
¿Qué tan aterradora es ‘Leviticus’? Estas son las vibras que puedes esperar de la película
Leviticus: Ritual de sangre promete sumarse a una racha de grandes propuestas de terror en 2026, como Obsesión (Obsession) y Backrooms: sin salida. Sin embargo, las tres películas no podrían ser más diferentes entre sí, tanto en temáticas como en atmósfera. Si acaso, lo que más comparten es pertenecer al mismo género.
Lo cual puede ser un factor determinante para elegir ver—o no—la película. Mientras que algunos aficionados prefieren su terror con saludables dosis de violencia y desmembramientos, otros prefieren narrativas más inclinadas hacia lo psicológico o hacia los sobresaltos, y así por el estilo. Si tienes dudas sobre si Leviticus es para ti—y si podrás soportarla—, a continuación te explicamos qué vibras tiene la película. Habrá spoilers mínimos:
Primero, ¿de qué trata Leviticus?

La película sigue a Naim (Joe Bird), un adolescente de un suburbio industrial en Australia. Él y su compañero de clase, Ryan (Stacy Clausen), sienten una profunda atracción, pero se ven obligados a mantener su deseo en secreto por un problema: ambos pertenecen a una comunidad religiosa muy conservadora que rechaza la homosexualidad.
Luego de descubrir a Ryan besándose con otro chico, Naim los delata con el pastor de la congregación en un arranque de celos. Durante una ceremonia, ambos son humillados y sometidos a un ritual ante un sacerdote (Nicholas Hope), quien parece exorcizar sus impurezas. Sin embargo, a partir de ese momento, ambos chicos son acechados por una entidad inexplicable, y el propio Naim descubrirá la verdad más pronto que tarde.
¿Leviticus da miedo?

La respuesta es complicada, y depende tanto de las preferencias de cada espectador, como de la propia complejidad de la película, que implementa varios tipos de terror en diferentes momentos.
Leviticus es una película que sí contiene sobresaltos (o los famosos jumpscares), aunque no abusa de ellos. En general, encaja mejor dentro del terror sobrenatural, dada la presencia de una entidad inexplicable que se origina de un ritual religioso. Sin embargo, las implicaciones del monstruo están ancladas en los propios personajes, por lo que también se inclina hacia el terror psicológico. Y podríamos argumentar que, en puntos específicos, hay acentos de body horror—un tipo de terror que se define por transformaciones grotescas y descontroladas del cuerpo, muchas veces también como alegoría de lo psicológico—.
Sin embargo, una de las manifestaciones de terror mejor logradas por Leviticus es la desolación y desesperación. La película es una profunda alegoría sobre la culpa y marginación provocadas por la homofobia y sobre el daño psicológico de las terapias de conversión, justificadas por motivos religiosos (el título hace referencia al Libro de Levítico en la Biblia). En ese sentido, el largometraje transmite con una precisión escalofriante el miedo y la soledad de las identidades queer reprimidas, abusadas y marginadas.
Es decir que, el hecho de que Leviticus dé miedo o no dependerá de tu afinidad e identificación tanto a su tipo de terror, como a sus temáticas.
¿Qué películas se parecen a Leviticus?

Si quieres darte una idea del tipo de vibra que puedes esperar de Leviticus, una forma de hacerlo es compararla con otras películas de terror.
Una comparación común es Está detrás de ti (It Follows), que utiliza lo sobrenatural para abordar una temática similar. En ella, hay una maldición que es transmitida por vía sexual de una persona a otra, por lo que, de cierto modo, es una película que aborda la culpa, en este caso generada por los vínculos sexoafectivos.
También podemos hablar de otras películas de terror en las que lo sobrenatural es una alegoría de lo psicológico. Un ejemplo claro es Háblame (Talk to Me)—en la que también actúa Joe Bird—, que aborda el duelo desde la premisa de una mano maldita que permite hablar con los muertos.
Dada la temática, también sería bueno mirar fuera del terror para encontrar otras películas que abordan la experiencia queer en círculos sociales conservadores, así como las terapias de conversión comunes en ellos. En este caso, podemos citar a Corazón borrado (Boy Erased), en la que un chico (Lucas Hedges), hijo de un pastor bautista (Russell Crowe) es forzado a ir a una de estas terapias para “curar” su homosexualidad.







