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  • Atractivos y terroríficos: los 10 mejores monstruos de Guillermo del Toro

    Atractivos y terroríficos: los 10 mejores monstruos de Guillermo del Toro

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Los monstruos de Guillermo del Toro no solo dan miedo, sino que también seducen. Están llenos de belleza rara, heridas visibles y metáforas que nos devuelven nuestra propias sombras. En esta guía repasamos, en orden de estreno, las diez criaturas físicas que para mí condensan lo mejor de su imaginario: por qué fascinan, por qué inquietan y cómo dialogan con otras bestias del cine fantástico. 

    Tras maravillarnos con Frankenstein, la idea es ayudarte a descubrir otras criaturas de su filmografía y explicarte qué las hace memorables.

    Demonio invocado — Geometría (1987)

    El demonio que convoca el adolescente de Geometría es pequeño en metraje, pero enorme en intención: un ser corpóreo que lleva al extremo el deseo de controlar la muerte. 

    Me atrae su tono de cómic ochentero y la insolencia con la que irrumpe en la vida doméstica; es menos solemne que otros diablos del cine y más juguetón, casi travieso. Lo terrorífico está en la moraleja: pedir milagros tiene un coste y el caos siempre pasa factura. 

    Comparado con los pactos mefistofélicos de El corazón del ángel, aquí la sátira manda; frente a criaturas posteriores de Del Toro, es el “borrador” punk del Fauno: otra figura ambigua que te guía… o te pierde.

    Como película, Geometría tiene la ingenuidad de un experimento, pero también la semilla de todo lo que vendrá más tarde: humor, fatalismo y cariño por lo sobrenatural. Este demonio no es solo un susto: es una advertencia envuelta en broma. 

    Funciona como catalizador del deseo humano de burlar la muerte, recordándonos que el horror no siempre viene del más allá, sino de nuestra propia soberbia.

    Insectos mecánicos — Cronos (1993)

    El artefacto de Cronos (un escarabajo mecánico con vida propia) parasita a Jesús Gris y lo empuja hacia un vampirismo refinado. Su atractivo es táctil: engranajes dorados, zumbido hipnótico y una sensualidad alquímica que anticipa la obsesión por el “objeto-monstruo” de Del Toro. 

    Su terror no es el bicho en sí, sino el efecto que provoca: dependencia, degeneración y sed. Frente a vampiros clásicos como los de Drácula de Bram Stoker, Cronos apuesta por biología y relojería. 

    Y si lo comparo con la Raza judas de Mimic, comparten la raíz “científica”, aunque el escarabajo es íntimo y elegante; mientras los Judas, industriales y depredadores. Dentro de esta lista, dialoga con la Criatura de Frankenstein: ambos nacen de una tecnología que “se pasa de lista”.

    La película me sigue pareciendo una joya. Tiene algo de El gabinete del doctor Caligari y algo de Nosferatu (de la que escribimos una guía para verla en orden), pero filtrado por un México húmedo y melancólico. El escarabajo es bello, casi joyería viva, y al mismo tiempo repulsivo. 

    Es el equilibrio perfecto entre la fascinación y el asco. En Cronos, el monstruo no es enemigo sino un espejo: el símbolo de la obsesión humana por prolongar lo inevitable.

    La Raza judas — Mimic (1997)

    Los insectos mutantes de Mimic fascinan por su camuflaje: imitan siluetas humanas con una perversión de lo cotidiano (el hombre de gabardina que no lo es). Su atractivo es biológico: evolución acelerada, diseño que huele a laboratorio y alcantarilla.

    Su siniestralidad nace de lo “casi humano” (el valle inquietante aplicado a una cucaracha gigante). Frente a xenomorfos como los de Alien, los Judas no son perfectos depredadores; son errores urbanos de nuestra soberbia científica. 

    Comparados con los Reapers de Blade 2, comparten mutación y hambre, pero los Judas aterran por proximidad: están debajo de nuestros pies. Dentro de la propia lista, son el reverso sucio del Hombre Anfibio: ambos son “otros” biológicos, pero uno invita al amor y el otro al insecticida.

    Aunque su trama no está a la altura de sus ideas, Mimic es el Del Toro más subestimado. Bajo su envoltorio de thriller noventero hay una tesis muy moderna: el monstruo como resultado de la manipulación humana. La Raza judas es tanto amenaza como advertencia: la ciencia que juega a ser Dios termina devorada por su propia creación (el paralelismo con Frankenstein es evidente)..

    Vampiros (Reapers) — Blade II (2002)

    Los Reapers son la actualización carnívora del vampiro: mandíbula hendida, biología imparable, virus que devora a su propia especie. Me seduce su lectura de “evolución descontrolada” y el fetichismo biomecánico del diseño. Dan miedo porque no negocian: son necesidad pura. 

    Si los enfrento a películas de vampiros como los de Entrevista con el vampiro, Del Toro corre hacia la carne, la saliva y el pliegue. Y comparados con Cronos, aquí el vampirismo pierde elegancia pero gana en físico y acción. 

    Dentro de la lista, son primos salvajes del Hombre Pálido: ambos comen, pero uno encarna la glotonería mística y los Reapers, la pandemia sin ética.

    En Blade II, el monstruo no es enemigo exterior, sino evolución interna: la plaga que corrompe a los propios vampiros. Del Toro convierte el cine de acción en laboratorio de biología infernal. Lo atractivo es su energía; lo terrorífico, su falta de alma. Si Cronos era la tentación individual, Blade II es la enfermedad colectiva.

    Hellboy — Hellboy (2004)

    Hellboy es, quizá, el monstruo más carismático de Del Toro: demonio de puño pétreo y corazón blando. Su atractivo está en el contraste: bestia roja con humor seco, outsider que decide pertenecer. 

    Su amenaza no es él, sino su destino: llave de un apocalipsis que lucha por no abrir. Frente a otras películas de antihéroes demoníacos como Spawn, Hellboy gana por humanidad y puesta en escena artesanal. 

    Comparado con el Fauno, comparten ambigüedad moral y un físico inolvidable; con el Hombre Anfibio, el tema de “ser amado pese a”. Y si lo mido con enemigos internos de El callejón de las almas perdidas, Hellboy recuerda que lo monstruoso puede elegir el bien.

    Como película, Hellboy es una mezcla perfecta entre lo pulp y la melancolía. Del Toro logra algo rarísimo: un blockbuster con alma. Hellboy no es un villano, sino un héroe cansado que carga con su propio origen infernal. En su mundo, el monstruo no amenaza al hombre: lo protege.

    El Fauno — El laberinto del fauno (2006)

    El Fauno me fascina por su ambigüedad: ¿guía, embaucador o guardián? Su atractivo es telúrico (madera, cuernos, polvo de mito) y su peligro, la manipulación del deseo infantil. 

    Frente a otros faunos del cine (el amable de Narnia), este es adulto, retorcido y lleno de zonas grises. En la propia lista, dialoga con el Ángel de la Muerte (ambos “funcionarios” de lo sagrado) y con Hellboy (bestias con código moral). También se contrapone al Hombre pálido: el Fauno promete acceso; el Pálido, prohibición. Es uno de los mejores porque condensa la tesis del director: lo fantástico como prueba ética.

    El laberinto del fauno es la síntesis perfecta del estilo Del Toro: poesía, política y monstruos que enseñan a mirar. El Fauno es un guardián que somete a Ofelia a pruebas, pero también una figura de duda. No sabemos si miente, y eso lo vuelve humano. Su papel es el de mediador entre mundos, entre obediencia y libertad.

    El Hombre pálido — El laberinto del fauno (2006)

    El hombre pálido es la imagen-aguijón del cine de Del Toro: ojos en las manos, piel colgante y un banquete prohibido. Su atractivo (sí, atractivo) es icónico: una composición pura y una estampa que no olvidas. 

    Su terror, por el contrario, es bíblico: castigo a la desobediencia, devorador de niños, ritual de la mirada. Si lo comparo con el bogeymen del siglo XXI (Slender Man, It), el Pálido gana en simbolismo: no es solo un susto, es un mandamiento. 

    Frente a los Reapers, come menos y trasciende más. Y dentro de la lista, es el reverso del Hombre Anfibio: ambos son bellos a su modo, pero uno promete ternura y el otro, pasar factura.

    En la película, su escena funciona como una parábola: la inocencia tentada, la curiosidad castigada. Lo que me sigue asombrando es su quietud, su diseño casi pictórico. No necesita moverse para aterrar. Representa la voracidad del poder, y en esa pasividad monstruosa se esconde su fuerza.

    El Ángel de la Muerte — Hellboy II: El ejército dorado (2008)

    Con ojos en las alas y solemnidad de retablo, el Ángel de la Muerte en Hellboy II, impone. Su atractivo es litúrgico: parece una pintura gótica que ha cobrado vida. Su terror no está en matar, sino en el trato: salvar con condiciones apocalípticas. 

    Comparado con los ángeles oscuros de Constantine, este tiene más artesanía y destino. Dentro de la lista, se parece al Fauno: ambos son intermediarios; uno del bosque, otro del más allá. Y frente a Hellboy, funciona como su espejo fatal: recuerda que ser monstruo también es cargar con profecías. Es de lo mejor del Toro por capacidad de mitificación en un plano.

    En Hellboy II, el Ángel no es solo decorativo: encarna el peso del destino. Me fascina su ambigüedad (es juez y salvador a la vez) y cómo su aparición redefine el tono de la película. No es terror, es teología visual. Su papel es advertir que la compasión puede traer el fin del mundo, un dilema muy deltoriano.

    El Hombre Anfibio — La forma del agua (2017)

    El anfibio es erótico y sagrado; un “monstruo” que no pide perdón por su belleza. Atrae por su físico clásico (eco de La mujer y el monstruo), por su piel-ornamento y por la ternura sin palabras. 

    Aterroriza cuando lo vemos a través del humano cruel: la ciencia que tortura. Comparado con criaturas amables como E.T., este es adulto, sensual y político. Frente a la Raza judas o los Reapers, desmonta la ecuación “no humano = amenaza”. Dentro de la lista, es el contrapunto del Pálido: demuestra que el verdadero monstruo puede llevar corbata. Es de los mejores porque convierte el miedo en deseo y gana un Oscar haciéndolo.

    Como película, La forma del agua me parece el triunfo definitivo de Del Toro: convertir lo monstruoso en romántico sin diluir su rareza. El Hombre Anfibio es el corazón moral del film: enseña empatía a quienes ya la habían perdido. Su papel es claro: redimir la diferencia y reconciliar belleza.

    La Criatura — Frankenstein (2025)

    La Criatura de Frankenstein hereda toda la tradición del monstruo trágico: cuerpo remendado, alma nueva y mucha hambre de amor. Su atractivo es la empatía: la belleza de quien aprende a sentir. Su terror, el físico grotesco y la violencia del rechazo. 

    En comparación con películas de Frankenstein, Del Toro suele sumar más ternura táctil y carga simbólica. Dentro de la lista, es prima de Cronos (la ciencia que desborda), hija del Fauno (la prueba moral) y espejo del Hombre Anfibio (el amor como salvación). Es uno de los mejores porque cierra el círculo: el “monstruo” más humano… es el humano fabricado.

    Del Toro, que siempre filmó criaturas en busca de afecto, ahora graba al creador que no sabe darlo. La Criatura no es ni villano ni víctima, sino el espejo de su propio autor. Y su papel, el de cerrar una genealogía: la del monstruo que ya no necesita redención, porque su existencia basta para conmovernos. 

    Ah, y mención especial para Jacob Elordi, quien realiza el mejor papel de su carrera.

  • Las 10 mejores películas de Álex de la Iglesia, ordenadas

    Las 10 mejores películas de Álex de la Iglesia, ordenadas

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Álex de la Iglesia no dirige películas: suelta bombas de relojería donde se mezclan la comedia más cruel, el terror, la España cañí y un sentido del exceso que muy pocos directores se atreven a mantener durante hora y media. Su cine es un circo grotesco y brillante a la vez.

    Si te gusta el director, en esta guía de JustWatch repasamos sus 10 mejores películas de Álex de la Iglesia, ordenadas por año de estreno, para ver cómo ha evolucionado su estilo desde la ciencia ficción macarra de los 90 hasta sus comedias negras más recientes. La idea es sencilla: ayudarte a elegir por dónde empezar a ver su filmografía según lo que te apetezca ver hoy, ya sea un apocalipsis satánico en Madrid, un western melancólico en Almería o una cena de amigos donde el verdadero monstruo es el grupo de WhatsApp.

    Acción mutante (1993)

    Antes de que los Goya, los grandes repartos corales y las taquillas millonarias llegasen a la carrera de Álex, su camino empezó con Acción mutante. Esta ópera prima producida por El Deseo (la compañía responsable de las mejores películas de Pedro Almodóvar) es un cóctel de ciencia ficción cutre a propósito, terror, comedia negrísima y sátira social: un grupo de discapacitados y marginados que secuestran a la hija de un empresario del pan integral para vengarse de una sociedad obsesionada con la belleza y la perfección física. Es como si Brazil se hubiera rodado con poco dinero en Bilbao y la hubieran reescrito unos punkis.

    Comparada con Balada triste de trompeta, aquí la violencia es menos trágica y más gamberra, pero ya se intuye la misma mala leche contra los poderosos y contra la estupidez colectiva. Y frente a la sobriedad de otros debuts del fantástico español, como Tesis en el caso de Alejandro Amenábar, Acción mutante abraza el feísmo, el exceso y el humor cafre sin disculparse. 

    Es una de sus mejores películas porque funda todo su universo: los perdedores deformes, el odio a la corrección política y esa sensación de que el futuro no será luminoso, sino un vertedero donde solo sobreviven los más desquiciados.

    El día de la bestia (1995)

    Con El día de la bestia, Álex de la Iglesia pasa de ser una promesa extravagante a convertirse en un director de culto. La premisa es ya historia del cine español: un cura que ha descifrado el Apocalipsis, un heavy satánico de Carabanchel y un presentador de televisión esotérica intentan impedir el nacimiento del Anticristo en la Madrid navideña de 1995. Es una comedia negra de acción y terror, pero también un retrato deformado de la España de las rebajas, los neones de la Gran Vía y la telebasura en pleno apogeo.

    Si se compara con otros títulos sobre el fin del mundo, desde La profecía hasta El exorcista, El día de la bestia funciona casi como su reverso castizo: aquí el demonio no está en una mansión victoriana, sino en un centro comercial, y el sacrificio heroico se mezcla con chistes de humor negro y antenas parabólicas. 

    Dentro de esta lista, dialoga de manera directa con La comunidad y El bar: las tres convierten Madrid en un escenario apocalíptico, pero esta es la que mejor equilibra el terror, el slapstick y la crítica social. 

    Es uno de sus mejores trabajos porque condensa todo lo que le hace único: ritmo endiablado, personajes memorables y la certeza de que el Apocalipsis, si llega, pillará a España viendo la tele. Ah, y aunque no lo parezca, también es una de las mejores películas de Navidad para ver en 2025 (se cumple su 30º aniversario).

    Muertos de risa (1999)

    Muertos de risa es con mucha probabilidad su película más amarga envuelta en tono de comedia. Aquí seguimos a Nino y Bruno, un dúo cómico que se convierte en fenómeno mediático en la España de los 70, 80 y 90, mientras se odian a muerte en privado. Santiago Segura y El Gran Wyoming se entregan a unos personajes que pasan de ser teleñecos del prime time a símbolos de la podredumbre del espectáculo, entre drogas, celos y una violencia cada vez más desatada.

    Comparada con Perfectos desconocidos, donde la hipocresía se cocina en una cena entre amigos, Muertos de risa expone la cara más salvaje de la cultura televisiva: todo vale si sube la audiencia. 

    Y frente a comedias sobre el mundo del espectáculo como El rey de la comedia o Lenny, aquí el tono es mucho más monstruoso, casi cercano al terror emocional que luego veríamos en Balada triste de trompeta. 

    Dentro de esta lista, es un punto intermedio entre la sátira social de Crimen Ferpecto y la tragedia grotesca de 800 balas. Es una de las grandes de Álex de la Iglesia porque demuestra que el verdadero horror no siempre lleva máscara: a veces viste lentejuelas y presenta un especial de Nochevieja.

    La comunidad (2000)

    Si El día de la bestia es el Apocalipsis en la Gran Vía, La comunidad es el Apocalipsis en la escalera de tu casa. Carmen Maura interpreta a Julia, una agente inmobiliaria que descubre una fortuna escondida en el piso de un muerto y desata la codicia homicida de toda una comunidad de vecinos. Lo que empieza como una anécdota casi costumbrista se convierte en un descenso a los infiernos de la España de portero, vecina cotilla y junta de propietarios con hambre atrasada.

    Comparada con Crimen Ferpecto, que disecciona la obsesión por el consumo en unos grandes almacenes, La comunidad se centra en el microcosmos del edificio como miniatura del país: todos contra todos por un puñado de millones, con Carmen Maura como antiheroína perfecta. 

    Frente a otras comedias de “vecinos infernales” como Aquí no hay quien viva, aquí la mezcla de suspense, terror y humor funciona como un reloj. Dentro de esta lista, es la hermana mayor de El bar: ambas juegan con el espacio cerrado, pero La comunidad es más redonda, más icónica y más cruel. Es una de las mejores películas de Álex de la Iglesia porque captura como pocas su capacidad para convertir lo cotidiano en pesadilla esperpéntica.

    800 balas (2002)

    Con 800 balas, Álex de la Iglesia se aleja de los pasillos y las escaleras para rodar uno de sus trabajos más melancólicos. La película nos lleva a un poblado del Oeste en Almería donde un grupo de antiguos especialistas de spaghetti western malvive haciendo shows para turistas, hasta que la llegada del nieto de uno de ellos y los intereses urbanísticos amenazan con borrar su último refugio. Es un canto de amor a un cine que ya no existe, lleno de tipos duros venidos a menos, mucha pólvora y polvo.

    Si se compara con Érase una vez en… Hollywood, la conexión es evidente: ambos films hablan de profesionales del cine en decadencia, del final de una época y de la manera en la que los mitos del celuloide chocan con la realidad inmobiliaria. 

    Dentro de la propia filmografía de Álex de la Iglesia, 800 balas es el reverso derrotado de Acción mutante: siguen siendo perdedores los protagonistas, pero aquí el tono es más elegíaco y menos punk. En el contexto de esta lista, es el título que más se separa del terror y la comedia pura, pero por eso revela otra cara esencial del director: la del romántico que sabe que los héroes de mentira también acaban olvidados en un descampado. Y eso la convierte en una parada obligatoria.

    Crimen Ferpecto (2004)

    En Crimen Ferpecto, Álex de la Iglesia convierte una planta de grandes almacenes en un campo de batalla moral. Rafael, un vendedor estrella obsesionado con su propia imagen, comete un asesinato accidental y queda atrapado en la telaraña de chantaje de Lourdes, la compañera “invisible” a la que nunca había tomado en serio. A partir de ahí, la película despliega un festival de humor negro sobre el culto al éxito, el machismo y la superficialidad de la clase media consumista.

    Frente a comedias laborales como El diablo viste de Prada o El apartamento, Crimen Ferpecto lleva el conflicto a un territorio mucho más grotesco, donde el deseo de ascenso social pasa por esconder cadáveres en probadores y soportar cenas familiares infernales. 

    Dentro de esta lista, es casi la prima hermana de La comunidad: en ambas, un entorno cotidiano (un edificio, unos grandes almacenes) se convierte en una ratonera donde el protagonista descubre de qué es capaz. 

    También dialoga con Perfectos desconocidos en la forma de desnudar, de forma lenta, la hipocresía de personajes que parecen “gente normal”. Es una de sus mejores películas porque condensa como pocas su habilidad para retratar la mezquindad humana con carcajadas y escalofríos a la vez.

    Balada triste de trompeta (2010)

    Balada triste de trompeta es la sublimación del exceso en la filmografía de Álex de la Iglesia. La historia arranca en plena Guerra Civil, con un payaso obligado a masacrar a machetazos al bando contrario, y salta después a los años del franquismo tardío, donde dos payasos deformados –uno triste, otro terrorífico– se disputan el amor de una trapecista en un circo que parece un campo de batalla emocional. Es una película que mezcla melodrama, cine bélico, terror, comedia y esperpento histórico sin pedir perdón por nada.

    Comparada con El laberinto del fauno, que también revisita el trauma español a través del fantástico, Balada triste de trompeta es mucho menos contenida y más salvaje: la metáfora aquí no es sutil, es un martillazo. Y frente a Joker (una de las mejores películas sobre el archienemigo de Batman), donde un payaso se convierte en símbolo de rabia social, esta se atreve a ir todavía más lejos en lo físico y lo moral. 

    Dentro de la lista, es como una versión hipertrofiada de El día de la bestia y Muertos de risa: la violencia, el humor y la tragedia están al máximo volumen. Es una de las mejores obras del director español porque condensa todas sus obsesiones (culpa, religión, fascismo, espectáculo) en un carnaval sangriento que solo podía salir de su cabeza.

    Las brujas de Zugarramurdi (2013)

    En Las brujas de Zugarramurdi, el director regresa al terror fantástico sin renunciar a su marca de comedia coral descontrolada. Dos atracadores desesperados (uno de ellos Mario Casas, firmando uno de sus mejores papeles) huyen de Madrid con un botín robado en una tienda de empeños y acaban en Zugarramurdi, un pueblo navarro donde un aquelarre de brujas lleva siglos afilando los cuchillos contra el patriarcado. A partir de ahí, la película se convierte en una montaña rusa de persecuciones, rituales y chistes sobre hombres inútiles y madres dominantes.

    Comparada con otros títulos de “pueblo maldito” como La matanza de Texas o El hombre de mimbre, Las brujas de Zugarramurdi cambia el miedo puro por una mezcla de terror y sátira feminista salvaje, muy en la línea del humor extremo que también asoma en Perdita Durango. 

    Dentro de esta lista, está a medio camino entre la claustrofobia urbana de La comunidad y el delirio visual de Balada triste de trompeta: tiene monstruos, pero también una radiografía afilada de ciertas dinámicas de género muy españolas. Es una de las mejores películas de Álex de la Iglesia porque demuestra que puede hacer un blockbuster de género que funcione como espectáculo y, a la vez, como ajuste de cuentas contra muchos de sus propios arquetipos masculinos.

    Sin duda, una de las mejores películas feministas.

    El bar (2017)

    El bar toma una idea muy sencilla (un grupo de desconocidos encerrados en un bar de barrio después de que alguien sea abatido en plena calle) y la convierte en un experimento social paranoico. A medida que avanza la historia, los clientes van desconfiando los unos de los otros, surgen teorías conspiranoicas sobre posibles virus y tramas gubernamentales, y el local se transforma en un microcosmos de miedos contemporáneos: al contagio, al diferente, a las instituciones, al vecino.

    Comparada con El ángel exterminador, donde un grupo de burgueses no puede abandonar una habitación sin motivo aparente, El bar comparte esa sensación de encierro inexplicable, pero la actualiza al lenguaje del thriller conspiranoico moderno. También guarda parentesco con La cosa, en la idea de que “el enemigo” puede ser cualquiera y la desconfianza destruye al grupo más rápido que la amenaza externa. 

    Dentro de esta lista, es la heredera directa de La comunidad: mismo gusto por el espacio cerrado, pero más sucia, más física y más marcada por la España de la crisis, el 15M y la desconfianza institucional. Es una de sus mejores películas porque demuestra que el terror del director ha sabido adaptarse al siglo XXI sin perder su toque canalla.

    Perfectos desconocidos (2017)

    Perfectos desconocidos podría parecer, sobre el papel, la película menos “de Álex de la Iglesia”, ya que es un remake de la italiana Perfetti sconosciuti, transcurre casi de forma íntegra durante una cena entre amigos y carece de monstruos, brujas o persecuciones. Sin embargo, basta rascar un poco para reconocer su sello: un espacio cerrado, un grupo de personajes que se descompone a medida que se revelan secretos y una mirada muy ácida a la hipocresía de la clase media.

    Comparada con la versión original, la adaptación española mantiene la estructura pero refuerza ciertos matices de humor negro y de mala uva que la acercan a Crimen Ferpecto o La comunidad: una vez más, lo que empieza como reunión social acaba en carnicería emocional. 

    Frente a dramas de salón como Un dios salvaje, Perfectos desconocidos juega más con el suspense tecnológico (los móviles como caja negra de nuestras vidas) y con el vértigo de vivir expuestos de manera permanente. Dentro de esta lista, es la puerta de entrada ideal para quienes aún no se atreven con la violencia explícita de Balada triste de trompeta o el tono apocalíptico de El día de la bestia. 

    Es una de las mejores películas de Álex de la Iglesia porque demuestra su versatilidad: incluso atado a una mesa de comedor, sigue sabiendo dónde clavar el cuchillo.

  • ¿Qué es ‘Pluribus’ en Apple TV+? La explicación detrás del nombre y la serie de televisión

    ¿Qué es ‘Pluribus’ en Apple TV+? La explicación detrás del nombre y la serie de televisión

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    El estreno de Pluribus en Apple TV+ marca el regreso de Vince Gilligan a la televisión tras su trabajo en algunas de las series más aclamadas de las últimas décadas. Conocido por Breaking Bad y Better Call Saul, Gilligan ha construido una reputación como uno de los creadores más meticulosos del medio y, ahora se adentra en la ciencia ficción con un trabajo que rompe con cualquier expectativa preconcebida a partir de su trayectoria. 

    A través de JustWatch, exploramos qué significa este enigmático título, de dónde proviene su inspiración y por qué esta serie llega en un momento clave, es un mundo post pandemia que busca reflexiones sobre la identidad colectiva y el miedo a lo desconocido.

    El legado de Vince Gilligan y por qué importa su regreso

    Hay pocos nombres de creadores a los que la industria preste atención a cada nuevo proyecto, y uno de ellos es Vince Gilligan. Breaking Bad (2008-2013) fue un golpe a los supuestos de la narrativa televisiva, transformando a un profesor de química en un antihéroe memorable. Better Call Saul (2015-2022) es la rara precuela que no solo repitió su éxito, sino que muchos consideran superior al original. Pluribus es su nueva incursión en la ciencia ficción televisiva, un género que Gilligan había explorado en algunos episodios de Expediente X, donde trabajó como guionista y productor durante nueve temporadas.

    Aquella experiencia le permitió probar con la ficción especulativa, pero siempre dentro de los confines de una serie de “caso de la semana”. Ahora, con total libertad creativa y el respaldo de Apple TV+, Pluribus ofrece un universo desde cero, en un momento en el que donde muchas series se adhieren a las franquicias, pero su creador sigue apostando por el contenido original, y decisiones que suponen un riesgo en una era de inmediatez, como la construcción lenta, el misterio gradual y recompensas solo para el espectador paciente. Pero, ¿Qué es este nuevo artefacto y qué significa su título?

    El significado de 'Pluribus' y la premisa de la serie

    El título Pluribus proviene directamente del lema estadounidense "E pluribus unum" (de muchos, uno), que aparece en el Gran Sello de los Estados Unidos. Esta frase en latín, adoptada en 1782, representa la unión de los trece estados originales en una sola nación. La serie trata de subvertir este concepto patriótico planteando qué sucede cuando esa unidad no es voluntaria, sino impuesta, mostrando un futuro cercano donde una anomalía, quizá una tecnología, comienza a eliminar las diferencias entre las personas de forma inquietante.

    La premisa tiene otros matices en la sociedad post pandemia, donde un evento mundial lo cambió todo, enfocándose en lo que podríamos perder si la identidad individual dejara de existir. Miedos contemporáneos con la ciencia ficción como espejo deformante de la conformidad y el control social que recuerda mucho a The Leftovers (2014-2017), la obra maestra de Damon Lindelof que exploraba el trauma colectivo tras la desaparición inexplicable del dos por ciento de la población mundial. Ambas utilizan premisas fantásticas para especular cómo se reorganiza la civilización cuando las certezas desaparecen.

    La elección de Apple TV+ como plataforma confirma su compromiso con la ciencia ficción ambiciosa y de altos valores de producción. Desde Fundación (2021-presente), Silo (2023-presente) o Para toda la humanidad (2019-presente) a Monarch: El legado de los monstruos (2023) plantea una filosofía que prima la premisa conceptual fuerte y la estrategia deliberada de diferenciación. Para Gilligan es una oportunidad para tener libertad creativa con grandes recursos, fotografía cinematográfica e inspiración en uno de los pilares del género, lo que completa el cromo que le faltaba a Apple.

    'Pluribus' se inspiró en secreto en este clásico de la ciencia ficción

    Detrás de la extraña premisa de Pluribus se esconde una inspiración que Gilligan ha reconocido abiertamente: La invasión de los ladrones de cuerpos, la novela de Jack Finney publicada en 1955. Una obra fundacional del terror paranoico que ha obsesionado a distintas generaciones de cineastas y escritores por su concepto central —seres que reemplazan gradualmente a los humanos con copias idénticas pero sin alma—, una metáfora infinitamente adaptable que en los años 50 representaba cosas muy diferentes que en los 90 o los 2000.

    Adaptada al cine en múltiples ocasiones, cada una ha ido reflejando su momento histórico. La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) es la más fiel al espíritu de la novela, con Kevin McCarthy como el doctor Miles Bennell descubriendo la invasión en su pequeño pueblo californiano. La invasión de los ultracuerpos (1978) de Philip Kaufman intensificaba la paranoia urbana dirigida y añadió elementos de body horror que la novela solo insinuaba. Body Snatchers (1993) de Abel Ferrara situó la historia en una base militar, explorando temas de conformidad institucional, mientras que Invasión (2007) con Nicole Kidman modernizó el concepto sin mucho éxito.

    Gilligan ha explicado que lo que le da miedo del material de Finney “no es que te reemplacen, sino que nadie más lo note. La gente sigue viviendo sus vidas, pero algo esencial ha desaparecido. Esa pérdida silenciosa de humanidad, ese cambio que sucede tan gradualmente que cuando te das cuenta ya es demasiado tarde, eso es verdadero terror".  El giro argumental de la serie, sin revelar spoilers específicos, juega con las expectativas establecidas por las múltiples adaptaciones, modernizando el concepto para la era de las redes sociales, la vigilancia digital y los debates sobre inteligencia artificial. La pérdida de individualidad ya no requiere invasores del espacio exterior, puede emerger de la propia tecnología humana, del nuestro deseo de conexión llevado a extremos.

    Aunque también hay muchísimas variaciones del concepto que, como Pluribus, han ideado su propia mitología partiendo de una base de “mente colmena”, y una de ellas es sorprendentemente parecida a la que sugiere Gilligan. No es otro que el episodio “Asimilación erótica automática” de la serie Rick y Morty, que presentaba a una colmena colectiva llamada Unidad con múltiples parecidos con la idea principal de la serie de Apple.

  • Cómo ver ‘Love Island’ en orden

    Cómo ver ‘Love Island’ en orden

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Si pensamos en un formato televisivo que combine romance, drama y competición en el paraíso, la primera opción que se nos viene a la cabeza a la mayoría es el fenómeno Love Island. En él, un grupo de solteros convive, encuentra pareja y afronta retos mientras el público decide quién continúa en el concurso y quién no. 

    Desde su estreno en Reino Unido en 2015, el formato se ha consolidado como una de las opciones favoritas de millones de espectadores. Además, también se ha adaptado en varios países, algunos de ellos con varias temporadas.

    Con esta guía, además de descubrir cada una de estas ediciones, podrás aprender cómo verlas en orden cronológico en relación a su año de lanzamiento original. 

    ‘Love Island’ Reino Unido (2016)

    En Reino Unido es donde Love Islandcomenzó a andar, y su primera edición se emitió doblada y con subtítulos en España desde 2016. 

    El concurso se desarrolló en villas de lujo, donde se estableció por primera vez la dinámica de las parejas, las “re-couplings” y el poder del voto del público. Cuenta con 12 temporadas emitidas hasta el momento, y con un spin-off llamado Love Island: All Stars, que comenzó en el año 2024. 

    ‘Love Island’ Alemania (2017)

    Cuando hablamos Love Island Alemania lo hacemos de una de las versiones más exitosas y longevas del formato: desde su estreno en 2017 ha emitido una temporada por año y ha servido para dar lugar a nuevos spin-off. 

    Al igual que sus homólogas británicas y estadounidenses, la versión alemana destaca por su energía vibrante y su producción cargada de glamour. Entre las localizaciones que han seleccionado para sus villas destacan la isla de Mallorca y la isla de Corfú.

    ‘Love Island’ Suecia (2018)

    En los países nórdicos también triunfan estos formatos, un buen ejemplo de ello es Love Island Suecia, que se estrenó en 2018 y que ya tiene 4 temporadas estrenadas (con una quinta en marcha para 2026).

    La versión sueca se aleja un poco del tono más dramático y exagerado de Reino Unido o USA, algo que era previsible por la personalidad más sosegada de los suecos. Aunque ha tenido varios presentadores, la responsable actual de conducir el programa es Johanna Nordström.

    ‘Love Island’ Noruega (2018)

    Otro de los representantes nórdicos con una buena cantidad de ediciones es Love Island Noruega, que comenzó su emisión en 2018 y que hoy día cuenta con 5 temporadas a sus espaldas, la última de ellas de 2025.

    La propuesta de la versión noruega propone un ritmo calmado pero emocional, con vínculos más genuinos y profundos que en otras versiones. Por sus pantallas han pasado varios presentadores, aunque es Alexandra Joner la que actualmente conduce el reality.

    ‘Love Island’ Finlandia (2018)

    En 2018 echó a andar Love Island Finlandia (cuyo título original es Love Island Suomi) que ha sobrevivido en la parrilla televisiva holandesa hasta 2025 (¿y más allá?).

    Al igual que Suecia y Noruega, la versión de Finlandia aporta su toque nordico: combina emociones reales con una edición clara y pausada. Como localización eligieron una villa de Marbella. Niko Saarinen es el encargado de conducir el programa en la actualidad.

    ‘Love Island’ Australia (2018)

    Continuamos con los países angloparlantes y llegamos a la versión de Love Island Australia, que arrancó con su edición en 2018. 

    En esta edición australiana destacan las villas soleadas de la costa de Queensland, que a día de hoy ya cuentan con 6 temporadas (la séptima se estrena en 2025). Su presentadora es la inglesa Sophie Monk, quien también ha participado en algún que otro film (No es otra tonta película de amor).

    ‘Love Island’ Polonia (2019)

    En el caso de Love Island Polonia el programa debutó en Polonia en 2019, y hasta 2024 acumuló 9 temporadas bajo la batura de la presentadora Karolina Gilon (queda por ver si se desarrollarán más o no).

    Lo que hace especial a esta adaptación es cómo incorpora la cultura pop polaca al registro usual del programa. Sin duda se trata de uno de los Love Island más auténticos entre todas las versiones.

    ‘Love Island’ USA (2019)

    Se puede decir que la otra versión que goza de mejor salud, además de la de Reino Unido, es la de Love Island USA, que desde que se estrenase en 2019, ya acumula 7 temporadas y un spin-off, Love Island Games, que a su vez tiene dos entregas (la segunda verá la luz en 2025).

    Esta adaptación americana ofrece una producción más pulida con villas increíbles en Las Vegas y Hawái. Varios han sido sus presentadores a lo largo de todos estos años, la última Ariana Madix (Dirty Dealing).

    ‘Love Island’ Países Bajos (2019)

    En Países Bajos, el formato debutó el 23 de septiembre de 2019 en Videoland. La primera edición de Love Island Países Bajos duró 43 días y se desarrolló en la isla de Gran Canaria (más tarde se mudaría a Marbella).

    A pesar de que logró extenderse hasta 2023 con nuevas temporadas, el programa no ha tenido nuevas entregas hasta ahora. Holly Mae Brood fue la encargada de presentar el reality. 

    ‘Love Island’ Canadá (2020)

    Lamentablemente Love Island Canadá llegó hasta su tercera temporada y puso el broche final a la franquicia en terreno canadiense, ya que el programa no terminó de asentarse como sus homólogos en otros países. 

    En el caso de las villa canadienses se puede disfrutar de paisajes naturales que contrastan con el glamour habitual del formato. El reality fue presentado por Olivier Dion (en su tercera y última temporada) y Naadei Lyonnais (en las dos primeras entregas).

    ‘Love Island’ España (2021)

    Aquí también hemos tenido la suerte de contar con nuestra propia del reality con Love Island España, que se estrenó en 2021 y que, hasta nuevo aviso, contó 2 temporadas.

    Lo mejor de la edición patria es que los momentos de humor son cercanos y reconocibles, algo que en las ediciones de los países en inglés dejaban un poco huérfanos a los espectadores españoles. Ambas ediciones fueron presentadas por Cristina Pedroche (Pekín Express).

    ‘Love Island’ Chequia y Eslovaquia (2021)

    Es una de las pocas versiones entre dos países (Países Bajos tuvo alguna edición junto a Bélgica) y, sin duda, la más exitosa, ya que Love Island Chequia y Eslovaquiase estrenó en 2021 y, desde entonces, ha sacado una nueva edición por año (2025 incluido).

    En cada nueva entrega, la producción ha agregado nuevos elementos como la entrada de nuevos concursantes durante el concurso o las votaciones dramáticas, por citar dos ejemplos. 

    ‘Love Island’ Malta (2023)

    Uno de los últimos países donde arrancó la fiebre por Love Island es Malta, donde el formato aterrizó con Love Island Malta, cuya primera temporada contó con 31 episodios y 19 participantes.

    Lo que distingue a esta edición es su entorno mediterráneo, con mezcla de lenguas, culturas y una producción que ha logrado generar momentos virales en redes sociales. La presentadora actual es Giselle Spiteri. ¿Habrá nueva entrega en 2026?

    ¿Dónde ver online las ediciones de ‘Love Island’?

    Por medio de esta lista de JustWatch puedes encontrar las plataformas online con todas las versiones y temporadas de Love Island. Tienes la opción de filtrar tu búsqueda por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Crea tu lista de favoritos y recibe notificaciones útiles sobre qué ver a continuación según tus gustos.

  • 'Sirat' y otras 5 películas sobre las que parece obligatorio opinar

    'Sirat' y otras 5 películas sobre las que parece obligatorio opinar

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Sí, tú también eres un poco culpable. Las horas de debate que ha dado Sirāt (2025) la han convertido en un tema ineludible en casi cualquier reunión de amigos o familiares cinéfilos. Tanto, que si no la has visto seguramente andes un poco harto de tanto cuchicheo y de la repetidísima sentencia: “Tienes que verla”. De hecho, metería la mano en el fuego de que esta película de autor desconocido con reparto de actores naturales no estaría hoy tan arriba en nuestros rankings semanales si no fuera por el fenómeno social en el que se ha convertido. Seguramente la nominen al Oscar a Mejor Película Internacional sólo por lo explosivo de las conversaciones que se generan a su alrededor.

    Pero Sirāt no ha sido la única que ha removido el caldero del discurso popular estos años. ¿Cómo son y qué comparten las películas de las que nos ha parecido “obligatorio” opinar en estas últimas décadas? En JustWatch os proponemos un recorrido por algunas de las más saltonas, desde principios del siglo con Irreversible de Gaspar Noé hasta la muy reciente La sustancia, que motivó un tipo totalmente opuesto de discusión cinéfila.

    Sirāt (2025)

    Sirāt (2025) vive en una polarización extrema, ya sea por el exceso de declaraciones místicas de Óliver Laxe o la absurdidad de los giros de la película. La cuestión es que el trance en el desierto que España ha seleccionado para competir en los Oscars lleva desde el Festival de Cannes, donde ganó el Premio del Jurado, siendo objeto de las discusiones más apasionadas.

    En forma, el cineasta gallego no propone nada que en Mimosas (2016) no descubriera ya: un viaje al fondo del desierto en el que vamos desnudándonos hasta purgarnos, literalmente. Sin embargo, la guillotina de Juego de Tronos sigue teniendo un gran atractivo comercial y, como veremos en fenómenos como el de Irreversible, nos deleitamos en el sufrimiento de los demás. De lo único que no se está debatiendo alrededor de esta clara candidata a los Oscars 2026 es de la calidad de la música de Kanding Ray.

    Barbie (2023)

    La versión de Greta Gerwig no enfrentó a dos bandos tan claros en la palestra pública, porque no resultaba tan habitual encontrar a alguien que no la defendiera en medio del revuelo que Barbie (2023) y Oppenheimer (2023) levantaron aquel verano. Tanto éxito tuvo la que recaudara más de mil millones en la taquilla internacional que Gerwig ya está trabajando en adaptar las nuevas películas de la saga Narnia (2026). Si la añado a la guía, en realidad, es porque no haber visto Barbie aquel verano significaba caer en el ostracismo absoluto. Por primera vez en mucho tiempo, era vergonzante no haber ido a una sala de cine (sin mencionar toda la parafernalia de vestirse de rosa).

    Barbie, como La sustancia, fue el producto de un cine concebido como evento que consumir con dresscode y palomitas. Y las críticas que se han levantado desde entonces contra la película –empezando porque es el producto de una gran corporación que “tuitea” alegre en nombre del feminismo– atinan al contemplar que lo de menos, en el julio de Barbie, fue el cine.

    La vida de Adèle (2013)

    La vida de Adèle (2013) arrancó su recorrido en Cannes con la pata coja, porque gran parte de la crítica alabó las tres horas largas de melodrama sobre las primeras veces en el amor, el dolor y el deseo (y ganó la Palma de Oro), pero otra parte de la opinión pública (y ha crecido con el tiempo) hizo notar la mirada notoriamente masculina que organiza película, especialmente en las escenas de sexo lésbico. Entre aquellas voces, figuraba incluso la de Jul Maroh, autora de la novela gráfica original.

    Poco después, algunos miembros del equipo denunciaron un ambiente de trabajo cercano al “acoso moral”, y las propias protagonistas, Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos, afirmaron que trabajar con el director Abdellatif Kechiche fue una experiencia horrible, casi abusiva. La experiencia es similar a la de revisitar la violación de Irreversible o de El último tango en París (1972); y no, no hay manera de no tener una opinión al respecto.

    Irreversible (2002)

    Hay películas que nacieron para epatar. Y autores, como Gaspar Noé, con el don de ofender a cada título que estrenan: desde la eyaculación en 3D de Love (2015) hasta el infanticidio de Climax (2018). Eso sí, Irreversible (2002) es probablemente la más polémica de todas. Narrada del revés, sigue los pasos de una noche traumática en París.

    Decir que la película dividió sería quedarse corto: alrededor de 200 personas abandonaron la proyección en el Festival de Cannes, y desde entonces muchos la han criticado por su representación gratuita de la violencia, con una larga violación en un final físicamente insoportable. Otros, en cambio, abrazan el cinismo como objeto artístico válido en sí mismo, casi necesario. La comparan con A Serbian Film (2010), hoy censurada en un puñado de países y que llegó en varias ocasiones a los juzgados… Aunque a mí parecer, no resulta tan chocante como la pintan las opiniones exaltadísimas que se formaron a su alrededor.

    Star Wars: Los últimos Jedi (2017)

    No todo el ruido mediático está justificado, y en mi opinión (ya que debemos opinar) hay muchas instancias en las que el grueso de fans simplemente se giran de espaldas a cualquier salida de lo inmediatamente conocido. Si en 2017 habías visto Star Wars: Los últimos Jedi y sólo te había parecido pasable o bien, no se te ocurriera publicar nada en redes sociales, donde la octava entrega de la saga era el único tema de conversación posible.

    Pero aquí la opinión no venía de la crítica cultural o de las circunstancias problemáticas del rodaje: eran los memes los que triunfaban. Había quien se reía de los pectorales de Adam Driver, quien se mofaba de la gratuidad del fin de la trama de Palpatine y un ejército de fans reposteando montajes románticos, fuera de tono, de Poe Dameron y Kylo Ren. Antes del “evento Barbie” y antes de cerrar de forma templada con Star Wars: El ascenso de Skywalker (2019), así se hablaba el fandom en estado puro.

    La sustancia (2024)

    Derivan de la cultura meme que describimos sobre Star Wars: Los últimos Jedi, y se nutren del ruido mediático generado por lo memorable de las imágenes de Irreversible. Son películas pensadas para resultar inmediatamente icónicas, recortables y compartibles; virales. La sustancia (2024) es una de ellas: con los litros de sangre vertida y una estética fría pero saturada, muy “A24”, pide a gritos ser comentada. Y así fue.

    Pasó algo parecido con Saltburn (2023), con escenas de una gratuidad irónica explicable sólo en un contexto social en que la publicidad la hacemos quienes opinamos de manera pública, usuarios rasos, influenciadores y críticos a la par. Opina mucho y trabajarás para otros.

  • Las 10 mejores películas de fantasía para ver gratis en plataformas

    Las 10 mejores películas de fantasía para ver gratis en plataformas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    En un mes donde coinciden en carteleras el muy anticipado estreno de la segunda parte del fenómeno Glinda-Elphaba, Wicked: For Good, y la película de JUJUTSU KAISEN: Execution, parece que las aventuras de fantasía están más al orden del día que nunca, ya sean de anime o venidas del imaginario Broadway. Y como te prometieron que podías tener todo el cine disponible en tus manos sin arruinarte con tus mil suscripciones a plataformas, y resultó ser más una encantadora fantasía que una realidad, la guía que hoy te propongo es más necesaria que nunca.

    Porque hay muchísima fantasía disponible legalmente en plataformas y tanta otra por la que no es necesario pagar ni un centavo. Si disfrutas el género, hoy te recomiendo diez muy buenas películas en clave de universos maravillosos (con unicornios o con ingredientes de realismo mágico), de todas las épocas y orígenes, pero que puedes ver gratis ya mismo. ¿Vamos?

    El arca rusa (2002)

    El arca rusa (2002) es lo que llaman “una experiencia cinematográfica”. La película de Aleksandr Sokúrov supone un viaje hipnótico por la historia y la memoria rusa, filmado en un solo plano secuencia dentro del Museo del Hermitage. Un espectáculo al nivel de 1917, pero con las formas líricas del cine de Tarkovski. El narrador invisible recorre siglos de cultura, desde los zares hasta el siglo XX, acompañado por un misterioso diplomático francés.

    La fantasía aquí nace del propio tiempo que se pliega sobre sí mismo, más que de criaturas o hechizos: los personajes históricos conviven como si el pasado nunca hubiera terminado. Su carácter onírico la emparenta con Orlando de Sally Potter, donde el paso de los siglos también se cuenta en un abrir y cerrar de ojos, y donde la historia se convierte en un sueño continuo. Una proeza a todos los niveles, y gratis.

    El malvado zorro feroz (2017)

    Yo siempre reivindicaré la animación francesa y las películas para toda la familia. Y por eso, a Sokurov le sigue El malvado zorro feroz (2017). Esta encantadora colección de cuentos rurales mezcla ternura y parábolas como las de las mejores fábulas de antaño, con un zorro torpe que intenta ser feroz sin mucho éxito, y que termina criando tres polluelos.

    Pero el gran atractivo de la película dirigida por Benjamin Renner y Patrick Imbert recae en su estética. Pocas películas se ven tan parecidas a los libros ilustrados que tanto cariño nos guardan; quizás a excepción de Ernest y Célestine (2012), del mismo estudio. Y claro, de una calidez digna de ¡Qué bello es vivir!, representa una fantasía de película (de fantasía) para ver en Navidad, con todo el clan alrededor.

    Orlando (1992)

    Nos cuesta creer que el tremendo clásico de Virginia Woolf haya sido adaptado solo tres veces en el cine, hasta que lo leemos. Entonces descubrimos cuánto desafía los límites del cuerpo y la historia el Orlando (1992) de Sally Potter al adaptar, simplemente, una novela de tiempo e identidades fluidas. Su protagonista, interpretade por Tilda Swinton, vive durante cuatro siglos sin envejecer, atravesando transformaciones sociales y sexuales con una liviandad que hará arquear las cejas de todo el mundo (¡fue escrita en el diecinueve!).

    Nada nuevo para quienes disfrutasen de El arca rusa, también fascinada por el tiempo como materia maleable, aunque la adaptación de Potter va pasando los siglos medio distraída en romances y desengaños. Es la tía lesbiana y algo polvorienta (pero bien) de El curioso caso de Benjamin Button (2008).

    Piel de asno (1970)

    ¡Quién dijo que no se podían escribir cuentos medievales en el siglo XX! Jacques Demy, amante incomparado del color y la música, no duda en vestirse de bardo para trasladar la fantasía de Los paraguas de Cherburgo (1964) al mundo del cuento de Perrault. En Piel de asno (1970), Catherine Deneuve encarna a una princesa que huye disfrazada con la piel de un asno mágico para escapar de un matrimonio incestuoso. Decíamos, la película combina una estética de cuento clásico con la psicodelia y el artificio cromático de los años setenta, convirtiendo la inocencia infantil en una ensoñación surrealista, que ahora han recuperado cineastas como Anna Biller en The Love Witch (2016).

    A mí me recuerda a la simplicidad fabulística subversiva de Cuentos de la luna pálida, que tampoco se esconde de ser un cuento y nada más (y nada menos) que un cuento. Piel de asno es un festín visual y una fábula feminista encubierta. Vela, si te atreves.

    Accidental Luxuriance of the Translucent Watery Rebus (2020)

    Accidental Luxuriance of the Translucent Watery Rebus (2020) es mi gran apuesta en la lista. De entrada, no conozco a nadie que la haya visto (yo la descubrí en un festival de cine experimental y fli-pé). Este experimento de Dalibor Barić es una película collage que mezcla animación, imágenes de archivo y narración fragmentada en una especie de noir filosófico, bastante lisérgico.

    Más loca que El congreso (2013), anticipándose a la imagen producida con IA, su trama –si puede llamarse así– sigue a un hombre fugitivo y a una mujer misteriosa entre sueños y recuerdos modificados por una suerte de estado soviético. Entre el flujo onírico, el fuerte arraigo a un imaginario noir y lo trepidante que resulta todo, aunque no entiendas nada, la convierten en absolutamente única, un fenómeno a parte en la animación.

    Cuentos de la luna pálida (1953)

    El séptimo sello y Cuentos de la luna pálida (1953) son dos clásicos que, por serlo, aún no han sido tan vistos como merecerían. Dales una oportunidad, que están gratis. La película de Kenji Mizoguchi es de aquellas que crecen con el tiempo. El japonés adapta cuentos del siglo XVIII para tejer una historia sobre ambición, amor y fantasmas, en la que dos campesinos son arrastrados por la guerra y la ambición.

    Como en Amanecer (1927) de Murnau, o en una versión realista de La Odisea de Homero, uno se enamora de un espíritu, otro pierde su hogar. Confesión compungida sobre la fugacidad y la redención, donde la belleza del mundo convive con la condena de la ambición, Cuentos de la luna pálida tiene algunas de las escenas íntimamente más dolorosas de la historia del cine.

    El séptimo sello (1957)

    Si repasamos cuantísima gente no ha visto (aún) El séptimo sello (1957), podríamos arrebatar un buen puñado de carnés cinéfilos. En una Suecia medieval, asolada por la peste, un caballero regresa de las Cruzadas y, en una playa desierta, se topa con la Muerte, que lo reta a una partida de ajedrez: si gana, conservará un poco más de tiempo. Si no, por lo menos habrá jugado uno de los momentos más icónicos de la historia del cine.

    Como en Cuentos de la luna pálida, o como en la posterior Persona (1966), Ingmar Bergman plantea un auténtico conversatorio filosófico, alegórico pero no pretencioso, sobre la fe, la culpa y el deseo de comprender. Porque, ¡qué tocada de narices volver a casa para encontrar que “casa” no es más que una idea!

    Tigre y dragón (2000)

    Nos faltaba fantasía asiática… Tigre y dragón (2000) monta un wuxia de espadas donde las batallas buscan perfeccionar la gran tradición de artes marciales venida del continente. Como Piel de asno, o como el ejercicio revisionista de Wong Kar-wai en The Grandmaster (2013), aquí la tradición se celebra subiendo las apuestas. Ambientada en la China de la dinastía Qing, la película sigue al maestro Li Mu Bai (el gran Chow Yun-Fat), un guerrero legendario que planea retirarse, y a Yu Shu Lien (Michelle Yeoh, otra desconocida), la mujer que ama en secreto.

    El robo de una espada sagrada es la excusa que empieza los combates y el romance entre ellos, pero no hace falta mucho argumentario para concluir que, efectivamente, los que se pelean se desean. Si este clásico de Ang Lee ya lo tienes controlado, prueba con la versión hardcore de Hou Hsiao-hsien, The Assassin (La asesina) (2015).

    ¡Qué bello es vivir! (1946)

    Este clásico navideño no necesita carta alguna de presentación, pero si has vivido bajo una piedra hasta el día de hoy, quieres leer con calma. ¡Qué bello es vivir! (1946) plantea algo con lo que tanta gente ha fantaseado alguna vez: ¿Cómo sería el mundo si yo no existiera? Cuando un ángel le muestra esto a un desesperado padre de familia (el magnífico James Stewart), este redescubre el valor de su vida y debe luchar para merecerla otra vez.

    Frank Capra crea una fábula humanista sobre la solidaridad y la gratitud, que en plena posguerra ofrecía esperanza a una sociedad cansada de tanta oscuridad. Una parábola optimista y para toda la familia, como la de El malvado zorro feroz, donde la bondad también triunfa sobre el cinismo.

    Palm Springs (2020)

    Esta es la típica que no esperas encontrar en una lista de películas de fantasía. Para empezar, porque Palm Springs (2020) es antes que nada una dramedia millennial sobre los conflictos cotidianos de dos jóvenes sin mucha fe en el futuro. Bajo la batuta de Max Barbakow, este Atrapado en el tiempo (1993) cuelga a su pareja protagonista en un bucle temporal durante una boda en el desierto. 

    Lo que al principio parece una pesadilla se convierte en una oportunidad para redescubrir el sentido del tiempo y del amor, ya se sabe. Pero si esperas la ñoñería de ¡Qué bello es vivir!, encontrarás aquí una comedia romántica brillante, que habla con ironía sobre la paradoja de la libertad en medio de la rutina infinita.

  • Las 10 mejores series y películas de Javier Cámara antes de deslumbrar con ‘Yakarta’

    Las 10 mejores series y películas de Javier Cámara antes de deslumbrar con ‘Yakarta’

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Javier Cámara lleva trabajando sin parar en cine y televisión desde hace casi 30 años. Es uno de los actores más prestigiosos de España y, a pesar de su extensísima carrera en cine y televisión, sigue sorprendiendo a la audiencia y a la industria con proyectos como Yakarta, convertida a pocos días de su estreno en una de las series del año.

    Si eres fan de la cercanía y versatilidad de Javier Cámara, en esta lista selecciono 10 títulos de la pequeña y la gran pantalla en los que participa antes de volver a triunfar con Yakarta.

    Hable con ella (2002)

    Cuando Javier Cámara se convirtió en chico Almodóvar con Hable con ella, ya había triunfado en televisión y en cine, pero el polémico personaje de Benigno fue su revelación final. Es sin duda el mejor título de toda esta lista. Almodóvar amplía y mejora el camino iniciado en Todo sobre mi madre y logra la perfección estética en todos los planos de la película y también contar una historia compleja sobre la soledad compartida. El ritmo narrativo es tan perfecto que no te queda más remedio que dejarte llevar por el cineasta en este relato que hubiese sido imposible de llevar a buen puerto sin la naturalista y a la vez sorprendente interpretación de Javier Cámara. Tan emotiva como otra de las películas del actor, Truman.

    Lucía y el sexo (2001)

    El comienzo del milenio cambió para siempre la carrera de Javier Cámara. Julio Medem contó con él para la que es una de las películas más sugerentes y perfectas del cineasta. Lucía y el sexo es una historia que no busca ajustarse a convencionalismos, que prefiere ser misteriosa, girando en torno a una joven que abandona Madrid para trasladarse a la isla de Formentera cuando su novio escritor desaparece sin explicación alguna. Rodado con cámara digital, Medem construye a sus personajes con la misma firmeza que sus planos, que a menudo parecen cuadros. Tan existencial como La vida secreta de las palabras y tan meticulosa y acertada como otra de las películas de Medem: Vacas.

    Narcos (2015)

    Ya consolidado en España, la necesidad de una producción como Narcos de actores hispanohablantes permitió a Javier Cámara dar el salto internacional. Se incorporó en su tercera temporada, que transiciona desde la historia de Pablo Escobar a la del Cartel de Cali. El talento del actor español ayudó a que los espectadores y la crítica aceptaran el nuevo relato y los nuevos personajes, a pesar del impacto que había causado la historia anterior. Los creadores de la serie lograron algo muy complicado: construir a partir de esta tercera temporada un universo conceptual con el mismo alto nivel técnico e interpretativo que en tandas anteriores. A pesar de lo diferente de sus ambientaciones, Narcos no se aleja mucho de The Young Pope. 

    The Young  Pope / The New Pope (2016)

    Javier Cámara se mantuvo trabajando a nivel internacional gracias a la ambiciosa producción The Young Pope y su continuación The New Pope. En esta producción interpreta al cardenal Gutiérrez, el anfitrión de El Vaticano que va ganando peso a medida que avanza la serie. Su responsable, Paolo Sorrentino, le da un sentido cinematográfico a la primera parte de la historia protagonizada por Jude Law. Se atreve a hacer preguntas incómodas en torno al poder y la fe, lo cual es doblemente audaz tratándose de un cineasta italiano. La segunda parte supone una mera continuación, pero con un nivel de producción igualmente brillante. El Narcos de la Iglesia católica. Si te gustó Cónclave, disfrutarás de este díptico.

    Rapa (2022)

    Javier Cámara también ha brillado en la televisión española reciente, con las tres temporadas de Rapa, un sólido nordic noir ibérico ambientado en Galicia con enormes acantilados que recuerda en lo visual a un clásico del género como es la serie Broadchurch. La amistad improbable entre Tomás, un profesor frustrado y agrio con una enfermedad que no le ofrece un futuro esperanzador, y Maite, una sargento que le ayuda a resolver crímenes, está construida sin edulcorantes pero con una sensibilidad y belleza muy particulares. La productora Portocabo, responsable de Hierro, sabe muy bien cómo trasladar las normas del nordic noir a las particularidades españolas. El personaje de Javier Cámara es casi tan incómodo como el de Hable con ella, lo que suma méritos a su interpretación.

    Vota Juan (2019)

    Diego San José, el creador detrás de Yakarta, es responsable de esta sátira política a medio camino entre Veep y The Office. Como ocurre con proyectos como Narcos y The Young Pope, la historia de un político tan mediocre como corrupto se construye en tres partes diferenciadas: Vota Juan, Vamos Juan y Venga Juan. Es un tríptico bastante continuista, que mantiene su alto nivel de comedia y crítica en todo momento. Tan solo cambian las circunstancias del protagonista. No solo no pierde fuelle, sino que su tercera temporada ofrece un final muy ambicioso que va ganando en amargura y esperpento propio de la literatura de Valle Inclán. Es una de las mejores comedias españolas, en cine y televisión, de la última década.

    El olvido que seremos (2020)

    La carrera de Javier Cámara se tornó todavía más universal cuando se enroló en este proyecto colombiano de Fernando Trueba basado en las memorias de Héctor Abad Faciolince. En la película, interpreta al padre del autor en la convulsa Medellín de los años 70. El olvido que seremos está muy bien ambientada, es fiel trasladando el tono luminoso y trágico de la novela y es, junto a La vida secreta de las palabras, el relato interpretado por Javier Cámara más bello y al mismo tiempo triste de toda esta lista. Trata temas similares a También la lluvia, de Icíar Bolláin, ambientada en la jungla en Bolivia.

    7 vidas (1999)

    A finales de los años 90, la televisión española decidió tener su propio Friends y apostar por la sitcom pura y dura, una fórmula poco vista en el país hasta ese momento. En las primeras temporadas de 7 vidas, la serie contó con intérpretes de primer nivel en el que fue el proyecto que impulsó sus carreras. Es un lujo ver compartir escenas cómicas a Javier Camara con una leyenda como Amparó Baró y con en las desconocidas en ese momento Carmen Machi y Blanca Portillo, que ahora son las dos grande actrices de la industria española. La serie supo evolucionar de su planteamiento inicial y llevar una fórmula tan estadounidense al ADN español. De hecho, le vino muy bien que sus dos protagonistas desaparecieran tras la primera temporada para dejar el peso de la comedia en estos cuatro grandes secundarios. Menos ácida que Vota Juan, pero igual de divertida.

    La vida secreta de las palabras (2005)

    La vida secreta de las palabras es la película más redonda y más bella en la carrera de una cineasta independiente con vocación internacional como es Isabel Coixet. Una mujer solitaria que intenta huir de su pasado (Sarah Polley) va hasta una aislada plataforma petrolífera para cuidar de un hombre (Tim Robbins) que se ha quedado temporalmente ciego tras un accidente. Simon, el cocinero que interpreta Javier Cámara, también esconde un pasado doloroso y es el complemento perfecto para esta historia que transcurre a un ritmo lento y contemplativo y en la que dos personas encuentran una intimidad inusitada en unas circunstancias poco comunes. El modo en que Coixet, siempre muy cuidadosa con las melodías de sus películas, integra el Hope There’s Someone de Anthony and the Johnsons en una de las escenas más emotivas de la historia hace que sea uno de los momentos más recordados del cine español reciente. Como Mar adentro o Hable con ella, pero más sombría.

    Truman (2015)

    Dos amigos de toda la vida se encuentran durante varios días para despedirse para siempre. Ricardo Darín y Javier Cámara no defraudan en este relato del siempre solvente Cesc Gay. El reto de Truman es el de crear sonrisas ante una situación realmente trágica. La naturalidad y cotidianidad habituales en las películas del director brillan mucho más en esta ocasión gracias a estos dos actores y a la química que desprenden en pantalla. Es la más comercial de las películas de Cesc Gay, pero no cae en tópicos ni obviedades dramáticas. En la órbita de la película chilena La memoria del agua, Truman navega entre la luz y la oscuridad con tanta soltura como El olvido que seremos.

  • Las 10 mejores películas de terror gratis en plataformas

    Las 10 mejores películas de terror gratis en plataformas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Hay tantas buenas películas de terror disponibles de manera totalmente gratuita y legal en plataformas, que el pánico seguramente nos sobrevenga al escoger una. De entrada, están todos los clásicos que son de visionado “obligatorio” para cualquier fan del terror: ya sean las arcadas que provoca El ciempiés humano (2009), una de esas “pruebas de fuego” para la cinefilia adolescente, o abuelos del terror actual como Nosferatu (1922), que ya no nos da tanto pavor pero deberías conocer para tener medida sobre todo lo que se construyó encima.

    O en la liga de terrores modernos, también puedes ver de forma gratuita la Insidious (2011) de James Wan. En fin, que hay mucho donde escoger y, ante el advenimiento de Halloween, toca ser expeditivos. Así que esta guía quiere descubrir 10 joyas del cine de terror que no te harán pagar por el susto, ordenadas según el miedo que creo que dan y las posibilidades de que las conozcas.

    Hush (Silencio) (2016)

    Hush (Silencio) (2016) es simplemente una grandísima perla oculta al gran público y te hará olvidar la existencia de tu móvil a base de dosis de tensión mucho más elevadas que tu típico slasher. La película de Mike Flanagan explota el jumpscare efectivo porque tiene por protagonista a una escritora sorda en una cabaña en el bosque, que debe sobrevivir a los asaltos de un maníaco en medio de la noche. Por lo tanto, si ella no oye al asesino, nosotres tampoco… Hasta que lo vemos. Y cuando lo vemos, temblamos casi tanto como viendo los zombis de The Sadness.

    De un blanco y negro casi tan lustroso como el de Una chica vuelve a casa sola de noche (2014), la gracia definitiva de esta joya se debe a que Kate Siegel, la protagonista escritora, es de veras muy inteligente y da guerra a la altura del atacante. Esto no es un espectáculo de “ver cuándo matan a la rubia tonta”, más bien al contrario. Aplaudimos cada estrategia de esta ahijada de Laurie Strode en La noche de Halloween (1978) como una genuina partida de ajedrez.

    The Sadness (2021)

    No dormí nada la noche que vi The Sadness (2021), tanto asusta. Digamos que tomas el cinismo extremo, la crudeza visual y el contexto urbano de Seoul Station (2016) de Yeon Sang-ho, del director de Train to Busan (2016), le añades dos cucharadas de la acción física que tanto saben ejecutar en el cine tailandés, diez cubos de sangre e inyectas la mezcla con terror puro, en vena. Porque aquí, a diferencia de los zombis tradicionales, los infectados conservan su inteligencia, pero están dominados por impulsos de crueldad extrema… Y sonríen. Auténtico horror.

    De forma parecida a La matanza de Texas o Al interior, dos perlas extremistas repletas de cuerpos mutilados: no veas esta película cerca de personas sensibles.

    Al interior (2007)

    Decía: subiendo todas las apuestas de su hermanada Mártires (2008), esta hija prodigio del Nuevo Extremismo Francés demostró que en el país del pan y del queso también hay espacio para las entrañas desparramadas por entre la mugre y las baldosas. En esta home invasion, bien al contrario que en Hush (Silencio), la protagonista embarazada nunca tiene una posibilidad ante una intrusa con la peor de las intenciones.

    Al interior (2007) lleva el horror visceral y psicológico hasta límites insoportables: nunca asistiremos (por suerte) a otra escena como la de la cesárea que la intrusa ejecuta sobre el cuerpo de su atacada, retratada con los borbotones de sangre desparramándose alegres. Reímos de los nervios.

    Verónica (2017)

    A la risa nerviosa también ataca Verónica (2017), una de las perlas recientes del cine de terror español que, junto con Cerdita de Carlota Pereda, demuestra que se puede ser profundamente castizo y no tener nada que envidiar a los homólogos estadounidenses. De hecho, la película de Paco Plaza podría ser Expediente Warren: The Conjuring (2013) del Vallecas de los ochenta.

    Ambientada en un destartalado edificio dormitorio donde (sobre)vive una joven que huye con sus hermanos (Sandra Escacena, entregadísima), un eclipse va a invocar la presencia de todas las criaturas sobrenaturales que Verónica sí puede ver, así como tres simpáticas vecinas que por las noches leen, seguro, los cuentos de Lovecraft. Apariciones demoníacas, muchos jumpscares, una final girl que no duda en coserse las heridas con grapadora y la absoluta falta de vergüenza del maestro Paco Plaza aseguran un visionado divertidísimo.

    Cure (1997)

    Me he dado el lujo de incluir dos perlas japonesas en la guía, ambas del mismo período pero con dos estilos muy diferentes: Cure (1997) da fe del mal rollo absoluto que puede inducirnos una cámara, una habitación vacía y un rincón a oscuras. Yo, por lo menos, no he sido capaz de superar nunca el nivel de terror en voz baja del gran Kiyoshi Kurosawa en Cure, aunque Pulse (Kairo) (2001) se le acerque mucho en materia de espantos  “domésticos”.

    En breve, un policía investiga una serie de asesinatos cuyas víctimas aparecen con una herida de arma blanca en forma de equis y cuyos culpables son personas totalmente normales, sin ningún motivo. Algo está influenciando a la gente para matar, y ese algo está más cerca que nunca.

    El círculo (1998)

    Muy sencillo: ves un vídeo, te llaman, descuelgas y mueres en siete días. Nos sabemos el argumento de El círculo (1998) gracias a las innumerables versiones y parodias que de ella se han estrenado, desde el notable remake estadounidense de The Ring (La señal) (2002) hasta Scary Movie: no hay dos sin 3 (2003). Sin embargo, igual que con Cure, hay algo de la seriedad absoluta con la que la niña del vídeo emerge lentamente del pozo, arrastrándose a ti, que vuelve esta película una fuente de pavor sin fecha de caducidad.

    El terror japonés contemporáneo está redescubriendo todo el poder de los monstruos que habitan dentro de nuestras cañerías y aparatos de televisor, y que hoy se manifiestan en animes como Jujutsu Kaisen (2020) o Chainsaw Man (2022). El origen de toda esta negrísima fauna se encuentra en El círculo o en la posterior La maldición (The Grudge) (2002).

    Mad God (2022)

    El primer pase de Mad God (2022) en el Festival de Sitges fue una auténtica fiesta: espero que el visionado, colosal, no desmejore mucho en casa. No por nada el maestro de los efectos visuales Phil Tippett dedicó tres décadas a imaginar y recrear esta pesadilla en stop motion, que sigue el descenso de un explorador enmascarado por un infierno mecánico poblado de monstruos y ruinas dignas de los inframundos de Lovecraft o de los recovecos steampunk de Mad Max: Furia en la carretera (2015).

    En plan viaje lisérgico al fondo de la noche, más de ambiente y de imaginería demoníaca que de sobresaltos, en esta guía sólo resulta comparable al mal rollo que despierta en El círculo, cuyas grietas a la realidad podrían conectar perfectamente con el infierno heavy metal de Phil Tippett.

    La matanza de Texas (1974)

    Leatherface cosechó su estatus de clásico a base de garfios, motosierras y cuchillos carniceros, y por el camino quedó una de las películas más desagradables de la historia. La matanza de Texas (1974) no es sólo la madre de todos los slashers actuales (Cerdita, Al interior, incluso el terror en la puerta de La noche de Halloween), sino que representa también una culminación que ha contado con pocas competidoras al mismo nivel de violencia.

    Desde que el autoestopista loco se sube a la furgoneta del grupo de estudiantes, sabemos que la única forma de que no acaben todos muertos pasa por dar la vuelta atrás y tratarse con años de terapia y, sin embargo, Tobe Hopper nos obliga a presenciar su evisceración como si de la chimenea navideña del Netflix del infierno se tratara. Simplemente tremenda.

    Cerdita (2022)

    Junto con Verónica, Cerdita (2022) demuestra que el fantástico español está más vivo (y sobretodo coleando) que nunca. Si no conoces este slasher asado bajo el calor veraniego de las llanuras extremeñas, pegajoso y oloriento como las ronchas entre las piernas, ya puedes correr a comprobar cómo Carlota Pereda no se corta un pelo en la sangre ni en la crueldad. Nuestra protagonista, a quien los abusones del pueblo llaman “cerdita” por su sobrepeso, lo pasa tan mal en la película que la directora decidió dar el papel (adolescente) a una actriz de treinta años, la fantástica Laura Galán.

    Cuando esta finalmente toma venganza (aunque no de la forma en que lo esperaríamos), aplaudimos con cuchillos por manos. Y nos zampamos una loncha de mortadela de las que la madre, Carmen Machi, corta a diario en su carnicería. Que aproveche, supongo…

    Halloween III: El día de la bruja (1982)

    Si alguien trata de convencerte de que las terceras partes nunca fueron buenas, enséñale Halloween III: El día de la bruja (1982). Auténtica película de culto, el cierre de la trilogía original de La noche de Halloween no tiene nada que ver con Michael Myers pero sí mira de frente al clima que luego daría lugar a clásicos del terror corporativo como Están vivos (1988), en la que unas gafas nos permiten ver los hilos de titiritero de un complot (alien) a nivel planetario.

    Por el estilo va Halloween III: una empresa planea un sacrificio masivo usando máscaras y señales televisivas. Estrenada en plena era del pánico satánico y del auge del consumismo, conecta con el miedo al control mental y a los niños inquietantes. Que aunque no den miedo real, como sí lo hace La matanza de Texas, sí la sitúan como referencia evidente de perlas contemporáneas como La Hora De La Desaparición (2025).

  • 10 series parecidas a ‘Miércoles’ que son igual de oscuras y disfrutonas

    10 series parecidas a ‘Miércoles’ que son igual de oscuras y disfrutonas

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Miércoles es mucho más que un mero spin-off de la familia Addams: se ha convertido en todo un estado de ánimo. Internados llenos de secretos, adolescentes que se sienten bichos raros, humor negro, asesinatos, bailes virales y una estética gótica que parece sacada de la cabeza de Tim Burton. 

    Si tú también te has quedado con ganas de más de Nevermore, en esta guía de JustWatch reunimos 10 series parecidas a Miércoles que son igual de oscuras y, sobre todo, igual de disfrutonas. La idea es simple: ayudarte a elegir tu próximo maratón en función de qué parte de Miércoles te enganchó más: el misterio, lo gótico, el humor o el drama adolescente.

    Buffy, cazavampiros (1997)

    Antes de que Miércoles convirtiese el uniforme escolar en un icono gótico, Buffy, cazavampiros ya hacía algo parecido en los años 90. La serie sigue a Buffy Summers, una adolescente llamada a ser la Cazadora destinada a enfrentarse a vampiros, demonios y cualquier criatura que se esconda bajo la cama… o en el instituto. Se estrenó en 1997 y se mantuvo siete temporadas en antena, convirtiéndose en todo un clásico de culto.

    Comparada con Miércoles, Buffy, cazavampiros es menos cínica y más emocional, pero comparten la misma columna vertebral: una chica “rara”, con poderes y algo de mala leche, que intenta sobrevivir al instituto mientras lucha contra monstruos (si fuera un largometraje, sería una de las películas de vampiros más sexys, dicho sea de paso). 

    Mientras Riverdale se sumerge en el culebrón y el delirio pop, Buffy mantiene un equilibrio muy fino entre terror, romance y comedia, algo que luego recogerían series como Las escalofriantes aventuras de Sabrina o, incluso, American Horror Story: Coven.

    Dentro de esta lista, es la “abuela gótica” de casi todas las demás: sin Buffy no habría ese tono de horror adolescente autoconsciente que hoy predomina en Miércoles. Es igual de oscura en su trasfondo (muerte, depresión, destino, sacrificio), pero tan disfrutable que te la ves entre risas y lágrimas sin darte cuenta.

    Scooby-Doo! Misterios, S. A. (2010)

    Si creciste con Scooby y compañía, Scooby-Doo! Misterios, S. A. te va a sorprender. Esta serie coge la fórmula clásica de “monstruo de la semana” y la oscurece: un solo pueblo, Crystal Cove, un misterio central que se alarga temporada tras temporada y una mitología cada vez más siniestra alrededor de desapariciones, sociedades secretas y maldiciones. Se estrenó en 2010 y es una de las versiones más queridas por los fans.

    Comparada con Miércoles, comparte dos elementos clave: un pueblo que parece idílico pero que está lleno de secretos, y un grupo de jóvenes obstinados en llegar hasta el fondo del misterio aunque los adultos prefieran mirar hacia otro lado. En el espectro de esta lista, sería el punto medio entre la ligereza gamberra de Riverdale y el terror más serio de La maldición de Hill House. También dialoga muy bien con Home Before Dark: en ambas, investigar la verdad se vuelve casi una obsesión.

    Aunque su animación y su humor puedan engañar, Scooby-Doo! Misterios, S. A. es más oscura de lo que parece: hay conspiraciones, traiciones y decisiones morales bastante duras… pero envueltas en persecuciones, chistes y guiños meta. Disfrutona total: maratón perfecto si quieres algo más ligero que La maldición de Hill House, pero con un poso más inquietante de lo que su opening deja ver.

    Por cierto, si quieres conocer otras ficciones infantiles de terror, échale un vistazo a nuestra lista con las mejores películas de vampiros para niños.

    American Horror Story: Coven (2013)

    Si lo que más te gusta de Miércoles son las brujas, los internados elitistas y las luchas de poder entre chicos con habilidades sobrenaturales, American Horror Story: Coven es casi como una visita guiada a un Nevermore más retorcido y sexualizado. Esta tercera temporada de American Horror Story se estrenó en 2013 y sigue a un aquelarre de brujas descendientes de Salem que intentan sobrevivir en una escuela de Nueva Orleans mientras se pelean por el título de Suprema.

    Frente al tono adolescente de Las escalofriantes aventuras de Sabrina, Coven es más adulta y más primitiva: violencia gráfica, sexo, torturas, vudú y personajes que disfrutan de su propia maldad, algo que la emparenta con la crueldad elegante de Entrevista con el vampiro. Comparada con Miércoles, comparte el gusto por los uniformes negros, los diálogos afilados y esa sensación de que el verdadero monstruo no siempre es el demonio, sino la familia y las jerarquías internas.

    Dentro de esta lista, Coven funciona como la opción más extrema del “pack brujas”: igual de oscura (incluso más) que Miércoles, pero muy adictiva. Cada episodio se siente como un desfile de looks imposibles, traiciones y hechizos grotescos. Perfecta si quieres que el lado gótico de Miércoles se mezcle con el espíritu de telenovela sobrenatural.

    Riverdale (2017)

    A simple vista, Riverdale parece la prima telenovelera de Miércoles: basada en los cómics de Archie Comics, arranca como un misterio adolescente tras el asesinato de un compañero de instituto y se va transformando en una espiral de sectas, asesinos en serie, líneas temporales alternativas y tramas cada vez más delirantes. Se estrenó en 2017 y, pese a sus excesos, sigue siendo un fenómeno de culto gracias a su mezcla de drama teen y noir pop.

    Comparada con Buffy, cazavampiros, Riverdale es menos coherente pero más desatada; frente a Home Before Dark, que se toma el misterio en serio, aquí lo importante es el tono: neones, pasillos de instituto cargados de secretos y familias rotas hasta el extremo, que la acercan también a la densidad emocional de La maldición de Hill House (aunque sin fantasmas reales). Con Miércoles comparte algo clave: la sensación de que bajo la fachada de pueblo perfecto hay algo corrupto y podrido.

    ¿Es oscura? Mucho más de lo que su envoltorio de drama adolescente sugiere: hay cultos, muertes, traumas familiares y un tono perturbador que recuerda a Twin Peaks (de la que tenemos un artículo explicando cómo verla en orden junto a todas las películas y series de su universo). Pero también es disfrutona por definición: cliffhangers constantes, canciones, romances imposibles y un espíritu de “vamos a ver hasta dónde podemos estirar esto” que la hace perfecta para maratonear si ya abrazas el caos.

    La maldición de Hill House (2018)

    Si quieres llevar el terror de Miércoles al siguiente nivel, La maldición de Hill House es tu parada obligatoria. La miniserie de Mike Flanagan adapta (de manera libre) la novela de Shirley Jackson y sigue a una familia marcada para siempre por su estancia en la mansión Hill House. Es una serie sobre fantasmas, sí, pero sobre todo sobre duelo, trauma y cómo el pasado siempre encuentra la forma de volver. Se estrenó en 2018 y está considerada una de las mejores series de terror de la década.

    Comparada con Miércoles, aquí el humor brilla por su ausencia: lo gótico deja de ser postureo estético y se convierte en auténtica pesadilla. Aun así, comparte con ella la importancia de la familia disfuncional (los Crain como versión trágica de los Addams) y la obsesión por descifrar un misterio que se fragmenta en el tiempo, algo que también retoman Home Before Dark y El hijo bastardo y el mismísimo diablo desde otros géneros.

    Dentro de esta lista, La maldición de Hill House es la opción más seria y devastadora en lo emocional. Oscura, sí, pero también disfrutona en otro sentido: el de ir cazando planos ocultos, simbolismos y giros estructurales. Es el paso natural si quieres dejar atrás el tono adolescente de Riverdale o Scooby-Doo! Misterios, S. A. y asomarte a un horror mucho más adulto sin perder el componente de “misterio a resolver”.

    Las escalofriantes aventuras de Sabrina (2018)

    Las escalofriantes aventuras de Sabrina es, con gran probabilidad, la transición más natural para cualquier fan de Miércoles. La serie reimagina a Sabrina Spellman como una bruja adolescente que debe elegir entre el mundo mortal y el mundo oscuro, mientras lidia con sectas satánicas, rituales macabros y un instituto que no es precisamente un lugar seguro. 

    Frente a American Horror Story: Coven, más explícita y adulta, Las escalofriantes aventuras de Sabrina juega una liga similar a Miércoles: horror teen, estética gótica muy marcada, mucho delineador negro y dilemas morales. Al mismo tiempo, comparte con Riverdale su ADN de Archie Comics (comparten showrunner y tono melodramático), y con Buffy la idea de que la adolescencia es, en sí misma, un territorio sobrenatural.

    Dentro de esta lista, es la hermana casi gemela de Miércoles en lo temático, pero con un plus de satanismo y romanticismo maldito. Oscura lo suficiente como para mostrar sacrificios y rituales infernales, disfrutable porque nunca pierde el pulso del culebrón adolescente. Si la parte brujeril de Nevermore te supo a poco, aquí tienes el festival completo.

    Lo que hacemos en las sombras (2019)

    Si Entrevista con el vampiro es el lado serio, barroco y romántico del vampirismo,Lo que hacemos en las sombras es el reverso gamberro y documental. La serie sigue a un grupo de vampiros que comparten piso en Staten Island y a su sufrido familiar humano, en formato falso documental. Se estrenó en 2019 y ha ido acumulando temporadas y críticas entusiastas hasta convertirse en una de las comedias más queridas de los últimos años.

    Comparada con Miércoles, comparte algo fundamental: el humor muy negro. Donde la Addams deja caer frases lapidarias en los pasillos de Nevermore, aquí los vampiros se humillan en reuniones de comunidad de vecinos, fracasos amorosos y guerras vampíricas burocratizadas. Es como mezclar el tono de Miércoles con el absurdo de What We Do in the Shadows (la película original) y el costumbrismo paranormal de Los detectives muertos o Agencia Lockwood.

    Dentro de la lista, funciona como un buen contraste con Entrevista con el vampiro: ambas son oscuras en su ambientación (noches perpetuas, sangre, inmortalidad), pero una te hace sufrir y la otra te hace llorar de risa. Oscura y disfrutona a la vez, perfecta si quieres seguir con criaturas de la noche pero bajando el nivel de drama sin renunciar a lo macabro.

    Home Before Dark (2020)

    Home Before Dark es, quizá, la recomendación más “realista” de la lista, pero también una de las que mejor captura el espíritu de investigación obsesiva de Miércoles. Inspirada en la historia real de la joven periodista Hilde Lysiak, sigue a una niña de nueve años que se muda con su familia al pueblo de su padre y se obsesiona con un crimen antiguo que todos quieren enterrar. Se estrenó en 2020 en Apple TV+ y combina misterio, drama familiar y coming-of-age.

    Comparada con Scooby-Doo! Misterios, S. A., podríamos decir que es su versión en imagen real y sin monstruos: mismo esquema de “niños que no se creen la versión oficial”, mismo pueblo lleno de silencios incómodos y misma sensación de que la verdad tiene un coste. Frente a La maldición de Hill House, cambia fantasmas por secretos, pero el dolor familiar (culpas, traumas heredados, cosas no dichas) es igual de potente.

    No es oscura en el sentido sobrenatural de Miércoles, pero sí en lo emocional: habla de corrupción, violencia y abusos de poder, todo filtrado por la mirada de una niña que se niega a aceptar que “hay cosas de las que no se habla”. Y aun así, es muy disfrutona: estructura de thriller, episodios que acaban en alto y un tono que permite verla en familia si tus acompañantes toleran un poco de sombra en sus historias.

    El hijo bastardo y el mismísimo diablo (2022)

    El hijo bastardo y el mismísimo diablo lleva la guerra entre brujos a un terreno muy físico, violento y emocional. Basada en la novela juvenil El lado oscuro, sigue a Nathan, el hijo ilegítimo del brujo de sangre más peligroso del mundo, mientras intenta escapar del destino que todos le han reservado: convertirse en un monstruo como su padre. La serie se estrenó en 2022 y fue cancelada tras una temporada, pero dejó un gran recuerdo.

    Comparada con Miércoles, multiplica el componente de persecución y brutalidad: aquí los poderes tienen consecuencias físicas claras, hay vísceras, sangre y secuencias de entrenamiento que recuerdan tanto a Coven como a The Witcher. Dentro de esta lista, dialoga muy bien con Las escalofriantes aventuras de Sabrina (brujería adolescente y política interna de clanes) y con La maldición de Hill House en su tratamiento del legado familiar como maldición.

    Es oscura de verdad: tiene torturas, experimentos, traumas y una visión bastante cruda de lo que significa ser “el elegido” de la manera equivocada. Pero al mismo tiempo es de las más disfrutonas de la lista porque está construida como una road movie mágica con química entre personajes, humor ocasional y ritmo alto. Ideal si quieres algo que se sienta como la versión “para mayores de 18” del conflicto interior de Miércoles.

    Entrevista con el vampiro, de Anne Rice (2022)

    La serie Entrevista con el vampiro adapta la novela de Anne Rice con una fidelidad emocional que la convierte en una de las piezas clave del nuevo horror gótico televisivo. Estrenada en 2022, sigue la confesión de Louis de Pointe du Lac sobre su relación tóxica e intensa con el vampiro Lestat a lo largo de décadas, entre Nueva Orleans, Europa y más allá. La primera temporada fue tan bien recibida que AMC la renovó y expandió el universo de las Crónicas Vampíricas.

    Si Miércoles coquetea con lo gótico desde la ironía adolescente, Entrevista con el vampiro se lanza de cabeza al romanticismo oscuro: sangre, deseo, culpa, religión, raza, poder… todo pasado por el filtro de una estética muy cuidada y elaborada. Frente al tono ligero de Lo que hacemos en las sombras, aquí el vampirismo es una condena existencial, más cerca del terror sofisticado de La maldición de Hill House que del camp de American Horror Story: Coven.

    Dentro de esta lista, es la culminación del lado más adulto y trágico de lo gótico. Oscura hasta el extremo (no se corta con la violencia ni con la destrucción emocional de sus personajes), pero disfrutona hasta la saciedad si te atraen las historias densas y las relaciones tóxicas bien escritas. Es el paso lógico si quieres ir más allá de la estética gótica de Miércoles y sumergirte en el corazón romántico del género.

  • Los mejores personajes de 2025 y dónde puedes encontrarlos

    Los mejores personajes de 2025 y dónde puedes encontrarlos

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    La cantidad de personajes memorables que el cine y la televisión han parido este 2025 sorprende incluso si atendemos a la buena cosecha de estos últimos tiempos. La gran mayoría de ellos nacen en el seno de películas o series muy buenas de entrada. Sin embargo, estos años venimos comprobando qué tanto arregla un personaje una narración algo más floja… Quizás porque, como en la vida, un tipo carismático puede salvarte de una fiesta aburrida.

    En fin, de padres y madres neuróticos a perros fieles, pasando por héroes y villanos de toda clase, en esta guía contaremos ocho personajes que nos han entusiasmado en 2025, sin un orden concreto.

    Sensei Sergio de ‘Una batalla tras otra’

    Tan a menudo confundimos personajes estridentes y de punch-line fácil con caracteres bien escritos, pero cuando veo el Sensei Sergio, el profesor de karate de Willa en Una batalla tras otra, me convenzo de que la tranquilidad no es incompatible con el carisma. En el mundo caótico que Paul Thomas Anderson imagina para explicar la realidad deplorable de los viejos revolucionarios, este sensei encarna el remanso de paz interior que cualquier tipo en apuros necesitaría para sobrevivir.

    Un padrazo desinteresado y valiente, es el antónimo de la masculinidad babygirl que prodigan los mógules infantiloides al frente de los grandes estados y corporaciones. No sé si Benicio del Toro sabía en qué se metía cuando firmó para Paul Thomas Anderson, pero sí confío en que, como pasará con Ralph Fiennes en 28 años después, el papel aspire directamente al Oscar.

    Seth Milchick de ‘Separación’

    Tramell Tillman, Seth en Separación, debería tener ya un puesto fijo en el altar de todo seriéfilo. Hay quienes le han descubierto en Misión: Imposible - Sentencia final y quienes no han dejado de compararlo con el trabajo de Steve Carrell en La oficina (2005), pero nada se compara con el calibrado entre el entusiasmo y la pasivo-agresividad de su personaje en la ciencia ficción más claustrofóbica del momento.

    En la segunda temporada, Milchick trata de no asfixiarse mientras ocupa el vacío que dejó el jefe Cobel, especialmente con las trabas que Mark y Helly van lanzando en su camino. Imposible no reflejarnos, ni que sea un poco, en las contradicciones con las que tropieza este cabecilla autoritario y ansioso… Como el padre de Adolescencia, este es un personaje puro “siglo XXI”.

    El Superman de James Gunn

    James Gunn primero anunció que para su primera gran película al frente de DC adaptaría el All Star Superman, bajo mi humilde opinión el mejor cómic del kriptoniano y una obra imposible de trasladar. Pero cuando rectificó y dijo que la adaptación era bastante libre, no nos esperábamos ver tan bien reflejado el espíritu original del mito de Superman en el cine… No, después de la oscuridad poco interesante de El hombre de acero (2013) de Snyder. En efecto, David Corenswet encapsula en su Clark Kent toda la bondad y la inocencia de un niño grande en un mundo de adultos.

    Interesante a pesar de su innegable bonhomía, Superman acierta al dibujar cómo las buenas intenciones nunca son tan bien recibidas por una sociedad escéptica, donde impera la diplomacia y no el bien. En esta lista, el atractivo del Hombre del Mañana sólo puede ser discutida por el amigo perruno de Good Boy, o por Krypto, el superperro.

    Laura, la madre de acogida de ‘Devuélvemela’

    En los Oscars, también queremos ver a Sally Hawkins subir al estrado por su papel como la madre de acogida de Devuélvemela, una de las mejores relecturas sobre la pérdida y la maternidad desde El legado del Diablo (2018). Se nos despiertan todos los demonios (sobrenaturales y muy reales) al recordar a esta mujer subyugada por el dolor tras la muerte de su hija y absolutamente dispuesta a todo para recuperarla, incluído el infanticidio ajeno.

    Naturalmente, no habría Laura sin una Sally Hawkins entregada al papel. Pasa lo mismo con el sensei de Benicio del Toro en Una batalla tras otra: que sin un gran actor acertando al pronunciar sus frases, estas seguramente pasarían sin pena ni gloria. Sin embargo, resulta imposible que su sufrimiento no nos salpique un poco, así que mejor ver Devuélvemela después de tomar un poco el sol y con azúcar en el cuerpo.

    Eddie Miller de ‘Adolescencia’

    Es probable que Adolescencia sea lo mejor que Netflix haya acogido para televisión hasta ahora (tiene su ironía que visualmente parezca más de la BBC que de la plataforma). La serie causó una sensación global por dar vueltas alrededor de la masculinidad tóxica, el acoso escolar y los extremos de violencia a los que los niños pueden llegar. De una forma parecida a Jugar con fuego (2025), si eres padre los dilemas de Adolescencia pueden llegarte al alma.

    Pero de la serie no nos quedamos con el adolescente central, Jamie (Owen Cooper, una revelación), sino con su padre Eddie, el legendario Stephen Graham demostrando una vez más que es capaz de infundir la dureza y la vulnerabilidad máxima en cada personaje que encarna. De hecho, en este sentido su padre tiene claros paralelismos con los de Sally Hawkins en Devuélvemela. Yo desde Condena (2021) que ando convencide de que no hay hombre roto que se le resista, y menos aquí, donde lucha por conciliar su brújula moral con ese instinto paterno tan natural, que te lleva a querer proteger a su hijo a toda costa. Incluso si hacerlo te lleva a perder todo en lo que creías.

    Indy de ‘Good Boy: Confía En Tu Instinto’

    ¡No es humano! Pero ha sido el actor revelación del año. Después de que Messi el perro brillara en Anatomía de una caída (2023) no conozco a nadie que haya visto Good Boy: Confía En Tu Instinto que no alabe la tremenda expresividad de su protagonista, el golden retriever Indy.

    Y es que Indy… En un momento de absoluto hetero-pesimismo, Indy ha cautivado todos nuestros corazones. Tan leal que permanece al lado de su amo aunque ande poseído por el Diablo, tan sensible que no rechaza las señales menos evidentes de que algo malo (o muy malo) ocurre en la casa de campo de la familia. Vamos, todo lo contrario que Krypto en Superman, la fuerza más caótica que el cine ha parido este 2025.

    Reeze de ‘Chainsaw Man - La película: El arco de Reze’

    Sé que incluir a Reeze en esta guía resultará polémico: al fin y al cabo, la Chica Bomba del anime de Chainsaw Man (2022), que descubrimos gracias a Chainsaw Man - La película: El arco de Reze, sigue en apariencia todas las dinámicas tras el arquetipo la yandere, las chicas del manganime que son amantes dulces hasta que se demuestran monstruosas (un estereotipo misógino donde los haya).

    Pero apostaría a que, igual que Tatsuki Fujimoto ha empleado los lugares comunes del héroe del shonen como crítica a la explotación y los deseos mundanos de los salaryman, creo que con Reeze estamos delante de una farsa sobre las yandere, un tipo de personaje hasta el día de hoy tan recurrente. Porque, ¿quién negará que este torpedo con patas no tiene mucho más carisma que su contrapartida masculina? ¿Y qué pasado oscurísimo y trágico debe de ocultar el personaje? ¡Quiero  saber más de ella!

    El dr. Ian Kelson de ‘28 años después’

    Igual que con Reeze en Chainsaw Man, aunque ya tenemos confirmación de su continuidad en la saga de 28 días después: el dr. Ian Kelson era lo más interesante de todo 28 años después. Ralph Fiennes interpreta a un médico humanista, que no pretende salvar a toda costa sino abrazar la buena muerte en un mundo donde esta parece haberse convertido en el tesoro más raro.

    Los primeros avances de la película, con las calaveras y la cara ensangrentada, nos hicieron sospechar sobre la maldad del médico… De manera que fue aún más grato descubrir en la sala de cine que Kelson tenía tantas otras capas por debajo del hedor a muerte. Así deberían escribirse los personajes de reparto, pensé al verla, y no como el villano que aparece al final de la película, mucho más tradicional. Pero quién sabe, 28 años después: El templo de los huesos (2026) quizás nos sorprenda.

  • ‘Una casa llena de dinamita’ y otras 9 películas entre lo mejor de la filmografía de  Kathryn Bigelow

    ‘Una casa llena de dinamita’ y otras 9 películas entre lo mejor de la filmografía de Kathryn Bigelow

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Kathryn Bigelow es pionera en el cine. Y no solo por ser la primera mujer que ganó el Oscar a mejor dirección. Su forma de abordar el cine de acción desde su debut, en los años 80, no se había visto nunca antes. A medida que ha evolucionado su filmografía, los temas que ha tratado en sus películas han ganado en gravedad y profundidad, como demuestra su reciente Una casa llena de dinamita.

    Si quieres descubrir los mejores momentos en la filmografía de una de las cineastas más importantes de Hollywood, puedes leer esta lista con sus 10 títulos principales.

    En tierra hostil (2008)

    Si En tierra hostil encabeza la lista de lo mejor de Kathryn Bigelow es porque da una magistral lección de tensión dramática en el cine de acción. Una secuencia que ya es un lugar común en el cine, como es la de desactivar una bomba, logra seguir impactando al espectador de esta película bélica, por la forma tan cruda en la que está rodada, con continuos movimientos de cámara, y por contar con una fotografía muy realista, poco  “cinematográfica”, al estilo de la serie The Wire. Una casa llena de dinamita busca años después recuperar esa tensión en un contexto distinto.

    La noche más oscura (2012)

    Si en En tierra hostil  Kathryn Bigelow recurría a la guerra para apelar a la pesadilla colectiva, enLa noche más oscura suma además la amenaza del terrorismo para generar sensaciones similares en el espectador. Es como un paso más con respecto a su anterior película. Además, aborda un momento de la historia conocido por todos: la caza y asesinato de Osama Bin-Laden, responsable de los atentados del 11 de septiembre. La cineasta logra algo muy difícil, no ser populista y demagoga en un relato tan complejo. Su gran dirección de actores logra que Jessica Chastain esté espectacular en su papel de agente de la CIA.

    Una casa llena de dinamita (2025)

    Con esta nueva película, Kathryn Bigelow cierra una trilogía del subgénero que claramente se le da mejor: el thriller bélico. La reacción del Gobierno de los Estados Unidos a una amenaza nuclear inminente vuelve a llenar de angustia casi dos horas de narración. En este caso, destaca su guión. Los dramas personales de sus personajes empastan tan bien con esa trama más universal sobre una bomba que puede acabar con parte del planeta que desearías que la cineasta se hubiera encargado de una temporada de 24 o de Homeland. No tan memorable como La noche más oscura, pero se queda cerca.

    Detroit (2017)

    Este drama basado en hechos reales, los graves disturbios raciales que sacudieron la ciudad de Detroit en 1967, está rodado con un estilo similar al de En tierra hostil. Una grabación nerviosa, como si fuera tomada por una cámara oculta realizada por un ciudadano de a pie, te mete de lleno en este drama y le da un sentido claustrofóbico, tanto en las escenas rodadas en interior como en las exteriores. La directora prefiere ser algo menos precisa en los hechos históricos para favorecer los momentos dramáticos.

    Le llaman Bodhi (1991)

    Aunque ahonda en asuntos similares a La noche más oscura, Le llaman Bodhi tiene un tono y un estilo visual muy distintos. Un joven agente del FBI se infiltra en los ambientes del surf para desenmascarar a una banda de atracadores que actúan con máscaras de presidentes de los Estados Unidos. Las escenas de acción están muy conseguidas, pero no tienen nada que ver con las de la Kathryn Bigelow del siglo XXI. Esta película es puro cine de los años 80 y 90, al estilo de la Jungla de cristal, con un entorno idílico que recuerda a Los vigilantes de la playa.

    Días extraños (1995)

    Hablando de cambio de siglo, en Días extraños faltan pocas horas para la llegada del año 2000 y las calles de Los Ángeles están llenas de gente celebrando. Esta historia de ciencia ficción, que se adelanta a Matrix, es tan fiel al estilo años 90 como Le llaman Bodhi y recopila de forma muy hábil los miedos y paranoias que la sociedad alimentó con la idea del cambio de siglo y milenio. A diferencia de Matrix, es una historia que no ha envejecido bien y ha quedado bastante obsoleta, tanto en guión como en estética.

    Los viajeros de la noche (1987)

    Kathryn Bigelow debutó en el cine con una historia de fantasía y ciencia ficción tan oscura como su posterior película Días extraños, e innegablemente influenciada por Blade Runner. Un vaquero del Oeste estadounidense es mordido y convertido en vampiro y le da un giro en ese momento muy fresco a ese subgénero vampírico. La cineasta no se corta en mostrar a personajes extremos en condiciones extremas llegando muy lejos en las escenas de acción que tan bien se le dan rodar desde el principio de su carrera.

    Acero azul (1990)

    Mucho menos profunda de lo habitual tratándose de Kathryn Bigelow, este thriller en el que Jamie Lee Curtis es una policía novata que se enfrenta a un hombre que se ha obsesionado con ella (no, no se trata de una secuela de Halloween) es bastante entretenida. Es un thriller bien construido, perfecto para alquilar y ver una tarde de fin de semana con un buen cuenco de palomitas. Acero azul está en la órbita de Le llaman Bodhi más que en la de La noche más oscura.

    K-19 (2002)

    K-19 es tan claustrofóbica como Una casa llena de dinamita o como Detroit. Pero en este caso no es fruto de las decisiones estilísticas de la directora sino de dónde está ambientada la película: un submarino militar. Se trata de una historia real que ocurrió en los años 60, que enfrenta a Estados Unidos con la Unión Soviética en plena Guerra Fría. No escapa de algunos tópicos recurrentes en este tipo de historias (al fin y al cabo es una producción estadounidense) y son los actores, Harrison Ford y Liam Neeson, los que elevan algo más el resultado final, que esta vez queda en el terreno de una película de acción genérica.

    El peso del agua (2000)

    Basado en hechos reales, como Detroit o K-19, esta historia de dos parejas que viajan en un barco investigado un asesinato ocurrido 100 años antes no logra generar una tensión sexual al nivel de Los viajeros de la noche y la doble línea temporal y la infinidad de asuntos que aborda el guion no ayudan a que la narrativa resulte muy clara. Kathryn Bigelow demuestra oficio y destreza técnica en El peso del agua, pero es la película más floja y caótica (en el mal sentido) de su filmografía.

  • Las 5 peores películas de Navidad que (en secreto) sigues amando

    Las 5 peores películas de Navidad que (en secreto) sigues amando

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Llegan los últimos meses del año y con ellos, las ganas de hacer maratón de películas festivas. Los clásicos atemporales ya los conocemos y son populares por una razón. Por eso me pareció buena idea repasar esas películas de Navidad tan malas que terminan atrapandonos.  Si, es verdad no están en ninguna lista de “mejores del año” ni son grandes obras del séptimo arte pero sí transmiten nostalgia, humor absurdo y espíritu festivo a prueba de cinismo. Tienen la capacidad de hacernos sentir, aunque sea entre risas o incredulidad. Y al final, eso también es espíritu navideño: dejarse llevar por la magia del absurdo festivo. 

    Así que si estás buscando títulos menos convencionales para tu maratón, aquí va una selección de 5 películas ordenadas por grado de placer culpable, desde la más defendible hasta la más imposible de justificar (pero que entretiene por igual). Además encontrarás dónde ver cada una de ellas en los servicios de streaming en España. ¡Allí vamos!

    Solo en casa 3 (1997)

    Para la mayoría, el gran problema de Solo en casa 3 es la ausencia de Macaulay Culkin. Pero siempre he sido una fiel defensora de esta película (además, mi favorita en esta lista). ¿Por qué creo que aunque no tuvo tanta popularidad merece una oportunidad? Primero y principal, su protagonista es completamente adorable, segundo los gadgets caseros son muy originales y tiene varios momentos de risas. Los villanos de la historia se llevan un premio por lo patéticos, torpes y odiosos que son, otro punto a favor. Si después de ver las clásicas de Home Alone te quedas con ganas de más, te aseguro que Home Alone 3 es un buen plan. 

    Un padre en apuros (1996)

    Cuando salió Un padre en apuros, nadie esperaba ver a ese actor que hizo de Terminator ahora persiguiendo un muñeco de acción en plena fiebre consumista navideña. Desde su estreno hasta la actualidad, la opinión está bastante dividida sobre si esta película cuenta como un clásico navideño o es una más del montón. Para mi, si tengo que ser sincera, no es tan entretenida como Elf pero si tiene a Arnold Schwarzenegger haciendo comedia y eso es un punto a favor. Además es pura nostalgia noventera y eso siempre se gana mi corazón. Si buscas una película con un tierno mensaje final, acción desenfrenada y comedia torpe, Un padre en apuros es ideal para ti.

    Como en casa en ningún sitio (2008)

    Como en casa en ningún sitio es una película con un gran reparto y una premisa original, pero lamentablemente no pudo alcanzar el status de clásico navideño y quedó perdida en un mar de películas festivas. Aquí  tenemos a Reese Witherspoon y Vince Vaughn, una pareja que odia la Navidad, y queda atrapada en cuatro celebraciones familiares el mismo día. El concepto inicial gira en torno a la hipocresía de las fiestas, pero es un poco cansina en parte por sus personajes histéricos y sus chistes flojos. Así y todo la química entre los protagonistas es buena y retrata de manera honesta el caos familiar propio de la época. Si, es verdad que no es Love Actually, pero como comedia navideña de sobremesa tiene su lugar.

    El más buscado (2020)

    Cuando supe que había una película de Mel Gibson interpretando a un Santa Claus gruñón y armado, sentí intriga y decidí verla. El más buscado no tuvo tanto reconocimiento y terminó pasando debajo del radar pero para mi tiene una audacia que resulta hipnótica. Aquí Santa se enfrenta a  un niño rico que contrata a un asesino para matarlo. Sí, leíste bien aunque parezca disparatado este concepto funciona. Imagina como si los hermanos Coen dirigieran una peli navideña, bueno a eso le sumas un mix de sátira y el misterio navideño estilo Violent Night. Es oscura y a veces más grotesca que divertida, ideal para quienes disfrutan del humor negro y quieren una Navidad con más pólvora que purpurina.

    Jack Frost (1998)

    Michael Keaton muere en un accidente y regresa convertido en un muñeco de nieve. Eso lo dice todo, ¿no? El resto es una montaña rusa de emociones y decisiones estéticas que te harán reír más de la cuenta. Jack Frost intenta ser una historia conmovedora, pero se queda entre lo terrorífico (ese muñeco animatrónico imposible de olvidar) y lo empalagosamente tierno. Esto le da un punto a favor, y es que sirve tanto para una maratón navideña como para una de Halloween, tu eliges. Como esos adornos feos del árbol que no puedes tirar, Jack Frost se queda en el corazón por pura insistencia emocional.

  • Las mejores películas de John Carpenter, ordenadas

    Las mejores películas de John Carpenter, ordenadas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Cuando ves una película de John Carpenter, sabes a ciencia cierta que estás ante una película de John Carpenter. Aunque la pantalla esté aún en negro, los sintetizadores del maestro anuncian que la tormenta se avecina, que los rayos y los truenos no se harán de esperar, y que el banquete se sirva para celebrarlo será de calibre auténticamente pulp. Nadie se atreve como Carpenter a indagar en el género fantástico –el que sea– con tanta seriedad y a la vez alegría.

    Por mucho que series como Stranger Things (2016) repliquen sus formas, no creo que el espíritu genuino del cineasta pueda ser comparado. Ahora que acaba el serial de Netflix, será buen momento para continuar indagando en la magia de las cloacas de este padre del fantástico, al que se cita mucho y se conoce poco. De hecho, la lista que he preparado para JustWatch quiere ser un índice para que os aproximéis por primera vez a su obra, de forma que he clasificado algunas de las películas más representativas de los géneros que trabajó para que veáis que el valor de Carpenter reside, en gran medida, en el rango de su escritura.

    Y aunque aquí nos centramos en sus obras más representativas, no puedo dejar de mencionar dos joyas que se han quedado fuera por poco: Asalto a la comisaría del distrito 13 (1976), un brutal ejercicio de tensión urbana, y Starman (1984), una emotiva rareza de ciencia ficción.

    La noche de Halloween (1978)

    Aunque hoy se le mencione junto a Jason Voorhees o Freddy Krueger, conviene recordarlo: Michael Myers fue el primero. El primero en arrancarnos de la comodidad suburbana a cuchillazos, y de bien pequeño. Hablo, naturalmente, de La noche de Halloween (1978). 

    Todos nos hemos evocado en la pacífica Haddonfield al mirar debajo de la cama. Y la factura con que se cuenta cómo Mike inicia una ola de asesinatos, que lo lleva a cruzarse con la adolescente Laurie Strode (Jamie Lee Curtis, y qué final girl), es simplemente historia del cine.

    Todas las copias que la han seguido hasta el día de hoy sólo demuestran la solvencia de la fórmula. Ojalá el slasher se hubiera atrevido a ser un poco más como el resto de películas de John Carpenter, quien de hecho le dio una divertidísima vuelta conspiranoica al mito con Halloween III: El día de la bruja (1982), un Están vivos aún por reivindicar.

    La cosa (El enigma de otro mundo) (1982)

    No olvidamos los latigazos de la crítica, que tachó La cosa (El enigma de otro mundo) (1982) de explotativa y de nihilista. Uno de los mayores fracasos de su año, ensombrecida por el gran estreno de E.T. el extraterrestre. El público no estaba preparado para otra película “extraterrestre”, pero esta vez cínica y violenta, una invasión alienígena en la línea body horror de Alien, el octavo pasajero (1979). Luego vendrían dos otras entregas en la llamada antología del Apocalipsis: El príncipe de las tinieblas (1987) y En la boca del miedo (1995). Ninguna de ellas, diferencias a parte, supera la original.

    Además, es una de las colaboraciones más memorables entre John Carpenter y Kurt Russell. Lejos del tono cómico de 1997: Rescate en Nueva York (1981), por ejemplo, en La cosa Carpenter nos pide aceptar por completo su premisa descabellada y dejarnos llevar por un horror puro y directo. El resultado es una obra que se puede ver una y otra vez, un recordatorio de cómo combinar suspense, paranoia y efectos prácticos con una maestría insuperable.

    Están vivos (1988)

    En Están vivos (1988), Nada (Roddy Piper) dice “creer en América” después de que varias secuencias nos muestren cómo los Estados Unidos lo han explotado y desechado una y otra vez. Lo más trágico es que lo dice de veras: el problema es que nadie más vive en su América querida. Nada es un vagabundo que descubre cómo unos alienígenas controlan secretamente a la humanidad mediante mensajes subliminales, dándose cuenta de lo difícil que es lograr que otros vean lo que tú ves. Qué sencillo y complejo, ¿verdad?

    Basada en el relato corto Eight O’Clock in the Morning (1963) de Ray Nelson, esta oda a la humanidad nunca caduca, porque ahora tampoco nos liberamos del control, la alienación y el consumismo. Sin embargo, es a los ochenta a lo que huele Están vivos, y en paralelo a otra perla absolutamente de su época, Cristina (1983), por ello resulta tan memorable.

    1997: Rescate en Nueva York (1981)

    Cuando parece que lo que valida la ciencia-ficción sea su Mensaje (así, en mayúscula), en 1997: Rescate en Nueva York (1981) Carpenter corrobora que la diversión, sin más pretensiones, también puede forjar auténticos diamantes. Marchado premisa de aquellas de “cógeme la cerveza”: ¿y si Manhattan se convirtiera en una prisión de máxima seguridad, rodeada por muros de más de 15 metros? En los ochenta, cuando Nueva York equivalía a renta barata, cámaras de vídeo y sida, la idea tenía sentido.

    Cuando el Presidente cae dentro de su propia prisión, entonces, el agente especial Snake Plissken (Russell, aquí sí que en registro totalmente cómico, al contrario que en La cosa) debe acudir a su rescate. Sólo queda un interrogante: ¿es mejor o peor que su secuela, 2013: Rescate en L.A. (1996)? Para dilucidarlo, yo propongo un programa doble titulado “2025: El combate definitivo en JustWatch”.

    La niebla (1980)

    La niebla (1980)

    En un pueblo pequeño, todo vuelve. Por si eso no te provoca ya un miedo genuino, después de La noche de Halloween John Carpenter se propuso sumergir una comunidad tranquila bajo el terror insertándole –para esta simpática ocasión–: zombis piratas. Lo realmente increíble es que el cineasta lograra tomar uno de los conceptos más absurdos del cine de terror y convertirlo en algo genuinamente aterrador, sin exigir demasiado al espectador.

    La fórmula Carpenter ayuda: sintetizadores a todo volumen, luces expresionistas y, ante todo, un reparto por el que nos preocupamos genuinamente.

    En la mezcla, falta un aderezo: como en Sleepy Hollow (El Jinete sin Cabeza) (1999), es la historia, con sus culpas, sus injusticias y sus fantasmas, el villano más terrorífico de todos, porque tarde o temprano vendrá a cobrarse su deuda.

    Golpe en la pequeña China (1986)

    Y ahora… ¡Artes marciales! Cinco años después de que con Kurt Russell dispararan a toda criatura viviente en la gran manzana en 1997: Rescate en Nueva York, su hermana kung fu Golpe en la pequeña China (1986) demostraba qué tanta mecha quedaba al cineasta. Aunque su estreno coincidió con Aliens y eso la lapidó en taquilla, Golpe en la pequeña China se ganó el cariño del público y de la crítica desde el primer momento.

    Es, por definición, una película de culto: un festín que mezcla acción, comedia, fantasía, thriller y artes marciales con el inconfundible toque Carpenter. Digamos, una “zurrada” batalla épica entre el bien y el mal en la que nada es predecible, te lo aseguro.

    Cristina (1983)

    Otro concepto absurdo en la línea de los piratas zombis de La niebla, y una película de las que se venden solas por la brillantez con la que se ejecuta su absurdidad. Pocos directores podrían haber adaptado con tanto acierto el risible “coche asesino” de Stephen King y convertirlo en algo que realmente te deja incómodo. Y créeme, aun con el referente de El diablo sobre ruedas (1971) fresco en la memoria, Cristina deja con la ansiedad por las nubes. 

    Pero la clave de Cristina (1983) y de su terror no está sólo en el titular del coche asesino, sino en la construcción del personaje de Arnie (Keith Gordon), un villano menos recordado pero con tanta enjundia que hace palidecer a Mike y sus allegados. Porque todes somos un poco Arnie, si nos dejan. Ahora, sólo un Carpenter podría explicarlo tan bien.

  • 10 tremendos fracasos de taquilla que sí valen la pena

    10 tremendos fracasos de taquilla que sí valen la pena

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Me da una pena absolutamente legítima catalogar de “fracaso” cualquier película que haya patinado en taquilla. Primero, porque vivimos en tiempos locos, donde apuestas seguras como la West Side Story de Steven Spielberg (2021) tienen que batallar contra las dinámicas imbatibles de una pandemia mundial y el colapso sin parangón de la competencia en el mundo del streaming. Y fracasan: esta, por ejemplo, recaudando sólo 76 millones de dólares internacionales.

    Luego están las inversiones desaforadas, el hecho de que Hollywood haya decidido exterminar las películas de presupuesto medio y todo lo comercial sea ahora imposiblemente caro: eso explicaría por qué TRON: Ares (2025) acaba de derrapar como ninguna antes en la taquilla española. Si una película cuesta un ojo de la cara (hasta 220 millones, se especula), resulta mucho más complicado que triunfe. Y más en un noviembre donde, en España, compite con 49 nuevas series y 68 estrenos en sala.

    Pero los patinazos muy a menudo han resultado ser grandísimas películas y han recuperado el estatus de auténticos clásicos con el tiempo. Porque no os penséis que la considerada “la mejor película de la historia” durante décadas por Sight and Sound, El Ciudadano Kane (1941) recibió de primeras el abrazo del público. Ni que ¡Qué bello es vivir! (1946) fue siempre un clásico navideño. En JustWatch hemos recopilado diez películas que fracasaron en taquilla pero merecen tu atención. Las ordeno en favor de la variedad, para que observéis todo el espectro del batacazo.

    El guerrero nº 13 (1999)

    El guerrero nº 13 (1999) se ha ganado a pulso la fama de joya incomprendida. Antonio Banderas interpreta a un embajador árabe exiliado que se une a un grupo de guerreros nórdicos, tratando de emular el espíritu exótico de un guerrero árabe hasta lograr una presencia parecida a la del fantástico Javier Bardem en Una batalla tras otra (2025). Quien no quiera ver el paralelismo, lo siento por él. En la línea de Tomorrowland, sólo podemos catalogar El guerrero nº 13 de muy notable película de aventuras.

    Sin embargo, el film de John McTiernan (una vaca dorada de la épica histórica sobre la novela de Michael Crichton), terminó convirtiéndose en uno de los fracasos más sonados de los años noventa. Con un presupuesto que se disparó por encima de los 160 millones de dólares tras numerosos reshoots y retrasos, el film apenas recaudó 61 millones en todo el mundo.

    Joker: Folie a Deux (2024)

    La anti-secuela, el antivírico cinematográfico contra los incels. Si Joker (2019) despertó las pasiones más bajas de la extrema derecha cinéfila, Todd Phillips procuró que su continuación dejara bien claro que el guasón de Gotham no era ningún héroe. Y así, Joker: Folie a Deux (2024) pasará a la historia como una de las secuelas más extrañas y más odiadas de todos los tiempos. Claro, en lugar de glorificar a Joaquin Phoenix como una figura de culto, la cinta lo sienta en el banquillo, convirtiéndose en un drama judicial de mucha enjundia que revisa sus acciones.

    Ah, y además incluye: ¡números musicales! Porque, eso sí, Lady Gaga no quería quedarse sin su trozo de pastel. En fin, el proyecto terminó costándole a Warner Bros. cerca de 200 millones de dólares. Deberíamos compararla con fracasos como el de La cosa de John Carpenter, que se atrevió a estrenarse en verano sin ser necesariamente veraniega. Y se la metió.

    Scott Pilgrim contra el mundo (2010)

    Es la película a la que recurres cuando quieres una bebida de chocolate caliente. Con Michael Cera, Brie Larson, Chris Evans o Anna Kendrick en sus versiones adolescentes, una trama autónoma (¡sin precuelas! ¡Sin multiversos!) y un universo gustosamente pop, ahora pensamos que Scott Pilgrim contra el mundo (2010) estaba destinada a ser un bombazo mainstream, porque hoy es una película muy querida, pero en su momento supuso un fracaso brutal.

    De los 90 millones que costó, sólo recaudó una cincuentena. Digamos que en aquel momento, el mundillo videojuego y los otakus aún eran nichos. Con el regreso de la serie Scott Pilgrim da el salto (2023) en Netflix, en formato anime, quizás podamos redimirnos… Pero igual que Blade Runner con la continuación de 2017, tendremos que atenernos a las cuentas del cine de culto.

    La puerta del cielo (1980)

    Pocos fracasos pesan tanto en la historia de Hollywood como el de La puerta del cielo, de Michael Cimino (1980). Tras el éxito arrollador de El cazador (1978), la United Artists le dio total libertad creativa y un presupuesto enorme: el resultado fue un wéstern desmedido de casi cuatro horas que se convirtió en un caos absoluto durante el rodaje y que, al final, recaudó menos de 4 millones de dólares frente a un presupuesto que superaba los 40.

    El desastre financiero fue tan grave que literalmente dejó a United Artists en bancarrota. Ahora mismo, la reivindicamos como una obra maestra incomprendida, con una versión del director a la altura de las mayores épicas que el Oeste americano ha producido nunca. Yo creo que no puede gustarte Bailando con Lobos (1990) de Kevin Costner y despreciar a su hermana mayor, metida en testosterona.

    Ferrari (2023)

    Michael Mann es uno de los autores mayúsculos que se vieron afectados por el fracaso de La puerta del cielo, y como aquella, podría parecer que Ferrari (2023) es una obra magna. Pero la clave es que pueden apreciarla incluso los detractores de las películas de carreras, porque además del espectáculo automovilístico, este es un poderosísimo drama familiar. Adam Driver brinda una de las actuaciones más sólidas de su carrera como Enzo Ferrari. Solo por admirar su versatilidad ya vale la pena, pero en sus broncas con Penélope Cruz y Shailene Woodley (mujer y amante)... Piel de gallina.

    Una obra intensa, elegante y perfectamente ejecutada, con un tercer acto estremecedor, y eso sí, uno de los grandes fracasos de taquilla de 2023. Apenas recaudó 43,6 millones de dólares en todo el mundo.

    Blade Runner (1982)

    El marketing y el calendario son el tándem responsable de los mayores fracasos del cine y lo demuestran fracasos como los de Red (estrenada en pandemia) o Blade Runner (1982). La de Ridley Scott vivió un fracaso notable: costó unos 30 millones de dólares y apenas recaudó alrededor de 41 millones en todo el mundo, una cifra muy decepcionante incluso para una superproducción de ciencia ficción de la época.

    ¿Sabéis quien hundió al replicante Deckard? El muñeco marrón de E.T. el extraterrestre (1982), estrenada semanas antes y mucho más family friendly. Y los ochenta fueron una década dominada por los éxitos familiares, punto. La película resultaba oscura, lenta y filosófica, algo que hoy apreciamos muchísimo y que ha motivado todo un legado de sci-fi sin miedo a la noche, empezando por Blade Runner 2049 (2017).

    El retorno de las brujas (1993)

    Junto con Scott Pilgrim contra el mundo, esta es la prueba viviente de que no deberíamos hacer mucho caso a los batacazos comerciales. Con lo popular y querida que se ha vuelto El retorno de las brujas (1993) con los años, y con la fama que amasa hoy como una de las mejores películas familiares de Halloween, pocos saben que en su momento fue un fracaso de taquilla. Aunque sí, recuperó su presupuesto, solo logró recaudar 48,7 millones de dólares durante su paso por los cines.

    Pero vale la pena reverla, y no una vez sino cada año. Para quienes nunca la han visto, El retorno de las brujas es un clásico imprescindible con brujas, y de las que quieres tener por amigas. Su carisma sigue intacto a pesar de los años, con efectos prácticos que le dan una magia especial y unas actuaciones tan divertidas como entrañables, que la mantienen tan fresca como una lechuga.

    Red (2022)

    Después de la pandemia, las películas animadas originales de Disney dejaron de recaudar las cifras millonarias a las que estaban acostumbradas. Ya sea por el auge de los live action medio cocidos, por la falta de marketing o por exceso de recortes (mira Elio, o Mundo extraño), o por simple saturación, lo cierto es que resulta una pena que una película tan objetivamente buena como Red (2022) recaudara solo 21,8 millones de dólares en todo el mundo.

    La película de Domee Shi aborda el crecimiento desde una mirada accesible para todas las edades, pero sin renunciar a las aristas menos agradables de la edad del pavo, sin olvidar la idiosincrasia de una protagonista que, por fin, no es blanca ni pretende serlo. Oh, y sin convertirse en un carnaval exotizante pero formulaica, como Coco (2017).

    Tomorrowland: El mundo del mañana (2015)

    Pero antes de Red y de la era de los live actions, la compañía del ratón acumuló varios fracasos sonados en la línea de aventuras de Guerrero nº 13. Tomorrowland: El mundo del mañana (2015) fue quizás el mayor de ellos. Dirigida por Brad Bird y protagonizada por George Clooney, con un presupuesto que rondaba los 190 millones de dólares y una inversión publicitaria considerable, la película lo tenía todo para triunfar. No obstante, apenas logró 209 millones en taquilla mundial y supuso pérdidas de entre 120 y 150 millones para el estudio.

    Y en aquella época, justamente, la ciencia ficción rechazaba el tono optimista y las aventuras coloridas que Tomorrowland proponía. Aun así, se trata de una película ambiciosa, visualmente impresionante y genuinamente esperanzada, como la Superman de 2025, que reivindica la curiosidad y las ganas de innovar, en un panorama saturado de cinismo.

    La cosa (El enigma de otro mundo) (1982)

    La cosa (El enigma de otro mundo) (1982) viene cogida de la mano de Blade Runner (1982) en tanto que también presenta una versión madura y grotesca de la ciencia ficción que tuvo que vérselas con la sombra del gran estreno de E.T. el extraterrestre. En fin, el público no estaba preparado para otra película “extraterrestre”, pero esta vez cínica, violenta y desesperanzada: el film de John Carpenter apenas recaudó 19 millones de dólares sobre un presupuesto de 15 millones.

    Y no olvidemos los latigazos de la crítica, que la tachó de explotativa y de nihilista. Sin embargo, el tiempo le ha dado la razón y volver a verla hoy es un recordatorio de cómo combinar suspense, paranoia y efectos prácticos con una maestría insuperable, siguiendo las directrices de Alien, el octavo pasajero (1979).

  • La nueva entrega de ‘La momia’ es la secuela innecesaria que realmente necesitamos

    La nueva entrega de ‘La momia’ es la secuela innecesaria que realmente necesitamos

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Hollywood lleva ya una década intentando revivir franquicias con resultados dispares, pero hay noticias que despiertan una ilusión diferente. Ahora, sabemos que Brendan Fraser y Rachel Weisz están en negociaciones para regresar a una tercera secuela deLa momia, con Radio Silence—los directores detrás de la exitosaScream (2022)—al mando, aunque bajo el paraguas de Paramount en lugar de Universal. 

    La noticia llega en un momento bastante prometedor: Fraser vive su mejor momento tras ganar el Óscar, Rachel Weisz sigue siendo una de las actrices más magnéticas de la industria, y una cantidad de fans oculta puede estar esperando la resurrección de las películas de aventuras que definieron el cambio de milenio. A través de JustWatch, exploramos por qué esta secuela tardía podría ser exactamente lo que necesitamos, a diferencia de otros intentos fallidos de revivir glorias pasadas.

    El encanto imperecedero de una trilogía imperfecta

    Las tres películas de La momia protagonizadas por Brendan Fraser—La momia (1999),El regreso de la momia (2001) yLa momia: La tumba del Emperador Dragón (2008)—, o al menos las dos primeras, tenían algo que muchas superproducciones actuales parecen haber olvidado: ofrecer diversión sin complejos ni pretensiones. Quizá el espíritu de los tiempos ha llevado a que muchas obras de evasión se pongan solemnes, incluso busquen ser obras maestras del cine de superhéroes a rebufo de Christopher Nolan y Zack Snyder, pero las de Stephen Sommers eran pura aventura pulp buscando recrear de verdad el espíritu de los seriales de los años 30 y 40, eso sí, con presupuesto millonario y efectos especiales de última generación para su época.

    Más allá del tono, hay una magia en el cine que es imposible de conjurar con hechizos escritos, surge o no surge, y la química entre Fraser y Weisz es uno de esos valores que van más allá del presupuesto, creando una pareja protagonista inolvidable. También cuentan los detalles, Rick O'Connell no era un superhéroe invencible, sino un tipo con suerte, sentido del humor y cierta torpeza que le hacía infalible para los chavales. Evelyn Carnahan empezaba como bibliotecaria resabidilla, pero evoluciona en una heroína por derecho, y sin perder su esencia intelectual. El lado humano se combinaba con secuencias de acción espectaculares, villanos carismáticos, y el equilibrio justo entre la aventura, el romance y el terror ligero. Consecuencia: conectó con una generación entera.

    La tercera entrega es otra cosa, la ausencia de Weisz y sus evidentes problemas de guión hacen que muchos no la consideren dentro del canon, pese a que mantuvo un espíritu juguetón parecido. Lo interesante es que estas películas han envejecido de forma paradójica, principalmente por sus efectos especiales, especialmente el infame Rey Escorpión de CGI en El regreso de la momia, que se ha convertido en meme y el ejemplo de cómo no hacer personajes digitales. Pese a ello, Dwayne "The Rock" Johnson debutó precisamente con ese personaje de aspecto cuestionable, y mira dónde está ahora, lo que hace de la franquicia un hito que ha definido muchas constantes del blockbuster, también sus estrellas mejor pagadas.

    Cuando las secuelas legado fallan (y cuando triunfan)

    El panorama de las secuelas tardías o "revivals" actuales, es un campo minado que se confunde con reboots, “recuelas” y otras fórmulas. Por cadaTop Gun: Maverick (2022)—un éxito masivo que resucitó la asistencia a salas postpandemia, y que para muchos logra superar a su predecesora—hay variosHalloween Ends (2022) que decepcionan hasta a los fans más devotos.The Matrix Resurrections (2021) dividió al público con su metacomentario, pero es en general bastante garrafal, oSé lo que hicisteis el último verano (2025) que pasó sin pena ni gloria, como muchos otros intentos que quedaron como notas al pie de página.

    El problema suele ser triple: entre la nostalgia mal entendida que solo repite fórmulas, falta de comprensión de qué hacía especial el original, o el miedo a arriesgar con algo nuevo. Sin embargo, los éxitos recientes comoBitelchús, Bitelchús (2024) demuestran que es posible. ComoTwisters (2024), funcionó al actualizar la premisa con personajes frescos sin traicionar el tono del original, a pesar de haber pasado mucho tiempo entre entregas, y28 años después (2025) está siendo celebrada por expandir su universo con una relevancia temática contemporánea tras el Brexit.

    ¿Qué tienen en común todos estos éxitos? Que hay un respeto por el material original, directores con su visión clara, y la voluntad de hacer algo que justifique su existencia, más allá del reconocimiento de la marca, que, no nos engañemos, es la razón por la que se nota que se hacen estos viajes al pasado. Aquí es donde La momia tiene una oportunidad para brillar aplicando su propia inercia, continuar la historia que quedó en pausa tanto tiempo y entrar en un panorama de cine de género que empieza a ser más permeable a la combinación que propuso en su momento, comedia, acción y terror.

    Por qué esta vez podría ser diferente

    El momento no podría ser mejor para este regreso. Brendan Fraser ha vivido un renacimiento profesional y personal que culminó con su Óscar porLa ballena (2022), con la que el público descubrió su talento dramático. Ya no es "el payaso guapetón", sino un actor respetado que puede aportar matices a un Rick O'Connell más mayor, presumiblemente más cansado pero seguro igual de valiente. Rachel Weisz, por su parte, nunca ha dejado de brillar y en los años recientes—desdeLa favorita (2018) hastaViuda negra (2021)—ha logrado una madurez de oro. Su regreso como Evelyn es claramente uno de los mayores atractivos del proyecto.

    Radio Silence, el dúo formado por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, demostraron con Scream (2022) yScream VI (2023) que saben cómo levantar de nuevo franquicias de los 90 con respeto y frescura. Su trabajo equilibra nostalgia con cierta subversión, sabiendo volver a tocar las notas del legado sin quedar atrapados en él, con lo que la diversión irreverente de las películas originales les encaja bastante bien, aunque su trabajo ha venido marcado por presupuestos modestos, habrá que ver cómo se desenvuelven en una superproducción, aunque los avances tecnológicos actuales en efectos especiales digitales son otro factor crucial.

    Aquellos momentos que nos sacaban de la inmersión—como el ya mítico Rey Escorpión—ahora podrían realizarse con el nivel de detalle fotorrealista que vemos enDune (2021) o algunos recientes blockbusters que están poniendo más mimo en el acabado. Las secuencias de acción con Imhotep y otras nuevas criaturas de la mitología egipcia pueden ser renderizadas con la tecnología actual, manteniendo el diseño creativo que hizo memorables a los monstruos originales, con lo que ahí hay un valor añadido que promete.

    A la tercera va la vencida

    Esta nueva La momia también funciona como respuesta directa al intento fallido de 2017.La momia de Tom Cruise intentó lanzar el Dark Universe de Universal, un universo compartido de monstruos clásicos que murió antes de despegar. Aquella quería imitar la ligereza aventurera de la del 99 pero al mismo tiempo ser más seria, e incorporar un humor que no cuadraba y escenas marca de la casa de “imposible” Cruise. Brendan Fraser lo resumió perfectamente en 2022: "Es una película difícil de hacer. El ingrediente que teníamos a favor en nuestra Momia, y que no vi en la nueva, era la diversión. Eso es lo que faltaba en esa encarnación. Era demasiado una película de terror directa. La momia debería ser una montaña rusa, pero no algo aterrador o espeluznante".

    Esas palabras no sólo criticaban el proyecto de Cruise, sino que servían como declaración de intenciones para un posible regreso. Fraser entendía—y entiende—que La momia vive en un espacio tonal específico: aventura con toques de terror, romance con acción, humor con peligro real. Es el equilibrio que hizo funcionar aEn busca del arca perdida (1981) oLa princesa prometida (1987), películas que nunca guiñan el ojo con cinismo pero tampoco piden ser tomadas como tratados filosóficos. Curiosamente, el cambio de distribuidora de Universal a Paramount tiene implicaciones interesantes.

    Universal tiene programada otra película de momias dirigida por Lee Cronin y producida por Blumhouse, que recientemente cambió su título de The Mummy a The Resurrected. Ese proyecto parece dirigirse hacia el terror puro, más cercano a la visión de Cronin enPosesión infernal: El despertar (2023). El cambio de nombre probablemente responde a cuestiones de derechos—Por algún motivo, Paramount ahora controla esta continuación específica—pero también permite que ambas versiones coexistan en diferentes registros tonales. Una para devolver al mito a su origen en el terror gótico, otra para la forma de entenderlo para mucha gente que ha crecido junto a los films de Sommers.

    Lo que hace prometedora esta secuela es que llega sin la presión de crear un universo expandido o establecer secuelas infinitas, al menos que sepamos, porque eso sí que sucedió con los spin offs de Dwayne Johnson. Puede permitirse ser simplemente una de aventuras protagonizada por personajes que queremos, interpretados por actores en un gran momento creativo, con gente que entiende el material detrás de la cámara. Puede que no aporte nada a un recuerdo que era bueno por sí mismo, pero quizá sí es el momento de volver a una sesión de arqueología, monstruos y leyendas ancestrales entre pirámides. Solo se echará de menos, eso sí, la mano de Sommers.

  • Por qué 'Crepúsculo' es mucho mejor de lo que recuerdas

    Por qué 'Crepúsculo' es mucho mejor de lo que recuerdas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Que Crepúsculo exista es, de por sí, una proeza. Resulta tan extraño que una cineasta indie pueda dirigir un film de calibre comercial que, aún hoy, nos agarramos al referente de Kathryn Bigelow (Una casa llena de dinamita) como un clavo ardiendo mientras aplaudimos con entusiasmo excesivo obras funcionales pero sin alma como Barbie de Greta Gerwig como Los Eternos de Chloé Zhao.

    Pero Catherine Hardwicke dirigió en 2008 una película fantástica de aventuras solvente y con voz propia, y todo a pesar de lo risible de sus condiciones de producción. Una perla indie de verdad. Cuando no había Los Juegos del Hambre (2012), cuyos bolsillos apenas han bajado de los 100 millones de dólares, ni existía El corredor del laberinto (2014), a Hardwicke, la responsable de la mumblecore dramática A los trece (2003) y sin ninguna experiencia previa con el fantástico, se le encargó rodar con: 37 millones de presupuesto, bajo una productora independiente (Summit) y en cuarenta días, una película de atmósfera gótica en la soleada Los Ángeles, con tramos de mucha acción. Naturalmente, las expectativas eran tan reducidas que ni se realizó un screen test.

    Y a pesar de la proeza de que aquella película se hiciera, aún estamos debatiendo si era simplemente un poco mala, o era tan mala que acaba siendo buena. Venga ya. De entrada, lo “tan malo que es bueno” es una falacia urdida por quien tiene reparos en admitir que le gustan las cosas muy malas. Si algo es tan malo, es malo, y Crepúsculo es buena. Aquí por qué.

    ‘Crepúsculo’ no tiene sólo la banda sonora y la fotografía azul

    Que sí, son geniales ambas. No hay forma de ver Crepúsculo obviando los turquesas encapotados que sumergen los espesísimos bosques de Forks, un baño de color que el director de fotografía Elliot Davis descubrió en aquella película y que ha repetido incesantemente desde entonces, en géneros de todo tipo: desde el drama romántico de Efectos personales (2009) hasta la recreación histórica del soleado sur, en El nacimiento de una nación (2016). Aquellos verdes rotundos, fríos y húmedos, tenían el magnetismo de un mundo que no se avergüenza de ser ficción, y contrastaban con la calidez no tan evidente de los interiores ocres –como las pupilas de Edward– con la garra estética del abuelo de todos los cuentos otoñales, Twin Peaks (1990), otra serie que pide chocolate caliente con traguito de irlandés.

    Luego está la música seleccionada con exquisitez por Alexandra Patsavas, que venía de Anatomía de Grey (2005) y de Mad Men (2007), que después coordinó las canciones de Los Bridgerton (2020). Lo que vuelve la banda sonora de Crepúsculo un magnífico acompañante audiovisual no es sólo la calidad de los grupos en cartera, desde Radiohead a Iron & Wine, pasando por Muse o Paramore. Más bien, Patsavas logró acompasar los dos extremos que caracterizan la esencia temática de la novela de Stephanie Meyer: el recogimiento romántico de quien se siente enamorado contra el frío filo de quien sabe que su amor no le conviene. Cómo aunar grupos de naturaleza tan variopinta, sobre los extremos de esta ecuación, es algo que sólo una gran banda sonora puede. Patsavas se mantendría en la cartera crepusculera durante toda la saga, por lo que naturalmente, las cinco películas tienen una música increíble. Aquí nuestra guía de mejores canciones de la saga.

    ‘Crepúsculo’ y el problema de la ironía en Hollywood

    Hollywood se dio cuenta, no tantos años ha, de que no tenía nada nuevo que decir. Pudo haber sido una sorpresa para alguien criado en los horizontes posibilistas de la épica yanqui, claro, que se ha especializado en mirar siempre más allá (en Europa, como conocemos nuestros límites, nos limitamos a versionar). Cuando aquello sucedió, auguro que a mediados de 2010, las películas empezaron a contarse con la ironía por vía de escape.

    Las masivas Deadpool (2016), Thor: Ragnarok (2017) o Capitán América: Civil War (2016) desplegaban batallas a muerte entre compañeros, amigos y familia, pero iban deteniéndose a cada poco para contar un chascarrillo sobre la consciencia de su propia condición de película. Como si apostaran por todos los caballos en la carrera, “no fuera caso que”. Si buscáis las obras audiovisuales que desde entonces han empleado la ironía por navaja contra su propia gravedad, encontraréis a mares.

    ¿La ironía es algo necesariamente malo? No, pero a pesar de la variedad de géneros en que se amparan, ninguna de las tres películas que menciono tiene un tono reconocible, un aura o una presencia propia. Apenas años después se nos desdibujan las escenas, recordamos apenas las anécdotas y el par de gags que se dejan contar con facilidad; puro slop. Las malas historias se borran rápido. En cambio, nadie ha sido capaz de olvidar el gesto absolutamente gratuito de Edward colgándose de un árbol para cantar la estupidez del león, que se enamoró de la oveja. 

    “Son los fluorescentes”, le dice Edward a Bella. Esa es una réplica tan barata que resulta digna de chascarrillo irónico y, sin embargo, está disfrazada bajo la apariencia de una excusa mal improvisada. La razón para conservar el humor bajo el caparazón de lo genuino, sin evidenciar la pullita autoconsciente, es bien simple. Crepúsculo se dirige a adolescentes, principalmente a las y les adolescentes. El público con más sentido del ridículo y, al mismo tiempo, más dispuesto a abandonarse en brazos de aquello que les entusiasma. Gritan en el cine. Yo grité en el cine.

    El mumblecore gótico, un género por explorar

    Mantener la ironía en un elegante segundo término –disponible aún para el observador distante– resulta, en definitiva, un gesto de consideración para quienes no vienen a reírse de lo exagerado y grotesco de una película que aman con franqueza. Es cultivar dos lecturas igualmente válidas sobre una obra, al mismo tiempo. Dime si este no es un castillo de cartas complejo de asumir.

    Más, cuando todos tus ingredientes (simbólicos y narrativos) se zanjan entre dos imaginarios rotundamente opuestos. Porque Crepúsculo pretende construir un castillo gótico poblado de arquetipos venidos de la tradición mumblecore, las películas de instituto. Porque la película de Catherine Hardwicke sabe que escribe una ahijada fiel a la ascensión social de la Cenicienta, un sobresalir por encima de la farsa del instituto gracias al amor. Nada la separa tanto de Chicas malas (2004), excepto que se trata sin duda ni reparos de una película de vampiros. Con su interés por las lógicas dentro del clan, por la convivencia imposible con humanos y lobos y por un universo que, ya en la primera entrega, suscita muchísima curiosidad.

    Los bosques oscuros de Forks, poblados de tribus de hippies trasnochadas, han sido emulados en otros cruces fantástico-adolescentes mejor valorizados pero no tan originales, como Hasta los huesos: Bones and All (2022), de Luca Guadagnino. Sin embargo, aquella abandonaba muy pronto el instituto como nutritivo hogar de lo sobrenatural. Dejaba muy  atrás lo que hizo única a Buffy, Cazavampiros (1997): la posibilidad de soñar sin huir, la convivencia apacible entre un mundo amable (y repleto de criaturas sedientas de sangre) y un universo mucho más despiadado, el de los pasillos de ladrillo visto de una clase de secundaria. Sólo El brillo de la televisión (2024) parece haberse atrevido a mantener este compromiso para con les adolescentes que cada lunes deben volver, sí o sí, a sus pesadillas de aula.

  • Las 10 mejores películas de Navidad para ver en 2025

    Las 10 mejores películas de Navidad para ver en 2025

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    La Navidad es ese momento del año en el que repetimos rituales sin quejarnos demasiado: sacar el árbol del trastero, discutir por el roscón… y volver a ver las mismas películas en bucle. Sin embargo, en pleno 2025, con catálogos infinitos y estrenos navideños cada temporada, la pregunta ya no es solo qué ver, sino por qué volver a una película y no a otra: qué tiene de especial hoy, qué te da que no te ofrecen las nuevas películas de usar y tirar, etc.

    Si disfrutas de las películas de Navidad, en esta guía de JustWatch hemos seleccionado las 10 mejores películas de Navidad para ver en 2025 mezclando títulos clásicos, animación moderna, fantasía oscura y comedia gamberra. Cada una de ellas aporta algo distinto: una carcajada, un susto, un abrazo o una pequeña crisis existencial con luces de colores de fondo.

    Gremlins (1984)

    Gremlins es el recordatorio perfecto de que la Navidad no tiene por qué ser siempre amable. La premisa es simple: un padre le regala a su hijo una criatura adorable con tres reglas muy claras, que por supuesto se incumplen, y el pequeño pueblo se convierte en un festival de caos navideño. 

    En 2025, en un mundo acostumbrado al CGI limpísimo, estas criaturas animatrónicas aportan su encanto a base de destrozar escaparates, cantar villancicos desafinados y convertir el salón en una zona de guerra.

    Lo interesante de Gremlins es cómo dialoga con otras películas navideñas “incorrectas” como Jungla de cristal o El día de la bestia: todas usan la Navidad como excusa para dinamitarla desde dentro. Frente a títulos más dulces de esta lista como Klaus o Polar Express, aquí la infancia viene con la dentadura más afilada. 

    Y comparada con Solo en casa, que también convierte el hogar en un campo de batalla, Gremlins es la versión desatada y monstruosa. Es una de las mejores opciones para ver en 2025 porque equilibra nostalgia ochentera con una sátira sobre el consumismo navideño que sigue siendo muy actual.

    Solo en casa (1990)

    Solo en casa es, con mucha probabilidad, la fantasía definitiva de cualquier niño (y de muchos adultos): quedarse solo en casa en Navidad sin padres, sin normas y con una tarjeta de crédito a mano. Kevin McCallister pasa de víctima de una familia caótica a estratega militar que convierte su casa en una trampa mortal de juguete para dos ladrones torpes. 

    Vista en 2025, la película funciona en dos niveles: los peques alucinan con las trampas; los adultos se ríen de la logística imposible y se dejan arrastrar por la nostalgia de los 90.

    Comparada con comedias familiares recientes como Navidad en la granja o con algunas secuelas navideñas, Solo en casa tiene algo que muchas han perdido: un sentido del slapstick muy físico, casi de cine mudo, que no depende de chistes de actualidad. Dentro de esta lista, hace un curioso espejo con Gremlins: en ambas hay invasión doméstica, pero aquí la violencia es más tenue que terrorífica. 

    Y frente a Love Actually, donde la Navidad es un collage de adultos en crisis, Solo en casa reivindica la fiesta desde la mirada infantil. Es irresistible en 2025 porque se deja ver perfectamente por distintas generaciones: los padres recuerdan, los hijos descubren y todos acaban gritando “¡Kevin!”.

    Los teleñecos en cuento de Navidad (1992)

    Los teleñecos en cuento de Navidad es la puerta de entrada ideal al clásico de Dickens para cualquiera que haya crecido con Gustavo, Peggy y compañía. Michael Caine interpreta a un Ebenezer Scrooge serio, rodeado de un coro de marionetas que cantan, comentan y desmontan su miseria moral a golpe de gag. 

    En pleno 2025, cuando hay mil versiones de Cuento de Navidad compitiendo por tu atención, esta sigue siendo de las más equilibradas: respeta el mensaje original de redención y generosidad, pero lo hace con humor y calidez sin ser edulcorada en exceso.

    Si la comparamos con la adaptación más oscura de Cuento de Navidad que protagonizó Jim Carrey o con la sátira Los fantasmas atacan al jefe, esta versión de los Teleñecos es menos cínica y más entrañable. 

    Dentro de esta lista, dialoga muy bien con Klaus: ambas reescriben la mitología navideña para nuevas generaciones, pero mientras Klaus apuesta por la animación sofisticada, Los teleñecos en cuento de Navidad reivindica lo artesanal: títeres, decorados físicos y canciones con sabor clásico. 

    Es una de las mejores opciones para 2025 si quieres introducir a niñas y niños en la historia más navideña de todas sin aburrirte tú por el camino.

    Pesadilla antes de Navidad (1993)

    Pesadilla antes de Navidad es ese raro híbrido de títulos que funcionan tanto como películas de Halloween como de Navidad, y que en 2025 sigue pareciendo más moderno que muchas producciones actuales. Jack Skellington, rey de Halloweentown, descubre la Navidad y decide apropiársela a su manera, con regalos peligrosos y villancicos lúgubres. 

    La animación stop-motion de Henry Selick (apadrinada por Tim Burton) le da un tacto físico a cada muñeco, cada copo de nieve y cada calabaza, algo que destaca todavía más en la era del 3D perfecto de hoy día.

    Comparada con otras fantasías góticas como La novia cadáver o Los mundos de Coraline, Pesadilla antes de Navidad tiene una ligereza musical que la hace susceptible de verla varias veces: las canciones se te quedan pegadas y el diseño de personajes es pura iconografía pop. 

    Dentro de esta lista, forma un triángulo curioso con Gremlins y El día de la bestia: las tres pervierten la Navidad desde lugares distintos (monstruos juguetones, terror cómico, apocalipsis satánico), pero esta es la más apta para todos los públicos. En 2025 es irresistible porque habla de apropiarse de una fiesta ajena, de sentir que no encajas en tu rol, con una sensibilidad que hoy resuena especialmente fuerte (y, además, entre todas las películas de Tim Burton, es una de las mejores).

    ¡Vaya Santa Claus! (1994)

    ¡Vaya Santa Claus! plantea una de las ideas más lógicas y absurdas del cine navideño: si Papá Noel se cae del tejado y desaparece, alguien tendrá que ocupar su puesto. Tim Allen interpreta a un padre divorciado que, casi sin quererlo, acaba heredando el traje, el trineo y el trabajo menos freelance del planeta. 

    En 2025, acostumbrados a versiones muy irónicas del mito de Santa, esta película se ve como un puente entre el clasicismo y la comedia familiar moderna: tiene los clichés de siempre, pero también una lectura interesante sobre la paternidad torpe que aprende a estar presente.

    Si la comparamos con películas más recientes como Crónicas de Navidad, ¡Vaya Santa Claus! es menos espectacular en lo visual, pero quizá más honesta en lo emocional: no hay tanta acción, pero sí muchos pequeños momentos padre-hijo que siguen funcionando muy bien. Dentro de esta lista, encaja bien junto a Polar Express: ambas exploran el mito de Santa desde perspectivas distintas, una desde el adulto que debe creer, la otra desde el niño que ha dejado de hacerlo. 

    Es una de las mejores películas de Navidad para ver en 2025 porque, en un mundo de agendas imposibles, recuerda que el verdadero milagro navideño es que los adultos se tomen en serio la ilusión de los niños.

    El día de la bestia (1995)

    El día de la bestia es el reverso blasfemo de cualquier telefilm navideño de sobremesa. Álex de la Iglesia sitúa la acción en una Madrid noventera sucia, caótica y llena de neones, donde un cura está convencido de que el Anticristo nacerá la Nochebuena de 1995 y decide impedirlo con la ayuda de un heavy y un presentador de televisión. 

    En 2025, esta película se ve casi profética: la mezcla de apocalipsis, histeria mediática y consumismo desaforado parece escrita para nuestros tiempos.

    Comparada con otras películas “no-navideñas pero navideñas” como La jungla de cristal o La vida de Brian, El día de la bestia tiene una mala leche muy española: aquí no hay héroes musculosos ni romanos; sino tipos que se estampan contra el Corte Inglés. 

    Dentro de esta lista, es la compañera perfecta de sesión doble con Gremlins o Pesadilla antes de Navidad: todas usan la iconografía navideña para hablar del caos, pero esta es la más satírica y cañera. Es una de las mejores opciones para 2025 si te dan urticaria los anuncios de perfume, los Christmas perfectos y el “buen rollo” obligatorio. 

    Además, ver un Belén colgando de un cartel luminoso de Schweppes nunca había sido tan catártico.

    El Grinch (2000)

    El Grinch de Ron Howard, con Jim Carrey desatado bajo kilos de maquillaje verde, es la gran película sobre el odio a la Navidad… que en realidad acaba siendo una defensa de la fiesta, pero despojada de papel de regalo. El Grinch vive aislado en una montaña, amargado por los traumas de la infancia y por el entusiasmo histérico de Villa Quién. 

    En 2025, muchos espectadores adultos se identifican más que nunca con esa mezcla de cinismo y cansancio ante el consumismo navideño, mientras los niños siguen disfrutando del circo visual y los chistes del personaje.

    Frente a la versión animada de 2018, más pulida y amable, este Grinch es ruidoso, exagerado, a veces incluso feísta… y ahí reside parte de su encanto. Dentro de esta lista, hace buen contraste con Love Actually: las dos hablan de comunidades que se reúnen en Navidad, pero mientras en una todo es collage romántico londinense, en la otra hay purpurina, rencor y un antihéroe peludo que necesita aprender a querer. 

    Es una de las mejores opciones para ver en 2025 porque funciona como válvula de escape: permite reírte de los excesos de la época y, al mismo tiempo, reconciliarte un poco con ellos.

    Love Actually (2003)

    Love Actually es el equivalente cinematográfico a un panettone enorme: empacha, sí, pero de vez en cuando apetece. Richard Curtis entrelaza varias historias de amor (y desamor) en una Londres previa a las redes sociales donde la gente todavía manda cartas, compra CD's y declara su amor con carteles escritos a mano. 

    Vista desde el prisma de 2025, la película ha ganado nuevas lecturas: algunas tramas hoy se ven problemáticas, otras han envejecido bien, y el conjunto se ha consolidado como el gran ritual romántico navideño, para ver con ironía, indulgencia o las dos cosas a la vez.

    Comparada con imitaciones como Historias de San Valentín o New Year’s Eve, Love Actually conserva una honestidad y un reparto coral que no han logrado replicar. Dentro de esta lista, funciona como contrapunto a películas más familiares como Solo en casa o más sombrías como El día de la bestia: aquí la Navidad es puro telón de fondo emocional, con aeropuertos, villancicos pop y discursos políticos con baile incluido. 

    Es imprescindible en 2025 porque permite algo que muchas de las mejores películas románticas no logran: que un grupo grande (parejas, amigos, familia) la vea junta y cada uno tenga su historia favorita, su escena odiada y su debate posterior en la sobremesa.

    Polar Express (2004)

    Polar Express es la película que mejor ha entendido la sensación de estar a punto de dejar de creer en Papá Noel y, aun así, querer aferrarse un poco más a la magia. Robert Zemeckis usa la animación por captura de movimiento para contar la historia de un niño que sube a un tren rumbo al Polo Norte la noche del 24 de diciembre. 

    En pleno 2025, su aspecto visual puede resultar peculiar frente a la animación actual, pero  eso es lo que le da un aire de sueño raro, de cuento ilustrado que cobra vida de forma casi inquietante.

    Si la comparamos con aventuras animadas posteriores como Arthur Christmas o Klaus, Polar Express es menos irónica y más solemne: aquí se habla de fe, de dudas y de la fina línea entre infancia y adolescencia. 

    Dentro de esta lista, dialoga muy bien con ¡Vaya Santa Claus!: las dos giran alrededor de la figura de Santa, pero desde lados distintos de la barrera generacional, adulto y niño. Es una de las mejores películas para ver en 2025 porque se convierte en un pequeño rito de paso: cada vez que la vuelves a ver, notas en qué punto estás tú respecto a esa campanilla que solo suena para quienes siguen creyendo.

    Klaus (2019)

    Klaus llegó cuando parecía que ya se había contado todo sobre Papá Noel y demostró que todavía quedaban historias nuevas por explorar. Sergio Pablos reinventa el origen del mito a través de Jesper, un cartero pijo y perezoso enviado a un pueblo helado donde nadie se habla con nadie. A partir de ahí, un carpintero solitario que fabrica juguetes y una comunidad rota empiezan a cambiar gracias a pequeños gestos anónimos. 

    En 2025, Klaus se confirma como el gran clásico navideño del streaming: emocional, bellísima en lo visual y lo bastante inteligente como para hablar de empatía y responsabilidad sin caer en los sermones fáciles.

    Comparada con otros intentos contemporáneos de “modernizar” la Navidad, Klaus gana por goleada: donde muchas se quedan en el chiste fácil, aquí hay un guión milimétrico y una animación que mezcla 2D y 3D con textura casi artesanal, más cercana a El gigante de hierro que a productos más genéricos. 

    Dentro de esta lista, es la heredera natural de Los teleñecos en cuento de Navidad: ambas utilizan una historia de redención para recordarnos que la Navidad no va de regalos caros, sino de cómo nos tratamos unos a otros. Es, posiblemente, la elección más redonda para ver en 2025 si quieres algo que funcione igual de bien para niños y adultos.

    Estas no son las únicas películas de Navidad que puedes en 2025, pero sí forman un mapa bastante completo de todo lo que esta época puede ofrecer en pantalla: monstruos descontrolados, romances empalagosos, sátiras salvajes, trenes mágicos y títeres que cantan a lo Dickens.

  • Siete series que reflejaron la nostalgia de los 80 mejor que Stranger Things

    Siete series que reflejaron la nostalgia de los 80 mejor que Stranger Things

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Desde que Stranger Things se convirtió en un fenómeno global, la nostalgia por los años 80 se ha transformado casi en un género propio dentro de la televisión. Sin embargo, antes y después del éxito de los hermanos Duffer, otras series han capturado la esencia de aquella década desde muy diferentes perspectivas, desde el humor a miradas más complejas sobre lo que significaba crecer en ese periodo.

    En la víspera del estreno de la quinta temporada de la serie de Netflix, esta selección de JustWatch te ayudará a descubrir siete propuestas que exploraron los 80 de formas más fidelignas, ya sean comedias de instituto ambientados en campamentos de verano o aproximaciones al terror, en las principales plataformas de streaming.

    7. Red Oaks (2014-2017)

    Ambientada en 1985 en un exclusivo club de campo de Nueva Jersey,Red Oaks sigue a un adolescente mientras trabaja como asistente de tenis durante el verano antes de comenzar la universidad. Cambia el terror sobrenatural de Stranger Things por la comedia dramática intimista de toque indie sobre la transición a la edad adulta, pasando por las diferencias de clase, las expectativas familiares y el descubrimiento personal con una sensibilidad muy John Hughes, por lo que no solo interesará a los que vivieron series generacionales como Aquellos maravillosos años, sino a los que tienen un póster de La chica de rosa en la habitación.

    La tensión social es reflejada con tanta sutileza y, a diferencia de GLOW , que utiliza los 80 como escenario para una historia sobre reinvención profesional, Red Oaks se centra en ese momento crucial donde los jóvenes deben decidir entre seguir el camino trazado o arriesgarse a crear uno propio, con tono optimista y melancólico, aunque con la estética y las referencias culturales de la era Reagan comunes con las presentes.

    6. Dead of Summer (2016)

    El terror de los 80 pasa de Oregón a un campamento de verano en el Medio Oeste, mezclando el slasher clásico con ciertos elementos sobrenaturales.Dead of Summer presenta a un grupo de monitores que descubren que el camp Stillwater esconde oscuros secretos relacionados con posesiones y asesinatos del pasado, funcionando como una carta de amor a las películas de terror de aquella época como Viernes 13. Por ello, no caerá mal entre los que han encontrado Black Phone 2 de su gusto, y su parte favorita de la trilogía La calle del terror es laParte 2: 1978.

    Lo que la distingue de otras propuestas nostálgicas es su estructura narrativa, alternando entre el “presente” en 1989 y flashbacks que revelan traumas personales de cada personaje, lo que la acerca de forma cerrada a  American Horror Story: 1984, por ambientación y subgénero, aunque le falten los toques de sangre característico de los slashers ochenteros, aunque sigue siendo una rareza de terror adolescente que se ha olvidado un poco a pesar de salir el mismo año que la primera aventura en Hawkins.

    5. Wet Hot American Summer: First Day of Camp (2015)

    Seguimos de campamento con la precuela de la película de culto de 2001, en la que el elenco original regresa interpretando versiones más jóvenes de sus personajes en 1981, una premisa absurda que funciona por cómo los actores no tienen ningún tipo de vergüenza en hacer una charada embutidos en ropa muy ajustada y estética hortera de esos años.Wet Hot American Summer: First Day of Camp funciona tanto como parodia de las convenciones de las películas de campamentos de verano como las comedias teen de la era American Pie.

    No quedan por parodiar los romances adolescentes ni las tramas de malvadas corporaciones que quieren quedarse con las instalaciones, con un humor tan disparatado que trasciende la simple nostalgia para convertirse en un compendio del ridículo de la nostalgia cultural de los 80. A diferencia de Freaks and Geeks, que busca autenticidad emocional en su retrato de la adolescencia, Wet Hot American Summer dinamita cualquier pretensión de realismo para ofrecer una celebración caótica de los tropos más ridículos de aquella época, con Amy Poehler, Paul Rudd y Bradley Cooper, como garantía de quienes aprecien el humor de Saturday Night Live.

    4. American Horror Story: 1984 (2019)

    Ryan Murphy y Brad Falchuk llevaron su antología de terror al corazón de los slashers ochenteros conAmerican Horror Story: 1984, una temporada que funciona como homenaje y deconstrucción del género, con todos los tropos reconocibles del terror de aquella época, desde el asesino enmascarado hasta los monitores condenados, en clave de parodia de Viernes 13 pero evolucionando hacia territorios más oscuros y sorprendentes, apartando la nostalgia de Spielberg y las aventuras infantiles de la serie de Netflix para abrazar el lado salvaje y transgresor de aquella década, cuando el terror podía ser extremadamente violento y moralmente ambiguo.

    Comparte con Wet Hot American Summer: First Day of Camp su conocimiento enciclopédico de las convenciones del género, pero cambia la parodia absurda por los litros de sangre. Una reinterpretación moderna un poquito meta que conecta con la idea revival de Las últimas supervivientes y sirve de corolario para la serie Scream Queens, también con Murphy de por medio.

    3. GLOW (2017-2020)

    Basada en la verdadera liga deportiva Gorgeous Ladies of Wrestling,GLOW reconstruye Los Ángeles de 1985 con una atención al detalle más allá de la superficie estética, siguiendo a un grupo de mujeres que encuentran su comunidad en el mundo de la lucha libre profesional. Alison Brie y Betty Gilpin lideran un elenco excepcional que lleva la idea de los 80 desde la curiosidad kitsch al drama sobre mujeres buscando su lugar en una industria que las subestima.

    No es tan distinta a Hysteria!, ya que se sumerge en las contradicciones de la época, mostrando el lado menos amable bajo tanto colorido y optimismo superficial. Comparte con Orange Is the New Black su capacidad para equilibrar comedia y drama con personajes femeninos complejos y diversos, y escala posiciones en la lista por su reflejo auténtico de los 80 sin caer en la caricatura, por su contexto histórico bien investigado del wrestling de aquella etapa.

    2. Freaks and Geeks (1999-2000)

    Aunque ha pasado más tiempo desde su estreno que desde este y la época que retrata,Freaks and Geeks de Paul Feig y Judd Apatow permanece casi 30 años después como el retrato definitivo de la experiencia adolescente en 1980. Los "cerebritos" y los "frikis", que incluyen el rol como elemento cultural pop antes que Stranger Things crecieron y se convirtieron en los directores de Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones, una pirueta del destino que hace el visionado de la serie y la película un programa doble mágico.

    Pero no solo había referencias, sino que ahondaba en la angustia y la confusión de crecer en el instituto sin romantizar ni ridiculizar la experiencia, con una honestidad brutal para no ofrecer finales felices fáciles o lecciones morales simplistas, algo revolucionario para una serie sobre adolescentes en ese momento. James Franco, Seth Rogen, Jason Segel o Linda Cardellini conseguían meternos en una cápsula del tiempo emocional antes de convertirse en estrellas, captando la verdadera esencia de lo que significaba ser joven en esa década, con su música, su ropa y sus dinámicas sociales, le gana por unas cuantas millas a Red Oaks, por pionera y por haberse convertido en obra de culto.

    1. Hysteria! (2024)

    La más reciente de esta lista y posiblemente la más audaz en su aproximación a los 80 esHysteria!, que explora el pánico satánico que sacudió Estados Unidos durante aquella década a través de la historia de una banda de heavy metal de instituto que decide aprovechar los temores de su pueblo conservador para ganar notoriedad. La serie captura el aspecto de paranoia religiosa que Stranger Things tocó en la temporada 4, pero además incluye a Bruce Campbell, con lo que podemos esperar bastante comedia oscura y sátira social.

     sin perder nunca de vista su corazón emocional, la historia de unos adolescentes intentando encontrar su identidad en medio del caos. Resulta que el terror de ritos satánicos y posesiones de Dead of Summer tiene bastantes cosas en común, pero a diferencia esta, Hysteria! aborda un conflicto generacional y cultural que va más allá de recrear la música y moda de la época. Su elemento de thriller conspirativo va más allá de los sintetizadores y los neones, pero es su aproximación a la huella de Lucifer en los 70 y 80 a través de la música Heavy metal lo que la alza al número uno de la lista, siendo un complemento perfecto de la imprescindible Muerte a 33 R.P.M.

  • 10 películas para aprobar tus exámenes de Historia

    10 películas para aprobar tus exámenes de Historia

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Abre las plataformas de streaming, que toca estudiar Historia. El éxito que Un fantasma en la batalla está viviendo en los rankings de JustWatch afianza una vez más el interés del público en la ficción de base histórica. Producida por JA Bayona, Atienza y Hermida (detrás de La sociedad de la nieve), la película de Agustín Díaz Yanes retoma el caso real de La infiltrada (2024) para hilvanar otro thriller basado en hechos reales sobre una guardia civil infiltrada en ETA durante los años noventa y principios de los dos mil.

    Si repasamos calendarios, no han pasado tantas semanas desde El cautivo y tampoco queda tanto para el estreno de Anatomía de un instante, la serie de Alberto Rodríguez que da contexto al golpe de estado del 23F. Y aunque verlas no vaya a ayudarte a aprobar esos temidos exámenes de Historia, quizás sí puedas entender algo mejor el sentir de los momentos sobre los que estudias.

    Así que te propongo una guía de películas de ficción sobre episodios relevantes en nuestra historia, que ordeno en bisagra: primero, las más clásicas en tono y de temática más asentada en los libros de Historia, y luego algunas perlas sobre realidades menos divulgada (pero no menos necesaria) en los manuales. Siempre, en terreno de la ficción… En documental, tenéis testimonios en primerísima persona como los de Ernest Hemingway en Tierra de España (1937) o las voces del terrorismo en La pelota vasca: la piel contra la piedra (2003).

    Alatriste (2006)

    Con Viggo Mortensen al frente, un presupuesto desorbitado para el común del cine español y basada en Las aventuras del capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte, Alatriste del mismo Agustín Díaz Yanes (2006) vive por y para la épica. Aquí encontrarás puro Siglo de Oro español, entre la gloria cultural y la decadencia política. Soldados, espadas y barroco puro. Diego Alatriste es un soldado español en Flandes cuya vida cambia cuando debe hacerse cargo del hijo de un amigo y, para mantenerse, se embarca como mercenario de misión a Madrid. Y a partir de ahí, que choquen las espadas.

    Normal, si viéndola no dejas de pensar en El señor de los anillos: El retorno del rey (2003), porque la batalla de Rocroi y las intrigas de la Corte son puro Tolkien. Y también si no te quitas de la cabeza los intríngulis urbanos que se repiten en Juana la Loca (2001) o en Lope (2010), menos recordada pero que también evocaba las contradicciones de una España ilustrada pero frágil y corrupta hasta la médula.

    Juana la Loca (2001)

    Si crees que Juana I de Castilla estaba efectivamente para internarla, debería leer un poco sobre los siglos XV y XVI. También puedes ver Juana la Loca de Vicente Aranda (2001), con una estupenda Pilar López de Ayala, aunque la película carga demasiado las pilas del melodrama romántico. En fin, sirve para poner en imágenes la transición de los Trastámara a los Austrias en el trono, la política dinástica de los Reyes Católicos y el Imperio Español de los reinados posteriores.

    Verás cómo afectaba en lo personal los matrimonios reales como herramienta política, que aseguraron más de un tanto a la familia de Fernando e Isabel, y cómo la “locura” de Juana fue en realidad una excusa para la lucha de poder. Y lo más importante, podrás entender por qué Carlos V heredó medio mundo. Si 1898. Los últimos de Filipinas (2016) o Alatriste te dejaron con la boca abierta, prepárate para un culebrón que ni El ala Oeste de la Casablanca.

    El Cid (1961)

    Una película que como el Puy du Fou es más ficción que realidad, pero que retrata perfectamente la vanagloria con la que algunos miran a la mal llamada Reconquista. El Cid (1961) refleja perfectamente la figura mítica de Rodrigo Díaz de Vivar, el icónico Cid Campeador, en pleno siglo XI. Pero aquí es Hollywood quien arroja sobre la Península la épica desaforada de Charlton Heston, y qué mejor Cid que el amigo Ben Hur, rodada dos años antes.

    Aunque El Cid no te vaya a dar herramientas para contestar la soberbia histórica de los cuentos del cristianismo estatal, sí da cuenta (y por eso figura en la lista) de la cantidad de producciones péplum que se filmaron en España con nuestra historia por telón de fondo. Si ya conoces la película de Heston, prueba con Alatriste de Díaz Yanes o Los cántabros de Paul Naschy (1980), sobre el caudillo cántabro Corocotta. No todos los caminos llevan a Roma.

    Esquilache (1989)

    Para ilustrar las lógicas del Reformismo ilustrado y las tensiones del siglo XVIII (pura materia de examen), nada comparable con esta ventana directa sobre el famoso motín de Esquilache. Esquilache, de la fantástica Josefina Molina (1989), nos interna de lleno entre pasillos del palacio del Marqués de Esquilache (Fernando Fernán-Gómez) y las mesas de las tabernas, acompañando a un reparto de lujo, con José Luis López Vázquez, Ángela Molina y Concha Velasco como el secretario, la amante y la esposa del ministro por caer.

    Otra maraña de poder semejante a la de Juana la Loca, Esquilache es ideal para tomar el pulso a las ideas modernizadoras de Carlos III (cambiarlo todo para no cambiar nada, básicamente) contra la resistencia popular a la modernización. Porque desde los libros resulta difícil de entender, pero cuando tu profesor es Fernán-Gómez…

    El crimen de Cuenca (1980)

    En 1910, dos pastores cumplieron doce años de prisión, acusados del asesinato de un desaparecido que apareció, vivo y coleando, en un pueblo cercano. El caso fue muy sonado en la época y tiempo después fue llevado a las pantallas de cine de mano de Pilar Miró. El crimen de Cuenca (1980) sirve tanto para representar un período no tan divulgado en la historia de España como para reivindicar el trabajo de la cineasta Miró, más conocida por El perro del hortelano (aunque yo adoro El pájaro de la felicidad).

    Cuando veas la película entenderás por qué un conflicto tan local ha sido recordado como uno de los casos más sangrantes de negligencia judicial y señalamiento, que rompió las vidas de todos sus implicados en una tragedia que, como en Negu Hurbilak, acabaron pagando las gentes del pueblo llano.

    Las bicicletas son para el verano (1984)

    Sobre la Guerra Civil podríamos dedicar toda una guía, pero hoy recomiendo Las bicicletas son para el verano (1984) de Jaime Chávarri y basada en la obra del mismo nombre de Fernando Fernán-Gómez. Al contrario de la opulencia histórica de hitos como Mientras dure la guerra (2019), la de Chávarri narra la vida cotidiana de una familia madrileña en el verano de 1936, justo después del levantamiento militar franquista.

    Cómo la vida sigue avanzando con “normalidad” mientras crecen la desconfianza y la pobreza es suficiente para justificar el visionado de esta perla realista: desde la perspectiva del hijo adolescente, pero a sabiendas de los cuarenta años de pobreza económica y moral por llegar, cada sorbo de limonada se siente de veras el último. Y es que el cine, como veremos con Vámonos, Bárbara, explica la Historia desde las tripas.

    La escopeta nacional (1978)

    Puede que las tripas te duelan después de La escopeta nacional (1978), pero no por hambre sino por el empacho de la risa. Sobre el tardofranquismo el cine escribió grandes joyas, como El espíritu de la colmena (1973) o La lengua de las mariposas de José Luis Cuerda (1999), pero yo he preferido la comedia de José Luis Berlanga para reírnos de nuestras propias miserias (y olvidar, un rato, que el dictador murió en la cama).

    En este caso, Berlanga habla sobre las redes clientelares y el modelo de poder franquista en la época final de la dictadura, donde todo se compraba, todo se vendía… Y todo el mundo miraba para otro lado. La escopeta nacional, llena de caricaturas muy verosímiles, es una puerta de entrada fantástica al screwball castizo, y te quitará el mal sabor de boca de Las bicicletas son para el verano.

    Zama (2017)

    Con Zama (2017) damos dos pasos atrás en nuestro recorrido histórico, hacia los días más altos del Imperio Español, para ver el reverso existencial de una colonización que de gloriosa tuvo más bien nada. Si Juana la Loca os pareció demasiado sentimentaloide, a pesar de su crítica, preparaos para la acidez de estómago de Zama.

    A Zama, la burocracia imperial lo ignora, la naturaleza lo agobia y su posición de poder se revela vacía y absurda. Sobre la novela homónima de Antonio Di Benedetto, Lucrecia Martel (La ciénaga) retrata los días vacíos que este oficial criollo destinado en una remota colonia sudamericana, pasa esperando su traslado a una ciudad más prestigiosa, mientras su salud mental se va desmoronando. El Esperando a Godot de nuestra miserable Historia.

    Vámonos, Bárbara (1978)

    No me canso de recomendar Vámonos, Bárbara (1978), la dramedia de Cecilia Bartolomé que demostró cómo nada era tan sencillo en los humedales del franquismo que le tocaron vivir. Considerada la primera película feminista hecha en nuestro país, esta Alicia ya no vive aquí a la valenciana explica cómo Ana, una mujer bienestante (Amparo Soler Leal, a quien también vimos en La escopeta nacional), se marcha de vacaciones a la playa con su hija Bárbara, hasta que su marido negligente empieza a presionarlas para que vuelvan.

    Y es que recuerda que la Ley del Divorcio no llegó hasta 1981, por lo que casos de abuso flagrante como el de Ana son mucho más recientes de lo que nos gustaría pensar. Que Bartolomé le mete comedia al asunto, perfecto, pero esta deslenguada historia de verano es digna de drama.

    Negu hurbilak (2023)

    Una apuesta para la cinefilia más exigente. ¿Y si contamos la disolución de ETA desde el punto de vista de una de tantas personas que, por su vinculación más o menos directa con el grupo, tuvieron que huir y esconderse en las montañas para evitar la represión policial? Negu hurbilak (2023) recoge los días lentos que una chica sin nombre ni pasado (Jone Laspiur, gran descubrimiento) pasa, oculta en una masía, a la espera de noticias sobre una posible amnistía.

    Pero la gran Historia la olvidó fácil así que –como en Zama– a esta implicada sólo le queda esperar a que algo cambie… Y cuarenta años de silencio y dictadura después nos reafirman: en nuestro país el cambio no se estila.

  • Si 'Una casa llena de dinamita' te hizo olvidar el móvil, aquí 5 otras películas que te engancharán

    Si 'Una casa llena de dinamita' te hizo olvidar el móvil, aquí 5 otras películas que te engancharán

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Si la acción te aburre, puedes haber desestimado a la responsable de La noche más oscura (2012) o En tierra hostil (2008) con demasiada rapidez. Ahora, olvida que no te gusta el cine bélico o de acción, y escúchame: ¿Y si te digo que Kathryn Bigelow es el remedio anti-doomscroll por excelencia? Cada vez que he visto una película suya, he olvidado el magnetismo inapelable de la caja tonta de bolsillo por lo menos durante hora y media.

    El buen hábito no se pierde y, por ello, ocho años después de arrasar en taquilla con Detroit (2017) y treinta después de clavarnos a la butaca con la genial Días extraños (1995), Bigelow vuelve a destrozar nuestros nervios con Una casa llena de dinamita (2025), que en una línea parecida a la Guerra civil de Alex Garland, dispara la amenaza definitiva a la Casa Blanca: un misil nuclear de procedencia y motivos desconocidos.

    La mecha empieza a arder cuando faltan veinte minutos para que el misil impacte y se centra en repetir los mismos veinte minutos, a tiempo real, a partir de tres puntos de vista diferentes, a lo Rashomon, a sabiendas de que no vemos el final por puro capricho pero que las cosas que van mal, luego, irán a peor. Así, el segundero corre como la pólvora, y una película de dos horas pasa vo-lan-do.

    Sí, lo has adivinado. La número uno en nuestros rankings de estrenos semanales, Una casa llena de dinamita (puedes verla en Netflix), expande la misma fórmula que Corre Lola, corre (1998), donde podemos saltar entre tres líneas temporales distintas, porque la receta sigue vigente casi tres décadas después. Y la receta consiste en: un conflicto muy sencillo, un tiempo muy presente y las apuestas muy, muy altas. No necesariamente tiene que haber acción, disparos y carreras, en las películas que enganchan. Con estos tres elementos, es suficiente para que dejes de mirar el móvil y te entregues por completo a la pantalla.

    Así que en JustWatch hemos reunido películas variopintas, temporal y geográficamente hablando, y de géneros que no asociamos de forma directa con la adrenalina. Un último consejo antes de la montaña rusa… Déjate sorprender.

    Hierve (Philip Barantini, 2021)

    Yo tengo una teoría: si concentráramos series como El oso (2022) en un formato continuo de unas dos horas, mejorarían. Ojalá alguien lo hiciera con las últimas temporadas. Mientras tanto, podemos ver películas como Hierve (Philip Barantini, 2021) y deleitarnos con el nervio que sube como la espuma de la olla a presión. Observa cómo interactúan los ingredientes de la receta de Una casa llena de dinamita.

    En un suntuoso plano secuencia parecido al de Victoria (2015), seguimos a un chef (Stephen Graham, como Gary Cooper “solo” ante el peligro) durante una noche caótica en un restaurante de lujo donde todo puede salir mal: desde la visita de un crítico estricto y capos de la mafia, a accidentes impensables y breakdowns en el peor momento posible. Estrés, egos y algún error son todo lo que usa Philip Barantini para que cancelemos aquel plan de cena romántica, porque necesitamos volver a verla.

    Solo ante el peligro (Fred Zinnemann, 1952)

    Conoces mi amor por los clásicos, y la cinta de Fred Zinnemann lo es por méritos propios. Ha sido mil veces copiada, desde la cuenta atrás de Jungla de cristal (1988) a El tren de las 3:10, la original y el remake de James Mangold… Pero su fórmula es genial. Gary Cooper es un sheriff que sabe que su peor enemigo, un forajido mortífero, se acerca para acabar con su vida. Puede marcharse con su novia, que es Grace Kelly, o quedarse y cumplir con su tarea. Tienes 85 minutos de dilema por delante.

    Si lo que te da rabia del protagonista de Hierve es que podría marcharse a casa en cualquier momento, y a la vez conectaste enseguida con el sentido del deber de los tres protagonistas de Una casa llena de dinamita, Solo ante el peligro es la película perfecta para ti. 

    12 hombres sin piedad (Sidney Lumet, 1957)

    Este filete terso y delicioso, al contacto del fuego, no suelta agua. Pura calidad, sin añadiduras, como la posterior Testigo de cargo (Billy Wilder, 1958). Aquí son doce hombres de un jurado popular que deben emitir una condena unánime sobre la culpabilidad o la inocencia de un joven acusado de asesinato, aunque lo niegue. Todos están de acuerdo en que su criminalidad es muy plausible, pero Henry Fonda duda.

    Cómo irá convenciendo al resto de miembros del jurado, uno a uno, es un espectáculo comparable al tiovivo más adrenalínico del mundo. Que no necesariamente “acelerado”, porque igual que en Solo ante el peligro nadie corre en la salita bochornosa donde se reúnen para deliberar. Pero los diálogos y las razones están colocadas de forma tan estratégica que nunca dejarás de pensar en lo que ocurre en la pantalla, pero no la del bolsillo. Si no conoces 12 hombres sin piedad (Sidney Lumet, 1957), prepárate para desear convertirte en abogado. 

    Antes del atardecer (Richard Linklater, 2004)

    Qué hace un drama romántico en esta lista, te preguntarás. Acaso despegaste los ojos de la pantalla, te respondo. Ambientada nueve años después del “chico conoce a chica” de Antes de amanecer (1995), Linklater vuelve a reunir a Ethan Hawke y Julie Delpy para otro paseo cargado de emociones por una capital europea. Y Antes del atardecer pone a Jesse un límite claro para que haga algo –¡lo que sea!– con su amor del pasado: ahora solo tiene una hora para estar con ella, antes de irse al aeropuerto. Una hora para nueve años de anhelos, dudas y amor no resuelto. Qué intensidad más lesbiana, por favor.

    Aquí, como en la noche más corta de Night Is Short, Walk On Girl, la receta de Bigelow se repite: un tiempo limitado, un conflicto sencillo y… Carisma rebosante pero no exento de tragedia. Sigue habiendo mucho que perder, ante un romance tan encantador como nunca lo hemos conocido. Una burbuja perfecta antes de desaparecer a la siguiente parada.

    Night Is Short, Walk on Girl (Masaaki Yuasa, 2017)

    Esta es mi apuesta más arriesgada, y nada tiene que ver con Antes del atardecer excepto por su título (“la noche es corta, sigue andando”). Después de Yojouhan Shinwa Taikei (2010), a la que sirve de spin-off, Masaaki Yuasa vuelve a tomarse todas las licencias que la animación le ofrece para avivar las aventuras que la noche más corta del año, el 23 de junio en Kioto, ofrece para una chica sin miedo ni pelos en la lengua. Eso es: una fiesta visual y narrativa que exige –y recompensa– toda tu atención..

    Night Is Short, Walk on Girl (2017) se enreda en tramas que recoge y suelta con el capricho propio de una criatura distraída, que traen a la palestra personajes realmente inolvidables, como el endemoniado Ozu, el kami con cara de berenjena Higuchi o el mismo protagonista enamoradizo, senpai. Si te distraes seguramente te pierdas un buen puñado del humor visual que estas miniaturas orientales de Buster Keaton tienen para ofrecerte.

    Además, súmale unos diálogos que se recitan como auténticas piezas de stand-up manzai, es decir, con ritmo frenético. Para que tengas una referencia clara: esto es como Humor amarillo (1986), pero boniquérrimo y metido en LSD. Si aún no lo comprendes, no trates de hacerlo: las montañas rusas no piden ser entendidas.

  • Las 10 mejores series y películas de Luis Zahera

    Las 10 mejores series y películas de Luis Zahera

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Luis Zahera es uno de esos actores que no actúa: vive los papeles. Da igual si hace de villano, mafioso, veterinario o amigo de toda la vida, porque siempre consigue que te olvides del actor y te creas al personaje. Su mirada, su voz rasgada, esa forma de hablar que parece improvisada, su acento galego… es inconfundible. 

    Y aunque muchos lo han conocido gracias a Animal (2025), serie con la que está triunfando ahora mismo fuera de nuestras fronteras, su carrera está llena de joyas que mezclan drama, humor y acción. En esta guía encontrarás un repaso de las 10 mejores series y películas de Luis Zahera.

    El Reino (2018)

    Lo fascinante de El Reino (2018) es cómo Zahera convierte un papel secundario en una bomba. Cada vez que aparece, la tensión sube y no sabes si va a estallar o romper a llorar. Lo que más me gusta es esa ambigüedad, la forma en que mezcla rabia, ira y vulnerabilidad sin decir demasiado. Es un tipo atrapado entre la lealtad y la supervivencia, y eso se nota en cada gesto. Tiene la misma intensidad que muestra en As bestas (2022), aunque aquí más contenida. Si te enganchan las historias de corrupción moral y política, te va a encantar House of Cards (2013-2018) que, como sucede en esta película, explora ese filo entre lo correcto y lo necesario.

    As bestas (2022)

    Zahera alcanza en As bestas (2022) uno de sus picos interpretativos, tanto que le valió el Goya al Mejor Actor de Reparto. Su personaje se siente tan real que incomoda, porque lo entiendes aunque te dé miedo. Lo que me encanta es cómo logra transmitir resentimiento sin caer en el cliché del malo de turno. Hay dolor, orgullo, y una humanidad que se intuye bajo la superficie. Esa mezcla de fuerza y fragilidad me recuerda a lo que hacía en El Reino (2018), pero aquí sin filtros, más visceral. Si disfrutas los conflictos que hierven despacio hasta estallar, prueba con Mare of Easttown (2021), donde cada mirada también parece una amenaza.

    Entrevías (2022–2024)

    Lo mejor de Zahera en Entrevías (2022-2024) es que se nota que se lo pasa bien. Tiene un ritmo natural, un humor áspero, y ese tipo de ternura que solo enseña cuando menos te lo esperas. Es el amigo que te suelta una verdad incómoda y luego te invita a una cerveza. Su química con José Coronado es brutal, de esas que sostienen una serie entera. Aquí muestra una humanidad que recuerda a Los lunes al sol (2002), aunque con más mala leche y barrio. Si te gustan las historias como esta donde los personajes se redimen a base de golpes, échale un ojo a Breaking Bad (2008-2013).

    Celda 211 (2009)

    Zahera tiene una energía en Celda 211 (2009) que corta el aire. No necesita gritar ni hacerse notar, basta con estar. Tiene esa mirada que te dice que ha visto demasiado, y que lo que queda por venir tampoco le asusta. Lo que más admiro es cómo logra que sientas empatía en medio del caos. Sus silencios pesan más que los gritos. Es la misma sensación que transmite en As bestas (2022): ese peligro tranquilo, como una tormenta a punto de caer. Si te van las historias tan intensas como esta, donde nadie sale limpio, apunta Plan Oculto (2006). 

    Amanece en Samaná (2024)

    Lo que más me gusta de Amanece en Samaná (2024) es cómo Zahera con su Mario funciona casi como el eje del drama sin que te lo esperes. Mario observa, toma decisiones desde lo bajo, sin estruendo, y eso lo hace creíble. Me encanta que no sea el protagonista tradicional que domina cada escena, sino el aliado imperfecto que también carga sus fantasmas. Se siente similar al rol que Zahera nos regaló en Celda 211 (2009), donde tenía presencia sin necesidad de gritar, y es por eso que aquí da justo lo que necesita la historia. Y si te atraen las películas donde los enredos de pareja se vuelven algo más que sólo diversión, La zona (2017-2018) te va a gustar mucho. 

    Sin tetas no hay paraíso (2008–2009)

    En Sin tetas no hay paraíso (2008-2009), Zahera sorprende. En lugar del tipo rudo habitual, saca una faceta más oscura y calculadora, pero sin dejar de ser reconocible. Lo que me gusta es cómo evita el estereotipo: su personaje tiene carisma y pocos escrúpulos pero también un trasfondo que se intuye, y eso lo hace más interesante. No es solo un villano, es alguien que entiende perfectamente las reglas del juego y las usa a su favor. Esa inteligencia fría recuerda un poco a El Reino (2018), aunque en un contexto mucho más callejero. Si te van las series con ambición, poder y deseo mezclados, échale un vistazo a Vis a Vis (2015-2020).

    La Unidad (2020‑2023)

    En La Unidad (2020-2023) Zahera adopta un rol más…sugerente. Lo que me engancha aquí es su capacidad para estar en el fondo del problema y, aún así, aún ahí. Dejando que los demás tomen la delantera mientras que él mueve los hilos sin que nadie lo sepa. Su personaje tiene códigos, tiene heridas, pero no hace alarde de ellas: simplemente se mueve con ellas. Esa actitud me recuerda a su papel en Amanece en Samaná (2024), donde menos era más. Si te van los personajes que cuchichean en la oscuridad, también disfrutarás mucho de Antidisturbios (2020).

    Pájaros (2024)

    En Pájaros (2024) me encontré con una cara distinta de Zahera: más melancólica, más dulce en el fondo y casi tierna. Lo que más me conmueve es cómo su personaje da un paso atrás y permite que otros personajes también sobresalgan y cuenten su historia. Y su química con Javier Gutiérrez es perfecta y maravillosa desde el segundo uno. La película se sustenta en ellos. En esta película, el personaje de Zahera tiene un aire parecido al de La Unidad (2020-2023) en cuanto a contención, aunque aquí la amistad y la derrota pesan mucho más. Si buscas otra road movie con humor negro, échale un vistazo a Relatos salvajes (2014).

    Infiesto (2023)

    Siento que en Infiesto (2023) Zahera ya no necesita demostrar nada, simplemente actúa con convicción. Su personaje está lleno de grietas—las que no se muestran, las que no se ven, pero se sienten— y eso lo hace fascinante. Lo que más me gusta es que en medio del caos él parece el único que escucha, el único que retiene algo. Me recuerda al Zahera en Pájaros (2024), en ese terror íntimo que vive. Si te va el cine español que se arriesga, el que no busca héroes ni villanos fáciles, tienes que darle una oportunidad, al igual que a una serie que tiene justo eso en común con Infiesto (2023): Los favoritos de Midas (2020).

    Alatriste (2006)

    Zahera aporta nobleza en medio de espadas y traiciones en Alatriste (2006). Su presencia tiene peso, no por el texto—que es para darle de comer a parte, la verdad—sino por la forma en que ocupa el espacio. Te crees cada gesto, cada mirada que habla más que mil palabras, como si arrastrara siglos de lealtades, traiciones y heridas. Esta película tiene un aire melancólico que recuerda al de Los lunes al sol (2002). Desde luego, si disfrutas de las películas donde los personajes viven por un código, aunque les cueste caro, al estilo Gladiator (2000), esta te encantará. 

  • 10 protagonistas de comedias románticas que nos enamoraron

    10 protagonistas de comedias románticas que nos enamoraron

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Hoy hablamos de ellos. Porque en toda comedia romántica de “chico conoce a chica” hay un actor que aporta el carisma a la fórmula. Cuando pensamos en protagonistas hombres de rom-coms, enseguida nos vienen a la cabeza los grandes clásicos estadounidenses del cambio de siglo. 

    Que si Hugh Grant en Un lugar llamado Notting Hill (1999), como un inocente librero que moderniza y revierte el género de la Cenicienta. Que si Billy Crystal en Cuando Harry encontró a Sally (1989), un tipo cuestionable que nos enseñaba que el mito del amor romántico pide un poco de responsabilidad. O que si Colin Firth, siendo un caballeroso sueño para Renée Zellweger en El diario de Bridget Jones (2001)... Pero ¿qué protagonistas de rom-com solemos pasar por alto que marcaron un estilo personal, tuvieran más o menos descendencia con los años? Si te gusta el género, aquí hay unos que quizás han pasado desapercibidos. 

    Taye Diggs en ‘Brown sugar’ (2002)

    Más allá de Eddie Murphy, padre de la comedia afroamericana de los dos mil (en la guía hemos incluído la fantástica El príncipe de Zamunda), es hora de reconocer actores no tan celebrados, como Taye Diggs, que asentaron las bases de la cultura afroestadounidense en Hollywood. A Diggs quizás le conozcáis por El mejor amigo del novio (1999), que en concepto y reparto se adelantó doce años a La boda de mi mejor amiga (2011).

    Pero de él, recomiendo empezar por Brown Sugar, dirigida por Rick Famuyiwa, en parte una historia de amor y una oda al hip hop. Sanaa Lathan y Diggs, entrañable soft guy, son mejores amigos de toda la vida que van orbitando uno alrededor del otro, cual Harry y Sally, mientras van cambiando la cultura y la música a su alrededor. La película es ante todo una cucada sobre la belleza del afecto en general y, en segunda instancia pero no menos importante, un canto a no vender tus ideales (o tu identidad) al mejor postor.

    Bud Cort en ‘Harold y Maude’ (1971)

    Otro protagonista masculino de comedia romántica al que solemos ver como una excepción a los babygirls tan de moda en el cine comercial, ese es Bud Cort en Harold y Maude. Aquí no hay esa naturalidad híper calculada (de Tom Hanks en Algo para recordar, por ejemplo), esos sonrojos (sonrojantes) de tu típico héroe de rom-com: Cort actuaba desde la impasibilidad absoluta, mirándote con aquellos ojos algo separados que siempre tenían algo de socarrón. El accidente de coche que lo desfiguró poco después de Harold y Maude nos dejó sin un gran actor al que seguir la pista.

    Así que reivindiquémosla: la película de Hal Ashby es el antídoto definitivo para quienes penséis que la comedia romántica poco os tiene por descubrir. Se trata de la relación improbable pero 100% genuina entre un chaval con tendencias suicidas (Cort) y una abuelita octogenaria (Ruth Gordon). Humor negro, tacitas británicas y una pareja inolvidable.

    Winston Chao en ‘El Banquete de boda’ (1993)

    Homólogo asiático de Taye Diggs, Winston Chao es el tesoro mejor escondido del cine comercial chino de los últimos treinta años. Tiene el semblante mundano/atractivo de Tony Leung, pero al contrario que Ang Lee, el director de la comedia romántica que lo encumbró, nunca ha trascendido las fronteras chinas con sus grandes producciones. El banquete de boda cumplió los treinta años y, sin embargo, sigue siendo totalmente contemporánea: de hecho, Andrew Ahn dirigió su remake hará unos meses, bajo el título de El banquete de bodas (2025).

    En El banquete de boda, Winston Chao interpreta a un joven taiwanés que vive cómodamente con su novio blanco en Nueva York, hasta el día en que sus padres se plantan de visita. Entonces, como en toda buena historia de enredos, deberá organizar una pantomima de boda a una joven que quiere obtener el permiso de residencia. Pero los armarios se desballestan con una facilidad pasmosa.

    Clark Gable en ‘Sucedió una noche’ (1934)

    Referente directo de Cary Grant en La fiera de mi niña o en Luna nueva (1940), Clark Gable es también el abuelo de todos los héroes de rom-com de la comedia slapstick desde entonces. Sex symbol de la época del Código Hays, cuando cualquier muestra de erotismo era censurada por defecto, en la road movie más icónica de Frank Capra no sólo enseñó los pectorales de oro del cine de Hollywood (¡qué osadía!), sino que también sentó las bases de todas las historias sobre el “de enemigos a amantes” a partir de entonces.

    Sucedió una noche cuenta cómo un paparazzi ayuda a una rica heredera (Claudette Colbert) a huir de su propia boda de compromiso, mientras atraviesan los Estados Unidos y se van enamorando. Todo, sin que nadie se toque… Eso sí, la química es evidente.

    Rupert Everett en ‘La boda de mi mejor amigo’ (1997)

    Podemos alegar que la protagonista de La boda de mi mejor amigo es Julia Roberts, y que su interés romántico era Dermot Mulroney. Pero el personaje más carismático de toda la película, así como uno de los primeros referentes de la pluma en la rom-com neoclásica del cambio de siglo, lleva la cara de Rupert Everett. Editor simpatiquísimo, voz de la razón (y del corazón), nos recuerda que los héroes de las comedias románticas no siempre tienen que ser los hombres a quienes persiguen las protagonistas. Y si no, ved todas las series donde Andrew Rannells ha robado escenas como “el amigo gay”: de Girls a Modern Love. 

    En realidad, recordamos más cómo Everett sacaba a Roberts de una situación incómoda con una divertidísima versión grupal de I Say a Little Prayer, que la totalidad del romance que ella tenía con Mulroney. La película nos lleva de vuelta a las bases de la rom-com, que pasan siempre por reírse un poco de lo bobalicón del amor romántico.

    Steve Carrell en ‘Virgen a los cuarenta’ (2005)

    Steve Carrell no es sólo el flamante protagonista de La oficina, que quede clarísimo, y Virgen a los cuarenta supone la prueba definitiva de la versatilidad de este cómico nato. Coescrita entre Judd Apatow y Carrell, que se dedicó a improvisar buena parte de sus diálogos, retrataba a un tipo que vive bien tranquilo entre colegas y pasatiempos pero que sigue virgen a los cuarenta (una especie de Jack Lemmon en El apartamento).

    Carrell inauguró con el papel un nuevo arquetipo dentro de la comedia de Hollywood, que se popularizaría finalmente gracias a Girls, que era el del hombre tierno pero inmaduro que trata de sobrevivir en un mundo de machos alfa… Virgen a los cuarenta pide todo el cariñito que el patriarcado ha negado a los Carrell del mundo.

    Jack Lemmon en ‘El apartamento’ (1960)

    La sonrisa torcida de Jack Lemmon no podía faltar en una guía sobre comedias románticas: primero, porque junto a James Stewart (El invisible Harvey) inauguró el arquetipo del “hombre normal” en el subgénero de la rom-com urbana, que luego perfeccionaría Nora Ephron. Luego, porque fue coprotagonista de la mejor comedia de la historia, Con faldas y a lo loco (1959). Y finalmente, porque el espíritu imperfecto pero bonachón de Lemmon marcó todo a lo que Hugh Grant o Tom Hanks han aspirado desde entonces.

    Cuesta catalogar El apartamento de comedia, porque muchos de nosotros podemos ver nuestro drama cotidiano en la historia de este patético empleado (Lemmon) que trata de conciliar la amistad de su jefe con el amor que siente por la amante de él (Shirley McLaine)... Y tantos más nos comeremos un tupper recalentado y triste, mientras soñamos con el amor.

    Cary Grant en ‘La fiera de mi niña’ (1938)

    Se ha teorizado mucho sobre esto, pero comprobarlo en la pantalla es un espectáculo: simpático, atractivo y con una lengua afiladísima, Cary Grant gozaba del aura de los mejores protagonistas de comedia romántica. Y sin embargo, cuando se soltaba dejaba entrever una sombra inquietante sobre cada uno de sus personajes. Por ejemplo, en Arsénico por compasión (1944) no para de correr y gritar durante toda la película, como loco.

    La fiera de mi niña resulta el epítome de esta mezcla entre lo luminoso de la rom-com y lo inquietante del actor. Siguiendo el esquema argumental de Sucedió una noche, explica las desventuras en que la multimillonaria Katharine Hepburn mete al pobre paleontólogo de Grant, que sólo quiere terminar de reconstruir un esqueleto pero que acaba metido en una gimcana de primera. Ideal para descubrir que el género también puede ser totalmente físico.

    Eddie Murphy en ‘El príncipe de Zamunda’ (1988)

    Eddie Murphy encadenó una serie de éxitos en la comedia de los años ochenta, como Entre pillos anda el juego (1983) y Superdetective en Hollywood (1984), pero El príncipe de Zamunda es de lo mejor del período. Aquí Murphy interpreta al príncipe Akeem, un monarca desencantado que viaja a Queens en busca de una esposa que esté a su altura. Y claro, casi medio siglo después y cuando Tinder nos ha enseñado a ser del todo Materialistas, sabemos que el match perfecto resulta más bien improbable.

    A pesar de lo descorazonador de su premisa, bastante en la línea de Algo para recordar, El príncipe de Zamunda sigue siendo una película híper tierna, en la que la desfachatez de Murphy juega un papel capital en que le cojamos cariño a este monarca sin ganas de sufrir. Y la secuela, bastante mediocre (El rey de Zamunda de 2021), sólo confirma lo irrepetible de aquella perla.

    Tom Hanks en ‘Algo para recordar’ (1993)

    Fue el primer gran éxito de Nora Ephron como directora, y nos grabó la imagen de Tom Hanks como héroe de rom-com en las retinas desde el momento en que lo oímos llorar por la pérdida de su esposa, de noche, a través de la radio. Un homenaje a Tú y yo (otra de Cary Grant), la tenacidad periodística de Annie (Meg Ryan) la llevaba a localizar al “insomne en Seattle” antes de que las redes sociales lo pusieran en bandeja.

    Que ahora nos suene raro que Annie esté dispuesta a cruzar todo el país para encontrar a su supuesto amor verdadero, no quita que Hanks esté impecable como aquel viudo sensible y padre entregado. Y la escena en la que le cuenta a su hijo cómo su madre podía pelar una manzana de una sola tira mientras suena Bye Bye Blackbird sigue siendo conmovedora.

  • Las 10 mejores películas de Antonio Banderas, ordenadas

    Las 10 mejores películas de Antonio Banderas, ordenadas

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Antonio Banderas es uno de esos actores que han sabido reinventarse tantas veces como papeles ha interpretado: del chico tímido que se colaba en los repartos de la Movida al galán que conquistó Hollywood, del villano inquietante al director fatigado que mira atrás con melancolía. 

    El malagueño ha construido una filmografía donde caben el melodrama, la comedia romántica, el musical y el cine de autor más arriesgado. Y siempre con la misma arma secreta: una mezcla de intensidad, carisma y vulnerabilidad que lo hacen imposible de olvidar.

    Si eres fan del actor, en esta guía de JustWatch repasamos las 10 mejores películas de Antonio Banderas, ordenadas por año de estreno, para ver cómo evoluciona su carrera desde los años 80 hasta hoy. 

    Matador (1986)

    Antes de convertirse en estrella internacional, Banderas fue el alumno más oscuro de Pedro Almodóvar. En Matador, el malagueño encarna a Ángel, un joven reprimido, atormentado por visiones y atrapado entre el deseo y la culpa.Lejos del Banderas seductor de Los reyes del mambo o La máscara del Zorro, aquí vemos a un actor que trabaja desde la fragilidad: tartamudeos, miradas perdidas, torpeza… Su magnetismo nace de no controlar nada.

    La película es un thriller erótico retorcido, primo hermano del cine de Brian De Palma, que anticipa el tono perturbador de La piel que habito: sexo, muerte y culpa en clave muy española. Comparada con otras apariciones tempranas en algunas de las mejores películas de Almodóvar como Laberinto de pasiones o La ley del deseo, Matador es la más incómoda y quizá la menos “amable”, pero también una de las que mejor aprovecha la mirada oscura de Banderas.

    Dentro de esta lista, es el reverso tenebroso de Dolor y gloria: en una Banderas es puro impulso sin madurez; en la otra, un hombre que ha sobrevivido a todos esos excesos. Verlas seguidas es como contemplar dos extremos del mismo personaje separados por tres décadas de diferencia.

    Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

    Si Matador mostraba la cara obsesiva del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios enseña su lado más disparatado. En esta comedia legendaria, Banderas interpreta a Carlos, un joven algo despistado que entra por accidente en el huracán emocional que rodea al personaje encarnado por Carmen Maura. Con gafas de pasta y aire de chico formal, el actor despliega una timidez encantadora que contrasta con el caos que tiene alrededor.

    Aquí su atractivo no reside en la pose de galán clásico, sino en la mezcla de educación, torpeza y curiosidad. Es el tipo de personaje que en otra película sería un mero secundario simpático, pero Banderas le da una humanidad que hace que cada gesto (una sonrisa incómoda, un silencio) tenga peso. Es el antecedente de su vis cómica en Two Much o de la ironía autoconsciente de Competencia oficial.

    Frente a otras comedias corales de la época, esta tiene un ritmo y una energía que la acercan al mejor Woody Allen, pero llena de gazpacho, taxis y azoteas de Madrid. Dentro de la propia filmografía de Banderas, se podría ver como la versión luminosa de ¡Átame!: en ambas se mueve entre mujeres al límite, pero aquí todo es farsa; allí, el deseo se vuelve peligroso.

    ¡Átame! (1989)

    En ¡Átame! Banderas asume uno de los papeles más delicados de su carrera: Ricky, un joven recién salido del psiquiátrico que secuestra a una actriz de cine para convencerla de que se casen. Bajo esta premisa, que en manos torpes sería indefendible, Almodóvar construye un extraño cuento de amor retorcido donde el actor camina sobre la cuerda floja entre la ternura y la amenaza.

    Lo irresistible de Banderas aquí es la combinación de inocencia y peligro. Su Ricky tiene la mirada de un niño y la determinación obsesiva de alguien que no va a aceptar un “no” por respuesta. El magnetismo físico, que más tarde explotará Hollywood en Evita o La máscara del Zorro, aparece aquí en bruto: su cuerpo ocupa el encuadre con una mezcla de fuerza y vulnerabilidad que hace que el espectador se debata de manera constante entre el rechazo y la empatía.

    Comparada con Matador, donde el deseo conduce a la destrucción, ¡Átame! apuesta por algo casi imposible: convertir un secuestro en una retorcida historia de amor. Y frente a comedias románticas clásicas como Pretty Woman, aquí el “príncipe azul” viene con cuerda y cinta americana. Dentro de esta lista, es el puente perfecto hacia sus personajes más ambiguos, como el cirujano de La piel que habito.

    Los reyes del mambo (1992)

    Los reyes del mambo marca el verdadero salto de Antonio Banderas al cine estadounidense.En esta historia de dos hermanos cubanos que viajan a Nueva York para triunfar como músicos, el actor interpreta a Néstor, el más tímido y melancólico de los dos. Es un personaje que canta, sueña y sufre con una intensidad romántica que lo acerca al arquetipo del artista torturado.

    Aquí Banderas despliega un tipo de atractivo distinto al del machote de manual: es un romántico incurable, un hombre para el que la música y el amor son lo mismo. Sus escenas musicales (en especial cuando suena “Beautiful Maria of My Soul”) tienen una carga emocional que anticipa su presencia magnética en Evita, donde vuelve a ser narrador y conciencia de un país.

    Si la comparamos con Desperado, otra cinta noventera que lo convirtió en icono, Los reyes del mambo es menos violenta pero igual de física: el cuerpo del actor baila, sufre y se enamora. Dentro de esta lista, funciona como la cara romántica del díptico que completa La máscara del Zorro: en una conquista escenarios con una trompeta; en la otra, con una espada.

    Two Much (1995)

    Con Two Much, dirigida por Fernando Trueba, Banderas se lanza de lleno a la screwball comedy a la antigua usanza.Interpreta a Art, un marchante de arte en apuros que se inventa un hermano gemelo para poder salir a la vez con dos hermanas (Daryl Hannah y Melanie Griffith). Sobre el papel podría parecer un simple farsante, pero el actor convierte al personaje en un desastre entrañable con el que es difícil enfadarse del todo.

    El atractivo de Banderas aquí está en su capacidad para reírse de sí mismo. Coquetea, miente, corre, tropieza… y aun así mantiene una elegancia desastrosa que recuerda a los grandes del screwball clásico como Cary Grant o Jack Lemmon, pero con acento malagueño. Frente al intelectual tímido de Mujeres al borde de un ataque de nervios, este es un seductor desbordado por sus propias mentiras; y frente al villano calculador de La piel que habito, es un hombre que improvisa de forma constante para no hundirse.

    Dentro de su filmografía, Two Much dialoga con la sátira de Competencia oficial: en ambas películas Banderas juega con su imagen de estrella, muestra su lado cómico y demuestra que ser irresistible a veces consiste en aceptar que eres un caos con buena percha.

    Evita (1996)

    En Evita, adaptación del musical de Andrew Lloyd Webber, Banderas interpreta a Che, la figura que narra, cuestiona y comenta la vida de Eva Perón (interpretada por Madonna). Más que un simple narrador, es la conciencia crítica de la película: está dentro y fuera de la historia, seduce a la cámara sin pertenecer del todo al relato.

    Aquí su magnetismo se apoya tanto en la voz como en la presencia. Canta, recita y se mueve por los decorados como si estuviera guiando al espectador por un sueño febril sobre Argentina. Si en Los reyes del mambo la música era expresión de nostalgia, en Evita es arma política y emocional, y Banderas lo entiende a la perfección: cada mirada al público, cada sonrisa irónica, añade capas al personaje.

    Comparada con otros musicales biográficos, Evita tiene una estructura casi operística que se beneficia del carisma del actor. Dentro de esta lista, forma un interesante triángulo con Los reyes del mambo y La máscara del Zorro: tres películas donde Banderas combina canto, acción y romanticismo para consolidarse como estrella global. También anticipa, en clave musical, la capacidad de observación y comentario que llevará a otro nivel en Competencia oficial.

    La máscara del Zorro (1998)

    Si hay una película que definió a Antonio Banderas como héroe de aventuras, esa es La máscara del Zorro.Bajo la dirección de Martin Campbell, el actor interpreta a Alejandro Murrieta, bandido reconvertido en sucesor del mítico Zorro. Es un papel que exige carisma físico, timing cómico, química romántica con Catherine Zeta-Jones y credibilidad en las escenas de acción… y Banderas cumple con todo.

    Aquí su atractivo es de manual: sonrisa pícara, mirada desafiante y una forma de moverse que mezcla elegancia y salvajismo. Pero más allá de la capa y la espada, lo que lo diferencia de otros héroes de acción de los 90 es la vulnerabilidad que deja asomar entre acrobacia y acrobacia. Frente al mariachi vengativo de Desperado, este Zorro es más juguetón; frente al investigador frío de La piel que habito, es pura carne y sangre.

    Comparada con las películas de superhéroes posteriores, La máscara del Zorro tiene un encanto analógico que hoy se ve casi exótico: duelos reales, caballos, sudor y metal chocando. Dentro de esta lista, es la cara más lúdica del Banderas estrella, contrapunto perfecto a la introspección de Dolor y gloria. Si allí se desnuda de manera emocional, aquí lo hace a través del espectáculo puro.

    La piel que habito (2011)

    Tras años en Hollywood, Banderas regresa a la madriguera de Almodóvar con La piel que habito, uno de los papeles más inquietantes de su carrera: el cirujano Robert Ledgard, obsesionado con crear una piel perfecta y dispuesto a cruzar cualquier línea ética para lograrlo. El actor abandona el torrente emocional de sus personajes más jóvenes y abraza una interpretación fría, contenida, donde cada gesto es una amenaza.

    Su atractivo aquí se vuelve incómodo. Ledgard es guapo, educado, elegante… pero algo en su mirada indica que no se debe confiar en él. Es una perversión adulta del enamorado de ¡Átame!: donde Ricky se lanzaba al amor sin filtros, Robert controla, disecciona y manipula. Banderas demuestra que puede ser igual de hipnótico cuando invita al beso que cuando insinúa el bisturí.

    Comparada con otros thrillers de identidad como Los ojos sin rostro o El coleccionista, La piel que habito tiene la marca Almodóvar: colores intensos, melodrama y horror mezclados. Dentro de esta lista, es el polo opuesto de Two Much o Mujeres al borde de un ataque de nervios: si allí su encanto desarma, aquí desarma porque no sabes hasta dónde puede llegar su personaje. Es la prueba definitiva de que su magnetismo sirve tanto para la comedia como para el terror psicológico.

    Dolor y gloria (2019)

    En Dolor y gloria, Banderas se mira a sí mismo a través del espejo de Pedro Almodóvar. Interpreta a Salvador Mallo, un director de cine enfermo y cansado que repasa su vida entre recuerdos de infancia, viejos amores y proyectos pendientes. Su actuación le valió el premio a Mejor Actor en Cannes y su primera nominación al Óscar, consagrando uno de los trabajos más celebrados de su carrera.

    Lo irresistible aquí no viene del físico, sino de la vulnerabilidad. Banderas camina encorvado, habla en susurros y parece cargado de un dolor que apenas necesita explicarse. Sin embargo, incluso en esa fragilidad, hay destellos de humor, coquetería y deseo que recuerdan al joven de Matador y ¡Átame!: la vida le ha golpeado, pero el fuego sigue dentro.

    Comparada con el egocentrismo desatado de otros films sobre artistas, Dolor y gloria es una reflexión serena sobre el paso del tiempo, más cercana a 8½ que a la caricatura. Dentro de esta lista, forma un díptico fascinante con La piel que habito: en una, Banderas es el científico que quiere controlar el cuerpo; en la otra, el artista que acepta sus limitaciones. Las dos juntas resumen la amplitud de su registro dramático.

    Competencia oficial (2021)

    Competencia oficial es la prueba definitiva de que Antonio Banderas sabe reírse de su propia leyenda. En esta sátira sobre el cine de autor, interpreta a Félix Rivero, actor estrella, caprichoso, vanidoso y competitivo, enfrentado a un intérprete “serio” (Oscar Martínez) bajo la dirección de una cineasta excéntrica (Penélope Cruz).

    Aquí su atractivo se basa en la autoparodia: abdominales marcados, colección de premios, anécdotas de rodajes imposibles… Félix es el Banderas que el público imagina cuando piensa en él como estrella internacional, pero llevado al extremo. El actor juega con sus tics, su sonrisa, su manera de impostar la voz, y al mismo tiempo deja ver una inseguridad infantil que hace al personaje muy humano.

    Comparada con las comedias románticas de Two Much o el desenfado de La máscara del Zorro, Competencia oficial es más venenosa: una radiografía del ego artístico que la emparenta con películas como Birdman. Dentro de esta lista, funciona como epílogo perfecto: después de toda una carrera oscilando entre España y Hollywood, Banderas se permite desmontar su propia figura y demostrar que uno de los rasgos más irresistibles de una estrella es saber usar la ironía contra sí mismo.

    También es una de las mejores películas de Penélope Cruz.

  • Los momentos más discutidos del cine y las series de 2025, y por qué nos obsesionan

    Los momentos más discutidos del cine y las series de 2025, y por qué nos obsesionan

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Este ha sido un año de cambio en las placas tectónicas del audiovisual. Los grandes éxitos en la taquilla y las plataformas parecen apuntar todos a un escenario de imprevisibilidad: de repente, las estrategias tradicionales del cine y las series han empezado a fallar. BlancaNieves (2025) ha roto con la tónica de taquillazo instantáneo del live action de Disney, Thunderbolts* (2025) parece la última víctima en el abandono masivo del barco de Marvel.

    En cine, incluso con las garantías de toda vida, como Dwayne Johnson en La Máquina: The Smashing Machine (2025), premiada y bien publicitada, ya hemos visto los resultados. En cambio, una película adulta y sin recorrido en festivales como Una batalla tras otra (2025) es hoy la más sonada para el Oscar. Algo parecido sucede en las series, donde han triunfado por un lado la cruel y visceral tragedia de Adolescencia (2025) y, por otro, la ligereza verdaderamente adolescente de El verano que me enamoré (2022).

    Para navegar entre la incerteza, esta guía pretende reunir los cinco momentos del cine y las plataformas que sí sabemos del cierto que han marcado el pulso de la temporada audiovisual. Quizás, a falta de tendencias, entre momentos anda la jugada…

    ‘EMILIA PÉREZ’ y los Oscars de la reputación

    El año arrancaba con todo el ruido mediático que los Oscars andaban levantando a su paso. Primero, el destape de los tuits racistas de Karla Sofía Gascón, que partía como la favorita al premio a la Mejor Actriz por EMILIA PÉREZ (2024), que fue abandonada por Netflix ante el rechazo de la opinión pública y que finalmente acudió a la gala, donde se la “perdonó” con un par de chistes.

    Pero todas las nominaciones llevaron polémica, y nunca la previa a los Oscars fue tan comentada: desde el uso de la IA en El Brutalista (2024) a la falta de coordinación de intimidad de Sean Baker en Anora. Que Demi Moore no ganara el galardón por La sustancia (2024) fue casi el menor de los males en un palmarés que acabó demostrando qué tan frágiles resultan, en realidad, las grandes campañas de marketing del cine.

    Timothée Chalamet: el juego de lo genuino

    La fragilidad de la campaña de Emilia Pérez es síntoma del miedo generalizado, porque ni una estrella como Timothée Chalamet sabe cómo atizar el avispero de los medios. El Bob Dylan de Un completo desconocido había trabajado a fondo para publicitar su candidatura en la carrera de premios, asistiendo a cada programa, podcast y entrevista que se le proponía. Pero finalmente acabó siendo recordado por un comentario honesto en su discurso de agradecimiento de los Premios del Sindicato de Actores: “Quiero ser uno de los grandes”, admitió con total franqueza, invocando todos los demonios del recelo en Internet.

    Mientras, la campaña de Cynthia Erivo y Ariana Grande para Wicked: Parte uno (2024) fue comentada como una de las más extrañas de los últimos tiempos: ellas siempre emocionadas, cogiéndose del dedo sin filtro alguno para el melodramatismo. Lo genuino es la nueva ola, pero tendrá que romper en 2026.

    Los bombazos de ‘Sirāt’

    La película evento del año: con Sirāt, Oliver Laxe pasaba de cineasta reconocido por los cuatro gatos filmotequeros a ser considerado uno de los mejores pensadores de la contemporaneidad, o un completo payaso. En realidad, esto habla más del panorama mediático que de un director especialmente abierto a reflexionar en voz alta, pero si tuviéramos que sintetizar 2025 en una sorpresa, esta sería la explosión de su película desde el Festival de Cannes hasta convertirse en una de las candidatas con más números de los Oscars 2026.

    Sirāt cuenta en definitiva lo mismo que Mimosas (2016), el viaje purgativo al fin del desierto de una caravana progresivamente desnuda. Sin embargo, nadie esperaba los giros de guion con que el gallego –junto con Santiago Fillol– repletó la procesión de Sergi López y compañía. Como es natural, y sin campañas de reputación como las de los Oscars de por medio, el debate estaba servido.

    Los diez años de Netflix. Adolescencia y K-Pop

    Netflix piensa cerrar el año con el final de Stranger Things, la perpetua joya de su corona, pero aunque no lo hiciera ya podría considerarse la plataforma reina de 2025. En el cine, han logrado que uno de sus tres estrenos más bombásticos de la temporada de otoño, Frankenstein de Guillermo del Toro, llegue a salas con la máxima expectación (con los tiempos que corren, esto resulta excepcional).

    Pero vienen de sorprendernos con Las Guerreras K-Pop (2025), la película más vista de toda la historia de su catálogo, y con el éxito aún latente de Adolescencia (2025), una serie sin nombres famosos de veras (Stephen Graham lo es, pero sólo para el nicho seriéfilo) que copó durante meses las recomendaciones de todo mi vecindario. En la línea del éxito de Sirat, eso demuestra que no siempre la fórmula conocida es garantía en el mundo de las series, donde ahora triunfan las ideas potentes.

    De ‘Jujutsu Kaisen’ a ‘Downtown Abbey’, las series van al cine

    Lo más curioso es que las series este año se han trasladado todas a las pantallas de cine como ventana privilegiada para anunciarse. Animes como Jujutsu Kaisen (2020) retomarán sus temporadas bien pronto, con JUJUTSU KAISEN: Ejecución (2025), pero antes han pasado momentáneamente por salas como forma de anuncio, con el recap de JUJUTSU KAISEN: Hidden Inventory / Premature Death - The Movie (2025). Lo mismo con Dan Da Dan: First Encounter (2024), que estrenó su segunda temporada como evento cinematográfico limitado.

    Incluso Las guerreras K-Pop, estrenadas primero en Netflix, recuperarán la sala de cine como forma de dar nueva vida a la marca antes de la temporada de Halloween. El cine no ha muerto, simplemente se ha convertido en una cartelera para las plataformas. ¿Qué depara 2026?

  • Colin Farrell, la ‘Maldita suerte’ y otras películas para redimir a sus actores

    Colin Farrell, la ‘Maldita suerte’ y otras películas para redimir a sus actores

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    La Maldita suerte (2025) del oscarizado Edward Berger es en gran parte una farsa muy negra sobre los extremos más alucinantes a los que puede llevar la noche tardocapitalista, un cuento de hadas metidas en sustancias psicotrópicas. Pero también es una película que cae muy cerca de la historia real de su actor protagonista, Colin Farrell, y resulta muy fácil interpretarla como un comentario acerca de los tortuosos orígenes del actor irlandés al cargo de El Pingüino (2024) o Almas en pena de Inisherin (2022).

    Y es que Colin Farrell tuvo unos inicios complicados. Tras una década de trabajos como modelo, bailarín de country y encadenando castings fallidos para boy bands, el joven Farrell finalmente fue fichado como nuevo sex symbol juvenil de Hollywood en Camino de guerra (2000), de Joel Schumacher, pero encadenó una serie de catástrofes en la taquilla del nivel del Alejandro magno de Oliver Stone en 2004 o El Nuevo Mundo de Terrence Malick en 2005.

    La tumultuosa llegada a la fama de Farrell se enrocó aún más con la comidilla que daba su alcoholismo y drogadicción a la prensa amarilla, bien escandalizada ya por los romances y destapes de la nueva “cara guapa” del cine. El irlandés admite no tener recuerdos del rodaje de Corrupción en Miami, la versión de Michael Mann de 2006 junto a Jamie Foxx, y entró a rehabilitación justo al terminar el rodaje de aquella película.

    Es imposible no pensar en la vida real de Colin Farrell al verle en Maldita suerte, absolutamente perdido entre casinos, alcoholizado y abandonado a la ludopatía. Queda por ver si ha escogido el papel para comentar irónicamente sobre el historial que le sabemos a las espaldas, o como una suerte de redención… Aunque el efecto autobiográfico es el mismo. Podríamos incluso aludir que Maldita suerte está basada en hechos reales.

    En fin, Farrell no ha sido el único actor que ha tomado su propia persona como material para construir un personaje de ficción, un doble de sí mismo como suerte de pizarra para re-escribirse. En JustWatch queremos repasar otros cinco casos recientes de personalidades del cine que (se) montaron una película para tener una última palabra sobre su imagen pública o sus propias desgracias.

    Arnold Schwarzenegger en ‘El último gran héroe’ (1993)

    Jack Slater es Arnold Schwarzenegger y Arnold Schwarzenegger es Jack Slater en El último gran héroe (1993). Cuando el exgobernador de California había alcanzado la fama absoluta tras Conan el Bárbaro (1982) o la saga de Terminator (1984), y estaba ya completamente estereotipado como un culturista bien-humorado, el actor decidió vestirse las botas de un héroe de acción totalmente plano que, un día, salta al mundo real como si de La rosa púrpura del Cairo se tratara.

    La película, una muy disfrutable pieza de acción y de humor, anticiparía toda una ristra de films donde los actores se autoparodian o comentan con ironía sobre la imagen que el público hemos arrojado sobre ellos. Siguiendo este legado autoparódico, Nicolas Cage es el gran experto de la autorreferencia: se ha metido en nuestros subconscientes en El hombre de los sueños (2023) y se ha “deconstruido” junto a Pedro Pascal en El insoportable peso de un talento descomunal (2022).

    Takeshi Kitano en ‘Glory to the Filmmaker!’ (2007)

    Arnold Schwarzenegger es el personaje que encarna en El último gran héroe, pero la película podría pasar por una ficción sin componente meta. Ahora, ha habido autobiografías que se han mojado más y actores que se han implicado desde la silla del director o del productor. Es el caso de Takeshi Kitano, que lleva desde el cambio de milenio haciendo autobiografías satíricas como quien vierte un sueños infantiles y muy divertidos sobre la pantalla: de Takeshi’s (2005) a Broken Rage (2024), una parodia sin complejos de toda la saga de Outrage.

    Pero para mí, la mejor de todas es Glory to the Filmmaker! (2007), una comedia sobre un director que no consigue inspirarse para su última gran obra maestra y que, distraída como su protagonista, va pasando por todos los géneros… Como quien va ojeando las páginas de su propia biografía. Porque eso es exactamente lo que ha marcado la carrera del genio de Kitano, del noir ácido en Violent Cop (1989), a los samuráis musicales de Zatoichi (2003) o al melodrama arrebatado de Dolls (2002).

    Adam Sandler en ‘Hazme reír’ (2009)

    La autoparodia de Takeshi Kitano no es la única forma de redención posible para los actores. Hay un buen plantel de caras que se han atrevido a meterse en la piel de personajes muy cercanos a su imagen pública, pero desde el drama sosegado. Por ejemplo, Juliette Binoche aprovechó Viaje a Sils Maria (2014) para comentar sobre los gajes de la preparación de un papel, o George Clooney se atrevió a desnudar su propia vanagloria en Jay Kelly (2025).

    Justo acompañando a Jay Kelly se encuentra Adam Sandler, que lleva prácticamente dos décadas construyendo roles por encima de la imagen de “niño tonto” al que lo relegó la comedia de los años dos mil. Y aunque Los Meyerowitz: La familia no se elige (2017) mira muy de frente a la fama cosechada por el actor, yo marcaría la fantástica Hazme reír (2009) como la primera vez en que el actor se enfrentó a la superficialidad a la que lo había relegado el marketing y su filmografía. Allí hacía las de un famoso cómico que descubre que le queda poco tiempo de vida, y decide dar un vuelco a su carrera. Prepara los pañuelos.

    El reparto real de ‘15:17 Tren a París’ (2018)

    Para auto-interpretarte no necesariamente has de tener el estatus de una estrella. De hecho, 15:17 Tren a París (2018) es el ejemplo perfecto de lo contrario: dirigida por Clint Eastwood, la película narra el ataque terrorista real ocurrido el 21 de agosto de 2015, en que tres amigos estadounidenses (Spencer Stone, Alek Skarlatos y Anthony Sadler) lograron reducir a un terrorista armado a bordo de un tren y evitaron una masacre.

    Lo más singular del proyecto es que Eastwood renunció a actores profesionales y decidió que los propios héroes reales interpretaran sus papeles. Con esta elección, el director buscaba la máxima autenticidad y dar un giro autoficcional pocas veces visto en el cine comercial, aunque continúa la línea de Eastwood sobre el heroísmo cotidiano, como en Sully: Hazaña en el Hudson (2016). Es digna de observar como experimento, pero no esperes altísimas cotas interpretativas, claro.

    Angelina Jolie en ‘Couture’ (2026)

    Por último, están las películas en las que los actores no comentan acerca su imagen pública, sino que con sus papeles escriben directamente sobre sus vidas personales; como Colin Farrell en Maldita suerte, o como Angelina Jolie en Couture (2026), un proyecto profundamente personal para quien acababa de ser la Divina en Maria Callas de Pablo Larraín (2024). En ella interpreta a una cineasta de terror estadounidense que recibe un diagnóstico de cáncer de mama en París, como la diva de Cleo de 5 a 7 (1962).

    El papel conecta íntimamente con la historia real de Jolie, quien en 2013 se sometió a una doble mastectomía preventiva tras descubrir que portaba la misma mutación genética que causó la muerte de su madre y su abuela. Gran parte del discurso de la actriz durante la campaña de la película ha orbitado en torno a la fragilidad que sintió durante el rodaje y la fortaleza que le otorgaba llevar consigo un collar de su madre… La línea entre la redención y el marketing, vemos, es bastante fina.

  • Todas las películas y series de Stephen King ambientadas en Derry

    Todas las películas y series de Stephen King ambientadas en Derry

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Derry, Maine, es probablemente la localización más icónica y terrorífica del universo de Stephen King, un pueblo aparentemente tranquilo donde una maldad ancestral se manifiesta cada 27 años aproximadamente. Desde la llegada de Pennywise en las adaptaciones de It hasta las conexiones más sutiles en otras historias, Derry funciona como un nexo que conecta múltiples narrativas del maestro del terror.

    Ahora que de IT: Bienvenidos a Derry está batiendo récords en HBO Max, quizá te apetezca adentrarte más en el pueblo maldito del payaso asesino desde otras perspectivas, por ello, esta guía de JustWatch te ayudará a localizar todas las películas y series ambientadas en Derry disponibles en las plataformas de streaming, explorando cómo cada adaptación ha construido la mitología de este lugar donde las pesadillas viven en sus alcantarillas y el mal nunca duerme del todo.

    7. La maldición de Dark Lake (2011)

    Esta miniserie de dos episodios adapta la novela Un Saco de Huesos de King sobre Mike Noonan, un escritor de best-sellers, en duelo tras la muerte repentina de su esposa, que viaja a su casa de verano, muy cerca de Derry, para descubrir secretos relacionados con apariciones fantasmales y una conspiración que involucra a la élite local. La maldición de Dark Lake no es tanto una historia de terror como un drama gótico con elementos sobrenaturales, pero a pesar de contar con un siempre elegante Pierce Brosnan, se queda algo corta intentado capturar la atmósfera opresiva de King convirtiéndose en un telefilm convencional más del limitado Mick Garris.

    A diferencia de It (1990), que coloca el terror supernatural en el centro de Derry, Un saco de huesos tan solo utiliza la proximidad geográfica al pueblo como parte del tejido conectivo del universo King, sugiriendo que esa indolencia presente en Derry contamina toda la región. Solo para completistas del autor que buscan conexiones entre sus obras más que para quienes esperan terror intenso, comparable en tono a adaptaciones televisivas fieles y correctas como el remake de El resplandor de 1997, pero sin el arrojo y ritmo de las versiones para la gran pantalla, aunque los fans de thrillers paranormales de duelo con misterios como Al final de la escalera pueden encontrar aquí un entretenimiento digno aunque olvidable.

    6. El cazador de sueños (2003)

    Lawrence Kasdan dirige esta adaptación de una de las novelas que más divide tre los fans de King, donde cuatro amigos de la infancia (ejem) se reúnen de adultos para su viaje anual de caza en los bosques de Maine, solo para encontrarse en medio de una invasión alienígena.El cazador de sueños conecta con Derry a través de flashbacks que muestran la infancia de los protagonistas en el pueblo junto a Duddits, un chico con limitaciones cognitivas pero que tiene habilidades telepáticas.

    Aunque es un tanto deslavazada, es una película mejor de lo que la pintan, con un reparto de aúpa, en el que destacan Morgan Freeman, Thomas Jane, Jason Lee o Damian Lewis, pero que iba a por todas en el body horror y la ciencia ficción de monstruitos viscosos, dentro de un corazón de amistad masculina noble que parece la secuela que nunca se vio deCuenta conmigo. A diferencia deIt Capítulo dos o, que explora cómo el trauma infantil en Derry persigue a los adultos, El cazador de sueños utiliza la experiencia de Derry como algo positivo que puede salvar al mundo, invirtiendo la dinámica habitual donde el pueblo es fuente de miedos. Tiene detalles que los fans de King conectarán, como esa biblioteca “psicológica” digna de las trampas de Doctor Sueño, y no deja de ser su visión de clásicos de los 50 como La invasión de los ladrones de cuerpos.

    5. 11/22/63 (2016)

    El sello de J.J. Abrams se nota al adaptar la ambiciosa novela de King sobre un portal temporal que lleva a 1960 para evitar el asesinato de JFK, pero el pasado no quiere ser cambiado donde el autor se deleita con los viajes en el tiempo con consecuencias emocionales como Predestination aunque también tiene su puntito para fans de nuestra El ministerio del tiempo.11/22/63 conecta con Derry de manera crucial en sus primeros episodios, cuando el protagonista viaja al pueblo en 1960 para investigar el pasado de un conserje cuyo padre mató a toda su familia, en la época en la que el Club de los Perdedores se enfrentaba por primera vez a Pennywise.

    James Franco es nuestro guía entre paradojas temporales y, a diferencia de It: Bienvenidos a Derry, que explora los orígenes del mal en el pueblo, 11/22/63 lo muestra como un punto de intersección de diferentes sucesos que coexisten, enriqueciendo su mitología sin centrarse exclusivamente en el payaso, aunque en la serie de este también iremos moviéndonos en el tiempo.

    4. It: Capítulo dos (2019)

    Andy Muschietti completaba su díptico adaptando la mitad adulta de la novela, donde el Club de los Perdedores regresa a Derry 27 años después, en It: Capítulo dos que contaba con un reparto potente con Jessica Chastain, James McAvoy o Bill Hader. Más alocada y menos atmosférica que la primera, es casi un desfile de escenas de terror inagotable, algunas muy creativas y retorcidas, que enlaza más con los elementos de horror cósmico de la novela. Los traumas personales y el horror de la infancia moldea la vida adulta complementando el significado de ambos films de forma inseparable.

    Puede gustar más o menos, pero hace justicia a esa difícil “segunda parte” de la novela que la miniserie It de 1990 no era capaz de reflejar por condensar toda la historia en tres horas. Aquí el presupuesto permite ver al menos una versión del ritual de Chüd, la llegada de “eso” a la tierra y una guarida más alucinante. Los fans del terror geriátrico y escenas como las de Marianne encontrarán en la escena de Mrs Kersh una de las mejores secuencias de ancianos malrolleros de la tendencia de los últimos años.

    3. It (2017)

    La adaptación cinematográfica que se convirtió en la película de terror más taquillera de la historia jugaba con ventaja al centrarse exclusivamente en el verano del pasado, aquí el de 1989, cuando el Club de los Perdedores se conoce.It reconstruye Derry como un personaje propio, un pueblo donde la violencia, el abuso y la indiferencia adulta crean el caldo de cultivo perfecto para que el monstruo prospere. Bill Skarsgård creó a un Pennywise muy diferente al de Tim Curry, convirtiéndose en el contrapunto de la amistad infantil pura como única defensa contra el mal.

    A diferencia de La maldición de Dark Lake, donde Derry es solo una influencia lejana, aquí su historia de violencia y desapariciones normalizadas daban pinceladas de un verdadero pueblo embrujado. Su impacto cultural fue comparable al de Stranger Things, la serie de Netflix que surgió tras el rechazo del proyecto de los Duffer de adaptar la novela de King. Curiosamente, conectaron por su capacidad para mezclar nostalgia de los 80 muy afín a la que presentaba Super 8, pero con más énfasis en el coming-of-age estival y oscuro de Cuenta conmigo.

    2. IT: Bienvenidos a Derry (2025)

    La precuela de HBO Max que promete explorar los orígenes de Pennywise y la fundación de Derry, retrocediendo en el tiempo cada temporada para mostrar cómo la maldad se arraigó en el pueblo mucho antes de los eventos de las películas. IT: Bienvenidos a Derry amplía el universo cinematográfico de Muschietti siguiendo el mismo estilo, pero con algunos momentos con extra de intensidad y gore, todo lo que no se permite ver en una limitación de calificación por edades para salas.

    Es la exploración definitiva de la mitología de Derry, y en cierta forma una adaptación más pura de la novela que It (2017), ya que el periodo de los 60 que presenta es más acorde con los finales de los 50 del original. El pueblo y su historia maldita son el centro absoluto, explorando cómo la comunidad ha normalizado siglos de desapariciones y calamidades. Es la propuesta más ambiciosa para los fans que han seguido toda la saga y quieren profundizar en la mitología, un poco lo mismo que hace Dune: La profecía por Dune, manteniendo, como es habitual en HBO, un estándar de calidad afín que complementa las dos obras.

    1. It (1990)

    La mítica miniserie que introdujo a Pennywise en la cultura popular puede ser un producto muy de su época, con las limitaciones presupuestarias y narrativas de la televisión de los 90, pero sigue teniendo algo que las demás no han conseguido. It de Tommy Lee Wallace captaba las tonalidades más pochas de la novela, y Tim Curry creó una interpretación del payaso aterradora, que metió el miedo en el cuerpo a toda una generación, compensando con carisma diabólico lo que la producción no se podía permitir en efectos especiales o violencia gráfica debido a las restricciones de la época, justo al contrario que lo que puede permitirse It: Bienvenidos a Derry, que tiene plena libertad para set pieces grotescas.

     Esta versión debe sugerir revela sus limitaciones en la parte final, aunque la araña stop motion tiene su encanto. Con todo, la escena inicial de Georgie es insuperable, la visita a Mrs Kersh también es espeluznante y la primera forma de acabar con Pennywise, con el tirachinas, es la única admisible. Hay otras miniseries de King de aquella época que también priorizaban la atmósfera sobre el espectáculo y la filosofía del menos es más, pero si alguien adora La maldición de Hill House de Netflix, debe echar un ojo a esta, ya que ese alternar entre personajes adultos y su infancia traumática en una casa encantada no es nada casual, ya que Mike Flanagan es uno de los mayores expertos en King.

  • Cómo ver todas las series de la franquicia NCIS en orden

    Cómo ver todas las series de la franquicia NCIS en orden

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Si pensabas que el universo de NCIS era solo sobre casos navales y agentes con trajes oscuros, te vas a sorprender. Esta franquicia se ha convertido en una especie de legado. Lo mejor es que cada spin-off tiene su propio estilo, pero todas están unidas por ese toque de familia y camaradería que hace que no puedas ver solo un episodio. 

    Al final, terminas encariñándote con todos los personajes sin remedio. Por eso cuando termina una temporada, necesitas ver más. Mucho más. Así que si echas de menos a Tony & Ziva y sus aventuras en NCIS: Europe (2025), nuestra guía te ayudará a saber cómo ver todas las series de la franquicia NCIS en orden, lo que la hace perfecta para entretenerte mientras esperamos nuevas aventuras de Tiva. 

    JAG: Alerta Roja (1995–2005)

    Antes de Gibbs, existió JAG: Alerta Roja (1995-2005). Y sí, sabemos que técnicamente no pertenece a la saga NCIS, pero es el origen de todo. Lo que me encanta de esta serie es que tiene ese espíritu de drama legal militar pero es algo más que eso. Es una aventura. Harm y Mac eran una dupla que mezclaba lo profesional con lo personal a la perfección. Aunque NCIS evolucionó hacia un procedimental al uso, esta serie tenía más de esos dilemas morales que te dejan pensando después del episodio. Si te gustan series como Boston Legal (2004-2008), este es tu punto de partida. Y si lo comparas con NCIS: Origins (2024), notarás cómo ambos exploran el deber y la lealtad de maneras completamente distintas.

    Navy: Investigación Criminal (2003-)

    Navy: Investigación Criminal (2003-) lo inició todo. La joya de la corona. Esta serie se convirtió en una de mis favoritas por su mezcla de misterio, humor y esa chispa de algo que te mantiene atrapada, esa conexión en los personajes. Simplemente encajan. Y crean magia juntos. De hecho, lo que más me gusta es cómo todo el equipo se siente como una familia. No todo es acción, hay una calidez y una forma de hacer crecer a los personajes a través de los casos que pocas series logran. Me recuerda a Castle (2009-2016). Y, desde luego, si te enamoras de la dinámica de equipo aquí, te va a gustar NCIS: Los Ángeles (2009-2023), porque esa serie lo eleva al cubo. Este es el lugar donde todo encaja.

    NCIS: Los Ángeles (2009–2023)

    En la costa oeste, NCIS: Los Ángeles (2009-2023) se focaliza en un equipo de operaciones encubiertas. Y si Navy: Investigación Criminal (2003-) es sobre familia, Los Ángeles es sobre acción. Y me encanta eso. Callen y Sam son de esos dúos que te hacen querer ser parte de su equipo—aunque probablemente acabarías en una persecución por la autopista). Lo mejor es cómo la serie combina espionaje y algunos momentos que hacen crecer a los personajes sin volverse pesada, ñoña o demasiado centrada en la acción. Tiene un ritmo más rápido, parecido a Hawaii 5.0 (2010-2020). Y si lo comparas con NCIS: Hawai’i (2021-2024), notarás cómo ambos comparten ese toque más ligero, con equipos que funcionan más por confianza que por jerarquía. Es puro entretenimiento y eso siempre se agradece.

    NCIS: Nueva Orleans (2014–2021)

    La música, la cultura y la investigación criminal se entremezclan en NCIS: Nueva Orleans (2014-2021). Y esta serie tiene alma. Respira música, cultura y una vibra que no se puede copiar. La ciudad de Nueva Orleans está impregnada en todo y es la seña de identidad de la serie. Pride, el líder del equipo, tiene una forma distinta de hacer las cosas y te atrapa desde el primer minuto. Lo que más me gusta es cómo la ciudad se vuelve un personaje más, con su mezcla de misterio, jazz y tragedia. A veces se siente con más peso y más emotiva que las demás, como si las historias fueran más grises, más humanas. Si disfrutaste True Detective: noche polar (2014-), seguro que conectas con esta atmósfera. En espíritu, se parece más a NCIS: Sidney (2023-) donde el entorno lo define todo y marca la diferencia.

    NCIS: Hawai’i (2021–2024)

    NCIS: Hawai’i (2021-2024) marcó un antes y un después dentro del universo al incluir a una mujer liderando el equipo. Jane Tennant (Vanessa Lachey) es dura, leal y valiente. Es un soplo de aire fresco para la saga NCIS. Me encanta que en esta serie las relaciones del equipo importan tanto como los casos, algo que me recuerda a Bones (2005-2017) en su mejor época. La serie tiene una ligereza que la hace perfecta para maratonear, con ese equilibrio entre acción, drama y un toque de humor relajado. Comparada con NCIS: Los Ángeles (2009-2023), es menos intensa pero más emotiva. ¡Y con un ship principal que te va a encantar!. Y eso es justo lo que la hace especial. 

    NCIS: Sydney (2023–)

    NCIS: Sydney (2023-) es la primera serie de la franquicia en un contexto internacional. Fue un salto inesperado, pero vaya si funcionó. Sidney combina lo mejor del ADN de todo NCIS con una perspectiva más fresca y diferente. Mezcla un equipo de estadounidenses y australianos, eso es sinónimo de caos. Pero del mejor tipo. Me encanta cómo muestra otro tipo de conflictos —más geopolíticos, más culturales— sin perder el humor. Los personajes son distintos, más jóvenes, pero igual de comprometidos. Tiene algo de Jack Ryan de Tom Clancy (2018-2023), pero sin tomarse tan en serio. Lo más interesante es cómo recuerda a NCIS: Nueva Orleans (2014-2021): ambas series aprovechan su entorno al máximo. Sidney es la prueba de que NCIS aún puede reinventarse sin perder su esencia.

    NCIS: Origins (2024–)

    NCIS: Origins (2024-) actúa como precuela de Navy: Investigación Criminal (2003-) y nos transporta a los años 90, cuando un joven Leroy Jethro Gibbs comienza su carrera como agente especial tras dejar los marines. Y ver a un joven Gibbs en sus primeros años dentro del NCIS es casi terapéutico. No se trata sólo de nostalgia, se trata de una mirada al por qué de todo. Esta serie te hace entender a Gibbs de una forma impensable si Origins no existiera. Me encanta cómo muestra su evolución, su dureza y humanidad antes de ser el líder que conocimos. Se siente un poco como Better Call Saul (2015-2022): una precuela que no vive a la sombra, sino que amplía el universo. Si disfrutaste el tono introspectivo de JAG: Alerta Roja (1995-2005), vas a notar ese mismo enfoque aquí. 

    NCIS: Europe

    NCIS: Europe (2025) es lo que los fans llevamos esperando por años. Tony y Ziva, juntos otra vez. No como cameo, no como recuerdo, sino en su propia historia. Lo que más me emociona es que esta serie se centra en su relación, en su familia. En una familia que ha pasado por tantas cosas…pero que siguen ahí, en pie. Una familia que se ha reencontrado y han podido reconstruir la confianza y ese amor imposible que marcó toda una era en NCIS. Si alguna vez soñaste con ver cómo serían sus vidas después del caos, este es el premio. Me recuerda a The Blacklist: Redemption (2017) por ese enfoque más íntimo dentro de un mundo de acción. Y, al igual que NCIS: Hawai’i (2021-2024), lo que más pesa aquí no son las balas, sino los sentimientos.

  • ¿Es ‘Chainsaw Man’ el mejor anime del año? Estas son otras 5 películas espectaculares de anime que debes ver

    ¿Es ‘Chainsaw Man’ el mejor anime del año? Estas son otras 5 películas espectaculares de anime que debes ver

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Nunca las películas dentro de franquicias de anime fueron comparadas con las series a las que acompañaban, y yo siempre las he visto como un extra para muy cafeteros. Pero la calidad de estrenos como Guardianes de la noche: Kimetsu no Yaiba La fortaleza infinita (2025) o JUJUTSU KAISEN: Hidden Inventory / Premature Death - The Movie (2025), ambas animadas con delicia y montadas con más presteza que las interminables convenciones del episodio de anime tradicional, están empezando a convencerme de que nunca debería haber relegado a una segunda categoría a las películas de anime.

    En fin, si sales de ver Chainsaw Man - La película: El arco de Reze (2025) y estás pletórico, esta lista es para ti. Porque no, no vas a tener más episodios de Chainsaw Man (2022) durante una temporada y sí, sí sabemos que el mono tras el subidón de adrenalina no se pasa tan fácil. Y menos tras el empache de acción espectacular y pirotécnica que abraza la historia de amor entre la yandere Reeze y el bobalicón Denji. Aquello supera de lejos nada que el anime en formato serie pueda habernos entregado y, por ello, hoy te recomiendo cinco otras películas de anime que también se sienten como una tremenda montaña rusa audiovisual. Dale un gusto a tus ojos, anda.

    Mind Game (2004)

    El debut de Masaaki Yuasa como director es puro delirio tremens audiovisual. Mind Game (2004) narra cómo un auténtico perdedor, Nishi, vuelve a la Tierra para vengar su patética muerte en manos de la yakuza y recuperar al amor de su vida, sólo para quedar ambos encerrados en el vientre de una enorme ballena, junto a un viejo visionario ocioso. Si esto te parecen ya varias tramas remachadas en una, espera a ver el repertorio de estilos de animación que Studio 4ºC convoca para explicarlas: desde el stop motion hasta la infografía poligonal, la distorsión abstracta de las figuras en 2D y el uso de fotos reales recortadas. 

    Todo, para que este “juego mental” se vea trepidante, lisérgico y colorido a más no poder, comparable en esta guía sólo a los momentos más radicales de TekkonKinkreet. Si conocéis Inu-Oh (2022), del mismo realizador y estudio, sabéis que las odas psicodélicas son su gran especialidad… Pero en este debut Yuasa andaba tan desatado como Tatsuya Yoshihara dirigiendo la película de Chainsaw Man.

    Metrópolis (2001)

    Coge las bases argumentales de la Metrópolis de Fritz Lang (1927), eso es, una revolución proletaria encabezada por un robot ajado, pero súbele todas las apuestas con el músculo de que disponía la animación japonesa del cambio de siglo. Si de aquellos años solo viste Ghost in the Shell (1995), te queda mucho por descubrir.

    A partir del manga homónimo de Osamu Tezuka y gracias a la mano desatada de Rintaro en la dirección, la ciudad de Metrópolis (2001) se despliega como un laberinto de luces, niveles y contrastes, un universo vibrante que bebe del universo ciberpunk de Blade Runner (1982), dialoga con grandes equivalentes en paisajística futurista del momento, como la también infraconocida Memories (1995), y sienta las bases para que años después Promare brille.

    TekkonKinkreet (2006)

    Si el manga de Chainsaw Man te entusiasma por la suciedad del trazo de Tatsuki Fujimoto, y viste tan a gusto Dorohedoro (2020), una sinfonía urbana con olor a cloaca y manchas de sangre y grasa, TekkonKinkreet (2006) es la película para ti. Incluso menos conocida que el resto de obras de esta guía aun basada en un manga de Taiyo Matsumoto, cuenta cómo Kuro y Shiro, dos huérfanos buscavidas, han de enfrentarse a la yakuza y a los alienígenas asesinos que amenazan Treasure Town y su propia fraternidad.

    Urdiendo esta trama sencillísima, el director Michael Arias lo apuesta todo para que cada imagen sature el cuadro con personalidad propia: desde los ángulos de cámara extremos, que deforman toda la acción, hasta las persecuciones que –de pura velocidad– vuelven los cuerpos en manchas de color expresionistas. Otra recomendación si ya la controláis, también de anime francés: MFKZ (2018), “mutafukaz”, ahora con una bola negra que reparte pizzas por protagonista.

    Batman Ninja (2018)

    Una apuesta diferente a todas las de la lista, aunque con escenas de acción tan memorables como las de Chainsaw Man y Promare. Batman Ninja (2018) es la versión del Caballero Oscuro que seguramente no conocías y no sabías que necesitabas. Yo la descubrí de casualidad navegando por los fondos de catálogo y aún doy gracias por el espectáculo, con guión de Kazuki Nakashima (Kill La Kill) y diseño de personajes de Takashi Okazaki (Afro Samurai).

    Sobre la historia de La broma asesina, es decir Batman contra Jóker, Junpei Mizusaki viste una carcasa hecha a base de lo mejor que el cine japonés ha regalado: la mitología del cine de samuráis, los mechas y un universo visual espectacular, digno de los openings clásicos de JoJo's Bizarre Adventure (2012). Con el estreno de la secuela Batman Ninja vs. Yakuza League (2025), además, puedes montarte un tremendo programa doble.

    Promare (2019)

    Al estudio Trigger les conocerás por Cyberpunk: Edgerunners (2022), pero quizás tuviste la suerte de descubrir Promare (2019) cuando pasó por carteleras españolas. Un festín para los sentidos, esta historia de mechas es una explosión de color, energía y dinamismo que redefinía lo que la acción puede en territorio del anime comercial. Aquí cada escena es un estallido de formas geométricas, luces de neón y composiciones imposibles que convierten el caos en un auténtico espectáculo visual, digno de subidones lisérgicos como el de Evangelion: 3.0+1.01 Thrice Upon a Time (2021).

    Es lo habitual en la casa de Trigger, marcada por las líneas angulosas, las paletas saturadas y la animación vertiginosa, pero en pocas ocasiones han tenido el tiempo y el marco para explotar, de veras, su músculo visual. Eso es lo que hace el cine.

  • ‘Culpa Mía’ y otros 10 dramas románticos basados en historias de Wattpad

    ‘Culpa Mía’ y otros 10 dramas románticos basados en historias de Wattpad

    Raquel Morales

    Raquel Morales

    Editor de JustWatch

    Si te gusta Culpa mía (2023) y el tipo de historias donde el amor es complicado y a veces un poco peligroso, ¡este es tu sitio!. Wattpad se ha convertido en la fábrica de los nuevos romances con mucho drama, triángulos imposibles, segundas oportunidades y muchas ganas de gritarle a la pantalla “¡que se besen ya!”. Y aunque a veces sean un poco caóticos, todos tienen algo que engancha. Ahora, con el estreno de Culpa Nuestra (2025), es el momento perfecto para adentrarse en nuestra lista de otros 10 dramas románticos basados en historias de Wattpad.

    A través de mi ventana (2022)

    A través de mi ventana (2022) es fuego puro. Raquel y Ares tienen una conexión que pasa de cero a cien en segundos, y eso es parte del encanto. Lo que más me gusta es que, detrás de toda esa tensión sexual, hay una evolución real: ella aprende a poner límites, y él a abrirse de verdad, a confiar. No es solo deseo, el amor entre ellos crece poco a poco, y eso hace que funcione. Me recuerda a Culpa mía (2023) por esa mezcla de pasión mezclada con el crecimiento de los personajes. Si te gustan los romances así, con una química tan explosiva como una bomba de tiempo, estamos seguros de que Mi primer beso (2018) te encantará. 

    Saga After (2019–2023)

    Puedes amarla u odiarla, pero la saga After (2019-2023) marcó una era. Tessa y Hardin son la definición de “somos tóxicos, pero nos queremos igual”, y aunque a veces te dan ganas de sacudirlos para que comiencen a actuar como adultos, también entiendes por qué no pueden dejarse ir. Lo que me encanta es cómo, entre idas y vueltas, terminan creciendo. No es el tipo de amor sano que recomendarías, pero sí el que muchos viven a esa edad. Tiene esa intensidad de A través de mi ventana (2022) pero con una historia algo más turbulenta. Si te gusta este tipo de drama que te hace suspirar, échale un ojo a El verano que me enamoré (2022).

    Adicción Perfecta (2023)

    Adicción Perfecta (2023) es el tipo de historia que te deja con el corazón acelerado. Lo que más me gusta es que, detrás del ring, hay una historia de autodescubrimiento brutal. Sienna no solo busca venganza, sino también reencontrarse a sí misma, y eso le da fuerza. La relación que se desarrolla entre ella y Kayden es más que química y tensión sexual no resuelta, se trata de respeto, y eso marca diferencia. Es tan intensa como After (2019-2023), aunque con un toque más maduro. Si te gustan las historias donde el amor y la rabia caminan juntos, te encantará Rompiendo las reglas (2008).

    Boot Camp (2024)

    Lo que más me gusta de Boot Camp (2024) es cómo los personajes se enfrentan a sí mismos y a los demás, y cómo esas dinámicas forjan su relación. Hay tensión, química y momentos en los que sientes que cualquier cosa puede pasar entre ellos, y eso lo hace adictivo. Me encanta cómo la película hace crecer a Whitney hasta que ella encuentra la fuerza para ser ella misma y cómo hace que Axel la vea incluso cuando ella no se ve a sí misma. Me recuerda un poco a Amor fuera de tiempo (2024), donde la presión también pone a prueba la relación. Si te enganchan los romances en los que el crecimiento personal es uno de los pilares, te gustará mucho La cita perfecta (2019). 

    Mala influencia (2025)

    Lo que me engancha de Mala influencia (2025) es cómo el amor tóxico y las segundas oportunidades se mezclan sin filtros, y eso me parece lo más interesante de Eros. Él no es solo el “chico malo”, sino alguien con grietas. Por eso me encanta cómo la película no se limita a presentar el romance: lo complica, lo cuestiona. Me recuerda a After: amor infinito (2022) porque ambos muestran que enamorarse no siempre basta; hay heridas, decisiones y crecimiento. Si te interesa un drama romántico donde el amor duele y al mismo tiempo cura, dale una oportunidad, y luego por ejemplo prueba Adicción Perfecta (2023).

    Ligera como una pluma (2018–2019)

    Aunque Ligera como una pluma (2018-2019) se apoya más en el suspense, su base romántica es innegable. Lo que me gusta es cómo los sentimientos de los personajes se vuelven parte del misterio. No es solo quién muere o quién miente; también quién ama de verdad y quién no sabe cómo hacerlo. La relación central tiene una tensión preciosa, y ese “no puedo, pero quiero” que nos mata. Me recuerda a Mala influencia (2025), por esa mezcla de destino y deseo. Si te gustan las series con un romance algo oscuro, como esta, te encantará Crónicas vampíricas (2009-2017).

    Mi primer beso (2018)

    A veces lo más simple también engancha. Lo que más me gusta de Mi primer beso (2018) es que no pretende reinventar la rueda. La película es pura diversión y emoción. Elle y Noah te hacen sonreír y desesperar al mismo tiempo, como cualquier pareja adolescente. Hay ternura, torpeza, y muchos errores, pero eso la hace real. Me recuerda a Boot Camp (2023), aunque con un toque más ligero. Si te gustó esta película, te encantará 10 razones para odiarte (1999). 

    Amor fuera de tiempo (2024)

    Lo que realmente me atrapa de Amor fuera de tiempo (2024) es esa mezcla de ambición y vulnerabilidad que tienen los protagonistas: ella con sueños grandes, él con presiones enormes… y entre medio, el amor que aparece cuando menos lo esperas. Lo que más me gusta es que ninguno de los dos empieza la historia siendo “perfecto” ni “libre”, sino con cargas, y por eso sus pasos atrás y adelante se sienten reales. Me recuerda mucho a A través de mi ventana (2022) porque la tensión lleva al amor de una forma intensa, loca e irrompible, aunque en esta el entorno de deporte le da un giro distinto. Si te gustan este tipo de historias te encantará Culpa mía: Londres (2025). 

    Mi vida con los chicos Walter (2023- )

    En Mi vida con los chicos Walter (2023-), lo que más me engancha es el “y ahora qué” del romance. No se trata sólo de enamorarse, si no de adaptarse, cambiar de vida, encontrar tu sitio… y ese proceso lo veo reflejado en los personajes con una sinceridad que pocas veces tienen este tipo de adaptaciones. Por eso la recomiendo tanto. Tiene algo que me recuerda a Mi primer beso (2018) en ese “chica nueva, chicos conocidos” pero con más capas. Si te van los triángulos amorosos, los segundos inicios y los entornos complicados, prueba también a ver Heartstopper (2022).

    Culpa tuya (2024)

    Lo que más me gusta de Culpa tuya (2024) es cómo muestra lo que pasa después del primer amor: cuando la pasión ya no basta y los personajes tienen que enfrentarse a lo que realmente significa confiar. Nick y Noah siguen teniendo esa química brutal que conocimos en Culpa mía (2023), pero ahora también cargan con celos, inseguridades y errores que los hacen más humanos. Es ese tipo de historia que te frustra y te atrapa al mismo tiempo. Me recuerda a Adicción Perfecta (2024), porque ambas exploran qué ocurre cuando el amor se vuelve más real. Si te gustan las secuelas que maduran con sus personajes, te va a encantar también After: en mil pedazos (2020).

  • 10 películas con momentos musicales inolvidables

    10 películas con momentos musicales inolvidables

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Y ahora, hablemos de vampiros. Estrenada el 16 de abril, y desde julio en Apple TV+, Pecadores (2025) ha vuelto a liderar las parrillas de streaming en un regreso que sólo puede explicarse de una forma: más allá de los tiempos del marketing, la película ha calado fuerte. Preguntad a vuestro alrededor y veréis que una palabra sale a relucir una y otra vez. La música, amigas. La banda sonora a base de clásicos de blues que, reinterpretados, ponen la piel de gallina al más blanco de los payos. Y de entre todos los momentos musicales brillantes, “esa escena”, señala con pasión mi vecina. Volvería a verla sólo por ella.

    Pues bien, en JustWatch comprendemos el placer indiscutible de un volantazo musical a tiempo. Aquí van 10 otras películas que puedes revisitar para vibrar de nuevo al son de grandes canciones. No sufráis, hemos escogido clásicos muy obvios y alguna película algo mejor escondida.

    Rocky 3 (1982)

    Si la oyes en cada gimnasio o fiesta aleatoria, será por algo: el momento en que suena ‘Eye of the Tiger’ es pura adrenalina ochentera. Un grito de guerra que supera incluso el tema de la franquicia, el ‘Gonna Fly Now’ de Bill Conti. En Rocky 3 (1982), Rocky pasa de estar hundido por la muerte de Mickey a renacer con fuerza, con ritmo, con furia.

    El tema se convirtió en un himno para coger la vida con ganas y pronto veríamos que la mezcla de músculo, sudor y sintetizadores encapsula toda una década marcada por la cultura y la estética del esfuerzo del esfuerzo. ‘Eye of the Tiger’ supone el mejor momento musical de esta lista porque marcaba un antes y un después en la narrativa y en la cultura popular. Imprescindible.

    Bitelchús (1988)

    “Oh, yo prefiero hablar de mi d–”, espeta la nerviosa Delia ante la llegada de unos colegas snobs. Necesita quedar bien, ahora que vive en los suburbios. Pero el “día” se convierte en la canción ‘Day-O (The Banana Boat Song)’, de Harry Belafonte, la peor pesadilla para una moderna. Absurdidad hilarante con final terrorífico, en Bitelchús (1988) asistimos a una cena de comensales poseídos bailando sin control que convierte lo grotesco en celebración.

    Este temazo, alegre y caribeño, contrasta con el reverso macabro de la mansión encantada y deja claro que la muerte también puede ser un fiestón. Eso sí, sólo si te la tomas con naturalidad. Por eso, y al contrario que los temas más explosivos de la lista (como el de Shrek), ‘Day-O’ es ideal para andar despacio y con aire.

    Perdidos en Tokio (2003)

    Todo lo que no sabemos que Bob (Bill Murray) ha dicho a Charlotte (Scarlett Johansson) lo volcamos en los versos desangelados de ‘Just Like Honey’ de The Jesus and Mary Chain. Una escena que cierra Perdidos en Tokio (2003) por entre edificios callados (¿indiferentes?) y ante una melancolía que te estruja el pecho.

    Y un misterio: ¿Es el primer tema del primer álbum de la banda de los noventa la mejor canción de amor sobre la cocaína jamás hecha? ¿Es una desordenada fantasía de sumisión por un amor complejo, correspondido o no? ¿Va sobre echar de menos el contacto humano, ni que sea con un polvo? Lo único que tengo claro es que como la canción de Millennium Mambo, esta canción no deja de repetirse en mis auriculares.

    Shrek (2001)

    No, no es sólo por el meme. Es que la canción de Smash Mouth explica exactamente qué va bien y mal en la vida del ogro verde. El tema de Shrek (2001) versa sobre este gallito bravucón que cree que no necesita a nadie para brillar y piensa que todo el mundo vive igual que él… Pero la escena musical se ha convertido en tan rotundamente icónica que trasciende su lectura directa: Shrek se cepilla todos los clichés del cuento de hadas, y lo hace al ritmo de una canción que destila sarcasmo y frescura.

    Es el anti-príncipe, y su historia, contada con humor y una pizca de rock noventero, dio un giro radical a la animación infantil. La ‘All Star’ de Smash Mouth resulta casi tan icónica como la urbana y soleada ‘Pump It’ de Pulp Fiction.

    Pulp Fiction: Tiempos violentos (1994)

    Esta la añado como regalo a todos los padrazos fans de Pulp Fiction: Tiempos violentos (1994). Desde los primeros compases de ‘Misirlou’ de Dick Dale sabes que Quentin Tarantino va a por todas –y sí, a ti también te cuesta recordar el título de la canción, pero no has olvidado el baile que la acompaña–. En la antología encocada del gourmet cinéfilo y musical, cada escena tiene su propio tema memorable, pero Misirlou resulta tan rápida, sucia y sexy que incluso ha sobrevivido al ‘Pump It’ de los Black Eyed Peas.

    Y en fin, Tarantino sentó las bases sobre las que crecería Pecadores, enseñándonos que el revival, bien usado, puede ser puro estilo. Y que el estilo (aunque esto quizás lo perfeccione Clueless) es también una forma de vida: por mucho que te sorprenda y aunque citemos la película de Tarantino antes del clásico del mumblecore, ambas van de la mano.

    Cleo de 5 a 7 (1962)

    ¿Cómo representar el vértigo absoluto que siente una joven cuando se convence de que está enferma y que la vida ya no le queda por delante? La escena en que Corinne Marchand canta ‘Sans Toi’ es un giro íntimo y devastador. Hasta entonces, la Cléo de Cleo de 5 a 7 (1962) ha sido toda superficie, bella, coqueta y algo ansiosa. Pero entonces se enfrenta al espejo, cantando sola y la máscara se resquebraja.

    También Agnès Varda transforma la canción en un espejo del alma: a pesar de romper la cuarta pared, en sus palabras no hay artificio, sólo vulnerabilidad. Es mi momento favorito de la lista, y al contrario de éxitos resabidísimos como el de Pretty Woman, aún es demasiado poco conocido.

    Clueless (Fuera de onda) (1995)

    Volvamos a la comedia. Cher creó tendencia (la cantante más, pero aquí hablamos del personaje de la película de Amy Heckerling, la joven Alicia Silverstone) y cinceló en nuestra memoria un tema inolvidable para una época orgullosa e irónica.

    ‘Kids in America’ de Kim Wilde abre los créditos (mega-noventeros) e introduce la nata este desfile de estilismos, frases ingeniosas y cultura mumblecore que no piensa pedirte permiso para existir. Clueless (Fuera de onda) (1995) fue pionera en retratar a las adolescentes no como tontas, sino como reinas de sus propias esferas. Esa canción, pegadiza y vibrante, hace de bandera de este histórico manifiesto fashionista, decíamos, igual que el ‘Misirlou’ es el tótem de la cinefilia del cambio de siglo.

    Pretty Woman (1990)

    La simbiosis absoluta. Porque si yo te digo Pretty Woman (1990), tú piensas en Julia Roberts, pero su película –esta versión moderna de la Cenicienta– acabó tomando prestado el nombre de una de sus canciones más icónicas, el ‘Oh, Pretty Woman’ de Roy Orbison. Lo más buenrollista, desenfadado y clasicón que en el corazón de un yuppie podía esconderse. En fin, la canción da alma a un cuento aspiracional: en los noventa, esta historia de amor improbable marcó a toda una generación que soñaba con finales felices, aunque la realidad fuese otra. En este montaje musical, Vivan (Roberts) abraza su cambio radical con la mejor banda sonora posible.

    Millenium Mambo (2001)

    He convencido a tanta gente para que vean la (mejor) película de Hou Hsiao-hsien sólo con sus primeros tres minutos. Vicky camina por un callejón roñoso al ritmo de ‘A Pure Person’ de Lim Giong, mientras se jura (ella, o su yo del futuro) que nunca volverá con su novio. Flota más que camina, como si el tiempo se diluyera entre luces de neón y beats electrónicos. El cineasta, ya entrado en canas, entendió perfectamente que no podía explicar a la juventud sin música, y qué música. El desencanto del cambio de milenio con una sensibilidad casi líquida. Como Cleo de 5 a 7 no teme a mojarse en melodrama, Millenium mambo (2001) no duda al alcanzar el puro trance.

    Los muchachos no lloran (1999)

    En una de las escenas más íntimas de Los muchachos no lloran (1999), Lana (Chloë Sevigny) canta ‘The Bluest Eyes in Texas’ a Brandon (Hilary Swank) mientras están tumbados en la cama, aislados del mundo. Es un momento de ternura suspendida, donde por un instante el amor parece posible, pese a todo.

    El equivalente más directo a la emoción de ‘Sans Toi’, ‘The Bluest Eyes in Texas’ supone un atentado al lacrimal. Preparad los pañuelos si no la habéis visto: en medio de un entorno hostil, muy violento, la cineasta Kimberly Peirce diseñó un oasis fugaz de conexión real, en la que este amor clama por ser, si no posible, por lo menos verdadero. Es de las escenas que ponen la piel de gallina a cualquiera.

  • Las 10 mejores películas de Pedro Almodóvar, ordenadas

    Las 10 mejores películas de Pedro Almodóvar, ordenadas

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Si un director ha sabido retratar con tanta pasión y contradicción la esencia humana, ese es Pedro Almodóvar. Desde sus inicios irreverentes en la Movida madrileña hasta su consagración en Hollywood, el cineasta manchego ha construido un universo propio donde el deseo, la maternidad, la identidad y la culpa se entrelazan con humor, color y emoción.

    Sus películas no solo han marcado la historia del cine español, sino que también han fundado un estilo: el almodrama, una mezcla perfecta entre lo popular y lo poético. Si eres fan del director, en esta guía de JustWatch repasamos las 10 mejores películas de Pedro Almodóvar, ordenadas por año de estreno, para descubrir cómo evolucionó su mirada y dónde puedes encontrarlas online hoy.

    ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984)

    Con ¿Qué he hecho yo para merecer esto! Almodóvar deja atrás el caos punk de sus primeras películas para ofrecer su primer gran retrato social. Carmen Maura interpreta a Gloria, una ama de casa agotada que sobrevive en un piso gris del extrarradio de Madrid, rodeada de miseria doméstica, machismo y soledad.

    Bajo la apariencia de una comedia negra, el director muestra la realidad de muchas mujeres olvidadas por la modernidad. Humor ácido, ternura y crítica social conviven en esta historia que inaugura una de las constantes de su cine: la empatía hacia los personajes femeninos.

    El film, que combina el costumbrismo madrileño con el neorrealismo más áspero, anticipa temas que Almodóvar seguiría explorando durante décadas en otras películas: la frustración femenina, la violencia estructural y la necesidad de romper con lo establecido.

    A día de hoy sigue siendo uno de sus títulos más sinceros y relevantes: el inicio de su madurez creativa.

    En tono y espíritu, puede verse como la versión castiza de Una mujer bajo la influencia de John Cassavetes o incluso del Amarcord de Fellini: retratos del caos cotidiano donde lo grotesco y lo tierno se funden. Dentro de su propia filmografía, es el reverso social de Volver: la mujer oprimida antes de convertirse en heroína.

    Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

    La película que lo cambió todo. Mujeres al borde de un ataque de nervios convirtió a Pedro Almodóvar en un fenómeno internacional y definió el tono, el color y el humor de su universo cinematográfico.

    Carmen Maura vuelve a liderar un reparto coral que incluye a Rossy de Palma, Julieta Serrano, María Barranco y un joven Antonio Banderas. Entre gazpachos adulterados, llamadas telefónicas y maletas llenas de mentiras, el caos sentimental se convierte en arte.

    Con una puesta en escena vibrante, diálogos vertiginosos y un dominio absoluto del ritmo, el film transforma la histeria amorosa en una sátira sobre la dependencia emocional y la soledad contemporánea.

    Ganó el Goya a Mejor Película y fue nominada al Óscar, pero más allá de los premios, supuso la confirmación de que el cine español podía ser moderno, brillante y universal sin perder su identidad local.

    Comparada con Todo sobre mi madre, es la cara más luminosa y farsesca del universo femenino del director. Y frente a la sofisticación de Woody Allen en Hannah y sus hermanas, Almodóvar aporta una energía mediterránea y teatral que convierte el desamor en carnaval.

    Todo sobre mi madre (1999)

    Una de las películas más emblemáticas del cine español y la que consolidó a Almodóvar como autor universal. Todo sobre mi madre es un canto a la maternidad, la pérdida y la resiliencia.

    Cecilia Roth interpreta a Manuela, una enfermera que, tras la muerte de su hijo, emprende un viaje para reencontrarse con su pasado y con el padre del chico, una mujer trans.

    A su alrededor orbitan personajes heridos, interpretados por Penélope Cruz, Marisa Paredes y Antonia San Juan, que aportan luz a una historia muy humana.

    Ganadora del Óscar a Mejor Película Internacional, fue también premiada en Cannes y los BAFTA, confirmando a Almodóvar como uno de los grandes narradores del melodrama contemporáneo.

    Más que una película sobre madres, es una reflexión sobre la identidad y el consuelo que ofrecen las redes afectivas entre mujeres. Un punto de inflexión en su carrera.

    Frente a la crudeza de ¿Qué he hecho yo para merecer esto!, aquí la maternidad se ilumina con compasión y estética refinada. Su lirismo y estructura coral evocan a Douglas Sirk (Imitación a la vida) y a Fassbinder (Las amargas lágrimas de Petra von Kant), maestros que también elevaron el melodrama a arte mayor.

    Hable con ella (2002)

    Ganadora del Óscar a Mejor Guión Original, Hable con ella es una de las obras maestras indiscutibles de Pedro Almodóvar.

    La historia gira en torno a la amistad entre dos hombres que cuidan a las mujeres que aman, ambas en coma. Lo que en manos de otro podría parecer imposible, aquí se transforma en poesía sobre la soledad, el deseo y la comunicación.

    Javier Cámara y Darío Grandinetti ofrecen interpretaciones contenidas y conmovedoras, mientras el director combina ballet, circo y cine mudo para hablar del amor como un acto de fe, incluso en su forma más irracional.

    La película se adentra en la frontera entre la ternura y la obsesión, sin ofrecer respuestas fáciles, y plantea una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar la empatía antes de convertirse en invasión?

    Su fuerza radica en su ambigüedad moral y su belleza formal: un Almodóvar más filosófico, más universal y más arriesgado.

    Puede leerse como la contracara de La mala educación: si allí el silencio es castigo, aquí es puente. En tono y pureza visual, conecta con El espíritu de la colmena de Víctor Erice o incluso con el minimalismo emocional de Wong Kar-Wai en In the Mood for Love.

    La mala educación (2004)

    Oscura, compleja y muy profunda a nivel personal, La mala educación es el regreso de Almodóvar al pasado para enfrentarse a los fantasmas de la infancia, el deseo y la culpa.

    Gael García Bernal interpreta con maestría a varios personajes dentro de un relato sobre los abusos sexuales en colegios religiosos y la manipulación entre el amor y el poder.

    El film mezcla cine negro, metacine y memoria, con una estructura en capas que se desdobla entre lo real y lo ficticio. Es, al mismo tiempo, una confesión y una denuncia.

    Aquí el autor da un paso más en la exploración de su biografía emocional: la fe, la identidad sexual, el peso de la educación católica. Su valentía para tratar un tema tabú con elegancia formal lo convierten en uno de sus trabajos más audaces.

    A nivel visual es impecable, y a nivel visual, tensa: La mala educación es la cara más sombría de su universo, pero también una de las más necesarias.

    Comparada con Hable con ella, que explora la empatía, esta película investiga la herida. Es el reverso oscuro del autor, más cercano a Fanny y Alexander de Bergman o La infancia de Iván de Tarkovski, donde el pasado es trauma y no refugio.

    Volver (2006)

    Con Volver, Almodóvar regresa a su tierra natal y a los temas que más lo definen: la maternidad, la muerte y la reconciliación.

    Penélope Cruz brilla en su papel más carismático, interpretando a Raimunda, una mujer fuerte que enfrenta el pasado familiar mientras protege a su hija.

    El regreso de Carmen Maura, tras años sin trabajar con el director, convierte el reencuentro en un símbolo dentro y fuera de la pantalla.

    Ganadora del premio al mejor reparto femenino en Cannes, Volver combina realismo, comedia y fantasía con una sensibilidad que la hace inolvidable.

    Además, marca el equilibrio perfecto entre el folclore de su cine de los 80 y la madurez emocional de sus obras más recientes. Una historia sobre mujeres que resucitan, a nivel literal y emocional, para hacer las paces con su historia.

    En su tono y composición, Volver dialoga con Todo sobre mi madre, pero donde aquella lloraba, esta celebra. Puede compararse con Los amantes del Pont-Neuf de Carax por su exaltación del amor y la supervivencia, o con Magnolia de Paul Thomas Anderson por su coralidad emocional.

    La piel que habito (2011)

    En La piel que habito, Almodóvar se adentra en el thriller psicológico y el terror. Antonio Banderas interpreta a un cirujano obsesionado con crear una piel perfecta, mientras Elena Anaya encarna a la víctima que se convierte en su proyecto.

    La película, inspirada en la novela Tarántula de Thierry Jonquet, aborda los límites del cuerpo, la identidad y la venganza con una frialdad estética que contrasta con la intensidad de su historia.

    En ella, el director desmonta los códigos del melodrama para mezclarlos con la ciencia ficción y el horror, explorando el cuerpo como cárcel y como lienzo.

    El resultado es una obra inquietante, perturbadora y muy original, donde la monstruosidad surge del dolor y la belleza de la transformación.

    Es la prueba de que el universo de Almodóvar puede mutar sin perder su alma.

    Comparada con La mala educación, sustituye la culpa religiosa por la culpa científica. Su atmósfera recuerda a Eyes Without a Face de Georges Franju y a El coleccionista de Wyler, pero filtradas por la estética de Kubrick en una de sus mejores películas: Eyes Wide Shut, llena de erotismo, obsesión y control.

    Dolor y gloria (2019)

    El autor frente a su reflejo. Dolor y gloria es la película más íntima y melancólica de Almodóvar, donde Antonio Banderas interpreta a Salvador Mallo, un director en crisis que revive su vida entre el recuerdo y la creación.

    A través de la memoria, la enfermedad y la soledad, el cineasta construye su propio autorretrato: un viaje hacia la reconciliación con el pasado y con el arte.

    Penélope Cruz, Julieta Serrano y Asier Etxeandia completan un reparto perfecto. Ganó el premio a Mejor Actor en Cannes y fue nominada al Óscar.

    Más que una autobiografía, es una reflexión sobre cómo el arte salva, sana y da sentido a la vida.

    Con Dolor y gloria, Almodóvar no mira atrás con nostalgia, sino con gratitud: su película más luminosa sobre el acto de crear.

    Puede considerarse su 8½, como Fellini frente a su espejo, o su All That Jazz por su tono de despedida. Frente al cinismo de La mala educación, aquí hay redención. Es la conclusión emocional de su propio relato cinematográfico.

    Madres paralelas (2021)

    El Almodóvar más político y actual. En Madres paralelas, dos mujeres (Penélope Cruz y Milena Smit) dan a luz el mismo día y ven cómo sus destinos se entrelazan.

    El film combina melodrama íntimo con memoria histórica, abordando la maternidad desde la verdad, el duelo y la reparación.

    Penélope Cruz ganó la Copa Volpi en Venecia y fue nominada al Óscar por su interpretación, una de las más complejas y emotivas de su carrera.

    Aquí, la maternidad ya no es símbolo de pureza, sino de lucha. Almodóvar se atreve a unir lo personal con lo político, lo biográfico con lo colectivo, y ofrece una mirada madura sobre cómo el pasado sigue respirando bajo la piel del presente.

    Una obra valiente que amplía su universo sin perder su esencia.

    Comparada con Todo sobre mi madre, muestra la evolución del director: de la maternidad simbólica a la maternidad consciente y combativa. A nivel temático, recuerda a Roma de Alfonso Cuarón o La flor de mi secreto de su propia filmografía, donde lo íntimo se funde con la Historia.

    La habitación de al lado (2024)

    Su película más reciente y una de las más sobrias de su carrera. La habitación de al lado marca el debut de Almodóvar en inglés, con Tilda Swinton y Julianne Moore al frente.

    La historia narra el reencuentro de dos amigas unidas por la enfermedad, la memoria y la muerte. Es un film contenido y profundo en lo emocional, donde el autor vuelve a hablar del adiós con serenidad y calidez.

    Rodada en Madrid y Nueva York, muestra a un Almodóvar maduro que escribe con menos artificio y más verdad.

    Es, también, una síntesis de todo su recorrido: la compasión de Todo sobre mi madre, la honestidad de Dolor y gloria y la serenidad de quien ya no busca demostrar nada.

    Con La habitación de al lado, el director firma una despedida en vida: una obra sobre cómo decir adiós amando.

    En su tono elegíaco, puede compararse con Amour de Michael Haneke o The Hours de Stephen Daldry: películas sobre el paso del tiempo que prefieren la calma a la tragedia. Es el cierre natural de su propio círculo emocional.

  • Las películas de anime más retorcidas que no dejarías ver nunca a tus hijos

    Las películas de anime más retorcidas que no dejarías ver nunca a tus hijos

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Que sean dibujos animados no significa que los pueda ver tu sobrino de siete años. ¿Acaso le recomendarías Akira (1988) a un menor por la simple razón de que los actores de la película no están hechos de carne y de hueso? La misma lógica aplica aquí. En esta lista quiero recomendarte perlas del anime asiático que como adulto quizás no conozcas y que te gustará descubrir por Halloween.

    Porque los extremos a los que puede llegar una película animada son mucho más retorcidos que los confines de la media de las producciones con actores reales, con plena potestad sobre su imagen y su cuerpo. Las barbaridades a las que puede llegar el terror dibujado resultarían increíbles, si no las hubiéramos visto superadas película a película.

    Eso sí, en esta lista he incorporado sólo películas verdaderamente retorcidas, de las que te dejan con el sistema digestivo algo patas arriba. Por ejemplo, no te recomiendo otra antología fundamental del fantástico japonés, Memories de Katsuhiro Otomo, Tensai Okamura y Koji Morimoto (1995), porque aunque tiene fragmentos de un vértigo oscurísimo, nunca va a meter el dedo en la llaga, a marear. Y me he propuesto impresionarte con la selección.

    Belladonna of Sadness (1973)

    Eiichi Yamamoto resucitaba el mito de Juana de Arco para convertirla en una rape and revenge que se anticipó décadas a la reivindicación satánico-feminista de La bruja (2015) de Robert Eggers. Belladonna of Sadness (1973) es, antes que todo, una película desagradablísima, donde la violación de una campesina a manos de un señor feudal y el posterior abandono de su pueblo acaba en la aparición de un demonio fálico y sin ningún pudor por el alma humana. En excesos, puede equipararse al folk horror más extremo que en los años setenta se producía en Reino Unido, como La garra de Satán (1971).

    Pero las comparativas acaban aquí, porque Belladonna of Sadness sigue los designios de Neon Genesis Evangelion: The End of Evangelion en traducir a la forma visual las transgresiones que propone en el argumento. Más parecido a un retablo modernista encargado por el Diablo que a una película al uso, los bellísimos cuatro trazos de las acuarelas de Yamamoto demarcan cómo todo lo que vivimos pasa por los ojos y la sensibilidad de ella, la bruja maldita. Un espectáculo retorcido pero inolvidable.

    Vampire Hunter D: Bloodlust (2000)

    Los años noventa acarrearon una buenísima cosecha para el anime adulto, en la pequeña y la gran pantalla. Vampire Hunter D: Bloodlust (2000) es de sus hijos pródigos menos prodigados. Como si volviéramos a los palacios góticos del Drácula de Bram Stoker (1992) a través de la brutalidad apocalíptica de Mad Max: Furia en la carretera (2015), Toyoo Ashida imagina a un demi-vampiro desalmado que se arroja a salvar a una damisela que no quiere su ayuda. Esta es la ligera excusa que se nos propone para construir una ópera de vísceras y terciopelo, donde la muerte acecha veloz detrás de cada encuentro. Diremos que todo el anime que la ha seguido, desde Hellsing (2001) a Castlevania (2017), ha tratado de replicar sus endemoniados pasos.

    Y si buscas una alternativa cyberpunk a la misma apuesta rotunda por el anime adulto, yo te recomiendo de corazón Wicked City (1987). Es la predecesora estética y espiritual de la Akira de Otomo, contiene secuencias de luchas con demonios en la Tokio metropolitana que ya le gustaría a Jujutsu Kaisen (2021) y apostó por una cámara de virtuosidad gimnástica, muy poco habitual incluso hoy día.

    Perfect Blue (1998)

    Perfect Blue (1998) es un hito del noir, aunque nunca gozó de tanta popularidad fuera de la cinefilia anime estricta. Lo cual resulta injusto, atendiendo a lo fundacional de la película más retorcida de Satoshi Kon (el director de Paprika, la Origen lisérgica que tampoco es para criaturas): gracias a Perfect Blue hoy existen Audition (2000) o Cisne negro (2010). Y es que, tras los flirteos del brilli-brilli con el giallo, el thriller de Kon devolvía toda la gravedad a las alucinaciones bajo las que se ve castigada una idol japonesa bajo el peso de la fama. La oscuridad acecha, y llama a tu puerta.

    Como en Seoul Station, la losa que nos arrastra al fondo de la paranoia es la pura realidad: que nos reconocemos en la imagen monstruosa de un acosador que vuelve su admiración parasocial en un delirio asesino, al mismo tiempo que respiramos el miedo de ella mientras cae en espiral. Ni una gota de sangre (vertida en vano), pero Perfect Blue no se borra tan fácilmente.

    Seoul Station (2016)

    Al nivel de Satoshi Kon (Perfect Blue), debemos contar al coreano Yeon Sang-ho dentro de la vanguardia más cínica y sanguinaria de la animación asiática. El cineasta lleva toda su carrera destripando la podredumbre e hipocresía de la sociedad con unos “dibujitos animados” que nos llevan siempre al borde del asiento y del ataque de nervios (por ejemplo, en clave de thriller descarnado, nadie ha subido las apuestas desquiciadas de Park Chan-wook como The King of Pigs, de 2011).

    Sin embargo, para Halloween yo recomiendo descubrir Seoul Station (2016), la precuela de animación que dirigió después de Train to Busan, y que ilustraba la rapidísima expansión de la plaga zombi en la estación de la capital coreana. No es sólo que Yeon Sang-ho no deje títere con cabeza para este atentado sin tapujos a cualquier fe en la bondad: la animación aquí sirve para extremar el horror visual. Los ojos ensangrentados, las heridas supurantes y ennegrecidas, la piel grisácea. Estos zombis, junto con los de Happiness (2021), dan verdadero pavor.

    Neon Genesis Evangelion: The End of Evangelion (1997)

    No necesitas haber visto Neon Genesis Evangelion (1995), la serie emblema de Hideaki Anno para comprender, con apenas unos minutos de película, qué tan jodido está el mundo que nuestros heroicos protagonistas deberían salvar. Neon Genesis Evangelion: The End of Evangelion (1997) recoge los fundamentos narrativos del mundo mecha (los niños elegidos, una invasión alienígena, las entrañables mascotas) y los descarta uno a uno, hasta que no nos quedan amarres que nos aseguren que al final del día todo saldrá bien. Es más: si algo sabemos en The End of Evangelion es que todo está saliendo horrible, catastróficamente mal.

    El resto, lo dejamos a la iconografía cristiana extrema, sanguinaria, que convierte el Mar de Japón en un océano de líquido amniótico repleto de los cadáveres gigantes de tus colegas, y a tus padres en tus peores verdugos. Anno imaginó un auténtico corolario de la depresión en su mejor obra y, como Yamamoto en Belladonna of Sadness, convirtió la angustia en cumbre

  • De ‘Platónico’ a ‘Sin medida’: series románticas de tono autobiográfico

    De ‘Platónico’ a ‘Sin medida’: series románticas de tono autobiográfico

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Si Platónico, que ha regresado a Apple TV con una segunda temporada, es tan realista es porque su creador, Nicholas Stoller, estuvo observando de forma consciente a su entorno y a sus grupos de amigos a la hora de escribir los personajes y situaciones de la serie. 

    Después de un largo paréntesis en su amistad, unos viejos amigos con una conexión platónica vuelven a encontrarse en la mediana edad. Su relación se vuelve más obsesiva y desestabiliza sus vidas, en este relato de 10 capítulos por temporada de tono bastante cómico y que se basa en la vida cotidiana más que en el romance o la épica sentimental. Seth Rogen y Rose Byrne muestran su química en pantalla a la hora de interpretar a la pareja protagonista. Si disfrutas de los romances con tonos autobiográficos, estos son otros títulos de series románticas con tono todavía más autobiográfico que el de Platónico.

    Starstruck (2021)

    La neozelandesa Rose Matafeo recurre en Starstruck a una trama decididamente de anti-comedia romántica, que ella misma protagoniza. La serie británica retuerce muy bien los clichés, haciendo que el chico sea el sensible y la chica la despreocupada. La historia de amor comienza con una chica millenial que vive en Londres y sale adelante gracias al pluriempleo. Un día, descubre que el chico con el que se ha acostado esa misma noche es una estrella de cine. Pero su relación no se limita a un encuentro de una sola noche. Matafeo convierte a este personaje en alguien con los pies muy en el suelo. Él, interpretado por el encantador Nikesh Patel, completa el dúo protagonista durante tres temporadas. Atención al guiño a El graduado en el final de la primera temporada, porque resume muy bien los principios esenciales de la serie en sus siguientes capítulos.Tiene momentos memorables desde el primer capítulo. La más divertida de la lista.

    Sin medida (2025)

    Aunque Sin medida no es la primera serie de Lena Dunham tras el éxito de Girls (ya estrenó en Max en 2018 una llamada Camping de la que nadie recuerda), es la que más expectación ha generado. Principalmente, porque esta miniserie está inspirada muy ligeramente en su propia vida personal. Esta vez, la neoyorquina ha sabido volver a dar en la diana, contando asuntos fuera de lo común que a su vez logra que el espectador sienta como propios. Lo bien que está elegida Megan Stalter, la gran secundaria de Hacks, como su alter ego y que la propia Dunham aparezca como otro personaje, cediendo el protagonismo esta vez, son sus dos grandes aciertos. El protagonista que hace de alter ego de su marido, Will Sharpe, también lo clava a la hora de construir ese difícil equilibrio entre bicho raro y héroe romántico. Comparte algunas de sus reflexiones con El fin del amor. El relato más agridulce de todos los de este listado.

    El fin del amor (2022)

    Una serie que se ha comparado a menudo con el estilo del Girls de Lena Dunham y que tiene una enorme personalidad propia es la argentina El fin del amor, que es un original de Prime Video. Está inspirada en un ensayo de la filósofa de la cultura pop Tamara Tenenbaum, que analiza precisamente la diplomacia de los afectos en el siglo XXI y que a su vez está inspirado en su vida. Tamara, que en pantalla es la famosa cantante y actriz Lali Espósito, huyó en su día de su crianza judía ortodoxa en Buenos Aires. Ahora, deja a su novio para buscar otras formas de romance menos tradicionales. Ese es el comienzo de al menos tres temporadas. Se trata de un Sexo en Nueva York bonarense en el mejor sentido del término, porque la ciudad, a pesar de la crisis en la que está inmersa como capital del país, está representada de un modo muy atractivo y original. Tiene una mirada tan sarcástica del amor como la de Starstruck. Es la serie más salvaje de todas.

    The Four Seasons (2025)

    Netflix también ha estrenado la esperada serie de otro icono femenino de la ficción televisiva, Tina Fey. Esta vez, la autora de 30 Rock deja de lado el humor absurdo y ácido para dar paso a cierto dramatismo generacional al que los espectadores tenemos que acostumbrarnos unos capítulos. Es entendible que parte de sus fans se sientan decepcionados. En su caso, se centra en un grupo de amigos que rondan los 50 años. The Four Seasons, inspirada en una película, muestra a tres parejas que ven cómo su amistad del grupo se pone a prueba cuando una de ellas se divorcia. A su favor, que Steve Carell y Colman Domingo están en el reparto. Y que sabe combinar muy bien lo dulce y lo amargo. En total dura unas cuatro horas. Es la más madura de todas las series de esta lista. Algunos de sus personajes están tan heridos como los de Sin medida.

    Smiley (2022)

    Una comedia romántica española atípica. En este caso, porque los dos enamorados son dos hombres treintañeros. La miniserie está inspirada en la obra de teatro homónima del dramaturgo y escritor Guillem Clua, quien considera el texto su propia vida, en la que lo que se cuenta es todo real. Sus dos protagonistas se enamoran a pesar de tener vidas y personalidades completamente opuestas. Uno es un despreocupado camarero musculoso de un bar y el otro un oficinista algo neurótico, Los personajes están bien perfilados, no se apoyan solo en clichés y el guion explica bien su naturaleza y motivaciones. Así que, a pesar de saber cómo acaba por el género al que pertenece, merece la pena el viaje y se puede ver en dos tardes. Logra huir de muchos clichés, pero no deja de ser la más romanticona de toda la lista y es el contrapunto a El fin del amor.

    Nadie quiere esto (2025)

    Dos actores ídolos de la generación millenial se unen en Nadie quiere esto. Él es Adam Brody, para siempre ligado a The O.C. Ella es Kristen Bell, la inolvidable Verónica Mars. En esta serie son una agnóstica con un podcast sobre sexo y un rabino sensible y recién separado que se enamoran. Como en otras de las series de esta lista, la inspiración le llegó a su creadora, Erin Foster, de su propia vida. Ella misma se convirtió al judaísmo cuando encontró al amor de su vida. Y quizá por eso resulta más madura que sensiblera, más real que ficticia. La premisa tiene muchos puntos en común con la argentina El fin del amor, pero el tono está más cerca del de la británica Starstruck sin llegar a ser tan divertida. Lo que sí consigue es generar ese calor de hogar de las series más antiguas, como Las chicas Gilmore. Es una de esas series que te pones en una tarde lluviosa de fin de semana sin importarte lo que pasa en el mundo. La propuesta más amable de la lista.

    Feel Good (2020)

    Hay que ser muy respetuoso para mostrar las circunstancias en la que se encuentran los personajes de Feel Good y a su vez resultar divertido sin herir sensibilidades. Y esta serie lo ogra. Mae Martin es una cómica canadiense de género no binario que es creadora y protagonista de esta ficción basada, tanto la parte de comedia como la de drama, en sus vivencias. Una mujer llamada George e interpretada por Charlotte Ritchie se enamora de Mae y comienzan una relación. Pero Mae tiene que vigilar su salud mental, para no caer de nuevo en las drogas. La adicción, vivir encerrado en un armario, el miedo a ser dañado son temas resbaladizos que Mae Martin trata con agudeza y valentía. Transita el camino de Todo va a ir bien, la serie del australiano Josh Thomas, pero Feel Good es más compleja y algo más de nicho, en la línea de Sin medida. La más arriesgada de la lista.

    Everything I Know About Love (2022)

    Esta serie de televisión británica es una comedia dramática basada en las memorias ficcionadas homónimas de la autora Dolly Alderton en su época de veinteañera. El resultado en pantalla es como un Diario de Bridget Jones con unos protagonistas una década más jóvenes. Y no tiene miedo a resultar doloroso para los espectadores, en especial para las espectadoras de su generación. Porque Everything I Know About Love cuenta las verdades del barquero. Es el año 2012 y Maggie (el avatar de la autora, interpretada por Emma Appleton) tiene 24 años cuando acaba de llegar a Londres. Sale de fiesta todo el tiempo y eso hace que tanto ella como su grupo de amigos sean proclives a vivir todo tipo de situaciones que dan pie a esta sucesión de interesantes historias y moralejas bastante interesantes y oportunas para el mundo en que vivimos. En este aspecto, se asemeja mucho a Sin medida. Y también trata con gran sensibilidad otra forma de amor que da mucho juego a la ficción (y a la vida real): la amistad. La más juvenil de todas.

  • Disney se equivoca al rechazar la idea de Adam Driver para 'Star Wars'

    Disney se equivoca al rechazar la idea de Adam Driver para 'Star Wars'

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    En los despachos de Hollywood, se toman decisiones más inverosímiles que el universo de samuráis galácticos, bebés verdes arrugados y babosas esclavistas, y esta es una de ellas. Adam Driver hizo público unos días atrás como Disney había rechazado la mejor idea que veremos en años para la franquicia de La guerra de las galaxias. 

    El actor explicó que propuso a los ejecutivos de Lucasfilm y Disney volver a la saga con una nueva película alrededor de su personaje, Kylo Ren o Ben Solo. Además, admitió haber cerrado un primer pitch escrito con Steven Soderbergh, el responsable de éxitos unánimes de público y crítica como Ocean's Eleven. Hagan juego (2001) o Confidencial (Black Bag) (2024). Lo increíble es que Bob Iger dijo que no. Y acto siguiente, lanzó el muy tibio tráiler de Star Wars: The Mandalorian and Grogu (2026). Tómate una pausa para digerir esto.

    ¿Qué proponía Adam Driver para ‘The Hunt of Ben Solo’?

    El proyecto llevaba por título The Hunt for Ben Solo y seguía la historia del enfant terrible de Han, en un regreso inesperado tras morir en brazos de Rey (Daisy Riley) en Star Wars: El ascenso de Skywalker (2019). El actor describió la película como un guion “hecho a mano y centrado en el personaje”, comparándolo con El imperio contraataca (1980): “Es uno de los mejores guiones de los que he sido parte”. Steven Soderbergh, por su parte, añadió: “Me encantó hacer esta película en mi cabeza. Sólo me sabe mal que los fans no puedan verla”. En el proyecto, además, figuraba el guionista Scott Z. Burns, colaborador habitual de Soderbergh en proyectos tan dispares como ¡El soplón! (2009) o The Laundromat: Dinero sucio (2019).

    Por lo visto, tanto Dave Filoni como Carrie Beck y la misma jefa de Lucasfilm, Kathleen Kennedy, adoraron la idea y animaron a Adam Driver a presentarla hará unos meses a los altos ejecutivos de Disney, que tiene la última palabra sobre la saga.

    ¿Por qué ha rechazado Disney la idea de Adam Driver para ‘Star Wars’?

    Así lo hizo. Bob Iger y Alan Bergman lo recibieron en los despachos, de donde salió con un “no”, sin más, por respuesta. Según Driver, la pareja rechazó el pitch alegando que “simplemente no veían cómo podía seguir vivo Ben Solo, y ya está”. Lo cual, amigas, huele a mala excusa. En la última película del canon principal de Star Wars, El ascenso de Skywalker, Palpatine volvía sólo porque sí. Y no es la única película de la franquicia con regresos inexplicables: Darth Maul sobrevivía a ser cortado por la mitad en La amenaza fantasma (2001) y en El libro de Boba Fett (2021) el cazarecompensas salía del Pozo de Sarlaac, donde había caído en El regreso de Skywalker. En definitiva, no les hubiera costado mucho encontrar una razón para devolver al hijo de Han Solo a la vida… Si nos mofamos con unanimidad del regreso de Palpatine, fue porque la película en la que aparecía era simplemente mediocre.

    Por qué Disney se equivoca impidiendo el regreso de Ben Solo

    Imagina qué podría hacer Adam Driver, un actor de solvencia probada en proyectos de alto presupuesto y voz autoral como Ferrari (2023) o Megalópolis: Una fábula (2024) creando desde cero una faceta desconocida para un personaje ofensivamente desaprovechado en el universo de Star Wars. Súmale las cuatro décadas de grandes películas de Steven Soderbergh, incluyendo una Palma de Oro en Cannes (fue el más joven en conseguirla) y estudios de personaje tan potentes como El asesino (2023).

    Ahora piensa en los proyectos que sí está tirando adelante la factoría Disney, empezando por Mandalorian and Grogu de Jon Favreau o Star Wars: Starfighter, de Shawn Levy. Levy (Deadpool y Lobezno, 2024) y Favreau (El rey león, 2019) cosechan grandes taquillas, pero no sin invertir antes presupuestos desorbitados y nunca saliéndose de los caminos bien demarcados por las tendencias que ya triunfan o los cánones de las sagas adonde aterrizan.

    Tampoco es que Steven Soderbergh sea el colmo del riesgo autoral, porque no olvidamos los revienta-taquillas de la trilogía de Ocean’s Eleven o de Una mujer audaz (2000). Pero por lo menos traería sangre nueva a un imaginario que lleva tiempo mostrando signos de agotamiento, entre series que –a excepción de Star Wars: Visions– acaban viéndose todas iguales. Aceptémoslo, no será la primera ni la última vez en que un estudio de Hollywood rechace una idea tentadora. El mes pasado, conocimos que Steven Spielberg había propuesto a los ejecutivos de Activision dirigir una adaptación de Call of Duty, y que dijeron que no. Será que no entendemos los secretos de la Fuerza, pero hay decisiones que no tienen mucho sentido.

  • Jacob Elordi: 10 películas y series del actor de ‘Frankenstein’

    Jacob Elordi: 10 películas y series del actor de ‘Frankenstein’

    Philipp Engel

    Philipp Engel

    Editor de JustWatch

    Comenzando su carrera actoral como galán en romances juveniles de Netflix como Mi primer beso, Jacob Elordi es hoy toda una estrella en ascenso. Luego de compartir créditos con Zendaya en la serie Euphoria como el atormentado Nate Jacobs, ha trabajado con cineastas como Sofia Coppola y, más recientemente, ha sido la criatura en Frankenstein de Guillermo del Toro.

    Y su carrera seguirá en ascenso, pues protagonizará The Dog Stars de Ridley Scott, junto a Margaret Qualley y Josh Brolin, además de una nueva versión de Cumbres borrascosas junto a Margot Robbie, nuevamente bajo la dirección de Emerald Fennell. Para conocer más sobre su trayectoria y talento, te recomendamos 10 de sus películas a continuación.

    Frankenstein (2025)

    El cineasta mexicano Guillermo del Toro es, para bien y para mal, uno de los directores de fantasía y terror preferidos de Hollywood, con el que muchos aspiran a trabajar después de la respuesta a películas como La forma del agua y su Pinocho. Si somos claros, su Frankenstein es tan sutil como un martillo en lo que respecta al subtexto tan vital en el texto original de Mary Shelley, pero Jacob Elordi hace un trabajo fantástico como la criatura, cuya corporalidad bajo el maquillaje transmite a un ser tan vulnerable y temeroso, como imponente e inteligente.

    Mi primer beso (2018)

    Con sus casi dos metros de altura, Jacob Elordi destacaba en Mi primer beso, una TV-Movie romántica marca Netflix diseñada para un entusiasta público adolescente que tuvo dos raudas secuelas. El australiano, que había hecho de extra en Piratas del Caribe, tuvo aquí su gran oportunidad para darse a conocer, por mucho que luego se arrepintiera diciendo que, cuando hizo estas películas –incluyendo sin duda también 2 corazones–, se “sentía muerto por dentro”, para disgusto de sus compañeros de reparto, Joey King y Taylor Zakhar Pérez, que se han mostrado indignadisimos. Pasada la adolescencia, hay que verla con el interés antropológico activado. 

    Euphoria (2019)

    El cambio de registro fue radical con Euphoria, la serie creada por Sam Levinson que ofrece una mirada a la adolescencia sin concesiones, plagada se sexo y drogas, comparable a la que dio en su día Larry Clark con Kids(1995). En sus dos primeras temporadas, Elordi daba vida a Nate Jacobs, el clásico chico popular del instituto, pero interiormente atormentado por una controvertida sexualidad (influida por las hábitos de su padre, que se graba teniendo encuentros con personas transexuales), que le lleva a tener un comportamiento cruel y violento. Para Elordi, la hipnótica Euphoria, puro éxtasis visual, fue el estrellato definitivo. 

    Aguas profundas (2023)

    El regreso de Adrian Lyne al thriller erótico fue más comentado por la relación de Ben Affleck con Ana de Armas fuera de las cámaras que por la película en sí misma, que no convenció en absoluto pese a tratarse de una novela de Patricia Highsmith reescrita para la pantalla por el mismo Sam Levinson. Pero en esas Aguas profundas también nadaba Jacob Elordi, en la piel del pianista que tocaba todas las teclas de la cubana, una mujer con afición a las aventuras extramaritales. Para muchos fans de ambos, eso ya es más que suficiente. 

    The Sweet East (2023)

    La primera película de Sean Price Williams, sin embargo, es extraordinaria: The Sweet East está entre lo mejor del cine indie americano de la última década. Es algo así como el reverso de Alicia en el país de las maravillas a través de la América de hoy en día. Talia Ryder es la adolescente que se fuga durante una excursión a Washington con el instituto y se encuentra a toda clase de personajes. Entre ellos a Jacob Elordi haciendo un poco de sí mismo en el rodaje de una película indie, que acaba como el rosario de la aurora, aunque el más fascinante de todos es Simon Rex, un intelectual del Lado Oscuro al que esta Alicia dejará plantadito. Imperdible.   

    Saltburn (2023)

    La segunda película de Emerald Fennell fue la más comentada de la temporada. Saltburn era el nombre de la mansión familiar a la que el pijo espigado encarnado por Jacob Elordi invita a pasar un verano al advenedizo Barry Keoghan, que ha conocido en Oxford. Aunque no había para tanto, se convirtió en un fenómeno inesperado por presentar una historia de manipulador manipulado que podía recordar al Pasolini de Teorema, dándole unas cuantas vueltas al tema de la lucha de clases. Al final, no quedaba si el pobre era incluso peor que los flemáticos ricos que pertenecen a la misma clase social que la realizadora. No tan escandalosa, pero interesante de cabo a rabo. 

    Priscilla (2023)

    Jacob Elordi se acabó convirtiendo en el marido de la mismísima Priscilla. Es decir, Elvis Presley. Un Elvis Presley más alto de lo habitual, sobre todo en comparación con Cailee Spaney, y es probable que esa llamativa diferencia de estatura tuviera carácter simbólico, porque la gran Sofía Coppola observa al Rey desde un ángulo muy poco favorecedor, como un narcisista que seduce a una adolescente para mantenerla cautiva en su jaula de oro –Graceland, como un Versalles en miniatura–, mientras se libra a toda clase de placeres largándose de gira acompañado de su tóxico círculo de aduladores encabezados por Coronel Tom Parker. Es mucho mejor de lo que se dijo. 

    Oh, Canada (2024)

    En el conmovedor testamento del gran Paul Schrader, basado en el último libro del ya fallecido Russell Banks, Richard Gere encarna a un cineasta en las últimas, y Jacob Elordi a su versión más juvenil, en la América de los años 60, cuando decidió escaquearse de la guerra de Vietnam y emprender una carrera de documentalista de marcado cariz político, no precisamente conservador. Oh, Canadaes una gran película, que no desmerece después de la trilogía trascendental que arrancó con El reverendo. Schrader siempre será mucho más que “el guionista de Taxi Driver”. 

    El camino estrecho (2025)

    Jacob Elordi también ha tenido el privilegio de trabajar a las órdenes de un director como Justin Kurzel, que se dio a conocer con Snowtown, una de las películas de asesinos en serie más violentamente perturbadoras que se recuerdan. En El Camino estrecho, una estupenda miniserie de cinco episodios basada en la novela de Richard Flanagan, Elordi se desenvuelve con solvencia en dos planos, su presente como preso en un campo de prisioneros japonés, y su apasionado pasado cuando se entendía con la mujer de su tío (Odessa Young). Una sugerente mezcla de pasión tórrida con drama bélico de prisioneros. 

    Indomables (2024)

    En esta Indomables que llega a los cines, Elordi vuelve a arriesgar encarnando a un hombre gay que vive su sexualidad en secreto en la América de los años 50, cuando la clase media migraba a la periferia de las grandes ciudades para vivir su pequeña utopía consumista: coche, vivienda unifamiliar, familia y jardín. Elordi personifica a los que no encajan en el sueño americano, como el mexicano del que se enamora locamente, y busca hacer fortuna entre los neones de Las Vegas.  En paralelo, la Daisy Edgar-Jones de Normal People es una ama de casa atrapada en parejas circunstancias. Bien filmada y agradable de ver, con buenas prestaciones actorales. 

  • Maintenance Required y 10 nuevas comedias románticas que no te puedes perder

    Maintenance Required y 10 nuevas comedias románticas que no te puedes perder

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Con el reciente éxito de Maintenance Required en streaming, era inevitable repasar las nuevas rom-coms que nos trajo el 2025. Aquí encontrarás toda la información para sumergirte en las nuevas comedias románticas que están llegando a plataformas como Netflix, Prime Video o Apple TV+. 

    Desde enredos parisinos hasta romances en universidades británicas o encuentros inesperados que cambian vidas, estas historias mantienen vivo el espíritu del género. Algunas son ligeras y encantadoras, otras más melancólicas o reflexivas, por eso las he ordenado de menor a mayor encanto romántico, para enamorarte poco a poco de cada una.

    10. French Lover (2025)

    Empiezo la lista con French Lover porque tiene todo lo que buscamos en una rom-com con alma europea: encanto, imperfección y un romance que no depende de clichés. En esta película una estrella de cine en decadencia se cruza con una mujer corriente que intenta reconstruir su vida tras un divorcio. Es un título que recuerda a Un lugar llamado Notting Hill, pero con un tono más melancólico, más adulto, y menos “cuento de hadas”.Ideal para quienes disfrutan de las historias sobre personas reales, con cicatrices, que aún creen (aunque les cueste admitirlo) en la posibilidad de empezar de nuevo.

    9. The Roses (2025)

    Tengo que  confesar que aunque está en uno de los últimos puestos de la lista, The Roses es la que más captó mi atención desde que me enteré de su premisa. Es una comedia valiente que explora la fase menos idealizada del amor y se siente como una de esas películas que parecen predecibles hasta que no lo son. La historia gira en torno a una pareja que lleva años juntos y decide enfrentarse a la pregunta más temida: ¿y si el amor ya no alcanza? Si Historia de un matrimonio te pareció demasiado dolorosa y Separados demasiado superficial, The Roses encuentra un punto medio: romántica, sí, pero también brutalmente honesta. 

    8. El otro París (2025)

    En El otro París, una mujer se inscribe en un programa de citas convencida de que volará a París, Francia pero termina aterrizando en París, Texas y allí descubre un amor inesperado. Esta película representa ese tipo de rom-com ingeniosa y autocrítica que toma un cliché como “buscar el amor en la ciudad del romance” y le agrega una pizca de humor juvenil. Su premisa absurda me recuerda bastante a Emily in Paris, pero con un espíritu un poco más irónico al estilo (500) días juntos. Es ligera, fresca y perfecta para quienes disfrutan de las comedias donde el desastre inicial termina siendo lo mejor que podía pasar.

    7. Mi amiga Eva (2025)

    Lo que me gusta de esta película es cómo transforma la crisis en una forma de liberación. No busca el romance idealizado, sino uno vivido desde la experiencia y la duda. Tiene el aire maduro de No es tan fácil, pero con el toque más íntimo y contemplativo de Call Me by Your Name, aunque su visual y estética está muy lejos de ambas en comparación. Mi amiga Eva sigue a una mujer de cincuenta años que, durante un viaje de trabajo a Roma, se da cuenta de que quiere volver a sentir algo que hace tiempo perdió. De regreso a Barcelona, decide romper con la comodidad de su vida familiar y lanzarse al vértigo de empezar de nuevo. Para quienes han amado, perdido y vuelto a amar aquí van a encontrar una joya inesperada

    6. My Oxford Year (2025)

    Si quieres reírte pero también soltar algunas lágrimas, esta película basada en la novela de  Julia Whelan es justo para ti. My Oxford Year sigue a una joven becaria estadounidense que llega a Oxford dispuesta a concentrarse en su carrera política hasta que un profesor carismático se cruza en su camino. Es muy bella porque comienza como una comedia romántica universitaria y termina convertida en una meditación sobre la pérdida y la madurez. Si te emocionó Me Before You, aquí encontrarás el mismo tipo de amor contado con mucha sensibilidad. Es ideal para los que disfrutan del drama romántico con inteligencia emocional y escenarios de ensueño.

    5. Splitsville (2025)

    Creo que Amores compartidos es una de las comedias románticas más ingeniosas del año y una que seguiremos recordando en el futuro por ser absoluto caos. La premisa suena simple: un grupo de divorciados que se muda al mismo barrio para empezar de nuevo. Pero aquí hay mucho más humor ácido del que esperamos en una cinta de este estilo. Tiene un reparto lleno de carisma que incluye a Dakota Johnson  y diálogos afilados que siempre aprecio en el género.  La coloco aquí porque logra algo que pocas rom-coms contemporáneas consiguen, y es reírse del fracaso sin cinismo.

    4. Oh Hi (2025)

    Nunca pensé encontrarme con una película que sea básicamente la versión comedia romántica de Misery, pero aquí estamos y ¡vaya que sorpresa! En esta historia, Iris e Isaac intentan disfrutar de su primera escapada juntos, pero cuando la relación se tambalea, ella se aferra a la idea de que la frialdad de él es solo confusión. Su necesidad de salvar el vínculo la empuja a comportamientos cada vez más irracionales. Me gusta Oh Hi porque lleva la rom-com a su límite más incómodo donde el amor se convierte en obsesión. Tiene la ironía de Loca obsesión pero con un enfoque más íntimo y femenino. Es de esas películas que no te hacen suspirar, sino que te dejan pensando en los límites de lo que hacemos por no sentirnos solos, con muchas risas incómodas de por medio. 

    3.  The Life List (2025)

    Mi lista de deseos tiene todos los clichés que uno espera de una gran historia romántica pero ofrece algo más: una mirada tierna y esperanzadora sobre el paso del tiempo. La película sigue a una mujer que, tras la muerte de su madre, encuentra una lista de deseos que ella misma escribió cuando era niña. Decidida a cumplir cada punto, emprende un viaje que la transforma profundamente. Está en el top 3 porque logra equilibrar perfectamente el tono emotivo con la calidez del romance clásico. Es Come, reza, ama  con menos misticismo y más humor. Ideal para quienes disfrutan de las películas que te hacen llorar un poco y sonreír mucho, como Posdata: te quiero.

    2. Materialists (2025)

    Aquí viene una recomendación para quienes aman el glamour de El diablo viste de Prada pero aún así quieren un toque romántico más clásico. Materialists es una sátira moderna sobre el amor, el dinero y el deseo de tenerlo todo. La historia sigue a una “matchmaker” de élite en Nueva York que organiza citas para millonarios  hasta que se enamora de uno de sus clientes. Gran parte del atractivo de esta película es su directora Celine Song (la mente detrás de Vidas pasadas) y el elenco que incluye al trío Dakota Johnson, Chris Evans, y Pedro Pascal. Recomendada por ser un festín visual y emocional que confirma que la comedia romántica puede seguir siendo inteligente y chic por igual.

    1. El Piloto (2025)

    El primer puesto se lo lleva una comedia romántica que sabe hacer reír, incomodar un poco y dejarte al  final con el corazón blando. El Piloto mezcla humor rural, tensiones familiares y la típica química entre polos opuestos pero con una sensibilidad más europea, menos idealizada y más emocionalmente honesta. ¿De qué trata?  La vida de una mujer da un giro inesperado de la noche a la mañana cuando un arrogante piloto de globo aerostático se estrella contra su gallinero y termina convirtiéndose en su nuevo vecino. Si buscas una historia cálida sobre segundas oportunidades, heridas familiares y la belleza de los encuentros improbables, El Piloto entrega lo que promete.

  • 7 películas de terror familiares para ver con niños este Halloween

    7 películas de terror familiares para ver con niños este Halloween

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Llega Halloween y quieres compartirlo con las generaciones jóvenes de tu familia, ¡enhorabuena! Podrás ver cómo se maravillan ante mitologías que a ti quizás ya no te impresionan tanto, “sustos” que ya no te dan mucho pavor y monstruos que hoy sólo ves como disfraces. Si aciertas, quizás estés formando nuevos apetitos cinéfilos, porque ¿qué engancha más que una buena película de terror en edad temprana?

    En JustWatch nos hemos propuesto recomendarte algunas películas fantásticas que puedes compartir con toda la familia, con algunas directrices. Primero, nos hemos propuesto ser variados en lo que respecta al origen de las películas (no todo es Estados Unidos), a las edades recomendadas e ir un poco más allá de los años noventa, donde parece que quedan el resto de listas disponibles en internet. Conocer el cine clásico está en la base de cualquier dieta cinéfila futura, ¿no? En fin, vamos con esa guía de películas para ver este Halloween con familia.

    Los mundos de Coraline (2009)

    Henry Selick se demostraba el gran artífice de las películas de terror family-friendly ya en Pesadilla antes de Navidad (1993), y en Los mundos de Coraline quiso ir un paso más lejos: sin ninguna música de por medio, construiría un universo inquietante y fantasioso, bello y sin miedo a impresionar.

    Pero Los mundos de Coraline es la gran olvidada del fantástico para toda la familia de principios de los 2000, lo cual es injusto: primero, porque el concepto es genuinamente terrorífico (un país de las maravillas donde para quedarte debes coserte botones por ojos), y segundo porque todo el aparataje estético de esta joyita en clay-motion resulta brillante, único y cuidado con un cariño máximo. Para pre-adolescentes iniciados y neófitos en el terror.

    Los crímenes del museo de cera (1953)

    Los crímenes del museo de cera es una fantástica forma de poner cara a Vincent Price, uno de los actores más icónicos del cine fantásticol, junto a Boris Karloff (aquí figura con El doctor Frankenstein). De hecho, podemos recomendar igualmente la genial El fantasma de la ópera con Lon Chaney, pero debéis aseguraros de acompañar bien el visionado de esta perlita sin diálogos. En fin, la película de André de Toth da un argumento a un lugar de por sí inquietante, un museo de cera (ni os acerquéis al remake con Paris Hilton, por favor).

    Aquí, un artista loco, una bella inocente y un cuerpo de policías algo tontorrones son el trenecillo perfecto para quienes no estén tan acostumbrados a ver cine y terror. Además, el hecho de que se hiciera en un muy incipiente 3D (fue la primera película en color en rodarse así) puede servir para enseñar cómo el cine, ya en los años cincuenta, trataba de superar los límites de la pantalla pequeña. Para niños más jóvenes, o con mucho miedo.

    El círculo (1998)

    Ojo, El círculo (la japonesa) tiene clasificación PG-13 (para mayores de 13 años). Eso sí, aunque contiene algunos sobresaltos, no es demasiado para los niños con algo más de aguante. Simplemente, acompañad bien el visionado y preparaos para verles alucinar. Que los jóvenes de casa puedan descubrir una película como ninguna que hayan visto antes me parece suficiente para justificar el riesgo a asustarles de verdad.

    Si no estáis muy seguros, pero queréis arriesgaros con algo que dé miedo, miedo, o podéis ir a la versión estadounidense, El grito (2004) con Sarah Michelle Gellar, o podéis apostar por nuestra siguiente candidata en la lista, Los otros de Alejandro Amenábar.

    Los otros (2001)

    Como El círculo pero ahora en madera de roble, Los otros es una obra fundacional. Yo descubrí cuánto podía sorprenderme, engancharme y dolerme una película con Los otros de Alejandro Amenábar. No es sólo el giro final, que también podéis encontrar en El sexto sentido (1999). Es toda la ambientación gótica, que resulta obnubilante y casi marea, sin dejarnos de la mano en ningún momento. Resulta tan fácil de seguir por un adulto, que sepa apreciar los arrebatos infanticidas de Nicole Kidman y el trasfondo de la Guerra Civil, como por cualquier joven (no niño, por favor), que disfrutará con una historia de fantasmas a lo montaña rusa, digna de todas las versiones de Otra vuelta de tuerca de Henry James. Hay algún jumpscare, así que es para pre-adolescentes con algo de estómago.

    Pesadilla antes de Navidad (1993)

    Al contrario que Los mundos de Coraline, Pesadilla antes de Navidad, la película que Henry Selick dirigió para el productor Tim Burton es, antes que nada, una comedia musical. Y sí, hay un Hombre del Saco que está cosido a base de insectos, una novia cadáver, un perro fantasma y una Ciudad Halloween, pero aquí imperan la comedia, las canciones y la festividad. Por lo tanto, la recomendamos si tenéis a criaturas muy pequeñas o con poco aguante para el terror.

    Como pasa con Hotel Transilvania (2012) o La familia Addams (1991), podéis presentarla como introducción al imaginario fantástico para luego dirigiros a otros referentes de los arquetipos que aquí salen a la pista, del vampiro sibilino al inocuo monstruo de Frankenstein. Para niños más pequeños, o con mucho miedo.

    El doctor Frankenstein (1931)

    Cuando recomiendo El doctor Frankenstein, lo hago sabiendo que muchos relacionaréis una película en blanco y negro con un aburrimiento. Pero explica bien las bases científicas, filosóficas y humanas de este cuento fáustico y descubrirás un mundo nuevo a quienes te acompañen. La adaptación de James Whale con Boris Karloff tiene todo lo esencial en una buenísima fábula: un héroe incomprendido, una moraleja sobre la negligencia y un mundo fantástico.

    Ahora, si veis que la paciencia no sobra en el contexto en el que la proponéis, podéis optar por Frankenweenie (2012), que no es lo mismo pero quizás apele mejor al estómago de los no-iniciados. Yo la compartiría con niños muy curiosos, especialmente hasta la adolescencia.

    El viaje de Chihiro (2001)

    Pienso qué tanto puede disfrutar una criatura de El viaje de Chihiro (2001), sobre todo si los disfraces de Halloween empiezan a parecerle infantiles. Al final, igual que Coco (2017) pero menos evidente, es una puerta perfecta para explorar qué otros imaginarios del fantástico hay más allá de los confines de Estados Unidos. El viaje de ida y vuelta de Chihiro al balneario de los dioses está zurcido a base de escenas de acción y de introspección, pero sobre todo de espíritus que les darán vueltas por la cabeza mucho después de que termine la película. Para cualquier criatura, siempre bien acompañada.

  • 10 terroríficas películas que son tendencia este Halloween

    10 terroríficas películas que son tendencia este Halloween

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Cada Halloween se disparan el consumo de películas de terror y también las búsquedas de sus títulos. Es un género con cada vez más ramificaciones y más estilos. Si no sabes qué elegir para montarte una noche de terror, qué mejor prescriptor que el usuario de JustWatch.

    En esta lista repaso las 10 películas de terror más reclamadas en nuestro buscador. Ha quedado una selección bastante ecléctica, así que hay propuestas para todos los gustos.

    Los pecadores (2025)

    Decía que cada vez hay más subgéneros dentro del terror y uno de los más exitosos es el del Afroamerican Horror. En Los pecadores, el cineasta indie Ryan Coogler abraza el estilo de Jordan Peele. Aunque el miedo mezclado con comentario social, como en Nope y Nosotros, no es el único ingrediente de este alambicado relato ambientado en el Estados Unidos profundo de los años 30. 

    Dos gemelos regresan a su pueblo natal para resetear sus vidas, pero lo que se encuentran está más cerca de Abierto hasta el amanecer que de un dulce hogar. Te podrá gustar más o menos su mezcla de estilos, pero desde el punto de vista técnico y artístico, desde la dirección de actores, las interpretaciones, el sonido, los efectos visuales…, esta película es un portento. En ese aspecto se asemeja a otro título de la lista, el Nosferatu de Robert Eggers.

    Vicious (2025)

    Dakota Fanning es una treintañera que no tiene claro hacia dónde va su vida. Una misteriosa mujer le regala una caja que termina siendo un infierno para ella, porque encierra una fuerza maligna que le exige entregarle algo que necesita, algo que ama y algo que odia. A pesar de su trama sobrenatural, buena parte del terror que inspira Vicious es psicológico. 

    Su inquietante tono entre lo cotidiano (o incluso lo anodino) y el miedo más primario recuerda mucho a uno de los éxitos de esta temporada, Hereje, que también está en esta lista.

    Hereje (2024)

    Además del cine independiente en general, la productora A24 ha renovado el género de terror reciente. Hereje, lo ejemplifica muy bien y se hermana con otros títulos de la compañía, como MaXXXine y Bring Her Back. En Hereje, dos jóvenes misioneras que predican la fe a puerta fría, como antiguamente se vendían las enciclopedias, se meten en la casa equivocada. La tensión está construida a la perfección y tiene el talento hitchcockiano de hacerte pasar miedo con los detalles más mundanos. 

    Hugh Grant está fantástico en un rol bastante más oscuro de lo que nos tiene acostumbrados. A diferencia de otras películas de terror, Hereje cuenta con grandes y extensos diálogos y construye una atmósfera perturbadora, como la de Los pecadores, pero que en este caso gira en torno a la fe religiosa, y al mal más genuino.

    Nosferatu (2024)

    El cine primigenio, al estilo del horror mudo de F.W. Murnau, encaja a la perfección en la filmografía de Robert Eggers, que ya jugó con las reglas del blanco y negro en El faro. Por eso, que el director se decidiera a recrear el mito de Nosferatu resulta de lo más lógico y maximiza hasta lo imposible todos los recursos que le ha ofrecido Hollywood para crear su primera película de gran presupuesto. 

    Eggers profundiza como ningún director antes en la simbología y la estética vampírica y mantiene un nivel estético y técnico que en esta lista solo le empata Los pecadores de Ryan Coogler.

    Un lugar tranquilo 2 (2021)

    Después de lograr algo tan difícil a estas alturas como es sorprender al espectador, John Krasinski decidió retomar la historia de Un lugar tranquilo tal y donde lo dejó. Un matrimonio con tres hijos vive en medio del bosque en absoluto silencio, para evitar que los monstruos ciegos de origen alienígena que los rodean puedan detectarlos y asesinarlos. 

    En Un lugar tranquilo 2 es la hija mayor la que toma el protagonismo en un relato que acierta al tomar el tono postapocalítico de dos éxitos recientes: la serie The Walking Dead y el videojuego The Last of Us, luego convertido en serie. Que Milicent Simmons, la joven actriz que interpreta a Regan, salte al primer plano del relato acerca la película a Alien. Asfixiantes como Los pecadores aunque, evidentemente, sin la música como poderoso elemento narrativo.

    La sustancia (2024)

    Otro subgénero que demuestra la versatilidad del cine de terror y su capacidad de estar siempre conectado con la actualidad es el del body horror. La película de Coralie Fargeat, La sustancia, es una oscura, y desatada crítica al edadismo, el culto al cuerpo y la misoginia social. Su largo (muy largo) metraje incluye momentos memorables y metafóricos, como que la versión joven del personaje de Demi Moore, Margaret Qualey, nazca literalmente de su columna vertebral. 

    Aunque se inspire en clásicos de David Cronenberg como La mosca, la espiral en la que se adentra la protagonista doble de esta historia de terror recuerda a una película más reciente, que está en esta lista, Vicious.

    It Follows (2014)

    It Follows es una de esas películas que no arrasó en su momento, pero que con el tiempo se convirtió en un clásico de culto. El hecho de que esté a punto de estrenarse su secuela, They Follow, hace que haya escalado bastantes puestos en el ránking de búsquedas de JustWatch España. La trama, chica que se enfrenta al terror sobrenatural transmitido por vía sexual justo la noche que pierde su virginidad, juega con un tópico del cine de terror del que tanto se reía Scream, también en esta lista: las scream queens tienen que ser castas y puras. 

    It Follows evidencia con su estilo que rinde homenaje a las películas de terror de los años 80 y su protagonista, Maika Monroe, derrocha carisma. Si no conocías esta película, que sepas que es muy recomendable para tu noche de terror particular.

    Men. Terror en las sombras (2022)

    Tras Warfare y Civil War, Alex Garland es uno de los directores de moda. Quizá es la razón por la que los usuarios de JustWatch han impulsado las búsquedas de su filmografía anterior, entre la que se encuentra Men. Terror en las sombras. Una mujer se retira a la campiña inglesa a curar sus heridas tras una tragedia personal, pero allí no encuentra precisamente cobijo. 

    Con esta película, Alex Garland demuestra que sabe construir atmósferas incómodas y desconcertantes desde hace tiempo. Aunque seguramente sea la película más floja de su filmografía, sigue siendo interesante como abraza el surrealismo dentro de una oportuna conversación social, la del machismo como pandemia social.

    Eden Lake (2008)

    Michael Fassbender y Kelly Reilly componen la muy atractiva pareja protagonista de Eden Lake, que parece una película romántica ambientada en un bucólico lago hasta que un grupo de adolescentes más rebeldes de lo habitual deciden hacérselo pasar muy mal. Y a partir de ahí no hay tregua ni para el espectador ni para los pobres personajes principales. 

    Este terror intergeneracional a lo ¿Quién puede matar a un niño?, película muy anglosajona de Chicho Ibañez Serrador, resulta tanto o más vigente en la actualidad como lo era en 2008, cuando se estrenó Eden Lake. Su relato sobre el mal por el mal recuerda también a Hereje.

    Scream (1996)

    Scream es el gran clásico de terror que nació de homenajear y parodiar a los clásicos de terror. Contra todo pronóstico, ha logrado construir una franquicia bastante sólida, pero que en principio no supera a esta primera película de Wes Craven. Indudablemente se inspira en el terror slasher de Halloween. Ojalá Jamie Lee Curtis hiciera un cameo en algún momento de la saga. 

    Es irónica como La sustancia y recurre con inteligencia a los lugares comunes como It Follows. Entre sus logros, además de ser genuinamente divertida, está el de plantear una conversación metarreferencial sobre el género de terror y sus espectadores. Un icono pop en toda regla cuyas seis primeras entregas te pueden dar para un largo maratón de cine de terror esta noche de Halloween.

  • ‘Good Boy’ no es la única: Todas las películas narradas desde la perspectiva de un animal

    ‘Good Boy’ no es la única: Todas las películas narradas desde la perspectiva de un animal

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Esta no es otra guía con las mejores películas sobre animales donde incluir todo lo que camina a cuatro patas y sin zapatos (en el enlace, os he incluido la nuestra, que tiene algunas perlas). No, esta lista pretende ser la radiografía de un fenómeno que desde hace meses viene inundando los catálogos de las plataformas, los programas de festivales y las carteleras. Eso es: las películas narradas desde el punto de vista de un animal. Obras que, por estar explicadas por un ser vivo no humano, no se parecen en nada a los dramas con personas.

    Aquí encontraréis perros, burros, gallinas, gatos, vacas… Y alguna sorpresa, que os desvelaremos más adelante (seguid leyendo). El cielo es el límite, dicen, aunque no hemos incluído ninguna fábula que no esté explicada enteramente desde el punto de vista de un ser animado no humano. Por ejemplo, he tenido dudas al incluir Flow, porque aunque el gato negro protagonista es capital y omnipresente, la narración no cambia a través de la perspectiva del felino, como en Los chicos de la Nickel (2024) la voz narrativa sí modifica la historia que se cuenta

    Good Boy: Confía En Tu Instinto (2025)

    Good Boy: Confía En Tu Instinto (2025) ha sido el fenómeno del último Festival de Sitges, por varias razones. Una, que en 75 minutos consigue explicar una historia de posesiones genuinamente terrorífica. Dos, que su protagonista Indy (el golden retriever del director Ben Leonberg y de su pareja y productora de la película, Kari Fischer) se ha demostrado un actor más que solvente.

    Tres, que la suma de las partes no lleva a una película claustrofóbica, como sería de esperar por las limitaciones de su argumento: al final, el perro del protagonista es más inteligente que la media de las final girls típicas del género de la cabaña en el bosque y, cuando el mal acecha, procura huir de él. Igual que Flow, un mundo que salvar, Good Boy: Confía en tu instinto funciona como gran película, además de como gran fábula sobre nuestro mejor amigo.

    EO (2022)

    Junta la perspectiva de un asno con la perspectiva de un autor y tienes la película de Jerzy Skolimowski que revolucionó el Festival de Cannes. EO (2022) toma la premisa piadosa de Al azar, Baltasar (1966), en la que un burro crecía rodeado de niños pequeños para encontrarse de adulto ante los malos tratos y los trabajos más ruines de los humanos, pero sube la apuesta metafísica.

    Ahora no son los ojos compasivos de Robert Bresson quienes miran al burrito, sino el burrito que ve cómo su realidad se tiñe y se distorsiona por la crueldad. Y cuya mirada quizás pueda enseñarnos algo sobre este mundo que vemos y creemos conocer. Compartió parrilla en Cannes con Vaca de Andrea Arnold, que no llega a las cotas aleladas de misticismo pero que tampoco tiene ningún pelo en la lengua.

    Hen (2025)

    Ahora visualiza cómo se mueve una gallina: a saltitos, simpática, ladeando la cabeza entre curiosa y ofendida. La protagonista de Hen (2025) es la única competidora a la altura de la expresividad de Indy en Good Boy, corriendo de un lado para otro cual Buster Keaton de la comedia animal en un road trip que la llevará del matadero a la casa de un abuelo de Heidi.

    Pero la película que la sigue, el debut de György Pálfi, no es solamente mono. Es más: a partir de los treinta primeros minutos, cuando la gallina ya no corre peligro de que se la coman, es cuando a su alrededor –sin que la bicha se dé demasiada cuenta– empiezan a ocurrir las desgracias. Y es que Pálfi aprovecha para hacer una panorámica de los conflictos políticos de Grecia (desde la crisis de los refugiados hasta las mafias locales), a través de los ojos incomprensivos de una gallina. Ojo: como Vaca, Hen te dejará tocado.

    Vaca (2022)

    Vaca (2022) es, de entrada, una promesa dura pero en ningún caso traicionera. En el documental de Andrea Arnold, seguiremos a una vaca desde que entra en una explotación ganadera hasta que acaba sus días allí. En planos obtusos sobre su espalda, siempre cercando sus ojos (la cámara, como si fuera una mosca), acompañamos a la vaca en la que sabemos una vida corta pero muchísimo más compleja de lo esperado.

    Especialmente, porque los pasajes en los que la cineasta la sumerge trascienden lo humanamente emocional. Al contrario que en Flow, cuesta mucho acotar a una experiencia antropológica lo vivido en Vaca, entre el videoclip y el slow cinema. Eso es porque ninguno de nosotros sentiría nada igual en una granja. Si el cine no es un gran ejercicio de imaginación…

    Flow, un mundo que salvar (2024)

    Es la más clásica y conocida de las presentes animaladas, pero resultaría insultante no incluir los esfuerzos narrativos de este Arca de Noé mudo y cien por cien libre de humanos. Flow, un mundo que salvar (2024) ganó el Oscar animado por acercarse a los pasos claves de la vida con la sensibilidad que los ojos de un gato, el compañero más cariñoso si se lo respeta. Y su éxito hizo que las adopciones a gatitos negros aumentaran en España.

    Gustará a quienes aplaudisteis Robot salvaje como nueva imprescindible en el canon de la animación para toda la familia, aunque su gentileza no tenga nada que ver con la línea cruel del resto de integrantes de la lista (a excepción de la simpatía irresistible del perro de Good Boy, paradójicamente).

    Presencia (2025)

    Y aquí me permito dos excepciones, porque la cosa no acaba en plumas y zarpas si andáis buscando una película que se cuente diferente y más allá del punto de vista humano. Presencia (2025) de Steven Soderbergh nos enseñó que una historia de mansión encantada puede convertirse en un drama intimista si la cuenta el fantasma que mora en la casa. Presencia apuesta por enseñar todo lo que en una familia perfecta queda debajo de la alfombra, incluso lo más desagradable.

    Demuestra así que el punto de vista es capital a la hora de definir los sujetos, y se une a perlas indie del género fantástico que han convertido los motivos más gastados del fantástico en excusa para explicar otra cosa: por ejemplo, cómo De Naturaleza Violenta (2024) nos hacía acompañar a un Mike Myers en un viaje lento, a ratos sangriento y sobre todo precioso por los bosques de la América profunda.

    Goma (2010)

    Otro experimento formal parecido a Presencia, aunque de tono mucho más cercano a la tradición 100% slasher de De naturaleza violenta, Goma (2010) nos pone en “los ojos” de un neumático asesino. Y luego, Quentin Dupieux/Mr. Oizo pone a su rueda a rodar por entre moteles de carretera, mientras esta va reventando las cabezas de quienes se cruzan en su camino.

    Como Good Boy, Goma es una fiesta de puro alma fantástica. Sin ninguna vergüenza a la hora de acercarse al género, con un extra de violencia y velocidad que sólo puede imaginarse con unas rayas de alguna sustancia ilegal. El visionado perfecto para una tarde de cerveza y palomitas. Placeres humanos con olor a gasolina.

  • Las 10 mejores películas de Penélope Cruz, ordenadas

    Las 10 mejores películas de Penélope Cruz, ordenadas

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Si tuviéramos que elegir a una actriz española que haya logrado una carrera internacional, coherente y arriesgada, con toda probabilidad el nombre de Penélope Cruz sería el más pronunciado. 

    Desde su debut adolescente hasta su consolidación como musa de Pedro Almodóvar y estrella de Hollywood, Cruz ha sabido moverse entre el drama, la comedia y el musical con una naturalidad que pocas actrices poseen. Su magnetismo, su expresividad y su capacidad para mezclar fragilidad y fuerza la han convertido en una figura única.

    Si eres fan de la actriz, en esta guía de Justwatch repasamos las 10 mejores películas de Penélope Cruz, ordenadas por año de estreno, para descubrir cómo se convirtió en una de las actrices más admiradas de la industria.

    Jamón, jamón (1992)

    La película que lo cambió todo. Con apenas 18 años, Penélope Cruz debutó en Jamón, jamón, la fábula erótica de Bigas Luna que también lanzó la carrera de Javier Bardem (y que también es una de sus mejores películas). Su papel de Silvia, una joven atrapada entre el deseo y la frustración, refleja la mezcla de inocencia y sensualidad que definió al cine español de los 90.

    La interpretación de Cruz, aunque aún instintiva, tiene una fuerza que anticipa la actriz en la que se convertiría. Frente a la energía física de Bardem, ella aporta vulnerabilidad y fuego interior. 

    La película, exagerada y simbólica, puede verse como la semilla de lo que luego desarrollaría Almodóvar en Volver: el retrato de una mujer rodeada de hombres que la desean pero que son incapaces de comprenderla. Jamón, jamón no es solo el comienzo de su carrera, es el primer aviso de su poder magnético.

    Abre los ojos (1997)

    En Abre los ojos, dirigida por Alejandro Amenábar, Penélope interpreta a Sofía, una joven que se convierte en el ancla emocional de un hombre que pierde el control entre la realidad y el sueño. Su interpretación es delicada, casi etérea, pero también firme: representa la idea de la mujer que salva, que ilumina, que da sentido.

    Comparada con Vanilla Sky, que es el remake estadounidense donde Cruz repite papel, su trabajo en la versión original resulta más genuino y conmovedor. Amenábar juega con los reflejos del amor y la identidad, y Cruz brilla en esa ambigüedad entre lo real y lo idealizado. 

    Si en Jamón, jamón representa el deseo, Abre los ojos constituye la esperanza. Una evolución clara hacia la actriz más madura que veríamos en Todo sobre mi madre.

    Carne trémula (1997)

    El mismo año, Pedro Almodóvar le dio a Cruz uno de sus primeros papeles dentro de su universo cinematográfico: el de Isabel, una joven madre que da a luz en un autobús en plena noche madrileña. Aunque su aparición es breve, su presencia es clave: es el origen del drama sobre el que gira la película.

    En Carne trémula, Penélope demuestra que puede llenar la pantalla incluso con pocos minutos. Su dulzura contrasta con la tensión sexual y moral que domina el resto del filme, algo que la emparenta con su rol en Madres paralelas, donde también es el eje emocional de una historia colectiva. 

    Frente al erotismo de Jamón, jamón, aquí emerge su capacidad para transmitir ternura pura, sin artificio.

    Todo sobre mi madre (1999)

    Con Todo sobre mi madre, Cruz entra de forma definitiva en la familia Almodóvar y alcanza la consagración ante la crítica. Interpreta a Rosa, una monja inocente y luminosa que se convierte en símbolo de compasión en un mundo roto. Su actuación es contenida, sin dramatismos, pero cargada de humanidad.

    La película (ganadora del Óscar a Mejor Película Internacional) es un canto a la maternidad, a la pérdida y a la empatía, donde Cruz representa la fe ingenua frente al dolor. 

    Si Carne trémula mostraba su ternura, aquí la eleva a un nivel mayor. En comparación con Volver, donde su personaje se defiende del mundo, en Todo sobre mi madre lo abraza. Es una de las actuaciones más puras y luminosas de su carrera.

    Todos los caballos bellos (2000)

    En Todos los caballos bellos, Penélope Cruz da el salto al cine estadounidense junto a Matt Damon, en un drama romántico ambientado en el México rural de los años 40. Aunque la película de Billy Bob Thornton no alcanzó el éxito esperado, Cruz ofrece una interpretación elegante y trágica como Alejandra, una joven marcada por el amor imposible y las convenciones familiares.

    Su trabajo recuerda al de Winona Ryder en La edad de la inocencia: ambas mujeres atrapadas entre el deber y el deseo. Frente a la espontaneidad del cine de Almodóvar, aquí Cruz explora el clasicismo, el tempo lento, la mirada nostálgica. 

    Puede que la película no esté entre las más brillantes de su filmografía, pero fue crucial para abrirle las puertas de Hollywood y para demostrar su versatilidad cultural y lingüística.

    Volver (2006)

    Volver merece mención especial como punto de inflexión en su filmografía. Con esta película, Cruz alcanzó la cima de su colaboración con Pedro Almodóvar y recibió su primera nominación al Óscar.

    Su interpretación de Raimunda, una mujer que carga con los secretos de su familia mientras lucha por salir adelante, es monumental. Combina la fortaleza de una heroína clásica con la humanidad de una vecina de barrio. 

    Penélope brilla en cada plano, como lo haría Sophia Loren en Dos mujeres o Giulietta Masina en La strada. Frente al desenfreno de Vicky Cristina Barcelona, aquí domina la serenidad y la verdad. 

    Es el papel que la consolidó como actriz total.

    Vicky Cristina Barcelona (2008)

    Woody Allen encontró en Penélope Cruz una fuerza impredecible, una actriz capaz de incendiar la pantalla sin perder precisión. En Vicky Cristina Barcelona, Cruz interpreta a María Elena, una pintora inestable y apasionada que vuelve a irrumpir en la vida de su ex marido (otra vez Javier Bardem). Su personaje es pura electricidad: cada gesto es arte y locura a la vez.

    Gracias a este papel ganó el Óscar a Mejor Actriz de Reparto, y no por casualidad. Cruz dota a María Elena de un caos encantador que recuerda a Anna Magnani en La rosa tatuada o a Gena Rowlands en Una mujer bajo la influencia. 

    Frente a la serenidad de Volver o la sobriedad de Madres paralelas, aquí se desata de manera completa. Es el arquetipo de la mujer libre, excesiva y herida: un torbellino de emociones.

    NINE (2009)

    En el musical NINE, inspirado en 8½ de Fellini, Penélope interpreta a Carla, la amante del director Guido Contini (Daniel Day-Lewis). En un reparto repleto de estrellas (Marion Cotillard, Nicole Kidman, Judi Dench), su sensualidad y vulnerabilidad la convierten en una de las figuras más memorables del largometraje.

    Su número musical, “A Call from the Vatican”, es pura teatralidad: una mezcla de deseo y tristeza que recuerda a las divas del Hollywood clásico. 

    Comparada con Vicky Cristina Barcelona, aquí canaliza la pasión a través de la danza y la música, demostrando su control absoluto del cuerpo y la voz. Aunque la película no tuvo el impacto esperado, Cruz brilla con un magnetismo que trasciende la pantalla.

    Asesinato en el Orient Express (2017)

    En la adaptación dirigida por Kenneth Branagh del clásico de Agatha Christie, Penélope Cruz interpreta a Pilar Estravados, una versión reinventada del personaje original. Su actuación es sobria y misteriosa, muy distinta al histrionismo de Vicky Cristina Barcelona o la emotividad de Volver.

    Lo más interesante de Asesinato en el Orient Express es cómo Cruz aporta una gravedad silenciosa, una espiritualidad contenida que la separa del resto del reparto. Aunque el film tiene un tono coral, su presencia destaca precisamente por no buscar el protagonismo. 

    Es un ejemplo de madurez interpretativa: la actriz que ya no necesita demostrar nada, solo habitar el personaje.

    Madres paralelas (2021)

    Pedro Almodóvar y Penélope Cruz volvieron a encontrarse en Madres paralelas, una película que aborda la maternidad, la memoria histórica y la identidad femenina con una sensibilidad extraordinaria. 

    Su interpretación de Janis, una fotógrafa que descubre un secreto devastador, es casi con toda probabilidad la más compleja y emocional de su carrera reciente.

    Cruz ganó la Copa Volpi en Venecia y fue nominada al Óscar por su interpretación. Su actuación equilibra fragilidad y coraje, mezclando lo íntimo con lo político, como lo haría Cate Blanchett en Blue Jasmine. 

    En comparación con Todo sobre mi madre, aquí la maternidad ya no es símbolo de pureza, sino de lucha. Madres paralelas confirma que Cruz no solo es una gran actriz española, sino una de las más importantes a nivel mundial.

  • Las 10 mejores películas de ciencia ficción para ver gratis en plataformas

    Las 10 mejores películas de ciencia ficción para ver gratis en plataformas

    Mariona Borrull

    Mariona Borrull

    Editor de JustWatch

    Porque el gran invento del siglo XXI fue que podías tener todo el cine disponible en tus manos sin arruinarte con tus mil suscripciones a plataformas, la guía que hoy te propongo es más necesaria que nunca. Y especialmente, porque este otoño viene cargado de buenos estrenos de ciencia ficción en las carteleras, desde el Frankenstein de Guillermo del Toro (disponible en Netflix el 7 de noviembre) al relanzamiento de Regreso al futuro cuarenta años después de su estreno.

    Mientras tanto, hay muchísima ciencia ficción disponible legalmente en plataformas y tanta otra por la que no es necesario pagar ni un centavo. Si disfrutas el género, hoy te recomiendo diez muy buenas películas en clave sci-fi (también muy variadas) pero que puedes ver gratis, ya mismo. Además, te las ordeno de mejor a peor. ¿Vamos?

    Stalker (1979)

    En la zona prohibida, un guía conduce a dos hombres hacia una habitación que concede los deseos más íntimos. Stalker (1979), del mítico cineasta ruso Andréi Tarkovski, es una meditación sobre la fe, la desesperanza y el poder del anhelo humano en un viaje totalmente diferente a nada que hayas visto antes. Digamos, una película que lleva al fallo el músculo de tu cerebro.

    Estrenada en plena Guerra Fría, refleja la desilusión y la desconfianza hacia el progreso científico entendido como único camino al progreso. En realidad, cuenta lo mismo que la genial Metrópolis de Fritz Lang: que el ser humano puede perderse por el deseo. Pero aquí no hay máquinas ni fuegos artificiales. De forma parecida al viaje de Solaris (también de Tarkovski), la opulencia es existencial y sacra. Vamos, es ver una película como quien entra en una catedral vacía.

    Halloween III: El día de la bruja (1982)

    Si alguien trata de convencerte de que las terceras partes nunca fueron buenas, enséñale Halloween III: El día de la bruja (1982). Auténtica película de culto, el cierre de la trilogía original de La noche de Halloween no tiene nada que ver con Michael Myers pero sí mira de frente al clima que luego daría lugar a clásicos del terror corporativo como Están vivos (1988), en la que unas gafas nos permiten ver los hilos de titiritero de un complot (alien) a nivel planetario.

    Por el estilo va Halloween III: una empresa planea un sacrificio masivo usando máscaras y señales televisivas. Estrenada en plena era del pánico satánico y del auge del consumismo, conecta con el miedo a la viralidad que Cronenberg ya atisbaba en Rabia, aunque aquella apostaba directamente por el body horror y aquí la cosa va de control mental y niños inquietantes.

    Mad God (2022)

    Aún recuerdo la experiencia absolutamente fascinante del primer pase en sala de Mad God (2022), en el Festival de Sitges. Espero que el visionado, colosal, no desmejore mucho en casa. No por nada el maestro de los efectos visuales Phil Tippett dedicó tres décadas a imaginar y recrear esta pesadilla en stop motion, que sigue el descenso de un explorador enmascarado por un infierno mecánico poblado de monstruos y ruinas dignas de los inframundos de Lovecraft o de los recovecos steampunk de Mad Max: Furia en la carretera (2015).

    En plan viaje lisérgico al fondo de la noche, en esta guía solo resulta comparable a la melancólica Psiconautas, los niños olvidados, que también emplea la animación para explorar el detritus de las noches. Pero creedme que el infierno de Phil Tippett sí es heavy metal.

    Armageddon (1998)

    ¿Y tú, lloraste con Armageddon (1998)? Porque yo sí, y aunque hoy la película de Michael Bay se lee en clave de comedia –y como para no hacerlo–, yo la recuerdo como una experiencia conmovedora de verdad. El director de Pearl Harbor (2001) utiliza la catástrofe para despertar un patriotismo flagrante made in A-ME-RI-CA en esta epopeya donde un grupo de mineros debe salvar la Tierra de un asteroide. La idea sí es risible, pero también (y esa es la magia de Bay) hace la mejor de las películas de desastres del Hollywood de los noventa.

    Infinitamente superior a la muy parecida Moonfall. Impacto lunar (2022), Armageddon es puro exceso visual, un ejemplo del cine de acción que sustituye el miedo nuclear por el apocalipsis celeste y que, como Plan 9 del espacio exterior, es preferible ver con una pizca de ironía. O eso, o con pañuelos cerca.

    Palm Springs (2020)

    La ciencia ficción “da que pensar” pero también puede ser divertidísima. Y aunque sabemos que siempre aborda miedos en presente, nos sorprende cuando toca tan de cerca a la actualidad como Palm Springs (2020). En uno de los grandes éxitos de la historia del Festival de Sundance, Andy Samberg y Cristin Milioti hacen de dos invitados atrapados en un bucle temporal que reviven eternamente una boda en el desierto.

    En clave de comedia romántica volvemos al subgénero iniciado por Atrapado en el tiempo, añadiendo humor millennial y existencialismo posmoderno. Porque hoy quizás es más común tener crisis porque no sabes cómo dejar de comer triste delante del ordenador que porque la Vida ya no tiene Un Sentido. Aunque ello no te exima de ver Stalker de Tarkovski.

    Metrópolis (1927)

    La madre de todas las películas aquí listadas, no merece estar tan abajo en la guía pero supongo que la conoceréis de sobras. Si no, vais a flipar con los trucos de esta abuelita sci-fi mañosa. En Metrópolis (1927) Fritz Lang crea una ciudad futurista donde los obreros trabajan bajo tierra mientras los poderosos dominan desde las alturas.

    Metrópolis es la catedral del cine expresionista alemán, hija del clima de desigualdad e industrialización de entreguerras. Su imaginería influenció desde el urbanismo nocturno de Blade Runner hasta las masas de clones de La guerra de las galaxias (1977), y comparte con Mad God la absoluta fascinación que despierta en quien descubre el universo faraónico que Lang orquestó, una Gotham futurista donde nadie queda a salvo de las garras del Estado opresor.

    Psiconautas, los niños olvidados (2015)

    Si Metrópolis es un cuento oscuro pero que aún da pie a rebelarse, la brillante Psiconautas, los niños olvidados (2015) simplemente no encuentra ninguna luz al final del túnel. Ahora, nadie negará que junto con Unicorn Wars y con Decorado, ahora en carteleras, es de las películas más espectaculares que la animación española ha producido nunca. Alberto Vázquez recrea los dibujos más oscuros que una criatura pueda parir para retratar un mundo postindustrial sin esperanza.

    Psiconautas nacía en una España poscrisis, pero la falta de perspectivas y las alucinaciones surrealistas que acompañan a la depresión son hoy perfectamente vigentes. De hecho, la película aboga por el anti-escapismo porque nos asegura que ni en un mundo de ositos y ratoncitos adorables podemos escapar de la miseria y los complots apocalípticos.

    Plan 9 del espacio exterior (1959)

    No recomendaremos la aclamada “peor película de la historia del cine”, pero igual que Metrópolis o Stalker son visionados cinéfilos básicos, tienes que ver –sí o sí– el Plan 9 del espacio exterior de Ed Wood (1959). Por si has vivido fuera del planeta Tierra y no sabes de qué te hablo: el film cuenta cómo unos extraterrestres intentan detener la autodestrucción humana resucitando a los muertos.

    Pero este plan, que de por sí no tiene mucho sentido, queda aún menos explicado por una película fabricada con los pies, que por suerte hoy se ha revisitado como un símbolo del cine de culto y la pasión amateur. Digamos que aspiraba a ser un Ultimátum a la Tierra (2008) pero acabó siendo el The Room (2003) del cine de ciencia ficción.

    Rabia (1977)

    No sé si es peor ver Rabia (1977) esperando encontrar una historia de vampiros, o todo lo contrario. Cuando vi esta perla temprana de David Cronenberg, que anticipa el terror clínico y la obsesión por la Nueva Carne que luego lo encumbrarían gracias a La mosca (1986), me la habían vendido como la evolución natural del vampirismo ligado al sexo, y me cuadró. También me mareó y me inquietó como pocas películas de zombis antes. Pero me cuadró.

    Rabia sigue las andadas sangrientas de una mujer infectada tras una operación experimental, cuyo nuevo cuerpo provoca un apetito sexual incontrolable pero también… La rabia, literal. La película respira toda la paranoia de los años setenta: la obsesión incontrolada por el “progreso” médico, la represión del deseo y la fragilidad del organismo humano como campo de batalla. Y te aseguro, no hay minero fornido de Michael Bay que pueda luchar contra el Mal que llevamos dentro.

    La caja Kovak (2006)

    Si las ollas mentales de Cube (1998) y las paranoias sociales de El hoyo (2019) tuvieran un hijo, ese sería La caja Kovak (2006). En este thriller psicológico de Daniel Monzón, escrita por Jorge Guerricaechevarría (El día de la bestia), un escritor de ciencia ficción despierta en un hotel remoto donde se producen una serie de suicidios al son de una misteriosa melodía. 

    Y no digo más, porque hay que entrar en la película como el ratón que avanza por un laberinto en sus títulos de crédito, o como quien entra en el primer episodio de la serie Perdidos, sin intuir la orografía imaginaria que Monzón planeó al detalle. A día de hoy, la cinta sigue despertando teorías en Internet. Yo no me la perdería.

  • 10 películas de los años 80s para ver con tus hijos y ser un buen padre

    10 películas de los años 80s para ver con tus hijos y ser un buen padre

    Philipp Engel

    Philipp Engel

    Editor de JustWatch

    Los 80 fue una década marcada por la infantilización del cine mainstream, así que hay mucho donde escoger. Pero también hay que tener en cuenta que los valores familiares han cambiado bastante... En esta lista encontrarás diez películas de los 80 para ponerte a prueba como padre, o madre, y las plataformas dónde poder verlas.  

    ‘El imperio contraataca’ (1980)

    Se supone que ya les pusiste La Guerra con las Galaxias, una experiencia fundacional para varias generaciones ya, así que merece la pena continuar con la que, no pocas veces, se ha calificado como  la mejor secuela de todos los tiempos: El imperio contraataca. El universo Star Wars tiene no pocos atractivos, desde su frondoso imaginario a un irresistible diseño de producción, pero para los niños también es una buena iniciación en la eterna lucha entre el bien y el mal. El imperio es una clara reminiscencia del Tercer Reich, sólo hay que fijarse en el casco de Darth Vader. 

    ‘En busca del arca perdida’ (1981)

    La primera aventura de Indiana Jones, En busca del arca perdida, contiene algunas escenas moderadamente terroríficas y alusiones sexuales de lo más suavecitas, pero se clasificó para todos los públicos en su día, y sigue siendo inofensiva en todos los aspectos. Es además una buena introducción a la Segunda Guerra Mundial, y de paso a sus aspectos más esotéricos. Si el personaje del arqueólogo interpretado por Harrison Ford consigue calar entre los más pequeños, ya hay plan para cuatro grandes tardes más, con  secuelas que llegan hasta nuestros días.  

    ‘E.T. El extraterrestre’ (1982)

    Aunque se le puede reprochar su azucarado sentimentalismo, E.T. El extraterrestre sigue siendo ese clásico que va a funcionar con todos los niños, a partir de siete años, sean de la generación que sean. La película de Steven Spielberg no sólo ahonda en el valor de la amistad y el respeto de la diferencia, incluso podríamos decir que aboga soterradamente contra el racismo, sino que también muestra a los niños otros aspectos de la vida como la soledad, la pérdida y el paso a la madurez, amén de ser la más amable iniciación a la idea de que no estamos solos en este universo. 

    ‘Gremlins’ (1984)

    Joe Dante dirige este regalo envenenado llamado Gremlins, que se erige en una estupenda introducción al terror, a través de estas adorables criaturas llamadas mogwai que pueden transformarse en monstruos destructivos, los muy gamberros gremlins. Es cierto que, en su momento, la película generó polémica debido a sus escenas violentas. Pero, vista hoy, los envejecidos efectos especiales ayudan a restarle dramatismo, incluso a ojos de los más pequeños, a escenas como la de ama de casa decapitando un gremlin con el cuchillo de trinchar el pavo de Acción de Gracias. Es la más arriesgada de la lista, están avisados. Pero merece la pena intentarlo.   

    ‘Karate Kid’ (1984)

    Ahora que Karate Kid: Leyendas ha llegado a los cines, qué mejor momento para regresar, mano a mano con la descendencia, al primer Karate Kid, cuando Ralph Macchio recibió las enseñanzas, y el entrenamiento, de Myagi (Pat Morita), que no son pocas. La película nos enseña a luchar por nuestros sueños, mantener la confianza en uno mismo, no hacer nunca trampa, aprender de todo lo que nos ocurre en nuestro día a día, saber perder y, por encima de todo, tener un buen maestro. La generación que descubrió Cobra Kai, necesita saber cómo empezó todo. 

    ‘La historia interminable’ (1984)

    El clásico de Wolfgang Petersen basado en la novela de Michael Ende, La historia interminable, donde un niño solitario se convierte en el héroe de un fastuoso mundo imaginario, es una fantástica introducción a la lectura, y a cómo esta puede ayudarnos a superar nuestros duelos y problemas cotidianos. También ayuda a los niños a ganar confianza en sí mismos, y les muestra otros valores como la perseverancia y la solidaridad. La melódica canción de Limahl fue también un gran éxito que ayudó a cimentar esta superproducción alemana, la más cara en ese país hasta el momento, frente a las grandes películas de Hollywood. 

    ‘Cuenta conmigo’ (1986)

    El valor de la amistad es uno de los principios fundamentales de Cuenta conmigo, un clásico instantáneo dirigido por Rob Reiner y basado en una novela corta de Stephen King titulada El cuerpo, que volvió a poner de moda la canción Stand by Me, de Ben E. King. Los malogrados River Phoenix y Corey Feldman forman parte, junto a Wil Wheaton y Jerry O'Connell,  de la pequeña pandilla que, a lo largo de un verano iniciático en Castle Rock, buscan el cadáver de un niño desaparecido, y compiten en esta macabra empresa con la banda de un gamberro Kiefer Sutherland. 

    ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988)

    Más allá de su mezcla de personajes animados con otros de carne y hueso, ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, de Robert Zemeckis, es una singular aproximación al mundo del cine en sí mismo, y a la historia de la ciudad de Los Ángeles. Estamos en los años 50 y existe una conspiración urdida por el Imperio del Motor para acabar con los míticos tranvías que todavía circulaban por Los Ángeles, la ciudad con el sistema de transporte público más importante del mundo. También es una brillante introducción al género negro, para saltar de los dibujos animados de la infancia a una madurez neonoir.

    ‘Mi vecino Totoro’ (1988)

    Si hubiera que quedarse con una sola denominación de origen para darles alegrías a nuestros hijos, esa bien podría ser Japón, y en particular el Studio Ghibli de Hayao Miyazaki que, con Mi vecino Totoro, tuvo uno de sus primeros grandes éxitos. Una película maravillosa sobre dos niñas que, cuando se mudan al campo, para seguir a su madre, enferma e interna en un hospital, empiezan a coexistir con criaturas maravillosas como Totoro, el gato-bus o los conejitos del polvo. Una de las películas de animación más emocionantes de todos los tiempos. 

    ‘La tumba de las luciérnagas’ (1988)

    El mismo año que Mi vecino Totoro Ghibli sorprendió al mundo con la no menos mayúscula La tumba de las luciérnagas, de Isao Takahata, animador que ya se había ganado el corazón de niños de todo el mundo con las teleseries Marco y Heidi. Basada en la novela de Akiyuki Nosaka y ambientada en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, cuenta la vida de dos hermanos determinados a sobrevivir y es, sin duda, una de las mejores “películas de guerra” que existen. La más adecuada para explicar a los pequeños el horror bélico que nos sacude de Gaza a Ucrania.  

    ¿Dónde puedo ver más películas para ver con mis hijos?

    Para descubrir más películas familiares disponibles en España como estas consulta la siguiente guía de streaming de JustWatch. Puedes filtrar tu búsqueda por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Asegúrate de crear tu lista de favoritos y recibir notificaciones útiles sobre qué ver a continuación según tus preferencias. 

  • El fenómeno Chad Michael Murray en diez películas y series

    El fenómeno Chad Michael Murray en diez películas y series

    Philipp Engel

    Philipp Engel

    Editor de JustWatch

    Ex modelo e icono juvenil Chad Michael Murray, o simplemente CMM, ha sido el guapo de turno para toda clase de producciones, desde películas navideñas a películas de acción junto a Bruce Willis, pasando por su popular papel de Lucas Scott en la serie One Tree Hill y alguna película de terror. En esta lista, encontrarás diez películas y series que explican por qué tiene tantos fans. 

    Ponte en mi lugar (2003)

    Esta producción Disney llevó a la práctica la empática expresión Ponte en mi lugarcuando Lindsay Lohan se despertó en el cuerpo de su madre, interpretada por Jamie Lee Curtis, y viceversa. Y también significó el salto a la gran pantalla del jovencísimo CMM, que había ganado popularidad como protagonista en la primera temporada de Las chicas Gilmore y como rockero en Dawson crece, donde aparecía junto a Katie Holmes. En Ponte en mi lugar era el novio de Lohan, y está encantado de reencontrarse con ella en Ponte en mi lugar de nuevo. 

    One Tree Hill (2003/2012)

    CMM había sido abandonado por sus madre cuando era muy pequeño, y no cabe duda de que esa experiencia le ayudó a componer el personaje de Lucas Scott en One Tree Hill, la serie que cimentó su popularidad a lo largo de 131 episodios: todo un fenómeno adolescente que superó los cuatro millones de espectadores. Y CMM empezó a aparecer en todas las portadas, ganar premios Teen Spirit y provocar suspiros cada vez que salía a la cancha de baloncesto con el número 22 estampado en la camiseta de los Tree Hill. 

    Una cenicienta moderna (2004)

    Otro paso decisivo en su carrera fue formar pareja con Hilary Duff en esta comedia romántica cuyo título, Una cenicienta moderna, ya lo dice todo sobre el concepto: la cenicienta contemporánea sigue atormentada por su madrastra (Jennifer Coolidge) y sus hermanastras, pero esta vez sueña con poder estudiar en Princeton, conoce a su príncipe azul a través de la Red y el baile es el de Halloween. CMM es el el chico más popular del instituto que juega en el equipo de fútbol americano, un príncipe moderno. 

    La casa de cera (2005)

    El icono adolescente conocido como CMM también hizo sus pinitos en el terror de la mano del catalán Jaume Collet-Serra en La casa de cera, remake a la medida del público Teen del clásico Los crímenes del museo de cera, del gran André de Toth, basado a su vez en el relato de Charles Belden. La película dio mucho que hablar porque significó el estreno como actriz de Paris-Hilton, y en la práctica se tradujo como un slasher de introducción morosa, pero con una parte sangrienta bastante satisfactoria.  

    Fruitvale Station (2013)

    CMM quiso romper definitivamente con su imagen adolescente asumiendo el ingrato papel de uno de los agentes de policía que acabaron con la vida de afroamericano Oscar Grant, uno de los casos que iniciaron el movimiento Black Lives Matter. Presentada en festivales como Sundance y Cannes, Fruitvale Station tenía valor, sobre todo, como película política, e inició la fructífera relación profesional entre Michael B. Jordan y Ryan Coogler, que culminó con esa obra maestra que es Los pecadores. 

    A Madea Christmas (2013)

    CMM, que había sido pareja de dos compañeras de One Tree Hill –con Sophia Bush, incluso estuvo fugazmente casado–, asentó definitivamente la cabeza con la actriz Sarah Roemer, madre de sus tres hijos, y se convirtió en un hombre de familia que ama las películas navideñas. Después de A Madea Christmas, que protagonizó junto a Tyler Perry vinieron muchas más, como Escribe antes de Navidad (2020), Sorpresa en Navidad (2020) y Navidad en la avenida del Molino (2023), entre otras. Incluso ha llegado a decir que lo que más le gustaría es hacer una de Navidad con Lindsay Lohan. 

    Exorcismo en Georgia (2013)

    En medio de navidades tan blancas, Chad Murray no ha querido dejar de explorar su vocación de rey del grito en una película como Exorcismo en Georgia, donde también es un padre de familia. Pero de los que tienen la mala idea de mudarse a una cabaña en el campo. En este caso, la cabaña en cuestión fue una estación de la Underground Railway, la organización que ayudaba a escapar a los esclavos fugados, hasta que intervino el KKK, y sus fantasmas no son muy amigables cuando el color de los nuevos inquilinos es blanco...

    Agente Carter (2015/16)

    La Marvel también pensó que Murray tenía madera de superhéroe, aunque, de momento, sólo para participar en 14 episodios de Agente Carter, la serie con voluntad neonoir ambientada en el Los Ángeles de los años 40 y 50, que protagoniza una Hayley Atwell de armas tomar y patadas repartir por doquier. Murray está en su equipo. De momento no ha sonado el teléfono para interpretar a un hombre en mallas, con superpoderes e identidad secreta, pero Murray, que nació en 1981, todavía sigue estando en forma…

    Riverdale (2017)

    Chad Murray también se ha permitido volver al ámbito de las series juveniles como Riverdale, un experimento en el que su creador, Roberto Aguirre-Sacasa, disfruta llamando a viejas glorias que antaño tuvieron un público jovencísimo para que regresen como antagonistas malvados. Le tocó al añorado Luke Perry, y también a CMM, que en ocho episodios de la serie ejerce como el líder sectario Edgar Evernever que trata de atraer a su culto conocido a varias jóvenes de Riverdale, como Alice Cooper (Mädchen Amick), granjeándose el odio de la protagonista a la que da vida Lili Reinhart. 

    Sobrevive esta noche (2020)

    Chad Murray, como prefiere que lo llamen desde que alcanzó cierta madurez, también se ha fogueado como hombre de acción en películas de tiros. Fue por ejemplo uno de los últimos compañeros de armas del pobre Bruce Willis en Sobrevive esta nochea la que siguieron En tierras peligrosas (2021) y las tres entregas de La fortaleza. Son películas para fans de ambos, sin pretensiones, de esas en las que, al final, lo habitual es que digan “¡Me lo he pasado muy bien haciéndola!”. Murray pudo mantenerse en forma y demostrar que es un actor con músculo. 

    ¿Dónde puedo ver más películas y series de Chad Michael Murray?

    Para descubrir más películas y series de Chad Michael Murray disponibles en España como estas consulta la siguiente guía de streaming de JustWatch. Puedes filtrar tu búsqueda por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Asegúrate de crear tu lista de favoritos y recibir notificaciones útiles sobre qué ver a continuación según tus preferencias.

  •  Dónde ver las películas y series de Scooby-Doo en orden

     Dónde ver las películas y series de Scooby-Doo en orden

    Héctor Llanos Martínez

    Héctor Llanos Martínez

    Editor de JustWatch

    Desde el año 1969, las aventuras de Scooby Doo han ocupado, en forma de serie de animación, las pantallas de los grandes canales de televisión estadounidenses, de CBS y ABC a Warner Bros. y Cartoon Network. La serie original muestras las aventuras de un grupo de adolescentes Fred, Daphne, Velma y Shaggy Rogers, y de su perro Scooby Doo. Muchos elementos recurrentes hacían de esta ficción animada una especie de rito: la camioneta sesentera, un misterio resuelto casi siempre por casualidad, un fantasma que en realidad es una persona disfrazada que busca explotar una leyenda urbana para su propio beneficio…

    Luego, con el salto al siglo XXI, llegaron las películas, primero a las salas de cine en formato de acción real y más tarde las series que regresaban a la animación, pensadas para las plataformas de contenido a la carta. Repasamos los títulos que forman parte de la franquicia de Scooby Doo que pueden encontrarse en plataformas.

    Películas de acción real

    Era cuestión de tiempo que una serie de televisión tan popular entre varias generaciones de espectadores tuviera su propia versión en los cines. Ocurrió en 2002. Se decidió que la apuesta fuera en acción real y se contrató a varios de los actores jóvenes de moda, vistos en slashers como Scream o Sé lo que hicisteis el último verano, para que protagonizaran Scooby-Doo. Sarah Michelle Gellar, Freddie Prince Jr., Linda Cardellini y Mathew Lillard encarnaban a los cuatro amigos, mientras que el perro investigador estaba creado por ordenador. La historia se ambientó en un lugar llamado Spooky Island.

    En 2004 llegó la secuela, con el mismo reparto. En esta ocasión el grupo de amigos se enfrentó a un anónimo enmascarado con malvados planes ,para aterrorizar a la ciudad de Coolsville.

    Películas de animación

    El canal por cable Cartoon Network comenzó a reponer los capítulos originales de Scooby Doo a finales de los noventa, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos. Esto hizo que el personaje volviera a ser popular entre nuevos espectadores. A partir de entonces, la productora creadora de la serie, Hanna-Barbera, comenzó a producir una nueva película de Scooby-Doo directamente en video al año. Siguen disponibles en alquiler en plataformas de streaming. Scooby-Doo en la Isla de los Zombis (1998), Scooby-Doo! y el Fantasma de la Bruja (1999), Scooby-Doo y los Invasores Alienígenas (2000) y Scooby-Doo y la Persecución Cibernética(2001). 

    Para cuando se estrenaronScooby-Doo y la leyenda del vampiro y Scooby-Doo y el monstruo de México, en el año 2003, ya había llegado al cine la primera de las películas de acción real. Algunos de sus actores, como Matthew Lillard, prestaron su voz a sus personajes. Otros títulos enfrentan al perro detective con enemigos aún más famosos, como: Scooby Doo y el Monstruo del Lago Ness (2004),Scooby Doo y el misterio del faraón (2005), Scooby Doo y la espada del samurái (2009) y Scooby Doo y el Frankenmonster (2014) La franquicia se unía a otros conceptos de la cultura popular para seguir creciendo, como LEGO Scooby Doo: Hollywood encantado (2016) y Scooby Doo y WWE: La leyenda del demonio veloz (2016). 

    Series de animación

    Aunque ya es muy difícil encontrar en plataformas de streaming las series iniciales de Scooby Doo de los años setenta y ochenta, las nuevas cadenas comenzaron a lanzar nuevos materiales a partir del año 2010. La primera de ellas fue Scooby Doo: Misterios S.A. cuenta con dos temporadas y funciona como secuela de los capítulos originales. También dos temporadas fueron las de Enróllate, Scooby Doo (2014), ambientada en el último año de escuela secundaria del grupo de amigos y el último verano juntos. En 2019 comenzó una nueva era con Scooby Doo y compañía y en 2023 la franquicia se amplió con un spin-off dedicado al personaje de Velma y pensado para un público más adulto.

    Serie de acción real

    La nueva fase de la franquicia de Scooby Doo pasa por lanzar en el año 2026 una serie de acción real. Es la primera en los cincuenta años de historia de este personaje. Se trata de un relato de origen, que explica cómo los cuatro amigos y el perro cobarde se unieron para resolver misterios. La productora detrás del proyecto es la de George Berlanti, que ya tiene mucha experiencia trabajando en varios roles en series de televisión con personajes adolescentes, como Dawson Crece, Riverdale o la Sabrina de Netflix.

    Dónde ver todas las películas de Scooby-Doo

    Scooby-Doo es un clásico de la producción de Hanna-Barbera y esta guía de JustWatch te permite descubrir cómo ver todas las películas inspiradas en los dibujos animados.

  • ‘Los 4 Fantásticos: Primeros pasos’: ¿dónde has visto antes a su reparto?

    ‘Los 4 Fantásticos: Primeros pasos’: ¿dónde has visto antes a su reparto?

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Resultaba extraño que Marvel no aprovechase el tirón de los 4 Fantásticos para introducirlos en su universo cinematográfico que tantos superhéroes y nuevas historias ha lanzado a lo largo de sus diferentes fases.

    Con el estreno del reboot Los 4 Fantásticos: Primeros pasos, la empresa disipó las dudas y presentó a los 4 icónicos personajes en un entorno retrofuturista de los años 60. Esta refundación de la franquicia supone la llegada de muchos nuevos intérpretes que tienen una trayectoria muy destacada en la industria del entretenimiento. 

    En esta guía hacemos un repaso por sus papeles más destacados antes de esta nueva versión de los 4 Fantásticos (estamos casi seguros que algunas de las ficciones en las que han aparecido te van a sonar).

    Pedro Pascal (Reed Richards / Míster Fantastico)

    El actor chileno es uno de los nombres de moda en Hollywood y su aparición como Míster Fantástico en Los 4 Fantásticos: Primeros pasos ha sido la guinda del pastel. 

    Antes apareció en Game of Thrones interpretando al lenguaraz y atrevido Oberyn Martell, lo que le permitió labrarse un nombre a nivel mundial. Además, también cuenta en su historial con apariciones en series de éxito como Narcos(donde encarna al detective Javier Peña) y The Good Wife. 

    Sin embargo, sus papeles principales han sido en The Mandalorian (una joya para los fans de Star Wars) y The Last of Us (basada en el videojuego homónimo de Naughty Dog) que le ha valido varios reconocimientos en las galas de los Premios Emmy y los Globos de Oro.

    Si quieres profundizar en su trayectoria, en Justwatch dedicamos una guía a las 15 mejores películas y series de Pedro Pascal.

    Vanessa Kirby (Sue Storm / Mujer Invisible)

    Antes de que Vanessa Kirby interpretase a la Mujer Invisible, se dio a conocer de manera internacional en la serie The Crown, donde dio vida a la princesa Margarita (uno de sus mejores papeles hasta la fecha, por el que ganó un BAFTA y fue nominada al Emmy).

    En la gran pantalla la puedes ver en sus trabajos en Una cuestión de tiempo, Everest o El destino de Júpiter, aunque su nombre tomó mayor relevancia cuando formó parte del elenco de filmes taquilleros como Mission: Impossible – Fallouty Fast & Furious: Hobbs & Shaw. 

    Por último, Kirby también logró una nominación al Óscar por su interpretación desgarradora en Fragmentos de una mujer(2020), donde encarna a una madre que pierde a su hijo en un parto casero debido a la negligencia de una matrona. Como curiosidad, Kirby interpretó rodó las escenas de Sue Storm mientras estaba embarazada en la vida real.

    Joseph Quinn (Johnny Storm / Antorcha Humana)

    Subimos un poco la temperatura y nos detenemos en la nueva Antorcha Humana, Joseph Quinn, quien también cuenta con varios papeles de relumbrón en su carrera.

    Aunque su aparición más destacada en los últimos tiempos sea su papel como Eddie Munson en Stranger Things, Quinn también ha contado con apariciones en Un Lugar Tranquilo: Día 1, donde da vida a Eric, y en Gladiator II, donde interpreta al emperador Geta. 

    Su próximo gran papel promete ser un antes y un después en su carrera: su aparición está confirmada en la tetralogía sobre The Beatles de Sam Mendes, donde tendrá la titánica tarea de interpretar a George Harrison.

    Ebon Moss‑Bachrach (Ben Grimm / la Cosa)

    Quizás muchos desconozcan que Ebon Moss‑Bachrach lleva muchos años en la industria y que atesora una carrera sólida, en la que destacan varios papeles de carácter, tanto en series como en cine. 

    Antes de formar parte del Universo Cinematográfico de Marvel, destacó en ficciones como Girls y The Punisher, dando una muestra de su versatilidad como actor en papeles dramáticos y cómicos. Aunque el papel que de verdad le ha catapultado es el de Richie en The Bear, donde interpreta al jefe de camareros del restaurante (y por el que ya ha ganado un Premio Emmy a Mejor actor de reparto de una serie de comedia).

    Sin duda tiene experiencia para interpretar a uno de los personajes más complejos de Los 4 Fantásticos: Primeros pasos.

    Julia Garner (Shalla‑Bal / Silver Surfer)

    Continuamos con Julia Garner, quien se pone en la piel de Silver Surfer para este reboot de los 4 Fantásticos. Garner saltó a la fama por su papel en la serie Ozarkdonde se hizo con tres Premios Emmy por interpretar a Ruth Langmore, llena de intensidad y con una evolución increíble, partiendo de ser un personaje secundario hasta convertirse en protagonista. 

    En su currículum también aparecen papeles protagonistas en películas como The Assistanty ¿Quién es Ana?, donde exploró el periodismo y el thriller psicológico. 

    Ralph Ineson (Galactus)

    En el caso de Ralph Ineson, encontramos una carrera extensa en cine y televisión. Quizás sus papeles más recordados sean el del mayordomo Chris en Downton Abbeyy el del Obispo Pelagio en Game of Thrones. 

    Por otro lado, también aparece como piloto en Guardianes de la Galaxia por primera vez en el UCM, antes de su papel como Galactus en Los 4 Fantásticos: Primeros pasos. 

    Natasha Lyonne (Rachel Rozman)

    Finalizamos la lista de intérpretes con Natasha Lyonne, quien cuenta con una carrera de más de tres décadas, donde sus papeles más destacados se encuentran en Orange Is the New Blacky en Muñeca rusa, donde además de mostrar su talento como actriz protagonista, también lo hace como creadora. 

    Por otro lado, antes de su interpretación como Rachel Rozman en la película de Marvel, Lyonne ya había trabajado en proyectos como Colgados en Beverly Hills o Poker Face, entre otros.

    ¿Dónde puedo ver online todas las películas y series del elenco de ‘Los 4 Fantásticos: Primeros pasos’?

    A través de esta lista de JustWatch puedes encontrar las plataformas online con todas las series y películas en las que aparecen los actores de Los 4 Fantásticos: Primeros pasos. Tienes la opción de filtrar tu búsqueda por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Crea tu lista de favoritos y recibe notificaciones útiles sobre qué ver a continuación según tus preferencias.

  • ¿Dónde ver más de Hawkgirl después de 'Superman'?

    ¿Dónde ver más de Hawkgirl después de 'Superman'?

    Juan José Mateo

    Juan José Mateo

    Editor de JustWatch

    Aunque puede que muchos no la conocieran, la aparición de Hawkgirl (o Chica Halcón) en la película Superman (2025) ha aumentado la relevancia de este personaje en el contexto de los superhéroes, si bien es cierto que lleva formando parte de la franquicia de DC desde muchos años atrás, tanto en cómics como en diferentes ficciones.

    Por eso, si te quedaste con ganas de ver más de esta heroína, has llegado a la guía correcta: aquí te contamos las series y películas en las que aparece el personaje, y que resultan perfectas para profundizar en su historia y sus habilidades.

    La liga de la justicia (2001)

    Muchos personajes tanto de Marvel como de DC suelen hacer sus primeras apariciones en las series animadas. En el caso de la Chica Halcón esta máxima cumple con su papel en La liga de la justicia, la serie de animación donde muchos la conocieron por primera vez. 

    Si de verdad quieres saber más de Hawkgirl y entender los matices de su personalidad, esta serie es perfecta ya que forma parte del equipo de superhéroes principal desde el primer capítulo y es uno de los personajes más desarrollados en las dos temporadas de la ficción. Y aquí se incluye su relación especial con Green Lantern, del que tenemos una guía en la que explicamos cómo ver sus películas y series en orden.

    Smallville (2001) 

    Si bien es cierto que Hawkgirl no tiene un papel estable y recurrente en Smallville, la superheroína aparece en unos capítulos de las últimas temporadas, en los que también se presenta al Hombre Halcón. 

    Aunque no se profundiza demasiado en el personaje ni en su historia, los cuatro episodios en los que se incluye sirven para los curiosos que quieren ver cómo el universo DC fue introducido poco a poco en la televisión antes de la explosión de las series actuales. El personaje es interpretado por Sahar Biniaz (Blade: La serie).

    Smallville, además de mostrarnos un primer acercamiento a la Chica Halcón, también cuenta con una de las mejores versiones de Lois Lane en cine y televisión.

    La liga de la justicia ilimitada (2004)

    Hablamos de una secuela directa de la serie animada La liga de la justicia (2001), donde se continúa con el desarrollo de Hawkgirl, ahora en una etapa más madura. En La liga de la justicia ilimitada, la Chica Halcón tiene un rol menos protagonista, pero continúa siendo clave en muchas tramas y conflictos. 

    A lo largo de las tres temporadas de la serie vemos las consecuencias de sus decisiones pasadas y su evolución como heroína. Si viste La liga de la justicia, esta la tienes que mirar sí o sí.

    La joven liga de la justicia (2010)

    A diferencia de las dos series animadas anteriores, en La joven liga de la justicia la Chica Halcón no es una figura central, aunque sí aparece en varias temporadas como parte del universo extendido. 

    Su diseño, personalidad y los momentos clave de la serie en los que aparece, aportan una nueva capa a lo que ya sabemos de Hawkgirl. Si te gustan las historias juveniles con un elenco coral y temáticas como el espionaje o el crecimiento personal, corre a ver La joven liga de la justicia porque te va a encantar.

    Leyendas del mañana (2016)

    La encargada de dar vida a Hawkgirl y a Kendra Saunders (una reencarnación de Chica Halcón) en Leyendas del mañanaes Ciara Renée, que se erige como una de las protagonistas de la serie. 

    Su historia se entrelaza con la del Hombre Halcón, interpretado por Falk Hentschel (Revenge) y se convierte en el eje emocional de toda la primera temporada. Se trata de una versión más humana y romántica del personaje, ideal para los que quieren entender más a la persona detrás de los poderes.

    Renée también aparece como Chica Halcón en capítulos especiales que entrelazan The Flash y Arrow, y que se enmarcan en lo que se conoce como arrowverso.

    DC Superhero Girls: Héroe del año (2016)

    Regresamos a la animación para ver otra aparición de la Chica Halcón, en esta ocasión en DC Superhero Girls: Héroe del año, donde le presta su voz Nika Futterman (quien también ha doblado personajes en otras películas como Avatar: la leyenda de Aang o American Dad!, entre otras).

    La aparición del personaje en esta película animada es especialmente relevante porque tiene un papel fundamental en la lucha frente a Dark Opal y la recuperación del instituto.

    Superman (2025)

    Puede que ya la hayas visto o puede que no, pero de todas formas no podía faltar Superman en la lista, la película precursora de que muchos quieran saber más sobre Hawkgirl.

    La encargada de dar vida a Chica Halcón en esta ocasión es Isabela Merced (The Last of Us) quien, curiosamente, también ha aparecido en el Universo Cinematográfico de Marvel, interpretando a Anya Corazón. En su papel como Hawkgirl en este caso, aporta dinamismo, frescura y sentido del humor (aparte de una buena dosis de acción, claro).

    ¿Dónde ver online las series y películas en las que aparece Hawkgirl?

    Por medio de esta lista de JustWatch puedes encontrar las plataformas online con todas las series y películas en las que aparece Chica Halcón. Tienes la opción de filtrar tu búsqueda por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Crea tu lista de favoritos y recibe notificaciones útiles sobre qué ver a continuación según tus gustos.

  • 9 películas y series para ver si te gustó 'Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos' y dónde verlas

    9 películas y series para ver si te gustó 'Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos' y dónde verlas

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Cuatro Fantásticos: Primeros Pasosha logrado devolver el optimismo espacial que hacía únicos los cómics de Stan Lee y Jack Kirby, mezclando nostalgia sesentera con aventura familiar, y asombro científico, un homenaje a la era en la que los viajes espaciales daban esperanza a la sociedad, y la tele estaba llena de películas de ciencia ficción. Además de nuestra lista de ranking de Cuatro Fantásticos, hemos reunido nueve títulos que comparten la misma fascinación por la exploración espacial, el retrofuturismo y las familias extraordinarias que se enfrentan a lo desconocido. En esta guía de JustWatch encontrarás dónde verlas en streaming.

    1. Ultimátum a la tierra (1951)

    El clásico de Robert Wise cuando la era atómica tenía a la humanidad mirando las estrellas con esperanza y terror a partes iguales. Es imposible no establecer una pauta con la visita de la Estela Plateada con la mítica escena de Klaatu bajando de su nave con su robot Gort para dar una opción a los humanos, o dejar las guerras o desaparecer. Ultimátum a la tierra gustará a quienes adoren la estética retro-futurista de Primeros Pasos, desde la nave de Klaatu, el traje plateado o para interesados en ciencia ficción con trazas de diplomacia intergaláctica.

    2. El experimento Quatermass (1955)

    El primer héroe científico de la televisión británica, el profesor Bernard Quatermass, no era alguien tan distinto a Reed Richards, y ambos encuentran horrores cósmicos en sus investigaciones espaciales. En su primera aventura se enfrenta a un astronauta que vuelve del espacio infectado por alguna condición alienígena que le convierte en algo inhumano. Algo no tan diferente a lo que les pasa a Los Cuatro Fantásticos, con la diferencia de que estos obtienen poderes que los hacen mejores, no monstruos pringosos. En El experimento Quatermass, las consecuencias de cruzar ciertas fronteras científicas son vistas desde un ángulo muy distinto, pero ambos conectados por un mismo espíritu de curiosidad astronómica.

    3. Los Supersónicos (1962-1963)

    Hanna-Barbera creó la familia del futuro en una sociedad automatizada donde los coches volaban, los robots fregaban platos y trabajar era apretar botones, un optimismo tecnológico nacido en los 60 de Stan Lee y Jack Kirby, que en Primeros Pasos se transmite de forma aún más explícita. No solo por la dinámica familiar deLos Supersónicos o sus conflictos domésticos, sino la arquitectura flotante de Orbit City y los diseños aerodinámicos primos del edificio en Baxter, el humor naïf y la forma de tratar lo extraordinario como algo cotidiano. Si te quedas con ganas de esa interacción, estos dibujos animados son para ti.

    4. Star Trek (1966-1969)

    La serie sobre exploración espacial más famosa (y longeva) de la historia tenía una perspectiva humanista y ye-ye que debería encantar a todos los que han disfrutado con Primeros Pasos. Especialmente conectados están los uniformes coloridos de la Flota Estelar y la tecnología vintage de la nave, que comparten el ADN visual con el equipo de los Cuatro Fantásticos. Shakman también ha reconocido que la Star Trek original influyó directamente en cómo quería que fueran sus viajes estelares: aventuras emocionantes con trabajo en equipo, color y una emoción genuina por enfrentarse a lo desconocido.

    5. 2001: Una odisea del espacio (1968)

    Es difícil que la película de ciencia ficción más influyente de la historia no deje su huella en Primeros Pasos, que no deja de ir de un contacto con inteligencias superiores que resulta peligroso para la humanidad. La secuencia del salto dimensional al final de 2001: Una Odisea en el espacio y sus efectos visuales tiene su coherencia en los viajes a través de la Zona Negativa, así como los diseños de naves de Kubrick, con líneas limpias y elegancia de colores claros, pero es el momento en el que la nave se torna de color rojo tiene esa misma sensación de peligro de la escena en la que Bowman trata de desactivar a Hal.

    6. Star Wars (1977)

    No queda nadie que no conozca la gran revolución de George Lucas en las aventuras espaciales, y en Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos vemos una recreación de los saltos al hiperespacio de Han Solo y el Halcón Milenario, un lenguaje visual de cómo sería viajar entre dimensiones a velocidades imposibles que Shakman replica con bastante reverencia para los saltos de Reed Richards a través de la Zona Negativa, es decir túneles de luz y distorsiones espaciales con aura mágica, pero la saga de Lucas también marca un tono de viajes en el cosmos con héroes que se atreven a bromear en medio de batallas épicas y peligros. Pero vamos, a nadie vamos a descubrir ahora Star Wars, ¿verdad?

    7. Los Increíbles (2004)

    Aquí hay una influencia de ida y vuelta, pues el concepto de familia de superhéroes de Pixar, salía directamente de los cómics de los Cuatro Fantásticos, y esa misma lucha entre su vida doméstica y las amenazas asociadas a tener es la misma en esta Primeros Pasos. Pero además, Brad Bird también abrazaba esa estética retrofuturista sesentera, con diseños entre de tebeo de la época y arquitectura modernista. Los trajes pijameros de Los Increíbles, sus gadgets entre la nostalgia y el futuro y la percepción pública son casi simultáneos, y no es una referencia baladí, si tenemos en cuenta lo que viene firmado por el mismo autor.

    8. Interstellar (2014)

    Hay una dualidad entre la aventura familiar y la especulación cósmica en Interstellar, que incluye una relación padre-hija intensa y viajes por agujeros de gusano compatible con Primeros Pasos, pero lo que Shakman admira de la película de Nolan es el equilibrio entre la ciencia real y la fantasía espacial, viajes dimensionales que dan espectáculo visual e ideas que no están al alcance de los humanos que se plantean como solución para salvar al mundo en un viaje casi suicida. Pero además, claro, están los planos del espacio desde la base de la nave que Nolan convirtió casi en una marca personal.

    9. Tomorrowland (2015)

    Y, de nuevo, otra vez Bird y su diseño futurista antiguo que parece una etapa del de Primeros Pasos, con una dimensión paralela donde la humanidad ha desarrollado una sociedad utópica basada en ciencia y la innovación. La estética visual de Tomorrowland tiene edificios que desafían la gravedad, tecnología y arquitectura donde que no desentonaría el diseño del edificio Baxter y, por supuesto, vehículos voladores como los que utiliza la sociedad del universo Tierra-828.

    ¿Dónde encontrar todas las películas y series similares a 'Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos'?

    Esta selección abarca desde clásicos de ciencia ficción de los 50 hasta aventuras espaciales contemporáneas, todas disponibles en las principales plataformas de streaming españolas. Aquí tienes esta guía de JustWatch que puedes filtrar por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Crea tu lista de favoritos y recibe notificaciones sobre qué ver según tus preferencias.

  • Galactus: ¿Es el devorador de mundos el dios más poderoso de Marvel?

    Galactus: ¿Es el devorador de mundos el dios más poderoso de Marvel?

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    Durante décadas, Galactus ha representado una de las amenazas más terribles del universo Marvel, estableciéndose por fin, como el villano definitivo de Los 4 Fantásticos: Primeros pasos. Originalmente conocido como Galán—en serio—, era un brillante científico del planeta Taa que sobrevivió al colapso de su universo, transformándose en una fuerza cósmica cuyo poder trasciende la comprensión humana. Vemos en JustWatch, dónde ha aparecido este devorador de mundos y si puede considerarse verdaderamente el dios más poderoso del MCU.

    Los orígenes cósmicos del último superviviente

    La transformación de Galán en Galactus lo convirtió una fuerza fundamental del cosmos, cuya hambre atroz no nace de la malicia sino que es más una maldición, necesita alimentarse por supervivencia, lo que le distingue radicalmente de otros antagonistas cósmicos como Thanos, al que vimos en Los Vengadores: Infinity Wardisertando sobre si debe matar o no matar, (esa es la cuestión), a causa de sus ideas distorsionadas sobre el equilibrio universal.

    La naturaleza de Galactus como único superviviente de un universo anterior le otorga una perspectiva temporal insólita para la mayoría de seres, ha presenciado la muerte y el renacimiento de realidades enteras, lo que explica su aparente indiferencia hacia la vida individual. No es que sea malvado en el sentido tradicional, simplemente opera en una escala donde los planetas son sustento y las civilizaciones, recursos no renovables…, vamos hasta que encuentra otra a la que merendarse.

    Aquí merece hacer un inciso sobre las películas de Guardianes de la Galaxia, donde Ego, el Planeta Viviente, tiene un inmenso poder y el deseo de rehacer el universo, sería lo que consideramos un Celestial “corrupto”, considerado un ser antiguo y altamente inteligente con poder divino. En Guardianes de la Galaxia 2 manipula la materia y la energía, creando su propio planeta y una forma humanoide para explorar el cosmos. Ego se cree un dios y ve a los demás como herramientas para alcanzar sus objetivos, un “proyecto de expansión”. En los cómics, lucha contra Galactus.

    Dioses de diferentes propósitos

    Pero, a diferencia de los Celestiales, que crean y modifican vida, Galactus representa más bien la muerte, como una parte del equilibrio natural del cosmos, por lo que en ese aspecto sí podría ser considerado un Dios, o al menos un Anti-dios. Una distinción que marca la diferencia entre dos tipos de entidades cósmicas de roles opuestos en el universo Marvel. Se ha teorizado que si Galactus “terminara” de devorar mundos, podría trascender a un Celestial, aunque en principio no están relacionados.

    Los Celestiales, que aparecen en la película The Eternals, actúan como “jardineros” cósmicos, experimentando con la vida y guiando la evolución de especies enteras a través de millones de años. Su propósito es constructivo, aunque sus métodos puedan parecer fríos, serían responsables de la creación de los Eternos, los Desviantes y las mutaciones que dan lugar a los mutantes. Luego tenemos a los dioses del olimpo como Zeus, que son una raza extradimensional separada de superhumanos que no tienen la consideración cósmica de los creadores, y son a los que se quiere cargar el villano de Thor: Love and Thunder.

    Es muy poco glamouroso decirlo así, pero el poder de Galactus depende de su hambre, pero en su estado completo rivaliza con entidades como Eternidad y Muerte (aquella que Thanos quiso seducir y sale en Agatha, ¿quién si no?). Su capacidad para manipular la materia a nivel molecular, alterar la realidad local y proyectar energía suficiente para destruir sistemas solares lo sitúa en la cúspide de los seres cósmicos. Sin embargo, su dependencia de la energía planetaria también representa una gran debilidad, su fuerza es la inevitabilidad. Héroes como Reed Richards han logrado detenerlo temporalmente, pero nunca eliminarlo permanentemente.

    Galactus y el cine

    Es una fuerza de la naturaleza, como la entropía o la gravedad, que puede ser redirigida pero nunca verdaderamente derrotada. Su relación con Estela plateada indica que puede forzar la lealtad. El heraldo plateado sirve como puente entre la humanidad de Galactus perdida hace eones y la realidad actual, haciendo también de pequeño pepito grillo. Vimos esta coalición por primera vez en Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer, que se basó en la trilogía de Galactus publicada en los números 48 a 59 del cómic original.

    Fue una representación cinematográfica controvertida, ya que, en lugar de mostrar su forma humanoide clásica, la película de 2007 lo presentó como un nubarrón cósmico bastante cutrillo, eliminando todo su impacto visual. En Los Cuatro Fantásticos de 2005 no se hacía referencia a él, pero en la nueva, Primeros Pasos, es mucho más fiel a los cómics, una versión más imponente con la profunda voz de Ralph Ineson encajando de forma magistral en el diseño icónico de Jack Kirby.

    Ahora también se sabe que casi sale en Cuatro Fantásticos, la frustrada adaptación de Josh Trank, gracias a su guionista, Jeremy Slater, que ha revelado que primero, era el villano principal. Luego, solo iba a aparecer en una escena, para pasar a planear que solo aparecía en la escena post-créditos, y al final no queda ni rastro, aunque haya ciertas referencias muy lejanas que pudieran relacionarse con él.

    ¿Dónde ver todas las apariciones de Galactus en cine y otras películas relacionadas?

    A continuación, puedes encontrar todas las películas donde Galactus ha aparecido o donde se han presentado elementos de su mitología, así como las principales entregas del MCU que establecen el contexto cósmico necesario para entender su lugar en el universo Marvel. JustWatch te ayuda a encontrarlas en Apple TV, Prime Video, Netflix y otras plataformas. Puedes filtrar tu búsqueda por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Asegúrate de crear tu lista de favoritos y recibir notificaciones útiles sobre qué ver a continuación según tus preferencias.

  • Cómo ver las películas de Kevin Smith en orden: The View Askewniverse, explicado

    Cómo ver las películas de Kevin Smith en orden: The View Askewniverse, explicado

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Jorge Casanueva (Jorge Loser)

    Editor de JustWatch

    El View Askewniverse es el universo cinematográfico que Kevin Smith ha ido construyendo durante su carrera, empezando por Clerks en 1994. Llevamos ya tres décadas viendo cómo este gurú de la cultura pop de Nueva Jersey ha ido estableciendo un mundo donde Jay y Bob el Silencioso se pasean por diferentes historias, conectándolas con guiños, cameos y una continuidad coherente.

    No es tanto una saga como una extensión del cine independiente de los 90 llevado hasta el concepto de universo compartido, que ya funcionaba años antes de que Marvel triunfara con la fórmula. Lo bueno es que sus pelis se pueden picotear sueltas o seguidas y esta guía de JustWatch te servirá para verlas en el orden lógico.

    1. Clerks (1994)

    Kevin Smith estaba hasta las narices de currar en una tienda de Nueva Jersey y se gastó 27.575 dólares que no tenía (vendiendo sus cómics y pidiendo prestado) para hacer una comedia de empleados en un trabajo basura que hizo una radiografía transparente de la generación X. Sus imágenes en blanco y negro recogían la sensación de estar estancado, y sus diálogos, que van de debates frikis sobre Star Wars a filosofías de bar improvisadas entre cliente y clientes, retrataban cómo es sobrevivir al día a día en un entorno suburbano. Jay y Bob aparecen por primera vez como camellos fuera de la tienda, estableciendo ya su papel como coro griego del resto de la primera trilogía.

    2. Mallrats (1995)

    Tras su primer bombazo, Smith contó ya con un presupuesto de estudio para hacer algo más mainstream. Mallrats lleva su espíritu underground a un centro comercial, siguiendo a dos personajes a los que sus novias les acaban de mandar a freír espárragos en su plan para recuperarlas. Aquí aparece el mejor personaje de la saga, Jason Lee como Brodie, un alter ego descarado del propio Smith: geek de los cómics con opiniones para todo y una capacidad infinita para las referencias frikis. Se alejaba del realismo sucio de la anterior para acercarse al cine de John Hughes, pero también se ha convertido en una película de culto que expandía la mitología de Jay y Bob y contaba con el primer gran cameo de Stan Lee en el cine, antes de convertirse en gag recurrente del MCU.

    3. Persiguiendo a Amy (1997)

    Smith decidió ponerse serio en su tercera película, contando con Ben Affleck como Holden, un dibujante de cómics que se enamora de una artista lesbiana, complicando su amistad con su socio creativo. Persiguiendo a Amyfue el momento álgido de la trilogía de New Jersey, equilibrando el humor escatológico e irreverente de Smith con temas bastante complejos, desde la identidad sexual, o la amistad, que son tratados con una profundidad que pilló por sorpresa tanto a críticos como a fans. El guion relata la propia experiencia de Smith en el mundillo del cómic independiente, mientras Jay y Bob proporcionan alivio cómico y, sorprendentemente, momentos de lucidez inesperada.

     4. Dogma (1999)

    La película más ambiciosa y controvertida del View Askewniverse mandaba a “Jesucristo Colega” a una aventura fantástica cuando dos ángeles caídos encuentran un vacío legal que podría cargarse toda la creación. Smith reunió un reparto de lujo con Ben Affleck, Matt Damon, Linda Fiorentino, Chris Rock y Salma Hayek para su gran sátira religiosa, que parecía beber de ciertos cómics de la línea Vértigo. Dogma muestra a un Smith más provocativo, cuestionando la religión organizada, desde su propia fe confesa, con Jay y Bob pasando de camellos a profetas accidentales, mientras pasa por temas de redención, propósito divino y utilitarismo espiritual.

    5. Jay y Bob el Silencioso contraatacan (2001)

    Esta iba a ser supuestamente el gran final del View Askewniverse original, convirtiendo a Jay y Bob de secundarios en protagonistas absolutos. Cuando se enteran de que Hollywood está haciendo una película basada en los cómics de “Bluntman y Chronic” (inspirados en ellos), se lanzan a atravesar el país para sabotear la producción y reclamar los derechos de su imagen. Jay y Bob el Silencioso contraatacanes una celebración y despedida del universo que dispara con veneno al Hollywood, el primer fandom de internet y su propia carrera. Una locura en la que todo funcionaba, quizá por aparecer en plena explosión de la comedia escatológica, sexual y universitaria que American Pie ayudó a construir.

    6. Clerks II (2006)

    Cinco años después de dar por finalizada su primera etapa, Smith rompió su promesa para regresar con una secuela que encuentra a Dante y Randal currando en una cadena de comida rápida tras el incendio del Quick Stop. Ahora tienen otras expectativas de la vida, y sus problemas tienen que ver con el matrimonio, la carrera y su propia amistad. Clerks II hacía el milagro y conseguía el equilibrio entre la nostalgia y la actualización de sus bromas de brocha gorda con gracia, en parte porque la química entre Jeff Anderson y Brian O'Halloran seguía funcionando. Rosario Dawson añade una dinámica romántica encantadora y hacía que un tema de los Jackson 5 se hiciera uno de los momentos memorables de toda la colección.

    7. Jay & Silent Bob's Super Groovy Cartoon Movie! (2013)

    La única del lote no dirigida por Smith, quien se limitó a escribir el guion para jugar con la animación en una historia que transforma a Jay y Silent Bob en superhéroes, cuando crean accidentalmente a un supervillano del que deben salvar su ciudad natal. Jay & Silent Bob's Super Groovy Cartoon Movie! es un experimento creativo que permite al director introducir elementos fantásticos imposibles de acometer en sus películas de acción real. Es ligera, pero mantiene el humor irreverente del universo y supone un complemento a los cómics de “Bluntman and Chronic” que van apareciendo en las películas, es decir, café para muy cafeteros.

    8. Jay y Bob el silencioso: El reboot (2019)

    Casi dos décadas después de Jay y Bob el Silencioso Contraatacan, Smith se puso de nuevo la gorra hacia atrás y reunió al dúo para una “recuela” en la que Jay y Bob deben viajar a Hollywood para detener el rodaje de un reboot de “Bluntman y Chronic”, mientras Jay descubre que tiene una hija adolescente a la que nunca conoció. La naturaleza meta del View Askewniverse explota en Jay y Bob el silencioso: El reboot, con referencias constantes a las películas anteriores, la propia vida del director, incluyendo su infarto de 2018 y la de los actores que han pasado por la saga, mientras ridiculiza (¿y hace autocrítica?) de la adicción de la industria por explotar franquicias.

    9. Clerks III (2022)

    El cierre de la trilogía del Quick Stop Convenience Store no fue lo que muchos esperaban, una reflexión sobre la mortalidad, la creatividad y las amistades duraderas que, de nuevo juega con la vida real del director. En Clerks III, Randal también sufre un infarto y decide hacer una película sobre su vida trabajando en la tienda, convenciendo a Dante para que le ayude, una autobiografía, con Smith utilizando las experiencias de sus personajes para procesar su propia mortalidad y el legado de su carrera, poniéndose bastante serio en los temas que bordean el melodrama, que postulan este capítulo final como una coda excesivamente agri-amarga.

    Dónde ver todas las películas del View Askewniverse

    Para descubrir todos los títulos del universo cinematográfico de Kevin Smith disponibles en España como estas consulta la siguiente guía de streaming de JustWatch. Puedes filtrar tu búsqueda por servicio de streaming, género, precio, clasificación por edades y puntuación. Asegúrate de crear tu lista de favoritos y recibir notificaciones útiles sobre qué ver a continuación según tus preferencias.

  • Todas las películas y series de ‘Dora la exploradora’ en orden y como verlas online

    Todas las películas y series de ‘Dora la exploradora’ en orden y como verlas online

    Alejandra Bekerman

    Alejandra Bekerman

    Editor de JustWatch

    Nada delata más el paso del tiempo que darse cuenta que el universo de Dora la exploradora lleva más de 20 años acompañándonos. Con su mochila, su mapa y una curiosidad infinita, se convirtió poco a poco en uno de los personajes más influyentes de la animación infantil. Desde su debut allá por el año 2000, la pequeña aventurera bilingüe le enseñó a millones de niños a lanzarse a la aventura, resolver problemas y por sobre todo atreverse a preguntar.

    Con el estreno de Dora y la búsqueda del Sol Dorado en el 2025, la saga demostró que su magia educativa y aventurera sigue más viva que nunca. Desde series derivadas, especiales, películas y una versión en acción real, esta franquicia lo tiene todo. ¿Qué mejor oportunidad para repasar todas sus películas y series en orden? A continuación te cuento cómo se conectan entre sí y dónde puedes verlas desde España en las principales plataformas de streaming.

    Dora la exploradora (2000-2019)

    Esta fue la serie que lo empezó todo. El original Dora la exploradora de Nickelodeon presentó por primera vez en el 2000 a Dora Márquez, una niña bastante intrépida que invitaba a los pequeños espectadores a resolver acertijos y vivir aventuras mientras aprendían inglés junto a un mono llamado Botas. Infaltable también su mochila y su mapa. No exageramos cuando decimos que fue una revolución en la televisión educativa: cada episodio rompía la cuarta pared, convirtiendo al público en parte activa del viaje. Algo que hasta ese momento no era normal de ver en TV. Una serie con 8 temporadas pensada para preescolares y primer ciclo escolar que hasta el día de hoy sigue contando con una extensa base de fans. Si quieres adentrarte en este mundo, empieza por aquí.

    Go, Diego, GO! (2005-2011)

    Este fue el primer gran spin-off del universo de Dora. Aquí Diego, su primo, se convierte en protagonista de su propia serie como explorador y defensor de los animales. En vez de resolver acertijos, Go, Diego, Go! se centra en la acción y la ecología, con misiones de rescate y un relato mucho más dinámico. Comparada a la serie original, esta es más apropiada para un público de entre 5 y 8 años de edad. Con 7 temporadas y un tono tanto emocional como educativo, es ideal para aquellos que quieren ver más del universo de Dora, incluyendo su familia y entorno. Creo que destaca por que aunque refuerza el componente latino y familiar de la saga, muestra mucho más la importancia de la cooperación.

    Dora y sus amigos (2014-2019)

    Aquí nos encontramos con una Dora más grande y moderna que llega a la ciudad de Playa Verde. Sin su mochila mágica ni su mapa, ahora cuenta con un grupo de amigos con quienes resuelve problemas de su comunidad. Esta serie de tan solo 3 temporadas tiene una enfoque más musical y retrata temas como la amistad, la diversidad y el liderazgo. Se nota que es una serie que busca acompañar a su audiencia en el crecimiento, dando un paso hacia el público preadolescente. A  su favor tiene que busca modernizar la fórmula y lo logra sin perder la energía positiva de la original. Si quieres ver a una Dora en un entorno mucho más social y cantar con ella, Dora y sus amigos es una buena opción dentro de la franquicia.

    Dora y la ciudad perdida (2019)

    EL 2019 fue un año muy importante para el universo de Dora, y es que aquí es cuando se dio el salto al cine en acción real. En Dora y la ciudad perdida, Dora (interpretada por la actriz Isabela Merced) es una adolescente que decide dejar atrás la selva para estudiar en la gran ciudad, pero pronto se ve envuelta en una expedición para rescatar a sus padres y descubrir una antigua civilización en el proceso. Si te gustan películas como Indiana Jones, esta aventura aunque está muy lejos de alcanzar esa calidad o impacto cultural, si combina muy bien el humor familiar con guiños nostálgicos para quienes crecieron con la serie. Si Dora y sus amigos representaban el crecimiento de la exploradora, este film nos muestra una Dora aún más madura y autosuficiente. La curiosidad, el optimismo y el trabajo en equipo se mantienen intactos como siempre.

    Dora: ¡Di hello a la aventura! (2024)

    Más de veinte años después de su estreno, Dora regresó a su formato clásico con una serie animada esta vez en 3D. Con una estética moderna y retomando la interacción directa con el espectador busca cautivar a nuevas generaciones como supo lograrlo en sus comienzos. Podría decirse que es un reboot, pero funciona igual de bien para padres nostálgicos. ¿Buscas un show educativo para niños de preescolar pero con un ritmo más rápido y cinematográfico que la versión del 2000? Entonces Dora: ¡Di hello a la aventura! es exactamente a tu medida.

    Dora: aventuras mágicas en el reino de las sirenas (2025)

    Aventuras mágicas en el Reino de las Sirenas incluye cuatro episodios donde Dora y Botas regresan al océano para rescatar un tesoro perdido y ayudar a una sirena atrapada por un hechizo. El largometraje presenta una historia más ligera y mágica, perfecta para el público infantil. Tiene un estilo visual lleno de color, nuevas canciones y comparte el mismo mensaje que el resto de la saga: la curiosidad y la empatía pueden cambiar el mundo. Frente a Sol Dorado, que apuesta por la acción real y la mitología, Aventuras mágicas en el Reino de las Sirenas recupera ese tono más fantástico y musical de la serie clásica. Tal vez no sea extremadamente popular, pero para los más pequeños garantiza una hora de diversión y aprendizaje sin igual. 

    Dora y la búsqueda del Sol Dorado (2025)

    Para los que quieren una película de Dora más ambiciosa y madura, este título es perfecto ya que está dirigido a un público familiar y juvenil. Dora y la búsqueda del Sol Dorado es una secuela directa de la película de 2019 vuelve a reunir a Isabela Merced como Dora, esta vez en una aventura aún más épica y misteriosa. La trama es la siguiente: La joven exploradora viaja junto a Diego y un grupo de arqueólogos para encontrar una estrella dorada capaz de restaurar el equilibrio del mundo natural. Aquí se acercan un poco más al espíritu aventurero de Indiana Jones o La Búsqueda. Combina muy bien acción, mitología latinoamericana y temas ecológicos, convirtiéndose en la entrega más cinematográfica de la saga. Para mi, que no crecí con la serie original, esta merece una oportunidad, incluso aunque no sepas nada de esta franquicia. 

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