El 6 de febrero los cines españoles dejarán entrar a Primate, la película que recupera el subgénero de simios asesinos, casi, casi tan antiguo como el cine fantástico. Johannes Roberts suelta a un chimpancé rabioso en una mansión acristalada, pero antes de esto el cine ya exploró el horror con monetes desde múltiples ángulos: gorilas asesinos en el Congo, mandriles experimentales enloquecidos, u orangutanes psicópatas en acantilados británicos.
Un nicho del terror animal con algo que lo hace especialmente perturbador—quizá su inteligencia y otros parecidos inquietantes con nosotros, o el hecho de que pueden arrancarnos la cara con una facilidad pasmosa—, sea como fuere, esta lista te ayudará a descubrir las nueve películas de simios asesinos más memorables en las plataformas de streaming, de peor a mejor, justo a tiempo para prepararnos para la llegada de Primate.
9. Congo (1995)
En plena fiebre por Michael Crichton de los 90, Frank Marshall adaptó otra de sus novelas, sobre una expedición al corazón de África que termina convirtiéndose en una pesadilla cuando descubren una ciudad perdida llena de gorilas asesinos grises. Con buen presupuesto y efectos especiales que ya en su momento lucían cutrillos, Congo es la prima pobre de Parque Jurásico, aunque ha ido cogiendo carácter de culto.
El reparto tenía a Laura Linney o Ernie Hudson, pero los fans se acuerdan de su prólogo con Bruce Campbell y un Tim Curry pasadísimo de rosca. Tiene un genoma afín al de En las sombras del Kilimanjaro, que usaba animales reales. Nominada a siete Razzie, funciona mejor como comedia camp que como thriller de aventuras, pero se merece su puesto por que incluso Godzilla y Kong: el nuevo imperio replica su clímax.
8. En las sombras del Kilimanjaro (1986)
Basada en hechos reales ocurridos durante la sequía de 1984 en Kenia, cuando 90.000 babuinos hambrientos comenzaron a atacar poblaciones humanas, esta rareza ochentera se rodó íntegramente en locaciones africanas y con primates de verdad, lo que la hace más creíble y tensa, con escenas de ataque brutales y realistas, sin la lírica de Nop, que también se basaba a su manera en una historia verdadera.
En las sombras del Kilimanjaro va directa al grano con violencia cruda y sin glamour, gracias al uso de animales reales durante el rodaje—todos capturados bajo supervisión del Ministerio de Turismo de Kenia y rehabilitados tras el rodaje—lo que le otorga una autenticidad difícil de replicar. En la onda del survival horror con animales al estilo El gran rugido (1981), que sigue la senda de La profecía (1976) no por niños diabólicos, sino por su tremenda escena con babuinos.
7. ¡Nop! (2022)
No, no es una película de simios asesinos per sé, pero la secuencia del flashback es posiblemente una de las escenas sobre un primate enloquecido más tensa de esta lista. Durante la grabación de una sitcom familiar, un chimpancé actor llamado Gordy se desata tras el estallido de unos globos, masacrando al reparto en una matanza que Jordan Peele rueda como un recuerdo traumático de tres minutos que funcionan como cortometraje dentro de la película.
¡Nop! se inspiró en el caso real de Travis, el chimpancé que atacó a Charla Nash en 2009, un suceso que J. Roberts también tuvo en mente al concebir Primate. El resto de la película juega con OVNIs y western, pero la tragedia sobrevuela toda la historia como un pepito grillo sobre el lado oscuro del utilitarismo animal. Un desafío para fans de Déjame salir que quieran ver a Peele salir de su zona de confort.
6. Link (1986)
Un thriller británico en el que Elisabeth Shue interpreta a una estudiante de zoología contratada como asistente por un excéntrico científico que vive aislado en un acantilado con tres monos. Link, el mayor y más inteligente de ellos, comienza a mostrar comportamientos y la mansión se convierte en una prisión. Richard Franklin se centra en la tensión de la amenaza latente.
A diferencia de Congo y su espectáculo de aventura, Link apuesta por el suspense psicológico al estilo Hitchcock, con ecos de Los pájaros pero sustituyendo aves por un orangután manipulador que cobra vida con un trabajo asombroso de entrenamiento animal tan convincente que genera empatía y terror al mismo tiempo. Si el aislamiento claustrofóbico de Misery te genera escalofríos, aquí el villano pesa 90 kilos, trepa y sabe abrir puertas.
5. Primate (2026)
Johannes Roberts es un artesano de terror animal que aquí cambia los tiburones de A 47 metros por un chimpancé que contrae la rabia y se transforma en una máquina de matar, atrapando a un grupo de adolescentes en una mansión-trampa. Paranoia creciente, escenas de situación claustrofóbica y violencia abrupta y desagradable para una de las pelis de terror que van a marcar el año.
Primate no es muy diferente en cuanto a ataques, idas y venidas en una misma localización que Shakma pero está más limitada a un escenario y un juego de tú a tú como el de Cujo, cuyo punto de partida no es muy diferente, con una mascota personal que tiene toda la confianza de su dueño que contrae una enfermedad que le convierte en un monstruo, además ambas con un hombre dentro de un traje.
4. Shakma (1990)
Tom Logan y Hugh Parks co-dirigieron esta joya de culto noventera donde un mandril experimental alterado con drogas escapa dentro de un edificio universitario durante una sesión nocturna de Dragones y Mazmorras, con lo que el juego de rol en vivo será sobrevivir al asalto del simio, que embiste puertas y destroza todo a su paso.
Bastante más aterradora e intensa que otras producciones de mayor presupuesto, Shakma es pura exploitation antropoide, con un ritmo frenético que anticipa el asedio implacable de Primate con acción pura y dura. Un festín de serie B laberíntico que se adelanta a Stranger Things en eso de hacer un paralelismo entre D&D y la partida en la vida real.
3. Atracción diabólica (1988)
George A. Romero, el padre del cine zombi moderno, dirigió esta obra maestra sobre un joven atleta que queda tetrapléjico y es ayudado en su día a día por una mona capuchina modificada genéticamente, con la que desarrolla un vínculo telepático. Una monita que hace de ángel vengador según los deseos reprimidos de su amo, pero que como en otras películas de terror animal como La revolución de las ratas, se acaba volviendo en su contra.
Romero domestica su habitual gore para centrarse en el horror psicológico, construyendo un thriller hitchcockiano donde el verdadero monstruo es la ira contenida del protagonista. La química entre actor y primate es inquietante y conmovedora al tiempo y, aunque Atracción diabólica no tenga mucho misterio, no deja de ser una variación moderna de la obra de Poe que inspira El doble asesinato en la calle Morgue. Una de las joyas ocultas del terror ochentero.
2. El doble asesinato en la calle Morgue (1932)
Bela Lugosi protagoniza esta adaptación libre del relato de Edgar Allan Poe donde interpreta a un científico de feria obsesionado con demostrar la teoría de la evolución mezclando sangre humana con la de su gorila. Una pesadilla gótica en un París de 1845 filmado con la magia visual de Karl Freund, con influencia expresionista alemana, y el húngaro desplegando todo su arsenal teatral característico, con esos ojos de loco que solo él podía poner.
Sombras imposibles, composiciones que parecen sacadas de El gabinete del Dr. Caligari, y una violencia inquietante para su época cortesía de la política pre-código. Queda poquito del cuento, pero es una variación del terror de la Universal a menudo olvidada, y eso que es pionera en esto de los primates tarados, adelantándose un año al King Kong de RKO.
1. King Kong (1933)
La madre de todas las películas de simios violentos. Un clásico imperecedero donde un director de cine viaja hasta la misteriosa Isla Calavera y captura al gorila gigante que la habita, llevándolo a Nueva York para exhibirlo como espectáculo. Los efectos de stop-motion de Willis O'Brien siguen siendo asombrosos casi un siglo después, con secuencias como la batalla contra el tiranosaurio o el ascenso al Empire State que definen el cine fantástico en su totalidad.
King Kong no inventó el cine de monstruos, pero casi, y la persecución urbana catastrófica, con humanos aplastados como hormigas define todo un subgénero, influyendo directamente en el kaiju de Godzilla hasta los planteamientos naturalistas de Jurassic Park. Un número uno absoluto e indiscutible con la que ninguna más de la lista puede competir, empezando por el tamaño.





























































































