Estarás de acuerdo conmigo que pocas cosas pueden resultar menos emocionante que ver a un puntito desplazándose por una pista blanca enorme. Pero también te acordarás del vértigo incomparable que sentiste al lanzarte por una pista de esquí, o al practicar cualquier otro deporte donde el frío te cortaba la cara y eras uno con tu cuerpo.
El cine hace milagros recreando estas sensaciones, por lo que si la gente a tu alrededor está empecinada con ver las Olimpiadas de Invierno, y a ti la idea no te entusiasma, propón una película. Si quieres disfrutar de una gema desconocida sobre deportes de invierno, te recomiendo de entrada The Blizzard of AAHHH's (1988), un rockumental sobre los jóvenes que cambiaron el ski en los ochenta a base de rollo.
Pero afinamos aún más y, para recomendarte diez películas que miran de frente a las Olimpiadas de Invierno, en JustWatch hemos tomado por referencia las recomendaciones de la Global Sports Development, especialistas en el tema. Aquí encontrarás un poco de todo y de cada deporte. ¡Lee bien hasta el final!
Eddie el Águila (2016)
Del cero al todo: el En busca de la felicidad (2006) con raquetas. Eddie el Águila (2016) supo que Inglaterra no tenía representante olímpico desde 1929 y, sin apoyo ni perfil atlético, decidió cambiarlo todo. A su lado estaba el mentor Bronson Peary, un exsaltador derrotado, que lo entrenó más (y casi mejor) que Apollo Creed a Stallone en Rocky 3 (1982). El resultado es casi tan inspirador como aquella.
En Calgary 1988 quedó último, pero conquistó al público y quedó para la historia, aunque fuera del cine. Si el cándido retrato del entrenador de Somos los mejores te enterneció el corazón, esta es tu película.
El milagro (Miracle) (2004)
La película más edificante y nacionalista de toda la guía, vedla si necesitáis un boost en valores. El milagro (Miracle) (2004) se desarrolla en un momento en que Estados Unidos necesitaba desesperadamente una victoria: en plena Guerra Fría, con la moral estadounidense por los suelos, el hockey olímpico se convirtió en el escenario perfecto para recuperar el orgullo perdido.
A diferencia de otras, aquí el foco no está en llegar a los Juegos sino en mantenerse unidos una vez dentro. El carisma de Kurt Russell como entrenador ayuda lo suyo, claro. Es un relato inspirador, ideal para quienes buscan una carga lacrimógena real (casi tanto como Alaska ardiente, otro canto a la comunidad) o una fotografía algo más esperanzada de los Estados Unidos.
Patinazo a la gloria (2007)
Si pensáis que esta guía va a pecar de ñoñería, aquí va Patinazo a la gloria (2007). Will Ferrell y Jon Heder en mallas (no, no hablamos de Enchantada Christmas) hacen las de dos patinadores rivales que protagonizan una pelea bochornosa en el Mundial, son despojados de sus medallas de oro y acaban expulsados del deporte de por vida.
Años después descubren una laguna en el reglamento: pueden volver a competir si lo hacen como pareja, así que… Deberán aprender a trabajar juntos. Esta comedia resulta ideal para quienes buscan humor irreverente, ritmo ágil y una sátira divertida sobre el ego, la rivalidad y el trabajo en equipo. La cura definitiva para el mal cuerpo que te deja Yo, Tonya.
Yo, Tonya (2017)
Ella, Yo, Tonya (2017), fue celebérrima por un infame ataque a su rival, pero nunca vimos qué la llevó hasta ese extremo. Por ello, la película con Margot Robbie resulta imprescindible para entender el lado menos idealizado de las Olimpiadas de Invierno, y todo lo que implican. Craig Gillespie demuestra con Tonya Harding cómo el talento excepcional puede verse condicionado por el origen social, por la prensa y por la presión del éxito.
Porque no todos –y menos todas– parten de las mismas oportunidades. Sus ingredientes son el humor negro, una mirada crítica y lo más feo del precio de la ambición. La versión nevada de Cisne negro (2010), que querrás ver en programa doble con la edificante Pasión por el triunfo.
Alaska ardiente (1999)
Si el pueblo de Doctor en Alaska (1990) te gusta tanto como deslizar discos por una pista resbaladiza, Alaska ardiente (1999) es tu siguiente película favorita. Ponte en situación: en un pequeño pueblo de Alaska, donde cada sábado se celebra un partido amateur en el lago congelado, con un equipo formado por vecinos de distintas edades y oficios, nace una oportunidad. Exacto: un partido de exhibición contra los New York Rangers de la NHL.
A partir de aquí, en la línea de El milagro, el film combina humor, emoción y orgullete local, y celebra el deporte tradición y punto de encuentro colectivo. Te advierto, no te sentías tan amarrado a la pantalla desde High School Musical (2006).
El castañazo (1977)
Si unes Patinazo a la gloria y Alaska ardiente, es posible que aparezca El castañazo (1977), que es anterior y hoy se ve con el plus de la nostalgia setentera… Y de Paul Newman, dirigido por George Roy Hill. Una pista: antes colaboraron en Dos hombres y un destino (1969) y El golpe (1973). ¿Suena bien?
El castañazo es una comedia irreverente que sigue a un equipo de jugadores inadaptados de hockey profesional que recurren a la violencia y al ingenio para ganar, porque oye, si no es a ganar, a qué hemos venido. Aun así, lo entrañable del equipo pasará a la historia. Así que es perfecta para quienes quieren ver cómo el hockey puede ser a la vez espectáculo, desafío y reflejo de la determinación (y las trampillas) olímpicas.
Somos los mejores (1992)
De todas las películas de la saga (nos olvidamos de que existe una serie), quédate con Somos los mejores (1992), o en inglés, “los patitos valerosos”. Igual que a Javier Gutiérrez en Campeones (2018), al duro abogado que encarna Emilio Estévez se le asigna un servicio a la comunidad: debe entrenar a un equipo de pequeños jugadores de hockey, digamos, “heterogéneo”.
Es decir, que no pueden patinar, marcar ni ganar. O sea, como Eddie el Águila pero siendo muchos. Versión invernal de Taika Waititi en El peor equipo del mundo (Next Goal Wins) (2023), este coach –cómo no– pronto se dará cuenta de que hay cosas más importantes que ganar.
Pasión por el triunfo (1992)
Esta es pura nostalgia retro y, de hecho, la dirige Paul Michael Glaser, el actor tras Starsky de Starsky y Hutch (1975). En Pasión por el triunfo (1992), la cara femenina de Patinazo a la gloria, una patinadora “acabada” y una niña de papá tienen que hacer pareja para competir en las Olimpiadas de Alberta… Contra dos gigantes soviéticas.
Lo que viene a continuación son entrenamientos a muerte, lesiones serias y una presión descomunal, pero los valores deportivos básicos acaban imperando con la fuerza del cine, supongo. Aun así, puede hacer programa doble cuqui-cómico con Soñando, soñando... triunfé patinando (2005).
Elegidos para el triunfo (1993)
Lo realmente increíble es que Elegidos para el triunfo (1993) esté basada en hechos reales. Aquí seguimos a cuatro jóvenes jamaicanos deciden participar en los Juegos Olímpicos de invierno sin tener la menor idea de cómo funciona el deporte en el que compiten: el bobsleigh.
Sí, efectivamente, Jamaica participó en los Juegos Olímpicos de Calgary de 1988. A pesar de que se trata de un país tremendamente cálido, con una temperatura media de unos 25º, y en el que jamás han visto la nieve, estuvo presente en unos Juegos de Invierno. El “cómo” sucedió aquello, lo dejamos a una película casi igual de divertida que El castañazo.
Red Army (2014)
Red Army (2014) es la perla escondida en la guía. Presentado por Werner Herzog, este documental equipara la historia de la Unión Soviética con la de su equipo de hockey sobre hielo, conocido como “ejército rojo”, una dinastía única en la historia del deporte cuyo capitán fue primero adulado como un héroe nacional y luego condenado como enemigo político.
Si las perogrulladas sociales de Good bye, Lenin! (2003) te fascinaron, y te mueres de ganas de las maniobras publicitarias de El mago del Kremlin (2026), empieza por aquí. Te aseguro que la historia de Gabe Polsky te flipará. Y si ya la has visto, sigue con la secuela Red Penguins (2019).





























































































