
‘Misión: Imposible’: todas las películas en orden cronológico
Protagonizada por Tom Cruise, Misión: Imposible es una de las sagas más emocionantes e impresionantes del cine de acción y de espionaje. Las aventuras de Ethan Hunt para salvar al mundo de organizaciones criminales y otros agentes rebeldes han emocionado al público por prácticamente 30 años, incrementando los riesgos con cada entrega y, claro, innovando con escenas de riesgo cada vez más espectaculares que han hecho de Cruise una leyenda dentro del género.
Esta saga es una de las mejores que puedes ver si buscas entretenimiento con historias y secuencias de riesgo para morderte las uñas. Si con la más reciente entrega, Sentencia final, quieres comenzar a conocerla, en esta guía encontrarás lo que debes saber para ver todas las películas de Misión: Imposible en orden.
La primera entrega de la saga es dirigida por Brian De Palma y sigue el espíritu de las series de televisión de 1966 y la posterior de 1988 en las que se basa, aunque se trata de un reboot completo. La película introduce a la Fuerza de Misiones Imposibles (IMF) y presenta a Ethan Hunt (Cruise), en una búsqueda desesperada para descubrir quién lo ha incriminado por las muertes de todos sus compañeros.
Misión: Imposible es una película en un registro muy distinto a todo lo que vendría después, por lo que la disfrutarás más si buscas una historia de espías más clásica—con algunos elementos estrafalarios como los cambios de casa—y no tanto las alucinantes secuencias de acción que definirían a la saga posteriormente. Sin embargo, las semillas para las convenciones de las futuras películas fueron sembradas aquí, como las historias de un agente enfrentándose a probabilidades imposibles, y operando fuera de los protocolos para sacar la verdad a flote con ayuda del hacker Luther Stickell (Ving Rhames). Además, la película original es responsable por una de las imágenes que han definido a la saga, tan famosa que lo sabrás cuando la veas.
Una advertencia sobre la segunda película de Misión: Imposible, para bien y para mal: esta es la más distinta de toda la saga, tanto en trama como en estilo. La segunda misión de Ethan Hunt lo ve unir fuerzas con una ladrona profesional (Thandiwe Newton) para recuperar un virus genéticamente modificado en el poder de un agente rebelde de la IMF (Dougray Scott), quien también es antiguo amante de la mujer.
Misión: Imposible 2 es una película muy diferente en su sensibilidad por una razón importante: es dirigida por John Woo, maestro del cine hongkonés de artes marciales (quien dirigió icónicas películas como The Killer o Una bala en la cabeza, y en Hollywood también hizo la icónica Contra/Cara). Por lo tanto, aquí te encontrarás con una película con florituras extremas en secuencias de acción que rompen las leyes de la física, aderezadas por un cierto tono romántico. Todos estos factores la vuelven una entrega que ha dividido a los fans de la saga, y quizá te suceda a ti también. Si eres como yo, podrás verla como un divertido paréntesis en la historia de Ethan Hunt, pues además es la película con menos implicaciones en el resto de la saga.
La tercera entrega es donde la saga comienza a parecerse más al enorme espectáculo de acción y espionaje que ofrecería en las futuras entregas, y además comienza a introducir elementos narrativos para una continuidad más extensa y con un regreso a un tono más aterrizado (similar a lo que fue Casino Royale, estrenada en el mismo año, para la saga del 007. Ethan Hunt comienza esta historia como un agente retirado, que debe volver a activarse para cazar a un peligroso traficante de armas (Philip Seymour-Hoffman).
Misión: Imposible 3 fue el largometraje debut como director de cine de J.J. Abrams, y hay que decirlo, tiene algunos problemas de ritmo. Sin embargo, con un villano tan escalofriante en la piel de Hoffman, secuencias de acción más espectaculares y la introducción de otro miembro vital del equipo de Hunt en Benji Dunn (Simon Pegg), se trata de una película que debes ver. No sólo por ser un parteaguas en el camino de la saga hacia el espectáculo del más alto calibre, sino porque la trama tendrá repercusiones en varias entregas futuras.
La cuarta misión de Ethan Hunt eleva las apuestas: luego de quedar implicada en un bombardeo del Kremlin, la IMF es desmantelada. Por lo tanto, Ethan Hunt y compañía deben limpiar sus nombres una vez más y detener una posible guerra nuclear, pero ahora sin el acceso a los recursos de la agencia. Con el grupo en la clandestinidad y contra probabilidades aplastantes, quizá sea la entrega de esta saga más parecida a la de Jason Bourne.
Incluso si no has visto la película, es posible que algo tengas grabado en la mente sobre Misión: Imposible – Protocolo fantasma. En particular: la trepidante escena de Tom Cruise pendiendo de una cuerda en el exterior del rascacielos Burj Khalifa, en Dubái. Es aquí donde la saga evoluciona y adquiere su marca distintiva: entregar, con cada nueva película, una secuencia de acción emblemática para arrancar el aliento, ejecutada por Tom Cruise en la realidad para impactar al público con el realismo de lo plasmado en pantalla. Incluso si la trama no deja mucha marca, estarás de acuerdo en que es lo de menos en estos casos.
La quinta entrega de Misión: Imposible ve a Ethan Hunt enfrentarse a una organización secreta de agentes de inteligencia que se han rebelado contra sus gobiernos. Su implicación en una misión lo pone en la mira de la CIA, obligándolo una vez más a operar bajo el radar. Si Bond tiene a Spectre, Hunt tiene a El Sindicato.
Lo que Misión: Imposible – Nación secreta carece de originalidad en el guión, lo compensa con la introducción de varios elementos clave de la saga. Esta es la primera entrega dirigida por Christopher McQuarrie, quien elevaría las siguientes películas a nuevas alturas (literalmente). Además, aquí tenemos la introducción de Ilsa Lund (Rebecca Ferguson), redondeando al equipo más estable de Hunt en toda la franquicia. Sin embargo, sí hay que decirlo, puede ser que te resulte la película menos memorable de la saga, fuera de la icónica escena fuera del avión, que cumple la promesa de proponer una secuencia alucinante con cada nueva película.
Una vez más, Ethan Hunt y compañía deben enfrentarse a la posibilidad de un ataque nuclear devastador, ahora perpetrado por un terrorista (un macabramente genial Sean Harris) y un misterioso extremista anónimo. En esta misión, también son puestos a prueba el carácter, resiliencia y moralidad de nuestros héroes, desarrollando más la personalidad de Hunt, que hasta entonces había sido interpretado por Cruise como un hombre de acción invencible, más que como una persona.
Misión: Imposible – Repercusión es, a mi gusto y el de varios fans, la mejor película de toda la saga. McQuarrie y Cruise lo dejan todo en secuencias de acción alucinantes—incluso sin haber visto la película, probablemente te enteraste de la secuencia del salto HALO–, combates brutales, y persecuciones donde cada segundo cuenta para salvar o condenar al mundo. Es, en todo sentido, la entrega más emocionante de todas, casi una culminación de todo lo que el cine de espías era hasta este punto, desde las intrincadas tramas internacionales de la saga de James Bond, a los combates realistas de Bourne. Por ello, te recomendamos ver las películas en orden para disfrutar de la progresión.
La séptima entrega fue concebida como la primera de una historia en dos partes en la que Ethan Hunt deberá enfrentarse a las repercusiones de todas las decisiones que ha tomado en cada misión. Ahora debe enfrentarse a sus dos adversarios más peligrosos: la Entidad, una poderosa Inteligencia Artificial rebelde, así como a Gabriel (Esai Morales), un misterioso asesino con una vendetta personal contra Hunt, y que busca controlar a la Entidad.
Misión: Imposible – Sentencia mortal es donde el crescendo de la saga tiene algunos tropiezos. Morales brinda uno de los villanos más exagerados en la galería de antagonistas de Hunt, en un registro diferente al resto del elenco, más parecido al de un supervillano de caricatura. Además, el que la historia haya sido dividida en dos partes hace que las cosas, por naturaleza, queden inconclusas hacia el final de un metraje que introduce varios hilos narrativos y nuevos personajes en el camino. No diría que es una mala película en absoluto, pero se nota que la ambición creativa ha comenzado a salirse de control. Sin embargo, si consigues ignorar estos puntos, esta película no sólo ofrece una de las secuencias más espectaculares de toda la franquicia, sino uno de los oponentes más escalofriantes para Hunt: la Inteligencia Artificial. Una historia más cercana a los terrenos de Minority Report (también con Tom Cruise) o de la serie Black Mirror.
Como sugiere el título de la octava entrega de la saga, aquí concluye no sólo la narrativa introducida en Sentencia mortal, sino que se amarran los hilos narrativos introducidos desde las primeras películas. Ahora, Ethan Hunt y su equipo deben emprender una misión suicida para conseguir el código fuente de la Entidad y detenerla antes de que ésta se haga de los códigos de lanzamiento de todas las naciones con armamento nuclear.
No hay confirmación oficial de que Misión: Imposible – Sentencia final sea la última entrega de la saga, pero para todo efecto y propósito, hay que asumir que lo es: el gran arco narrativo de Ethan Hunt parece llegar a un final definitivo, luego de ser confrontado con una IA que no sólo amenaza a la humanidad en la narrativa, sino que de manera metatextual, parece amenazar a la creatividad cinematográfica misma. Naturalmente, Cruise lo da todo en no una, sino dos secuencias de infarto (una de ellas, casi como un homenaje a la secuencia emblemática de Intriga internacional a la milésima potencia). Sin embargo, debes saber que esta película recompensa la paciencia: dura casi tres horas y tales secuencias están concentradas en el último acto. Otra señal de que la ambición de la franquicia ya estaba cobrando factura, pero si en efecto es el final definitivo, es uno bastante digno.
































