Ver películas navideñas es una actividad común para entrar en espíritu festivo durante diciembre, pero por lo general, la convención—para bien o mal—nos lleva a optar por clásicos en el canon hollywoodense. Si estás aquí, entonces quizás quieras hacer las cosas diferente esta vez.
En México también sabemos hacer cine con la temática de la temporada. Y como no podía ser de otra forma dentro de nuestro crisol cultural, hay desde comedias con cierta sensibilidad comercial, a producciones con nuestro ácido sentido del humor, así como todo lo que hay en los dos extremos de ese espectro. Descubre una selección de películas de Navidad mexicanas para ver durante las fiestas con un toque único.
Santa Claus (1959)
Que no te engañe su título: Santa Claus es, en efecto, protagonizada por el hombre del traje rojo (interpretado aquí por José Elías Moreno), pero no en su clásica versión que reside en el Polo Norte, viaja en trineo y reparte juguetes. No, este Santa Claus vive en el espacio y, cada año en Nochebuena, tiene una lucha cósmica para salvar las almas de los niños contra un demonio llamado Precio (José Luis Aguirre), enviado por Lucifer a la Tierra para arruinar las fiestas.
Hoy, es un clásico de culto sui generis, único en su tipo, de esas películas que han sido abrazadas bajo el dudoso calificativo de “tan malas que son buenas”, en un tiempo en que México comenzaba a abrazar las costumbres extranjeras de la temporada. Sólo podía ser obra de René Cardona, el hombre que también dio al mundo maravillas como La mujer murciélago y varias películas de El Santo.
Mi niño Tizoc (1972)
Otra indispensable en el canon de las películas de Navidad mexicanas es Mi niño Tizoc, que si bien no se centra por completo en las festividades, sí es enmarcada por ellas. La película sigue a un padre (Alberto Vázquez) y su pequeño hijo (Cuitláhuac Rodríguez), indígenas de Xochimilco que padecen pobreza y discriminación. El niño sueña con ir a una posada, comer un pollo y tener una piñata. Cuando no es invitado a ninguna posada, su padre le concede su deseo para él solo, lo que será el comienzo de varios problemas.
Es una película que apela al amor por la vida a pesar de las adversidades, aunque hoy en día podría ser un poco criticada por idealizar la pobreza. Es dirigida por el legendario Ismael Rodríguez, responsable de otros clásicos fundamentales del “Cine de Oro Mexicano”, como Nosotros los pobres y Los tres García, por citar sólo algunos ejemplos.
Pastorela (2011)
Una ácida comedia que, argumentaríamos, es una de las propuestas navideñas más infravaloradas que hay. En Pastorela, a un agente de policía (el genial Joaquín Cosío) le es negado interpretar el papel del Diablo en la pastorela por el nuevo párroco (Carlos Cobos), lo que da lugar a una lucha del bien contra el mal tan surrealista que, como sólo puede suceder en México, tiene secuencias de acción, crimen y hasta terror.
Como comedia, es algo cuyo tono satírico y absurdo sólo podríamos comparar con la española El día de la bestia (otra gran película navideña) o con la ya clásica Matando Cabos, que también cuenta con geniales actuaciones de Cosío y de Silverio Palacios.
Reviviendo la Navidad (2022)
Un hombre amargado (Mauricio Ochmann) es víctima de la peor maldición posible, y ahora sólo puede vivir su día menos favorito: su cumpleaños, que también resulta ser la Navidad. Para romper la maldición, tendrá que aprender a mirar a su alrededor y a reconocer las cosas buenas en su vida.
Mauricio Ochmann ya es un rostro común en las comedias mexicanas como Ya veremos, y en Reviviendo la Navidad no hace algo muy diferente a su trabajo típico. Sin embargo, esta película tiene a su favor que mezcla premisas como las de Hechizo del tiempo (Groundhog Day) con la de la comedia Click con Adam Sandler, para construir un relato sobre aprender a reconectar con la vida y los seres queridos en Navidad.
Las rosas del milagro (1960)
Aunque no es, como tal, una película de Navidad, Las rosas del milagro trata indirectamente sobre otra festividad decembrina que, por proximidad, se vuelve parte de la temporada. La película aborda, en parte, la historia de la aparición de la Virgen de Guadalupe (cuya festividad se observa el 12 de diciembre).
Dirigida por Julián Soler, la película es un díptico dramático que, también, comienza con el romance de una princesa azteca con un miembro de una tribu rival, a modo de Romeo y Julieta. La otra parte es la historia de Juan Diego, que también ha sido contada en películas como Tepeyac, producción silente de 1917.
Navidad S.A. (2008)
En Navidad S.A., Santa Claus (Pedro Armendáriz Jr.) debe enfrentarse a que el Polo Norte se está derritiendo y que la gente ha olvidado el espíritu de las fiestas ante el consumismo, por culpa de uno de sus antiguos duendes (Mauricio Barrientos), quien lo ha convertido todo en negocio.
Por su premisa, te recordará mucho a otra película navideña de temática similar, Elf, el duende, con Will Ferrell. Sin embargo, su comedia visual llega a niveles alocados que incluso remiten al espionaje y la ciencia ficción, por lo que también en algo se parece a El regalo prometido.
El hubiera sí existe (2019)
Otra película que, si bien no trata directamente sobre la Navidad, sí se sitúa durante la festividad e incluso se inspira en uno de los clásicos de ficción de la temporada. El hubiera sí existe sigue a una joven pero insegura mujer (Ana Serradilla), que ve la vida pasar entre su trabajo monótono de oficina y oportunidades perdidas. Eso hasta que se le aparece su yo del futuro (Ofelia Medina), quien la insta a cambiar su forma de abrazar la vida.
Es, en cierto modo, parecida a Un cuento de Navidad de Charles Dickens, pero en clave de comedia romántica (Cuando sea joven con Verónica Castro tiene una temática similar), aunque también podríamos plantearla como Mi encuentro conmigo pero a la inversa, en la que un adulto se encuentra con su versión joven.
Guadalupe Reyes (2019)
Contrario a los estadounidenses, la temporada navideña en México no comienza con el Día de Acción de Gracias para terminar con Año Nuevo, sino que comienza con el Día de la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre y termina el 6 de enero con el Día de Reyes. A este periodo se le conoce como el “puente Guadalupe-Reyes”, periodo en el que se sitúa esta comedia sobre dos amigos (Juan Pablo Median y Martín Altomaro) que, luego de años de no verse y en plena crisis de mediana edad, deciden realizar un reto frustrado de su juventud: beber cantidades absurdas de alcohol durante las festividades.
Guadalupe Reyes es una clara heredera de comedias hollywoodenses como ¿Qué pasó ayer?, aunque con elementos de crisis de la mediana edad como en ¡Te atrapé! (Tag). De nuevo, no es totalmente sobre las fiestas en sí pero, dada su temporalidad, claramente cuenta como una película de navidad mexicana.

































































































