Desde su introducción en 1979, Alien se ha convertido en una de las sagas de ciencia ficción más aclamadas del cine y, más recientemente, de la televisión. A través de diversas secuelas, precuelas y spin-offs, ha cruzado con géneros como el terror y la acción para abordar temas tan diversos—y algunos más abiertamente que otros—como la precariedad económica, la violencia de género, el militarismo, la hibridación genética y la inteligencia artificial, entre otros.
Sin embargo, la saga ha tenido varios—y muy marcados—altibajos a lo largo de las décadas, y mientras que múltiples entregas han dividido opiniones, muy pocas han alcanzado las mismas alturas. Aquí rankeamos todas las películas y series de la saga Alien, de peor a mejor, incluyendo los crossovers no canónicos con Depredador. Si quieres una guía para entrar a la saga en el orden cronológico oficial, revisa esta guía.
10. Aliens vs. Depredador 2 (2007)
A veces, lo único peor que un spin-off crossover mediocre, es la secuela de un spin-off crossover mediocre, que es el único descriptivo apto para Aliens vs. Depredador 2 (Aliens Vs. Predator: Requiem).
Producto de un momento en que nadie sabía hacia dónde llevar las dos sagas implicadas, esta secuela sólo recurre a incrementar lo que la anterior ya había hecho, para bien y para mal: más violencia visual, más híbridos extraterrestres y más estupidez. Por fortuna, el experimento no continuó ni es considerada parte del canon oficial actual, además de que Depredador: Tierras salvajes sugiere que un nuevo crossover, mejor fundamentado, podría estar en el horizonte.
9. Alien vs. Depredador (2004)
El primer crossover entre ambas franquicias es sólo marginalmente mejor que su secuela, ayudada por la novedad de enfrentar a dos de los universos cinematográficos más famosos de la ciencia ficción, terror y acción; además de la dirección siempre extravagante pero competente de Paul W.S. Anderson (posteriormente más conocido por sus adaptaciones de Resident Evil con Milla Jovovich).
Alien vs. Depredador (Alien Vs. Predator) es, en resumidas, producto de los extraños tiempos dosmileros, donde una extraña insistencia con el realismo chocaba con el camp en una desorientada búsqueda creativa que también enfrentó a Freddy contra Jason. Qué tiempos.
8. Alien: Resurrección (1997)
Es posible que los crossovers con Depredador ni siquiera hubieran sucedido si la saga de Alien no hubiese sido sepultada con la cuarta aventura de Ellen Ripley (Sigourney Weaver), última entrega de la historia cronológicamente. ¿Pero era realmente Ripley?
Para explicar su regreso de la muerte tras la conclusión de su predecesora, Alien: Resurrección (Alien: Resurrection) llevó a extremos ridículos la exploración de la hibridación genética hasta entonces apenas sugerida por la narrativa. Sin importar los esfuerzos de Winona Ryder como una amigable humana sintética, una vez que vimos a Ripley combatir con un balón de basquetbol y encestar como si fuera personaje de Space Jam, nos perdieron.
7. Alien: Covenant (2017)
Como precuela, Prometeo (de la que hablaremos más adelante) introdujo algunos elementos interesantes, reimaginando la genealogía de los Xenomorfos como piezas en el tablero de una búsqueda divina mayor. En ese esquema, parecía que Alien: Covenant sería el puente narrativo, una expansión de dichos conceptos hacia un terreno más reconocible.
Pero al ver la película, se siente como algo que no sabía qué quería ser, atrapado entre sus intenciones y las quejas de quienes no abrazaron a Prometeo por lo que fue. El resultado es un batidillo de ideas y tonos—algo común en la filmografía posterior del director Ridley Scott—que oscila entre disertaciones filosóficas superficiales y secuencias de acción genéricas, apenas cohesionado por la brillante actuación dual de Michael Fassbender.
6. Alien3 (1993)
Alien3 es la entrega de la saga más despreciada tanto por los fans como incluso por su director, David Fincher, quien debido a numerosos conflictos detrás de cámaras que incidieron en el resultado, se ha desentendido de ella a pesar de ser su largometraje debut. ¿No debería, entonces, estar más abajo en el ranking?
Partamos de que sí, tiene varios problemas—comenzando con la infame ejecución de tres compañeros de Ripley fuera de cámara en el minuto uno—, pero fuera de eso, el mayor pecado de esta película es ser una reiteración poco novedosa de la primera. La dirección de Fincher trae frescura a la saga con su lenguaje visual—incluso otorgándole una de sus imágenes más icónicas—, y la narrativa confinada a la prisión galáctica Fiorina 161 genera un clima de claustrofobia incluso más acentuado que la original.
5. Prometeo (2012)
Para algunos resultará polémico ver a Prometeo (Prometheus) tan arriba en este ranking, pero cabe señalar que esta precuela marcó el regreso de la saga Alien luego de ser marcada durante 15 años por la basquetbolista Ripley y los infames crossovers con Depredador. Incluso si para algunos fue enredado y a otros no gustó precisamente por no parecerse a sus predecesoras, es innegable que fue una resurrección creativamente fascinante y ambiciosa.
Con Ridley Scott de regreso en la silla del director, Prometeo insertaba la narrativa de la corporación Weyland-Yutani y los xenomorfos como parte de un mito creacionista mayor, haciendo eco de una búsqueda científica—y filosófica—más profunda, con tintes de 2001: Odisea del espacio o lo que eventualmente sería Aniquilación. Se queda en la superficie en mucho de ello, pero si algo prometía esta precuela, era potencial de llevar a la saga hacia aguas más interesantes. Pero luego, no fue abrazada como se esperaba…
4. Alien: Romulus (2024)
Considerada una de las mejores películas de su año, Alien: Romulus es, también, una de las mejores películas de Alien, aunque lo es a punta de una virtud paradójica: es la entrega que amarra varias de las múltiples búsquedas en temas y géneros de la saga hasta ese punto—la reflexión sobre la inteligencia artificial y la hibridación genética de Prometeo, la acción militar de Aliens, el asfixiante confinamiento y horror corporal puro de la original—.
La paradoja está en que el resultado, más que una entrega novedosa en la saga, termina sintiéndose como una compilación de greatest hits. No es algo negativo en sí mismo y ayuda que la ejecución del director Fede Álvarez (Posesión infernal) es tan brillante como impactante. Es por el carácter derivativo que pierde puntos.
3. Aliens, el regreso (1986)
Durante décadas, Aliens, el regreso (o sólo Aliens) se ha distinguido, junto a El imperio contraataca y otras pocas, como una de las raras secuelas que iguala a la original o, a ojos de muchos, incluso la supera. Con James Cameron tomando el mando (luego de su éxito con Terminator), esta continuación brilló no por hacer más de lo mismo, sino tomar el concepto y llevarlo en una nueva dirección: la acción.
Y es, de hecho, una de las mejores y más aclamadas películas de acción de los 80, tomando la letalidad de un solo xenomorfo y multiplicándola por mil, insertando a Ripley y soldados de Weyland-Yutani en una lucha desesperada ante un enemigo implacable y brutal contra el que están pobremente equipados para sobrevivir. Si no ocupa el primer lugar en empate con la entrega original, es porque ya se nota el paso del tiempo en algunos de sus elementos y porque, en retrospectiva, es el exponente más bombástico en una saga más definida últimamente por el terror atmosférico y corporal.
2. Alien: Earth (2025-actualidad)
Con una segunda temporada ya confirmada, la primera serie televisiva de la saga, Alien: Earth es su primera entrega cronológicamente (si no contamos a Prometeo y Covenant, a las que parece contradecir por momentos). E hizo lo que, hasta ahora, sólo los infames crossovers con Depredador habían hecho: trasladar la acción—y la amenaza de los xenomorfos y otras letales especies alienígenas—a casa: el planeta Tierra.
Y aunque parece eliminar a Prometeo y Covenant de la continuidad de manera retroactiva, la serie también consigue integrar y consolidar varias de sus exploraciones temáticas a su narrativa al insertar elementos de inteligencia artificial, cibernética e hibridación genética en una carrera entre megacorporaciones planetarias por asir la vida eterna. Sin perder los aspectos más horripilantes y perturbadores de la saga, esta serie es Alien para nuestros tiempos gobernados por la anti-ética de Silicon Valley, tan cercanos al terror como a Red social y Ex-Máquina.
1. Alien, el octavo pasajero (1979)
Cosa bonita, cosa bien hecha. Puede que se vean algunos cables aquí y allá, y que el xenomorfo original no parezca tan amenazante como iteraciones posteriores del monstruo. Pero si Alien, el octavo pasajero (o sólo Alien) ocupa el primer lugar en el ranking, es porque sigue siendo una de las mejores y más importantes películas de terror de todos los tiempos, por motivos que trascienden a la saga como tal.
Antes de que Ridley Scott la rodara (e imaginen que este fue sólo su segundo largometraje), la ciencia ficción era considerado un género menor del cine, que a pesar de presentar interesantes subtextos políticos (como El día que paralizaron a la Tierra, de 1951), era percibido como de interés artístico tan bajo como sus valores de producción (percepción que comenzó a cambiar gracias a 2001 de Kubrick); o de aventuras infantiles de gran presupuesto como Star Wars. Con la dirección de Scott, el guión de Dan O'Bannon y los geniales diseños de H.R. Giger, Alien era una bestia totalmente diferente, cargada de subtexto sobre género y explotación corporativa en una obra de gran producción.
Porque Alien, en su cumbre, es una obra de arte tanto como una genial película de terror.



































































































