
¿Habrá temporada 2 de Todos nuestros años? Lo que le sucede a Charlie lo cambia todo
Después de 8 episodios de amor, culpa, segundas oportunidades y heridas que parecían imposibles de cerrar, Todos nuestros años (2026-) llegó a su final con una conclusión que es más un nuevo comienzo que una despedida. El show resolvió algunas de las preguntas que habían acompañado a Percy y Sam durante más de una década, pero también dejó otras completamente abiertas. Entre un reencuentro largamente esperado, una relación familiar rota que sigue sin repararse y un impactante cliffhanger en los últimos minutos, la serie parece haber construido el terreno para más. Así que es momento de analizar si habrá una segunda temporada de Todos nuestros años.
El final de Sam y Percy parece un cierre…pero no lo es

Durante gran parte de la temporada de Todos nuestros años (2026-), la gran pregunta ha sido si Sam y Percy podrían encontrar una manera de superar lo que ocurrió aquel verano entre ella y Charlie. El final de temporada finalmente les permite decir en voz alta todo aquello que habían evitado durante años.
Percy admite que nunca dejó de amar a Sam. Y él reconoce que tampoco ha dejado de pensar en ella. Así, después de una década de silencios, reproches y oportunidades perdidas, ambos terminan enfrentándose a una verdad que todos sabíamos desde el principio: ninguno de los dos ha conseguido seguir adelante realmente.
Sin embargo, la serie no nos da una solución sencilla.
Cuando finalmente se dejan llevar por sus sentimientos, Sam comprende que todavía no está preparado para perdonar. Puede amar a Percy. Puede echarla de menos. Puede imaginar una vida junto a ella. Pero eso no significa que el dolor haya desaparecido. Lo que es un giro bastante interesante porque rechaza la idea de que—como sucede en todos los shows de este estilo—una confesión romántica puede arreglar automáticamente una herida enorme que aún no sanó.
Así, lo que transforma realmente su historia no es el encuentro que comparten, sino todo lo que sucede después.
Percy regresa a Seattle y escribe un relato. Sam lo lee. Y por primera vez desde que descubrió la traición, se ve obligado a contemplar una versión de los acontecimientos que no gira alrededor de su propio dolor. El relato le permite conocer a la mujer en la que Percy se convirtió durante todos esos años que pasaron separados. Le permite entender el peso de la culpa que ha cargado desde entonces. Y le permite verla como una persona completa, con sus errores y contradicciones y no únicamente como alguien que creía perfecta y lo decepcionó.
Por eso que él le entregue las llaves de La Taberna es tan importante. No es una declaración de amor, no exactamente. Ni siquiera es un perdón. Es una invitación. Esas llaves son el símbolo de la primera vez que Sam deja de mirar hacia atrás para empezar a mirar hacia adelante.
Y por eso el último encuentro entre ambos deja las cosas en suspenso y a la vez tan claras. Cuando Sam aparece en la inauguración de La Taberna y Percy lo mira, diciéndole “volviste a casa”, la serie no necesita mostrar mucho más. La cuestión de si siguen enamorados ya está resuelta. La cuestión de si quieren formar parte de la vida del otro también.
Lo único que queda por descubrir—y que ya es motivo suficiente para una temporada 2—es cómo será esa nueva etapa. Cómo navegarán juntos por volver a reencontrarse, a conocerse, a formar parte de la vida del otro sin culpas ni resentimiento de por medio. En palabras de la showrunner Amy B. Harris para Entertainment Weekly, “incluso si terminas en una relación feliz, las relaciones son mucho trabajo, y no son fáciles. Y creo que eso también es interesante de explorar”.
No obstante, a pesar de que no tiene un cierre como tal, debemos reconocer que su historia se siente sorprendentemente completa en comparación con otras tramas del episodio.
El ataque al corazón de Charlie cambia por completo la historia

Así, si Todos nuestros años (2026-) hubiera terminado cuando Sam apareció en La Taberna, habría sido una conclusión perfectamente válida, una que no nos hubiera gustado pero, aun así, válida. Por eso el ataque al corazón de Charlie marca la diferencia.
Durante toda la temporada, Charlie vivió atrapado por un dilema imposible. Es la persona que más daño ha causado y, al mismo tiempo, una de las que más ha sufrido las consecuencias de aquel error. Perdió a Percy. Perdió a Sam. Y perdió la versión de sí mismo que existía antes de aquella noche.
Y el episodio final de la temporada deja claro que nunca ha conseguido recuperarse de ello. Mientras Percy intenta construir algo nuevo y Sam comienza lentamente a sanar, Charlie sigue atrapado en el mismo lugar donde empezó la historia.
El funeral de Sue debería haber sido una oportunidad para acercarse de nuevo a su hermano. Durante unos momentos incluso parece posible. Cuando Sam se derrumba durante la ceremonia, Charlie corre inmediatamente a ayudarlo. El abrazo que comparten es uno de nuestros momentos favoritos del episodio precisamente porque nos recuerda quiénes eran antes de que todo se rompiera.
Pero esa esperanza desaparece casi tan rápido como aparece.
Sam todavía no puede perdonarlo. Y Charlie termina alejándose una vez más, encerrándose en sí mismo para respetar la decisión y el dolor de su hermano. Pero lo que más importa es la forma en que Charlie intenta afrontar la pérdida de todo lo que ama. No busca reparar lo que se rompió. No intenta hablar con Percy. No insiste con Sam. Simplemente se entierra en el trabajo.
Charlie convierte su carrera en el único lugar donde no tiene que pensar en todo aquello que ha perdido, su refugio, su lugar seguro. Simplemente porque no tiene nada más a lo que aferrarse. Y Todos nuestros años (2026-) dedica sus últimos minutos a demostrar por qué esa estrategia de Charlie estaba condenada al fracaso desde el principio.
El día de la inauguración de La Taberna, Charlie encuentra una fotografía de él junto a Sam y Percy en el bote durante aquel verano que cambió sus vidas. Es una imagen sencilla. Ellos están riendo, felices, juntos. Y eso lo destroza otra vez. Porque esa foto es el símbolo de todo lo que perdió, de todo lo que podría haber sido…y nunca fue.
Esa foto muestra a un Charlie que todavía tenía a su hermano. Muestra a un Sam que todavía confiaba en él. Y muestra a una Percy que todavía formaba parte de sus vidas, que era su familia. Y, ahora, Charlie contempla esa versión de ellos, solo, ahogado por el peso de los recuerdos de una vida que ya no puede recuperar.
Y allí, roto en mil pedazos una vez más, Charlie sufre un ataque al corazón y el show decide dejar en suspenso lo que sucede después. Así, no sabemos si Charlie sobrevive, si alguien lo encuentra y lo ayuda, si esto cambiará algo entre él, Sam y Percy o si Charlie conseguirá, finalmente, perdonarse y seguir adelante.
En resumen, no sabemos absolutamente nada. Y, desde luego, es difícil imaginar que Todos nuestros años (2026-) plantee todas esas preguntas sin intención de responderlas en una temporada 2.
Los libros ya tienen la respuesta que la serie necesita

Más allá de los hilos que la trama dejó abiertos, no podemos obviar el hecho de que Todos nuestros años (2026-) no adapta por completo la primera novela de Carley Fortune, titulada Todos nuestros veranos. En la novela, Percy y Sam no terminan en este lugar ambiguo de la serie, sino que se reconcilian y consolidan su relación.
Por si esto fuera poco, la segunda novela de Fortune, titulada Un verano dorado, que le da un final a la bilogía, pone el foco en Charlie y en su historia de amor con Alice—la autora de la fotografía que su jefe tenía en el despacho—,mientras que Percy y Sam se convierten en secundarios viviendo su amor de manera madura y estable. Así, en el libro, la relación entre Charlie, Sam y Percy está completamente reparada y Charlie superó su culpa, lo que le permitió abrirse al amor.
Por lo que lo cierto es que a Todos nuestros años (2026-) aún le queda mucho que contar hasta llegar a ese punto en el que veamos tanto a Percy y Sam hablar de verdad sobre el pasado y definir su futuro como a Charlie construir su propio final feliz.
Al fin y al cabo, cuando una temporada concluye con una pareja que apenas acaba de reencontrarse, una familia rota que sigue necesitando sanar y un protagonista cuyo destino permanece completamente desconocido, la pregunta sobre una segunda temporada prácticamente se responde sola.
Dicho esto, Harris, la showrunner, parece confirmar nuestra idea de que aún quedan muchas historias por explorar en Barry’s Bay. En la entrevista con Entertainment Weekley que mencionamos antes, ella confiesa que ve “cinco temporadas. Obviamente, hay otro libro que está conectado a Barry's Bay que creo que será un plan muy emocionante para nosotros para una posible segunda temporada”.
Por lo que podemos confirmar la idea de que el segundo libro de la bilogía sea adaptado para una posible segunda temporada. ¿Lo mejor? Que Harris tiene ideas más allá de eso.
En sus palabras, “tenemos estos seis personajes principales, y creo que añadiremos personajes a medida que acucen las temporadas. Realmente veo esto como una saga, y es por eso que la construimos de la manera en que lo hicimos para que podamos volver y explorar mucho más romance. Tenemos mucho más que decir tanto sobre la historia de amor de Percy y Sam, como sobre estos otros personajes que, con suerte, la gente llegará a amar tanto como a Percy y Sam".
Por lo que sí, hay planes de que Todos nuestros años (2026-) regrese para una segunda temporada tanto para cerrar los hilos que se quedaron abiertos al final de la primera como para contar nuevas historias. Pero el plan no es detenerse ahí. El plan es que veamos madurar a estos personajes a lo largo de los años y crezcamos junto a ellos. Y no podemos esperar.









