
¿Qué poderes tiene Ghost Rider? El Espíritu de la venganza de Marvel, explicado
Un esqueleto en llamas sobre una moto no pasa nunca desapercibido: hablamos, cómo no, de Ghost Rider, entre el antihéroe, el monstruo y el estampado de camiseta emo. Después de que Marvel haya confirmado que el siguiente motorista fantasma, calendarizado para 2028, vendrá encarnado (je, je) en Ryan Gosling, quizás tengas a esta estrella sobre ruedas grabada a fuego sobre tus retinas. Al final, es chulísimo, e intuyes que Gosling –hoy en la cresta de la ola gracias a Proyecto Salvación (2026)– puede darle un giro interesante. Pero, ¿un giro a qué, exactamente? Pregúntate, ¿realmente conoces a Ghost Rider?
Si no estás muy familiarizado con los cómics, es probable que tu primer contacto fuera hace unos años, cuando llegó a los cines la película Ghost Rider. El motorista fantasma (2007), donde Nicolas Cage interpretó a nuestro Johnny Blaze. ¿Recuerdas, de aquella película, cuáles eran las habilidades de aquel motorista tétrico y más bien escuálido?
Ghost Rider, un pacto con el Mal

A diferencia de los mutantes o los héroes que obtienen sus habilidades por accidentes, los poderes de Ghost Rider vienen de un pacto. Todo empieza cuando “nuestro” Johnny vende su alma en un momento de desesperación, quedando unida a un ente demoníaco llamado Zarathos, en un episodio que se ha inmortalizado en casi todas las apariciones del personaje, porque –como las perlas tras el murciélago de DC– es una imagen bien potente.
El cambio físico de humano a Ghost Rider suele activarse ante fuerzas malignas o cuando personas inocentes sufren daño: a partir de ahí, el anfitrión tiene que intentar controlar a un ente demoníaco, que solo busca castigar. Esta dinámica entre el hombre y el demonio, con un enfoque algo más sombrío y mostrando el descontrol de la criatura, fue el tema central de la secuela Ghost Rider: Espíritu de venganza (2011). Y claro, la encontramos en cualquier anime de “protagonista poseído pero genuinamente bueno”, como Jujutsu Kaisen (2020).
El primer poder de Ghost Rider es el “fuego infernal”, una energía que, además de quemar físicamente, ataca al alma. El motorista fantasma puede usar este fuego de muchas formas, desde lanzarlo hasta cubrir objetos cotidianos para usarlos como armas, siendo su cadena el mejor ejemplo. Una buena muestra de cómo este fuego llega incluso a modificar objetos se vio en la cuarta temporada de Marvel Agentes de S.H.I.E.L.D. (2013), con la versión del personaje de Robbie Reyes, donde Ghost Rider hacía todo lo que la magia blanda permite a un guionista sin muchas ideas.
Luego está la “mirada de penitencia”, en la que Ghost Rider mira a los ojos de su objetivo y hace que sienta el dolor que ha causado a otros en su vida, en un golpe a la conciencia que suele dejar al rival fuera de combate. Lo dicho: como casi todo en Ghost Rider, lo que se ve bien, funciona.
Además de la magia y el fuego, el Espíritu de la venganza tiene fuerza suficiente para levantar cargas pesadas y aguantar golpes considerables y, al ser un esqueleto impulsado por magia, las armas convencionales apenas le afectan. Aunque contra un humano, sus capacidades físicas se darán por sentado, en un episodio de El increíble Hulk (1996) llegó a enfrentarse a Bruce Banner.
Por supuesto, la imagen de Ghost Rider va siempre unida a sus dos ruedas y motor ronroneante. Aunque Johnny Blaze popularizó la moto, la realidad es que el Espíritu de la Venganza puede tomar cualquier medio de transporte e imbuirlo con su fuego (en este caso, el vehículo adquiere más velocidad y se vuelve mucho más resistente de lo normal). Vale, quizás no lo habrás visto en Ghost Rider. El motorista fantasma, pero el personaje, como siempre, va mucho más allá de su obra más popular; fíjate que Ghost Rider llegó a aparecer incluso en la serie animada de Los 4 Fantásticos (1994), o en la posterior Los Vengadores unidos (2013), en la que hizo aparición por un capítulo.
Y hay otra habilidad, bastante menos comentada entre quienes no han seguido los cómics, pero bastante útil en definitiva: la capacidad de abrir portales para viajar entre dimensiones. Esto le irá de perlas en tiempos de multiverso marvelita… Pero ¿tiene Ryan Gosling lo que hay que tener para soportar tremenda versatilidad sin perder el volante? Habrá que verlo dentro de dos años, cuando nos inunde el olor a gasolina y a justicia.
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