Adam Sandler es un actor y comediante que divide opiniones, por decirlo en términos amables. En varios puntos de su carrera, su presencia ha sido sinónimo de una taquilla inversamente proporcional a la calidad e ingenio de la comedia desplegada en pantalla. Pero no sería justo evaluar sus tres décadas de carrera, con decenas de créditos, en esos términos.
El actor también ha protagonizado grandes títulos no solo de comedia, sino también dramáticos y de ciencia ficción, con resultados que han sorprendido a propios y extraños. Si no nos crees, seleccionamos 10 de las mejores películas de Adam Sandler, que demuestran su versatilidad y rango interpretativo, más allá de sus roles recientes en Happy Gilmore 2 y Jay Kelly.
Embriagado de amor (2002)
Para muchos (y me incluyo), Embriagado de amor (Punch-Drunk Love) es la mejor película en el repertorio de Adam Sandler, no sólo por su interpretación, sino por la conjugación de ésta con todos los demás elementos por parte de su director, el hoy legendario Paul Thomas Anderson.
Esta es la historia de un hombre solitario con ansiedad social y problemas de ira quien, en el transcurso de unos pocos días, conoce a una mujer que se enamora de él (Emily Watson), es estafado y descubre un vacío en una promoción de pudín por la que gana millas de viajero ilimitadas. Es un relato extraño, pero romántico en su núcleo, contado por Anderson con tensos encuadres y movimientos de cámara, torbellinos abstractos de color y explosiones de guión. Pero lo que ata todo el conjunto es la actuación de Sandler, quien tiene el inusual talento de transmitir vulnerabilidad y ternura con personajes que, en otras manos, podrían ser problemáticos e incluso desagradables. Es una película en una línea similar a Los juegos del destino (Silver Linings Playbook) y también apta para los románticos en clave de Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Si no te hace creer en el amor, no sabemos qué lo hará.
Garra (2022)
Si hay un tipo de papel que le ha rendido frutos a Adam Sandler a lo largo de buena parte de su filmografía, es el del perdedor o desvalido, el héroe improbable o el famoso underdog. En cierto modo, este es el papel que interpreta en Garra (Hustle). Sin embargo, en la mayoría de sus iteraciones, ha sido como un hombre joven, a veces un novato en su campo o en la vida.
Aquí es lo contrario: es un veterano y hastiado buscador de talentos para un equipo de la NBA, cuyas aspiraciones de llegar a ser entrenador no han podido ser. Su inusitada conexión con un basquetbolista español, que también ha visto sus sueños truncados, los inspira a ambos a seguir luchando, juntos. Es un drama relativamente convencional, pero una vez más, Sandler consigue transmitir esa mezcla de vulnerabilidad y carisma con ciertos acentos de desilusión y cansancio propios de un veterano. Si te gustan las historias motivadoras sobre amistad y perseverancia en el mundo del deporte al estilo de Rocky o El camino de regreso, Sandler te sorprenderá aquí.
Diamantes en bruto (2019)
Hay quienes opinarían que ésta, y no Embriagado de amor, es la mejor película de Adam Sandler. Y no estarían equivocados, sobre todo en virtud de lo diferente que es este papel respecto a otros de su filmografía. Diamantes en bruto (Uncut Gems) es una película de los hermanos Benny y Josh Safdie, especialistas en películas que siguen a personajes en cualquier punto del espectro de falibles a nefastos, en situaciones que inducen ansiedad tanto en ellos como en nosotros como espectadores. Si viste y te gustó Good Time (con Robert Pattinson) o Anora, en cierto sentido, te encontrarás con algo similar aquí.
Su personaje es un ambicioso y carismático joyero con un problema de adicción a las apuestas, una combinación desastrosa que lo inserta limpiamente en la categoría de antihéroe, con esposa, amante, y una deuda. Es el tipo de personaje que, previsiblemente, sabotea sus propias soluciones a sus problemas, y Sandler logra equilibrar el encanto con el lado más desagradable. Una demostración de que, con el guión y dirección correctos, puede ser un actor formidable. Sólo que quede como advertencia, esta no es una película que debas ver si no manejas muy bien el estrés.
Leo (2023)
Una de las mejores películas de Adam Sandler es, primero, una en la que ni siquiera lo vemos en pantalla. Y segundo, es el tipo de producción que no suele asociarse con él: una animación musical, en la que provee la voz para el personaje principal.
Leo es una animación original de Netflix y de la productora de Sandler, Happy Madison Productions, sobre un lagarto que ha vivido toda su vida tranquilamente en la aburrida seguridad del terrario de una escuela primaria. Cuando descubre que sólo tiene un año para vivir, siente que ha desaprovechado su vida, y decide huir para experimentarla al máximo. Es un gran trabajo de Sandler, cuya voz es irreconocible como el apático lagarto que descubre su ímpetu por la vida, e incluso lo escuchamos cantar en los números musicales. Puede que no esté entre las mejores películas animadas de Netflix (aunque queda cerca), pero sí entre las mejores del actor por su trabajo interpretativo. De nuevo, una gran película si disfrutas de las historias sobre reafirmación de la vida con bella animación e incluso canciones, como Más allá de la luna o Vivo.
Los Meyerowitz: La familia no se elige (2017)
Sandler suele brillar en papeles dramáticos, mismos que generalmente están muy espaciados en su filmografía. Si bien hay tintes de comedia en Los Meyerowitz: La familia no se elige, la película de Noah Baumbach es un drama con un elenco coral de actores del calibre de Dustin Hoffman, Emma Thompson y Elizabeth Marvel interpretando personajes con complicadas vidas interiores. Es decir, cualquier día en el mundo de Baumbach, así que se trata de un título para ti si disfrutaste de Historia de un matrimonio o de Frances Ha.
En esta película, Adam Sandler es otro de sus típicos perdedores, aquí genuinamente contra las cuerdas y presionado por las expectativas familiares. Es un hombre recién separado de su esposa, desempleado y obligado a mudarse a casa de su padre, un eminente profesor. Se trata de un papel que más que humor le requiere cierto patetismo para expresar los complejos, arrepentimientos y frustraciones de alguien en su situación. Un trabajo bien logrado, si consideramos que el elenco entero fue aplaudido, pero Sandler fue señalado en particular.
La mejor de mis bodas (1998)
También conocida en algunos territorios como El cantante de bodas, La mejor de mis bodas (The Wedding Singer) es uno de los grandes clásicos de Adam Sandler en su veta cómica “convencional”. Puede que se deba, en buena medida, a que Robbie Hart, el cantante titular, es de los más agradables entre su repertorio de perdedores inadaptados.
Esto es gracias a que, en el contexto de esta comedia (su primera de tres colaboraciones con Drew Barrymore), es perfectamente razonable apoyar a su personaje. Robbie se enamora de una mujer comprometida con un hombre que claramente no la quiere. Quizá más que otros de sus tempranos papeles, Robbie es el personaje que estableció a Sandler como el maestro de los personajes bobalicones pero con corazón, encantadores a pesar de sus fallas. Si prefieres las comedias románticas más tradicionales, este es un gran punto de entrada a la filmografía del actor, apta para fans de Cuando Harry conoció a Sally o, si te gusta la dupla Sandler-Barrymore, Como si fuera la primera vez.
Siempre hay tiempo para reír (2009)
Adam Sandler es un actor cómodo en su elemento, la comedia, y puede ser formidable cuando se arriesga con material dramático. Siempre hay tiempo para reír (Funny People) le da la oportunidad de caminar la línea entre ambos territorios con ciertos tintes de realidad sobre el mundo de la comedia. Aquí interpreta a George Simmons, un comediante de stand-up convertido en estrella de cine.
El asunto es que George se enfrenta a su inminente mortalidad al ser diagnosticado con una enfermedad terminal, por lo que regresa a sus raíces en el stand-up e intenta reparar sus relaciones. Hay una veta importante de oscuridad y existencialismo en un personaje con características desagradables pero enorme talento cómico y vulnerabilidad, similar a Mientras somos jóvenes o a ¿Cómo sobrevivir a mi ex? Aunque pueda parecer una comedia común, aquí encontrarás uno de los roles emocionalmente más complejos en la filmografía de Sandler.
La esperanza vive en mí (2007)
Hay que decirlo, La esperanza vive en mí (Reign Over Me) es una película totalmente irregular, pero en la que Sandler ofrece una de sus interpretaciones dramáticas más memorables, si acaso una de las más melodramáticas, dado el contexto de la trama y la propia interpretación. Su papel es el de un dentista en crisis por haber perdido a su familia durante los atentados del 11 de septiembre. Su línea de vida es la aparición de su antiguo compañero de cuarto de la universidad (Don Cheadle).
La película tiene una serie de subtramas que oscilan en tono, intentando mezclar situaciones cómicas con la profunda turbulencia emocional de los protagonistas. Aunque puede que encuentres confusos estos bruscos cambios de humor, lo cierto es que Sandler—ayudado de la conocida sobriedad de Cheadle—consigue transmitir emoción en cada uno de los distintos registros. No es una película muy cohesiva, pero en ningún momento es culpa del trabajo actoral, que logran rescatar la oscuridad de las respectivas tragedias como sucede en Manchester junto al mar o, en una veta más ligera, Los excéntricos Tenenbaums.
El astronauta (2024)
Debo advertirte que El astronauta (Spaceman) es una de las películas más extrañas de Adam Sandler, pero siendo justos, lo sería en la filmografía de casi cualquier actor. La película trata sobre un astronauta enviado a una solitaria misión al borde del sistema solar, para lo que ha abandonado a su esposa e hija no nacida. Su salud mental se deteriora y ha dejado de recibir mensajes de su familia. A bordo de la nave, descubre a una criatura arácnida con poderes telepáticos que desea entender mejor a los humanos.
A pesar de que la premisa podría sugerir una odisea espacial, lo cierto es que esta película se trata de un viaje existencial hacia el interior, hacia la memoria, para sanar heridas y reparar vínculos. En esencia, en lo que concierne a las escenas en la estación espacial, es un show de un solo hombre que requiere una densa profundidad emocional, labor que Sandler cumple sorprendentemente bien considerando que su coestrella es una araña alienígena gigante. Más excéntrica que, pero similar a, películas como Hacia lo desconocido o, en el mar, Todo está perdido.
Happy Gilmore (1996)
Y aquí tenemos una de las comedias más populares de Adam Sandler, una que contribuyó a establecer sus personajes perdedores en el otro extremo del espectro: en Happy Gilmore, el protagonista homónimo es un aspirante a jugador de hockey agresivo y con problemas de ira, pero con un corazón de oro. Mientras busca la forma de pagar una deuda de su abuela, descubre que tiene un talento descomunal para el golf, lo que podría ser la solución.
Esto es Sandler ejerciendo su talento para la comedia física en plena forma, desde su exagerado swing para el golf, hasta sus rabietas contra las pelotas y contra otros jugadores, en peleas con golpes, caídas, muecas y demás exageraciones. Es el tipo de humor que algunos desdeñan como más “simplón” y pueril, y que es más común en la extensa filmografía del actor (y que disfrutarás más si lo tuyo son comedias como Un papá genial o La herencia del Sr. Deeds. Puede que te guste o no, pero no puede debatirse que también requiere un talento singular, y que el actor está por completo en su elemento con este tipo de humor.




























































































