La regularidad, la diversidad y el éxito de la carrera de Joachim Trier sorprenden, pero no sólo porque resulte excepcional en su consistencia, sino también porque el cine nunca fue la primera opción para él. Hijo y nieto de cineastas, el noruego aspiraba a convertirse en el nuevo Tony Hawk hasta que se dio de bruces contra la realidad: sus puertas estaban abiertas en el séptimo arte. A los 23 se apuntaba a la escuela de cine y empezaba una aplaudida trayectoria en el cortometraje… Que hoy apunta maneras como apenas unas pocas en Europa.
De hecho, viendo el éxito de La peor persona del mundo (2021) en los Oscars, donde fue doble nominada superando las homogeneidad estadounidense, y atendiendo a la incorporación de Elle Fanning en Valor sentimental (2025), que llega hoy a nuestras carteleras, se ha rumoreado extensamente sobre si Trier va a “venderse” a la trituradora de Hollywood. De momento, el cineasta lo niega. Sus grandes éxitos están protagonizados todos por seres humanos complejos y el presupuesto mediano-europeo le viene bien para trabajar. Ahora, aún tiemblo al recordar la barrabasada que Hirokazu Koreeda hizo al internacionalizarse con La verdad (2019).
En fin, para dirimir cuáles son las virtudes de este gran escritor de historias a pie de las calles de Oslo (siempre mano a mano con Eskil Vogt), os proponemos una guía que recopila todos sus trabajos en el largometraje, como director. Todos, excepto The Other Munch (2018), documental sobre el pintor que no está disponible en España. Buscadlo en caso de quedar con hambre de más, porque su filmografía no resulta tan extensa.
Sí comprobaréis que ha tocado casi todos los géneros y registros (¿le falta la comedia musical romántica o La peor persona del mundo ya cuenta?). Entra un top de todas sus películas, que ordenamos por preferencia personal de peor a mejor. Lee con atención.
El amor es más fuerte que las bombas (2015)
Más allá de lo que el cineasta diga, El amor es más fuerte que las bombas (2015) es la película que lo está deteniendo de irse a Hollywood. En pocas palabras, es un drama familiar bastante mediocre en todos los sentidos… Mientras que, a pesar de versar sobre prácticamente lo mismo, Valor sentimental la supera en todos los sentidos. Aquí una familia disfuncional se enfrenta a los diferentes sentimientos y recuerdos de su esposa y madre fallecida, una famosa fotógrafa de guerra a quien da vida (en piloto automático) Isabelle Huppert.
Yo veo como una tremenda oportunidad perdida que sean tres hombres, cada uno en un momento decisivo de su vida (la mayoría de edad, la paternidad reciente y la madurez como viudo), y que no se estudie de veras cómo hablan ellos cuando están a solas. Ojalá un Los Meyerowitz: La familia no se elige (2017) a la noruega, pero ni el texto de Vogt y Trier brilla, ni lo hace Jesse Eisenberg, protagonista.
Oslo, 31 de agosto (2011)
En la víspera de recibir el alta de su rehab, Anders (el actor fetiche Anders Danielsen Lie) aprovecha para visitar a viejos amigos y deambular, aparentemente sin rumbo, por “su” Oslo, teñido por la última luz del verano. Pero el intento de suicidio fallido con el que arranca la película impregna todo lo que viene después: la muerte está siempre presente, de un modo u otro, en las conversaciones que mantiene, en el equinoccio que Trier domina tan bien entre el drama cotidiano y el más existencialista.
Oslo, 31 de agosto (2011) se basa de forma libre en una novela de Pierre Drieu La Rochelle que Louis Malle adaptó como El fuego fatuo (1963), y que también es fantástica. Y no parece una coincidencia: en su película, Trier –que es pariente lejano de Lars von Trier– mira abiertamente hacia la nouvelle vague francesa, con una aparente ligereza, una melancolía de fondo y el estilo por bandera… Pero los sustituye por la claridad penetrante de la luz noruega y un enfoque plenamente contemporáneo, muy cercano a La peor persona del mundo.
La maldición de Thelma (2017)
Recuerdo a la perfección el pase de La maldición de Thelma (2017) en el Festival de Sitges. Tengo muy presentes los resoplidos de los fans del género que habían llegado a aquella Carrie. Un extraño presentimiento (1976) esperando un espectáculo de sangre y tripas a lo Crudo (2016), y se encontraron con la frialdad de la escritura noruega. El despertar queer de Thelma, interpretada por la anti-carismática Eili Harboe, se superpone con varios episodios convulsivos sin explicación y manifestaciones sobrenaturales de lo más inquietantes.
La maldición de Thelma supone uno de los trabajos más sugerentes de Joachim Trier: una mezcla entre drama íntimo y fantástico, entre los códigos del thriller sobrenatural y la naturalidad de un despertar emocional. Si el público no la ha valorado igual que Reprise, es en realidad porque el género está profundamente desacreditado, casi tanto como los relatos de deseo postadolescente, de represión y miedo hacia una misma. Por eso, los resoplidos en la sala.
La peor persona del mundo (2021)
Voy a contrapelo del mundo en general cuando digo que La peor persona del mundo (2021) me parece larguísima. Divididas claramente en tres actos, me aburro cuando las desventuras de Renate Reinsve (en su primera película con Trier, aunque tras la Palma a Mejor Actriz no será la última), una millennial que no tiene claro nada en su vida, carrera y amoríos, se convierten en un drama sosegado, en el desenlace que comparte con Danielsen Lie.
Será que la tristura de la doble nominada al Oscar me sabe a menos de lo que propone esta ahijada de Sonata de Otoño (1978), o que tengo el corazón de hielo, pero todos truquitos narrativos que Reinsve despliega con gracia antes del clímax se me desinflan cuando la cosa se pone tremendamente seria.
Reprise. Vivir de nuevo (2006)
Fue su debut y la primera entrega de la trilogía de Oslo, junto con Oslo, 31 de agosto y La peor persona del mundo, tres documentos de una ciudad en transformación y tres personas que entre sus calles buscan entenderse, expresarse y agarrar al tiempo por las solapas.
Sobre las promesas y los regalos envenenados, dos temas que preocupan a cualquiera pero que encantarán a quienes admiren el sabor agridulce de (500) días juntos (2009), versa Reprise. Vivir de nuevo (2006). Se trata de una Ha nacido una estrella en la que dos amigos entran en conflicto cuando el éxito llega a uno (otra vez Danielsen Lie) demasiado pronto y lo tumba hasta internarlo en una clínica (véase Oslo, 31 de agosto) y el otro empieza a creer que nunca llegará. Un drama tremendo que, no por ser el primero es ni un ápice más simplón.
Valor sentimental (2025)
Aunque el final de La peor persona del mundo se me antoje demasiado dramático, sí aprecio la más rotunda Valor sentimental (2025), Gran Premio del Jurado en Cannes. Quizás porque comprende mejor las bondades del abuelo Ingmar Bergman, o porque se relame menos las heridas. Renate Reinsve, junto con Stellan Skarsgård y Elle Fanning se unen en un estudio de personaje meta en la que un carismático cineasta se propone rodar una película autobiográfica en la antigua casa familiar (como El amor es más fuerte que las bombas, vamos).
Aquí Trier explora las complejidades de las relaciones paternofiliales a través de una puesta en escena que, entre el teatro y el melodrama, le permite retratar las vicisitudes sobre cómo la creación artística condiciona la vida misma, y al revés. Y no sé: es menos popular, más irregular, pero también honesta y orgullosa de su propio estómago dramático. Cae peor, pero como crítique me gusta más.





























































































