En años recientes, uno de los sellos de producción y distribución independiente que más entusiasman a los cinéfilos, es A24. Y si bien ha destacado en una amplia gama de géneros, en pocos lo ha hecho como en el terror, donde ha producido varios títulos esenciales en lo que llevamos del siglo XXI.
Han sido muchas sus aportaciones al canon, pero no todas han alcanzado las mismas alturas. Si quieres conocer más sobre las producciones del estudio dentro de este particular género, seleccionamos para ti las 10 mejores películas de terror de A24 (y te decimos cómo verlas).
10. Pearl (2022)
Fácilmente podríamos incluir completa a la “trilogía X” de Ti West y Mia Goth en este listado, pero si hemos de quedarnos con una, tendría que ser Pearl por la potencia interpretativa de Goth en esta entrega, la segunda en ser estrenada pero la primera cronológicamente.
Con guiños a clásicos de la era dorada de Hollywood como El mago de Oz, esta es la película que ata la tesis presentada por X y cerrada por MaXXXine sobre la relación de explotación que existe entre el ideal de fama y el cuerpo femenino, que a lo largo de las épocas se transforma en un grillete diferente, pero siempre moralino y represor para las mujeres que aspiran a conseguirla. Y Mia Goth está aquí en su estado más deliciosamente demencial.
9. In Fabric: Vistiendo la muerte (2018)
Una de las mejores películas de terror de A24 es, también, una de sus más tristemente infravaloradas, pero es una deliciosidad por su mezcla de influencias (que van desde Carnaval de almas a clásicos del giallo como Rojo profundo) para contar una historia gloriosamente estrafalaria.
In Fabric: Vistiendo la muerte sigue a una mujer reprimida sexualmente (Marianne Jean-Baptiste) que queda fascinada por un misterioso vestido rojo. La prenda, sin embargo, sólo atrae incidentes extraños y violentos a su vida familiar, y pronto descubre que se trata de una maldición de la que es prácticamente imposible escapar.
8. High Life (2018)
Una de las películas de terror de A24 posiblemente más ignoradas al ser una de las menos convencionales y temáticamente más densas. High Life es, en realidad, una propuesta de corte más autoral, en el que la directora Claire Denis (Sangre caníbal) mezcla elementos de ciencia ficción con una trama existencial y psicosexual. Cualquier cosa, pues.
La película sigue a Monte (Robert Pattinson) y su hija Willow (Jessie Ross), que viven completamente aislados en una nave espacial. Son lo último que queda de un grupo de reos que, a cambio de la pena de muerte, se entregaron a una misión espacial rumbo a un agujero negro. Como Ad Astra o Solaris, pero profundamente más desoladora.
7. Háblame (2023)
El largometraje debut de los hermanos Michael y Danny Philippou es una devastadora alegoría sobre los profundos efectos psicológicos de la pérdida y la depresión, con más tacto e impacto que propuestas contemporáneas como Sonríe (e incluso la sucesora de los propios Philippou, Haz que regrese).
Háblame es la historia de una adolescente (Sophie Wilde) quien se engancha a la emoción de invocar los espíritus de los muertos por medio de una cadavérica mano embrujada. Sin embargo, cuando logra establecer contacto con su madre muerta por este medio, desencadena una espiral de eventos macabros que tendrá fatales consecuencias.
6. El faro (2019)
Antes de dar el salto a proyectos más ambiciosos, el director Robert Eggers fue responsable por no una, sino dos de las mejores películas de terror de A24. La segunda de las dos fue El faro, en la que dos hombres (Willem Dafoe y Robert Pattinson) durante el siglo XXI se confinan a una remota isla como guardianes de un faro, con sus mentes deteriorándose ante las inclemencias del clima, la soledad y lo que podría ser una amenaza sobrenatural.
En esta película, Eggers reiteraba su talento para crear atmósferas perturbadoras pero realistas y auténticas en épocas pasadas Algo que había hecho con la misma precisión en su largometraje debut y que continuaría con sus producciones más ambiciosas, como El hombre del norte y su remake de Nosferatu.
5. Midsommar: el terror no espera la noche (2019)
Otro de los cineastas que ha creado más de una de las mejores películas de terror de A24, es Ari Aster, cuya peculiar sensibilidad para crear imágenes violentas y sumergirse en lo más oscuro de la vida familiar humana ha resultado en algunos de los títulos más perturbadores del siglo XXI.
Tomando inspiración de clásicos del folk horror como El hombre de mimbre, Midsommar es una película que se adentra en la depresión de una joven mujer (Florence Pugh), quien ha perdido a toda su familia. Cuando acompaña a su novio (Jack Reynor) a unas peculiares fiestas juninas en Suecia, comienza a deteriorase mucho más que su relación, en un auténtico descenso hacia la locura que deconstruye la naturaleza del amor, pero también del individualismo.
4. Salvando almas (2019)
Antes de dirigir la más extravagante (pero igual de potente) Amor, mentiras y sangre, Rose Glass debutó con Salvando almas (Saint Maud), un perturbador terror psicológico que se adentra en los rincones más oscuros del fanatismo religioso. La trama trata sobre una inestable enfermera de cuidados paliativos (Morfydd Clark) que atiende a una hedonista pero frustrada exbailarina (Jennifer Ehle) que padece cáncer terminal. Su choque de personalidades y visiones del mundo saca lo peor en la enfermera, convivencia de que Dios le ha confiado la misión de salvar el alma de su paciente.
Esta película narra el impactante declive psicológico de una protagonista en soledad, similar a La cabaña siniestra, pero con un elemento de crítica religiosa que la emparenta con la más reciente Hereje.
3. El legado del diablo (2018)
El largometraje debut de Ari Aster es una propuesta que bebe de las fuentes de El exorcista y Amenaza en la sombra para demoler con poderosos y horripilantes martillazos la idea de que el núcleo familiar es un refugio que todo lo puede.
Esto, dado que la familia en El legado del diablo (Hereditary) es un manojo disfuncional de depresión, negligencia y resentimiento que podría (o no) estar siendo saboteado por una secta con intereses más oscuros. Todavía más perturbador es preguntarse si lo que sucede es obra de lo sobrenatural, o de cada miembro de la familia sucumbiendo a sus peores impulsos.
2. La bruja (2015)
El largometraje debut de Robert Eggers (y primer crédito como actriz de Anya Taylor-Joy) es el ejemplo paradigmático del tipo de películas que establecieron a A24 como un sello de prestigio dentro del cine de terror (y que popularizaron la errónea noción del “terror elevado”).
Sin embargo, el nivel artístico de La bruja es algo que el estudio rara vez ha igualado, y pocas películas (salvo la filmografía del propio Eggers, como El faro) han podido igualar, tanto en la meticulosa construcción de su mundo—las inclemencias de Nueva Inglaterra del siglo XVII—como de su historia—sobre una joven de una familia puritana que abraza la naturaleza ante el vacío de fe—. Madre oscura y Cuando acecha la maldad encuentran territorio en común, pero sin el inglés antiguo y la desolación rural, no es exactamente lo mismo.
1. Vi el brillo del televisor (2024)
Si La bruja fue una de las manifestaciones iniciales del terror autoral que distinguiría al repertorio de A24, Vi el brillo del televisor (I Saw the TV Glow) estaría destinada a convertirse en una de sus expresiones más brillantes, nostálgica e inquietante por partes iguales. Dirigida por Jane Schoenbrun, la película comienza en los 90 y sigue a dos solitarios adolescentes (Justice Smith y Jack Haven) unidos por su afición a un singular programa de televisión juvenil que transforma sus vidas en un nivel profundo. De un día para otro, sin embargo, las cosas cambian.
Es un trabajo singularmente lynchiano en el mejor sentido de la palabra, no derivativo, sino evocativo de las vibras de clásicos como Mulholland Drive para brindar una exploración de la identidad de género y de la profunda oscuridad de la represión, o de sentirse atrapado en el propio cuerpo.



































































































