Estamos ante un personaje que, cuando debutó en Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma de 1999, tenía tan pocas líneas como tiempo en pantalla. Su personalidad dura, silenciosa pero agresiva, enmarcada por piel roja con negro y cuernos, vestimenta oscura y el emblemático sable láser rojo de hoja dual, gritaban a los cuatro vientos que su único propósito era ser el intimidante villano, y poco más. Sin embargo, con la paulatina expansión de su historia en la saga de Star Wars, ha sucedido otra cosa: a través de su aura misteriosa, complicada y hasta atormentada, Darth Maul se ha convertido en una especie de ícono queer.
Con el estreno de la serie Maul - Lord de las Sombras (Maul: Shadow Lord), no dudamos que el estatus del personaje entre los warsies queer no hará más que reforzarse y crecer. A continuación te explicamos cómo es que Darth Maul—e incluso otros personajes y películas de Star Wars—se han vuelto objeto de culto entre la comunidad.
Darth Maul y el concepto de la “desidentificación” en la teoría queer
Para explicar cómo es que Darth Maul se ha convertido en un inesperado ícono queer en el mundo de Star Wars, vale partir de un concepto introducido por el académico José Esteban Muñoz, cuyos campos de estudio incluían los estudios culturales, la cultura visual y la teoría queer, entre otros.
En su libro Disidentifications, Muñoz introdujo el concepto de la desidentificación, que habla de cómo las minorías utilizan performances artísticas y otras prácticas culturales, para invertir códigos de la cultura dominante o hegemónica—generalmente asociada a lo heterosexual y cisgénero, pero también asociado a lo masculino y racialmente blanco—y apropiarlos.
Es decir que, en este caso, personas queer tienden a apropiarse de símbolos y personajes existentes desde sus condiciones y contextos de lectura, incluso si no era la intención de sus creadores. Claramente, George Lucas pretendía que Darth Maul fuese un personaje críptico e intimidante en La amenaza fantasma, pero este sector de los fans, o warsies, han asociado sus experiencias de represión y marginación para darle otra lectura más personal.
Del mismo modo que la representación de la reina Amidala (Natalie Portman) y de su doncella señuelo, Sabé (Keira Knightley) no sólo alude a la experiencia de mantener la identidad auténtica reprimida y secreta, sino que sus vestuarios han sido apreciados desde una lectura de lo camp y del drag.
La propia película, a su modo, ha sido reinterpretada como un clásico de culto queer, por razones que si bien no estaban en las intenciones de Lucas, sí han sido lecturas otorgadas a posteriori por la comunidad.
¿Cómo surge la lectura queer de Darth Maul?
Aunque las bases ya estaban en La amenaza fantasma, lo cierto es que Darth Maul tiene muy poco tiempo en pantalla durante la película para establecerlo como un ícono queer bien desarrollado. En realidad, esta apropiación del personaje comenzó a crecer con la expansión de su propia narrativa dentro de los numerosos spin-offs de la saga Star Wars.
Debemos apuntar, particularmente, a la serie animada La Guerra de los Clones (The Clone Wars), donde se desarrolló mucho del pasado y ambiciones personales de Maul. Por ejemplo, se establece que pertenece a la especie Zabrak residente en el planeta Dathomir, gobernado por mujeres poseedoras del Lado Oscuro de la Fuerza conocidas como Hermanas de la Noche.
A pesar de que existen, en efecto, los Hermanos de la Noche, se trata de una sociedad marginal y matriarcal de brujas que se oponen al orden establecido. En el contexto de la comunidad LGBTQIA+, esto permite leer a Maul y a personajes similares—por ejemplo su hermano, Savage Opress—como sumisos o pasivos dentro de las relaciones no sólo de poder, sino sexuales dentro de dicha sociedad.
Otro aspecto importante de Maul durante La Guerra de los Clones es que su arco de personaje representa, en esencia, una tercera vía. Mientras que muchas de las narrativas de Star Wars se rigen por binarismos y oposiciones—principalmente, la oposición entre el “bien” y el “mal”, el Lado Luminoso y el Lado Oscuro de la Fuerza—, Darth Maul existe como un desafío abierto a dicha dinámica, sobre todo dentro de los códigos de los Sith.
Estos guerreros del Lado Oscuro se rigen por la “regla de los dos”, por lo que sólo pueden coexistir un solo maestro y un solo aprendiz. El hecho de que Maul haya sobrevivido a una muerte casi segura tras su enfrentamiento con Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor) y busque poder por su cuenta, es una amenaza tanto para los Jedi como una afrenta para los Sith.
Esto informa, también, la compleja relación que tiene con Obi-Wan Kenobi dentro de las mareas de fanfiction gay que existe sobre ambos personajes, pues es su encuentro con el Jedi lo que lo “despierta”, simbólicamente, a esta tercera vía. Dicha narrativa sigue expandiéndose en Han Solo: Una historia de Star Wars, la serie Star Wars Rebels y, más recientemente, Maul - Lord de las Sombras.
Considerando todo lo anterior, es comprensible que Darth Maul resuene tanto con quienes se identifican como queer. Es un personaje que refleja sus narrativas, al enfrentarse a la incomprensión, marginación y villanización.
Por qué Darth Maul es tan polémico como ícono queer
En sí, Star Wars nunca se ha definido por una inclusión abierta de las minorías—su trilogía clásica, considerada el “estándar dorado” por muchos warsies, era notablemente hegemónica, blanca y heterocis en su elenco—. Y desde que la franquicia existe bajo el paraguas de Disney tras la adquisición de Lucasfilm en 2012, la polarización entre ciertos sectores de los fans se ha acentuado.
Polémicas como el protagónico de una mujer que usa la Fuerza (Daisy Ridley) en la nueva trilogía, la inclusión de un Stormtrooper negro en Finn (John Boyega) y el desmontaje de la gran narrativa del héroe elegido en Los últimos Jedi (The Last Jedi) han sido sólo algunos puntos de polémica para los fanáticos más conservadores y cerrados, quienes declaran propiedad sobre una historia que, también, ha sido sobre oponerse al poder y la opresión de las minorías—algo ya presente desde la original, pero reforzado por Rogue One y, más recientemente, por la serie Andor—.
Está claro que Darth Maul fue creado desde una concepción masculina de lo que es considerado “rudo” desde una óptica masculina, heterosexual y cisgénero: un guerrero serio, de apariencia codificada por el color y las formas como “malvado”—piel roja, cuernos, ojos penetrantes—, con un arma emblemática que podría ser descrita como el arma fálica que emocionó a tantos niños en los 70 y 80, pero ahora con doble falo.
La apropiación queer del personaje es, por definición, una afrenta punzante al pensamiento más conservador enraizado en la cultura warsie.




























































































