La década de 1980 fue un momento dorado para el anime, la era que significaron los clásicos de Dragon Ball (1986) o Los caballeros del zodíaco (1986). Quizás por ello, porque te sabes de sobras lo del “kame hame” e incluso habrás vestido el cosplay de Pegaso, puedes pensar que dominas el anime de los ochenta al dedillo. Bájale revoluciones a tu lista de city pop y afina tus sintetizadores, porque aún no has visto nada.
Más allá de los gigantes del género, lejos de Akira (1988) o Doraemon (1979), existe un vasto universo de producciones que ni en su momento recibieron la atención que merecían.
Esta guía está diseñada para que los descubras. Aquí te recomiendo siete animes infravalorados de los ochenta que sí o sí debes recuperar en plataformas, y te los ordeno (más o menos) de peor a mejor.
Space Battleship Yamato (1974)
Uchuu Senkan Yamato 2199 (1974) fue una auténtica pionera del anime, aunque hoy en día no siempre se le reconoce como merece. Su argumento nos lleva a un futuro devastado por la guerra, donde una tripulación internacional viaja hasta el planeta Iscandar con la esperanza de salvar la Tierra.
Una trama básica, funcional, pero que si tuvo éxito fue sólo a partir de los años ochenta. Y que, de hecho, hoy apenas se recuerda más allá de sus herederas directas: los pesos pesados de Mobile Suit Gundam (1979) o La Súper Dimensión Fortress Macross (1982), y aun así suele quedar en segundo plano cuando se habla de clásicos mecha. Este es el “abuelo espiritual” del género, con un extra de épica espacial y de carga dramática.
Ojos de Gato (1983)
Este es el equivalente femenino del ladrón de guante blanco Kaito Kid, de Detective Conan (1996), del reparto de gabardina y aleros amarronados de Lupin III (1971) y del trío calavera de Espías de verdad (2002). Como todo lo bueno, hay que buscar un poco para conocer Ojos de Gato (1983), el clásico de los ochenta tempranos creado por Tsukasa Hojo.
Las hermanas Kisugi de día llevan un café y de noche se convierten en ladronas de cuadros de alto standing. La serie, muy episódica, resulta perfecta para verla a ratos. Además, la sobrevuela un toque romántico en la estética y en la trama de una de las hermanas, enamorada del detective que intenta atraparlas.
City Hunter (1987)
De los creadores de Ojos de Gato, cuatro años después llegaba City Hunter (1987). Una Sherlock (2010) con uno de los mejores pistoleros del mundo por protagonista, lo cual da a más de una persecución por las calles de noche de Shinjuku… Digna de proyectarse en bucle sobre música de city pop.
Saltando de caso en caso por entre las historias truculentas (pero nunca demasiado graves) de policías, mercenarios y mafiosos, me extraña que la serie no tuviera una mayor popularidad en España. Nos recordará a la acción metropolitana y nocturna de Durarara!! (2010), desde una perspectiva muy –pero que muy– reconfortante. Como la anterior de Tsukasa Hojo, ideal para acompañar tus comidas o cenas.
Super Agente Cobra (1982)
Conoces de sobras el carisma de Spike en Cowboy Bebop (1998). ¿Y si te digo que esta parte de una serie anterior, igual o más chula? Porque Super Agente Cobra (1982) es básicamente James Bond… Pero en el espacio, en un futuro lejano, y con referencias directas al famoso espía.
Super Agente Cobra –armado con un brazo metálico de primera– se enfrenta a una turba de piratas en universo riquísimo en ideas sci-fi que mantienen al espectador adivinando qué ocurrirá después. Que tiene tanta violencia y amargura como las aventuras de Spike, sí, pero andáis sobre aviso: no entres esperando las historietas autoconclusivas de Ojos de Gato.
Metal Armor Dragonar (1987)
Más desconocida incluso que Space Battleship Yamato resulta su prima tardía en el género de robots gigantes, Metal Armor Dragonar (1987). Como en Neon Genesis Evangelion (1995), la Humanidad ha de ser protegida por tres mecha permanentemente vinculados a los adolescentes que los encontraron por accidente. Y se lía.
Ahora: cuando Metal Armor Dragonar iba a ser originalmente el reemplazo del estudio Sunrise para Gundam, algo anterior, ambas lograron coexistir porque la una nada tenía que ver con la otra. Para la oscuridad implacable de Gundam, Dragonar se divierte más con sus personajes y premisas, y con el que no deba salvar el mundo una sola persona sino tres colegas. Prueba a verla si lo tuyo es Tengen Toppa Gurren-Lagann (2007).
Kimagure Orange Road (1987)
Para quienes la descubrimos en la televisión catalana, Kimagure Orange Road (1987) resulta un clásico en toda regla, pero si no vivías en Cataluña seguramente te perdiste esta maravilla por reivindicar. Entre el slice of life, el romance y la comedia de los errores, el día a día de un estudiante de instituto en un triángulo amoroso encantador resulta de lo más gustoso que puede consumir hoy alguien que busque simplemente increíbles vibras ochenteras.
Yo la recomiendo si de Sakura, cazadora de cartas (1998) te fascinan las idas y venidas del reparto al instituto, los líos de Shaoran y las dinámicas rematadamente queer con Tomoyo. Y con permiso de Maison Ikkoku (1986), este es el comfort anime de la década.
Sherlock Holmes (1984)
Es Sherlock Holmes (1984), porque muchas de las aventuras que sigue recuerdan a los casos originales del detective británico por Arthur Conan Doyle. Están Watson, Moriarty, Lestrade…Sin embargo, a este perro majo ninguna otra versión del Holmes se le parece, y nada deja que desear con respecto al buen rollo tras los casos de City Hunter. Es más, muy en la línea del Hayao Miyazaki televisivo, aquí el humor es la moneda de cambio.
Tampoco palidece respecto a la estética steampunk y las grandes persecuciones por entre el metal y el asfalto de grandes éxitos posteriores, tales que Steamboy (2004) o Arcane: League of Legends (2021). No entiendo, de veras, cómo se la ha infravalorado tantísimo.






































































































