
Todas las series de ‘La casa de papel’, en orden
El fenómeno La casa de papel. no se ha limitado a los dos atracos televisados que dejaron a medio planeta comiéndose las uñas entre 2017 y 2021. Una pequeña serie española de Antena 3 se fue transformando en una franquicia global que Netflix ha expandido con spin-offs, remakes intercontinentales y documentales. Desde las aventuras parisinas de Berlín hasta la reinterpretación coreana del atraco perfecto, el universo creado por Álex Pina ha trascendido fronteras y formatos.
Con Berlín y la dama de armiño (2026) en camino y dos documentales sobre el impacto cultural de la serie, esta guía de JustWatch ordena cronológicamente todos los proyectos relacionados, en orden inverso de estreno, para sumergirse en busca de jaleo y encontrar cómo ver rodos los golpes perfectos en las plataformas de streaming disponibles en España.
En diciembre de 2023, dos años después del final de La casa de papel, Pedro Alonso regresó con Berlín, el spin-off que nadie esperaba, ya que el personaje murió al final de la segunda temporada—o primera, dependiendo de cómo contemos las partes originales de Antena 3—. Aquí le vemos en París, en sus días de gloria como el ladrón más carismático de la banda del Profesor, cuando aún no conocía su diagnóstico terminal y era capaz de proyectar golpes imposibles con la misma cantidad de elegancia que de hedonismo.
Entre millones en joyas y cruasanes, veíamos la historia de amor entre Berlín y Camille, con una nueva—vieja técnicamente—banda, un tono más ligero y cómico que recuerda más a las dinámicas de Lupin que la serie original. Tras tanta tensión al máximo, la primera temporada es más un capricho romántico antes que un thriller duro, menos violento que La casa de papel, pero con momentos brillantes gracias al carisma natural de Alonso, en la línea de sus flashbacks de la última temporada, que en retrospectiva, eran un “backdoor pilot” secreto.
Netflix apostó fuerte con La casa de papel: Corea, un remake surcoreano dirigido por Kim Hong-sun que reubica el atraco en un contexto geopolítico fascinante: una Corea recién unificada donde ladrones del Norte y del Sur deben trabajar juntos para robar la Casa de la Moneda del Área Económica Conjunta. La serie mantuvo la estructura básica del original pero añadió personajes exclusivos como Seúl, que no existía en la versión española.
Es tan fiel al material original que tampoco aporta nada de peso—para eso, mejor probar con Berlín—, pero las tensiones entre ambas Coreas añaden una capa dramática que la versión española no tenía, con más desconfianza y prejuicios. Visualmente, sustituyeron a Dalí por máscaras Hahoe tradicionales coreanas, un giro cultural lógico, aunque los trajes rojos recuerdan ahora a los de El juego del calamar, a la que no se parece mucho, pero hace pensar en la posible influencia de la española en la serie de Hwang Dong-hyuk.
Un documental especial de Netflix lanzado antes del del volumen final de la quinta temporada, sirviendo como una despedida de la serie. La casa de papel: de Tokio a Berlín reúne a Úrsula Corberó, Álvaro Morte, Pedro Alonso, Itziar Ituño y el resto del elenco para hablar del proceso creativo, los momentos más memorables del rodaje y el impacto emocional de cerrar un capítulo que les marcó, aunque lo más interesante son sus reflexiones sobre la evolución de sus personajes desde la era Antena 3 hasta ser iconos globales
La sensación de estar cerrando algo único es palpable, pero solo merece la pena a los fans acérrimos que quieran profundizar en las decisiones narrativas de Álex Pina durante las temporadas finales. Un poco el equivalente de los making-of de Juego de tronos que se hicieron célebres durante su andadura, especialmente en los capítulos más gigantescos.
La cuarta temporada se acompañó de este documental que analiza cómo una serie española de audiencias discretitas en Antena 3 se convirtió en el fenómeno global más grande de Netflix hasta ese momento. A diferencia del más genérico La casa de papel: de Tokio a Berlín, el interés de La casa de papel: el fenómeno no es tanto el de la serie por dentro, sino ver el impacto cultural que tuvo desde múltiples ángulos: desde las manifestaciones políticas en todo el mundo usando las máscaras de Dalí, al éxito viral de "Bella ciao".
Es interesante por el poder de impacto del streaming en todo el mundo, y contextualiza por qué el fenómeno resonó a lo bestia en culturas tan diversas, por ejemplo en movimientos de resistencia en Chile, Hong Kong o Francia, donde manifestantes adoptaban el atuendo rojo como símbolos de rebelión contra el sistema. Quizá sobre todo para creadores españoles que quieran soñar, muestra cómo La casa de papel no fue solo otra serie de Netflix sino un verdadero acontecimiento cultural comparable al impacto de Stranger Things o The Crown.
Y sí, todo empezó aquí. La casa de papel era “otra serie española de Antena 3” con audiencias modestas que no hacían pensar que sería una revolución. Una primera intentona de quince episodios divididos en dos partes que extendían un mismo atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre como si fuera un partido de Campeones. Todas las piezas icónicas estaban delineadas. El Profesor, ocho ladrones con nombres de ciudades y un plan contado con flashbacks.
Netflix adquirió los derechos y remontó esos episodios en 22 capítulos más cortos que crearon la locura. Fue el contenido en idioma no inglés más visto de Netflix hasta la llegada de El juego del calamar, ganando un Emmy Internacional y transformando a su reparto en estrellas mundiales y Bella ciao en un himno renovado asociado para siempre con la serie en la cultura popular. Las tres temporadas del atraco al Banco de España mantuvieron el nivel y logró escapar de maldiciones de series similares como Prison Break, quizá por su corazón antisistema, quizá porque su dimensión política no impedía que fuera tan entretenida como el puro cine de acción.


















