinematográfico más rentable de la historia no da para más en televisión, aparece Wonder Man (2025) como recordatorio de que algunas series del MCU siguen mereciendo atención. Y hay un patrón: las mejores propuestas televisivas de Marvel suelen ser autocontenidas, pequeñas joyas que funcionan sin exigirte haber visto las 47 películas previas ni conocer el paradero de cada Gema del Infinito.
Después de empaparte del todo sobre el nuevo héroe, te hemos preparado un menú de seis series que demuestran que Marvel puede hacer televisión de calidad cuando se lo propone, ordenadas de menos a más imprescindibles. Todas disponibles en las plataformas de streaming en España.
6. Daredevil: Born Again (2025-)
El Diablo de Hell's Kitchen repite la jugada de Netflix en Daredevil: Born Again, que recupera a Charlie Cox y Vincent D'Onofio para intentar ser dos cosas a la vez: Disney+ quiere violencia pero con límites. Quiere oscuridad pero que encaje con su público masivo del MCU. El resultado es... raro, pero los dos actores siguen teniendo la tensión magnética que hace funcionar la serie, especialmente ahora que Fisk es alcalde y Murdock debe enfrentarlo desde los juzgados en vez de los tejados.
Hay momentos, como el de la secuencia del pasillo en el tercer episodio, que alcanzan la gloria de Daredevil (2015) original, pero no deja de hacer guiños al MCU más extenso. Probablemente la menos autónoma de la lista, como Loki (2021-2024), se encamina solo a durar un par temporadas, pero si echas de menos el universo del Murdock de hace una década, mejor ponerte con The Punisher (2017), que realmente sí sube el límite de violencia con marca Marvel.
5. Loki (2021-2024)
Tom Hiddleston volvió a ponerse los cuernos en una serie que convierte al dios del engaño en protagonista de un thriller temporal. Loki arranca cuando el villano reconvertido en pícaro escapa con el Teseracto durante los eventos de Vengadores: Endgame (2019), siendo capturado inmediatamente por la Autoridad de Variación Temporal. Lo que sigue es una exploración del multiverso, variantes temporales y burocracia interdimensional con toques de ciencia ficción retro-futurista.
La química entre Hiddleston y Owen Wilson es el alma de una serie visualmente preciosa, con estética análoga a Terry Gilliam y espíritu del Doctor Who (1963-) clásico, aunque a veces se pierde en su propia mitología. Espiritualmente tiene algo del camp retro de La Bruja Escarlata y Vision (2021), también por sus formatos televisivos variantes, pero no tiene nada que ver con la “secuela” de aquella, Agatha ¿Quién si no? (2024), sino que es más para quienes disfruten de paradojas temporales, aunque sin llegar a los niveles de complejidad y deprimencia de Dark (2017).
4. Agatha ¿Quién si no? (2024)
Una continuación/spin-off de La Bruja Escarlata y Vision que viene a certificar que Kathryn Hahn robó la serie, y ahora literalmente. Agatha ¿Quién si no? (2024) sigue a Agatha Harkness formando un aquelarre de brujas marginales para recorrer el legendario “Camino de las Brujas”. Es básicamente El mago de Oz (1939) meets Las brujas de Eastwick (1987) con presupuesto Marvel, aunque podría funcionar completamente sola sin necesitar contexto del MCU.
Hahn está magnética, pero aquí es Aubrey Plaza quien le roba las escenas como Rio Vidal. Quizá su desparpajo es lo que se echaba de menos en Loki, que a veces se ponía muy seria—en contradicción con lo que gustaba del personaje—, abrazando un tono juguetón que ha aprendido algo de Lo que hacemos en las sombras (2019-2025). Una grata sorpresa que demuestra que Disney puede hacer comedia oscura y puede haber aprendido algo del fracaso de la secuela de El retorno de las brujas (1993).
3. X-Men 97 (2024)
Esta resurrección del clásico de dibujos animados de los noventa no tenía derecho a ser tan buena. X-Men 97 (2024) continúa directamente donde terminó X-Men: La serie animada (1992-1997), pero en vez de replicar la fórmula con nostalgia pocha, evoluciona con narrativas más oscuras, animación moderna que respeta los diseños originales, y temas que abordan discriminación e identidad con una profundidad que ya querría Daredevil: Born Again.
El episodio cinco, "Remember It", es de lo mejor que Marvel ha producido para televisión, un evento devastador que recontextualiza todo lo anterior y deja claro que esta no es una simple serie para niños. A pesar de ello, funciona tanto para quien creció con la original como para nuevos espectadores que se han enganchado al tren con Spider-Man: Un nuevo universo (2018) y no con Los Eternos (2021), o para aquellos que no aguanten más para ver en la gran pantalla a los X-Men, claro.
2. Caballero Luna (2022)
Ha ido quedando en el olvido, pero es la serie más extraña, oscura, rara, brillante y visualmente arriesgada del MCU. Caballero Luna (2022) es un thriller psicológico que explora el trastorno de identidad disociativo de su protagonista, un Oscar Isaac triplicando papeles. Si te suena a locura es porque lo es, con una sensibilidad visual bastante épica, mezclado mitología egipcia, fugas astrales, acción, kaiju y hasta un poquito de body horror.
Además, Ethan Hawke crea un villano carismático y aterrador como Arthur Harrow, así que al loro los fans de la saga Black Phone (2021). A diferencia de la asimilación de la aventura retro de Agente Carter (2015-2016), Caballero Luna se lanza al fantástico a lo bestia, con secuencias oníricas, narración no lineal, y violencia explícita. Es la serie más desconectada del MCU y precisamente por eso es tan disfrutable sin necesitad de ataduras, como lo fue en su momento Legion (2017), pero sin las dos temporadas que le sobraban.
1. Agent Carter
Hay eventos televisivos que te hacen explicarte por qué el MCU no acaba de levantar cabeza del todo desde Endgame: nadie echó al ejecutivo que canceló Agent Carter, la mejor serie de Marvel hasta el momento. Dos temporadas de oro puro oro con Hayley Atwell lidiando con la América de posguerra de 1946, y una oficina llena de hombres que la ven como una secretaria. Elegante, ingeniosa, y tan divertida como una comedia screwball entre la actriz y James D'Arcy.
Es algo así como un thriller de espías clásico con elementos tecnológicos cortesía del joven padre de Iron Man, pero sin las paradojas temporales y mitología de Loki. Básicamente en lo que se habría convertido la maravillosa Rocketeer (1991) de haber tenido formato serie; no por casualidad, aquella estaba dirigida por Joe Johnston, artífice del tono retro de… Capitán América: el primer Vengador (2011). Se cierra el círculo.





























































































