
Robert De Niro: sus mejores películas en orden
Hacer una lista de las mejores películas de Robert De Niro es una tarea un poco absurda. Es como intentar elegir la mejor pizza de Italia o el mejor episodio de Los Simpson. Si, se puede hacer, pero siempre habrá alguien dispuesto a discutir el resultado y lo haría con toda la razón.
Durante más de cinco décadas, De Niro ha interpretado mafiosos, taxistas, boxeadores, criminales, policías y hasta suegros insoportables, construyendo una de las carreras más impresionantes de Hollywood.
Y su influencia sigue siendo tan grande que algunas de sus películas continúan inspirando nuevas versiones décadas después. Sin ir más lejos, Cape Fear acaba de regresar en forma de serie y con Javier Bardem a la cabeza, recordándonos una vez más lo difícil que es escapar de la sombra de algunos de sus personajes más icónicos.
Desde los clásicos que definieron el cine estadounidense de los años 70 hasta algunos de los thrillers más icónicos de los 90, estas son las mejores películas de Robert De Niro. O al menos, las diez que elegiríamos con los ojos cerrados.
Para toda una generación de espectadores, Los padres de ella fue la primera película famosa que ubican con Robert De Niro. Antes de descubrir a los personajes que marcaron su carrera, muchos lo conocieron como Jack Byrnes, el suegro más intimidante de la historia de las comedias románticas.
La película enfrenta a De Niro con Ben Stiller en una batalla constante de incomodidad, malentendidos y humillaciones que aún hoy sigue haciéndonos reír. Si te gusta esta faceta más liviana de su carrera, también merece una oportunidad Una terapia peligrosa, otra película donde demuestra que además de brillar en papeles dramáticos, puede ser un gran cómico.
Mucho antes de que las persecuciones de coches fueran moneda corriente en las franquicias modernas, Ronin ya mostraba cómo construir acción y tensión sin depender de grandes efectos digitales. La película sigue a un grupo de mercenarios contratados para recuperar un misterioso maletín, aunque en el fondo nadie parece decir la verdad.
De Niro interpreta a Sam, un profesional frío y calculador que encaja a la perfección en este thriller lleno de traiciones. Si estás de ánimo para otro thriller, y una joya menos comentada de su filmografía principal, Triple Traición merece estar en cualquier maratón de De Niro.
Mucho antes de que la historia se adaptara a formato serie, El cabo del miedo ya había demostrado que algunos villanos son imposibles de olvidar. En esta reinterpretación del clásico de 1962, Robert De Niro interpreta a Max Cady, un ex convicto que sale de la cárcel decidido a destruir la vida del abogado al que considera responsable de su condena.
Tal vez lo más fascinante de esta película, y del personaje, es que no recurre a la violencia inmediata. Cady disfruta del miedo, de la paranoia, de la manipulación y de hacer que sus víctimas se sientan acorraladas incluso cuando él no está haciendo nada. No admite discusión, es uno de los papeles más inquietantes de toda su carrera.
Hay películas tan atemporales y entretenidas, que cuesta entender por qué no se mencionan más a menudo. Huida a medianoche es una de esas. La historia sigue a un cazarrecompensas encargado de escoltar a un contable buscado por la mafia a través de Estados Unidos.
Esta no es una simple road movie criminal, es una de las mejores comedias de la carrera de De Niro y eso es gracias a su química con Charles Grodin. Si te gustan películas como Arma letal, no te la pierdas. Además, resulta una excelente oportunidad para verlo a De Niro demostrando que podía ser hilarante mucho antes de Los padres de ella.
Si algo caracteriza la filmografía de De Niro, es que está llena de clásicos. Fuego contra fuego no solo es única y pionera de su género, sino que nos regaló a Robert De Niro y Al Pacino compartiendo pantalla en roles opuestos. Después de coincidir brevemente en El padrino: Parte II, esta fue la primera vez que ambos gigantes del cine se enfrentaron cara a cara.
Dirigida por Michael Mann, la película sigue un juego de gato y ratón entre un ladrón profesional y el detective obsesionado con atraparlo. Lo interesante es que la película nunca presenta a uno como héroe y al otro como villano. Ambos están definidos por la misma obsesión y el mismo sacrificio. Si te gustó Ronin, esta es todavía más ambiciosa, más intensa y emocional dentro del mundo del thriller criminal.
De este lado somos fieles defensores de Casino, porque aunque a menudo se la recuerda como otra película de mafiosos de Scorsese, merece mucho más crédito que eso. A diferencia de Uno de los nuestros, aquí nos trasladamos a Las Vegas, donde el dinero, el poder y la corrupción operan a una escala más estrafalaria.
De Niro interpreta a Sam "Ace" Rothstein, un experto en apuestas encargado de dirigir uno de los casinos más importantes de la ciudad. A diferencia de otros mafiosos que ha interpretado, este no es explosivo, más bien es calculador, metódico y detallista. Si luego de esta, te quedas con ganas de más De Niro en el mundo del crimen organizado, Érase una vez en América merece una oportunidad.
Nada confirma más el pedazo de carrera de De Niro, que tener esta película en el puesto siete. El actor se sumó en la secuela para interpretar una versión joven del personaje inmortalizado por Marlon Brando. Y aunque parecía una misión imposible, De Niro no solo estuvo a la altura, sino que terminó ganando el Oscar por su trabajo como el joven Vito Corleone.
Si no has visto El Padrino, recomiendo empezar por ahí. Luego puedes moverte a El padrino: Parte II donde se alterna la historia de Michael Corleone con los orígenes de la familia mafiosa en Nueva York, permitiéndonos ver cómo Vito construyó poco a poco su imperio. Imperdible además porque aquí por primera vez comparte protagonismo con Al Pacino.
Hay personajes que trascienden la película en la que aparecen, se convierten en disfraces de Halloween, parodia de shows animados y huellas imborrables en la historia del cine. Travis Bickle en Taxi Driver es uno de ellos. En este clásico de Scorsese, De Niro interpreta a un veterano de Vietnam que trabaja como taxista nocturno en una Nueva York sucia, violenta y cada vez más alienante.
Lo que hace tan fascinante la película es que como espectadores pasamos casi todo el tiempo dentro de la mente de Travis, observando cómo su aislamiento y frustración lo empujan hacia un abismo cada vez más inevitable. Viéndola hoy, resulta imposible no pensar en películas posteriores como Joker, que heredaron buena parte de su ADN narrativo y visual.
llegamos a uno de los pesos pesados de esta lista. Porque si existe una película que definió para siempre el cine de mafiosos moderno, probablemente sea Uno de los nuestros. Basada en hechos reales, la historia sigue el ascenso y caída de Henry Hill dentro del crimen organizado, mostrando un mundo que resulta igual de atractivo que peligroso.
Aunque el protagonista de la historia es Ray Liotta, De Niro se adueña de cada escena en la que aparece como Jimmy Conway. Y lo más impresionante es que lo consigue sin recurrir a grandes discursos ni explosiones de ira. Incluso después de décadas y de cientos de películas intentando replicar la fórmula de Uno de los nuestros, sigue sorprendiendo la sutileza con la que transmite peligro. Basta una mirada o un cambio de tono para recordar que Jimmy puede ser el hombre más amable de la habitación... y también el más aterrador.
Una película perfecta para entender toda la energía, el caos y la adrenalina que hicieron legendaria la colaboración entre De Niro y Martin Scorsese.
Elegir la mejor película de Robert De Niro nunca iba a ser sencillo, pero Toro salvaje sigue siendo la candidata al top tres sin dudarlo. Basada en la vida del boxeador Jake LaMotta, la película retrata el ascenso de un hombre brillante dentro del ring y su progresiva autodestrucción fuera de él.
La transformación física de De Niro se convirtió en leyenda mucho antes de que este tipo de cambios fueran habituales en Hollywood, pero quizás lo más atrapante es la complejidad que aporta al personaje. Jake puede ser violento, paranoico, inseguro y bastante desagradable, y aun así resulta imposible apartar la vista de él. Para muchos, esta sigue siendo la mejor interpretación de toda su carrera, aquella que le consiguió el Óscar a mejor actor en 1980.














































