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  • 10 películas españolas imperdibles que se estrenan en 2026

    10 películas españolas imperdibles que se estrenan en 2026

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Todo indica que 2026 va a ser uno de esos años especialmente generosos para los que amamos el cine. Por la cantidad de títulos que se anuncian, por la variedad de propuestas, por el regreso de nombres que hace rato venimos esperando. Lo estamos viendo tanto en el terreno de las grandes producciones y franquicias internacionales, como en el cine de autor. Y mientras el mundo pone sus ojos en estas superproducciones y secuelas populares, el cine español también tiene mucho para ofrecer.

    Este año, la cartelera local nos regalará muchísimos estrenos que valen la pena: historias íntimas, comedias afiladas, thrillers tensos y más de una sorpresa que promete dar que hablar. Directores y directoras reconocidos como Pedro Almodóvar, Isabel Coixet, Cesc Gay y Rodrigo Sorogoyen vuelven con nuevos proyectos, acompañados por voces nuevas que confirman que el cine español está en un gran momento creativo.

    Como viene siendo costumbre, no todo va a pasar en la gran pantalla. Varias de estas historias se estrenarán directamente en plataformas como Netflix, mientras que otras buscarán su momento en una sala de cine. Este recorrido no pretende cubrirlo todo, pero sí reunir diez títulos que, por distintos motivos, merecen un lugar en tu lista de películas para ver este año.

    Torrente presidente

    Después de tantos años, no hace falta explicar quién es Torrente. El “brazo tonto de la ley” se convirtió, para bien o para mal, en un personaje clave del cine español reciente. Ahora, Santiago Segura vuelve a ponerse en la piel (y en la mugre) de su criatura con Torrente presidente, la sexta entrega de una saga que ya es prácticamente parte del folclore pop nacional.

    Lo llamativo para mi es que, hasta ahora, no sabemos absolutamente nada. Pero apenas el título alcanza para que se active la emoción y expectativa. ¿Qué significa Torrente en 2026? ¿Puede volver a conectar con el público en un contexto tan distinto al de sus primeras entregas? No hay respuestas todavía, pero sí muchas ganas de saber qué se trae entre manos. 

    Amarga Navidad

    Pedro Almodóvar vuelve al cine en español con Amarga Navidad, y eso ya es una gran noticia. Después de su paso por el inglés con La habitación de al lado, retoma el idioma que mejor maneja para seguir explorando ese tono más íntimo que ya venía trabajando en películas como Madres paralelas o Dolor y gloria.

    Esta película está ambientada entre Madrid y Lanzarote, y su historia se centra en personajes atravesados por el duelo, la culpa y la necesidad de seguir adelante. El elenco lo encabezan Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia y Aitana Sánchez-Gijón, tres intérpretes que han demostrado saber moverse en terrenos emocionales complejos. A pesar del título, Amarga Navidad no llega con el turrón: su estreno está previsto para marzo del 2026.

    Laponia

    Y ya que hablamos de películas navideñas que no se estrenan en diciembre, acá va otra: Laponia llega en abril, aunque el espíritu festivo está bien presente. ¿De qué va? Imagina esto: una Nochebuena en Finlandia, dos hermanas que se reencuentran después de años sin verse y la típica cena familiar que promete ser tranquila... hasta que una niña dice la verdad sobre Papá Noel. A partir de ahí, lo que parecía una postal perfecta se transforma en una noche de reproches, silencios incómodos y emociones que hace rato estaban esperando salir.

    La dirige David Serrano (Días de fútbol, Voy a pasármelo bien), basándose en una obra teatral que habla, en el fondo, sobre cómo cada familia encuentra sus propias formas de sostener la ilusión. El elenco de esta película que mezcla humor y tensión, está formado por Natalia Verbeke, Julián López, Ángela Cervantes y Vebjørn Enger.

    Cada día nace un listo

    Después de saltar entre el drama social de Carmen y Lola y la comedia más liviana de La familia perfecta, Arantxa Echevarría vuelve con una propuesta completamente distinta: una comedia negra sobre robos, ambición y personajes de dudosa moral. Cada día nace un listo tiene el ritmo de un golpe mal planificado y el tono justo para reírse con algo de resignación de las situaciones más absurdas.

    La historia sigue a Toni Lomas, un ex famoso de talent show venido a menos que, por una de esas vueltas de la vida, se ve envuelto en el robo de un cuadro junto a Junior, el hijo mimado de un empresario millonario.  El elenco es bien variado: Hugo Silva, Susi Sánchez, Dafne Fernández, Jaime Olías, Ginés García Millán y Diego Anido, con apariciones especiales de Belén Rueda y Pedro Casablanc. Una historia de esas que, con suerte, nos hacen reír mientras nos dejan pensando.

    El ser querido

    Después de lo que significó As Bestas, era difícil imaginar con qué iba a volver Rodrigo Sorogoyen, y la respuesta es una película mucho más íntima, pero igual de incisiva. El ser querido gira en torno al reencuentro entre un director de cine y su hija, una actriz con la que arrastra años de distancia emocional y asuntos no resueltos. Lo interesante es que ese reencuentro ocurre en pleno rodaje, donde lo profesional y lo personal se mezclan hasta explotar como una bomba de tiempo.

    La historia pone el foco en ese vínculo frágil entre padre e hija, similar a lo que pudimos ver en Valor sentimental.  Muchos silencios, algunos reproches y duras preguntas que nunca se hicieron del todo. Javier Bardem encabeza el elenco, en una colaboración que suma todavía más peso a una película que ya se perfila como uno de los grandes títulos del año.

    La bola negra

    Nueve años después de La llamada, Javier Calvo y Javier Ambrossi vuelven al cine con su proyecto más ambicioso hasta el momento. Todo parte de un fragmento: las únicas cuatro páginas que Federico García Lorca alcanzó a escribir de La bola negra antes de ser asesinado en 1936. Ese material, tan breve como cargado de intención, les sirve como punto de partida para construir una historia que busca cruzar épocas, emociones y heridas que todavía siguen latiendo a través del tiempo.

    En concreto, La bola negra sigue la vida de tres hombres en tres momentos distintos 1932, 1937 y 2017, entrecruzando sus historias a medida que avanza la trama. El reparto es de esos que llaman la atención desde el primer minuto: Guitarricadelafuente, Miguel Bernardeau, Natalia de Molina, Penélope Cruz y Glenn Close. Todo indica que será una de las favoritas del 2026.

    La cuidadora

    Otro reconocido director que tendrá su momento de brillar este año es Álex de la Iglesia (El día de la bestia), quien vuelve al cine con un thriller familiar. La cuidadora, aunque se estrena en Netflix, está rodada íntegramente en 35 mm. La historia gira en torno a Carmen, una viuda de 80 años que, tras un accidente doméstico, necesita ayuda para seguir en su casa. Su hija contrata a Blanca, una asistenta que parece perfecta: educada, eficiente, amable. Pero, como pasa siempre en este tipo de relatos, algo no termina de cerrar. 

    Pareciera ser de esas películas que no necesitan gritar para generar incomodidad. Basta con una mirada, un gesto fuera de lugar, una amenaza que va creciendo. Y con Álex de la Iglesia al mando, ya sabemos que la tensión nunca es sólo tensión: también hay crítica, ironía y un caos contenido esperando a estallar.

    El niño

    El 23 de octubre de 1980, una explosión de gas en una escuela pública de Ortuella, Vizcaya, mató a 50 niños y 3 adultos. Cuarenta años después, esa herida sigue abierta en la memoria de muchas familias. El niño es una película basada en la novela de Fernando Aramburu que

    parte de ese hecho real para construir un relato íntimo y crudo.

    La película sigue a Nicasio, un hombre que cada jueves sube al cementerio para visitar la tumba de su nieto. A través de su rutina, la película va narrando los ecos de una tragedia que marcó a toda una comunidad, concentrándose no en qué pasó sino en cómo se vive después de un hecho tan doloroso. Está dirigida por Mariano Barroso (Todas las mujeres), si te gustan las películas basadas en hechos reales, este año no puedes perderte El Niño. 

    La desconocida

    La desconocida arranca fuerte: una mujer aparece amordazada y maniatada dentro de un contenedor en el puerto de Barcelona. No sabe quién es, no recuerda cómo llegó hasta ahí y, antes de poder empezar a reconstruir nada, alguien intenta matarla en el hospital.  La investigación queda en manos de la detective Anna Ripoll, interpretada por Candela Peña, y su compañero Quique Zárate, dando comienzo a una carrera contrarreloj digna de thriller psicológico. 

    La película, dirigida por Gabe Ibáñez (Autómata), y basada en la novela de Rosa Montero y Olivier Truc, pasa directo a la plataforma de Netflix en la segunda mitad del año. El reparto incluye a Ana Rujas, Pol López, Manolo Solo y Kira Miró. 

    53 domingos

    La premisa de 53 domingos a primera vista es sencilla: tres hermanos se juntan para hablar sobre qué hacer con su padre de 86 años, que empieza a mostrar señales de deterioro. ¿Lo llevan a una residencia? ¿Se turnan para cuidarlo? ¿Lo asume uno solo? Pero, como suele pasar, detrás de esa conversación educada se esconden reproches, tensiones acumuladas y un montón de cosas que nunca se dijeron.

    Cesc Gay, la mente detrás de películas como Truman y Mi amiga Eva, aquí dirige y escribe una adaptación de su propia obra de teatro. Claro que lo hace con ese estilo que ya es suyo: diálogos filosos, situaciones con las que podemos relacionarnos y personajes que se sienten muy reales incluso dentro de la exageración. Sin duda una propuesta interesante para este 2026.

  • Errores de edición en películas y series que ya no podrás dejar de ver

    Errores de edición en películas y series que ya no podrás dejar de ver

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    No importa cuántas veces las veamos ni cuánto las adoremos,  algunas películas y series tienen errores de edición que, una vez que los notamos, son imposibles de olvidar. Todos estos son detalles que por alguna razón se colaron en el montaje final y ahora viven en nuestras cabezas sin pagar renta. Desde croissants que se transforman en tortitas hasta dobles de actores que quedan demasiado expuestos, hay de todo.

    No siempre se trata de un simple despiste. Parte de la razón por la que hoy notamos tantos errores de edición en películas y series tiene que ver con algo tan básico como el tamaño (y la nitidez) de nuestras pantallas. Muchas de estas escenas fueron pensadas para verse en televisores más chicos, o incluso en cine, con encuadres más recortados y definición limitada. Pero ahora, entre la resolución 4K, y la pausa fácil, esos detalles que antes pasaban de largo saltan a la vista en un segundo. ¿Los perdonamos? Por supuesto. ¿Nos echamos unas risas igual? También.

    Pretty Woman y el desayuno mutante

    Mujer Bonita es un clásico que ha visto la mayoría, pero no todos han captado el fallo de campeonato detrás de una simple comida. En la escena del desayuno en el hotel, Vivian está comiendo un croissant, hasta que entre un plano y otro, el croissant se convierte en una tortita. Y no es solo un cambio de alimento: también varían los mordiscos y el tamaño, como si el desayuno tuviera vida propia. El propio director, Garry Marshall, contó alguna vez que priorizó las tomas de Julia Roberts donde la actuación funcionaba mejor, aunque eso implicara sacrificar la continuidad de la escena. Y la verdad es que, incluso con ese error, la escena sigue siendo igual de brillante.

    Clueless y el espejo fantasma

    ¿Existe una película con más espíritu noventero que Clueless? Lamentablemente ni los outfits ni el encanto de Cher pueden distraernos de un error que salta a la vista (si sabés dónde mirar).  En la escena en la que Cher estaciona su icónico Jeep, el espejo lateral del lado del conductor aparece y desaparece de plano como por arte de magia. Está, no está, vuelve a estar. Este fallo en su momento pasó desapercibido, pero con las versiones en alta definición y pantallas más grandes, dio que hablar. Uno de esos detalles que ahora nos hacen reír… y seguir viendo igual con cariño.

    Bridgerton y sus anacronismos con estilo

    Que Los Bridgerton no apunta al realismo histórico ya lo sabemos. Pero hay descuidos que igual llaman la atención. En una escena, un espectador con ojo afilado notó algo que no debería estar ahí: líneas pintadas en una carretera, del tipo que no se empezó a usar hasta la década de 1950, es decir más de 130 años después de la época en que transcurre la serie. Y no fue el único desliz: en la cuarta temporada, el personaje Lady Araminta aparece con una curita color piel en la oreja, posiblemente para cubrir un piercing. Igual, a Bridgerton se lo perdonamos todo. El drama es más fuerte.

    Juego de tronos y el infame vaso de Starbucks

    De todas las cosas que podían romper la ilusión en Game of Thrones, nadie esperaba que fuera ¡un vaso de café! En un episodio de la última temporada, durante una escena en Winterfell, aparece un vaso descartable típico de Starbucks justo frente a Daenerys. El error no tardó en hacerse viral y, aunque HBO lo editó después, ya era tarde: el vaso pasó a la historia. ¡Vaya que lo único que faltaba era que el dragón pidiera uno con leche de avena!

    Corazón valiente y el coche sorpresa

    Uno pensaría que lo último que podría colarse en una batalla del siglo XIII es… un coche. Pero en Braveheart, si pausas en el momento justo durante una escena de combate, ahí está: un coche blanco aparcado al fondo como si nada. Fue un descuido mínimo, pero lo suficiente (si tienes el ojo entrenado) para romper por un segundo la épica de la escena. Es cierto que entre gritos, caballos y espadas nadie está mirando el fondo con lupa, pero hoy con la alta resolución y el poder de las redes, estos detalles no pasan desapercibidos. Solo esperamos que al responsable no le tocara limpiar las armaduras ese día.

    Friends y los dobles a la vista

    Friends es una de esas series que vimos tantas veces que aunque nos la sabemos de memoria, siempre podemos encontrar algo nuevo, un chiste sutil, un detalle del set y ahora también lo que quedó en el fondo. Como los dobles de Jennifer Aniston y Courteney Cox, que aparecen claramente en algunos episodios si puedes enganchar el momento justo. Uno de los más comentados está en la temporada 9, episodio 15 (The One With the Mugging): Rachel entra a escena, y en el siguiente plano no es Rachel, sino alguien con el mismo peinado. Dura segundos, pero una vez que lo ves, empezás a buscarlos como si fuera un juego. Y te aseguro que no son pocos.

    Gladiador y su tecnología anticipada

    Entre tanta épica, espadas y discursos memorables, Gladiator también tiene sus pequeños deslices. El más famoso está en plena escena de combate: cuando uno de los carros vuelca, se ve claramente un tanque de gas en la parte trasera. No, no es parte del Imperio romano. Pero no es el único: en otra escena vas a notar a alguien entre el público con ropa moderna. ¿Un turista accidental del siglo XXI? Quién sabe. Lo cierto es que, esta vez, lo que nos sacó de la película no fue Russell Crowe gritando sino un vaquero y camiseta blanca en la tribuna.

    Emily en París y la Torre Eiffel duplicada

    En Emily in Paris, todo es un poco exagerado: los looks, los dramas, los romances y al parecer también el paisaje. En el tercer episodio de la tercera temporada, Emily pasea cabizbaja por la habitación de hotel de Madeline, justo después de enterarse de que la oficina va a cerrar. Todo muy emotivo, hasta que miramos por la ventana y vemos no una, sino dos Torres Eiffel. Cada una por un ventanal distinto. Un fallo de edición gigante, aunque siendo honestos, en el universo de Emily tener dos Torres Eiffel no suena tan descabellado.

    Crepúsculo y la cánula rebelde

    Es verdad que Twilight nunca fue famosa por su precisión médica, y esta escena lo confirma. Después de la pelea con el villano James, Bella se despierta en el hospital, recuperándose de la batalla. Hasta ahí, todo “normal”. Pero si prestas atención, su cánula nasal cambia de lugar en cada plano: a veces está bien puesta, a veces baja, a veces le tapa medio ojo, como si tuviera voluntad propia. Y mientras Edward la acompaña con su clásico silencio intenso, una lámpara al costado de la cama también decide moverse de lugar sin explicación. Al final va a resultar que lo sobrenatural no eran los vampiros, sino el mobiliario del hospital.

  • Las mejores películas de Park Chan-wook, ordenadas

    Las mejores películas de Park Chan-wook, ordenadas

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    No hay otra opción (2025) acaba de llegar a cines, y con ella, Park Chan-wook vuelve en forma. Desde finales de los noventa, el coreano ha levantado una filmografía donde la venganza es un ballet sangriento y la violencia poesía, un equilibrio no al alcance de la mayoría de directores. Un cine que exige estómago, paciencia y ganas de mirar de frente a las zonas más oscuras del alma humana. 

    Aquí van sus ocho mejores películas, desde las que le pusieron en el mapa como uno de los cineastas más singulares (y perturbadores) del siglo XXI hasta sus últimos éxitos, imprescindibles para entender la expansión del cine asiático en el siglo XXI.

    8. La doncella (2016)

    Park miró a occidente por primera vez para adaptar la novela ‘Fingersmith’ de Sarah Waters, que ya conoció una versión con Cambio de Identidad (2005), en una operación parecida a la de No hay otra opción, que ya tuvo su película de Costa-Gavras antes que llegara la nueva. Aquí cambia la ambientación victoriana y la planta en la Corea ocupada por Japón de los treinta, cuando una sirvienta entra a trabajar para una heredera japonesa y todo se tuerce, y se vuelve a retorcer hasta que ya no sabes quién se la está jugando a quién.

    La doncella (2016) es un thriller erótico que funciona como una muñeca rusa de engaño, deseo y traición; visualmente, lo más exuberante que ha hecho Park en su vida, con una dirección de arte obsesiva y preciosista bajo la que late su habitual pulso perverso. Si te gustó Retrato de una mujer en llamas (2019) es del mismo palo, ambas exploran el deseo lésbico en contextos históricos que lo reprimen, aunque en esta ocasión tenemos varias dosis extra de humor negro marca del chef.

    7. Stoker (2013)

    Su debut americano fue bastante raro, un coming of age de tintes góticos donde el despertar sexual también lo es a la violencia. Mia Wasikowska hace de una adolescente cuya vida se tuerce cuando su tío aparece justo después de que muera el padre. Empieza como un thriller hitchcockiano y acaba siendo un estudio sobre el mal que se hereda y la atracción por lo oscuro.

    La secuencia del piano muestra lo bien que se le da el subtexto erótico al coreano, aunque en general es más contenida que sus anteriores trabajos, con una frialdad que le da un poder hipnótico infravalorado. Si Old Boy (2003) puede ser demasiado salvaje para según qué público, Stoker (2013) es un aperitivo elegante a la obra del autor, con violencia más sugerida pero su perversión psicológica intacta. En cierto modo adelanta detalles del Lanthimos de El sacrificio de un ciervo sagrado (2017), también con Nicole Kidman.

    6. Thirst (2009)

    Probablemente ya te huelas qué pasa cuando un cura católico se convierte en vampiro si has visto Misa de Medianoche (2021), pero Park ya tuvo esa idea en una forma más chunga y perturbadora. Song Kang-ho—sí, el padre de Parásitos (2019)—interpreta a un sacerdote cuya transformación en no-muerto le desata una crisis de fe brutal y un hambre que no distingue entre sangre y sexo, cayendo en una espiral autodestructiva de lujuria, culpa católica y asesinato.

    Thirst (2009) está alejada de la acción de Sympathy for Lady Vengeance (2005), y es algo así como un melodrama católico con comedia negra y body horror corporal que examina la contradicción entre los impulsos carnales más básicos y la aspiración espiritual, una mezcla imposible entre Déjame entrar (2008) y El reverendo (2018).

    5. Joint Security Area (2000)

    Es curioso que la peli que puso a Park en el mapa internacional sea todavía una de sus grandes desconocidas para el público. Ambientada en la Zona Desmilitarizada entre las dos Coreas, cuenta una historia de amistad secreta entre soldados del Norte y del Sur que desafía décadas de propaganda y odio institucionalizado. Todavía no tiene la estética barroca y la violencia extrema que caracterizan sus trabajos posteriores, pero es el más humano y está muy bien escrito.

    Un thriller político que acaba funcionando como tragedia sobre la división artificial de un pueblo. Si Sympathy for Mr. Vengeance (2002) es un poco nihilista, Joint Security Area (2000) todavía ofrece algo de esperanza. Comparte ADN con 1987: When the Day Comes (2017), otra peli coreana donde el contexto político define los destinos individuales, aunque JSA es más íntima, más pequeña en escala.

    4. Three... Extremes (2004) - segmento "Cut"

    Una muy célebre antología de la era dorada del terror asiático, donde el segmento de Park destaca como una gran pesadilla meta-cinematográfica. "Cut" presenta a un director de cine secuestrado en su propia casa por un extra psicópata. Una obra de cámara claustrofóbica de cuarenta minutos en los que al director le da tiempo a desplegar más ideas que muchos en dos horas.

    Three... Extremes (2004) es una masterclass de economía narrativa en un set surrealista dentro del hogar del protagonista, igual de retorcida psicológicamente que el final de Old Boy (2003), aunque su premisa moral recuerda los dilemas imposibles de Saw (2004), aunque con una sofisticación más acorde a la de Audition (1999), que a veces le hace sombra y hace que se olvide lo buena que es.

    3. Sympathy for Lady Vengeance (2005)

    Su mejor obra es su “Trilogía de la Venganza” en conjunto, aunque hay que empezar por su cierre, quizá el más hermoso y triste. Una mujer que pasa 13 años en la cárcel por el secuestro y asesinato de un crío (que no cometió), ejecuta meticulosamente su venganza contra el verdadero culpable, curiosamente Choi Min-sik, el prota de Old Boy (2003). Pero Sympathy for Lady Vengeance (2005) es más estilizada, menos cruda, y le interesa menos la venganza en sí que sus consecuencias emocionales.

    Estéticamente es un tour de force en el que Park juega con la saturación de color para reflejar la corrupción moral de la protagonista, con una secuencia final, insoportablemente tensa y moralmente ambigua. ¿La venganza trae paz o solo más vacío? Park no da respuestas fáciles porque probablemente no las tiene, como hace luego The Nightingale (2018) de Jennifer Kent, que no romantizaba ni un poquito la venganza femenina.

    2. Sympathy for Mr. Vengeance (2002)

    La primera de la trilogía también es la más brutal y despiadada, cuenta cómo un joven sordomudo que necesita dinero para el trasplante de riñón de su hermana, acaba secuestrando a la hija de su ex-jefe, lo que desencadena una espiral imparable de venganza y contra-venganza donde sin ganadores. Un Park crudo y nihilista que expone sin muchos subrayados cómo la violencia genera más violencia en un ciclo infinito.

    La fotografía aún no estaba tan estilizada como en Old Boy (2003) o Lady Vengeance (2005), pero le da un toque realista, que la hace perturbadora y difícil de tragar. Sympathy for Mr. Vengeance (2002) va sin filtro, y como Blue Ruin (2013), hace un retrato de gente ordinaria completamente destruida por la venganza, aunque añade capas extra de comentario social sobre discapacidad y explotación laboral, y más sangre también: la escena del talón de Aquiles es de las que no se olvidan.

    1. Old Boy (2003)

    La obra maestra. La peli que definió a Park Chan-wook y lucha con Kill Bill (2003) por el puesto de ser la venganza en el cine más influyente de lo que llevamos de siglo. Choi Min-sik hizo la interpretación de su vida como un hombre secuestrado y encerrado en una habitación durante 15 años sin explicación, a lo que sigue una búsqueda con un secreto tan horrible que te deja sin ganas de salir de casa en una semana.

    Old Boy es perfecta, una experiencia llena de escenas icónicas como la del pasillo con el martillo: un plano secuencia de violencia coreografiada como ballet que ha sido imitada hasta el agotamiento. Pero es su guión el que hace que funcione como un reloj, donde cada revelación golpea, y lo que la hace también tan diferente a La doncella, pero es que, ante esta tragedia griega moderna sobre la culpa y las consecuencias de nuestras acciones, ni el propio Park Chan-wook puede competir contra sí mismo.

  • 10 famosos que no sabías que participaron en ‘Mira quién baila’ (‘Dancing with the Stars’)

    10 famosos que no sabías que participaron en ‘Mira quién baila’ (‘Dancing with the Stars’)

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    A lo largo de sus múltiples versiones internacionales, Mira quién baila —o Dancing with the Stars en su formato original— se ha convertido en un escaparate inesperado para celebridades de todo tipo. Actores consagrados, deportistas de élite, figuras mediáticas y estrellas en ebullición han pasado por la pista de baile con resultados tan dispares como sorprendentes.

    Algunos buscaban reinventarse, otros humanizar su imagen pública y unos cuantos simplemente aceptar un reto fuera de su zona de confort. En esta lista repasamos diez famosos cuya participación quizá habías olvidado —o directamente nunca supiste—, analizando qué supuso el programa para su carrera y qué tal les fue realmente sobre la pista. 

    Floyd Mayweather (Estados Unidos, 2005)

    Antes de consolidarse de manera definitiva como una de las mayores leyendas del boxeo, Floyd Mayweather sorprendió al participar en Dancing with the Stars en 2005. Su fichaje fue toda una declaración de intenciones por parte del programa: demostrar que incluso los deportistas más asociados a la fuerza bruta podían enfrentarse a una disciplina tan técnica como el baile.

    Sobre la pista, Mayweather mostró una sorprendente disciplina, algo lógico teniendo en cuenta su mentalidad competitiva. Sin embargo, su rigidez corporal y cierta falta de conexión emocional con las coreografías jugaron en su contra. Aguantó varias galas, pero nunca llegó a perfilarse como favorito.

    Su paso por el programa fue más anecdótico que transformador. No cambió su imagen pública ni amplió su público de forma significativa, pero sí dejó claro que el formato sabía atraer nombres potentes incluso fuera del mundo del espectáculo.

    Chris Hemsworth (Australia, 2006)

    Mucho antes de empuñar el martillo de Thor en el Universo Cinematográfico de Marvel, Chris Hemsworth participó en la versión australiana de Dancing with the Stars en 2006. En aquel momento era un actor joven, conocido principalmente por series locales, y el programa funcionó para él como una plataforma de visibilidad clave.

    Hemsworth destacó rápidamente por su presencia escénica, carisma natural y una sorprendente soltura física. Aunque no era el mejor a nivel técnico, su progresión fue constante y conectó muy bien con el público. Llegó lejos en la competición, consolidándose como uno de los concursantes más populares de su edición.

    Visto con perspectiva, su participación resulta fascinante: es un ejemplo claro de cómo el programa puede servir como trampolín previo a una carrera internacional. Es uno de los casos donde Mira quién baila supo detectar —quizá sin saberlo— a una futura superestrella.

    Kim Kardashian (Estados Unidos, 2008)

    En 2008, Kim Kardashian todavía no era el fenómeno global en el que acabaría convirtiéndose, pero ya era una figura mediática en ascenso. Su participación en Dancing with the Stars fue breve, pero muy comentada, en gran parte por la enorme atención mediática que generaba todo lo que la rodeaba.

    En lo estrictamente competitivo, Kardashian tuvo una actuación discreta. Su falta de experiencia y cierta inseguridad escénica hicieron que fuera una de las primeras eliminadas. A nivel técnico, estuvo lejos del nivel exigido por el programa, y el jurado no dudó en señalarlo.

    Sin embargo, su paso por el concurso fue irrelevante solo en apariencia. Kim utilizó el programa como un escaparate más dentro de su estrategia de exposición mediática. No triunfó bailando, pero reforzó su presencia en la cultura popular, algo que acabaría siendo mucho más determinante para su carrera que cualquier trofeo.

    Denise Richards (Estados Unidos, 2009)

    Denise Richards llegó a Dancing with the Stars en 2009 como una actriz conocida por títulos como Juegos salvajes o su paso por la saga de James Bond. Su fichaje respondía al perfil clásico del programa: una estrella reconocible que buscaba reconectar con el gran público.

    En pista, Richards mostró elegancia y compromiso, aunque sin llegar a deslumbrar. Su estilo era correcto, pero a menudo acusado de ser demasiado contenido, algo que le restó impacto frente a concursantes más explosivos. Aun así, logró avanzar varias semanas, ganándose el respeto del jurado.

    Su participación fue digna y honesta, pero poco memorable. No hubo una reinvención clara ni un gran arco narrativo dentro del programa. Aun así, cumplió su función: recordarle al público que Richards seguía ahí, dispuesta a asumir retos más allá de la interpretación.

    Belén Esteban (España, 2010)

    La participación de Belén Esteban en ¡Mira quién baila! en 2010 fue, ante todo, un fenómeno televisivo. Figura omnipresente de la prensa del corazón en España, su fichaje generó tanta expectación como escepticismo.

    En lo artístico, Esteban mostró una evolución limitada. Sus actuaciones estaban lejos de ser brillantes y las carencias técnicas eran evidentes. Sin embargo, compensaba con esfuerzo, perseverancia y una conexión muy fuerte con una parte del público. Llegó más lejos de lo que muchos esperaban, en gran medida gracias al apoyo popular.

    Su paso por el programa es un ejemplo perfecto de cómo Mira quién baila no es solo un concurso de baile, sino también de narrativa televisiva. Belén no ganó por talento, pero sí por relato: el de alguien que, sin las herramientas, se expone y resiste.

    Pamela Anderson (Estados Unidos, 2010)

    Pamela Anderson se unió a Dancing with the Stars en 2010 como una de las grandes estrellas internacionales del elenco. Icono absoluto de los 90, su presencia evocaba nostalgia y glamour a partes iguales.

    En la pista, Anderson destacó por su actitud y sensualidad, aunque técnicamente fue irregular. Algunas coreografías funcionaron muy bien gracias a su carisma natural, mientras que en otras quedó patente cierta falta de precisión. Aun así, avanzó varias rondas y dejó actuaciones memorables.

    Pamela representa el espíritu más clásico del programa: una celebridad que no necesita ganar para justificar su presencia. Su participación fue más emocional que competitiva, reforzando su estatus icónico y demostrando que, incluso sin perfección técnica, el magnetismo sigue siendo una poderosa arma televisiva.

    Larissa Riquelme (Argentina, 2011)

    Larissa Riquelme llegó a Showmatch en 2011 en pleno auge mediático, tras convertirse en un fenómeno viral durante el Mundial de 2010. Su fichaje buscaba capitalizar esa popularidad inmediata.

    En cuanto al baile, Riquelme mostró actitud y energía, pero también claras limitaciones técnicas. Su rendimiento fue irregular y dependía mucho del tipo de coreografía. A pesar de ello, consiguió mantener varias galas gracias al apoyo del público y al interés mediático que generaba.

    Su participación en el programa fue un caso paradigmático de fama fugaz trasladada a un formato de largo recorrido. No logró reinventarse ni consolidar una carrera artística sólida, pero su participación refleja cómo Mira quién baila también funciona como termómetro de la popularidad del momento.

    Mike Tyson (Argentina, 2011)

    La aparición de Mike Tyson en Showmatch en 2011 fue uno de los cruces más improbables entre deporte y entretenimiento televisivo. La imagen del ex campeón mundial de boxeo enfrentándose a una coreografía de baile era, por sí sola, irresistible.

    Sobre la pista, Tyson estaba claramente fuera de su elemento. Sus movimientos eran rígidos y su falta de técnica evidente. Sin embargo, su disposición a reírse de sí mismo y aceptar el reto generó simpatía. No duró muchas galas, pero dejó una huella mediática innegable.

    Su participación no buscaba excelencia artística, sino redención pública. Fue un gesto de vulnerabilidad televisiva que, sin ser brillante, sí resultó humano y honesto dentro de un formato que vive de esos contrastes.

    Zendaya (Estados Unidos, 2013)

    Zendaya participó en Dancing with the Stars en 2013 cuando todavía era conocida solo por su trabajo en Disney Channel. Su fichaje, sin embargo, marcó un antes y un después en la percepción del público hacia ella.

    Desde la primera gala, destacó por su talento natural, precisión técnica y madurez artística. Semana tras semana se consolidó como una de las mejores concursantes de su edición, llegando a la final y quedándose muy cerca de la victoria.

    Se trata de uno de los más exitosos de la lista. No solo le fue bien en términos competitivos, sino que reforzó su credibilidad como artista completa. 

    Mr. T (Estados Unidos, 2017)

    Mr. T se unió a Dancing with the Stars en 2017 como una auténtica leyenda televisiva. Icono de El equipo A y del cine de los 80, su presencia era más simbólica que competitiva.

    En el baile, Mr. T mostró muchas limitaciones físicas, comprensibles por su edad y condición. Sus coreografías eran simples y su técnica básica, lo que provocó una eliminación temprana. Sin embargo, cada actuación estaba cargada de carisma y actitud.

    Su participación es un recordatorio de que no todos los concursantes están ahí para ganar. Mr. T aportó espectáculo, nostalgia y personalidad, demostrando que en Mira quién baila también hay espacio para celebrar trayectorias legendarias, aunque el baile no sea lo suyo.

  • Las series y películas de Bad Bunny

    Las series y películas de Bad Bunny

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Bad Bunny o Benito Antonio Martínez Ocasio—aunque seguramente solo lo llame así su madre cuando está realmente enfadada—es una estrella. Todos conocemos su faceta musical pero desde su increíble actuación en el show de medio tiempo de la Super Bowl, reivindicando sus raíces latinas, todo el mundo quiere conocer más de él. Y la verdad es que ser cantante es sólo una de las cosas que se le da de maravilla. 

    Bad Bunny ha participado en varias series y películas, además de ser un luchador ocasional en la WWE. Así que si quieres conocer todas las facetas de Benito, es el momento perfecto para adentrarte en nuestra lista de las series y películas de Bad Bunny.

    Narcos: México (2018–2021)

    En Narcos: México (2018-2021), Bad Bunny demuestra que sabe ponerse en la piel de un personaje mucho más oscuro, parecido al de Bala perdida (2025). Everardo Arturo “Kitty” Páez es prepotente, violento y te da escalofríos en el peor sentido de la palabra. Y eso es justo lo que lo hace interesante. Como un choque de trenes. Sabes que va a salir mal, sabes que es malo, pero necesitas saber qué va a hacer a continuación. Lo mejor es que el show no trata de justificar sus acciones. Le da una historia de fondo, sí, pero no trata de excusarlo debido a ella. Si te atraen este tipo de historias, El Chapo (2017–2018) encaja muy bien contigo.

    Bullet Train (2022)

    Bullet Train (2022) obliga a Bad Bunny a sacar todo su encanto—y eso, en una película con Brad Pitt como protagonista no es moco de pavo. Y le encanta. En un viaje en tren frenético donde cada pasajero tiene que fingir, el personaje de Martínez Ocasio, The Wolf, juega con su rival como un depredador con su comida. La venganza es un plato que se sirve frío y The Wolf espera a que esté helado…pero no lo va a tener fácil. Lo mejor de este papel de Bad Bunny es la escena de acción que se marca. Como que no te esperas que puedas hacer eso y te quedas con la cabeza loca. Eso sí, no se os ocurra intentar este truco en casa. En comparación con su papel en Cassandro (2023), en esta película tiene que tirar más de físico pero también explora una parte de él bastante desconocida. Si este tipo de películas de acción son lo tuyo, prueba con John Wick (2014).

    Cassandro (2023)

    En Cassandro (2023), Bad Bunny se atreve con todo, bastante en la línea de su personaje en Bullet Train (2022). Comparte escenas con Gael García Bernal y eso son palabras mayores. Así que es complicado estar a la altura, pero Benito lo consigue. La película no se corta en retratar la desgarradora historia de Saúl Armendáriz, y la forma en que luchó para conseguir hacerse un nombre en la lucha libre, a pesar de que ser homosexual en un mundo así es motivo de burla. Y el precio que pagó para lograrlo. Benito interpreta a Felipe, pareja de Saúl. Y me encanta la forma en que su personaje consigue hacer que Saúl se lo cuestione todo, incluido el concepto de masculinidad…y quién realmente lleva máscara, su personaje en la lucha libre o él mismo. Si te gustan este tipo de películas, El luchador (2008) te va a encantar.

    Saturday Night Live (1975– )

    Ver a Bad Bunny en Saturday Night Live (1975-) es super divertido porque no tiene miedo a nada. ¿Ridículo? ¿Qué es eso? No le importa. Y eso se nota. Me encanta cómo se entrega a los sketches y cómo se ríe de sí mismo, como pasa en Terminagolf 2 (2025). No todos los cantantes saben adaptarse a este formato y él lo hace a la perfección. Le encanta esto y se siente cómodo con ello. De hecho, aparte de participar como invitado, participó en sketches en las temporadas 46, 49 y 50 del show. 

    Pero lo que no te puedes perder es su participación como anfitrión en el estreno de la temporada 51, en 2025. En su monólogo de inicio, empezó en inglés pero Bad Bunny no tuvo miedo de hablar en español y de dejarle claro a quien tuviera un problema con su selección para el show del medio tiempo del Super Bowl—presidente incluido—que él había llegado para quedarse y que si querían enterarse de su show, más les valía aprender español. Un rey si nos preguntas. Por cierto, hazte un favor y echa un vistazo a su sketch con Pedro Pascal, ¡te va a encantar! Y si te gustan esta clase de programas, The Tonight Show Starring Jimmy Fallon (2014– ), es para ti.

    Bala perdida (2025)

    Bala perdida (2025) es otra de esas películas donde Bad Bunny explora un personaje gris, parecido a lo que pasa en Narcos: México (2018-2021). Y me encanta porque es impredecible. Nunca sabes si va a invitarte a una copa de vino…o a torturarte despiadadamente. Porque en un abrir y cerrar de ojos puedes pasar de una situación a la otra. ¿Y la presencia de Bad Bunny? De otro mundo. No puedes dejar de mirarlo. Es magnético. Y si te gustan este tipo de películas, disfrutarás mucho con Good Time: Viviendo al límite (2017).

    Terminagolf 2 (2025)

    Terminagolf 2 (2025) hace que Bad Bunny saque su lado más cómico, el mismo que le vimos en Saturday Night Live (1975-), para hacer dupla con un Adam Sandler que está en su salsa. Oscar, el personaje de Benito, es humilde y no teme los retos…pero también sabe reírse de sí mismo y no tomarse en serio. Y cuando él y Sandler comparten escena es una maravilla. Los dos tienen una conexión, una complicidad, que traspasa la pantalla, como dos colegas idiotas diciendo cosas tan absurdas que no te queda más remedio que reírte. Si te gustan este tipo de comedias, El aguador (1998) es una muy buena opción para ti.

  • Qué películas no debes ver en San Valentín (aunque lo harás igualmente)

    Qué películas no debes ver en San Valentín (aunque lo harás igualmente)

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Llega San Valentín y tú, analfabeta de mi corazón, que te vas a ver la película más romántica de tu cartelera… Escoges por el póster y el reparto, claro. Cumbres Borrascosas (2026) parece la elección perfecta: Margot Robbie, Jacob Elordi, besitos, rayos y truenos. Pero quizás hayas pasado por alto que esta es una adaptación de Emmerald Fennell sobre la novela de Emily Brontë.

    Cuando estés bien adentro de la sala, de la mano de tu amante, descubrirás que has escogido mal. Porque aquí sí hay caricias y retoños, pero la película convierte asimismo el amor en una experiencia tóxica, obsesiva y emocionalmente agotadora. ¿Por qué te crees que la referenciaban una y otra vez en Crepúsculo (2008)?

    Celos, resentimiento, pasión destructiva y tristeza envuelta en paisajes bonitos. Es justo lo contrario de lo que uno espera en una noche “romántica”. Pero ya tienes al amor de tu vida preguntándose, igual que tú, qué hacéis ante un espectáculo de tales dimensiones.

    Aunque, ¿y qué pasa si quieres mojarte un poquito en la salsa de la desgracia? Si, pongamos, tienes un picor que el color rosa no puede aliviarte, aquí van cinco películas que no venden falsos cuentos sobre el amor romántico y que, en cambio, pueden darle una vuelta a cómo miras esto del “buen amar”... Las cinco comparten una visión trágica o descreída del romance, porque todes necesitamos una crisis de vez en cuando.

    Y sí, probablemente las veas igualmente.

    Ha nacido una estrella (2018)

    Cada una de las cuatro versiones de esta historia en particular, hasta la Ha nacido una estrella de 1937, transmite una idea clarísima. Todas giran en torno a jóvenes artistas femeninas en ascenso que, al principio, reciben apoyo y luego acaban siendo frenadas por los hombres adictos, de los que se enamoran. Y dirás, “bueno, seguro que los arreglan”. ¡JA!

    En la versión de Ha nacido una estrella (2018) son Lady Gaga y Bradley Cooper quienes se lanzan en una espiral descendente, y el final no es mucho mejor para ellos de lo que fue para Janet Gaynor y Fredric March aquel 1937. O para Judy Garland y James Mason, en Ha nacido una estrella de 1954. O Barbra Streisand y Kris Kristofferson, en Ha nacido una estrella (1976). ¿Por qué repetir la misma historia una vez y otra? Porque nos encanta sufrir. Y ya.

    La favorita (2018)

    ¿Podrías vivir con alguien que no cobra lo mismo que tú? ¿Las relaciones con sugar mamas funcionan de verdad? La favorita (2018) te sienta en su regazo y te pide que lo pienses un minuto. De forma parecida a cómo Shame - Deseos culpables (2011) contempla la filia y los juegos de poder de su protagonista ninfómano, Yorgos Lanthimos escribe un triángulo amoroso histórico entre la temperamental e inestable reina Ana, su poderosa confidente y la empobrecida cortesana, con la que se encapricha. Ana tiene todo el poder, en teoría, pero no la voluntad para usarlo. Y mientras tanto el juego de la silla va rotando.

    Todo es un enredo inteligente, bien filmado y con un humor negro muy marcado. Eso sí: desde luego no defiende la idea de que el amor lo puede todo. Crema, pero agria y con regustillo de ajo.

    Sólo un sueño (2008)

    Sólo un sueño (2008) adelantó una visión sobre el mundo que luego pareció sorprendernos a todos en Historia de un matrimonio (2019). Es una de esas historias que no buscan consolar, que no ofrecen redención fácil ni aprendizaje luminoso, que no se dejan domesticar por la moralina y, sobre todo, que creen en las personas por encima de las ideas… La del “amor” inclusive. Lo vemos clarísimo excepto durante el 14 de febrero: el matrimonio es una institución emocional, económica y simbólica que exige (a las mujeres en especial) una coreografía de gratitud constante, incluso cuando las cosas van peor que nunca.

    Gracias a la dirección contenidísima de Sam Mendes, este drama de pareja de los años cincuenta, con su suburbio perfecto, su casa correcta, su césped y sus vecinos. Pero en realidad es una película sobre el fracaso del “sueño americano”, un mundo donde el deseo femenino aparece como capricho, amenaza o histeria. ¿Hay San Valentines que valgan en un mundo así? Para dejarte pensando un buen rato.

    Deseando amar (2000)

    La elegante Deseando amar (2000) de Wong Kar-Wai es una de esas películas tan llenas de las imágenes y sonidos de otra época que parece que pudieras atravesar la pantalla y pasearte por ella. Ambientada en Hong Kong a principios de los sesenta, cuenta la historia de dos vecinos que, negligidos por sus parejas, empiezan a fijarse el uno en el otro.

    El romance empieza con el peor timing o motivo posible, cuando se dan cuenta de que sus parejas tienen una aventura y deciden tenerla ellos también, un poco porque sí. Sin embargo, y a diferencia de otras joyas igual de sexies del cine asiático como La doncella (2016), nunca terminan de dar el paso y la cosa va quedándose más en el “y si” que en nada. ¿Es una buena opción de veras para San Valentín? No. ¿Es una cura necesaria al exceso de idealismo romántico? Totalmente sí.

    Un cálido diciembre (1973)

    Dirigida y protagonizada por (el aún infrarreconocido) Sidney Poitier, Un cálido diciembre (1973) recoge las pasiones más puras del melodrama clásico y las trae a la modernidad de los setenta. Y ahí tienes lo mejor de cada casa, treinta años antes de Siempre Alice (2014), con la que comparte ese amor que es purísimo pero que no quita los finales amargos.

    La carismatiquísima Esther Anderson hace las de una diplomática de un país africano, clave en las negociaciones con la Unión Soviética, pero que sufre una enfermedad terminal y muy dolorosa. El romance con un apuesto viudo (Poitier) nace, por lo tanto, lacrado por la falta de tiempo y por un dilema: ella tiene que elegir cómo quiere pasar los años que le quedan, al lado del doctor o trabajando de lo que la apasiona. Y amigas: La ciudad de las estrellas (La La Land) (2016) nos enseñó algo sobre las prioridades.

  • No te enamores de Heathcliff, aquí hay algunos hombres de la literatura victoriana que sí lo valen

    No te enamores de Heathcliff, aquí hay algunos hombres de la literatura victoriana que sí lo valen

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    No, amiga: Heathcliff no te conviene y no te va a dar un “fueron felices y comieron perdices”. Que sí, puedes desear ver a Jacob Elordi y a Margot Robbie retozar en las Cumbres Borrascosas (2026) de Emmerald Fennell, pero eso no lo convierte en un prototipo de hombre ideal, ni mucho menos. Es más, y eso nada tiene que ver con el heteropesimismo: toma la mitad de los romances febriles en el cine con pinzas.

    Por suerte, y las compañeras de Fotogramas lo señalaron con atino, la ficción es cada vez más crítica con los “amantes imperfectos”, e incluso películas arrebatadas como Hamnet (2025) dejan a William Shakespeare como un padre ausente y preocupado, pero no muy dado a la conciliación.

    Pero no seré le únique que, en estos días de frío, sueña con escapar a un paisaje nublado digno de una novela de Jane Austen o con vivir dentro de un episodio de La reina Carlota: Una historia de Los Bridgerton (2023). Incluso siendo lesbiana, imaginar una taza de té humeante entre las manos, sentirse protagonista de una historia donde todo gira en torno a un anhelo romántico –ese anhelo por un hombre de porte serio, mandíbula perfecta y acento irresistible– resulta… Tentador.

    Así que aquí van seis hombres llegados de la literatura victoriana por los que puedes derretirte, sin tener que negociar con lo sano o lo pertinente de tu deseo. Es decir, seis hombres que sí valen la pena, y que en la vida real no te decepcionarían.

    George Knightley, en ‘Emma.’ (2020)

    Demos puntos extra a los hombres que no le tienen miedo a una mujer con carácter. George es de los pocos que se atreve a llevarle la contraria a Emma cuando hace falta, pero siempre con argumentos. Además, es atento, tiene sentido del humor; tanto, que Paul Rudd se lo hizo suyo para Clueless (Fuera de onda) (1995). Vamos, que en mi cabeza es prácticamente perfecto.

    La última versión de Emma. (2020) es fresca, elegante y muy divertida. Eso es, el espíritu de Jane Austen, pero métele ritmo ágil y una estética preciosa. Anya Taylor-Joy está brillante como Emma, y la relación con Knightley tiene chispa, ironía y mucha química. Es todo lo que podías esperar de la literatura victoriana en la era de Fleabag (2016).

    Sherlock Holmes en ‘Sherlock’ (2010)

    Holmes es absurdamente listo, carismático y brillante. Además, contra todo pronóstico también cae bien (es el típico tío que te da rabia como compañero de piso, pero regala anécdotas como nadie). Vale, es raro, arrogante y un poco insoportable, aunque justo por ello resulta tan atractivo: it’s all for the plot, que decimos los Aries.

    Siguiendo el hilo de la fascinación que despierta, Sherlock (2010) moderniza al detective poniendo el acento en el atractivo –y la peculiaridad– del dúo formado por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman (en mi cabeza, son novios). Si te la dejaste por ver, apunta: resulta perfecta para estos días de frío en que sólo quieres ver a una entrañable pareja jugar, semana tras semana, al El juego de la sospecha (Cluedo) (1985).

    Sr. Darcy en ‘Orgullo y prejuicio’ (2005)

    ¡Un clásico! Entiendo perfectamente la obsesión colectiva con el señor Darcy. Al final, representa el icono romántico ideal para gente emocionalmente torpe alrededor de todo el mundo y a mí me encantaría que alguien me declarara su amor mientras enumera todos mis defectos. Que se lo digan al reparto de Join Me for Breakfast (2025). No sabe ligar, no sabe socializar y no tiene filtro, pero justo esa incomodidad suya lo hace irresistible.

    La versión de 2005 de Orgullo y prejuicio, con Keira Knightley y Matthew Macfadyen, es probablemente una de las adaptaciones más populares de Jane Austen, pero por si alguien no la ha visto: sabed que encontraréis en ella una comedia romántica-que-no-empalagosa, elegante sin ser aburrida y ante todo, muy icónica.

    El coronel Brandon en ‘Sentido y sensibilidad’ (1995)

    El interés romántico más recordado de las adaptaciones de Austen es Darcy o, en su defecto, Willoughby. Y sí, este puede ser dicharachero, sí, pero Brandon es un hombre con mayúsculas. Marianne no supo ver que era como el buen vino, y que mejoraría con los años. Rico, sensible, fiel y no va jugando con los sentimientos de nadie (como, ejem, Willoughby). Y claro, ayuda mucho que lo interprete Alan Rickman, voz y plante.

    Sentido y sensibilidad (1995) suele recordarse más por sus dos protagonistas femeninas, Emma Thompson y Kate Winslet (¡cómo no!) que por el papel de Rickman, si bien para mí es la forma perfecta de recordar al histórico profesor Snape. Sólo te digo, el coronel Brandon tiene todo el aura del gentleman sin sus defectos.

    Simon Bassett en ‘Los Bridgerton’ (2020)

    No hay objeciones en la sala, entiendo, porque Regé-Jean Page convirtió al Simon Bassett de Los Bridgerton (2020) en una fantasía colectiva, eufórica por un sueño común. El duque de Hastings arranca como el típico macarrilla distante, pero poco a poco se va abriendo, volviéndose vulnerable, inseguro y real. El falso noviazgo, las miradas intensas y el drama emocional hacen el resto. Resultado: medio mundo suspirando por él.

    Todas mis amigas certifican: Los Bridgerton es el placer culpable en forma de serie. Es perfecta para maratonear sin pensar demasiado, dejarte llevar por el cotilleo, el romance y los personajes intensos, y qué menos para San Valentín.

    El monstruo de ‘Frankenstein’ (2025)

    Esta quizás no te la esperabas, aunque tiene todo el sentido del mundo: piensa, el monstruo de Frankenstein es una obra esculpida a medida para superar todas las barreras de la humanidad. Por ello, y como ya dijo Guillermo del Toro, nunca lo fabricarían tan poco agraciado como en El doctor Frankenstein (1931).

    Yo lo visualizo más bien como Jacob Elordi en Frankenstein (2025), es decir, marmóreo y con un corazón que –importante– no se ha criado en sociedad. Por lo tanto, un hombre que no tiene que deconstruirse. ¡Ojo al dato! Suma aún más puntos si lo comparas con el doctor que lo engendra, un tipo engreído y tóxico a matar. Un Heathcliff más.

  • Las 10 escenas de Los Bridgerton más sexys, en orden

    Las 10 escenas de Los Bridgerton más sexys, en orden

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Los Bridgerton (2020-) siempre ha tenido claro que el deseo no va solo de lo físico. Va de esas miradas, esas caricias prohibidas, de lo que se va acumulando mientras esperas a que todo explote. Por eso, sus escenas más sexys no son las más explícitas, sino esas que te dejan pegada a la pantalla, sin respirar, con un nudo en el corazón. Las que te emocionan por lo que significan. Y todas sabemos cuáles son. 

    Si eres de las que vuelve a esas escenas una y otra vez —sobre todo ahora, con la parte 1 de la temporada 4 recién salida y la parte 2 asomando—, este es el momento perfecto para meterte de lleno en nuestra lista de las 10 escenas más sexys de Los Bridgerton, en orden.

    1. Penélope & Colin en el espejo – Temporada 3, Episodio 5

    Esta escena es pura intimidad. No es solo lo que hacen, es cómo se miran, cómo se tocan, cómo se sienten. Colin necesita que Penélope se vea como él la ve. Preciosa. Penélope jamás se vio así. Todo el mundo, sobre todo su familia, le dejó claro que era demasiado grande para los estándares de la alta sociedad. Demasiado grande, demasiado lista, simplemente demasiado. Así que Penélope aprendió a esconderse. Ella aprendió a apegarse a los rincones, a esconder sus sueños, sus anhelos, su fuerza y su personalidad. Sólo siendo Lady Whistledown se sentía libre para ser ella misma. 

    Pero Colin, mirándola a través de ese espejo, desnudándola, mientras le dice lo preciosa que es y lo mucho que la ama, borrando cada burla, cada recuerdo doloroso. Eso lo cambia todo. Eso hace que por primera vez Penélope sienta que es hermosa. Y la forma en que Colin está totalmente perdido por ella, solo por ella. Me encanta esta escena porque está llena de vulnerabilidad, de nervios, de inseguridad…pero también de amor y valentía. También de aceptación hacia una misma. 

    Penélope deja que Colin la mire, la desee, la descubra. Y ella siente cada gramo de ese deseo, de ese poder que tiene sobre él. Y eso es increíblemente sexy. Comparada con la escena del carruaje, esta es más lenta, llena de fragilidad, pero igual de sensual. Es una de esas escenas que te hacen suspirar sin darte cuenta. Si este tipo de momentos te funcionan tanto como a mí, tienes que ver Outlander (2014–2026), porque sabe hacer esto como pocas.

    2. Penelope & Colin en el carruaje – Temporada 3, Episodio 4

    Si la escena del espejo es la definición de intimidad, esta es la definición de pasión. Aquí no hay tiempo para pensar, solo para sentir. Colin ya no puede contener lo que siente por Penélope ni lo desesperado que está por tocarla, por volverla tan loca como ella lo ha vuelto a él. Y Penelope, por primera vez en su vida, deja de esconder lo que siente. Ya no se frena. Ya no duda. Así que se desean, se buscan y se dejan llevar por todo lo que han estado reprimiendo durante tanto tiempo. Es imposible que no se te acelere el corazón viéndolos. Esta escena marca un antes y un después para Polin, porque a partir de aquí ya no hay vuelta atrás. Y si este tipo de escenas te gustan, Normal People (2020) te va a encantar.

    3. El primer beso de Kate & Anthony – Temporada 2, Episodio 6

    Este beso entre Kate y Anthony es la liberación de una tensión acumulada entre ellos durante media temporada explotando en el peor lugar posible. Y por eso me encanta. Es impulsivo, prohibido y completamente inevitable. Anthony y Kate llevan tanto tiempo reprimiéndose que cuando por fin se besan, todo se les va de las manos. Se necesitan, se necesitan tanto que duele. No pueden estar juntos. Lo saben. Pero sólo se permiten este momento, estos segundos, para hacer lo que realmente desean. 

    En ese momento no son el Vizconde ni la hermana de su prometida. Son Kate y Anthony. Y se desean con locura. Comparada con lo que sucede entre ellos en el jardín, en esta escena todo es más salvaje, más desesperado, pero igual de intenso. Si te gustan este tipo de historias, The Great (2020–2023) te va a dar muchas alegrías.

    4. Penelope & Colin consuman su matrimonio– Temporada 3, Episodio 8

    Esta escena es el premio a la espera. A todo. A las miradas, a los silencios, a la distancia que había entre ellos desde que Colin descubrió la verdadera identidad de Penélope pero, sobre todo, a los años de Penelope queriendo ser vista y a Colin dándose cuenta, por fin, de que siempre fue ella. Penélope se siente deseada de verdad y Colin está completamente rendido a ella. No hay prisas, no hay juegos, solo dos personas que por fin pueden amarse sin que haya nada entre ellos. Se siente íntima e intensa. Y adoro la forma en que muestra cómo Penélope tiene la confianza que siempre le faltó, algo parecido a lo que le sucede a Sophie con Benedict. Es como el broche de oro a la temporada. Y si te gustan estas historias de amor, Downton Abbey (2010-2015) te va a romper un poco el corazón.

    5. Kate & Anthony en el jardín – Temporada 2, Episodio 7

    Si el beso en la iglesia entre ellos es un impulso, esta escena se trata de rendición. Anthony y Kate ya no pueden seguir fingiendo. Me gusta tanto porque se siente inevitable. No hay marcha atrás y ambos lo saben. La escena es intensa, es apasionada y está cargada de todo lo que no se atrevieron a decir antes. Ya no se esconden. Se aman y se dejan llevar por toda esa pasión reprimida, por cada ves que pensaron que se iban a perder el uno al otro, que tenían que dejarse ir. Es una de esas escenas que te hacen sentir que estás invadiendo algo muy privado. Y eso la hace todavía mejor. Si este tipo de tensión es lo tuyo, tienes que ver La emperatriz (2022–).

    6. Daphne & Simon consuman su matrimonio – Temporada 1, Episodio 5

    Esta escena es acalorada. Mucho. Daphne y Simon no saben cómo parar porque no esperaban sentirse así cada vez que están juntos, cada vez que se unen. Y eso se nota. Daphne apenas sabe lo que está haciendo, al contrario que Simon, pero para las dos es un descubrimiento porque ninguno había sentido algo tan intenso, tan poderoso, nunca. Comparada con su primer beso, esta escena es aún más pasional. Es una escena que no se corta y que deja muy claro que el show no iba a temer mostrar la parte física de la historia, más allá del romance. Si este tipo de historias es lo que te va, Poldark (2015–2019) te va a gustar mucho.

    7. Brimsley & Reynolds están juntos – Temporada 1, Episodio 2

    La relación de la reina Charlotte con su mano derecha, Brimsley, se amplió en La reina Carlota: Una historia de Los Bridgerton (2023). Y nunca olvidaremos la forma en que Brimsley y Reynolds discutían sobre Charlotte y George mientras se quitaban la ropa desesperados. Es una escena explosiva y te hace sentir esa necesidad cruda de estar juntos, esa chispa, ese fuego en la discursión que los hace querer saltar el uno sobre el otro, parecido a lo que sucede entre Charlotte y George en la bañera. Tienen prisa pero, a la misma vez, no la tienen, porque lo que ellos sienten es algo más que físico. Te deja con el pecho apretado y una sonrisa tonta. Si este tipo de historias te llegan, Fellow Travelers (2023) es para ti.

    8. El primer beso de Daphne & Simon – Temporada 1, Episodio 4

    Este beso es el inicio de todo. Literalmente. Y se siente como un descubrimiento. Daphne no sabe muy bien qué está pasando, pero sabe que lo quiere, que lo desea, que se muere si Simon para de besarla. Y Simon… bueno, Simon se rinde en ese momento. A ella. A lo que está empezando a sentir a pesar de sí mismo. Comparada con el momento en que consuman su matrimonio, esta escena es más desordenada, más desesperada, pero no por eso menos sexy. Tiene esa chispa de lo prohibido, de lo nuevo, de cruzar una línea sin saber muy bien qué viene después. Es una escena que te engancha a la serie sin darte cuenta. Si te gustan estos romances, Reign (2013–2017) te va a gustar más de lo que te esperas.

    9. Charlotte & George en la bañera – Temporada 1, Episodio 3

    Esta escena entre Charlotte y George de La reina Carlota: Una historia de Los Bridgerton (2023) no estaba destinada a ser algo romántico. Pero lo es. Porque cada vez que ellos intimaban, se sentían más cerca el uno del otro, a pesar de resistirse a ello. Y Charlotte se saltó el plan establecido, decidió que quería a su marido, que lo deseaba, y fue a por él. Y me encanta. Me encanta porque demuestra cuánto crecieron como pareja y la forma en que están empezando a abaratar lo que sienten el uno por el otro. Además, nos hacen sentir las ganas de devorarse que tienen, la intimidad que creció entre ellos, parecido a lo que sucede con Brimsley y Reynolds, aunque esta escena sea menos desesperada. Si te atraen estas historias de amor, The Crown (2016–2023) te va a encantar.

    10. Benedict & Sophie en las escaleras – Temporada 4, Episodio 4

    Esta escena es sexy precisamente porque no intenta serlo. Al menos al principio. Es pura tensión. La tensión no resuelta acumulada entre ellos por 4 capítulos. Son las miradas que duran demasiado, las palabras que no se atreven a decir, la forma en la que, aunque intenten negar lo que desean, sus cuerpos hablan por ellos. Se desean, se necesitan como respirar. Pero más allá de eso, también hay nervios, inseguridad y muchísimas ganas de cruzar una línea que saben que va a cambiarlo todo. Y aún así, lo hacen. Porque es inevitable. Ellos son inevitables. Si te gusta este tipo de tensión, Versailles (2015-2018) es para ti.

  • Los estrenos más esperados del 2026: 10 películas para ver en la gran pantalla

    Los estrenos más esperados del 2026: 10 películas para ver en la gran pantalla

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Hablar de las películas más esperadas de este año es, en el fondo, una excusa para volver a pensar en el cine como un pequeño evento extraordinario y, de paso, como una experiencia colectiva bastante irremplazable. En un momento donde el streaming ya forma parte de la rutina diaria, algo sigue pasando cuando ciertos títulos aparecen en el horizonte y automáticamente pensamos en una sala oscura, un cubo de palomitas recién hechas y ese silencio compartido justo antes de que empiece todo.

    Este 2026 mezcla un poco de todo: franquicias que se siguen expandiendo, apuestas autorales y algunas secuelas que nadie pidió en voz alta, pero que igual despiertan curiosidad. No es un ranking de hype ni una promesa de obras maestras, aunque varias seguramente lo serán. Son, más bien, diez películas que por distintos motivos nos dan una buena razón para salir de casa y sentarnos frente a la gran pantalla. 

    Y con tantos estrenos pensados para verse en sala, nuestra asistencia al cine está prácticamente garantizada. Tom Cruise, eterno defensor de la experiencia cinematográfica y las butacas ocupadas, probablemente estaría orgulloso de nosotros.

    Hail Mary

    Hail Mary me ilusiona muchísimo, pero como fan del libro debo reconocer que llega con una mochila pesada. Lo último que vimos relacionado con este universo fue The Martian, si bien no forman parte del mismo universo ambas historias nacen de una novela de Andy Weir. Además de ser del mismo autor, comparten el concepto de la ciencia como acto de supervivencia. En Hail Mary, Ryan Gosling interpreta a un hombre que despierta solo en una nave espacial, sin recordar quién es ni por qué está ahí, y poco a poco entiende que el destino de la humanidad depende de él. 

    Detrás de cámara están Phil Lord y Christopher Miller, lo que suma una expectativa extra después de lo que hicieron con Spider-Man: Into the Spider-Verse. Ciencia dura, emoción y espectáculo pensado para pantalla grande. Una de esas películas que prometen recordarnos por qué nos gusta tanto perdernos en el espacio e ideal para ver en una sala IMAX.

    Dune: Parte tres

    Este año nos trae varias adaptaciones de exitosos libros, específicamente Dune: Parte tres llega después de que la segunda entrega dejara la vara altísima y, al mismo tiempo, cerrara un arco muy claro dentro de la historia de Paul Atreides. Lo último que vimos fue una película más oscura, más política y mucho más consciente del poder y sus consecuencias. Ahora la expectativa pasa por otro lado, retomando años después de los eventos de la segunda parte. 

    Esta tercera película adapta Dune Messiah, el libro más incómodo de la saga, y eso ya dice bastante. Denis Villeneuve nunca ocultó que no le interesa el viaje del héroe tradicional, y todo indica que acá va a ir todavía más lejos, cuestionando al propio mito que construyó. Sin duda esta es una de las propuestas más interesantes del cine para 2026.

    The super mario galaxy movie

    The Super Mario Galaxy Movie no es el lanzamiento más ambicioso del año, pero probablemente sea uno de los más divertidos. Eso es si mantienen el espíritu que supo construir la película anterior. The Super Mario Bros. Movie, estrenada en 2023, no intentó ser más de lo que era y ahí estuvo su mayor acierto. Fue una película que apostó al color, al ritmo y al recuerdo compartido, y logró que ir al cine a ver a Mario volviera a sentirse como un plan de la niñez. 

    Ver el avance de esta nueva entrega ya es de por sí excitante: la aparición de Yoshi, mundos flotando, desafíos dignos de un nivel de Mario, ritmo frenético y esa sensación de aventura interactiva trasladada a la gran pantalla. ¿Qué más podemos pedir?  Será un plan ideal para ver en familia, compartir entre generaciones y salir del cine con una sonrisa que dure todo el fin de semana.

    Star Wars: The Mandalorian and Grogu

    Star Wars: The Mandalorian and Grogu es, sin dudas, uno de los estrenos que más emoción me generan de toda esta lista. Venimos de The Mandalorian, una serie que logró devolverle a Star Wars la frescura y el sentido de aventura simple, casi artesanal, centrado en personajes antes que en mitología pesada. Por si eso era poco, nos dio al maravilloso baby Yoda. Desde que anunciaron este film no puedo evitar preguntarme ¿Qué va a pasar con Din Djarin después de la película? ¿Este será un cierre, un punto y aparte o apenas una expansión del camino que ya conocemos? 

    No sabemos en detalle su trama, y su tráiler no revela mucha información. Lo que nos deja también con la inevitable curiosidad por los cameos y las conexiones con otros personajes del universo. Más allá de eso, lo que realmente espero es que no pierda lo que la hizo especial: ese vínculo entre Din y Grogu, el tono de western espacial y la sensación de estar acompañando a dos personajes que ya sentimos como parte de nuestro clan.

    Spiderman brand new day

    ¿El mundo ha olvidado a Peter Parker? Spider-Man: Brand New Day despierta expectativa, sobre todo, por el punto exacto en el que dejamos al personaje. Lo último que vimos fue Spider-Man: No Way Home, una despedida emocional que redefinió a Peter por completo y lo dejó, literalmente, solo en el mundo. Brand New Day promete partir desde ahí, con un Spider-Man universitario, más anónimo y, en teoría, más cercano a sus orígenes. 

    Hay muchas especulaciones alrededor de este estreno, pero lo que sabemos con seguridad es que Tom Holland vuelve al traje y que Zendaya también forma parte del regreso, aunque el vínculo entre sus personajes es ahora una incógnita emocional. A eso se suman nuevos nombres al elenco como Sadie Fink, lo que abre la puerta a caras frescas y posibles villanos todavía no confirmados. Tendremos que esperar hasta Julio para ver qué tipo de héroe puede ser Peter cuando ya no tiene red de contención.

    The Drama

    The Drama es otro de los estrenos que más espero este año, y en este caso la emoción viene menos del qué y más del quién. Lo último que vimos de Kristoffer Borgli fue Dream Scenario, una película incómoda, extraña y muy entretenida sobre la fama involuntaria y la ansiedad contemporánea de la mano de Nicolas Cage. 

    No sabemos demasiado de The Drama, justo lo suficiente para despertar curiosidad: una pareja felizmente comprometida, interpretada por Zendaya y Robert Pattinson, cuya relación entra en crisis durante la semana previa a su casamiento. Por mi parte y con semejante elenco, espero una película tensa, incómoda, muy hablada, donde la tensión se siente en el aire. De esas que se disfrutan más saliendo del cine y discutiendo su significado hasta el cansancio.

    Devil wears prada 2

    The Devil Wears Prada 2 debe ser uno de los estrenos más esperados y con más peso cultural.  Y es que The Devil Wears Prada no fue solo una comedia exitosa: se volvió referencia, meme antes de los memes, cita obligada y punto de entrada para hablar de trabajo, ambición y jefes insoportables. Miranda Priestly quedó instalada en el imaginario colectivo como un símbolo de poder, mientras Andy representaba ese dilema entre crecer profesionalmente y no perder su norte en el intento. Y, por supuesto, está ese debate colectivo que nunca termina de aclararse: si el verdadero villano de la historia no era, en realidad, el novio de Andy. 

    Pensar una secuela tantos años después despierta, como mínimo, curiosidad. ¿Cómo se ve hoy ese mundo atravesado por redes sociales, nuevas jerarquías y otras formas de prestigio? Más que la nostalgia, lo que me interesa es volver a esos personajes desde otro momento vital, con preguntas distintas. El tiempo dirá si esta secuela logra algo similar a su antecesora: seguir dando conversación muchos años después.

    Disclosure Day

    Disclosure Day me intriga especialmente por un nombre propio que pesa, y mucho: Steven Spielberg. Es imposible no escuchar que sale un nuevo film de Spielberg y no tener ciertas expectativas. Lo último que vimos de él fue una historia más íntima y autobiográfica con The Fabelmans, pero a lo largo de su carrera demostró que nadie como él para convertir una gran revelación en un evento cinematográfico. 

    ¿De qué va esta película? No sabemos mucho, por suerte su tráiler no revela la trama completa. Pero todo indica que la historia gira en torno a una revelación capaz de alterar la percepción colectiva, algo que conecta con su interés histórico por el asombro, el miedo y la reacción humana frente a lo desconocido. 

    Espero que esta sea una de esas películas que se sienten clásicas y actuales al mismo tiempo, y que recuerdan por qué Spielberg sigue siendo una figura central del cine moderno.

    The odyssey

    The Odyssey es, probablemente, uno de los proyectos más fascinantes de este 2026, empezando por la combinación de figuras inmensas que propone y su alto presupuesto. Lo último que vimos de Christopher Nolan fue Oppenheimer, una película que confirmó su interés por los grandes relatos y las figuras atravesadas por el peso de sus decisiones. Ahora elige volver todavía más atrás y adaptar La Odisea, uno de los relatos fundacionales de la narrativa occidental. 

    El elenco ya genera expectativa por sí solo, con nombres como Matt Damon, Tom Holland y Robert Pattinson, lo que anticipa una mezcla interesante entre épica clásica y aventura contemporánea. Me intriga especialmente cómo Nolan va a abordar el viaje, el tiempo y la espera, temas que siempre estuvieron presentes en su cine. 

    Todo indica que será una experiencia pensada para la gran pantalla, de esas que buscan recuperar el sentido del mito y del espectáculo cinematográfico en su forma más pura. ¡No veo la hora de sentarme a verla en el cine!

    Avengers: Doomsday

    Avengers: Doomsday llega a fin del 2026 envuelta en hype, pero no solo por el título o la escala que promete, sino por una noticia puntual (o varias) que volvieron a encender algo que parecía apagado para el MCU: el regreso de figuras clave como Capitán América y Thor, entre otros nombres históricos del equipo. Después de años de inicios frustrados, expansión desordenada y caminos paralelos, la sola idea de volver a ver a estos personajes compartiendo pantalla reactiva la sensación de evento colectivo. 

    La gran pregunta es si podrán entregar lo  que prometen. Lo último que realmente unificó al público fue Avengers: Endgame en 2019, y desde entonces Marvel ha estado buscando cómo reconstruir ese impacto emocional. Doomsday parece apuntar a eso: a recuperar la épica de superhéroes, el cruce de historias y esa adrenalina compartida que solo los Avengers supieron generar en su mejor momento. 

  • Los 10 remakes que superaron a la versión original

    Los 10 remakes que superaron a la versión original

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Aunque los remakes no suelen estar a la altura del original, hay excepciones que confirman la regla. A veces, una nueva visión, un punto de vista diferente, consiguen hacer que descubramos algo que no esperamos en una historia que ya conocíamos. Y Hollywood ha tomado nota de ello porque los remakes están a la orden del día. Así, en un momento donde la nostalgia se ha adueñado de nuestras pantallas, es hora de adentrarse en nuestra guía de los 10 remakes que superaron a la versión original. 

    Infiltrados (2006)

    Infiltrados (2006), dirigida por Martin Scorsese, es un remake de la cinta hongkonesa Juego sucio (Infernal Affairs) (2002). Aunque la original es muy buena, lo que más me gusta de esta versión es que siempre hay alguien mintiendo, alguien escondiendo algo, y tú estás constantemente dudando de todos. Y DiCaprio hace uno de sus mejores papeles en esta porque consigue que conectes con él incluso cuando toma decisiones cuestionables. Matt Damon juega a lo contrario, y por eso funciona tan bien el choque entre ambos. En esta película no hay un héroe claro, ya que juega con los grises, como hace Suspiria (2018). Si te atrapó, te encantará  Zodiac (2007).

    La Sirenita (2023)

    Aunque la versión animada de La Sirenita (1989) es un clásico de Disney, el live-action de 2023 me ganó sobre todo por Ariel. Halle Bailey consigue que el personaje se sienta más curioso, más inquieto, más vivo, y eso es justo lo que necesitaba esta historia. Me gusta que en La Sirenita (2023) Ariel ya no sea solo alguien que reacciona a lo que pasa, sino que toma decisiones, se equivoca y aprende. Eric, además, por fin tiene algo que decir, y eso hace que su relación funcione mejor que en la animada. En ese sentido, conecta bastante con lo que hace Blancanieves (2025), dando más espacio a sus protagonistas femeninas. Si te gusta esto, creo que Encantada: la historia de Giselle (2007) también te gustará. 

    La mosca (1986)

    El clásico de 1958 fue innovador en su momento, pero La mosca (1986) es de esas películas que te dejan mal cuerpo, pero en el mejor sentido. Lo que más me impacta es ver cómo Seth va perdiéndose a sí mismo poco a poco, y cómo eso afecta a la gente que le quiere. Jeff Goldblum está tan metido en el personaje que duele verlo, y Geena Davis aporta ese punto que hace que todo sea más difícil de ver y te deja con un nudo en la garganta. Comparte eso con Desafío Total (2012), aunque desde una perspectiva distinta. Si te marcó, te recomiendo Cisne negro (2010), que también juegan con la pérdida de identidad.

    Ocean’s Eleven. Hagan Juego (2001)

    Ocean’s Eleven. Hagan Juego (2001) toma la base de la película homónima de 1960 y la eleva. Esta película es pura diversión. Lo que más me gusta es cómo cada personaje tiene su momento y su personalidad sin que nada se sienta forzado. Clooney y Pitt parecen estar pasándoselo genial y eso se nota en cada escena. Todo fluye, es ligero  y cada escena está coreografiada como una pieza de relojería, parecido a lo que sucede con Cobra Kai (2018-2025). ¿Y la química de los actores? BRUTAL. Si te quedas con ganas de más, La suerte de los Logan (2017) son opciones perfectas para ti.

    Blancanieves (2025)

    Lo que me gusta de esta nueva versión de Blancanieves (2025) es que la protagonista deja de ser un símbolo de perfección y pasa a ser una persona. Rachel Zegler consigue que se sienta cercana, con dudas, con carácter, con ganas de hacer algo más que esperar a que la rescaten. Me encanta que la historia le dé espacio para equivocarse y crecer, porque eso la hace mucho más interesante que la versión de 1937. En ese sentido, va muy de la mano con La Sirenita (2023), ya que ambas buscan redefinir a sus protagonistas sin romper del todo con el pasado. Si conectas con esto, Cenicienta (2015) te va a gustar muchísimo.

    Desafío Total (2012)

    Siempre me ha gustado más la versión moderna de Desafío Total (2012), ya que la original es demasiado exagerada y absurda a momentos. Así que la nueva versión me convence porque se toma en serio al protagonista y no intenta distraerte constantemente. Colin Farrell no busca imitar a Schwarzenegger, y eso se agradece, porque hace suyo el conflicto de no saber quién es realmente. Eso es lo que más me atrapa, que el enfoque es más adulto, más maduro y más íntimo al mismo tiempo. En ese sentido de obsesionarse con descubrir la identidad se parece bastante a La mosca (1986). Si te van estas historias, Código fuente (2011) te atrapará.

    Las Brujas (de Roald Dahl) (2020)

    El remake de Las Brujas (de Roald Dahl) (2020) me parece más atrevida y oscura que la versión original de 1990. Y me encanta. Anne Hathaway esta maravillosa, como siempre, y hace que su personaje enganche desde el primer momento. Y me gusta mucho que la película no intente replicar la nostalgia de la versión del 90, sino ir por otro lado, más cercano al espíritu extraño del libro. Es una historia incómoda que también tiene unos tintes sociales que son el beso del chef y eso la conecta de cierta manera con Pinocho de Guillermo del Toro (2022). Si te quedas con ganas de más, Matilda the Musical (2022) te va a encantar.

    Suspiria (2018)

    El remake de Suspiria (2018) de Luca Guadagnino transforma el clásico de Dario Argento de 1977 en algo mucho más ambicioso. Me gusta cómo los personajes femeninos llevan el peso absoluto de la historia, y cómo todo gira en torno a decisiones, culpa y una herencia difícil de cargar. Dakota Johnson sorprende en un papel totalmente alejado de lo que estamos acostumbrados a ver y Tilda Swinton juega en otra liga. Pero lo mejor es que la película te obliga a estar atento a cada segundo porque aquí el diablo está en los detalles y, si pestañeas, te puedes perder algo vital. Parecido a lo que sucede en Infiltrados (2006). Si esta te gustó, La bruja (2015) es para ti.

    Cobra Kai (2018–2025)

    Cobra Kai (2018-2025) retoma el universo de Karate Kid desde una nueva perspectiva. Y lo que destaca de este remake es que entiende a sus personajes mejor que nadie. Me encanta cómo te hace cambiar de opinión constantemente sobre quién tiene razón y quién no. Johnny, sobre todo, es el alma de la serie, con todas sus contradicciones, y eso la hace muy fácil de seguir temporada tras temporada. A diferencia de las películas originales, aquí todo es más gris, y por eso engancha tanto. Comparte con Ocean’s Eleven. Hagan Juego (2001) esa sensación de familia encontrada donde cada uno aporta algo distinto y encaja a la perfección con el resto, como las piezas de un puzzle. Si te van estas historias, tienes que ver Ted Lasso (2020-).

    Pinocho de Guillermo del Toro (2022)

    Esta es, sin duda, mi versión favorita de Pinocho. Aunque el clásico animado de 1940 sigue siendo entrañable, Pinocho de Guillermo del Toro (2022) es mas oscuras, más compleja y más ambiciosa, tanto es así que se llevó a casa el Óscar a Mejor Película de Animación. La película no intenta suavizar nada y, así, la relación entre padre e hijo es complicada, incómoda, tensa y muy arisca en los bordes. Pinocho no busca portarse bien, busca entender el mundo y eso lo hace mucho más interesante. Me encanta cómo Del Toro convierte una historia que todos conocemos en algo completamente suyo, parecido a lo que sucede con Las Brujas (de Roald Dahl) (2020). Si te van estas historias, El laberinto del fauno (2006) te va a encantar.

  • Los 8 mejores directores que nunca han ganado un Óscar

    Los 8 mejores directores que nunca han ganado un Óscar

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Se acercan los Óscar y es momento de reflexionar sobre una de las injusticias más llamativas de Hollywood: los maestros del cine que nunca se llevaron la estatuilla dorada a mejor director. Parece que la Academia tuviera memoria selectiva y a veces premia genialidades, otras lo va dejando hasta que es demasiado tarde.

    Hay demasiados nombres que deberían estar aquí, pero estos son los más sorprendentes, alternando un poco los olvidos históricos con algún genio en activo. Tenemos visionarios del suspense, revolucionarios narrativos, y hasta maestros imitados por todos los demás: ocho directores cuyas filmografías han redefinido el séptimo arte con sus películas esenciales que merecían el reconocimiento máximo.

    8. Quentin Tarantino

    Tarantino es un caso excepcional de esta lista. Con dos Óscars al mejor guion original por Pulp Fiction (1994) y Django desencadenado (2012), parecería que la Academia le adora, pero nunca le ha dado el premio gordo. Pulp Fiction fue su oportunidad más clara: revolucionó el cine de los noventa con su antología fragmentada, diálogos punzantes y una banda sonora legendaria. Perdió ante Robert Zemeckis por Forrest Gump (1994), una película que, seamos honestos, se ha convertido en un clásico pese a ser más tradicional.

    Tarantino es pura adrenalina verbal frente a la frialdad calculada de su amigo Fincher, pero ha creado un lenguaje cinematográfico único que ha influenciado a unas cuantas generaciones de cineastas que admiran su ballet de la violencia y la lírica de sus diálogos triviales. Un estilo que se han seguido perpetuando en películas como Snatch: Cerdos y diamantes (2000) de Guy Ritchie.

    7. David Fincher

    Fincher es un caso similar a DiCaprio en el mundo de los actores. Ha sido nominado tres veces—por El curioso caso de Benjamin Button (2008), La red social (2010) y Mank (2020)—sin llevarse ni una estatuilla. Es algo desconcertante verlo con el tiempo, cuando cada vez está más claro que la estética visual del thriller psicológico moderno lleva su nombre. Con Benjamin Button estuvo cerca, pero perdió ante Danny Boyle y su Slumdog Millionaire (2008).

    La perfección técnica de Fincher, su obsesión por el detalle y su capacidad para crear atmósferas opresivas quedan patentes en obras como Zodiac (2007) o Perdida (2014). Cine meticuloso, casi quirúrgico, diferente al de Tarantino pero que no le impedirá rodar la secuela de Érase una vez… en Hollywood (2019). Si te gustan sus encuadres perfectos y silencios inquietantes circulando alrededor de asesinos en serie, prueba con Memories of Murder (2003) de Bong Joon-ho.

    6. Robert Altman

    Un caso clínico de estos desaires es el de Robert Altman, que recibió nada menos que cinco nominaciones a lo largo de su carrera—por MASH (1970), Nashville (1975), El juego de Hollywood (1992), Vidas cruzadas (1993) y Gosford Park (2001)—sin conseguir ninguna. Murió en 2006 sin el reconocimiento que merecía, habiendo estado en lo más alto de las apuestas por Gosford Park, su última nominación. Perdió ante Ron Howard y, ejem, Una mente maravillosa (2001).

    Altman es el maestro indiscutible del reparto coral, mucha verborrea brillante frente a la introspección de Bergman, y una cualidad atemporal que hace que películas como Nashville (1975) sigan siendo un retrato devastador de Estados Unidos. Si disfrutaste de Vidas cruzadas (1993), te fascinará Magnolia (1999) de Paul Thomas Anderson.

    5. David Lynch

    Lynch iguala a FIncher con sus tres nominaciones—por El hombre elefante (1980), Terciopelo azul (1986) y Mulholland Drive (2001)—aunque, paradójicamente, su trabajo más convencional, El hombre elefante, fue su mejor oportunidad. Perdió ante Robert Redford por Gente corriente (1980). Poeta supremo de lo extraño, que convertía pesadillas en arte y encontraba belleza en la decadencia, rompió su marca con Mulholland Drive, un enigma perfecto más de dos décadas después.

    El terror suburbano de Terciopelo azul, o la falta de explicación racional de Carretera perdida (1997) nos demuestran que el cine de Lynch no se entiende, se experimenta. Los espectadores dispuestos a abandonar la lógica narrativa tradicional, pueden probar también Under the Skin (2013) de Jonathan Glazer, con una capacidad de hipnotizar heredera del mago del tupé canoso.

    4. Ingmar Bergman

    Un dato que te va enfadar. Alejandro González Iñárritu tiene dos Óscars y Bergman, ninguno. El sueco nunca ganó como mejor director pese a haber sido nominado tres veces. Vale, recibió tres Óscars a mejor film de habla no inglesa, pero el de mejor dirección se le escapó sistemáticamente. Su momento clave fue con Gritos y susurros (1972), que perdió ante Bob Fosse por Cabaret (1972).

    Bergman exploró la condición humana, la fe, la muerte y el silencio de Dios como pocos, a través de una “meditación visual” que se hizo un sello en éxitos como El séptimo sello (1957), con su partida de ajedrez contra la Muerte, o Persona (1966) que sigue desconcertando con una exploración de la identidad de la que Lynch es un gran alumno, aunque quien busque un cine exigente con su mismo sello, pueden buscar El piano (1993) de Jane Campion, que ofrece una intensidad emocional similar.

    3. Brian De Palma

    Cuesta creerlo, pero un esteta como Brian De Palma nunca ha sido nominado al Óscar como mejor director, con el agravante criminal de su influencia a lo largo de las décadas. Los intocables de Eliot Ness (1987) fue su trabajo más comercial, el más aclamado, pero ni siquiera logró una sola nominación en el año que ganó Bernardo Bertolucci por El último emperador (1987). De Palma es el heredero directo de Hitchcock, y mentor virtual de Tarantino, obsesionado con el voyeurismo, el suspense y las secuencias sin diálogos que se construyen como sinfonías visuales, como la escena de la escalera en Los intocables.

    Vestida para matar (1980), El precio del poder (1983), o Atrapado por su pasado (1993) son algunos de sus clásicos, una brizna de su estilo barroco, operístico, y gloriosamente excesivo. Si no lo has probado nunca, y te gusta Uno de los nuestros (1990) de Scorsese, deberías empezar por alguna de esas tres.

    2. Alfred Hitchcock

    Hitchcock, el maestro del suspense, también tuvo cinco nominaciones—por Rebeca (1940), Náufragos (1944), La sombra de una duda (1943), La ventana indiscreta (1954) y Psicosis (1960)—y ningún premio. El momento clave pudo ser cuando Rebeca ganó mejor película, pero el Óscar a dirección se fue para John Ford por Las uvas de la ira (1940). En general, es quizá la omisión más escandalosa de la historia de los premios, ya que Hitchcock es el sinónimo del lenguaje del thriller cinematográfico moderno.

    Probablemente incomparable con el resto de nominados, la lista de sus hitos se nos queda corta.Vértigo (1958) es considerada la mejor película de todos los tiempos por muchos críticos, La ventana indiscreta ha sido repetida e imitada cientos de veces, Psicosis cambió el cine de terror para siempre, sin Con la muerte en los talones (1959) no habría blockbuster moderno, definió los géneros krimi y giallo… se pueden rescatar obras de miles de sus acólitos, aunque La mujer en la ventana (2021) es un gran homenaje a su voyeurismo.

    1. Stanley Kubrick

    El perfeccionista absoluto. Nominado cuatro veces—por Teléfono rojo, volamos hacia Moscú (1964), 2001: Una odisea del espacio (1968), La naranja mecánica (1971) y Barry Lyndon (1975)—sin conseguir ningún Óscar como director. Con 2001 estuvo muy cerca, pero perdió ante Carol Reed por Oliver! (1968), lo que explica mucho cómo funciona la Academia, que siempre va a premiar un musical antes que a la película de ciencia ficción más influyente jamás creada.

    Ahora llegan las facturas, claro, con herederos de su obsesión como David Fincher o Paul Thomas Anderson, que parte como favorito para la presente edición, ¿Cómo no vas a premiar al tío que hizo Barry Lyndon,  con fotogramas que parecen cuadros del siglo XVIII, o la película de horror más citada como influencia, como El resplandor (1980)? Una muestra de su legado lo tenemos en La llegada (2016) de Denis Villeneuve, en un concepto de ciencia ficción cerebral que hemos asumido sin que tuviera su premio.

  • Las películas de Rachel McAdams más infavaloradas entre 'Chicas malas' y 'Send Help'

    Las películas de Rachel McAdams más infavaloradas entre 'Chicas malas' y 'Send Help'

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Antes de protagonizar una de las películas de terror más esperadas del año junto a Dylan O’Brien, la survival negrísima SEND HELP (Enviad ayuda) (2026), Rachel McAdams se ha labrado una carrera haciendo un poco de todo con muy poca visibilidad a cambio. Hoy venimos a arreglar el desarreglado.

    McAdams debutó en Hollywood en 2002 con la comedia ¡Este cuerpo no es el mío! (2002), junto a Rob Schneider, antes de pegar el gran salto en 2004, cuando participó en Chicas malas (2004) y protagonizó El diario de Noa (2004) junto a Ryan Gosling, ambas incontestadas e incontestables.

    Pero ni los taquillazos de De boda en boda (2005) o Sherlock Holmes (2009), junto a Robert Downey Jr. y Jude Law, ni las películas académicamente correctas que los seguirían –como la ganadora del Oscar, En primera plana (2015)–, y ni su papel en Doctor Strange. Doctor Extraño (2016) le han ganado la aprobación de la crítica como la Gran Actriz que sí es.

    En realidad, Rachel McAdams ocupa un lugar curioso en el cine actual: todo el mundo la reconoce, cae bien a casi cualquiera, y aun así sigue estando infravalorada. Existe la idea de que básicamente está ahí para suspirar por hombres que sí son “interesantes” y “complejos”, borrando por conveniencia el hecho de que lleva años haciendo un trabajo excelente y bastante discreto en comedias, thrillers e incluso en el musical.

    En JustWatch reivindicamos su carrera menos conocida con esta selección de títulos que debes ver antes de darla por sentado con SEND HELP (Enviad ayuda).

    Noche de juegos (2018)

    Noche de juegos (2018) debería haber cerrado para siempre el debate sobre si Rachel McAdams sabe hacer comedia: es OBVIO que sí. He aquí la comedia más física y exigente de su carrera. Sobre el papel, su personaje parece sencillo: forma parte de un matrimonio cuya rutinaria noche de juegos se convierte en una pesadilla criminal. Pero díselo a ella.

    Mientras Jason Bateman tiene sólo chistes verbales, a ella le toca ir más lejos: bailar en medio de un secuestro, blandir una pistola que cree falsa con una confianza inquietante, curar una herida grave con tiritas baratas y un optimismo imposible. Todo, emocionalmente creíble. McAdams, sí, es la mejor heredera del slapstick de Kathryn Hepburn en La fiera de mi niña (1938).

    Una cuestión de tiempo (2013)

    Piensa en una mezcla entre Como Dios (2003) y Atrapado en el tiempo (1993), y lo tienes. Una cuestión de tiempo (2013) es una comedia romántica tan suave y acogedora como ¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret, pero con un giro al género. Tim (Domhnall Gleeson), un chico tan mono como introvertido, que descubre que los hombres de su familia pueden viajar en el tiempo.

    Con la ayuda de su padre (un Bill Nighy devastador), Tim usa ese poder para arreglar conversaciones incómodas, forzar finales románticos y borrar arrepentimientos… Hasta que aprende, un poco por las malas, que tocar el pasado tiene sus consecuencias. La Mary de McAdams, pareja del protagonista, vive cada versión de su vida con total sinceridad, sin saber que él está editando la realidad constantemente. Y sí, nos rompe el corazón.

    Desobediencia (2018)

    Mucho más que una historia de amor prohibido entre dos mujeres judías, Desobediencia (2018) supone un drama asfixiante sobre la fe, la represión y el precio de elegirte a ti misme en un mundo que ya decidió por ti. (Y sí, también tiene un romance lento, intenso, muy digno de Más que rivales, si cambias la pista de hielo por los bancos de rezo).

    Epítome del anhelo, el miedo y la vergüenza, sin necesidad de palabras, Esti (McAdams) trata de compaginar su deseo por Ronit (Rachel Weisz) con la vida acomodaticia pero enclaustrante de la fe y la familia tradicional. Uf. Si la ves, te recomiendo continuar con una comedia romántica del estilo de Una cuestión de tiempo, para bajar el amargo.

    Tipos con suerte (2008)

    Tipos con suerte (2008) es la típica road movie modesta de los 2000: imperfecta, pero reconfortante y bastante divertida, sobre todo gracias a McAdams. Interpreta a Colee Dunn, una joven soldado que vuelve de Irak y acaba en un viaje por carretera con dos veteranos más. Básicamente, un Green Book (2018) diez años antes de que le entregaran el Oscar.

    La recomiendo, en fin, porque aquí McAdams eleva cada escena hasta reconciliarnos con la historia, y con la vida en general. Colee es habladora, entrometida y muy “de pueblo”, pero la tremenda bondad genuina que exuda la hace irresistible. Su química con Michael Peña y Tim Robbins logra que el melodrama resulte creíble y emotivo, algo aún más impresionante teniendo en cuenta lo temprano que apareció en su carrera.

    Vuelo nocturno (2005)

    Gracias a Cillian Murphy y a sus pómulos de Oscar, Vuelo nocturno (2005) se ha convertido en un clásico de culto para los amantes del suspense directo y sin vergüenzas, sostenido por únicamente dos actores brillantes, enfrentados a nueve mil metros de altura. Viajazo que comienza en un registro a lo La boda de mi mejor amiga (2011), el vuelo en que van montados McAdams y Murphy deviene palestra agudísima y terrorífica. Sólo digo: hay un asesinato con pintalabios y un bolígrafo.

    Da qué pensar qué mal hemos tratado a las actrices que, como ella, practican la acción sin prejuicios ni prerrogativas. A Keanu nunca le hemos puesto tantos “peros” por John Wick (Otro día para matar) (2014) como a McAdams por Noche de juegos.

    Festival de la Canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga (2020)

    Festival de la Canción de Eurovisión: La historia de Fire Saga (2020) parece, a simple vista, una comedia exagerada y colorida sobre dos islandeses intentando triunfar en Eurovisión, y en cierto sentido lo es. Pero lo será tanto como Zoolander (Un descerebrado de moda) (2001) es sólo una comedia sobre la moda, ¿me explico? Will Ferrell es Lars, un soñador ingenuo; McAdams es Sigrit, su compañera y arma secreta.

    Ya estamos otra vez, dirás. Pero lo que podría haber sido un personaje de relleno exuda el espíritu de toda la película: el acento, el peinado, la mitología élfica, las vomitonas melódicas cantadas con total seriedad… Eso es compromiso.

    ¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret (2023)

    Una de las perlitas indie estadounidenses con más corazón, ¿Estás ahí, Dios? Soy yo, Margaret (2023) adapta el famoso libro de Judy Blume con tanta luz y honestidad como la crónica en primera persona de Matilda (1996), eso sí, sin dejarse un solo punto sobre las íes. McAdams interpreta a Barbara Simon, la madre comprensiva de Margaret, una niña de 11 años que se muda de Nueva York a Nueva Jersey y empieza a hablar con Dios sobre sus miedos y sus dudas. Cute.

    En una vibra similar a Un despertar glorioso, pero mucho más amable si cabe, la historia de Margaret es tan tradicional que resulta fresca a la vez. Fue un injusto fracaso en taquilla, pero un éxito enorme de crítica… Pero al tratarse de una comedia, McAdams ni aspiró a tocar un premio por ella.

    Un despertar glorioso (2010)

    Con perdón a Diane Keaton y al gruñón Harrison Ford, pero esta comedia romántica sería bastante olvidable sin Rachel McAdams. En Un despertar glorioso (2010), McAdams hace las de una productora de televisión decidida a salvar un programa matinal en decadencia con la ayuda de un famoso periodista caído en el olvido y adicto al alcohol.

    Olvídate del descreimiento muy supuestamente adulto y masculino de The Newsroom (2012), esto es pura comedia –eso sí– con el ritmo que asegura una producción de marca J.J. Abrams. Y claro, McAdams destaca como protagonista absoluta. Está llena de energía, se entrega al humor físico y transmite una positividad casi indestructible. Decía, sin ella, Un despertar glorioso sería otro del montón.

  • Todas las películas y series de Rugrats en orden

    Todas las películas y series de Rugrats en orden

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Con tanto contenido estrenándose sin pausa, la idea de una serie que marque de verdad la infancia resulta cada vez más rara. Pero hubo un tiempo en que cada episodio se vivía casi como un pequeño acontecimiento cultural, compartido en el patio del colegio o delante del televisor en familia. 

    Si miramos atrás, pocas series nos han dejado tantos recuerdos cálidos como Los Rugrats. Su impacto fue tan profundo que, hoy, para muchos adultos, sigue siendo un refugio emocional al que volver cuando necesitamos la sencillez y la calidez de una etapa en la que la mayor preocupación era terminar los deberes.

    ¿Por qué funcionó tan bien? Para muchos niños de los noventa, fue la primera serie que entendió de verdad cómo se sentía ser pequeño: el miedo exagerado, la imaginación sin fronteras y la sensación constante de que los adultos hablaban un idioma incomprensible. Con el tiempo, la franquicia creció en películas, spin-offs y hasta un reinicio moderno en 3D. Esta es una guía para volver a ese universo (o descubrirlo por primera vez) en orden, con todo lo que eso implica emocionalmente.

    Rugrats: Aventuras en pañales (1991)

    Allá por 1991 llegó al cable una serie animada que convertía los malentendidos más cotidianos en aventuras épicas: ir al médico, bajar unas escaleras o quedarse solos cinco minutos podían ser auténticas odiseas. Rugrats: Aventuras en pañales nos acompañó durante diez temporadas y, en España, muchos la descubrimos gracias a Nickelodeon y a sus incontables repeticiones, que terminaron formando parte de la rutina diaria de toda una generación. 

    Durante años fuimos parte del grupo de Tommy, Chuckie, Phil y Lil, explorando el mundo desde una lógica puramente infantil, mientras Angelica se convertía en la primera gran villana que muchos vimos en televisión. Volver a ver la serie hoy es darme cuenta de algo bonito: sigue siendo una de las mejores aproximaciones animadas a lo que se siente al ser pequeño en un mundo diseñado por adultos.

    Rugrats: La película (1998)

    Cuando Rugrats dio el salto al cine, para quienes ya seguíamos la serie fue un auténtico acontecimiento generacional. Algo parecido a lo que, años después, se sentiría con la llegada de Power Rangers a la gran pantalla: no era solo una película, era ver algo muy nuestro crecer. 

    Rugrats: La película volvió a hacer lo que la serie dominaba tan bien: tomar un tema universal, en este caso, los celos entre hermanos, y convertirlo en una aventura tan divertida como emocionalmente reconocible. 

    La introducción de Dill Pickles cambió para siempre la dinámica del grupo y marcó un antes y un después en la franquicia. Además, fue la confirmación definitiva de que Rugrats podía existir más allá de Nickelodeon y funcionar igual de bien, abriendo el camino a otras adaptaciones cinematográficas del canal como Bob Esponja: la película.

    Rugrats en París: La película (2000)

    Si piensas ver Rugrats en París: La película por primera vez, te aviso desde ya que prepares los pañuelos. Porque a diferencia de la película que hablaba de crecer, esta se atreve a ir un paso más allá y hablar directamente de la pérdida y de lo que significa volver a empezar.

    Esta es una historia sobre el duelo y la construcción de nuevas familias que pocas películas infantiles se atrevieron a abordar con tanta honestidad en su momento, especialmente para Nickelodeon. El resultado fue una línea más cercana a títulos como Bambi o El rey león, siendo también el punto emocional más alto de toda la franquicia. 

    Además el film suma nuevos personajes de una manera orgánica, donde por ejemplo la introducción de Kimi se siente completamente natural. ¿Y ya mencioné que transcurre en París? Sin exagerar, es una de las películas infantiles más tiernas y tristes de su época.

    Los Rugrats: Vacaciones salvajes (2003)

    ¿Cómo olvidar aquella obsesión de los años 2000 por cruzar universos y audiencias? 

    Los Rugrats: Vacaciones salvajes es uno de esos experimentos que, visto hoy, resulta inentendible. La película une el universo de Rugrats con el de The Wild Thornberrys, llevando a los bebés a una selva llena de animales, situaciones de riesgo y malentendidos divertidos. No tiene nada que ver con la carga emocional de Rugrats en París y conviene llegar a ella sin esas expectativas. 

    Si te quedaban dudas, aquí el objetivo es claro: aventura y descontrol en un entorno completamente nuevo. Es una película pensada para quienes crecieron con la serie original y disfrutan de los crossovers sin complejos ni demasiadas preguntas.

    ¡Más grandes y traviesos! (2003)

    Quizá el mayor desacierto de ¡Más grandes y traviesos! fue el momento en que llegó. Para cuando se estrenó, muchos de los que habíamos crecido con Los Rugrats ya habíamos pasado página, y la serie se encontró con una audiencia que no estaba del todo ahí. Aun así, el salto temporal tenía todo el sentido del mundo. 

    Esta serie spin-off abandona parte de la magia ingenua del original para explorar conflictos más propios de la edad, como la amistad, la inseguridad o la búsqueda de identidad. Si bien no tiene la misma naturalidad que la entrega original, la intención es clara: la audiencia había crecido y la serie decidió crecer con ella. Su estilo me recuerda a La banda del patio o ¡Oye, Arnold!, y aunque no tuvo tanto éxito merece la pena ya que permite ver brillar, ahora en cuerpos adolescentes, a las mismas personalidades que conocimos de bebés.

    Los Rugrats (2021)

    Con la intención de sumar nuevas generaciones y ofrecer una puerta de entrada a la franquicia desde un lenguaje más moderno, en 2021 llegó el reinicio de Los Rugrats. La apuesta por la animación en 3D dejaba claro que no se trataba de reemplazar a la serie original ni de competir con la nostalgia, algo que, en sí mismo, fue un acierto. 

    Creo que se trató de un interesante ejercicio de adaptación: una franquicia profundamente ligada a los años noventa intentando encontrar su lugar en el presente sin perder del todo su identidad. ¿Podía lograrlo con otro estilo de animación? Durante un tiempo pareció que sí, pero en números no terminó de funcionar y el 28 de marzo de 2024 la serie fue retirada de Paramount. Dos temporadas que aportaron algo fresco y distinto al universo Rugrats y que, con algo de suerte, quizá algún día encuentren continuidad.

  • 8 Películas para ver en San Valentín si odias el día de los enamorados

    8 Películas para ver en San Valentín si odias el día de los enamorados

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Se acerca el 14 de febrero y las parejas ya planean sus veladas románticas, el Corte Inglés tiene listas sus ofertas y las floristerías cargan sus almacenes, pero hay quienes preferirían saltarse el día. Si San Valentín te provoca más náuseas que emoción, ven con nosotros, aquí no habrá final feliz envuelto en papel celofán rosa. 

    Hemos reunido ocho películas que celebran el lado oscuro, tóxico o devastador del amor, desde rupturas brutales hasta relaciones que deberían haberse terminado antes de empezar. Un puñado de joyas anti-románticas para reafirmarte en que estar solo no es tan malo después de todo.

    8. (500) días juntos (2009)

    (500) Días juntos es la peli perfecta para recordar que no todas las historias de amor tienen que acabar bien. Tom se enamora perdidamente de Summer, pese a que ella le deja claro desde el principio que no cree en el amor verdadero. Marc Webb deconstruye la comedia romántica típica mostrando cómo la obsesión puede disfrazarse de amor, y cómo esta proyecta nuestras fantasías sobre personas que no nacieron para ser nuestro "destino".

    Cualquiera que haya idealizado a alguien hasta el punto de perder el contacto con la realidad puede verse reflejado, pero también quien haya “sufrido” a romeos insistentes. No es tan fuerte como Los que conectan con ¡Olvidate de mí! (2024) o La La Land (2016) también experimentarán esa sensación agridulce de relaciones sin solución, aunque con menos ciencia ficción o números musicales y más hipsters en Los Ángeles. Sin ser tan devastadora como Kramer contra Kramer (1979), es igualmente efectiva para destruir ilusiones románticas.

    7. Midsommar (2019)

    Midsommar convierte una ruptura de pareja en una pesadilla folk horror bañada en luz solar. Y es que los rituales paganos no ayudan precisamente a arreglar los problemas de comunicación de una relación que ya estaba muerta antes de tratar de salvarla viajando a un festival de verano sueco que resulta ser más ancestral de la cuenta. El genio de Ari Aster crea una experiencia visual donde el horror se debate entre los sacrificios humanos, o ver cómo dos personas son incapaces de dejarse ir.

    Terror psicológico comulgando con el drama, muy distinto al del slasher gore de San Valentín sangriento (1981), que disfruta haciendo sufrir lentamente, como una mala relación. En realidad es casi una versión poco disimulada de la toxicidad en pareja con cultos asesinos de la española The Birthday (2005), pero cambia la mitología lovecraftiana por la tradición “real” de las praderas escandinavas.

    6. San Valentín sangriento (1981)

    San Valentín sangriento es exactamente lo que promete su título: convertir la festividad más cursi del año en un baño de sangre. Un minero psicópata asesina a jóvenes parejas en un pueblo que cometió el error de celebrar San Valentín después de que él lo prohibiera. Nada mejor que un slasher de los 80—ojo, el favorito de Tarantino—para pasar sinsabores del corazón.

    No esperes la complejidad de Midsommar, porque tampoco intenta tenerla, esto es puro entretenimiento sangriento para arruinar cualquier 14 de febrero, una forma literal de "matar" lo sentimentaloide, perfecta para una maratón con Un San Valentín de muerte (2001) y El asesino con ojos de corazón (2025).

    5. Sid y Nancy (1986)

    Sid and Nancy retrata la autodestructiva historia de amor entre Sid Vicious (bajista de Sex Pistols) y Nancy Spungen con la mirada única del cineasta punk, Alex Cox. La crónica brutal de una relación alimentada por heroína, caos y codependencia tóxica que termina exactamente como esperarías: fatal. Gary Oldman hace suyo a Sid, con toda la vulnerabilidad y nihilismo que definió su idilio condenado.

    Es el recordatorio perfecto de por qué no deberíamos romantizar la autodestrucción, como (500) días juntos avisa de la trampa del amor unilateral, aunque aquí ambos están igual de perdidos, entre drogas duras y música legendaria. Es un pequeño precedente de lo que Trainspotting (1996) lograba como la cara b de la soflama generacional, escondiendo un crudo diario de la adicción, la miseria suburbana, y el underground punk de Nueva York.

    4. Kramer contra Kramer (1979)

    Kramer vs. Kramer es probablemente la película sobre un divorcio más desgarradora jamás filmada. Dustin Hoffman y Meryl Streep interpretan a una pareja que se separa, dejando a su hijo en medio del campo de batalla legal. La dirección de Robert Benton va dejando pequeños bocetos de cómo el amor puede transformarse en resentimiento y cómo las buenas intenciones se evaporan cuando los abogados entran en juego.

    No le hace falta la guerra verbal tóxica de ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966), pero su realismo ordinario la hace igualmente devastadora, pero además con custodia infantil de por medio. Delinea lo que luego desarrolló Historia de un matrimonio (2019) de Noah Baumbach, básicamente una versión moderna y más masoquista de esta premisa.

    3. ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966)

    ¿Quién teme a Virginia Woolf? Son dos horas con Elizabeth Taylor y Richard Burton destrozándose verbalmente entre ellos, mientras una pareja más joven observa con horror ¿su futuro? Mike Nichols adaptó la obra de Edward Albee creando un retrato claustrofóbico de un matrimonio donde el amor, el odio y el alcohol ya son indistinguibles, y donde los juegos psicológicos crueles son el único entretenimiento que les queda.

    Saca lo mejor del teatro filmado con diálogos afilados como cuchillos que hacen que las relaciones de Happiness parezcan saludables. Tiene ecos de Un dios salvaje de Polanski en su uso del espacio cerrado y tensión verbal creciente mientras explora la disfunción desde múltiples ángulos, pero parece más indicada a quitar la ingenuidad de los primeros días de noviazgo de un plumazo.

    2. Happiness (1998)

    Happiness de Todd Solondz es una de las películas más incómodas sobre las relaciones humanas, con varias personas miserables en Nueva Jersey buscando—y fracasando en encontrar— la felicidad. Entre sus múltiples tramas chungas—incluyendo una que sigue siendo controvertida décadas después—tenemos matrimonios más muertos que vivos, obsesiones patéticas y soledad urbana en su forma más deprimente.

    No para todos los públicos, quizá si buscas un cine provocador, con el que puedes reírte aun sintiéndote mal, quizá no se separa tanto de las películas de Ari Aster, aunque se parece al fresco humano de En la habitación (2001), es mucho más cáustica, nada de romantizar la melancolía con banda sonora indie como (500) días juntos, Solondz no deja títere con cabeza, impensable en la era de la dramedia indie de Sundance actual.

    1. Kill Bill Vol. 1 y Vol. 2 (2003-2004)

    Kill Bill: Volumen 1 y Kill Bill: Volumen 2 es una obra épica sobre el despecho, donde llama la atención la venganza sangrienta, pero en esencia es una representación operística de una post-ruptura. Uma Thurman interpreta a La Novia, quien despierta de un coma de cuatro años causado por su ex el día de su boda. Un recordatorio de que no hay que fiarse de nadie por mucha intimidad compartida, como el que la reciente Keeper nos ha enseñado con sustos.

    Tarantino mezcla artes marciales, spaghetti western, chambara japonés y melodrama para crear la fantasía definitiva sobre la catarsis del desengaño. A diferencia del realismo devastador de Kramer contra Kramer, esta es pura acción estilizada, violenta, y excesiva. Terapia con sangre para agnósticos de los flechazos que nos atan para siempre a quienes quizá no lo merezcan.

  • Ranking con las parejas de Los Bridgerton, de peor a mejor

    Ranking con las parejas de Los Bridgerton, de peor a mejor

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    La química romántica es el corazón palpitante de Los Bridgerton. Desde su estreno en Netflix, la serie de Shonda Rhimes ha convertido el drama de época en un fenómeno global gracias a su capacidad para construir relaciones que oscilan entre la tensión sexual contenida y el melodrama desbordado. 

    Pero no todas las parejas funcionan igual: algunas encienden la pantalla con miradas cargadas de deseo, mientras otras se sienten tibias o funcionales dentro del engranaje narrativo. En esta guía evaluamos las seis parejas centrales de la serie, ordenándolas de peor a mejor según la intensidad de su química en pantalla, la complejidad de sus dinámicas y su capacidad para trascender los arquetipos del romance de época. 

    6. Francesca Bridgerton y John Stirling

    Una de las parejas más recientes de Los Bridgerton es también la más difícil de evaluar, precisamente porque apenas ha tenido tiempo de desarrollarse en pantalla. Francesca y John aparecen en la tercera temporada como una historia paralela que funciona más como promesa que como realización. 

    La química entre ambos existe, pero es tan contenida, tan silenciosa, que resulta casi invisible comparada con el ruido emocional del resto de la serie. Hannah Dodd interpreta a Francesca con una reserva que contrasta de manera radical con la extroversión de sus hermanos, mientras que Victor Alli construye a John como un hombre muy introvertido que encuentra en el silencio compartido una forma de conexión.

    El problema no es que la relación sea mala, sino que la serie no le dedica suficiente espacio para que funcione. Comparada con la pareja de Orgullo y Prejuicio formada por Jane Bennet y Charles Bingley, que también son discretos y menos dramáticos que los protagonistas, Francesca y John carecen de los momentos pequeños que harían creíble su enamoramiento. 

    Frente a Emma de Jane Austen, donde Harriet Smith y Robert Martin construyen una relación periférica pero genuina, esta pareja se siente más como un dispositivo argumental que como una exploración emocional. La serie intenta vender su conexión como algo puro y anticlimático, un amor que no necesita grandes gestos, pero sin el desarrollo necesario, el resultado es una relación que simplemente no genera suficiente interés. 

    Quizás en futuras temporadas esta pareja demuestre su potencial, pero por ahora, Francesca y John ocupan el último lugar porque la química, por muy auténtica que sea, necesita tiempo en pantalla para respirar.

    5. Benedict Bridgerton y Sophie Baek

    Benedict ha sido durante tres temporadas el hermano bohemio, el artista en busca de identidad que coquetea con modelos, viudas y la posibilidad de una vida fuera de las convenciones aristocráticas. La llegada de Sophie Baek en la cuarta temporada promete darle su propia historia romántica, pero por ahora solo podemos juzgar por los indicios narrativos y las dinámicas establecidas. 

    Luke Thompson construye a Benedict como un personaje consciente de su privilegio pero incapaz de renunciar de manera completa a él, lo que genera una tensión interesante cuando se enfrenta a Sophie, una mujer de clase trabajadora interpretada por Yerin Ha.

    El problema es que esta pareja aún no ha tenido oportunidad de demostrar su química en pantalla de manera completa. Los avances y episodios iniciales sugieren una dinámica tipo Cenicienta, con Benedict obsesionado por una mujer que conoció en un baile de máscaras y que desapareció dejándolo fascinado. 

    Comparada con la relación entre Elizabeth Bennet y Darcy en Orgullo y Prejuicio, donde las diferencias de clase generan fricción intelectual constante, Benedict y Sophie parecen apostar más por el romance idealizado que por el conflicto genuino. Frente a Jane Eyre, donde Rochester y Jane negocian constantemente su desigualdad social, esta pareja se siente más segura y menos dispuesta a incomodar al espectador.

    Lo que salva a Benedict y Sophie del último lugar es el potencial: Thompson tiene carisma de sobra y Yerin Ha aporta una presencia que podría funcionar si el guión les da espacio para desarrollar tensión real. Pero hasta que la química se materialice de forma completa en pantalla, esta pareja ocupa el quinto puesto por ser más una apuesta futura que una realidad presente.

    4. Daphne Bridgerton y Simon Basset

    La pareja que inició todo el fenómeno Los Bridgerton ocupa el cuarto lugar en este ranking. Daphne y Simon tienen química innegable: Phoebe Dynevor y Regé-Jean Page generan una tensión sexual que justificó el éxito explosivo de la primera temporada. Las escenas entre ambos funcionan porque están construidas sobre una dinámica clara: él es un duque traumatizado que ha jurado no tener hijos, ella es una joven inocente decidida a encontrar el amor. El problema no es la química, sino lo que sucede cuando profundizas en la relación.

    La primera temporada vendió el romance entre Daphne y Simon como algo liberador y apasionado, pero una mirada más atenta revela dinámicas problemáticas que la serie nunca aborda de frente. Comparada con Jane Eyre, donde Rochester intenta manipular a Jane y la novela lo señala de forma clara como comportamiento reprochable, Los Bridgerton no tiene el coraje narrativo de nombrar la toxicidad cuando proviene de su heroína.

    Frente a la relación entre Marianne y el Coronel Brandon en Sentido y sensibilidad, donde la madurez emocional y el respeto mutuo son la base del romance, Daphne y Simon se sienten como una fantasía adolescente disfrazada de sofisticación adulta. La química es real, Page y Dynevor están extraordinarios vendiendo la atracción, pero la relación colapsa bajo el peso de sus propias contradicciones. 

    El resultado es una pareja que funciona en escenas aisladas pero que no resiste el análisis como construcción romántica saludable. Ocupan el cuarto lugar porque la pasión no es suficiente cuando la base moral es tan endeble.

    3. Reina Charlotte y Rey George

    La miniserie La Reina Carlota convirtió lo que era un subplot ocasional en Los Bridgerton en una de las historias de amor más devastadoras de todo el universo narrativo (aunque su importancia en los libros es mucho menor). 

    India Amarteifio y Corey Mylchreest interpretan a las versiones jóvenes de Charlotte y George con una química que combina pasión, ternura y tragedia en proporciones perfectas. La serie funciona porque no romantiza la enfermedad mental de George ni la convierte en obstáculo romántico superficial: el deterioro del rey es tratado con seriedad y compasión, mientras Charlotte debe aprender a amar a un hombre que a veces no puede ni reconocerla.

    Lo extraordinario de esta pareja es cómo la serie construye su conexión sobre pequeños gestos de intimidad: George enseñándole a Charlotte sobre astronomía, Charlotte negándose a abandonarlo cuando todos le aconsejan hacerlo, ambos creando un lenguaje privado de miradas y silencios que trasciende las palabras. 

    Comparada con la relación entre el rey Jorge III y la reina Charlotte en La locura del rey Jorge, donde el enfoque es político y la enfermedad es espectáculo, La Reina Carlota de Shonda Rhimes elige la empatía sin sacrificar la honestidad. 

    Por otro lado, frente a The Crown, donde las relaciones reales son diseccionadas con frialdad casi clínica, esta versión es mucho más interesada en la emoción que en el análisis histórico.

    Golda Rosheuvel y James Fleet, que interpretan a las versiones mayores de Charlotte y George, aportan una dimensión adicional de melancolía: su amor ha sobrevivido décadas pero el precio ha sido altísimo. El resultado es una pareja que funciona en múltiples niveles temporales, demostrando que el romance puede ser simultáneamente esperanzador y desgarrador. 

    Ocupan el tercer lugar porque, aunque su química es indiscutible, su historia existe fuera de la serie principal, al igual que otras ficciones similares a Los Bridgerton, funcionando como satélite emocional más que como núcleo narrativo.

    2. Colin Bridgerton y Penelope Featherington

    La tercera temporada de Los Bridgerton al final entregó la historia que muchos lectores de los libros originales esperaban: el romance entre el Bridgerton más encantador y su mejor amiga. Luke Newton y Nicola Coughlan tienen una química que funciona porque no es obvia desde el principio. La serie dedica temporadas enteras a construir su amistad, permitiendo que la tensión sexual se desarrolle de manera orgánica hasta explotar en la tercera temporada con una intensidad que se siente real, no impuesta.

    Lo más interesante de Colin y Penélope es cómo la serie invierte las dinámicas tradicionales del romance de época. Penélope no es la heroína pasiva esperando ser rescatada: es Lady Whistledown, la columnista anónima que controla la narrativa social de todo Londres. 

    Colin no es el seductor experimentado: es un hombre que está descubriendo qué quiere realmente de la vida y que encuentra en Penélope no solo amor romántico sino también propósito. La revelación de la identidad secreta de Penélope genera el tipo de conflicto dramático que otras parejas de la serie nunca alcanzan, porque las apuestas son genuinas y las consecuencias, reales.

    En comparación con Anne Elliot y el Capitán Wentworth en Persuasión, otra pareja de amigos que se reencuentran años después, Colin y Penélope tienen más humor y menos melancolía, pero comparten esa sensación de segunda oportunidad que hace que el romance sea más satisfactorio. 

    Frente a Emma Woodhouse y el señor Knightley en Emma, donde la amistad también evoluciona hacia el amor, Colin y Penélope son más jóvenes y menos seguros de sí mismos, lo que los hace más imperfectos pero también más interesantes. Newton y Coughlan construyen personajes que se sienten como personas reales atrapadas en las convenciones del drama de época, y esa autenticidad es lo que los coloca en el segundo lugar. Su química no es la más explosiva de la serie, pero es la más compleja y la más honesta a nivel emocional.

    1. Anthony Bridgerton y Kate Sharma

    La segunda temporada de Los Bridgerton entregó lo que la primera prometió pero no cumplió del todo: una pareja cuya química es tan intensa que resulta casi violenta en su contención. Jonathan Bailey y Simone Ashley construyen a Anthony y Kate como adversarios que se desean desde el primer momento pero que están atrapados por el deber, el orgullo y las expectativas familiares. La tensión entre ambos no es sutil: es una guerra declarada donde cada mirada, cada roce accidental, cada palabra funciona como preludio de algo que la etiqueta de la época les prohíbe consumar.

    Lo extraordinario de esta pareja es cómo la serie utiliza la negación del deseo como motor narrativo. Anthony está comprometido con Edwina, la hermana menor de Kate, pero es incapaz de apartar los ojos de Kate. Ella sabe que enamorarse de él sería traicionar a su hermana, pero tampoco puede evitar la atracción. La serie estira esta tensión durante episodios enteros, construyendo escenas que funcionan como puro erotismo contenido: el momento donde Anthony retira un insecto del pecho de Kate y ambos casi colapsan por el contacto físico mínimo, la escena de la tormenta donde se refugian juntos empapados y temblorosos, el baile donde sus manos se encuentran y el mundo desaparece.

    Bailey y Ashley tienen una química tan palpable que trasciende el guión. Comparada con Elizabeth Bennet y el señor Darcy en cualquier adaptación de Orgullo y Prejuicio, la relación más icónica del romance de época, Anthony y Kate son más sexuales y menos cerebrales, pero igual de efectivos en demostrar que el amor verdadero requiere que ambas partes abandonen el orgullo. Frente a Cathy y Heathcliff en Cumbres Borrascosas, otra pareja destruida por el orgullo y la clase social, Anthony y Kate son mucho menos autodestructivos pero igual de intensos en su pasión.

    La segunda temporada entiende algo fundamental que otras temporadas olvidan: el romance funciona cuando las apuestas son altas y los obstáculos, genuinos. Anthony no es solo un galán: es un hombre traumatizado por la muerte de su padre que se niega a permitirse amar porque teme la pérdida. Kate no es solo la hermana mayor protectora: es una mujer que ha renunciado a sus propios deseos durante tanto tiempo que ya no sabe cómo articularlos. Cuando al final se permiten estar juntos, el alivio es palpable no solo para ellos sino para el espectador que ha esperado varios episodios para que consumen lo inevitable.

    El resultado es la pareja más completa de Los Bridgerton: tienen química explosiva, dinámicas complejas, conflictos genuinos y una resolución que se siente ganada. Ocupan el primer lugar porque demuestran que el romance de época puede ser al mismo tiempo clásico y contemporáneo. Bailey y Ashley no solo crean la mejor pareja de la serie, sino que establecen el estándar contra el cual todas las futuras parejas serán medidas de forma inevitable.

  • Ranking de las actrices que nunca han ganado un Oscar, aunque no lo creas

    Ranking de las actrices que nunca han ganado un Oscar, aunque no lo creas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Ganar un Oscar no lo es todo. Sin duda, representa un gran honor, pero no conseguir uno no convierte a un intérprete mediocre en un derroche de talento. De hecho, me atrevo a apostar que algunas estrellas sin Oscar resistirán el paso del tiempo mucho mejor que otras que sí ganaron la estatuilla (y cuyos nombres, por supuesto, quedarán en el anonimato).

    Así que hoy hacemos ranking de actrices –los actores vienen en el Top de actores que nunca han ganado un Oscar– que merecerían, de una vez por todas, ser reconocidas con un señor desnudo, dorado y con espada. Las películas que te recomiendo deberían probar, por sí solas, que estas actrices sí merecían algo mejor.

    Esta guía se ordena por nivel de incredulidad. Porque, bueno, puedo comprar que la Academia de Hollywood haya pasado por alto el cine arriesgado de Isabelle Huppert, que hasta Elle: abuso y seducción (2016) quedaba un poco lejana de la cartelera comercial. Pero resulta bastante menos comprensible el caso de Glenn Close, que vio cómo su octava nominación se esfumaba a manos de Yuh-jung Youn, la abuelita de Minari. Historia de mi familia (2021).

    Isabelle Huppert

    A pesar de haber escrito los anales del cine de la mano de directores como Jean-Luc Godard, Maurice Pialat, Michael Haneke, Claire Denis y Hong Sang-soo, y por mucho que su cara sea reconocible a cualquier cinéfilo nacido los últimos cincuenta años, Isabelle Huppert solo ha sido nominada una vez al Oscar, por su papel en el thriller erótico Elle: abuso y seducción (2016), de Paul Verhoeven.

    Pero cualquiera de las secuencias de La pianista (2001), desde la normalidad más absoluta hasta la tortura masoquista por vidrio roto, es carne de cañón para el premio… Más allá de representar un peliculón de los que te mantienen al borde de la butaca casi tan erguido como con la acción mutante de Aliens. ¿Quién dijo que el cine europeo es aburrido?

    Isabella Rossellini

    En la parte cinéfila de la familia, no estamos contentos con lo ignorada que se tiene a la gran dama Isabella Rossellini. Su madre, la gran estrella del cine clásico Ingrid Bergman, ganó tres premios Oscar –por la correcta Luz que agoniza (1944), por el hito de las tacitas Anastasia (1956) y por sentar las bases del whodunit con Asesinato en el Orient Express (1974), al nivel de la Bacall–. Incluso su padre, el legendario pero nada complaciente Roberto Rossellini, fue nominado por coescribir Paisà (Camarada) (1946).

    Aun así, la estrella de Terciopelo azul (1986) Isabella Rossellini nunca había sido reconocida por la Academia… Hasta este año, cuando consiguió su primera nominación por su papel secundario en Cónclave (2024). Ya ves. Toda una carrera nominada por siete minutos exactos de pantalla.

    Angela Bassett

    Angela Bassett acabó recibiendo un Oscar honorífico en 2023 por toda su trayectoria, algo que muchos ven como una forma de reconocer que la Academia la había ignorado demasiadas veces antes. Además de ese premio honorífico, solo tiene dos nominaciones “estándares”: como Mejor Actriz por interpretar a Tina Turner en Tina (1993) y como Mejor Actriz de Reparto por la reina de Wakanda en Pantera Negra: Wakanda por siempre (2022). Que vale, no era un papel de gran calado emocional, pero tampoco lo era el de Jamie Lee Curtis, contra quien perdió la última vez.

    Ahora queda por ver si consigue lo mismo que otros artistas como Spike Lee, Paul Newman o Henry Fonda: ganar primero un Oscar honorífico y luego uno competitivo poco después.  Seguramente, es lo que sucederá con Glenn Close en unos años.

    Laura Linney

    Vamos sumando. Laura Linney tiene tres nominaciones al Oscar, pero todavía no ha subido ninguna vez a recoger el caballero dorado. Que sus simpatiquísimos hoyuelos sonrieron (y mucho) cuando la nominaron Mejor Actriz por Puedes contar conmigo (2000) y La familia Savages (2007), y como Mejor Actriz de Reparto por Kinsey: El científico del sexo (2004), pero perdió contra Julia Roberts, Marion Cotillard y Cate Blanchett, respectivamente… Pero este vacío empieza a doler.

    Por suerte, no le faltan premios en general. Cara indispensable de la historia de la televisión gracias a series como Ozark (2017), ha ganado cuatro Emmy, entre los que se cuentan sus papeles en Frasier (1993), en John Adams (2008) –¡a reivindicar!– y Con C mayúscula (2010).

    Saoirse Ronan

    Quizás no te creas la cadena de decepciones de Saoirse Ronan porque hace muchísimo que la tenemos localizada. De hecho, consiguió su primera nominación con solo 13 años por Expiación, más allá de la pasión (2007), que perdió contra Tilda Swinton. Quién iba a decir que antes de cumplir 25 ya tendría tres nominaciones más, todas como actriz principal. Hacemos lista: fue nominada como Mejor Actriz por Brooklyn (2015), por Lady Bird: Vuela a casa (2017) y por Mujercitas (2019), pero volvió a perder frente a Brie Larson, Frances McDormand y Renée Zellweger, respectivamente.

    Eso sí, un dato curioso es que todas las películas por las que fue nominada también estuvieron nominadas a Mejor Película, algo bastante excepcional y que demuestra que, como Michelle Williams, tiene buen gusto.

    Sigourney Weaver

    Sigourney Weaver ha sido nominada tres veces, dos de ellas en el mismo año. Y no, la rompecorazones de la comunidad bisexual y lesbiana, con permiso de mi querida Susan Sarandon, no ha materializado ninguna. En 1988 estuvo nominada como Mejor Actriz por Gorilas en la niebla y como Mejor Actriz de Reparto por Armas de mujer, pero perdió contra Jodie Foster y Geena Davis.

    Eso pasó solo dos años después de su primera nominación por Aliens: El regreso (1986), cuando perdió frente a Marlee Matlin. Que yo entiendo la falta de premio por una película de ciencia ficción, pero no la culparía si soltara algo de la rabia que aprendió en aquella contra estos olvidos repetidos.

    Michelle Williams

    A pesar de tener cinco nominaciones, Michelle Williams nunca ha ganado un Oscar. Aquí yo me pregunto: ¿de verdad? ¿En serio no ha tenido ni un papel lo suficientemente dramático, de aquellos jugososos, que destacara ante la Academia? Porque las dos últimas nominaciones son de libro (de premios): como Actriz de Reparto con Manchester frente al mar (2016), que ganó Viola Davis, y como protagonista por Los Fabelman (2022), aunque perdió contra Michelle Yeoh.

    Aunque antes fue nominada como Actriz de Reparto por Brokeback Mountain: En terreno vedado (2005), aplastada por una Rachel Weisz con bastante más solera, luego como Mejor Actriz por Corazones rotos (2010) –¡dramón muy premiable!– y por Mi semana con Marilyn (2011). Hay misterios que no logro comprender.

    Annette Bening

    Annette Bening ha tenido cinco nominaciones al Oscar y tampoco ha ganado nunca. La primera derrota fue frente a Whoopi Goldberg como Actriz de Reparto por Los timadores (1990). Las otras cuatro fueron como protagonista, lo cual en cierta forma añade peso a la injuria…

    Especialmente, porque ninguna de las cuatro películas que le valieron la nominación sería na-da sin ella. Haced memoria: American Beauty (1999), Conociendo a Julia (2004), Los chicos están bien (2010) y Nyad (2023), que es especialmente mediocre sin sus brazos de nadadora compulsiva. Y lo peor es que ha perdido contra Hilary Swank hasta en dos ocasiones. Que a la tercera dé la vencida.

    Amy Adams

    El día en que Amy Adams entre en contacto con un Oscar, parecerá la escena de la primera comunicación alienígena de La llegada (2016). Por suerte, Kornél Mundruczó la ha fichado para una película que promete ser la nueva Si pudiera, te patearía (2025), que huele muchísimo a Oscar.

    En fin, con seis nominaciones y ninguna victoria, Amy Adams se ha convertido casi en la representante de pleno derecho de este grupo. Cinco de sus nominaciones fueron como Actriz de Reparto; entre ellas, yo destaco la primera, Junebug (2005) y la última, El vicio del poder (2018). Su única nominación como protagonista fue por La gran estafa americana (2013), con la que se hizo Cate Blanchett.

    Glenn Close

    Glenn Close tiene el récord de más nominaciones sin haber ganado nunca: ocho en total. La derrota más sonada fue como Actriz de Reparto por Hillbilly, una elegía rural (2020), que estaba hecha para que ganara el Oscar a pesar de las malas críticas que recabó la película. Pero perdió contra Yuh-Jung Youn, sí, la abuelita de Minari. Historia de mi familia.

    Antes de eso, sus tres primeras nominaciones seguidas fueron como Actriz de Reparto por El mundo según Garp (1982), Reencuentro (1983) y El mejor (1984). No has leído mal, eso son más de cuarenta años perdiendo. Las otras cuatro fueron como protagonista, por Atracción fatal (1987), que marcó una época, por Las amistades peligrosas (1988), por la perla de época Albert Nobbs (2011) –recogiendo la torcha de la madre de Isabella Rossellini, si me apuras– y por La buena esposa (2018). En todas perdió. ¡Amigaaa!

  • Las 10 mejores películas románticas para ver en San Valentín

    Las 10 mejores películas románticas para ver en San Valentín

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    San Valentín es la excusa perfecta para volver a ver los grandes clásicos del romance cinematográfico, esos títulos que funcionan tanto para una primera cita como para una noche de nostalgia en pareja. Pero no todas las películas románticas envejecen igual: algunas se vuelven más profundas con el tiempo, otras revelan sus costuras y unas pocas siguen siendo tan efectivas como el día de su estreno.

    En esta guía reunimos diez títulos imprescindibles que definen distintas formas de entender el amor en el cine, desde la comedia romántica clásica hasta el drama desgarrador, pasando por adaptaciones literarias y propuestas más contemporáneas. 

    Cuando Harry encontró a Sally (1989)

    Rob Reiner firma una de las comedias románticas más inteligentes y mencionadas de la historia del cine. La película plantea una pregunta simple: ¿pueden hombres y mujeres ser solo amigos? Y la explora durante más de una década de encuentros, desencuentros y conversaciones brillantemente escritas por Nora Ephron. 

    Billy Crystal y Meg Ryan construyen una química tan natural que resulta imposible no creer en su relación, incluso cuando el guión los mantiene separados durante largos tramos.

    Lo que distingue a Cuando Harry encontró a Sally de otras rom-coms de su época, como la olvidable Armas de mujer o incluso la más ambiciosa Algo para recordar, es su capacidad para ser cínica y romántica al mismo tiempo. No hay grandes gestos vacíos ni reconciliaciones forzadas: todo fluye de forma orgánica a través del diálogo. La famosa escena del restaurante sigue siendo un ejemplo perfecto de comedia física integrada en una narrativa realista.

    Reiner logra algo que pocas comedias románticas consiguen: envejecer bien. Mientras que propuestas más recientes como A dos metros de ti se sienten datadas apenas cinco años después de su estreno, esta película mantiene su frescura gracias a su honestidad emocional y a un guión que respeta la inteligencia del espectador. Es el tipo de película que te hace reír y pensar a partes iguales, algo cada vez más raro en el género.

    Romeo + Julieta de William Shakespeare (1996)

    Baz Luhrmann toma la obra más famosa de Shakespeare y la traslada a un Miami Beach ficticio lleno de violencia, neón y MTV. El resultado es una de las adaptaciones más audaces y divisivas de la historia del cine. Leonardo DiCaprio y Claire Danes encarnan a los amantes más célebres de la literatura con una intensidad adolescente que funciona precisamente porque Luhrmann no intenta sofisticar su romance, sino presentarlo como lo que es: pasión irracional y arrebatadora.

    La película es puro estilo, para bien y para mal. Donde la adaptación de Kenneth Branagh de Hamlet (1996) optaba por el clasicismo, Luhrmann prefiere la saturación visual y el montaje frenético. Algunos planos son de una belleza apabullante —la primera vez que Romeo y Julieta se ven a través del acuario— mientras que otros caen en el exceso gratuito. Lo interesante es que ese maximalismo es coherente con la naturaleza trágica y extrema de la historia original.

    Comparada con adaptaciones más recientes como Cyrano de Joe Wright, que intenta modernizar el romance clásico con musicales, Romeo + Julieta sigue siendo mucho más arriesgada y memorable. 

    No busca la aprobación fácil del público ni suaviza los bordes afilados de la tragedia. Es una película que entiende que el amor adolescente es tan legítimo como doloroso, y que no necesita condescendencia para funcionar. Luhrmann crea un universo propio donde Shakespeare y el hip-hop conviven sin ironía, y eso sigue siendo impresionante tres décadas después.

    Titanic (1997)

    James Cameron no necesitaba demostrar nada después de Terminator 2, pero decidió jugársela con una superproducción romántica ambientada en el hundimiento del transatlántico más famoso de la historia. 

    El resultado fue un fenómeno cultural que arrasó en taquilla y se llevó once Oscars, incluyendo Mejor Película. Titanic funciona porque Cameron entiende que el espectáculo y la emoción no son incompatibles: la historia de amor entre Jack y Rose tiene el peso dramático suficiente para sostener tres horas de metraje.

    Leonardo DiCaprio y Kate Winslet crean una pareja imposible que funciona precisamente por sus diferencias de clase. La película no romantiza la pobreza ni la riqueza, sino que usa el contraste social para explorar la libertad, el deseo y las limitaciones impuestas por la sociedad. La química entre ambos actores es innegable, y Cameron sabe cuándo dejarlos brillar y cuándo recurrir al espectáculo visual para mantener el ritmo.

    Comparada con otros desastres románticos como Pearl Harbor de Michael Bay, que convierte la tragedia en un videoclip patriótico, Titanic respeta la magnitud del evento histórico sin perder de vista la historia humana. 

    No es tan íntima como La forma del agua de Guillermo del Toro, pero tampoco lo pretende: es cine de gran formato que busca emocionar a través de la escala y la tragedia inevitable. Cameron logra que nos importe el destino de dos personajes ficticios en medio de una catástrofe real, y eso no es poca cosa.

    Notting Hill (1999)

    Richard Curtis firma el guión de una de las comedias románticas más encantadoras y autoconscientes de los noventa. Hugh Grant interpreta a un librero londinense que se enamora de la actriz más famosa del mundo, interpretada por Julia Roberts con un carisma apabullante. La premisa es puro cuento de hadas moderno, pero Curtis la aterriza con suficiente humor británico y situaciones incómodas como para que funcione sin resultar empalagosa.

    Lo mejor de Notting Hill es su capacidad para jugar con las convenciones del género sin destruirlas. Grant es el típico protagonista torpe y adorable, pero el guión le da suficientes capas como para no convertirlo en un arquetipo vacío. 

    Roberts, por su parte, aporta vulnerabilidad a un personaje que podría haber sido solo una fantasía masculina. La escena en la que ella le pide que la ame "tal como es" podría haber sonado cursi en otras manos, pero aquí funciona porque Curtis ha construido la relación con paciencia y detalle.

    Comparada con Cuatro bodas y un funeral, también escrita por Curtis, Notting Hill es más ligera y menos interesada en explorar las complejidades del compromiso. Frente a propuestas más ácidas como El diario de Bridget Jones, esta película elige el optimismo sin ironía. 

    No es tan inteligente como Cuando Harry encontró a Sally ni tan memorable a nivel visual como Amélie, pero tiene un encanto propio que la ha convertido en un clásico del género. Curtis entiende que a veces el cine romántico no necesita reinventar la rueda, solo girarla con gracia.

    El otro lado de la cama (2002)

    Emilio Martínez-Lázaro entrega una comedia musical española que funciona tanto como farsa romántica como retrato generacional. La película sigue las infidelidades cruzadas de dos parejas de treintañeros madrileños con un tono ligero que nunca cae en el cinismo. Los números musicales están integrados de forma natural en la narrativa, y el reparto —Ernesto Alterio, Paz Vega, Guillermo Toledo y Natalia Verbeke— tiene una química grupal que sostiene incluso las situaciones más absurdas.

    Lo interesante de El otro lado de la cama es cómo logra ser una comedia de enredos sin perder de vista las emociones reales de sus personajes. No es tan sofisticada como Los amantes del círculo polar de Julio Medem ni tan gamberra como Airbag, pero encuentra un equilibrio perfecto entre ambos extremos. 

    Los números musicales podrían haber resultado forzados, pero Martínez-Lázaro los utiliza como expresión de los pensamientos internos de los personajes, siguiendo la tradición de musicales clásicos como Cantando bajo la lluvia.

    Comparada con otras comedias románticas españolas de la época como A mi madre le gustan las mujeres, esta película tiene más energía y mejores canciones. No alcanza la profundidad emocional de Te doy mis ojos, pero tampoco lo pretende: es entretenimiento puro con suficiente corazón como para no resultar vacío. 

    Martínez-Lázaro demuestra que el cine español puede hacer comedias románticas con personalidad propia sin copiar fórmulas de Hollywood. La película envejeció mejor que muchas de sus contemporáneas precisamente porque nunca intentó ser más de lo que era.

    El diario de Noa (2004)

    Nick Cassavetes adapta la novela de Nicholas Sparks con una honestidad emocional que eleva el material por encima de otras adaptaciones del mismo autor. Ryan Gosling y Rachel McAdams interpretan a dos jóvenes de clases sociales opuestas que se enamoran en la Carolina del Norte de los años cuarenta. 

    La estructura narrativa, que alterna entre pasado y presente, añade una capa de melancolía que convierte lo que podría haber sido otro romance adolescente en algo más profundo.

    La película funciona porque Cassavetes no tiene miedo de la sentimentalidad. Donde otros directores podrían haber optado por la ironía o el distanciamiento, él abraza las emociones sin complejos. 

    La química entre Gosling y McAdams es tan palpable que su romance fuera de la pantalla durante el rodaje solo confirmó lo que ya era evidente. La versión actual de los personajes, interpretada por James Garner y Gena Rowlands, aporta peso dramático y convierte la historia en una meditación sobre la memoria y el amor duradero.

    Comparada con Un paseo para recordar, otra adaptación de Sparks, El diario de Noa tiene más ambición narrativa y mejor dirección. No alcanza la complejidad de Revolutionary Road, que también explora las tensiones de clase y las expectativas sociales, pero es mucho más accesible y emotiva. 

    Frente a propuestas más cínicas como Blue Valentine, que desmonta el romance, esta película elige creer en él sin reservas. Cassavetes logra que una historia previsible resulte genuinamente conmovedora, y eso requiere tanto oficio como convicción.

    10 razones para odiarte (1999)

    Gil Junger adapta La fierecilla domada de Shakespeare al contexto de un instituto americano de los noventa con resultados sorprendentemente efectivos. Julia Stiles interpreta a Kat Stratford, una feminista antisocial que se convierte en el objetivo romántico de Patrick, interpretado por Heath Ledger en uno de sus papeles más carismáticos. La película funciona porque respeta tanto la fuente original como las convenciones del teen movie sin traicionar ninguna de las dos.

    Lo mejor de 10 razones para odiarte es su guión, que está lleno de diálogos afilados y referencias culturales que no se sienten forzadas. Stiles y Ledger tienen una química explosiva que convierte lo que podría haber sido otro romance adolescente genérico en algo memorable. 

    La famosa escena musical en las gradas del estadio es uno de esos momentos de cine romántico que funcionan porque son ridículos y sinceros al mismo tiempo.

    Comparada con otras teen movies de la época como Crueles intenciones, que optaba por el drama y la manipulación, esta película elige el humor y la ligereza. No tiene la profundidad de Election ni la transgresión de American Pie, pero es mucho más romántica y menos cínica que ambas. 

    Frente a adaptaciones shakespearianas más literales como Ella es el chico, 10 razones para odiarte entiende que actualizar un clásico no significa reproducirlo palabra por palabra, sino capturar su espíritu. Junger logra una comedia romántica juvenil que entretiene sin subestimar a su audiencia.

    Pretty Woman (1990)

    Garry Marshall convierte lo que podría haber sido un drama social sobre prostitución en un cuento de hadas capitalista que funciona gracias al carisma desbordante de Julia Roberts. Richard Gere interpreta al millonario que la contrata por una semana y, como era de esperar, termina enamorándose de ella. La premisa es muy problemática desde cualquier perspectiva feminista, pero la película la ejecuta con tanta convicción que resulta difícil resistirse a su encanto superficial.

    Roberts está espectacular, y su química con Gere sostiene incluso las escenas más inverosímiles. El guión, escrito en un primer momento como un drama mucho más oscuro, fue reescrito para convertirse en esta fantasía romántica donde el dinero soluciona todo y las diferencias de clase desaparecen con un cambio de vestuario. La famosa escena de la ópera, donde Vivian llora al ver La Traviata, es un ejemplo perfecto de cómo Marshall manipula las emociones del espectador con efectividad calculada.

    Comparada con Armas de mujer, que al menos intentaba decir algo sobre las mujeres en el mundo corporativo, Pretty Woman es puro escapismo sin pretensiones. No tiene la complejidad de Bella de día de Buñuel ni la crudeza de Adiós a Las Vegas, pero tampoco busca eso. 

    Frente a comedias románticas más recientes como Crazy Rich Asians, que también celebran la riqueza pero con más diversidad, Pretty Woman se siente problemática. Sin embargo, Roberts logra que Vivian sea algo más que un objeto de rescate, y eso salva a la película de ser descartable.

    (500) días juntos (2009)

    Marc Webb deconstruye la comedia romántica tradicional con una narrativa fragmentada que salta en el tiempo para mostrar el ascenso y caída de una relación. Joseph Gordon-Levitt interpreta a Tom, un escritor de tarjetas de felicitación que se enamora perdidamente de Summer, interpretada por Zooey Deschanel. La película es honesta sobre las dinámicas de poder, las expectativas irreales y cómo el amor no correspondido puede convertirse en obsesión.

    Lo más interesante de (500) días juntos es que no toma partido por ninguno de sus protagonistas. Tom es presentado de manera inicial como el héroe romántico incomprendido, pero a medida que avanza la película queda claro que su visión del romance es tan problemática como la supuesta frialdad de Summer. 

    Webb utiliza trucos visuales —la secuencia de expectativa vs. realidad es memorable— para mostrar cómo nuestra percepción del amor está mediada por fantasías culturales imposibles de cumplir.

    Comparada con Annie Hall de Woody Allen, que también juega con la narrativa no lineal para explorar una relación fallida, (500) días juntos es menos cínica pero igual de lúcida. No tiene la profundidad de ¡Olvídate de mí!, que usa la ciencia ficción para explorar la memoria romántica, pero es más accesible. Frente a comedias románticas convencionales como Crazy, Stupid, Love, esta película se atreve a cuestionar los principios del género sin abandonarlo completamente. Webb logra algo difícil: hacer una película romántica anti-romántica que sigue siendo muy emotiva.

    Antes de ti (2016)

    Thea Sharrock adapta la novela de Jojo Moyes con más sensibilidad de la esperada para un material tan manipulador. Emilia Clarke interpreta a Louisa, una joven de pueblo sin grandes aspiraciones que se convierte en cuidadora de Will, un banquero tetrapléjico interpretado por Sam Claflin. La premisa podría haber derivado en puro melodrama lacrimógeno, pero Sharrock encuentra momentos de humor y ternura genuina que elevan el material final.

    La película es profundamente problemática en su tratamiento de la discapacidad, presentando el suicidio asistido como la única salida digna para alguien en la condición de Will. Esto la aleja de propuestas más honestas como La teoría del todo, que al menos intenta mostrar la vida con discapacidad sin reducirla a una tragedia romántica. Sin embargo, la química entre Clarke y Claflin es innegable, y algunos momentos —como la escena del concierto— funcionan a pesar de las limitaciones del guión.

    Comparada con A todos los chicos de los que me enamoré, otra adaptación contemporánea, Antes de ti tiene más ambición dramática pero menos honestidad emocional. No alcanza la complejidad de Manchester frente al mar, que también trata sobre el duelo y la culpa, pero al menos intenta ser algo más que un romance adolescente genérico. 

    Sharrock logra que una historia manipuladora resulte mínimamente creíble gracias a sus protagonistas, aunque no puede ocultar los problemas éticos de su planteamiento central.

  • Las 10 mejores películas y series de Yahya Abdul-Mateen II, ordenadas de peor a mejor

    Las 10 mejores películas y series de Yahya Abdul-Mateen II, ordenadas de peor a mejor

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Se ha estrenado Wonder Man (2026) en Disney+, la nueva serie de Marvel que coloca a Yahya Abdul-Mateen II en el centro del UCM. El actor de Oakland lleva una década construyendo una carrera donde parece darle lo mismo aparecer en blockbusters multimillonarios que en propuestas de autor arriesgadas.

    Desde hacer de mafioso en el Bronx de los setenta hasta el icónico Cal Abar de Watchmen (2019), Abdul-Mateen ha demostrado versatilidad para construir personajes complejos o secundarios de lujo. Con su nueva serie instalándose en nuestras pantallas, repasamos sus diez mejores trabajos disponibles en plataformas de streaming españolas, ordenados de menor a mayor impacto en una filmografía que promete mucho más por venir.

    10. Matrix Resurrections (2021)

    No es el momento álgido de la lista, pero es importante para Abdul-Mateen, porque heredó el papel de Morfeo, aunque técnicamente interpreta a un programa diferente con los recuerdos del original, permitiéndole crear algo nuevo en lugar de imitar a Laurence Fishburne. Lana Wachowski es consciente de que revolucionó el cine de ciencia ficción y por ello quiso hacer algo totalmente diferente, precisamente una película sobre hacer secuelas y el peso de regresar a mundos que ya no puedes controlar como autor.

    Matrix Resurrections tiene briznas de locura enterradas bajo capas de metacomentario y nostalgia. A diferencia de Aquaman (2018), donde Abdul-Mateen abraza completamente el camp y la diversión descerebrada, aquí está atrapado entre homenajear el pasado y destruirlo, aunque él le da a su Morfeo una energía juguetona que no existía en la trilogía original. Aunque no lo parezca, quiere ser más una secuela-reboot meta a estilo Anaconda (2025) que formar parte de las Matrix clásicas.

    9. Aquaman (2018)

    Antes de ser un super héroe, Abdul-Mateen se lanzó de cabeza al mundo del cómic como villano del DCEU. Su Black Manta podría ser uno de los enemigos de los Bioman—antecedentes de Power Rangers—, un vehículo de las filias de un James Wan desatado, convirtiendo la película en un espectáculo visual delirante donde todo es excesivo, desde los colores y las batallas submarinas, a los diálogos grandilocuentes.

    Abdul-Mateen consigue que un personaje que parece sacado directamente de un tebeo de los sesenta (casco gigante incluido) funcione con el peso dramático de a venganza. A diferencia de El juicio de los 7 de Chicago (2020), donde Aaron Sorkin le pide contención, en Aquaman puede desatar una teatralidad inusual en el género.

    8. El gran Showman (2017)

    El musical sobre P.T. Barnum por el que nadie daba un duro y se convirtió en un éxito, y eso que pasaba de tener precisión histórica. Quizá llegó a la gente porque se esmeró en hacer números pegadizos que hicieran más divertido su mensaje inspiracional sobre aceptar a los marginados se ha convertido en un título muy querido. No es el papel más extenso de Abdul-Mateen, que aparece como W.D. Wheeler, uno de los miembros del circo de "rarezas" que Barnum reúne y exhibe, hermano del personaje de Zendaya.

    El gran Showman no es el vehículo perfecto para mostrar su talento dramático, cierto, a diferencia de Wonder Man, donde lleva todo el peso narrativo, aquí forma parte de un engranaje de química colectiva pero la película es más redonda que las dos comentadas, aunque si buscas algo más sustancioso como Chicago o Cabaret, puede resultar demasiado Disney Channel.

    7. Wonder Man (2026)

    La nueva serie de Marvel para Disney+ nos presenta a Simon Williams, un actor en decadencia que recibe poderes cósmicos de origen misterioso. Abdul-Mateen navega entre la comedia satírica del showbiz en el Hollywood actual, al estilo The Studio, y la acción superheróica de siempre.

    Lo que diferencia Wonder Man de otras propuestas del UCM es el enfoque meta: Williams es literalmente un actor interpretando a un superhéroe que es actor, permitiendo a Abdul-Mateen jugar con capas en su actuación, aunque no alcanza las alturas dramáticas ni de calidad de Watchmen, su otra aventura en el mundo del cómic, pero para ser honestos, tampoco pretende hacerlo, acercándose más bien a lo que pretendía  She-Hulk: abogada Hulka

    6. El juicio de los 7 de Chicago (2020)

    El juicio político más importante de finales de los sesenta, donde activistas contraculturales fueron acusados de conspiración tras las protestas de la Convención Demócrata de 1968, fue llevado al cine por Aaron Sorkin contando con Abdul-Mateen como Bobby Seale, cofundador de los Panteras Negras. Es una película coral, pero tiene algunas de las escenas más brutales de la película, ya que, literalmente, es amordazado y encadenado en la sala del tribunal.

    El juicio de los 7 de Chicago resulta hasta ingenua en tiempos del ICE, aunque sigue siendo relevante por cómo trata el racismo institucional, aunque Abdul-Mateen no tenga ninguno de los habituales diálogos brillantes del guionista, pues su personaje debe comunicarse con miradas y lenguaje corporal. Si veremos que Candyman también trata el racismo, eso sí, a través del folklore y lo sobrenatural, aquí el horror es completamente humano y político, más dirigido a quien apreciara el retrato del activismo negro y la represión estatal de Selma o Malcolm X, aunque esta tenga mucho más sentido del humor.

    5. The Get Down (2016-2017)

    La serie sobre el nacimiento del hip-hop en el Bronx de los setenta en la que Baz Luhrmann mezclaba realismo urbano con números musicales propios de su estilo extravagante. Solo duró una temporada (técnicamente dos partes), pero le dio a Abdul-Mateen la oportunidad de interpretar a Cadillac, un gángster aspirante a empresario musical con estilo para los tratos sucios y debilidad por el talento auténtico.

    The Get Down era caótica y desigual, pero cuando funciona es puro Luhrmann maximalista, con su típica ambición desmedida que la emparenta con otros retratos del Nueva York underground como Pose. Cadillac era un personaje complejo que, por una parte era antagonista, con un carisma peligroso de villano, pero por otra parte era el mentor y motor del nuevo estilo de música, quizá haría una buena buddy movie con el Michael B. Jordan de Creed, con la dualidad de un mundo en donde el esfuerzo o la violencia son la única salida.

    4. Ambulance. Plan de Huida (2022)

    Abdul-Mateen es Will Sharp, un veterano de guerra desesperado por dinero para el tratamiento médico de su esposa que decide robar un banco, secuestrar una ambulancia y embarcarse en la persecución más larga del cine reciente junto a Jake Gyllenhaal, su hermano adoptivo. Michael Bay volvió a su mejor versión en esta odisea en marcha por Los Ángeles durante 136 minutos de acción incesante.

    Con el tono desesperado de Diamantes en bruto y la velocidad de Baby Driver, Ambulance es más que el típico thriller de atracos gracias a la química entre Abdul-Mateen y Gyllenhaal, que son capaces de crear tensión dramática entre tiroteos y helicópteros persiguiéndoles por los canales, en un estilo de acción mucho más terrenal y frente a la cámara que el desfile de pantalla verde y píxeles de Aquaman.

    3. Candyman (2021)

    Ahora un nombre con valor en el horror, gracias a 28 años después: El templo de los huesos, Nia DaCosta dio sus primeros pasos reviviendo la franquicia de terror de los noventa de la mano de Jordan Peele, para convertirla en un ensayo sobre gentrificación, arte y trauma generacional de raza. Abdul-Mateen interpreta a Anthony McCoy, artista visual que se obsesiona con la leyenda urbana de Candyman y descubre conexiones personales con el mito que desencadenan su descenso a la locura.

    Candyman habla las comunidades negras de Chicago desplazadas por el desarrollo urbano, entablando una conversación interesante con la idea de familia afroamericana acomodada de Nosotros, con la que Peele parece estar equilibrando un discurso acerca de la posición de su comunidad en los guetos y su paso a otras zonas. Para completar el trío temático es interesante echar un ojo a la serie Ellos.

    2. Nosotros (2019)

    Jordan Peele siguió el éxito de Déjame salir con esta pesadilla kafkiana sobre una familia de clase media atacada por sus doppelgängers malvados durante unas vacaciones. Abdul-Mateen tiene un pequeño papel como el padre de Lupita Nyong'o en el pasado, en una escena pequeña pero significativa.

    Como hemos visto, Nosotros tiene una fuerte relación temática con Candyman, pese a que apenas se parecen en tono, completando una subespecie de “horror noire” geográfico que nos introdujo al Peele más críptico y simbólico, el que desarrollaría en ¡Nop!, aunque, en sus mejores momentos, esté más cercana a la ambigüedad de la pesadilla de dobles del Enemy de Villeneuve.

    1. Watchmen (2019)

    Parecía imposible crear una secuela digna del cómic de Alan Moore, pero Damon Lindelof  lo hizo adaptando las ideas del cómic al presente, hoy más que nunca, estadounidense. Abdul-Mateen interpreta a Cal Abar, el marido aparentemente anodino de la detective interpretada por Regina King, cuya verdadera identidad como Doctor Manhattan se revela a mitad de temporada. Puede que su mejor interpretación, Abdul-Mateen consigue que creamos tanto en el tipo normal como en el dios azul todopoderoso atrapado en cuerpo humano.

    El episodio seis, donde descubrimos su historia con Angela contada no linealmente, desde la perspectiva de un ser que experimenta el tiempo simultáneamente, el actor muestra una delicadeza fría que contiene vulnerabilidad, poder cósmico, y química con Regina King. Diferente del romance trágico de La llegada pero igual de devastadora, Watchmen certifica que el formato televisivo de los superhéroes puede servir para hablar de Hollywood, como en Wonder Man, como de racismo, trauma y justicia.

  • Toy Story: cómo ver todas las películas en orden cronológico

    Toy Story: cómo ver todas las películas en orden cronológico

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Cuando Toy Story 4 llegó a los cines en 2019, muchos pensamos que ese sería el cierre definitivo de la franquicia. Tenía un final dulce, emotivo y perfectamente redondeado, pero siendo sinceros, era ingenuo creer que Disney iba a despedirse tan fácilmente de una de sus sagas más queridas y exitosas. 

    Y aquí estamos, con Toy Story 5 que llegará en 2026. Con el regreso de las voces originales viene también la promesa de reencontrarnos con personajes que llevan décadas formando parte de nuestra vida. Porque Toy Story no es solo una serie de películas, es un puente entre generaciones.  

    Si, como a mí, te vuelve a entrar la nostalgia y te da ganas de revisar todos los títulos desde el principio (no solo las películas principales, sino también los cortos y especiales), puedes seguir esta guía con todas las entregas de Toy Story en orden. Es perfecta para un maratón si quieres volver a acompañar a Woody y Buzz y viajar, una vez más, al infinito y más allá.

    Toy Story (1991)

    Aquí comenzó todo y si, a estas alturas, todos sabemos de qué va Toy Story: Woody, Buzz, celos, aventura y una amistad que se gana el corazón incluso del espectador más cínico. Pero volver a verla siempre sorprende. No solo porque fue un antes y un después en el terreno técnico sino porque mantiene una calidad narrativa que muchas películas actuales ya quisieran lograr. Tiene ese espíritu de comedia de rivalidad clásica, pero con juguetes que sienten más que muchos humanos en pantalla. Es de esas películas que puedes ver mil veces y no cansa.

    Toy Story 2 (1999)

    A lo largo de los años, Toy Story demostró que podía superarse en calidad y diversión con cada entrega. Es así que Toy Story 2 terminó siendo para muchos incluso mejor que la original. En esta secuela seguimos a Woody tras ser robado por un coleccionista, lo que abre una historia más enfocada en temas como la identidad, pertenencia y el miedo a volverse irrelevante. Creo que es la película donde la saga empieza a tomar más profundidad, haciéndonos saber que esta ya no es una simple película infantil.

    Lamp Life (2020)

    Para seguir en el orden cronológico dentro de la franquicia, llegamos al primer corto de la lista. Lamp Life es un pequeño film que básicamente responde a una pregunta que quedó abierta entre Toy Story 2 y Toy Story 4: ¿qué pasó realmente con Bo Peep? Un personaje que a simple  vista no captaba nuestra atención, pero vaya que es un gustazo verla tomar protagonismo. Si quieres ver una mini-aventura dentro del universo con un humor muy relajado, no te pierdas este corto. Aquí se cuenta muy bien como Bo pasó de ser una figura olvidada en una lámpara a convertirse en la heroína autosuficiente que vemos en la cuarta película. Me gusta porque  añade un matiz que la saga necesitaba, el de una mirada femenina más autónoma dentro del mundo de los juguetes. 

    Toy Story 3 (2010)

    Dejame decirte que si no te has emocionado con esta película, tienes un corazón de piedra. En Toy Story 3 Andy crece, los juguetes enfrentan un futuro incierto y al final todos terminamos con un nudo en la garganta. No deja de sorprenderme como Pixar logró llevar una historia infantil a un nivel emocional que roza lo existencial, con momentos que parecen sacados de un drama adulto. Es de esas películas disfrutables a cualquier edad, porque aunque es más oscura y más madura que las anteriores, su tono no deja de ser universal. Fue un cierre perfecto… al menos hasta que llegó el siguiente capítulo.

    Toy Story Toons: Hawaiian Vacation (2011)

    Algo que hizo muy bien Toy Story 3 es ampliar el universo con nuevos personajes basados en populares juguetes para niños. Barbie y Ken fueron dos de los que más destacaron en la película y era cuestión de tiempo hasta que volvieran a dominar la pantalla. En Toy Story Toons: Hawaiian Vacation la parejita quiere tener unas vacaciones románticas en Hawái, pero terminan atrapados en el dormitorio de Bonnie con el resto de los juguetes intentando recrear el paraíso con materiales improvisados. Si bien no agrega nada distinto a la saga, el corto es entretenimiento puro. La recomiendo para sacarte el trago amargo después de la tercera película. 

    Toy Story Toons: Small Fry (2011)

    Ya de por sí el concepto de Toy Story Toons: Small Fry me parece muy gracioso: Buzz es reemplazado accidentalmente por una versión de juguete de comida rápida, mientras el Buzz “mini” intenta asumir su vida.  El corto no solo destaca por su humor visual sino también por revelar un rincón del universo Toy Story que nunca habíamos imaginado: el grupo de apoyo para juguetes descartados. Si alguna vez rescataste un muñeco olvidado del fondo de un cajón, este film va a llegar a tu corazón.

    Toy Story Toons: Partysaurus Rex (2012)

    Probablemente Rex sea dentro de la franquicia uno de los personajes más queridos. Pero además de ser adorable, siempre fue el rey de la inseguridad y aquí se enfocan justamente en esto y lo convierten  en un héroe inesperado dentro de un ambiente totalmente distinto. Si quieres ver al pequeño dino convertido en el alma de una fiesta acuática, no te pierdas Toy Story Toons: Partysaurus Rex. Es el corto más fiestero y visualmente extravagante. Perfecto para ver sin pensar demasiado, especialmente junto a los más pequeños cuando la paciencia no abunda.

    Toy Story of Terror (2013)

    En el catálogo de contenido de Toy Story no podía faltar su versión de “noche de Halloween”. 

    Por eso en 2013 se estrenó Toy Story of Terror, para reírse de todos los clichés del terror clásico. Por supuesto aquí están adaptados al mundo de los juguetes: desapariciones, pasillos oscuros, criaturas misteriosas, entre otros fenómenos. La recomiendo para una maratón de Halloween apta para toda la familia ya que tiene suficiente tensión para enganchar a adultos sin asustar a los más pequeños. Dentro de la categoría de especiales, es uno de los que más expanden la saga, porque mezcla aventura, susto y corazón sin perder el tono Pixar que tanto adoramos.

    Toy Story That Time Forgot (2014)

    Tras el éxito de Wreck it Ralph, la saga de Toy Story también quiso sumergirse en el mundo de los videojuegos con Toy Story That Time Forgot. Este especial es uno de los más creativos visualmente, con diseños que parecen sacados de una línea de juguetes que de verdad podría haber existido en los 80. Lo recomiendo a cualquiera que disfrute de las películas que hacen sátira a la cultura gamer y a las colecciones de acción sobredimensionadas. Otro punto a favor de este corto es que le dan protagonismo a Trixie, la tierna triceratops fan de los juegos como Rex. 

    Toy Story 4 (2019)

    Confieso que cuando me enteré que estaban haciendo una cuarta Toy Story, no creía posible superar la calidad tanto visual como narrativa de la tercera. Pero aunque Toy Story 4 fue la película que nadie pidió, nos ha cerrado el pico a todos. La trama sigue a Woody en un viaje de identidad que lo separa del grupo y lo enfrenta a su propio propósito ahora que ya no pertenece a un niño. Nunca imaginé encontrarme con una entrega tan filosófica de este universo, pero vaya que sorpresa grata ha sido. Aunque Forky no es de mis personajes favoritos, la película brilla de principio a fin. Si las primeras Toy Story hablaban de amistad, esta habla de una inspiradora libertad. 

    Lightyear (2022)

    Lightyear fue una apuesta arriesgada, tanto en tono como en estilo, y por eso recibió criticas de todos los colores.  El concepto me parece interesante, ya que Lightyear es básicamente la película que Andy habría visto y que lo hizo enamorarse del juguete Buzz. Este film es un spin-off dentro del universo que juega con la ciencia ficción clásica: viajes espaciales, paradojas temporales y un villano que explica mucho sobre quién es en verdad el protagonista. Es ideal para quienes disfrutan el sci-fi y quieren verlo en un formato animado. Como pieza dentro del rompecabezas Toy Story, funciona más como curiosidad que como continuidad, pero sí que aporta variedad al universo.

  • 8 secuelas de terror que son mucho mejores que las originales

    8 secuelas de terror que son mucho mejores que las originales

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Las segundas partes tienen mala fama, pero el cine de terror nunca ha jugado con las mismas reglas que los demás géneros y ha parido algunas excepciones doradas donde la continuación no solo iguala a la original, sino que la supera. Desde premoniciones mortales hasta muñecas poseídas, pasando por noches de purga sin ley, hay momentos en los que Hollywood dio en el clavo en el intento número dos.

    Repasamos ocho secuelas que demuestran que las reglas de las secuelas que Kevin Williamson nos enseñó en Scream 2 — mayor número de muertos, las escenas de asesinato son más elaboradas y sangrientas—, a veces se traducen en mejor cine, con esta lista que también te ayuda a localizar cómo verlas en las plataformas de streaming.

    8. Destino Final 2 (2003)

    El accidente de autopista con el que arranca esta secuela—camiones madereros, cristales volando, cuerpos aplastados— creó un trauma generacional a más gente que el desastre aéreo de Destino Final. David R. Ellis convirtió las muertes en un episodio de ‘Rasca y Pica’, una coreografía de la parca con ascensores, dentistas y tuberías letales, con un guion que no muestra piedad ni con los supervivientes de la primera.

    Las limitaciones de concepto del primer capítulo ya están superadas, Destino Final 2 abraza el absurdo con una sonrisa macabra, set pieces más elaboradas un ritmo frenético, una montaña rusa sin descanso que, como Halloween Kills incrementa los litros de sangre, ideal para los que apreciaron el sadismo creativo de Cube y el gore inventivo con gente hecha pedacitos.

    7. Halloween Kills (2021)

    La trilogía de “secuelas legado” que David Gordon Green orquestó a partir de La noche de Halloween no fue la panacea, pero al menos la segunda convertía a Michael Myers es la fuerza de la naturaleza imparable que debe ser. Donde Halloween de 2018 jugaba con la nostalgia y el suspense, Halloween Kills opta por la masacre a lo loco, con asesinatos más viscerales —sobre todo en su imprescindible unrated cut— y sangre a litros. El trauma colectivo de Haddonfield, con turbas de vigilantes desatados, reflejan la cultura reaccionaria de EE.UU, pero a nivel de trama poco importa.

    Lo que nos interesa son sus secuencias antológicas como la matanza de los bomberos, el logradísimo flashback a la noche que empezó todo o el enfrentamiento en el hospital. Como Anarchy: La noche de las bestias, comparte esa idea de comunidades respondiendo a la violencia con más violencia. Si sigues con hambre de slasher clásico de los 70, X también juega con las convenciones del género desde un ángulo revisionista juguetón.

    6. Amityville 2: La posesión (1982)

    La saga iniciada por Terror en Amityville tiene muy mala fama, pero Damiano Damiani se sacó de la manga lo que técnicamente es una precuela que funciona mejor como capítulo independiente. Basada libremente en los asesinatos DeFeo que precedieron la pesadilla de los Lutz, la recreación no se anda con rodeos: violencia doméstica, incesto, posesión demoníaca y un exorcismo que mejora la mayoría de copias del de Friedkin.

    Amityville 2: La posesión es una exploitation descarada envuelta en gran producción de estudio, con una disposición a ir a lugares oscuros que sigue impactando a día de hoy. A diferencia de Ouija: el origen del mal, que refinaba el concepto de la posesión con Mike Flanagan, esta apuesta por la brutalidad italiana setentera, adelantando futuras marranadas de Lamberto Bava, pero todavía con el tono de catolicismo perverso de La profecía, puro placer nada culpable a pesar de su reputación cuestionable.

    5. Expediente Warren 2: el caso Enfield (2016)

    James Wan traslada la acción de los Warren al Londres de los setenta, tomando como punto de partida el caso Enfield para elevar esta entrega sobre Expediente Warren en todos los aspectos, desde la ampliación del peso del matrimonio, que ya no son solo cazafantasmas, a la creación de Valak, la monja maligna que se ha convertido en el estandarte del conjuringverso.

    Expediente Warren 2: el caso Enfield perfecciona la gramática visual de Wan con planos secuencia imposibles, uso magistral del espacio fuera de plano y la geografía para construir las mejores escenas de terror de su carrera, como la secuencia del cuadro cobrando vida. Curiosamente, tiene la misma recreación del caso DeFeo, una Amityville 2 en miniatura en su fantástico prólogo. Un perfeccionamiento del terror arquitectónico desarrollado en Insidious del que bebieron luego hasta series como La maldición de Hill House.

    4. Ouija: el origen del mal (2016)

    Puede que el mayor rescate a una franquicia muerta que haya vivido el género, consagrando a Mike Flanagan como creador de milagros en una precuela ambientada en los sesenta a la infumable Ouija. Un drama familiar de época sobre posesión demoníaca que sirve de ensayo perfecto para la maniobra que el director está ejecutando ahora, salvando de nuevo a Blumhouse con la secuela de El Exorcista: creyente.

    Aunque es un Flanagan temprano, Ouija: el origen del mal tiene suficientes sustos, y un demonio del sótano de pesadilla, pero nunca eclipsan el núcleo emocional. Comparte ADN con Expediente Warren 2 en su aproximación a la posesión de una niña en una década cercana, pasando de jump scares adolescentes al estilo Verdad o reto, con más melancolía y técnicas de la época como zoom ópticos, marcas de cambio de rollo y ese tipo de detalles.

    3. Annabelle: Creation (2017)

    La fallida Annabelle resucitó gracias a esta precuela que retrocede a los cincuenta para mostrar cómo un fabricante de muñecas y su esposa, destrozados por la muerte de su hija, abren su casa a huérfanas, atrayendo a una presencia demoníaca. David F. Sandberg tomó el relevo tras haber demostrado su talento con Nunca apagues la luz, concibiendo pasajes sublimes como el de la joven en silla de ruedas explorando habitaciones prohibidas, una masterclass de tensión espacial.

    Annabelle: Creation es, a su manera, un cuento gótico clásico en la América rural, con ecos del horror sobrenatural al sol de El espinazo del diablo y algunos puntos en común con Ouija: el origen del mal, ya que esta utilizó estrategia similar para rescatar una franquicia mediocre con directores emergentes y, por supuesto, la presencia común de Lulu Wilson como protagonista absoluta, la niña de moda de la era dorada del terror de sustos.

    2. Anarchy: La noche de las bestias (2014)

    El concepto claustrofóbico de The Purge iba en contra de su propia naturaleza apocalíptica ¿Cómo vas a convertir un concepto tener 12 horas en las que el crimen es legal en un home invasion? James DeMonaco transformó la idea en un thriller urbano de supervivencia que saca la acción a las calles de Los Ángeles, mostrándonos el caos sistémico que la primera solo insinuaba. Frank Grillo como Leo, el justiciero que busca venganza es un antihéroe al estilo de los del Carpenter distópico de Escape de Nueva York y el ritmo no cesa ni un minuto.

    Como Halloween Kills, Anarchy: La noche de las bestias tampoco disimula sus intenciones políticas tras las turbas y el caos: los ricos cazan pobres por deporte y el gobierno usa la Purga para control de población, es ciencia ficción exploitation con mensaje anticapitalista, similar The Running Man, con persecuciones, tiroteos, y encuentros con bandas enmascaradas que podrían participar en La carrera de la muerte de Paul W.S. Anderson. Las siguientes entregas seguirían esa misma filosofía, pero ninguna se acerca a esta segunda parte.

    1. Terroríficamente muertos (1987)

    La perfección de la comedia de horror tiene el molde de esta secuela/remake de Posesión infernal en la que Sam Raimi equilibra el registro de sangre y gags de trompazos ayudado de Bruce Campbell, quien se convirtió en leyenda del género interpretando a Ash Williams, el antihéroe de la mano-motosierra.

    Raimi desplegó todo su arsenal técnico: cámara subjetiva demencial, aceleraciones imposibles, stop-motion artesanal, y gore surrealista que convierte la cabina maldita en un parque de atracciones infernal. Más grande, más loca y más sangrienta que la original, Terroríficamente muertos es la antecedente clara de secuelas como Destino Final 2 por sus muertes cada vez más inventivas, convirtiéndose en la biblia del slapstick gore, influenciando directamente la apoteosis final de Braindead de Peter Jackson. Número uno indiscutible.

  • Las mejores películas para ver el día de San Galentín

    Las mejores películas para ver el día de San Galentín

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Qué es “San Galentín”, te preguntas. San Galentín, que santifica la amistad (a priori femenina, de ahí el “gal”), es el mejor remedio al día más triste del año para solteros, solteras y solteres. Así que, si no quieres pasar San Valentín de bajona, reúne a tus colegas, abastécete de palomitas y disponte a cerrar tu día con una película que te diga lo que ya sabes: que aunque plátano no sea, la amistad sí vale oro.

    Ahora, ni se te ocurra ver Thelma y Louise (1991) por enésima vez. Y no, no propongas compartir Frances Ha (2013), porque quizás levanta alguna ampolla que no quieras tratar en la fiesta del colegueo. También puedes ponerte Buscando a Nemo (2003), claro, pero no te quejes si alguien se duerme por el camino, de tan vista que la tenemos.

    Por ello, en JustWatch te propongo unas cuantas películas no tan conocidas –o directamente infravaloradas– que abordan la amistad desde lugares muy diferentes. Y como hoy la cosa va de vibras, que no de calidad estricta, te las he clasificado según si creo que las conocerás o no. Lee hasta el final... ¿Vamos?

    Dos torpes galanes (1996)

    El término “comedia bromántica” aún tardaría años en existir, pero la relación en el centro de Dos torpes galanes (1996), el éxito indie que definió una época, se siente ya como una amistad masculina realmente intensa. Y es así porque lo es fuera de cámara: Jon Favreau y Vince Vaughn eran amigos desde hacía años. Aquí, claro, brillaron juntos interpretando a dos actores fracasados, amigos, a pesar de ser radicalmente distintos.

    Una canta, la otra no, en versión male buddies mucho menos reivindicada que otros clásicos de la amistad que –por mucho que nos encanten– quizás sean incluso algo tóxicos, como Dos policías rebeldes (1995) o Resacón en Las Vegas (2009). En fin, estos dos torpes galanes harían cualquier cosa el uno por el otro, todo lo que en un viaje loco a la capital del casino puede ofrecernos.

    Romy & Michele (1997)

    La abuela rubia y tonta de Súper empollonas (2019), Romy & Michele (1997) son almas gemelas y, para la otra, “la persona más divertida del mundo”. Mejores amigas desde el instituto, regresan al pueblo decididas a demostrar que sus vidas han sido un éxito y, claro, cuando el resto del mundo fracasa en ver lo increíbles que son, ellas optan por piropearse mutuamente.

    Ojo a un nivel de compromiso mutuo que ni el reparto protagonista de Chicas malas (2004), ni el romance entre Michele y Sandy, un empollón convertido en rico, llega a compararse nunca con la amistad entre nuestras heroínas. Esta es la película ideal por si quieres reírte con ternura de los extremos a los que nos lleva el “mejoramiguismo”, o tenéis simplemente el cuerpo para el humor dosmilero a lo Scooby Doo (2002).

    Crashing (2016)

    Vale, esto es hacer trampas, pero la serie Crashing (2016) se puede consumir perfectamente en un maratón de apenas unas horas y apenas la conoce nadie, aunque lo valga todo. Cuenta conmigo en versión deslenguada y millennial, o como Friends (1994), sólo que divertida y actualizada en tiempos de crisis de la vivienda: antes de que la aclamada escritora y actriz Phoebe Waller-Bridge ganara todos los premios por Fleabag (2016), creó esta joya de seis episodios en la que un variopinto grupo de veinteañeros se muda a un solo piso, en un hospital en desuso que ocupan, a cambio de cuidarlo.

    Hay líos, cenas de auténtico tiroteo verbal y aventuras autoconclusivas dignas de una búsqueda del tesoro. Y otra razón para verla: el reparto incluye a Jonathan Bailey, que más tarde el mundo descubriría en Los Bridgerton (2020).

    Cuenta conmigo (1986)

    Nadie esperaba una reflexión tan conmovedora sobre los vínculos de la juventud a partir de un cuentito de Stephen King, y sin embargo Cuenta conmigo (1986), dirigida por Rob Reiner es una representación especialmente cálida y cercana de la amistad preadolescente. (Es, claro, una de las mejores adaptaciones de Stephen King que nos ha regalado el cine)

    Nostálgica como Stranger Things (2016) aunque antes de tiempo, la trama implica a un grupo de amigos en el Oregón rural de los cincuenta que buscan el cadáver de un compañero al que se rumorea que atropelló un tren. Sonará tan macabro como It (Eso) (2017), pero el camino que atraviesan acaba siendo lo más importante: las conversaciones, los insultos, las discusiones y reconciliaciones. Y claro, el susto que te pegas en compañía acaba uniendo.

    El profesional (Léon) (1994)

    Siempre les decimos a los niños que no acepten regalos de desconocidos, pero –mecachis– nunca pensamos en advertirles sobre hacerse amigos de asesinos a sueldo. Y casi que mejor, o eso nos demuestra El profesional (Léon) (1994).

    Súmale a las formas noir de El silencio de un hombre (El samurái) (1967) el buen corazón de El verano de Kikujiro (1999), y tienes una amistad particular, sanguinaria y preciosa. Porque… Al final del día, la vida de la joven Mathilda (Natalie Portman, muy, pero que muy intensa a sus doce años) mejora gracias a la amabilidad y el cuidado reticente del mercenario Léon, ¿no? Que ella termine convirtiéndose en una implacable aprendiz, eso es un efecto secundario de la amistad. Qué monooos.

    Una canta, la otra no (1977)

    Una canta, la otra no (1977) es tu amiga francesa intelectual que un día llora contigo y al otro te lee un ensayo sobre los nuevos modelos de familia. Agnès Varda, la gran cineasta de la Nueva Ola francesa, sigue la amistad entre dos amigas a lo largo de los años y con el telón de fondo de las reivindicaciones sobre el derecho al aborto en los setenta. Vamos, que es un retrato extremadamente valioso de un tiempo muy concreto, así como un homenaje a una relación que no ha envejecido ni un día (y que, al contrario de películas como Romy & Michele, hoy no se lee con un ápice de ironía).

    Varda fue revolucionaria de veras, tanto que incluso propuso un modelo de familia poliamorosa factible en la pre-cio-sa La felicidad (1965). Pueden hacer un programa doble fantástico con amigas.

    Hasta el final (1996)

    Te he dicho que leyeras hasta el final, ¿no? En efecto, Hasta el final (1996) ha permanecido oculta bajo la alargada sombra de Thelma y Louise, por mucho que a mis ojos sea igual de buena, si no mejor. Adaptación de la novela homónima de Terry McMillan, esta dramedia con reverso criminal tiene a Angela Bassett como una corredora de bolsa que viaja con sus amigas –nada más y nada menos que Whoopi Goldberg y Regina King– se enamora de un joven de veintipocos (Taye Diggs en su debut en el cine) durante unas vacaciones en Jamaica… Y que se lía, con menos tiros pero tanta mala baba como El profesional (Léon).

    En breve, suma el rollazo de Estafadoras de Wall Street (2019) con la mirada cariñosa a un tontolabas de Anora (2024), mucho antes que ambas. Dirigida por F. Gary Gray (Straight Outta Compton: Letras Explicitas, 2015), veinticinco años después sigue funcionando como un ejemplo superior del género, con personajes memorables, bien desarrollados y muy fáciles de querer. Con razón muchos la comparan con la de Ridley Scott, aunque tenga mucho más carácter.

  • Todas las películas del Renacimiento Disney en orden

    Todas las películas del Renacimiento Disney en orden

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Hay más de una razón por la que la Renaissance Era de Disney vive en la memoria colectiva, sobre todo para quienes crecimos en los 90. Estas fueron historias que supieron mezclar emoción, canciones que todavía recordamos y una calidad de animación que marcó un antes y un después en el cine. Me enorgullece haber crecido en una década mágica en la que cada estreno de Disney se sentía como un pequeño evento cultural. 

    Y ahora me pregunto, ¿por qué no repasar esos títulos que marcaron nuestra infancia? Siguiendo el orden de su estreno original, aquí están todas las películas del Renacimiento Disney y cómo verlas en Disney+. 

    La Sirenita (1989)

    Esta fue la película que abrió la puerta a la era dorada de Disney, recuperando la apuesta por cuentos clásicos pero con un toque más moderno y emocional. La Sirenita fue el despertar de algo nunca antes visto: una princesa inquieta, curiosa, que no esperaba que nadie viniera a salvarla. La película nos dio mucho, animación vibrante, números musicales pegadizos y una villana inolvidable. Mi favorita de esta lista y una invitación a mirar hacia arriba, a explorar y buscar otros mundos incluso cuando parecen imposibles. En 2023 llegó La Sirenita live action, tal vez innecesaria (¿quién necesita otra versión teniendo la joya original animada?) pero no por eso menos entretenida.

    Los rescatadores en Cangurolandia (1990)

    No muchos saben que esta fue la primera película completamente digital de Disney. Tampoco es el film más citado, pero para toda una generación que vio Los rescatadores en Cangurolandia en VHS, fue la primera gran aventura animada.  La animación digital sorprendía sin que supiéramos por qué, y Bernard y Bianca nos enseñaron que los héroes podían ser pequeños, educados y aun así increíblemente valientes. Siempre me gustó su mensaje y creo 

    que logra muy bien representar esa fascinación por explorar mundos lejanos (Australia parecía otro planeta). Puede que no tenga canciones, pero sí su energía anticipa el tono épico que vendría después con Aladdin y El Rey León.

    La Bella y la Bestia (1991)

    Trás el éxito de La Sirenita y su amplio repertorio de canciones originales, con La Bella y la Bestia, el estudio elevó la fórmula del musical hasta niveles casi teatrales, mezclando tecnología pionera (ese baile en 3D memorable) con una historia emotiva sobre identidad y redención. Aunque con el paso del tiempo ha recibido muchas críticas , no podemos negar el impacto que tuvo en nuestra generación. Belle fue la heroína que muchos millennials adoptamos como modelo: lectora, independiente, inconformista. La Bestia, en cambio, retrató la vulnerabilidad masculina antes de que supiéramos ponerle nombre. Desde su estreno la película no solo se convirtió en símbolo de sensibilidad y sofisticación, sino que fue la primera cinta animada nominada al Óscar a Mejor Película.

    Aladdin (1992)

    En 1992 llegó a los cines un torbellino de color, humor y musicalidad, más conocido como Aladdín. Aladdin en ese año le dio a los millennials algo nuevo: humor animado, personajes descarados y un protagonista que parecía más un amigo mayor que un príncipe. Pero sobre todo, nos regaló al Genio de Robin Williams, que cambió para siempre nuestra idea de lo que podía ser un personaje animado. A diferencia del tono más solemne de La Bella y la Bestia, aquí se siente el salto al género de travesura, y es una aventura que no envejece. Los niños de la época repetíamos las bromas, las voces, las canciones, todo lo que hizo de Aladdin una comedia clave de nuestra infancia.

    El Rey León (1994)

    Llegamos al punto más épico del renacimiento de Disney. El Rey León es la  película que une a casi todos los millennials. ¿Por qué fue tan importante en nuestra vida? ¡Fue nuestra primera tragedia cinematográfica! No solo fue un salto en términos de animación y storytelling para el estudio, fue un fenómeno que trascendió generaciones, y sigue siendo un despliegue emocional difícil de replicar. Timón y Pumba nos dieron humor, Mufasa nos dio filosofía y Simba nos dio el viaje del héroe, un héroe muy tierno y noble. Este es otro de los clásicos que tuvo su remake en versión live action, tal vez con el objetivo de capturar nuevas generaciones. Pero sinceramente, con la original es más que suficiente.

    Pocahontas (1995)

    En su momento esta película no capturó mi atención, pero con el pasar de los años entendí su enfoque y pude apreciarla mucho mas. Pocahontas fue el despertar de una sensibilidad más ecológica y espiritual.  Esta historia iba más allá de la aventura, era conexión con la naturaleza y con la diferencia cultural, algo bastante inesperado en el cine de animación. Sus canciones eran más contemplativas y su historia más adulta, con “Colores en el viento” como una de las piezas más ambiciosas de Disney hasta la actualidad. Es una película que deberíamos ver al menos una vez en la adultez. Invita a la calma, a la reflexión, siendo más cercana a un poema animado que a una aventura tradicional. 

    El jorobado de Notre Dame (1996)

    Millennials o no, todos recordamos el impacto de esta película. Fue la primera vez que Disney nos habló de temas incómodos: discriminación, abuso de poder, deseo reprimido, fe… todo envuelto en una estética gótica que nos resultaba completamente nueva. Para muchos (me incluyo), El jorobado de Notre Dame fue la primera película Disney que nos hizo sentir mayores. El dilema moral de Frollo, la marginación de Quasimodo y la fuerza de Esmeralda crean un relato que roza lo trágico y por eso me fascina. A nivel musical es igual de buena, y aunque no sea la más popular entre los niños, para mi es una de las mejores de esa época. Un éxito extraño y fascinante dentro del canon Disney.

    Hércules (1997)

    Por definición, esta es la comedia animada de esta etapa de Disney. Está claro que Hércules llegó como una explosión pop, llena de referencias culturales y con un humor que funciona igual hoy que en los 90. Fue la peli de las “mujeres geniales” antes de que existiera ese concepto: las musas, Megara y hasta las moiras tenían más personalidad que muchos protagonistas de otras películas de la época. Sus canciones eran gospel, algo totalmente nuevo para nuestra generación, y hasta la voz de Ricky Martin en el doblaje latino. Su humor referencial siempre me pareció genial y es una película que puedes de adulto y aún pasartelo en grande. 

    Mulán (1998)

    Con Mulán, el estudio rompió la idea tradicional de lo que era una película “de princesas”, y regaló una heroína que no buscaba un príncipe, sino proteger a su familia y encontrar su propio lugar. Esta es otra historia que logra muy bien el balance entre aventura y emoción, con un mensaje que resonó, y sigue resonando, en varias generaciones. No solo es una historia sobre fuerza y autenticidad, también deja espacio para el humor (imposible olvidar las escenas de Mushu) y una banda sonora inolvidable. Incluso ya estando en el final de esta etapa, es una película que demuestra que Disney aún sabía reinventar su propia fórmula. 

    Tarzán (1999) 

    Cuando muchos millennials entrábamos en la preadolescencia llegó el último gran impacto del Renacimiento Disney. Tarzán supo combinar acción vertiginosa con una sensibilidad emocional que simplemente no esperábamos encontrar en un film de este estilo. Visualmente era una pasada, pero lo que más se quedaba con nosotros eran los temas en los que la película profundiza: identidad, pertenencia, familia. Además, cuando hablamos de Tarzán, no podemos dejar de lado el impacto que tuvo la banda sonora de Phil Collins, convirtiendo cada secuencia en un himno. Si bien no es de mis favoritas de la era, para muchos fue el cierre perfecto de una infancia marcada por las pelis animadas.

  • Los 5 directores que regresan en 2026 y debes seguir tras su último gran éxito

    Los 5 directores que regresan en 2026 y debes seguir tras su último gran éxito

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Si 2026 se perfila como un año dominado por grandes títulos, también lo será por el regreso de algunos de los directores más influyentes del cine contemporáneo. Tras firmar auténticos fenómenos culturales en la gran pantalla, estos cineastas vuelven con proyectos que no solo generan expectación, sino que también dialogan de forma directa con sus filmografías previas.

    En esta guía repasamos 5 regresos clave, ordenados por fecha de estreno en España, analizando qué podemos esperar de sus nuevas películas, cómo se conectan con su último gran éxito y en qué punto se encuentran dentro de sus carreras. 

    Emerald Fennell – Cumbres borrascosas (estreno en España: 13 de febrero de 2026)

    Después del fenómeno provocador que fue Saltburn, Emerald Fennell da un salto inesperado hacia el clasicismo literario con Cumbres borrascosas. Sin embargo, pensar que se trata de un giro conservador sería un error. Todo apunta a que Fennell utilizará la novela de Emily Brontë como un vehículo para seguir explorando la obsesión, el deseo y las dinámicas de poder que ya estaban presentes en Una joven prometedora y en su último éxito.

    Frente a adaptaciones más románticas y contenidas, como la versión de 1992 dirigida por Peter Kosminsky, esta nueva lectura promete ser más incómoda y visceral. Comparada con Saltburn, el escándalo aquí no vendrá del exceso moderno, sino de la intensidad emocional llevada al límite. 

    2026 puede confirmar a Fennell como una autora capaz de apropiarse tanto de historias originales como de grandes clásicos, siempre desde una mirada incómoda y muy contemporánea.

    Christopher Nolan – La Odisea (estreno en España: 17 de julio de 2026)

    Después de arrasar en crítica y premios con Oppenheimer, Christopher Nolan regresa con una de las adaptaciones más ambiciosas que se recuerdan: La Odisea. El poema de Homero parece un material ideal para un director obsesionado con el tiempo, la memoria y el viaje como estructura narrativa. A diferencia de su último éxito, anclado en la historia reciente, aquí Nolan se sumerge en el mito fundacional de la narrativa occidental.

    Comparada con epopeyas clásicas como Ben-Hur o incluso con propuestas más modernas como Troya, esta versión promete una aproximación menos heroica y más fragmentada. 

    En contraste con la contundencia casi académica de Oppenheimer, La Odisea puede ser una película más libre y experimental. 2026 podría marcar un nuevo punto de inflexión en la carrera de Nolan: menos biografía, más leyenda, pero siempre con la ambición de convertir el cine en una experiencia total.

    Greta Gerwig – Las crónicas de Narnia: El sobrino del mago (estreno en España: 26 de noviembre de 2026)

    Tras convertir Barbie en un fenómeno cultural global, Greta Gerwig afronta uno de los mayores retos de su carrera con Las crónicas de Narnia: El sobrino del mago. Este regreso al cine fantástico no solo implica trabajar con una franquicia querida por varias generaciones, sino también definir el tono de un nuevo universo cinematográfico. A diferencia del enfoque más clásico de las adaptaciones anteriores, Gerwig parece interesada en subrayar el componente mítico y emocional del relato.

    Comparada con su filmografía previa, desde Lady Bird hasta Mujercitas, esta película supone una escala completamente distinta. Sin embargo, el interés por los personajes jóvenes y los conflictos morales conecta este proyecto con su cine más íntimo. 

    Frente a fantasías más espectaculares pero impersonales, como Animales fantásticos, Gerwig tiene la oportunidad de ofrecer una Narnia con identidad propia. Después de Barbie, 2026 será la prueba definitiva de si puede mantener su voz autoral dentro de una gran maquinaria industrial.

    Denis Villeneuve – Dune: Messiah (estreno en España: 18 de diciembre de 2026)

    Con Dune: Parte Dos, Denis Villeneuve demostró que era posible convertir una saga literaria compleja en un espectáculo cinematográfico de primer nivel sin traicionar su densidad temática. Dune: Messiah supone un giro aún más arriesgado: menos épica de conquista y más introspección política y moral. Aquí, el mito de Paul Atreides se deconstruye desde dentro, algo que encaja a la perfección con el cine frío y reflexivo del director canadiense.

    En comparación con títulos como La llegada o Blade Runner 2049, esta nueva entrega parece más cercana a un drama psicológico que a una superproducción convencional. A diferencia de Dune, que aún tenía el aroma del viaje del héroe, Dune: Messiah se mueve en terrenos más ambiguos y oscuros. 

    Villeneuve no busca repetir el éxito, sino tensarlo, ofreciendo una película menos complaciente que podría dividir al público, pero reforzar su prestigio como uno de los pocos autores capaces de hacer cine adulto dentro del blockbuster.

    Robert Eggers – Werwulf (estreno en España: 25 de diciembre de 2026)

    Tras el impacto visual y atmosférico de Nosferatu, Robert Eggers continúa explorando el terror desde una perspectiva autoral con Werwulf. Si su reinterpretación del mito vampírico destacaba por su rigor formal y su obsesión por el detalle histórico, aquí el director parece profundizar aún más en lo primitivo y lo salvaje. El hombre lobo no es solo una criatura de género, sino una excusa perfecta para seguir diseccionando la culpa, la violencia y la superstición, temas recurrentes en su cine.

    Comparada con La bruja o El faro, Werwulf promete ser más directa en lo narrativo, pero no por ello más accesible. A diferencia de aproximaciones más comerciales al mito, como Un hombre lobo americano en Londres, Eggers sigue apostando por un terror incómodo, más cercano a la experiencia sensorial que al sobresalto fácil. 

    Después de Nosferatu, esta película puede consolidarlo de manera definitiva como el gran arquitecto del terror elevado contemporáneo, incluso si eso implica mantenerse al margen del gran público.

  • Las 5 mejores películas y series de Sundance 2026

    Las 5 mejores películas y series de Sundance 2026

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Entre las más aplaudidas por el público y la crítica en Sundance 2026 se cuentan The Invite, remake estadounidense de Sentimental (2020) de Cesc Gay, o The Musical (2026), epítome del posthumor con Rob Lowe al frente de un tupido catálogo de comedias negras y musicales. Pero la 42ª edición del certamen fundado por Robert Redford se recordará por el triunfo de Josephine (2026), un sólido drama con Chaning Tatum que ha sido Premio del Público y el Gran Premio del Jurado.

    El Festival de Sundance es una máquina de fabricar éxitos. Antes que un altavoz del glamur, el mercado sirve de laboratorio donde avalar la compra por parte de las grandes agencias de los que serán –de su mano– los fenómenos indie del año. En pasadas ediciones, se han fraguado los incipientes mitos de Hannah y sus hermanas (1986), Reservoir Dogs (1992), El proyecto de la bruja de Blair (1999) o Pequeña Miss Sunshine (2006), por hacer una breve cronología de hits en Salt Lake, que podríamos concluir con las recientes Hereditary (2018) o Vidas pasadas (2023).

    En JustWatch España, hemos cubierto el catálogo online del certamen y nos quedamos con las siguientes cinco películas y series, que he ordenado de más a menos evidente. Lee hasta el final si quieres descubrir aquella perla indie que dará de qué hablar durante el resto de la temporada cinéfila.

    ‘Josephine’, de Beth de Araújo (2026)

    Si a Dwayne Johnson le flaqueó su intentona en un registro serio con la nada desdeñable La Máquina: The Smashing Machine (2025), es porque estaba reservando el sitio a Chaning Tatum, que en Josephine (2026) se descubre como un magnífico actor de drama. La segunda película de Beth de Araújo apenas recuerda al histrionismo excesivo de El club del odio (2022), más bien lo contrario.

    Aquí seguimos los coletazos traumáticos que vive una niña (Mason Reeves) tras ser testigo de una violación, ante la mirada atónita y las intentonas de justicia de unos padres desesperados (Tatum, junto a Gemma Chang). Josephine rima bien con la primera persona asfixiante de On vous croit (2025), así como con los escollos emocionales de otro retrato sobre una familia “muy normal”, la de Chris Pine y Jenny Slate en Carousel (2026). También dará de qué hablar.

    ‘Ha-Chan, Shake Your Booty!’, de Josef Kubota (2026)

    Nada más gratificante que una película que sólo puede ir cuesta arriba, es decir, del drama a una sonrisa pletórica. Es el caso de Ha-Chan, Shake Your Booty! (2026), por la que este debutante forjado en series como Tokyo Vice (2022) ganó el premio a la Mejor Dirección. Fantástica comedia romántica musical: nos enamoramos sin remedio de Rinko Kikuchi (Mapa de los sonidos de Tokio, 2009), una bailarina de salón de expresividad muy japonesa que trata de compaginar el duelo de su pareja con los fogonazos incontrolables que le provoca un nuevo profesor de tango argentino.

    Desde Japón, sólo queda recomendar BURN (2026), en la que el director de Somos los Little Zombies (2019) nos sumerge en los interiores más recónditos de una tribu de desamparados en Shinjuku para expiar sus sueños y pesadillas. Una relectura tan mareante como genial, con aires de Love exposure (Exposición de amor) (2009).

    ‘Run Amok’, de NB Mager (2026)

    Se hablará más de The Musical (2026), ópera prima de Giselle Bonilla y un ejercicio de post-humor negrísimo, liderado por Rob Lowe y Will Brill (The OA) sobre el musical del 11S que un dramaturgo fracasado con aires de Gargamel monta en una escuela primaria. Pero la mejor comedia negra en esta edición de Sundance es, sin duda, Run Amok (2026).

    La incomodidad y la ternura reinan en el rebut de NB Mager, donde son los mismos alumnos quienes recrean en versión musicada el tiroteo escolar que trastocó su instituto diez años atrás. Se trata de una intersección realmente emotiva entre la sátira y el drama genuino, que expone las neurosis de la nación Bowling for Columbine: Un país en armas (2002) mientras abraza lo raro con tanto amor como Captain Fantastic (2016).

    ‘Worried’, de Nicole Holofcener (2026)

    Más risotadas medio torcidas, ahora televisivas, en dos geniales herederas de la crónica joven y urbana que Lena Dunham acuñó en Girls (2012). En Worried (2026), Nicole Holofcener (Sobran las palabras, 2013) recluta a dos guionistas de Brooklyn, precinto 99 (2013) y de la propia Girls, Tanner y Lesley Arfin, para abrazar el histrionismo cariñoso entre dos hermanas millennial con una vida arreglada, pero que sienten que el mundo les cae encima. Porque no es fácil contener la ansiedad bajo el mismo techo que el genocidio en Gaza o el brainrot.

    Sobre la histeria mal contenida avanza también el piloto de Soft Boil (2026), torpeza y corazón a cuatro manos entre Alec Goldberg y la cómica Camille Wormser, sobre una sincericida aspirante a actriz mal-metida a niñera. Recuerda en el mejor sentido a Shiva Baby (2021), con Rachel Sennot. Ganísimas de continuarlas.

    ‘Filipiñana’, de Rafael Manuel (2026)

    Si lo tuyo es fascinarte por mundos extraños, con las películas por ventana privilegiada, quédate con el documental To Hold a Mountain (2026), Gran Premio del Jurado en la sección World Cinema. Se trata de un retrato cotidiano y gustoso sobre una comunidad de mujeres jinetes en las cordilleras de Montenegro, con más biografías increíbles y quesos por minuto incluso que Agent of Happiness (2024).

    Pero si la pantalla es para ti un cuadro, asómbrate con la surreal Filipiñana (2026). El debut de Rafael Manuel, heredero del turismo extrañado de Jessica Hausner en El milagro de Lourdes (2009), es lo que una pintura de Magritte desvela sobre las dinámicas en sombra de los campos de golf; un espacio versallesco donde los hombres ricos juegan con caddies jóvenes, mujeres. Súmale la humedad asfixiante del verano filipino y tienes una película moderna en la que caer al vacío.

  • Las 10 mejores películas que puedes ver en lugar de las Olimpiadas de Invierno

    Las 10 mejores películas que puedes ver en lugar de las Olimpiadas de Invierno

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Estarás de acuerdo conmigo que pocas cosas pueden resultar menos emocionante que ver a un puntito desplazándose por una pista blanca enorme. Pero también te acordarás del vértigo incomparable que sentiste al lanzarte por una pista de esquí, o al practicar cualquier otro deporte donde el frío te cortaba la cara y eras uno con tu cuerpo.

    El cine hace milagros recreando estas sensaciones, por lo que si la gente a tu alrededor está empecinada con ver las Olimpiadas de Invierno, y a ti la idea no te entusiasma, propón una película. Si quieres disfrutar de una gema desconocida sobre deportes de invierno, te recomiendo de entrada The Blizzard of AAHHH's (1988), un rockumental sobre los jóvenes que cambiaron el ski en los ochenta a base de rollo.

    Pero afinamos aún más y, para recomendarte diez películas que miran de frente a las Olimpiadas de Invierno, en JustWatch hemos tomado por referencia las recomendaciones de la Global Sports Development, especialistas en el tema. Aquí encontrarás un poco de todo y de cada deporte. ¡Lee bien hasta el final!

    Eddie el Águila (2016)

    Del cero al todo: el En busca de la felicidad (2006) con raquetas. Eddie el Águila (2016) supo que Inglaterra no tenía representante olímpico desde 1929 y, sin apoyo ni perfil atlético, decidió cambiarlo todo. A su lado estaba el mentor Bronson Peary, un exsaltador derrotado, que lo entrenó más (y casi mejor) que Apollo Creed a Stallone en Rocky 3 (1982). El resultado es casi tan inspirador como aquella.

    En Calgary 1988 quedó último, pero conquistó al público y quedó para la historia, aunque fuera del cine. Si el cándido retrato del entrenador de Somos los mejores te enterneció el corazón, esta es tu película.

    El milagro (Miracle) (2004)

    La película más edificante y nacionalista de toda la guía, vedla si necesitáis un boost en valores. El milagro (Miracle) (2004) se desarrolla en un momento en que Estados Unidos necesitaba desesperadamente una victoria: en plena Guerra Fría, con la moral estadounidense por los suelos, el hockey olímpico se convirtió en el escenario perfecto para recuperar el orgullo perdido.

    A diferencia de otras, aquí el foco no está en llegar a los Juegos sino en mantenerse unidos una vez dentro. El carisma de Kurt Russell como entrenador ayuda lo suyo, claro. Es un relato inspirador, ideal para quienes buscan una carga lacrimógena real (casi tanto como Alaska ardiente, otro canto a la comunidad) o una fotografía algo más esperanzada de los Estados Unidos.

    Patinazo a la gloria (2007)

    Si pensáis que esta guía va a pecar de ñoñería, aquí va Patinazo a la gloria (2007). Will Ferrell y Jon Heder en mallas (no, no hablamos de Enchantada Christmas) hacen las de dos patinadores rivales que protagonizan una pelea bochornosa en el Mundial, son despojados de sus medallas de oro y acaban expulsados del deporte de por vida.

    Años después descubren una laguna en el reglamento: pueden volver a competir si lo hacen como pareja, así que… Deberán aprender a trabajar juntos. Esta comedia resulta ideal para quienes buscan humor irreverente, ritmo ágil y una sátira divertida sobre el ego, la rivalidad y el trabajo en equipo. La cura definitiva para el mal cuerpo que te deja Yo, Tonya.

    Yo, Tonya (2017)

    Ella, Yo, Tonya (2017), fue celebérrima por un infame ataque a su rival, pero nunca vimos qué la llevó hasta ese extremo. Por ello, la película con Margot Robbie resulta imprescindible para entender el lado menos idealizado de las Olimpiadas de Invierno, y todo lo que implican. Craig Gillespie demuestra con Tonya Harding cómo el talento excepcional puede verse condicionado por el origen social, por la prensa y por la presión del éxito.

    Porque no todos –y menos todas– parten de las mismas oportunidades. Sus ingredientes son el humor negro, una mirada crítica y lo más feo del precio de la ambición. La versión nevada de Cisne negro (2010), que querrás ver en programa doble con la edificante Pasión por el triunfo.

    Alaska ardiente (1999)

    Si el pueblo de Doctor en Alaska (1990) te gusta tanto como deslizar discos por una pista resbaladiza, Alaska ardiente (1999) es tu siguiente película favorita. Ponte en situación: en un pequeño pueblo de Alaska, donde cada sábado se celebra un partido amateur en el lago congelado, con un equipo formado por vecinos de distintas edades y oficios, nace una oportunidad. Exacto: un partido de exhibición contra los New York Rangers de la NHL.

    A partir de aquí, en la línea de El milagro, el film combina humor, emoción y orgullete local, y celebra el deporte tradición y punto de encuentro colectivo. Te advierto, no te sentías tan amarrado a la pantalla desde High School Musical (2006).

    El castañazo (1977)

    Si unes Patinazo a la gloria y Alaska ardiente, es posible que aparezca El castañazo (1977), que es anterior y hoy se ve con el plus de la nostalgia setentera… Y de Paul Newman, dirigido por George Roy Hill. Una pista: antes colaboraron en Dos hombres y un destino (1969) y El golpe (1973). ¿Suena bien?

    El castañazo es una comedia irreverente que sigue a un equipo de jugadores inadaptados de hockey profesional que recurren a la violencia y al ingenio para ganar, porque oye, si no es a ganar, a qué hemos venido. Aun así, lo entrañable del equipo pasará a la historia. Así que es perfecta para quienes quieren ver cómo el hockey puede ser a la vez espectáculo, desafío y reflejo de la determinación (y las trampillas) olímpicas.

    Somos los mejores (1992)

    De todas las películas de la saga (nos olvidamos de que existe una serie), quédate con Somos los mejores (1992), o en inglés, “los patitos valerosos”. Igual que a Javier Gutiérrez en Campeones (2018), al duro abogado que encarna Emilio Estévez se le asigna un servicio a la comunidad: debe entrenar a un equipo de pequeños jugadores de hockey, digamos, “heterogéneo”.

    Es decir, que no pueden patinar, marcar ni ganar. O sea, como Eddie el Águila pero siendo muchos. Versión invernal de Taika Waititi en El peor equipo del mundo (Next Goal Wins) (2023), este coach –cómo no– pronto se dará cuenta de que hay cosas más importantes que ganar.

    Pasión por el triunfo (1992)

    Esta es pura nostalgia retro y, de hecho, la dirige Paul Michael Glaser, el actor tras Starsky de Starsky y Hutch (1975). En Pasión por el triunfo (1992), la cara femenina de Patinazo a la gloria, una patinadora “acabada” y una niña de papá tienen que hacer pareja para competir en las Olimpiadas de Alberta… Contra dos gigantes soviéticas.

    Lo que viene a continuación son entrenamientos a muerte, lesiones serias y una presión descomunal, pero los valores deportivos básicos acaban imperando con la fuerza del cine, supongo. Aun así, puede hacer programa doble cuqui-cómico con Soñando, soñando... triunfé patinando (2005).

    Elegidos para el triunfo (1993)

    Lo realmente increíble es que Elegidos para el triunfo (1993) esté basada en hechos reales. Aquí seguimos a cuatro jóvenes jamaicanos deciden participar en los Juegos Olímpicos de invierno sin tener la menor idea de cómo funciona el deporte en el que compiten: el bobsleigh.

    Sí, efectivamente, Jamaica participó en los Juegos Olímpicos de Calgary de 1988. A pesar de que se trata de un país tremendamente cálido, con una temperatura media de unos 25º, y en el que jamás han visto la nieve, estuvo presente en unos Juegos de Invierno. El “cómo” sucedió aquello, lo dejamos a una película casi igual de divertida que El castañazo.

    Red Army (2014)

    Red Army (2014) es la perla escondida en la guía. Presentado por Werner Herzog, este documental equipara la historia de la Unión Soviética con la de su equipo de hockey sobre hielo, conocido como “ejército rojo”, una dinastía única en la historia del deporte cuyo capitán fue primero adulado como un héroe nacional y luego condenado como enemigo político.

    Si las perogrulladas sociales de Good bye, Lenin! (2003) te fascinaron, y te mueres de ganas de las maniobras publicitarias de El mago del Kremlin (2026), empieza por aquí. Te aseguro que la historia de Gabe Polsky te flipará. Y si ya la has visto, sigue con la secuela Red Penguins (2019).

  • Las 10 mejores películas y series de Patrick Dempsey, en orden

    Las 10 mejores películas y series de Patrick Dempsey, en orden

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Patrick Dempsey formó parte de nuestra adolescencia para la mayoría de nosotros. Da igual si lo vimos mil veces más después de Anatomía de Grey (2005–), porque  siempre lo veremos como el Dr. Dereck Shepherd y nunca dejaremos de decir que él y Meredith se merecían mucho más. Sin embargo, Dempsey ha interpretado muchos papeles a lo largo de su carrera y todos nos han encantado. 

    Nos ha hecho reír, llorar y emocionarnos. Y ahora que Dempsey volvió a nuestras pantallas como un frío asesino a sueldo en Memory of a Killer (2026-) es el momento perfecto para adentrarte en nuestra lista de las 10 mejores películas y series de Patrick Dempsey, en orden.

    1. Anatomía de Grey (2005–)

    Derek Shepherd no es solo el personaje más conocido de Patrick Dempsey, es una de las razones por las que la serie se convirtió en un icono. El Dr. Shepherd nos vuelve locas porque no es imperfecto. Es brillante, pero también egoísta, contradictorio y muy cerrado. Y eso lo hace humano. Eso hace que sientas que quieres derribar sus muros para conocer al hombre que hay detrás de ellos. A diferencia de su papel en Encantada: La historia de Giselle (2007), en Anatomía de Grey (2005–), el personaje de Dempsey Derek cambia, crece. Esta es una de esas series que te acompañan durante años y se convierten en parte de tu rutina. En tu confort show. Si conectas con estas historias, This Is Us (2016–2022) te encantará.

    2. Encantada: La historia de Giselle (2007)

    En Encantada: La historia de Giselle (2007), Dempsey juega con el arquetipo del príncipe… para desmontarlo poco a poco. Robert Philip empieza como el típico abogado serio y escéptico, pero termina siendo alguien capaz de creer en la magia y en los cuentos de hadas. La película es una de las mejores de Disney porque se ríe de sí misma y de sus propios clichés. ¡Y nos encanta!. Y lo más interesante es cómo este papel contrasta con Derek Shepherd en Anatomía de Grey (2005–): ambos son racionales, pero mientras uno lucha contra sus emociones, el otro aprende a abrazarlas. Si te gustan estas historias, Una cuestión de tiempo (2013) encaja perfectamente contigo.

    3. Sweet Home Alabama (2002)

    Sweet Home Alabama (2002) es una comedia romántica de las clásicas, y Patrick Dempsey es gran parte de la razón por la que funciona. La película es una historia sobre las segundas oportunidades y sobre aceptar de dónde vienes. No reinventa la rueda, pero tampoco lo necesita. Andrew no compite con el pasado de la protagonista, simplemente entiende que no están hechos el uno para el otro. Y eso es clave. Frente a personajes más intensos como Jack Qwant en Bridget Jones’s Baby (2016), el papel de Dempsey en esta película es de alguien que sí sabe perder. Si te gustan este tipo de películas románticas, Notting Hill (1999) es una apuesta segura.

    4. Bridget Jones’s Baby (2016)

    Intentar repetir la fórmula del éxito de una franquicia siempre es arriesgado, pero Bridget Jones’s Baby (2016) lo consigue en gran parte gracias a Patrick Dempsey. Jack Qwant no intenta emular a Mark Darcy, si no ser todo lo contrario, lo que en parte es lo que engancha a Bridget de él. Jack es carismático, seguro de sí mismo y no tiene miedo a mostrar sus emociones, justo lo opuesto al personaje de Dempsey en Sweet Home Alabama (2002). En esta película Dempsey se divierte, y se nota. Su personaje representa una alternativa real para Bridget de elegir otro camino en su vida y se aleja de la típica tercera persona que no tiene nada que hacer en medio de dos almas gemelas. Y eso hace que el triángulo amoroso funcione. Si disfrutas de comedias románticas de este tipo, Los imprevistos del amor (2014) debería estar en tu radar.

    5. Devils (2020–2022)

    Devils (2020–2022) muestra una faceta mucho más oscura de Patrick Dempsey. Su personaje, Dominic Morgan, es frío, calculador y siempre va varios pasos por delante. Algo parecido a lo que sucede con su personaje en Transformers: El lado oscuro de la Luna (2011). Por lo que Dominic no busca hacer amigos, para él el poder lo es todo. Y esa diferencia es lo que hace más interesante este papel dentro de su carrera. Dempsey está excelso. Y la serie serie te volverá loca y no podrás dejar de mirar y, a veces, te revolverá el estómago al ver de lo que es capaz la gente por dinero. Si te gustan estas historias, Succession (2018–2023) es para ti.

    6. Transformers: El lado oscuro de la Luna (2011)

    Transformers: El lado oscuro de la Luna (2011) es puro exceso, y no intenta disimularlo. Explosiones, robots gigantes y una trama que va siempre un paso más allá de lo necesario. Y, aun así, funciona. En parte, gracias a Patrick Dempsey. Su Dylan Gould es un villano seguro de sí mismo y peligrosamente convencido de que siempre está jugando un juego que puede ganar, muy al estilo de su personaje en Devils (2020-2022). Lo mejor es que Dempsey deja muy claro que este personaje disfruta del poder y del caos que genera a su paso. Es una faceta distinta a la que muchos asocian con él, pero precisamente por eso destaca. Si te gustan este tipo de películas, Pacific Rim (2013) te encantará.

    7. Estallido (1995)

    Estallido (1995) es puro thriller de los 90, de esos que no se andan con rodeos y que funcionan mejor después de volver a verlos que cuando los vimos por primera vez. La premisa es sencilla, pero la tensión está tan bien medida que te mantiene enganchada sin necesidad de nada más. Patrick Dempsey interpreta a Jimbo Scott, un personaje que no busca ser el héroe perfecto, sino alguien normal atrapado en una situación que se le va completamente de las manos. Y ahí está la gracia: Dempsey aporta cercanía, algo que hace que todo resulte más creíble. Al igual que en No puedes comprar mi amor (1987), aquí vemos una versión más joven de Dempsey, pero se nota que ya apuntaba maneras de estrella. Si te van este tipo de thrillers, Contagio (2011) te va a gustar un montón.

    8. No puedes comprar mi amor (1987)

    En No puedes comprar mi amor (1987) el personaje de Dempsey, Ronald Miller, es torpe, inseguro y está desesperado por encajar, así que intenta hacer lo que sea para conseguirlo, un poco al estilo de Jimbo Scott en Estallido (1995). La película no se corta al desgranar el precio de ser popular y lo fácil que es perderte a ti mismo, tu identidad, intentando agradar a todo el mundo. La película no envejeció demasiado bien en algunos aspectos, pero sigue es clave para entender de dónde viene Dempsey como actor. Si te atraen este tipo de historias, Las ventajas de ser un marginado (2012) es para ti.

    9. La boda de mi novia (2008)

    La boda de mi novia (2008) no es la comedia romántica más original del mundo, pero no lo necesita. No se trata de reinventar la rueda, se trata de hacer que conectes con los personajes y que te identifiques con ellos. El personaje de Patrick Dempsey, Tom, es inmaduro, encantador, tiene miedo al compromiso y está totalmente perdido. Un poco al estilo de su personaje en Ferrari (2023). Y es imposible no emocionarse ver a Tom madurar e ir a por lo que realmente quiere conseguir, a pesar de que siempre se lo había negado. Si buscas romances así, Cómo deshacerte de tu jefe (2018) es una opción para ti.

    10. Ferrari (2023)

    Ferrari (2023) no es una película fácil y tampoco pretende serlo. No es una historia de coches y de carreras para disfrutar del espectáculo, sino una de esas historias que te dejan con un nudo en el estómago casi todo el tiempo. Patrick Dempsey interpreta a Piero Taruffi, un piloto experimentado que ya ha visto suficiente como para saber que cada carrera puede ser la última para él. Así que sabe exactamente a lo que se expone. Y nos lleva con él. Este personaje es el contrapunto al que interpretó en La boda de mi novia (2008). Si esta película te gusta, Rush (2013) te va a encantar.

  • ¿Qué fue de Dylan O'Brien tras ‘El corredor del laberinto’ y antes de 'Send Help'?

    ¿Qué fue de Dylan O'Brien tras ‘El corredor del laberinto’ y antes de 'Send Help'?

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Tras el enorme éxito de El corredor del laberinto, Dylan O’Brien parecía destinado a convertirse en una de las grandes estrellas de su generación. Recuerdo entrevistarle en 2017 y decirle con toda seguridad: “Esto lo tienes encaminado”. También recuerdo tragarme mis propias palabras, porque apenas un año después, desapareció por completo de las carteleras.

    Un grave accidente durante el rodaje de El corredor del laberinto: La cura mortal (2018) lo había obligado a detener su carrera temporalmente, y por un momento el mundo pareció olvidarlo. Durante varios años, O’Brien se encaminó por entre películas indies o de género, así como por papeles secundarios, y no fuimos pocas las voces que vaticinamos el fin próxima de la carrera de este actor de 34 años. Nos equivocamos otra vez.

    Desde 2022, O’Brien ha experimentado un claro renacimiento, una “O’Brienaissance” en que ha pasado de un secundario en 2021, en Infinito de Antoine Fuqua a tres papeles por año en repartos de series y películas de lo más variopinto, incluidas varias dramedias indie sobre la amistad disfuncional, como Saturday Night (2024) o Mi mitad perdida (2025).

    Así que, por el estreno de SEND HELP (Enviad ayuda) (2026), en la que interpreta a un gerente con serios excesos en la microgestión que queda atrapado en una isla desierta. Su compañera queda absolutamente harta de él, pero tras tantísimos años sin verle, yo te aseguro que no.

    Por ello, he recopilado una lista de todas las películas y series con Dylan O’Brien que debes haber visto antes de decir que conoces la carrera de este actor. ¿Vamos?

    Lobo Adolescente (2011)

    En Lobo Adolescente (2011), Dylan O’Brien interpreta a Stiles Stilinski, el mejor amigo del protagonista y uno de los personajes más importantes de toda la serie. El equivalente a Xander en Buffy, Vampirehunter (1997), no tiene poderes pero sí aporta corazón y un par de manos agradecidas para salvar el día. Uno de los más queridos por los fans, a lo largo de seis temporadas O’Brien agudizaba su astucia, resolvía algunos daddy issues y acababa dando claridad y confianza a un grupúsculo, por otro lado, sin mucho futuro.

    Lobo Adolescente no abandona en ningún momento su espíritu de serie teenager, eso sí, con algún momento bastante más inspirado y camp que la posterior El corredor del laberinto.

    La primera vez (2012)

    Por los looks de chico guapo no lo creerás, pero Dave es un adolescente inseguro, sensible, reflexivo y romántico, que se enamora de Aubrey, una chica insegura, sensible, reflexiva y romántica, pero el amor en La primera vez (2012) nunca es tan sencillo. Diez años antes de Heartstopper (2022), Dave/O’Brien aprende a comunicarse mejor, a ser honesto con sus sentimientos y a equilibrar sus expectativas con la realidad de la relación.

    Quizás nunca lo volveremos a ver en un papel tan deliberadamente mono, por lo que conservamos esta dramedia con más corazón que estómago como una cápsula inocente del amor romántico feel good que, si tuviéramos catorce años, seguramente también nos habría encandilado.

    El corredor del laberinto (2014)

    En El corredor del laberinto (2014), Dylan O’Brien da vida a Thomas, un joven que despierta sin recuerdos en una comunidad atrapada dentro de un gigantesco laberinto. Desde su llegada, el liderazgo impulsa a los demás a desafiar el sistema impuesto y buscar una salida, lo cual –y por ello hay tres películas– no resulta tan sencillo.

    Si no visteis la saga por su estreno, quizás no queráis maratonear El corredor del laberinto: Las pruebas (2015) y El corredor del laberinto: La cura mortal (2018); al fin y al cabo, ni en lo retro o lo camp resultan tan atractivas como Lobo Adolescente. Sin embargo, para O’Brien, este papel significó su consagración de ídolo adolescente…

    El asesino americano (2017)

    En el fondo, El asesino americano (2017) es un noir de acción muy clásico, y si la hubiera interpretado Liam Neeson, se habría titulado Venganza (2008). El gran qué de la propuesta es, justamente, que no está liderada por Neeson, sino por un Dylan O’Brien no tan joven, que quiso volver al mundo del acting dando un patadón por la puerta grande. Olvídate de La primera vez, incluso de El corredor del laberinto. O’Brien ya no es un júnior.

    Para demostrarlo, se une a otro actor de reservado perpetuo en el mundo del blockbuster de aventuras, Michael Keaton, con el que hace una dupla de maestro-aprendiz casi tan icónica como la de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008).

    De amor y monstruos (2020)

    En pleno auge de Ataque a los titanes (2013), Dylan O’Brien reaparecía en un universo postapocalíptico dominado por gigantes asesinos, pero con un giro. De amor y monstruos (2020) se parece más a Stranger Things (2016) que a The Walking Dead (2010), es decir, resulta ideal para quienes disfrutan de historias apocalípticas accesibles y entretenidas. 

    O’Brien, en la película un héroe con un viaje bastante optimista, interpreta a un joven inseguro que decide abandonar su refugio “anti-monstruos” (la expresión es mía) para reencontrarse con la persona que ama. Y así, yo creo, supera esa seriedad algo excesiva que fabricó para El asesino americano.

    El sastre de la mafia (2022)

    El sastre de la mafia (2022) representa una de las propuestas más maduras en la filmografía de Dylan O’Brien. Este thriller se desarrolla casi por completo en una sastrería de Chicago durante los años cincuenta, donde se cruzan complots y traiciones de las que sólo pueden acabar en sangría. Ponte, Los intocables de Eliot Ness (1987), pero en versión claustrofóbica.

    O’Brien interpreta a Richie Boyle, un joven mafioso de gatillo demasiado fácil y encerrado en un sótano-taller de sastrería planea un golpe. Richie actúa como antagonista secundario, un niño sin escrúpulos listo para robar escenas sin abandonar nunca su máscara. O sea, como un actor de pleno derecho.

    Ponyboi (2025)

    Si la antigua estrella juvenil Robert Pattinson consolidó su autoridad interpretativa en Good Time: Viviendo al límite (2017), ¿por qué no iba a hacerlo Dylan O’Brien? Los codos esenciales de Ponyboi (2025) recuerdan al cine social de directores como Sean Baker o los Safdie, con la experiencia de los personajes puesta bien en el centro mareante de una acción que no se detiene nunca.

    En la filmografía de O’Brien, Ponyboi representa un giro hacia roles más adultos y de autor, que se alejan del cine comercial para abrazar lo feo (y único) del cine indie. Para mí, representó la prueba definitiva de que el actor puede interpretar lo que quiera, incluso al tipo más desdeñable del universo… Como en SEND HELP.

  • Todas las apariciones de Yoshi en películas y series que hay que ver antes de Super Mario Bros Galaxy

    Todas las apariciones de Yoshi en películas y series que hay que ver antes de Super Mario Bros Galaxy

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Este año nos llega la nueva película de Super Mario, Super Mario Bros Galaxy, y qué mejor momento para repasar la trayectoria del dinosaurito verde más querido del universo Nintendo, que tiene un cameo en el primer tráiler. Yoshi ha sido compañero fiel de Mario desde 1990, pero su presencia en pantalla—tanto en cine como en televisión—no ha sido  demasiado extensa.

    Antes de que llegue la nueva secuela, vamos a repasar cada aparición del personaje en distintas producciones audiovisuales, desde sus modestos comienzos animados hasta su debut cinematográfico en la gran pantalla, y de paso las localizamos en streaming, así que empecemos este viaje nostálgico desde los 90 hasta antes de ayer.

    1. El Mundo de Super Mario (Super Mario World, 1991)

    El Mundo de Super Mario representa el papel más destacado de Yoshi en la historia de la animación televisiva. En esta serie de trece episodios el dinosaurio es un personaje secundario que adquiere bastante protagonismo junto a Mario y Luigi. La trama sigue las aventuras del trío junto a la Princesa Peach frente a los planes de Bowser, nada nuevo bajo el sol.

    Yoshi se convierte en una fuente de comedia física similar a la de cualquier bichito mono en las películas de la saga Star Wars. Una serie para nostálgicos de programas como Patoaventuras, o padres que quieran iniciar a sus hijos en la aventura familiar y humor visual que definió los dibujos de principios de los 90. Comparada con El show de Super Mario Bros., tenemos un Yoshi con más personalidad propia e incluso diálogos, un lujo que no vamos a volver a ver mucho, así que este es el punto de partida imprescindible del personaje en televisión.

    2. Super Mario Bros: La película (The Super Mario Bros. Movie, 2023)

    Super Mario Bros: La película fue el regreso triunfal del fontanero al cine tras treinta años de miedo por el accidente que fue el live action, Super Mario Bros. Aquí, las especies Yoshi aparecen brevemente en el Reino de la Selva, y hay un bebé Yoshi saliendo del huevo en la escena post-créditos, que a pesar de ser un microcameo es una promesa de futuro, ya que adelanta la importancia que va a tener el animal en Galaxy.

    La película demostró que Illumination entendía la esencia colorida del material original, dando en el clavo con lo que buscaban los fans de distintas épocas y juegos. Junto a Sonic: La película son los dos mejores ejemplos animados de cómo afrontar videojuegos clásicos para un nuevo público, en los que cada rincón de sus escenarios respira Sega y Nintendo.

    3. El show de Super Mario Bros. (The Super Mario Bros. Super Show!, 1989)

    El primer intento serio de llevar el universo Mario a la televisión mezclaba acción real con animación. Yoshi no aparece ni en los segmentos de dibujos animados de El show de Super Mario Bros. ni en su “secuela” Las aventuras de Super Mario Bros. 3, ya que en ambas, Toad ocupaba su espacio natural. Pero hay una aparición interesante en el primer episodio que merece ser comentada: Birdo, una especie de dinosauria-ave que luego acabaría siendo “pareja” de Yoshi en los juegos.

    Pero lo curioso aquí es que, salvo el color, tanto Birdo como su bebé, representan el antepasado clave de Yoshi, que no saldría hasta un año después en los juegos. Ambos dinosaurios, y varios de los rasgos que asociamos con Yoshi ya existían en Birdo años antes, tanto que muchos asumen que Yoshi es el prototipo en el que se basa Birdo, y en realidad es al revés, porque muchas ideas que acabaron en la mascota verde se manifestaron primero en Birdo, como servir de montura a otros personajes. Con todo, la serie tiene un valor histórico destacable, en el rango de las primeras Las Tortugas Ninja, eso sí los Mario y Luigi de acción real parecían más bien El chapulín colorado.

    4. Super Mario Bros (1993)

    Super Mario Bros de 1993 es un tema peliagudo. Técnicamente, el pequeño dinosaurito que aparece es Yoshi, pero se parece tanto al que conocemos como un Goomba a una seta. Este live-action intentó reimaginar el universo Mario con un enfoque cyberpunk distópico que desconcertó a propios y extraños, con Bob Hoskins y John Leguizamo haciendo lo que podían en una especie de fantasía alejadísima a lo que proponía el juego.

    Es un fascinante "qué hubiera pasado si" del cine de videojuegos, el equivalente de juegos de plataforma lo que Street Fighter fue para los de lucha. Vista frente a Super Mario Bros: La película parece de otro planeta, pero para los que disfrutan de líneas alternativas de épocas pretéritas como Masters del Universo, es oro puro y el odio hacia ella ha ido sido reemplazado por cariño e incluso su propio culto.

  • Todas las películas de los Muppets y cómo verlas en orden

    Todas las películas de los Muppets y cómo verlas en orden

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    En febrero de 2026 Disney+ se prepara para celebrar el 50º aniversario de The Muppet Show con un nuevo especial musical protagonizado por Sabrina Carpenter y Seth Rogen, siendo un recordatorio de hasta qué punto los Muppets siguen siendo una pieza robusta y permanente de la cultura pop. Durante cinco décadas, este grupo de marionetas nos demostró su capacidad única para adaptarse a nuevas generaciones sin perder la esencia. Su humor absurdo, su habilidad para mezclar espectáculo con sátira  de temas contemporáneos y su facilidad para atraer a invitados de primer nivel los han convertido en un fenómeno sostenido en el tiempo.

    Con el aniversario a la vuelta de la esquina, qué mejor momento para revisar su filmografía y entender cómo han evolucionado en pantalla. Esta guía no sólo reúne todas sus películas en orden y cómo verlas online, también comparto aquí lo que aportaron a la franquicia y al imaginario colectivo. Porque, más allá de gustos personales, los Muppets han logrado algo muy difícil: permanecer reconocibles durante medio siglo sin dejar de reinventarse.

    The Muppet Movie (1979)

    El origen del universo cinematográfico de los Muppets se remonta a 1979, cuando estrenaron el primer largometraje llamado (para sorpresa de pocos) The Muppet Movie, aunque en España se la conoció como La película de los Teleñecos. La película funciona como una especie de historia de origen, mezclando musical, humor y cameos que marcarían ese estilo que los caracteriza. Tuvo una canción llamada “Rainbow Connection” que fue nominada al Óscar y convertida en un clásico y también presentó innovaciones técnicas sorprendentes para la época, como ver a Kermit usar una bicicleta. Incluso tiene cameos de Mel Brooks, Orson Welles y Steve Martin. La recomiendo para aquellos que quieren entender el fenómeno posterior de la franquicia. 

    The Great Muppet Caper (1981)

    En The Great Muppet Caper,  los Muppets parodian el cine británico de misterio y los clásicos de robos elegantes. La película fue rodada principalmente en Londres, y se nota que apuesta por un tono más teatral, con números musicales inspirados en el Hollywood dorado. Nuevamente apostaron por las innovaciones técnicas, con una secuencia acuática sumamente compleja para ejecutar con marionetas. Es una película que busca ampliar el universo de los Muppets. Divertida, fresca y original. 

    The Muppets Take Manhattan (1984)

    Como su nombre lo indica, The Muppets Take Manhattan está ambientada en Nueva York y se sumerge en el mundo del teatro musical y lo que significa luchar por triunfar en Broadway. Lo que me llamó la atención de este film es cómo retrata a los Muppets como una auténtica compañía artística, llevando a la audiencia más cerca del backstage. Esta película es clave en la franquicia porque de aquí surgieron los Muppet Babies, que fueron presentados inesperadamente en un sueño, para luego convertirse en un nuevo formato televisivo. Si te gustan películas como Fama, esta parodia seguro te va a gustar. Aunque el humor siempre está presente en los Muppets, es una película que busca adaptarse a un tono más emocional, realista y un estilo más urbano.

    The Muppet Christmas Carol (1992)

    Probablemente esta sea una de las más populares de la lista. The Muppet Christmas Carol es una adaptación del clásico de Dickens, y de alguna manera logró consolidar la fórmula película de los Muppets + gran obra cultural. Hay que darles un extra de mérito, ya que aquí lograron equilibrar humor, música y tono emocional cercano al material original. En esta entrega se suma Michael Caine (Batman Begins, Interstellar), quien logró demostrar que los actores de prestigio podían integrarse en el universo Muppet con naturalidad y éxito. Un clásico para cualquier maratón festiva en familia.

    Muppet Treasure Island (1996)

    La tradición de revisitar obras literarias recién comenzaba y para 1996 llegó Muppet Treasure Island. Con la parodia a  La isla del tesoro lograron también introducir un tono más aventurero, con el apoyo de efectos prácticos cuidadosamente ejecutados. Culturalmente, simboliza un momento en el que el grupo se consolida como puente entre la literatura juvenil y el entretenimiento familiar contemporáneo y por eso creo que vale la pena verla. La participación de Tim Curry (Home Alone 2) lleva la obra a un nuevo nivel, probablemente como todos los proyectos en los que participa este talentoso actor. 

    Muppets from Space (1999)

    Cuando pensábamos que el universo de los Muppets solo se dedicaba a adaptar relatos preexistentes, Muppets from Space rompe todos los esquemas y apuesta por una historia completamente original centrada en Gonzo. Esta película tal vez no sea tan popular, pero tuvo su ola de popularidad al combinar en su época, unas marionetas con  ciencia ficción cómica. Me gusta por varias razones, primero porque juega con referencias cinematográficas como Close Encounters of the Third Kind y Men in Black, al tiempo que explora temas de identidad y pertenencia. Además la banda sonora de funk es una rareza dentro de la franquicia y le suma un toque distintivo. ¡Mi voto es positivo!

    The Muppets (2011)

    Ahora bajo la gestión de Disney, The Muppets fue concebida como un reboot para introducir la franquicia a nuevas audiencias. Se nota que busca recuperar el espíritu emocional y autorreferencial del film original, y vaya que lo logró. La película ganó un Oscar a Mejor Canción y reafirmó el potencial de los Muppets en la era del streaming y las redes sociales. Está dirigida por James Bobin (Alicia a través del espejo), con la influencia de Los Conchords, y combina muy bien humor musical con nostalgia. Sin duda fue un relanzamiento efectivo y un puente entre generaciones.

    Muppets Most Wanted (2014)

    Salvando las diferencias, se podría decir que Muppets Most Wanted sigue la línea de The Great Muppet Caper pero modernizada ya que esta secuela se inclina hacia la parodia de películas de crimen internacional, con un Kermit duplicado en un villano llamado Constantine. Este film tiene varias cosas a favor, y probablemente es una de mis favoritas de la lista. No solo fue rodada en varias ciudades europeas, sino que cuenta con cameos de grandes comediantes como Tina Fey, Ricky Gervais y Ty Burrell (Modern Family). Si te gustan las comedias de espionaje ligero como La Pantera Rosa ataca de nuevo, esta es para ti.

  • Todas las películas y series de Zatoichi por orden de aparición

    Todas las películas y series de Zatoichi por orden de aparición

    Philipp Engel

    Philipp Engel

    Editor de JustWatch

    Antes de que apareciera Daredevil, ya estaba Zatoichi dando palos de ciego. Takeshi Kitano lo acabó sublimando en Zatoichi, su película más espectacular, al samurai y masajista ciego que forma parte de la cultura cinematográfica del Sol Naciente desde que le dio vida por entregas el escritor escritor Kan Shimozawa en 1948. 

    A partir de los años 60, Shintarô Katsu empezó a desenfundar su letal katana disimulada en su bastón en más de una veintena de películas que crearon escuela. El éxito de la serie Daredevil: Born Again nos lleva a recordar la huella que dejó el samurai invidente en todas sus variantes. En esta lista encontrarás las 26 películas originales y algunas sorpresas. 

    ‘La historia de Zatoichi’ (1962)

    Dos años antes de que Stan Lee creara Daredevil, el superhéroe ciego que ha vuelto a ponerse de moda gracias a la serie Daredevil: Born Again, Shintarô Katsu ya había encarnado al masajista ciego, vagabundo y jugador, que se guía por el más ínfimo sonido para localizar a sus enemigos en la más absoluta oscuridad. La historia de Zatoichi, que para Takashi Miike es la mejor de la serie, es una producción de bajo presupuesto de la Daiei que triunfó por todo lo alto en la taquilla nipona, pese a ofrecer una trama muy parecida a Yojimbo (Akira Kurosawa, 1961) y no más de tres combates, centrándose más en los personajes y en los problemas sociales de finales de la era Edo. 

    Zatoichi: las otras películas originales 

    Shintarô Katsu siguió encarnando al guerrero itinerante invidente a lo largo de otras 24 películas estrenadas entre 1962 y 1973, convirtiéndose en una figura clave del chambara. El esquema era siempre similar: llegaba a un pueblo, se dejaba caer por la casa de juego, era objeto de burlas por su discapacidad, y sorprendía a todo el mundo con su arte de desenvainar y cortar al mismo tiempo. A menudo se enamoraba de una prostituta, que salvaba de sus explotadores, aunque sin poder rehacer su vida con ella, pues su oscuro pasado, que se va revelando de película en película, es una losa que no puede compartir con nadie. Zatoichi es el personaje más recurrente del chambara, aunque también está la serie de seis películas El lobo solitario y su cachorro, que siguen a un ronin del Japón feudal que vive sangrientas aventuras a lo Zatoichi, pero en su caso acompañado de un niño pequeño.

    La historia de Zatoichi continúa  (Kazuo Mori, 1962)

    La nueva historia de Zatoichi  (Tokuzō Tanaka, 1963)

    Zatoichi el fugitivo (Tokuzō Tanaka, 1963)

    Zatoichi en el camino  (Kimiyoshi Yasuda, 1963)

    Zatoichi and the Chest of Gold (Kazuo Ikehiro, 1964)

    La espada fulgurante de Zatoichi (Kazuo Ikehiro, 1964)

    Lucha, Zatoichi, lucha (Kenji Misumi, 1964)

    Aventuras de Zatoichi  (Kimiyoshi Yasuda, 1964)

    La venganza de Zatoichi (Akira Inoue, 1965)

    Zatoichi and the Doomed Man (Kazuo Mori, 1965)

    Zatoichi and the Chess Expert (Kenji Misumi, 1965)

    Zatoichi’s Vengeance (Tokuzō Tanaka, 1966) 

    Zatoichi’s Pilgrimage (Kazuo Ikehiro, 1966)

    Zatoichi’s Cane Sword (Kimiyoshi Yasuda, 1967)

    Zatoichi the Outlaw (Satsuo Yamamoto, 1967)

    Zatoichi Challenged (Kenji Misumi, 1967)

    Zatoichi and the Fugitives (Kimiyoshi Yasuda, 1968)

    Samaritan Zatoichi (Kenji Misumi, 1968)

    Zatoichi meets Yojimbo (Kihachi Okamoto, 1970)

    Zatoichi va a la fiesta del fuego (Kenji Misumi, 1970)

    Zatoichi contra el espadachín manco  (Kimiyoshi Yasuda y Hsu Tseng-Hung, 1971)

    Zatoichi en general (Kazuo Mori, 1972)

    Zatoichi desesperado  (Shintarō Katsu, 1972)

    La conspiración de Zatoichi  (Kimiyoshi Yasuda, 1973)

    ‘The Blind Hero Fighting Evil Wolf’ (1972)

    También comercializada como Zatoichi & the White Wolf, The Blind Hero Fighting Evil Wolf, dirigida por Li Ying y protagonizada por Teruo Sakamaki, sólo es uno de las muchas imitaciones de las que el yakuza ciego fue víctima en Oriente, en este caso en Taiwán y Hong Kong, aunque también se dieron en Indonesia y Corea del sur. En Japón incluso tuvo una versión femenina, The Crimson Bat, con cuatro películas protagonizadas por Yôko Matsuyama, al amparo de la la Schochiku, celosa del éxito internacional de Zatoichi, que fue muy popular especialmente en Latinoamérica y en países del Tercer Mundo. No tiene el nivel de producción de la serie original, ni Sakamaki, que volvería a interpretarlo en otras películas a Zatoichi, el carisma de Katsu. Un entretenimiento de serie B para completistas del masajista ciego. Taiwán es mucho más célebre por clásicos wuxia, con espadachines voladores, como Dragon Inn y A Touch of Zen. 

    ‘Zatoichi monogatari’ (1974/79)

    El aparente final de la serie cinematográfica se transformó en una serie de televisión llamada Zatoichi monogatari, que se prolongó a lo largo de cuatro temporadas y un centenar de episodios, con el incombustible Shintarô Katsu en el papel estelar. En el primer episodio, Zatoichi dice “la única cosa que odio… es matar a gente”. Mala suerte... La producción del propio Katsu, que reclutó al coreógrafo Eiichi Kusumoto, al director de fotografía Fujio Morita y a varios directores de las películas originales, hace que pueda verse como una más que digna continuación de las películas, sólo que con aventuras reducidas a 45 minutos y un look más homogéneo.  

    ‘Zatoichi: La oscuridad es su aliada’ (1989)

    Cuando parecía que el personaje ya no podía dar más de sí, el mismo Katsu añadió un último y tardío episodio a la serie de películas con Zatoichi: La oscuridad es su aliada, que él mismo se encargó de dirigir. Aunque inevitablemente aparece como un héroe crepuscular con el pelo ya grisáceo, no tardará en demostrar que conserva intactas sus habilidades, tanto para seducir a las más bellas mujeres, como para defender a los oprimidos en la guerra de clanes. Una gran despedida, aunque manchada por la muerte de uno de los especialistas implicados, Yukio Kato, durante una escena de acción en la que se utilizó una katana real. Un epílogo a la altura de las circunstancias, que cuesta distinguir de las películas anteriores, pues replica la misma fórmula de siempre.  

    ‘Furia ciega’ (1989)

    Tarde o temprano Hollywood tenía que interesarse por el personaje y lo hizo con un remake de Zatoichi challenged (Kenji Misumi, 1967) dirigida por Philip Noyce y protagonizada por Rutger Hauer, que se convierte en un veterano de Vietnam entrenado en el uso de la katana por unos aldeanos. Una extraña variación de Desaparecido en combate, que se mueve entre la comedia familiar y el cine de explotación, Furia ciega combina humor –puede partir una mosca en dos, pero confunde a un cocodrilo con un perro–, y escenas de acción en las que el holandés errante combina ingenio y su arte con el bastón-katana para enfrentarse a unos traficantes secuestra-niños. Una curiosidad que fracasa como comedia familiar –fue clasificada para mayores de 17 años por su violencia–, y encanta al mostrar al protagonista de Delicias turcas manejando la katana como si anduviera con los ojos cerrados. 

    ‘Zatoichi’ (2003)

    Pero el título más glorioso de toda la saga es sin duda el Zatoichi de Kitano, su película más espectacular como director tanto en los combates como en un inolvidable número musical que es para ver en pie, con los brazos en alto y los ojos empañados de lágrimas, la lógica exploración histórica que completa los yakuzas de Hana-bi, Brother o la trilogía Outrage. Tan hermosa como divertida, ofrece una trama clásica, muy parecida, una vez más, a la de Yojimbo (o de Por un puñado de dólares): el vagabundo atrapado en una guerra de clanes, con litros de sangre y miembros cercenados por doquier. Kitano aparece teñido de rubio con los ojos casi cerrados para meterse en el papel, Tadanobu Asano es el ronin en busca de maestro, y también aparecen un par de geishas tan bellas como letales. Una fiesta que termina con un número musical absolutamente extasiante. Obra maestra.  

    ‘Zatoichi Live’ (2008)

    Esta obra teatral filmada y dirigida sobre las tablas por el tan prolífico como gamberro Takashi Miike, convierte a Sho Aikawa en una nueva encarnación del justiciero-masajista-jugador-ciego, después de que el inicialmente previsto Takeshi Kitano se retirara del proyecto para dedicarse a su propio Zatoichi. Puesta en escena en varias ciudades de Japón entre 2007 y 2008, Zatoichi Live derrocha imaginación en sus detallados decorados. Una década después, Miike volvió a llevar al teatro a Zatoichi con una nueva versión de la obra, que todavía no ha filmado. Está muy bien si te gusta el teatro filmado, aunque si prefieres comprobar todo el potencial de Miike en el cine de samuráis mejor salta a la más sangrienta y espectacular 13 asesinos. 

    ‘Zatoichi: The Last’ (2010)

    Junji Sakamoto quiso poner punto final a la saga matando al samurái ciego en este Zatôichi: The Last, aunque la película, protagonizada por el musculoso Shingo Katori, quizás no tenga entidad suficiente para poner punto final al mito. No deja de ser un hermoso espectáculo filmado en panavisión, con excelente fotografía y música, más respetuoso con el original que la versión más postmoderna de Kitano, con una violencia menos bestial, y con mucho menos humor amarillo que romanticismo trágico. Este Zatoichi es un guerrero con el corazón roto, y rima bien con Ichi (2008), que sería como una versión moderna y femenina de Zatoichi, con Haruka Ayase como la mujer ciega que toca delicadamente una shamisen -guitarra japonesa– como si fuera una geisha cuando en realidad es una guerrera muy letal con la espada. 

  • ¿Eres un foodie? Debes ver estas películas y series deliciosas

    ¿Eres un foodie? Debes ver estas películas y series deliciosas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Con el estreno de la segunda temporada de Las gotas de Dios (2023), la pasión por la gastronomía vuelve a colarse en la pantalla y nos recuerda que comer y beber también pueden ser puro espectáculo. La mejor serie que hasta hoy hemos visto sobre el mundo del vino nos recuerda que hay historias tan emocionantes como capaces de despertar el apetito, ¿y qué más podemos pedir? Bueno, con algo de queso…

    En la lista que hoy elaboramos, encontraréis desde cocinas caóticas de alta gama hasta cantinas arrinconadas pero genuinas. Entran nueve películas y series que exploran el mundo ajetreado pero sensorial de la gastronomía, y que te ordeno de más a menos conocidas.

    El oso (2022)

    De lo mejorcito en los últimos años, con tantos Emmy como entrantes hay en un restaurante caro. En El oso (2022), Jeremy Allen White se catapultó a la fama por méritos propios interpretando a un genio de triple Estrella Michelin que regresa a su Chicago natal para reflotar un negocio familiar de comida rápida.

    Entre sándwiches Italian beef y los roces fruto de la tensión, El oso explora cómo afectan a nuestras relaciones el duelo, la salud mental y, cómo no, el ritmo frenético que se vive en el mundo de la alta –y no tan alta– cocina; junto con La cocina o Una buena receta (2015), son la tríada capitulina del estrés entre fogones. Si no habéis visto la serie, hacedlo ya: no os podemos explicar la química entre Allen White y Ayo Edebiri, una talentosa sous-chef que trabaja a destajo y que, por momentos, parece ser también la única al volante.

    La promesa (2023)

    Se ha catalogado a La promesa (2023) como el Downton Abbey (2010) español, pero eso es quedarse sólo con la vajilla de plata, y no son la cara cocinitas de la serie diaria que (casi) nos regala un Emmy. De entrada, podríamos decir que en La Promesa se aprende de gastronomía o de truquitos de la abuela: lo que simboliza el huevo duro en un potaje de vigilia o que hay tantas recetas de pipirrana como personas. Y también han sacado a relucir, por ejemplo, cuál es la mejor manera de recuperar la mayonesa cuando se corta.

    Son detalles que avalan un gran trabajo de documentación (Diego Sandoval, del restaurante Coque). Además, para quiénes se lo estén preguntando, en La Promesa se come de verdad. Hay una persona que cocina todos los platos que aparecen en la televisión e incluso tienen una vajilla propia con el emblema del palacio.

    Foodie Love (2019)

    De mano de los dos protagonistas de Foodie Love (2019), Laia Costa y Guillermo Pfening, la serie de Isabel Coixet nos adentra en el apasionante mundo foodie de las principales capitales del mundo Estos dos amantes de la buena cocina se conocen a través de una aplicación de citas, y deciden darse una oportunidad, porque como ellos mismos afirman “si te apasiona la cocina no puedes ser un imbécil del todo… o sí”.  

    Piensa en un Citas (2015), que además te descubre los mejores locales reales de la Ciudad Condal. Como para tomar papel y boli y apuntar. Coixet tiró de memoria y vivencias para pasearnos por los mejores lugares de Barcelona, Roma o Tokio, haciendo que al final de cada capítulo a más de une nos den ganas de ponernos a cocinar o directamente reservar en alguno de sus sets. Tan deliciosa como La cantina de medianoche.

    La cocina (2024)

    Todo un descubrimiento dentro del subgénero gastronómico. En La cocina (2024), Rooney Mara y Raúl Briones nos llevan a las catacumbas (ay, digo cocinas) del típico restaurante tourist trap ubicado en un rincón cualquiera de Nueva York y donde se sirven miles de comidas al día. En los fogones reina la ley de la selva, y la inmigración, los choques culturales, la explotación laboral y la diferencia de clases, vertebrando una relación romántica indigesta a más no poder.

    Al galope de Corre Lola, corre (1998), Alfonso Ruizpalacios consigue que casi nos salpique el sudor de los delantales y chaquetillas. Nos recordará, por la claustrofobia gastronómica, a Hierve… Se palpa un estrés en el ambiente que va in crescendo y que culmina en un crudo retrato alegórico del viejo, roído y desgastado sueño americano. Y me encanta Spenser Granese como robaescenas oficial. Auguro un fenómeno.

    Jamón, jamón (1992)

    Bigas Luna es uno de los mejores directores de la historia del cine español y Jamón, jamón (1992), la joya de la corona. Con unos jóvenes Javier Bardem, Penélope Cruz y Jordi Mollá, Bigas Luna muestra la comida como algo tan lujurioso como el sexo. En esta ocasión, para casar gastronomía y cine viajamos hasta Los Monegros, una región conocida por su aspecto desértico y su luz cegadora.

    Un intenso y castizo retrato de personajes, lleno de fuerza visual, que nos recuerda tanto a Romeo y Julieta como a Otelo (1951) –lo cual, de por sí no resulta tan contradictorio–, pero siempre bajo ese olorcillo a garbanzos que conserva la gastronomía española irreductible. La que se arraiga en el paisaje y nos define. No viajéis a la Argentina de Todo sobre el asado sin probar antes nuestros pucheros.

    Shokugeki no Soma (2015)

    Puede que este sea el anime gastronómico perfecto. Shokugeki no Soma (2015) es la mezcla ideal entre shonen y ficción sobre alta cocina. Los platos son una auténtica locura estética y las apuestas se levantan por las nubes cada vez que hay un duelo culinario. La historia sigue a Yukihira Soma, nepobaby de un chef famoso matriculado en una escuela culinaria de élite. Allí se enfrenta a rivales que son auténticos maestros en su especialidad y va creciendo como cocinero, al estilo de Dragon Ball Z (1996) pero con los tiempos apretados sobre las recetas suculentas de MasterChef (2010).

    Porque el anime no solo enseña platos espectaculares, sino que explica cómo cada elemento del plato provoca reacciones concretas en quien lo prueba y por qué. Es divertido, intenso y muy disfrutable… Eso sí, igual que con Foodie Love, mejor verlo con algo de comer cerca, porque te va a entrar un hambre brutal.

    Hierve (2021)

    Si dijimos que El oso y La cocina son estresantes, esta pequeña joya británica es para acabar respirando dentro de una bolsa de papel. Rodada de forma magistral en un único plano secuencia de 92 minutos, Hierve (2021) transcurre durante una de las noches más concurridas del año en un glamuroso y reputado restaurante londinense.

    De nuevo trae a actores de altura, pero la estrella indiscutible aquí es Stephen Graham (Adolescencia, 2025), al que aquí amamos y odiamos a partes iguales: un aclamado jefe de cocina curtido y experimentado entre los fogones, pero al que una crisis personal le tiene con el agua al cuello. Visitas inesperadas al restaurante y tensiones dentro del equipo harán que el servicio empiece a tambalearse. Os aseguro que esta peli es como probar el wasabi por primera vez: una experiencia intensa, pero os va a flipar.

    Todo sobre el asado (2016)

    Todo sobre el asado (2016) es un viaje a lo más profundo de la Argentina. El asado es una comida y un ritual: es primitivo y contemporáneo, salvaje y refinado, un arte y una ciencia. Pocos fenómenos revelan con mayor originalidad y precisión los rasgos esenciales de la identidad nacional. Y tenían que contárnoslo Gastón Duprat y Mariano Cohn, los grandes satiristas del país, a quienes ahora reconocemos por Homo Argentum (2025), pero mucho antes de ser famosos.

    Filosa, incorrecta, el vademecum de una nación reunida en torno a un bife de chorizo, un asado de tira, un vaciado o un lomo, como España se divide en dos: los de la tortilla con o sin cebolla. Para divertirse a base de pura realidad.

    La cantina de medianoche: Historias de Tokio (2016)

    Para terminar, después de todo el frenesí culinario y el desenfreno de las cocinas de El oso o La cocina, una serie tan refrescante y fácil de digerir como un sorbete de limón –¿o deberíamos decir de yuzu?– tras una comida copiosa. La cantina de medianoche: Historias de Tokio (2016) propone pura elegancia oriental, minimalista en la forma pero de gran belleza y de emoción muy sencilla pero no menos importante. Como Una familia de Tokio (2013), pero ambientada entre los cuatro fogones de una cantina.

    Este local que solo abre por las noches, acoge a los noctámbulos más solitarios y pintorescos de Tokio, que traen historias entrelazadas y un hilo conductor que suelen ser los platos preparados por “el maestro” cocinero a petición de los clientes. Costumbrista, serena, relajante y un deleite para los amantes de la gastronomía nipona. Nada que ver con Shokugeki no Soma. ¡Itadakimasu!

  • Todas las apariciones de Maul en el universo Star Wars en orden

    Todas las apariciones de Maul en el universo Star Wars en orden

    Philipp Engel

    Philipp Engel

    Editor de JustWatch

    El tráiler de la serie de animación 3D en diez episodios Star Wars: Maul - Señor de las sombras, que anuncia su lanzamiento para el 6 de abril en Disney+, ha levantado tantas expectativas que nos ha llevado a repasar todas las apariciones de este demonio rojo que se dio a conocer como el aprendiz de Darth Sidious. 

    Como siempre, te decimos dónde poder ver estas películas y series, que ordenamos por orden cronológico siguiendo el calendario de la batalla de Yavin, que es la que termina con la explosión de la Estrella de la Muerte en el mítico y fundacional Episodio I.

    ‘Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma’ (1999)’

    Darth Maul, con su rostro y cuernos de terrorífico diablo rojo, apareció cual motorista satánico que volaba en una suerte de scooter galáctico armado con un doble sable láser, en la primera película, desde el punto de vista cronológico –tiempo Star Wars, allá por el año 32 ABY (Antes de la Batalla de Yavin), en plena era de la República Galáctica–, de la saga, Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma, y daba miedito. Era tan mortífero que dio buena cuenta de un Jedi tan duro como Qui-Gon Jinn (Liam Neeson), aunque Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor) no tardó en vengar a su amigo, o eso creían los inocentes espectadores, porque, aunque ya no volvió a aparecer en la trilogía, reapareció milagrosamente en... 

    ‘Star Wars: Las Guerras Clon’ (2011)

    Star Wars: Las Guerras Clon, la serie animada George Lucas en 2008 y mayormente dirigida por Dave Filloni a lo largo de siete temporadas, reproduce las guerras que siguieron a la caída de la República y dieron comienzo a la Era Imperial, entre los años 29 y 19 ABY (Antes de la Batalla de Yavin). En este contexto Darth Maul hace su reaparición. Primero sólo es una premonición en la Bola de Cristal de la  Madre Talzin que revela a Savage Opress que su hermano sigue vivo (T3E14). Opress acabará dando con él en el planeta chatarrero de Lotho Menor, aunque más loco que Nietzsche después de abrazar al caballo, y sin piernas (T4E21). Cordura y piernas cibernéticas le serán restauradas en el siguiente episodio (T4E22), dando pie al inicio de su cruzada para vengarse de Obi-Wan Kenobi. 

    Junto a Opress, ahora su aprendiz, trata de formar un ejército (T5E1), forma la Alianza de las Sombras (T5E14), ataca Mandalore (T5E15), conquista Mandalore (T5E16), rompe con Sidious, que ha pasado a considerarlo una amenaza, y se enfrenta a Ahsoka (T7E9), que lidera las tropas de la República (T7E9), y acaba capturando-le (T7E11). Pero se declara la Orden 66, y la guerra termina a favor del Imperio (T712), allá por el 19 ABY, cuando tiene lugar Star Wars: Episodio III – La venganza de los Sith. La serie concluyó como un eficaz rellena-agujeros-negros para los más acérrimos fans del universo Star Wars. 

    ‘Star Wars: Maul –Señor de las sombras’ (2026)

    Todavía es pronto para ser rigurosos, pero todo apunta a que Star Wars: Maul -Señor de las sombras, la nueva serie de animación 3D creada por David Filoni y Matt Michnovetz, arranca más o menos como un año después del final de las Guerras Clon, cuando Maul empieza a construir su imperio criminal en un planeta todavía no controlado por el Imperio, que dirige su antiguo maestro, Darth Sidious. Son tiempos oscuros, Maul está en su salsa, creando su propio Sindicato del Crimen conocido como Crimson Dawn. 

    La aparición del Sexto Hermano en el tráiler, también permite situar la serie, al menos en su inicio, antes de su fallecimiento en el 18 ABY, retransmitido en Stars Wars: Las crónicas Jedi. La serie viene a restituir los planes originales de George Lucas, finalmente no utilizados, para la trilogía-secuela inaugurada por J.J. Abrams en la que Darth Maul tenía que haber sido el principal antagonista, cual Padrino del mundo del crimen galáctico. Siempre y cuando uno sea lo suficientemente adicto a Star Wars para una nueva serie de animación 3D, la cosa promete. La recepción del tráiler augura que esos fans no son pocos, porque Maul era uno de esos personajes que no habían sido lo suficientemente explotados. 

    ‘Han Solo: Una historia de Star Wars’ (2018)

    La denostada Han Solo: Una historia de Star Wars también tiene entre sus muchos atractivos una aparición de Darth Maul, aunque solo en un holograma, una forma de comunicación habitual en Star Wars, donde invitaba, con maneras amenazantes, a Qu’ra (Emilia Clarke) a su planeta natal, Dathomir. No era más que un cameo, pero tendía un puente para fans entre Star Wars: Las Guerras Clon y Star Wars: Rebels. La película se desarrolla entre trece y diez años antes de la Batalla de Yavin a la que Han Solo llegará con Chewbacca, al que aquí acaba de conocer en una lucha de barro. Aunque pasó a la historia como la culpable del fin de los Anthology films,  no nos cansaremos de repetir que no merece tal sambenito. Han Solo no tiene la culpa. 

    ‘Star Wars Rebels’ (2016)

    De vuelta al mundo de la animación 3D, Star Wars Rebels arranca allá por el 5 ABY, no mucho después de Han Solo: Una historia de Star Wars, y termina poco después de los acontecimientos narrados en Rogue One y Una nueva esperanza, con el triunfo de la rebelión contra el Imperio. Un Darth Maul ya envejecido, que sobrevive en las ruinas de Malachor (T2E21), acaba uniéndose a los Jedi para luchar contra los Inquisidores (T2E22), y recupera el holocrón que, teóricamente, le permitirá derrotar a los Sith (T3E3), para acabar convirtiéndose en la pesadilla que persigue a Ezra Bridger (T3E11), protagonista de la serie, a través de la Galaxia, hasta que, finalmente, vuelve a encontrar la muerte (T3E20), por segunda vez, a manos de su archi-enemigo Obi-Wan Kenobi.

  • Qué fue de la familia de ‘Aída’ hasta ‘Aída y vuelta’

    Qué fue de la familia de ‘Aída’ hasta ‘Aída y vuelta’

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Cuando los seleccionaron para Aída (2005), sus protagonistas no imaginaban que ese trabajo les cambiaría para siempre… Y mucho menos que dos décadas después darían una segunda vida a la comedia que nos acompañó durante toda la crisis, hasta 2014. Paco León, el mítico Luisma, se ha puesto al frente de Aída y vuelta (2026), una película que no concibe como un revival nostálgico, sino todo lo contrario.

    Dice que el resultado, que llega hoy a cines, es “el último capítulo que nunca pasó”, el rodaje ficcional de un episodio de la serie en donde los problemas de los actores y de sus personajes se entrelazan. Esta, hay que verla. Pero antes, y para dirimir algo mejor al actor de su disfraz, querrás repasar qué ha sido del reparto original de Aída…

    Nota antes de arrancar: Ana Polvorosa, que interpretó a “La Lore” en la serie, anunció que se ausentaría del proyecto, con el que no comulgaba –según el propio Paco León– por “no entenderlo bien”. Ahí les dejamos, con sus líos. De momento: echa un vistazo a las carreras de sus protagonistas, que aquí resumimos (y mucho, en el caso de Carmen Machi o Paco León).

    Carmen Machi, Aída

    Tras consolidarse en Aída como una de las grandes actrices cómicas del país, Carmen Machi participó en éxitos taquilleros como Ocho apellidos vascos (2014) y probó suerte en el drama, con La puerta abierta (2016) o La voluntaria (2022), esta última mucho a reivindicar totalmente.

    En televisión, ha participado en el jolgorio carcelero Vis a vis (2015), nos ha pasado los impuestos en Celeste (2024) y ha disparado escopetazos en Furia (2025). Oh, y en anuncios de yogur ;) En teatro ha mantenido una presencia constante con montajes de prestigio. En fin, es la actriz más importante y polifacética de este reparto.

    Mariano Peña, Mauricio

    Después de Aída, el propietario del bar Reinols continuó ligado principalmente a la teleficción de comedia. Participó en diez capítulos de Los Serrano (2003) y ha tenido pequeños papeles en todo tipo de series costumbristas, desde Allí abajo (2015) a La canción (2025), aunque nunca con tanta popularidad como en la de Telecinco. En teatro también ha seguido activo, con comedias de éxito y giras nacionales…

    A excepción de la saga Fuga de cerebros (2009), otra esencial de nuestro imaginario risueño, en el cine ha tenido un papel más bien secundario. Le reconocimos, eso sí, con una sonrisa burlona en la fantástica Mariliendre (2025).

    Pepe Viyuela, Chema

    El tiendero de Esperanza Sud no es sólo el mítico coprotagonista despeluchado de La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003), aunque por ello le conocemos las dos Españas. 

    Antes se había sacado punta en El milagro de P. Tinto (1998), el debut de Javier Fesser –el director de la saga sobre los personajes de Ibáñez–, y volvería a jugar la carta del dúo cómico junto a ¡José Mota! en la no tan conocida García y García (2021). En teatro ha consolidado su reputación como payaso, igual que Oriol Pla. En televisión participó en culebrones como Velvet (2014) y Amar es para siempre (2013), pero yo me quedo con su rol de aristócrata en la genial La vida breve (2025).

    Miren Ibarguren, Soraya

    Tras darse a conocer en Aída, Miren Ibarguren se consolidó como una de las actrices más populares de la comedia televisiva. Encadenó éxitos en series como La que se avecina (donde conoció a su actual pareja, Alberto Caballero), y en miniseries como Anclados (2015).

    En cine se unió a las filas de la Guardia Civil por Operación Camarón (2021), aunque lo suyo ha sido la televisión. Hasta hoy, encontramos a la madre de Aidita en thrillers de alto estándar como Todos mienten (2022), Los sin nombre (2025) o El refugio atómico (2025), en una de las carreras más inagotables de esta lista, siempre con permiso de Paco León y de Carmen Machi.

    Eduardo Casanova, Fidel

    Quien no reconozca el tono rosa-chicle-enfermo idiosincrático del cine de Eduardo Casanova, es que no vive en España. Porque Casanova, el enfant terrible y más arrebatado de los nuevos cineastas nacionales se ha labrado un sitio de joven prodigio a director de renombre: en La Piedad (2023) reunió todos los cuentos de su imaginario fantástico (la mujer con la boca-ano, Ángela Molina vestida de novia…) y en Silencio (2025) ha urdido un cuento de vampiras con el sida por enorme elefante en la habitación.

    Como actor, sí, ha seguido trabajando en Élite (2018) o Arde Madrid (2018), pero ved sus películas, anda.

    Melani Olivares, Paz

    Antes de Aída, Olivares tuvo sus pinitos en las series pop con Más que amigos (1997), aunque si ves tele, a Paz hoy la tendrás presente por La embajada (2016), por la versión catalana de Modern Family –Bienvenidos a la familia (2018)– o incluso por MasterChef Celebrity España (2016), aunque lo suyo no fuera la alta cocina.

    Pero en grandes dramas del país y junto al querido Paco León, trabajó en las dos temporadas de La peste (2018), una serie que siempre reivindico como la gran producción que nuestra industria no se atrevió a continuar. En el nutrido campo del thriller nacional, robó escenas a José Coronado a lo largo de las dos temporadas de Bajo sospecha (2015).

    Marisol Ayuso, doña Eugenia

    Representante capital de lo pop en el tardofranquismo. Arrancó su carrera en los sesenta como bailarina y hasta finales de los setenta se dedica sobre todo al teatro, tanto en papeles de vedette como en comedia, realizando textos de Miguel Mihura y Alfonso Paso. Compagina esta actividad con incursiones cinematográficas, destacando su labor en la demasiado olvidada Objetivo: BI-KI-NI (1968), junto a Gracita Morales y José Luis López Vázquez.

    Ya en los ochenta se centra en el teatro junto a las grandes Pilar Bardem, Amparo Baró y Lina Morgan. Con ella, dos series de comedia más: Celeste... no es un color (1993) y ¿Se puede? de 1994. Pero claro: la fama le llega a través de la televisión, en Aída. Tras la cancelación de la serie, reconquista los escenarios… Y haciendo teatro se encuentra hoy mismo.

    Paco León, Luisma

    Paco León ha consolidado una sólida carrera en cine, televisión y dirección. En las salas ha destacado por comedias de éxito como Dieta mediterránea (2009), Tres bodas de más (2013) o Toc Toc (2017). Debuta como director y guionista con Carmina o revienta (2012), nominada al Goya, y afianza su prestigio con Carmina y amén (2014, otra vez con su madre y hermana, María León) y Kiki, el amor se hace (2016).

    En televisión sobresale dirigiendo Rainbow (2022) y como actor en La peste y especialmente con Arde Madrid, que tampoco nos atrevimos a continuar. También participó en La casa de las flores (2018) para Netflix, en el papel de una mujer trans. En los últimos años ha estrenado comedias solventes del estilo de Mamá o papá (2021) o Sin instrucciones (2024), ambas bastante monas.

  • God of War ya tiene a su Kratos: 10 películas y series para conocer a Ryan Hurst

    God of War ya tiene a su Kratos: 10 películas y series para conocer a Ryan Hurst

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Para quienes no conozcan God of War, hablamos de una de las franquicias de videojuegos más influyentes de las últimas décadas. Nació como una saga de acción espectacular, pero con el paso de los años se fue transformando en algo mucho más ambicioso a nivel narrativo. Tarde o temprano, era lógico que este universo diera el salto a la televisión.

    Desde el reinicio de 2018, Kratos dejó de ser solo un dios furioso para convertirse en un personaje mucho más complejo: un padre cansado, marcado por la culpa y por una violencia que intenta dejar atrás. Por eso, cuando se anunció su adaptación televisiva, la gran pregunta no era el formato, sino quién sería capaz de sostener un personaje tan físico como emocional.

    La elección de Ryan Hurst como Kratos para la serie de Amazon Prime Video puede sorprender de entrada, pero cuanto más se repasa su trayectoria, más sentido tiene. De ahí nace este artículo. Aquí encontrarás una guía para saber dónde ver en streaming sus películas y series más destacadas. 

    Remember the titans (2000)

    Uno de los primeros papeles de Ryan Hurst fue junto a Denzel Washington dentro de una película que muchos recordamos con cariño. Remember the Titans es un drama deportivo sobre un equipo de fútbol americano que debe aprender a convivir en plena integración racial. Hurst interpreta a uno de los jugadores, y aunque no tiene un gran protagonismo, nos permite descubrir su performance antes de que su carrera se inclinara hacia personajes mucho más rígidos y violentos.  Además es una buena película de por si, es honesta, emotiva y entretenida.  

    We were soldiers (2002)

    En 2002 Hurst tuvo la oportunidad de lucirse en un papel más serio y físico dentro de un 

    clásico moderno del cine bélico. We Were Soldiers recrea una de las primeras grandes batallas de la Guerra de Vietnam y pone el foco en el sacrificio y la camaradería de los soldados.

    El papel de Ryan está muy bien, es un soldado más atrapado en una maquinaria de violencia que aún no comprende del todo. Como película de guerra es recomendable, ya que logra de manera realista y sutil retratar el deber, la pérdida y la brutalidad del conflicto. 

    The Ladykillers (2004)

    Este es probablemente uno de los proyectos más extraños de su filmografía, pero aunque sea una rareza le dio una chance que pocos actores secundarios tienen: ser parte de una película de los hermanos Coen. The Ladykillers es una comedia negra con personajes excéntricos y humor absurdo. Aunque aquí aún no puede demostrar su rango actoral, compartir pantalla con actores como Tom Hanks es todo un logro en la industria cinematográfica. La recomiendo sobre todo a quienes disfrutan del cine de los Coen y quieran descubrir una faceta menos conocida y más graciosa de Hurst antes de que se asentara en papeles más oscuros.

    Sons of anarchy (2008)

    Este fue sin duda el papel que marcó su carrera para siempre. En 54 episodios de Sons of Anarchy, Hurst interpreta a Opie, uno de los personajes más trágicos del show. La historia gira en torno a un club de motoqueros regidos por la lealtad y envueltos constantemente en violencia y traiciones.  Opie en la serie encarna el costo emocional de ese estilo de vida, a lo que Hurst logra aportar sin esfuerzo una gran dosis de humanidad y cruda realidad. La recomiendo porque es una de las grandes ficciones televisivas de su época y porque aquí ya se ve claramente al actor capaz de cargar con un personaje roto, algo clave para ponerse en la piel de Kratos.

    The Walking Dead (2010)

    Este es otro de sus papeles más populares, y nada menos que en una de las mejores series de la actualidad. En The Walking Dead, Hurst se transforma en Beta, una figura casi mitológica dentro del apocalipsis zombie. Su personaje es silencioso y brutal, imponiéndose desde la presencia física como una fuerza imparable. Su participación interpretando a Beta fue solo de 20 episodios, pero así y todo logró transmitir en él una tristeza profunda, lo cual siento que se alinea muy bien con el espíritu salvaje y primitivo de Kratos. Recomiendo esta etapa de la serie porque demuestra que Hurst puede ser intimidante incluso sin tener grandes discursos.

    Bates motel (2013)

    Esta serie, precuela moderna de Psicosis, considero que no tuvo tanto reconocimiento como merecía y aunque Ryan aparece en solo 15 episodios, vale la pena darle una oportunidad. Bates Motel se centra en la relación entre Norman Bates y su madre, y Hurst interpreta a un personaje inquietante dentro de un entorno ya de por sí perturbador. Me gusta este papel porque demuestra su capacidad para incomodar sin exagerar, jugando con la tensión y la ambigüedad. El show es ideal para quienes disfrutan de series como Castle Rock, pero si lo tuyo no es el thriller psicológico, tal vez no sea la mejor opción de su filmografía. 

    Outsiders (2016)

    Este es, probablemente, uno de los papeles de su filmografía que más se acerca al espíritu de Kratos. Outsiders sigue a una comunidad aislada que vive al margen de la sociedad moderna, gobernada por sus propias normas y códigos. Ryan Hurst interpreta a su líder, un hombre definido por la tradición, la fuerza y una violencia heredada que parece imposible de romper. La serie pasó injustamente desapercibida en su momento, a pesar de tener una premisa potente y un mundo muy bien construido. Aun así, su trabajo aquí merece claramente una oportunidad. Es ideal para ver a Hurst en la piel de un guerrero fuera de su tiempo, muy cercano a lo que podemos esperar del universo de God of War.

    S.W.A.T (2017)

    En 2017, Ryan Hurst se incorporó durante unos pocos episodios a S.W.A.T., una serie de acción muy clásica centrada en una unidad de operaciones especiales de la policía. Aquí interpreta al hermano de uno de los agentes, un personaje que funciona más como apoyo narrativo que como motor de la historia. No es, ni mucho menos, una de sus actuaciones más memorables, pero resulta interesante como contraste dentro de su carrera. S.W.A.T. es una ficción típica de ritmo rápido y estructura muy televisiva, y Hurst encaja en ella sin problemas. 

    Desperation Road (2023)

    Llegados a este punto, ya queda claro que Ryan Hurst suele moverse en terrenos dramáticos, violentos y algo ásperos, y Desperation Road no es la excepción. En este drama criminal interpreta a un hombre cansado, marcado por un pasado del que no consigue escapar, dentro de una historia donde nadie sale realmente bien parado. Es una película pequeña, de bajo presupuesto, pero sorprendentemente atrapante. Me parece interesante porque conecta muy bien con el tipo de figuras que Hurst suele encarnar (y con el perfil más reciente de Kratos): hombres duros por fuera, profundamente rotos por dentro. Solo por su reparto, que incluye a Mel Gibson y Garrett Hedlund, ya merece una oportunidad.

    The Abandons (2025)

    Cerrar con un western tal vez no tiene todo el sentido pero es una de sus obras más recientes y populares. The Abandons es una serie que explora la supervivencia y la violencia en un entorno hostil, y Hurst ya vimos que encaja de forma natural en este tipo de relatos. Su personaje se mueve entre la dureza y la moral ambigua, algo que siempre le sale bien. Me parece un título clave porque demuestra cómo su presencia gana peso en escenarios de época. Si buscas un western en formato serie estilo Godless, The Abandons es una buena opción y te ayudará a imaginarlo dando el salto definitivo a un personaje mítico como Kratos.

  • ¿Dónde has visto a los actores de ‘Más que rivales’ antes?

    ¿Dónde has visto a los actores de ‘Más que rivales’ antes?

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Más que rivales no solo funciona como un drama deportivo y emocional, sino también como un escaparate de un reparto muy sólido y diverso, en el que conviven jóvenes promesas con veteranos intérpretes de gran recorrido televisivo. Puede que algunos rostros te resulten familiares y no sepas con exactitud por qué: la mayoría de ellos ya han pasado por series de prestigio, películas independientes o ficciones de culto antes de aterrizar en la ficción canadiense.

    En esta guía repasamos dónde has visto antes a los protagonistas de Más que rivales, qué tipo de personajes solían interpretar y cómo se relacionan —por similitud o contraste— con los roles que encarnan en la serie.

    Hudson Williams (Shane Hollander)

    Hudson Williams pertenece a esa generación de actores jóvenes que han ido construyendo su carrera a base de apariciones muy medidas en televisión. Antes de Más que rivales, lo vimos en series como Anatomía de Grey y NCIS, donde interpretó personajes secundarios marcados por la vulnerabilidad y el conflicto interno. Eran papeles breves, pero suficientes para mostrar una capacidad notable para transmitir tensión emocional con pocos gestos.

    El personaje de Shane Hollander supone un salto claro respecto a esos trabajos anteriores. Aquí Williams tiene espacio para desarrollar un arco complejo, lleno de contradicciones, rabia contenida y ambición deportiva. 

    A diferencia de sus roles previos —más pasivos o reactivos— Shane es un personaje activo, que toma decisiones y arrastra consecuencias. El cambio de escala le sienta bien: conserva la intensidad emocional que ya mostraba, pero ahora la canaliza en un registro más físico y competitivo. Es, sin duda, su papel más exigente y completo hasta la fecha.

    Connor Storrie (Ilya Rozanov)

    Connor Storrie es uno de esos rostros que muchos espectadores reconocen sin ubicar del todo. Antes apareció en la miniserie Pequeñas cosas hermosas y cuenta con apariciones en films como Joker: Folie à Deux o April X, entre otros.

    El personaje de Ilya Rozanov le permite romper parcialmente con el molde de chico bueno. Aunque mantiene cierta frialdad intelectual, el personaje es mucho más opaco, disciplinado y hermético a nivel emocional. 

    Frente a la ligereza de sus trabajos anteriores, aquí Storrie apuesta por la contención extrema y el silencio como herramienta dramática. El contraste funciona: donde antes había cercanía, ahora hay distancia; donde antes había humor, ahora hay tensión. Es una evolución lógica que demuestra que puede sostener personajes más duros sin perder credibilidad.

    François Arnaud (Scott Hunter)

    François Arnaud es, probablemente, el nombre más reconocible del reparto de Más que rivales. Su carrera incluye títulos como Los Borgia, Blindspot y Midnight, Texas, donde ha interpretado desde nobles renacentistas hasta villanos carismáticos y antihéroes magnéticos. Su presencia siempre ha estado asociada a personajes intensos, seductores y complejos a nivel emocional.

    Scott Hunter encaja bastante bien en esa tradición, aunque con matices. A diferencia de los excesos melodramáticos de Los Borgia o la acción estilizada de Blindspot, aquí Arnaud baja el tono y opta por una interpretación más terrenal y contenida. 

    Scott no necesita imponerse por carisma puro, sino por autoridad emocional y experiencia. Comparado con sus papeles más extremos, este resulta más sobrio, pero también más humano. Es un Arnaud menos grandilocuente y más introspectivo, lo que añade una capa interesante a su filmografía.

    Christina Chang (Yuna Hollander, madre de Shane)

    Christina Chang es un rostro habitual de la televisión de calidad. Muchos la reconocerán por The Good Doctor, donde interpretó a la doctora Audrey Lim, un personaje marcado por el liderazgo, la profesionalidad y una fortaleza emocional admirable. También ha pasado por series como Nashville y Rizzoli & Isles, casi siempre en roles de autoridad.

    Yuna Hollander comparte esa solidez, pero desde un lugar más íntimo. A diferencia de sus personajes médicos o institucionales, aquí Chang trabaja con emociones más personales y familiares. Yuna no lidera desde un cargo, sino desde la experiencia vital. El cambio es sutil pero significativo: mantiene su elegancia interpretativa, pero la pone al servicio de un drama más doméstico. 

    Comparada con Audrey Lim, Yuna es menos rígida y más vulnerable, lo que demuestra la versatilidad de Chang para moverse fuera del arquetipo de mujer fuerte institucional.

    Dylan Walsh (David Hollander, padre de Shane)

    Hablar de Dylan Walsh es hablar de televisión en mayúsculas. Su papel en A golpe de bisturí lo convirtió en una figura icónica del drama televisivo de los 2000, interpretando a personajes carismáticos, ambiguos en lo moral e intensos en lo emocional. De manera más reciente, lo hemos visto en Superman y Lois, en un registro más contenido pero también autoritario.

    Su papel como David Hollander parece dialogar de forma directa con esos antecedentes. Tiene la presencia de sus personajes clásicos, pero sin el cinismo ni el exceso de A golpe de bisturí. Aquí Walsh interpreta a un hombre marcado por las decisiones del pasado, más reflexivo y cansado. 

    Es interesante ver cómo suaviza su habitual intensidad para construir un personaje más realista y vulnerable. No es su papel más explosivo, pero sí uno de los más humanos, y eso le da un peso especial dentro de la serie.

    Ksenia Daniela Kharlamova (Svetlana Vetrova)

    Ksenia Daniela Kharlamova es una de las incorporaciones más intrigantes del reparto. Antes de Más que rivales, su trayectoria se había desarrollado sobre todo en producciones independientes y proyectos internacionales de bajo perfil, donde solía interpretar personajes enigmáticos y desplazados a nivel cultural.

    Svetlana Vetrova parece condensar todas esas experiencias previas. Es un personaje construido desde la distancia emocional, el silencio y la observación constante. A diferencia de otros roles más episódicos que había interpretado, aquí Kharlamova tiene la oportunidad de desarrollar un arco más sostenido. 

    Su actuación es minimalista, pero efectiva: cada gesto cuenta. Comparada con sus trabajos anteriores, Svetlana es más compleja y mejor escrita, lo que permite que su presencia crezca capítulo a capítulo de forma orgánica.

    Sophie Nélisse (Rose Landry)

    Sophie Nélisse es una actriz con una filmografía bastante sólida. Muchos la descubrieron en La ladrona de libros, y más recientemente ha brillado en Yellowjackets, donde interpreta a una joven marcada por el trauma y la supervivencia extrema. Su especialidad ha sido siempre el drama intenso y psicológico.

    Rose Landry, sin embargo, le exige otro tipo de energía. Aunque sigue habiendo conflicto emocional, el personaje es más luminoso y menos oscuro que sus trabajos recientes. 

    Comparada con la brutalidad emocional de Yellowjackets, aquí Nélisse ofrece una interpretación más equilibrada, casi esperanzadora. Es interesante verla en un registro menos extremo, demostrando que no necesita el sufrimiento constante para resultar magnética. Rose es, en muchos sentidos, una versión más serena de los personajes que la hicieron famosa.

    Callan Potter (Hayden Pike, mejor amigo de Shane)

    Callan Potter es conocido sobre todo por su trabajo en series juveniles como The Other Kingdom, donde interpretaba personajes optimistas, algo ingenuos y muy físicos. Su perfil estaba muy asociado al entretenimiento ligero y familiar.

    Hayden Pike rompe con esa imagen previa. En Más que rivales, Potter interpreta a un personaje más áspero, competitivo y complejo en lo emocional. El contraste es notable: donde antes había ingenuidad, ahora hay ambición y frustración. 

    Aunque mantiene cierta energía juvenil, el tono es mucho más adulto. Este papel demuestra que Potter puede evolucionar más allá del arquetipo juvenil y asumir registros dramáticos más exigentes sin perder naturalidad.

    Franco Lo Presti (Cliff Marleau)

    Franco Lo Presti ha construido una carrera sólida en la televisión canadiense, con apariciones en series como Bad Blood. Suele interpretar personajes secundarios intensos, muchas veces vinculados al crimen o a entornos hostiles.

    Su interpretación como Cliff Marleau se sitúa en una línea similar, pero con una mayor profundidad emocional. A diferencia de sus roles más oscuros y violentos, aquí Lo Presti humaniza al personaje, mostrando sus contradicciones internas. 

    Es menos intimidante y más trágico. Comparado con sus trabajos anteriores, este rol le permite explorar la vulnerabilidad sin abandonar del todo la dureza que lo caracteriza. Un equilibrio interesante que enriquece su trayectoria.

    Kamilla Kowal (Jackie Pike)

    Kamilla Kowal es muy conocida por Letterkenny, donde ha interpretado personajes fuertes, directos y con una personalidad muy marcada. En este caso, su presencia destacaba por la mezcla de dureza y sarcasmo.

    Su interpretación como Jackie Pike comparte parte de esa energía, pero desde un lugar más emocional. Aquí Kowal suaviza el cinismo y apuesta por una interpretación más empática. A diferencia de sus personajes más sarcásticos, Jackie es frontal y honesta en lo emocional. 

    El cambio no es radical, pero sí significativo: demuestra que Kowal puede matizar su intensidad habitual y adaptarla a un drama más contenido. Es un papel que consolida su versatilidad y la confirma como uno de los grandes aciertos del casting.

    Por cierto, si te gustan este tipo de historias románticas y deportivas, te recomendamos leer nuestra guía Más que rivales y otras 9 series donde la rivalidad aviva el romance.

  • Send Help y las 9 mejores películas de Sam Raimi

    Send Help y las 9 mejores películas de Sam Raimi

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Llega a los cines la nueva vuelta de Sam Raimi al género que le vio nacer. Send Help aparece con la promesa de reconectar al director con el terror desatado y gamberro que le convirtió en leyenda, alejándose temporalmente de los superhéroes para volver a jugar con sangre, cámaras enloquecidas y su humor negro marca de la casa.

    Desde sus inicios de guerrilla cinematográfica en los bosques de Tennessee hasta blockbusters multimillonarios pasando por westerns, Raimi ha demostrado ser uno de los cineastas más versátiles y reconocibles de su generación. Repasamos sus diez trabajos esenciales en las plataformas de streaming, una mirada a cuatro décadas de cine que va de peor a mejor, aunque “peor” no se pueda a aplicar a ninguna de sus maravillas.

    10. Rápida y mortal (1995)

    Raimi pasó por su filtro el western con su cámara acelerada y violencia cartoon, creando un duelo a muerte donde Sharon Stone, como Clint Eastwood en Sin Perdón, busca venganza contra Gene Hackman. Excesiva, camp y consciente de sí misma, los puristas del género pueden rechazar su diversión descerebrada, el resto disfrutamos de sus muertes exageradas y duelos coreografiados.

    Rápida y mortal está cerca del spaghetti western de Sergio Leone, pero desde una óptica de videoclip MTV, como Darkman, demuestra que Raimi siempre ha tenido querencia por los géneros clásicos estadounidenses, aunque nunca ha podido evitar dinamitarlos desde dentro con su estética hiperactiva.

    9. Spider-Man (2002)

    La película que demostró que los superhéroes podían funcionar en el cine del siglo XXI sin ironía ni vergüenza. Raimi capturó la esencia del Peter Parker de los cómics de Steve Dikto—un chaval torpe, bondadoso y con complejo de culpa—y construyó un blockbuster que equilibraba acción espectacular con momentos emocionantes. Tobey Maguire era perfecto para el Spidey más vulnerable y humano, distinto del listillo de versiones posteriores, mientras que Willem Dafoe creaba un gran Duende Verde.

    Lo que hace que no esté a la altura de Spider-Man 2 es que todavía estaba encontrando el tono y su final es un tanto anticlimático, con el traje del duende que no ha envejecido especialmente bien. Como X-Men de Bryan Singer, Spider-Man sentó las bases de lo que vendría después, aunque hoy resulte incluso vanguardista comparada con la saturación de Marvel plano que llegaría.

    8. Doctor Strange en el multiverso de la locura (2022)

    Marvel Studios también confió a Raimi las llaves de su universo cinematográfico 20 años después de revolucionar las adaptaciones de cómic, y el director aprovechó la ocasión para colar la película con más terror de la franquicia. Wanda Maximoff se convierte en una villana aterradora, mientras Strange lidia con sus propios demonios, con secuencias de posesión, cadáveres andantes y una batalla musical que demuestra que, incluso dentro de las restricciones del estudio, Raimi no puede evitar ser Raimi.

    A diferencia de Spider-Man, en la que era la versión pulida de un Raimi visualmente a tope, Doctor Strange en el multiverso de la locura mantiene parte de sus raíces de terror pero pierde fuerza visual. Aunque ver a La Bruja Escarlata masacrando a los Illuminati es casi un slasher disfrazado, más cercano a Terroríficamente muertos que a Los Vengadores.

    7. Send Help (2025)

    Raimi vuelve después de tres años al thriller de terror con esta propuesta alocada que rompe el subgénero de náufragos convirtiendo un viaje de negocios en una lucha por la supervivencia con una Rachel McAdams soberbia. Pronto empiezan los desvaríos gore, visiones zombies y el estilo desnortado del mejor Raimi.

    A diferencia de Posesión infernal, que es puro músculo y tripas sin pretensiones, Send Help juega con el suspense psicológico y la perversidad en pequeños detalles, un poco una versión de Robinsón Crusoe por la vía Misery. Para los puristas del Raimi más salvaje puede resultar algo contenida, pero es una puerta de entrada perfecta para quienes descubran ahora su filmografía.

    6. Darkman (1990)

    Antes de que le dieran superhéroes ya existentes, Raimi se inventó el suyo propio. Un científico desfigurado que puede cambiar de rostro busca venganza contra los mafiosos que destruyeron su vida. Una mezcla de noir, horror corporal y tragedia gótica que funciona como un El Fantasma de la ópera moderno y con esteroides, con Liam Neeson prefigurando su futuro en el cine de venganzas.

    Lo que relaciona dos películas tan distintas como Darkman y Rápida y mortal es que Raimi demuestra que es capaz de llevar a su terreno cualquier género. En vez de cowboys tenemos mafiosos, sí, pero las mismas transiciones alucinadas y planos imposibles con grúa artesanal, aunque aquí sí tenemos maquillajes retorcidos de Kevin Yagher. Una visión del cine de superhéroes alternativa, para curiosos que quieran saber cómo Raimi habría hecho Batman si le hubieran dejado.

    5. Arrástrame al infierno (2009)

    El primer regreso triunfal de Raimi al terror tras la trilogía de Spider-Man, una maldición gitana que persigue a una ejecutiva de banco ambiciosa que rechazó una hipoteca a la persona equivocada. Alison Lohman se convierte en la sustituta de Bruce Campbell siendo torturada de todas las formas imaginables—vómitos, bichos, cadáveres putrefactos— que caben en una cinta de clasificación PG-13.

    Arrástrame al infierno es hermana espiritual de Posesión infernal pero con más subtexto sobre capitalismo y culpa, sobre cómo decisiones aparentemente insignificantes pueden arruinar vidas, pero nunca deja de ser tan sádica y divertida, una especie de versión loquísima de Maleficio de Stephen King que demuestra que Raimi nunca ha vendido su alma al diablo de Hollywood, aunque su protagonista no corran la misma suerte.

    4. El ejército de las tinieblas (1992)

    Ash Williams viaja al medievo con su motosierra y su escopeta para enfrentarse a un ejército de muertos vivientes en la secuela/remake/reinvención más gamberra de la trilogía Evil Dead. Raimi cambia de nuevo de registro, matizando el terror de las anteriores con trazas de comedia de aventuras a lo Monty Python y con efectos estilo Ray Harryhausen. Bruce Campbell no deja de soltar frases inmortales —"¿Este es mi palo de fuego!"— lucha contra versiones miniatura de sí mismo en la entrega que metió a muchos en la saga.

    Y es que El ejército de las tinieblas es la más accesible de la trilogía, con menos gore explícito que Terroríficamente muertos, pero con muchos monstruos de subgénero de fantasía,, acercándose mucho a algo como Gran golpe en la pequeña China. Los esqueletos animados con stop-motion tienen un encanto artesanal que sigue funcionando a día de hoy, una secuela magistral.

    3. Posesión infernal (1981)

    La ópera prima punk que lanzó su carrera sigue siendo digna de admiración, pues con el presupuesto de un bocata y una cámara atada a una tabla de madera logró impresionar al mismísimo Stephen King. Puro ingenio de estudiante de cine que lograba sus efectos especiales improvisados con lentes de contacto, leche podrida y litros de sangre falsa casera.

    Lo que convierte Posesión infernal en algo más perturbador que El ejército de las tinieblas es la reducción del humor, con escenas controvertidas como la violación arbórea y desmembramientos que escandalizaron en su momento. La cámara subjetiva demoníaca persiguiendo a los protagonistas es una marca copiada hasta la saciedad por medio cine de terror moderno, demostrando que, como el Proyecto Bruja de Blair, tres amigos con cámara en el bosque pueden hacer un hito generacional con talento y buenas ideas.

    2. Spider-Man 2 (2004)

    La secuela perfecta, y puede que la mejor película de superhéroes hasta la fecha. Peter Parker pierde sus poderes mientras lidia con trabajos precarios, una vida amorosa desastrosa y un Doctor Octopus que roba escenas con sus tentáculos mecánicos y un Alfred Molina sublime. Raimi tampoco olvida su estilo y la frenética secuencia de la operación podría ser perfectamente de alguna entrega de Posesión Infernal.

    La batalla en el tren sigue siendo una de las grandes secuencias de acción del género y, además, Spider-Man 2 sabe alternar cada escena de acción con avances en el arco de Peter sin que los diálogos queden como islotes. Es la rara película de superhéroes que podía ser adulta sin perder el sentido de la maravilla que nos atrajo a los tebeos, un poco con el equilibrio tan fino que logró Logan para el famoso mutante.

    1. Terroríficamente muertos (1987)

    La gran obra maestra del estilo Raimi, quien básicamente cogió Posesión infernal y la rehízo con más presupuesto, sangre y comedia. 84 minutos de genialidad cinematográfica con zombies decapitados que bailan, manos poseídas con vida propia, animales disecados que ríen macabramente y una prótesis de motosierra sobre un Bruce Campbell que da una masterclass de comedia física.

    Tiene todo lo que hace a Raimi reconocible: la técnica frenética del objetivo, gore creativo, humor negro, y una energía caótica que hace que cada fotograma parezca a punto de explotar. Quien la disfruta sabe que es la mejor compañera de Braindead de Peter Jackson, definiendo todo el splatstick y la comedia de horror posterior. Número uno indiscutible porque nunca nadie ha conseguido replicar su magia, aunque la serie Ash vs Evil Dead anduvo cerca.

  • Las películas indie de terror más prometedoras de 2026

    Las películas indie de terror más prometedoras de 2026

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    El terror independiente vive un momento de efervescencia, en que experimentar y tomar riesgos no resulta incompatible con el reconocimiento o la taquilla. Cuéntame, ¿qué eran Smile (2022) o Good Boy (2025), dos grandísimos éxitos de público y de crítica de los últimos años, sino ideas locas que sólo se hicieron porque costaban poco dinero?

    Aquí repasamos, de la mano del ranking anual de IndieWire sobre el terror que está por estrenarse, cuáles son las películas independientes que tienes que descubrir este 2026… Antes de que sean fenómenos globales. Antes de empezar: por un lado, considero indie producciones de bajo presupuesto y hechas fuera de los engranajes de los estudios.

    Por ejemplo, Dooba Dooba (2026) lleva semanas generando runrún en redes con una mezcla entre la oblicuidad de la cámara de Skinamarink: El Despertar Del Mal (2023) y un villano que tararea exactamente como Nicolas Cage en Longlegs: Coleccionista De Almas (2024).

    Pero en la lista también figuran películas de estudio que llevan en su premisa un auténtico riesgo formal. Por ende, las Backrooms de Kane Persons (2026) están producidas por A24 y parten de un fenómeno internacional, pero atengámonos a la cara que mi madre pondría si le cuento qué es una backroom y, en general, a lo extraño de hacer una película sobre ellas.

    Venga: ¿te animas a entrar al túnel de la bruja de las películas de culto del futuro?

    Honey Bunch (2025)

    Recordando la asepsia inquietante y el terror clínico de La cura siniestra (2017) de Gore Verbinski, pero arraigada en el infierno verde y exuberante de los bosques de Ontario, Honey Bunch (2025) es un thriller matrimonial que se agria progresivamente hasta convertirse en un oscuro cuento de hadas.

    Dirigida por Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli, esta producción canadiense (destinada al catálogo de Shudder) está protagonizada por Grace Glowicki y Ben Petrie como una pareja que quizá no lucha en el mismo bando mientras intenta enfrentarse a una devastadora pérdida de memoria. Espero que sea tan desesperanzadora y divertida como Together: Juntos hasta la muerte (2025). De momento, rima genial con el viaje de Adam Scott en Hokum.

    Dolly (2026)

    Descrita como “una pesadilla grotesca y hermosa en los bosques” por las gentes de IndieWire, Dolly (2026) marca un triple salto (mortal) del director Rod Blackhurst desde la piscina suburbana encantada de La piscina (2024) hacia un atípico creature feature envuelto en sangre, porcelana y una sensibilidad retorcida.

    Como si M3GAN (2022) encontrara al bicho de La mujer y el monstruo (1954), este título de Shudder se centra en una joven secuestrada por una monstruo que desea criarla como si fuera su propia hija, dando lugar a una dinámica tan perversa como inquietantemente tierna. Además, esta cinta que vimos en Sitges señala el inicio de lo que su director ha definido como “un universo expansivo” cargado de posibilidades (siniestras).

    Undertone (2026)

    Undertone (2026) lleva generando revuelo mediático desde su estreno en Sundance, y lleva el sello de calidad de A24. Ian Tuason escribe y dirige esta historia sobre una podcaster (Nina Kiri) que comienza a ser aterrorizada por mensajes anónimos misteriosos.

    La película fue elogiada en Fantasia Fest el año pasado por su atmósfera claustrofóbica, donde Kiri es la única persona mostrada en pantalla pero el ambiente se carga con mal rollo venido desde todos los frentes. A24, conocida por detectar nuevas voces del terror, ya lanzó a los hermanos Philippou (Háblame, 2023) y Robert Eggers (La bruja, 2015), así que Tuason –o Curry Baker, con Obsession– podría ser el/los siguiente(s).

    Hokum (2026)

    Ya considerada como una de las películas más terroríficas del año, el gran estreno de horror de Neon para esta primavera presenta un tráiler capaz de exprimir hasta la última gota de tu ansiedad. No sorprende, y menos viniendo del reconocido maestro del susto Damian McCarthy, cineasta casi mágico detrás de la reciente sensación Medium (2024) y de la joya infrarreconocida de Advertencia (2021).

    Y Adam Scott es mucho más que Separación (2022). En su próximo cuento oscuro, Hokum (2026), el actor interpreta a un escritor que viaja a Irlanda en pleno duelo y allí se encuentra con una presencia fantasmal y los rumores inquietantes de una bruja. Lo mejor de lo mejor del folk horror más psicológico.

    Obsession (2026)

    Decíamos sobre Undertone: si los Philippou abrieron camino para los creadores de YouTube en el mundillo del terror, ¿por qué no esperar más casos similares? Curry Barker fue súper aplaudido por Obsession (2026), en la Midnight Madness de Toronto, como nueva voz del género que todo amante del horror debería seguir.

    La película cuenta cómo un dependiente de tienda de música y romántico empedernido (Michael Johnston) que utiliza un genio de juguete para aquellos deseos que cualquiera sabe que no deben pedirse nunca. La crítica la ha definido como la mezcla perfecta de El Mono (2025) y La sustancia (2024), y yo digo sí, quiero (verla).

    Forbidden Fruits (2026)

    Lee con atención esta premisa: un aquelarre en un centro comercial, Euphoria (2019) pero con litros de sangre. Esto es Forbidden Fruits (2026), destinada al estatus de culto entre el público queer y escaparate perfecto para Meredith Alloway en su debut como directora.

    Las jóvenes protagonistas –bastante desconocidas en España pero con algunos pinitos en el terror indie yanqui– afilan los tacones en un cuento sobre los efectos curativos y las consecuencias nefastas de la hermandad real y performativa, inspirado tanto en Scream Queens (2015) de Ryan Murphy como en The Bling Ring (2013) de Sofia Coppola. Pero… Métele algo más de estilo y actualízate, millennial.

    Ice Cream Man (2026)

    Tras Hostal: el rincón de las torturas (2006), Eli Roth salió al vasto desierto del fantástico comercial (La casa del reloj en la pared, 2018) pero por suerte regresó al terreno indie antes de que nos diéramos mucha cuenta. De hecho, viene dirigiendo nuevas películas de género a un ritmo constante… Como el remake de El vendedor de helados (1995), terror noventero aún por reivindicar.

    Ice Cream Man (2026) regresa al rincón oscuro, cruel y pegajoso del horror de videoclub, acompañando a un vendedor de postres traumatizado que utiliza el azúcar como vehículo para la violencia. Al indie le apetece relamer el género más puro, aunque resulte indigesto. Si tienes ganas de Dolly, más las tendrás por la de Roth.

    The Serpent's Skin (2025)

    Si no supieras que la cineasta australiana Alice Maio Mackay cumplió 21 años el año pasado, nunca lo adivinarías por la seguridad con la que maneja su sexto largometraje, The Serpent's Skin (2025). Sí, sexto. Esta propuesta fantasiosa y “brujívola”, presentada en el festival Fantasia, desarrolla romances bi de corazón mumblecore con clara influencia de Buffy, Vampirehunter (1997) o Embrujadas (1998). ¿Un programa doble perfecto con Forbidden Fruits?

    Pero al neón y la sangre se le suma una visión encantadora y melancólica del deseo. Divertida, salvaje y honesta, Mackay actualmente trabaja en un proyecto de ciencia ficción y terror titulado Our Effed Up World, producido por Jane Schoenbrun. Porque Schoenbrun, tras El brillo de la televisión (2024), también demostró que el terror podía esconderse en los armarios.

    Roqia (2025)

    El debut como director del cineasta argelino Yanis Koussim, Roqia (2025), se estrenó en la Semana de la Crítica de Venecia antes de hacer gira por circuitos de género como Sitges, o generalistas como Tesalónica. Este thriller psicológico, de ritmo pausado y narrado en dos líneas temporales, reimagina la historia de Argel desde las sombras y es, simplemente, deslumbrante. No debería extrañarnos que fuera el siguiente golpe de culto cinéfilo, como Araña sagrada (Holy Spider) (2022).

    El relato contrapone un accidente automovilístico a principios de los noventa que deja a un hombre vendado y amnésico, con el declive actual de un exorcista envejecido que lucha contra el Alzheimer mientras lidia con las sombras del extremismo violento. En realidad, no es tan diferente de Ice Cream Man, pero el ambiente africano le sienta ge-ni-al.

    The Mortuary Assistant (2026)

    The Mortuary Assistant (2026) se basa, en efecto, en el exitoso videojuego de culto homólogo, muy parco pero entre los más terroríficos de los últimos tiempos. Piensa en Slender Man (2018), bien hecha y aún por descubrir. Porque no hay nada que dé más susto que un sobresalto a tiempo.

    Jeremiah Kipp adapta al cine la mecánica del cucu-trás que tantos sustos ha prodigado al nicho de internet, con Rebecca Owens como una médico forense que trabaja en el turno nocturno mientras rituales demoníacos y posesiones emocionales van desplegándose en su funeraria. Five Nights at Freddy's: La Película (2023), pensada para embalsamadores adultos con traumas.

  • Qué fue del reparto de las películas originales de ‘Narnia’

    Qué fue del reparto de las películas originales de ‘Narnia’

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    En Navidades de 2005, Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario nos llevó en masa a los cines para meternos de cabeza en el mundo de Narnia, un País de las Maravillas bajo el mandato del león Aslan y la Bruja Blanca.

    Aquel fue el trampolín de una nueva hornada de niños actores británicos, a quienes conocimos como los hermanos Pevensie, pero al contrario del reparto de Harry Potter y la piedra filosofal (2001), a muchos de ellos les habremos perdido la pista.

    Veinte años, mil millones y medio de dólares después, y de la mano de Netflix, Greta Gerwig prepara nueva incursión en el mundo de Narnia (2026). Es mejor momento que nunca para preguntarnos: ¿qué se hizo del reparto de Las crónicas de Narnia originales?

    Georgie Henley, Lucy

    Georgie Henley, que ahora tiene 30 años (sí, yo me siento vieje), fue una de las grandes revelaciones del universo Narnia como Lucy, la primera en cruzar el armario. Cuando la saga terminó en 2010, siguió actuando en papeles pequeños, como en el thriller Hermanas Perfectas (2014).

    También estudió Filología Inglesa en Cambridge y se lanzó a escribir: publicó un cuadernillo de poemas y en 2015 escribió y dirigió su propio corto, TIDE. Su trabajo más reciente fue en el docudrama Partygate: The True Story (2023) sobre las fiestas ilegales en Downing Street durante la pandemia. Pero no todo fue fácil: al empezar la universidad sufrió una grave infección que casi le cuesta el brazo.

    Anna Popplewell, Susan

    Anna Popplewell, que interpretó a Susan y hoy tiene 36 años, siguió un camino parecido al de su “hermana” Lucy y estudió Filología Inglesa en la Universidad de Oxford. Antes de Narnia ya era una actriz infantil bastante conocida y había salido en la película El pequeño vampiro (2000).

    Después de 2005 fue encadenando papeles pequeños en cine y televisión, y también probó otros formatos: puso voz a personajes de la saga de videojuegos The Elder Scrolls y en 2023 se subió por primera vez a un escenario con la obra Hedda Gabler. Ese mismo año volvió a ganar visibilidad con la película de terror La monja II (2023), parte del universo de Expediente Warren, lo cual marcó un regreso al cine que, de momento, no ha tenido continuidad.

    Skandar Keynes, Edmund

    Ahora con 31 recién cumplidos, hace años Skandar Keynes decidió dejar la actuación y cambiar completamente de rumbo para meterse en política. Estudió Historia de Oriente Medio en Cambridge y en 2014 fue incluido por Business Insider entre los estudiantes más brillantes de la universidad. Después hizo prácticas en la ONU para los Refugiados en Jordania y trabajó como asesor político del ministro Crispin Blunt, participando en viajes diplomáticos y foros sobre conflictos internacionales.

    Además, es muy aficionado a la conservación de la naturaleza y ha estudiado lobos con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Antes de Narnia, sin embargo, sí podéis encontrarle en una sola película: la Ferrari (2003) de Carlo Carlei, donde interpretaba al Enzo Ferrari de ocho años.

    William Moseley, Peter

    Al contrario que su “hermano” Edmund, William Moseley sí ha seguido creciendo como actor y su papel más reciente ha sido en la serie The Royals (2015), donde dio vida al príncipe Henry (la cara, la tenía ya de joven). Después de Narnia lo vimos en Artemis Fowl (2020), aunque ojalá no te acuerdes porque era muy mala.

    También probó suerte en el terror con títulos como Friend Request (2016) y Rebirth: Home Sweet Home (2025), que son aptos sólo para “muy cafeteros”. Uno de los momentos más impactantes de su carrera fue en 2014, cuando durante un rodaje sufrió un accidente insólito al ser alcanzado por un rayo. Por suerte, no es lo más memorable de su carrera.

    Liam Neeson, El León

    Otro rostro conocido (o mejor dicho, voz) de Narnia fue Liam Neeson, detrás del poderoso león Aslan. Para entonces ya era un actor consagrado, famoso por el drama aclamadísimo de La lista de Schindler (1993), que le valió una nominación al Oscar como Mejor Actor. El mismo año de Narnia, se puso las botas de Ra’s al Ghul en Batman: El comienzo (2005), también populérrima.

    Tras Narnia, su carrera alcanzó nuevas cotas, sobre todo con la saga de acción iniciada por Venganza (2008), que se convirtió en marca de la casa. Este año participó en el reboot de ¿Y dondé está el policía? (2025) y acaparó titulares por su romance breve con la actriz Pamela Anderson.

    Tilda Swinton, La Bruja

    ¿Cómo resumir la filmografía de Tilda Swinton en pocas palabras? Cuando estrenó Narnia, la británica ya era famosa por su papel en En lo más profundo (2001) y por protagonizar el Orlando de Sally Potter, de 1992, aunque yo recomiendo descubrir su cine con Derek Jarman: quizás la más amable es Caravaggio (1986).

    Con los años La Bruja se hizo todavía más popular, claro, gracias a películas como El curioso caso de Benjamin Button (2008), junto a Brad Pitt y Cate Blanchett, o Tenemos que hablar de Kevin (2011), parada obligatoria para quienes adoren el thriller. Y hasta dio el salto al universo Marvel como anciana kungfu en Doctor Strange. Doctor Extraño (2016), pero me quedo con su papel de vampira con estilo en Sólo los amantes sobreviven (2013). Hace unos meses dijo que se retiraba y lloré un poco.

    Y no, no resumiré la filmografía del armario.

  • Emilia Clarke: ranking de sus mejores papeles en cine y televisión

    Emilia Clarke: ranking de sus mejores papeles en cine y televisión

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Emilia Clarke es uno de los casos probablemente más extraños de Hollywood, y es que a pesar de haber protagonizado uno de los mayores fenómenos televisivos de la historia con Juego de tronos, siempre he tenido la sensación de que su papel más importante todavía no ha llegado. 

    Si, Daenerys la convirtió en un icono cultural, pero también proyectó una sombra difícil de esquivar. Desde entonces, su carrera ha sido irregular, marcada por elecciones arriesgadas, franquicias fallidas y proyectos que no siempre supieron aprovechar todo su potencial.

    Sin embargo creo que ese potencial sigue ahí. Clarke tiene carisma, presencia y una capacidad emocional que pocas actrices de su generación logran evocar. 

    Por eso el estreno de Ponies en 2026 resulta tan interesante. ¿Y si este fuera, por fin, el papel que termine de definirla? Quién sabe. Por ahora nos centraremos en repasar las mejores películas y series de su carrera. Si quieres ver lo mejor de Emilia Clarke, sigue leyendo.

    Invasion Secreta (2023)

    Nadie se esperaba la incursión de Emilia Clarke en el universo Marvel, pero en 2023 se sumó a 

    Invasión Secreta, un thriller político oscuro dentro del MCU. En esta serie ella  interpreta a un personaje clave dentro del conflicto Skrull, aunque el guión nunca termina de darle el peso que merece. Tal vez tuvo la mala suerte de sumarse al universo de Marvel en su etapa más floja, y aunque su performance siempre es buena, en este caso queda atrapada en una serie que no sabe muy bien qué quiere ser.  La recomiendo más que nada a los fieles completistas de Marvel o para quienes quieran ver uno de los momentos más discutidos de su filmografía reciente.

    Generación Cápsula (2023)

    Generación Cápsula es una de esas películas que se defienden mejor cuando las cuentas que cuando las ves. La película plantea un futuro cercano donde la maternidad se externaliza a cápsulas tecnológicas, y Clarke interpreta a una mujer atrapada entre el progreso y el instinto. Se nota que la historia quiere invitarnos a reflexionar sobre el cuerpo, la tecnología y el control, pero se queda a medio camino y nunca termina de encontrar el equilibrio entre sátira y drama. De todas maneras creo que vale la pena darle una oportunidad, sobre todo si te gustan series como Black Mirror o historias de sci-fi más conceptuales estilo Ex Máquina. 

    Terminator Génesis (2015)

    Con Terminator Génesis llegamos a uno de los grandes “qué habría pasado si” de la carrera de Emilia Clarke. Interpretar a Sarah Connor era una oportunidad enorme, pero también una trampa casi inevitable. La película nunca consiguió reinventar la saga y ella tuvo que cargar con una comparación imposible desde el primer minuto. 

    Aunque el film funcionó razonablemente bien en taquilla, cualquier plan de continuar esta línea narrativa se desvaneció rápido, llevándose con ello la idea de Clarke como la nueva Connor. De hecho, según trascendió en su momento, la experiencia del rodaje fue tan complicada que la propia actriz se sintió aliviada de no volver para una secuela. 

    La navidad pasada(2019)

    Si algo hace muy bien Emilia Clarke, es conectar con el espectador gracias a esa mezcla de vulnerabilidad y energía torpe que ya es casi su sello. La navidad pasada es una clara muestra de esta capacidad. Esta es una comedia romántica navideña consciente de sus propios clichés y por eso ya me gusta. Ella interpreta a una joven perdida emocionalmente en pleno Londres festivo. 

    Si es verdad, comparada con clásicos del género como Love Actually, sale perdiendo (¿cómo competir con ese clásico?), pero tiene un atractivo suficiente como para convertirse en un título recurrente en las maratones románticas de cada diciembre. 

    Antes de ti (2016)

    Fue con este título cuando descubrí por primera vez a Emilia Clarke, y es precisamente su magnetismo tan particular lo que sostiene Antes de ti, uno de los mayores éxitos comerciales de su carrera. La película es discutible y, por momentos, claramente manipuladora en lo emocional, pero ella consigue algo nada sencillo: que conectemos con su personaje desde la empatía y la vulnerabilidad. 

    Con Antes de ti Clarke hace creíble una historia que, en otras manos, podría haber resultado forzada. Si te gustan los dramas románticos intensos o simplemente buscas una película para llorar sin complejos, te la recomiendo.

    Han Solo: una historia de Star Wars (2018)

    Llegamos a mi favorita de su filmografía. Han Solo: una historia de Star Wars tuvo una recepción tibia en su estreno, pero con el tiempo ha ido encontrando su sitio y cierto aprecio dentro del enorme universo de la saga. 

    Lamentablemente para Emilia Clarke, la película llegó en un momento complicado, muy cerca de otros títulos de gran peso, y pasó algo desapercibida. Aun así, aquí firma uno de sus papeles más divertidos e interesantes. Como Qi’ra, un personaje ambiguo y lleno de matices, Clarke demuestra que puede moverse dentro de grandes franquicias sin desaparecer en ellas. 

    Es una actuación que deja con ganas de haberla visto más en este mundo. Muy recomendable para fans del blockbuster bien hecho.

    Juego de tronos  (2011)

    No hace falta aclarar que este no fue solo el papel que definió la carrera de Emilia Clarke, sino toda una década de televisión. Daenerys Targaryen fue un personaje lleno de contradicciones, giros abruptos y decisiones narrativas muy discutidas, pero Clarke creció con él. Aprendió a sostener discursos épicos, silencios incómodos y miradas cargadas de poder con una seguridad cada vez mayor. 

    Verla en Juego de tronos es, en muchos sentidos, ver su evolución como actriz. A lo largo de ocho temporadas pasó de ser una joven vulnerable a una líder temida y compleja, y más allá de cómo ha terminado la historia (y la polémica a su alrededor), su compromiso con el personaje fue absoluto.

    Ponies (2026)

    Esta serie me ha enganchado con su concepto desde el día en que vi su primer tráiler. Ponies es un show de espionaje ambientado en los 70 y centrado en un pequeño grupo de mujeres que intentan redefinir su identidad dentro de un entorno competitivo. A este drama adulto introspectivo Clarke responde con una de sus interpretaciones más sólidas hasta la fecha. Me parece especialmente relevante porque confirma algo que llevaba tiempo intuyendo: cuando el material está a la altura, ella también lo está. 

    Si hay un motivo para descubrir a Emilia Clarke hoy, es este. Ahora solo queda descubrir por cuantas temporadas podremos disfrutar de esta serie y su talento. 

  • Ted Lasso, temporada 4: ¿Quiénes regresan y quiénes son los nuevos miembros del reparto?

    Ted Lasso, temporada 4: ¿Quiénes regresan y quiénes son los nuevos miembros del reparto?

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Tras casi tres años de silencio—y de un final de tercera temporada que parecía definitivo—, Ted Lasso vuelve oficialmente este verano de 2026 en Apple TV+. Aunque no es un regreso tradicional. Ted regresa a Richmond para entrenar a un nuevo equipo femenino de fútbol de segunda división, un giro argumental que supone todo un reseteo para la serie que conquistó a la crítica y el público con su optimismo contagioso.

    En estos años de espera, la incertidumbre sobre si el final de la serie iba en serio se tradujo en una opaca renovación que ha dejado perplejos a los fans, con noticias de rodaje en Kansas y luego en Londres y una duda importante sobre los imprescindibles que estarán de vuelta. Ahora sabemos que el reparto de la cuarta temporada contará con el regreso de seis de los habituales de la serie y otros seis rostros nuevos del equipo femenino.

    Un casting significativo que también tendrá ausencias. Repasamos los nombres más importantes que han confirmado su regreso, los que no lo han hecho y los nuevos que se han anunciado, hablando de los personajes que interpretan y de lo que sabemos—o intuimos—que están haciendo en el argumento de la temporada.

    1-Los viejos conocidos

    Jason Sudeikis como Ted Lasso

    Nuestro Ted, el entrenador de fútbol americano que llegó a Inglaterra sin saber lo que era el "soccer" pero tenía la táctica universal de tratar bien a los demás. Jason Sudeikis es el protagonista indiscutible, pero también ejerce de productor ejecutivo, y viene a dar la vuelta a sus logros una vez más, entrenando a un equipo de fútbol femenino de segunda división.

    Las primeras imágenes lo muestran de vuelta en el campo de entrenamiento de Richmond, veremos si seguirá repartiendo galletas caseras para ganarse a sus jefes. La trayectoria de Sudeikis en cine y televisión es extensa—de  Cómo acabar con tu jefe (2011) a Somos los Miller (2013)—, pero Ted Lasso le ha dado el papel de su vida, reportándole dos Emmy consecutivos a Mejor Actor en Serie de Comedia.

    Hannah Waddingham como Rebecca Welton

    La propietaria del AFC Richmond, la que empezó queriendo sabotear al equipo por venganza contra su ex marido y terminó convirtiéndose en la madre protectora del club. Rebeca seguro que apoyará el nuevo proyecto de Ted con el equipo femenino, tras haber decidido conservar el equipo al comprender su importancia para la comunidad.

    Waddingham ganó un Emmy por el papel y se ha consolidado como una de las actrices británicas más versátiles del momento, saltando del West End a Hollywood. Recientemente la vimos en El especialista (2024) junto a Ryan Gosling y en Garfield (2024) prestando su voz a Jinx.

    Juno Temple como Keeley Jones

    Keeley Jones, la experta en relaciones públicas con corazón enorme, ha sido el alma de muchas de las subtramas más emotivas de la serie, y terminó la temporada 3 consolidando su propia empresa. Es probable que siga apoyando a Ted desde su nuevo rol profesional, quizá gestionando la imagen del equipo femenino. Temple tiene una filmografía impresionante—desde Expiación (2007) hasta  El caballero oscuro: La leyenda renace (2012)—, pero también ha brillado en series como Fargo (2014-) y Vinyl.(2016)

    Brett Goldstein como Roy Kent

    Roy Kent es el cascarrabias favorito de los fans de Ted Lasso, pero recordemos que Brett Goldstein no solo actúa, sino que sigue como guionista y productor ejecutivo de la serie. Al final de la temporada 3, Roy asumió el puesto de entrenador principal del AFC Richmond masculino, así que su rol en esta nueva etapa será interesante, aunque seguro que seguirá gruñendo. Goldstein ganó dos Emmy por interpretar a Roy Kent y recientemente triunfa como creador de la serie con Harrison Ford Terapia sin filtro (2023-), demostrando que tiene mucho más que ofrecer más allá de los insultos creativos.

    Brendan Hunt como Coach Beard

    Coach Beard—o Willis, como realmente se llama—es el hombre de pocas palabras y muchas lecciones filosóficas que ha estado al lado de Ted como asistente desde el principio. Brendan Hunt, cocreador de la serie junto a Sudeikis y Joe Kelly, vuelve como actor y productor ejecutivo. Las primeras imágenes lo muestran de refilón en el campo de entrenamiento, fiel a su puesto. Hunt ha trabajado principalmente como guionista y actor de comedia, colaborando en shows como Community (2009-2015) y Veep (2012- 2019), pero Ted Lasso le ha dado su papel más reconocible.

    Jeremy Swift como Leslie Higgins

    Higgins es el adorable director de operaciones del Richmond, que ha pasado de ser el títere de Rebecca a convertirse en su confidente más leal. Jeremy Swift regresa para la cuarta temporada, probablemente manejando la logística del nuevo equipo femenino con su eficiencia habitual y sus neurosis entrañables. Swift tiene una carrera extensa en televisión británica, apareciendo en series como Downton Abbey (2010-) y Foyle's War (2002), pero Higgins le ha dado su papel más querido en años.

    2-Caras nuevas en Ritchmon

    Grant Feely como Henry Lasso

    Aquí viene un cambio importante: Grant Feely asumirá el papel de Henry Lasso, el hijo de Ted, sucediendo a Gus Turner que interpretó al personaje en las temporadas 1-3. El recasting sugiere que Henry tendrá un papel más importante en esta temporada, probablemente pasando más tiempo con su padre en Richmond. El cambio también parece tener que ver por las habilidades futbolísticas de Feely, conocido por su interpretación del joven Luke Skywalker en Obi-Wan Kenobi (2022).

    Tanya Reynolds (entrenadora asistente)

    La incorporación más significativa es la de Tanya Reynolds, conocida por Sex Education (2019-), quien se suma al reparto como entrenadora asistente del equipo femenino, trabajando codo a codo con Ted y Bear. Reynolds interpretó a Lily durante cuatro temporadas de la comedia de Netflix, demostrando un timing cómico impecable y una capacidad para humanizar personajes excéntricos. También apareció en la adaptación de Emma. (2020) y en la serie de Netflix El Decameron (2024). Será interesante verla reaccionar al optimismo implacable de Ted desde una perspectiva femenina y más pragmática.

    Jude Mack

    Otro fichaje confirmado es Jude Mack, aunque todavía no se ha revelado qué personaje interpretará. Mack apareció recientemente en I Hate Suzie (2019), la serie de Billie Piper que explora las consecuencias de un escándalo mediático con humor negro y crudeza emocional.

    Faye Marsay

    Faye Marsay (Andor, 2022-2024) también se incorpora al reparto. Marsay es una actriz británica con créditos en producciones de gran presupuesto—interpretó a The Waif en Juego de tronos (2010-2019) y apareció en Black Mirror (2011-) en el episodio "Odio nacional". Tiene el tipo de presencia que puede hacer que un personaje secundario se sienta esencial.

    Rex Hayes, Aisling Sharkey y Abbie Hern

    El resto de incorporaciones—Rex Hayes, Aisling Sharkey (Herederos de la noche, 2019) y Abbie Hern (My Lady Jane. 2024)—completan el reparto, probablemente como jugadoras del equipo femenino o miembros del staff. Todavía no hay detalles sobre sus personajes, pero la producción ha demostrado un buen ojo para descubrir talento joven.

    3-Las ausencias notables

    Ahora, hablemos de quién NO regresa. La lista de reparto excluye a los habituales de series anteriores Phil Dunster (Jamie Tartt), Nick Mohammed (Nathan "Nate" Shelley), Sarah Niles (Dra. Sharon Fieldstone), Anthony Head (Rupert Mannion), Toheeb Jimoh (Samuel "Sam" Obisanya), Cristo Fernández (Dani Rojas), Kola Bokinni (Isaac McAdoo), Billy Harris (Colin Hughes) y James Lance (Trent Crimm).

    Esto tiene sentido narrativ si Ted ya no entrena al equipo masculino, así que los jugadores del Richmond no tendrían presencia regular. Sin embargo, aún no se sabe quiénes podrían regresar como invitados aunque, supuestamente, se han mantenido conversaciones con Phil Dunster y Cristo Fernández para que regresen en papeles puntuales. Sería un crimen no tener al menos un cameo de Jamie Tartt haciendo de las suyas o a Nate en su nuevo rol como entrenador rival.

  • ‘Arco’ y las otras películas de animación de calidad que hay que ver como adultos

    ‘Arco’ y las otras películas de animación de calidad que hay que ver como adultos

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    El estreno en España de Arco (2025), la pletórica E.T. el extraterrestre de Ugo Bienvenu, supone constatar por enésima vez que la animación familiar propone mundos e historias igual de innovadoras (si no más) que los grandes blockbusters de estudio. Y que la lección sobre la pérdida que propone la diminuta perla europea Flow, un mundo que salvar (2024) puede ser más emocionante que la moraleja gastada de una superproducción como Zootrópolis 2 (2025). ¿O acaso no lloraste con la improvisada arca del gatito animado en Letonia?

    En JustWatch, atendiendo a la nominación de Arco y de Little Amelie (2025) a los premios Oscar, hemos querido celebrar la diversidad y la calidad de la animación para todos los públicos. Así que he elaborado una guía con siete películas no tan conocidas, ordenado de más a menos popular, para que descubras aquella nueva perlita indie con la que pasar los últimos coletazos del invierno. Si lees hasta el final, te esperan sorpresas.

    Little Amelie (2025)

    Que Mi vecino Totoro (1988) resulta insustituible, sí, pero Little Amelie (2025) se acerca mucho al milagro que Hayao Miyazaki nos regaló con su pequeño cuento de verano. En este retrato intimista nominado al Oscar a Mejor Película de Animación, la novela Metafísica de los tubos de Amélie Nothomb se convierte en un canto a las cosas pequeñas y un poema animado sobre los primeros destellos de autoconciencia y la construcción de una identidad.

    Son los primeros seis meses de vida de Amélie, que se fascina por la ternura silenciosa de la mujer japonesa que la cuida, el misterio del jardín, el amor por el agua y una aversión absoluta por las carpas. Hallazgos primarios, narrados con humor, lucidez y una sorprendente falta de condescendencia. Adultos, preparaos para llorar tanto como con el final de La vida de Calabacín o Mirai, mi hermana pequeña (2018).

    Wolfwalkers: Espíritu de lobo (2020)

    Lo primero: la película está producida por el estudio Cartoon Saloon, responsables de la fantástica El secreto del libro de Kells (2009) y herederos directos de la imaginación sin embudos urdida por clásicos como Kirikú y la bruja (1998). Y por tanto, es cosa de otro planeta sumergirse en esta historia sobre la amistad de una humana con una niña salvaje, una que se dice wolfwalker, capaz de interactuar con los lobos e incluso convertirse en uno de ellos.

    Por la estética –porque está animada de manera tradicional según los pergaminos irlandeses tradicionales y porque suena una música folk deliciosa–, pero también por un cuento que no trata de estúpidas a las criaturas. Wolfwalkers: Espíritu de lobo (2020) es una película imprescindible.

    La vida de Calabacín (2016)

    ¿Quién dijo que los niños debían consumir sólo películas alegres? En apenas 63 minutos, esta obra suiza de stop-motion logra lo que muchas grandes producciones no consiguen: romperte el corazón y que no te arrepientas de haberla visto.

    Dirigida por Claude Barras (que este año nos explicó la deforestación del Amazonas en Salvajes) y escrita junto a Céline Sciamma (Retrato de una mujer en llamas, 2019), La vida de Calabacín (2016) explica cómo un niño que llega a un hogar de acogida por maltrato aprende, rodeado de otros niños que también han sufrido experiencias traumáticas, a confiar y amar de nuevo. Otra puerta, igual de sentida, a las cosas pequeñas de Little Amélie.

    Calamity (2020)

    En la línea de las niñas aventureras de Wolfwakers: Espíritu de lobo, pero ahora en clave western, cabalga Calamity (2020). La Mejor Película del prestigioso festival de Annecy está basada en uno de los escasos mitos femeninos de la conquista del Oeste, una mujer bebedora y aguerrida que acabó siendo conocida como “Calamity Jane” por sus dotes como jinete y exploradora. Rémi Chayé propone un acercamiento al personaje en su infancia, concretamente en la caravana que de niña la llevó a Oregón en un viaje de proporciones y humanidad dignas de Bailando con Lobos (1990).

    Una propuesta de apariencia clásica y sencilla, pero que gracias a una paleta de colores tan elegante como sofisticada convierte sus 96 minutos en un espectáculo a base de grandes ma­sas de vivos colores, es­caso perfi­la­do, fondos espléndidos, paisajes gran­diosos. Con Las vidas de Marona, la más espectacular de toda la lista.

    Siroco y el reino de los vientos (2023)

    La animación francesa no suele menospreciar al público joven, pero la deliciosidad del mundo que imagina Benoît Chieux en Siroco y el reino de los vientos (2023) es de otro nivel. Con un espíritu parecido al Porco Rosso de Miyazaki (1992), azul, nostálgico y tranquilo, Siroco transpira amor por el Mediterráneo de fantasía que tiene entre manos. Un reino inflado por el viento y con olor profunda a sal marina.

    La trama avanza sencillísima: el viaje de Las crónicas de Narnia (2005), pero en pleno verano, y con un universo de lógicas de Escher y estética setentera a lo Moebius. Si los colores de Little Amelie y el worldbuilding de Arco te entusiasmaron, esta es tu siguiente parada.

    Las vidas de Marona (2020)

    Si crees que la animación sólo puede aspirar al fotorrealismo, déjate sorprender por la cineasta rumana Anca Damian. Tanto Las vidas de Marona (2020) como The Island (2023) son auténticas barbaridades visuales, cuadros fauvistas a base de amarillos, rojos y líneas que expanden lo que entendemos por “dibujo”. De hecho, la película mezcla técnicas desde la animación tradicional, el falso 3D, el papel cortado o el stop-motion.

    En lo argumental, resulta tan sencilla como poderosa… En una antología digna de Big fish (2003) perruno, Marona, una perrita inocente, recuerda la vida que ha compartido con diferentes amos, a los que ha amado incondicionalmente. Si no lloraste con Little Amélie o con La vida de Calabacín, esta es la tuya.

  • Silent Hill: en qué orden para ver todas sus películas

    Silent Hill: en qué orden para ver todas sus películas

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    En los últimos años, las adaptaciones de videojuegos a cine y televisión se convirtieron en una tendencia bastante sólida. Series como The Last of Us o Fallout demostraron que, con el enfoque adecuado (y un presupuesto generoso), estos universos pueden trasladarse a la pantalla sin perder identidad. Películas como Super Mario Bros. o Detective Pikachu confirmaron con sus éxitos en taquilla, que el público está más que dispuesto a volver a estos mundos desde otro formato.

    Durante años, las adaptaciones cinematográficas de Silent Hill caminaron por una línea “complicada”. Aunque lograron capturar parte de la estética y la atmósfera de los videojuegos, nunca terminaron de generar el mismo impacto emocional que las experiencias originales. Hoy, con un público más acostumbrado a adaptaciones ambiciosas y con una industria que por fin parece entender el lenguaje del videojuego, la franquicia tiene una nueva oportunidad de redención. 

    Con el estreno de Terror En Silent Hill Regreso Al Infierno a la vuelta de la esquina, estamos justo a tiempo para revisar lo que vino antes y mirar con esperanza lo que está por venir. 

    Silent Hill (2006)

    Durante años, esta película dirigida por Christophe Gans, fue considerada una de las mejores adaptaciones de videojuegos al cine. Silent Hill reinterpreta el primer juego y nos presenta el pueblo maldito como un lugar silencioso, opresivo y profundamente inquietante. La historia sigue a una madre que se adentra en la ciudad buscando a su hija, pero pronto queda atrapada en una pesadilla de culto, culpa y violencia, en la cual no tiene más opción que involucrarse para salir con vida.

    Es verdad que la película se toma muchas libertades, pero mantiene la esencia. En mi opinión y viéndola con los ojos del cine actual, no despliega todo su potencial. Como película aislada funciona, compitiendo con otros títulos estilo La Niebla o La escalera de Jacob. Además es un buen punto de entrada a la saga, para entender qué hace especial a Silent Hill y descubrir los orígenes del pueblo. 

    Silent Hill 2: revelación (2012)

    Sin pena tengo que admitir que la cosa va de mal en peor, y no es una opinión meramente personal. La baja puntuación en IMDb y las opiniones de la audiencia acabaron posicionando a esta secuela como la oveja negra de la saga. 

    Silent Hill: Revelación intenta continuar la historia adaptando el juego Silent Hill 3, (en su defensa, uno de los más complejos de la franquicia), pero el resultado es bastante caótico. La película condensa demasiada mitología en muy poco tiempo, lo que hace que muchas cosas ocurran sin demasiado contexto.

    Al final se acerca más a algo como Resident Evil que al espíritu original de la saga. Aun así, si te gusta el cine de terror clase B, esta mantiene imágenes potentes y criaturas visualmente interesantes. Te aseguro que después de verla entenderás por qué Silent Hill desapareció del cine durante casi una década.

    Terror En Silent Hill Regreso Al Infierno (2026)

    Llegamos por fin a la razón de este artículo y al motor de nuestra esperanza. Tras años de silencio, Silent Hill regresa al cine de la mano de Christophe Gans, adaptando Silent Hill 2, el que fue considerado por muchos como el mejor juego de la saga. 

    ¿Qué podemos esperar de Terror En Silent Hill Regreso Al Infierno? En el juego, seguimos a James Sunderland, un hombre que regresa al pueblo tras recibir una carta de su esposa fallecida. Por lo que podemos esperar un tono similar, con un relato triste, oscuro y bastante emocional. Los fans no solo están ilusionados por el regreso de la saga de la mano de Gans, sino también por el regreso del compositor Akira Yamaoka, cuya música sigue poniendo la piel de gallina décadas después. 

    Si la película logra capturar aunque sea una pequeña parte de la melancolía y el horror psicológico del juego, podríamos estar ante la mejor adaptación de Silent Hill hasta la fecha.

  • Todas las películas y series de He-Man que debes ver antes de Masters del universo

    Todas las películas y series de He-Man que debes ver antes de Masters del universo

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Este año promete el regreso triunfal del hombre más poderoso del universo a las salas de cine. La nueva Masters del Universo de acción real, con Travis Knight dirigiendo y Kyle Allen empuñando la Espada del Poder, llegará con muchas expectativas pendientes después de décadas sin He-Man en pantalla grande. ¿Pero cuántas veces hemos visto al Príncipe Adam transformarse gritando "¡Por el poder de Grayskull!"? Más de las que parecen.

    Desde la revolucionaria serie de Filmation que definió la animación ochentera, pasando por el polémico live-action con Dolph Lundgren en los 90, hasta los reboots animados que Netflix ha lanzado en años reciente, cada iteración ha intentado capturar la magia de Eternia de formas ligeramente distintas. Repasamos cronológicamente todas las apariciones más significativas del defensor de Grayskull para encontrar cómo ver cada una de ellas en las plataformas de streaming disponibles en España. Tienes tiempo antes de que la nueva película redefina el canon este junio.

    1. He-Man y los Masters del Universo (1983-85)

    El Big Bang que convirtió a He-Man en un fenómeno global y redefinió cómo se producían (y vendían) los dibujos animados en Estados Unidos. Filmation apostó fuerte con nada menos que 130 episodios distribuidos en dos temporadas que narraban las aventuras del Príncipe Adam mientras defendía Eternia de Skeletor. Acompañado de Battle Cat y el pequeño Orko haciendo de alivio cómico,  cada episodio terminaba con una moraleja educativa que equilibraba el contenido destinado a un merchandising descarado.

    La animación de He-Man y los Masters del Universo (1983-85) era... económica, por decirlo finamente, con ciclos repetidos y fondos estáticos, pero el diseño de personajes de Mark Taylor era brutal, creando una droga para millones de niños que corrían a comprar las figuras de acción de Mattel. A diferencia de las versiones modernas como He-Man y los Masters del Universo (2021) de Netflix, esta no se andaba con arcos complejos: pura fantasía heroica con espadas láser y tecnología avanzada, de alguna manera preparando el camino para hitos modernos como Avatar: La leyenda de Aang.

    2. He-Man & She-Ra: El secreto de la espada (1985)

    Técnicamente son cinco episodios de la serie She-Ra: La Princesa del Poder empaquetados como película para estreno limitado en cines, pero funcionan como el crossover definitivo entre hermanos eternianos. He-Man descubre que tiene una hermana gemela—Adora, secuestrada de bebé por Hordak—y debe viajar a Etheria para liberarla de su lavado de cerebro y entregarle la Espada de la Protección..

    El secreto de la espada marca el debut cinematográfico de She-Ra, un poco como el backdoor pilot que Supergirl tuvo en The Flash antes de su propia serie, aunque la animación limitada característica de He-Man y los Masters del Universo estaba ahí. Lo interesante es ver cómo Mattel y Filmation intentaron expandir su universo siguiendo la lógica de franquicia que Marvel perfeccionaría décadas después con el MCU, presentando a Hordak, un villano más amenazante que Skeletor. Vale la pena destacar que la serie también tenía el especial navideño He-Man & She-Ra: A Christmas Special, donde los hermanos enfrentan a Skeletor y Hordak unidos.

    3. Masters del Universo (1987)

    La única película de acción real del héroe hasta el momento fue protagonizada por Dolph Lundgren como He-Man. Masters del Universo dejó a muchos niños a cuadros porque llevó el conflicto de Eternia a la California suburbana de los 80, cuando Skeletor—un Frank Langella en modo shakespeariano—conquistó Grayskull y un dispositivo de teletransporte cósmico llegaba a la tierra. Una locura camp ochentera con Dolph flexionando músculos y Courteney Cox haciendo sus primeros pinitos.

    Aunque era muy poco fiel, sí contaba con un diseño de producción imaginativo y efectos prácticos que envejecen sorprendentemente bien, especialmente los Troopers de Skeletor y los tiros a granel. Como amalgama entre He-Man y Terminator, con toques de Flash Gordon (1980) y Superman (1978), funciona, la visión de la fantasía de la Cannon e imprescindible para fans que disfrutan las rarezas ochentera al estilo de Las aventuras de Buckaroo Banzai (1984).

    4. Las nuevas aventuras de He-Man (1990-91)

    El primer intento de Mattel de revitalizar la franquicia trasladó a He-Man al futuro, unos 10.000 años después de la línea conocida, donde el Príncipe Adam es convocado al planeta tecnológico Primus para defenderlo de Skeletor y sus nuevos aliados mutantes del planeta Denebria. Un cambio de los elementos de fantasía medieval por la ciencia ficción espacial con naves y ciudades futuristas, aunque ya había parte de todo eso.

    Las nuevas aventuras de He-Man duró solo 65 episodios, pese a una animación más fluida que la de Filmation, pero el rediseño de He-Man con armadura espacial plateada no convenció, además de tener un vacío enorme de nombres conocidos, salvo Skeletor. La parte buena es que es más oscura y seria que su predecesora, tocando temas como sacrificio y guerra de forma más madura, casi anticipando lo que Beast Wars haría con Transformers años después. Para completistas y fans de scifi setentera como Battlestar Galactica (1978).

    5. He-Man y los Masters del Universo (2002-04)

    El reboot que merecía la franquicia. Producida por Mike Young Productions para Cartoon Network, esta reimaginación modernizó He-Man respetando la mitología original mientras añadía algo de complejidad narrativa, animación CGI híbrida potente para la época, y arcos argumentales continuos que recompensaban a espectadores fieles. Esto supuso algo revolucionario para 2002, cuando la animación infantil tenía episodios casi autococlusivos y apenas continuidad.

    He-Man y los Masters del Universo amplió Eternia, dando trasfondo a personajes secundarios como Evil-Lyn y Tri-Klops, convirtiendo a Skeletor en un peligro que hasta da miedo, y explorando el dilema dual de Adam/He-Man con madurez. Lamentablemente, cancelaron la serie tras dos temporadas (39 episodios) dejando múltiples hilos sin resolver. A diferencia del reboot simplificado de Masters del Universo (2021) de Netflix, esta versión apostaba por elevar el material sin condescender al público, similar a lo que Batman: La serie animada hizo por el Caballero Oscuro. Para muchos es la versión definitiva de He-Man.

    6. He-Man y los Masters del Universo (2021-22)

    Netflix atacó por partida doble a la franquicia. Primero con este reboot infantil que reimagina los orígenes de He-Man como un adolescente perdido que descubre la Espada del Poder junto a un grupo de jóvenes héroes. Es básicamente “He-Man entra en Hora de Aventuras”, con estética cartoon contemporánea, humor autoconsciente y narrativa episódica diseñada para públicos entre seis y diez años.

    La animación CGI es colorida y energética y los personajes están rediseñados como adolescentes dirigidos a los más pequeños, el problema es que He-Man y los Masters del Universo (2021) carece de la intensidad que caracteriza al original, optando por fórmulas seguras tipo She-Ra y las Princesas del Poder (2018), pero sin su sofisticación narrativa. Comparada con el reboot de 2002, esta versión es Teletubbies.

    7. Masters del Universo: Revelación (2021)

    Kevin Smith hizo una continuación directa de la serie de 1983 para cerrar hilos narrativos abandonados hace décadas, para bien y para mal. Masters del Universo: Revelación arranca tras una batalla catastrófica donde el shakespeariano Skeletor de Mark Hamill destruye la Espada del Poder y aparentemente mata a He-Man, dejando a Teela como protagonista inesperada. La animación es mejor que la original, tomando el ejemplo de lo bueno de He-Man y los Masters del Universo ‘02

    La polémica vino porque los primeros cinco episodios apenas muestran a He-Man, priorizando a secundarios femeninos, lo que produjo la ira de los habituales niños grandes “antiwoke”. La segunda parte reintrodujo a He-Man y preparó el camino para Masters del Universo: Revolución (2024), la secuela directa que continúa la historia con He-Man enfrentado a amenazas tecnológicas. Como artefacto de nostalgia adulta es adorable, similar a lo que Cobra Kai hizo por Karate Kid.

    8. Masters del universo (2026)

    Después de décadas en el development hell, con directores entrando y saliendo (John Woo, McG, Jon M. Chu), finalmente tenemos a Travis Knight—el tipo tras Kubo y las dos cuerdas mágicas y Bumblebee—dirigiendo esta nueva versión de acción real con Kyle Allen como He-Man/Príncipe Adam, o Camila Mendes como Teela. Los Nee Brothers (La ciudad perdida) escriben el guion, y Amazon MGM Studios financia lo que debería ser el blockbuster definitivo de los Masters.

    Una historia de orígenes reimaginada que nos huele al Thor (2011) de Taika Waititi, por la mezcla de fantasía cósmica mezclada con la comedia camp inherente de tener como protagonista a un tipo musculoso gritando sobre Grayskul, algo que Masters del Universo (1987) intentó a su manera. Knight ha demostrado sensibilidad para material fantástico, así que hay motivos para el optimismo. Veremos si logra el punto dulce que nos dio la extraordinaria Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones, que supo convertir la nostalgia en algo autoconsciente sin hacerse la listilla.

  • Todas las películas y series de Tomb Raider por orden de estreno

    Todas las películas y series de Tomb Raider por orden de estreno

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    La arqueóloga más famosa de los videojuegos vuelve a la pequeña pantalla, y la primera imagen de Sophie Turner como protagonista de la nueva serie de acción real, prevista para 2026, nos invita a repasar el peculiar recorrido cinematográfico y televisivo de la heroína. Ha pasado un cuarto de siglo desde que Angelina Jolie se enfundó los shorts, y desde entonces, Lara Croft ha explorado tumbas en múltiples formatos

    Desde éxitos comerciales del cine de aventuras a curiosidades olvidadas en los rincones más oscuros de YouTube, las adaptaciones oficiales de la heroína, incluyen películas, series animadas, webseries y hasta cortometrajes que pocos recuerdan. Nuestra lista ordena cronológicamente todos los proyectos relacionados con Tomb Raider para encontrar cómo ver cada aventura de Lara en las plataformas de streaming disponibles en España.

    1. Tomb Raider: The Trilogy (1998)

    Un pequeño prólogo antes de meternos en la “era Jolie”. En plenos 90 se estrenó este modesto cortometraje aprovechando la fiesta de lanzamiento del videojuego ‘Tomb Raider III’. Hasta los fans lo habían dejado aparcado casi dos décadas hasta que la productora Janey de Nordwall encontró la cinta digibeta original en 2016 y la compartió online. En su trama, un hombre es arrestado y durante el interrogatorio revela que su novia Lara está en peligro, mostrando una imagen de Lara Croft del videojuego, lo que lleva a la doctora a concluir que está loco.

    Tomb Raider: The Trilogy es más bien una pieza de marketing rara que una adaptación seria, con aires de thriller psicológico de los noventa que recuerda a producciones directas a vídeo de la época. Comparado con los elaborados universos cinematográficos actuales o Tomb Raider (2018) es una anécdota, pero retrata bien otra era más ingenua, sin presupuesto ni acción, una curiosidad histórica para fans acérrimos del personaje.

    2. Lara Croft: Tomb Raider (2001)

    Muchos la consideran la película definitiva de Tomb Raider, la que convirtió a Angelina Jolie en una superestrella de acción y cambió la percepción de los videojuegos en el cine: ahora podían generar franquicias rentables. Simon West puso a Lara en busca de las dos mitades de un antiguo artefacto que controla el tiempo —­hola, Indiana Jones y el Dial del destino—, enfrentándose a los Illuminati. Jolie encarnó a Lara con una convicción y carisma que ya se asocia al personaje para siempre.

    Lara Croft: Tomb Raider era relativamente fiel, pero no tanto como La leyenda de Lara Croft, importaba poco porque es puro cine de aventuras, con un tono entre serio y camp de principios de los 2000 que recuerda a La momia (1999), pero con más piruetas acrobáticas y menos sentido del humor autoconsciente. Las escenas de acción son potentes para su época, aunque el CGI ha envejecido reguleramente. Ojo a un Daniel Craig con acento imposible, antes de convertirse en Bond.

    3. Lara Croft: Tomb Raider - La cuna de la vida (2003)

    La secuela llevó a Lara a buscar la mítica Caja de Pandora en un templo submarino, un sano más de lo mismo, pero un paso por debajo de Lara Croft: Tomb Raider por la dirección más aparatosa de Jan de Bont, apuntando a un estilo de blockbuster de escenas de acción cosidas entre ellas sin mucho cemento que definiría el cine de palomitas que estaba por llegar, más tonto, más caro y con muchos escenarios diferentes, a modo de “fases” de videojuego, precisamente.

    Jolie sigue comprometida con el papel haciendo acrobacias con su habitual gracia felina, pero no puede librar La cuna de la vida de sufrir el síndrome de secuela apresurada que también afectó a películas de la época como Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto (2006), mucha acción, poca sustancia, aunque los monstruitos del final tienen su gracia, por inesperados.

    4. Re\Visioned: Tomb Raider Animated Series (2007)

    YouTube estaba en pañales cuando Gametrailers produjo esta webserie animada de 10 episodios cortísimos, dirigidos por diferentes animadores con estilos visuales —y calidades—muy variables. Algunos tienen aires de anime, otros parecen cómics animados, y hay uno que parece salido de un videoclip de música alternativa. La diversidad es su mayor atractivo y su peor defecto.

    El concepto de reimaginar a Lara a través de diferentes lentes creativas es interesante, pero la ejecución es inconsistente, queda un tanto como un boceto bienintencionado de la posterior Tomb Raider: La leyenda de Lara Croft (2024) de Netflix. Re\Visioned: Tomb Raider Animated Series un experimento artístico recomendable para fans de animación experimental, operaciones de expansión como Animatrix, o para quien tenga curiosidad por ver cómo se veía una webserie en 2007, cuando el formato todavía estaba encontrando su identidad.

    5. Tomb Raider (2018)

    Quince años después de la secuela de Jolie, la franquicia resucitó con Alicia Vikander como una Lara más joven, vulnerable y realista, basándose en el reboot de los videojuegos de 2013. Una versión que sirve de “precuela”, pues nos muestra los orígenes de Lara como arqueóloga, viajando a una isla misteriosa para descubrir qué le pasó a su padre desaparecido y enfrentándose a la organización Trinity.

    Tomb Raider (2018) quiere ser para Lara lo que Casino Royale (2006) fue para Bond, un enfoque más “serio”, alejándose del tono fantástico de las películas de Jolie para acercarse al territorio de thrillers de supervivencia. Vikander está brutal en las escenas de acción y transmite mucha determinación, aunque le falta el carisma natural de la Jolie de Lara Croft: Tomb Raider. A diferencia de Uncharted (2022), que resultaba prefabricada y sin alma, aquí las escenas de acción parecen realizadas frente a la cámara, especialmente la secuencia del avión oxidado, una pena que no siguiera con una secuela.

    6. Tomb Raider: The Myth of El Hawa (2022)

    Otro cortometraje, este animado, que fue lanzado en el canal de YouTube Tomb of Ash y se considera canon oficial, ya que nos ofrece la primera explicación definitiva de los acontecimientos entre ‘Tomb Raider: The Last Revelation’ y ‘The Angel of Darkness’, narrada por Jonell Elliott, la voz original de Lara en Angel of Darkness. Vemos cómo sobrevivió Lara tras quedar enterrada bajo el templo de Horus que se derrumbaba al final del cuarto juego, resolviendo un misterio de más de 20 años para los fans.

    El guionista es un veterano de los videojuegos como Murti Schofield, lo que le da legitimidad pese a ser visualmente es modesto en su animación 2D bastante básica. The Myth of El Hawa no es Arcane, pero cumple para fans incondicionales y, a diferencia de Re\Visioned, que era pura experimentación, tiene un propósito específico dentro de la mitología del personaje, aunque sea solo para completistas.

    Link: https://www.youtube.com/watch?v=ti2nfw_1i2o

    7. Tomb Raider: La leyenda de Lara Croft (2024)

    Esta sí, una serie animada hecha y derecha de ocho episodios que continúa directamente después de los eventos de la trilogía de videojuegos ‘Survivor’ (2013-2018). En ella, Lara debe recuperar un poderoso artefacto chino robado de la Mansión Croft, llevándola a una aventura mundial con la voz de Hayley Atwell, que aporta gravedad y vulnerabilidad al personaje.

    La leyenda de Lara Croft es posiblemente la adaptación más fiel al espíritu de los videojuegos, equilibrando acción trepidante con desarrollo de personaje y, a diferencia de The Myth of El Hawa va más allá del simple desarrollo de Lore, con animación más fluida y las escenas de acción resueltas con precisión, especialmente las secuencias en tumbas llenas de trampas mortales, que recuerdan a la consistencia de otra adaptación animada de un videojuego de Netflix como Castlevania, pero con menos gore.

    8. Tomb Raider (Serie de acción real con Sophie Turner) - 2026 (Próximamente)

    Lo del Dial del destino no es tanta casualidad como parece, y es la compañera de aventuras de Indy, Phoebe Waller-Bridge, la que está desarrollando para Amazon esta nueva serie de acción real con Sophie Turner en el papel principal. Los detalles siguen siendo secretos, pero seguramente se adentre en los orígenes de Lara con un enfoque contemporáneo.

    Turner viene de interpretar a Sansa Stark durante años en Juego de tronos, demostrando que puede manejar personajes que evolucionan durante las temporadas. Puede que siga el modelo de The Witcher en cuanto a mezclar aventuras episódicas con arcos narrativos más largos, y las expectativas son altas, pero es mejor no especular demasiado sin tener claro el enfoque del proyecto.

  • Las 7 series de HBO Max que bien valen tu suscripción este 2026

    Las 7 series de HBO Max que bien valen tu suscripción este 2026

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Tu cartera está pidiendo ayuda mientras se desangra por gastos ineludibles, mientras tú te preguntas: “¿De verdad necesito pagar las cuotas de suscripción a mis catálogos de referencia, si tampoco sé qué ver?”. Bueno, en JustWatch podemos ayudarte. Aquí van las series de HBO Max que bien valen tu suscripción este 2026.

    De cara a los próximos meses, HBO Max prepara el regreso de varias de sus series más comentadas, combinando estrenos muy esperados con despedidas importantes. Por un lado, The Pitt (2025) vuelve con su segunda temporada para seguir mordiéndonos las uñas en el hospital de Pittsburgh. También regresa Hacks (2021), con su quinta y última temporada liderada de nuevo por Jean Smart, cuyo trabajo como cómica veterana ha sido el gran motor de la serie junto a Hannah Einbinder.

    Tras una larga espera, Euphoria (2019) estrenará en abril su tercera temporada con Zendaya al frente, ahora mucho más en terreno de la acción que del mumble-hardcore.

    Y en el terreno de la fantasía, el universo de George R. R. Martin acaba de expandirse con El caballero de los Siete Reinos (2026), spin-off en versión pedorreta del universo de Juego de tronos (2011). Mientras, La casa del dragón (2022) continúa con una temporada 3 liderada por le fantástique Emma D’Arcy en modo drama de intrigas, poder y dragones.

    Pero todas estas ya las conocías. Entran las 7 series de HBO Max que no son tan populares y que bien valen tu suscripción este 2026, ordenadas de más a menos evidentes.

    ‘Dune: La profecía’ (2024) - Temporada 2

    Tras arrasar en los cines, el universo iniciado por la Duna (parte uno) (2021) de Dennis Vileneuve se trasladó a la pequeña pantalla con una nueva serie original capitaneada por Diane Ademu-John. Estrenada en 2024, la trama tiene lugar unos 10.000 años antes de los acontecimientos de la primera película y el gobierno de Paul Atreides en Arrakis.

    Sabemos poco sobre esta nueva temporada de Dune: La profecía (2024), aunque al final de la primera tanda, centrada en la creación y el ascenso de la legendaria secta de las Bene Gesserit, llegamos finalmente a Arrakis con Valya (Harkonnen), Ynez y Keiran en búsqueda de respuestas. Acción y visuales del calibre de La casa del dragón, pero hasta ahora mucho menos reconocida por el público.

    Stuart Fails to Save the Universe (2026)

    En su esfuerzo por sacar provecho del universo The Big Bang Theory (2007), Warner pone en marcha de nuevo a los secundarios de la sitcom de CBS para convertirlos en protagonistas de una sit-com de nombre prometedor: Stuart Fails to Save the Universe (2026). Quizás sea hora de dejar descansar esta gallina de los huevos de oro, pero no es poca la gente que tiene la de Chuck Lorre como serie de confort.

    Si has terminado con las siete vueltas de El joven Sheldon (2017) y con las dos de El primer matrimonio de Georgie y Mandy (2024), y aún tienes gusanillo para más, ahora rescataremos al personaje de Stuart Bloom, el dueño de la tienda de cómics, en una historia al más puro estilo Marvel. Hay regresos, como el de The Comeback, que se esperaban más que otros.

    ‘The Comeback’ (2005) - Temporada 3

    Este regreso nada tiene que ver con la capitalización de la marca Sexo en Nueva York de And Just Like That... (2021), o del Stuart de Chuck Lorre. De hecho, muchas series se toman un descanso entre temporadas; pocas se toman una década entera. Pero The Comeback (2005), el mockumentary encabezado por Lisa Kudrow como antigua celebridad de la televisión, siempre ha vuelto cuando se la ha necesitado.

    La primera temporada, en 2005, era una auténtica crítica a los realities que empezaban a despuntar. La segunda, en 2014, la veía luchando por encontrar su lugar en el mundo de las dramedias de prestigio en streaming. Doce años después, cuando Netflix y HBO compiten con Tiktok, ¿dónde encajará Cherish? Sólo hay una manera de averiguarlo…

    Rooster (2026)

    Otro regreso igual de deseado e inesperado que The Comeback es el de Steve Carell en Rooster (2026). El retorno de Carell a la comedia televisiva tras años centrado en labrarse un huequito entre dramas y en el cine. Pero a los fans de Ted Lasso (2020) y Scrubs (2001), Rooster les sonará por el nombre de su creador, Bill Lawrence.

    La serie explorará la relación, un tanto desastrosa e imperfecta, entre un exitoso escritor y su brillante hija en el entorno universitario donde él trabaja y ella estudia. Básicamente, entre los prejuicios de El becario (2015) y el drama low-key de Los que se quedan (2023). Todo apunta a que el sello de Lawrence para mezclar comedia y vulnerabilidad estará bien presente en este proyecto.

    DTF St. Louis (2026)

    DTF St. Louis (2026) es para quienes prefieran reír mientras están en suspense, HBO Max añadirá a su catálogo de series de 2026 esta comedia negra producida y protagonizada por Jason Bateman y David Harbour de Stranger Things (2016), con una pinta muy tentadora.

    Mezcla thriller, sátira y drama y salen los siete episodios sobre tres adultos con crisis de mediana edad atrapados en un triángulo amoroso que se descontrola hasta desembocar en la muerte prematura de uno de ellos. ¿Puede ser el hijo perfecto entre The Four Seasons (2025) y You (2018)? No lo sé, pero vamos a pasarlo de muerte viendo a estos tres fantasmas sufrir de amores y dolores.

    Linternas (2026)

    Si las series que valen la pena de 2026 en Disney+ son en gran parte de la marca Marvel, lo mismo sucede con el universo DC y HBO Max. Linternas (2026), la nueva apuesta de James Gunn, está protagonizada por Aaron Pierre y Kyle Chandler como –dice la sinopsis– “dos policías intergalácticos involucrados en un oscuro misterio en la Tierra mientras investigan un asesinato en el corazón de Estados Unidos”. Es decir, los dos Linterna Verde.

    Pero ojo, se ha hablado de ella como una heredera del alma noir tras True Detective (2014). Televisión de calidad, porque junto a Gunn, la primera temporada de la serie tiene por productores ejecutivos a Chris Mundy y Damon Lindelof (Perdidos, de 2004). Llegará en otoño. 

    Half Man (2026)

    Cómo no vamos a esperarla. Toma a Jamie Bell, el actor de Billy Elliot (Quiero bailar) (2000), y ponlo a órdenes del creador y productor ejecutivo Richard Gadd, ganador de un Emmy por Mi reno de peluche (2024). Half Man (2026) explora los altibajos de la relación entre dos mejores amigos a lo largo de cuarenta años.

    Veremos desde que se conocen como adolescentes problemáticos hasta su ruptura como adultos, con todos los momentos buenos, malos, terribles, divertidos, airados y desafiantes que se producen por el camino. Aquí vendremos a purgar todo lo que no lloremos con Euphoria, y mientras esperamos nueva temporada de Condena (2021).

  • Las mejores películas similares a Return to Silent Hill: el cine que inspiró al videojuego y a Christophe Gans

    Las mejores películas similares a Return to Silent Hill: el cine que inspiró al videojuego y a Christophe Gans

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Return to Silent Hill ha llegado a los cines. Una adaptación de Silent Hill 2 que también supone el regreso de Christophe Gans al pueblo más inquietante tras 20 años. Pero antes de adentrarnos en la niebla, conviene recordar que el universo de Silent Hill nació de un diálogo constante con el cine. 

    Desde thrillers oníricos hasta la atmósfera lovecraftiana de Carpenter, pasando por el surrealismo de Lynch, en esta lista mezclamos las películas que construyeron el ADN del videojuego, otras que Gans ha citado como influencias directas de la nueva película, y otros títulos que capturan el mismo espíritu de espacios liminales y traumas personificados en monstruos.

    1. La celda (2000)

    La celda es un thriller sobre una terapeuta que debe adentrarse en la mente de un asesino en serie para salvar a su última víctima, una suma de paisajes oníricos perturbadores que anticipaban lo que Silent Hill hacía con sus dimensiones alternativas: explorar un subconsciente materializado en arquitecturas imposibles, con salas que reflejan traumas y obsesiones del portador, solo que aquí tiene la estética barroca y el virtuosismo visual que caracterizaba a Tarsem Singh en sus inicios.

    La influencia es bidireccional porque ambas beben de La escalera de Jacob, pero Singh añade ese componente de diseño de producción maximalista que luego replicaría Gans en sus adaptaciones, aunque también funciona en otros aspectos que te pueden convencer si te fascina el surrealismo arquitectónico de Cube o la exploración mental de Paprika.

    2. Fantasmas (Phantoms) (1998)

    La adaptación de la novela de Dean Koontz sobre un pueblo en el que desaparecen misteriosamente sus 700 habitantes es el precedente cinematográfico más directo de Silent Hill que nadie reivindica. Tenemos un pueblo vacío, criaturas surgiendo de las sombras y la sensación opresiva de que el lugar mismo está vivo y te observa. “Ben Affleck fue la bomba en Fantasmas (Phantoms)”, como decían Jay y Silent Bob, enfrentándose a una entidad lovecraftiana que absorbe y replica a sus víctimas.

    Como Silent Hill, el pueblo es como un organismo, a diferencia de la también lovecraftiana En la boca del miedo, que juega más con la metaficción, esta juega más con la invasión biológica de la scifi de los 50, aunque sin dejar atrás el horror cósmico de criaturas, hay hasta una polilla gigante que podría haber salido del zoológico de La Niebla.

    3. Hellraiser V: Inferno (2000)

    Antes de sus dos Black Phone, Scott Derrickson comenzó su andadura ene l terror con esta secuela directa a vídeo que rescató la franquicia de Pinhead del olvido al fusionarla con el género noir. Tenemos a un detective corrupto de Los Ángeles que abre la caja del Lemarchand y comienza un descenso a un infierno personal, es decir, básicamente Silent Hill 2 un año antes. Tiene la misma estructura de alguien buscando respuestas mientras va descubriendo verdades demasiado turbias sobre sí mismo, la diferencia es que aquí Pinhead sustituye a Pyramid Head.

    La influencia de Hellraiser en Silent Hill es indiscutible: los cenobitas, su estética sadomasoquista industrial, son los abuelos de las enfermeras y el diseño de monstruos de Masahiro Ito. Pero Hellraiser V: Inferno va más allá al estructurar la historia al estilo La escalera de Jacob y El corazón del ángel. Derrickson ensaya su purgatorio moral paranóico que luego perfeccionaría en Sinister, abriendo el camino también a reinterpretaciones modernas de la fórmula como The Empty Man,

    4. Temporada Siniestra (Offseason) (2021)

    Una carta de amor a Silent Hill ambientada en una isla costera donde una mujer acude para revisar la tumba de su madre, quedando atrapada en su atmósfera lovecraftiana pura llena de niebla, habitantes que no son del todo humanos, y una sensación creciente de que el pueblo tiene sus propias reglas. Como James, Jocelin Donahue deambula por calles vacías y establecimientos siniestros mientras se da cuenta de secretos de su pasado.

    Temporada Siniestra (Offseason) tiene una conexión cósmica con En la boca del miedo, pero Mickey Keating captura la estética de videojuego de survival horror con trazas de The Wicker Man, cambiando el folk horror con comunidades paganas por los cultos con olor a mar y entidades primigenias. Encima dura poco más de una hora.

    5. Twin Peaks (1990-2017)

    El pueblo sobrenatural definitivo, en donde el mal acecha bajo la normalidad estadounidense, con su Cuarto Rojo, el enano que habla al revés y BOB como entidad maligna que posee a los habitantes. Team Silent ha reconocido muchas veces que Twin Peaks fue la influencia principal para crear Silent Hill. Y es que la serie completa es un máster en crear atmósferas opresivas usando localizaciones mundanas.

    Pero la influencia David Lynch va más allá: Cabeza borradora (Eraserhead) aportó el diseño industrial decadente y los bebés monstruosos; Terciopelo azul introdujo la oscuridad bajo lo suburbano; y Carretera perdida jugó con identidades fracturadas y realidades superpuestas que ‘Silent Hill 2’ adoptaría. Más allá de las nieblas de Temporada Siniestra, Lynch asocia el pueblo con la disonancia cognitiva, y la proyección de una mente rota, por lo que Mullholland Drive es el bonus track definitivo.

    6. En la boca del miedo (1994)

    John Carpenter ha sido pionero de demasiadas cosas, y en los 90 creó la gran película sobre pueblos en espacios liminales en Hobb's End, una metaficción lovecraftiana donde la realidad se deshace con monstruos saliendo de las sombras y habitantes que pierden su humanidad progresivamente. En la boca del miedo anticipa Silent Hill en casi todo, desde el viaje por carretera en bucle, a las criaturas que antes fueron personas.

    Lo fascinante es que Michael De Luca, guionista de esta, ya había ensayado la idea en Pesadilla final: La muerte de Freddy (1991), donde Springwood se convierte en un espacio parecido al de La Celda, según los recuerdos de Freddy Krueger. Curiosamente, Christophe Gans participó en Necronomicon: Book of the Dead (1993), también inspirada en Lovecraft, porque al final todos los caminos llevan al mismo pueblo.

    7. El hotel del terror  (1960)

    Un poco conocido clásico británico con Christopher Lee donde una estudiante viaja al pueblo de Whitewood para investigar la brujería del siglo XVII, descubriendo que los habitantes son en realidad brujas inmortales que mantienen vivo su culto con sacrificios. Gans citó esta película como influencia de la primera Silent Hill y su presencia sigue en la secta de Return to Silent Hill.

    El hotel del terror  tiene una atmósfera opresiva lograda con presupuesto mínimo, al estilo del aprovechamiento de recursos de Temporada Siniestra: niebla artificial constante, iluminación expresionista, y tres localizaciones que se repiten creando un estado claustrofóbico, exactamente la estética del videojuego décadas después —por limitaciones técnicas de la PS1—, pero que terminó siendo su marca. Para fans del ocultismo de La noche del demonio y el horror gótico clásico de La mansión de los horrores.

    8. La escalera de Jacob (1990)

    Adrian Lyne creó LA influencia definitiva de Silent Hill con esta historia de un veterano de Vietnam que experimenta alucinaciones terroríficas mientras intenta descubrir qué le pasó realmente en la guerra. Todo el concepto del Otherworld, los monstruos con cabezas que vibran, las transiciones repentinas entre realidad y pesadilla, o la revelación final que recontextualiza está aquí.

    Número uno indiscutible en influencias junto a Lynch, La escalera de Jacob es también un purgatorio personal donde cada monstruo representa traumas, al estilo de Silent Hill 2 y sus manifestaciones psicológicas grotescas u hospitales decadentes, Gans también puede citar El corazón del ángel y The Empty Man como herederas del mismo concepto. Absolutamente imprescindible para entender Silent Hill.

  • Las mejores series para niños pequeños y preescolares

    Las mejores series para niños pequeños y preescolares

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    A la hora de elegir una serie para los más pequeños, lo ideal es que aporte algo más que solo entretenimiento. Personajes que enseñen valores, tramas que fomenten la creatividad y canciones hermosas que se queden grabadas en la cabeza son algunas de las cosas que se pueden encontrar en este tipo de ficciones.

    En esta guía, agrupamos algunas de las mejores series para niños pequeños y preescolares que se pueden encontrar en España. Porque nunca es demasiado pronto para comenzar a disfrutar de buenas historias.

    Peppa Pig (2004)

    El personaje de Peppa Pig es uno de los más veteranos del mundo infantil. La serie se estrenó en España en 2004 y aún hoy es una de las ficciones predilectas de los niños. 

    La trama sigue a Peppa, su familia y sus amigos en situaciones cotidianas muy familiares para los más pequeños (ir al parque, visitar a los abuelos, etc.). Su tono ligero y repetitivo convierte a esta serie en una excelente opción para el público infantil.

    Si la comparamos con propuestas como El pequeño reino de Ben y Holly o Caillou, Peppa Pig destaca por su ritmo más ágil y su humor directo, que conecta tanto con niños como con adultos. Mientras que Caillou apuesta por un tono más pausado y pedagógico, Peppa se apoya en situaciones reconocibles y remates cómicos muy claros. 

    Frente a series más recientes como Bluey, Peppa Pig resulta menos compleja en lo emocional, pero gana en simplicidad y accesibilidad para niños muy pequeños. No busca profundizar en grandes lecciones, sino normalizar el día a día con naturalidad, lo que la convierte en una puerta de entrada ideal al consumo de series infantiles.

    Pocoyó (2005)

    Un clásico moderno de la animación infantil en España es Pocoyó, que llegó a la pequeña pantalla en el 2005. La serie destaca por tener un estilo minimalista, un narrador omnipresente y un simpático protagonista que está vestido de azul. 

    La historia, que estimula la curiosidad, enseña conceptos básicos como los colores y los números, y abarca las principales emociones. No obstante, su éxito en España le ha valido varios premios internacionales, además de haber sido doblada a más de 30 idiomas. Un éxito asegurado entre los peques.

    Comparada con series más recargadas a nivel visual como PJ Masks o Super Wings, Pocoyó apuesta por el vacío y la pausa como herramientas narrativas. Esa sencillez lo emparenta más con propuestas como Sarah & Duck, donde el silencio y la observación juegan un papel clave. 

    A diferencia de Cocomelon, que se apoya casi de forma exclusiva en la música y la repetición, Pocoyó invita a pensar, anticipar y descubrir. Es una serie muy recomendable para niños que comienzan a interactuar con el lenguaje y el entorno, y que se benefician de estímulos claros y bien delimitados.

    Masha y el oso (2009)

    En el caso de Masha y el oso encontramos un mix perfecto entre humor y ternura. Masha es una niña traviesa y curiosa que vive en el bosque, al tiempo que el oso es su querido amigo. 

    La dinámica entre los dos provoca situaciones hilarantes con mensajes profundos sobre los límites, la amistad y la tolerancia. Sin duda es una de las tramas que más cosas le puede enseñar a los niños. Eso sí: no para los más pequeños, ya que podrían no entenderlo.

    Si la comparamos con Tom y Jerry o Oggy y las cucarachas, Masha y el oso hereda el humor físico, pero lo suaviza con una clara intención educativa. A diferencia de series más explícitamente didácticas como Daniel Tigre, aquí el aprendizaje llega a través del caos y la consecuencia. Es menos directa, pero más rica en matices. 

    Frente a ficciones como Peppa Pig, Masha introduce conflictos más complejos y una narrativa menos repetitiva, lo que la hace más adecuada para niños que ya tienen cierta capacidad de comprensión emocional y sentido del humor desarrollado.

    Los Octonautas (2011)

    Combinar aventuras submarinas y ciencia parecía imposible hasta que Los Octonautas lo lograron en 2011. El equipo de esta serie se dedica a explorar el fondo del mar y ayuda a otras criaturas en problemas, mientras muestran datos reales sobre la vida marina.

    Se trata de una producción perfecta para despertar la curiosidad por la ciencia desde edades muy tempranas, de una forma amena y sencilla. Su éxito entre los más pequeños ha llevado a producir numerosas series que salen de la historia original. Si buscas que los peques se interesen por este mundillo, Los Octonautas es la serie que deberías elegir.

    En comparación con Dora la exploradora, Los Octonautas elimina la interacción directa con el espectador y apuesta por una narrativa más fluida. Frente a La patrulla canina, que también gira en torno a rescates, aquí el enfoque es educativo, con datos reales integrados en la acción. 

    Es menos frenética que otras series de aventuras y más informativa, lo que la convierte en una opción ideal para niños curiosos que disfrutan aprendiendo mientras ven una historia. Una puerta de entrada excelente al interés por la naturaleza y la ciencia.

    Daniel Tigre y su mundo (2012)

    Basada en el universo del programa para niños El vecindario del Sr. Rogers, la serie Daniel Tigre y su mundo llega a España en 2012, con una fórmula donde son protagonistas la música, la repetición y los escenarios cercanos en los que se enseña a los niños cómo gestionar emociones como la rabia, la tristeza o la alegría, entre otras.

    Lo más destacable de la serie es su gran enfoque emocional, en el que los personajes cantan frases que permiten a los niños definir con palabras lo que sienten. Ideal para los niños que comienzan a tener más noción sobre sus emociones.

    Comparada con Bluey, Daniel Tigre es mucho más explícita en su mensaje y menos sutil en su narrativa. Mientras Bluey confía en la interpretación, aquí todo se verbaliza y se repite para reforzar el aprendizaje. Frente a Peppa Pig, que normaliza emociones sin explicarlas, Daniel Tigre las disecciona y ofrece herramientas claras. 

    Es una serie muy recomendable para acompañar procesos emocionales complejos, aunque puede resultar demasiado didáctica para niños que buscan solo entretenimiento.

    La patrulla canina (2014)

    Si hablamos de series que se han convertido en fenómenos entre los niños, La patrulla canina debe aparecer en la lista, ya que desde su lanzamiento en 2014 no ha parado de sumar fans. 

    La trama sigue a Ryder y sus divinos cachorros, que siempre están preparados para socorrer en Bahía Aventura. Cada uno de estos cachorros cuenta con habilidades únicas y una personalidad bien definida, lo que hace que muchos niños se identifiquen de forma fácil con ellos.

    Su éxito ha sido tal, que La patrulla canina ha dado origen a películas, juguetes, videojuegos y hasta parques temáticos. Ideal para casi todas las edades de la infancia.

    En comparación con Los Octonautas, La patrulla canina prioriza la acción sobre el contenido educativo. Frente a PJ Masks, comparte estructura de equipo y misión, pero con conflictos más sencillos y repetitivos. 

    Su gran fortaleza es la claridad narrativa y el ritmo rápido, aunque a nivel de valores es menos profunda que propuestas como Daniel Tigre. Es ideal para niños que disfrutan de la acción constante y los héroes reconocibles.

    Hey Duggee (2014)

    Hey Duggee llegó a España en 2014 y es una joya de la industria de la animación británica. La serie se centra en una especie de club de exploradores donde los niños animales adquieren insignias gracias a aprender habilidades nuevas. Duggee, que es el perro líder del club, guía a los pequeños con grandes dosis de paciencia y humor.

    El diseño visual de la serie es muy atractivo, con siluetas simples y colores chillones que llaman la atención desde el primer minuto. Una combinación ideal para llamar la atención de los niños y niñas de menor edad.

    Comparada con Peppa Pig, Hey Duggee es más abstracta y menos literal. Frente a Pocoyó, comparte minimalismo, pero añade una estructura episódica más clara. Es una serie que confía mucho en el lenguaje visual y en el humor físico, lo que la hace perfecta para niños muy pequeños que aún no dominan el lenguaje. 

    Además, su tono relajado la diferencia de propuestas más aceleradas como La patrulla canina.

    Cleo y Cuquin (2018)

    Cleo y Cuquín es una serie inspirada en los personajes de La familia Telerín. La producción, que aterrizó en España en 2018, sigue a seis hermanos que resuelven pequeños dilemas cotidianos con mucha creatividad y colaboración entre ellos. 

    En la serie, el personaje de Cleo, que es la hermana mayor, actúa como guía y modelo de los demás, ejerciendo un liderazgo positivo.

    Cleo y Cuquín se convirtió en un éxito instantáneo para los niños de España y América Latina. No hace falta aclarar que es la serie ideal para ver entre hermanos.

    Comparada con Peppa Pig, Cleo y Cuquin introduce una dinámica familiar más compleja y cooperativa. Frente a Masha y el oso, evita el caos y apuesta por la resolución conjunta de problemas. 

    Es una serie muy recomendable para niños que tienen hermanos, ya que refleja conflictos reales y ofrece modelos de convivencia positivos. Menos humorística que otras propuestas, pero muy efectiva en su mensaje.

    Bluey (2018)

    Bluey llegó en 2018 para conquistar tanto a niños como a padres. La serie sigue a una cachorrita azul con mucha creatividad y a su familia, mientras exploran el mundo por medio del juego simbólico. 

    Cada capítulo tiene una duración aproximada de 7 minutos y está cargado de ternura, humor y aprendizajes sobre la vida cotidiana. Las tramas de Bluey tocan tópicos como la frustración, la paciencia o la imaginación. Es fácil de ver y de seguir, así que pueden verlas niños y niñas de todas las edades.

    A diferencia de Daniel Tigre, Bluey no explica las emociones: las muestra. Comparada con Peppa Pig, es más sofisticada a nivel narrativo y emocional. Frente a Cocomelon, abandona la repetición para apostar por historias completas. 

    Es una de las pocas series infantiles que funciona a varios niveles, permitiendo que los adultos también encuentren reflejos de su propia experiencia.

    Cocomelon ¡A cantar! (2020)

    Aunque al principio se trataba de un canal de YouTube, Cocomelon ¡A cantar! se terminó convirtiendo en serie animada y se lanzó oficialmente en el año 2020 en España. La misma se centra en canciones infantiles que enseñan rutinas, conceptos básicos y buenos modales. 

    Cada capítulo se centra en una canción que refuerza lo aprendido con imágenes sencillas y repetitivas. Por su dinámica y refuerzo es especialmente bueno para niños muy pequeños y bebés.

    Comparada con Pocoyó o Hey Duggee, Cocomelon es mucho más insistente y menos narrativa. Su objetivo no es contar historias, sino reforzar hábitos y rutinas. Frente a series más complejas como Bluey, resulta limitada, pero es eficaz para bebés y niños en edad temprana. 

    Ideal como primer contacto audiovisual, aunque conviene combinarla con propuestas más ricas a medida que los niños crecen.

  • Las 10 mejores películas de detectives para resolver crímenes, de todos los tiempos

    Las 10 mejores películas de detectives para resolver crímenes, de todos los tiempos

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Hay pequeños placeres que nunca cambian, como demuestra el éxito impepinable de la saga que inauguró Puñales por la espalda en 2019, que sigue haciendo números brillantes en los rankings de JustWatch con Puñales por la espalda: De entre los muertos (2025), una tercera parte tan divertida como la primera, y casi tan ácida como el “Silicon Murder Valley” que la siguió.

    Si ya has resuelto los tres asesinatos del cortés Benoit Blanc, aquí te propongo diez otros juegos de Cluedo en formato película, para ver con un chocolate caliente entre manos y ganas de darle vueltas antes de que la trama se resuelva por sí misma. Son las 10 mejores películas de detectives de la historia, que he ordenado de más a menos evidente. Si lees hasta el final, descubrirás alguna joya.

    ¿Qué tiene una buena película de misterio o whodunit (en inglés, literalmente “quién-lo-hizo”)? El juego de la sospecha (Cluedo) (1985), la madre de todas las relecturas modernas de Agatha Christie nos da pistas: un grupo de personajes excéntricos en un espacio cerrado, un único misterio inicial por atribuir y un detective tan lunático como el noir así lo quiera. ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988) es un magnífico whodunit, ¿verdad?

    Una película de misterio está hecha para que lo pasemos bien interactuando con ella, y así esperamos que sea con las diez que te propongo a continuación.

    La ventana indiscreta (1954)

    ¿Dirías que La ventana indiscreta (1954) es un whodunit? Bajo la mano de Alfred Hitchcock, el detective se convierte en un escritor lesionado que empieza a creer que ha sido testigo de un crimen terrible cuando empieza a notar sucesos extraños a través de la ventana de uno de sus vecinos. Quizás nos despiste el bochorno de la ciudad por decorado, pero Instinto básico, o Solo Asesinatos En El Edificio (2021), demostraron que eso no quita un buen misterio.

    Pero basta analizar cómo Hitchcock construye el relato para empezar a pensar como detectives: tenemos un crimen esquivo, un reparto de vecinos muy particular y el espacio cerrado, que sí funciona como un tablero de ajedrez. Viéndola, nos sentiremos como un internauta más en A los gatos ni tocarlos: Un asesino en Internet (2019).

    Instinto básico (1992)

    Para dar algo de color a la lista, y que no todas las películas os suenen a “tacitas”, voy a recurrir a los encantos de un nuevo clásico que a mí me en-can-ta. Instinto básico (1992) es en parte misterio criminal y en parte thriller erótico, y aunque no privilegia el reparto enclaustrado sí tiene a un detective y una femme fatale para la historia. De hecho, Paul Verhoeven caminó para que Perdida de David Fincher pudiera correr.

    Sharon Stone da vida a una novelista de crímenes y principal sospechosa de un asesinato, que arrastra al detective de Michael Douglas a lo más “bajo” de la sociedad a base de cruzar y descruzar piernas. Y yo lo siento, es la única que ha replicado bien el mal absoluto de Barbara Stanwyck en Perdición (1944), sin resolver el caso antes de hora.

    Los odiosos ocho (2015)

    La conocemos antes como western que como película de misterio, pero Los odiosos ocho (2015) tiene todos los elementos idiosincráticos del género: una sola noche, un espacio cerrado, un grupo de personajes excéntricos definidos por arquetipos muy marcados y un crimen que se va resolviendo poco a poco, entre giros y tuercas.

    Pero al contrario que Muerte en el Nilo, aquí no se sorbe té sino whisky, y las galletitas se cambian por un estofado de una pinta tremenda. La película ideal para dans de los Oestes nevados y opresivos como Los vividores (1971), donde el clima y el encierro son tan importantes como la trama. Películas que en Navidad, madre, apetecen muchísimo.

    Asesinato en el Orient Express (1974)

    Naturalmente, Agatha Christie, santa patrona del whodunit, debe estar ampliamente representada en cualquier recuento del género, y si te han interesado las recientes adaptaciones dirigidas por Kenneth Branagh, como Asesinato en el Orient Express (2017), resulta muy recomendable volver a Asesinato en el Orient Express, en su versión de 1974.

    Los años le han pasado pero el aura de lujo que sobrevuela esta producción, como la de Muerte en el Nilo, sólo mejora con el tiempo. Damos gracias a la mano del director Sidney Lumet (12 hombres sin piedad, de 1957) y el papelón de Albert Finney como Hércules Poirot. En el reparto, lo mejor de cada casa: Lauren Bacall, Sean Connery, Vanessa Redgrave e Ingrid Bergman, quien ganó su tercer Oscar por este papel.

    Gosford Park: Crimen de medianoche (2001)

    La realeza del Asesinato en el Orient Express, pero con la mugre de las peores calañas de la sociedad. Dame Downton Abbey (2010) con doble de Puñales por la espalda, literal, y tienes la magnífica película de Robert Altman, que venía de meterse con la industria en El juego de Hollywood (1992).

    Como en una buena partida de Cluedo, en Gosford Park: Crimen de medianoche (2001) todo aparece para encajar: una mansión laberíntica, un detective llegado de fuera y una galería de sospechosos que va desde la matriarca autoritaria hasta el arribista despiadado. Y créeme, aquí no llegamos a abracitos agradablistas al estilo de Criadas y Señoras (2011). Cuidado con la sangre, que salpica.

    Perdida (2014)

    Quizás con Perdida (2014) haga un poco de trampa a mi propia premisa, porque a mitad de película sabemos ya qué ocurrió con la desaparición de la esposa del “pobre” Ben Affleck, interpretada magistralmente por Rosamund Pike. A diferencia de los whodunits tradicionales, un Rashomon (1950) con más enjundia que juego, la película se estructura esencialmente en dos actos que alternan perspectivas y tiempos.

    Pero esto no va de resolver rompecabezas desmontado, a lo Memento: Recuerdos de un crimen (2000) o un Testigo de cargo, con la que comparte la reflexión sobre los procesos juiciales y la prensa amarilla… Con la psicopatía del tándem protagonista, las cabezas que se rompen son las nuestras.

    La habitación de Fermat (2007)

    ¿Sabías que Luis Piedrahita había escrito y dirigido un whodunit malsano? Fue con Rodrigo Sopeña y se llamó La habitación de Fermat (2007). Hoy la recordamos poco, por lo que fue, dentro del cine español. En este thriller psicológico, cuatro matemáticos se encierran en una habitación bajo la promesa de un misterioso anfitrión, que les dice poder resolver un enigma imposible. Ups, primer gran giro: las paredes van estrechándose cada vez más.

    Buried (Enterrado) (2010) repetiría la fórmula de la claustrofobia –sin misterio– años después, pero a los fans del género detectivesco con ganas de adrenalina, este clásico de nuestro cine les “gustará” mucho.

    Testigo de cargo (1958)

    Billy Wilder podía ser muy explícito en su juego con los arquetipos del noir (Perdición), o todo lo contrario. Dentro del proceso judicial que recorre Testigo de cargo (1958), hasta el último minuto no sabrás si el acusado fue culpable, o no. En fin, cual James Stewart en La ventana indiscreta, prepárate para no despegar los ojos de la pantalla en un buen rato.

    Una de las adaptaciones menos conocidas de Agatha Christie, Oscar a la Mejor Película, a diferencia de la mayoría de whodunits de mansión y chimenea, aquí el drama se despliega en la sala de un tribunal, donde el ingenio y la estrategia de los personajes para acusar y defenderse son tan importantes como resolver el crimen. Russel Crowe aprendió bien de ella para Núremberg (2025): hay que deducir, pero también seducir.

    Muerte en el Nilo (1978)

    ¿Te gusta el crimen-confort de Jessica Fletcher en Se ha escrito un crimen (1984)? Vas a disfrutar con Muerte en el Nilo (1978). Puede que Kenneth Branagh no lograra capturar por completo el espíritu de este clásico de Agatha Christie en su Muerte en el Nilo (2022), pero la adaptación de John Guillermin en 1978 sigue siendo un hito fundamental en el género.

    Filmada en localizaciones reales de Egipto, lo cual le da un toque extra, tiene su mejor baza en un reparto estelar que incluye a una Bette Davis entre pletórica y sardónica (fans de Eva al desnudo, gozaréis), a la mismísima Angela Lansbury, junto con Jane Birkin, Mia Farrow, David Niven o una joven Maggie Smith. La receta, simplemente, funciona.

    Brick (2006)

    Mucho antes de Puñales por la espalda, Rian Johnson probó suerte en el cine negro con Brick (2006), un clásico de culto protagonizado por Joseph Gordon-Levitt con unos cuantos años menos. Los argumentos de misterio recurren con tanta frecuencia a la fórmula del “tipo solitario que busca a la señora guapa desaparecida” que casi podría considerarse un subgénero propio. Y a mí que me encantan Lo que esconde Silver Lake (2018) o Puro vicio (2014), Brick me fascina.

    Gordon-Levitt es un estudiante de secundaria que se mete a investigar el asesinato de su exnovia. Eso es, combinar los tropos del noir con un entorno adolescente moderno, creando una idiosincrasia única que convierte la trama en un misterio ágil pero muy intensa. Como un Paranoid Park (2007) donde sí somos el detective.

  • Lista completa del cast y personajes de la temporada 1 de Wonder Man

    Lista completa del cast y personajes de la temporada 1 de Wonder Man

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Wonder Man (2026-) viene a revolucionar todo lo que Marvel hizo hasta ahora. Y también reírse de sí mismo haciendo una parodia de Hollywood. Así que ya tiene nuestra atención. Por si esto fuera poco, el show promete poner el foco en los personajes, en cómo se relacionan entre ellos y en lo que significa vivir bajo los focos cuando también tienes superpoderes. 

    Así que sí, ya nos tiene bien pegados al sofá. Pero, ¿quién es quién en esta historia? Con el inminente estreno de la serie, es el momento perfecto para adentrarte en nuestra lista completa del cast de Wonder Man (2026-) y a quiénes interpretan.

    Yahya Abdul-Mateen II como Simon Williams/Wonder Man

    Simon Williams es el centro absoluto de la serie. Comenzó siendo un empresario competidor de Tony Stark que, al borde de la ruina, aceptó convertirse en sujeto de un experimento de Baron Zemo. Con poderes derivados de energía iónica, debutó enfrentándose a los Vengadores. Sin embargo, su honor lo llevó a sacrificarse por ellos. Años más tarde, se convertiría en uno de ellos. 

    Pero él ya no era el mismo. Su resurrección y su posterior carrera como actor lo mostraron como un personaje inseguro, con dudas sobre su identidad y propósito. Así, Simon no encaja en el molde clásico de superhéroe. Le importa cómo lo ven, le pesa la exposición pública y muchas veces duda más de lo que actúa. Y justo ahí está la gracia. Su mayor conflicto no es aprender a usar sus poderes, sino aceptar quién es cuando deja de actuar.

    Wonder Man (2026-) es su historia y la serie funciona porque todo gira alrededor de su identidad, tanto la que proyecta como la que intenta esconder. Los poderes sólo amplifican conflictos que ya estaban ahí. Así, todo gira alrededor de la pregunta de si Simon está siendo un héroe… o simplemente interpretando uno. La fama lo persigue incluso antes de ponerse el traje, y eso convierte cada decisión que toma en un espectáculo observado por todos.

    Antes de Marvel, Yahya Abdul-Mateen II destacó en Watchmen (2019), Aquaman (2018) y su secuela, Candyman (2021) y The Matrix Resurrections (2021), siempre interpretando personajes complicados y llenos de aristas.

    Demetrius Grosse como Eric Williams/El Segador

    Eric Williams es el corazón oscuro de la temporada. Hermano de Simon y convertido en El Segador, su conflicto no nace únicamente del poder, sino de años de resentimiento acumulado. Vivir a la sombra de Simon lo ha marcado más de lo que está dispuesto a admitir. Mientras Simon recibe atención, oportunidades y admiración, Eric acumula frustración, rabia y una sensación permanente de injusticia.

    El Segador nace como villano por resentimiento. Su historia está profundamente ligada a la de Simon. Cada paso que da Wonder Man hacia adelante es una herida más para Eric. Y eso hace que el conflicto sea personal y humano. Eric cuestiona el estatus de héroe de Simon. Lo obliga a mirar atrás y preguntarse qué dejó por el camino. 

    Demetrius Grosse ha participado en Banshee (2013-2016), The Rookie (2018-), Proyecto Rampage (2018) y Fear the Walking Dead (2015-2023), y aquí vuelve a moverse en ese terreno de personajes rotos. Esos personajes que no sabes si pueden tener redención o están perdidos por completo.

    Ben Kingsley como Trevor Slattery

    Trevor Slattery es un personaje muy importante dentro de la serie. Actor, drogadicto, farsante, terrorista y superviviente, Trevor entiende mejor que nadie lo que implica vivir de cara al público… y pagar el precio. Su experiencia le enseñó cómo el público consume historias y cómo la mentira puede convertirse en verdad si se repite lo suficiente.

    Así, Trevor actúa como una especie de mentor para Simon. No le enseña a ser mejor, sino a sobrevivir al circo en el que está metido. Trevor es el ejemplo viviente del futuro que Simon podría tener si deja que otros decidan quién es. 

    Ben Kingsley retoma el personaje después de Iron Man 3 (2013), Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos (2021). Además, destacó en títulos como Gandhi (1982), La lista de Schindler (1993) y La bestia salvaje (2001).

    Ed Harris como Neal Saroyan

    Neal Saroyan no necesita superpoderes para ser peligroso. Es una figura de autoridad, alguien que mueve hilos, borra personas del mapa sin necesidad de mancharse las manos y toma decisiones que afectan directamente a la vida de Simon. Neal sabe que Wonder Man puede ser un activo muy valioso… o una amenaza.

    En la historia, Saroyan obliga a Simon a enfrentarse a la idea de que no todo se resuelve con buenas intenciones. Hay estructuras, intereses y consecuencias que no se pueden esquivar. A veces, tienes que jugar con unas reglas sucias e injustas para conseguir lo que quieres. Y eso choca frontalmente con la ingenuidad de Simon. 

    Ed Harris ha participado en muchos proyectos muy conocidos como Appaloosa (2008), Westworld (2016-2022), El show de Truman (1998) y Apolo 13 (1995).

    Arian Moayed como Agente Cleary

    El agente Cleary es sinónimo de estrategia. Entiende el juego, la narrativa pública y cómo manipularla. En una serie donde la percepción lo es todo, su papel resulta fundamental. Cleary no actúa por impulso: observa, calcula y espera el momento exacto para intervenir. Eso lo convierte en uno de los personajes más peligrosos.

    En Wonder Man (2026-), Cleary gestiona crisis, escándalos y manipula las versiones oficiales según le convenga. Ve a Simon más como una marca que como una persona. Así, convierte a Simon en un producto vendible. Eso genera un cisma entre lo que Simon siente y lo que el mundo cree que es.

    Arian Moayed es especialmente conocido por Succession (2018-2023), además de aparecer, entre otras, en Ms. Marvel (2022) y Spider-Man: Sin camino a casa (2021).

    Zlatko Burić como Von Kovak

    Von Kovak es un prestigiado director de cine que dirigirá la nueva versión de la película Wonder Man en la que Simon hará lo que sea por conseguir el papel principal. Kovak no tiene interés en discursos ni en fama. Él obliga a Simon a actuar cuando ya no puede esconderse detrás de su identidad como superhéroe.

    Así, él pone a prueba a Wonder Man. Lo que quiere es demostrar si, llegado el momento, Simon puede responder como un héroe lo haría o si seguirá paralizado por el miedo a equivocarse.

    Zlatko Burić ha aparecido en El triángulo de la tristeza (2022), 2012 (2009), Superman (2025) y Pusher: un paseo por el abismo (1996). 

    Béchir Sylvain como Sanford Williams

    Sanford Williams es el padre de Simon y Eric. Sanford siempre estuvo más involucrado en la educación de Eric, pero fue un padre duro y severo con sus dos hijos. Él nunca estuvo satisfecho con sus logros e incluso los castigaba físicamente. A pesar de ello, tanto Simon como Eric nunca dejaron de intentar ganarse la aprobación de su padre. 

    En Wonder Man (2026-), Sanford es de alguna manera el ancla de Simon, ya que representa su pasado y su vida antes de que todo se complicara con los focos de Hollywood y sus poderes. Es quién le recuerda a Simon lo que puede perder si se deja arrastrar por ello.

    Béchir Sylvain ha participado en Jurassic World: Renacer (2025), Black Mafia Family (2021-2025) y Black Summer (2019-2021).

    Byron Bowers como DeMarr Davis/El Portero

    Por su parte, Byron Bowers interpretará a DeMarr Davis/El Portero. Después de completar cuatro años de universidad y tres años de posgrado, DeMarr decidió responder al anuncio del periódico del Sr. Immortal pidiendo a "aventureros disfrazados" que trabajarán juntos y formarán un equipo. Así, se unió a Los Vengadores de los Grandes Lagos, siendo el más cínico de ellos. Así que le dará guerra a Simon. 

    Bowers es conocido por Honey Boy (2019), Kimi (2022) y Sin movimientos bruscos (2021).

    Otros miembros del Cast

    Dane Larsen interpretará a Brent Willard, el actor que dio vida a Wonder Man en la película original, la que utiliza como base Kovak para hacer el remake con Simon como protagonista. Así, Willard formará parte de la vida como actor de Simon, reflejando cómo funciona el sistema desde dentro. Larsen es conocido por su papel en Hospital General (1963).

    Además, se sabe que Jackie Kay, la protagonista femenina de la primera película de Wonder Man, también hará una aparición en la serie. Sin embargo, se desconoce la actriz que la interpretará y apenas se saben detalles del personaje, por lo que seguramente el show se esté guardando algo interesante bajo la manga.

    Por su parte, Lauren Glazier formará parte de Wonder Man (2026-) con un personaje aún no revelado, pero todo apunta a que tendrá un impacto directo en la vida personal de Simon. La hemos visto en Mindhunter (2017-2019), Tales of the Walking Dead (2022) y See (2019-2022).

    En la situación contraria está Josh Gad, que interpretará una versión “extremadamente famosa” de sí mismo, por lo que va a estar ligado a la vida de Simon como actor. Gad es conocido por por Frozen: El reino del hielo (2013), Pixels (2015), 21: Black Jack (2008) y La bella y la bestia (2017).

  • Los Feroz 2026 avalan: estas son las mejores series españolas del año

    Los Feroz 2026 avalan: estas son las mejores series españolas del año

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Te lo resumo hasta lo ofensivo: si quieres ver la mejor ficción nacional del año, con especial lugar para las series televisivas, suscríbete a Movistar Plus+. Hasta 6 estatuillas recabaron las series de Movistar en la gala de los Feroz, de entre los siete galardones disponibles. ¿Guau? Guau.

    Los informadores votamos los nombres que nos obsesionan y hemos premiado ya, como Javier Cámara (Rapa, de 2022), a Mejor Actor, o el Mejor Guion de Diego San José (Celeste, 2024), aunque ambos han subido al escenario por logros muy diferentes a sus series anteriores. Secun de la Rosa ha impedido el pleno de Movistar Plus+ como Mejor Actor de reparto por ser el apocado Leonardo Dantés en Superestar (2025)... La única ganadora de Netflix.

    Y te doy otro apunte: si quieres ver alguna buena serie española, deberías hacerle menos ascos a la comedia. Verás que hay más risotadas que drama en el palmarés de los Feroz de este año, así como en la televisión española actual. De momento, estas son las seis series españolas que debes tener en cartera en 2026, según el criterio de los premios Feroz.

    Yakarta (2025)

    Fue la Mejor Serie dramática, le dio el zorro dorado a Javier Cámara y a Diego San José por el Guion. Eso son casi la mitad de los premios a televisión de la gala, y nadie hubiera puesto el grito al cielo si la jovencísima Carla Quílez hubiera ganado a Mejor Actriz. Yakarta (2025) resulta extrañamente popular por lo antipática que es, en su forma y argumento, esta historia de un entrenador de bádminton caído en desgracia que adiestra a una adolescente desencantada y rabiosa para llegar a lo más alto, aunque sea con trampas.

    Pero la Yo, Tonya (2017) del polideportivo municipal toca fibras muy sensibles, desde los proyectos loquísimos que emprendemos para olvidarnos de la suciedad bajo nuestras alfombras hasta las personas rotas que dejamos por el camino al éxito.

    Poquita fe (2023)

    Con permiso de la trilogía de Vota Juan (2019), también con Javier Cámara, Poquita fe (2023) es la única serie en la historia de los premios en ganar dos feroces. Fue Mejor Comedia, Mejor Actriz de reparto para Julia de Castro y para la ausente Esperanza Pedreño como Mejor Actriz.

    Pero cómo no iba a acaparar la (casi) otra mitad del palmarés, esta hija entre las entrevistas de La oficina (2005) y el barroquismo cotidiano de Caméra Café (2001). Digo, porque atiende –con un humor blanco, surrealista pero del que te lleva a reír a carcajadas– el problema más acuciante de la España de hoy: la crisis de la vivienda. Berta y José Ramón, gente muy normal, nacieron en un país sediento de comedia.

    Superestar (2025)

    Secun de la Rosa, Mejor Actor de Reparto, no supone la única baza que juega bien la Superestar (2025) de Nacho Vigalondo, pero si victoria resultaba improbable por ser el perro verde entre series de carácter mucho más pop.

    Lo cual, de por sí, ya es curioso: al final, la serie producida por los Javis tras La mesías (2023) aborda uno de los períodos más consumidos por el gran público televisivo español, el “tamarismo”. Un momento donde los realities estaban copados por el mismo brain-rot de personajes tan rotos como los de Yakarta, pero infinitamente más conocidos. A Luis Buñuel esta serie le hubiera interesado, y mucho.

    Anatomía de un instante (2025)

    El vacío de la cinco veces nominada Anatomía de un instante (2025) fue atronador, si bien supongo que la adaptación del libro de Javier Cercas no necesita más publicidad. Sin embargo, hay que destacar la renovación de Álvaro Morte, el Profesor de La Casa de Papel (2017), aquí en la piel de Adolfo Suárez, el único que durante el golpe del 23F permaneció de pie, junto a Manuel Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo.

    Siendo una crónica absolutamente rigurosa de los hechos que llevaron a ese día, y atendiéndonos a las buenísimas críticas que le hemos dado los informadores, su vacío en la gala puede dolerle menos que el de Superestar, una serie a la que sí habrían servido los galardones.

    Furia (2025)

    Mucha mujer, muy cabreada. El año en que Leticia Dolera ha abierto todos los cajones de m*erda en Pubertat (2025), y cuando Yakarta los ha trasladado a plena luz del día, Furia (2025) llega como otro grito de Munch sobre la injusticia social. Mete el dedo en la llaga una comedia que nada tiene del humor blanco de Poquita fe, más bien todo lo contrario.

    Triple nominada, esta es una antología sobre cinco mujeres al límite que, ante la injusticia, sacan las pistolas. Sigue un reguero de sangre, fuego y clases de yoga. Y las cinco son, cómo no, “de traca”: Candela Peña, Carmen Machi, ACecilia Roth, Nathalie Poza y Pilar Castro. La crema y nata de la ficción española.

    La suerte (2025)

    Otra serie políticamente afilada, La suerte (2025), se iba de vacío a pesar de sus tres nominaciones… Pero sobre el mundo de la tauromaquia sólo hubo espacio para las Tardes de soledad (2025) de Albert Serra. La versión cómica-serial que propone Paco Plaza, no menos alocada, pone a un “aliado” (Ricardo Gómez, en drama por La Ruta) al servicio de un torero inquietante, que no menos paródico.

    Ahora, queda para la herencia de Azcona el secundario de Carlos Bernardino, Jero, uno de esos cuñados arrebatadores que en nuestro país conocemos tan de cerca. Vedla, por favor: la amistad que surge entre el taxista aliado y la secta de fachas podría curar el abismo entre las dos Españas.

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