
Películas y series de televisión de Neve Campbell: ¿Dónde más puedes ver a la icónica Scream Queen?
Scream 7 (2026) se ha estrenado, lo que significa que tenemos el quinto regreso de Neve Campbell como Sidney Prescott, ya que no apareció en Scream 6 (2023) por diferencias de salario. Aunque a muchos le siga emocionando verla en el papel, reducir su carrera a ser esa reina del grito sería injusto para una actriz que lleva tres décadas currando en dramas de prestigio, thrillers eróticos, musicales bizarros y series de televisión con bastante huella cultural.
De bailarina frustrada a la final girl favorita del slasher moderno, Campbell ha construido una filmografía interesante, de la que podemos localizar nueve de sus trabajos que merecen la pena y encontrarlos en plataformas de streaming españolas, ordenados de peor a mejor para redescubrir a la actriz más allá de Sydney.
Robert Altman dirigió este drama sobre el mundo del ballet con Campbell como productora y protagonista, interpretando a una bailarina de la compañía Joffrey de Chicago que lucha por convertirse en primera figura. Prácticamente es un documental ficcionado sobre las rutinas, lesiones, ensayos y política interna de una compañía de danza que Altman usa para encajar su estilo y narrativa coral, aunque no sea de sus obras más recordadas.
Sin embargo, The Company (2003) es bonita—las coreografías son espectaculares—pero dramáticamente un tanto inerte. Campbell, que viene del ballet antes que de la interpretación, baila estupendamente y sus escenas con James Franco, que aparece como su novio chef parecen de otra película. Una película que explica por qué triunfó con Jóvenes y brujas (1996), y estos proyectos no han acabado de calar entre sus fans, cómo habría molado verla en Cisne negro (2010) aunando sus dos talentos, la danza y el horror.
La serie que la puso en el mapa le tuvo seis temporadas interpretando a Julia Salinger, la hermana mayor de cinco hermanos que quedan huérfanos tras un accidente y deben aprender a funcionar como familia sin padres. Un buen drama adolescente de los noventa con Campbell como el ancla dramática, navegando entre historias de alcoholismo, violencia doméstica, cáncer o depresión.
Cinco en familia (1994-2000) ha envejecido mejor de lo esperado, evitando el tono cursi que hundió otras series de la época y tiene ese “Je ne sais quoi” que la convirtió en la actriz juvenil más adictiva, que no tiene mucho que ver con la de House of Cards (2013-2018), además es una sorpresa en la onda de dramas familiares estilo Es mi vida (1994-1995) o Felicity (1998-2002).
Un thriller psicológico donde Campbell interpreta a una joven que descubre que su padre (Donald Sutherland) es asesino a sueldo para la mafia. Cuando conoce a un psicólogo que trata a su padre (William H. Macy), descubre el horror de lo que realmente hace su padre. Una película pequeña, indie, que no funcionó en taquilla pero tiene su pequeño culto, ya que posee un tono casi mumblecore inusual.
Pánico (2000) es más contenida que Juegos salvajes (1998), donde Campbell abraza el exceso del thriller erótico, aquí juega con un registro dramático serio que principalmente hace brillar a Sutherland, magnífico como sicario existencialmente cansado. Los fans de thrillers familiares disfuncionales como Historia de un crimen (2005), la encontrarán interesante, aunque es principalmente para fans de la actriz que quieran ver su transformación, preparando el terreno para papeles más adultos como el de The Company.
La serie de Netflix basada en las novelas de Michael Connelly tiene a Campbell como Lisa Trammell en la segunda temporada, una empresaria acusada de asesinato que contrata al protagonista para defenderla. Un personaje moralmente ambiguo donde nunca sabes si es víctima o manipuladora, con el que la actriz saca su lado más alejado de la virtud de Prescott.
En El abogado del Lincoln (2022-presente) le sienta bien ser una invitada de lujo, sin ser foco dramático como en Cinco en familia, pero es otro escalón en su evolución como actriz, una extensión de El inocente (2011) con Matthew McConaughey para dictos al género legal con giros, aunque la serie mejora la película.
Probablemente, el gran drama político de la era del streaming. Aunque todos lo recuerdan por el trabajo de Kevin Spacey, como un gran manipulador que labra su camino a la presidencia, Campbell aparece en la última temporada como LeAnn Harvey, jefa de campaña que se mueve en las aguas turbias de Washington con la misma falta de escrúpulos que los Underwood.
House of Cards no es su mejor trabajo—llega tarde a una serie cuya calidad ya había decaído—pero demuestra que puede sostener escenas con actores gigantes sin que la coman. Muy diferente al tono de El abogado del Lincoln, aunque sí tiene a personajes que navegan sistemas corruptos, el tercer vértice del triángulo de las series políticas, junto a El ala oeste de la Casa Blanca (1999-2006) en el lado idealista, y Veep (2012-2019) en el lado cómico.
Una denuncia de violación en un instituto de Florida se complica cuando las dos chicas implicadas (Campbell y Denise Richards) empiezan a dar versiones contradictorias de los hechos. John McNaughton dirigió este thriller erótico con Matt Dillon y Kevin Bacon como policías intentando descifrar quién miente, una montaña rusa de giros, dobles cruces y una escena de piscina que se volvió icónica por razones obvias.
Juegos salvajes es un poco trash y resulta ciertamente problemática, pero es genial ver a Campbell pasándolo bien escupiendo contra su imagen de chica buena labrada hasta Scream (1996). Aquí los giros duraban hasta los créditos finales, puede que el canto del cisne de los blockbusters calentorros noventeros surgidos tras el impacto de Instinto básico (1992) pero su sentido del humor la pone por delante de muchos de ellos.
La parodia de la película propagandística anti-marihuana de 1936 de Broadway se convirtió en una película musical para weirdos en la que Campbell es Miss Poppy, una maestra de escuela que se convierte en adicta a los porros y acaba en un fumadero ilegal haciendo striptease. Una divertidísima sátira del pánico moral americano con números desquiciados que incluyen canciones sobre cómo la marihuana te convierte en asesino psicópata.
Reefer Madness: The Movie Musical (2005) es rareza absoluta en su filmografía, demostrando que puede cantar, bailar y hacer comedia camp sin despeinarse. Muy diferente al drama Pánico, abrazando el ridículo junto a Alan Cumming en el mismo espíritu de Rocky Horror Picture Show (1975), aunque menos transgresora, ya que no deja de ser una producción para televisión.
Un clásico de culto de los 90 sobre cuatro marginadas de instituto que descubren poderes reales de brujería. Campbell estaba un poco eclipsada por la interpretación de Fairuza Balk, pero es clave en el aquelarre de esta fantasía adolescente de colegialas corrompidas por sus capacidades y el resentimiento, la Chicas malas (2004) para góticas.
Jóvenes y brujas puede verse como una hermana espiritual de Scream. Ambas se estrenaron en el mismo año, el “campbellazo” porque la actriz estuvo en dos hits de taquilla que definen el estado de consciencia de un adolescente en los noventa. Aunque esta opte por por la vía sobrenatural en vez de un asesino, hace un triunvirato perfecto con Reefer Madness, como pieza de cine alternativo que ofrecía todo lo que las series Embrujadas (1998-2006) o Sabrina, cosas de brujas (1996-2003) no se atrevían a plantear.
La reinvención meta del slasher para de Wes Craven y Kevin Williamson que creó a un icono juvenil posmoderno: Sidney Prescott, la eterna superviviente del asesino enmascarado que mató a su madre. La primera entrega sigue siendo la mejor un laberinto de referencias al cine de terror que se sacó de la manga a Ghostface y convirtió a Campbell en la Scream Queen definitiva de su generación.
A pesar de que ha demostrado ser una buena actriz, mucho nos tememos que Scream es la cumbre temprana de su carrera, el papel que la define. Sidney inspiró a una generación por no ser una víctima, alternar vulnerabilidad y fuerza que de alguna manera fue traicionada en las secuelas. En Scream 2, Scream 3, Scream 4*, Scream 5 y ahora Scream 7 se redefine su personaje a través del trauma a través de décadas, a pesar de ello, comparado con el resto de su trabajo sigue siendo superior. Campbell es Sidney Prescott igual que Jaime Lee Curtis es Laurie Strode, un legado que ha hecho mantenerse con vida a la saga 30 años.


































