
Ryan Gosling: sus mejores películas (y cómo verlas)
Puede que, con Proyecto Salvación (Project Hail Mary), Ryan Gosling sea percibido como una de las “estrellas del momento”. Pero como bien sabrán sus seguidores, su trayectoria viene de mucho más atrás. Sí, mucho antes que La ciudad de las estrellas.
Sumergirse en su filmografía es ver la fascinante evolución de una carrera que comenzó en la infancia con el club de Mickey Mouse (junto a nombres como Justin Timberlake o Britney Spears), y que ha abarcado desde comedias de acción hasta musicales, con tres nominaciones al Oscar en el camino. Si quieres saber cuáles son las mejores películas de Ryan Gosling y cómo verlas, has llegado al lugar correcto.
Para muchos, antes de ser un galán romántico—y un poco tóxico—en El diario de Noa, o de ser un coach del amor para Steve Carell en la comedia romántica Loco y estúpido amor, Ryan Gosling era cool. Doble de riesgo en escenas de autos durante el día, conductor de escape para criminales de noche, ataviado con una chaqueta plateada con un escorpión dorado y una actitud más fría que la violencia en esta película.
Dirigida por Nicolas Winding Refn (también de El demonio neón), Drive es un clásico de culto en nuestros días, sobre un hombre empujado al límite por proteger a la mujer que ama (Carey Mulligan), su vecina implicada involuntariamente en los crímenes de su esposo (Oscar Isaac). Otro papel que requiere contención emocional de Gosling, requiriéndole ser un frío protector al borde de reventar bajo la presión.
Para algunos resultará polémica la decisión de colocar La ciudad de las estrellas (La La Land), primera colaboración de Ryan Gosling con el director Damien Chazelle (Whiplash), tan abajo en este listado. Sin embargo, y a pesar de lo que contribuye al papel de Seb, es innegable que ha destacado más en otros roles.
Con clara inspiración de musicales clásicos como Cantando bajo la lluvia, este romance musical ha encantado a toda una generación por su narrativa del amor frustrado por la persecución de los sueños. Mención aparte para Emma Stone, que carga con el peso dramático junto a Gosling en cantidades iguales.
Puede gustar o no, pero Barbie de Greta Gerwig (Lady Bird) fue una sensación por la forma tan atinada y, sobre todo, divertida, de enfrentar temas como el sexismo en la sociedad occidental contemporánea.
Y dando todo el debido crédito a Margot Robbie como la muñeca titular, lo cierto es que Ryan Gosling es una pieza elemental en la ejecución tan divertida de la premisa como el líder de los muñecos Ken, requiriéndole vis cómica, canto y nada de ego para representar a lo que es, esencialmente, un hombre vulnerable en busca de su propio propósito más allá de cortejar a una mujer.
Ryan Gosling ha desplegado su vis cómica en varios proyectos, notablemente en Barbie y Proyecto Salvación, pero antes de eso se lució auténticamente en Dos buenos tipos (The Nice Guys).
En esta comedia de amigos, dirigida por Shane Black (guionista de Arma letal y director de Entre besos y tiros), Gosling hace de un cobarde investigador privado, abrumado por su alcoholismo y su paternidad en soltería, debe hacer equipo con un matón a sueldo (Russell Crowe) y resolver una desaparición de una adolescente en Los Ángeles durante los 70.
Y Proyecto Salvación tampoco ha sido la primera vez de Ryan Gosling en el espacio. Esa distinción le pertenece a El primer hombre (First Man), biopic que relata la preparación de las misiones Apollo de la NASA para ir a la Luna, con Gosling en el rol de Neil Armstrong.
Pero más que la visión motivadora de, digamos, Figuras ocultas, esta película presenta una historia sobre una profunda presión y soledad bajo la que Armstrong y sus colegas experimentaron la preparación para ser los primeros humanos en el satélite de la Tierra. Una actuación que Gosling consigue perfectamente, apoyado por Claire Foy como su contrapunto.
En su primera colaboración con el director Derek Cianfrance (seguida de Cruce de caminos), Ryan Gosling ha hecho una contribución monumental al cine millennial para ver en momentos de desamor, ahí arriba junto a ¡Olvídate de mí!, por ejemplo.
Corazones rotos (Blue Valentine) es de esas películas devastadoras sobre el fin del amor, y su poder radica en que salta entre dos líneas temporales: el emocionante y esperanzador inicio de una relación, y el trágico final en el que sus protagonistas (Gosling y una maravillosa Michelle Williams) intentan ver si pueden salvarla. No se recomienda verla en estado de depresión.
Podrías pensar, por el alienígena Rocky en Proyecto Salvación, que Ryan Gosling demuestra una química inusual con objetos inanimados, pero lo cierto es que no sería la primera vez, pues parece ser un talento especial suyo.
En Lars y una chica de verdad (Lars and the Real Girl), una comedia sobre un tipo tímido e inadaptado que vive en casa de su hermano y su cuñada. La situación, que ya era incómoda, se vuelve aún más cuando trae una chica a casa… que resulta ser una muñeca que compró en internet. Aunque bizarra, es una comedia con encanto sobre un hombre con inseguridades intentando adaptarse a la vida adulta, como Embriagado de amor.
Con La otra cara de Nelson (Half Nelson), Ryan Gosling comenzó su consagración como un actor dramático, obteniendo su primera nominación al Oscar y alejándose un poco del perfil de galán romántico visto en El diario de Noa.
Esta película del director Ryan Fleck (Una historia casi divertida), Gosling interpreta a un profesor de un conflictivo instituto de Brooklyn, en una premisa que recuerda a Diarios de la calle. Sin embargo, la trama da un giro cuando una alumna (Shareeka Epps) descubre que, en realidad, es un adicto. Y Gosling logra el delicado acto de equilibrismo entre la libertad y la destrucción, para sí mismo y quienes le rodean.
Poco después de La ciudad de las estrellas, Ryan Gosling colaboró con el quebequense Denis Villeneuve, quien ya estaba elevando su perfil gracias al éxito de la ciencia ficción de La llegada. La película resultante tenía la nada envidiable tarea de continuar un amado clásico cinematográfico de culto: la Blade Runner original de Ridley Scott.
Con un diseño de producción a la vez único y que parecía evolución de la original, Blade Runner 2049 sigue a uno de los cazadores homónimos de replicantes, androides indistinguibles de los humanos. La cuestión—y lo que la diferencia de su predecesora—, es que el personaje de Gosling, K, es él mismo un replicante, que experimenta la crueldad de su misión casi en soledad, salvo el cariño que le brinda la inteligencia artificial Joi (Ana de Armas). Es un rol que requiere absoluta contención emocional al borde de quebrarse, y el actor la consigue magistralmente.
Podríamos decir que Proyecto Salvación es la culminación de la carrera actoral de Ryan Gosling, en el sentido de que el actor trae aquí una personalidad ya conocida por el público, con elementos ya vistos en otros trabajos.
Con un tono esperanzador que la hermana con Interestelar, esta película basada en la novela de Andy Weir (Marte), la película trata sobre un renuente astronauta que se convierte en la última esperanza de la humanidad cuando, durante una expedición para evitar que misteriosos seres microscópicos consuman nuestro sol, resulta ser el único astronauta a bordo que consigue despertar. Gosling sostiene una parte considerable de la narrativa por su cuenta, con escasos flashbacks a la Tierra y absoluta soledad en la nave, hasta que aparece Rocky. E incluso así, se trata de una marioneta sin rostro, por lo que gran parte del trabajo emocional es realizado por el actor.













































