
James Bond: cómo ver todas sus películas en orden
El es Bond, James Bond. Han pasado más de sesenta años desde que este hombre cambió para siempre el cine de espías. Desde que el agente 007 debutó en la gran pantalla en 1962, el personaje creado por Ian Fleming se ha convertido en uno de los grandes iconos del cine de acción, reinventándose una y otra vez sin perder su esencia.
A lo largo de estas seis décadas, Sean Connery, George Lazenby, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnan y Daniel Craig han aportado su propia versión del espía del MI6. Ahora la saga está lista para una nueva etapa con una película dirigida por Denis Villeneuve y escrita por Steven Knight, aunque el gran misterio sigue siendo quién heredará el icónico esmoquin de Bond.
A diferencia de otras franquicias, la mejor forma de ver Bond sigue siendo el orden en que llegaron las películas a los cines. Así podrás apreciar cómo evolucionó el personaje, cómo cambiaron los villanos, los gadgets y el tono de la saga a lo largo del tiempo.
Nuestro recorrido comienza con Agente 007 contra el Dr. No. Esta película no solo presentó al mundo a James Bond, también definió buena parte del cine de espías que vendría después. Desde el primer "Bond, James Bond" hasta los gadgets, los casinos, los martinis y los villanos con planes ambiciosos.
Además de presentar a Sean Connery como el primer 007, la cinta adapta la novela homónima de Ian Fleming y enfrenta a Bond con el misterioso Doctor No en una misión ambientada en Jamaica. Vista hoy puede sentirse más sencilla que las entregas modernas, pero sigue teniendo un encanto clásico y funciona como una ventana a la época dorada del cine de espionaje, muy influenciada por la Guerra Fría.
Si Dr. No presentó al personaje, Desde Rusia con amor fue la película que confirmó que James Bond había llegado para quedarse. Muchos fans siguen considerándola una de las mejores entregas de toda la saga gracias a un tono mucho más sobrio y una historia de espionaje que recuerda más a una novela de John le Carré que a las aventuras más espectaculares que llegarían después.
En esta entrega la misión lleva a Bond hasta Estambul para recuperar un valioso dispositivo de descifrado, sin saber que todo forma parte de una elaborada trampa organizada por SPECTRE. Aquí también aparece por primera vez la organización criminal que terminaría convirtiéndose en el enemigo más emblemático de 007.
Para muchos, en James Bond contra Goldfinger nace el Bond que todos tenemos en la cabeza. Goldfinger perfeccionó la receta con la que la franquicia conquistó a la audiencia: un villano intimidante, una chica Bond icónica, un Aston Martin lleno de gadgets y algunas de las escenas más imitadas de la historia del cine.
El enfrentamiento entre Bond y Auric Goldfinger sigue siendo uno de los mejores de toda la saga, mientras que personajes como Oddjob se convirtieron en referentes para futuros villanos del género. Si hoy películas como Kingsman: servicio secreto o incluso Austin Powers existen, es en gran parte porque Goldfinger definió ese exitoso modelo.
Con el éxito de las primeras películas, la franquicia empezó a pensar a lo grande. Operación Trueno fue la producción más ambiciosa hasta ese momento y llevó a Bond a enfrentarse nuevamente a SPECTRE, esta vez en una misión para evitar un ataque nuclear antes de que sea demasiado tarde.
La película es recordada especialmente por sus espectaculares secuencias submarinas, que marcaron un antes y un después en el cine de acción de los años sesenta. Aunque hoy su ritmo puede sentirse algo más lento, en comparación con películas como Misión imposible, sigue siendo una pieza clave para entender cómo Bond pasó de ser un espía elegante a convertirse en un auténtico héroe de acción internacional.
Sólo se vive dos veces es la quinta aventura con Sean Connery que lleva a Bond hasta Japón para investigar una serie de misteriosas desapariciones de naves espaciales. Es una de las películas más extravagantes de la etapa clásica y también la que introduce por primera vez el legendario escondite del líder de SPECTRE.
Su influencia llega mucho más lejos de lo que parece. Muchas de sus ideas fueron parodiadas posteriormente por Austin Powers, mientras que la estética de su base secreta sigue siendo una referencia constante dentro de la cultura pop. Es, probablemente, la entrega donde Bond abraza definitivamente el espectáculo por encima del realismo.
Después de cinco películas con Sean Connery, la franquicia tomó un riesgo importante con 007 al servicio secreto de su Majestad, al presentar a George Lazenby como el nuevo James Bond. Aunque fue su única aparición como 007, con el paso de los años esta película se convirtió en una de las más reivindicadas por los fans.
Aquí Bond vuelve a enfrentarse a Blofeld, pero la historia también le da algo que rara vez había tenido hasta entonces: una verdadera historia de amor. Su relación con Tracy termina marcando uno de los finales más impactantes y tristes de toda la saga, un tono que las películas de Daniel Craig buscaron rescatar décadas después. Si buscas el Bond más humano, probablemente empiece aquí.
Tras el breve paso de George Lazenby, Sean Connery regresó por última vez a la saga oficial con Diamantes para la eternidad. El tono cambia por completo respecto a la película anterior: donde Al servicio secreto de Su Majestad apostaba por el drama, esta entrega vuelve al humor, la acción y el espíritu más relajado de las primeras aventuras de Bond.
La misión gira en torno a una red internacional de contrabando de diamantes que termina escondiendo un plan mucho más peligroso. También supone el regreso de Blofeld, uno de los grandes enemigos de 007, en una historia que abraza el espectáculo y deja claro hacia dónde se dirigiría la franquicia durante los años setenta.
Con Vive y deja morir y la llegada de Roger Moore comienza una etapa completamente diferente para James Bond. Su versión del personaje es más elegante e irónica que la de Connery. Vive y deja morir traslada la acción entre Nueva York, Nueva Orleans y el Caribe, mezclando espionaje con elementos del cine de blaxploitation, muy popular en aquellos años.
Además Vive y deja morir, cuenta con una de las canciones más recordadas de toda la franquicia, interpretada por Paul McCartney y Wings. Es una película que refleja perfectamente el cambio de tono que experimentó Bond durante los años setenta tras la salida de Connery.
El hombre de la pistola de oro es la segunda película de Roger Moore y enfrenta a Bond con uno de los asesinos más famosos de la franquicia: Francisco Scaramanga, interpretado por Christopher Lee. Más que un villano tradicional, Scaramanga funciona como una especie de reflejo oscuro de Bond, siendo un hombre elegante, letal y convencido de ser el mejor en su oficio igual que él.
Aunque este título no suele aparecer entre las entregas favoritas de los fans, con el paso del tiempo ha ganado reconocimiento gracias al carisma de Lee y a la química entre ambos protagonistas. Además, sigue siendo una de las pocas películas de la saga donde el antagonista resulta casi tan fascinante como el propio 007, al menos hasta la llegada de Javier Bardem a la franquicia.
Podríamos decir que La espía que me amó es la mejor película protagonizada por Roger Moore, ya que lleva la fórmula Bond a una escala mucho mayor, con persecuciones espectaculares y escenarios exóticos. Además tiene uno de los personajes secundarios más inolvidables de toda la franquicia: Jaws, el gigantesco asesino con dientes de acero.
Vale la pena ver esta entrega tan solo porque introduce una dinámica poco habitual hasta entonces, con un Bond que debe colaborar con una agente soviética para detener la amenaza global. Es una aventura que captura perfectamente el espíritu más clásico de 007, si quieres entender por qué Roger Moore sigue siendo uno de los Bonds más queridos, probablemente esta sea la mejor demostración.


































