
Nicole Kidman: sus 10 mejores películas, ordenadas
Nacida en Honolulu, Hawái, y portando nacionalidad australiana y estadounidense, Nicole Kidman es una de las actrices más famosas y versátiles no sólo de nuestra era, sino de todos los tiempos. Eso, a pesar de una carrera con ciertos altibajos pero que, en retrospectiva, ha construido una filmografía formidable junto a varios de los cineastas más importantes que hay.
Si quieres conocer más sobre la enorme versatilidad de Nicole Kidman y su trayectoria en el cine, a continuación encontrarás sus 10 mejores películas, en orden.
Algunos debatirán si Todo por un sueño (To Die For) es la mejor película de Nicole Kidman, pero para nosotros lo es por una sencilla razón: aquí, bajo la dirección de Gus van Sant (Mi Idaho privado), camina la delgada línea entre la actuación seria y la comedia camp para lograr algo más poderoso: la sátira.
Y aquí estamos ante una visionaria sátira de la frivolidad y el consumismo à l'américaine, años antes de Psicópata americano y décadas antes de Falsa influencer y las redes sociales. Kidman interpreta a una presentadora de televisión que está dispuesta a todo—y en verdad, todo—para ser famosa y convertirse en “alguien”, sin importar el precio.
Las horas (The Hours) es, en términos de la filmografía de Nicole Kidman, recordada como la película que le mereció el Oscar a Mejor actriz. La película, dirigida por Stephen Daldry (Billy Elliot), se sitúa en tres períodos distintos, contando las historias de tres mujeres (Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep) vinculadas de una u otra manera con la novela La señora Dalloway de Virginia Woolf.
Kidman misma interpreta a Woolf en 1923, en aras de crear la novela que dispararía su carrera como autora, mientras lucha contra sus problemas de enfermedad mental y la constante vigilancia de su esposo (Stephen Dillane). Una película que explora las complejidades emocionales de la experiencia femenina bajo la sociedad patriarcal, pero también las maneras en que el arte trasciende su tiempo y espacio para tocar a otros.
Nicole Kidman tiene la distinción de haber actuado en la última película del legendario cineasta Stanley Kubrick (2001: Una odisea en el espacio, La naranja mecánica), curiosamente junto a su entonces pareja, Tom Cruise. A pesar de que él es el protagonista, la gélida y seductora presencia de Kidman es lo que hace completamente creíble esta espiral descendente surrealista.
La trama de Eyes Wide Shut sigue a un respetado médico neoyorquino (Cruise) que parece tener la vida perfecta, casado con una mujer bellísima (Kidman) y con una bella familia completada por una hija. Sin embargo, cuando ella le confiesa sus fantasías eróticas y que estuvo a punto de romper su matrimonio con un extraño, él comienza a divagar por la ciudad, comenzando un viaje hacia los rincones más oscuros del erotismo y el poder en el que ella es una presencia mental constante.
Bajo la dirección del cineasta hispano-chileno Alejandro Amenábar (Tesis), Kidman entregó una de sus mejores actuaciones en el mismo año que Moulin Rouge. Más allá de que la Academia no permite reconocer dos veces en un año al mismo artista, esto sí nos habla del desdén que suelen tener sus votantes hacia el terror.
Lo decimos puesto que Los otros es un portento del terror gótico cinematográfico, tanto en el siglo XXI como en toda la historia del cine. Y aunque es un tanto complicado hablar de sus profundos matices y capas sin arruinar detalles de la trama, lo cierto es que todo el conjunto y su brillante giro son creíbles gracias al fenomenal trabajo de Kidman como una mujer aterrada, pero dispuesta a todo para proteger a sus hijos de las fuerzas extrañas que acechan su hogar.
Bajo la dirección de Karyn Kusama (Jennifer’s Body), Nicole Kidman entrega uno de sus roles más densos y oscuros psicológicamente en Destroyer: Una mujer herida. Erin Bell es una agente de policía que trabajó encubierta en una banda criminal durante su juventud, una experiencia que le dejó profundas secuelas psicológicas.
Cuando el líder de la banda da señales de estar activo de nuevo, décadas después, Erin cae en una espiral mental y existencial. Para lidiar con sus fantasmas, vuelve a tomar contacto con antiguos miembros de la banda, en busca de sentido sobre lo que destruyó su pasado. De esos thrillers psicológicos oscuros con antihéroes mentalmente rotos, como En realidad, nunca estuviste aquí.
En el auge de su trayectoria artística, Nicole Kidman protagonizó una de las películas más notables—y divisivas—del siempre polémico cineasta danés, Lars von Trier (Rompiendo las olas). Y dada su naturaleza de minimalismo radical, filmada en un set con poco más que líneas en el piso para describir el entorno, cual obra teatral—, Dogville es una película que demanda lo máximo de cada uno de sus actores.
La trama sigue a Grace, una mujer misteriosa que se refugia en el pueblo homónimo mientras huye de una banda criminal. Los locales aceptan ocultarla, en un principio, por la bondad de sus corazones, lo que ella retribuye con trabajo. Sin embargo, conforme la vigilancia policial crece sobre el pueblo, también aumenta la intriga… y la codicia por una retribución mayor que conducirá a un trágico desenlace, con Kidman en el centro de todo como un volcán que acumula energía antes de explotar.
Para muchos, la película más emblemática de Nicole Kidman, y tampoco lo discutiríamos. Bajo la dirección del maestro del musical jukebox, el australiano Baz Luhrmann (El gran Gatsby), esta película es, sin duda, la que luce con mayor espectacularidad los talentos de la actriz.
Junto a Ewan McGregor, Kidman protagoniza en Moulin Rouge un sensacional romance musical situado en París a inicios del siglo XX, sobre un escritor bohemio y su historia de amor condenado con la estrella del cabaret homónimo. Ambos lucen sus voces y movimientos en una espectacular secuencia frenética tras otra, en uno de los musicales más recordados del siglo XXI.
Claro que la estrella de Paddington es… vamos, Paddington (voz en inglés de Ben Whishaw), pero Nicole Kidman brilla como la excéntrica y cruel villana en la primera entrega de la trilogía en live action.
Aquí interpreta a Millicent Clyde, la hija del explorador que descubrió a la especie de osos a la que pertenece Paddington en Perú. Sin embargo, cuando cae en desgracia al regresar a Londres sin pruebas, Millicent se vuelve resentida y se convierte en taxidermista que no para ante la oportunidad de disecar a uno de estos osos. Aunque el rol de Kidman ha quedado un tanto olvidado ante la genialidad de Hugh Grant en la secuela, se trata de una villana tan divertida como temible, que demuestra el talento de la actriz para la comedia y lo camp.
Remake de El seductor de Clint Eastwood, bajo la dirección de Sofia Coppola (Perdidos en Tokio), La seducción (The Beguiled) es un drama situado en Virginia, Estados Unidos, durante 1864, es decir, en plena Guerra Civil estadounidense. La estabilidad de una escuela femenina se ve rota con la llegada de un soldado herido (Colin Firth) del bando opuesto.
Kidman interpreta a Martha Farnsworth, la cabeza de la escuela, en quien recae la responsabilidad de decidir sobre el curso de acción respecto al visitante, mientras la presencia masculina despierta el deseo y la intriga entre las otras jóvenes mujeres. Es un rol que demanda de la actriz una cierta contención fría, atrapada en la intersección de complejas decisiones morales.
Uno de los papeles más polémicos en la trayectoria reciente de Nicole Kidman es su protagónico en Babygirl: Deseo prohibido, dirigida por la cineasta neerlandesa Halina Reijn (Muerte, muerte, muerte).
Con un dejo de ironía y una visión empática hacia su protagonista, la película trata sobre Romy (Kidman), la CEO de una importante compañía de automatización, que lleva un matrimonio convencional, quizá hasta aburrido, hasta que un pasante mucho más joven (Harris Dickinson) la seduce y comienzan una aventura sexual de dominio y sumisión. Aunque ha sido comparada con thrillers eróticos como Atracción fatal, la realidad es que la película brinda una mirada mucho más compleja y empática a la sexualidad de la protagonista y su historia psicológica, lejos del sensacionalismo o el simplismo.
















































