Si creciste viendo Dawson crece disfrutaste de una época repleta de tardes que sabían a drama adolescente, a resolución de conflictos frente al mar, y a amores tan profundos como definitivos. Todo esto y mucho más lo encontrabas en una de las series más destacadas de finales de los años 90.
Como sabemos que la ficción protagonizada por James Van Der Beek supuso una cápsula del tiempo para toda una generación, en esta guía te traemos otras 10 series similares a Dawson crece que harán tus delicias si eres fan de la nostalgia, y que te traerán muchos recuerdos cuando las veas.
Felicity (1998)
A lo largo de cuatro temporadas pudimos ver la evolución de Felicity Porter en Felicity, una serie que pone el foco en el cambio vital de una chica que deja atrás la adolescencia para adentrarse en la universidad.
Es más honesta que Dawson crece, y eso se nota desde el primer capítulo. También tiene un guión más sólido y sus interpretaciones alcanzan un nivel muy alto (sobre todo en el caso de Keri Russell). Ideal para mentes más profundas y paladares más exquisitos.
Si Dawson crece funcionaba como una prolongación idealizada del instituto (con diálogos casi literarios y conflictos emocionales algo sobredimensionados), Felicity se acerca más a la experiencia real del paso a la vida adulta.
En este sentido, se sitúa más cerca de Girls que de Gossip Girl, apostando por la introspección antes que por el espectáculo. También comparte ADN con Es mi vida, aunque esta última se queda anclada en la adolescencia, mientras que Felicity se atreve a hablar de decisiones equivocadas, relaciones que no funcionan y vocaciones que se desmoronan.
Si buscas una serie que envejezca bien contigo y no solo un chute de nostalgia, esta es una de las mejores puertas de entrada.
A dos metros bajo tierra (2001)
Puede que A dos metros bajo tierra sea la serie más laureada de esta guía, ya que su presencia en las ceremonias de premios fue asidua durante sus 5 temporadas y 63 episodios.
Por otro lado, también sirvió como trampolín en la carrera de Michael C. Hall (quién interpreta a David), que después protagonizó la serie Dexter. Su argumento es más tenebroso y su humor, mucho más negro que el resto de opciones que hay en la lista. Si entre tus amigos eres la persona que siempre se ríe de los chistes políticamente incorrectos, esta serie es para ti.
Aunque pueda parecer una elección extraña dentro de una lista de “series similares a Dawson crece”, A dos metros bajo tierra conecta con ella en lo esencial: la obsesión por verbalizar emociones. Eso sí, aquí el envoltorio es muy distinto. Donde Dawson hablaba de amores imposibles frente al mar, esta serie disecciona la muerte, la culpa y la identidad con una crudeza que la emparenta más con Los Soprano o Mad Men.
Si This Is Us te pareció intensa pero digerible, aquí encontrarás una versión mucho menos complaciente. No es una serie amable, pero sí muy humana, y probablemente una de las mejores ficciones jamás escritas sobre el paso del tiempo.
Everwood (2002)
Ahora nos detenemos en Everwood, una serie que obtuvo varias nominaciones a los Premios Emmy y al Sindicato de Actores. En ella, un cirujano famoso abandona su vida en la ciudad de Nueva York tras el fallecimiento de su esposa y se muda con sus hijos a un pequeño pueblo de Colorado.
Si después de leer esta breve sinopsis piensas que es un culebrón, estás en lo cierto: un drama multigeneracional con el que no vas a poder parpadear. Mucho más adictiva que Dawson crece.
Everwood comparte con Dawson crece el gusto por los silencios incómodos y los conflictos emocionales que se cuecen a fuego lento, pero añade una capa familiar que la hace más transversal.
Podría verse como una versión más adulta de Las chicas Gilmore, aunque sin su ritmo de comedia ni su verborrea constante. También anticipa el tono de Friday Night Lights en su retrato de comunidades pequeñas donde todos se conocen y nada pasa desapercibido. Si Dawson te atrapó por sus dilemas sentimentales, aquí encontrarás dramas más complejos y relaciones menos idealizadas, lo que la convierte en una opción perfecta para revisitar el género con unos años más encima.
One Tree Hill (2003)
Nada menos que 187 episodios nos regaló One Tree Hill, una serie que gira en torno a dos medio hermanos que están enfrentados y que conviven en el mismo pueblo de Carolina del Norte.
Si bien encontrarás en la serie mucho baloncesto, música, amistad y, por supuesto, secretos y dramas familiares, lo cierto es que te va a resultar más superflua que el resto de opciones de la guía. Ideal si lo que buscas es entretenimiento que exija pensar poco tras un día agotador.
A diferencia de Dawson crece, que tendía a tomarse muy en serio a sí misma, One Tree Hill abraza el melodrama sin complejos. Está más cerca de Crónicas vampíricas (sin elementos sobrenaturales) que de una serie de autor, y eso juega tanto a su favor como en su contra.
Donde Dawson reflexionaba sobre el amor, aquí se dramatiza hasta el exceso. Sin embargo, esa falta de sutileza es precisamente lo que la convirtió en un fenómeno generacional. Si buscas algo menos introspectivo que Friday Night Lights y más emocionalmente exagerado que Everwood, esta es tu serie.
The O.C. (2003)
Llegamos a The O.C., una serie que al igual que Dawson crece destaca por ser muy introspectiva. La trama nos sitúa en el lujoso condado de Orange County, donde seguimos los pasos de Ryan Atwood, un joven inteligente que termina acogido por una familia adinerada de la zona.
Si te gusta el contraste de clases y las historias ligeras y adictivas, The O.C. te va a gustar. Salvando las distancias, podemos considerarla como el Élite de la época.
The O.C. es, con toda probabilidad, la heredera más directa de Dawson crece en términos de impacto cultural. Donde una tenía monólogos frente al mar, la otra ofrecía fiestas en mansiones y bandas sonoras inolvidables.
Comparada con Gossip Girl, resulta más emocional y menos cínica, y frente a Sensación de vivir - 90210, mucho más consciente de sus personajes.
Si Dawson era idealismo noventero, The O.C. es cinismo millennial temprano: más ritmo, más ironía y menos solemnidad, pero igual de eficaz a la hora de construir vínculos con el espectador.
Viviendo con Derek (2005)
Seguimos en el mundo de la adolescencia, esta vez con Viviendo con Derek, una serie canadiense que relata la historia de dos jóvenes obligados a vivir en la misma casa cuando sus padres se casan (un argumento muy parecido a Los Serrano, como habrás notado).
La rivalidad entre Casey y Derek da lugar a situaciones tan cómicas como emotivas. Te vas a reír mucho si la ves, y le vas a pillar cariño a los personajes. Pero no esperes nada muy profundo, más bien al contrario.
Si Dawson crece apostaba por el drama romántico, Viviendo con Derek se mueve en una liga mucho más ligera y familiar. Está más cerca de Lizzie McGuire o Hannah Montana que de Skins, y su objetivo es el entretenimiento sin complicaciones. Aun así, sorprende por la química entre sus protagonistas y por cómo convierte conflictos cotidianos en pequeñas batallas emocionales.
No es una serie para analizar, sino para dejarse llevar, ideal si buscas nostalgia amable sin la carga emocional de otras opciones de la lista.
Friday Night Lights (2006)
Otra de las series más galardonadas ha sido Friday Night Lights, donde el fútbol americano y las relaciones humanas se dan la mano para darnos una de las series dramáticas más destacadas de las últimas dos décadas.
La historia retrata cómo es la vida en un pequeño pueblo de Texas donde el deporte es muy importante, casi como una religión, y dónde la evolución de sus personajes te mantiene enganchado a lo largo de sus cinco temporadas. Recomendable para almas intensas que disfrutan de los vaivenes del amor en la ficción (ten pañuelos a mano).
Por cierto, si te gustan las historias sobre deporte pero no eres mucho de dramas, te recomendamos leer nuestra guía sobre las 10 comedias deportivas más divertidas.
Si Dawson crece hablaba de crecer de manera emocional, Friday Night Lights lo hace desde la responsabilidad, la presión social y las expectativas colectivas. Es una serie más cercana a This Is Us que a One Tree Hill, y mucho más contenida que The O.C.
Aquí los silencios pesan tanto como los diálogos, y los conflictos no siempre tienen una resolución clara. Si buscas una evolución natural del drama adolescente hacia algo más maduro y realista, esta es una de las mejores transiciones posibles.
Skins (2007)
Una serie que gozó de una gran recepción por parte de crítica y audiencia es Skins, que es bastante más cruda y directa que Dawson crece en su representación de la adolescencia Skins en Reino Unido.
La historia está repleta de drogas, sexo, conflictos familiares… y todo contado desde una mirada fresca y honesta. Recuerda a Sex Education, aunque sin la ingenuidad y el humor de esta última. Es ideal para entender un poco más a los adolescentes.
Donde Dawson crece romantizaba el sufrimiento adolescente, Skins lo expone sin filtros. Está más cerca de Euphoria que de cualquier serie noventera, aunque con menos estilización visual y más urgencia narrativa.
No busca agradar ni tranquilizar, sino incomodar y reflejar una realidad mucho más áspera. Si creciste con Dawson y quieres comprobar cómo ha cambiado la forma de retratar la adolescencia en televisión, esta serie funciona casi como un choque generacional.
Doctora en Alabama (2011)
Con varios paralelismos con Everwood encontramos a Doctora en Alabama, una serie protagonizada por Rachel Bilson, quien da vida a la joven cirujana Zoe Hart, que hereda una consulta médica en un pequeño pueblo del sur de Estados Unidos, en Alabama.
A pesar de que Hart no llega con ganas de quedarse, la excentricidad de los habitantes de la zona y un inesperado triángulo amoroso le obligan a replantearse su futuro. Un poco más romántica que el resto de la lista, pero sin empalagar. Rachel Bilson está espléndida, por cierto.
Doctora en Alabama es la versión más luminosa y escapista del espíritu Dawson. Tiene el encanto de Gilmore Girls y el romance de Un lugar para soñar, pero sin caer en el dramatismo excesivo. Frente a la solemnidad noventera, aquí todo es más ligero, más consciente de sí mismo y pensado para el confort del espectador.
Ideal si buscas nostalgia sin angustia y personajes con los que pasar tiempo sin sobresaltos.
Diseñando a Jane (2012)
Aunque la serie fue cancelada antes de producir su segunda temporada, lo cierto es que Diseñando a Jane dejó su huella a mediados en 2012 intentando reflejar el mundo de la moda a través de una adolescente que termina trabajando en el sector por accidente.
La trama combina a la perfección el drama propio de la edad con toques de comedia y un punto de cuento de hadas actual. La más infantil, pizpireta y feliciana de todas las opciones, así que si esos adjetivos resuenan contigo, mírala sin dudar.
Comparada con Dawson crece, Diseñando a Jane parece casi una fantasía juvenil, más cercana a Emily in Paris que al drama introspectivo noventero. Aquí los conflictos se resuelven rápido y el tono es muy optimista.
No busca realismo, sino inspiración y evasión. Si Dawson era intensidad emocional, esta es ligereza pura. No es la más profunda de la lista, pero sí una de las más encantadoras si te apetece algo breve, amable y sin dramatismos excesivos.
Y si te gustan las historias sobre moda, seguro que has visto El diablo viste de Prada, sobre la que escribimos un artículo explicando qué ha hecho su reparto después de la película.





























































































