El mago de Oz, novela infantil de L. Frank Baum, es uno de los clásicos de la literatura fantástica occidental más populares y, como tal, ha sido una fuente de inspiración infinita para tantas otras obras de ficción, tanto en el cine como en otros medios. Esto incluye a la exitosísima Wicked, novela revisionista de Gregory Maguire que dio origen a la obra de teatro musical y a la película basada en esta última.
Si estás bajo el encanto del mundo de Oz ante el estreno de la segunda parte de la adaptación al cine, Wicker: Por siempre, aquí te presentamos otras adaptaciones cinematográficas de El mago de Oz disponibles para ver online.
El mago de Oz (1939)
Esta es la adaptación definitiva de El mago de Oz, no en un sentido nostálgico ni purista. Esta versión cinematográfica de 1939 es, para comenzar, en parte un musical que además se toma algunas licencias creativas. Es, además, el papel más emblemático de la legendaria Judy Garland.
Es la rara película que rescata la esencia del material original pero también lo trasciende, informando su iconografía en el imaginario popular—las zapatillas no eran originalmente de rubí, sino de plata, pero fueron cambiadas para lucir en el vibrante Technicolor, novedoso para su época—. Es un clásico visual y musicalmente icónico en el que habrán de inspirarse muchas otras adaptaciones ya sea para seguirlo o diferenciarse de él, y además es una gran fantasía atemporal para toda la familia que disfrutarás si te gustaron otras películas como Mary Poppins o Willy Wonka y la fábrica de chocolate, o el todavía más suntuoso Technicolor de Cantando bajo la lluvia.
Wicked (2024)
La novela de Gregory Maguire en que se basa el musical teatral Wicked—así como su adaptación al cine—, es un interesante ejercicio que camina la delgada línea entre el homenaje y el revisionismo crítico, valiéndose del marco establecido por L. Frank Baum para reinterpretar a la “Malvada bruja del Oeste” como una figura empática, y reflexionar desde la historia de El mago de Oz sobre temas como el poder, la discriminación, el establecimiento de narrativas oficiales con la propaganda y la radicalización de las resistencias. Nada denso.
Buena parte de esto es diluido en la obra de teatro—y en las películas, por extensión—, pero los temas se mantienen aunque sea de forma superficial, dando preferencia a una suntuosa puesta en escena que parte de la iconografía de la novela y sus adaptaciones. Una opción ideal no sólo para fans de El mago de Oz, sino también de musicales de los 2000 como Chicago, o con canciones emotivas e impactantes como El gran Showman.
Wicked: Por siempre (2025)
Como ya es tan común con las adaptaciones de franquicias taquilleras, la del musical basado en El mago de Oz también llegó en dos partes para optimizar ganancias, aunque en detrimento de la trama que termina diluida en casi cinco horas totales de metraje. La segunda parte, Wicked: Por siempre retoma la historia una vez que Elphaba (Cynthia Erivo) ha sido designada enemigo público de Oz, mientras que Glinda (Ariana Grande) se ha convertido en la imagen pública de benevolencia del régimen.
Con algunas canciones nuevas, se trata de una adaptación bastante fiel de la obra, que toca temas sobre confrontar idealizaciones y privilegios, algo que tiene en común con Amor a colores (Pleasantville) que, según el director Jon M. Chu, fue una influencia importante en la película. Hay, también, una similitud temática con El gran dictador, e incluso incluye algunas referencias visuales al clásico de Chaplin.
Oz, un mundo fantástico (1985)
Una de las adaptaciones más extrañas de El mago de Oz es esta oscura fantasía producida por Disney, concebida como continuación de la primera aventura de Dorothy. Oz, un mundo fantástico (Return to Oz) comienza con Dorothy (Fairuza Balk, años antes de Jóvenes brujas) obsesionada con su visita a Oz meses atrás, por lo que sus consternados tíos la ingresan a un psiquiátrico al considerar que alucina (sí, en serio). Llevada de nuevo al mundo mágico, descubre que ha sido conquistado por el Rey Nomo.
Es una película que inevitablemente desconcertará a los fans de la adaptación musical de 1939 con Judy Garland, pues está más en clave de las fantasías oscuras de los años 80 como La historia sin fin, Laberinto y El cristal encantado (The Dark Crystal), con todo y marionetas tan complejas como extrañamente perversas. Paradójicamente, es considerada una de las adaptaciones más fieles de la obra de L. Frank Baum, al mantener los elementos más extraños y perversos de las páginas.
Oz, el poderoso (2013)
A pesar de ser el personaje titular, hay que decir que el propio mago de Oz es rara vez abordado en profundidad. Oz, el poderoso (Oz, the Great and Powerful) es una película que funge como “precuela espiritual” para la clásica adaptación de 1939 y cuenta la historia de origen del mago, Oscar Diggs (James Franco), quien debe aliarse con tres brujas para devolver el orden a la tierra mágica.
Como expansión de la historia de El mago de Oz, tiene una vibra similar a la que presenta Wicked, aunque cabe aclarar que no forman parte de la misma continuidad, y deben ser tomadas como interpretaciones diferentes—y complementarias—del clásico de la literatura y el cine. Oz, el poderoso es un producto de su tiempo, una adaptación sobrecargada de efectos especiales digitales que llegó en la estela de la saga de Harry Potter, en una línea similar a Alicia en el País de las maravillas de 2010.
El mago (1978)
Wicked podrá ser la adaptación de El mago de Oz al teatro musical más popular, pero no es la única ni la primera. Fue precedida por una puesta en escena de Broadway moderna y urbana en clave de soul que eventualmente fue adaptada a la película El mago (The Wiz), notable, entre otras cosas, por su equipo creativo predominantemente afroamericano, con Diana Ross como Dorothy (aquí una maestra de escuela), Michael Jackson como el Espantapájaros (su único rol en cines), Richard Pryor como el Mago y arreglos musicales de Quincy Jones para los temas originales de Charlie Smalls y Luther Vandross. Es una producción, a reserva de un mejor descriptivo, sui generis, que hoy es un clásico de culto.
Es, al mismo tiempo, tanto una adaptación del clásico literario como una celebración de la música negra con enormes estrellas afroamericanas (imagina El mago de Oz por vía de Summer of Soul, o lo que Pecadores hace para el cine de vampiros). Para algo equivalente y reciente, piensa en Sneakerella, adaptación de Cenicienta filtrada por la lente de la cultura afroamericana.
Tomasín en el reino de Oz (1925)
Aunque la de 1939 es la más notable y ya tiene sus años, no fue ni de lejos el primer intento de adaptación del clásico de L. Frank Baum. Una de las más notables—y de las pocas completadas que aún conocemos en forma íntegra—fue esta versión silente de 1925, inexplicablemente titulada Tomasín en el reino de Oz en algunos territorios de habla hispana, que adapta el relato con varias libertades creativas. Por ejemplo, con una Dorothy adolescente y acompañada por granjeros disfrazados como el león, el espantapájaros y el hombre de hojalata.
La película es dirigida y coprotagonizada por Larry Semon, quien fue frecuente colaborador del icónico dúo formado por Stan Laurel y Oliver Hardy, con este último también en esta película. Es obligada para los entusiastas de Oz que quieran conocer otras adaptaciones y no se limiten a la clásica de 1939, así como quienes disfruten de la comedia de Laurel y Hardy (como en Mi amigo y yo).
Salvaje de corazón (1990)
David Lynch dijo, célebremente, que casi no pasaba un solo día sin pensar en El mago de Oz. Comprendía la influencia casi molecular del clásico en el imaginario estadounidense y, en cierto modo, casi todas sus películas son una adaptación, o por lo menos tienen influencia de la novela de Baum y de su versión cinematográfica de 1939. Sin embargo, pocas de forma tan evidente como Salvaje de corazón (Wild at Heart), que entiende el relato original como una road movie y que hace de Laura Dern su Dorothy moderna, atravesando los Estados Unidos en busca de su Ciudad Esmeralda personal. Lynch incluso toma prestada iconografía del clásico de Judy Garland.
Dicho esto, se trata de una deconstrucción sórdida de las hipocresías del sueño americano y su bondad moralina, con heavy metal, asesinatos y un Willem Dafoe que se quedará grabado en tus pesadillas. No es, en absoluto, una adaptación de El mago de Oz apta para la familia, pues está más en la línea de películas como Terciopelo azul y la serie Twin Peaks.




























































































