Cómo ‘The Punisher: One Last Kill’ separa a Frank Castle de su homólogo en los cómics

Cómo ‘The Punisher: One Last Kill’ separa a Frank Castle de su homólogo en los cómics

Jorge Casanueva (Jorge Loser)
Jorge Casanueva (Jorge Loser)

Publicado el 15 de mayo de 2026

Actualizado el 15 de mayo de 2026

Hay algo que The Punisher: One Last Kill (2026) que se ha ido pasando por alto, y es que por mucho que su versión de Frank Castle sea muy compleja y reflexiva, es una de las menos fieles a los cómics que hemos visto, siendo probablemente El castigador: Zona de guerra (2008) la más ajustada a su espíritu. Sin embargo esa separación sucede cuando la encarnación del MCU más se acerca a la violencia descarnada de la etapa Garth Ennis que tanto citó Jon Bernthal durante la producción.

Tenemos gran parte de los cuarenta y ocho minutos del episodio con un hombre que mata con eficiencia casi sobrehumana, pero hay unas cuantas diferencias con el tebeo que irónicamente lo separan de las páginas de papel. Vamos a repasar qué es lo que hace tan diferente al Frank Castle del MCU de su contraparte en viñetas, y qué implicaciones tiene en el futuro del personaje en las películas y series de Marvel Studios.

La muerte de la familia: de testigos incómodos a objetivo directo

En prácticamente todos los universos del cómic, la familia de Frank Castle muere de la misma manera: están disfrutando de un día en Central Park cuando son testigos accidentales de un ajuste de cuentas de la mafia. Los asesinos no pueden permitirse dejar testigos, y los eliminan, con Frank sobreviviendo de milagro. Una tragedia brutal, pero con la crueldad clínica del crimen organizado, y el factor de mala suerte que hizo que los Castle simplemente estuvieran en el lugar equivocado. En el MCU, la historia es incluso más oscura.

La primera temporada de The Punisher (2017-2019) de Netflix reveló que el tiroteo de Central Park no fue un accidente, sino un asesinato calculado y encargado por los propios superiores militares de Frank, William Rawlins y el Coronel Schnoover, que creían que había filtrado información sobre la Operación Cerbero, un esquema de tráfico de heroína. Vamos, que su familia no fue víctima de la delincuencia organizada de toda la vida, sino el daño colateral de alguien que intentaba matar específicamente a Frank. Para más inri, Billy Russo, su mejor amigo, lo sabía y no dijo nada.

Una diferencia con más importancia de la que puede parecer, porque en los tebeos, el horror es la aleatoriedad, un universo carente de lógica en el que los inocentes mueren sin razón. En el MCU, lo horrible tiene que ver con la traición, con las personas en las que Frank más confiaba que lo condenaron a él y destruyeron a su familia. No es una interpretación nihilista, sino que le aporta una paranoia justificada, convirtiendo a su Frank Castle en un personaje cuya ruptura no tiene que ver tanto con la violencia generalizada, sino la confianza irreparablemente rota, con más culpabilidad añadida, porque su familiar muere por su culpa.

Un antihéroe con demasiadas cargas

El Frank Castle de los cómics, especialmente en la etapa dorada de Garth Ennis que ha ido modelando detalles de las últimas tres interpretaciones, incluyendo la de Thomas Janes, es deliberadamente unidimensional en su misión vital: mata a criminales porque es lo que hace. Sin perder el sueño, ni tener crisis existenciales que si sí, que si no. La brutalidad de Ennis molaba porque Castle actúa con la frialdad de una apisonadora irreductible, más que con la angustia de un ser humano roto.

Y claro, el humor de aquella etapa surge del contraste entre las burradas de la violencia y la ecuanimidad total de Frank, al final hemos venido para esto, la fantasía de violencia justiciera que todos sabemos que está muy mal, pero para eso la hace un vengador con rabia, no un señor con remordimientos. El Frank Castle del MCU siempre estaba perpetuamente al borde del derrumbe, dándole vueltas, yendo a grupos de apoyo, terapia, conversaciones, bla bla bla. Aquí, hasta cierto punto hay cierta reflexión, ve alucinaciones de su familia, casi se suicida en el cementerio y necesita que la proyección de su subsconsciente en forma de Karen Page le dé permiso para seguir existiendo.

Vale, luego da la media hora más intensa de toda su existencia con la cara de Bernthal, por fin salen los chorros de sangre y los tiros sin miedo. Hay una explosión de rabia, una catarsis que acerca al personaje a lo que se supone que tiene que ser más que lo que vimos en dos temporadas y parte en la Daredevil (2015-2018) de Netflix. Pero no nos equivoquemos, antes de que empiece la masacre del bloque de apartamentos, pasa la primera mitad del especial bebiendo, gritando, vomitando y peleándose con sus propios fantasmas. Esto no es el Punisher de "Bienvenido, Frank." Es algo más cercano al estrés post-trauma de guerra sin procesar, una cosa tipo Combat Shock (1984) o Taxi Driver (1976)

Asesino “protegedor”, no castigador

La otra diferencia es quizás la más relevante para el futuro del personaje en el MCU. En el material de origen, el Castigador es fundamentalmente reactivo y punitivo: localiza a quienes merecen morir según su código, siempre implacable, y los ejecuta. Es un ciclo bastante lineal que busca eliminar el crimen a lo burro, con gángsters despachados a granel. En One Last Kill, el momento clave del especial ocurre cuando Frank tiene a Ma Gnucci al alcance y elige no perseguirla porque escucha el llanto de Charli en la cafetería.

La hija de André se mezcla con el recuerdo de su hija, y gira en redondo para proteger a una familia desconocida. Es un tipo de giro que no existe en las colecciones de la era Ennis. El Castle que decide abandonar la pura y dura venganza para proteger a inocentes es un personaje ya distinto al asesino metódico de las viñetas.

No es que no pudiera hacer eso puntualmente, pero lo presentado es menos puro como concepto del Punisher, por mucho que parezca narrativamente más rico, al final es un detalle más genérico, pero no es de extrañar teniendo en cuenta lo que viene. Esta iteración más “protectora” cuadra mejor con la idea de un Castle que puede coexistir en el mismo universo de Spider-Man: Brand New Day (2026), sin que la presencia de Tom Holland en el mismo terreno resulte moralmente insostenible, aunque seguramente tendrán sus más y sus menos.

Mientras Frank Castle busca propósito más allá de la venganza, una fuerza inesperada lo arrastra de nuevo a la lucha.

Acerca de esta lista

Títulos

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Costo total de visualización

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Duración total

51min

Géneros

Acción & Aventura, Crimen, Drama

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