El Día de Muertos es una de las festividades más observadas en todo México, y una de las más conocidas del país en el resto del mundo. Al mismo tiempo homenaje solemne y celebración alegre de nuestros antepasados y amigos fallecidos, sus múltiples facetas y raíces en el folklore han sido representadas en el cine tanto nacional como internacional.
Seleccionamos aquí para ti ocho películas del Día de Muertos para que conozcas más sobre la festividad o para que la celebres con un maratón de clásicos mexicanos y de propuestas contemporáneas de otras partes del mundo.
Macario (1960)
El gran clásico del cine mexicano para ver en el Día de Muertos, no sólo por situarse en vísperas del mismo, sino porque su narrativa hace eco del rol de la vida y la inevitabilidad de su final en la cosmovisión mexicana. Ambientada durante la época del Virreinato, Macario sigue al protagonista homónimo (Ignacio López Tarso), un indígena muy pobre que sufre por mantener a su familia, y que sueña con poder disfrutar de un banquete sin tener que compartirlo. Cuando su esposa (Pina Pellicer) roba un pavo para él, se le aparecen tres figuras misteriosas que le piden parte de su comida, y sus respuestas cambiarán su destino.
Se trata de una de las películas más emblemáticas no sólo entre los títulos del Día de Muertos, sino del cine mexicano en general. Las imágenes del propio López Tarso en personaje y de la escena en las Grutas de Cacahuamilpa son icónicas, pero su narrativa sobre el trágico e inevitable destino de la muerte es universal. Un clásico del cine mundial que debes ver si te gustaron títulos como El séptimo sello de Ingmar Bergman o Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi, ambas con temáticas similares.
Hasta los huesos (2002)
Una de las grandes películas del Día de Muertos hechas en México, a menudo obviada debido a su duración, es la animación en stop motion Hasta los huesos de René Castillo, uno de los grandes hitos del cine nacional con esta técnica. Es, además, profundamente significativa puesto que encapsula la peculiar dualidad entre tragedia y alegría de la festividad, con una trama sobre un hombre recién fallecido que, al ser recibido en el mundo de los muertos con una fiesta, descubre que haber dejado la vida atrás quizá no fue algo tan malo.
Es una breve pero poderosa maravilla de la animación mexicana, un antecedente necesario para trabajos como Cerulia o el largometraje Soy Frankelda, y que debes revisar si disfrutaste de dichos títulos, o si eres aficionado a las grandes obras del stop motion como El extraño mundo de Jack.
¡Que viva México! (1979)
Aunque no se trata de una película enteramente sobre el Día de Muertos, la gran obra inconclusa del soviético Serguéi Eisenstein—filmada en los años 30 y ensamblada décadas más tarde por Grigori Aleksandrov—es un retrato episódico de la cultura y política mexicana desde una óptica extranjera, comenzando en tiempos prehispánicos y concluyendo en los años posteriores a la Revolución Mexicana y la promesa de un Estado socialista. Todo concluye con un epílogo que honra la obra de José Guadalupe Posada, cuya iconografía es casi sinónimo de la festividad de Día de Muertos.
Aunque es una obra sobre México, su forma y discurso la vuelven pariente más cercana de El acorazado Potemkin, Octubre y otras obras de Eisenstein, abiertamente de propaganda. En la cinematografía nacional, sería comparable a algo como La fórmula secreta, de Rubén Gámez.
Maclovia (1948)
Uno de los grandes clásicos de la Época de Oro del cine mexicano, dirigida y protagonizada por varios de sus nombres esenciales: el legendario cineasta Emilio Fernández, con las estrellas María Félix y Pedro Armendáriz frente a la cámara. Su trama es el típico romance trágico entre personas de dos clases sociales distintas: él, un pescador; ella, la hija del jefe de la comunidad. Ambos son separados cuando aparece un tercero en discordia dispuesto a todo por estar con ella.
Podemos considerar a Maclovia una película del Día de Muertos dado que se sitúa en la isla de Janitzio, lago de Pátzcuaro, Michoacán, donde se observa uno de los rituales más emblemáticos de la festividad y que es recreado en la película: La Velación. Un clásico imperdible si has visto y te gustó la monumental Enamorada (también del trío Fernández-Félix-Armendáriz), o si disfrutas de las historias de amores prohibidos como Flor silvestre.
Día de muertos (2019)
El primer largometraje de animación mexicano centrado en la celebración de su título, Día de muertos (aunque en algunos territorios se le conoce como Salma y su gran sueño). La trama se sitúa en un pueblo donde las almas de los muertos regresan una noche al año, excepto para una joven de 16 años que desconoce los nombres de sus padres.
Hay que decirlo, puede que el apartado visual no esté tan pulido como el obtenido por grandes estudios como Pixar. Sin embargo, se trata de uno de los primeros esfuerzos mexicanos de animación en 3D sobre el tema, así que si disfrutaste de propuestas similares como Coco o la saga de animaciones en 2D de Leyendas, merece una oportunidad.
La leyenda de la Nahuala (2007)
Dentro de la animación mexicana, las películas de la saga Leyendas ya son clásicos del cine para niños, y si bien ninguna de ellas trata específicamente sobre el Día de Muertos, muchas de ellas toman prestado de la iconografía de la festividad—con evidente influencia del arte de José Guadalupe Posada—. Y todo comenzó con La leyenda de la Nahuala, sobre un grupo de niños en la época del Virreinato que se enfrentan al espíritu de una bruja que posee una vieja casona.
Es cine de aventuras apto para toda la familia, que disfrutarán quienes hayan visto los otros episodios de la saga como La leyenda de las momias de Guanajuato, con algo del espíritu de Los Goonies en la mezcla.
Coco (2017)
Esta producción de Pixar es, probablemente y dado el enorme brazo mercadológico tanto de Disney como de Hollywood por extensión, la película más famosa de todas sobre el Día de Muertos. Y no es algo necesariamente negativo: Coco captura y honra el espíritu de la celebración, estableciendo un emotivo vínculo entre la visita de los muertos al mundo de los vivos, con el poder del recuerdo y el cariño. Todo con una bella historia sobre los legados familiares, el amor y los resentimientos.
Se trata de espectáculo en la más pura tradición de Pixar, para llenar el ojo con la misma belleza visual de otras como WALL-E, pero también el corazón con una historia conmovedora al estilo de Up: Una aventura de altura.
El libro de la vida (2014)
La otra gran producción internacional en el canon de películas del Día de Muertos es El libro de la vida, aunque sí es dirigida por un mexicano: Jorge R. Gutiérrez, creador de la serie El Tigre: Las aventuras de Manny Rivera. Esta película también trata con la búsqueda de reafirmación ante el peso de las expectativas familiares: un joven hombre se debate entre seguir el camino establecido y ser torero, o dedicarse a su pasión por la música, mientras lidia con un triángulo amoroso y viaja por tres mundos fantásticos.
La película también rescata la iconografía típica de la festividad, en particular a través de su singular diseño de personajes. Debes verla si disfrutaste de Coco o si estás familiarizado con el trabajo de Jorge R. Gutiérrez, quien también creó la serie Maya y los tres, una producción de fantasía situada en el mundo prehispánico.
































































































