
‘La casa de los espíritus’ y otras 5 series basadas en clásicos latinoamericanos
La literatura siempre ha estado profundamente vinculada al cine y la televisión como fuente de inspiración o, directamente, material para adaptaciones. Y la afirmación es cierta para prácticamente cualquier región del planeta, incluida América Latina, donde varios clásicos literarios han sido llevados a la pantalla.
En años recientes, estamos viendo cada vez más series basadas en clásicos latinoamericanos de la literatura, como La casa de los espíritus. Si quieres conocer más casos de libros adaptados satisfactoriamente a la pantalla, a continuación te recomendamos otras series.
La novela homónima de Isabel Allende, profundamente influenciada por el realismo mágico, ha sido sujeto de uno de los casos más infames de blanqueo por parte de Hollywood, que la adaptó en una película con Meryl Streep y Jeremy Irons.
La nueva adaptación de La casa de los espíritus, en forma de serie, cuenta no sólo con un mayor metraje para desarrollar la trama a través de cuatro generaciones de la familia Trueba a través de varias décadas de inestabilidad social Chile—influenciada por las propias experiencias de Allende, pariente del presidente Salvador Allende—. El elenco también es, atinadamente, latinoamericano, con actuaciones de las chilenas Fernanda Urrejola y Sara Becker, los mexicanos Alfonso Herrera y Fernanda Castillo, la argentina Dolores Fonzi y el colombiano Juan Pablo Raba.
Como agua para chocolate, novela también del realismo mágico de Laura Esquivel, ya fue adaptada anteriormente en una película dirigida por Alfonso Arau—y mucho mejor recibida que la adaptación original de La casa de los espíritus, si somos honestos—. Sin embargo, una de las razones por las que las series suelen ser un terreno más fértil para estas adaptaciones, es la posibilidad de desarrollar y profundizar más, o incluso ampliar lo que no está en el texto original.
Esa es la gran virtud de la serie Como agua para chocolate, que aborda en profundidad el romance imposible de Tita (Azul Guaita), destinada a quedarse en casa al cuidado de su madre, en vez de vivir su amor por Pedro (Andrés Baida), heredero de una hacienda cercana. Su refugio se vuelve la cocina, por medio de la cual consigue luchar por su amor de forma indirecta.
Claro que la literatura puede incluir también a las novelas gráficas, y considerado así, El eternauta tiene que ser una de las mejores series de la actualidad basadas en clásicos latinoamericanos.
Basada en la novela gráfica de Héctor Oesterheld y Francisco Solano publicada en 1957, y con un aura de misterio que recuerda a títulos como Los 100, la serie sigue a Juan Salvo (el legendario Ricardo Darín, de El secreto de sus ojos), un veterano de la Guerra de las Malvinas envuelto en una situación extraordinaria: una especie de nieve letal augura una invasión alienígena. La serie traslada la narrativa a la época actual, trazando paralelismos con la situación social y política contemporánea de Argentina. La segunda temporada está en desarrollo.
Imposible hablar de clásicos de la literatura latinoamericana y no pasar por Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, obra emblemática no sólo de su filmografía, sino del realismo mágico, y que finalmente fue adaptada en forma de serie.
La serie de Cien años de soledad es, en términos generales, muy fiel a los eventos en la novela original de García Márquez, aunque los presenta en una narrativa más lineal para facilitar su comprensión. También es una narrativa intergeneracional que abarca varias décadas en la historia de los Buendía, en el legendario pueblo ficticio de Macondo, mientras atraviesan amor, soledad, olvido y destino.
Juan Rulfo es otro de los autores necesarios de la literatura latinoamericana, algo ya demostrado con las adaptaciones cinematográficas de Pedro Páramo (tan recientemente como en 2024). Y aquí tenemos la adaptación de una de sus novelas cortas, escrita durante la década de 1950 pero publicada hasta 1980..
Como en la novela, El gallo de oro narra el romance entre un pregonero y aficionado a las peleas de gallos, Dionisio Pinzón (José Ron) y la impulsiva cantante de palenques, Bernarda Cutiño, conocida como “La Caponera” (Lucero), un encuentro que transforma sus vidas, mientras van de feria en feria.
He aquí un caso de parentesco distante entre la serie y el clásico literario latinoamericano del que se desprende. La serie Ciudad de Dios: La lucha no para es una secuela situada 20 años después de los eventos de la ya clásica película brasileña Ciudad de Dios (incluso incluyendo en el elenco a Alexandre Rodrigues como Buscapé), a su vez basada en la novela homónima de Paulo Lins. Cabe señalar que el libro, en realidad, documenta una realidad más amplia de la realidad en las favelas de Río de Janeiro entre los años 70 y 80, ofreciendo el marco social en el que se desarrolla la historia de la película y, por extensión, la serie.
La lucha no para es una continuación décadas después, a inicios de los 2000, partiendo del trabajo de Buscapé como fotógrafo, mientras la salida de un traficante de prisión eleva las tensiones en las favelas una vez más.























