Ya hay un claro candidato al anime más polémico del año

Ya hay un claro candidato al anime más polémico del año

Mariona Borrull
Mariona Borrull

Publicado el 12 de abril de 2026

Actualizado el 13 de abril de 2026

Chicas centauro en Centaur no Nayami (2017), la Segunda Guerra Mundial versión estudiantes con minifalda, en Girls und Panzer (2012). Parece que el anime ha prosperado empujando los límites de lo creíble y lo aceptable, con el aval siempre de lo medio-raro que se le presupone. Sin embargo, pocos estrenos recientes han generado un debate tan buscado (y cuestionable), como Petals of Reincarnation, que acaba de estrenar su primer episodio.

Su premisa resulta tan tramposa como juguetona: los personajes pueden “resucitar” los talentos de figuras históricas famosas, tanto las celebradas como las más infames, para luchar en una gran batalla del bien contra el mal. La controversia surge con la inclusión de figuras como Adolf Hitler (reimaginado como una chica joven y adorable), Pol Pot y el piloto nazi Hans Rudel. Y es que levanta todas las suspicacias posibles, la audacia de convertir a estos personajes en protagonistas o figuras narrativas, como un caprichoso símbolo sin más.

No es la primera vez que el anime juega con la imaginería nazi por villano, pero Petals of Reincarnation dobla las apuestas en tiempos de auge de la extrema derecha. Se han hecho comparaciones con otras películas y series que han “jugado” con el nazismo, como el puñetazo nazi de Indiana Jones En busca del arca perdida (1981) o el personaje de Red Skull en Capitán América: El primer vengador (2011)... Pero el caso de Petals of Reincarnation es particular.

¿Cuál es la polémica alrededor de ‘Petals of Reincarnation’?

El primer episodio de Petals of Reincarnation, basado en un manga de 2014, sugiere que se puede heredar no sólo las habilidades sino la esencia de figuras históricas. Para los Buenos, esto podría significar la sabiduría de Einstein o la brillante estrategia de Cleopatra. Para los Malos, eso es volver a encontrarte con Hitler, reimaginado como una “loli”, Pol Pot y el notorio as de la Luftwaffe, Hans Rudel.

Datos: en el Holocausto fueron asesinadas seis millones de personas. El régimen de la Alemania nazi asesinó sistemáticamente a personas judías en cámaras de gas, en operaciones de fusilamiento masivo y mediante privaciones deliberadas, enfermedades y tratos brutales. Los nazis también atacaron a otros grupos, a los cuales persiguieron y asesinaron en masa. En estos grupos se incluían prisioneros de guerra soviéticos, polacos étnicos, romaníes y personas con discapacidades, entre otras.

Es duro y nada tiene que ver con el anime, pero justo por ello debemos recordarlo. Si os cuesta creerlo, vedlo en documentales tan horribles como la realidad misma, como Lo que encontraron (2025) de Sam Mendes. ¿Cómo vas a estilizar, a volver kawaii, a los asesinos más sanguinarios de la Historia, de la historia real? Toda sátira es legítima, pero resulta de un trivialidad terrorífica, si no asquerosa, hacerlo cuando el Holocausto está siendo cuestionado por los neofascismos.

Sí, el anime japonés nunca ha puesto pegas a tratar a las figuras históricas con flexibilidad, pero ello no lo exime de responsabilidad. Nadie dijo que Hetalia World Series (2009), un anime que antropomorfiza países en personajes cómicos, no fuera, como mínimo, un poco cuestionable.

¿Cómo han representado los nazis el cine y la televisión hasta ahora?

Para entender por qué Petals of Reincarnation ha generado tanto debate, es útil revisar las representaciones históricas de nazis en el cine y la televisión occidentales. Durante décadas, los nazis han sido villanos fáciles, recurrentes.

El aura malévola de las masas organizadas de la Nueva Orden de Star Wars: El despertar de la fuerza (2015) es inconfundible y su diseño fascistoide refuerza nuestra claridad moral. Los nazis son dianas contra las que disparar, perdices sin mucho ton ni son. Uno se convierte en nazi (Anakin, por ejemplo) como resultado de un trauma insuperable, Finn se redime sólo cuando se ve empujado a pensar por su cuenta. Es decir, en Star Wars no cuesta nada –basta con ir al psicólogo y educarse– para dejar de ser malo.

En el anime y manga, ha habido mucho menos rigor en cómo se ha visto a los perpetradores del mayor genocidio de la historia de la humanidad. A veces, los nazis son juguetes empleados más por su economía narrativa y visual que por su veracidad histórica, como el Ejército Red Ribbon de Dragon Ball (1986). Es decir, han sido un disfraz al que vencer.

Incluso en seinen como Monster (2004), se ha empleado el villano nazi como un ejecutor delicioso del Mal, un misterio humano ante el que asombrarnos pero en el que nadie se espejaría, por mucho que sí, si nos detuviéramos a observarnos, descubriríamos en nosotres actitudes sospechosamente supremacistas que cuestionar a diario. Porque uno no es, o deja de ser, “nazi”. Uno comparte actitudes y creencias sin supervisar, que beben directamente de la normalidad –nada espeluznante– que permitió el asesinato más masivo de la Historia. Detectarlas y rebatírnoslas es lo que nos convierte en no-nazis.

En fin, ello no quita que Petals of Reincarnation trivialice las figuras históricas a las que protegen, si no exculpan o veneran, quienes hoy tratan de erradicar los derechos de las personas migrantes, queer o, simplemente, diferentes. Hay quienes la tendrán por polémica. Yo la veo de mal gusto.

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