Hay actrices que marcan una época específica, y luego están las que cambian la forma en que miramos el mundo de las películas. Diane Keaton fue una de ellas y sin duda su partida ha dejado un vacío extraño, como si de pronto Nueva York se quedara sin color. Keaton no solo interpretó a mujeres complejas: las redefinió. Desde la inseguridad adorable de Annie Hall hasta la divertida madurez de Cuando menos te lo esperas, construyó una filmografía con personajes que respiraban verdad y frescura.
Por eso este repaso no es un simple ranking, sino un homenaje a una actriz que convirtió la excentricidad en arte y la vulnerabilidad en fuerza que traspasa la pantalla. Hoy decido recordarla a través de diez películas que resumen su talento: un viaje desde los setenta hasta la madurez, entre la risa, el amor y la melancolía.
Colgadas (2000)
Colgadas seguramente no sea su mejor comedia, pero no podía faltar en esta lista por ser una representación de su transición hacia la era que más la definió en el cine: la mujer madura que se ríe de sí misma y de la idea del amor perfecto. Aquí tenemos a un grupo de amigas (que incluye también a Goldie Hawn y Bette Midler) que intenta superar rupturas y decepciones entre vino, canciones y drama. Es para los que aman las películas de mujeres imperfectas de la década del 2000. Tiene un poco de ese humor desbordado de Mujeres al borde de un ataque de nervios por lo que si la ves sin muchas pretensiones seguro te gustará.
El Club de las Primeras Esposas (1996)
Esta es una sátira sobre la venganza femenina con el toque especial de los 90. Aquí tenemos al mismo trío mágico de Colgadas, pero en estilo se acerca más al empoderamiento involuntario de pelis como Una rubia muy legal. Me gusta esta performance de Keaton, donde
interpreta a un personaje tímido y reprimido, que eventualmente florece dejando ver todo ese poder infinito que la caracteriza. Lo pienso así, si Colgadas es el vino blanco, El Club de las Primeras Esposas es el champán.
Baby, tú vales mucho (1987)
En 1987 Diane Keaton nos dio la versión optimista y con pañales de Armas mujer. En el drama Baby, tú vales mucho interpreta a una ejecutiva neoyorquina que hereda un bebé y, con él, un cambio profundo de vida. La película tiene sus clichés, pero gracias a la actuación de Diane se convierte en una comedia realista con una buen equilibrio entre ambición y ternura. La recomiendo porque no parodia la maternidad sino que la humaniza con humor y honestidad.
El Padre de la Novia (1991)
A principios de los 90, Diane Keaton fue convocada junto a Steve Martin para protagonizar la versión moderna del clásico El padre de la novia. Y aunque este no es su papel más desafiante, si es uno de los más queridos. Ella aporta calidez, ironía y esa mirada comprensiva que sostiene toda familia de comedia americana. Es de esas películas ideales para ver un domingo acogedor en casa. Tiene ese estilo reconfortante de cintas como Señora Doubtfire, papá de por vida, que tanto amamos.
Misterioso asesinato en Manhattan (1993)
Esta película no fue la primera colaboración entre Diane Keaton y Woody Allen, pero sí fue la oportunidad para crear esa versión de la actriz más detectivesca y parlanchina. Misterioso asesinato en Manhattan es una comedia de misterio que parece sacada de un club de lectura con cadáver incluido. La incluyo porque creo que no es de las más populares de su filmografía pero está subestimada. Tiene una bella puesta en escena, diálogos ingeniosos y una banda sonora que envuelve. Ideal si te gustan clásicos como La fiera de mi niña o La cena de los acusados.
La joya de la familia (2005)
Llegamos a mi favorita de la lista, y también una de mis preferidas en cualquier maratón festiva.
La joya de la familia es drama, humor y un elenco estelar en plena era de comedias familiares navideñas. Aquí Diane Keaton interpreta a la madre del clan Stone con una ternura sabia y estoica, muy distinta a su energía habitual. Es una película que sorprende: detrás de las cenas y los conflictos, hay una reflexión sobre el amor, la pérdida y la familia moderna. Si estás buscando una historia para llorar y acurrucarte en el sofá con una manta y un chocolate caliente, esta es perfecta.
Cuando menos te lo esperas… (2003)
Un día Diane Keaton decidió colaborar con la directora Nancy Meyers, y así entre lino de colores neutros e interiores perfectos nos regaló Cuando menos te lo esperas… Esta comedia romántica para adultos que protagoniza con Jack Nicholson le dio el mejor papel de su madurez. Imposible olvidar su monólogo llorando frente al ordenador, evocando la melancolía elegante de As Good as It Gets, pero con mucha menos neurosis. Años después de su estreno sigue siendo un clásico moderno que demuestra que el amor después de los cincuenta puede ser tan intenso como en la adolescencia.
Buscando a Mr. Goodbar (1977)
Esta es una de sus primeras películas y destaca por ser oscura , provocadora y adelantada a su tiempo. Si, es una historia un poco incómoda, pero es clave para entender el lado más complejo de su carrera. Buscando a Mr. Goodbar es una historia que mezcla liberación y tragedia, en la cual interpreta a una profesora que explora su sexualidad en los clubs nocturnos de los setenta. Para esta etapa de su carrera funcionó como contracara a Annie Hall, mostrando su versatilidad y el coraje de salir del molde. Es un film con ecos a Taxi Driver por su retrato urbano y desolado de la soledad.
El Padrino (1972)
Pocos recuerdan que Diane Keaton está en El Padrino, y es que aunque está en segundo plano en esta obra maestra, su presencia como Kay Adams es fundamental en la narrativa.
Una muy joven Keaton encapsula con una sola mirada final, la tragedia de quien ama a un monstruo. Es el espejo moral de Michael Corleone, la inocencia que se pudre lentamente con el poder y simplemente por eso su actuación me parece maravillosa. Si quieres ver a una Diane en su papel más silencioso y trágico, en esta película verás el contrapunto perfecto al histrionismo posterior de sus comedias más contemporáneas.
Annie Hall (1977)
El primer puesto, inevitablemente, se lo lleva la película que lo cambió todo: el humor, la moda, la forma de hablar del amor en pantalla. Annie Hall no es solo el personaje más icónico de Diane Keaton, es una extensión de ese espíritu tan caótico, encantador y libre. Con su estilo andrógino y su voz nerviosa, Keaton redefinió como nadie la figura femenina en la comedia romántica. Un clásico que sigue vivo y que, cada vez que lo vuelvo a ver, me recuerda que el amor, aunque imperfecto, siempre merece el intento.





























































































