
Jean-Claude Van Damme: sus mejores películas, en orden
Hoy en día ya no nos sorprenden ni los los universos cinematográficos, ni las coreografías de pelea o los superhéroes que dominan la taquilla, pero hace más de 30 años Jean-Claude Van Damme era de los primeros en repartir patadas giratorias como si las leyes de la física fueran opcionales. Durante los años 80 y 90, el belga se convirtió en uno de los grandes íconos del cine de acción gracias a un estilo muy particular que mezclaba artes marciales, músculos, acento y una capacidad única para hacer el split más famoso de Hollywood (en tu cara Arnold Schwarzenegger).
Si bien muchas de sus películas siguen una fórmula bastante similar que van de torneos clandestinos, venganzas personales a mercenarios y explosiones, el actor logró construir una filmografía repleta de clásicos del género que todavía hoy siguen siendo una referencia para los amantes de la acción. Si te apetece una maratón de Jean-Claude Van Damme, estas son sus películas imperdibles, ordenadas de peor a mejor.
Sin escape no suele aparecer entre las películas más recordadas de Van Damme, pero igual merece un lugar en este ranking. Porque a diferencia de otros títulos populares de su carrera, donde reinaban los artes marciales o los torneos clandestinos, aquí se da el lujo de tener un papel más similar al héroe de acción clásico.
En esta película interpreta a Sam Gillen, un ex convicto que termina protegiendo a una mujer viuda y a sus hijos de unos empresarios corruptos que quieren quedarse con sus tierras. Es una historia de acción plena que mezcla persecuciones, tiroteos y varias peleas cuerpo a cuerpo muy entretenidas.
Si te gustan películas como El protector, donde un héroe solitario protege a una familia mientras se enfrenta a un grupo de criminales, probablemente también disfrutes esta.
¿Qué pasa si mezclas una película de rehenes con un partido de hockey sobre hielo? La respuesta es Muerte súbita, una de las propuestas más divertidas de la carrera de Van Damme.
La historia sigue a Darren McCord, un bombero que asiste a la final de la Stanley Cup con sus hijos. Pero cuando un grupo de terroristas toma el estadio y amenaza con hacerlo explotar si no recibe un multimillonario rescate, nuestro héroe entra en acción.
Puede ser que recuerde a Jungla de cristal, pero esta es anterior. Además, Muerte súbita encuentra su propia personalidad gracias al escenario deportivo y al constante sentido de urgencia. Es una opción ideal para quienes buscan una película de acción simple, efectiva y muy representativa de aquella época en la que cualquier lugar podía convertirse en el escenario perfecto para que Jean-Claude Van Damme repartiera patadas.
Doble impacto es la película por excelencia que resume todo el exceso del cine de acción de los 90. Porque si un Jean-Claude Van Damme ya parecía suficiente para resolver cualquier problema a base de patadas, la solución lógica era poner dos.
La historia sigue a Chad y Alex Wagner, dos hermanos gemelos separados al nacer tras el asesinato de sus padres. Años después, vuelven a encontrarse para vengarse de los responsables, cada uno con una personalidad completamente opuesta. Tienes un hermano más refinado y tranquilo, el otro impulsivo y callejero. ¡Alucino con estas dos versiones de Van Damme!
La película aprovecha al máximo el carisma del actor y un nivel de acción que prácticamente no da respiro. Podría compararse con películas como Al límite del riesgo, pero siendo sinceros…no tiene comparación.
En Lionheart: El luchador interpreta a Lyon Gaultier, un legionario francés que deserta para viajar a Estados Unidos tras enterarse de que su hermano ha sido gravemente herido. Sin dinero y decidido a ayudar económicamente a su cuñada y a su sobrina, termina participando en un circuito ilegal de peleas callejeras.
Aunque mantiene la fórmula clásica del actor y de las películas en las que suele participar, esta destaca por el conflicto emocional que aquí tiene más peso que en otras de sus producciones. Las peleas siguen siendo espectaculares, pero en esta historia existe una motivación mucho más humana detrás de cada enfrentamiento.
Esta probablemente sea la película más inesperada de toda su carrera, y la que personalmente más me ha sorprendido. Después de años interpretando a héroes indestructibles, Jean-Claude Van Damme decidió hacer exactamente lo contrario y se interpretó a sí mismo.
En JCVD, el actor llega a Bélgica atravesando un complicado momento personal y profesional. Si bien parece un regreso rutinario a su ciudad natal, de pronto queda atrapado en medio de un robo a un banco y los medios lo señalan como el principal sospechoso.
Esta no es una película de acción, es un drama con humor negro que juega constantemente con la imagen pública del actor. Incluso incluye uno de los monólogos más sinceros y recordados de toda su carrera, donde reflexiona sobre la fama, el fracaso y el paso del tiempo.
La considero imprescindible, porque JCVD demuestra que Van Damme también puede reírse de sí mismo y ofrecer una actuación sorprendentemente vulnerable al mismo tiempo. Algo nada fácil.
A comienzos de los 90, Jean-Claude Van Damme dio uno de los saltos más importantes de su carrera con Soldado universal, una película que mezcló acción, ciencia ficción y dos de los mayores íconos físicos de la época: Van Damme y Dolph Lundgren.
La historia sigue a Luc Deveraux, un soldado estadounidense que muere durante la guerra de
Vietnam y es resucitado años después como parte de un programa militar secreto que convierte a soldados caídos en máquinas de combate prácticamente indestructibles. Pero algo falla y fragmentos de su memoria comienzan a regresar, enfrentándolo una vez más a su antiguo enemigo.
Por algo es un clásico del cine de acción, lo tiene todo: escenas de acción, explosiones y una rivalidad inolvidable entre sus protagonistas. Fue tan grande su éxito que dio origen a toda una franquicia. Ideal para los fans de películas como RoboCop o Terminator, o si simplemente te atrapa la combinación de ciencia ficción y artes marciales.
Si John Woo toca tu puerta, no te lo piensas dos veces. Blanco humano fue la oportunidad de Van Damme de trabajar con el popular director en una de las películas más elegantes y explosivas de toda su filmografía.
Aquí interpreta a Chance Boudreaux, un ex marine que acepta ayudar a una joven a investigar la desaparición de su padre. Pero de fondo hay algo peor, y termina descubriendo una organización criminal dedicada a organizar cacerías humanas, donde millonarios pagan por perseguir y asesinar personas sin hogar.
La película lleva el sello inconfundible de John Woo con las típicas cámaras lentas, tiroteos coreografiados, persecuciones que desafían toda la física y lógica y acción estilizada de principio a fin. Es una recomendación perfecta para quienes disfrutan del cine de acción más visual o de clásicos del director como Cara a cara.
Si tuviese que elegir la película más imaginativa y divertida de Jean-Claude Van Damme, probablemente diría Timecop: Policía en el tiempo. En lugar de limitarse a repartir golpes, aquí protagoniza una historia de viajes en el tiempo, conspiraciones políticas y ciencia ficción muy adelantada a su época.
Van Damme interpreta a Max Walker, un agente de una división especial encargada de evitar que los criminales alteren la historia utilizando tecnología para viajar al pasado. Cuando una conspiración amenaza con cambiar el futuro para siempre, deberá enfrentarse no solo a sus enemigos, sino también a los momentos más dolorosos de su propia vida. Suena dramático pero es puro entretenimiento.
No sorprende que Timecop: Policía en el tiempo fue el mayor éxito comercial de Van Damme como protagonista. Es una película ideal para quienes disfrutan de la ciencia ficción estilo Desafío total o Minority Report.
En Kickboxer interpreta a Kurt Sloane, un joven que viaja a Tailandia junto a su hermano, campeón mundial de kickboxing. Cuando este queda gravemente lesionado tras enfrentarse al brutal Tong Po, Kurt decide entrenar con un legendario maestro para buscar revancha.
La película sigue una estructura clásica, pero lo hace tan bien que terminó convirtiéndose en una de las grandes referencias del cine de artes marciales. Sus secuencias de entrenamiento, los combates y el inolvidable villano siguen funcionando décadas después. No te la pierdas si amaste películas como Karate Kid o Rocky IV, esta es igual de buena.
Es así, hablar de Jean-Claude Van Damme es hablar de Contacto sangriento. Es la película que lo convirtió en una estrella internacional y una de las responsables de definir el cine de artes marciales de finales de los años 80.
Inspirada en la historia de Frank Dux, sigue a un soldado estadounidense que viaja a Hong Kong para participar en el Kumite, un torneo clandestino donde los mejores luchadores del mundo se enfrentan sin reglas y donde solo uno puede salir campeón.
Puede que hoy algunas escenas resulten exageradas, pero se lo perdonas sin problema. Los combates siguen siendo espectaculares, la tensión funciona de principio a fin y viendo el carisma de Van Damme es fácil de entender cómo conquistó a Hollywood como la nueva estrella de acción de esa época. Para cualquier fan del género, Contacto sangriento sigue siendo una película imperdible y el mejor punto de partida para descubrir la filmografía del actor.












































