
Al Pacino: sus mejores películas en orden
Hay actores que tienen un personaje icónico. Al Pacino tiene a Michael Corleone, Tony Montana, Sonny Wortzik, Frank Slade y Carlito Brigante. Lo curioso es que la mayoría de intérpretes construirían toda una carrera alrededor de uno solo de esos nombres.
Su época dorada llegó en los años 70, justo cuando Hollywood empezaba a dejar atrás las viejas reglas y apostaba por historias más oscuras, arriesgadas y adultas. En apenas unos años, Pacino pasó de ser un actor prácticamente desconocido a protagonizar clásicos como El padrino, Serpico y Tarde de perros, una racha que cualquier actor envidiaría.
Pero quizá lo más impresionante es que nunca se quedó atrapado en un único papel. Fue mafioso, policía, abogado, atracador, entrenador, narcotraficante y hasta el mismísimo Diablo. Algunas de esas interpretaciones cambiaron el cine para siempre; otras simplemente nos recordaron por qué sigue siendo una de las grandes leyendas de Hollywood. Estas son, en nuestra opinión, las diez mejores películas de Al Pacino. Y sí, están ordenadas de buena a excelente, porque cuando hablamos de Pacino, incluso sus "puestos bajos" siguen siendo auténticos clásicos.
Hay pocas personas capaces de compartir pantalla con Keanu Reeves en su plena época dorada y aun así robarse cada escena. Pero eso es exactamente lo que hace Al Pacino en Pactar con el diablo. La película sigue a un joven abogado brillante que recibe una oferta imposible de rechazar por parte de un poderoso bufete de Nueva York. El problema es que su nuevo jefe parece esconder algo mucho más siniestro que una ambicion desmedida en la jungla neoyorquina.
Es un thriller sobrenatural que te tiene al borde del asiento tan solo por la interpretación desatada de Pacino, que notas que se lo pasa en grande cada minuto en pantalla. Si después de ver Pactar con el diablo te quedas con ganas de más personajes moralmente ambiguos, merece la pena ver Noches blancas, una de las actuaciones más interesantes de la etapa tardía de su carrera.
Antes de convertirse en Michael Corleone y en una de las mayores estrellas del cine estadounidense, Al Pacino ya demostraba de lo que era capaz en Serpico. Basada en hechos reales, la película sigue a Frank Serpico, un policía de Nueva York que decide denunciar la corrupción dentro de su propio departamento, incluso cuando eso lo convierte en objetivo de sus propios compañeros.
Lo fascinante es ver a un Pacino mucho más sutil y natural que en algunos de sus papeles posteriores, construyendo un personaje idealista, obstinado y muy humano. Si te interesa descubrir esa primera etapa de su carrera, también puedes darle una oportunidad a Pánico en Needle Park, donde ya se notaba el enorme talento que estaba a punto de sacudir Hollywood.
Mientras que películas de mafiosos suelen centrarse en los grandes jefes y los ascensos al poder, Donnie Brasco busca hacer justo lo contrario. En esta película seguimos la relación entre un agente encubierto del FBI interpretado por Johnny Depp y un veterano mafioso de bajo rango al que da vida Al Pacino.
Lo que podría haber sido otro thriller criminal termina convirtiéndose en una historia bastante emotiva sobre la lealtad, la amistad y las personas que quedan atrapadas en sistemas mucho más grandes y corruptos. Pacino está magnífico como Lefty Ruggiero, un hombre cansado de promesas incumplidas y oportunidades perdidas. Para los fans de esta faceta más melancólica del actor dentro del cine de gánster, El irlandés es uno de sus proyectos más recientes donde vuelve a ofrecer una interpretación brillante.
Probablemente esta no sea la primera película que viene a la mente cuando se habla de Al Pacino, pero El dilema es una de las grandes joyas ocultas de su filmografía. Dirigida por Michael Mann, la historia sigue a un productor de televisión que ayuda a un ex directivo de la industria tabacalera a denunciar prácticas que podrían sacudir a una de las empresas más poderosas del país.
A diferencia de muchos de sus personajes de carácter más explosivo, aquí hace una interpretación mucho más silenciosa, demostrando una vez más que no necesitaba levantar la voz para dominar una escena. Si te gustan los thrillers inteligentes basados en hechos reales, esta es infaltable en tu lista.
La premisa de Atrapado por su pasado es sencilla pero poderosa con Pacino al mando, es sobre un hombre que quiere escapar de su pasado. Él interpreta a Carlito Brigante, un ex narcotraficante recién salido de prisión que intenta empezar una nueva vida mientras todos a su alrededor parecen empeñados en arrastrarlo de vuelta al crimen.
Dirigida por nada más ni nada menos que Brian De Palma, la película combina suspense, romance y drama criminal con un estilo impecable. Con el paso de los años se ha convertido en una de las obras más queridas de Pacino, y no es difícil entender por qué.
Esencia de mujer es la película que finalmente le dio a Al Pacino su único Oscar como Mejor Actor después de años acumulando nominaciones. Y aunque sigue existiendo debate sobre si era su mejor interpretación, resulta difícil negar el impacto de su trabajo como Frank Slade, un coronel retirado, ciego, brillante y absolutamente imposible de ignorar.
Lo que podría haber sido un personaje desagradable termina convirtiéndose en alguien profundamente humano gracias al carisma de Pacino. La relación que desarrolla con el joven interpretado por Chris O'Donnell es el corazón de una película que alterna humor, drama y algunos de los monólogos más recordados de su carrera, de esos que quieres aplaudir de pie. Si disfrutas de la faceta más emotiva del actor, también vale la pena ver Nunca es tarde.
Pocas películas capturan tan bien la energía caótica de los años 70 como Tarde de perros. Inspirada en una historia real, sigue a Sonny Wortzik, un hombre que intenta robar un banco para pagar la operación de reafirmación de género de su pareja. Como suele ocurrir en este tipo de historias, el plan sale terriblemente mal.
La película funciona como thriller, comedia negra y drama al mismo tiempo, pero lo que realmente la eleva es la actuación de Pacino. Su personaje es impulsivo, desesperado, carismático y completamente impredecible. Es una de esas actuaciones que no puedes apartar la vista y que ayudan a explicar por qué fue considerado uno de los mejores actores de su generación. ¿Quieres más del Pacino más intenso y combativo de los años 70? Justicia para todos es una excelente continuación.
Durante años, el gran atractivo de Fuego contra fuego fue ver a Al Pacino y Robert De Niro compartiendo escenas. Después de aparecer juntos en El padrino: Parte II, esta fue la primera vez que ambos gigantes del cine se enfrentaban cara a cara en pantalla.
Dirigida también por Michael Mann, la película sigue el duelo entre un obsesivo detective y un ladrón profesional que es tan inteligente como él. Pero más allá de los atracos y los tiroteos, Fuego contra fuego funciona porque entiende que ambos personajes son reflejos de una misma obsesión. Es una película larga, lenta e intensa que no se puede replicar. Si te quedas con ganas de volver a ver a Pacino y De Niro juntos, Asesinato justo ofrece una reunión muy diferente, pero igualmente entretenida.
Si hablamos de las interpretaciones de Al Pacino que han dejado una huella gigante en la cultura popular, tenemos que hablar de Tony Montana. Aunque en su estreno recibió críticas mixtas, El precio del poder terminó convirtiéndose no solo en una película de culto, sino en una de las obras más influyentes del cine criminal moderno.
Pacino interpreta a un inmigrante cubano que llega a Miami con la ambición de conquistar el mundo del narcotráfico, sin importar cuántas personas tenga que aplastar en el camino. Es una de esas actuaciones que solo él podía hacer funcionar: enorme, exagerada, impredecible y absolutamente inolvidable. De hecho, gran parte de la imagen que el público tiene de Al Pacino nace aquí, entre montañas de cocaína, explosiones de ira y algunas de las frases más citadas de la historia del cine.
Elegir la mejor película de Al Pacino nunca iba a ser fácil, pero al final es imposible ignorar el enorme peso de El padrino. No solo estamos hablando de una de las mejores películas jamás realizadas, sino también del papel que transformó para siempre la carrera de un joven actor prácticamente desconocido.
Lo más impresionante es que Michael Corleone comienza la historia siendo casi un personaje secundario dentro de la familia. Es el hijo que intenta mantenerse alejado de los negocios, el héroe de guerra que parece destinado a una vida diferente. Sin embargo, Pacino construye de forma magistral una transformación lenta y aterradora hasta convertirlo en uno de los personajes más fascinantes de la historia del cine.
Y aunque esta lista se centra en una sola película, resulta imposible hablar de Michael Corleone sin mencionar El padrino: Parte II, una secuela que para muchos está al mismo nivel que la original. Juntas forman una de las historias más extraordinarias que Hollywood ha producido jamás.












































