
La franquicia de terror más longeva no es la que crees
Con el estreno de Scream 7 a la vuelta de la esquina, mucha gente asume que estamos ante una de las franquicias de terror más longevas del cine. Siete películas parecen muchas, ¿no? Pues ni siquiera está entre las 10 primeras. De hecho, algunas sagas de terror han sobrevivido décadas con secuelas, reboots, remakes y spin-offs que han creado universos enteros.
Vamos a hacer un recuento de las franquicias que han convertido el terror en una maratón infinita. Spoiler: la ganadora es una saga de la que probablemente nunca has oído hablar, con 16 películas directas a vídeo que hacen que Jason Voorhees parezca un aspirante.
Las franquicias medianas: de siete a nueve películas
Empecemos por las que tienen entre siete y nueve entregas, un número respetable pero que ni siquiera araña el top 10. Paranormal Activity (2007) logró concretar hasta siete películas, exprimiendo completamente el formato found footage hasta casi acabar con él en la gran pantalla, y es que las cámaras de seguridad y vídeos casero son una buena fuente de sustos efectivos, pero, sobre todo, barata. La saga de Leprechaun (1993) también alcanzó ocho entregas, llevando al duende asesino irlandés desde el gueto hasta el espacio exterior, en una progresión cada vez más absurda y genial (si entras en su juego).
Con Muñeco diabólico (1988) hay truco, porque tiene ocho películas y una serie de televisión que alcanzó las tres temporadas, por lo que debería subir de escalón. Lo que está claro es que Chucky es un icono cultural que ha sobrevivido reboots, secuelas meta y hasta una versión de comedia romántica con su novia Tiffany. Con Expediente Warren (2013) también hay truco, porque no todas son las aventuras de los Warren, sino un universo interconectado de 9 películas, aunque serían 10 si contamos La maldición de la Llorona (2018)*, que supuestamente no es canon. Con ella o sin ella, es la franquicia de terror más taquillera de todos los tiempos.
Técnicamente, Alien, el octavo pasajero (1979) tiene nueve películas si cuentas Prometheus (2012), Alien: Covenant (2017) y los crossovers con Depredator (1987), aunque muchos puristas prefieren olvidar que existen, también deberíamos incluir su serie de televisión. Más cerca de la tierra, La matanza de Texas (1974) también alcanzó nueve entregas entre secuelas, precuelas y reboots, con Leatherface masacrando adolescentes en diferentes décadas y con diferentes niveles de gore. En este club selecto de asesinos entra Pesadilla en Elm Street (1984), que también llegó a nueve películas, con Freddy Krueger aterrorizando dentro de los sueños y convirtiéndose en el asesino con más carisma del slasher sobrenatural ochentero. Y ojo a Terror en Amityville (1979), la casa embrujada más famosa del cine, que generó nueve películas oficiales, pero luego docenas de producciones “no autorizadas” gracias a que el nombre cayó en dominio público.
El top 10: cuando el terror se convierte en maratón infinito
Aquí es donde la cosa se pone seria. Empezamos con Saw (2004), que llegó a las 10 películas con Saw X en 2023, demostrando que el público tiene apetito infinito por sus trampas elaboradas y giros retorcidos, con Jigsaw siendo el villano más filosófico del terror moderno. La franquicia es un fenómeno que convirtió la tortura en una máquina de hacer dinero durante casi dos décadas, con cada entrega intentando superar la anterior en creatividad sádica.
Los chicos del maiz (1984) es la saga más prolífica basada en un trabajo de Stephen King. Es sorprendente que un relato dé para hacer hasta 11 películas de calidad variable (y cuestionable), con niños asesinando adultos en pueblos rurales una y otra vez. Hellraiser (1987) también llegó a 11 entregas, con Pinhead y sus cenobitas explorando el sadomasoquismo como puerta al infierno en películas que van desde la obra maestra de Clive Barker hasta basura directa a vídeo indescriptible. Ambas franquicias demuestran que el terror de bajo presupuesto puede sobrevivir décadas si el concepto engancha, por la razón que sea.
Viernes 13 (1980) ha llegado hasta ahora a 12 películas, llevando a Jason Voorhees del Campamento Crystal Lake a Manhattan, enfrentándolo con Freddy Krueger y llegando hasta el espacio exterior. La máscara de hockey se ha convertido en símbolo indeleble del slasher, y Jason en su asesino pop, aunque técnicamente su madre fue la villana protagonista en su propia película. La saga se ha convertido en una institución por su persistencia y habilidad para reinventarse cada década sin perder su esencia: adolescentes tontos muriendo de formas creativas.
El podio: Halloween, The Ring y las momias imparables
Halloween (1978) de John Carpenter es la madre del cotarro, por lo que no es sorprendente que haya generado hasta 13 películas. La idea de Michael Myers persiguiendo a Laurie Strode no ha sido la única, pero sí se ha perpetuado a través de múltiples líneas temporales que han convertido el canon en un laberinto. La franquicia incluye la rareza de Halloween III: el día de la bruja, que, aunque no tiene nada que ver con Michael Myers, es bastante mejor que la mitad de las secuelas. Jamie Lee Curtis ha vuelto varias veces, ha muerto y ha regresado con vida en la trilogía de David Gordon Green que cerró—¿para siempre?—su historia en 2022.
En el caso de The Ring (2002) es complicado hacer recuento, porque la saga japonesa El círculo (1998) tiene múltiples entregas, spin-offs, precuelas y la versión americana también una par de secuelas. Si contamos todo el universo Ringu/Ring entre Japón y Estados Unidos, hablamos de unas 14 películas sobre cintas de vídeo malditas y niñas fantasma de pelo negro saliendo de televisores. La demostración de que el J-horror podía exportarse y volverse viral como el VHS embrujado, aunque poco se habla de la saga La maldición (2002) y sus 10 entregas.
La momia (1932) ha ido generando a lo largo del tiempo unas 15 películas si contamos desde la original con Boris Karloff hasta los reboots modernos con Brendan Fraser y Tom Cruise, pasando por todos los crossovers de monstruos Universal Pictures, sobreviendo casi un siglo gracias a su capacidad de reinventarse constantemente, desde el terror gótico hasta la aventura estilo Indiana Jones. Por otro lado, y aunque sea más bien un café para cafeteros del nicho, El amo de las marionetas (1989) también alcanzó las 15 entregas con sus marionetas asesinas controladas por André Toulon, siendo la marca más longeva de Full Moon Features, aunque la calidad es claramente muy voluble.
La campeona inesperada: Witchcraft y sus 16 películas directas a vídeo
Hay que coger con pinzas todo lo que vino a partir de La noche de los muertos vivientes (1968) de George A. Romero, de las que se pueden contar 15 películas contando la saga original—y única canon, con seis títulos del director—más los difícilmente traceables remakes y secuelas no autorizadas que siguen surgiendo desde que el título cayó en dominio público. Si nos pusiéramos serios podría ser la ganadora, ya que toda la saga El regreso de los muertos vivientes (1985) sería una secuela “oficial” puesto que parte de la división de derechos con el guionista de la original, John A. Russo.
Por tanto, de momento vamos a darle a Witchcraft (Mirror of Darkness) (1988) el premio gordo a la franquicia de terror más longeva con 16 películas directas a vídeo. Un hito teniendo en cuenta que pocos han oído hablar de ella. En la original vemos la historia de un hombre constantemente seducido por brujas malvadas enviadas por Satanás. Por algún motivo, esto encontró su nicho en el mercado de vídeo doméstico de los 90, pese a que cada entrega es peor que la anterior. Actuaciones atroces, efectos especiales de pegamento y purpurina, y más escenas de sexo softcore que terror real, lo que quizá explica su resiliencia con presupuestos minúsculos.











































