El primer crossover de Nintendo en pantalla se emitió 40 años antes de ‘Super Mario Galaxy’

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Jorge Casanueva (Jorge Loser)

Jorge Casanueva (Jorge Loser)

Editor de JustWatch

Con el estreno de Super Mario Bros Galaxy: La película (2023) y la expectación creciente por lo que la franquicia cinematográfica de Nintendo tiene preparado en el futuro, mucha gente ya está hablando de crossovers, universos expandidos y personajes de distintos juegos compartiendo pantalla como si fuese una idea nueva.

Pero Nintendo es muy antigua, amigos. Hace ya 36 años, un estudio de animación canadiense llamado DiC metió en el mismo cóctel a Simon Belmont de ‘Castlevania’, a Mega Man, a Kid Icarus y a Mother Brain de ‘Metroid’, les añadió un adolescente californiano con un mando de NES en el cinturón y lo llamó Capitán N: El amo del juego (1989). Te contamos la historia de la serie que inventó el multiverso de Nintendo mucho antes de que nadie supiese que lo necesitaba.

El chico de la profecía: el origen de Capitán N

La historia del personaje empieza, curiosamente, sin nada que ver con la animación. A finales de 1988, Randy Studdard, editor de la revista Nintendo Power, publicó en dos partes un relato corto en prosa titulado ‘Captain Nintendo’ en el que un empleado de la compañía recibía poderes tras un accidente con café derramado sobre microchips sensibles —una versión de fantasía de currante en electrónica del típico origen de superhéroes—. La historia enfrentaba a ese personaje con Mother Brain, que cobraba vida por el mismo accidente, y le daba la capacidad de traer al mundo real a héroes de los videojuegos de la NES.

Nintendo vio potencial en la idea, la pasó a su departamento de marketing, y ahí Studdard, según sus propias palabras, perdió todo el control creativo. Aquí entró DiC Entertainment, el estudio responsable de Inspector Gadget *(1983) y Los auténticos cazafantasmas (1986), que ya estaba desarrollando por su cuenta una serie de animación crossover con personajes de Nintendo. El proyecto inicial se llamaba ‘Buddy Bo’y, estaba basado vagamente en el juego ‘Paperboy’, y ya incluía algunos diseños de personajes como Pit y King Hippo. Cuando DiC y Nintendo fundieron los dos conceptos, nació Capitán N, que se estrenó en la NBC el 9 de septiembre de ese año como parte del tradicional bloque de dibujos animados de los sábados por la mañana, que es como los niños de los 80 veíamos estas cosicas.

El nombre de Nintendo desapareció del título definitivo por cuestiones legales—aunque en España se lista en algunos sitios como emitido bajo el nombre “Capitán Nintendo”—, lo que suena a paradoja, siendo un proyecto principalmente basado en todo lo que la casa tenía que ofrecer. Pero precisamente esa es la trampa, el Congreso estadounidense estaba debatiendo en aquellas fechas la Children's Television Act, que limitaría la publicidad en la programación infantil, y a DiC no le apetecía que la serie fuera catalogada abiertamente como un anuncio de 22 minutos por episodio. “La 'N' era lo más que podíamos poner”, reconocería el guionista Jeffrey Scott años después.

El protagonista de la serie es Kevin Keene, un adolescente de Northridge, California, apasionado de los videojuegos, que es absorbido por su televisor junto a su perro Duke a través de algo llamado la Zona de Teletransporte Definitiva. Al otro lado le espera Videolandia: un universo donde cada dimensión es un videojuego de NES diferente, conectados entre sí como mundos paralelos. Sí, estás pensando bien, es prácticamente Ready Player One (2018). Solo que aquí, la Princesa Lana, gobernante de ese multiverso a falta de su padre el Rey Charles —secuestrado por Mother Brain antes de que empiece la serie—, convoca a Kevin por una profecía para liderar al Equipo N. Nada de esto tiene demasiado sentido narrativo, pero los dibujos de 1989 funcionaban con otras reglas.

El reparto más raro de un producto Nintendo

Pero si Capitán N: el amo del juego empieza a reaparecer en la memoria de muchos no es por su protagonista, un chaval genérico con una chaqueta varsity con la letra “N” sino lo lejos que está la pandilla que le rodea de parecerse a sus versiones originales en los juegos. Simon Belmont, el cazador de vampiros de ‘Castlevania’, no es el estoico guerrero medieval que conocemos, sino un narcisista con bronceado y pelo engominado que se mira al espejo todo el rato. Mega Man tiene color verde en lugar de azul, porque el diseñador Fil Barlow recordó mal su aspecto tras haberlo visto en una pantalla pequeña una sola noche, y nadie en las compañías implicadas corrigió el error. También ponía la palabra “Mega” a cualquier frase —“¡mega mola!”— y Kid Icarus hacía lo propio añadiendo “-icus” al final de las palabras.

Los villanos iban por el mismo camino. Mother Brain, el cerebro alienígena de Metroid, fue dotada de tentáculos, y una personalidad inspirada, sin disimulo, en Audrey II, la planta carnívora de La tienda de los horrores (1986). De hecho, compartían actor de voz: Levi Stubbs, cantante de los Four Tops, que le daba a la villana un peculiar registro entre diva Broadway y monstruo de película de serie B. A su lado, King Hippo y el Mago Berenjena hacían de dúo cómico torpe, en la tradición de Bebop y Rocksteady de las Tortugas Ninja. El Dr. Wily de ‘Mega Man’ completaba el equipo del mal como mad doctor de turno. La lista de personajes que fueron apareciendo en las tres temporadas es un documento arqueológico de lo que era el catálogo de Nintendo en 1989.

Donkey Kong es un gorila de tamaño de King Kong que odia las visitas. Link y la Princesa Zelda, que se incorporaron en la segunda temporada con los mismos actores de voz de la serie The Legend of Zelda (1989) que había cancelado. También salieron el Señor del Dragón de ‘Dragon Quest’, Medusa de ‘Kid Icarus,’ y el Conde Drácula de ‘Castlevania’, representado como un aristócrata torpe y patético. Ya en la tercera temporada pasaron cosas que solo la tele infantil de principios de los noventa puede explicar, con apariciones de versiones animadas de los deportistas Bo Jackson y Larry Bird como personajes, procedentes de sus respectivos videojuegos oficiales. Hasta aparecía la Game Boy, una consola portátil gigante con cara hecha de píxeles que podía volar. Para que luego pensemos que estamos en un mundo de entretenimiento dependiente de cameos y apariciones sorpresa.

Por qué cayó en el olvidó y ahora vuelve

Capitán N: el amo del juego duró tres temporadas y 34 episodios entre 1989 y 1991, víctima de una confluencia de factores de la nueva década. Uno de ellos fue que la NBC recortó el presupuesto del bloque infantil del sábado de forma progresiva, lo que se iba notando en episodios más cortos, animación de calidad discutible y ausencia notable de Simon Belmont y Mega Man porque DiC había decidido que pagar las royalties a Konami y Capcom para usar a sus personajes no compensaba. La tercera temporada, de hecho, no entraba en el DVD de “serie completa” que publicó Shout Factory en 2007, porque su licencia era distinta al estar empaquetada junto a la serie Super Mario World, incluso hay un episodio fantasma que solo circula en copias de VHS grabadas de las emisiones originales.

Ahora no es que sea recordada con mucho cariño por los fans, aunque tiene un carácter de rareza que siempre vuelve a salir en la conversación. Sobre todo si nos ponemos a ver cuántas obras han hecho algo parecido, incluyendo la película de Spielberg mencionada antes. ¡Rompe Ralph! (2012), por ejemplo, construye toda su premisa sobre personajes de videojuegos de universos distintos compartiendo un espacio y cruzándose entre dimensiones, es decir, una mecánica estructuralmente idéntica a Videolandia en donde entraban luchadores de ‘Street Fighter’, Sonic, el comecocos y hasta las princesas Disney. Pixels (2015) recupera la idea de iconos de los arcades clásicos irrumpiendo en el mundo real, que era exactamente la fantasía original de Studdard en las páginas de Nintendo Power. Por no hablar de las distintas películas de Lego.

Dentro de Nintendo, Super Mario Bros: La película (2023) ya iba sembrando con mucho cuidado referencias a otros títulos de Nintendo con tuberías que conectan mundos que parecen calcadas del manual de construcción de universo que Capitán N improvisó sobre la marcha 34 años antes. Pero a pesar de que la historia se repite en Galaxy, Capitán N: el amo del juego no pinta a que vaya a celebrarse, y es que a Nintendo nunca le ha ido mucho mirar hacia atrás. La compañía ahora lleva un control meticuloso de sus propiedades intelectuales, y estas adaptaciones de los ochenta y noventa pertenecen a una época en que cedieron la mano y, como la primera adaptación de acción real de Super Mario, no es algo de lo que estén orgullosos.

Sin embargo, tampoco se puede borrar de la existencia, y la serie puede verse en YouTube, y copias de vídeo doméstico, y al menos vive en el recuerdo feliz de una generación que se levantaba temprano el fin de semana porque la cita con sus personajes favoritos de la NES compartiendo pantalla era la cosa más emocionante de toda la semana. Pues, en ese aspecto se ha demostrado que la cosa no ha cambiado mucho, así que veremos cómo se ven todos los crossovers de marcas que estamos viviendo ahora dentro de cuatro décadas y cómo se habla de ello.

Con el estreno de Super Mario Bros Galaxy: La película (2023) y la expectación creciente por lo que la franquicia cinematográfica de Nintendo tiene preparado en el futuro, mucha gente ya está hablando de crossovers, universos expandidos y personajes de distintos juegos compartiendo pantalla como si fuese una idea nueva.

Pero Nintendo es muy antigua, amigos. Hace ya 36 años, un estudio de animación canadiense llamado DiC metió en el mismo cóctel a Simon Belmont de ‘Castlevania’, a Mega Man, a Kid Icarus y a Mother Brain de ‘Metroid’, les añadió un adolescente californiano con un mando de NES en el cinturón y lo llamó Capitán N: El amo del juego (1989). Te contamos la historia de la serie que inventó el multiverso de Nintendo mucho antes de que nadie supiese que lo necesitaba.

El chico de la profecía: el origen de Capitán N

La historia del personaje empieza, curiosamente, sin nada que ver con la animación. A finales de 1988, Randy Studdard, editor de la revista Nintendo Power, publicó en dos partes un relato corto en prosa titulado ‘Captain Nintendo’ en el que un empleado de la compañía recibía poderes tras un accidente con café derramado sobre microchips sensibles —una versión de fantasía de currante en electrónica del típico origen de superhéroes—. La historia enfrentaba a ese personaje con Mother Brain, que cobraba vida por el mismo accidente, y le daba la capacidad de traer al mundo real a héroes de los videojuegos de la NES.

Nintendo vio potencial en la idea, la pasó a su departamento de marketing, y ahí Studdard, según sus propias palabras, perdió todo el control creativo. Aquí entró DiC Entertainment, el estudio responsable de Inspector Gadget *(1983) y Los auténticos cazafantasmas (1986), que ya estaba desarrollando por su cuenta una serie de animación crossover con personajes de Nintendo. El proyecto inicial se llamaba ‘Buddy Bo’y, estaba basado vagamente en el juego ‘Paperboy’, y ya incluía algunos diseños de personajes como Pit y King Hippo. Cuando DiC y Nintendo fundieron los dos conceptos, nació Capitán N, que se estrenó en la NBC el 9 de septiembre de ese año como parte del tradicional bloque de dibujos animados de los sábados por la mañana, que es como los niños de los 80 veíamos estas cosicas.

El nombre de Nintendo desapareció del título definitivo por cuestiones legales—aunque en España se lista en algunos sitios como emitido bajo el nombre “Capitán Nintendo”—, lo que suena a paradoja, siendo un proyecto principalmente basado en todo lo que la casa tenía que ofrecer. Pero precisamente esa es la trampa, el Congreso estadounidense estaba debatiendo en aquellas fechas la Children's Television Act, que limitaría la publicidad en la programación infantil, y a DiC no le apetecía que la serie fuera catalogada abiertamente como un anuncio de 22 minutos por episodio. “La 'N' era lo más que podíamos poner”, reconocería el guionista Jeffrey Scott años después.

El protagonista de la serie es Kevin Keene, un adolescente de Northridge, California, apasionado de los videojuegos, que es absorbido por su televisor junto a su perro Duke a través de algo llamado la Zona de Teletransporte Definitiva. Al otro lado le espera Videolandia: un universo donde cada dimensión es un videojuego de NES diferente, conectados entre sí como mundos paralelos. Sí, estás pensando bien, es prácticamente Ready Player One (2018). Solo que aquí, la Princesa Lana, gobernante de ese multiverso a falta de su padre el Rey Charles —secuestrado por Mother Brain antes de que empiece la serie—, convoca a Kevin por una profecía para liderar al Equipo N. Nada de esto tiene demasiado sentido narrativo, pero los dibujos de 1989 funcionaban con otras reglas.

El reparto más raro de un producto Nintendo

Pero si Capitán N: el amo del juego empieza a reaparecer en la memoria de muchos no es por su protagonista, un chaval genérico con una chaqueta varsity con la letra “N” sino lo lejos que está la pandilla que le rodea de parecerse a sus versiones originales en los juegos. Simon Belmont, el cazador de vampiros de ‘Castlevania’, no es el estoico guerrero medieval que conocemos, sino un narcisista con bronceado y pelo engominado que se mira al espejo todo el rato. Mega Man tiene color verde en lugar de azul, porque el diseñador Fil Barlow recordó mal su aspecto tras haberlo visto en una pantalla pequeña una sola noche, y nadie en las compañías implicadas corrigió el error. También ponía la palabra “Mega” a cualquier frase —“¡mega mola!”— y Kid Icarus hacía lo propio añadiendo “-icus” al final de las palabras.

Los villanos iban por el mismo camino. Mother Brain, el cerebro alienígena de Metroid, fue dotada de tentáculos, y una personalidad inspirada, sin disimulo, en Audrey II, la planta carnívora de La tienda de los horrores (1986). De hecho, compartían actor de voz: Levi Stubbs, cantante de los Four Tops, que le daba a la villana un peculiar registro entre diva Broadway y monstruo de película de serie B. A su lado, King Hippo y el Mago Berenjena hacían de dúo cómico torpe, en la tradición de Bebop y Rocksteady de las Tortugas Ninja. El Dr. Wily de ‘Mega Man’ completaba el equipo del mal como mad doctor de turno. La lista de personajes que fueron apareciendo en las tres temporadas es un documento arqueológico de lo que era el catálogo de Nintendo en 1989.

Donkey Kong es un gorila de tamaño de King Kong que odia las visitas. Link y la Princesa Zelda, que se incorporaron en la segunda temporada con los mismos actores de voz de la serie The Legend of Zelda (1989) que había cancelado. También salieron el Señor del Dragón de ‘Dragon Quest’, Medusa de ‘Kid Icarus,’ y el Conde Drácula de ‘Castlevania’, representado como un aristócrata torpe y patético. Ya en la tercera temporada pasaron cosas que solo la tele infantil de principios de los noventa puede explicar, con apariciones de versiones animadas de los deportistas Bo Jackson y Larry Bird como personajes, procedentes de sus respectivos videojuegos oficiales. Hasta aparecía la Game Boy, una consola portátil gigante con cara hecha de píxeles que podía volar. Para que luego pensemos que estamos en un mundo de entretenimiento dependiente de cameos y apariciones sorpresa.

Por qué cayó en el olvidó y ahora vuelve

Capitán N: el amo del juego duró tres temporadas y 34 episodios entre 1989 y 1991, víctima de una confluencia de factores de la nueva década. Uno de ellos fue que la NBC recortó el presupuesto del bloque infantil del sábado de forma progresiva, lo que se iba notando en episodios más cortos, animación de calidad discutible y ausencia notable de Simon Belmont y Mega Man porque DiC había decidido que pagar las royalties a Konami y Capcom para usar a sus personajes no compensaba. La tercera temporada, de hecho, no entraba en el DVD de “serie completa” que publicó Shout Factory en 2007, porque su licencia era distinta al estar empaquetada junto a la serie Super Mario World, incluso hay un episodio fantasma que solo circula en copias de VHS grabadas de las emisiones originales.

Ahora no es que sea recordada con mucho cariño por los fans, aunque tiene un carácter de rareza que siempre vuelve a salir en la conversación. Sobre todo si nos ponemos a ver cuántas obras han hecho algo parecido, incluyendo la película de Spielberg mencionada antes. ¡Rompe Ralph! (2012), por ejemplo, construye toda su premisa sobre personajes de videojuegos de universos distintos compartiendo un espacio y cruzándose entre dimensiones, es decir, una mecánica estructuralmente idéntica a Videolandia en donde entraban luchadores de ‘Street Fighter’, Sonic, el comecocos y hasta las princesas Disney. Pixels (2015) recupera la idea de iconos de los arcades clásicos irrumpiendo en el mundo real, que era exactamente la fantasía original de Studdard en las páginas de Nintendo Power. Por no hablar de las distintas películas de Lego.

Dentro de Nintendo, Super Mario Bros: La película (2023) ya iba sembrando con mucho cuidado referencias a otros títulos de Nintendo con tuberías que conectan mundos que parecen calcadas del manual de construcción de universo que Capitán N improvisó sobre la marcha 34 años antes. Pero a pesar de que la historia se repite en Galaxy, Capitán N: el amo del juego no pinta a que vaya a celebrarse, y es que a Nintendo nunca le ha ido mucho mirar hacia atrás. La compañía ahora lleva un control meticuloso de sus propiedades intelectuales, y estas adaptaciones de los ochenta y noventa pertenecen a una época en que cedieron la mano y, como la primera adaptación de acción real de Super Mario, no es algo de lo que estén orgullosos.

Sin embargo, tampoco se puede borrar de la existencia, y la serie puede verse en YouTube, y copias de vídeo doméstico, y al menos vive en el recuerdo feliz de una generación que se levantaba temprano el fin de semana porque la cita con sus personajes favoritos de la NES compartiendo pantalla era la cosa más emocionante de toda la semana. Pues, en ese aspecto se ha demostrado que la cosa no ha cambiado mucho, así que veremos cómo se ven todos los crossovers de marcas que estamos viviendo ahora dentro de cuatro décadas y cómo se habla de ello.

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  1. Capitán N: el amo del juego

    # 1

    Videoland es una ciudad futurísta y virtual donde está custodiada por la Princesa Lana y de observar las dimensiones de los video juegos según su correspondecia, sin prometer nada. Entre los villanos populares de los 80', Mother Brain consiguió una forma de traspasar a los multiversos de varias dimensiones de videojuegos, haciendo maldad y aliándose de los villanos de la serie, entre los cuales eran personajes más de los video juegos de la consola de Nintendo que solo de la compañía. Los héroes serían Simon Belmont, Megaman, Kid Icarus (que era Pit pero llamado acá como Kid Icarus), Princesa Lana más Kevin Keene (Capitán N) y su perro Duke. De aquí por así decirlo, el sueño de todo Gamer se hizo realidad.
    Capitán N: el amo del juego no está disponible para streaming.
    Dejanos avisarte cuando este disponible.

  2. Super Mario Galaxy la película

    # 2

    La película tiene lugar después de los acontecimientos de la primera, en la que dos hermanos, Mario y Luigi, y la princesa Peach emprenden una aventura hasta los confines del espacio y a través de la galaxia. Secuela de "Super Mario Bros: La película", basada en la saga "Mario Galaxy".
    Super Mario Galaxy la película no está disponible para streaming.
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