El terror independiente vive un momento de efervescencia, en que experimentar y tomar riesgos no resulta incompatible con el reconocimiento o la taquilla. Cuéntame, ¿qué eran Smile (2022) o Good Boy (2025), dos grandísimos éxitos de público y de crítica de los últimos años, sino ideas locas que sólo se hicieron porque costaban poco dinero?
Aquí repasamos, de la mano del ranking anual de IndieWire sobre el terror que está por estrenarse, cuáles son las películas independientes que tienes que descubrir este 2026… Antes de que sean fenómenos globales. Antes de empezar: por un lado, considero indie producciones de bajo presupuesto y hechas fuera de los engranajes de los estudios.
Por ejemplo, Dooba Dooba (2026) lleva semanas generando runrún en redes con una mezcla entre la oblicuidad de la cámara de Skinamarink: El Despertar Del Mal (2023) y un villano que tararea exactamente como Nicolas Cage en Longlegs: Coleccionista De Almas (2024).
Pero en la lista también figuran películas de estudio que llevan en su premisa un auténtico riesgo formal. Por ende, las Backrooms de Kane Persons (2026) están producidas por A24 y parten de un fenómeno internacional, pero atengámonos a la cara que mi madre pondría si le cuento qué es una backroom y, en general, a lo extraño de hacer una película sobre ellas.
Venga: ¿te animas a entrar al túnel de la bruja de las películas de culto del futuro?
Honey Bunch (2025)
Recordando la asepsia inquietante y el terror clínico de La cura siniestra (2017) de Gore Verbinski, pero arraigada en el infierno verde y exuberante de los bosques de Ontario, Honey Bunch (2025) es un thriller matrimonial que se agria progresivamente hasta convertirse en un oscuro cuento de hadas.
Dirigida por Madeleine Sims-Fewer y Dusty Mancinelli, esta producción canadiense (destinada al catálogo de Shudder) está protagonizada por Grace Glowicki y Ben Petrie como una pareja que quizá no lucha en el mismo bando mientras intenta enfrentarse a una devastadora pérdida de memoria. Espero que sea tan desesperanzadora y divertida como Together: Juntos hasta la muerte (2025). De momento, rima genial con el viaje de Adam Scott en Hokum.
Dolly (2026)
Descrita como “una pesadilla grotesca y hermosa en los bosques” por las gentes de IndieWire, Dolly (2026) marca un triple salto (mortal) del director Rod Blackhurst desde la piscina suburbana encantada de La piscina (2024) hacia un atípico creature feature envuelto en sangre, porcelana y una sensibilidad retorcida.
Como si M3GAN (2022) encontrara al bicho de La mujer y el monstruo (1954), este título de Shudder se centra en una joven secuestrada por una monstruo que desea criarla como si fuera su propia hija, dando lugar a una dinámica tan perversa como inquietantemente tierna. Además, esta cinta que vimos en Sitges señala el inicio de lo que su director ha definido como “un universo expansivo” cargado de posibilidades (siniestras).
Undertone (2026)
Undertone (2026) lleva generando revuelo mediático desde su estreno en Sundance, y lleva el sello de calidad de A24. Ian Tuason escribe y dirige esta historia sobre una podcaster (Nina Kiri) que comienza a ser aterrorizada por mensajes anónimos misteriosos.
La película fue elogiada en Fantasia Fest el año pasado por su atmósfera claustrofóbica, donde Kiri es la única persona mostrada en pantalla pero el ambiente se carga con mal rollo venido desde todos los frentes. A24, conocida por detectar nuevas voces del terror, ya lanzó a los hermanos Philippou (Háblame, 2023) y Robert Eggers (La bruja, 2015), así que Tuason –o Curry Baker, con Obsession– podría ser el/los siguiente(s).
Hokum (2026)
Ya considerada como una de las películas más terroríficas del año, el gran estreno de horror de Neon para esta primavera presenta un tráiler capaz de exprimir hasta la última gota de tu ansiedad. No sorprende, y menos viniendo del reconocido maestro del susto Damian McCarthy, cineasta casi mágico detrás de la reciente sensación Medium (2024) y de la joya infrarreconocida de Advertencia (2021).
Y Adam Scott es mucho más que Separación (2022). En su próximo cuento oscuro, Hokum (2026), el actor interpreta a un escritor que viaja a Irlanda en pleno duelo y allí se encuentra con una presencia fantasmal y los rumores inquietantes de una bruja. Lo mejor de lo mejor del folk horror más psicológico.
Obsession (2026)
Decíamos sobre Undertone: si los Philippou abrieron camino para los creadores de YouTube en el mundillo del terror, ¿por qué no esperar más casos similares? Curry Barker fue súper aplaudido por Obsession (2026), en la Midnight Madness de Toronto, como nueva voz del género que todo amante del horror debería seguir.
La película cuenta cómo un dependiente de tienda de música y romántico empedernido (Michael Johnston) que utiliza un genio de juguete para aquellos deseos que cualquiera sabe que no deben pedirse nunca. La crítica la ha definido como la mezcla perfecta de El Mono (2025) y La sustancia (2024), y yo digo sí, quiero (verla).
Forbidden Fruits (2026)
Lee con atención esta premisa: un aquelarre en un centro comercial, Euphoria (2019) pero con litros de sangre. Esto es Forbidden Fruits (2026), destinada al estatus de culto entre el público queer y escaparate perfecto para Meredith Alloway en su debut como directora.
Las jóvenes protagonistas –bastante desconocidas en España pero con algunos pinitos en el terror indie yanqui– afilan los tacones en un cuento sobre los efectos curativos y las consecuencias nefastas de la hermandad real y performativa, inspirado tanto en Scream Queens (2015) de Ryan Murphy como en The Bling Ring (2013) de Sofia Coppola. Pero… Métele algo más de estilo y actualízate, millennial.
Ice Cream Man (2026)
Tras Hostal: el rincón de las torturas (2006), Eli Roth salió al vasto desierto del fantástico comercial (La casa del reloj en la pared, 2018) pero por suerte regresó al terreno indie antes de que nos diéramos mucha cuenta. De hecho, viene dirigiendo nuevas películas de género a un ritmo constante… Como el remake de El vendedor de helados (1995), terror noventero aún por reivindicar.
Ice Cream Man (2026) regresa al rincón oscuro, cruel y pegajoso del horror de videoclub, acompañando a un vendedor de postres traumatizado que utiliza el azúcar como vehículo para la violencia. Al indie le apetece relamer el género más puro, aunque resulte indigesto. Si tienes ganas de Dolly, más las tendrás por la de Roth.
The Serpent's Skin (2025)
Si no supieras que la cineasta australiana Alice Maio Mackay cumplió 21 años el año pasado, nunca lo adivinarías por la seguridad con la que maneja su sexto largometraje, The Serpent's Skin (2025). Sí, sexto. Esta propuesta fantasiosa y “brujívola”, presentada en el festival Fantasia, desarrolla romances bi de corazón mumblecore con clara influencia de Buffy, Vampirehunter (1997) o Embrujadas (1998). ¿Un programa doble perfecto con Forbidden Fruits?
Pero al neón y la sangre se le suma una visión encantadora y melancólica del deseo. Divertida, salvaje y honesta, Mackay actualmente trabaja en un proyecto de ciencia ficción y terror titulado Our Effed Up World, producido por Jane Schoenbrun. Porque Schoenbrun, tras El brillo de la televisión (2024), también demostró que el terror podía esconderse en los armarios.
Roqia (2025)
El debut como director del cineasta argelino Yanis Koussim, Roqia (2025), se estrenó en la Semana de la Crítica de Venecia antes de hacer gira por circuitos de género como Sitges, o generalistas como Tesalónica. Este thriller psicológico, de ritmo pausado y narrado en dos líneas temporales, reimagina la historia de Argel desde las sombras y es, simplemente, deslumbrante. No debería extrañarnos que fuera el siguiente golpe de culto cinéfilo, como Araña sagrada (Holy Spider) (2022).
El relato contrapone un accidente automovilístico a principios de los noventa que deja a un hombre vendado y amnésico, con el declive actual de un exorcista envejecido que lucha contra el Alzheimer mientras lidia con las sombras del extremismo violento. En realidad, no es tan diferente de Ice Cream Man, pero el ambiente africano le sienta ge-ni-al.
The Mortuary Assistant (2026)
The Mortuary Assistant (2026) se basa, en efecto, en el exitoso videojuego de culto homólogo, muy parco pero entre los más terroríficos de los últimos tiempos. Piensa en Slender Man (2018), bien hecha y aún por descubrir. Porque no hay nada que dé más susto que un sobresalto a tiempo.
Jeremiah Kipp adapta al cine la mecánica del cucu-trás que tantos sustos ha prodigado al nicho de internet, con Rebecca Owens como una médico forense que trabaja en el turno nocturno mientras rituales demoníacos y posesiones emocionales van desplegándose en su funeraria. Five Nights at Freddy's: La Película (2023), pensada para embalsamadores adultos con traumas.





























































































