Puedes estar leyendo las nominaciones a los Oscars 2026 con incredulidad. Aunque las repases dos veces, no vas a encontrar algunos de los nombres más importantes del cine contemporáneo. Porque aquí no está Park Chan-wook, que ni con No hay otra opción (2025) ha logrado ser nunca nominado en los premios de la Academia. Tampoco Guillermo Del Toro, que ha organizado un monstruoso despliegue artesanal sobre el clásico de Shelley en Frankenstein (2025).
No subirá al escenario el mozo de Paul Mescal, que vio cómo Stellan Skarsgard le robaba el Globo de Oro por Valor sentimental (2025) y que, metiéndose aún más en la piel de William Shakespeare, podrá escribir una tragedia sobre el ghosting por su papel en Hamnet (2025). Ni opta a la Mejor Película Oliver Laxe, en el que creían los gallegos más esperanzados y los treinta publicistas que –según declaró recientemente– han trabajado en Sirat: Trance en el desierto (2025).
Hoy repasamos las grandes ignoradas que pueden habérsete escapado de entre las películas más nominadas de los Oscars 2026. Una condición para nuestra guía: un solo perdedor por categoría, con injusticias capitales y algún fiasco… Esperable.
Jesse Plemons, Mejor Actor de Reparto por ‘Bugonia’ (2025)
Jesse Plemons consiguió ser nominado a Mejor Actor por Bugonia (2025) en los Globos de Oro, pero finalmente se ha quedado fuera de los Oscar. Bugonia venía fuerte, con muchas nominaciones de los gremios y 12 menciones en la lista larga de los BAFTA, incluida la de Plemons, así que parecía posible que la comedia negra de Yorgos Lanthimos apareciera en más categorías de las esperadas: Mejor película, Mejor actriz para Emma Stone y Mejor guion adaptado. Pero tócate la trompeta, que finalmente la cuarta nominación ha ido para la Banda Sonora.
Plemons competía en una categoría especialmente reñida, liderado por Wagner Moura: ganador del Globo de Oro y protagonista de El agente secreto (2025). Que tampoco hemos visto aquí al magnífico Joel Edgerton por Sueños de trenes (2025)... Pero el vacío de Plemons, en una película tan “de actores”, resuena con más fuerza.
Rebecca Ferguson, Mejor Actriz de Reparto por ‘Una casa llena de dinamita’ (2025)
La derrota de Rebecca Ferguson, implacable responsable de detener un misil hacia los Estados Unidos en Una casa llena de dinamita (2025), resuena con menos fuerza porque todas las nominadas a Actriz de Reparto lo son por primera vez en su carrera.
Pero la “jefaza” de Kathryn Bigelow no fue la única ausencia en la categoría: ¿dónde andan Emily Blunt por La Máquina: The Smashing Machine (2025)? ¿Y Glenn Close por Puñales por la espalda: De entre los muertos (2025)? Si Isabella Rossellini estuvo nominada al Oscar por siete minutos de monja en Cónclave… Digo yo. En fin, que sirva este vacío para reivindicar una vez más el remedio anti-doomscroll que supone el triple apocalipsis de Bigelow, donde la Democracia toma el ánimo infalible de Rebecca Ferguson.
George Clooney, Mejor Actor por ‘Jay Kelly’ (2025)
Noah Baumbach ya no la pega como antaño. Desde hace un tiempo, e igual que el personaje protagonista en Jay Kelly (2025), parece haberse estancado. La falta de George Clooney en la categoría interpretativa principal no sólo responde al baño de sangre que ha sido 2025, que ha olvidado también a La Máquina Dwayne Johnson y a Jeremy Allen White en Springsteen: Música de Ninguna Parte (2025).
En realidad, podemos leerla como una broma sin gracias sobre su propia película. Clooney/Kelly es archiconocido, liará a todo su equipo, desde su representante (Laura Dern) a su mánager y mejor amigo (Adam Sandler), ambos ignorados por igual, en un viaje por Europa marcado por los caprichos y las tonterías de la estrellita infantil. Justicia poética, por lo que duele menos que la ausencia de Amanda Seyfried por El testamento de Ann Lee.
Amanda Seyfried, Mejor Actriz por ‘El testamento de Ann Lee’ (2025)
La actriz reconocía semanas atrás qué tan cómoda se siente con la dicotomía entre su nuevo thriller, el fenómeno de taquilla de La asistenta (2025), que ha recaudado sólo 2.000 dólares menos que Avatar: Fuego y ceniza (2025), y las aspiraciones arty de El testamento de Ann Lee (2025), sin que una pese más que otra. Todo ello, lo comentaba para subrayar que –antes que una victoria en los Oscars– prefiere una nominación.
Ni la una ni la otra serán para ella, mal que nos pese. Se va de vacío su absoluta entrega física en el musical de Mona Fastvold, que muchos han interpretado como la cara B del cine arriesgado y “bien hecho” de El Brutalista (2024). Yo digo que es una injusticia absoluta.
Todas las categorías técnicas: ‘Wicked: Parte II’ (2025)
Ni siquiera un hechizo del Mago habría bastado para conseguir nominaciones para Wicked: Parte II (2025). Hace unos meses, parecía casi seguro que Cynthia Erivo y Ariana Grande serían nominadas, pero tras el estreno (que se desplomó rápidamente en taquilla y no tuvo el mismo amor ni la expectación que la primera entrega), los premios dejaron de parecer tan seguros. Parecía, si acaso, que Grande podía tener una sorpresa, tras las nominaciones al Globo de Oro y al Sindicato de Actores.
Pero la Academia no se ha dejado convencer. Ninguna, ni-una, nominación. Ni al Vestuario, que Paul Tazewell ganó el año pasado por Wicked: Parte uno (2024). Y ojo a las nominaciones de Vestuario de Avatar: Fuego y ceniza… Espero que no se premien los taparrabos.
Mejor Película por ‘Un simple accidente’ (2025)
Mi gran sorpresa, por línea política y por estadística pura, ha sido el vacío de Un simple accidente (2025) en la categoría de Mejor Película. Cuatro de las anteriores ganadoras de la Palma de Oro –incluyendo Parásitos (2019) y Anora (2024), que acabaron llevándose el Oscar– obtuvieron nominación a Mejor Película. Sin embargo, esta tarde yo veía F1 la película (2025) ser nominada al más alto laurel sin merecer más que un par de nominaciones en las categorías técnicas, y Jafar Panahi relegado a Mejor Película Internacional.
Sólo por combatir la injusticia que se está ejerciendo sobre Panahi (condenadísimo por el régimen iraní), deberíamos nominar más a Un simple accidente, un thriller que saca todo el provecho de una premisa sencilla, real y trepidante: ¿Y si creyeras reconocer al torturador del régimen con el que conviviste durante años pero no estuvieras seguro?





























































































