
Christian Bale: sus mejores películas (y cómo verlas)
Christian Bale es considerado uno de los mejores actores no sólo de su generación, sino uno de los grandes histriones activos en la actualidad. Con una filmografía diversa que comienza desde su infancia, muchos seguimos asociándolo, para bien y para mal, con la trilogía del Caballero Oscuro de Christopher Nolan.
Es obvio, sin embargo, que su filmografía y talentos van mucho más allá del superhéroe. Si quieres conocer más sobre él, seleccionamos para ti algunas de las mejores películas de Christian Bale (y te decimos cómo verlas).
Podríamos, en realidad, englobar aquí la trilogía completa de Christopher Nolan, para seguir a Bale en el arco de su Bruce Wayne a lo largo de casi una década de películas. Sin embargo, si tenemos que quedarnos con una, que sea la mejor de las tres: El caballero oscuro (The Dark Knight).
Y vamos, que comparada con el resto de su filmografía, las películas de Batman de Bale palidecen en la profundidad de sus personajes y actuaciones. Pero en la segunda entrega de la trilogía, vemos a su Bruce Wayne enfrentarse a su episodio más trágico y oscuro, con las pérdidas más profundas a manos del que se vuelve su némesis. La secuencia del interrogatorio es, sencillamente, formidable, y funciona tanto por Bale como por Heath Ledger.
Christian Bale debe tener uno de los debuts cinematográficos más contundentes de la historia. Luego de aparecer en Mío en la tierra del Más Allá, una coproducción soviética, fue elegido para el protagónico en una película de ni más ni menos que Steven Spielberg: El imperio del sol (Empire of the Sun).
Y sigue siendo, además, una de sus mejores actuaciones. En la película interpreta a Jim Graham, un privilegiado niño que vive en Shanghái bajo ocupación británica que, con la invasión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, es separado de su familia y encerrado en un campo de concentración.. Bale brinda una interpretación con un arrojo más propio de un niño en una película de Miyazaki—, en una lucha por la dignidad y la supervivencia.
Recordando a Las 24 horas de Le Mans, esta película es una biopic que trasciende las puras carreras de resistencia, para narrar una historia de compañerismo y perseverancia en contra de las probabilidades, dentro y fuera de la pista.
En Le Man’s 66 (Ford v Ferrari) Christian Bale interpreta al piloto británico Ken Miles, reclutado por Carroll Shelby (Matt Damon) para la imposible misión de trabajar con Ford e imponerse a Ferrari en su propio dominio: las 24 horas de Le Mans. Bale hace un personaje rico de lo que, en otras manos, podría haber sido un tipo formidable al volante pero torpe en todo lo demás, incluida su relación con su esposa (Caitríona Balfe). En vez de una caricatura, Bale entrega a un personaje extraño pero noble, y eso hace que su trayectoria en la película impacte más.
Su protagónico en Psicópata americano (American Psycho) es uno de los grandes testimonios de la habilidad de Bale como actor. Aquí, como Patrick Bateman, camina una delgada línea entre la violencia desquiciada y la caricatura grotesca del yuppie hipercapitalista de los 90.
Bale es tan deliciosamente perturbador como divertido, y sin duda ha sido un factor determinante en las lecturas erradas y aspiracionistas que muchos han dado al personaje, contrarias a la sátira que la directora Mary Harron y el autor de la novela original, Bret Easton Ellis, pretendían. Similar a como sucede con El club de la lucha.
Sería una obviedad decir que la colaboración entre Christian Bale y Christopher Nolan fue de lo más fructífera para ambos. Sin embargo, sería un error afirmar que su trilogía de Batman fue lo mejor que salió de ella.
Realizada entre las producciones de Batman: El comienzo y de El caballero oscuro, El truco final (The Prestige) es una historia de rivalidad situada en la Londres victoriana, sobre dos ilusionistas rivales (Bale y Hugh Jackman) que van a extremos cada vez más radicales para superarse el uno al otro. En su momento, fue muy comparada con su contemporánea El ilusionista, aunque consideraríamos a esta película la más interesante de las dos por su ingeniosa integración de elementos de ciencia ficción para un giro de tuerca nolanesco.
La actuación de Bale en El maquinista (The Machinist) es, a menudo, recordada más desde el morbo y el sensacionalismo hacia lo evidente: la pronunciada transformación corporal del actor a niveles alarmantemente bajos de peso—para recuperarse en meses y convertirse en Bruce Wayne—.
Sin embargo, su actuación como Trevor Reznik, un trabajador de fábrica aquejado por un grave caso de insomnio al grado de afectar su mente—convirtiendo la experiencia en algo más similar a Réquiem por un sueño—tiene bastantes más matices que la pura transformación física. Bale entrega a un personaje que puede ser inquietante y hasta repulsivo, pero lleno de una humanidad vulnerable.
No, Timothée Chalamet no es el mejor Theodore “Laurie” Laurence que han dado las adaptaciones cinematográficas de Mujercitas (Little Women), así como la versión de Greta Gerwig tampoco es la mejor de todas, por muy cerca que esté de serlo.
A nuestro juicio, ese honor correspondería a Mujercitas de Gillian Armstrong, con Bale imprimiendo cierta arrogancia a su Laurie como contrapunto a la enérgica Jo March de Winona Ryder. Sin embargo, en retrospectiva, esta interpretación también es una ventana a lo que pudo ser para Bale. Es un tipo bien parecido, y su carrera pudo lucir así si se hubiese inclinado sobre su apariencia, y no sobre los personajes rotos, excéntricos o francamente repulsivos que le han caracterizado.
Si la colaboración Bale-Nolan ha sido provechosa, una que lo ha sido todavía más para el actor ha sido con el director David O. Russell. Caídas en desgracia aparte.
Christian Bale ha sido nominado al Oscar en cuatro ocasiones en toda su carrera, y lo ganó a la primera con The Fighter. Esta película inspirada en hechos es más de Mark Wahlberg, interpretando al boxeador Micky Ward quien está siendo entrenado para volver al cuadrilátero por su medio hermano, el veterano boxeador Dicky Eklund (Bale). Sin embargo, es este personaje con sus delirios de grandeza quien suele robar escena, por momentos haciendo de esta película tipo Rocky algo más parecido a una comedia de Buster Keaton.
Otra colaboración recurrente de Bale ha sido con el comediante convertido en cineasta, Adam McKay, con quien realizó El vicio del poder (Vice) en el rol de Dick Cheney. Pero en su primera película con él, La gran apuesta (The Big Short) presenta un papel más interesante, incluso con su limitado tiempo en pantalla.
Aquí lo vemos en el rol de Michael Burry, un genio gestor de fondos de riesgo que predijo la explosión de la burbuja inmobiliaria en 2008 en Estados Unidos. Aún dividiéndose el tiempo en pantalla con nombres como Ryan Gosling y Steve Carell, Bale destaca al traer matices, una vez más, a un personaje que podría ser fácilmente caricaturizado, un tipo que se sabe el más inteligente en la habitación, pero que no deja de ser sensible a pesar de su genialidad.
Inspirada en una historia verídica, La gran estafa americana (American Hustle) es la segunda colaboración de Christian Bale con David O. Russell, que además le representó su segunda nominación al Oscar por el que podría ser su mejor papel a la fecha.
Con un ridículo tupé para completar el conjunto, Bale interpreta a Irving Rosenfeld, un estafador de poca monta que, junto con su amante (Amy Adams) es extorsionado por el FBI para infiltrarse en el círculo personal del alcalde de Nueva Jersey en los 70. Es un hombre fuera de su elemento, en las grandes ligas del crimen, bajo el peligro de ser descubierto por su esposa (Jennifer Lawrence), siempre entre la ley y la mentira, pero con la suficiente labia para ingeniárselas.














































