
Cómo ver todas las películas ganadoras de los premios BAFTA 2026
Los premios del cine británico o BAFTA suelen recibirse como una antesala de los Oscar. En definitiva, suceden a medio camino de la ceremonia de marzo y tienen en sus categorías principales (angloparlantes) muchas de las películas que Hollywood aplaudirá en la gala de la Academia.
Sin embargo, al contrario de unos Globos de Oro tremendamente previsibles, este año los brittons han decidido votar con cabeza en algunas categorías. Por ejemplo: es sonoro el vacío de la película de Josh Safdie, Marty Supreme (2025), nominado en hasta once ocasiones. No lo creeréis, pero Robert Aramayo ganó a Timothée Chalamet, quien está movilizando todo su capital económico y social para ganar, sí o sí, la estatuilla en la Academia. Por lo demás, las ganadoras de la velada han sido bastante familiares.
Gran noche para la Warner, productora de Una batalla tras otra (2025), que ha materializado cuatro de sus nueve nominaciones: mejor director, mejor actor de reparto (Sean Penn), mejor guion adaptado, mejor fotografía y mejor montaje. Merecidos todos, porque vale oro esta distopía optimista de acción sobre los Estados Perdidos de América.
Su recorrido hasta los BAFTA resulta de traca. Hace meses, en mi guía a Las aspirantes a los Oscars 2026, según Venecia y Toronto, no me creía cómo Paul Thomas Anderson podría posicionarse en la carrera y mírame ahora. Después de arrasar en los Globos de Oro, ya no parece tener competidora hacia el Oscar.
Ryan Coogler, que rescató la taquilla estadounidense gracias a Los pecadores (2025) y que con esta versión de Abierto hasta el amanecer (1996) ha merecido todo el aplauso de la crítica, merecía todas las nominaciones con las que llegó –hasta trece máscaras británicas–, y nada de la suerte con la que terminó la noche.
Sólo los tres galardones (a mejor guion original, mejor banda sonora original y mejor actriz de reparto para la británico-nigeriana Wunmi Mosaku), para el tenso entramado de romances, peleas y traiciones que en el granero de Coogler se arma a lo largo de una larga madrugada. Pero no olvidamos que el mayor premio para un cineasta pasa por la taquilla, y en esto, Los pecadores supera de lejos a sus principales competidoras.
Los académicos británicos también han premiado con tres máscaras al Frankenstein (2025) de Guillermo del Toro, que se ha impuesto en los apartados de mejor diseño de vestuario, mejor diseño de producción y mejor maquillaje y peluquería. Es una gran alegría para una película en efecto muy bien hecha y que lleva toda la temporada encadenando decepciones.
Lo cual nos apena, porque se trata de un proyecto personalísimo del cineasta mexicano (nacido hace más de veinte años) y no, no es una película de terror convencional. Igual que La cumbre escarlata o El callejón de las almas perdidas (2021), puede dejar fríos a quienes ya conozcáis el Frankenstein literario o el que adaptó Kenneth Branagh en Frankenstein de Mary Shelley (1994), pero el espectáculo audiovisual bien merece una entrada.
Sorprendente ha sido el desempeño del filme británico Incontrolable (I Swear) (2025), que ha sido reconocido con los premios al mejor casting y al mejor actor para Robert Aramayo (quien, por cierto, individualmente ha acabado la velada con dos máscaras doradas en su palmarés, al repetir hazaña en la categoría de estrella revelación).
Esta dramedia entrañable sobre cómo un joven de 15 años con síndrome de Tourette navega contra todo pronóstico a través de una adolescencia, digamos, complicada. Si Rain man (1988) se os ha quedado anticuada, os recomiendo ver la película con el (sí, muy talentoso) Aramayo… Cuyo triunfo nos recuerda, por cierto, que el cine británico también sí ganar al brillo de Hollywood en su propia gala de premios.
La épica inflama-lacrimales de Chloé Zhao llevaba once nominaciones, todas en las categorías principales, y finalmente se fue con mejor película británica y mejor actriz para una Jessie Buckley directa a los anales del cine. No, sorprendentemente el british Paul Mescal como el señor William Shakespeare, no tuvo premio durante la noche.
Sólo un dato sobre Hamnet (2025): para el relato basado en una novela de Maggie O’Farrell, se ha vendido como el trasfondo conmovedor para la creación de la obra magna de Shakespeare, Hamlet. En realidad, tanto emocionó al público de Toronto que se erigió como la mejor valorada en las encuestas en un termómetro fantástico para los Oscars que, sin embargo, no está llegando con el suficiente empuje para competir, de verdad, contra Una batalla tras otra de PTA.
En la categoría de Película de Habla No Inglesa, la gran ganadora de la noche fue Valor sentimental (2025), que tras ser híper aplaudida en los Globos de Oro no sorprendía con sus ocho nominaciones… Recordemos, competía un cineasta noruego, con una película de personajes, lejos de su país. Finalmente, el premio internacional ha sido más que suficiente para asegurarle un final de carrera reñido de cara a los Oscars.
La película es una ahijada del mejor cine de Ingmar Bergman, con Joachim Trier asegurándose de que La peor persona del mundo (2021) no fue todo lo que en materia de drama podía exprimir, y que los padres en Hollywood no vienen sólo representados por Leonardo DiCaprio feo y con capucha en Una batalla tras otra.
Este documental lo descubrimos entre las mejores películas de Sundance de la temporada pasada, por lo que su inclusión como mejor documental, casi doce meses después y con la competencia reñida de La vecina perfecta (2025) o 2000 metros hasta Andriivka (2025), vuelven la victoria aún más épica.
En fin, Pavel Talankin, un entrañable profesor de primaria en Karabash, una ciudad minera conocida casi exclusivamente por sus alarmantes niveles de contaminación tóxica, reconoce desde el comienzo de este extraordinario documental que no es precisamente la persona ideal para plantar cara a un régimen opresivo. Pero, ¡qué menos que intentarlo! Mr. Nobody Against Putin (2025) aúna corazón y justicia.
La jirafa cantarina a la que interpreta Shakira en Zootrópolis 2 (2025) convenció al cuerpo de votantes británico de que, de alguna forma, la preciosidad independiente de Little Amélie (2025) merecía menos el premio a mejor película de animación que esta secuela de estudio.
La conoceréis, porque ha sido un triunfo rotundo en la taquilla: continúa las aventuras de la conejo Judy Hopps y el zorro Nick Wilde, obligados a asistir a un programa de “parejas en crisis” y envueltos en un nuevo misterio, que es tan familiar y olvidable como el de la película anterior. Yo recomiendo, si os apetece el combo de animales y comedia, volver a Madagascar (2005).
Cine académico, pero de verdad. La sombra de mi padre (2025) es un relato semi autobiográfico transcurre en un solo día en Lagos, durante la crisis electoral de 1993. Damos de la mano a un padre (un fantástico Ṣọpẹ́ Dìrísù), que trata de atravesar la inmensa ciudad mientras la inestabilidad política amenaza su regreso a casa. Vamos, genial para los nervios, pero también para la construcción de un cuento sobre un hombre que, como el patriarca de Valor sentimental, lo ha hecho muy mal pero pretende arreglarlo.
La versión nigeriana de Érase una vez en América (1984), lo tenía crudo pero acabó distinguiendo el pulso narrativo del cineasta Akinola Davies Jr. y del guionista Wale Davies en la categoría de mejor debut por un director, guionista o productor británico.






































