Cuando pasa el torbellino de las fiestas y entramos de lleno en ese tramo más silencioso del invierno (aunque mi árbol sigue encendido hasta febrero), aparece una necesidad muy concreta: ver películas me inviten a taparme con una manta y sentir el frío… pero a salvo desde el sofá. Ya a este punto no quiero historias navideñas, ni comedias con luces parpadeantes; ahora busco títulos donde la nieve es protagonista. De esas historias que invitan a quedarse en casa, taza caliente en mano, viendo cómo otros sobreviven (o se divierten) en climas mucho más extremos.
Por eso reuní esta lista de títulos perfectos para esta época del año: desde clásicos helados hasta aventuras extremas, pasando por thrillers, animación y comedias invernales. Hay para todos los gustos, pero en general son historias que convierten el frío en un placer cinematográfico y que te recuerdan que, a veces, la mejor forma de vivir el invierno es dejar que otros lo sufran por nosotros en pantalla.
Ice Age (2002)
No es un estreno, lo sé. Pero si hay una película que convierte el frío en un abrazo cálido y nostálgico, es Ice Age. Creo que tiene esa mezcla de humor, ternura y aventura que funciona igual de bien ahora que cuando se estrenó y se puede ver con toda la familia. La pongo en primer lugar del ranking para entrar a la lista con algo ligero y animado, perfecto para ese momento en el que quieres clima frío en pantalla, pero nada muy complejo. Si creciste viendo Toy Story o Monstruos S.A, aquí encontrarás ese mismo espíritu que funciona a cualquier edad. Entre la ardilla desesperada por su bellota y la camaradería inesperada del grupo, Ice Age es uno de los títulos más apropiados para ver en esta época de frío helado.
Togo (2019)
Togo me toca una fibra que pocas películas de invierno consiguen, muy en la línea emocional de películas como Balto. Es una historia de supervivencia, sí, pero también de lealtad absoluta entre un hombre y su perro, con esa épica sobria que Disney a veces acierta mejor que nadie. La recomiendo a quienes buscan un drama ambientado en un invierno blanco, donde se emociona sin manipular, perfecto para los que disfrutan de películas como The Call of the wild o Everest, donde la naturaleza es un personaje más de la narrativa. Un film ideal para una tarde fría en casa, cuando quieres sentir algo profundo sin caer en la oscuridad absoluta.
El día de mañana (2004)
Siempre es el momento adecuado para ver un buen blockbuster climático, pero cuando empieza el invierno tengo que ver al menos una vez El día de mañana. Roland Emmerich convierte el clima en puro espectáculo, congelando ciudades enteras y empujando a sus personajes a sobrevivir como si el planeta se hubiera cansado de nosotros. ¿Realista? No demasiado. ¿Entretenidísima en una tarde de frío? Muchísimo. Si películas como 2012 te hicieron reír, aquí probablemente te sorprendas sintiendo algo más de tensión real. Y lo admito: ver Nueva York hecho un cubito tiene un placer llamativamente extraño. Buen elenco, buenos efectos y puro espectáculo helado.
Cool Runnings (1993)
Amo esta película porque es el recordatorio perfecto de que el invierno no siempre tiene que ser duro; a veces puede ser tan positivo como en The Full Monty. Para mi Cool Runnings es una comedia con alma, basada en una historia real que podría haber sido ridícula, pero termina siendo 100% encantadora. ¿De qué va? Aquí un equipo jamaicano de bobsleigh compite en los Juegos Olímpicos de Invierno. La recomiendo a fans de los underdog stories tipo Rudy, reto a la gloria o El clan de los rompehuesos, y también a quienes necesiten levantar el ánimo después de un maratón de dramas o historias de suspenso.
Los odiosos ocho (2015)
Si hay una película de Tarantino, hay entretenimiento de calidad garantizado. Imagina esto: una cabaña perdida, un grupo de desconocidos armados y un blizzard que no permite escapar. Los odiosos ocho es un western helado que juega con el suspenso teatral, la paranoia y ese humor negro que solo Tarantino maneja con la precisión de un cirujano. Me encanta este film porque transforma el invierno en una pieza narrativa esencial para construir la tensión. Es una opción perfecta cuando quieres algo invernal, sí, pero muy original y afilado. Ideal para los fans de Malditos Bastardos.
El renacido (2015)
Si alguna vez dudaste de la capacidad del cine para hacerte sentir frío, El renacido es la película que te confirma lo posible que es. La combinación de Iñárritu, que convierte el invierno en una experiencia física, la interpretación de Leonardo DiCaprio y la fotografía de Lubezki hacen de este film una obra maestra. No es una película cómoda, pero sí una poderosa. Ideal para verla bien bien tapado, agradeciendo que tu invierno real es infinitamente más amable. No es la película más indicada para los más sensibles, pero si buscas un invierno extremo, brutal pero también profundamente hermoso. Eso sí: mírala con manta gruesa y algo caliente en mano.
El resplandor (1980)
Si Hereditary o La Bruja son tu tipo de terror, aquí encontrarás el origen de ese clima inquietante que se mete en la sangre. El resplandor es el invierno psicológico por excelencia, donde Kubrick no necesita jumpscares y simplemente con el silencio del hotel Overlook puede hacernos sentirlo todo. Me fascina la capacidad para convertir un escenario idílico en un laberinto emocional donde cada pasillo puede esconder algo que preferirías no ver. Diría que es una buena elección para quien quiere frío… pero también quiere escalofríos. Sobre todo la recomiendo para espectadores que aman el terror atmosférico, los simbolismos y el cine que se queda rondando en la cabeza días después.
Puñales por la espalda (2019)
Para los que crecimos jugando Clue, Puñales por la espalda es una película imposible de ignorar y admirar. No es una película de invierno en el sentido literal, pero su atmósfera de mansión fría, jerséis gruesos y drama familiar para mi la coloca automáticamente en el canon invernal contemporáneo. La recomiendo para quienes aman un buen whodunit moderno, humor seco y personajes que odias tanto que terminas apreciando. Tiene un elenco alucinante, y la historia te atrapa de principio a fin. Ideal para quienes prefieren una experiencia invernal más cerebral que física.
Everest (2015)
Si te gustó The Revenant, Everest es lo que debes ver a continuación. Retrata la tragedia del Everest de 1996 y muestra la montaña como lo que es: hermosa, sí, pero absolutamente implacable. El frío aquí no es solo una atmósfera: es enemigo directo de los protagonistas. La película tiene una gran capacidad para transmitir el vértigo y la fragilidad humana al igual que películas como ¡Viven! o Limite Vertical. Verla desde el calor del hogar es una experiencia bastante especial: mezcla admiración, respeto y ese alivio inevitable de no estar ahí arriba.
El gran Hotel Budapest (2014)
Bastante inesperado, pero terminamos la lista con un invierno estilizado, casi de cuento, donde la nieve es parte del diseño de producción tanto como los colores pastel. El gran hotel Budapest es lo que Wes Anderson siempre sabe entregar: una delicia visual. Me parece la opción perfecta para cerrar la lista: un recordatorio de que aún en el invierno más crudo, el mundo puede ser bello, simétrico y amable. Si te gustan films como Moonrise Kingdom o Amelie, aquí encontrarás una versión alpina con ese feeling de abrigo emocional que solo Anderson sabe generar





























































































