
'From' y 9 series de terror para ver de un tirón que merecen mucho más amor
Con la cuarta temporada de From (2022-presente) programada para estrenarse el 19 de abril, es buen momento para señalar algo que los fans de la serie ya saben: hay un circuito entero de terror televisivo de mucha calidad que los algoritmos de recomendación a menudo eluden.
Series canceladas demasiado pronto, ignoradas por el gran público, o sepultadas bajo el peso de franquicias más ruidosas, vamos a seleccionar diez de las mejores, ordenadas de menos a más imprescindibles, para que las encuentres en streaming antes de que entren en el olvido total, aunque en el mundo del terror, lo bueno siempre se mantendrá a flote.
Un pueblo en mitad de ninguna parte de Maine del que nadie puede salir: los coches siempre vuelven, el bosque lo rodea todo, y de noche salen criaturas que no son exactamente humanas. Harold Perrineau lidera una serie que lleva cuatro temporadas construyendo un misterio cuasilovecraftiano con capas de mitología propia que Perdidos (2004-2010) habría firmado sin dudarlo.
From ya no es tan desconocida para el público general, porque con cuatro temporadas, sus fans dicen “esta boca es mía”, pero sigue siendo invisible frente a otras de terror con más promoción, como cierta nostalgia ochentera. Comparte con Channel Zero (2016-2018) una capacidad de construir horror desde la desorientación narrativa, aunque esta apuesta más por el drama de personajes y el suspense de supervivencia. Eso sí abstenerse los que busquen misterios con respuestas fáciles o rápidas.
Una revisión de los juicios de brujas de Salem que decidió desde el primer episodio que las brujas eran reales, que el diablo también, y que el puritanismo americano era el verdadero terror. Janet Montgomery, Shane West, y una Lucy Lawless que se lo pasa estupendamente haciendo de matrona oscura componen un reparto que sostiene una serie bastante más ambiciosa de lo que parece.
Salem (2014-2017) fue todo lo que American Horror Story (2011-presente) prometió ser en sus primeras temporadas y no mantuvo: una mitología coherente, personajes con arcos que se respetan, y una voluntad de ir a lugares oscuros mezclando urgencia sexual y actitud queer friendlu. Comparte el horror satánico de El exorcista (2016-2018), pero se ajusta más al gótico americano con trasfondo histórico real, aunque cierta imaginería no es ajena al subgénero tradicional.
Guillermo del Toro y Chuck Hogan adaptaron su propia trilogía de novelas sobre una epidemia vampírica que empieza como amenaza biológica y deriva hacia casi hacia el horror cósmico. Cuatro temporadas bien cerraditas, un lore elaborado, y una visión de los vampiros que los devuelve a lo que deberían ser: parásitos repulsivos sin romanticismos.
Parece mentira que haya pasado tanto tiempo desde la emisión de The Strain (2014-2017) y que el público en general la recuerde tan poco, teniendo en cuenta quién la firma. Más de ciencia ficción que los vampiros de Chapelwaite (2021), comparte con ella la realidad de algo incomprensible, aunque aquí el monstruo está mucho más presente desde el primer episodio, que encantará a los fans de Fringe (2008-2013), por cierto. Para quien disfrute del horror de contagio con componente un poquito épico.
Una joven directora de cine llega a Los Ángeles para buscar venganza contra el productor que le robó su trabajo, y acaba atrapada en una espiral de brujería, cuerpos que vomitan gatitos, y una relación con una bruja que la va consumiendo literalmente. Netflix la lanzó en 2021 y la olvidó casi al instante, aunque cerraba con dignidad.
Nuevo sabor a cereza (2021) juntó a Arkasha Stevenson—la directora que luego demostraría su talento con La primera profecía (2024)—y a la showrunner de Algo terrible está a punto de suceder (2026) en una propuesta de body horror surrealista que no se parece a nada de la televisión reciente, salvo quizá Channel Zero, de la que parece una temporada adicional, aunque sea menos alucinada y más parecida a una comedia generacional, con protagonismo femenino contra estructuras de poder masculinas. Todavía no lo sabíamos, pero se adelantó al éxito de La substancia (2024).
Ocho episodios de terror antológico con ocho directores distintos—Panos Cosmatos, David Prior, Jennifer Kent, Guillermo Navarro—bajo la supervisión creativa de del Toro, quien presenta cada historia con esa mezcla de erudicción y entusiasmo que le caracteriza. El resultado es irregular por naturaleza, pero sus mejores episodios—‘La autopsia’," El modelo Pickman', por ejemplo—son de lo mejorcito que ha producido Netflix en terror.
El Gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro (2022) merece estar junto a Masters of Horror (2005-2007) e Historias de la cripta (1989-1996) en la conversación sobre las grandes antologías del género, y el hecho de que no haya tenido segunda temporada sigue siendo una de las decisiones más incomprensibles de la plataforma. Aunque no se parezca a The Strain, sí que mantiene esa ambición cinematográfica que le da el sello del maestro.
Adrien Brody—ojo, un actor dos veces ganador del Óscar—protagoniza esta adaptación de ‘Jerusalem's Lot’ de Stephen King, cuento que sirve de precuela a El misterio de Salem's Lot (2004)—y mencionamos la miniserie de 2004 y no la de Hooper porque es del mismo showrunner, así que espiritualmente estarían ligadas—, sobre un capitán de barco que hereda una mansión maldita en un pueblo de Maine donde algo antiguo lleva generaciones pudriendo las almas de los habitantes. ¿Suena bien, eh? Pues es que está a la altura de esa premisa.
Chapelwaite tiene muchos puntos en común con Misa de medianoche (2021) de lo que parece, más allá de que Flanagan estuviera haciendo su versión de ‘Salem’s Lot’, aunque él apostaba por la intimidad y el drama de fe, mientras aquí el horror es más cósmico y explícito, con una atmósfera gótica costera que se diferencia de la nueva adaptación, pero tiene ese mismo tipo de vampiro a lo EC. King y horror lovecraftiano en un mismo plato.
Álex de la Iglesia—el padre de El día de la Bestia (1995)—dirigió esta rareza de producción española para HBO que empieza en un pueblo de Castilla y acaba en el Vaticano, pasando por sectas religiosas a lo ‘Predicador’, reliquias de la Pasión, y criaturas literalmente escapadas de cuadros de El Bosco. Dos temporadas de gran terror europeo que demuestran que el género puede funcionar fuera del circuito anglosajón con presupuesto y ambición equivalentes.
30 monedas (2020-2023) debería haber tenido tercera temporada, y el hecho de que no la tenga sigue siendo una herida abierta para sus fans. Comparte con El exorcista la mitología religiosa oscura y la conspiración vaticana como motor narrativo, aunque de la Iglesia lleva todo al exceso barroco e incluso al cine de acción, pero quien disfrute de películas como Memorias del ángel caído (1997) no se la debería perder.
Una psicóloga escéptica se une a un seminarista y un cintífico para investigar supuestos milagros y posesiones demoníacas para la Iglesia Católica. Suena a formula, pero no puede ser más libre de ataduras. Robert y Michelle King crearon la serie de terror más inteligente y autoconsciente de los últimos años, capaz de hacer convivir el humor negro, la crítica institucional, y verdadero horror sobrenatural, pero del que da miedo, en el mismo episodio sin que chirríe.
Evil (2019-2024) consiguió cerrar su historia en cuatro temporadas y un final extra de cuatro episodios, pero sus creadores tenían material para dos más. Katja Herbers, Mike Colter, y un Aasif Mandvi que se lleva cada escena cómica sostienen una serie que comparte con 30 monedas también la conspiración en la institución religiosa, y luchas por las reliquias. Para fans de Espediente X (1993-2018) escépticos del próximo reboot, esta NO os va a decepcionar.
La gente esperaba una serie basada directamente en la película de Friedkin y encontró algo diferente: personajes, la mitología del exorcismo, y en una segunda temporada que se atrevía con una ruptura completa con la película original para crear algo que se sostenía solo. Alfonso Herrera y Ben Daniels, como los dos sacerdotes centrales, tenían una dinámica muy sutil que se iba construyendo poco a poco, y nos quedamos con las ganas de dónde habría llegado.
El exorcista nunca fue lo que el público quería que fuera, y por eso murió antes de tiempo. La segunda temporada, en particular, desarrollaba un alucinante ritual de exorcismo que accedía al subconsciente del poseído de una forma que tenía más en común con Insidious (2010) que con Friedkin. Comparte con Evil el territorio del exorcismo institucional, aunque con mucho menos humor y más angustia espiritual. Una tercera temporada con el caso extendido de El Exorcista III (1990), que apuntaba, en clave procedimental tipo Seven (1995), habría sido algo extraordinario.
Cuatro temporadas, cuatro creepypastas distintos adaptados, y quizás la serie de terror más visionaria de la última década. Nick Antosca cogió relatos de terror de internet´, pagó a sus autores los derechos y los convirtió en pesadillas visuales surrealistas que no se parecían a nada visto antes en televisión: una emisión infantil que hipnotiza y mata, una casa que cambia su interior, una ciudad subterránea de espacios imposibles.
La segunda temporada, ‘No-End House’, es un ensayo sobre los espacios liminales que anticipa lo que el horror de las Backrooms haría después, años antes de que se popularizara el concepto. Channel Zero influyó en más cosas de las que se le reconoce y su cancelación sigue siendo un misterio. Comparte con Gabinete de curiosidades la voluntad de hacer horror de autor en televisión, pero donde aquella era antológia episodio a episodio, cada temporada de Channel Zero es una novela visual completa. Para los que la película de Slender Man (2018) les supo a poco.






































