Para el cine mexicano, Soy Frankelda es un hito histórico: se trata del primer largometraje de animación en stop motion realizado por completo en el país. La película, que se desprende de la exitosa serie animada Los sustos ocultos de Frankelda (también creada por los hermanos Arturo y Rodolfo “Roy” Ambriz), expande esta historia de fantasía, cuentos de terror, monstruos y fantasmas aptos para toda la familia, con una narrativa sobre una protagonista que toma control de su poder y su talento.
La animación en stop motion o cuadro por cuadro es, además, una técnica que brinda un resultado con una vibra singular e irrepetible por otras vías. Si te gustó Soy Frankelda por esta razón o por sus temas macabros, de fantasía o reivindicación, aquí te compartimos otras películas y series en stop motion similares para ver online.
Soy Frankelda (2025)
Como una suerte de precuela para la serie Los sustos ocultos de Frankelda, Soy Frankelda es una película que explora los orígenes de la protagonista (originalmente Francisca Imelda), cuyas aspiraciones de ser escritora de terror en el siglo XIX terminan mejor encaminadas a ayudar al príncipe Herneval, un monstruo o “Susto” proveniente de un mundo que necesita del miedo humano para sobrevivir.
Es una película que toma bastante inspiración de la historia de Mary Shelley y su Frankenstein, pues reivindica a las mujeres escritoras. Sin embargo, su mundo de fantasía con imágenes macabras y monstruos es algo que sin duda le debe mucho a las imaginaciones de Tim Burton y Henry Selick, creadores de clásicos en stop motion como El extraño mundo de Jack.
Los sustos ocultos de Frankelda (2021)
La exitosa serie de animación en stop motion de la que se originó Soy Frankelda es, en realidad, una antología de cuentos de terror de corte infantil en cinco episodios, unidos por una vaga narrativa. Los sustos ocultos de Frankelda sigue a la fantasma homónima, atrapada en una mansión, mientras narra algunos relatos de su cosecha.
Es un gran complemento para el largometraje, aunque su formato antológico recuerda a viejas series de terror para niños como Escalofríos y ¿Le temes a la oscuridad?, que presentaban relatos individuales en cada episodio.
Los huesos (2023)
La animación en stop motion requiere muchos recursos y un nivel de cuidado que no son comunes en el cine latinoamericano, por lo que resulta admirable cada vez que es completada una producción con esta técnica, de cualquier tipo. Un ejemplo de ello es el cortometraje chileno Los huesos, de los directores Joaquín Cociña y Cristóbal León.
Es un corto que también lidia con temas de terror y de lo macabro, aquí como una vía para criticar el pasado colonial del país. En técnica, dirección de arte y temática es muy similar al largometraje de los directores La casa lobo (una maravilla difícil de ver), y que podría recordarte a antologías como La casa, de Netflix.
Pinocho de Guillermo del Toro (2022)
Aunque Soy Frankelda es el primer largometraje en stop motion 100% mexicano, un precedente importante es Pinocho de Guillermo del Toro, pues si bien fue encabezada por el cineasta mexicano y contó con contribuciones de estudios mexicanos como El Taller del Chucho, fue una producción para Netflix y con mayoría de recursos estadounidenses.
Esta adaptación de Pinocho sigue una historia similar a su contraparte clásica de Disney, pero tiene un espíritu y contexto totalmente diferentes. Situada durante el ascenso del fascismo en Italia, se trata de una fábula con un pie plantado en la fantasía gótica sobre la infancia durante los horrores de la guerra, en una vena muy similar a otros clásicos de Del Toro como El espinazo del diablo y, claro, El laberinto del fauno.
Oni: La leyenda del dios del trueno (2022)
Soy Frankelda es una historia sobre una mujer que se adentra a un mundo de fantasía con notable influencia en el folklore mexicano—entre varias otras influencias—, donde debe reclamar su poder para salvar el día. Si esta historia de reivindicación femenina y superación en stop motion es lo que más te gusta de la película, tienes que ver la serie de animación cuadro por cuadro japonesa Oni: La leyenda del dios del trueno.
La historia sigue a una pequeña niña con un poder oculto que aspira a convertirse en la heroína de su aldea, habitada por demonios y espíritus. Más en clave de aventura que de terror, esta serie de Netflix toma mucho prestado de los clásicos de Studio Ghibli como El viaje de Chihiro, y también te recordará a la fantástica Kubo y la búsqueda samurái, también una maravilla del stop motion por propio derecho.
El extraño mundo de Jack (1993)
Ya adentrándonos en el terreno de los clásicos, sobra señalar la influencia de El extraño mundo de Jack (The Nightmare Before Christmas) en Soy Frankelda: los Ambriz heredan la sensibilidad de Henry Selick y Tim Burton para fantasías tan macabras como entrañables. Ambas películas tienen en común, además, sus espectaculares números musicales.
El mundo de fantasía concebido aquí por Burton y Selick tiene un pie puesto en la sensibilidad de la fantasía musical de Disney, pero su faceta macabra sería heredada a producciones futuras de ambos directores como El cadáver de la novia del primero, o Coraline y la puerta secreta y Wendell y Wild del segundo.
El cadáver de la novia (2005)
La música, el siglo XIX y una protagonista azul con un origen más o menos macabro son sólo dos elementos que comparten esta ya clásica película de Tim Burton, y la producción mexicana en stop motion. El cadáver de la novia también lidia con un mundo paralelo y con una historia de amor, aunque un tanto diferente.
Tratándose de Burton y su peculiar sensibilidad para abordar la muerte con un humor ácido y hasta sórdido, esta película es la culminación de una filmografía que, hasta ese momento, contaba con títulos como Beetlejuice o el cortometraje Frankenweenie (mismo que reharía años más tarde como largometraje en stop motion).
Coraline y la puerta secreta (2009)
Quizá con una sensibilidad todavía más marcada para abordar lo tétrico y oscuro en películas familiares, Henry Selick ha desarrollado su filmografía casi por completo en la animación cuadro por cuadro. Basada en la novela homónima de Neil Gaiman y producida por el estudio Laika, Coraline y la puerta secreta narra la aventura de una niña que, desencantada por la reciente mudanza con su familia, descubre un mundo paralelo donde todo parece ser mejor que en su vida real, hasta que deja de serlo.
Si algo demuestra esta obra maestra en stop motion es que Selick es digno del mismo reconocimiento que Burton recibe por El extraño mundo de Jack. Una aventura fantástica con varios paralelismos con Alicia en el País de las maravillas, y a la que seguro volverás si te gustan las otras producciones de Laika como ParaNorman o Los Boxtrolls.
ParaNorman (2012)
ParaNorman ya es un clásico dentro del canon tanto de su estudio, Laika, como del cine de animación en stop motion. Esta historia sobre un chico que puede hablar con los muertos y que es la única esperanza para salvar a un pueblo de una invasión zombi, tiene puntos en común con Soy Frankelda más allá de la técnica de animación: ambas tratan sobre protagonistas que deben desafiar las expectativas y a alguna autoridad para cumplir con sus destinos.
Esta encantadora película gustará no sólo a los fans de la animación cuadro por cuadro y de las producciones de Laika (como Coraline y la puerta secreta), sino también a seguidores del cine de zombis como La noche de los muertos vivientes, de la que sin duda captarán incontables referencias.
The Shivering Truth (2018-2020)
Con todo y su brillante animación en stop motion, Soy Frankelda es, ante todo, una película de fantasía apta para toda la familia. Si eres un aficionado de esta técnica de animación, pero buscas algo con un poco más de sordidez para adultos, no dejes de ver la serie The Shivering Truth, una antología de pesadillas animadas cuadro por cuadro.
Se trata de relatos independientes en cada uno de sus 12 episodios, que bien podrían ser descritos como una versión adulta de Los sustos ocultos de Frankelda. Sin embargo, dadas sus temáticas y aspiraciones de audiencia, piensa que está más en los terrenos de La casa de Netflix, de Anomalisa, de Mad God o de la propia Stopmotion, valga la redundancia.



































































































