Mira, lo entiendo. Veo por qué quieres “elevar” el terror más allá de la bolsa de trucos que lo han convertido en uno de los géneros más populares en la actualidad. Ya sean aquella puerta chirriante, o el policía inútil que se empacha de dónuts y no aparece hasta el final de la película, para disparar al villano y luego morir en sus garras. Topicazos de esos que te hacen poner los ojos en blanco (“¡Pero cómo se le ocurre subir por las escaleras en lugar de salir a la calle!”)... Pero también sonreír. Sí, te los esperas en el peor de los sentidos, pero sin ellos las historias de miedo no estarían completas.
E incluso si lees nuestra guía de las mejores películas de terror de todos los tiempos, verás que todas estos motivos argumentales dialogan de frente con los tópicos más manidos tras el susto: ¿o acaso El exorcista (1973) no es un estudio en profundidad sobre un agente de la Ley (de Dios) frustrado y escéptico?. Y por eso Alien, el octavo pasajero (1979) nos parece una j*dida obra maestra: porque al contrario de la gran mayoría de “rubias”, y como si no hubiera nacido dos minutos antes, Ripley es consciente de que si deja entrar a su compañero infectado en la nave las van a pasar canutas.
Si has gritado alguna vez a la pantalla, lee con atención. Porque siempre –y más ahora, en invierno, cuando te estarás preparando para maratonear la saga Scream por enésima vez, antes de Scream 7 (2026)– apetece alguna película reconfortante. Y para los fans del terror, eso puede ser un buen chocolate caliente con dos o tres sustos en su sitio. Aquí van siete tópicos ridículos del cine de terror que conoces, amas y de los que nunca te cansas.
El asesino vuelve para un último susto
Scream (Vigila quién llama) (1996) se ríe abiertamente de este tópico cuando Randy le advierte: “Cuidado, este es el momento en el que el asesino supuestamente muerto vuelve a la vida para un último susto”. Si has visto alguna película de terror en tu vida, esa escena te hace reír sí o sí. En realidad, el comentario meta de Scream sobre los tópicos del género encaja con casi toda esta lista. Es perfecta para fans del terror con humor, pero también funciona muy bien para principiantes. Y lo mejor: da miedo.
Halloween (1978) vuelve a colarse aquí por el mítico truco del “cadáver” tiroteado de Michael desapareciendo de escena, pero hay miles de ejemplos. Desde clásicos como Viernes 13 (1980), pasando por títulos más recientes como Terrifier (2018), hasta obras menos celebradas, como La huérfana, del catalán Jaume Collet-Serra (2009). Da igual qué película te pongas: casi seguro que el “asesino que regresa de entre los muertos” aparece justo antes de los créditos.
¿Sustancias desconocidas? Lo mejor es lamerlas
Cualquiera que haya visto Expediente X (1993) sabe que el agente Mulder tiene la costumbre de tocar y probar todo tipo de sustancias desconocidas en su búsqueda de la verdad. Venga, en esta vida hay que probar de todo; especialmente para morirse. Pero esa manía no es solo cosa suya. ¿Por qué los protagonistas del terror siempre meten el dedo en la sangre para comprobar si es real? ¿No podrían simplemente… Mirarla de cerca?
Lo mismo pasa con las sustancias viscosas y misteriosas.
películas como Prometheus (2012) o Slugs: muerte viscosa (1988) sacan mucho partido a mocos y babillas. Slugs, en especial, está repleta de autopsias de cadáveres goteantes de flujos que acaban con los investigadores cubiertos de esa sustancia repugnante. Entre efectos prácticos asquerosos, espíritu camp ochentero y gore pasado de vueltas, es un clásico de culto perfecto para una noche de película con colegas. En Prometheus la cosa tiene menos pase, porque quien anda chupando vida extraterrestre es… Un biólogo.
Separarse para que te asesinen mejor
A veces me pregunto si Scooby-Doo ¿Dónde estás? (1969) popularizó este tópico, porque esos chicos entrometidos se pasaban la vida separándose. En algunos casos tenía sentido. En otros, era directamente suicida. (Si Fred y Daphne solo querían enrollarse, ¿no podían hacerlo fuera del horario laboral de Mystery Inc.?)
Lo mismo pasa en muchísimas películas de terror, sobre todo en los slashers. ¿Cuántas veces has gritado a la pantalla cuando el grupo de veinteañeros decide dividirse? ¿De verdad no tendrían más posibilidades contra un psicópata enmascarado si fueran juntos?
Pero claro, esa es la gracia del género: ver cómo el asesino se las ingenia para cargárselos uno a uno. The Blackening (2023) tiene una versión muy divertida y meta de este tópico, y juega un papel bastante importante en la película. Ideal para quien disfrute del terror autoconsciente. Y si quieres versiones más “orgánicas” (aunque igual de tontas), mira clásicos ochenteros de culto como Siete mujeres atrapadas (1982) o La noche de los demonios (1988).
Créame, señor policía
El cine de terror tiene una relación complicada con la policía. O son los salvadores supremos ante quienes los protagonistas intentan llegar desesperadamente, o son completamente inútiles y aparecen solo para morir dos minutos después. Añade un escepticismo profesional totalmente fuera de lugar y tienes un tópico de manual. Imagínatelo: gente cubierta de sangre explicando entre gritos que un asesino les está cazando… Y el policía en cuestión respondiendo algo como “niños, dejad de hacerme perder el tiempo”.
Siempre que pienso en este tópico me viene a la cabeza La noche de Halloween (1978), con el doctor Loomis pasando toda la película intentando convencer al sheriff de que Michael Myers, un paciente fugado, es una amenaza real para Haddonfield. Pero Gremlins (1984) también tiene un ejemplo gloriosamente absurdo.
Después de ignorar las advertencias de Billy, el sheriff y el ayudante siguen sin creérselo… Incluso después de ver el caos en el pueblo. ¿La mejor parte? Que en vez de ayudar, se vuelven tranquilamente a la comisaría. Humor negro y comentario social en estado puro. Si te gusta la comedia de terror, esta película navideña te va a encantar.
No te vayas de camping… Si quieres vivir
Aunque a mucha gente le encanta acampar, en el cine de terror eso es una pésima idea. Y, oye, lo entiendo. El camping va de acercarse a la naturaleza, y la naturaleza juega con sus propias reglas. Ya sea durmiendo al ras, en una cabaña o en una simple tienda, aislarse en medio del bosque (y sobre todo de noche) da muy mal rollo.
Si te van las historias de hombre contra naturaleza, En el bosque sobrevive (2015) te hará replantearte el senderismo durante una buena temporada. Lo mismo con El ritual (2017), una película de culto de Netflix que además mete una buena dosis de terror a la fórmula de El proyecto de la bruja de Blair (1999). Y para los fans del slasher, Campamento sangriento (1983) ofreció terror campestre con vibras de campamento de verano. Vamos, terror como lo recuerdas de tu traumática adolescencia.
La gente de campo es mala
Cuando se trata de subrayar nuestro miedo a los desconocidos, el cine de terror no se corta un pelo. Si eres un personaje de terror viajando a un sitio nuevo, y especialmente uno remoto y dejado de la mano de Dios, mejor asumir que todo el mundo es un asesino en potencia. Personalmente, este es uno de mis tópicos favoritos: da miedo y, sinceramente, es la peor pesadilla de cualquier urbanita: llegar a un sitio nuevo, necesitar ayuda y descubrir que los lugareños también forman parte del horror.
Pocas películas (y sagas) hacen esto mejor que La matanza de Texas (1974), un clásico que dio nuevos horizontes al cine grindhouse; sin ella, X (2022) no existiría. Pero si te apetece algo un poco menos obvio, prueba con Wolf Creek (2005), Km. 666 (Desvío al infierno) (2003) o La casa de cera, una perla comercial y menospreciada también de nuestro querido Collet-Serra (2005).
Mear equivale a muerte segura
Puede que algunos estéis pensando: “Un momento, ¿esto no es lo mismo que el tópico de separarse para que te asesinen mejor?”. Pues no, porque aquí la víctima ni advierte que puede acabar mal, ya que el tópico de “voy al baño” suele pasar antes de que empiece el horror de verdad. Uno de los personajes se disculpa para ir al servicio, camina durante lo que parecen kilómetros… Y acaba encontrándose con un final horrible. Lo divertido –decíamos– es que el personaje no tiene ni idea de lo que le espera, pero el público sabe desde el primer segundo que está condenado. Entonces el juego ya no es “y si…”, sino “para cuándo”.
Hay montones de películas que encajan aquí, pero De Naturaleza Violenta (2024) merece una mención especial por una muerte bastante salvaje que hará las delicias de los fans de la salpicadura y el destripe. Ya la recomendé cuando enumeré todas las películas narradas desde la perspectiva de un animal, y demuestra, una vez más, por qué Randy en Scream decía que jamás hay que pronunciar “ahora vuelvo” en una película de terror.








































































































