
¿Poco tiempo? Checa 6 películas gratis que duran menos de 90 minutos
La cinefilia es una afición que requiere tiempo—después de todo, el cine es el arte del tiempo—. Pero nuestra realidad cotidiana, para bien y para mal, es de prisas, trabajo, responsabilidades y otras circunstancias que no siempre nos permiten sentarnos durante horas frente a la pantalla para un maratón de películas.
Si es tu caso y tienes poco tiempo, estamos aquí para decirte que ver una buena película no siempre requiere horas de tu tiempo. A veces, ni siquiera necesitas la hora y media típica. A continuación te recomendamos algunas excelentes películas que duran menos de 90 minutos. ¿Y lo mejor? Totalmente gratis.
Comenzamos con un documental poquito por debajo de la marca de los 90 minutos (dura 84, en realidad), pero que vale totalmente la pena si te gusta el género y, sobre todo, si amas a los perritos.
En una clave más diversa y contemplativa que la serie documental Amigos caninos de Netflix, We Don’t Deserve Dogs (“No nos merecemos a los perros”, traducido al español) es un recorrido por las vidas de personas en muy diferentes sitios del mundo, en el que vemos cómo la presencia de los canitos ha transformado sus vidas. Te advertimos que vas a llorar, y sí, lo harás también en menos de los 90 minutos.
Una característica del cine de la era silente, es que muchas producciones eran concebidas como cortos o mediometrajes, para programar dos o más en una sola función. Esto dio lugar a maravillosos clásicos que puedes ver en menos de hora y media—y que no necesitan más para ser absolutamente brillantes—.
En Hollywood durante aquellos días, uno de los reyes de la comedia física era Buster Keaton, una leyenda a la altura de contemporáneos como Charles Chaplin y Harold Lloyd. Uno de sus mejores trabajos es Sherlock Jr., una genialidad de tan solo 45 minutos en la que un proyeccionista de cine se queda dormido durante una función y sueña que se adentra en la pantalla, participando en una divertida historia de misterio como detective. ¿Otra joya cortita de Keaton? El cameraman, de la que hablaremos ahora.
Hablando de eso, El cameraman es otra de las grandes películas de Keaton, y que también dura poco: tan solo 70 minutos. Además, tiene una curiosa historia detrás de cámaras que se vuelve uno de esos casos donde el arte imita a la vida, y viceversa.
En la película, Keaton interpreta a un hombre que, enamorado de una secretaria de la MGM, decide comprar una cámara para convertirse en director de noticiarios para el estudio, vaciando su cuenta bancaria. Además de ser una genial comedia romántica, la película marcó un parteaguas negativo para Keaton en la realidad: fue su primera producción con la MGM, que después le retiró el control creativo de sus futuros proyectos, iniciando el declive de su trayectoria.
Nunca hay falla con una película de Alfred Hitchcock, y aunque el director británico hoy es más recordado por su período hollywoodense (que dio maravillas como Vértigo y La ventana indiscreta, sus películas más tempranas están a la misma altura. Y una de las mejores es, sin duda, El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much).
Con el genial Peter Lorre (M, el maldito) como antagonista, la trama es puro Hitchcock, con un hombre ordinario arrastrado a una intriga extraordinaria, cuando le son confiados documentos de un espía británico asesinado. Hitchcock haría un remake en 1956, protagonizado por James Stewart y Doris Day, que también recomendamos (aunque este dura dos horas).
Si eres un aficionado al cine de terror y, en particular, al cine de zombis, tienes que ver esta película—que además, sólo te tomará poco más de una hora—. Puede que La noche de los muertos vivientes sea la película que popularizó a los zombis como los conocemos ahora, pero no es, técnicamente, la primera producción dentro del género.
Tal distinción le correspondería a La legión de los hombres sin alma (White Zombie), que aborda a estos seres desde su concepción clásica, es decir, como víctimas del vudú haitiano. Además, la película cuenta con la actuación del legendario Bela Lugosi (Drácula) como el victimario que realiza estos rituales, en una producción que si bien peca de cierto humor involuntario, es vital para la historia del cine zombi.
Si buscas algo distinto al cine narrativo convencional, te recomendamos revisar El hombre de la cámara, una obra que no puede ser realmente explicada en términos simples.
En algún lado entre el documental y el cine experimental, su director, Dziga Vertov, aspiraba a crear un tipo de cine completamente puro, fuera de las convenciones literarias o teatrales que habían heredado las películas hasta ese momento. En su lugar, la película brinda una sinfonía visual de imágenes urbanas que construyen su propio relato: el de la vida misma en la ciudad, entre personas, calles y máquinas. Es precursora de lo que harían después otros cineastas como Chris Marker con Sans Soleil, por citar un ejemplo.





























