Luego de dirigir su famosa “trilogía del Cornetto” (protagonizada por Simon Pegg y Nick Frost) y la adaptación cinematográfica de Scott Pilgrim, el inglés Edgar Wright pasó de ser relativamente desconocido a un director de culto, que hoy trabaja con estrellas en ascenso en películas de gran presupuesto, como Anya Taylor-Joy en El misterio de Soho y Glen Powell en El sobreviviente.
Sin embargo, y si somos sinceros, no todas sus películas han alcanzado las mismas alturas, ni todas son el mejor punto de entrada en su filmografía. Por ello, a continuación rankeamos todas las películas de Edgar Wright, de la peor a la mejor, para los interesados en conocer su filmografía.
9. A Fistful of Fingers (1995)
Todo cineasta debe comenzar en algún sitio y, en el caso de Edgar Wright, ese sitio es un spaghetti western paródico que casi nadie ha visto ni recuerda: A Fistful of Fingers (“Un puñado de dedos”, en traducción libre al español).
La trama sigue a un vaquero, Sin-nombre (Graham Low) que sigue la pista a un criminal buscado (Oli van der Vijver), en un maratón de humor físico y juegos de palabras. Es una película que aspira a ser para la “trilogía del dólar” de Sergio Leone (Por un puñado de dólares, Por unos dólares más y El bueno, el malo y el feo) lo que ¿Y dónde está el policía? es para las películas policiales, aunque hay obvias barreras presupuestarias para lograrlo. Ya se dejan ver las marcas de lo que sería el característico humor del director en futuras películas, pero entre menos digamos sobre esta, mejor.
8. El sobreviviente (2025)
Una de las raras adaptaciones de Stephen King que no son de terror, esta película está abajo en el ranking de Edgar Wright no por mala, sino por ser la menos interesante en toda la filmografía del director. Basada en la novela homónima, El sobreviviente (The Running Man) se sitúa en un futuro cercano y distópico en el que la sociedad está sumida en la hipervigilancia y el consumo constante de entretenimiento inhumano. Un hombre (Glen Powell) es arrastrado a competir en un letal reality show en el que debe huir y esconderse por todo el país para mantenerse con vida, a cambio del dinero para cambiar la vida de su familia.
Dentro de la filmografía de Wright, es una de las propuestas más serias y convencionales, y aunque está bien dirigida y actuada, peca de una falta de imaginación que su predecesora de 1987, protagonizada por Arnold Schwarzenegger, sí tiene a pesar de sus numerosas fallas e idiosincrasias. Es poco destacable en un mundo donde la distopía televisada ya ha dado lugar a franquicias como Los juegos del hambre, por ejemplo.
7. El misterio de Soho (2021)
La otra gran película de Edgar Wright posterior a su etapa cómica es una carta de amor al giallo italiano de los años 60, y se sitúa parcialmente en esos años. En El misterio de Soho (Last Night in Soho), una joven aspirante a diseñadora de modas (Thomasin McKenzie) viaja inexplicablemente al Soho de la década de 1960, donde parece vivir en la piel de una joven cantante (Anya Taylor-Joy), en un seductor mundo de aparente glamour. Sin embargo, las vidas de ambas jóvenes comienzan a enredarse en un entramado de deseo, obsesión y muerte.
Aunque con excelentes actuaciones (incluyendo la última de la legendaria Diana Rigg) y momentos brillantes en lo técnico, es uno de los esfuerzos menos logrados de Wright, cuya reverencia por el terror italiano de la época (mejor expresado por títulos como El pájaro de las plumas de cristal y Rojo profundo) lo lleva a replicar sus convenciones, en vez de dialogar con ellas, mucho menos renovarlas. Definitivamente está lejos de ser una mala película, pero igual de lejos de las mejores del director.
6. Una noche en el fin del mundo (2013)
La última película en la “trilogía del Cornetto” de Edgar Wright es la “menos mejor” no por algo inherentemente malo en ella, sino porque palidece a la sombra de las otras dos. Una noche en el fin del mundo (The World’s End), sin embargo, se benefició del caché que iban ganando tanto el director como su protagonista Simon Pegg, permitiendo construir una trama más ambiciosa y con un elenco bastante más nutrido, con nombres como Rosamund Pike y Martin Freeman.
La trama sigue a un grupo de amigos que se proponen hacer un recorrido por los pubs de su ciudad natal, al mismo tiempo que alienígenas se infiltran en la civilización humana. Es, en cierto modo, El desesperar de los muertos pero con aliens en vez de zombis, partiendo de esta reunión de amigos de mediana edad como en ¡Te atrapé! (Tag). Igual hay mucha diversión aquí, sólo se vuelve un poco vieja si has visto las otras dos películas de la trilogía antes.
5. Scott Pilgrim vs. los ex de la chica de sus sueños (2010)
Dado lo popular que son los cómics, el manga y los videojuegos hoy en día, es a la vez una lástima y una extrañeza que Scott Pilgrim haya fracasado en taquilla en su momento. O, quizá, al convertirse en una película de culto, contribuyó a finalmente legitimar esas expresiones como parte del mainstream. El caso es que esta adaptación de las novelas gráficas de Brian Lee O’Malley fue el punto de entrada para muchos no sólo a la filmografía de Edgar Wright, sino a lo alucinante y creativo que puede ser el cine pop.
Las novelas gráficas, con su ecléctica mezcla de referencias geek, ya sentaba una base bastante sólida a la que Wright dio vida en el audiovisual y un elenco inigualable encabezado por Michael Cera, Mary Elizabeth Winstead y Jason Schwartzman, contando una historia de amor que hizo tanto eco con los millennials como (500) días con ella. Scott Pilgrim caminó para que títulos como Heartstopper y Todo en todas partes al mismo tiempo pudieran volar años más tarde.
4. Hot Fuzz: Súper policías (2007)
La segunda y más distintiva entrega de la “trilogía del Cornetto” de Edgar Wright es una divertida buddy comedy que homenajea y satiriza las películas del subgénero al mismo tiempo. Hot Fuzz sigue a un dedicado policía de Londres (Simon Pegg) quien, como castigo, es enviado a un pequeño rincón de las provincias inglesas, donde debe unir fuerzas con el hijo del jefe de policía local (Nick Frost) para desenredar un complot bajo la tranquilidad aparente del pueblo.
Películas policiacas hay infinidad, con claras influencias aquí tanto de Arma mortal como de Punto de quiebra (a la que Wright alude directamente). Como Dos policías rebeldes (Bad Boys), pero mejor y sin las indulgencias con la cámara.
3. Baby: El aprendiz del crimen (2017)
La primera película de Edgar Wright post-Scott Pilgrim y post-Cornetto fue un thriller de acción sobre un jovencísimo conductor de fugas (Ansel Elgort), “Baby”, que quiere dejar su vida criminal atrás, pero es inevitablemente arrastrado de vuelta cuando un atraco sale mal. Todo al son de uno de los mejores soundtracks en una película de su tipo, que además de dictar el ritmo de edición, es integrado a la narrativa como un elemento que el protagonista utiliza para aliviar su tinnitus.
Más contenida que una película de Rápidos y furiosos pero más frenética que la clásica Drive, Baby: El aprendiz del crimen (Baby Driver) es indudablemente una de las mejores películas del director, con un trabajo de casting, edición y supervisión musical que ayuda a olvidar las presencias incómodas en pantalla.
2. Los hermanos Sparks (2021)
De los dos esfuerzos del director estrenados en 2021, Los hermanos Sparks destaca no sólo por ser su único largometraje documental, sino porque es una manifestación de almas afines en diálogo: así como los músicos titulares, los Sparks, Wright habita la contradicción de ser un director popular y a la vez extraño, influyente y a la vez infravalorado.
Este documental brinda una odisea musical por esa rareza, con el propio Wright presentando testimonios junto a otros artistas y personalidades como Flea, Beck, “Weird” Al Yankovic, Giorgio Moroder e incluso un ingenioso cameo de ambos Simon Pegg y Nick Frost. Indispensable para fans de los documentales musicales en una vena similar a The Velvet Underground y, proporciones guardadas, Get Back.
1. El desesperar de los muertos (2004)
Quizá no estaríamos hablando de Edgar Wright (ni de Simon Pegg, Nick Frost ni del cine de zombis a estas alturas) si no fuera por El desesperar de los muertos (Shaun of the Dead), una de las comedias de terror más emblemáticas del siglo XXI, que inauguró lo que se llegaría a conocer como su “trilogía del Cornetto”.
Un mundo que se cae a pedazos y un protagonista que no es capaz de mantener su propia vida a flote, todo presentado con un sentido del humor singular: una combinación que hizo eco con la ya madura generación X mientras los millennials venían atrás, entrando a la adultez. Fórmula que, dicho sea de paso, se ha intentado replicar tanto en temática con películas como Tierra de zombies, como con el cast (Pegg y Frost también son divertidos en Paul, pero no es lo mismo). El asunto es que, si bien su filmografía es destacable, Wright no ha vuelto a alcanzar los vuelos de su segundo largometraje como director.


























































































