
¿Cuál es la mejor película de Steven Spielberg? Este es nuestro ranking
Hay directores importantes, hay directores legendarios y después está Steven Spielberg, el hombre responsable de probablemente la mitad de los traumas y obsesiones cinematográficas de toda una generación. Si alguna vez tuviste miedo de meterte al mar, soñaste con dinosaurios, quisiste ser arqueólogo o amigo de un extraterrestre, muy probablemente fue culpa suya.
Lo más increíble es que Spielberg lleva haciendo películas icónicas desde hace más de 50 años. Y antes incluso de cambiar Hollywood para siempre con Tiburón o En busca del arca perdida, ya había dejado clarísimo su talento con Reto a la muerte, una película para televisión sencilla pero tan tensa y brillante que todavía hoy sigue siendo una clase magistral de suspenso.
A esta altura podría vivir tranquilo descansando sobre una montaña de Oscars y clásicos, pero Spielberg sigue filmando. Este año estrena El día de la revelación, porque aparentemente nunca se cansa de hacer cine. Elegir solo diez películas dentro de una carrera así es prácticamente imposible, pero acá intentamos ordenar algunas de las mejores.
Que Minority Report abra esta lista dice más sobre la filmografía impecable de Steven Spielberg que sobre la película en sí. Porque sigue siendo uno de los mejores thrillers de ciencia ficción de los 2000. Protagonizada por Tom Cruise, la historia sigue a un policía que arresta criminales antes de que cometan delitos. Todo cambia cuando el sistema predice que él mismo será un asesino.
Esta historia es una mezcla de acción, cine noir y paranoia futurista con un ritmo que no te suelta. El director toma algunas ideas que ya había explorado en Inteligencia artificial pero las lleva hacia un futuro muchísimo más frío y oscuro. Tal vez lo más inquietante de Minority Report es que muchas de las ideas tecnológicas que plantea hoy ya no parecen ciencia ficción.
Dentro de una filmografía llena de tiburones, dinosaurios y aventuras gigantes, El imperio del sol ocupa un lugar especial en esta lista porque muestra a un Steven Spielberg mucho más emocional y profundo. La película, que está basada en la novela de J. G. Ballard, sigue a un niño británico separado de sus padres durante la invasión japonesa de Shanghái en plena Segunda Guerra Mundial.
Ese niño es interpretado por un jovencísimo Christian Bale en una actuación impresionante para alguien de su edad. Y aunque muchas veces queda algo eclipsada entre los títulos más populares del director, El imperio del sol ya dejaba ver varias de las obsesiones que Spielberg exploraría en su carrera: la infancia atravesada por la guerra, la pérdida de inocencia y el horror visto desde ojos vulnerables.
Después de películas mucho más oscuras como Minority Report o Salvar al soldado Ryan, Steven Spielberg sorprendió en 2002 con una película encantadora, de esas que puedes ver una y otra vez sin cansarte. Atrápame si puedes, basada en hechos reales, sigue a un joven estafador capaz de hacerse pasar por piloto, médico y abogado mientras evade constantemente al FBI.
La dupla Leonardo DiCaprio y Tom Hanks sostiene con calidad una película que mezcla comedia, drama y crimen con una facilidad impresionante. Y para quienes aman esta versión más cálida y optimista de Spielberg, La terminal (también con Tom Hanks) funciona como una compañera espiritual perfecta.
Mucho antes de E.T. El extraterrestre, Steven Spielberg ya estaba obsesionado con la idea del contacto extraterrestre en Encuentros en la tercera fase. A diferencia de E.T que apuntaba a un público familiar, acá el tono es mucho más misterioso, hipnótico y hasta espiritual.
La película sigue a un hombre común interpretado por Richard Dreyfuss que queda obsesionado después de un encuentro cercano con una nave extraterrestre. Esta no es la típica película de ciencia ficción que apuesta por destrucción y caos, sino por algo muchísimo más humano y contemplativo.
En Encuentros en la tercera fase vemos una vez más las grandes obsesiones del director, tópicos como el asombro infantil, la fascinación por lo desconocido y esa sensación de que todavía queda algo mágico ahí afuera.
Con E.T. el extraterrestre, Steven Spielberg logró algo que ningún otro director hubiese logrado: hacer una película de ciencia ficción que se sintiera gigantesca y profundamente íntima al mismo tiempo. La historia del extraterrestre perdido y su amistad con Elliot funciona porque todo está contado desde la mirada de los niños: de nuevo nos encontramos con temas como la curiosidad, la soledad y esa sensación de que los adultos viven en otro planeta emocional.
Además de tener una de las imágenes más famosas en toda la historia del cine, la película terminó convirtiéndose en una experiencia generacional.
Hay pocas películas que hayan cambiado tanto la experiencia de ir al cine como Jurassic Park. Y lo más increíble es que, incluso después de décadas de avances digitales y secuelas gigantescas, la original de Steven Spielberg sigue sintiéndose especial (y sinceramente, la mejor de la franquicia).
Sí, el proceso de crear los dinosaurios revolucionó los efectos visuales para siempre. Pero lo que realmente hace funcionar la película es cómo Spielberg construye el suspenso y el sentido de maravilla alrededor de ellos. La primera aparición del braquiosaurio, el vaso de agua temblando antes de que llegue el T-Rex o la persecución en la cocina siguen siendo momentos perfectos de blockbuster puro que se han grabado en nuestras retinas.
Hablar de cine bélico moderno sin mencionar Salvar al soldado Ryan es prácticamente imposible. Desde su estreno, Steven Spielberg redefinió cómo Hollywood mostraba la guerra en pantalla, especialmente gracias a la brutal secuencia inicial del desembarco en Normandía, que todavía hoy sigue siendo devastadora y atrapante en partes iguales.
Pero más allá del impacto técnico, lo que realmente hace enorme a la película es su reparto y como se retratan los vínculos humanos en este duro contexto. A través del grupo liderado por Tom Hanks, Spielberg nos muestra soldados agotados, aterrados y emocionalmente destruidos, muy lejos de la idea clásica del héroe invencible. Y aunque después llegaron muchísimas películas y series intentando replicar ese realismo, desde Hermanos de sangre hasta 1917, pocas lograron alcanzar el mismo equilibrio entre horror, emoción y espectáculo.
Con En busca del arca perdida Steven Spielberg toma las viejas aventuras de matiné, les suma el carisma infinito de Harrison Ford y crea uno de los personajes más icónicos en toda la historia del cine: Indiana Jones.
Esta es una aventura que nunca se detiene. Desde persecuciones, trampas y nazis hasta serpientes y explosiones que Steven dirige con una energía que todavía hoy se siente contagiosa. No sorprende que esta gran película solo haya sido el comienzo, y Spielberg seguiría expandiendo la saga con Indiana Jones y el templo maldito, Indiana Jones y la última cruzada e Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.
¿Cómo no amar Tiburón? Sí, probablemente esta sea mi favorita dentro de toda la filmografía de Steven Spielberg. Y honestamente, cuesta pensar en otra película que haya cambiado tanto la historia del cine comercial como Tiburón. No solo ayudó a crear el concepto moderno de blockbuster de verano, también dejó clarísimo que Spielberg entendía el suspenso mejor que casi cualquier director de su generación.
Lo más increíble es que gran parte del terror funciona porque casi no vemos al tiburón. Entre problemas técnicos y limitaciones del rodaje, Spielberg terminó construyendo tensión a través de la música de John Williams, los silencios y la imaginación del espectador. No solo eso, Tiburón también funciona gracias a la dinámica entre Brody, Quint y Hooper que sigue siendo brillante incluso décadas después.
Elegir la mejor película de Steven Spielberg siempre va a generar debate, pero La lista de Schindler probablemente sea el momento donde todo lo que hace grande a Spielberg alcanza la versión más poderosa y premiada de su carrera. Basada en la historia real de Oskar Schindler, interpretado por Liam Neeson, la película sigue a un empresario alemán que termina salvando la vida de más de mil judíos durante el Holocausto.
Aquí Spielberg deja de lado gran parte de sus trucos habituales para filmar algo más sobrio, doloroso y humano que lo interpela a nivel personal. Con su maestría consigue imágenes imposibles de olvidar y que ya forman parte de la historia del cine para siempre.
















































