En los despachos de Hollywood, se toman decisiones más inverosímiles que el universo de samuráis galácticos, bebés verdes arrugados y babosas esclavistas, y esta es una de ellas. Adam Driver hizo público unos días atrás como Disney había rechazado la mejor idea que veremos en años para la franquicia de La guerra de las galaxias.
El actor explicó que propuso a los ejecutivos de Lucasfilm y Disney volver a la saga con una nueva película alrededor de su personaje, Kylo Ren o Ben Solo. Además, admitió haber cerrado un primer pitch escrito con Steven Soderbergh, el responsable de éxitos unánimes de público y crítica como Ocean's Eleven. Hagan juego (2001) o Confidencial (Black Bag) (2024). Lo increíble es que Bob Iger dijo que no. Y acto siguiente, lanzó el muy tibio tráiler de Star Wars: The Mandalorian and Grogu (2026). Tómate una pausa para digerir esto.
¿Qué proponía Adam Driver para ‘The Hunt of Ben Solo’?
El proyecto llevaba por título The Hunt for Ben Solo y seguía la historia del enfant terrible de Han, en un regreso inesperado tras morir en brazos de Rey (Daisy Riley) en Star Wars: El ascenso de Skywalker (2019). El actor describió la película como un guion “hecho a mano y centrado en el personaje”, comparándolo con El imperio contraataca (1980): “Es uno de los mejores guiones de los que he sido parte”. Steven Soderbergh, por su parte, añadió: “Me encantó hacer esta película en mi cabeza. Sólo me sabe mal que los fans no puedan verla”. En el proyecto, además, figuraba el guionista Scott Z. Burns, colaborador habitual de Soderbergh en proyectos tan dispares como ¡El soplón! (2009) o The Laundromat: Dinero sucio (2019).
Por lo visto, tanto Dave Filoni como Carrie Beck y la misma jefa de Lucasfilm, Kathleen Kennedy, adoraron la idea y animaron a Adam Driver a presentarla hará unos meses a los altos ejecutivos de Disney, que tiene la última palabra sobre la saga.
¿Por qué ha rechazado Disney la idea de Adam Driver para ‘Star Wars’?
Así lo hizo. Bob Iger y Alan Bergman lo recibieron en los despachos, de donde salió con un “no”, sin más, por respuesta. Según Driver, la pareja rechazó el pitch alegando que “simplemente no veían cómo podía seguir vivo Ben Solo, y ya está”. Lo cual, amigas, huele a mala excusa. En la última película del canon principal de Star Wars, El ascenso de Skywalker, Palpatine volvía sólo porque sí. Y no es la única película de la franquicia con regresos inexplicables: Darth Maul sobrevivía a ser cortado por la mitad en La amenaza fantasma (2001) y en El libro de Boba Fett (2021) el cazarecompensas salía del Pozo de Sarlaac, donde había caído en El regreso de Skywalker. En definitiva, no les hubiera costado mucho encontrar una razón para devolver al hijo de Han Solo a la vida… Si nos mofamos con unanimidad del regreso de Palpatine, fue porque la película en la que aparecía era simplemente mediocre.
Por qué Disney se equivoca impidiendo el regreso de Ben Solo
Imagina qué podría hacer Adam Driver, un actor de solvencia probada en proyectos de alto presupuesto y voz autoral como Ferrari (2023) o Megalópolis: Una fábula (2024) creando desde cero una faceta desconocida para un personaje ofensivamente desaprovechado en el universo de Star Wars. Súmale las cuatro décadas de grandes películas de Steven Soderbergh, incluyendo una Palma de Oro en Cannes (fue el más joven en conseguirla) y estudios de personaje tan potentes como El asesino (2023).
Ahora piensa en los proyectos que sí está tirando adelante la factoría Disney, empezando por Mandalorian and Grogu de Jon Favreau o Star Wars: Starfighter, de Shawn Levy. Levy (Deadpool y Lobezno, 2024) y Favreau (El rey león, 2019) cosechan grandes taquillas, pero no sin invertir antes presupuestos desorbitados y nunca saliéndose de los caminos bien demarcados por las tendencias que ya triunfan o los cánones de las sagas adonde aterrizan.
Tampoco es que Steven Soderbergh sea el colmo del riesgo autoral, porque no olvidamos los revienta-taquillas de la trilogía de Ocean’s Eleven o de Una mujer audaz (2000). Pero por lo menos traería sangre nueva a un imaginario que lleva tiempo mostrando signos de agotamiento, entre series que –a excepción de Star Wars: Visions– acaban viéndose todas iguales. Aceptémoslo, no será la primera ni la última vez en que un estudio de Hollywood rechace una idea tentadora. El mes pasado, conocimos que Steven Spielberg había propuesto a los ejecutivos de Activision dirigir una adaptación de Call of Duty, y que dijeron que no. Será que no entendemos los secretos de la Fuerza, pero hay decisiones que no tienen mucho sentido.

































































































