
Todas las películas de Spider-Man, rankeadas
Como uno de los superhéroes más populares no sólo de Marvel, sino en general, Spider-Man, o el Hombre Araña, ha sido objeto de varias adaptaciones al cine. Claro que algunas han sido más exitosas y propositivas que otras. ¿Pero dónde encaja la reciente Spider-Man: Un nuevo día?
Para buscar esa respuesta, preparamos este ranking de todas las versiones cinematográficas del personaje, pasando de la trilogía original de Sam Raimi con Tobey Maguire, a la frustrada saga de Andrew Garfield, a las fenomenales adaptaciones de Sony Pictures Animation y las películas de Tom Holland, el reinante Spidey del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM).
Ten en cuenta que nos enfocaremos únicamente en películas de Spider-Man, por lo que no incluiremos Avengers: Infinity War ni su secuela, Avengers: Endgame. Si lo que prefieres es saber cómo ver las películas del trepamuros en orden de estreno, checa esta guía.
Una forma de definir a El sorprendente Hombre Araña 2 (The Amazing Spider-Man 2) es como la ambiciosa adaptación de una de las historias más importantes en la historia de Spidey—la muerte de Gwen Stacy, aquí interpretada por Emma Stone—. Otra forma de describirla es como un producto colateral del éxito del UCM: así como Warner con su Universo Extendido DC (DCEU), Sony Pictures intentó volar antes de gatear y construir su megafranquicia interconectada a punta de puros personajes de Spider-Man.
La última película en la saga de Andrew Garfield como el trepamuros logra conmover con su tragedia gracias al trabajo de sus dos actores protagonistas en pantalla—puede argumentarse que Garfield es un mejor Peter Parker que Holland—, pero eso es sólo cuando el guión no distrae con sus intentos por establecer a tres villanos simultáneos y adelantar a otros tres. Los Siniestros Seis se desbarataron antes de siquiera unirse, en una película que resulta caótica por intentar hacer demasiado, diluyendo lo que sí tenía de bueno.
Ya dice bastante sobre la era Maguire/Raimi que, incluso con el tropiezo que es El Hombre Araña 3 (Spider-Man 3), la trilogía sigue siendo considerada uno de los estándares de oro para el cine de superhéroes. Pero nadie discute que, por mucho, la entrega final es la peor de todas.
Debido a interferencia creativa por parte de ejecutivos del estudio, el guión de la película se infló para incluir a tres villanos y no uno ni dos, sino tres triángulos amorosos entre Peter (Maguire), Mary Jane “MJ” (Kirsten Dunst) y Harry Osborn (James Franco) por un lado; luego Peter, Eddie Brock (Topher Grace) y Gwen Stacy (Bryce Dallas Howard); y una vez más Peter y MJ con Gwen. Eso más unas desafortunadas florituras fuera de tono—el baile de “Bully Maguire” ha pasado a la infamia como meme—marcó el fin de la trilogía de Raimi.
Dentro de la primera trilogía con Tom Holland, el capítulo de en medio, Spider-Man: Lejos de casa (Spider-Man: Far from Home) es el más débil, por la sencilla razón de que es más una película del UCM que de Spider-Man.
Está la novedad de sacar a Peter Parker y compañía de Nueva York, cosa que siempre es un arma de doble filo—la “Gran Manzana” es parte de su ADN—. Pero estamos ante una película que también intenta ser secuela de Avengers: Endgame y preámbulo para Invasión secreta—¿alguien la recuerda?—. Y por mucho que haya una química palpable entre Holland y Zendaya, o que Quentin Beck/Mysterio (Jake Gyllenhaal) sea un villano interesante, Lejos de casa es la que más peca de lo que más se criticó de esta iteración del personaje: muy poco Peter Parker y demasiadas conexiones con Tony Stark (Robert Downey Jr.).
Si “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, en el caso de Spider-Man, pertenecer al UCM implica una serie de compromisos con la gran narrativa del multiverso. El lado bueno es que Spider-Man: Sin camino a casa (Spider-Man: No Way Home) toma este requisito y se divierte muchísimo con su premisa.
Sin camino a casa es menos una película coherente y más una fantasía de figuritas de acción: la liga de la credibilidad se estira al máximo para reunir no sólo a las tres encarnaciones cinematográficas de Spidey (hasta entonces), sino también a la mayoría de sus villanos—casi todos ellos muertos dentro de sus respectivos cánones—. Pero nadie niega que es un divertido—y emotivo—homenaje a la trayectoria del superhéroe en la gran pantalla.
El primer reboot cinematográfico del trepamuros es otra producción que debe ser entendida dentro de su contexto. El sorprendente Hombre Araña (The Amazing Spider-Man) es, en cierto modo, la “nolanización” de Spidey: una representación más sobria y oscura, menos propensa al humor y florituras estilísticas de Sam Raimi, pero también alejada de las extravagancias comiqueras de lo que traería el UCM (la película se estrenó el mismo año que El caballero de la noche asciende, la última película en la trilogía de Batman de Christopher Nolan).
Aunque en retrospectiva parece una película extraña—y demasiado seria para Spidey—, traía la promesa de un enfoque distinto y renovado, con Andrew Garfield y Emma Stone enamorando al público como Peter Parker y Gwen Stacy, en una historia realista que acentuaba uno de los aspectos más importantes en la esencia del trepamuros: la tragedia.
Luego de su debut expedito en la piel de Tom Holland como el recluta de Tony Stark en Capitán América: Civil War, este Peter Parker tendría su primera aventura oficial con Spider-Man: De regreso a casa (Spider-Man: Homecoming), que se desarrollaría por entero dentro del UCM en un acuerdo sin precedentes entre Marvel Studios y Sony Pictures.
Y sí, muchos criticaron la dependencia de esta versión de Parker en la tecnología Stark, como protegido del billonario industrialista. Sin embargo, la primera entrega de esta eventual trilogía no perdía de vista (aún) ser una historia de Spider-Man ante todo, y entregaba algo que sus predecesoras no habían conseguido del todo: mostrar a Peter como un chico de preparatoria, objetivo para el que la jovialidad de Holland ha funcionado de maravilla.
El borrón y cuenta nueva que, en su mayor parte, consigue regresar al Spider-Man del UCM a sus raíces como el noble y desinteresado héroe de la gente, que lidia con la soledad que le conllevan sus responsabilidades como héroe.
Spider-Man: Un nuevo día es más efectiva cuando no está estableciendo más conexiones al UCM por medio de Bruce Banner (Mark Ruffalo), Frank Castle (Punisher), o estableciendo a los nuevos X-Men por medio de Jean Grey (Sadie Sink). Sin embargo, cuando el guión mantiene las cosas centradas en Spidey, Holland brilla como esta versión más madura y lastimada del héroe, en una historia sorprendentemente tierna sobre aceptarnos y hacer las paces con nuestras heridas.
El cine tiene, actualmente, a dos Hombres Araña en activo: el Peter Parker del UCM, y a Miles Morales en el universo animado de Sony Pictures Animation. Y en un “tú a tú” de historias multiversales, el UCM sale perdiendo. Por mucho, y no sólo por la espectacular e innovadora propuesta visual de las versiones animadas.
Spider-Man: A través del Spider-verso (Spider-Man: Across the Spider-Verse) es la segunda de una trilogía planeada, y aunque está bastante más sobrecargada que su predecesora, fascina por ser un grandioso homenaje a la enorme historia del trepamuros de Marvel Comics, tanto en las páginas como en el cine y los videojuegos. Y qué mejor homenaje que reinventar el gran núcleo moral de las historias del personaje: el sacrificio en nombre de la responsabilidad, y la lucha por salvarlos a todos.
Incluso si ya se le notan los años, hay que decir que el debut cinematográfico del héroe trepamuros, El Hombre Araña (Spider-Man) de Sam Raimi es, por sí sola, una gran película. Independientemente de su impacto para demostrar lo que era posible con los superhéroes en el cine, y abrir la puerta a las grandes sagas cinematográficas que experimentamos hoy. Tobey Maguire andó para que todos los demás pudieran volar.
Aunque esta adaptación se salta algunos capítulos de los cómics o los mezcla con otros, esta película es Spider-Man en su forma más elemental y pura: la historia de origen con el tío Ben, la rivalidad con Norman Osborn/Duende Verde (un maravilloso Willem Dafoe) y la tragedia del deber interponiéndose en la felicidad de nuestro héroe. Ya no se hacen películas de superhéroes así, y no solo lo decimos por su profundidad dramática: tanto la dirección de Raimi como la musicalización de Danny Elfman tomaban riesgos que brindaron una personalidad inigualable a esta versión cinematográfica.
Hubo una época en la que la idea de otro Spidey que no fuera Peter Parker provocaba indignación generalizada en la comunidad comiquera. Años después, no es Parker, sino Miles Morales, quien protagoniza una de las mejores películas de Spider-Man.
Spider-Man: Un nuevo universo (Spider-Man: Into the Spider-Verse) introduce al otro Spidey canónico al cine con una película que, a través del recurso del multiverso, explora el prospecto fascinante—e intimidante—de las posibilidades infinitas para encontrar nuestro destino como personas. Y, de paso, esta narrativa brinda a Peter Parker otro rol que nunca había tenido en el cine: el de mentor.












































